Subido por Esteban Leiva

2003 Saito - Enfoque de las Capacidades y Educación

Anuncio
Saito, Madoka (2003). “Amartya Sen‟s Capability Approach to Education: a Critical
Exploration”. Journal of Philosophy of Education, vol. 37(1): 17-33.
El Enfoque de la Capacidades de Amartya Sen y la Educación
Una exploración crítica1
Madoka Saito
Departamento de Ciencia Política, Universidad de Amsterdam,
Amsterdam, Paises Bajos.
[17]2 Resumen
Este artículo examina la relación poco explorada entre el „enfoque de la
capacidades‟ del bien-estar de Amartya Sen y la educación. Se le presta atención a
dos roles que la educación puede jugar en relación al desarrollo de las capacidades:
(i) la de mejorar las capacidades y las oportunidades y (ii) el desarrollo del juicio en
relación al ejercicio apropiado de las capacidades.
Este artículo ofrece un examen crítico del significado educativo del enfoque de las
capacidades para el bien-estar3 humano de Amartya Sen.4 Ganador del Premio
Nobel de Economía en 1998, Sen ha realizado un número destacado de
contribuciones a los principales campos de la disciplina al combinar herramientas de
la economía y de la filosofía. En el corazón de estas contribuciones se encuentra la
noción de „capacidades‟ [capabilities]. Según Sen, la noción de capacidad está
Traducción de Esteban Leiva para uso interno de la cátedra de Epistemología de las Ciencias Sociales,
Escuela de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de
Córdoba. Junio de 2017.
2 Los números entre corchetes corresponden a la paginación original.
3 [N. de T.] En castellano se suele traducir welfare y well-being con la misma palabra, „bienestar‟. Pero en inglés,
pese a que en su uso cotidiano funcionan como sinónimos, en las discusiones sobre calidad de vida y
desarrollo humano ambos términos tienen significados radicalmente contrapuestos. La utilización de welfare
está asociada al sistema de asistencia social propia del Estado de Bienestar (Welfare State) y también abarca a
las teorías del bienestar en economía (theories of welfare economics), en su versión subjetivista al postular como
elemento primordial la satisfacción de necesidades o placeres (concepción utilitaria); y en su versión
objetivista, donde el control de bienes, mercancías o recursos es lo que se debe valorar de una persona. Los
que usan el término well-bieng los hacen para distanciarse, particularmente, de la concepción utilitarista y, así,
destacar la condición de la persona en tanto capacidad, oportunidades o ventajas. Traducimos well-bieng como
„bien-estar‟ para dar cuenta de esta última postura. Reservando „bienestar‟ para referirnos a la concepción
utilitaria tan dominante en el pensamiento económico.
4 “El rango de las contribuciones de Sen van desde la teoría axiomática de la elección social, las definiciones
del bienestar y los índices de pobreza, hasta los estudios empíricos de la hambruna. Sen ha clarificado las
condiciones que permiten la agregación de valores individuales en las decisiones colectivas, y las condiciones
que permiten reglas para la toma de decisiones colectivas que son consistentes con una esfera de derechos
para el individuo” (Nota de prensa de la Real Academia de las Ciencias de Suecia, 1999, p. 157).
1
1
principalmente relacionada con la „libertad –el rango de opciones que una persona
tiene para decidir qué tipo de vida llevar adelante‟ (Drèze & Sen, 1995, p. 10).
Parece que existe una relación potencialmente fuerte entre el enfoque de las
capacidades de Sen y la educación, y que los beneficiaría mutuamente. No obstante,
pese a que el enfoque de las capacidades de Sen ha recibido una importante atención
de filósofos, especialistas en ética, economistas y otros científicos sociales, todavía
no ha sido críticamente examinado desde una perspectiva educativa. Por ende,
quedan por explorar cuestiones relativas a la relación entre el enfoque de las
capacidades y la educación. En este artículo intento examinar varios aspectos
centrales de esta relación.
Amartya Sen no es un pedagogo sino un economista y un filósofo y, por lo
tanto, no ha explorado directamente en sus teorías la noción de educación. Sin
embargo, el enfoque de las capacidades es claramente apto para explorarlo desde un
punto de vista educativo. Sen ha insistido en la necesidad de una perspectiva amplia
y global sobre los temas con los que trata. Por ejemplo, ha enfatizado la importancia
de considerar el significado de humanidad para la economía, un significado que a
menudo ha sido subestimado por esta disciplina.5 Esta amplitud en la consideración
debe incluir seguramente una perspectiva educativa.
Este artículo tiene tres partes. La Parte I describe el enfoque de las
capacidades de Sen y busca iluminar el por qué Sen considera a la noción de
capacidad para ser el marco más comprehensivo dentro del cual el bien-estar
humano [18] puede ser conceptualizado. En orden a comprender los conceptos
claves del enfoque de las capacidades, la incompletitud de los enfoques alternativos
(el enfoque de la mercancía, el enfoque del bienestar (utilidad) y el enfoque de
Rawls) serán analizados. Las Partes II y III buscan explorar la relación entre el
enfoque de las capacidades y la educación. En la parte II, se examinarán dos
aspectos de la contribución del enfoque de las capacidades a la educación. Uno de
los aspectos se relaciona a cómo el Índice de Desarrollo Humano –el HDI [Human
Development Index] compuesto por el acceso a la educación, la expectativa de vida al
Esto está bien articulado en la observación de Atkinson: “Su propia posición central en la disciplina ha
significado que cuando ha ignorado las líneas convencionales de demarcación, los estudiantes de posgrado
han tenido el coraje de seguirlo” (Atkinson, 1999, p. 189).
5
2
nacer, y el producto nacional bruto per cápita (PNB/N)- ha enfatizado la
importancia de la educación. El otro aspecto se vincula a cómo el concepto de
capacidades humanas pone en foco el hecho de que la educación involucra tanto
valores instrumentales como valores intrínsecos. La primera mitad de la Parte III
discutirá si el enfoque de las capacidades es aplicable a los niños. En la segunda
mitad de la Parte III intentaré analizar qué roles debe jugar la educación en el
enfoque de las capacidades. Un rol involucra la expansión de capacidades y el otro
se relaciona con enseñar valores en el ejercicio de las capacidades.
A pesar de que los temas que exploro son particularmente importantes, Sen
parece no haberlos explorados en su trabajo. Sin embargo, entrevisté a Sen y pude
descubrir que acuerda ampliamente con los términos de mi interpretación de las
implicaciones para la educación de su visión.
Si el examen preliminar del significado educativo del enfoque de las
capacidades para el bien-estar humano de Sen elaborado en este artículo anima a los
pedagogos a prestar más atención al enfoque, habré alcanzado mi meta. Firmemente
creo que animar a los pedagogos a que arriban a una clara comprensión de la
relación entre el enfoque de las capacidades y la educación los beneficiará a ambos
de manera significativas.
I-. El Enfoque de las Capacidades de Sen
La evolución del enfoque de la capacidades para el bien-estar de Sen
El enfoque de las capacidades para el bien-estar está “concentrado, en
general, en la libertad para lograr y, en particular, en las capacidades para funcionar”,
y los conceptos básicos de este enfoque son los de “funcionamientos y capacidades”
(Sen, 1995, p. 266). “Un funcionamiento es un logro, mientras que una capacidad es
la habilidad para lograr” (Sen, 1987, p. 36). Antes de discutir con más detalle lo que
es el enfoque de las capacidades, sería útil comprender cómo llegó a desarrollar este
enfoque Sen.
Desde la década de 1970, Sen y sus colaboradores comenzaron a elaborar
una crítica de la corriente principal de la economía del bienestar y el utilitarismo, y
3
extendieron y modificaron un marco tradicionalmente usado en microeconomía,
que describe cómo los individuos obtienen ingresos y bien-estar. En el artículo
„¿Igualdad de qué?‟ (1980), Amartya Sen introdujo por primera vez el concepto de
capacidad. Criticó el argumento de que la evaluación de la igualdad deba basarse
simplemente en la información sobre del sentido de felicidad o de realización
percibidos por las personas, o en su dominio de bienes primarios (véase Gore,
1997).
[19] En su temprana crítica y alejamiento de la economía utilitarista, Sen
adopta la perspectiva de las „necesidades básicas‟. Este enfoque pone énfasis en la
idea que la gente tiene que satisfacer necesidades fundamentales para alcanzar el
bien-estar. Por ejemplo, los alimentos necesarios para no morir de hambre, la
vivienda y la vestimenta adecuada como para llevar una vida reconociblemente
humana. Este enfoque enfatiza el hecho que el ingreso per cápita no es una medida
adecuada del bien-estar de una persona, dado que aumentar por sí solo los ingresos
no siempre incrementará el bien-estar. Además, se afirma que todos deben tener
acceso a los bienes y servicios que satisfagan sus necesidades básicas. Este enfoque
induce a Sen a concentrarse más en las personas y menos en las mercancías.6 En
otras palabras, prestó atención a lo que las personas fueran capaces de hacer, en
lugar de lo que podrían comprar con sus ingresos. Por lo tanto, Sen llegó a
concentrarse en lo que es de valor intrínseco para la vida, en lugar de los bienes que
proporcionan valor instrumental o utilidad (Pressman & Summerfield, 2000, p. 9).
Las capacidades abarcan lo que una persona es capaz de hacer o ser: “la capacidad
de estar bien alimentado, para evitar la morbilidad o la mortalidad evitable, leer,
escribir y comunicarse, de tomar parte en la vida de la comunidad, de aparecer en
público sin vergüenza” (Sen, 1990, p. 126).
Más allá de los enfoques tradicionales del bienestar
Pese al hecho que el enfoque de las necesidades básicas juega un rol importante en la creación del enfoque
de las capacidades, Sen comenta lo que Balestrino (1994) le señala sobre la distinción entre necesidades
básicas y capacidades: 1-. No concede ninguna importancia explícita a la cuestión de la libertad positiva; y 2-.
Tiende a identificar los requerimientos de las mercancías independientemente de las características personales
y de las circunstancias externas. Esto último, sostiene Sen, es una limitación bastante seria de las formas
estándar de ver las „necesidades básicas‟, en términos de mercancías (y otros medios), las que son
especificadas independientemente de las personas (Sen, 1994, p. 341).
6
4
Con el fin de comprender el enfoque de las capacidades de Sen, que a mi
entender provee el marco más amplio para conceptualizar el bien-estar, es esencial
examinar la forma en que él analiza el carácter incompleto de los conceptos
tradicionales del bien-estar: el enfoque de las mercancías o los ingresos y el enfoque
de la utilidad. Además de considerar estos enfoques tradicionales del bien-estar,
examinaré cómo Sen considera el carácter incompleto de la teoría de la justicia de
Rawls como una explicación del bien-estar.
Ha sido común considerar el crecimiento económico y la expansión de
bienes y servicios como lo que constituye el proceso de desarrollo económico, al
igual que lo hace el enfoque de las mercancías o los ingresos.7 De hecho, Sen
reconoce la importancia de la relación de mejora mutua entre los ingresos o las
mercancías y las capacidades. Mientras él reconoce la importancia de los ingresos o
las mercancías como medio para mejorar las capacidades, al mismo tiempo presta
gran atención al hecho que “la mejora en las capacidades para conducir una vida
tendería, por lo general, a ampliar la habilidad de una persona para ser más
productiva y obtener mayores ingresos. Esperamos un vínculo que va desde mejorar
las capacidades a un mayor poder adquisitivo y no sólo al revés” (Sen 1999, p. 90).
Sin embargo, a pesar que los ingresos y las mercancías pueden ser de crucial
importancia, Sen critica la forma de medir el bien-estar de una persona en términos
de la cantidad de ingresos o de las mercancías que la persona posee por las
siguientes razones (véase Clark, 1999, pp. 33-37). En primer lugar, Sen afirma que
“el bien-estar de una persona no es realmente una cuestión de lo rico que es… la
disponibilidad de mercancías es un medio para el bien-estar como un fin, apenas
pueden ser un fin en sí mismo” (Sen, 1985, p. 28). Las mercancías son meramente
objetos que una persona puede usar. En segundo lugar, los individuos tienen
diferentes requisitos de mercancías (véase, por ejemplo, Sen, 1992). En tercer lugar,
los diferentes requisitos de mercancías también pueden variar en relación a [20]
diferentes culturas y sociedades (véase Clark, 1999). Por último, como sostiene
Nussbaum, “más no es, de hecho, siempre mejor, cuando se trata de riquezas e
Desde que Adam Smith (1776) escribió sobre el „progreso de la opulencia‟, los economistas se han
preocupado por caracterizar y medir las condiciones de vida en términos de ingresos y disponibilidad de
mercancías.
7
5
ingresos”. Demasiados bienes pueden fomentar la “competitividad excesiva” y hacer
de las personas insolentes y arrogantes, produciendo “una actitud mercenaria hacia
otras cosas” (véase Nussbaum 1990, p. 211 y p. 245 n. 20).
Por otra parte, el enfoque de la utilidad propone considerar el bien-estar en
términos de la utilidad, tanto en la forma del utilitarismo clásico como lo expresa
particularmente Jeremy Bentham, y en formas más modernas de utilitarismo. Sen ha
criticado ambos tipos de utilitarismo por medio del argumento que ni el placer o la
felicidad en la forma clásica, ni la realización del deseo en la forma moderna, es una
representación adecuada del bien-estar. En primer lugar, Sen argumenta que el
utilitarismo no tiene ningún interés en la distribución de utilidades, ya que se
concentra exclusivamente sobre la suma de la utilidad total de todas las personas en
su conjunto (Sen, 1999, 57). En segundo lugar, en lo que respecta a los deseos,
mientras Sen piensa que algunos funcionamientos son intrínsecamente valiosos, el
utilitarismo basado en el deseo explica que un funcionamiento posee valor
únicamente en la medida en que es deseado por la persona. Este argumento puede
ser de suma importancia debido a que el proceso que constituye nuestro deseo es
complejo: “Una persona pobre, desnutrida, criada en la miseria, puede haber
aprendido a convivir con un estomago medio vacío, aprovechando las alegrías de las
pequeñas comodidades y deseando no más de lo que parece „realista‟” (Sen, 1987, p.
20). “Las privaciones son suprimidas y acalladas en la medida de las utilidades (que
refleja la satisfacción del deseo y la felicidad) por la necesidad de la alcanzar una
supervivencia sin incidentes” (p. 15). Con esto Sen enfatiza es que dado que
aprendemos a no desear lo que sabemos que es inalcanzable, se pueden sufrir
privaciones extremas sin tener un fuerte deseo de cambio (Sen 1992, pp. 54-55; y en
Sudgen, 1993, p. 1955). Por lo tanto, parece problemático concebir el propio bienestar en términos del enfoque de la utilidad.
Por último, Sen demuestra el carácter incompleto de la teoría de la „justicia
como equidad‟ de Rawls como un enfoque apropiado para el bien-estar. En realidad,
Sen reconoce y recibe con satisfacción el hecho que Rawls, “al basar su teoría de la
justicia sobre los recursos en lugar de la utilidad, se ha desplazado el foco de
atención en dirección de la libertad” (en Sudgen 1993: 1956). Sen parece ver en la
6
teoría de Rawls, basada en el concepto de bienes primarios, la alternativa más
confiable a su enfoque de las capacidades, ya que los bienes primarios incluyen
“derechos, libertades y oportunidades, el ingreso y la riqueza, y las bases sociales
para el auto respeto” (Sen, 1999, p. 72). Sin embargo, Sen afirma que su enfoque de
las capacidades aplicado a la justicia es preferible al de Rawls en lo que respecta a
discutir sobre el bienestar de una persona.8 Sen adopta esta opinión porque ve la
teoría de Rawls como incompleta cuando afirma que las personas tienen las mismas
oportunidades si tienen la misma disposición de recursos, y por concentrarse “en los
medios para libertad, en lugar de la oportunidad de libertad que en verdad tiene una
persona” (Sen 1992: 81; y Sudgen 1993: 1956). El argumento de Sen consiste en que
debido a que los individuos difieren en su capacidad para convertir bienes en
funcionamientos, establecer una igualdad de disponibilidad sobre los bienes no
siempre significa brindar igualdad de oportunidades (ver nota 6).9 Dado que los
bienes no tienen un valor intrínseco, y valoramos [21] los bienes por las
oportunidades que los bienes crean, Sen afirma que es más apropiado valorar las
oportunidades de la manera en que lo hace su enfoque de la capacidades. Sin
embargo, cabe señalar que este argumento no implica ignorar el concepto de
„oportunidades‟ en el sentido rawlsiano. En realidad, ambas teorías comparten el
compromiso con la igualdad de oportunidades. La diferencia entre Rawls y Sen
sobre este punto es que Rawls se centra en los bienes con el fin de lograr la igualdad
de oportunidades, una estrategia indirecta, mientras que Sen trata de alcanzar las
oportunidades directamente (Sudgen 1993: 1956). Por lo tanto, no parece adecuado
simplemente argumentar que la teoría de Rawls está en conflicto con el enfoque de
las capacidades.
En realidad, no está claro si el foco sobre las capacidades de Sen y el foco sobre los bienes de Rawls debe
ser discutido, o no, en los mismos términos. Sugden hace hincapié en este punto sobre si una teoría de la
justicia debe basarse en las evaluaciones de las oportunidades reales, en lugar de la distribución de bienes.
Afirma que la idea de cooperación es central a la teoría de Rawls. Por lo tanto, “Rawls no recomienda esta
visión de la justicia como algo que es verdadero, bueno o correcto. La elogia como una concepción práctica o
pública de la justicia para una sociedad democrática” (Sugden, 1993, p. 1957).
9 Sin embargo, Rawls distingue entre bienes naturales y bienes primarios sociales, y sostiene que “la ausencia
de discapacidad congénita es un bien primario natural” (Sudgen, 1993, p. 1957). Por lo tanto, Sudgen sugiere
que tenemos que entender el argumento de Rawls por la igualdad de bienes primarios sociales en el sentido
del ingreso y la riqueza, no en el sentido de los bienes primarios.
8
7
Funcionamientos y capacidades
Sen reconoce que su posición filosófica busca una respuesta a la pregunta:
“¿Qué hace a una buena vida?”, lo que podría ser caracterizado como aristotélica
(Sen 1992: 39). Según Sen, „la capacidad‟ de una persona es un concepto que tiene
raíces distintivamente aristotélicas. La „capacidad‟ refiere a las combinaciones
alternativas de funcionamientos que una persona tiene para elegir. Por lo tanto, la
noción de capacidad está esencialmente asociada a la libertad –el rango de opciones
que una persona tiene para decidir qué clase de vida llevar (Dreze & Sen, 1995, p.
10).
El enfoque de las capacidades se “concentra en la libertad para lograr, en
general, y en las capacidades de funcionamiento, en particular” (Sen 1995: 266).
Un funcionamiento es un logro, mientras que una capacidad es la
habilidad para lograr. Los funcionamientos están, en cierto sentido,
directamente más relacionados con las condiciones de vida, ya que son
diferentes aspectos de las condiciones de vida. Las capacidades, por el
contrario, implican nociones vinculadas a la libertad, en el sentido
positivo: qué oportunidades reales tienes de llevar la vida que deseas
(Sen 1987: 36).
Lo que afirma Sen es que el bien-estar de una persona debe ser evaluado a la
luz de una forma de valoración de los funcionamientos alcanzados por esa persona
(Sen 1992: 39). Esta capacidad para lograr funcionamientos refleja las oportunidades
reales o la libertad de elegir entre posibles estilos de vida de las personas (Sen 1993).
El sentido de „libertad‟ usado aquí debe entenderse desde un punto de vista positivo
más que negativo –esto es, en términos de „libertad para‟, más que „libertad de‟. Sen
escribe: “La libertad positiva es un bien en sí mismo: ser libre para elegir cómo vivir
la propia vida es una de las cosas buenas de la vida. Por lo tanto, la libertad es una
de las dimensiones del bien-estar” (en Sudgen 1993: 1952).
II-. El Enfoque de la Capacidades de Sen y la educación: las contribuciones
existentes
8
A pesar de que Sen no ha explorado el pensamiento educativo
profundamente en sí mismo, su enfoque de las capacidades parece estar relacionado
significativamente a la [22] educación de diversas maneras. Para comprender esta
relación, en esta parte, voy a examinar las contribuciones que ha realizado el
enfoque de las capacidades a la educación a partir de dos aspectos. El primer
aspecto es por medio del Índice de Desarrollo Humano (IDH), que parece haber
llamado la atención de la opinión pública en cuanto a la importancia internacional de
la educación. Dado que este índice está compuesto por la alfabetización y la
escolarización de los adultos, la expectativa vida al nacer y el producto bruto interno
per cápita (PBI/N), las personas están incentivadas a prestar atención a la provisión
generalizada y equitativa de la educación para el bien-estar.
Enfatizando la importancia de la educación a través del IDH
Muchas personas han argumentado que es difícil hacer operativo el enfoque
de las capacidades. Por ejemplo, Roemer critica a Sen por no proveer un índice de
funcionamientos.10 Sin embargo, existen formas en que el enfoque de las
capacidades puede ser operativo.11 El IDH es considerado una de las formas en que
el enfoque de las capacidades de Sen puede ser operacional, a pesar de que existen
muchas críticas al índice, que se comentan a continuación. La construcción y el
refinamiento del IDH ha tratado de analizar el estatus comparativo del desarrollo
socio-económico basado sobre capacidades claves en diferentes países.12 El IDH
realiza medidas relativas, no absolutas, de niveles de desarrollo humano y se centra
en los fines del desarrollo, más que en los medios (como ocurre con el PBI per
cápita) (Todaro 1999: 73). Los fines del desarrollo especifican en tres objetivos;
Véase Roemer, 1996, p. 192, y Robeyns, 2000, p. 21. Roemer también afirma que “incluso con índices de
funcionamientos dados, Sen no proporciona ninguna relación de equivalencia entre las clases de conjuntos de
capacidades que nos permitiría decir cuándo la capacidad de una persona es mejor o más rica que la otra”. De
la misma manera, Sugden sugiere que “Sen tiene poco que decir sobre el tema crucial de cómo deben
valorarse los conjuntos de vectores de funcionamientos –por oposición a los propios vectores de
funcionamientos” (Sudgen, 1993, p. 1953).
11 Atkinson sostiene: “Es importante tener en cuenta que existe más de una forma en que una idea de esta
clase puede ser operacionalmente efectiva. En particular, la aplicación de una idea puede ser poderosa en
términos teóricos, sin necesidad de conducir a una medida cuantitativa. El concepto es eficaz si hace que la
gente piense de una manera diferente, y esto se aplica a los modelos analíticos como a la
cuantificación”(Atkinson, 1999, pp. 185-186).
12 Como Pressman y Summerfield señalan, el IDH es uno de los intentos académicos más importantes para
medir el desarrollo socio-económico basado en capacidades claves en diferentes países (2000, p. 101).
10
9
la longevidad, medida por la esperanza de vida al nacer, el
conocimiento, medido por el promedio ponderado de la
alfabetización de adultos (dos tercios) y el promedio de años de
escolarización (un tercio), y el nivel de vida, medido por el ingreso
real per cápita ajustado por la diferencia de paridad de poder
adquisitivo (ppa) de la moneda de cada país para reflejar el costo de
vida y por el supuesto de la una disminución progresiva de la utilidad
marginal del ingreso por encima de los niveles promedio de ingreso
mundial (ibid.)
El IDH, publicado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas
(PNUD), ha sido influenciado en gran medida por el pensamiento de Sen, dado que
fue consultor de la ONU en la creación del IDH.13 El IDH apareció por primera
vez en 1990 en el Reporte de Desarrollo Humano anual del PNUD (Pressman &
Summerfield 2000: 101). Según el PNUD, “se hace hincapié en el desarrollo de la
elecciones humanas y devuelve la centralidad a las personas y estas se reflejan en la
medición del desarrollo no como la expansión de los productos básicos y la riqueza,
sino como la ampliación de las elecciones humanas” (PNUD 1990: 1).
Sin embargo, debería señalarse que existen críticas que indican que el IDH
no articula apropiadamente el enfoque de las capacidades de Sen, ya que el IDH usa
sólo unos pocos funcionamientos, principalmente logros educativos, expectativas de
vida, y PBI per capita. Además, existen dudas sobre si estos componentes del IDH
son apropiados o no para medir el desarrollo humano. Esto es lo que la PNUD
admite: „el desarrollo humano [23] va más allá de las elecciones que captura el IDH‟.
Luego, es discutible si el IDH refleja suficientemente el concepto de enfoque de las
capacidades de Sen. Además, es dudoso si el alfabetismo y la matrícula escolar
capturan adecuadamente el estado de la educación en un país; en otras palabras, la
elección de indicadores en el IDH puede necesitar ser revisado.14 Por lo tanto, a la
Cabe señalar también que se han elaborado índices relacionados con las disparidades de género (el IDG o
índice de desarrollo de género) y el empoderamiento (el MEG o medida de empoderamiento de género, 1995)
(Pressman y Summerfield, 2000, p. 101). En el Reporte de Desarrollo Humano, el desarrollo humano es
definido como “un proceso para ampliar las elecciones de las personas” (UNDP, 1990, p. 1).
14 Soy muy consciente del problema de si la alfabetización y la matrícula escolar son los indicadores
apropiados para medir el desarrollo humano y el indicador en sí mismo puede ser un problema crucial. Sin
embargo, no voy a examinar la justificación de los contenidos del IDH, ya que el objetivo de este documento
es ver el impacto que el IDH ha realizado a la educación en general.
13
10
luz de todas estas críticas, es importante recurrir al IDH con cuidado y realizar más
investigaciones para hacer que el IDH sea más efectivo.15
Tomando en cuenta lo señalado, ahora deberíamos examinar cómo
contribuye a la educación la concepción del HDI en relación al desarrollo humano.
Cuando los países se focalizan sólo en el ingreso y en su incremento, promoviendo
únicamente el crecimiento económico como lo más prioritario, otros temas que van
más allá del crecimiento económico son ignorados. De esta manera, como afirman
Pressman y Summerfield, “los temas distributivos llegan a ser irrelevantes; la
educación es probable que cambie poco; también es probable que se ignore al medio
ambiente; y que se sacrifique el crecimiento a largo plazo” (Pressman y
Summerfield, 2000, p. 102). Sen sostiene que arribamos a conclusiones muy
diferentes si pensamos el desarrollo en términos de ingreso real en lugar de
funcionamientos seleccionados.16 Sin embargo, introduciendo el concepto del IDH
se llama la atención a temas que promueven el bien-estar humano: “El IDH
conduce a los gobiernos a dirigir sus esfuerzos políticos hacia fines diferentes que
promueven la salud y la educación para todos los ciudadanos, y a apoyar un
ambiente sustentable y un estándar de vida sustentable” (ibid.). Esto es
particularmente importante en países donde la educación ha recibido poca atención.
Sen indica que en India la promoción de la educación ha recibido poca atención de
parte de los líderes sociales y político en el período post-independencia.17 Esto es
debido a una actitud común de los partidos políticos, los sindicatos, las
organizaciones revolucionarias y otros movimientos sociales. 18 Por lo tanto, la
Existen también otras críticas del IDH. Por momentos, la información que usa el IDH es insuficiente e
inadecuada ya que diferentes países definen la alfabetización de manera distinta. Otra crítica es que el IDH
“falla al discriminar los países ricos; diecinueve países que van desde Estados Unidos hasta Japón se ubican
entre 0.960 y 0.996 del IDH. Esto se debe a que están casi al máximo en la esperanza de vida y la
alfabetización… Es necesario para el desarrollo futuro del índice examinar formas de diferenciar en la parte
superior… añadiendo nuevas variables, encontrando mejores medidas de las variables existentes (Desai, 1991,
pp. 355-356). Para otras críticas y limitaciones del IDH, véase Kelley, 1991, y Srinivasan, 1994.
16 Pressman y Summerfield señalan que Luxemburgo se encuentra cerca de la cima de todos países en el bienestar nacional si miramos únicamente el ingreso per capita. Sin embargo, su ranking es 17 entre las naciones
más desarrolladas en los rankings más recientes del IHD. Por el contrario, Canadá, Sri Lanka y Vietnam se
movieron significativamente cuando se las evalúa por el IDH más que sólo por el ingreso.
17 En India, la alfabetización de los adultos es sólo del 50% e India ha sido superada en educación básica por
otros países. Estos otros países son Ghana, Indonesia, Kenia, Myanmar (Birmania), las Filipinas, Zimbabue y
Zambia, las cuales tienen peores índices que India en muchos otros logros del desarrollo (Drèze y Sen, 1995,
pp. 2-3).
18 Sen indica que las convicciones ideológicas que han contribuido a esta ignorancia son las siguientes: “(1) la
noción de las castas superiores conservadoras de que el conocimiento no es importante o apropiado para las
15
11
erradicación de las privaciones educativas en esos países, implica el primer requisito
para lograr un rápido progreso que es un fuerte compromiso con proveer una
educación general y equitativa (Drèze y Sen, 1995, pp. 110-111). El IDH puede
jugar un rol importante al llamar la atención al gobierno para que provea una
educación generalizada y equitativa en su elaboración de políticas.
Además, la longevidad como medida de la esperanza de vida al nacer, uno de
los indicadores del HDI, es una variable que también está en gran medida
influenciada por la educación. Desearía enfatizar el impacto de la educación que
reciben las madres para la supervivencia de los niños. Este impacto es un factor
decisivo para la esperanza de vida, especialmente en los países en desarrollo. La
educación maternal influye en la supervivencia de los niños a través de varias
formas: mejora el estatus socio-económico, genera mayor elección de salud para los
niños, incluyendo la interacción con el personal médico, la limpieza, el énfasis en la
calidad de los niños en términos de menor número de niños y mayores inversiones
en alimentos y capital.19
Junto con esto, la autonomía de la mujer juega un rol importante en la salud
del niño. La autonomía de la mujer incluye una dedicación a la educación, un
sistema político abierto, y una mayor sociedad civil sin una estructura de clase rígida,
una historia del igualitarismo y el radicalismo, y de un consenso nacional originado
en las disputas políticas con marcados elementos de populismo [24] (ver Caldwell,
1986). Esta autonomía puede ser alcanzada a través de la educación, e
indudablemente esta autonomía también ayuda a las mujeres a mejorar sus propias
capacidades (véase Nussbaum, 1998, 2000). Consecuentemente, la educación y la
autonomía de las mujeres son los factores que contribuyen a la supervivencia de los
niños. Esto se relaciona estrechamente a uno de los indicadores en el IDH, la
esperanza de vida.
castas inferiores; (2) una comprensión distorsionada del punto de vista de Gandhi de que „la alfabetización en
sí misma no es una educación‟; y (3) la creencia, sostenida por algunos sectores radicales, de que el sistema
educativo actual es un instrumento de subyugación de las clases bajas o un vestigio del período colonial”
(Drèze y Sen, 1995, pp. 110-111).
19 Existen intentos en identificar los factores a través de los cuales la educación maternal influye en la
mortalidad infantil y de niños (véase P. N. Rajna, Ajay Kumar y S. Krishnamoorthy, 1998).
12
Por lo tanto, todo este argumento claramente articula el hecho de que el IDH
ha contribuido dirigiendo la atención de las personas a la importancia de la
educación, inclusive cuando el concepto del IDH es sólo un comienzo para iluminar
y reconocer la importancia de promover y la necesidad de mejorar el bien-estar
humano. En particular, dado que los logros educativos comprendidos en el IDH
son únicamente la alfabetización de los adultos y la matrícula educativa, se necesitan
mayores investigaciones para determinar los funcionamientos apropiados que mejor
articulan el logro educativo para el propio bien-estar. Esto, claramente, iría más allá
de la alfabetización de los adultos y la matrícula escolar.
Esclareciendo la educación para involucrar valores intrínsecos e instrumentales
La segunda contribución que el enfoque de las capacidades de Sen realiza es
esclarecer que el concepto de educación involucra valores intrínsecos e
instrumentales.
Sen discute la relación entre capital humano y capacidad humana como una
expresión de la libertad. Ambos parecen poner la humanidad en el centro de
atención, y estar estrechamente relacionados entre sí. Sin embargo, el primero
„tiende a centrarse sobre la agencia de los seres humanos para aumentar las
posibilidades de producción‟ (Sen, 1993, p. 293). Por otro lado, el último se „focaliza
sobre la habilidad –la libertad sustantiva- de las personas para conducir la vida que
tienen razones para valorar y, de esta manera, mejorar las elecciones reales que
tienen‟ (ibid.).20 En orden a clarificar la relación entre el capital humano y la
capacidad humana, Sen articula el rol de las capacidades humanas de tres maneras:
(1) Su relevancia directa para el bien-estar y la libertad de las personas;
(2) Su rol indirecto para influir en el el cambio social; y
De hecho, Sen distingue el capital humano del capital físico. El primero puede tener importancia en sí
mismo (además de ser importante instrumentalmente en la producción) de una forma que no lo tiene el
capital físico, por ejemplo, una máquina. Sen dice que “si la maquinaria no hiciera nada para aumentar la
producción, sería bastante excéntrico valorar su existencia, mientras que educarse o estar en buen estado de
salud podría ser valorado aunque no hiciera nada para aumentar la producción de mercancías” (Drèze y Sen,
1995, p. 43).
20
13
(3) Su rol indirecto para influir en la producción económica (Sen, 1999, pp. 296297)
Mientras se considera que el capital humano encaja en la tercera categoría, el
concepto de la capacidad humana incorpora todas las categorías. 21 Todas las
categorías relacionadas al rol de las capacidades humanas están compuestas por
valores intrínsecos e instrumentales.
¿Cómo entra la educación en este argumento? El capital humano recibido de
la educación puede concebirse en términos de producción de mercancías. Sin
embargo, Sen afirma que la educación desempeña un rol no sólo en la acumulación
de capital humano sino también en ampliar la capacidad humana. 22 Esto puede ser a
través de una persona que se beneficia de la educación por medio de “la lectura, la
comunicación, la argumentación, en ser capaz de elegir en forma más informada, en
ser tomado más seriamente por los otros, etc.” (Sen, 1995, p. 294).
[25] En resumen, por un lado, la educación es un factor importante para
ampliar las capacidades
humanas [human cababilities], las que incluyen a las
capacidades humanas* [human capacities]23. Por otra parte, las capacidades humanas
desempeñan un rol al influir en los valores intrínsecos e instrumentales. Por lo tanto,
parece apropiado decir que la educación desempeña un rol al influir en los valores
intrínsecos e instrumentales. Lo que el concepto de capacidades humanas ha
contribuido a esta discusión es clarificar el proceso de influencia sobre los valores
intrínsecos e instrumentales a través de la educación. Clarificar este proceso ayuda a
Debemos enfatizar firmemente que Sen reconoce la importancia del capital humano. Sin embargo, él hace
hincapié en el hecho de que el concepto de capital humano necesita ser complementado, como vemos, con el
de capacidad humana.
22 Sen escribe: “Es importante tener en cuenta: 1) que la salud, la educación y otras característica de una buena
calidad de vida son importantes en sí mismas (y no sólo como „capital humano‟, orientadas a la producción de
bienes), 2) también pueden ser, en muchas circunstancias, extremadamente buenas para promover la
producción de mercancías, y 3) también pueden tener otros importantes roles personales y sociales” (Drèze y
Sen, 1995, p. 43).
23 [N. de T.] En castellano esta oración parece redundante. Pero con el término capabilities se hace referencia
directamente a las habilidades propiamente humanas que tienen que ver con el hacer y el ser; en cambio, con
capacities, se hace referencia a habilidades técnicas, instrumentales, que los humanos pueden compartir con
cualquier otro objeto o máquina. Por ejemplo, supongamos un recipiente que tiene la capacidad de mantener
su forma cuando se lo expone a determinadas temperaturas elevadas; en este caso, estaríamos usando el
sentido de capacity y no de capability, que es propio de los seres humanos.
21
14
mostrar que la educación se preocupa tanto por el valor intrínseco como por el
valor instrumental.
III-. Una exploración del enfoque de la capacidad de Sen a la educación:
cuestiones y posibilidades
¿Es aplicable el enfoque de las capacidades a los niños?
Esta pregunta proviene de la noción que se encuentra en el núcleo del
concepto del enfoque de las capacidades: la noción de capacidad como “libertad –el
rango de opciones que tiene una persona para decidir qué tipo de vida llegar
adelante”, la cita con la que comenzó este artículo. ¿Podemos discutir el bien-estar
de los niños, así como el de los adultos en términos de capacidades?24 Pocos
negarían que los niños necesiten el apoyo de los padres, los maestros o las
sociedades para elegir lo que es mejor para sus vidas.25 Cuando se trata de la
educación también se puede expresar el mismo argumento. A pesar de que ni los
padres ni el Estados tienen un derecho a completar la autoridad sobre la educación
de los niños, como sostiene Gutman, parece apropiado decir que un niño
permanece al cuidado de los demás en la elección de lo que debe aprender, para que
los intereses del niño pueden ser facilitados.26 Por lo tanto, aunque estoy de acuerdo
en que los funcionamientos, el conjunto de cosas que una persona puede hacer en la
vida en el sentido de Sen, son por supuestos importantes para los niños, cuando se
trata de capacidades en niños, la cuestión parece complicado y problemático. A la
pregunta que planteé, „¿Cómo podemos aplicar el enfoque de las capacidades a los
Acuerdo que los funcionamientos, el conjunto de cosas que una persona hace en la vida en el sentido de
Sen, son por supuesto importantes para los niños. Sin embargo, mi afirmación es que cuando llegamos a las
capacidades de los niños, la cuestión parece complicada y problemática.
25 Por ejemplo, Hobbes sostiene que en la condición de desamparo de un niño, la autoridad paterna puede ser
puesta en vigor para cuidar a un niño. McLaughlin argumenta sobre la necesidad del derecho de los padres a
“coordinar y revisar la experiencia educativa y el desarrollo del niño” para ayudar a cumplir sus habilidades
cuando los niños no están lo suficientemente maduros para hacer esto por ello mismos (McLaughlin 2000, p.
91).
26 McLaughlin argumenta con lo que dice Gutman respecto a la advertencia de que “esta negación por parte
de los educadores liberales de los derechos parentales ilimitados no implica la negación de todos los derechos
de los padres o su transferencia incondicional al (digamos) Estado. Implica simplemente una negación de que
los padres tienen derecho a determinar exclusivamente la experiencia educativa de sus hijos” (McLaughlin,
1992, p. 121).
24
15
niños, ya que los niños no están suficientemente maduros para tomar las decisiones
por sí mismos?‟, Sen respondió mostrando esta aplicabilidad en dos aspectos.27
En primer lugar, Sen enfatiza la importancia no de la libertad que el niño
tiene en este momento, sino de la libertad que tendrá el niño en el futuro:
Si el niño no quiere ser inoculado y, sin embargo, usted piensa que es
una buena idea para él/ella ser inoculado, entonces el argumento
puede estar relacionado con la libertad que esta persona tendrá en el
futuro si se extiende en este momento el sarampión. El niño cuando
crezca deberá tener más libertad. Así que cuando usted está
considerando la vida de un niño, usted tiene que considerar no sólo la
libertad del niño en este momento, sino también la libertad del niño
en el futuro.28
Esto está bien articulado en lo que argumenta John White en relación a la
educación. Afirma que adoptar una posición extremadamente libertaria frente al
niño es irracional. En otras palabras, no hacer ningún esfuerzo para enseñar nada a
un niño, dado que no sabemos lo que es bueno o malo para él, no conduce a que el
niño mejore su bien-estar: „Permitir que los niños aprendan lo que quieran podría
restringir el rango de cosas posibles que [26] ellos pudieran elegir por sí mismos:
podrían dejar de aprender acerca de otras cosas que también podrían haber sido
incluidas‟ (White, 1973, p. 22). Dar libertad temporal a un niño no significa siempre
que el niño tendrá libertad en el futuro e, igualmente, restringir la libertad temporal
de un niño puede significar expandir su libertad en el futuro. Por lo tanto, tenemos
que considerar la libertad de un niño bajo una perspectiva de vida a largo plazo. Para
las pautas educativas, White propone que el curso menos dañino que podemos
seguir es dejar que un niño determine en la medida de lo posible lo que será para él
o ella el Bien. Afirma que mientras se asegure “(a) que conoce tantas actividades o
modos de vida como sea posible que él puede querer elegir para su propio bien, y
(b) que es capaz de reflexionar sobre las prioridades entre ellas desde el punto de
vista no sólo del momento presente sino, en la medida de lo posible, de su vida
27
28
Entrevisté a Sen el 2 de marzo de 2001.
Respuesta de Sen a mi entrevista el 2 de marzo de 2001.
16
como un todo”, es justo restringir la libertad del niño en este momento para darle la
mayor autonomía posible en el futuro (ibid.).
En segundo lugar, aunque algunos pueden argumentar que la libertad es
menos importante para un niño que para un adulto dado que el bien-estar actual del
niño es mejor juzgado por los padres u otras personas adultas, Sen señala que el
enfoque de las capacidades sigue siendo aplicable a los niños. Como ya hemos
discutido en la Parte I, el enfoque de las capacidades realiza dos afirmaciones:
(1)-. Que la perspectiva correcta desde la cual juzgar el bien-estar de una persona
son los funcionamientos y no necesariamente las actitudes mentales tal como las
utilidades;
(2)-. Que, al juzgar desde la perspectiva de los funcionamientos, no debemos
limitarnos a mirar si una persona está disfrutando de la alternativa preferida, sino si
una persona realmente tiene la opción de una alternativa: la libertad de elegir.
Según Sen:
Es el segundo aspecto (2) lo que es débil para el niño, pero el primero
(1) no lo es. El espacio de trabajo de (1) sigue siendo apropiado para
pensar incluso el bien-estar del niño. El aspecto de libertad en (2) está
afectado, pero incluso este aspecto puede ser importante para un niño
porque: A) el niño realiza algunas decisiones, como si está infeliz,
quiere leche, etc. Y B) el futuro del niño implica el momento en que
el niño ejercerá realmente alguna libertad.29
En este sentido, lo que debe ser considerado cuando se trata de niños es la
libertad que tendrían en el futuro más que la libertad del momento. Por lo tanto,
siempre y cuando consideramos las capacidades de una persona en términos de su
vida útil, el enfoque de las capacidades parece ser aplicable a los niños. 30 El hecho de
Respuesta de Sen a mi entrevista el 2 de marzo de 2001.
Sin embargo, a pesar de que los niños no tienen suficiente experiencia para saber lo que puede ser de valor
para ellos en el futuro, es importante darles la práctico en la toma de decisiones, probablemente sobre
cuestiones menores, al menos en una etapa temprana.
29
30
17
que los niños necesitan tener el apoyo de los padres, la sociedad u los demás en
relación a elegir qué capacidades ejercer nos conducirá a considerar el rol que la
educación puede desempeñar en el enfoques de las capacidades.
Se examinarán dos cuestiones para comprender cuál debería ser el
desempeño de la educación en el enfoque de las capacidades y qué tipo de
educación es la que mejor se aplica a este enfoque.
[27] La expansión de capacidades
En primer lugar, la educación puede desempeñar un rol en la expansión de
las capacidades. Bajo el término „expansión‟, podemos discutir dos aspectos de las
capacidades, aunque están mutuamente relacionados. Una es la expansión de la
capacidad o habilidad de un niño. Un ejemplo sencillo es que Kate aprenda a nadar.
Por lo tanto, la educación le permite adquirir una capacidad para nadar. La otra es la
expansión de las oportunidades que tiene el niño. Un ejemplo muy simple es que
Lisa aprende matemáticas y como resultado, tiene más oportunidades de convertirse
en una matemática, una física, una banquera, etc. Estas nuevas oportunidades y
capacidades, tales como llegar a ser una matemática o una física por medio del
aprendizaje de las matemáticas, puede ser algo de lo que Lisa no era consciente y no
estaban en su „conjunto de capacidades‟ antes de aprender matemáticas. Tal vez ella
no tenía como objetivo adquirir esos nuevos conjuntos de habilidades cuando
comenzó a aprender matemáticas. Hay tantas oportunidades de las que ni siquiera
somos conscientes en nuestra vida cotidiana. Aquí la educación puede llegar a
desempeñar un papel. En este ejemplo, Lisa aprende matemáticas y, por lo tanto, se
vuelve más autónoma para poder elegir su modo de vida y convertirse en una física,
una matemática o lo que sea. La educación hace que un niño sea autónomo en
términos de crear para él un nuevo conjunto de capacidades. White sostiene que “el
niño „debe‟ llegar a ser autónomo, sin duda, al completar su educación”, incluso
cuando no defienda ningún compromiso necesario a un modo de vida autónomo
(White, 1973, p. 23). Él dice que es totalmente un estudiante si él/ella decide
permanecer autónomo o no, una vez que él/ella se convierte en autónomo. Para que
18
el niño pueda tomar decisiones en su vida, el niño necesita ser autónomo por medio
de la educación.
Aún cuando Sen parece no haber discutido directamente la „autonomía‟, el
concepto de „autonomía‟ puede ser crucialmente importante para el enfoque de las
capacidades. Un buen caso a examinar es considerar a la educación obligatoria. En el
enfoque de las capacidades de Sen, dar a los niños oportunidades de aprender bajo
un sistema como el de la educación „obligatoria‟ parece ser un concepto ideal. Sen
argumenta:
Creo que el principal argumento para la educación obligatoria es que
dará al niño una mayor libertad y, por lo tanto, el argumento
educativo es un argumento muy orientado hacia el futuro.31
Sin embargo, me gustaría afirmar que proporcionar educación obligatoria no
es suficiente para mejorar las capacidades de los niños, aunque no niego su
importancia y necesidad. Por ejemplo, en un país donde existe un sistema de
educación obligatoria muy exitoso, esta educación no mejora necesariamente las
capacidades de los niños. Si el sistema educativo adopta un enfoque
extremadamente „de arriba hacia abajo‟ [‘topdown’] y hace hincapié en la
competitividad, los niños tienden a estudiar los temas que son requeridos para un
examen exitoso. Bajo esta clase de sistema educativo, los niños encuentran
dificultades para aprender a ser autónomos. En este caso, los niños no tienen
elección sino que siguen lo que otros le dicen que hagan y se considera que tienen
capacidades limitadas [28] aún cuando se proporcione una educación obligatoria. En
consecuencia, parece apropiado argumentar que la educación que desempeña un rol
en la expansión de las capacidades del niño debe ser una forma de educación que
haga a las personas autónomas.32
Respuesta de Sen a mi entrevista el 2 de marzo de 2001.
Como consecuencia de la expansión de las capacidades por medio de la educación, la sociedad en su
conjunto puede florecer. Como dice Sen, “la educación básica, la buena salud y otros logros humanos no sólo
son directamente valiosos como elementos constitutivos de nuestras capacidades básicas, sino que también
pueden ayudar a generar un éxito económico de un tipo más estándar, lo que a su vez puede contribuir a
mejorar la calidad de la vida humana aún más” (Drèze y Sen, 1998, p. 6). Existe circularidad: la educación
permite a las personas producir capacidades, y estas capacidades pueden ser el medio para desarrollar el
31
32
19
Enseñar valores en el ejercicio de las capacidades
En segundo lugar, la educación puede desempeñar un rol en la enseñanza de
valores en el ejercicio de las capacidades. Dado que hemos discutido la importancia
de ampliar las capacidades por medio de la educación, es importante abordar la
cuestión sobre qué valores deben regir el ejercicio de las capacidades. Por ejemplo,
es importante abordar la cuestión: ¿es apropiado mejorar alguna capacidad?
A esta pregunta, Sen respondería, sí, dado que en su opinión las capacidades
per se son siempre buenas. Sin embargo, no está claro que este sea el caso. Un
ejemplo es cuando David tiene una capacidad relacionada con su poder físico. Si
David golpea a su esposa, esto no es ni social ni moralmente aceptable. Sin
embargo, el argumento de Sen sería que esta capacidad per se no es mala. El
resultado puede ser malo, pero el hombre también podría utilizar esta capacidad
para llevar cosas pesadas para su esposa. Otro ejemplo es cuando James tiene la
capacidad para matar a Philip. Si este acto se realiza, James puede ser un asesino, y
esta capacidad no es aceptable. Sin embargo, nuevamente no es apropiado decir
simplemente que esta capacidad es mala. El resultado puede ser malo, pero la
capacidad de James para matar a Philip puede ser usada como defensa de James en
una emergencia. Por lo tanto, de acuerdo con el argumento de Sen, las capacidades
per se son inseparables, y las malas capacidades per se no existen. Las capacidades
pueden ser juzgadas como malas sólo en su uso.
Nussbaum critica este aspecto del argumento de Sen en relación a la libertad.
No está satisfecha con la idea de Sen de que „la libertad en sí misma siempre es
buena, aunque puede ser mal usada‟. Un ejemplo que utiliza es la libertad del
motociclista para andar sin un casco. En su argumento debemos decir que esa
libertad es „neutral y trivial en sí misma, probablemente mala en el uso‟ en lugar de
„siempre buena‟ (Nussbaum, 2001, p. 24). Esto parece más apropiado. Si Sen insiste
en que las malas capacidades per se no existen, y sólo las formas en que pueden
usarse son malas, el argumento de Nussbaum en relación con el concepto de
crecimiento económico, y nuevamente el crecimiento económico permite a las personas alcanzar capacidades
adicionales.
20
libertad también parece aplicable a la noción de capacidades. En otras palabras,
debemos decir que las capacidades son „neutrales en sí mismas, posiblemente malas
en uso‟ en lugar de „siempre buenas‟.
¿Cómo puede desempeñar la educación un rol en el ejercicio de capacidades
que son „neutrales‟? Por ejemplo, Scheffler ve la capacidad como una noción ligada a
la libertad, como lo hace Sen, y la define como “abarcando lo que entra dentro del
alcance de la elección efectiva, el esfuerzo o la decisión de una persona –lo que está
en el poder de una persona hacer y lo que, en este sentido, es efectivamente libre de
hacer‟ (Scheffler, 1985, p. 59). La forma en que utiliza el término „capacidad‟ es muy
similar a la forma en que lo utiliza Sen. Por ejemplo, Scheffler afirma, si una persona
tiene una capacidad, “está dentro del alcance efectivo de su decisión si adquiere o no
la característica en cuestión” (p. 61). Mejorar la capacidad de de desempeño es
potenciarse para realizar algo, continua Scheffler. [29] Por ejemplo, empoderar a
Tim para que nade es lograr que, si elige y decide nadar, lo hará. Sin embargo,
Scheffler nos advierte aquí que el empoderamiento de Tim para que nade no
significa que él elija nadar. Empoderarlo para nadar y hacerle valorar la natación son
dos asuntos diferentes. El empoderamiento “no permite promover la valoración
positiva del rendimiento en cuestión; crea la capacidad, la habilidad o el poder,
dejando abierta la cuestión de la valoración, el ejercicio o la decisión‟ (ibid.). Aquí, la
educación puede llegar a desempeñar un papel en la enseñanza de valores diferentes
a un niño. El resultado obtenido a través de los propios actos como consecuencia de
estar empoderado no siempre puede ser considerado bueno. En otras palabras, crear
capacidades a través del empoderamiento no implica valorar si el resultado del uso
de una capacidad es bueno o malo. Como dice Scheffler, las capacidades están “tan
entretejidas que tales divisiones no son, en general, posibles. Mantener el
aprendizaje de la intoxicación fuera de su rango de decisión también mantendría el
aprendizaje de la curación fuera de su rango de decisión‟ (ibid.). Por lo tanto, aquí la
educación debe venir a desempeñar un rol en complementar la mejora de la
capacidad con la atención a los valores. Por ejemplo, podemos querer que María se
convierta en matemática o artista, pero no en drogadicta o asesina. Necesitamos
desarrollar el juicio de la persona para poder valorar de qué manera es apropiado
21
usar las capacidades por medio de la educación. Aunque Sen no ha explorado este
tema con el concepto de „valores‟, es crítico discutirlo para evitar el abuso de las
capacidades. Por lo tanto, la de educación que mejor articula el concepto de enfoque
de las capacidades de Sen parece ser el que hace a las personas autónomas y, al
mismo tiempo, desarrolla su juicio sobre las capacidades y su ejercicio.
IV-. Observaciones finales
En este artículo he tratado de examinar la relación fuerte pero descuidada
entre el enfoque de las capacidades de Sen y la educación.
Muchas cuestiones quedan para una posterior exploración. ¿Es posible
describir un rango de capacidades en las que los niños deberían participar?
¿Debemos generar un currículo básico en educación para mejorar las capacidades de
los niños? Estas preguntas son inevitables si intentamos hacer que el enfoque de las
capacidades de Sen sea práctico desde el punto de visto educativo. El enfoque de las
capacidades de Sen es rico en implicaciones para la educación. Sin embargo, a
menos que este enfoque reciba la atención seria de los educadores, estas
implicaciones no serán realizadas. La investigación sobre la relación entre el enfoque
de las capacidades y la educación es necesaria para mejorar el enfoque y la
educación, dado que existe una interrelación y una interacción que son cruciales para
ambos.
Reconocimientos
Quiero agradecer a Terence McLaughlin e Ingrid Robeyns que no sólo han
realizado sugerencias útiles sino también me han animado y continuamente
apoyado. Además, me gustaría dar las gracias a Amartya Sen por sus útiles
comentarios a una versión anterior a este artículo. También estoy agradecida al
Institute of Developing Economies Advanced School y al Cambridge Overseas Trust por el
apoyo financiero.
22
Referencias
Atkinson, Anthony B. (1999) The Contributions of Amartya Sen to Welfare Economics,
Scandinavian Journal of Economics, 101.2, pp. 173–190.
Balestrino, A. (1994) Poverty and Functionings: Issues in Measurement and Public Action,
Giornale degli economisti e Annali di economia, (53).
Caldwell, J. C. (1986) Routes to Low Mortality in Poor Countries, Population and Development
Review, 12.2, pp. 171–220.
Clark, David (1999) Conceptualising Development; Unpublished PhD Dissertation, University
of Cambridge.
Desai, Meghnad (1991) Human Development: Concepts and Measurement, European
Economic Review, 35, pp. 350–357.
Drèze, Jean and Sen, Amartya (1995) India: Economic Development and Social Opportunity
(Oxford, Oxford University Press).
Drèze, Jean and Sen, Amartya (1998) Indian Development: Selected Regional Perspective (Delhi,
Oxford University Press).
Gore, Charles (1997) Irreducibly Social Goods and the Informational Basis of Amartya
Sen‟s Capability Approach, Journal of International Development, 9.2, pp. 235–250.
Kelley, Allen C. (1991) The Human Development Index: „Handle with Care‟, Population and
Development Review, 17.2, June, pp. 315–324.
McLaughlin, T. H. (1992) The Ethics of Separate Schools, in: Leicester, M. and Taylor, M.
J. (eds). Ethics, Ethnicity and Education (London, Kogan Page).
McLaughlin, T. H. (2000) Schools Parents and the Community, in: Beck, John and Earl,
Mary, Key Issues in Secondary Education (London, Cassell).
Nussbaum, Martha C. (1990) Aristotelian Social Democracy, in: B. Douglass, G. Mara and
H. Richardson, (eds), Liberalism and the Good (New York, Routledge).
Nussbaum, Martha C. (1998) Cultivating Humanity (Cambridge MA, Harvard University
Press).
Nussbaum, Martha C. (2000) Women and Human Development: The Capabilities Approach
(Cambridge, Cambridge University Press).
Nussbaum, Martha C. (2001) „Capabilities as Fundamental Entitlements: Sen and Social
Justice‟, paper presented at International Symposium on Intergenerational Equity
II, Hitotsubashi University, 20 December, 2001.
Nussbaum, Martha C. and Sen, Amartya K. (1998) The Quality of Life (Oxford, Clarendon
Press).
Pressman, Steven and Summerfield, Gale. (2000) The Economic Contributions of Amartya
Sen, Review of Political Economy, 12, pp. 89–113.
23
Rajna, P N., Mishra, Ajay Kumar and Krishnamoorthy, S. (1998) Impact of Maternal
Education and Health Services on Child Mortality in Uttar Pradesh, India, AsiaPasific Population Journal, June.
Robeyns, Ingrid (2000) An Unworkable Idea or a Promising Alternative?: Sen’s Capability
Approach Re-examined, Katholieke Universiteit Leuven, Center for Economic
Studies, Discussion Paper Series DPS 00.30
Roemer, John E. (1996) Theories of Distributive Justice (Cambridge MA, Harvard University
Press).
Royal Swedish Academy of Science (1999) The Nobel Memorial Prize in Economics,
Scandinavian Journal of Economics, 101.2, pp. 157–161
Sen, Amartya K. (1980) Equality of What? in: S. McMurrin (ed.) The Tanner Lecture on
Human Values vol.1 (Cambridge University Press, reprinted in Sen (1982), ch. 16).
Sen, Amartya K. (1985) Commodities and Capabilities, Amsterdam (North Holland, reprinted by
Delhi, Oxford University Press).
Sen, Amartya K. (1987) The Standard of Living (Cambridge, Cambridge University Press).
Sen, Amartya K. (1990) Gender and Cooperative Conflict, in: I. Tinker, (ed.) Persistent
Inequalities (New York, Oxford University Press) pp. 123–149.
Sen, Amartya K. (1992) Inequality Re-examined (Cambridge MA, Harvard University Press).
Sen, Amartya K. (1993) Capability and Well-being in: Nussbaum and Sen (eds), pp. 31–53.
Sen, Amartya K. (1994) Well-being, capability and public policy, Giornale degli economisti e
annali di economia, 7–9, pp. 333–348.
Sen, Amartya K. (1995) Gender, Inequality and Theories of Justice, in: Nussbaum and
Glover (eds), Women, Culture and Development: a Study of Human Capabilities (Oxford,
Clarendon Press), pp. 259–273.
Sen, Amartya K. (1999a) Development as Freedom (Oxford, Oxford University Press).
Sen, Amartya K. Personal interview with author. 2 March 2001.
Scheffler, Israel (1985) Of Human Potential (Boston, Routledge & Kegan Paul).
Smith, Adam (1776/1976) An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, vol. II
of the Glasgow Edition, R.H. Campbell, A. S. Skinner and W.B. Todd (eds)
(Oxford, Clarendon Press).
Srinivasan, T. N. (1994) Human Development: A Paradigm or Reinvention of the Wheel?,
American Economic Review, May; 84.2, pp. 238–243.
Sugden, Robert (1993) Welfare, Resources, and Capabilities: A Review of Inequality
Reexamined by Amartya Sen, Journal of Economic Literature, 31, pp. 1947–1962.
Todaro, Michael P. (1999) Economic Development (London, Longman).
24
UNDP (1990) Human Development Report (New York, Oxford University Press).
Walsh, Vivian (2000) Smith After Sen, Review of Political Economy, 12.1, pp. 5–25.
White, John P. (1973) Towards a Compulsory Curriculum (London, Routledge & Kegan Paul).
25
Descargar