Subido por Luis Maravi

El teletrabajo en la legislación peruana y latinoamericana La Ley - El Ángulo Legal de la Noticia

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El teletrabajo en la legislación peruana y
latinoamericana
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Cesar Y. Valera Malca Jueves, 07 de Mayo de 2020
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Dada la necesidad del trabajo no presencial ante la COVID-19, el presente estudio
de autoría de nuestro colaborador Cesar Valera Malca, está dedicado a abordar
los alcances del teletrabajo en el derecho laboral peruano y latinoamericano. En
este análisis se discuten las ventajas de que esta modalidad subsista no solo en
los tiempos de pandemia; además, se advierte una nueva perspectiva de las
obligaciones del empleador y los aspectos problemáticos en su aplicación.
I. INTRODUCCIÓN:
La COVID-19 generó una crisis mundial sin precedentes desde el punto de vista
económico y social. Los países han adoptado políticas para evitar la reducción del
empleo y mitigar la crisis empresarial; privilegiando la continuidad de la cadena de
pagos, como factor de subsistencia ante una pandemia de propagación agresiva.
El presente estudio, interviene en el análisis del teletrabajo y sus dinámicas
manifestaciones en la legislación del Perú como en latinoamérica; encuentra
comparativamente semejanzas y rasgos distintivos, y plantea atender la siguiente
interrogante: ¿Ante la ausencia de leyes especiales, sobre teletrabajo en
algunos países de Latinoamérica y teniendo en cuenta la cultura arraigada
del presencialismo laboral, cuál es el futuro del teletrabajo en tiempos de
COVID-19? ¿Llegó para quedarse, o se trata de un instrumento de
subsistencia transitorio, de inevitable utilización, que desaparecerá al ritmo
del control de la pandemia?
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El futuro del teletrabajo a raíz de la COVID-19 se per la como una actividad
consolidada y constante crecimiento, continua y fortalecida dentro del mercado
laboral, no solo funcionará como un instrumento de subsistencia transitorio, sino
como un factor permanente que convivirá con el trabajo presencial en los países de
Latinoamérica, pese a la ausencia de leyes especiales; en la medida que la población
está adoptando un modus vivendi laboral que no se podrá divorciar de la
implementación y utilización de medios informáticos y telecomunicaciones en la
prestación de servicios subordinados.
II. DEFINICIÓN:
Wilfredo Sanguineti Raymond en su conferencia web “El teletrabajo y su regulación:
examen a partir de la experiencia española” para la Universidad Sergio Arboleda
publicada en YouTube el 16.04.2020, señaló que, “la idea moderna de teletrabajo
surge en los Estados Unidos durante la crisis del petróleo de los años 70 del siglo
pasado, es una vieja idea, entonces Jack Nilles, el padre del teletrabajo, coordinó una
investigación sobre la aplicación de las tecnologías disponibles en la época,
vinculadas a las comunicaciones para reducir los traslados de los trabajadores y que
consumían petróleo a los centros de trabajo, sustituyendo sus traslados por la
transmisión de información a esos trabajadores, de forma que estos realicen sus
tareas desde casa” [1].
Sin embargo, agregó que dicho proyecto se abandonó por los altos costos en la
modalidad de trabajo, retomándose -recién- en los años 90 por razones de mejores
y mayores tecnologías de la información y las comunicaciones que permitía el
abaratamiento de costos en su utilización, exibilidad organizativa por parte de las
empresas y adaptación del trabajo a las necesidades personales y familiares.
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Para el mencionado jurista, la noción de teletrabajo se sustenta en 02 elementos:
a. Topográ co.- labores fuera de las instalaciones de la empresa, elegido por
el trabajador o pactado con el empleador, donde no exista vigilancia física
directa.
b. Tecnológico.- la realización del trabajo debe estar basado en el empleo de
las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Para Wilfredo Sanguineti Raymond: “El concepto de teletrabajo se vincula
exclusivamente con quienes, de forma originaria o como fruto de un acuerdo de
externalización de funciones previamente desarrolladas de forma presencial,
desarrollan un trabajo en bene cio de uno o más empresarios, bien desde su
domicilio o bien desde otro lugar distinto del habitual u ordinario, sirviéndose de
medios o equipos informáticos y de telecomunicaciones para su ejecución y
eventualmente para entrar en conexión con el destinatario de su actividad” [2].
En opinión de César Puntriano, el teletrabajo es “un fenómeno caracterizado por
que el teletrabajador presta sus servicios a distancia del centro de trabajo
tradicional, lo cual supone un cambio de la organización de la unidad empresarial,
utilizando de manera esencial medios telemáticos sin los cuales no nos
encontraríamos ante el teletrabajo” [3].
En el diccionario de la lengua española de la RAE, el teletrabajo signi ca: “Trabajo
que se realiza desde un lugar fuera de la empresa utilizando las redes de
telecomunicación para cumplir con las cargas laborales asignadas”.
El Acuerdo Marco Europeo, señala que “el teletrabajo es una forma de organización
y/o de realización del trabajo, utilizando las tecnologías de la información en el
marco de un contrato o de una relación de trabajo, en la cual un trabajo que podría
ser realizado igualmente en los locales de la empresa se efectúa fuera de estos
locales de forma regular” [4].
La Organización Internacional del Trabajo (en adelante OIT) remite y acuña el
término teletrabajo, cuando se re ere al “trabajo a distancia” o “trabajo a domicilio”,
de niéndolo como “el trabajo a distancia efectuado con auxilio de medios de
telecomunicación y/o de una computadora” [5].
En mi opinión, el teletrabajo se puede de nir como la externalización de las
actividades productivas susceptibles a ser desarrolladas aisladamente desde una
localización remota, distinta a las instalaciones del empleador, bajo la imprescindible
utilización de medios informáticos y telemáticos, pudiendo reportarse en tiempo real
las actividades propias de su función.
III. TECNOLOGÍAS A UTILIZAR:
Según el Manual de Buenas Prácticas en Teletrabajo, se denomina tecnologías de la
información y la comunicación al “conjunto de tecnologías que permiten la
adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y
presentación de información en forma de voz, imágenes y datos contenidos en
señales de naturaleza acústica, óptica o electromagnética(…), se incluye a la
electrónica como tecnología base que soporta el desarrollo de las
telecomunicaciones, la informática y el audiovisual” [6].
En este sentido, la revolución tecnológica es la base del teletrabajo, la que va a
permitir el e caz desarrollo de las actividades, tal cual pudieron haberse realizado en
el propio centro de trabajo, ello aunado a las actuales plataformas de comunicación
como por ejemplo zoom (ahora muy utilizada en el servicio de educación virtual),
video llamadas y otros, que están a la vanguardia y que además no son de acceso
restringido, sólo es necesario la herramienta básica para el trabajador: una
computadora o laptop.
No hay que perder de vista que las actividades desarrolladas por los
teletrabajadores serán controladas por el empleador, a través de los mismos medios
tecnológicos, creando -para este caso- plataformas de control u otros que le sean
útiles para el control o supervisión de la labor efectiva del trabajo, la misma que
inclusive puede ser de mayor control que en su centro de trabajo. El poder de
dirección será ejercido por el empleador durante el teletrabajo, pero que generará
ciertos límites mientras sea una gura jurídica de aplicación a nivel mundial; pues a
la fecha, sólo algunos países de latinoamérica, tienen legislación expresa y otros
países sólo han dictado medidas de prevención como respuesta a la emergencia
sanitaria que se vive desde marzo de 2020, a consecuencia de la COVID-19, y no
como una política alternativa -de costumbre- al trabajo presencial.
Para hacer efectivo el teletrabajo, actualmente contamos con diferentes plataformas
y redes sociales como Facebook, Instagram, twitter que permiten el intercambio de
información; recientemente -también- se cuenta con la plataforma Zoom, que es
una “aplicación de software de videoconferencia, que permite interactuar
virtualmente con compañeros de trabajo o empleadores” [7], en el caso que las
reuniones en persona no son posibles.
A decir del programa Zoom, que consideramos se ha convertido en una herramienta
esencial para equipos pequeños, medianos y grandes que desean mantenerse en
contacto y continuar sus ujos de trabajo diarios con una interrupción mínima
durante el con namiento social a consecuencia de la COVID-19 que ha sido
diagnosticado en más de 200 países a nivel mundial.
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El panorama actual de la economía no es el más propicio, por lo que es necesario la
utilización de los medios tecnológicos y de telecomunicación, para evitar que los
negocios sigan viéndose afectados, por la falta de presencialismo de sus
trabajadores, salvo -en el caso de Perú- en aquellas empresas con actividades
vinculadas con servicios y bienes denominados “esenciales” (alimentos, medicinas,
combustible, transporte y otros).
De este modo y con toda seguridad, la utilización de los medios tecnológicos y de
telecomunicación permitirán que el teletrabajo, continúe creciendo, y a pesar de que
se realice en lugar distinto del centro de trabajo, creemos que no llegará a sustituir
el trabajo presencial, pero que en todo caso, su legislación expresa en algunos
países de Latinoamérica a consecuencia de la COVID-19, ha sido con el n de
establecer una gura jurídica que sea aplicable no solo en tiempos de pandemia,
sino tratar de suplir al trabajo presencial, pues de igual forma lo hace e caz y
respetando los supuestos de un contrato de trabajo común, además de crear una
oportunidad de organización exible para la empresa re ejada en la reorganización
del tiempo y el espacio de trabajo, observándose -además- un incremento de la
productividad y ahorro de costos -sobre todo- para el empleador. No obstante, se
presentan grandes retos de fortalecimiento, para propiciar su permanencia sin
generar fracturas en la relación de trabajo, como por ejemplo, una regulación base
sobre la seguridad y salud del teletrabajador para evitar trastornos
musculoesqueléticos, fatiga visual, fatiga mental y factores psicosociales; así como, el
tratamiento del derecho a la desconexión digital que implica limitar el uso de la
comunicación digital (celulares, apps de mensajería instantánea y emails)
para cautelar el tiempo de descanso efectivo y vacaciones de los trabajadores.
IV. REGULACIÓN DEL TELETRABAJO EN EL PERÚ:
El teletrabajo en el Perú se encuentra regulado a través de la Ley N° 30036, “Ley que
regula el Teletrabajo” y su Decreto Supremo Nº 017-2015-TR, que aprueba el
Reglamento de la Ley N° 30036, Ley que fue aprobada por los Proyectos de Ley N°
184/2011 y 1052/2011. Lo que demuestra que no fue viable proponer una
positivización del teletrabajo sin antes realizar todo un análisis para determinar y
demostrar que existen motivos que ameritan la regulación y aplicación de esta
nueva gura en nuestra realidad socio laboral, tal y como lo demuestran las
exposiciones de motivos de cada uno de los proyectos de ley que sustentan la hoy
promulgada Ley N° 30036, Ley que regula el Teletrabajo en el Perú [8].
Los mencionados proyectos, se lanzaron considerando que en la Primera Encuesta
Nacional de Discapacidad - 2012 realizada por el INEI se estableció:“El 5,2% de la
población nacional (1 millón 575 mil 402 personas) padecen de algún tipo de
discapacidad o limitación física y/o mental” 35, de las cuales 651 312 personas se
encuentran en edad de trabajar; sin embargo, de ese grupo de personas, sólo el
21,7% está ocupada o buscando trabajo” [9]. Entonces, existía la necesidad de
regular un trabajo distinto al presencial.
Por ello, el teletrabajo se presentó como una alternativa idónea para la integración
de las personas discapacitadas, eliminando diferentes barreras físicas y de espacios,
más aún, si se tenía para aquel entonces (2013), la renuencia de las empresas a
contratar a personas con discapacidad, quizá por no contar con espacios adecuados
para las labores de dichas personas, por lo que el teletrabajo se convertía en la
mejor opción, pues traería como ventaja mayor comodidad para el teletrabajador y
la disminución del ausentismo y riesgos dentro del centro laboral. Todo ello hacía
impostergable la necesidad de regular la gura del teletrabajo que conjugaba -en
ese entonces- con la exibilidad de la seguridad laboral, caso contrario se corría el
riesgo de “deslaborizar” toda relación de trabajo.
En ese contexto, con la dación de la Ley Nº 30036, “Ley del Teletrabajo”, se pretendió
que el empresario acceda a una nueva forma de trabajo no presencial, permitiendo
generar los mismos ingresos, pero abaratando ciertos costos, bene ciando también- al teletrabajador; sin embargo, la gura jurídica como tal, ha sufrido una
resistencia en el Perú, quizá porque falten algunas herramientas de promoción,
aplicación e implementación para el teletrabajo. Lo que conllevado a que sea una ley
casi invisible, pero que si es utilizado por un aproximado del 5.6% del
empresariado [10].
En noviembre del 2016, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo rmó un
pacto nacional con los gobiernos regionales, gremios empresariales, empresas y la
sociedad civil, con la nalidad de implementar el teletrabajo en el sector público y
privado, sin embargo, lo que observamos en la realidad, es que solo fue un simple
pacto, sin que llegue a concretizarse, pues a pesar de ello, la gura jurídica del
teletrabajo, si bien es cierto era refrendada a través de la Ley Nº 30036; empero,
también es cierto que el teletrabajo no era la gura protagonista dentro de un
mundo tecnológico en vanguardia.
Por el contrario, a pesar de la creación e implementación de Módulos de Teletrabajo
en las regiones de Tacna, La Libertad, Piura, Cusco y Callao, sin embargo, no se logró
la proyección esperada para la utilidad de la Ley Nº 30036 [11], por lo que se
entiende que el teletrabajo se ha tratado de una gura casi fantasma, que no ha sido
utilizada en su totalidad por el empresario para obtener bene cios y aminorar
costos. Precisamos que las pocas empresas que han venido utilizando desde el año
2014 el teletrabajo son: IBM, Laboratorios Roche, Repsol, entre otras [12].
Así, a pesar, de que el teletrabajo en el Perú cuenta con normatividad expresa (Ley
Nº 30036) que regula su aplicación, en los tiempos que vivimos de con namiento
social a consecuencia del COVID-19, no es utilizada o no ha sido llamada para su
aplicación por el empresariado, por el contrario, a través del Decreto de Urgencia
N° 026-2020 (15.03.2020) que establece medidas excepcionales y temporales para
prevenir la propagación del coronavirus, ha prescrito en su artículo 17º la aplicación
del “trabajo remoto” ( gura distinta al teletrabajo, pero si una modalidad o derivación
dinámica del mismo), que es entendido -según la norma actual- como la “prestación
de servicios subordinada con la presencia física del trabajador en su domicilio o
lugar de aislamiento domiciliario, utilizando cualquier medio o mecanismo que
posibilite realizar las labores fuera del centro de trabajo, siempre que la naturaleza
de las labores lo permita” [13]; estableciéndose además, su aplicación en el sector
público y privado.
Ahora bien, el tan llamado “futuro”, ya no es de aquí a 10 o 20 años, sino que se trata
del “ahora”, eso es lo que ha conllevado al investigador realizar el presente trabajo
considerando la pandemia mundial, pues la máquina del tiempo ha conjugado una
serie de elementos consecutivos, tal cual algoritmo imperfecto, teoría del caos o
efecto mariposa, que ha tenido como consecuencia el contagio de millones de
personas a nivel mundial (en el Perú hasta el 29.04.2020 existen más de 33 mil
infectados [14]).
Entonces, el futuro se ha presentado de golpe, y sin prepararnos, pues respecto al
teletrabajo se pretendía su aplicación en forma gradual en el Perú, haciéndose
proyecciones -a futuro- desde el año 2013 hasta el 2021 inclusive; pero ha sido
nuestra realidad la que ha conllevado al Estado a la aplicación creciente del
teletrabajo (Ley Nº 30036 donde existen ciertos vacíos legales según análisis
realizado) pero que no es identi cado con el mismo nombre, sino que -ahora- se ha
regulado a través de las políticas públicas del Perú como “trabajo remoto”; el mismo
que inclusive cuenta con una “Guía para la aplicación del trabajo remoto” aprobada a
través de la Resolución Ministerial N° 072-2020-TR, de fecha 26 de marzo de 2020.
V. EL TELEBRAJO EN EL DERECHO LATINOAMERICANO:
A consecuencia de la pandemia COVID-19, se ha generado que la mayoría de países
a nivel mundial declaren la emergencia sanitaria desde marzo de 2020 y por ende la
cuarentena a efectos de contrarrestar el contagio masivo, con namiento que
inclusive hasta la fecha se respeta. Según Humberto Villasmil expone: “La
cuarentena en el sistema normativo de la OIT aparece en un instrumento de
seguridad social que es la Recomendación Nº 134 sobre asistencia médica y
prestación monetarias de enfermedad” [15].
La experiencia ha determinado que el trabajo siempre ha sido presencial, sin
embargo el con namiento social, ha generado que los trabajadores dependientes ya
no puedan acudir a sus centros laborales por las diferentes políticas de estado, por
ejemplo, por tratarse de personas dentro del grupo de riesgo (personas mayores de
60 años de edad) o población vulnerable (gente con diferentes males de salud que
son más propensos al contagio de la COVID-19), entre otros. Dicha situación, crea
inmediatamente una serie de interrogantes respecto a: nueva forma de prestación
de servicio, nuevo horario de trabajo, condiciones de trabajo, remuneración, nuevas
normas, entre otros que son propios del contrato de trabajo a nivel internacional y
que nos lleva a determina que el trabajo, ya no será el mismo, no solo por motivos
de la pandemia, sino también por la era de la digitalización y la automatización que
modi ca el paisaje laboral en América Latina.
5.1. Análisis por países:
Hacemos un análisis del teletrabajo en diferentes países de Latinoamérica:
Uruguay
No existe legislación expresa sobre la modalidad de teletrabajo, pero se está
trabajando un proyecto de regulación dentro del marco del teletrabajo. Se
recurre a normas del derecho laboral que es de aplicación inmediata para
todos los trabajadores.
En época de la COVID-19, a través del Decreto 94/020 del 16/03/2020 se
declaró la Emergencia Nacional Sanitaria, exhortándose a los empleadores en
el artículo 6º, a promover, en todos los casos que los trabajadores realicen sus
tareas en sus domicilios.
Se estableció como procedimiento la comunicación a la Inspección General de
Trabajo.
Venezuela
No existe legislación expresa sobre la modalidad de teletrabajo.
El Decreto de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (Ley
Sustantiva laboral venezolana) en el Titulo IV de las Modalidades Especiales de
Condiciones de Trabajo, regula de forma general la Modalidad de Trabajo a
Domicilio, como una modalidad de trabajo especial a ser reglamentada por una
Ley Especial.
La norma en mención limita la movilidad de las personas, pues se suspenden
las actividades laborales en la mayoría de las ramas de actividad y se prohíben
las actividades que implican aforo de personas y como prevención el
distanciamiento social, para evitar la propagación del virus COVID-19.
Perú
El Teletrabajo encuentra regulación expresa en la Ley Nº 30036, y su
Reglamento, el Decreto Supremo Nº 009-2015-TR.
Además en tiempo de aislamiento social, a través del Decreto de Urgencia Nº
026-2020, desarrollada por el Decreto Supremo Nº 010-2020-TR, se ha creado
la gura del “Trabajo Remoto”, existiendo inclusive una “Guía para la Aplicación
del Trabajo Remoto”.
Existe una diferenciación entre teletrabajo y trabajo remoto como derivación
del teletrabajo, siendo que este último sólo es de aplicación durante el tiempo
que dure la emergencia sanitaria.
Brasil
Desde el comienzo de la emergencia sanitaria causada por la COVID-19, Brasil
ha adoptado diferentes medidas en materia laboral y económica.
La reforma brasileña del 2017 (Ley 13467/2017) ya se habían cambiado varios
puntos de la legislación laboral, incluyendo la provisión de teletrabajo y un
refuerzo de la negociación colectiva.
Bolivia
No existe legislación expresa del teletrabajo, pero el empleador puede
establecer una modalidad temporal de teletrabajo.
La Ley General del Trabajo de Bolivia tiene como antecedente las disposiciones
vigentes del Decreto Ley de 24 de mayo de 1939, elevado a Ley de la República
el 8 de diciembre de 1942. Aquí no se incluyó al teletrabajo o trabajo control
remoto.
Existe un proyecto de ley para incluir la tendencia mundial del teletrabajo,
bajando su aplicación en las personas vulnerables como mujeres embarazadas,
personas con discapacidad, personas que padezcan alguna enfermedad, etc.
El Tribunal Constitucional Plurinacional, mediante Protocolo de Actuación para
la Prevención del Virus COVID-19 ha dispuesto la realización del teletrabajo.
Chile
No existe legislación expresa del teletrabajo
Con ocasión de la COVID-19, se continuó con la discusión de la Ley Nº 21.220
que modi ca el Código del Trabajo en materia de trabajo a distancia.
Dicha norma, no establece modalidades especí cas, sólo regula el teletrabajo o
trabajo a distancia en general, otorgando un concepto amplio.
No se adoptan medidas especiales, sólo un marco de aplicación general por la
pandemia.
Colombia
El Teletrabajo en Colombia se encuentra regulado en la Ley 1221 de 2008 y el
Decreto 0884 de 2012 (Compilado en el Decreto 1072 de 2015), que viene a
ser una forma de organizar las actividades laborales haciendo uso y con
soporte de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Sujeto a
una serie de formalidades
El teletrabajo se clasi ca en autónomo, móvil y suplementario.
En época de la COVID-19 se expidió el Circular 021 de 2020, donde se
promovió la implementación de las guras del teletrabajo o el trabajo en casa
para solventar la crisis y evitar contagios en el sitio de trabajo.
Ambas guras, ya eran aplicables y existían en el ordenamiento jurídico laboral
colombiano.
Argentina
No cuenta con una ley especial sobre el teletrabajo.
Se rige por la Ley del Contrato Nº 20.744 junto con la Ley 25.800, que rati ca el
Convenio 177 de la OIT sobre trabajo a domicilio. Dichas normas engloban al
teletrabajo.
Se aplica la Resolución 1552/2012, emitida por la Superintendencia de Riesgos
del Trabajo.
Existe un proyecto para el futuro del teletrabajo para incrementar su
implementación.
A consecuencia de la COVID-19, se tiene la Resolución 21/20 SRT, donde
habilita a los empleadores a que sus trabajadores realicen prestación de
servicios en su domicilio.
Ecuador
El Acuerdo Ministerial Nº MDT-2016-190 contiene las normas que regulan el
teletrabajo en el sector privado.
El teletrabajo puede ser permanente o parcial.
A consecuencia de la COVID-19, con fecha 12.03.2020 el Ministerio de Trabajo
emitió el acuerdo MDT-2020-076 que contiene las directrices para la aplicación
del teletrabajo emergente.
En efecto, para brindar una respuesta a la comunidad sobre la problemática que se
está investigando, lo antes señalado se sintetiza a través del cuadro siguiente [16]:
A modo de conclusiones del cuadro adjunto tenemos:
En algunos países de Latinoamérica, no existe legislación expresa sobre el
teletrabajo.
Colombia, Brasil, Perú y Ecuador, cuentan con una ley expresa que regula el
teletrabajo.
En los países de Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay y Venezuela, que no cuentan
con legislación vigente, se remiten a algunas normas del Contrato de Trabajo, o
en todo caso, a resoluciones de superintendencia de riesgos laborales, como es
el caso de Argentina.
5.2. Ideas Trascendentales
En América Latina el trabajo moderno ha crecido de manera exponencial durante
los últimos años, pues las tecnologías como el Internet de las cosas (IoT), las
ciudades inteligentes, la robotización, cloud computing, big data, networking,
coworking, la información, entre otros; han ayudado al crecimiento de esta industria,
además de aportar signi cativamente a la inserción laboral, la modernización, la
disminución de tiempo en la movilidad urbana, y la calidad de vida [17]. Según un
estudio realizado por la Academia Internacional de Transformación del Trabajo para
América Latina y el Caribe (ITA-LAC siglas en inglés), el trabajo a distancia promueve
el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y
productivo y el trabajo decente para todos [18].
Si bien, son pocos los países que han rati cado el Convenio Nº 177 sobre trabajo a
domicilio de la Organización Internacional del Trabajo, como bien se ha mencionado
en párrafos anteriores, hay países donde el teletrabajo ya está normado
especí camente, y otros donde aún existen vías de regularización, o al menos, de
acuerdo a su realidad han identi cado el asunto aunque no lo hayan plasmado en
ninguna ley.
Por ejemplo, tenemos el caso de Venezuela donde existe la posibilidad de trabajar
desde un lugar distinto de la o cina del empleador, pero si bien no se ha legislado
sobre el teletrabajo, es de aplicación inmediata normas generales de la Ley del
Trabajo, relacionado con los temas de horas de trabajo al día, salarios, bene cios,
prestaciones sociales, salud y seguridad en el trabajo.
El cambio de modalidad de prestación de servicios “presencial”, no afecta la
naturaleza del vínculo laboral, categoría, remuneración y demás condiciones
laborales establecidas en forma primigenia por el empleador, salvo en puntos
especí cos como la asistencia al centro laboral.
Es así que la consolidación de las nuevas tecnologías, con el teléfono inteligente
como dispositivo, han incidido en la generación de nuevas formas de empleo, ya sea
formal o informal, donde en de nitiva se incluyen labores que por lo general se
realizan desde la casa, por lo que podríamos concluir que las los nuevos dispositivos
de comunicación, están haciendo obsoletas la práctica costumbrista del
presencialismo en el centro de trabajo, por lo que el trabajo se viene
imponiendo: “Uno de los grandes retos que tienen en común los países
latinoamericanos respecto al teletrabajo es disminuir las desigualdades, acelerar el
desarrollo económico y social, además de hacer una gran apuesta por tener una
región completamente conectada, donde exista una completa inclusión digital en la
cual desde los más ricos hasta las personas de clases sociales más bajas puedan
contar con las herramientas tecnológicas que les permita tener desarrollo
económico, social y cultural en los lugares que habitan” [19].
Sin embargo, en época de COVID-19, han sido los gobiernos quienes -en todo casohan establecido algunas políticas públicas regulando la aplicación del trabajo a
través de la utilización de medios tecnológicos y de telecomunicaciones, lo que ahora- denominamos teletrabajo. Así por ejemplo, tenemos que en España a través
del Decreto Ley Nº 08-2020 del 16.03.2020, se estableció en su artículo 5, la puesta
en práctica del teletrabajo, donde las empresas establecerán sistemas de
organización que permitan mantener la actividad por mecanismos alternativas como
el teletrabajo, siempre que sea técnica y razonablemente posible y no suponga un
esfuerzo de adaptación desproporcionado.
Lo antes expuesto, nos hace re exionar sobre la interrogante que nos hemos
planteado en el presente trabajo de investigación, pues acaso, ¿solo podremos
recurrir al teletrabajo cuando exista legislación expresa? o es que ¿También podría
recurrirse -inclusive- a políticas públicas en época de emergencia sanitaria o por
rati cación del Convenio 177 sobre el trabajo a domicilio?
Lo cierto es que para el presente caso, con el n de mantener la estabilidad laboral
dentro de un país, es necesario que el gobierno aplique la legislación vigente
respecto al teletrabajo, pudiendo inclusive modi carla para generar bene cio al
trabajador, o en todo caso, al ser una gura jurídica que si bien no es aplicable en
todo el mundo, podrían generarse normas públicas en estado de cuarentena, y que
tendrían que ser pensadas para acuñarse y ser totalmente vigentes en todos los
países de Latinoamérica.
Imaginar la falta de un trabajo en estos tiempos, perjudica los intereses del
trabajador, quien desempeña labores dependientes a cambio de recibir una
remuneración con el n de cubrir gastos personales y familiares, por lo que la falta
de legislación expresa sobre el teletrabajo, no debe ser impedimento para que los
países de Latinoamérica a través de políticas públicas, puedan normar el teletrabajo
en el marco de la cuarentena por la COVID-19.
La siguiente imagen, gra ca el Esquema del Teletrabajo en América Latina:
En el derecho comparado, se pretende que el desafío del teletrabajo, lo
convierta en un modelo usual del empresariado, lo inclusive es una idea
compartida por Juan Pablo Villegas (Gerente General de CITRIX para Colombia),
quien señaló: “Estamos ante un esquema de transformación que llegó para
quedarse, por esa razón no veo al teletrabajo como una moda" [20].
VI. DISCUSIÓN
A la fecha se estima que el promedio del 6% de empresarios que utilizaban el
teletrabajo, ahora lo ejecutan, en promedio más del 30%, y la gran mayoría lo
ejecuta desde su domicilio, por las medidas de inmovilización social obligatoria o
cuarentena, dictaba por los Gobiernos, como medida excepcional para contener la
propagación del brote del coronavirus.
En este escenario de incertidumbre, apoderado por la pandemia de la COVID 19, la
ausencia de leyes especiales, en los países de Latinoamérica, no ha sido
impedimento para la aplicación práctica del teletrabajo, como medida o política
adoptada por diferentes Gobiernos, que declararon estado de emergencia sanitaria
y dispusieron ejecutar regímenes de excepción, restringiendo ciertos derechos,
como la libertad y seguridad personales, libertad de reunión, libre tránsito o la
inviolabilidad del domicilio. Se desterró la idea casi unívoca del presencialismo en
una relación de trabajo tradicional, y se implementaron labores a distancia o trabajo
virtual, en instituciones educativas estatales públicas y privadas, se fomentaron
protocolos internos en varias instituciones para fomentar el trabajo remoto, como
por ejemplo, el Poder Judicial del Perú.
Siendo esto así, el futuro del teletrabajo a raíz de la COVID-19 es hoy, ya es una
realidad, aunque llegó de manera abrupta sin permitir a los Estados, preparar los
medios adecuados para encontrar el punto de equilibrio de e ciencia y e cacia; no
obstante, los cambios de hábito en la población producto de la pandemia actual,
permitirá que aun cuando esta se debilite o controle dentro de unos meses o años,
el teletrabajo ya no se encontrará dentro de las instituciones rezagadas y menos
utilizadas, sino por el contrario, se per la y direcciona como una actividad ja,
continua y fortalecida dentro del mercado laboral, que convivirá con el trabajo
presencial.
En el Perú y en Latinoamérica, considero que la posibilidad de realización del trabajo
remoto o también conocido como teletrabajo, no debe restringirse o limitarse a
dicha coyuntura, máxime si con el gran avance tecnológico de hoy en día, es posible
aplicarlo, sin condicionamiento a situaciones de carácter imprevisible.
En ese sentido, los estados de Latinoamérica, deberían romper los tradicionales
cánones laborales de presencia física en centros de trabajo, dadas las ventajas que
implica el teletrabajo, tales como: a) Optimización de las actividades personales
gracias al desarrollo de habilidades para la gestión del tiempo y las tareas; b)
Productividad y e ciencia al ser el teletrabajador el propio administrador de su
tiempo de trabajo, permite la conciliación de la vida personal, familiar y laboral; c)
Reducción del absentismo y mejora el rendimiento, responsabilidad y compromiso
de los trabajadores; d) Reducción del estrés de los trabajadores en tanto contribuye
al ahorro de tiempo en los desplazamientos; y, e) Generación de un mejor ambiente
de trabajo, donde el trabajador se encuentra relajado sin interrupciones constantes
de factores externos, lo cual contribuye a mejorar su rendimiento. En de nitiva,
considero que, los niveles de producción, e ciencia y e cacia, se verían
incrementados hasta quizás en una estimación del 25% o 30% respecto de sus
logros mensuales-presenciales, como se puede evidenciar de la experiencia del
Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual
(INDECOPI), quien en su portal Web ha indicado que los trabajadores sujetos a
teletrabajo no solo han aminorado costos, sino que han incrementado su
producción en un 30% [21].
No obstante, existen grandes retos que aún faltan fortalecer, para generar la
permanencia del teletrabajo, como por ejemplo, una regulación base sobre la
seguridad y salud del teletrabajador para evitar trastornos musculoesqueléticos,
fatiga visual, fatiga mental y factores psicosociales; así como, el tratamiento
legislativo adecuado del derecho a la desconexión digital que implica limitar el uso
de la comunicación digital (celulares, apps de mensajería instantánea y emails)
para cautelar el tiempo de descanso efectivo y vacaciones de los trabajadores.
El teletrabajador está sometido a una relación laboral, por tanto, amparado y
protegido por normativa laboral y, en la mayoría de los casos, sin limitación alguna
en su aplicación. Sin embargo, sí existe una problemática particular en este ámbito
relacionada con la presunción de laboralidad. En ocasiones puede resultar muy
complejo determinar si el accidente se ha producido como consecuencia de la tarea
que ejecuta o en tiempo y lugar de trabajo. El lugar de trabajo pasa a ser el domicilio
del trabajador en muchos casos, lugar que no está bajo el control del empresario y
que protege además el derecho a la inviolabilidad del domicilio. En cuanto al tiempo
de trabajo, una vez que se asume como ventaja fundamental del teletrabajo la
exibilidad e horario, es difícil determinar qué tiempo pertenece al trabajador y cual
al trabajo. Por ello, es aconsejable, además de determinar en el acuerdo de
teletrabajo el lugar en el que se va a realizar la tarea (domicilio o telecentro),
establecer una jornada, un horario y un sistema de control. En caso de que esto no
se delimitara, el trabajador es quien debe acreditar que la contingencia se produjo
durante su tiempo de trabajo.
De igual forma, si el lugar de trabajo no estuviera tampoco determinado, sería
necesario que el trabajador demostrase la laboralidad del accidente. Por estos
motivos, es importante establecer procedimientos de comunicación de accidentes y
enfermedades sufridos por el teletrabajador precisos y concretos, con un adecuado
registro del tiempo y lugar de trabajo. Es preciso destacar que la contingencia
sufrida en tiempo y lugar de trabajo no siempre tendrá la consideración de
accidente de trabajo. Si el empresario prueba la total desconexión con la tarea, la
contingencia no tendrá consideración de profesional, por ejemplo, un accidente
doméstico [22].
Dada la complejidad de la implantación del teletrabajo en lo que a responsabilidades
y derechos se re ere, es necesario establecer un procedimiento para su ejecución.
Se hace así preciso tener en cuenta algunos aspectos particulares así como seguir
los siguientes pasos:
1. Diagnóstico inicial: Antes de ofrecer esta modalidad de trabajo a los
trabajadores, es preciso que la compañía analice su capacidad para acometer este
proceso. En particular, debe analizar los medios de que dispone tanto tecnológicos
como en materia de prevención de riesgos laborales. Este diagnóstico debe
comprender:
i) Identi cación de los posibles puestos candidatos a teletrabajar: la tarea
debe estar basada en el tratamiento de información, no requerirá mucho
espacio para almacenamiento de equipos o materiales, sin necesidad de
colaboración directa y física con otros trabajadores, con posibilidad de trabajar
por objetivos parciales y nales.
ii) Identi cación de los per les de trabajadores que podrían teletrabajar: los
candidatos deben tener una serie de características personales como
exibilidad, autodisciplina, dinamismo, independencia, autonomía y deseo de
teletrabajar. Además, tendrán también unas características profesionales:
deben conocer bien la organización y ser organizados, tener buenas dotes de
comunicación y habilidades sociales, tener experiencia en la resolución de
problemas. Por otro lado, deberán tener una serie de condiciones familiares y
particulares como un entorno familiar que le permita trabajar en casa y un
espacio de trabajo adecuado en su domicilio o en el lugar que escoja para
teletrabajar.
iii) Identi cación de los mandos que podrían tener teletrabajadores a su
cargo: No todos los gestores son candidatos a dirigir teletrabajadores. Para
que la comunicación y dirección funciones correctamente es preciso que
tengan las características de capacidad de comunicación y motivación a
distancia, con anza en sus trabajadores, capacidad para organizar el trabajo y
asesorar e cazmente a distancia, exibilidad para supervisar y dirigir,
acostumbrados a trabajar por resultados y no por proceso, buen
conocimiento de las herramientas tecnológicas.
iv) Medios de prevención de riesgos laborales que puede aplicar en estos
casos: como se valorarán los riesgos de los teletrabajadores, cómo formar e
informar, cómo realizar la vigilancia de la salud, cómo prever situaciones de
emergencia, cómo realizar la comunicación. Especial atención merece la
formación en prevención que podrá ser mayor o menor en función de las
funciones que vaya a realizar el teletrabajador en esta materia, sobre todo en
lo que a evaluación de riesgos se re ere.
v) Estudio de viabilidad y valoración de costes previstos. Aquí se determinarán
las necesidades de modi caciones de contratos, convenios colectivos, de
metodologías de actuación, procedimientos, etc.
2. Experiencia Piloto: Es aconsejable antes de implantar el teletrabajo en toda la
empresa, realizar una experiencia piloto en algún área de la compañía. Así
podremos valorar si las modi caciones realizadas en convenios y sistema
organizativo son adecuadas o aún hay que modi car algunos aspectos adicionales.
Además, esta fase es muy importante para comprobar que las comunicaciones y la
tecnología soportan esta forma de trabajo de forma adecuada y no limita los
derechos y las capacidades del teletrabajador.
3. Evaluación del programa piloto: En esta fase es preciso valorar las opiniones
de los gestores y los teletrabajadores durante la fase piloto: actitudes hacia esta
situación, bene cios, problemas reales, tiempos requeridos para las actividades,
resultados del trabajo obtenidos, así como la valoración económica de costes y
ahorros.
4. Establecer el procedimiento de actuación: En esta fase se establecerán los
protocolos y políticas que de nan claramente cuándo y cómo teletrabajar: sus
límites, la forma de prestación de la tarea, los medios para su realización, las
formalidades necesarias, su ámbito temporal y reversibilidad y los derechos y
obligaciones de las partes.
5. Lanzamiento del teletrabajo: En esta fase se comunicará a la plantilla
susceptible de teletrabajar cómo se debe solicitar el teletrabajo, las características
de éste y los requisitos a formalizar antes de teletrabajar (nuevo contrato de
trabajo). Esta fase incluye también la formación e información necesaria para los
teletrabajadores antes de comenzar a trabajar a distancia [23].
VII. CONCLUSIONES
La ausencia de leyes especiales, en algunos países de Latinoamérica, no ha sido
impedimento para la aplicación práctica del teletrabajo en tiempos de COVID19, como medida o política adoptada por diferentes Gobiernos, que declararon
estado de emergencia sanitaria y dispusieron ejecutar regímenes de excepción,
restringiendo ciertos derechos, como la libertad y seguridad personales,
libertad de reunión, libre tránsito o la inviolabilidad del domicilio. Se desterró la
idea casi unívoca del presencialismo en una relación de trabajo tradicional, y se
implementaron labores a distancia o trabajo virtual.
El futuro del teletrabajo en Latinoamérica a raíz de la COVID-19, no funcionará
como un instrumento de subsistencia transitorio, sino como un factor
constante que convivirá con el trabajo presencial, en la medida que la
población está adoptando un modus vivendi laboral que no se podrá divorciar
de la implementación y utilización de medios informáticos y
telecomunicaciones en la prestación de servicios subordinados
Existen grandes retos que aún faltan fortalecer en Latinoamérica, para generar
la permanencia del teletrabajo, como por ejemplo, una regulación base sobre la
seguridad
y
salud
del
teletrabajador
para
evitar
trastornos
musculoesqueléticos, fatiga visual, fatiga mental y factores psicosociales; así
como, el tratamiento legislativo adecuado del derecho a la desconexión digital
que implica limitar el uso de la comunicación digital (celulares, apps de
mensajería instantánea y emails) para cautelar el tiempo de descanso efectivo y
vacaciones de los trabajadores.
La utilización progresiva del teletrabajo reducirá la cultura del presencialismo
que no necesariamente determina el e caz cumplimiento de las tareas
encomendadas al trabajador en su centro laboral, por el contrario, con el
teletrabajo, realizando actividades fuera del centro habitual de labores del
empleador, con la utilización de los mecanismos de la tecnología y
telecomunicación, se desarrollarán diferentes y nuevas habilidades y
competencias que permitan generar nuevos tipos de relaciones, basadas en la
con anza y en la cooperación, con el logro de objetivos y mayor productividad
en menores tiempos.
Con el teletrabajo se necesita una labor de adaptación de las reglas
establecidas para cada actividad, donde exista una intervención combinada de
los siguientes factores: negociación colectiva, diseño de protocolos de
teletrabajo y celebración de acuerdos individuales, por lo que entran en juegos
los 4 niveles de regulación que conforma el ordenamiento laboral: voluntad
legislativa, autonomía colectiva, poder de organización y dirección del
empleador y la autonomía individual.
[*] Cesar Yunior Valera Malca es abogado, con estudios de maestría y doctorado por la UNT.
Especialización en derecho del Trabajo por la Universidad de Salamanca-España.
[1] “Conferencia web "El teletrabajo y su regulación: examen a partir de la experiencia
española” para la Universidad Sergio Arboleda publicada en YouTube el 16.04.2020.
Disponible en :<https://www.youtube.com/watch?v=uvGZ0acZ7UY>.
[2] Sanguineti Raymond, Wilfredo, "Informe Teletrabajo y Globalización: en busca de
Respuestas al desafío de la transnacionalización del empleo" ubicado en “ El blog de Wilfredo
Sanguineti”,
consultado
el
15
de
abril
de
2020.
Disponible
en:
<https://wilfredosanguineti. les.wordpress.com/2009/08/teletrabajo-y-globalizacion- nalinforme.pdf>.
[3] Puntriano, César, "El teletrabajo, nociones básicas y breve aproximación al ejercicio de los
derechos colectivos de los teletrabajadores", Ius et veritas, año 14, núm. 29, p. 157.
[4] "Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo de fecha 16 de julio de 2002",
CCOO Federación Servicios. [Consulta: 04 de mayo, 2017]. Disponible en: <https://www.ccooservicios.es/archivos/bbva/20110727_acuerdo_marco_europeo_teletrabajo.pdf>.
[5] Tesauro de la OIT. Disponible en: .
[6] Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y la Unión Industrial Argentina, Manual
de
Buenas
Prácticas
en
Teletrabajo.
Disponible
en:
<https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---americas/---ro-lima/---ilobuenos_aires/documents/publication/wcms_bai_pub_143.pdf>.
[7] De niciones de Zoom.
[8] Fiorela Correa Prieto en la publicación virtual de “El teletrabajo: una nueva forma de
organización del trabajo”. Universidad de Piura- Perú, p. 87.
[9] Angela Culqui Fernández y Adela González Torres,“El Teletrabajo: Una Innovadora Forma
de Organización del Trabajo, una Herramienta de Inclusión Laboral y su Regulación Jurídica
en el Perú”, Derecho & Sociedad, N° 46, Marzo 2016, p.101.
[10] La información sobre los potenciales teletrabajadores en el Perú se extrae del
documento denominado “Informe Técnico que contiene propuestas de las políticas públicas
referidas al teletrabajo para garantizar su desarrollo y su preferente utilización a favor de las
poblaciones vulnerables”. Se puede acceder a dicho informe en el siguiente link:
http://www.mintra.gob.pe/archivo/ le/SNIL/normas/2015-05-28_121-2015-TR_4079.pdf
[11]
Cfr:
<http://www.elperuano.pe/noticia-34000-teletrabajadores-habra-el-pais-al-2021-
57204.aspx>.
[12] Revista Especializada En Derecho Del Trabajo, Seguridad Social Y Recursos Humanos.
Teletrabajo. Asesoría Laboral. Nº 254. Ediciones Caballero Bustamante. Lima: Febrero 2012,
página 25, citada por Fiorella Correa Prieto en el artículo “El teletrabajo: Una nueva forma de
organización del trabajo. Tesis de pregrado en Derecho. Piura: Universidad de Piura”. p.88.
[13]
Decreto
de
Urgencia
Nº
026-2020.
Cfr.
<https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/ le/566447/DU026-20201864948-1.pdf>.
[14] Cfr. <https://www.gob.pe/coronavirus>.
[15] Conferencia de Humberto Villasmil en el Blog de Wilfredo Sanguinetti, titulada “El COVID19 y sus desafíos para el Derecho del Trabajo: una visión desde América Latina”, de fecha 25
de abril de 2020.
[16] Los datos contenidos en el cuadro respecto al acápite de “NORMA DE TELETRABAJO”,
han sido obtenidos de la “Guía de Medidas Laborales frente al COVID-19 en Iberoamérica”.
Juan Pablo López Moreno (Director- abogado de la Ponti ca Universidad Javeriana).
[17] Cfr. <https://socialgeek.co/cultura/trabajo-remoto-america-latina-era-digital/amp/>.
[18] Ibidem.
[19] Cfr. <https://socialgeek.co/cultura/trabajo-remoto-america-latina-era-digital/amp/>.
[20] Montes, SebastIián, “La generación millenial es la que más teletrabaja”, En La
República. Disponible en:<https://www.larepublica.co/alta-gerencia/la-mitad-de-trabajos-enamerica-latina-se-haran-a-traves-de-vias-remotas-en-2020-2772664>.
[21] Cfr. .
[22]
Cfr.
<https://oiss.org/wp-content/uploads/2019/06/EOSyS-18-PRL-en-el-teletrabajo.-
doc.pdf>.
[23]
Cfr.
<https://oiss.org/wp-content/uploads/2019/06/EOSyS-18-PRL-en-el-teletrabajo.-
doc.pdf>.
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