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Comunicacion Grafica y Escrita en el Ant

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Comunicación Gráfica y Escrita
en el
Antiguo Egipto
Un legado cultural
en la transmisión del conocimiento
Comunicación Gráfica y Escrita
en el
Antiguo Egipto
Un legado cultural
en la transmisión del conocimiento
Mauricio Antonio Hoyos Gómez
Universidad de Antioquia
Facultad de Artes
Maestría en Historia del Arte
Séptima Cohorte
Periodo 2016-1
Historia del Arte Antiguo
Profesor Carlos Esteban Mejía Londoño
Medellín
Mayo de 2016
Contenido
Introducción2
El Río Nilo
y la Civilización Egipcia
3
Primeras Manifestaciones7
La Escritura Egipcia8
Un Sustrato para la Escritura
11
El Escriba en el Antiguo Egipto
14
El Manuscrito Ilustrado
17
Consideraciones Finales21
Créditos de Imágenes22
Referencias25
Introducción
S
on varios los sucesos que han marcado de manera determinante la evolución de la
comunicación gráfica en la historia de la humanidad. Los primeros antecedentes de los
cuales se tenga conocimiento datan de la prehistoria, desde el periodo paleolítico hasta
el neolítico, aproximadamente del año 35.000 al 4.000 a. C., con los hallazgos realizados
en las cuevas de Altamira y Lascaux. Las transcripciones pictográficas hechas en la roca,
conocidas como arte rupestre, se constituyen en las primeras manifestaciones de carácter
visual y en la máxima representación del espíritu creador del hombre de ese entonces,
cuya finalidad respondía, según se ha señalado, a un rito mágico-religioso para favorecer
la caza de animales. Otro suceso que evidencia de manera importante la evolución en la
comunicación escrita, hacia el año 3.000 a. C., es la invención de la escritura cuneiforme en la Antigua Mesopotamia, con el establecimiento de la cultura sumeria en el valle
ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates; dicha escritura consistía en el registro de signos
pictográficos en tablillas de arcilla húmeda mediante un tallo vegetal biselado en forma
de cuña y cuya finalidad era llevar registros de transacciones de la vida cotidiana. Posteriormente, cerca al año 3.100 a. C., tendría lugar en el valle del río Nilo un acontecimiento trascendental para el progreso de la comunicación gráfica universal: el establecimiento
y desarrollo de la civilización egipcia.
En este contexto, el trabajo presentado a continuación tiene como objetivo fundamental
presentar, por medio de un estudio documentado en bases teóricas y visuales relevantes,
el legado de la antigua cultura egipcia a la comunicación gráfica, considerando diversos
aspectos que lo hicieron posible, tanto en sus sistemas de transcripción de la información,
como en sus soportes y mediadores.
El Río Nilo
y la Civilización Egipcia
Fig. 1 / Mapa histórico del Antiguo Egipto.
H
ablar de la cultura egipcia obliga a mencionar la relación que durante
siglos ha sostenido con la principal fuente de su existencia: el río
Nilo. Con un recorrido aproximado de 6700 kilómetros, el Nilo, considerado el río más largo del mundo, surca el nororiente del continente africano hacia su desembocadura en el Mar Mediterráneo. El
lugar exacto de su nacimiento se constituye en uno de los mayores
enigmas de la geografía mundial y muchas son las versiones que lo
han tratado de establecer. Algunos señalan que nace en el Lago Victoria, el mayor de los lagos africanos, cuyo principal afluente es el
río Kagera; otros, como el explorador alemán Burkhart Waldecker
en 1937, afirmaron que nace en las fuentes de dicho río, o como el
astrónomo, matemático y geógrafo griego Tolomeo, quien hacia el
siglo ii d. C. afirmó que nacía de los glaciares del Ruwenzori. Lo
que sí es evidente es que el valle del Nilo se configura en un oasis
que se extiende a lo largo de su trayecto y se encajona entre dos
desiertos: en el occidente, la interminable llanura del Sahara y, en
el oriente, las erosionadas montañas que separan a Egipto del Mar
Rojo. Protegido y aislado del exterior, el Valle se explaya hacia el
Norte a partir de la primera catarata de Asuán y se ensancha paulatinamente, formando una llanura de tierra inundable, hasta que,
más al norte de El Cairo, la corriente se divide en numerosos brazos que configuran el amplio abanico del Delta. (Ver fig. 1).
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 4
Esta tierra, aunque carente en lluvias, ha sido fertilizada permanentemente gracias a los
desbordamientos anuales de ese cauce dador de vida, los que sucedían al final de cada
verano y aseguraban su riqueza agrícola; unas condiciones ecológicas cuyo valor ha sido
reconocido desde tiempos inmemorables como el fundamento de la cultura faraónica y
ha marcado su propio carácter. Sin embargo, estas condiciones no siempre se dieron, al
remontarnos a las raíces que marcan la prehistoria de la cultura egipcia no hay que pasar
por alto las transformaciones a las que ha sido sometido su entorno geográfico, entorno que
se ha modificado de manera radical esencialmente por dos factores: las lluvias y las crecidas
del Nilo. Mientras el primer factor fue determinante para habitar las zonas desérticas circundantes y con esto las relaciones entre el Valle y su entorno y las de sus habitantes para
con sus vecinos, el segundo factor definió decisivamente las condiciones de vida en el Valle.1
1 / Seidlmayer, Stephan, “El camino de Egipto hacia la civilización”, en
Egipto, El mundo de los faraones, España, 2004, p. 9.
2 / En tiempos de la antigua civilización egipcia, la división del Estado en
Alto y Bajo Egipto constituyó un factor primordial para la organización del
mismo, situándose el límite que existía entre ambos en el espacio comprendido entre la ciudad de El Fayum (o El Faiyum) y Menfis, primera
capital del Egipto histórico, situada al Norte del enclave precedente. Así,
el Bajo Egipto corresponde al Delta del Nilo, mientras que el Alto Egipto,
comprende el resto del curso del río. Bolaños Bonzález, José Iván, “El
Valle del Nilo: de la geografía al mito”, en Cuadernos Geográficos
de la Universidad de Granada, Nº 33, 2003, pp. 75-103.
3 / Español, Francesca, Las claves del arte egipcio. Cómo identificarlo,
Barcelona, 1988, p. 4.
Y fue precisamente allí, donde tuvo lugar el florecimiento de la antigua civilización egipcia, un lugar en el cual la mayor parte de sus ciudades se ubicaban en el Valle del Nilo y el
Delta, al norte de Asuán; un lugar al que etimológicamente hace referencia el significado
de la denominación Egipto: “país entre dos tierras” 2. El río fue vital para la cultura egipcia
desde la Edad de Piedra; el cambio de clima y la desertización desecaron las tierras de
caza y pastoreo del África septentrional para conformar el desierto del Sahara, en torno al
año 8000 a. C.; entonces, muchos habitantes migraron y se asentaron junto al río, donde
desarrollaron una sociedad centralizada con una econowmía preeminentemente agrícola.
Según menciona Francesca Español, en su obra Las claves del arte egipcio 3, en el Egipto
faraónico el largo Valle estaba presidido por el Nilo, el cual también se constituyó en su
vía de comunicación por excelencia y cuyo curso establece la conformación de dos zonas:
el Alto y el Bajo Egipto, este último integrado por la totalidad del Delta. Aunque inicialmente estas dos zonas fueron independientes entre sí, se unificaron hacia el año 3000 a. C.
bajo la autoridad de un solo monarca. Pese al avance que alcanzó la frontera sur durante
el Imperio Medio, el periodo que marca la expansión territorial fue el del Imperio Nuevo,
cuando se conquistó totalmente Nubia y, en Asia Anterior, Palestina y parte de Siria.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 5
El sustento jugó un papel crucial en la
fundación de la civilización egipcia y el
Nilo fue una fuente inagotable de existencia para ello. Cuando se desbordaba cada
año, provocaba que en sus riveras la fertilidad brotara por doquier, y gracias a esto
el pueblo egipcio pudo cultivar trigo, cebada y lino, además de proveer abundancia
en peces y papiro, esta última una especie
de planta que desempeñaría una función
fundamental como soporte físico para
la transmisión del conocimiento de esta
maravillosa cultura y en la cual profundizaremos más adelante. Estas condiciones
hacían posible obtener alimento suficiente
y otros recursos importantes para la población, con lo cual se podían evitar posible hambrunas, muy características por
esta época en las poblaciones del Próximo Oriente debido a la irregularidad de
las cosechas. La figura 2 ilustra la relación
que mantenía la civilización egipcia con el
río Nilo y lo que este representaba para su
subsistencia.
Fig. 2 / Expedición de caza y pesca, pintura de la tumba de
Nebamón. Museo Británico, Londres.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 6
Fig. 3 / Barcos de peregrinos. Los egipcios debían realizar
una peregrinación a Abydos, donde se hallaba la tumba de
Osiris, para garantizarse una próspera eternidad. Para el viaje
se usaban pequeños barcos como este. En las tumbas se han
hallado maquetas y relieves que los representan.
4 / Benito Goerlich, José María, “La Barca Solar en el arte del Antiguo
Egipto”, en Ars Longa, Valencia, 2009, p. 33-50.
De otro lado, el río Nilo también se constituyó en una vía eficiente y cómoda para el transporte de personas y mercancías, con finalidades comerciales o recreativas. La obtención
de lino y trigo también posibilitó las relaciones diplomáticas entre Egipto y otros países,
con lo que el río contribuía a la estabilidad económica y política del país y la región. El
río también se constituía en una fuente espiritual; según lo dicen las creencias egipcias,
el dios Hapy era quien, en compañía del Faraón, controlaba las inundaciones del Nilo y
a cambio del agua y las cosechas los campesinos debían hacerse cargo de cultivar el suelo
fértil enviando una parte de sus recursos al soberano, quien se encargaba de usarlos en bien
de la sociedad. Asimismo, en esta concepción espiritual, se consideraba que el río era una
ruta de la vida hacia el “más allá”, como lo ilustran algunas representaciones de las barcas
que se concebían como vehículos de la divinidad, a la vez que sirvieron de transporte a los
difuntos en su tránsito hacia el otro mundo, lo cual llegó a ser plasmado en medios como
la decoración cerámica, los grabados rupestres, las maquetas o los papiros.4 (Ver fig. 3).
Primeras Manifestaciones
Fig. 4 / Jeroglíficos egipcios.
A
sí como la antigua cultura egipcia realizó innumerables viajes a lo
largo del río Nilo en su trasegar por el continente africano, emprendamos un recorrido por uno de los aspectos más valiosos que ha podido
heredarle la cultura egipcia a la humanidad: la comunicación gráfica. Desplacémonos entonces hacia sus primeros antecedentes. Hacia
el año 3100 a. C., época en que el rey Menes unificó el territorio
egipcio y formó la Primera Dinastía, muchos inventos de la cultura
sumeria como el sello cilíndrico, los diseños arquitectónicos basados
en el uso del ladrillo, los dibujos decorativos y los fundamentos de la
escritura, entre otros, habían sido heredados desde Mesopotamia y
transferidos a la cultura egipcia.
A diferencia de la cultura de la media luna fértil, cuya escritura evolucionó de pictográfica cuneiforme abstracta, los egipcios establecieron un sistema de escritura pintura denominada jeroglíficos, la cual se
conservó durante aproximadamente 3500 años.5
5 / Meggs, Philip B., Historia del diseño gráfico, México, 1991, p. 25.
La Escritura Egipcia
L
Fig. 5 / Jeroglíficos egipcios.
os egipcios se explicaban el logro cultural inaudito de la escritura como un regalo de los
dioses, más exactamente de Thot, el responsable en su calidad de dios-Luna de la cronología y también de la ciencia, de la escritura y de los escribas. Mdw-ntr, “las palabras
divinas”, fue como ellos mismos denominaron a su escritura, para la cual hoy día se utiliza
un concepto semánticamente muy similar, el acuñado por los griegos como jeroglíficos (de
hyeroglyphikòs grammata) es decir “signos sagrados”. Así lo explica Stefan Wimmer, quien
además menciona que
“...quien haya estado ya una vez ante la pared de una tumba admirando las misteriosas combinaciones de plantas y partes del cuerpo, figuras geométricas y aves, que
en algunos casos están realizadas con todo cariño hasta el último detalle, podrá compartir el sentimiento del concepto de la ‘poesía visual’ y reconocerles a los egipcios su
convicción de haberlos recibido de las manos de los dioses.” 6
6 / Wimmer, Stefan, “Los jeroglíficos. La escritura y los escritos”, en Egipto, El mundo de los faraones, España, 2004, p. 343.
Los jeroglíficos fueron un sistema de escritura inventado y utilizado por los antiguos egipcios para comunicarse desde la época predinástica hasta el siglo iv. Según Philip B. Meggs,
los jeroglíficos más antiguos de los que se tenga conocimiento se remontan aproximadamente al año 3100 a. C. y la última inscripción jeroglífica conocida data de 394 d. C.,
décadas después de que Egipto pasara a convertirse en colonia romana. Los sacerdotes
de los templos egipcios fueron los últimos en emplearlos, cuatro siglos antes de Cristo, y
llegaron a ser tan discretos que los eruditos griegos y romanos de aquel tiempo alcanzaron
a pensar que los elementos de esta maravillosa escritura eran símbolos de carácter mágico
exclusivos para ritos sagrados.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 9
El sistema de escritura egipcio comprende básicamente tres tipos: jeroglífica, hierática y
demótica. Se caracteriza por el uso de signos, cuyo significado se conoce gracias al descifrado de los textos contenidos en la Piedra de Rosetta, una losa negra hallada en el delta
del río Nilo por las tropas que acompañaban a Napoleón en la conquista de Egipto hacia
el año de 1799. Esta pieza presentaba algunas inscripciones en las que se identificaron
grabados los textos que reproducen un decreto sacerdotal de tiempos ptolemaicos en tres
grafías diferentes y dos distintas lenguas: jeroglíficos, escritura demótica y griego. Se llegó
a suponer que dicha inscripción tenía el mismo significado y se adelantaron las labores
requeridas para tratar de descifrar su contenido. Pasaron alrededor de 1500 años mientras
que el hombre apreciaba con fascinación los jeroglíficos egipcios sin poder descifrar su
significado. Finalmente, la decodificación del documento se logra gracias a los estudios
realizados por el diplomático y orientalista sueco Johan David Akerblad (1763-1819),
el científico inglés Thomas Young (1773-1829) y, fundamentalmente, por el egiptólogo
francés Jean-François Champollion (1790-1832), quien logró interpretar el método de su
lectura en 1822, después de 23 de ser descubierta la piedra. (Ver fig. 6).
Fig. 6 / Piedra de Rosetta.
7 / El término jeroglífico en griego significa “escultura sagrada” y en egipcio “las palabras de dios”. Meggs, Philip B., Opus cit., p. 25.
La escritura jeroglífica consistía en un sistema sumamente original que se orientaba de
derecha a izquierda, dibujando pequeños signos con la siluetas de los objetos a los que se
referían. Estos signos, ejecutados con gran habilidad, eran denominados jeroglíficos 7, y eran
ante todo una escritura de carácter monumental que exigía cuidado y atención, ya que por
su gran complejidad se les empleaba preferentemente en las inscripciones de los templos y
tumbas que se erigían para la posteridad; se encuentran labrados a cincel o pintados en sus
paredes, en muy diversos objetos del ajuar funerario , en estelas de todo tipo, en joyas, etc.
Los contenidos de los textos con jeroglíficos abordan aquello que debía quedar grabado
para toda la eternidad, sobre todo textos de carácter religioso, inscripciones de tipo político
e histórico y biografías. En determinados manuscritos elaborados sobre papiro se emplearon jeroglíficos ligeramente simplificados y trazados con tinta, denominados jeroglíficos
cursivos. El famoso Libro de los muertos es una muestra de este tipo de escritura.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 10
Por su parte, la escritura hierática o “escritura de los sacerdotes”, empleada por estos y los
escribas para textos de uso más efímero, se caracterizaba por la letra cursiva y surge a razón
de la fluidez con la que había que trazar los jeroglíficos, pues estos últimos no eran apropiados para una escritura fluida; aunque parece ser que se desarrollaron de manera paralela
y se solían usar de manera simultánea. La escritura hierática era más sencilla y estilizada
que la jeroglífica, lo que le otorgó las cualidades para emplearse en la redacción de textos
religiosos y literarios, por lo que llegaría a ser la más característica en la elaboración de los
papiros. El texto se escribía en tinta negra con una caña afilada y la tinta roja se empleaba
para la demarcación de determinados fragmentos. Aunque la escritura hierática temprana se escribía como la jeroglífica, por cuanto se aplicaban las mismas reglas ortográficas
para ambos sistemas y se disponían en líneas o columnas indistintamente, a partir de la
XII Dinastía los textos aparecen sólo en líneas y siempre de derecha a izquierda. Este
tipo de textos se registraban en muchos documentos históricos del Antiguo Egipto hasta que el sistema de escritura fue reemplazado por la escritura demótica en el año 700
a. C. Sin embargo, se siguió utilizando en documentos religiosos y papiros hasta que la
casta sacerdotal desapareció.
Con el paso del tiempo la escritura manual se fue simplificando, y hacia el siglo vii a. C.
surge una tercera escritura, la demótica o “escritura del pueblo”, la cual se convierte en
la escritura cotidiana y se constituye en el último estadio en cursiva de la escritura jeroglífica egipcia. Mientras la hierática permanecería y se emplearía de manera simultánea,
aunque exclusivamente para textos sagrados, la hierática se utilizaría para escribir textos
administrativos y literarios hasta el siglo v a. C.
Un Sustrato para la Escritura
Fig. 7 / Planta de papiro.
D
esde las primeras manifestaciones que enmarcan la evolución de la comunicación gráfica
y escrita, los sustratos y medios para cumplir con este propósito han sido numerosos y de
diversa naturaleza; es así como encontramos las paredes de las cavernas y los pigmentos elaborados a partir de sustancias de origen animal y vegetal que caracterizaron el arte rupestre;
las tablillas de arcilla húmeda que por medio de un estilete permitían consignar datos sobre
todo de carácter económico en Mesopotamia; el uso de tablillas de madera recubiertas de
cera y unidas a manera de díptico por medio de una bisagra, generalmente en cuero, en la
antigüedad clásica; la invención del papel por los chinos hacia el siglo ii a. C. y el uso del
pergamino que a partir de la piel procesada de animales daría lugar a los manuscritos iluminados y códices que anteriores a la invención de la imprenta por Gutenberg facilitarían el
registro de la información.
Entre esta gama de posibilidades, producto de la necesidad y la creatividad para registrar el
conocimiento por parte de las principales culturas que han dejado su huella en la historia
de la humanidad, la civilización egipcia también hizo un aporte trascendental: el papiro,
una especie de papel para escribir manuscritos. Conocido científicamente como Cyperus
Papyrus L. (fig. 7), esta planta emblemática del Bajo Egipto, crecía en las riberas del Nilo,
así como en lagunas y pantanos poco profundos; sus tallos, que alcanzan una altura hasta
de dos metros y crecen por encima del agua, se cortaban en tiras que luego se disponían en
dos capas, una longitudinal y otra transversal, para luego ser prensadas hasta convertirlas
en una lámina; la savia glutinosa del tallo seguramente actuaba como adhesivo. Varias hojas elaboradas de esta manera se pegaban unas a otras por los bordes para formar rollos. El
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 12
Fig. 8 / Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos
conocidos. Fue redactado en el Antiguo Egipto cerca del año 1500
antes de nuestra era; está fechado en el año 8 del reinado de
Amenhotep I, de la XVIII Dinastía.
papiro de mayor longitud que se conoce alcanza más de 40 metros. Los más comunes eran
los elaborados con 20 hojas y una longitud de 1,5 a 2 m. El ancho variaba, entre los 16 y
20 cm, el máximo se aproxima a medio metro.
El papiro fresco era blanco y adquiría su tonalidad amarillenta luego de un largo periodo
de almacenamiento, hasta finalmente tornarse en un color parduzco. El tallo también
era empleado para la elaboración de velas para las embarcaciones, esteras, telas, cuerdas y
hasta prendas de vestir como sandalias. Sus flores eran utilizadas para formar guirnaldas
en la decoración de los templos y la raíz se utilizaba como combustible y en la fabricación de utensilios.
El historiador romano Plinio el Viejo (23-79 d. C.) en su obra Historia Natural hace una
descripción sobre la planta y relata la forma en que se fabricaba el papiro en tiempos del
Antiguo Egipto (XIII, 71-72):
“El papiro, pues, nace en las zonas pantanosas de Egipto o en las aguas estancadas
del Nilo, después de las inundaciones, en donde la profundidad no sobrepasa los dos
codos. La raíz, del grosor del brazo, es rampante; el tallo, de sección triangular, de 10
codos de longitud máxima, va haciéndose más delgado hacia lo alto, termina en un
ramillete alrededor de una especie de tirso, desprovisto de semillas y sin otro uso que
el de servir para coronar de flores las estatuas de las divinidades.” 8
8 / Segura Munguía, Santiago; Torres Ripa, Javier, Historia de las
plantas en el mundo antiguo, Bilbao-Madrid, 2009, p. 371.
Los papiros más finos, denominados hieráticos o sagrados, se obtenían de la parte basal de
la corteza; los Ieneóticos, de inferior calidad, de las zonas más epidérmicas de la misma.
Los papiros más antiguos que se conocen corresponden a la V Dinastía (mediados del III
milenio a. C.) y se hallan redactados en caracteres hieráticos, dispuestos en columnas verticales. La escritura en líneas horizontales se impuso durante la Dinastía XII (principios
del II milenio a. C.), época de la que data también la división del texto en páginas por
medio de líneas verticales. Durante las Dinastías XVIII-XX se prefirió el uso de caracteres
jeroglíficos y, a partir del siglo vii a. C., se difundió la escritura demótica, que supuso una
simplificación caligráfica de los signos y una reducción de su número.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 13
Los griegos y romanos llegarían a adoptar el papiro de los egipcios; se tiene constancia del
uso de los rollos de papiro en Grecia desde comienzos del siglo v a. C., fueron el vehículo
de la cultura griega durante muchos años. No en vano, el nombre griego para “libro” es
biblos, el mismo de la ciudad Fenicia de Biblos, que era el puerto más importante para
la exportación de rollo de papiro. Posteriormente, cuando Grecia fue dominada por los
romanos, estos últimos lo adoptaron desde el siglo ii a. C. En la Roma imperial se consumían grandes cantidades de papiro y de diferentes calidades, lo transportaban en barco
desde Egipto y lo conservaban más tarde en almacenes especiales que vendían al por mayor los rubros más diversos (horrea chartaria 9). Juvenal, poeta satírico romano, decía que
el libro de papiro estaba condenado a una vida efímera, (sólo el clima seco del desierto lo
mantiene en buen estado, en climas húmedos la vida del papiro es muy limitada).
9 / García Garrido, Manuel, El comercio, los negocios y las finanzas en
el mundo romano, Madrid, 2001, p. 28.
10 / Meggs, Philip B., Opus cit., pp. 61-62.
Posterior al papiro, hacia el año 190 a. C., llegaría el pergamino, un sustrato cuya fabricación se basaba en las pieles de animales como el cordero, el ternero o el cabrito,
preferiblemente jóvenes, pues proporcionaban mejor calidad. Tras sumergir la piel en
una solución de cal para poder pelarla y descarnarla, la tensaban en un caballete y con la
ayuda de una piedra pómez eliminaban las impurezas, puliendo la superficie de escritura.
El pergamino reemplazaría al papiro sobre todo por algunas propiedades que lo hacían
más práctico: más resistente y cómodo para el copista y el lector, más fácil de conseguir,
más duradero y de mejor calidad. Además se podía escribir por las dos caras pudiéndose lavar y así reutilizarse, aunque tenía un inconveniente respecto al papiro, su elevado
precio. Esta última fue la causa de que convivieran juntos durante mucho tiempo. Sobre
este innovación existe una historia que enuncia que cuando Tolomeo V de Alejandría
(quien gobernó al rededor del año 205 al 181 a. C.) y el rey Eumenes II (gobernó del
año 197 al año 160 a. C.) de Pérgamo estaban sosteniendo una intensa rivalidad por
construir bibliotecas y Tolomeo embargó los embarques de papiro a fin de interrumpir
que Eumenes continuara su rápida producción de obras. De esta manera, como salida al
obstáculo del embargo, se inventó el pergamino.10
Más adelante, luego de abordar el tema sobre los escribas en Egipto, trataremos algunos
de los papiros más importantes de los que se tenga conocimiento.
El Escriba en el Antiguo Egipto
E
11 / James, Thomas G. H., El pueblo egipcio. La vida cotidiana en el
imperio de los faraones, Barcelona, 2003, p. 115-116.
12 / Urruela Quesada, Jesús J., Egipto faraónico. Política, economía y
sociedad, Salamanca, 2006, p. 56.
13 / Chapinal Heras, Diego, “El escriba en Egipto”, en Ab Initio,
Núm. 3, Madrid, 2011, pp. 3-22.
n el mundo de la simbología egipcia la palabra escrita tenía un poder enorme, convertía en
inmutable lo escrito, se relacionaba con la posibilidad de ser recordado a perpetuidad o de
ser sentenciado al más absoluto olvido; de ahí que la descripción en templos y tumbas, de
rituales, epítetos y cultos aseguraban su supervivencia eterna por el solo acto de haber sido
escritos. Con el tiempo, el carácter perpetuador de la escritura se arraigaría con mayor fuerza
en sus tradiciones, a la vez que la élite egipcia iba tomando conciencia del poder de la palabra
escrita a la hora de consolidar su estatus social, en detrimento de las clases populares.11
La sociedad de la antigua cultura egipcia estaba marcadamente dividida. Había una gran
distancia entre el nivel más básico de la pirámide social y el más elevado. En la cúspide se
encontraba una minoría, los personajes de la más alta alcurnia, funcionarios del Estado y
de los puestos más importantes de la administración, vinculados a familias emparentadas o
no con la realeza. Inmediatamente debajo, nos encontramos con otro grupo, más numeroso, integrado por los cargos directores de las distintas secciones administrativas centrales y
locales, a lo que hay que añadir el sacerdocio.12 Posteriormente, estaban los funcionarios de
los centros de poder, templos y palacios, entre los cuales se encontraban la mayoría de los
escribas, mientras que una minoría de estos podría incluirse en las categorías superiores. En
el mismo nivel se encontraban los artesanos de las “ciudades de los trabajadores”, adscritas a
las necrópolis reales de las diversas épocas.13
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 15
Al igual que en la cultura Sumeria, el conocimiento representaba poder y estatus, y de manera similar los escribas poseían cierta autoridad en la sociedad egipcia. La educación estaba
restringida a un muy reducido porcentaje de la población, entre el que se encontraban los
escribas, los artesanos encargados de la decoración de las paredes de los templos y de las
tumbas, además de los sacerdotes, los funcionarios y algunos militares de alto rango. Aprender a leer y a escribir el complejo lenguaje tomaba muchos años y la profesión de escriba era
altamente respetada y disfrutaba de muchos privilegios, uno de los cuales era estar exento de
impuestos. Cada escriba portaba una paleta de madera que a manera de distintivo lo identificaba como una persona con la capacidad de leer y escribir. (Ver fig. 9).
Según lo enuncia Barry J. Kemp en su obra El Antiguo Egipto, Anatomía de una civilización14, en el Papiro Chester Beatty iv15 aparecen dos pasajes que hacen referencia a
cómo en Egipto los escribas no solamente estaban entre la élite; lo sabían y lo declaraban con toda franqueza:
Fig. 9 / El jefe de escribas Mery (en la imagen) aparece representado en su tumba con los instrumentos de su oficio para la
eternidad. Museo del Louvre, París.
14 / Kemp, Barry J., El Antiguo Egipto, Anatomía de una civilización,
Barcelona, 1996, p. 142.
15 / Los Papiros Chester Beatty son un grupo de papiros bíblicos escritos
en griego y de origen cristiano, compuesto por once manuscritos, siete del
Antiguo Testamento, algunos de ellos los más antiguos que han llegado a nuestros días en griego; tres del Nuevo Testamento; y un undécimo
que contiene el importante Libro de Henoc y unos textos sobre liturgia
no identificados.
16 / Wimmer, Stefan, Opus cit., pp. 348, 353.
“Sé un escriba –reza el consejo-, te libra del trabajo agotador, te protege de cualquier tipo de tarea ingrata.” “Sé un escriba. Tus miembros tendrán una apariencia
impecable, tus manos serán suaves. Irás ataviado con ropas blancas, se te honrará
y los cortesanos te saludarán”.
Kemp además afirma que muchos de los altos personajes de la corte incluían el título de
“escriba” entre otros muchos de su curriculum vitae.
Por su parte, Stefan Wimmer, haciendo mención a otro apartado del mismo papiro, ilustra
cómo no sorprende que la casta de los escribas desarrollara su propia conciencia de clase:
“¡Hazte escriba, tómate esto en serio, para que tu nombre se haga igualmente (imperecedero)! Es más útil el rollo de un libro que una estela pintada, que una sólida
pared. Ellos (los libros) erigieron templos y pirámides en el corazón del que habla
sobre sus nombres”.16
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 16
Fig. 10 / Escriba. Esta estatua de caliza pintada representa a un
escriba en su postura habitual, sentado con las piernas cruzadas
y con el rollo de papiro extendido sobre ellas (V Dinastía). Museo
egipcio, El Cairo.
El aprendizaje de los escribas tenía lugar en las escuelas, donde realizaban copias de muestras, entre las que se encontraban obras de
literatura considerada como clásica. De esta manera, se grababan de
memoria las palabras como unidades completas; no se enseñaban los
caracteres aislados. Antes de que un escriba tomara el cálamo17 y trazara el primer signo, esparcía una gota de agua que tomaba de una
vasija pequeña como ofrenda al dios de los escribas, Thot. Esta vasija
la llevaba consigo para diluir la tinta seca y sólida, que era comparable con lo que actualmente conocemos como acuarela. La tinta negra
se elaboraba con hollín y la roja con base en ocre o hematita, esta
última podía usarse por ejemplo para la fecha del día o para las cabeceras de cada capítulo y para apuntar las correcciones. Se aplicaba
con un junco delgado y el escriba llevaba mínimo uno sobre la oreja
como signo de su estatus. Al parecer masticaban un extremo del tallo
hasta lograr darle un aspecto de pincel, apto para la escritura, sin
embargo hay quienes opinan que escribían con el otro extremo liso y
que el extremo masticado respondía a otras razones.
El rollo de papel era sostenido con la mano izquierda y el escriba comenzaba en el borde derecho una columna de jeroglíficos que iba desde la parte superior hasta la inferior, escribiendo columna tras columna
y dibujando las imágenes pictóricas originadas a partir de la paleta, el
porta pincel y el saco de tinta, imágenes que con el tiempo se llegarían
a tornar en rápidos trazos que simplificaron los jeroglíficos inscripcionales en lugar de una cuidadosa realización pictórica. (Ver fig. 10).
17 / El cálamo (del latín: calamum, y del griego: kalamos κάλαμος) es
una caña hueca, cortada oblicuamente en su extremo, que se utilizaba
para escribir en la antigüedad. Se obtenía del tallo de una planta o de una
pluma de ave; de hecho, se denomina también cálamo a la parte inferior
hueca de la pluma que está insertada en la piel de un ave.
El Manuscrito Ilustrado
L
Fig. 11 / Óstraca, XIX-XX Dinastias. Encontrada en el Valle de
los Reyes, Tebas, durante las excavaciones que realizó Howard
Carter. Piedra pintada, dimensiones 14 x 12.5 cm. Muestra una
escena de caza: un rey acompañado por su perro, está matando
a un león herido.
a literatura egipcia abarca un periodo de tres milenios y su riqueza y profundidad es
incalculable. Los documentos que hoy día están disponibles representan un volumen inconmensurable y seguramente corresponden a una cantidad insignificante de lo que llegó
a ser su producción en el transcurso de esos siglos. Aunque la mayoría de textos que se
conocen de los egipcios hablan de temas religiosos, de alguna manera condicionado por
la élite encargada de los templos y del culto funerario, la creación literaria de entonces no
estuvo restringida solamente a este aspecto; abarcan prácticamente todos los campos del
saber, los cuales hoy clasificamos dentro del ámbito tanto público como privado, como la
literatura, las ciencias, las leyes, la administración, la economía y el comercio, por mencionar algunos; asimismo anotaciones, cartas y otros documentos que hacían parte de la vida
cotidiana y se escribían tal y como se hablaba, contrario a los documentos oficiales y a la
literatura que se redactaban en la lengua culta clásica.
Entre estas manifestaciones de comunicación escrita, durante la segunda mitad del Imperio
Nuevo, se destacaron los llamados óstraca, escritos producidos en un estilo lingüístico que se
apartaba gramaticalmente y de manera notable de los textos oficiales, literarios y religiosos (fig.
11). Estas piezas, que solo eran de utilidad por un periodo limitado de tiempo, estaban constituidas por pequeñas placas de piedra que se encontraban disponibles ilimitadamente a orillas
del desierto, además de los fragmentos de las vasijas rotas. Este material, que era de adquisición
gratuita, fue empleado para diferentes fines, como la escritura de ejercicios en las escuelas, los
documentos en los juzgados, las facturas, listas de diversa índole, cartas y simples notas.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 18
De otra parte, la cultura egipcia fue la primera en realizar manuscritos ilustrados, cuya
principal característica era la combinación entre palabras e imágenes para transmitir la
información. Su gran interés por la muerte y la fuerte creencia en la vida después de ella,
dio lugar a que desarrollaron toda una mitología en torno al tránsito del individuo hacia
el “más allá”, una mitología que hacía posible acercarse a los fenómenos naturales y a otros
aspectos desconocidos de la vida y del mundo; así, el mito y la leyenda permitían comprender y afrontar lo inexplicable. Se tenía la convicción sobre un juicio final que permitía al
difunto ser admitido en compañía de los dioses o sufrir una condena eterna, y cada oración
se constituía en una súplica para estar libre de pecado y ser digno de enfrentar dicho juicio.
18 / Brier, Bob, “El libro de los muertos”, en Los misterios del Antiguo
Egipto, Barcelona, 2008, pp. 127-136.
Fundamentados en esta creencia, los escribas y artistas eran encargados de la realización de papiros funerarios conocidos como El libro de los muertos, según un erudito del
siglo xix los denominó, nombre con el que actualmente se les conoce. Con respecto
a esto, señala Bob Brier, en su libro Los misterios del Antiguo Egipto18, la manera de
designar este tipo de escritos realmente no es la más adecuada, pues no se trataba de
una obra única, sino más bien de una tipología de documento conformada por una
serie de rollos de papiro que presentaban características similares y de los que se han
encontrado innumerables versiones. Adicionalmente, no se constituyen en libros en el
sentido de lo que hoy se conoce como una obra coherente que desarrolla de manera
progresiva un tema central, pues su contenido es una recopilación de conjuros, invocaciones, oraciones, himnos y rituales. El libro de los muertos representa la evolución y el
desarrollo lógico de dos prácticas anteriores, la de los textos de las pirámides y la de los
textos de los ataúdes; así como los primeros se constituían en conjuros para exclusivo
beneficio del faraón, los segundos eran asequibles a todo aquel que pudiese pagarse
un ataúd con inscripciones mágicas. En este caso la limitación del espacio era una
dificultad, teniendo en cuenta los numerosos aspectos que debía atender la protección.
Como solución a esta situación, nace en tiempos del Imperio Nuevo el mencionado
libro, de esta manera los difuntos podían acceder a las copias de todos los textos que
no cabían en sus ataúdes.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 19
Por lo general, este tipo de escritos ilustra diversos aspectos de la vida sobrenatural, entre
los que se encontraban la protección del cadáver en su sepultura, fórmulas para ayudar al
alma del difunto y superar el juicio de Osiris, y pasajes para reconocer a los dioses que le
serían favorables en su travesía hacia el “más allá”, por mencionar algunos.
Fig. 12 / Papiro de Ani, conocido también como el Papiro
Ferrofé (detalle). Sección 03 de 66 X 41 cm. La escena más
importante, la 125, y que aparece en todos los Libros de los
Muertos, es “El juicio de ultratumba” donde se decide la suerte de Ferrofé, ya que después de su muerte se define si al
difunto se le considera digno de entrar en el reino de Osiris.
El título original de estos libros se ha interpretado como “El tránsito diurno”, sin que
haya quedado muy claro el significado de esta expresión, posiblemente aluda al viaje
hacia el “más allá” y su denominación se justifique porque los egipcios temían a la noche y sería ventajoso realizar cualquier tránsito durante las horas en que hubiese luz.
Según Thomas Allen, uno de los mejores traductores modernos de este documento, el
título se puede referir al deseo de retornar del “más allá” a este mundo durante el día.
Independientemente de cuál sea el verdadero significado del título del libro, es evidente que para los egipcios guardaba alguna
relación con la muerte, a la que preferían no
llamar por su nombre.
El Papiro de Ani (ver fig. 12) es la versión más
conocida y completa de estos documentos; un
texto constituido por 3 capas de hojas de papiro
pegadas entre sí y dividido en 6 secciones, con
una longitud entre 1.5 y 8 metros cada una y
con una longitud total del texto de 23.6 metros.
Fue adquirido por el Museo Británico en Tebas, en el año 1888. Según puede apreciarse en
las grafías que en él aparecen, el papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, sin embargo se
presume que solo uno realizó los dibujos. Originalmente es posible que no fuese encargado
por Ani, un escriba que vivió aproximadamente
hacia el año 1300 a. C., o al menos no en su
totalidad, pues su nombre aparece inscrito con
una escritura diferente.
Comunicación Gráfica y Escrita en el Antiguo Egipto / 20
Otra importante pieza de esta índole es el Papiro Hunefer (ver fig. 13), una de las versiones
más conocidas del Libro de los Muertos. La viñeta, que ilustra el famoso pasaje 125, presenta
al difunto ante el tribunal de los muertos. Hunefer es introducido por el dios Anubis con
cabeza de chacal ante la presencia del tribunal, donde su corazón es colocado en el platillo
de la balanza y sopesado con el signo de la verdad, la pluma que representa a la diosa Maat.
Finalmente, el difunto, una vez que ha sido justificado por el tribunal de los muertos, es conducido ante el juez supremo de ese alto tribunal y señor del “más allá”, Osiris.
Fig. 13 / Papiro Hunefer: el dios Thot en el juicio de los muertos
(detalle). Fue elaborado durante la XIX DInastía, en el Imperio
Nuevo, aproximadamente entre 1310 y 1275 a. C. Con una altura
de 39 cm y 5,50 m de largo originalmente; para su conservación
fue necesario dividirlo. Actualmente se encuentra en el Museo
Británico de Londres.
Junto con el Papiro de Ani, el Papiro Hunefer se destaca por ser ejemplo clásico del Libro
de los Muertos, con viñetas ilustrativas que con todo su colorido y su belleza plasman las
habilidades de los escribas egipcios en este arte.
Consideraciones Finales
Fig. 14 / Bajorrelieve de escarabajo
en la pared del antiguo templo, Egipto,
Luxor, templo de Karnak.
Fig. 15 / FLor de loto, presente
en el Libro de los Muertos.
E
ntre otros aportes importantes que realizó la antigua cultura egipcia
al desarrollo de la comunicación gráfica y escrita están los sellos cilíndricos y las marcas de propietario en artículos como los de la alfarería, con evidencias de que muy posiblemente fueron heredados de
los sumerios. Otra contribución egipcia, que manifiesta el amor hacia
las formas naturales y la decoración, es la representación de vegetales
y animales, entre los que se destacan las flores de loto y de papiro, y
exclusivamente, el sello del escarabajo (ver fig. 14 y 15). Todos estos
elementos de la expresión gráfica presentan una riqueza plástica
y simbólica impresionante y tratar de abarcarlos todos en este
trabajo sería bastante pretencioso.
No cabe duda que esta majestuosa civilización, que sobrevivó por
más de tres mil años, nos dejó un legado visual sumamente valioso,
representado esplendorosamente, entre otros, a través de sus papiros,
jeroglíficos y manuscritos ilustrados; un legado que posteriormente
se constituyó en base fundamental para el desarrollo del alfabeto y la
comunicación gráfica en la cultura fenicia y el mundo greco-romano,
un acervo de conocimiento que sobrevive hasta hoy y que nos sorprende con los hallasgos que continuamente se realizan.
Créditos de Imágenes
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Emulando a nuestros antepasados, los escribas,
con la noble intención de transmitir el conocimiento,
esta obra se terminó de producir
el vigésimo quinto día del mes de mayo de mmxvi
en la ciudad de Medellín, departamento de Antioquia, Colombia.
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