recurso de revisión - Corte Suprema De Justicia

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República de Colombia
Corte Suprema de Justicia
Sala de Casación Civil
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN CIVIL
Bogotá, D. C., veinte (20) de enero de dos mil catorce (2014).
Referencia: Expediente R-1100102030002013-02902-00
Se decide sobre la admisión del recurso de revisión
formulado por SEGUNDO PEDRO ANEY CAÑÓN PEÑA, respecto de
la sentencia de 19 de diciembre de 2011, proferida por el Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, Sala Civil-Familia, en el
proceso ordinario promovido por el impugnante y JAIME CAÑÓN
VEGA contra la COMPAÑÍA DE TRANSPORTES SANTAFÉ DE
BOGOTÁ SOCIEDAD ANÓNIMA, CONTRASFEBO S.A.
1. CONSIDERACIONES
1.- Según el artículo 383, inciso 4º del Código de
Procedimiento Civil, con la modificación que le introdujo el Decreto
2282 de 1989, la demanda contentiva de un recurso de revisión debe
formularse por persona legitimada, como así igualmente lo pregona el
artículo 358, inciso 3º del Código General del Proceso, cuya
implementación a partir del 1º de enero de 2014, respecto de las
normas aún no vigentes, se predica de manera gradual, en la forma
como lo dispuso el Consejo Superior de la Judicatura, Sala
Administrativa, mediante Acuerdo 10073 de diciembre 27 de 2013.
2.- Tratándose de quienes fueron parte en el proceso
donde se profirió la sentencia materia de ese medio de impugnación
extraordinario, la legitimación no se confina a la simple condición de tal.
Se requiere, de un lado, que el litigante haya sufrido un agravio,
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traducido en la injusticia, en la lesión a un interés legalmente protegido
o en la violación del derecho fundamental a un debido proceso, puesto
que sin éste, el recurso resulta inicuo; y de otro, que el interesado se
encuentre facultado para invocar la causal respectiva.
El anotado requisito, al decir de la Corte, “(…) no se limita
al concepto genérico que de legitimación se tiene en punto al derecho
de impugnación, sino que, como habrá de verse, tiene un contenido
aún más amplio y peculiar. Efectivamente, dentro de la teoría general
de los recursos hay un postulado que inspira la filosofía de entregar a
las partes la posibilidad de enjuiciar las decisiones jurisdiccionales, que
es el de la legitimación, uno de cuyos perfiles es el llamado interés
para recurrir, que en trasunto se circunscribe al perjuicio, agravio o
desmedro que la providencia criticada le irroga al impugnador.
Traduce, más elípticamente, que sin perjuicio no hay recurso, desde
luego que éste no está instituido con un criterio antojadizo sino como
remedio porque se propende obtener la enmienda de decisiones que
han sido producidas con desviación jurídica.
“La legitimación que ahora se analiza, en cambio, no
detiene su examen en auscultar el posible perjuicio que la sentencia
apareje al litigante recurrente, sino que, yendo más lejos, hace
imperioso que el juzgador entre a examinar si el recurrente puede o no
incoar la causal que aduce, de donde se infiere que es perfectamente
probable que el censor esté agraviado por la sentencia, pero no está
legitimado para formular el recurso de revisión por la causal que
alega”1.
Y aunque, cual se observa, es distinta la legitimación
dirigida a impugnar determinado fallo, de la exigida para cuestionar esa
misma decisión a través del recurso extraordinario de revisión, lo cierto
1
Auto 103 de 7 de noviembre de 1990, CCIV-62, segundo semestre, reiterado el 17 de
octubre de 2012 (expediente 2235).
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es que ambas cosas se complementan, porque en la hipótesis de
existir el perjuicio, se requiere que el agraviado, en atención a la
precisa causal invocada, se encuentre facultado para alegarla, pues así
exista aquél, sin la presencia de este último presupuesto nada se
ganaría, dado que ello relevaría cualquier estudio de fondo.
De ahí la razón por la cual el artículo 383, inciso 4º del
Código de Procedimiento Civil, a partir de la reforma introducida por el
Decreto 2282 de 1989, se repite, prevé que “[s]in más trámite, la
demanda será rechazada cuando (…) no la formule la persona
legitimada para hacerlo”, entre otros eventos. Como en el mismo
antecedente citado se explicó, “(…) la modificación comentada se
ofrece novedosa, dado que tal cosa, antes de la reforma, era
examinable en la sentencia y no al momento mismo de inquirir por la
admisibilidad de la demanda como ahora acontece”.
3.- En materia de nulidades procesales, incluida la “(…)
originada en la sentencia que ponga fin al proceso (…)” y que “(…) no
era susceptible de recurso” (artículos 142, in fine, y 380, numeral 8º del
Código de Procedimiento Civil), la legitimación se encuentra radicada
en cabeza de quien el acto procesal irregular menoscabe sus
derechos, siempre y cuando, siendo convalidables, no hayan sido
saneadas expresa o implícitamente por el perjudicado, en virtud de los
principios de trascendencia y protección que las informan.
Por esto, para escudriñar si una nulidad procesal afecta a
la parte que la formula, ésta debe “(…) expresar su interés (…)”
(artículo 143, inciso 2º, ibídem), pues como supra quedó dicho, sin
perjuicio no hay recurso. Además, en el supuesto de existir el vicio y de
repercutir en los derechos procesales del recurrente, por ejemplo,
omitirle las oportunidades para presentar alegatos de conclusión, éste
no pude alegarla cuando ha “(…) actuado en el proceso después de
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ocurrida la respectiva causal sin proponerla” (artículo 143, inciso 4º),
toda vez que en ese caso el legislador considera que la irregularidad
ha quedado saneada (artículo 144, numeral 1º, ejúsdem).
4.- En el caso, no cabe duda que el extremo demandante
del proceso donde se profirió la sentencia ahora atacada, resultó
agraviado con la decisión, puesto que allí le fue negada la pretensión
que había planteado frente a la sociedad demandada, en concreto, la
resolución de un contrato de afiliación de un automotor.
Sin embargo, la legitimación para recurrir en revisión se
echa de menos, puesto que relativo con la irregularidad alegada, existir
nulidad originada en la sentencia (artículo 380, numeral 8º del Código
de Procedimiento Civil), relacionada con la no práctica de la audiencia
prevista en el artículo 360, ibídem, el impugnante no fue quien impetró
su realización, como así lo precisó en el escrito presentado ante
requerimiento de la Corte, al decirse que dicha diligencia “(…) no se
solicitó de manera expresa por parte de mis representados ni de sus
apoderados judiciales del momento (…)”. Ergo, si el recurrente no fue
quien planteó el adelantamiento de esa etapa, de suyo potestativa,
resulta bien claro que no se puede doler de algo que no propuso.
Con todo, en la hipótesis de haber pedido el recurrente la
evacuación de la mentada audiencia, inclusive por su contraparte, la
nulidad que se plantea no es tempestiva, lo cual implica su
convalidación tácita y la prohibición de alegarse posteriormente. En
efecto, los documentos adosados informan que después de proferida la
sentencia cuestionada y antes de formularse el recurso de revisión, la
parte demandante actuó en el proceso, en primera instancia para ser
exactos, en lo relacionado con la liquidación de costas (objeción y
reposición contra el auto que mantuvo las agencias en derecho
señaladas).
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5.- En ese orden, no queda alternativa distinta que, sin
más trámite, rechazar el recurso de revisión.
2. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Civil, rechaza in limine la demanda introductoria del
medio de impugnación extraordinario de que se trata y ordena devolver
al recurrente, inclusive por conducto de su gestor judicial, todos los
anexos sin necesidad de desglose.
Para los fines legales consiguientes téngase en cuenta que
el
apoderado
del
interesado
responde
al
nombre
de
ALDO
FRANCISCO ANGULO DEL CASTILLO y no como quedó escrito en
auto de 6 de diciembre de 2013.
NOTIFÍQUESE
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado
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