Subido por Eduardo Cruz Silva

COMPENDIO DE ORACIONES

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San Pedro
Príncipe de los Apóstoles y de la Iglesia Católica: por aquella obediencia con que a la primera voz
dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo; por aquella fe con que creíste y confesaste
por Hijo de Dios a tu Maestro; por aquella humildad con que, viéndole a tus pies, rehusaste que te
los lavase; por aquellas lágrimas con que amargamente lloraste tus negaciones; por aquella
vigilancia con que cuidaste como pastor universal del rebaño que se te había encomendado;
finalmente, por aquella imponderable fortaleza con que diste por tu redentor la vida crucificado,
te suplico, Apóstol glorioso, por tu actual sucesor el Vicario de Cristo.
Alcánzame que imite del Señor esas virtudes tuyas con la victoria de todas mis pasiones; y
concédeme especialmente el don del arrepentimiento para que, purificado de toda culpa, goce de
tu amable compañía en la gloria.
Amen.
San Juan Bautista
Bendito San Juan Bautista, que fuiste elegido para anunciar a los hombres la venida del reino de
Cristo, guía nuestros pasos por las sendas de la justicia y la paz, y alcánzanos del Señor su
misericordia y perdón.
Gloriosísimo San Juan Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor sol,
trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, consígueme del Señor su benevolencia y bendición.
Tú que eres el mayor de los santos y alférez del Rey de la Gloria, que eres más hijo de la gracia que
de la naturaleza, y por todas las razones príncipe poderosísimo en el Cielo, consígueme del Señor
su clemencia y protección.
Glorioso San Juan Bautista, hoy en mi desespero te ruego que me ayudes en estos duros
momentos, necesito tu valioso auxilio para solucionar mis penas y miserias, media ante el Señor
para que me conceda: (pedir protección).
Te pido mártir invencible que no desoigas mis penas y por los privilegios con que te enriqueció
Dios consigue que mi pedido sea concedido lo antes posible si fuere conveniente para mi
salvación; y si no, una perfecta resignación, con abundante gracia, que haciéndome amigo de Dios,
me asegure las felicidades eternas de la Gloria.
Amen.
Virgen de la Natividad
Padre Celestial, Tú has querido que en María se reflejase tu amor. ¡Gracias por habernos dado una
madre tan perfecta!
Ella es para nosotros una nueva revelación de todos los tesoros de bondad que se encuentran
escondidos en tu corazón paterno, nos muestras hasta qué punto Tú eres bueno y dulce en tu
amor. Con su ternura y su solicitud, ella nos hace conocer el afecto delicado y vigilante que te une
a Ti con nosotros, puesto que toda la fuerza de tu amor materno desciende a ella de tu corazón de
Padre.
En María no hay nada que no le haya sido dado expresamente por Ti: ella trae a nosotros tú
imagen, nos hace descubrir tu rostro de amor.
Sin el consuelo de su presencia y la continuidad de sus atenciones, nos faltaría una de las pruebas
más evidentes de que Tú estás continuamente cercano a nosotros, para sostenernos, consolarnos,
y protegernos. Su mirada bondadosa y su inmensa piedad para con los pecadores, como somos
nosotros, nos invitan a creer que tu misericordia es inconmensurable y que no se deja vencer por
la ingratitud y por la maldad.
María nos muestra cómo Tú nos amas y nos impulsa a confiarnos completamente a tu amor. ¡Te
damos gracias porque te agrada manifestarte y darte a nosotros a través de ella!
Amén.
Virgen del rosario
Queridísima Virgen del Rosario;
Amada señora nuestra que siglo tras siglo
Ha demostrado su intercepción en la fe de los creyentes
De corazón.
Tú que nos liberas de la duda al afirmarnos que
La verdadera palabra es la que nosotros profesamos.
Amada madre, sanadora de los enfermos;
Escolta del que padece suplicas;
Acompañante y protectora de que
Yacen en cama.
Te imploro que ayudes a mejorar a aquel
Cuya vida se debate en este momento y lo
Regocijes con la gracia de la vida del Señor.
Amén.
San Isidro Labrador
Bienaventurado Isidro, que habitas hoy la celestial morada en justo premio de tu singular piedad,
caritativo celo y santidad de vida, sin que para practicar dichas virtudes fueran obstáculo las
ocupaciones a que tenías que dedicarte para ganar el necesario sustento, tanto para ti, como para
tu venerada esposa, María de la Cabeza: te suplicamos que seas nuestro intercesor para con el
Altísimo, a fin de que este divino Señor se apiade de nuestras miserias, y, por un acto de su infinita
bondad, nos conceda vivir en paz en esta vida, y que gocemos en la otra las eternas delicias de la
gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
San Martín Obispo
Bienaventurado San Martín Caballero, lleno del Espíritu del Señor, tuviste siempre inagotable
caridad con el necesitado.
Tu que lleno de amor y generosidad cuando viste al mendigo que se congelaba de frío, sin saber
que en verdad era Cristo, no dudaste en darle la mitad de tu capa, y no se la diste entera pues la
otra mitad era del ejército Romano; tú, que no buscabas reconocimientos sino solo favorecer al
prójimo, encontraste gloria ante el Señor, y cuando el Salvador se te apareció vestido con la media
capa para agradecer tu gesto y te dijo "hoy me cubriste con tu manto", decidiste no servir más en
el ejército y dedicar tu vida a Dios y a la salvación de almas, siendo desde entonces propagador de
la fe y santo hombre entregado a quien lo precisara.
Glorioso San Martín tu que obraste milagros y prodigios que con alegría, amabilidad y la más
exquisita bondad te ganaste los corazones de todos y no dejaste de trabajar por su bienestar,
tiéndeme tu mano y ayúdame a salir de todas las carencias y problemas económicos que ahora me
afligen y causan desasosiego.
Glorioso san Martín, bendito patrón mío, te pido con gran fe y humildad me consigas de Dios, la
fuente de todas las Misericordias que mis caminos en esta tierra, mi trabajo y mis empeños se
limpien y abran con claridad.
En el nombre de Dios Todopoderoso, Señor San Martín de Tours, aleja todo lo que me perjudica.
Oh santo alivio, préstame tu santo amparo; ayúdame, te lo ruego en estos malos momentos:
(pedir aquí lo que se necesita).
Tú que tienes, noble san Martín, milagroso poder; lleva mis súplicas cuanto antes a los Cielos, pide
para mi casa todo lo bueno, que los agobios, ruinas y pobrezas se vayan y la buena suerte entre en
mi trabajo (o negocio) y con ella la abundancia y prosperidad, para poder ayudar a todos los
necesitados.
San Martín, bendito obispo de Tours, que tus virtudes y caridad me acompañen siempre, yo no
dejaré de rezar y agradecer al Altísimo los favores concedidos, y seré caritativo con todos mis
hermanos y necesitados.
San Martín intercede por mí, y líbrame y protégeme de todo mal.
Amén.
(Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
San Francisco De Asís
Señor, haz de mí una herramienta de tu paz.
Que allá donde exista odio, yo coloque el amor.
Que allá donde haya ofensa, yo sitúe el perdón.
Que allí donde posea discordia, yo ubique la alianza.
Que allá donde exista falta, yo ponga la realidad.
Que allá donde hay incertidumbre, yo instale la Fe.
Que allá donde esté la desesperación, yo coloque la ilusión.
Que allá donde hay oscuridades, yo ponga la luminaria.
Que allá donde hay congoja, yo ponga el contento.
Oh bondadoso San Francisco,
Que yo no averigüe tanto ser confortado, cuando confortar,
Ser entendido, cuando entender,
Ser querido, cuando querer.
Porque es proporcionándolo como se recoge,
Es relegándose de sí mismo como uno se halla a sí mismo,
Es absolviendo, como se es absuelto,
Es sucumbiendo como se revive a la vida eterna.
Amén.
Virgen de Guadalupe
Oración I
¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar
manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración
que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único redentor nuestro.
Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro
de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todos nuestro ser y todo nuestro amor. Te
consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y
nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo
ponemos bajo tu cuidado, Señora y madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en
su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los obispos, para que
conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios
y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo
el Pueblo de Dios, y otorga abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y
celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Oración II
Dios de poder y de misericordia, bendeciste las Américas en el Tepeyac con la presencia de la
Virgen María de Guadalupe. Que su intercesión ayude a todos, hombres y mujeres, a aceptarse
entre sí como hermanos y hermanas.
Por tu justicia, presente en nuestros corazones, reine la paz en el mundo. Te lo pedimos por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.
Oración III
Santa María de Guadalupe, Mística Rosa, intercede por la Iglesia, protege al Soberano Pontífice,
oye a todos los que te invocan en sus necesidades. Así como pudiste aparecer en el Tepeyac y
decirnos: "Soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios", alcánzanos de tu Divino Hijo la
conservación de la Fe. Tú eres nuestra dulce esperanza en las amarguras de esta vida. Danos un
amor ardiente y la gracia de la perseverancia final. Amén.
Oración IV
Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de Dios, Señora y Madre nuestra. Venos aquí postrados
ante tu santa imagen, que nos dejaste estampada en la tilma de Juan Diego, como prenda de
amor, bondad y misericordia. Aún siguen resonando las palabras que dijiste a Juan con inefable
ternura: "Hijo mío queridísimo, Juan a quien amo como a un pequeñito y delicado," cuando
radiante de hermosura te presentaste ante su vista en el cerro del Tepeyac.
Haz que merezcamos oír en el fondo del alma esas mismas palabras. Sí, eres nuestra Madre; la
Madre de Dios es nuestra Madre, la más tierna, la más compasiva. Y para ser nuestra Madre y
cobijarnos bajo el manto de tu protección te quedaste en tu imagen de Guadalupe.
Virgen Santísima de Guadalupe, muestra que eres nuestra Madre. Defiéndenos en las tentaciones,
consuélanos en las tristezas, y ayúdanos en todas nuestras necesidades. En los peligros, en las
enfermedades, en las persecuciones, en las amarguras, en los abandonos, en la hora de nuestra
muerte, míranos con ojos compasivos y no te separes jamás de nosotros.
Oración V
Virgen de Guadalupe, Madre de América. Tiende tu protección sobre todas las naciones del
Continente y renueva su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Suscita propósitos de equidad y rectitud en
sus gobernantes. Protege a los hermanos de Juan Diego para que no sufran discriminación. Cuida a
los niños. Guarda la unidad de las familias... Que desde esta tu Imagen manifiestes siempre tu
clemencia, tu compasión y tu amparo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración VI
Virgen Santísima de Guadalupe, Madre y Reina de nuestra patria. Aquí nos tienes humildemente
postrados ante tu prodigiosa imagen. En Ti ponemos toda nuestra esperanza. Tú eres nuestra vida
y consuelo. Estando bajo tu sombra protectora, y en tu maternal regazo, nada podremos temer.
Ayúdanos en nuestra peregrinación terrena e intercede por nosotros ante tu Divino Hijo en el
momento de la muerte, para que alcancemos la eterna salvación del alma. Amén.
Preciosa Sangre de Cristo
Señor Jesús, en tu nombre y con el Poder de tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o
acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el
agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del
infierno, y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
Con el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos
Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San
Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a
cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que
Él generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el
aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las
personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de
toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de
transporte que habremos de utilizar.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y
dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y
somos preservados de todo lo malo.
Amén.
San Mateo
Dios, que por la boca de tu bendito Hijo llamaste a Mateo del banco de los tributos, para que de
publicano se convirtiese en apóstol y evangelista, danos gracia para renunciar a toda avaricia y
desordenado deseo de riquezas y para seguir al mismo Jesucristo, tu Hijo, que en unidad del
Espíritu Santo, vive y reina contigo eternamente.
Amén.
Dulce Nombre de Jesús
Oh Jesús de dulcísima memoria,
que nos das la alegría verdadera:
más dulce que la miel y toda cosa
es para nuestras almas tu presencia.
Nada tan suave para ser cantado,
nada tan grato para ser oído,
nada tan dulce para ser pensado
como Jesús, el Hijo del Altísimo.
Tú que eres esperanza del que sufre,
Tú que eres tierno con el que te ruega,
Tú que eres bueno con el que te busca:
¿Qué no serás con el que al fin te encuentra?
No hay lengua que en verdad pueda decirlo
ni letra que en verdad pueda expresarlo
tan sólo quien su amor experimenta
es capaz de saber lo que es amarlo.
Sé nuestro regocijo de este día,
Tú que serás nuestro futuro premio,
y haz que sólo se cifre nuestra gloria
en la tuya sin límite y sin tiempo.
Amen.
Virgen de Juquila
Nuestra Señora de Juquila Limpia y Pura Concepción Reina de los Cielos, Madre de Dios, querida
patroncita prodigiosa, que siempre acoges con bondad las suplicas que hasta ti llegan, y son
incontables los milagros que se obran por tu intercesión.
Madre mía de Juquilita, Tú que sanas enfermedades y das consuelo a los más necesitados, Tú que
proteges de peligros y males y nos libras de aflicciones, Tú que nunca nos abandonas y eres
nuestra gran esperanza, escucha mis sentidas peticiones que hoy te hago con fe y confianza:
Madre Querida, Virgen de Juquila, Virgen de nuestra esperanza, tuya es nuestra vida.
Cuídanos de todo mal. Si en este mundo de injusticias, de miseria y pecado, ves que nuestra vida
se turba, no nos abandones.
Madre Querida, protege a los peregrinos, acompañamos por todos los caminos, vela por los
pobres sin sustento y el pan que se les quita retribúyeselos. Acompáñanos en toda nuestra vida y
libéranos de todo tipo de pecado.
Amén.
Inmaculada Concepción
Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los
pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia
abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre
en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús.
A Vos, oh Virgen santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos
los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy
seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando
perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo.
Amén.
San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y
acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú,
oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a
Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
(Oración a San Miguel Arcángel creada por el Papa León XIII)
Divino Niño
Divino Niño Jesús, dueño de mi corazón y mi vida, mi tierno y adorado Niño, llego hasta Ti lleno de
esperanza, llego a Ti suplicando tu misericordia, quiero pedirte los abundantes bienes que
derramas sobre tus fieles devotos, los que tus bracitos abiertos reparten con amor y generosidad.
Oh Niño amado, bendito Salvador, quédate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme
semejante a Ti, haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.
¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús, yo te amaré siempre con toda mi alma! Divino Niño Jesús,
bendícenos Divino Niño Jesús, escúchanos Divino Niño Jesús, ayúdanos.
Niño amable de mi vida, consuelo del cristiano, la gracia que necesito tanto y que me causa
desesperación y agobio, que hace que sienta intranquilidad en mi vida pongo en tus benditas
manos: (pedir con mucha fe lo que se desea conseguir).
Padrenuestro que estas en los cielos…
Tú qué sabes mis pesares pues todo te lo confío, concede la paz a los angustiados y dale alivio al
corazón mío.
Dios te salve María llena eres de gracia...
Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a ti en vano, pues eres hijo de Dios y auxilio de los
cristianos.
Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo…
Acuérdate oh Niño Santo amado, que jamás se oyó decir, que alguno haya implorado ante Ti sin tu
auxilio recibir, por ello, con sencillez y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y
esperanza, sabiendo los milagros que obras y lo rápido que concedes remedio, con ilusión este
favor yo te pido: (repetir lo que se quiere obtener).
Divino Niño Jesús, bendícenos,
Divino Niño Jesús, escúchanos,
Divino Niño Jesús, consuélanos,
Divino Niño Jesús, ayúdanos,
Divino Niño Jesús, protégenos,
Divino Niño Jesús defiéndenos,
Divino Niño Jesús, en ti confiamos.
Así sea.
(Hacer la oración y los rezos tres días seguidos)
Virgen de los Dolores
Señora y Madre nuestra: tú estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús. Ofrecías tu Hijo al
Padre para la redención del mundo.
Lo perdías, en cierto sentido, porque Él tenía que estar en las cosas del Padre, pero lo ganabas
porque se convertía en Redentor del mundo, en el Amigo que da la vida por sus amigos.
María, qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí
tienes a tu Madre".
¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan! Queremos llevarte siempre a nuestra casa.
Nuestra casa es el lugar donde vivimos. Pero nuestra casa es sobre todo el corazón, donde mora la
Trinidad Santísima.
Amén
María Magdalena
Señor, Dios nuestro, Cristo, tu unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión
de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo
de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en
el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén
San Matías
Dios Omnipotente,
que escogiste en lugar
de Judas el traidor,
a tu fiel siervo Matías,
para que fuese contado
entre los doce Apóstoles;
Concede que tu Iglesia
preservada siempre de falsos apóstoles,
sea gobernada y dirigida por fieles,
y verdaderos pastores;
mediante Jesucristo nuestro Señor.
Amén
Virgen del Rayo
Dios te salve Virgen Santísima del Rayo a quien amamos después de Dios, con toda la ternura de
nuestro corazón, enternecidos admiramos la extraordinaria y prodigiosa hermosura de esta tu
sagrada imagen, que atrae hacia ti irresistiblemente todos los corazones, pues el Señor se ha
dignado hacerte el conducto por donde se nos dispensan innumerables gracias y beneficios a
todos los mortales.
Por eso, llenos de confianza, venimos a postrarnos ante tus plantas para pedirte el remedio en
todas nuestras necesidades, pues Tú eres la madre de la misericordia y del amor, la distribuidora
de la gracia y el perdón después de Jesucristo.
Amen
Santo Entierro
Delante de tu imagen yacente, confieso, Señor, que vives para siempre y eres nuestro Redentor.
Reconozco también, que tus sendas son duras y que es grande mi debilidad. Por eso, para que no
decaiga mi fe, quiero pedirte la fuerza de tu Santo Espíritu.
Ayúdame a quitar la dureza de mi corazón, para que sea capaz de corresponder a tu amor.
Robustece mi esperanza y hazme descubrir que siempre caminas a mi lado.
Dame tu vida, esa misma que te libró del Sepulcro y que está en la Eucaristía. Y no permitas,
Señor, que nunca me aleje de ti.
Amen
Salvador del Mundo
Jesús, tú has venido a nuestra tierra para revelarnos al amor de Dios ye de nuestros hermanos tu
Padre, nuestro Padre, Y para enseñar a que nos amemos los unos a los otros, sin distinción alguna,
de raza, de religión o de sexo. Envíanos el Espíritu Santo que nos has prometido. Que Él haga de
nosotros, en este mundo de guerra y de división, grandes instrumentos de paz y de unidad. Jesús,
tú nos has llamado a construir con te seguirte en una comunidad de Fe y de amor. Queremos
decirte ''sí''. Quiero vivir una alianza de amor y darle a todos los seres humanos en esta gran
familia que nos ha dado, para combatir nuestros sufrimientos y dificultades, Enséñanos a aceptar
nuestras heridas y nuestra debilidad, para que en ellas se despliegue tu poder. Enséñanos a
descubrir tu presencia en nuestra vida.
Amén.
Virgen de la Soledad
Dignísima Madre de Dios, que estando en pie junto a la Cruz de Jesús, tu Hijo, lo viste lleno de
pena, de dolor, agonizar y morir, quedando sola y desamparada, sin más alivio que amarguras, y
sin más compañía que tormentos.
Mi alma quiere participar, oh dolorida Virgen, en tus penas y aflicciones, para que te acompañe
toda mi vida en el justo sentimiento de la muerte de tu querido Hijo.
Permíteme, oh solitaria Madre, que te asista continuamente en tan amarga Soledad, sintiendo lo
que sentís, y llorando lo que lloras.
Infunde en mi pecho, oh Madre del verdadero amor, una encendida caridad para amar a tu Divino
Hijo, que por mi amor murió crucificado; y concédeme el favor que pido en esta oración, para
gloria de Dios, honra tuya y provecho de mi alma.
Amén
San Antonio
Acordaos ¡oh, glorioso San Antonio! amigo del Niño Jesús e hijo querido de María Inmaculada, que
jamás se oyó decir que alguno de cuantos han recurrido a vos, implorando vuestra protección,
haya sido abandonado. Animado de igual confianza, vengo a vos, ¡oh fiel consolador de los
afligidos! y gimiendo bajo el peso de mis pecados me postro a vuestros pies y pecador como soy
me atrevo a comparecer delante de vos. No desechéis, pues, mis súplicas, vos que sois tan
poderosos cerca del Corazón de Jesús, antes bien, escuchadla favorablemente y dignaos acceder a
ella.
Amén
Cristo Resucitado
Jesús resucitado, que diste paz a los apóstoles, reunidos en oración, diciéndoles: “La paz esté con
ustedes”, concédenos el don de la paz.
Defiéndenos del mal y de todas las formas de violencia que agitan a nuestra sociedad, para que
tengamos una vida digna, humana y fraterna.
Oh Jesús, que moriste y resucitaste por amor, aleja de nuestras familias y de la sociedad todas las
formas de desesperación y desánimo, para que vivamos como personas resucitadas y seamos
portadores de tu paz.
Amén
Santiago Apóstol
¡Gran Apóstol Santiago, familiar cercano de nuestro Señor y aún más cercano a Él por lazos
espirituales! Al ser llamado por Él entre los primeros discípulos y ser favorecido con Su especial
intimidad, tú respondiste con gran generosidad, dejándolo todo para seguirle a la primera
llamada. También tuviste el privilegio de ser el primero de los Apóstoles en morir por Él, sellando
tu predicación con tu sangre.
“Atronador” en el entusiasmo en la tierra desde el cielo, te has mostrado defensor de Su Iglesia
una y otra vez, apareciendo en el campo de batalla de los cristianos para derrotar y dispersar a los
enemigos de la Cruz, y llevar a los descorazonados Creyentes a la Victoria. Fuerza de los Cristianos,
refugio seguro de aquellos que te suplican con confianza, oh, protégenos ahora en los peligros que
nos rodean.
Que por tu intercesión, nuestro Señor nos conceda Su Santo Amor, filial temor, justicia, paz y la
victoria sobre nuestros adversarios, tanto visibles como invisibles, y sobre todo, que un día nos
conceda la felicidad de verlo y tenerlo con nosotros en el cielo, en tu compañía y la de los ángeles
y santos para siempre.
Amén.
Virgen de los Remedios
Santa Virgen María, te imploro ayuda como un pequeño niño que corre para refugiarse en los
brazos de su madre.
Tú eres nuestra fiel y bondadosa Madre, que siempre nos protege y sé que encontraré tu bendito
socorro.
A ti Madre mía recurro en busca de remedio para los males físicos que padezco, para el peso del
dolor en mi alma que no tiene paz, para la angustia, la tristeza, y la desesperanza.
Ayúdame con la gracia del entendimiento de la voluntad de Dios en mi vida, ayúdame a saber qué
es lo que Él quiere de mí en medio del dolor que padezco….
Yo pongo todo en tus manos, y me postro ante tus pies para suplicarte que me ayudes. Trae a mi
vida la calma que me ayudará a ir por el camino a la santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, que es Dios y vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
San Pablo
Glorioso apóstol San Pablo, vaso escogido del Señor para llevar su santo nombre por toda la tierra;
por tu celo apostólico y por tu abrasada caridad con que sentías los trabajos de tus prójimos como
si fueran tuyos propios; por la inalterable paciencia con que sufriste persecuciones, cárceles,
azotes, cadenas, tentaciones, naufragios y hasta la misma muerte; por aquel celo que te
estimulaba a trabajar día y noche en beneficio de las almas y, sobre todo, por aquella prontitud
con que a la primera voz de Cristo en el camino de Damasco te rendiste enteramente a la gracia,
te ruego, por todos los apóstoles de hoy, y que me consigas del Señor que imite tus ejemplos
oyendo prontamente la voz de sus inspiraciones y peleando contra mis pasiones sin apego
ninguno a las cosas temporales y con aprecio de las eternas, para gloria de Dios Padre, que con el
Hijo y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos.
Amén.
Sagrado Corazón de Jesús
Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y
satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden
misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos
de los siglos.
Amén
Sagrado Corazón de María
Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que el Señor hizo en ti: Te eligió
por madre y te quiso junto a su cruz. Hoy te hace compartir su gloria y escucha tus súplicas.
Ofrécele nuestras alabanzas y nuestra acción de gracias. Preséntale nuestras peticiones.
(Aquí se pide la gracia que se desea obtener).
Haznos vivir, como tú, en el amor de tu Hijo, para que venga a nosotros su reino. Conduce a todos
los hombres a la fuente de agua viva que brota de su Corazón, derramando sobre el mundo la
esperanza y la salvación, la justicia y la paz.
Mira nuestra confianza, atiende nuestra súplica y muéstrate siempre Madre nuestra.
Amén
Santísima Trinidad
¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!
¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti
mismo, que identifiques mi alma con todos los movimientos de tu alma; que me sustituyas, para
que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como
reparador y como salvador...
¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como
encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo
su misterio.
Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has
puesto todas tus complacencias.
¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos
como una presa; sepultaos en mí para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en
vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.
Amen
San Martín de Porres
En esta necesidad y pena que me agobia acudo a ti, mi protector San Martín de Porres. Quiero
sentir tu poderosa intercesión. Tú, que viviste sólo para Dios y para tus hermanos, que tan solícito
fuiste en socorrer a los necesitados, escucha a quienes admiramos tus virtudes.
Confío en tu poderoso valimiento para que, intercediendo ante el Dios de bondad, me sean
perdonados mis pecados y me vea libre de males y desgracias. Alcánzame tu espíritu de caridad y
servicio para que amorosamente te sirva entregado a mis hermanos y a hacer el bien.
Padre celestial, por los méritos de tu fiel siervo San Martín, ayúdame en mis problemas y no
permitas que quede confundida mi esperanza. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
Virgen del Transito
Oh Madre mía que terminando tu vida aquí en la tierra fuiste elevada en cuerpo y alma al cielo y
participas de la gloria de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Aquí estamos todos tus hijos con todo nuestro amor buscando tus brazos maternales para ser
amparados y consolados con tu bondad.
Tu que nunca nos niegas tu ayuda y que nos llevas por el camino sin soltar nuestras manos cuando
atravesamos momentos difíciles, llenos de amargura y lágrimas.
Nos das tu luz y la paz que necesitan nuestros corazones, ven sálvanos y danos desde lo alto tus
divinas gracias, y siempre protégenos.
Haz que por tu intercesión obtengamos lo que necesita nuestro corazón, siempre que sea para el
bien de nuestras almas.
Amén
Virgen de la Asunción
Alégrate y gózate Hija de Jerusalén mira a tu Rey que viene a ti, humilde, a darte tu parte en su
victoria.
Eres la primera de los redimidos porque fuiste la adelantada de la fe.
Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre: “Ven amada mía”, te pondré sobre mi trono,
prendado está el Rey de tu belleza. Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora, ya
tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar las Bodas del Cordero:
• Templo del Espíritu Santo
• Arca de la nueva alianza
• Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.
Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador que empuja hacia el nuevo nacimiento Dichosa tú que
has creído, porque lo que se te ha dicho de parte del Señor, en ti ya se ha cumplido.
María Asunta, signo de esperanza y de consuelo, de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo
ser como tú llenas del Espíritu Santo, para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser, también
como tú, sacramentos del Reino.
Hoy, tu sí, María, tu fiat, se encuentra con el sí de Dios a su criatura en la realización de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.
Amén
Cristo Rey del Universo
¡Oh Jesús! Te reconozco por Rey Universal Todo cuanto ha sido hecho Tú lo has creado Ejerce
sobre mí todos tus derechos Renuevo las promesas de mi bautismo, renunciado a Satanás, a sus
seducciones y a sus obras; y prometo vivir como buen cristiano Muy especialmente me
comprometo a procurar, según mis medios, el triunfo de los derechos de Dios y de tu Iglesia Divino
Corazón de Jesús, te ofrezco mis pobres obras para conseguir que todos los corazones reconozcan
tu sagrada realeza y para que así se establezca en todo el mundo el Reino de tu Paz.
Amén
Oración del Migrante
Padre Santo, Tú que enviaste a tu Hijo a proclamar el Reino de los Cielos entre nosotros, y Él,
obediente a tu voluntad, llevó a cabo la misión que le encomendaste, te pido me cuides y
protejas.
Te encomiendo también a mis familiares ahora que he tenido que dejar la casa y partir a tierras
lejanas en busca de superación. Que siempre me mantenga firme en mi fe y que pueda regresar
pronto a mi hogar fortalecido en el alma y el cuerpo. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén
Oración del Peregrino
Oh, Dios que por la fortaleza del Espíritu Santo, diste vigor a los Santos Mártires Mexicanos para
soportar penas físicas y espirituales muy similares a las de tu querido Hijo Jesucristo, concédenos,
te rogamos, que con nuestra peregrinación alcancemos el don de llevar también nuestra cruz
diaria con paciencia, ofreciéndola como Él, para la victoria de Cristo Rey de México y el mundo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
Oración por los Presos
Señor, que eres fiel a la alianza y al amor con los que te aman y cumplen tus mandamientos.
Nosotros hemos sido injustos y nos hemos apartado de Ti perdiendo la libertad de los hijos de
Dios. Escucha las plegarias que tu pueblo te presenta, por todos nuestros hermanos privados de
libertad.
Señor, imploramos tu presencia en todos los lugares donde haya personas privadas de la libertad.
Mitiga las penas, el desamparo, la desesperanza y la ausencia de los seres queridos. Infunde en su
espíritu valor, consuelo y esperanza para que su dolor se cambie en gozo. Ilumínalos y fortalécelos
con tu palabra, convencidos de que la verdad nos hace libres.
Señor, que sepamos compartir los anhelos y esperanzas, las tristezas y desilusiones de quienes se
ven limitados en su libertad; que aprendamos a conquistar la libertad de nuestro espíritu, que
luchemos contra toda clase de opresión y que nunca limitemos de manera indebida la libertad de
nuestro prójimo.
Y que junto al dolor de cada uno de los privados de libertad, esté siempre María, la Madre de
Jesús, para acompañarlos en todas las penas, para animarlos con su mirada maternal.
Amén.
Oración por los Difuntos
Padre santo, Dios eterno y Todopoderoso, te pedimos por (el nombre del difunto), que llamaste de
este mundo.
Dale la felicidad, la luz y la paz. Que él, habiendo pasado por la muerte, participe con los santos de
la luz eterna, como le prometiste a Abraham y a su descendencia.
Que su alma no sufra más, y te dignes resucitarlo con los santos el día de la resurrección y la
recompensa.
Perdónale sus pecados para que alcance junto a Ti la vida inmortal en el reino eterno.
Por Jesucristo, Tu Hijo, en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.
(Rezar un Padrenuestro y un Ave María)
Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él tu luz (3x).
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