Las funciones superiores del cerebro

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Las funciones
superiores del
cerebro
El cerebro está compuesto por dos
Hemisferios.
Los hemisferios se dividen en lóbulos:
Frontal ROJO, parietal Amarillo,
Temporal AZUL, Y occipital VERDE.
Funcionalmente todos se relacionan en sus funciones pero
desde el punto de vista didáctico es conveniente separar sus
funciones y responsabilidades de cada lóbulo en los procesos
mentales.
Lóbulos frontales.
Los lóbulos frontales intervienen en la actividad motora
aprendida y en la organización de la conducta expresiva.
La circunvolución prerrolándica o pre central y las regiones
inmediatamente anteriores a ella (área premotora y área
motora suplementaria) en cada hemisferio cerebral regulan la
actividad muscular especializada en el lado contrario del
cuerpo.
La corteza premotora y suplementaria también controlan la conducta motora ipsilateral (p. ej., en
el movimiento coordinado de ambos hemicuerpos al golpear una bola de golf).
Las convulsiones que se originan en las áreas premotoras consisten en un movimiento
característico de aversión de la cabeza, los ojos, el tronco y las extremidades hacia el lado
contrario; cuando derivan de la circunvolución precentral producen las crisis focales motoras
jacksonianas clásicas.
Las alteraciones de la conducta secundarias a una lesión de la corteza prefrontal de la región más
anterior del lóbulo frontal son variables en función de su localización, tamaño y rapidez de
instauración.
Las lesiones unilaterales de diámetro 2 cm casi nunca causan síntomas deficitarios, pero sí
convulsiones.
Las lesiones de mayor tamaño pueden no causar síntomas salvo si se desarrollan rápidamente (en
semanas o meses más que en años) o si afectan a ambos lóbulos frontales. Los pacientes con una
gran lesión frontal basal se encuentran apáticos, inatentos, indiferentes a los estímulos y a las
consecuencias de sus actos y a veces incontinentes. Aquellos con lesiones antero laterales o del
polo frontal tienden a rechazar las consecuencias de su comportamiento y suelen estar distraídos,
eufóricos, chistosos, a menudo vulgares e indiferentes a las normas sociales.
Un traumatismo bilateral en las áreas prefrontales puede dar lugar a inquietud, verborrea y
comportamiento socialmente invasivo, que suelen durar varios días o semanas y ceder
espontáneamente.
Lóbulos parietales.
El área poscentral del lóbulo parietal
integra los estímulos somatoestésicos,
permitiendo el reconocimiento y
recuerdo de las formas, las texturas y los
pesos de los objetos.
Las áreas posterolaterales integran las relaciones visuoespaciales y las percepciones relativas con
otras sensaciones para crear conciencia de la trayectoria de los objetos en movimiento.
La conciencia de la posición de las partes del cuerpo también se origina en esta zona.
En el hemisferio dominante, el área parietal inferior procesa las funciones matemáticas y está
íntimamente relacionada con el reconocimiento del lenguaje y con la memoria para las palabras.
El lóbulo parietal no dominante integra la relación de la parte izquierda del cuerpo con su entorno.
Las lesiones pequeñas de la corteza poscentral producen astereognosia (pérdida del
reconocimiento de los objetos mediante el tacto) en la mano y el hemicuerpo contralaterales.
Las lesiones parietales inferiores extensas del hemisferio dominante (generalmente el izquierdo)
suelen asociarse con afasia severa; las lesiones menores pueden causar apraxia, discalculia y, en
ocasiones, confusión izquierda-derecha y agrafia.
La lesión aguda del lóbulo parietal no dominante puede alterar la conciencia del lado izquierdo del
cuerpo y el reconocimiento de la naturaleza grave de la lesión por el propio paciente
(anosognosia).
Lóbulos temporales.
Los lóbulos temporales intervienen en el procesamiento del reconocimiento visual, la percepción
auditiva, la memoria y las emociones.
Los pacientes con una lesión unilateral adquirida del lóbulo temporal derecho habitualmente
pierden agudeza para reconocer los estímulos auditivos no verbales (p. ej., la música).
La lesión del lóbulo temporal izquierdo interfiere gravemente con el reconocimiento, la memoria y
la formación del lenguaje.
Los pacientes con focos epileptógenos en las zonas mediales límbico-emocionales del lóbulo
temporal suelen presentar crisis parciales complejas caracterizadas por sensaciones o
pensamientos incontrolables y por procesos autónomos, cognitivos o emocionales anómalos.
Ocasionalmente, estos pacientes presentan alteraciones de la personalidad caracterizadas por
falta de sentido del humor, religiosidad filosófica, obsesiones y, en el varón, disminución de la
libido.
DR JORGE BERNAL
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