Subido por Steven Silva

Articulo de opinión

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Un homenaje que llegue a cada municipio
Toda sociedad que haya sufrido el flagelo de un conflicto armado nacional o internacional, esta en
el derecho de crear sus propios mecanismos de rememoración que respondan al fantasma del olvido
y a mantener por generaciones futuras el arquetipo de historias e hitos macros y micros, construidas
desde diferentes perspectivas analíticas de entendimiento y comprensión de los diferentes actores
sociales, que desde su saber y su cosmogonía, luchan por múltiples medios en la constitución de
esas historias que no son nada más y nada menos, que el intento por dibujar un boceto de la
infinidad de situaciones que se han dado en el territorio colombiano, las cuales han sido tanto
dolorosas como esperanzadoras.
La Ley 1448 del 2011, más conocida como la Ley de Victimas y Restitución de Tierras, promulgo por
medio de un artículo, que el 9 de abril se constituyera como el “Dia Nacional de Memoria y
Solidaridad con las Victimas del Conflicto Armado”, lo cual, he considerado como un paso clave para
abrirle las puertas a la reparación integral y visibilización a una población que representa el 17,46%
de los casi 50 millones de colombianos según cifras de la Unidad de Víctimas. Este porcentaje que
se traduce en 8.731.105 es el efecto de una guerra cruenta, salvaje y desmedida que ha cobrado
262.197 víctimas fatales de 1958 al 2018. Dichos datos que hacen parte de entidades oficiales del
estado, es solo una lectura cuantitativa de las tantas que han expuesto diferentes organizaciones
no gubernamentales nacionales e internacionales y que en ocasiones visibilizan unas cifras mas
altas.
Partiendo de esto, desde mi perspectiva, he observado que órganos institucionales como Unidad de
Victimas, Centro Nacional de Memoria Histórica, Defensoría del Pueblo, entre otros, que abordan y
trabajan con esta población para reivindicar sus derechos y atenderlos de manera integral, llevan a
cabo en diferentes espacios, jornadas lúdicas, pedagógicas, convocan movilizaciones y visibilizan
por medio de múltiples expresiones artísticas, la importancia que tiene recordar y solidarizarse cada
9 de abril, con las millones de víctimas del país afectadas por diferentes tipos de violencias en el
marco del conflicto armado interno que sigue latente.
Sumados a estos organismos, se encuentran colegios, universidades, ONGs, fundaciones,
organizaciones sociales de diferentes sectores y canales privados y públicos, que estructuran una
agenda para enaltecer dicho día, en mayor o menor proporción. Sin embargo, es pertinente señalar
que, aunque se hace un esfuerzo por insertar en el imaginario social que las victimas del conflicto
merecen ser recordadas, valoradas y reivindicadas en el aspecto personal, cultural, económico,
político y social, pareciera que dicho esfuerzo fuera superficial, debido a que, al hacer un lectura
sobre el comportamiento electoral de estos últimos años, se percibe que existe un gran sector
poblacional, que haría entender que aún no conocen de fondo lo que este sector social representa
e intenta reivindicar. Esto lo enuncio a partir de no haber apoyado en mayor proporción el Acuerdo
de Paz entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional.
Es indudable, que este vacío de conocimiento sobre las victimas recae en principio sobre el mismo
Gobierno Nacional, que en todo el proceso en el que se dieron los diálogos en la Habana, no le supo
hacer entender a un sector de la sociedad colombiana la importancia que tenía la convalidación
ciudadana de este acuerdo para las víctimas, ya que con este, lo que se pretendía de fondo era
poner en el centro de la construcción de paz a las victimas del conflicto y que entorno a ellas orbiten
otros actores y proyectos económicos, sociales y políticos, que permitan reconstruir los miles de
tejidos sociales deteriorados por la ausencia estatal, la guerra y otros factores. Sumado a esta falla
del gobierno, sectores políticos como el Centro Democrático que hacían oposición, se aprovecharon
de estos vacíos pedagógicos gubernamentales, para distorsionar en mayor medida la figura del
acuerdo. Todo esto, conllevo no solo a que ganara el NO en el plebiscito, sino que de cierta manera
ganaran las elecciones presidenciales dicho partido político que reprodujo esa tergiversación
perversa por medio de algunas artimañas y engaños y que hoy en día sigue torpedeando de manera
soterrada o publica lo medianamente establecido por medio del acuerdo.
Ante este panorama, es necesario el llamado a potencializar esos esfuerzos que se hacen por
rememorar, solidarizarse y homenajear a las víctimas, no solo el 9 de abril, sino preferiblemente
muchos mas días desde las organizaciones sociales de base, universidades, colegios, fundaciones y
ONGs, por medio de la presentación de documentales, actos simbólicos, conferencias públicas,
actos culturales vía redes sociales y primordialmente en cada una de las zonas rurales y urbanas de
los 1.101 municipios que conforman este país, ya que es allí donde se debe crear consciencia sobre
la importancia que tienen las víctimas del conflicto armado.
Jefferson Steven Gualy Silva
Sociólogo de la Universidad del Tolima, especialista en Cultura de Paz y Derecho Internacional
Humanitario de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali
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