Subido por Luis Eduardo Ruiz Lopez

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Tu viaje de
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sanación
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espiritual
CONTENIDO
SANACIÓN FÍSICA
2 Los cinco pasos de Myrtle para la curación
8 Un viaje sin preocupaciones
9 Oraciones de curación de Silent Unity
11 Dios te está sanando ahora
14 Joyas de sanación de los archivos de Unity
SANACIÓN EMOCIONAL
16 Cuando el duelo sana
20 Toma un descanso de oración
21 Cómo cultivar la serenidad
24 El poder de Dios está dentro de nosotros
25 Sanación para el sanador
SANACIÓN ESPIRITUAL
28 Lo que reveló la página
30 Más que sanación: plenitud
33 El poder de sanar
34 El amor es un poder sanador
36 Gozo eterno
UN MENSAJE DE APOYO
Nuestro ministerio es sostenido principalmente por ofrendas de
personas como tú. Tu generosidad hace posible que podamos ofrecer
este folleto edificante. Nuestro deseo es que la literatura de Unity esté
disponible para todo el que la desee, especialmente aquellos que más
necesitan aliento espiritual.
¡Bendiciones!
El viaje de nuestra vida se trata de sanar física, emocional
y espiritualmente. Como “seres espirituales teniendo
una experiencia humana”, estamos aquí para descubrir
la verdad gloriosa de quiénes somos. Paso a paso,
realizamos nuestra plenitud. Vemos que no nos falta nada
y que no hay nada que temer.
Este folleto ha sido creado para guiarte y apoyarte en tu
viaje de sanación. Está lleno de relatos, conocimiento,
historias personales y recursos alentadores. Que sus
mensajes de sanación te inspiren y te ofrezcan apoyo
según avivas tu plenitud. Nuestro Maestro y Señalador
del camino nos dijo: “Conocerán la verdad, y la verdad
los hará libres”.
Enviándote amor en tu viaje de sanación,
Tus amigos en Unity
2
Los cinco pasos de Myrtle para la
curación
por la reverenda Ellen Debenport
Myrtle Fillmore tenía 40 años cuando los médicos le
dijeron que le quedaban seis meses de vida. Con los nuevos
conocimientos que había recibido acerca del poder del
pensamiento, y porque había creído en el poder de la oración
durante toda su vida, Myrtle comenzó a sanarse a sí misma con
la meditación diaria. Le tomó dos años.
Lo que ella aprendió acerca de los principios espirituales y el
poder de la mente sobre el cuerpo se convirtieron en la base del
movimiento espiritual de Unity que ella y su esposo Charles
fundaron en 1889.
Charles luego utilizó esos mismos métodos para sanar una
pierna debilitada, la cual le había causado dolor desde la niñez.
De hecho, pudo regenerar hueso, alargando su pierna tres
pulgadas.
Hoy en día, por supuesto, podemos citar innumerables estudios
acerca del poder de la mente sobre el cuerpo. Se han escrito
decenas de libros, y hay maestros espirituales que han logrado
una carrera con el uso de métodos alternativos de sanación. Lo
que parecía un milagro hace más de un siglo era, tal y como lo
enseñaron los Fillmore, una práctica que otras personas podían
seguir.
Pero, ¿cómo? ¿Qué fue lo que hicieron exactamente para
sanarse a sí mismos? Y, ¿funcionará esto todavía hoy en día?
Afortunadamente, los Fillmore escribieron abundantemente
acerca de sus métodos. En una de sus cartas, Myrtle describió
3
el proceso de sanación de manera que puede dividirse en cinco
pasos (Cartas sanadoras, Capítulo 9, “No hay enfermedad
incurable”).
1. Conoce la Verdad acerca de ti mismo.
Eres un ser humano hecho a la imagen y semejanza de Dios. Tu
esencia es divina.
Myrtle aconsejó: “Aceptemos la perfección dada por Dios”.
¿Puedes hacer esto? La mayoría de nosotros podríamos
nombrar de inmediato decenas de cosas equivocadas acerca de
nuestros cuerpos y de nuestra salud.
Ella no quiso decir que cualquier cosa que se presente ahora
mismo es necesariamente perfecta. Ella se refirió a que el ser
definitivo que eres, el Espíritu que eres, nunca está enfermo.
Quizás no hayas tratado bien a tu cuerpo en el pasado. Puede
que te hayan dado diagnósticos equivocados o que hayas
sufrido errores médicos.
¿Podrías dejar ir todo eso y comenzar a pensar de una nueva
manera acerca de tu salud, justo donde estás? ¿Podrías ignorar
los anuncios acerca del medicamento más reciente o la nueva
crema antiarrugas, los cuales sugieren que nos enfermaremos y
nos pondremos viejos sin poder evitarlo?
Mantén tu atención fija en el Creador y en el patrón interior
de perfección, dijo Myrtle. Sigue trayendo tus pensamientos de
vuelta a la verdad máxima. Conoce que Dios es más grande que
cualquier enfermedad o herida.
2. Observa tus pensamientos y acciones
¿Te estás estancando en el miedo y en la preocupación? Limpia
tus pensamientos de la misma manera en la que limpias tu
cuerpo. Vuelve al Paso 1 y sigue ajustando tu mente a la verdad
4
más grande. Sigue recordando al divino poder de la salud que
fluye a través de ti.
Observa también los recuerdos, dijo Myrtle, para ver si cargas
cualquier cosa del pasado que te afecte en el presente. Cuando
era niña, a Myrtle le habían dicho que ella era enfermiza como
su padre y que probablemente moriría siendo joven. Ella lo
creyó y estuvo enferma hasta que se dio cuenta: “Soy una hija
amada de Dios, y no heredo enfermedad”.
Myrtle nunca aseguró que se puede sanar solamente con el
pensamiento. También enfatizó que hay que consumir alimentos
saludables, hacer ejercicio y cuidar de tu cuerpo. Pero sobre
todo, dijo que la salud es un reflejo de la conciencia.
Lissa Rankin, una doctora que escribió el libro Mind Over
Medicine (La mente por encima de la medicina, Hay House, 2013)
dice que ella solía preguntarle a sus pacientes qué era lo que
necesitaban sus cuerpos para poder sanar. Los pacientes se
asombraban de lo que, en el fondo, sabían:
“Debo divorciarme de mi pareja”, brotaba de sus labios.
“Debo renunciar a mi trabajo”, admitían algunos.
“Finalmente, ha llegado el momento de revelarle a mis padres
mi homosexualidad”.
Tu cuerpo pudiese estar expresando la necesidad de tomar
acción más allá de ir al gimnasio y practicar cuidado propio de
manera radical.
3. Usa tu poder creativo
Myrtle escribió: “Regocíjate y recuerda que tienes el poder de
Dios para cambiar las condiciones”.
Una y otra vez, ella habló de mantener la atención enfocada en
5
la conciencia divina. Recuerda que el mismo poder que moraba
en Jesús mora en ti.
Hay estudios científicos que han demostrado en repetidas
ocasiones que es más probable que las expectativas positivas
nos hagan sentirnos bien (placebos), mientras que los miedos
y el enfocarnos en la enfermedad nos puede enfermar sin razón
(nocebo).
Si estás enfermo, esto no es una ilusión; es tu experiencia en
este momento. Busca tratamiento según te sientas guiado,
pero también mira más allá de la apariencia de enfermedad.
Nunca olvides que eres un ser espiritual que está teniendo una
experiencia humana. Tu alma anhela expresarse a través de ti. Es
un capullo cerrado que quiere florecer; una luz que espera brillar.
4. La salud es tu estado natural
Fuiste creado pleno, perfecto y completo; así lo dijo Myrtle. Tu
cuerpo regresa a su equilibrio de manera natural.
Aquí es que Myrtle quizás reciba algún alegato de parte de
los lectores del siglo XXI (21). Ella escribió: “Sabemos muy
bien que Dios no crearía a una persona con imperfecciones o
defectos o enfermedad”.
¿En serio? ¿Podríamos mirar alrededor y no ver gente así?
Tal parece que Myrtle creía que la enfermedad era el resultado
del libre albedrío fuera de control. Si estabas enfermo, había
algo erróneo en tu conciencia. Pero quizás, el que haya algo
“erróneo” es simplemente la etiqueta que le ponemos a las
cosas que son diferentes.
Uno de mis estudiantes pasó una semana enseñando ciencias a
niños con necesidades especiales, y dijo que ella no veía nada
“erróneo” en ellos.
6
Más tarde, escribió: “A medida que miraba en los ojos de una
niña pequeña con perlesía cerebral que estaba en su silla de
ruedas, sin poder hablar o controlar el uso de sus brazos y
manos (pero quien tenía los ojos y la sonrisa de un ángel), en
verdad me preguntaba qué es la “enfermedad” exactamente.
¿Está ella enferma? ¿Lo está el niño adorable de 3 años con
síndrome de Down, que quería abrazarme cada segundo, o
la pequeña niña sorda quien se iluminó como un árbol de
Navidad cuando decíamos la palabra “rana” juntas, mientras
le mostraba a la clase una rana viva que había traído? ¿Cuál de
todos ellos necesita ser sanado o “arreglado”? ¿Cuál de ellos no
es un ser pleno?”
En algunos casos, puede que lo que hemos declarado como una
necesidad de sanación simplemente necesite ser aceptado como
un estado natural del individuo. Quizás Myrtle tiene razón al
decir que Dios no crea imperfecciones.
5. Darse cuenta de la Unidad
El quinto paso de Myrtle es el único destino posible. Si
sabes que eres verdaderamente una expresión de lo divino,
si mantienes tus pensamientos enfocados en el poder de lo
infinito dentro de ti, y si recuerdas que la salud es tu estado
natural, entonces, ¿qué otra cosa puedes ser sino uno con Todo
Lo Que Es?
Mientras más practiques este estado despierto, dijo Myrtle,
más poderosamente vivirá en ti. Se convierte en parte de tu
autoimagen y tu expectativa de vida. Te sientes en casa dentro
del gran todo y el bien absoluto.
Dios en forma de amor y salud reina como lo supremo en ti,
dijo Myrtle. Es quien eres y lo que eres.
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Un viaje sin preocupaciones
“Las palabras ‘Yo sé que’ o ‘Doy las gracias por’ son más
bien como las ruedas de apoyo de la primera bicicleta de
un niño. Nos mantienen estables. Así que, si tienes alguna
dificultad de salud, en vez de suplicarle a Dios diciendo
“Dios, por favor, sáname”, di: ‘Yo sé que Dios me está sana
ahora’ y ‘Doy gracias porque Dios me está sanando ahora’”.
—Hypatia Hasbrouck, Manual de oración positiva
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Oraciones de curación de Silent Unity
Le entrego mis pensamientos al poder radiante de amor y luz
que fluye desde mi interior. Esta fuerza restaura y renueva cada
célula con poder divino. Veo esta luz brillando desde el centro
de mi ser —soy revitalizado y renovado.
n
La luz perfecta de Dios fluye a través
de todo mi cuerpo ahora mismo
haciendo una obra poderosa
—sanando, energizando y
fortaleciendo cada célula. La
sabiduría de Dios está presente
y trabajando a través de cada
profesional de la medicina mientras
apoyan mi jornada de sanación.
Doy gracias porque la vida
sanadora de Dios fluye en
mí ahora, restaurándome a
la plenitud y la vitalidad.
n
El Espíritu de Dios mora en mí y estoy lleno de una energía que
renueva mi vida. Dejo ir cualquier pensamiento abrumador y me
aferro a mi fe ante cualquier dificultad.
n
Le doy atención a las ideas que afirman vida y un entendimiento
verdadero de quién soy. Soy uno con Dios y la salud es la
expresión natural del poder de Dios en mí. Tengo plenitud y vida
vibrantes.
n
9
La energía sanadora de Dios llena mi mente. El amor sanador de
Dios fluye a través de mí ahora. Siento tranquilidad, soy libre en
mente y espíritu. Si surgen en mí pensamientos o sentimientos
perturbadores, han llegado para ser sanados. Doy las gracias
por este despertar y porque el amor divino me sana en todo
sentido. Mis emociones están calmadas, mi mente y mi cuerpo
están revitalizados, fortalecidos y renovados.
n
Las corrientes del amor sanador de Dios fluyen a través de mí
ahora. Mi cuerpo y mente son renovados y restaurados. Tengo
plenitud, bienestar y libertad.
n
Sé que los doctores y el personal médico que me cuidan son
divinamente guiados y dirigidos en sus pensamientos, palabras
y acciones. La presencia todopoderosa del amor divino se
expresa a través de cada uno de ellos y siento seguridad y
protección.
n
El amor de Dios fluye a través de mí, calmando mis emociones,
liberando mi mente y trayendo plenitud a cada parte de mi ser
—en cuerpo, mente y espíritu. Estoy en paz, y estoy abierto y
receptivo al bien que se revela ante mí.
10
Dios te está sanando ahora
Un clásico de Unity de Mary Kupferle
¡Dios te está sanando ahora! Eso está ocurriendo en este
mismo momento, lo sepas o no. No necesitas tener alguna
experiencia mística. No necesitas experimentar alguna
sensación física fuera de lo común. Ni siquiera necesitas
saber cómo está ocurriendo. Solamente necesitas soltar, dejar
ir y confiar en que está ocurriendo.
Si estás enfrentando una dificultad de salud de cualquier
tipo, puedes estar seguro de que el poder sanador de Dios
te apoyará. En verdad, está ocurriendo en este momento.
¡Dios te está sanando ahora! Ya sea que estés en tu hogar, el
hospital, la oficina, el autobús, un avión o un automóvil, el
gran amor de Dios está allí, sanándote ahora. Aunque tengas
poco o mucho entendimiento espiritual, aunque seas viejo
o joven en años físicos, aunque tengas poca o mucha fe,
puedes afirmar estas palabras: “Dios me está sanando ahora”.
Éstas pueden llevarte al entendimiento que te guiará a la
sanación total, al renacimiento total, y al cambio total de tu
experiencia de vida para bien.
Puede que el cambio llegue al instante. Si te están evaluando
médicamente, o estás bajo el cuidado de un doctor, puedes
saber silenciosamente: “Dios me sana ahora”. Dios puede y
sí trabaja a través de cualquier persona o cosa de maneras
infinitas y variadas, y Su intención es ayudar y sanar a
Sus hijos. No necesitas cuestionar o razonar o buscar esas
maneras. [Dios] las hará surgir para ti, en el momento y el
tiempo adecuados porque [Dios] ya está trabajando en cada
detalle de tu vida; trayendo curación en cada aspecto.
11
Si tu corazón está abatido por asuntos tuyos o de un ser
querido, ten presente que Dios te está sanando ahora, que
Dios está sanando a tu ser querido ahora. Decreta y afirma
esto consistentemente y con fe, y estarás en actitud receptiva,
preparándote para recibir. Si estás mortificado con dudas y
miedos, si los pensamientos negativos llenan tu mente, usa las
palabras: “Dios me sana ahora” como un timón que mantiene
tu mente en la Presencia y el Poder. Recuerda, la verdad es que
Dios se está sanando ahora.
Si necesitas hablar estas palabras durante horas, o días, o
semanas, o quizás durante más tiempo para poder dejar ir los
hábitos de pensamiento negativos y limitantes, valdrá la pena
hacer cada esfuerzo para obtener resultados. Todo el camino
será un camino de sanación. Puede que tengas que estirar/
extender los músculos de tu fe más de lo que pensabas que
podías, pero a medida que lo haces, sabiendo que Dios te está
sanando ahora, te estarás ubicando en posición de recibir las
bendiciones más grandes de tu vida.
Si te desanimas pensando que la sanación nunca llegará, si
ves pequeñas señales de progreso, reconoce quietamente
que el poder continuo de Dios está trabajando más allá de tu
capacidad de juzgar. No lo razones ni lo compares, o trates de
descifrarlo todo. En vez de ello, confía deliberadamente en que,
en todo momento y en cada detalle, Dios está ahí, guiándote,
ayudándote, apoyándote en el camino hacia la sanación total.
El repetir estas palabras continuamente, “Dios me sana ahora”,
es colmar la mente y el corazón y el cuerpo-templo, sus células
y átomos, tan llenos de este reconocimiento que ya no hay
espacio para el miedo o la duda. Insistir más en repetir las
palabras “Dios me sana ahora” es estar tan saturado con esta
verdad que comienza a inundar tu cuerpo y mente y llena
la atmósfera a tu alrededor. El mismo aire que respiras, tu
12
ambiente, comenzará a vibrar con el poder del pensamiento
“Dios me sana ahora”. La sanación permeará en el aire. La
sanación se liberará en cada célula de tu cuerpo, en cada
condición de tu vida, y en las vidas de los que están a tu
alrededor...
He visto la sanación de todo tipo de condiciones. He visto
muchas maneras en las que llegan estas curaciones, para cada
sanación en mi propia vida o en la vida de los demás. Las
maneras en las que se contestan las oraciones son tan infinitas
como infinito es Dios.
Las curaciones han ocurrido en todo tipo de ambiente, a través
de la oración silenciosa o audible, a través de decretos fuertes o
suaves, a veces durante los servicios en la iglesia y otras veces
en los hospitales, sin importar la afiliación religiosa o la falta
de esta, o la manera en la que se haga la oración. Los caminos
de Dios y Su poder sanador trascienden el concepto del ser
humano. No hay límite para el poder sanador de Dios o para
alcanzar el toque sanador y la presencia de Jesucristo.
No importa lo que diga cualquier persona o las imposibilidades
de sanar, todas las cosas son posibles para Dios. Reconocer con
alabanza y acción de gracias que “Dios me está sanando ahora”
es permitir que la sanación comience a fluir. Ahora es el tiempo
de creerlo para ti mismo. ¡Dios te está sanando ahora!
13
Joyas de sanación de los
archivos de Unity
“La sanación verdadera tiene tres aspectos: espiritual, mental
y físico. Una persona no puede estar completamente plena
si una de estas tres partes está enferma, pues todas están
intrínsecamente conectadas”.
—La guía de Unity para la curación, por Connie Fillmore
“Las maneras empleadas pueden ser muchas y variadas,
pero la razón para sanar es una: la plenitud intachable del
universo. ¡Puedes ser sanado porque eres pleno!”
—En el fluir, por Eric Butterworth
“Me dirigí a todos los centros de vida en mi cuerpo y les
hablé palabras de Verdad, fuerza y poder. Les pedí perdón
por la actitud insensata e ignorante que había asumido
en el pasado... Debemos disciplinar nuestro pensamiento
continuamente y alinearlo con la verdad. Los pensamientos
son formativos, son como semillas que producen según su
tipo”.
—Cómo dejar que Dios te ayude, por Myrtle Fillmore.
“Necesitamos ver que nuestra misión es irradiar sanación
en el mundo. La consciencia amorosa y sanadora nos ayuda
alentar y a sanar a todos aquellos con quienes entramos en
contacto”.
—Las enseñanzas basadas en Cristo, por Donald Curtis
14
“La sanación no es simplemente el resultado de un cuerpo
enfermo que se ha recuperado. La plenitud y la curación son
estados del ser, el resultado de conocer quiénes somos y lo
que somos”.
—Más allá de un milagro por Sue Sikking
“Tendrás el balance perfecto de todas las funciones naturales
de tu cuerpo si tu mente se mantiene en Dios con una
consciencia de amor, fe y paz”.
—La guía de Unity para la curación por Connie Fillmore
“Si necesitas sanación, permite que el amor divino te eleve por
encima de los pensamientos de ansiedad acerca de ti mismo,
del estado de tu salud o de cualquier cosa en tu vida. Cálmate
y descansa en el amor del Espíritu y permite que el poder
sanador de Dios fluya libremente a través de ti”.
—A mitad de camino hacia el tope de la montaña
por Martha Smock
“Comienza a declarar que eres el hijo fuerte, saludable, libre,
sabio, poderoso, hermoso y exitoso de Dios”.
—Myrtle Fillmore,
portadora de la antorcha para
iluminar el camino, por Neal Vahle
15
Cuando el duelo sana
Podía escucharla llorar. Más allá de la puerta cerrada de su
dormitorio, y con su rostro hundido en una almohada, mi
madre sollozaba de manera incontrolable. Aunque yo era
apenas un niño, había conocido la tristeza —aunque nunca
antes había sentido su vibración.
Cuando su querida amiga Judy estaba muriendo de cáncer del
seno, mi mamá pasaba día y noche cuidándola, limpiando,
cocinando y haciendo múltiples cosas para Judy, su esposo y
los tres niños. Luego, hacía todo esto otra vez para su propia
familia. Mamá y Judy se acompañaban una a la otra y oraban
juntas. Y entonces, mi mamá iba a su habitación y lloraba
hasta que las paredes temblaban.
Esa primera experiencia real acerca del proceso de morir hizo
que surgieran en mí muchas preguntas, pero ninguna de ellas
fue realmente contestada, en gran parte porque realmente
no pregunté ninguna de ellas. Al igual que muchos padres, a
mi madre no le gustaba hablar de morir, especialmente a un
niño. Y cuando la muerte finalmente se llevó a Judy al cielo de
su entendimiento, compartimos los susurros obligatorios de
condolencias y evitamos la conversación aún más.
A medida que busco entre las memorias de mi niñez cómo
la muerte y el duelo se presentaban en mi familia, encuentro
poca evidencia de que alguna vez haya recibido la enseñanza
de que la muerte fuera alguna otra cosa sino algo horrible, y
que las expresiones de duelo debían evitarse a toda costa.
Como coach transformacional y experto en duelo, me
especializo en las modalidades de la pérdida consciente. Así
que definir el duelo es una tarea diaria. La mejor descripción
16
del duelo es que es la respuesta normal de un individuo cuando
hay una pérdida. Pese a que no hay “una norma” en cuestión de
duelo, el duelo es algo normal.
Por lo regular, asociamos el duelo con la pérdida de vida; sin
embargo, nos afligimos por la pérdida de muchas otras cosas,
tales como el final de una relación, la pérdida de un trabajo, el
deterioro de la salud o incluso una meta o sueño que no hemos
realizado. Cada vez que nos enfrentamos a alguna pérdida,
experimentamos duelo.
17
El duelo es un proceso natural de sanación. Más que una
experiencia emocional, afecta a todas las áreas de nuestro
ser. Cuando todo nuestro sentido del ser (emocional, de
comportamiento, físico, cognitivo o espiritual) se siente
herido y vulnerable, una de las maneras en las que podemos
reclamar nuestra presencia en el mundo por
derecho propio es reclamar la legitimidad de
nuestro duelo. Es quienes somos ahora
mismo; es la jornada que atravesamos
Mi cuerpo y
ahora mismo y es una manera válida de
mente tienen la
ser.
capacidad innata
para sanar.
Si estás atravesando un duelo, permítete
tiempo y espacio para expresar tus
emociones, tu ser auténtico y tu dolor.
Hay muchas personas en el camino
quienes pueden ser tu guía y compañía. Puede
que experimentes tristeza, depresión, ansiedad, miedo y
soledad. Puede que te sientas avergonzado sobre cómo tus
sentimientos te provocaron responder ante las situaciones.
Una experiencia común de duelo, especialmente si has
tenido tiempo para esperar que la pérdida ocurra, es la
de adormecimiento (simplemente no sentir mucho en lo
absoluto). Esto es diferente a la negación. El adormecimiento
por lo regular se siente como si estuvieras apartado de tus
emociones por completo.
El duelo no es un viaje que se debe evitar; más bien es un
proceso que es necesario acoger. Recuerda estos consejos
útiles a medida que comienzas la jornada:
Date permiso para sentir el duelo. Hacerlo a tu manera y
bajo tus propios términos es el mejor regalo que te puedes
dar a ti mismo.
18
Escoge reconsiderar tus pensamientos. Si fuiste criado con la
idea de que mostrar emociones era algo equivocado (sobre todo
aflicción, tristeza o dolor), permítete reexaminar esa creencia.
No subestimes el valor de lo que sientes. Tienes en tu interior
una respuesta esencial e instintiva ante las pérdidas. Cualquier
emoción que estés experimentando ahora debe ser considerada
como algo normal para ti ahora mismo. Las emociones son una
parte natural del proceso de duelo, de tu proceso de duelo.
Si necesitas ayuda, pídela. Pide la ayuda de tus amigos, tu
comunidad de fe, un grupo de apoyo de duelo o un profesional
en el campo de las pérdidas.
Recuerda. Sientes duelo porque has amado.
Solamente al vivir tu duelo completamente, podrás andar este
sendero y recibir el regalo que trae cada paso.
Cuando su amiga Judy murió, mi madre negó la muerte y
atravesó su duelo en silencio. Años más tarde, cuando mi mamá
murió, prometí que cambiaría el paradigma que había plagado a
generaciones de familias, sociedades y culturas. Mi relación con
mi mamá —y con Judy— nunca terminó. Simplemente cambió.
Pese a que el cambio puede ser desconcertante, y en ocasiones
sentirse como si estuviera enfatizando el paso del tiempo y la
ausencia de nuestros seres queridos, podemos ver la vida desde
una perspectiva más amplia. La verdad más grande es: No estás
más cerca de tu ser querido cuando estás en dolor, y le honras a
él o a ella a través de tu participación en el proceso de sanación.
La jornada de duelo nos cambia para siempre. El camino hacia
la sanación es la evidencia de ese cambio.
19
Toma un descanso
de oración
“Si te vuelves irritable, tenso y te abrumas
con facilidad, lo que necesitas no es un
descanso para tomar café, sino un descanso
para orar, un rato para estar en silencio.
Justo donde estés, en tu escritorio, en el
fregadero de la cocina e incluso mientras
conduces tu automóvil —haz respiraciones
profundas para fijar la imagen de la vida que
crece dentro de ti. Susúrrate a ti mismo: Soy
libre de tensión, estrés y presión. Luego,
con tu visión enfocada en la perspectiva
concéntrica, continúa tu camino haciendo lo
que estás haciendo. Este proceso simple de
centrarse en el interior es la mejor estrategia
de adaptación”.
—Eric Butterworth
20
Cómo cultivar la serenidad
por Victor M. Parachin
Cada día trae oportunidades para tomar acción, levantar
recursos y desarrollar estrategias para cultivar serenidad y
paz. Hay ocho sugerencias para la serenidad:
1. Recuerda una de las grandes promesas de Jesús: “La paz
les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No
dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27). La
paz que él nos deja es la paz de experimentar la presencia
de Dios. No importa cuáles sean tus circunstancias, reclama
ese regalo a través de la oración al afirmar diariamente la
paz y la serenidad de Cristo en tu vida. Cuando emerjan
los retos y los traumas, anímate con la observación del
estudioso del Nuevo Testamento Dr. William Barclay,
quien dice que la paz de Cristo no significa que no habrá
problemas. Él escribe en su libro El Evangelio de Juan: “La
paz que Jesús nos ofrece es la paz de la conquista. Ninguna
experiencia de vida nos la puede arrebatar jamás, y ninguna
tristeza ni peligro ni sufrimiento la puede minimizar. Es
independiente de las circunstancias externas”.
2. Presta atención cuidadosa a tus actitudes mentales y
espirituales. ¿Estás siendo guiado por el miedo o por la fe?
Somos lo que pensamos. La mente es como un jardín,
y los pensamientos producen fruto. Los pensamientos
abundantes producen frutos en abundancia; los
pensamientos limitados producen frutos escasos. Examina
tus pensamientos para asegurarte de que tu enfoque está en
la fe y el triunfo, no en la desesperación y el fracaso.
21
3. Usa el poder de la música. En el siglo XVIII (18), el autor
alemán Johann Paul Friedrich Richter dijo: “La música
es la luz de la luna en la noche sombría de la vida”. Hoy
en día existe evidencia científica de que la música puede
calmar los nervios alterados. En el Hospital St. Agnes de
Baltimore, se provee música clásica en las unidades de
cuidado intensivo. “Media hora de música produjo el mismo
efecto que 10 milígramos de Valium”, dice el Dr. Raymond
Bahr, jefe de la unidad de cuidados coronarios. “Algunos
pacientes que han estado despiertos por tres o cuatro días
seguidos pudieron descansar en un sueño profundo. Otros
estudios demuestran que la música puede reducir la presión
arterial, el metabolismo basal y el ritmo de la respiración,
reduciendo de ese modo las respuestas fisiológicas al
estrés. Para aumentar la serenidad en momentos de mucha
tensión, aparta un momento para escuchar la música que
verdaderamente amas”.
4. Practica la terapia de la risa. “Un corazón alegre es la
mejor medicina”, se indica en Proverbios (17:22). Esa
sabiduría bíblica ha sido confirmada ahora por la ciencia.
Según el doctor W.F. Fry, un psiquiatra y profesor clínico
adjunto emérito en la Escuela de Medicina de la Universidad
de Standford, el humor es “un antagonista directo de las
tres emociones negativas: coraje, miedo y depresión”. Hay
momentos en los que justamente debemos reírnos de los
problemas. Tomar tiempo a propósito para ver la televisión o
una película de comedia no solamente nos ayuda a reírnos,
sino que también nos ayuda a mirar nuestros desafíos desde
una perspectiva diferente.
5. No esperes perfección de ti mismo. Recuérdate a ti mismo
que ser humano implica cometer errores. Si cometes un
22
error, perdónate y toma los pasos necesarios para reclamar
tu vida. Suaviza el tono de los pensamientos negativos y
severos sobre ti mismo recordando cómo Dios te ve: “Ante
mis ojos tú eres grandemente estimado y digno de honra.
Yo te amo”. (Isaías 43:4).
6. Vive un día a la vez. Mucha gente no tiene paz mental
porque viven con ansiedad sobre el pasado y miedo sobre
el futuro. La manera de eliminar esa ansiedad y miedo es
tomar un paso detrás de otro y vivir un día a la vez.
7. Cuida tu alma. En última instancia, la paz y la serenidad
son regalos de Dios. “Escucharé lo que Dios el Señor va a
decir; va a hablar de paz a su pueblo y a sus santos, para
que no caigan en la locura (Salmo 85.8). Hoy en día, cada
vez más psicólogos están observando la correlación positiva
entre la fe de una persona y su serenidad. Practicar la fe
tiene beneficios espirituales y emocionales.
8. Practica el arte de tomar un breve descanso. La vida
no debe limitarse a moverse de un compromiso a otro ni
de una tarea a la otra. Jesús es un buen ejemplo. Tras todo
un día de ministerio, le instruyó a sus discípulos: “Vengan
conmigo ustedes solos, a un lugar apartado, y descansen
un poco” (Marcos 6:31). El trabajo diario de la vida debe
ser interrumpido periódicamente haciendo algo diferente
y placentero: correr bicicleta por un camino tranquilo,
jugar el juego favorito de la niñez, visitar un lugar turístico
local o pasar varias horas en una playa. Mantén en mente
que algunos aspectos de la vida pueden ser manejados,
controlados y se les puede dar forma, pero no tenemos
control de otros aspectos. La serenidad siempre es parte de
las vidas de aquellas personas quienes conocen la diferencia
entre lo que se puede controlar y lo que no.
23
El poder de Dios está dentro de nosotros
“Antes de comenzar mi recuperación, yo hubiese dicho, y
todavía escucho esta declaración el día de hoy: ‘No puedo
parar de beber’. ¿Qué es lo que verdaderamente significa esta
declaración? Pues refleja que nos hemos olvidado de que,
cuando nacimos, se nos dio el poder divino de cambiar nuestras
vidas. El poder de Dios está dentro de nosotros. Realmente
podemos lograr aquello que nos propongamos en nuestra
mente. La verdad real es que si establezco la intención y le doy
seguimiento con actitudes y comportamientos cocreadores,
no solamente voy a dejar de beber, pero voy a mantenerme sin
beber. Este es el mensaje que la gente necesita escuchar”. Rev.
Leo Booth
24
Sanación para el sanador
por el reverendo Ed Townley
En la caricatura clásica de James Thurber en la década de 1950,
una mujer indignada le dice a su cajero bancario: “¡Pero cómo
puede ser que no tenga fondos si todavía me quedan todos estos
cheques!” El ego de mi mente entiende esa lógica, y también
es muy bueno poniéndola al revés, algo así como: “¿Cómo es
posible que yo sea un sanador cuando todavía tengo todas estas
necesidades de sanación en mi conciencia?”
Yo sé que insistir en que debo esperar hasta estar completamente
sano antes de ofrecerle sanación a otros es algo así como un
pretexto espiritual. En Verdad, es el caso contrario. El proceso
continuo de sanarnos a nosotros mismos es lo que nos permite
ser sanadores para otros.
Así que sanar es tan importante para el sanador como lo es estar
sanado. Y a veces, es el sanador el que se sana con la experiencia
sanadora.
Recuerdo la época de 1975, cuando alcancé un logro inimag­
inable: mi primer aniversario en el proceso de recuperación de
varias adicciones. Sin embargo, era difícil de celebrar porque
estaba en un hospital de Nueva York luchando con ansiedad
y depresión muy profundas, ¡desatadas por el mismo proceso
de recuperación que se suponía me estuviera sanando! ¡Yo no
esperaba que la “recuperación” fuera de aquella manera!
Y 40 años después, cuando llegó el momento de conmemorar
mi aniversario 25 en el ministerio Unity, celebrarlo fue igual
de difícil, porque yo estaba en un hospital de Connecticut
enfrentando dificultades similares. De hecho, la depresión
fue agudizada por la conclusión del ego de mi mente de que
obviamente yo había sido un fraude durante todos esos años.
¿Cómo podía estar predicándole a otros acerca de principios de
sanación que no estaban funcionando en mi propia vida?
25
Se imaginarán mi sorpresa cuando me di cuenta —principal­
mente por la retroalimentación que recibía en las redes sociales—
de que mi propia lucha para sanar estaba ayudando a otros
a sanar, sin ninguna contribución del ego de mi mente en lo
absoluto. Estaba tratando de lidiar con mis propios problemas y
ese esfuerzo estaba tocando a los demás. En realidad no es tan
sorprendente, por supuesto, es una verdad Espiritual que Jesús
enseñó a través de su ministerio: Toda intención de sanar, no
importa hacia dónde se dirija, tiene un impacto infinito.
El que tuviera episodios de ansiedad y depresión no significaba
que estuviera lejos de mi Ser Crístico. Más bien, me estaban
retando a ser el Cristo, luchando con mis propias experiencias,
permitiendo que la energía de sanación trabajara a través de mí.
La ansiedad y la depresión fueron en realidad agentes sanadores.
En el 2016, dirigí una reunión informal de Pascua de
Resurrección alrededor de una mesa en el salón comunal del
ala psiquiátrica, con un total de asistencia de seis personas. Fue
llevar el ministerio de una manera que nunca imaginé. Y fue un
proceso de sanación que jamás había experimentado.
Parafraseando a “Un curso de milagros”, no hay niveles de
dificultad en el proceso de sanar. Cada instancia de amor espiritual
que disuelve el ego del miedo es sanación, y tal parece que el
proceso no termina nunca —al menos mientras continuemos
siendo Seres espirituales en esta experiencia humana.
Así que, un sanador completamente sanado es un contra­sentido:
Al continuar, precisamente, con el trabajo de sanarnos a nosotros
mismos es que podemos extenderlo a otros con intención y
compasión.
Quizás el requisito más importante para sanar, más allá de la fe,
es la disposición. La disposición de sanarnos a nosotros mismos
nos permite experimentar la energía sanadora que fluye a través
de nosotros y hacia los demás.
26
Afirmaciones de sanación
Yo soy sanado y renovado.
n
La vida divina renueva cada célula de mi cuerpo.
n
Estoy maravillosamente hecho de amor infinito.
n
El Cristo interior reafirma mi fortaleza, energía y
vitalidad.
n
Estoy abierto y receptivo al poder sanador de
Dios en mí.
n
Las corrientes poderosas de la energía sanadora
de Dios fluyen en mí ahora.
27
Lo que reveló la página
por la reverenda Joy Wyler
Estaba leyendo un libro sobre la creatividad, Finding Water
(Encontrando agua) de Julia Cameron, cuando me topé con su
descripción acerca de la práctica de escribir todos los días en
un diario. Yo había fracasado fenomenalmente en esa práctica.
No sabía escribir y no tenía ningún pensamiento profundo. Mis
diarios eran muy lindos con páginas sin líneas, pero cuando
mis frases incompletas se organizaban ellas mismas en el papel,
parecía como si un caracol ebrio hubiese pasado por allí. Así
que, cada vez que lo intentaba, me rendía poco después.
El proceso parecía fácil: Comienza con un cuaderno y una
pluma buena y confiable. Entonces, levántate todas las mañanas
y escribe. Solamente escribe lo que esté en tu cabeza.
Comencé a escribir sobre mi evaluación del día anterior, y de
ahí se desarrolló lo demás. Hoy escribo sobre los sueños o los
asuntos sin terminar que todavía me persiguen en mis pensamientos. Escribo sobre los planes del día o acerca de las razones para no hacer nada. Escribo sobre el dolor y la alegría y el
miedo y la maravilla de la vida cotidiana. Escribo antes de tener
mucho tiempo para pensar sobre escribir y antes de que pueda
convencerme a mí misma de que no hay tiempo para escribir en
el diario. A veces le llamo “darle rienda suelta a mi mente”.
Pero esta vez, al escribir todos los días, he descubierto algo de
más importancia en mis diarios: Mis propios pensamientos,
sentimientos y miedos enterrados. Sin que esté presente mi
persuasión, y ciertamente, sin un plan, se han deslizado hacia la
página hasta quedar a plena vista. Han sido innumerables las veces
en las que mirado lo que he escrito con sorpresa. A menudo, no
tenía idea qué miedos, corajes o cosas que no había perdonado
estaban debajo mis lágrimas y ansiedades presentes. Pero no puedo
sanar heridas supurantes que no puedo ver ni conocer.
Escribir en un diario me ha ayudado a revelarme a mí misma
qué necesita ser sanado. Nombrar los sentimientos me da una
sensación de dominio sobre ellos, de manera que ya no dirigen
mi comportamiento de manera oculta.
La simple práctica de escribir en la mañana ha revelado ideas
que yo sabía que no eran la Verdad, pero que,
hasta que no las vi escritas en el papel, no las
reconocí como las creencias que estaban
“Soy sano y pleno
manejando mi vida. Aun así, en mi
en mente, cuerpo
página, había una creencia de limitaciones
y espíritu”.
o una idea que no era apoyada por la guía
divina o un conflicto en el cual no había
visto mi participación, así como las lecciones
divinas disponibles para mí. Una vez lo vi en el papel, pude
indagar más profundamente o procesarlo con un amigo de
confianza o terapista. Lo que vi reveló aquello que podía
transformar. Viendo más profundamente, puedo afirmar el
poder y el amor de mi ser Crístico y puedo afirmar eso para los
demás. Puedo ver que mis emociones y heridas son temporeras.
Ahora tengo una caja llena de los cuadernos en espiral, de
todos los años en los que he escrito en mis diarios. Escribir en
un diario me ha permitido transitar por muchos momentos
de dificultades físicas y emocionales, y me ha permitido ver el
desarrollo de mi crecimiento espiritual. Y puede hacer lo mismo
por ti. Solamente toma un cuaderno y comienza.
29
Más que sanación: plenitud
por James Scott, Maestro Licenciado de Unity
Sala de emergencias, 5 a.m., 14 de junio del 2014. “Su colon
está completamente obstruido... por un tumor. Tiene otro
tumor en su hígado”. Me permití sentir duelo por unos 30
a 60 segundos. Entonces, regresé a mi centro y tomé una
respiración. “Y entonces, ¿qué hacemos ahora?”
Han pasado tres años desde ese momento. Todavía me someto
a tratamientos de
quimioterapia.
“No importa cuál sea el curso a
Comienzo cada día
seguir o cómo se emplee la ley de
con la idea de que esta
sanación, la meta es restablecer la
situación médica es un
reductor de velocidad,
plenitud, evocar la actividad perfecta
cuyo propósito es que
de la fuerza de la vida que renueva,
yo fuera más lento
reconstruye y sustenta el cuerpo”.
para poder reenfocar
—Connie Fillmore,
mi vida a medida que
La guía de Unity para la sanación.
sigo hacia adelante.
Ahora tengo 65 años.
Hace décadas declaré que yo estaría por aquí hasta la edad de
120 años. Todavía me quedan 55 años más por cumplir, y luego
de esta pequeña dilación, volveré a estar perfectamente bien.
He escuchado que miles de personas alrededor del mundo están
orando por mí. Si alguien pregunta por qué necesidad puede
orar por mí, siempre les respondo por “plenitud” en vez de
“sanación”.
Unity enseña que “los pensamientos son cosas”. Si te enfocas
en lo negativo, le das energía a lo negativo. A menudo,
30
aunque queramos ayudar a alguien a encontrar sanación,
nos enfocamos en lo negativo —sus síntomas o su problema
físico—. Eso es lo mismo que darle energía a lo negativo en
nuestros pensamientos.
A medida que me muevo hacia adelante en esta vida
maravillosa, a menudo me pregunto a mí mismo: “¿Qué es lo
que quiero realmente? Cada momento contiene posibilidades
infinitas. ¿Pero, qué es lo que quiero verdaderamente cuando
acabe este reductor de velocidad? Nunca fomentaré la causa
de la paz mundial si escojo sentarme en mi casa quejándome
sobre cuán mal se siente mi bazo. ¡Hay que avanzar! Me lo digo
a mí mismo; enfocarme en lo positivo y avanzar hacia lo que
realmente quiero.
En las clases espirituales que enseño, no es inusual que la mitad
de los estudiantes estén lidiando con el cáncer o ya lo hayan
superado. Sus historias de recuperación y de cómo siguieron
adelante con sus vidas alientan a los demás. Los tratamientos
31
para tipos específicos de cáncer ahora son tan avanzados que
las tasas de supervivencia son asombrosas en comparación con
lo que eran hace 50 años. Cuando la gente ve el alto porcentaje
de posibilidad de supervivencia, su respuesta cambia de ser “se
acabó, me voy” a “entonces, ¿qué es lo próximo que hay que
hacer?”
¿Qué es lo próximo que vas a hacer? Afirmar plenitud. Eso
es lo que eres en esencia... un hijo de Dios pleno y completo.
Las debilidades son manifestaciones, pero solamente están
ocultando la plenitud en el centro de tu ser. Mis oraciones
de la noche incluyen la afirmación: “Soy un hijo perfecto de
Dios; habito en un cuerpo físico perfecto hecho de la sustancia
de Dios”. Lo digo porque lo creo. No importa lo que diga la
imagen de resonancia magnética, el YO SOY es el que sabe la
Verdad. Todo lo demás es una ilusión.
Le digo a la gente: “No oren por mis debilidades porque
podrían darles energía. En vez de ello, oren para que se revele
mi plenitud en toda su gloria, cada momento de cada día”. Los
estudios científicos demuestran que las oraciones que tienen
como objetivo partes específicas del cuerpo son mucho menos
efectivas que las oraciones para la plenitud. También confirman
que la oración funciona.
Cada día, enfócate en quién eres realmente en el centro de tu
ser. Tu cuerpo y tu centro espiritual trabajarán juntos para
revelar la acción o camino que es el correcto para ti. Enfócate
en la gloriosa realidad de que tú eres una parte de Dios, con
la habilidad de hacer cosas increíbles para otros alrededor del
mundo.
Puedes limitarte a ti mismo con tus pensamientos, o puedes
activar tu mayor bien. Tú eres Paz. Tú eres Gozo. Tú eres Amor.
Tú eres Divino. Te darás cuenta de esto en tu próxima aventura,
¡pero es más divertido si lo aprendes ahora mismo!
32
El poder de sanar
“El poder de sanar proviene desde adentro e involucra a todos
los aspectos de nuestro ser. Incluso si los síntomas no se han
desvanecido todavía, la sanación espiritual está en progreso.
Nuestra sanación se manifiesta a medida que reconocemos
nuestra plenitud innata en mente, cuerpo y espíritu... Jesús
demostró que la fe es la clave para sanar. Él dijo: ‘Que se haga
con ustedes conforme a su fe’ (Mateo 9:29). La fe permite que
fluya la sanación espiritual en el momento correcto y en la
manera perfecta. Despertamos a la energía de Dios dentro de
nosotros y alcanzamos la plenitud”.
—Reverenda Anne Tabor
33
El amor es un poder sanador
por el reverendo Mark Anthony Lord
Ho’oponopono es una antigua práctica hawaiana edificada en
la verdad espiritual de que lo que ves y experimentas en tu vida
en realidad no está “allá afuera”, sino que es una creación de tu
propia mente, como un sueño. La gran noticia es que puedes
cambiar el sueño que estás viendo, teniendo y experimentando.
La práctica de Ho’oponopono es una manera de hacer esto. La
puedes usar cada vez que las memorias negativas, los miedos
o los juicios acosen tu mente. Simplemente repite los cuatro
pasos a continuación mientras realizas tus tareas diarias, y
observa cómo ocurre la transformación.
Paso 1: Arrepentimiento — LO SIENTO
A medida que tomas responsabilidad por crear dolor y
sufrimiento a través de tus pensamientos y prejuicios, es más
fácil sentir arrepentimiento genuino. Lo que estás diciendo
realmente es: “Lo siento por crearte o crear esto como algo
roto, asustado, enfermo, triste, etcétera. Lo siento que te estoy
creando o creando esto como algo menos que pleno y bueno”.
Estas dos palabras, “lo siento”, es todo lo que tienes que decir.
Puede ser duro darse cuenta de que estás creando tanto dolor
y sufrimiento en tu experiencia de vida, pero no te quedes
atrapado ahí. Lo estás cambiando al hacerte responsable. “Lo
siento” abre la puerta para la sanación.
Paso 2: Pide perdón — POR FAVOR, PERDÓNAME
Al ego no le gusta esto porque no le gusta ser humilde, algo que
confunde con humillación. No permitas que la resistencia de
tu ego te detenga. Solamente hay que estar dispuesto a sentir
34
el deseo de ser perdonado. Lo
“La sanación no es un proceso
que realmente estás diciendo
sino una revelación; porque
es: “Por favor, perdóname por
la revelación de la (persona)
mi participación en crear esto.
perfecta siempre sana”.
Por favor, perdóname por no
—Ernest Holmes
haber podido verte o ver a esto o
a ello como perfecto y unido con
lo Divino. Por favor, perdóname
por mi participación en haberte mantenido a ti, o a esto o a ello,
atrapado en el miedo y el dolor”.
Afortunadamente, todo lo que necesitas es la “fe de una semilla
de mostaza” o una pizca de disposición para activar la petición
de perdón. Solamente di: “Por favor, perdóname”.
Paso 3: Agradecimiento — GRACIAS
La gratitud es magnética. Inmediatamente activa la ley de
atracción para brindarte alegría, poder, paz y cualquier cosa que
desees. La gratitud en el Ho’oponopono también brinda alivio.
Sentirse agradecido significa que sabes que te estás moviendo
hacia el fin del sueño negativo. Lo que realmente estás diciendo
es: “Gracias por ayudarme a ver mi parte en esto. Gracias Dios/
Universo por siempre ser amoroso y amable. Gracias al Espíritu
interior de la otra persona (o personas) por ayudarme a ser libre”.
Tú simplemente di “gracias”, y el resto está codificado ahí.
Paso 4: Amor — TE AMO
El amor sana y sella el trato. Dite a ti mismo: “Te amo”. Díselo
a cualquier persona que esté en tu mente. Díselo a Dios, el
Universo o al aire que respiras y al sol que brilla. El amor es
un poder sanador que une, restaura, reconstruye y revela la
perfección en ti y en los demás.
Esa es toda la práctica de Ho’oponopono. Es simple, efectiva y
hará milagros en tu vida.
35
Gozo eterno
“Con el paso de los años, ocurre un cambio en nuestros
cuerpos, en nuestras circunstancias; la vida sigue adelante y
seguimos adelante con ella. Pero teniendo la fe de un niño y el
espíritu de un niño encontrar la alegría de vivir a cualquier edad
y podemos mantener vivo el sentimiento de la juventud, de no
tener edad. Es nuestra arma secreta en contra de la creencia
de la vejez. Podemos rehusar equiparar el número de años que
hemos vivido con la enfermedad, con las culpas, las fallas y la
desesperanza. Podemos recordarnos a nosotros mismos que
somos los hijos amados de Dios, ahora y siempre... Somos seres
espirituales, estamos aquí para un propósito, y somos necesarios e importantes. Lo mejor de todo es que tenemos un espíritu
de juventud que es irreprimible, que no puede ser extinguido
por el tiempo y no puede ser tocado por el paso de los años”.
—Martha Smock
Yo ardo con celo y entusiasmo, y
con una fe poderosa, me lanzo a
hacer las cosas que debo hacer.
—Charles Fillmore,
a los 94 años
36
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