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Samuel

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SAUL Y DAVID
45 capítulos dedicados a los dos primeros reyes de Israel.
45 capítulos están dedicados a todos los restantes reyes de Israel y de Judá.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?
Que la inspiración del Espíritu Santo quiso, por sobre todo, registrar de manera más
cabal la vida de estos dos primeros reyes de Israel.
¿POR QUÉ?
Porque Saúl y David son dos arquetipos, prototipos o modelos de reyes. En efecto, se
puede decir que todos los demás reyes o fueron reyes conforme al orden de Saúl o
fueron reyes conforme al orden de David. Para Dios hay, por lo tanto, solo dos clases de
reyes: según el modelo de Saúl o según el modelo de David. Aplicado esto a nuestro
contexto, se puede decir que Saúl y David representan dos principios de servicio en la
casa de Dios.
DOS TIPOS-DOS CLASES
Hay, pues, sólo dos clases de pastores en la casa de Dios, solamente dos formas de
liderazgo, dos tipos de ministros.
MUCHO EN COMUN-FIN DISTINTO
Saúl y David fueron dos hombres que tuvieron muchas cosas en común y, no obstante,
tuvieron un final muy distinto. El primero fue desechado por Dios y del segundo, en
cambio, nunca se apartó la misericordia de Dios.
¿Qué hizo la diferencia entre uno y otro? Veamos.
COSAS EN COMÚN
1. Los dos eran jóvenes cuando fueron usados por Dios.
2. Los dos eran hermosos (1 Sam.9:2; 16:12, 18).
3. Los dos provenían de familias de poca estima (1 Sam. 9:21; 16:1; comp. Miqueas 5:2; 1
Sam. 18:18, 23).
4. Los dos se consideraban indignos de ser reyes (1 Sam. 15:17; 18:18, 23).
5. Los dos llegaron a ser reyes de Israel.
6. Los dos fueron ungidos con el aceite de la unción por Samuel (1 Sam.10:1; 16:13).
7. Sobre los dos vino el Espíritu Santo con poder (1 Sam.10: 6-7,10;16:13).
8. Los dos tenían alrededor de treinta años cuando comenzaron a reinar (1 Sam.13: 11; 2
Sam. 5:4).
9. Los dos reinaron cuarenta años sobre Israel (Hch. 13:21; 2 S. 5: 4-5).
10. Los dos tuvieron la oportunidad de que Dios perpetuara su reino (1 Sam. 13:13; 2
Sam.7:11-13).
11. Los dos murieron a la edad de 70 años más o menos.
12. Los dos hicieron grandes cosas para Dios.
13. Los dos cometieron grandes pecados contra Dios.
14. Los dos empezaron bien (1 Sam. 11; 14:47-48; 17)…Pero, Saúl terminó mal (1 Cr.
10:13-14) y David terminó bien (1 Cr.29:28).
¿DÓNDE ESTUVO LA DIFERENCIA?
LA DIFERENCIA
La diferencia entre uno y otro nace de un único hecho que no fue común
a ambos. Saúl saltó al trono inmediatamente después de haber sido ungido
con el Espíritu Santo. David, encambio, después de ser ungido con el
Espíritu de Dios, debió esperar aproximadamente
una década para subir al
trono. ¿Por qué esta diferencia? Si
Dios ya había desechado a Saúl, y
Samuel, por mandato del Señor, había
ungido por rey a David, e inmediatamente
había venido sobre él el
Espíritu del Señor, ¿acaso no indicaba
este hecho que en un tiempo muy
breve David saltaría al trono? Por lo
demás, ¿no había ocurrido así con
Saúl? Pero, no fue así esta vez. Extrañamente
para nosotros, Dios hizo algo
diferente: dejó a Saúl por alrededor de
diez años más en el trono, a pesar de
que éste estaba ya rechazado y David
ya estaba ungido. ¿Qué se proponía el
Dios soberano? Hacer algo en David
que le faltó a Saúl: ser preparado por
Dios para reinar.
De esta manera, Dios demostraría
que hay dos clases de líderes en la obra
de Dios: los reyes conforme al orden
de Saúl y los reyes conforme al orden
de David. Los primeros actúan con el
poder del Espíritu Santo, pero casi
nada conocen de la vida del Espíritu.
Los segundos también tienen el poder
del Espíritu Santo, pero, además, han
sido transformados en el carácter de
Cristo. Para conseguir esto último,
Dios tiene preparada una escuela: la
escuela de David. A ésta muy pocos
quieren entrar y todavía menos son los
que se gradúan. La escuela de David
es la escuela del quebrantamiento,
donde Dios trata con nuestro orgullo,
soberbia, autosuficiencia, confianza en
nosotros mismos, impaciencia, desobediencia,
motivaciones equivocadas
y mal carácter. Porque una cosa es ser
usado por Dios y otra muy distinta es
ser aprobado por él. Una cosa es el
poder del Espíritu y otra es el fruto del
Espíritu. Una cosa son los carismas y
otra cosa es el carácter.
El reinado de Saúl fue una clara demostración
de esta diferencia. En medio
de sus grandes hazañas mostró deficiencias
fatales en su carácter. En efecto,
cuando fue probado por Dios para
ver si el Señor confirmaría su reino sobre
Israel para siempre, Saúl demostró
una falla que lo descalificaba para ser
una autoridad de Dios: No sabía confiar
ni esperar en Dios.2 La orden había
sido: «Espera siete días, hasta que yo
venga a ti…»; pero Saúl, no pudiendo
esperar, se esforzó y él mismo ofreció
el holocausto (1 Sam. 13: 8-12). El esfuerzo
sin confianza en Dios y el actuar
independiente desaprueban a un
siervo de Dios. Su autoritarismo y
radicalidad carnal fueron otras de las
demostraciones de su falta de prepara2 Nótese que Saúl ya había experimentado
el poder de Dios a su favor en la derrota
sobre los amonitas (1 Sam. 11).
ción para el trono. En efecto, en plena
batalla había sometido a un ayuno bajo
juramento de maldición al pueblo de
Israel. Esto provocó que el pueblo terminara
pecando contra Dios al comer
carne con sangre. Además, en lugar de
reconocer su error, casi mata a su propio
hijo que, sin saber del juramento,
había comido miel (1 Sam. 14: 24-45).
Un hombre carnal es así: implacable e
inflexible.
Pero Saúl carecía de una virtud todavía
más importante: la obediencia.
Esta falta de obediencia le significó finalmente
ser desechado por Dios
como rey de Israel. Cuando fue enviado
por Dios a hacer la guerra a
Amalec con instrucciones claras al
respecto, no pudo sujetarse y las cumplió
a su manera (1 Sam. 15).
Reinar, pues, investido del poder
del Espíritu pero sin un corazón quebrantado,
nos conducirá finalmente a
perder aún lo que tenemos. En el caso
de Saúl, el Espíritu del Señor terminó
apartándose de él (1 Sam. 16:14).
Por eso, ¡cuánto necesitamos de la
escuela de David!
En la escuela de David aprenderemos
a llorar y a depender totalmente
de Dios; aprenderemos a esperar en él
y a fortalecernos en Dios; a ser pacientes
y mansos; aprenderemos a pedir
perdón y a perdonar; aprenderemos a
orar, a cantar y a alabar a Dios en medio
de las tribulaciones; en definitiva,
aprenderemos a amar a Dios y a encontrar
satisfacción para el alma solamente
en él. Los que se gradúan de
esta escuela salen como vasijas quebradas
y vacíos de sí mismos.
Los reyes conforme al orden de
Saúl pueden dividir su vida en sólo dos
etapas. Saúl llegó al reino a la edad de
30 años aproximadamente y luego
gobernó 40 años más. En David –y en
los reyes conforme al orden de David–
se distinguen tres etapas. El David
pastor de ovejas, el David quebrantado
y el David rey (20, 10, y 40 años
respectivamente).
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