Subido por Gonzalo Cassano

parresia

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Michel Foucault desarrolló el concepto de parresía (frecuentemente traducido al español como parrhesia) como manera de discurso en el cual uno habla abierta y sinceramente acerca de sí mismo o las propias opiniones sin recurrir a la retórica, la manipulación o la generalización. Pero según Foucault, el que practica la parresía (parrhesiastes) «no es sólo sincero... sino que dice también la verdad». La noción de parresía en sentido foucaultiano está afectada por nuestro modelo cartesiano de experiencia de lo evidente (evidencial experience). A grandes rasgos, para René Descartes la verdad es lo (racionalmente) innegable. En el contexto de una investigación filosófica, lo que puede ser puesto en duda debe ser puesto en duda y, entonces, el discurso que no es examinado o criticado no necesariamente tiene una relación válida con la verdad. Según dice Foucault (1983 §I), en cambio, el «parrhesiastes dice la verdad porque él sabe que se trata de la verdad, y sabe que es verdad porque realmente es verdad».nota 1?
Existen varias condiciones que fundaban la noción tradicional de parresia del griego antiguo. Quien recurre a la parresía sostiene una relación creíble hacia la verdad, su posesión de la verdad está garantizada por ciertas cualidades morales; así mismo, es un crítico de sí mismo, o de la opinión popular o de la cultura; revelar la verdad lo coloca en una posición de peligro pero insiste en hablar de la verdad, pues considera que es su obligación moral, social y/o política. Más aún, quien practica la parresía debe estar en una posición social más débil que aquéllos a quienes se las revela. Por ejemplo, un pupilo «cantándole las verdades» a su maestro sería un ejemplo preciso de parresía, mientras que un maestro que le dice la verdad a su pupila o pupilo, no.
Extrañamente, para Foucault, Sócrates es un caso modélico de parrhesiastes. Esto no parece coherente con su afirmación de que entre los griegos, «el parrhesiastes no parece abrigar ninguna duda acerca de su propia posesión de la verdad». En efecto, esto último no se condice con la confesión socrática de su propia ignorancia (Apología), con la petición de que se le refute en caso de merecerlo (Gorgias), o con la severa crítica a la que el personaje platónico Sócrates expone, sin poderla rebatir, ideas que antes había sostenido (como ocurre con la teoría de las Formas, en el Parménides); tampoco, con la disposición de Sócrates a revisar, hasta el último momento de su vida, las conclusiones antes establecidas (Critón). Una explicación de esta supuesta contradicción en Foucault es que la parresía le permitía al maestro, al filósofo o al médico relacionarse con el discípulo o con el paciente de manera que éste se modificase por sí mismo y se convirtiese en un sujeto de verdad. Así, ni el discípulo era controlado por su maestro, ni se veía imponer la verdad; recibía, en cambio, la verdad subjetivada de este, como estímulo para alcanzar el conocimiento por sus propios medios.
Comedia en vivo
La parresía es la forma más común de expresión en las comedias en vivo, donde se suele hablar y burlarse de tanto de políticos corruptos (incluso presidentes) como de personalidades famosas sin importar su estatus, posición o autoridad.
Antístenes
Fue uno de los filósofos más relevantes de su época, discípulo directo de Sócrates; tuvo a su vez una influencia decisiva en algunas de las escuelas que se formaron en este periodo, tanto por sus teorías como por su actitud y su forma de vida.
Antístenes nació en Atenas, entre los años 450 y 445 A.C., y murió en el año 366 a. C. Su padre fue un ciudadano ateniense y su madre una esclava tracia. Este mestizaje le impedía conseguir la ciudadanía ateniense, pero no parece que esto le importunara demasiado.
Su andadura filosófica comenzó como discípulo del famoso sofista Gorgias, que como todo sofista cobraba por enseñar, por lo cual se podría deducir que Antístenes gozaba de una buena posición económica. En este mismo tiempo se inició también en los misterios órficos. Sin embargo, su principal aprendizaje fue con Sócrates, de quien se hizo discípulo y amigo hasta la muerte de éste.
Antístenes estuvo presente en la muerte de Sócrates mientras discutían sobre la inmortalidad del alma y esperaban a que llegara el momento de beber el veneno que le causaría la muerte. La tranquilidad del viejo maestro en tan decisivos momentos causó una profunda impresión en todos los que estaban allí presentes. Probablemente esto influyera en la insistencia posterior de Antístenes en la ataraxia.3?
Un buen día Antístenes decidió prescindir de todo lo superfluo y fundar su propia escuela. Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado cinosarges, que quiere decir perro blanco. El cambio es tan radical que se manifestó también externamente: comenzó a vestir un manto, un zurrón y un bastón, indumentaria que se convirtió en el uniforme del cínico. Prescindió de una manera decisiva de todo lo que no puede llevar encima, con la intención de librarse de los caprichos de la fortuna y regir su propio destino.
El objetivo es alcanzar la felicidad y las virtudes de un ser humano y esto se consigue si uno depende solo de sí mismo. Lo fundamental para el cínico es la autarquía, es decir la independencia de todo condicionamiento exterior, la autosuficiencia, que puede aprenderse pero que requiere un esfuerzo. Atrás queda todo aquello que considera que ya no le pertenece al sabio, la familia, el dinero, la fama y sobre todo sus antiguos pensamientos. En cierta ocasión afirmó que la mayor dicha era, sin duda, morir feliz.
Antístenes vivía según su propia ley, la que él mismo eligió para sí. Las leyes establecidas y las convenciones sociales no eran importantes para este sabio, que como todos los cínicos despreciaba las normas, las instituciones, las costumbres y todo lo que representa una atadura para el hombre. Predicaba una vuelta a la naturaleza como revulsivo a la domesticación social y cultural que se imponía en las ciudades. Poseía una amplia cultura y escribió numerosos libros, de los cuales actualmente tan solo se conservan 2 breves fragmentos.
Crates de Tebas
Crates de Tebas era un ciudadano adinerado y de buena posición social, que renunció a toda su fortuna para hacerse filósofo cínico. Fue discípulo de Diógenes y maestro de Zenón de Citio. Crates, a diferencia de su maestro, era un hombre amable y tranquilo, que le valió el sobrenombre de "el filántropo", así como el de "abrepuertas", porque la gente le llamaba a sus casas para pedirle consejo y charlar con él. Nació en Tebas aproximadamente en el año 368 A.C., pero enseguida se marchó a Atenas para hacerse seguidor de Diógenes. Murió hacia el año 288 a. C. Como todos los cínicos predicaba la autarquía y la sencillez dando ejemplo con su vida y sus actos, y aunque su estilo fue menos agresivo que sus predecesores, su actitud era la misma que los demás.
Para Crates la filosofía le libera de su esclavitud externa, en cuanto a la familia, la propiedad o las costumbres sociales y le libera también de esclavitud interna, de sus opiniones, manteniendo su radical libertad individual. Para conseguir vivir feliz, es suficiente con lo mínimo, es esencial la frugalidad y la distancia con las instituciones y las leyes.
Crates escribió bastantes obras de literatura en las que consiguió mantener un buen nivel. Eran parodias que escondían mensajes éticos. Pretendía propagar los principios de Diógenes, de una manera atractiva, y de esta manera consiguió llegar a una audiencia bastante amplia.
Diógenes de Sinope
Nació en Sinope (Asia Menor) entre los años 413 a. C. y 400 a. C. y murió en Corinto en el año 323 a. C. Fue desterrado de Sinope. Forzado por estas circunstancias deambuló por Esparta, Corinto y Atenas, y en esta ciudad frecuentó el cinosarges y se hizo discípulo de Antístenes, optó por llevar una vida austera y adoptó la indumentaria cínica, como su maestro.
Desde sus comienzos en Atenas mostró un carácter apasionado. Pone en práctica de una manera radical las teorías de su maestro Antístenes. Lleva al extremo la libertad de palabra, su dedicación es criticar y denunciar todo aquello que limita al hombre, en particular las instituciones. Propone una nueva valoración frente a la valoración tradicional y se enfrenta constantemente a las normas sociales. Se considera cosmopolita, es decir, ciudadano del mundo, en cualquier parte se encuentra el cínico como en su casa y reconoce esto mismo en los demás, por tanto el mundo es de todos.
La leyenda cuenta que se deshizo de todo lo que no era indispensable, incluso abandonó su escudilla cuando vio que un muchacho bebía agua en el hueco de las manos. Todo esto es posible pero se necesita un duro entrenamiento. Diógenes, como todos los cínicos recomienda el entrenamiento para adquirir la areté, ejercitarse tanto física como mentalmente para endurecerse y llegar a la impasibilidad y a la autosuficiencia. La independencia se consigue con el esfuerzo. Escribió algunos libros, que se han perdido. Eran de carácter breve y en forma de máximas o sentencias agudas e irónicas.
Su muerte ha dado que hablar y actualmente no se sabe la verdadera causa. Según algunos murió por su propia voluntad, suicidándose mediante la "contención del aliento", dueño de su destino y del momento de su muerte, aunque esto sería algo metafórico, pues es imposible morir por dejar de respirar voluntariamente. Según otros murió de las mordeduras de un perro o de una indigestión por comer pulpo crudo.
Metrocles e Hiparquía
Metrocles, hermano de Hiparquía y proveniente de una familia rica, nació en Marinea (Tracia). Desde muy pequeño empezó a tener inquietudes filosóficas, y gracias a que tenía mucho dinero se pudo dedicar a ello.
Era un niño tímido, y para reforzar su carácter sus padres decidieron confiarlo al maestro Crates, que haciendo honor a su fama de duro aconsejó a Metrocles fortificar su cuerpo. Estando Metrocles un día en uno de sus entrenamientos, se le escapó una ventosidad involuntariamente, lo cual le pareció tan sumamente humillante que se encerró en su habitación con la intención de dejarse morir de hambre. Crates entró en el habitáculo e intentó convencer con palabras de que no había hecho nada absurdo, sino que lo habría sido para la naturaleza no hacerlo; luego el maestro empezó a soltar flatos para alentarlo con razones, y así fue que tantas ventosidades escuchó el alumno que acabó acostumbrándose a ello y rechazó la idea de quitarse la vida. Desde entonces Metrocles fue discípulo de Crates y fue un célebre filósofo.
Murió a edad tardía estrangulándose con las manos, aunque se cree, dada la imposibilidad de morir mediante este método, que en su lugar se ahorcó.
Su hermana Hiparquía fue una de las primeras mujeres filósofas, la única cínica. Cuando tenía quince años sintió un profundo interés por la Escuela Cínica y decidió seguir los pasos de Crates. Convivió con él y finalmente se casó con éste a pesar de la oposición de su familia. Tanto deseaba casarse con Crates que amenazó con suicidarse si no lo hacía. Hiparquía deseaba convertirse en cínica ya que el modo de vida de una persona cínica era algo inusual.
Con él compartió una forma muy peculiar de vida cínica. Ambos decidieron llevar este estilo de vida. Tuvieron al menos un hijo educado bajo los valores cínicos. Durante el embarazo no abandonó sus ejercicios y cuando nació su hijo Pasicles lo lavaba en la concha de una tortuga y además con agua fría.
Hiparquía siempre acudía a todas y cada una de las reuniones a las que acudía su marido. Esta era rechazada radicalmente por la sociedad de la antigua Grecia ya que en esta época las mujeres debían ocuparse sola y exclusivamente de las labores domésticas y de tejeduría.
Menedemo
Filósofo de la secta de Fedón y discípulo de Caloto Lampsaceno. Provenía de una familia noble. Se dice que era un gran supersticioso. Su vestimenta constaba de una túnica oscura, en la cabeza un casco arcádico que tenía dibujado doce signos, con calzado trágico, barba bastante larga y un bastón de fresno en la mano. Los eretrienses lo enviaron a Megara, a la escuela de Platón, donde dejó la milicia; allí conoció a Estilpón y ambos navegaron a Élide y conocieron a Mosco y a Anquipilo, ambos discípulos de Fedón. Menedemo fue un hombre muy serio por razón de Crates, que lo llamaba toro Eretrio y el esculapio Fliasio. Y Timón dice que era muy vocinglero y fútil en cuanto hablaba. Dicen que era un hombre sencillo y muy descuidado; además no guardaba ningún orden para la gente que le oía porque no había asientos a su alrededor, sino que cada uno se sentaba donde quería.
Apreciaba bastante a Arato y a Licofrón, poeta trágico; también a Antágoras Rodio; pero más que a todos veneraba a Homero, después a los líricos. Los discursos de Menedemo eran muy difíciles de comprender. Era de ingenio cambiante e inventor de nuevas frases. Se dice que no escribió ni compuso nada. Al principio este fue muy despreciado por la sociedad y los eretrienses lo llamaban perro, más tarde rectificaron y lo admitieron en el gobierno de la república. Fue embajador de Lisímaco y embajador de las cortes de Tolomeo.
Finalmente, según Heráclides, murió a los setenta y cuatro años de edad.
Menipo
De origen fenicio fue filósofo y poeta en la escuela cínica. Se cree que fue el propulsor de la sátira menipea escrita en verso y prosa. Se conocen muy poca información sobre su vida en general. Fue esclavo liberto. Algunos filósofos afirman que los libros donde se encuentra su nombre no son suyos, sino de Dionisio y de Zopiro que se los entregaron a Menipo para que los pusiese en orden. Los libros cínicos son trece: Funerarias, Testamentos, Cartas elegantes, En persona de los dioses, A los físicos, Matemáticos y gramáticos, La generación de Epicuro, La supersticiosa celebración epicúrea del día vigésimo del mes y otras obras.
Onesícrito de Astipalea
La vida de Onesícrito de Astipalea transcurrió entre el año – 380 a -300. Acompañó a Alejandro Magno en una de sus investigaciones en la India. Este intelectual está relacionado con la “escuela cínica”. Se conservan pocos testimonios que hablen sobre él. Fue discípulo de Diógenes, aunque este cínico no es muy conocido; empezó a ser más popular a partir de la llegada del ejército macedonio a la India en su viaje con Alejandro Magno.
Onesícrito al igual que ocurrió con otros autores, escribió sobre la India en muchas de sus obras.
A lo largo de su vida viajó por muchos países. Se dice de él que no se consideraba un auténtico cínico, no fue como sus predecesores, pero su actitud y la propagación del cinismo hizo que Diógenes Laercio le incluyera en su libro; el nombre de Onesícrito figura en cualquier lista de filósofos cínicos.
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