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La delincuencia en el Distrito Norte de la BC

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LA DELINCUENCIA EN EL DISTRITO NORTE
DE LA BAJA CALIFORNIA, 1888-1931
MA. ISABEL VERDUGO FIMBRES*
1. INTRODUCCIÓN
Históricamente la delincuencia siempre ha existido. Los factores sociales y económicos como la pobreza, la falta de trabajo y la marginalidad, entre otros, son
los que han provocado su aparición. Al consultar diferentes documentos archivísticos para el objetivo propuesto en este trabajo, se ha podido encontrar que
a lo largo del siglo XIX el Distrito Norte de la Baja California se caracterizó por
la violencia y el bandidaje, las asonadas, el filibusterismo, el contrabando de toda
clase de mercancías y una constante falta de respeto a las autoridades políticas
y judiciales.
El propio devenir histórico de la Baja California, la lejanía con el centro del
país, la falta de un desarrollo económico estable y las difíciles condiciones de los
caminos, aunados a coyunturas políticas de índole interna y externa, propiciaron
el fomento de este fenómeno delictivo.
*
Cronista de la ciudad de Mexicali, Baja California Norte.
145
146
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
Nuestro propósito es hacer, con el apoyo de fuentes archivísticas (archivos
judiciales) y bibliográficas específicas, una semblanza, que abarcará cerca de cuarenta años, de este problema social. En ella se destacarán los delitos más usuales
que se cometían, así como la forma de impartir la justicia.
El espacio físico que actualmente conforma al Estado de Baja California,
históricamente se inicia con la organización del Partido Norte de la Baja California en 1849; el 12 de abril de ese año, meses después de la firma del Tratado de
Guadalupe Hidalgo entre México y los Estados Unidos, el presidente de la República, José Joaquín de Herrera, decretó que el territorio de la Baja California fuera
dividido en dos Partidos, el del Norte y el del Sur, cuya cabecera territorial radicaría en el puerto de La Paz.
Como esta frontera realmente estaba muy despoblada e incomunicada con
el resto del país, y a fin de evitar más pérdida de territorio, como fue el caso de
Texas, California y otros Estados, se ordenó la creación de colonias militares a lo
largo del vecino país. Por tal razón al formarse el Partido Norte uno de los objetivos fue formar una colonia militar. Ésta se organizó en la ex Misión de Santo
Tomás, que tenía algunos pobladores, tierras, aguas y “buena viña”, es decir, árboles frutales, higueras, y olivos para sostenerse; ya hacia 1856 existían 22 casas de
pobre apariencia, entre las que sobresalen fondas, comercios y cantinas.1
Así pues, a partir del establecimiento del partido, éste fue conocido también
como La Frontera, y con excepción de breves periodos, privó la intranquilidad
pública, (durante 37 años de existencia del Partido Norte) causada por el filibusterismo promovido por William Walker, Gastón de Raousset, por levantamientos
1
MARTÍNEZ ZEPEDA, Jorge, “Fundación de ranchos y colonización civil en La Frontera, 1822-1848”,
en Baja California, un presente con historia, Mexicali, UABC / IIH, 2002, t. I, p. 172.
HISTORIA JUDICIAL MEXICANA III. CRIMINALIDAD Y DELINCUENCIA EN MÉXICO, 1840-1938
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de los indígenas en distintos lugares del Partido Norte, así como por las pugnas
internas entre las autoridades, el abigeato, los asaltos y otros modos de violencia.
Los ramos judicial y policial estaban encomendados a un Juez de partido
y a alcaldes constitucionales; y aunque se quería hacer respetar la ley, eso era posible, en virtud de lo arriba descrito. El 23 de septiembre de 1858 Ramón Navarro,
jefe político, restableció la Constitución de 1857 en el territorio y promovió que
los integrantes de la diputación territorial fueran nombrados por los Ayuntamientos. Importa señalar que el 10 de febrero de 1861, el subjefe político o subprefecto político del Partido Norte, José Matías Moreno, recibió un oficio en que
se establecía el tribunal de segunda instancia en el territorio, y se le autorizaba
para administrar la justicia.2
A pesar de los disturbios políticos, la explotación de algunos minerales
como San Antonio, Guadalupe, La Calentura, San Isidro, San Vicente, San Jacinto, La Grulla y en las cercanías de Ensenada, la actividad minera resurgió, y proporcionó cierto mejoramiento a sus habitantes y al partido en general, porque la
región se basaba en una economía de subsistencia, en la que la agricultura y la cría
de ganado servían sólo para el autoconsumo.
En 1864 nuevamente Santo Tomás fue cabecera de partido y de la municipalidad de ese nombre. El año estuvo lleno de violencia generada por los alzamientos indígenas.
En 1870 fue fundado el Real del Castillo, en el valle de San Rafael, y cerca
de Ensenada, por haberse descubierto un mineral de oro, cambiándose entonces
la cabecera de Santo Tomás al Real. Nuevamente la turbulencia política se mani-
2
WALTHER MEADE, Adalberto, El Partido Norte, Mexicali, UABC, 1983, p. 47.
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festó en la región, a causa de la conducta del subjefe político Manuel Clemente
Rojo, quien era arbitrario en sus procedimientos.
Los siguientes años continuó esa situación. Andrés L. Tapia, jefe político
del territorio, visitó el partido e informó a México de esta situación y de la necesidad de desarrollar La Frontera. Sin tener facultades para ello, otorgó permiso
para que desde el puerto de Ensenada se exportaran e importaran productos, pues
desde tiempo atrás en esa bahía, en San Quintín y otras costeras, se hacían embarques y desembarques. Algunas negociaciones mineras, por ejemplo, transportaban implementos y ropa, sin pagar un sólo centavo a la aduana de Tijuana. Poco
después la Secretaría de Hacienda otorgó autorización para la creación de una
sección aduanal en Ensenada.3
Un problema para esta época, asociado a la pobreza en el Partido Norte,
era que la aduana de Tijuana cobraba precios altos por la introducción de alimentos y mercancías en general. La implantación de este arancel que gravaba todo lo
que se importaba, agravó más la situación paupérrima de La Frontera, que no
producía siquiera lo necesario para alimentar a los habitantes, como lo atestigua
Tapia en 1877. Así, “los productos que se compraban en San Diego por un peso,
venían a costar cuatro pesos, con el recargo del arancel, el acarreo y el descuento
de la moneda que era del 20%”.4
Esta situación fomentó las ganancias de los especuladores, además de que
dicha aduana sólo vigilaba el camino entre Tijuana y San Diego, por lo que se
podían introducir clandestinamente mercancías por otras veredas y senderos. Por
este tiempo ya se solicitaba urgentemente a las autoridades federales la creación
de la zona libre.
3
4
Idem.
Ibid., p. 159.
HISTORIA JUDICIAL MEXICANA III. CRIMINALIDAD Y DELINCUENCIA EN MÉXICO, 1840-1938
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Hubo siempre un malestar crónico desde que se inició la formación del
Partido Norte, por lo que el jefe político Tapia decía a las autoridades de México
que la mayor parte de los subjefes políticos, de doce que habían sido hasta 1877,
trajeron a la población “un cúmulo de desgracias que hicieron a los pobres fronterizos, de crédulos y pacíficos que eran, a desconfiados y poco respetuosos a sus
autoridades a tal grado, que a ellos nada representaba el principio de autoridad,
y así fue como en la historia de la frontera se registraron asesinatos, motines y desórdenes de todas clases”.5
Junto con estos hechos, no hay que olvidar que en muchas ocasiones pasaron los policías estadounidenses al lado mexicano, bien para apresar delincuentes
o bien para confiscar ganado que, procedente de San Diego, estaba pastando por
estos rumbos; además, hasta antes de 1896 los monumentos internacionales entre
las dos fronteras estaban muy dañados o movidos de su lugar, lo que daba lugar a
muchos inconvenientes.
Así pues, era común también que puestos administrativos, principalmente
de la aduana, estuvieran abandonados, ya que los pagos se enviaban desde La Paz
y a veces se atrasaban, aparte de que no existían las personas idóneas para que los
ocuparan.
Un repunte económico por la explotación de otras minas, y la importancia
que cada vez cobraba el puerto de Ensenada, motivó que las autoridades autorizaran el cambio de la cabecera del partido a Ensenada, hecho que ocurrió el 15
de mayo de 1882.
En los siguientes años, la región se vio favorecida por el descubrimiento de
minas y la especulación de terrenos. Hacia 1887 había cierto crecimiento econó-
5
Ibid., p. 116.
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150
mico y existían tres poblaciones importantes: San Quintín, San Vicente y Ensenada, que en conjunto tenían 737 habitantes, de los cuales 310 eran mexicanos,
166 estadounidenses, 211 europeos y 50 africanos. Este desarrollo iba parejo con
el “boom de los 80’s” suscitado en California, y sobre todo por la especulación de
bienes raíces. Mucha gente de dicho Estado se vino a Baja California, gracias a que
la compañía internacional promovía el progreso de la región.6
Esta bonanza minera dio ímpetu al comercio, la agricultura y la ganadería,
convirtiéndose Ensenada en un puerto importante de embarque. Hacia 1887
existían en ese puerto cinco tiendas de mercancías en general, dos hoteles, cuatro
barberías, dos casas de moda, dos herrerías, un joyero, dos banqueros, una empacadora de conservas, tres molinos de harina, una fábrica de dulces, un molino de
cidra y una fábrica de zapatos, todo esto debido al establecimiento de la citada
compañía.7
La comunicación que existía era marítima y terrestre; la primera iba de
Ensenada a San Diego, San Quintín y a la Isla de Guadalupe, en vapores de diversas toneladas; la segunda, que realmente se dirigía a San Diego, se hacía a través
de unas diligencias, cuya propietaria era la Compañía Internacional; la comunicación entre las rancherías se hacía a través de carretas o caballos, según fuera lo
ancho de la vereda o del camino.
En cuanto a las autoridades, existían un Ayuntamiento, con un presidente
municipal y seis regidores; un reducido personal de aduana; un capitán de puerto, un Juez de primera instancia, un Juez de Registro Civil, oficinas telegráficas y
de correos y una escuela pública.
6
BONIFAZ, Rosalía, “Conformación del Distrito Norte de Baja California, 1887-1911”, en Ensenada,
nuevas aportaciones para su historia, Mexicali, UABC, 1999, p. 307.
7
Idem.
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151
Bajo este contexto, se hizo necesario que el Partido Norte fuera independiente de La Paz, por lo que Porfirio Díaz decretó, el 14 de diciembre de 1887,
la división del territorio de la Baja California en dos distritos: el del Norte y el del
Sur, con sus respectivas cabeceras: Ensenada y La Paz, entendiéndose cada jefe
político directamente con el presidente de la República a través de la Secretaría
de Gobernación.
Así pues, los delitos que en el Distrito Norte se produjeron, especialmente
en el siglo XIX, fueron originados por una legislación que no estaba suficientemente reglamentada para esta zona fronteriza, donde no existía una zona libre para las
mercancías y víveres que se introducían desde los Estados Unidos, no importando
que fuera para el autoconsumo, ni una vigilancia fuerte para evitarlo en caminos
fuera de las vías principales, produciéndose especialmente contrabando.
En esta época el contrabando se refería a toda clase de mercancía, semovientes, carretas y otras, que no pagara derechos de importación en la aduana
respectiva, produciéndose de esta manera un delito y convirtiendo al infractor en
delincuente. En el archivo histórico de la Casa de la Cultura Jurídica de Mexicali
existen numerosos documentos de la década de los años noventa del siglo XIX
que dan testimonio de lo arriba mencionado.8
Antes de dedicarle un espacio a este delito, hay que mencionar que en este
acervo judicial podemos encontrar para esta época y principios del siglo XX, entre
otros los de fraude, suplantación de firmas, demandas contra compañías por no
cumplir contratos, falsificación de documentos, extravío y violación de correspondencia, circulación de moneda falsa, complicidad en la fabricación de ésta,
8
Archivo Histórico de la Casa de la Cultura Jurídica (Mexicali), F: B.C., S: 7º Juzgado de Distrito, Se:
Penal, caja 6, a. 1895.
152
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abandono de empleo, robo de caudales federales, usurpación de funciones, robos
de todo tipo, cortes de madera fraudulentos, robo y venta de estampillas de contribución federal, accidentes ferroviarios y de embarcaciones, asesinatos, rebelión,
peculado, fugas de reos, asesinatos.
El 1 de marzo de 1887 se decretó la “Ordenanza General de Aduanas Marítimas y Fronterizas”, que establecía una zona libre de 20 kilómetros paralela a la
línea fronteriza y abarcaba los Estados de Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua,
Sonora y territorio de Baja California; estipulaba que las mercancías introducidas
deberían ampararse con la factura correspondiente y formular un pedimento de
importación. En este año hubo solicitudes de los habitantes del partido de crear
la zona libre para lograr el desarrollo de la región.9
Así pues, en esta Ordenanza, al igual que en la de los años anteriores, se consideraba delito de contrabando “...cuando se importaran o exportaran mercancías
sujetas al pago de derechos fiscales, sin que se hiciera ese pago y sin el consentimiento o intervención de las autoridades aduaneras.”10 Se consideraba contrabando
cuando se realizara clandestinamente o bien cuando se hiciera uso de violencia.
Los delitos se castigaban con pena corporal y con la imposición de multas.11
Las mercancías decomisadas pasaban a poder del fisco en compensación
por daños y perjuicios, y cuando se trataba de ganado o productos del mar se
remataban lo más pronto posible. En muchas ocasiones los contrabandos decomisados se traducían en la pérdida no sólo de las mercancías, sino de las embarcaciones, carros y acémilas donde eran transportadas.
9
CONTRERAS CARVAJAL, Máximo, “Ordenanza General de Aduanas Marítimas y Fronterizas”, en
Derecho aduanero, 7ª. Ed., México, Porrúa, 1998, pp. 89-90.
10
Idem.
11
Idem.
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153
Un caso muy sonado de contrabando se efectuó en esta zona del Río Colorado, en el lugar denominado Los Algodones, frontera con Arizona y California.
En este sitio había un rancho, cuyo propietario fue Guillermo Andrade hacia
1895. Antes de este año él y su hijo Eduardo permitían la entrada de ganado
caballar y vacuno a pastar a la zona del Río Nuevo y del Campo de las Abejas,
observándose un movimiento importante en la zona. Como no había autoridad,
nombraron a un Juez de Paz como tal, que recayó en la persona de Daniel
Sández, que fue nombrado el 17 de julio de 1894 con ese carácter, aunque ya
existía un pequeño cuerpo de gendarmería rural.12
La documentación consultada refiere que Charles Boker, Hall Hanlon, los
señores Robin y Jonson, Weleston y Lane, Joseph S. Carter y otros más tenían,
entre todos, más de dos mil cabezas de ganado en la zona. En la investigación
realizada se descubrió que el Juez Sández cobraba para Andrade, por lo que fue
destituido de su puesto, pues además otorgaba licencias para cazar. Los vaqueros
que cuidaban el ganado y el Juez fueron enviados a Ensenada para el esclarecimiento de los hechos; el ganado fue confiscado.13
Ya en 1885 Eusebio Rábago, del mineral de El Álamo, se dedicaba al contrabando de mercancías y desde mayo de ese año la Aduana Fronteriza de
Tijuana tenía conocimiento. Así lo dio a conocer M. Gómez Montaño al Juez
Segundo de Distrito en Ensenada, el 22 de abril de 1891. Rábago hacía constantes visitas a las ciudades fronterizas de los Estados Unidos y pasaba por los
ranchos de El Arenal, El Topo, La Hechicera, Las Juntas y por parajes como
Sangre de Cristo, San Salvador, Cerro Colorado y Álamo, según un informe del
cabo F. Salazar, que en compañía de los celadores Francisco López, Andrés
12
13
AHCCJ (Mexicali), F: B.C., S: 7º Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 6, a. 1895.
Idem.
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Avilés, Alfredo Ceseña, Aurelio Martínez Gracida, entre otros, recorrió la zona y
atestiguó los constantes viajes de Rábago.14
Otros expedientes se refieren a que a los principales comerciantes de Ensenada y personalidades relevantes, constantemente les eran confiscadas sus mercancías porque no pagaban pronto los derechos aduanales.
En el mes de diciembre de 1889 la Gendarmería Fiscal aprehendió, en el
camino de la sierra de Juárez, a inmediaciones del rancho Las Juntas, a Rafael Maldonado, por conducir dos burros nacionales con cinco bultos de mercancía
extranjera; los bultos contenían harina (90 kilos), azúcar común (4 kilos) y manteca de puerco (4 kilos). Se declaró formalmente preso a Maldonado por el delito
de contrabando, el 3 de enero de 1890.
No sólo de los caminos decomisaban productos, sino también a través de
la vía marítima, como fue el caso del vapor americano “Manuel Dublán”, que hacía
clandestinamente la exportación de oro en pasta. A su capitán, H. C. Nelson, se
le recogieron dos bultos con oro que llevaba en los bolsillos y sin documento
alguno que los amparara. Hay que recordar que para esta fecha, las Ordenanzas
sobre aduanas indicaban dos instancias para proceder: la judicial y la administrativa. La Secretaría de Hacienda pertenecía a esta última y era la que determinaba
si se había cometido delito. Se hicieron las investigaciones pertinentes y Nelson
pudo salir libre bajo caución.15
Las autoridades eran muy eficientes y nada se les escapaba. Por una señora que se registró para viajar de San Diego a Ensenada y no subió a bordo se
14
15
AHCCJ (Mexicali), F: B.C. S: 7º. Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 3, a. 1891, Nº. 12bis.
AHCCJ (Mexicali), F. B.C. S: 7º Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 4, a. 1891-1892.
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realizó toda una búsqueda por parte de las autoridades hasta que por fin se
aclaró que ella finalmente no había viajado, habiéndose quedado en los Estados
Unidos.
En 1895, el mismo año en que sucedió el contrabando en Los Algodones,
en El Rosario se dio otro caso, y esta vez hubo muertos. En la playa del Rosario
se encontraron 41 bultos conteniendo café, gasolina, ferretería y cristal, dos lavaderos y dos cafeteras, papel de fumar cortado, útiles de romana, velas, un rollo de
cabo de pita, clavos, una carretilla de mano y un atado de costales, entre otras
cosas. El jefe de la Sección Aduanera de San Quintín, Antonio Banuet, a la que
pertenecía El Rosario, fue a investigar porque ya tenía cierto conocimiento de ese
contrabando y de que el Juez de El Rosario, Policarpo Espinoza, lo había recogido y lo tenía en su casa. Una discusión entre Banuet y el celador Juan C. Barroso,
que lo acompañaba, acabó con la muerte del primero y de Barroso porque Espinoza baleó a este último. El contrabando se recogió y Espinoza se entregó a las
autoridades.16
No sólo el contrabando fue motivo de acción judicial. En 1882 se les
instruyó causa criminal a Luis Mendelson, Joaquín Altamirano, Jorge Riyerson,
Lorenzo Guarello y Ramón A. Rodríguez por el delito de sedición, por oponerse
al traslado del Juzgado de Paz del Real del Castillo a Ensenada, capital del Municipio y del Partido Norte.
Importa destacar para esta época la constante invasión a territorio mexicano por los “diputados” o sheriffs norteamericanos en busca de fugitivos, o bien,
de semovientes, especialmente ganado caballar y vacuno a lo largo de la línea
fronteriza, así como de matazones de chivos en la Isla de Guadalupe, hacia 1891,
16
AHCCJ (Mexicali), F: B.C. S: 7º Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 6, a. 1894-1895.
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por extranjeros, entre los que sobresalieron William Anderson, Cruz Herde,
Phillip Stirioger y Daniel McConaugley.17
En julio de 1894 Agustín Sanginés asumió la Jefatura Política y Militar del
Distrito. Observó que varios aspectos político-administrativos no funcionaban
bien, como fue el caso de Jueces menores que carecían de conocimientos jurídicos elementales. Otros jefes políticos también se daban perfecta cuenta de las
anomalías en la administración pública del Distrito.
2. EL DISTRITO NORTE EN EL PERIODO REVOLUCIONARIO
La Revolución maderista de 1910 tuvo pocas repercusiones bélicas en el Distrito
Norte; éstas se llevaron a cabo hasta el año de 1911 con la toma de Mexicali por el
floresmagonismo. A partir de entonces se vivió intranquilidad y violencia y por
eso muchas personas se fueron a radicar a Caléxico. En Mexicali y Los Algodones
hubo las primeras escaramuzas entre los floresmagonistas y los soldados federales al mando del coronel Celso Vega, ocurriendo la muerte del policía Cecilio
Garza en Los Algodones. Los atacantes encendieron el edificio de la aduana, pero
se logró rescatar la recaudación. Posteriormente los rebeldes atacaron Tecate y
Tijuana, en esta última hubo vandalismo y saqueo de negocios y casas.
Después se restableció la calma, y Rodolfo L. Gallego, quien tenía atrincherada una parte de la ciudad y además protegía los intereses de la Colorado
River Land Company, se apoderó de la población de Mexicali. Con la llegada de
Cantú a Mexicali como preboste de la columna expedicionaria, se inició un periodo de tranquilidad.
17
Ibid. F: B.C. S: 7º Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 3, a. 1891.
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En 1913 Victoriano Huerta traicionó a Madero, levantándose en armas
Venustiano Carranza el día 26 de marzo con el Plan de Guadalupe, desconociendo a los poderes Legislativo y Judicial de la Federación, precisamente porque
ampararon y reconocieron al gobierno huertista. En su calidad de Primer Jefe del
Ejército Constitucionalista, Carranza expidió el decreto número 13, por el que se
crearon los tribunales del fuero de guerra; éstos conocerían de los delitos federales
e impartirían la justicia tomando en cuenta las circunstancias revolucionarias del
momento. Asimismo, se disponía que en las poblaciones donde no hubiera Jueces
militares, los Jueces especiales nombrados por las fuerzas militares iniciaran las
primeras diligencias, y si no, los Jueces del fuero común, pero dando aviso al Supremo Tribunal Militar.18
La crisis política generada por el ambiente revolucionario, la petición de la
supresión de las jefaturas políticas como órganos intermediarios entre los Ayuntamientos y los Estados, así como el mayor deseo de libertad política entre los
ciudadanos, fueron algunos detonantes de intranquilidad pública en el país y en
particular en el Distrito Norte.
Cabe mencionar que en este periodo Mexicali vivió una inestabilidad
política, ya que sus autoridades, los subprefectos políticos (algunos de ellos), fueron removidos de su cargo, como Indalecio Ballesteros, por desfalcar a la administración, y Agustín Llaguno, quien mandó fusilar a unos extranjeros y estuvo a
punto de provocar un conflicto internacional.
Bajo este contexto, el entonces jefe político del Distrito Norte, Mayor Baltasar
Avilés, decretó la creación de la municipalidad de Mexicali, el 4 de noviembre de
18
VERDUGO FIMBRES, Ma. Isabel, “Los Jueces municipales de Mexicali, durante su primera fase municipal”, en Historia Judicial Mexicana, México, Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2006, t. 1, p. 355.
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
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1914. En diciembre se hicieron las primeras elecciones y el 1º de enero entró en
funciones el primer Ayuntamiento. Esteban Cantú quedó con el mando militar a la
salida de Avilés, quien había dispuesto de los fondos de la recaudación municipal y
tenía intenciones de tranquilizar al Distrito.
Después de organizar Francisco L. Montejano su cabildo y de disponer las
comisiones, una preocupación fundamental fue la de impedir que hubiera violencia y prevenir delitos. Por eso emitió una circular donde quedaba terminantemente prohibida la portación de todo tipo de armas, excepto a los empleados del
servicio público.19
En el punto tercero de dicha circular decía que podría concederse permiso
para ello a ciertas personas que comprobaran tener buena conducta y garantizaran “con fianza competente los perjuicios que pudieran ocasionar”.20 El permiso
se otorgaría, previo pago de los impuestos respectivos, por la Jefatura Política y la
Comandancia Militar.
Para esta época ya habían ocurrido hechos de sangre, por lo que Montejano quería prevenirlos, así que si el portador de la pistola cometía una infracción
se le iba a multar con veinticinco pesos como mínimo y doscientos como máximo, a reserva de consignarlo a la autoridad competente si reincidía.
Las actas de Cabildo de la época evidencian que a muchas personas se les
negó la portación de armas, especialmente a extranjeros como chinos, japoneses,
americanos. Tal fue el caso de Tac Lee, Crisanto Ching, Wong Sing Yong y otros muchos más.
19
Circular de Francisco L. Montejano de 31de marzo de 1915. Periódico Oficial. Órgano de la Jefatura
Política del Distrito Norte de la Baja California, Ensenada, Baja California, 20 de abril de 1915, No. 9, T.
XXVIII, p. 2.
20
Idem.
HISTORIA JUDICIAL MEXICANA III. CRIMINALIDAD Y DELINCUENCIA EN MÉXICO, 1840-1938
159
En 1921 el Plan de Propios y Arbitrios del Ayuntamiento de Mexicali, en
su artículo 53, señalaba el pago de dos pesos anual, siempre que tuvieran ya el
permiso del Gobierno del Distrito.
Montejano consideró necesario crear la policía secreta, a fin de prevenir y
castigar los delitos, para que fuera a lugares en los que no podía introducirse la
policía ordinaria. Entre los delitos más sobresalientes de este periodo están los homicidios, los robos de cualquier clase, el abigeato, la inmigración ilegal, las fugas
de reos, el licor adulterado y el peculado.
Aquí cabe destacar la detención, por peculado, de Edgardo A. Rivera, Secretario del Ayuntamiento, y quien había ocupado igualmente ese puesto cuando
era Subprefectura Política Mexicali. En su defensa, Rivera declaró que había depositado en su casa habitación, para mayor seguridad, cincuenta y siete dólares, provenientes de contribuciones voluntarias para la formación de un jardín público, que
sería el “Héroes de Chapultepec”, y que no pudo entregar antes.
El dinero que había entregado al Juzgado de primera instancia fue depositado en la Tesorería Municipal y él fue consignado. Su puesto de secretario del
Ayuntamiento fue ocupado primero por Ambrosio Y. Lelevier y después por Francisco Bórquez.21
Los robos estaban a la orden del día. En una acta de Cabildo de 15 de septiembre de 1915 apareció que Francisco Retano cumplía una sentencia de un año,
seis meses; de allí que Montejano estuviera apurado por construir la cárcel
municipal, que tanta falta hacía.
21
Periódico Oficial. A. 1915.
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
160
Las actas de Cabildo de Mexicali, publicadas en el Periódico Oficial del
Distrito, muestran la preocupación de las autoridades por prevenir la delincuencia. Constantemente se lee que detenían a personas portadoras de armas y no
tenían el permiso correspondiente, como, por ejemplo, el “súbdito japonés” –así
lo mencionan las actas–, Y. Ysaka, quien traía una pistola y seis cartuchos. En una
sesión de Cabildo de 13 de enero de 1917 el Gobierno Político comunicó al
Ayuntamiento que en virtud de los “frecuentes hechos de sangre que se han registrado en esta ciudad, no ha lugar al ocurso presentado por el señor Manuel
Chong, solicitando permiso para portación de armas”.
Hay que recordar que desde la fundación de Mexicali, en 1903, ya proliferaban las cantinas, que con el paso del tiempo fueron aumentando y para la
época en cuestión ya hasta se solicitaban permisos para establecer fumaderos de
opio, como el que Luis Wong hacía a las autoridades en julio de 1917. También
a través de estas actas, valioso testimonio histórico que nos permite reconstruir la
historia de la localidad, nos enteramos de que quedaron formalmente presos
muchos individuos, de robos dentro del mismo penal, y de exhortos de Jueces de
Distrito de otros Estados de la República solicitando la detención de personas por
diversos delitos.
Son los primeros años de vida municipal de Mexicali. Para esta fecha,
preconstitucionalista, todavía se rigen los gobiernos bajo leyes decimonónicas.
Con la promulgación de la Constitución de 5 de febrero de 1917 y la expedición de la Ley de Organización del Distrito y Territorios Federales de abril 13
de dicho año y puesta en práctica tiempo después, se especificaba, en el Capítulo VII “De la Seguridad Pública”, en el artículo 38, que en los Ayuntamientos
del Distrito Federal, así como en los territorios, la seguridad pública estaría a
cargo de los Ayuntamientos, por lo que a ellos correspondía nombrar y remover
libremente a todos los jefes, oficiales y demás personas, con aprobación expresa
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del gobernador del distrito o territorio, y que habría un inspector general de
policía a la cabeza.22
En esa misma Ley, en el capítulo IX “De la administración municipal”, se
hacía referencia, en el artículo 70, a que las corporaciones municipales deberían
combatir, por cuantos medios estuvieran a su alcance, la embriaguez y perseguir
los juegos prohibidos. En el capítulo X se hablaba de las funciones del presidente
municipal, correspondiéndole, entre otras cosas, “publicar y hacer cumplir las leyes, decretos, bandos, reglamentos, sentencias y demás disposiciones emanadas
de la autoridad (...) legalizar exhortos y demás documentos que deban surtir sus
efectos fuera de la jurisdicción respectiva (...), imponer las multas o arrestos que
correspondan por infracciones de los reglamentos de policía; ser el jefe de la
policía o fuerza de seguridad del lugar y disponer de ella para asuntos del servicio público (...)”23 En el siguiente artículo, el 77, del mismo capítulo X, se mencionaba que tendría a su cargo todo lo referente a los centros de detención.
Durante la administración de Francisco Bórquez, en que se mandó hacer
un estudio para formar un Reglamento para la Policía Rural, se observa una
preocupación de estas autoridades. Hay que mencionar que el Municipio de
Mexicali tenía apenas dos años de haberse organizado, por lo que se tuvieron
que hacer reglamentos municipales a partir de 1915, ya que antes de esa fecha
la municipalidad era antes subprefectura y no contaba con presupuesto alguno,
más que lo que designaba el Ayuntamiento de Ensenada, para subsanar ciertas
necesidades. En términos generales estas disposiciones rigieron hasta el año de
1928, cuando los Ayuntamientos del Distrito Federal y de los territorios fueron
suprimidos.
22
23
Ley de Organización del Distrito y Territorios Federales, 13 de abril de 1917.
Idem.
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162
En esta época, en que gobernaba el coronel Cantú el Distrito Norte,
proliferaron el trato de blancas, el opio, la cocaína, la morfina y la heroína en
bares, garitos y similares, así como las concesiones de juegos. Con ello obtenían
el gobierno y el propio Cantú ingresos importantes. En uno de estos garitos que
existieron en Mexicali, denominado “El Tecolote”, se encontraban cientos de
mujeres al servicio24 principalmente de norteamericanos. En el Archivo Histórico del Estado existen dos libros de meretrices. En esta época surge en los
Estados Unidos “la prohibición” de la fabricación y el consumo de cerveza, por
lo que muchos empresarios norteamericanos se establecen a lo largo de la frontera, con las correspondientes consecuencias sociales.
En 1920, Álvaro Obregón resulta electo para la presidencia de la República. Cantú, enemigo de éste, quiere provocar una revolución, lo que al final de
cuentas no hace, entrega el poder y se destierra por un tiempo de Baja California.
Con palabras de Joseph Richard Weme, concluimos acerca del periodo
cantuísta:
Al menos durante sus últimos años, Cantú estaba convencido de que mientras había sido gobernador había luchado con tesón para evitar una intervención. Patriota o no, los esfuerzos y medidas que tomó el coronel
Esteban Cantú en los terrenos moral y político, por fomentar descaradamente el vicio, y por la actitud independiente que ostentó; y sin embargo
ambos pecados ayudaron a que México conservara la soberanía sobre su
territorio. Dejando aparte la cuestión moral, lo más importante del vicio en
Mexicali y Tijuana eran los enormes ingresos que permitieron a Cantú
pagar en oro a sus soldados y en esa forma mantener la paz. Al lograr el
24
WERME, Joseph Richard, “El periodo del gobernador Esteban Cantú, 1915-1920”, en Mexicali una historia, Mexicali, 1991, pp. 255-275.
HISTORIA JUDICIAL MEXICANA III. CRIMINALIDAD Y DELINCUENCIA EN MÉXICO, 1840-1938
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orden público pudo ofrecer seguridad a las obras de irrigación y evitar que
los Estados Unidos intervinieran para vigilar que el agua siguiera fluyendo
hacia el Valle Imperial”.25
Los años siguientes fueron de reajustes en el país ante una nueva situación
política y económica. El Distrito Norte no fue la excepción, y durante un breve
periodo hubo los gobernadores civiles que tanto pedía la población. A fines de
1923 asumió la gubernatura el general Abelardo L. Rodríguez, quien permaneció
en el puesto seis años. Su periodo fue turbulento porque las cuestiones políticas
y económicas estuvieron muy presentes durante su gestión.
La organización de partidos políticos, el pertenecer a un grupo u otro
(Partido Liberal Demócrata y el Partido Laborista), aunado a la división existente
entre los propios regidores, así como la escasez del erario para resolver problemas
municipales, hicieron que en 1925 y 1927 fueran suprimidos los Ayuntamientos y
se sustituyeran por consejos municipales.
En 1926 llegan repatriados a Mexicali, expulsados de los Estados Unidos,
por lo que existió la necesidad de trabajo y de vivienda. Hubo pugnas entre las
logias de los asiáticos. Los juegos de azar provocaban constantes rencillas en
las calles de Mexicali, donde se efectuaban batallas entre ambos grupos.
Fue una época difícil para el Distrito y en particular para Mexicali. La crisis económica de 1929 afectó a esta región y mucha gente, como se ha mencionado, estaba sin trabajo. Hacia 1931, fecha en que el Distrito se convirtió en
Territorio, la miseria cundía por doquier; había desempleo, solicitud de tierras y
baja en el precio del algodón. Para solucionar el problema se dictaron varias
25
Ibid, p. 274.
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medidas, entre ellas la de contratar, los empresarios, al 100% de mexicanos en los
trabajos, además de desaparecer oficinas y reducir sueldos de los empleados.
Este es, en términos generales, un panorama acerca de la situación que se
vivía en el Distrito, y muy particularmente en Mexicali. Presentamos este bosquejo acerca de los principales delitos que se cometieron en diversos periodos históricos en Baja California y la manera en que cambiaron, según las circunstancias del
momento. En la actualidad éste es uno de los aspectos sociohistóricos de la región
que aún no se han investigado.
HISTORIA JUDICIAL MEXICANA III. CRIMINALIDAD Y DELINCUENCIA EN MÉXICO, 1840-1938
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BIBLIOHEMEROGRAFÍA
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1887-1911”, en Ensenada, nuevas aportaciones para su historia, Mexicali, UABC, 1999.
Circular de Francisco L. Montejano de 31 de marzo de 1915, Periódico
Oficial, Órgano de la Jefatura Política del Distrito Norte de la Baja California, Ensenada, Baja California, No. 9, T. XXVIII, 20 de abril de 1915.
CONTRERAS CARVAJAL, Máximo, “Ordenanza General de Aduanas Marítimas y Fronterizas”, en Derecho aduanero, 7ª. Ed., México, Porrúa, 1998.
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MARTÍNEZ ZEPEDA, Jorge, “Fundación de ranchos y colonización civil en
La Frontera, 1822-1848”, en Baja California, un presente con historia,
Mexicali, UABC. / IIH, t. I, 2002.
VERDUGO FIMBRES, Ma. Isabel, “Los Jueces municipales de Mexicali,
durante su primera fase municipal”, en Historia Judicial Mexicana,
México, Suprema Corte de Justicia de la Nación, t. I, 2006.
WERME, Joseph Richard, “El periodo del gobernador Esteban Cantú,
1915-1920”, en Mexicali una historia, Mexicali, 1991.
WALTHER MEADE, Adalberto, El Partido Norte, Mexicali, UABC, 1983.
Otras fuentes
Archivo Histórico de la Casa de la Cultura Jurídica (Mexicali), F: B.C., S:
7º Juzgado de Distrito, Se: Penal, caja 6, a. 1895.
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