Subido por Pablo Cistoldi

Gobierno electrónico. Contextos, coyunturas y propuestas

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GOBIERNO ELECTRÓNICO:
contextos, coyunturas y propuestas *
Pablo Adrián Cistoldi - 2002
Abogado - Fiscal Adjunto - Departamento Judicial de Mar del Plata
Prov. de Buenos Aires - Tel.: (223-495-0843)
E-mail: [email protected]; [email protected]
* Trabajo presentado en el XVI Concurso de Ensayos y Monografías sobre Reforma del Estado y
Modernización de la Administración Pública "Gobierno Electrónico" en el marco del VII Congreso
Internacional del CLAD (Venezuela) sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública.
Premiado con Mención Honorífica.
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GOBIERNO ELECTRÓNICO: contextos, coyunturas y propuestas
Resumen:
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1. Consideraciones metodológicas
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2. ¿Qué es el gobierno electrónico?
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3. La sociedad de la información y el gobierno electrónico vistos de noche
A. La era de la aceleración. Un mundo de varias velocidades
B. Algunos modelos de gobierno electrónico: intereses en juego
C. Algo más acerca de la brecha digital
D. Perdidos en e-Babel (de noche)
E. Aspecto nocturno de las e-democracias
F. La noche latinoamericana
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4. La sociedad de la información y el e-gobierno durante el día
A. Comunicación, expresión, tecnología y derechos humanos
B. No sólo amenazas: también oportunidades
C. Algunas iniciativas destacables
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5. Sociedad de la información y e-gobierno: propuestas para las 24 horas
A. Hacia una sociedad comunicada
B. Hacia una gestión social del conocimiento
C. ¿Qué más?
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Bibliografía citada:
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GOBIERNO ELECTRÓNICO: contextos, coyunturas y propuestas
Resumen:
En este trabajo se pretende realizar, básicamente, un relevamiento crítico de los contextos que rodean a la
problemática del gobierno electrónico. Entre dichos marcos, se mencionan: la globalización, la sociedad de la información
y la revolución tecnológica, los procesos de concentración económica, la realidad latinoamericana y del Caribe. Se
pondera asimismo, la incidencia de la cultura en los procesos sociopolíticos.
Se adopta una pluralidad de abordajes (escenarios pesimista y optimisma, metáforas, juicios de credibilidad hacia
algunas orientaciones), sin eludir la opinión personal.
Por otra parte, se efectúa un somero y subjetivo relevamiento de iniciativas de e-gobierno y conectividad, con fines
ilustrativos.
El trabajo culmina con la adopción de criterios orientadores para la implementación de proyectos en la materia. Los
mismos pueden sintetizarse en:
- Apuntar al logro de una sociedad comunicada.
- Remarcar la necesidad de generar y preservar espacios públicos de encuentro y debate.
- Promover una gestión social del conocimiento.
Se pone énfasis en lo procedimental por sobre las propuestas concretas, pues se estima que han de ser los propios
pueblos los que decidan sus prioridades políticas.
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GOBIERNO ELECTRÓNICO: contextos, coyunturas y propuestas
1. Consideraciones metodológicas
1. La amplitud de los temas propuestos en la convocatoria al XVI Concurso de Ensayos y Monografías sobre Reforma
del Estado y Modernización de la Administración Pública "Gobierno Electrónico" en el marco del VII Congreso
Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública me obliga a ceñir mi trabajo a algunos
objetivos específicos.
Uno de mis principales propósitos es el de proporcionar contextos adecuados para los temas a tratar. Si bien el acento
en lo contextual me impedirá realizar un análisis detenido de aspectos específicos del "gobierno electrónico", creo que es
sumamente importante observar a dicho fenómeno no sólo en sí mismo. Definiéndolo ex profeso y a los fines cognitivos,
como un subsistema inserto en distintos sistemas también definidos artificialmente (políticas generales, desarrollo humano,
democracia, globalización, revolución tecnológica, sociedad de la información, región latinoamericana, etc.), aflorarán más
fácilmente las múltiples dimensiones, conexiones y derivaciones del gobierno electrónico.
El universo de referencia lo constituyen los países de la región Latinoamericana y del Caribe. No intentaré formular
análisis comparativos entre las diversas naciones, sino aportar datos y criterios de probable utilidad en cada una de ellas.
Las temáticas abordadas me obligarán a introducirme en ámbitos locales (ciudades, municipios, etc.) y regionales
(continentes, bloques), debido a lo cual no adoptaré un patrón de medida único.
2. El orden expositivo será, en algunas ocasiones, circular y no lineal, justamente debido a la necesidad de abarcar
contextualmente algunas problemáticas. La estructuración del trabajo podrá parecer algo caótica (se advertirá, por
ejemplo, la recurrencia sobre ciertos temas), pero creo que ésta es la mejor manera de aportar ideas y datos útiles. La
comparación con el resultado de una exploración geográfica puede resultar fructífera: "La dispersión del conocimiento tal
como se describe en un mapa puede ser ilógica, pero es más útil para un usuario que un modelo hipotético de
conocimiento que sea bien entendido por sus creadores, pero que tal vez nunca se llegue a implantar completamente"
[Lara, 2000]. Un relevamiento del tipo "cartográfico" permite tomar nota de realidades disímiles: "accidentes" fácticos
(hechos y procesos locales y globales), "climas" más o menos fértiles hacia ciertas iniciativas, rutas y conglomerados
humanos (intereses, valores, costumbres, estrategias), límites jurídico políticos, etc. Un ejemplo de esta forma metafórica
de tratar cuestiones sociopolíticas puede verse en la "La cartografía de la calidad de la democracia", elaborada en el
marco de la Auditoria Ciudadana sobre la calidad de la Democracia llevada a cabo en Costa Rica [2001].
Difícilmente mi aporte pueda ser catalogado como "científico" (tampoco adquiere la forma de una "auditoría", tal como
se la describe en el Anexo de la Auditoría ciudadana mencionada). Aspiro, más bien, a que el mismo contenga
conocimiento fácilmente gestionable. Mi intención es, justamente, colaborar en el marco de procesos abiertos de gestión
del conocimiento (knowledge management), esto es, procesos sociales y públicos que vayan más allá de las fronteras
reales de una organización, y/o de las fronteras conceptuales de una disciplina. Además de ello, pretendo provocar
reflexiones y dejar cuestiones abiertas.
En la medida de lo posible, intentaré acercarme a los temas a tratar partiendo de aquellos datos e ideas más
difundidos, para luego ir afrontando las aristas que, a mi modo de ver, resultan menos familiares o han merecido menor
atención.
Dado que nos hallamos ante una temática atravesada por múltiples variables, es imposible abarcarla con una visión
metodológica rígida, y es sumamente inconveniente recurrir a las herramientas conceptuales de una sola disciplina
científica. Es necesario, en primer lugar, anudar conceptos afines provenientes de especialidades diversas, para construir
ideas más fácilmente traducibles en cada ámbito científico específico. Otra alternativa es la de importar y exportar términos
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de diferentes ciencias (ello ha ocurrido, por ejemplo, con construcciones tales como la de "capital social" o la de
"externalidad"). En cuanto me sea factible, recurriré a estas estrategias, tratando de emplear un lenguaje que sea, a la vez,
asequible y técnicamente aceptable. Creo que en materia de ciencias sociales no está de más complementar los diseños
de racionalidad modernos (edificios de racionalidad) con los posmodernos (redes, nudos y clusters de racionalidad). Estas
últimos diseños pueden ser metodológicos (interdisciplina, transdisciplina) y/o sociales (investigación-acción participativa,
razón discursivo-procedimental). Dado que mi trabajo es individual, el mismo carece de racionalidad social, sin perjuicio de
que he intentado contemplar múltiples intereses, siempre bajo mi personal escala de valores.
El empleo de metáforas puede ser útil para transvasar ideas entre distintas perspectivas y para propiciar nuevos
enfoques y/o significados respecto de temas complejos. Teniendo en cuenta la complejidad que revisten los fenómenos
relacionados con el gobierno electrónico, acudiré en más de una ocasión a esta herramienta, con las reservas del caso. La
utilización de ciertas comparaciones no es ajena a la ciencia (basta con pensar, por ejemplo, con las metáforas
mecanicistas u organicistas empleadas en algunas corrientes sociológicas). Lo difícil de su uso radica en que suele
olvidarse que la comparación es un dispositivo artificial, creado para un propósito (generalmente, ampliar perspectivas o
disparar nuevas ideas), y del cual hay que recoger sólo lo que dicho dispositivo puede ofrecer, sin aplicar analogías o
asimilaciones indebidas. Puesto que las metáforas y el uso connotativo de términos no presentan límites, se impone
también efectuar una lectura crítica de tales herramientas. En el campo que nos ocupa, es habitual hablar de "autopistas
de la información", "democracia digital", "gobierno electrónico", "sociedad civil" o "sociedad de la información". Términos
como estos deben ser empleados con cautela y reflexión, para no caer en equívocos, analogías poco felices o
silenciamientos de ciertas problemáticas.
3. Sin desmerecer la importancia de investigar mediante técnicas cuantitativas, he privilegiado la confrontación y
vinculación entre diversas fuentes, dado que la temática que nos ocupa ha sido tratada desde diferentes disciplinas
científicas y por interlocutores cuyos orígenes e intereses son sumamente diversos. Estimo que el conocimiento depende
menos de la acumulación de información que del número de conexiones que vinculan la información [Lara, 2000]. Para mis
propósitos no parece demasiado relevante, por ejemplo, determinar con total exactitud el porcentaje de población que
tiene acceso a internet. Me basta solamente con constatar que la mayoría de los latinoamericanos carece de este acceso,
sea por razones económicas y/o culturales. Este dato, simple e irrefutable, no merece mayores discusiones, y puede ser
asociado con otros datos de la misma clase, a fin de visualizar la forma del "bosque" que rodea a la cuestión del egobierno, sin detenernos más de lo necesario en cada "árbol" en particular.
Mi aporte es, básicamente, crítico y reflexivo. En esta tarea, no renunciaré a mi subjetividad, pues estimo que la misma
es fuente invalorable de conocimiento y comunicación. Antes bien, intentando manifestarla, haré más fácil para mis
lectores la labor de contextualizar mis afirmaciones y someterlas a la crítica. No pudiendo renunciar a mi pertenencia a
determinado país y región, mi propósito es, entonces, promover aquella clase de conocimientos que, más allá de su
"pureza teórica" o de su "coherencia", sean útiles para la búsqueda del bien común.
4. La elaboración de este trabajo ha transcurrido al compás de mis procesos personales de asimilación, los cuales se
desarrollaron en formas que van más allá de lo meramente intelectual. Enormes caudales de información, datos,
opiniones, propuestas y recetas, soplaron como un vendaval sobre mi mente expuesta. Me he encontrado encandilado por
juegos de luces informativos, con sus flashes compitiendo entre sí para atrapar mi desorientada atención. Una y otra vez
me he detenido, cerrando los ojos, tratando de recomponerme y centrarme en mí mismo para volver a encontrar mis ritmos
y mis verdades vitales. El rescate de mi subjetividad, juntamente con la asimilación de lo nuevo, me alienta a continuar
aprendiendo, a compartir logros y tropiezos, a co-laborar en la construcción de caminos viables para nuestras naciones de
América Latina y Caribe.
La constante alternancia de diferentes distancias para el tratamiento del material al que he accedido (que van desde un
análisis "externo" hasta momentos de introspección) adscribe al intento de generar una dialéctica entre pares
complementarios (pensar-sentir, descriptivo-normativo). Creo que esta es una manera aceptable para afrontar la dificultad
(o la enorme riqueza) que conlleva el hablar de algo que nos implica, en el caso, el gobierno de nuestros países y su
conjunción con las NTIC.
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5. Siento cierto rechazo a atarme a concepciones metodólogicas que secan la savia de todo acontecer discursivo. O
que ayudan, consciente o inconscientemente, a encubrir intereses. Al igual que en un proceso judicial, trataré construir
nociones de verdad en las cuales cuente el análisis relativo a la sinceridad de quien habla ("peritos", "testigos", etc.). Allí,
se trata de dar mayor o menor crédito a lo que se escucha, no solamente con base en lo que se dice, sino también a todo
lo que rodea a quien declara (motivos, vínculos con los interesados, lenguaje no verbal, etc.).
Para analizar las informaciones, opiniones y propuestas existentes en el ámbito que nos ocupa, es imprescindible
abandonar las pautas de pertinencia y las contextualizaciones propias de los litigios judiciales. No obstante, creo que las
ponderaciones de credibilidad, aunque sean insuficientes, son sumamente útiles. En las ciencias sociales también existe
esta economía de créditos y débitos. Afinidades ideológicas, grupos de pertenencia o de referencia, modas... contribuyen,
en mayor o menor medida, a formar la base no científica de toda investigación y, en ocasiones, determinan su orientación.
Las concretas "verdades" aceptadas y promovidas por una comunidad científica, un partido político o un grupo de interés,
contribuyen a configurar la realidad de una sociedad, generando externalidades (positivas para algunos, negativas para
otros). El debate científico y político no es entonces, una sola y desinteresada búsqueda común de una verdad, sino que
incluye fuertes componentes de puja entre racionalidades estratégicas enfrentadas. Los paradigmas aparecen así, para
algunos de sus portadores, como bienes intangibles cuyos dividendos varían en forma proporcional a su grado de
aceptación en los ámbitos de influencia y decisión de una sociedad. El análisis de credibilidad se impone, entonces,
cuando nos hallamos en medio de investigaciones y discusiones de problemáticas políticas y sociales.
El reconocimiento de mi subjetividad es paralelo con el de la subjetividad de las fuentes de información a las que he
recurrido. En las citas de autores e informes, mencionaré, en lo posible, algunos rasgos distintivos que permitan advertir
sus propias particularidades (profesión, círculos de pertenencia o referencia, etc.).
6. No comparto la suposición de que la suma de cálculos individuales de utilidad puede generar por sí sola el bienestar
general. Creo que existen evidencias contundentes, especialmente provenientes de las disciplinas psicológicas, de que el
individualismo no es la culminación de la maduración personal (Maslow, Rogers, Allport, Piaget, Buber, Habermas). Y no
es lógicamente válido, entonces, afirmar que la mejor sociedad posible sea aquella que los seres humanos producimos en
nuestros estados larvarios de evolución. La ciencia económica está comenzando a reconocer el valor de los valores (tanto
en sí mismos como por su calidad instrumental de bienes intangibles).
Como lo ha señalado Sen [1997], "los códigos éticos de los empresarios y profesionales son parte de los recursos
productivos de la sociedad". Si estos códigos subrayan valores afines al proyecto reclamado por amplios sectores de la
población, de desarrollo con equidad, lo favorecerán o, de lo contrario, lo obstaculizarán.
Los valores predominantes en un sistema educativo en los medios de difusión masiva, y otros ámbitos influyentes de
formación de valores, pueden estimular u obstruir la conformación de capital social que, a su vez, como se ha visto, tiene
efectos de primer orden sobre el desarrollo. Como lo subraya Chang [1997]: "Los valores ponen las bases de la
preocupación del uno por el otro más allá del solo bienestar personal. Juegan un rol crítico en determinar si avanzarán las
redes, las normas y la confianza".
... Si los valores dominantes se concentran en el individualismo, la indiferencia frente al destino del otro, la falta de
responsabilidad colectiva, el desinterés por el bienestar general, la búsqueda como valor central del enriquecimiento
personal, el consumismo, y otros semejantes, puede esperarse que estas conductas debilitaran seriamente el tejido social y
pueden conducir a todo orden de impactos regresivos. Ellos pueden ir desde fuerte inequidades económicas que, según
indican múltiples investigaciones, generan poderosas trabas a un desarrollo económico sostenido hasta, como ya se
mencionó, descensos en la cohesión social que puede, incluso, influir negativamente sobre la esperanza de vida promedio.
Uno de los efectos visibles de la vigencia de valores antisolidarios, es la extensión de la corrupción en diversas sociedades
[Kliksberg].
Este reconocimiento de la importancia de los valores en el ámbito del análisis económico es también válido, con
matices propios, desde las perspectivas de otras disciplinas sociales (política, derecho, sociología, historia, análisis
institucional). Discurso, poder, intereses, valores, nunca llegan a estar ausentes de las denominadas ciencias "blandas".
Particularmente, el estudio de la relación entre Estado, sociedad y NTIC requiere eludir la trampa de las visiones centradas
en la tecnología en sí (porque las mismas forman parte, generalmente, de estrategias de merchandising). Esto ya lo
advirtió un directivo del Banco Interamericano de Desarrollo: uno de los elementos básicos de una estrategia de gobierno
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electrónico es el de "Asegurar que el proceso sea conducido por la demanda y no por la oferta de donantes y/o
vendedores" [Jarque, 2002].
2. ¿Qué es el gobierno electrónico?
1. A fin de iniciar el tratamiento de nuestra temática, parece adecuado convenir qué entendemos por "gobierno
electrónico". A primera vista y partiendo desde lo conocido, el e-gobierno se nos presenta como un conjunto de iniciativas
y programas, caracterizados por el empleo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicación (NTIC) a la
labor gubernamental, entendida esta última en sentido amplio. Se ha dicho que ello comprende, básicamente:
a)la utilización de las nuevas tecnologías en la gestión interna de las administraciones públicas,
b)el acceso ciudadano a diferentes tipos de información,
c)las transacciones con el gobierno,
d)la prestación de servicios públicos, y
e)el proceso democrático y la participación ciudadana [Gascó].
Por su parte, en el Libro Verde sobre la información del Sector Público en la Sociedad de la Información, la Comisión
Europea distingue los servicios del gobierno electrónico (se excluye aquí el empleo interno de las NTIC), según tres
funciones principales: i) servicios de información para recoger la información ordenada y clasificada que se solicite
(como los sitios Web); ii) servicios de comunicación para la interacción entre individuos (particulares o empresas) o
grupos de personas (como el correo electrónico o los foros de discusión); y iii) servicios de transacción para adquirir
productos o servicios en línea o para presentar datos (como formularios públicos o escrutinios). Discriminando tres
ámbitos de interacción, se formula una tipología de servicios de e-gobierno:
1)Vida cotidiana:
a)servicios de información: información laboral, doméstica, sobre educación, salud, cultura, transportes, medio
ambiente, etc.;
b)servicios de comunicación: debates sobre cuestiones de la vida cotidiana, tablón de anuncios de tipo laboral o
doméstico;
c)servicios de transacción: reserva de billetes, matriculación en cursos.
2)Administración a distancia:
a)servicios de información: direcciones de servicios públicos, guía de procedimientos administrativos, registros y
bases de datos públicos;
b)servicios de comunicación: contacto por correo electrónico con funcionarios;
c)servicios de transacción: presentación electrónica de formularios.
3)Participación política:
a)servicios de información: leyes, documentos parlamentarios, programas políticos, documentos de consulta,
información previa sobre el proceso decisorio;
b)servicios de comunicación: debates sobre problemas políticos, contacto por correo electrónico con políticos;
c)servicios de transacción: referendos, elecciones, sondeos [Comisión Europea, 1998, 51].
En cuanto al acceso, puede hablarse de tres niveles:, intranet, extranet e internet [Vega, 2001]:
-Intranet; es el servicio que se brinda vía tecnología de Internet pero dentro de la institución, que incluye servidores y
páginas WWW, para uso exclusivo del personal de la organización y utilizado por lo general con claves de acceso y
nombre del usuario. Esta es una de las modalidades más desarrolladas por los gobiernos. Existen múltiples
maneras en que las NTIC pueden apoyar las operaciones internas del gobierno, en sus diferentes niveles e
instancias, sea en el seno de un mismo organismo o dependencia, o entre varias de ellas.
-Extranet; que por lo regular parte de un Intranet, ofreciéndose al público en general y donde se muestra únicamente lo
que la empresa o institución decide, utilizando como base parte del contenido que se encuentra en Intranet. A partir
de este nivel de trabajo se desarrolla el e-gobierno por iniciativa estatal.; y
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-Internet; la red mundial de computadoras con miles de servidores WWW disponibles al público en general, de libre
acceso y de una gran cantidad y calidad de contenidos. En este nivel se ubican las iniciativas de e-gobierno
nacidas en la denominada "sociedad civil".
Otra modalidad de distinción es aquella centrada en los sectores vinculados mediante el empleo de estas tecnologías.
Pueden diferenciarse aquí las relaciones intraestado/s; con proveedores y concesionarios (G2B); con los ciudadanos
(G2C) [Primer Foro de Gobierno Digital en Argentina, 2001].
También podría aplicarse, como criterio diferenciador, el origen de las iniciativas: Estados centrales, gobiernos locales,
municipios, entidades públicas aisladas, organizaciones de la sociedad civil (OSC). Hannia Vega aporta una
clasificación que tiene algunos puntos en común con ésta, adicionando como variables el grado de integración de las
iniciativas y el nivel de interacción con el público [Vega B., 2001].
Ciertamente, esta delimitación se torna bastante más compleja si se incorpora el análisis de la incidencia de ciertos
organismos internacionales y de sectores comerciales interesados (ej.: empresas de telecomunicaciones, software,
contenidos, banca, etc.).
Desde otra óptica, se han categorizado tres líneas principales de acción de los gobiernos [Martínez et al., 2001-1]:
Información en línea de servicios ya existentes. Incluye desde información y consulta, hasta la realización de trámites
en línea: por ejemplo, cuando se pone información sobre la estructura del estado, oferta de servicios, trámites en
línea. Cabe enfatizar que se trata de una línea de trabajo orientada a fortalecer la prestación de bienes y servicios,
diferente a la tercera línea de trabajo que abordamos más abajo, orientada a la participación ciudadana en la toma
de decisiones relativas de temas de orden público. Indican los autores aquí citados que la mayoría de los avances
en América Latina se ubica en este tipo de acciones.
Creación de nuevos servicios y programas. Comprende, desde la incorporación de nuevas tecnologías a viejos
servicios (ej.: educación primaria y secundaria), y la creación de servicios solo posibles con el advenimiento de las
estas tecnologías, como algunas experiencias de servicios de información para la producción agrícola. Según
señalan los autores, este tipo de acciones es aún incipiente en la región. Se está avanzado en al menos dos de las
áreas de política social más relevantes como son la educación y la salud, mediante la creación de programas de
educación a distancia y de telemedicina, y del lanzamiento de expedientes electrónicos, etc. Por lo general se trata
de iniciativas de instituciones y no de estrategias globales de gobierno.
Participación ciudadana en la gestión del estado y del gobierno. Incluye fundamentalmente la realización de consultas
a la población por parte de los legisladores o el pedido de rendición de cuentas a los gobernantes por parte de la
ciudadanía. Se nos dice que en la región estas iniciativas son las más incipientes de las tres líneas de acción
mencionadas. Los esfuerzos en este sentido se limitan, en el mejor de los casos, a incorporar la opinión de la
población respecto a los servicios públicos existentes o a la gestión parlamentaria. Entre las acciones que se
contemplan para un futuro cercano, se menciona el uso del correo electrónico para el envío de opiniones relativas a
la toma de decisiones y a los tomadores de decisiones políticas.
Podría seguirse con los criterios clasificatorios, pero creo que los aquí expuestos son suficientes para dar una idea del
conglomerado de actividades que comprende el término "gobierno electrónico". Creo, además, que un gran esfuerzo en
pos de la precisión conllevaría el riesgo de perder de vista la riqueza y complejidad que nos ofrece el fenómeno.
Algunos autores ponen énfasis en la evolución de las iniciativas de e-gobierno. Así, se menciona que, para los
analistas de la revista The Economist, se requiere pasar por cuatro etapas básicas: (i) presentación de información, en la
cual las diferentes agencias gubernamentales ofrecen información sobre sí mismas a través de la red al público en
general; (ii) comunicación bidireccional, que permite al público usuario remitir información propia por vía electrónica; (iii)
acceso a un intercambio más efectivo entre el gobierno y los administrados (ej.: el pago de tasas administrativas o la
obtención de certificados); (iv) integración de todos los servicios gubernamentales en un solo portal que condiciones de
funcionalidad y facilita información en forma completa sobre el gobierno [Vega, 2001].
En la misma línea, se señala que las páginas de Internet no aparecen con todos los servicios posibles la primera vez
que salen al aire. Generalmente se empieza como una página meramente informativa y de forma paulatina se va ganando
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experiencia y confianza para permitir diferentes trámites en la red. Se habla entonces de una escala de maduración, en la
cual se pueden identificar cinco estadíos:
-Fase 1 - Folletos electrónicos (brochureware): Primeramente se utiliza internet para publicar información de la
organización. Los ciudadanos pueden consultar información general de la oficina; quizá se incluyan indicadores
económicos, directorios de oficinas y directorios de trámites, catálogo de productos o servicios, etc.
-Fase 2 - Interacción con el cliente (customer interactivity): En esta fase, los sitios de internet permiten crear un diálogo
con el cliente. El usuario puede solicitar información específica, solicitar documentos especiales, configurar el tipo
de servicio que requiere e incluso recibir los formatos que debe utilizar para cierta transacción. El cliente no realiza,
todavía, la transacción final por la red: debe acudir directamente a la oficina o llamar por teléfono para completar el
proceso (adviértase que ahora no se habla de ciudadano sino de cliente... más adelante volveremos a tratar este
punto).
-Fase 3 - Transacciones electrónicas (Transaction enabler): El cliente puede realizar ciertas transacciones a través de
la red. Es posible solicitar un servicio y pagar por éste electrónicamente, sin necesidad de acudir o llamar a alguna
oficina. Si el producto o servicio es físico (ej: arreglo de un desperfecto en la vía pública), la solicitud y pago se
pueden hacer por internet, aun cuando el servicio o reparación se hagan después en el mundo tangible.
-Fase 4 - Relaciones personales (1:1 relationships): Aun cuando el intenet está orientado a las masas, la tecnología
permite manejar los datos de un grupo o una persona en particular, y permite tratar casos específicos. De tal modo,
un usuario puede pedir información acerca de sus trámites o el saldo de sus cuentas. Es posible realizar, una vez
identificado el usuario, transacciones individuales (ej.: información sobre multas de tránsito y pago electrónico de
las mismas). El usuario se puede identificar como perteneciente a algún grupo, lo que le permitiría acceder a
servicios diferentes de la población en general (ej.: acceso a información que sólo pudieran consultar los médicos).
-Fase 5 - Comunidades de interés (Communities of Interest): Muchas veces, un servicio es el resultado de combinar
los esfuerzos de varias oficinas de gobierno. Una comunidad de interés pone a disposición de sus usuarios, en un
solo sitio, los servicios combinados de varias oficinas (ej.: obtención de actas de nacimiento de niños a los fines de
su inscripción escolar, permisos de construcción, etc.). Esto permite realizar transacciones complejas en un solo
lugar. Este tipo de páginas es el más complejo pues exige gran coordinación interinstitucional y mucha voluntad
política [México -Caibi].
A mi modo de ver, estas categorizaciones de etapas de maduración no deben ser valoradas más que bajo un aspecto
meramente descriptivo de los diversos estratos de la actividad de e-gobierno. No me parecen admisibles, en cambio, como
modelos normativos, es decir, como caminos que deban seguirse necesariamente. Mucho más importante es, en mi
opinión, postular como deseables otras formas de maduración delineadas bajo parámetros diferentes (ej.: grados de
integración de las iniciativas de gobierno electrónico con las políticas generales y con las estrategias operativas globales;
nivel de participación ciudadana en el establecimiento de prioridades, seguimiento y evaluación de los proyectos; etc.).
2. Nuestra visión inicial del gobierno electrónico debe ser ampliada, ubicando a estas iniciativas en contextos variados
que les dan sentido (o sinsentido). Estos contextos pueden ser tanto conceptuales o estratégicos, o bien fácticos.
Mencionaré algunos de los marcos contextuales más mencionados, sin ánimo de exhaustividad, como forma de
introducción a las reflexiones del próximo capítulo.
a) Existe una fuerte asociación entre el gobierno electrónico y ciertas tendencias relacionadas con el traslado de
funciones estatales a las instituciones locales (municipios, alcaidías, etc.). Este fenómeno es ambiguo, pues convive con
nuevas formas de centralismo en materia de políticas regulatorias (ej.: lo relativo a las telecomunicaciones). A su vez, está
relacionado con la creciente importancia que se está dando, al menos entre algunos teóricos, a la "sociedad civil" (este
término es empleado en un trípode conceptual: Estado - mercado - sociedad civil). Lo que me interesa destacar aquí es
que
El giro en favor de la descentralización, de lo territorial, del reconocimiento de las heterogeneidades y de la focalización
de la acción estatal cuestionó la rigidez de los mecanismos establecidos y los atributos del modelo burocrático de
organización estatal fundado en la homogeneidad de procesos y productos. Todo ello dio lugar a una nueva realidad en la
que se advierte la construcción de un Estado de nuevo tipo y de nuevas tramas institucionales en las que la asociación
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voluntaria confronta nuevas exigencias y dilemas, mientras que la gestión estatal se revisa radicalmente para operar junto a
las OSC a través de la complementación y convergencia de esfuerzos y recursos.
En esta revisión la cuestión de los roles del Estado está dando paso a una preocupación más rigurosa y abarcativa sobre
sus capacidades y modos de gestión (Martínez Nogueira, 2000). En este tránsito aparece la problemática de la
diferenciación entre las funciones del Estado, su financiamiento, las modalidades de producción y la provisión de servicios.
El supuesto tradicional era que las funciones estatales debían ser financiadas con recursos fiscales y que las entidades
públicas realizaban la producción y la provisión de servicios. Esta asociación necesaria ha quedado superada: son múltiples
las experiencias de cofinanciamiento, externalización, tercerización o acreditación de las que son partícipes OSC. Es esta
participación la que hace que distintas relaciones sean posibles: contradicción o subordinación, competencia o colaboración,
sustitución o integración. Por consiguiente, la delimitación de los campos de acción correspondientes al Estado, al mercado
o a la sociedad civil es más compleja que la analizada por la tradición de pensamiento que remonta a Alexis de Tocqueville.
El resultado es un pluralismo de relaciones con nuevas formas de convivencia entre el Estado y la sociedad civil, muchas
veces resultantes de transacciones regidas por el mercado [Martínez Nogueira, 2001].
b) De acuerdo con otro enfoque, el Estado tiene un triple rol en su relación con la NTIC: i) como dador del marco
normativo y regulatorio general y específico, y de las condiciones sociopolíticas y económicas estructurales adecuadas; ii)
como promotor y catalizador de la iniciativa privada, a través de lineamientos, políticas y programas claros y eficaces para
todos los actores involucrados, en busca del desarrollo local y adopción de estas tecnologías; iii) como usuario modelo y
principal, tanto en la administración como en el gobierno (e-gov) [Primer Foro de Gobierno Digital en Argentina, 2001].
Nuevamente, aquí se están teniendo en cuenta los intereses del denominado mercado. No puede negarse que la
actuación estatal en materia de telecomunicaciones (sea como cliente o como regulador) es atentamente seguida por
importantes sectores empresarios, los cuales buscan incidir sobre el Estado bajo las pautas de la racionalidad estratégica
que es usual en el mercado (el cálculo de utilidad costo-beneficio).
c) Un importante conjunto de acciones estatales se concentra en lo que, según algunos gobiernos, es condición
necesaria para que la población acceda a los servicios en línea: la conectividad. En varios países de la región se están
lanzando programas masivos destinados a aumentar la cantidad de personas con acceso a la red. Se trata de programas
con diversas características según países, y que se impulsan desde los ámbitos nacionales y/o locales [Martínez et al.,
2001-1]. Esta cuestión presenta varias aristas, tales como la infraestructura de telecomunicaciones, el régimen de dicho
sector (estatal y/o privado, monopólico o competitivo, centralizado o descentralizado, básicamente regulado o desregulado,
etc.), el desarrollo de otras cuestiones conexas (firma digital, protección de la privacidad, etc.), y el denominado problema
del acceso (una de cuyas connotaciones es la denominada brecha digital).
Si se adopta un enfoque amplio en materia de conectividad y acceso (en los cuales se tenga en cuenta el rol del
Estado en el desarrollo de la cultura), se hará evidente la problemática de la creación de contenidos locales.
Las cuestiones que estamos introduciendo también tienen contacto con otro asunto en boga: la "sociedad de la
información" y del conocimiento. Este tema se ha instalado en el seno de los Estados y bloques, como por ejemplo, la
Unión Europea. Allí se sostiene que "La nueva sociedad de la información, ampliamente impulsada por una utilización
siempre creciente y penetrante de las tecnologías de la información y las comunicaciones, afecta cada vez más al sector
público" [Comisión Europea, Libro Verde, 1998, 48]. Ello se da en la faz organizacional (imitación del ejemplo del sector
privado y aprovechamiento de las NTIC para aumentar la eficacia de la administración pública), pero también en la
configuración de los modelos de representatividad y participación política (democracia digital). Este último aspecto está
íntimamente ligado a la denominada brecha digital y a otras fracturas sociales que inciden negativamente sobre la calidad
de las democracias.
La gestión global en materia de telecomunicaciones llega a abarcar asuntos tales como la educación y capacitación
laboral, la investigación y desarrollo de nuevos productos y servicios, la integración de las universidades con el mundo
empresario, todo ello en aras de formar "sociedades competitivas".
Al solo fin ejemplificativo del estado de la discusión en la materia, y sin ánimo de encontrar total concordancia con lo
que vengo exponiendo, me permito citar la siguiente advertencia:
... no podemos olvidar que las iniciativas en gobierno electrónico no forman parte de la primera etapa de una política de
inserción en la sociedad de la información y el conocimiento. Y es que diseñar e implantar estrategias en este campo no es
tarea fácil. Por eso, previamente a ello, los gobiernos deben cumplir con una serie de requisitos que faciliten el éxito de las
acciones que se ponen en marcha en este contexto. Así, entre los más importantes, debemos referirnos a: 1) una
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infraestructura de telecomunicaciones adecuada, 2) un nivel de formación digital conveniente, 3) el fortalecimiento de los
sistemas de seguridad informática, 4) el marco normativo y legal para la aplicación de las nuevas tecnologías y 5) el
liderazgo institucional y organizacional [Gascó].
Como se nos recuerda desde Chile, tampoco deben olvidarse otros obstáculos y desafíos a superar en materia de
acceso a la información pública. Por el momento, destacaré dos de ellos:
-conocimiento de la existencia y disponibilidad de los datos. Aunque esto parezca obvio, es necesario conocer que
existen esos datos y dónde solicitarlos;
-motivación para realizar estos procesos de búsqueda, acceso y uso de la información pública: Este factor motivacional
es fundamental para superar las barreras a la información, que van desde las tecnológicas hasta la comprensión
del diseño de los sitios web y la “navegación” propuesta [Maurizi, 2001].
d) Para ser realmente útil, la implementación del e-gobierno, requiere también de prácticas sociales e institucionales no
virtuales, que permitan y encuadren el uso de internet para promover la participación ciudadana. La red por sí misma no
garantiza la calidad y oportunidad de la información en línea ni la adecuación de los nuevos programas que se crean; y la
mera disponibilidad de herramientas en línea tampoco garantiza la participación en el estado y el gobierno. En otras
palabras y acerca de estas políticas, cabe preguntarse en qué medida puedan fortalecer la calidad, oportunidad y
transparencia de los servicios públicos. [Martínez et al., 2001-1]. Estas consideraciones nos llevan a la necesidad de
efectuar un análisis sociopolítico que, más allá de las generalidades aplicables a todos los Estados, sea útil en el contexto
de nuestras sociedades latinoamericanas. No basta, entonces, con el estudio de las tendencias mundiales observables en
materia de modelos de gestión estatal. También es imprescindible atender a las particularidades de las sociedades y
gobiernos regionales, caracterizados por problemas aún no superados: inestabilidad institucional, desigualdad y fracturas
sociales, extrema debilidad frente a las fuerzas mundiales dominantes (estados, organismos internacionales, empresas
multinacionales), etc.
Lo visto hasta aquí nos muestra que si el gobierno electrónico es analizado sólo en sí mismo, poco provecho se
obtendrá, al menos desde una óptica latinoamericana. Parafraseando a Ortega y Gasset, parece mucho más fructífero
considerar que el e-gobierno es "el e-gobierno y sus circunstancias".
3. La sociedad de la información y el gobierno electrónico vistos de noche
Ciertos fenómenos presentes en el firmamento de la sociedad de la información y del gobierno electrónico se dejan ver
sólo durante la noche, cuando el optimismo deja de alumbrar y se apagan las luces de los mensajes publicitarios.
¿Qué tienen de verdad las voces de alarma y las visiones apocalípticas? ¿Qué nos pueden dejar de útil para el día?
Por lo pronto, debemos tener presente que todo orden social produce víctimas. Dado que nos hallamos ante procesos
que van instaurando un nuevo orden social (revolución tecnológica y de la información), el ejercicio de la razón ético-crítica
es necesario, pues dichas víctimas pueden juzgar a tal orden como "mal".
La critica ética se inicia con la afirmación ética de la vida negada a las víctimas (por pobreza y marginalidad), y el reconocimiento de su dignidad y de su posición asimetrica o excluyente en la no-participación discursiva. Las mismas
víctimas, en intersubjetividad formal discursiva antihegemónica, van adquiriendo conciencia crítica... Así se crea solidaridad
y co-responsabilidad, para construir alternativas dialécticamente posibles [Demenchonok].
Además de existir motivos éticos para aportar al debate una visión crítica, también pueden añadirse razones
metodológicas o, al menos, estratégicas. El planteo de escenarios múltiples facilita un mejor planeamiento y monitoreo de
toda iniciativa política o social.
En este capítulo presentaré panoramas y perpectivas negativas o pesimistas. Más adelante, intentaré integrarlos con
apreciaciones optimistas, en aras de posibilitar la generación de propuestas y proyectos realistas en materia de gobierno
electrónico.
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A. La era de la aceleración. Un mundo de varias velocidades
1. Al tratar de encontrar contextos aptos para tratar cuestiones relacionadas con la denominada "democracia digital", el
"gobierno electrónico", la "sociedad de la información", la "globalización" o la "revolución tecnológica", me ha surgido con
fuerza la palabra aceleración. La lectura de numerosos materiales relativos a estas problemáticas ha apresurado más de
una vez el pulso de mis ideas, a tal punto que me ha sido difícil seguirlas, alcanzarlas y apropiarme de ellas. ¿Qué tan
míos son, entonces, esos pensamientos a los cuales me he visto llevado? Esta pregunta me lleva a otra: ¿Qué tan
nuestros son el gobierno electrónico y la sociedad de la información?
Las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del siguiente están caracterizadas, entre otras cosas, por
profundos mutaciones en casi todas las sociedades. Se oye hablar incesantemente y desde distintas posturas, de la
importancia de la innovación, de la necesidad de adaptación, del cambio social, del aprendizaje permanente, etc.
Pareciera que las coordenadas tecno-culturales dominantes:
- nos lanzan hacia el futuro, dejándonos sin presente, y
- nos llevan a comunicarnos hasta chocar unos con otros, sin otorgarnos un respiro para pensar por nosotros mismos
(o nos llevan a alejarnos tanto de algunos vecinos que terminamos olvidándonos de ellos).
Un catedrático en ingeniería de sistemas telemáticos ha sostenido, al analizar el fenómeno de la "sociedad de la
información", que
Cambios tan radicales alumbran oportunidades radiantes e individuos y conocimientos ganadores, pero también acarrean
disfunciones, sufrimiento y muchos perdedores. Cuando es preciso, las máquinas se sustituyen por otras, siempre ha sido
así. Por razones de carácter orgánico no resulta nada sencillo sin embargo renovar de forma rápida y continuada los
contenidos y procesos cognoscitivos de cada ser humano. En el orden psicológico emocional, compañero inseparable del
cognitivo, surgen naturalmente en los individuos resistencias y miedos, acentuados además por la complejidad atemorizante
del saber y de la tecnología. A este cuadro de factores hay que añadir la brutal presión sobre las vidas personales ejercida
por la implantación social de turboestructuras económicas globalizadas, que, enganchadas fanáticamente a criterios de
productividad y competitividad, expulsan a muchos seres humanos de la sociedad del bienestar.
... Si escribo como técnico, tengo que valorar en su conjunto como asombrosos -con todas las excepciones que hagan
falta, incluso aunque sean muchas- los logros de matemáticos, físicos, ingenieros, informáticos y de todos cuantos
contribuyen a inventar o producir dispositivos, sistemas y aplicaciones de todos los tipos y para todas las actividades
humanas. Pero si escribo como ciudadano y usuario medio de la infosfera, entonces tengo que reconocer que gran parte de
la infotecnología que nos venden y usamos, casi siempre de forma trivial, está todavía a varios años de alcanzar su etapa
de madurez. La prueban con nosotros y así aprendemos ellos y nosotros a la vez, aunque nosotros pagamos todas las
cuentas, sin que tengan la mínima delicadeza de hacernos accionistas por actuar de cobayas.
... Ahora, el mundo se ha transformado en un espacio social que se recorre informativamente en segundos y en un
espacio físico que se cubre en horas (o en segundos). Fuerzas económicas, técnicas y políticas de un poder antes
desconocido gobiernan los flujos que modifican los estados de ese mundo y de sus habitantes. En medio de las turbulencias
y de tanta complejidad, los cerebros humanos operan imprevisiblemente regidos por una mezcla misteriosa de racionalidad
y animalidad. La constitución de comunidades nootrópicas y el despliegue progresivo de la noocultura no garantizan la
práctica de la justicia, la virtud, la solidaridad o la sabiduría. De hecho, la fragmentación del conocimiento, que conduce
invariablemente a la superespecialización, es, en primera instancia, sinónimo de ignorancia [Sáez Vacas, 2000].
La relativa inmovilidad y aislamiento de las sociedades tradicionales, resquebrajada en el mundo occidental a partir del
Renacimiento, se está transformando, para muchos, no sólo en una pieza de museo, sino también en algo mal visto. Ello
encuentra correlato con cambios en los modos de pensar, que pueden sintetizarse en la pérdida de interés por las
"esencias" y por la "naturaleza de las cosas", en aras de la utilidad; y en la cada vez menor alusión a valores perennes,
sustituidos por la racionalidad estratégica y por una cosmovisión neoevolucionista. La crisis de los "grandes relatos" lleva a
canalizar la sed de transcendencia por otras vías (innovación constante, satisfacción total, supervivencia de la empresa,
éxito, consumo). La vocación (el "llamado") que nos propone la civilización de la aceleración ya no es ni Dios ni la
Revolución. Es el cambio por el cambio mismo. La voz de la Evolución nos llama a través de sus tecnoprofetas, y ¡ay de
nosotros si nos quedamos en el camino!
¿En qué medida afecta este fenómeno a las iniciativas de gobierno electrónico? Al respecto, se ha dicho que
... La incorporación actual de la Internet es, en gran medida, resultado del cabildeo de las empresas privadas por
aumentar sus mercados de infraestructura, equipo, programas, etc. La capacidad del sector privado de incidir en la agenda
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pública en materia de incorporar la Internet a las políticas públicas es, aunque generalmente poco visible, muy importante.
No quiere decir que estos intereses sean necesariamente negativos, pero responden a una agenda particular de este
sector, generalmente ligado a intereses comerciales en la producción de equipos y de soluciones informáticas para el uso
estatal, así como con, por ejemplo, apoyarse en las compras del estado para contar con economías de escalas en el
comercio electrónico nacional [Martínez et al., 2001-1].
2. Ciertamente, la aceleración no es lineal, pues hay sociedades, instituciones sectores sociales más afines y otros
más refractarios al cambio. Industrias tales como la informática o la biotecnología están inmersas en el vértigo de la
innovación continua, y son factores generadores de las mutaciones a las que nos venimos refiriendo. Lo propio puede
decirse respecto de los movimientos de capitales alrededor de todo el mundo. Sectores y países pobres o marginados,
personas de edad avanzada, etc., únicamente reciben algunas de las consecuencias de estos cambios, o directamente las
padecen (bajo la forma de desempleo o exclusión). Según Fernando García Selgas, la persona más cualificada en las
problemáticas de la temporalidad social -Barbara Adam- parte de la idea de la compleja multiplicidad del tiempo. En otras
palabras, no habría tiempo sino tiempos: “un collage de tiempos múltiples [...] que existen simultáneamente” [García
Selgas, 2001; Adam, 1992:179]. El movimiento en distintas velocidades genera fracturas, y choques, entre diversas
regiones mundiales y en el seno de cada país. De ahí que términos tales como "brecha digital" revelan sólo el efecto
excluyente que genera la irrupción de las tecnologías digitales, dejando en segundo plano los efectos invasivos de tal
fenómeno. Aparece aquí como un arma estratégica no sólo la información, sino también la velocidad con que se obtiene y
procesa la misma. Fenómenos tales como la llamada "flexibilización laboral", las "relocalizaciones" de empresas
transnacionales, las "corridas financieras" o el "capital golondrina", están íntimamente asociados con los flujos de
comunicación en "tiempo real", e irrumpen en cualquier sociedad, amenazando especialmente a los países o sectores más
vulnerables, que carecen de capacidad de reacción inmediata. En otras palabras, a más velocidad, mayor probabilidad de
colisiones.
Estos choques o invasiones no siempre son perceptibles directamente. En este sentido, se ha dicho que la
composición empresarial reproduce y profundiza los esquemas de una realidad de exclusión comunicacional que tiene su
origen en la vertiente económica. Por este motivo, para el ciudadano latinoamericano común, la presencia de nuevas
tecnologías en su vida tal vez sea un hecho imperceptible [del Álamo, 2002]. El impacto de ciertos usos de las NTIC no es
algo materialmente perceptible, dado que nos hallamos ante fenómenos sumamente complejos e inasibles. Lo que se
suele padecer son los efectos de algunos de esos usos (ej.: el día a día del "riesgo país", con la consecuente incidencia
sobre los países endeudados).
Con tono dramático, se nos habla de un nuevo escenario, que
... lejos de asentarse en el establecimiento de fronteras y límites se alimenta del derrumbe de barreras, fortificaciones y
cualquier otro medio de control del flujo de poder, de modo que con el alejamiento y la velocidad de despliegue de éste lo
que se asume no es que quienes lo detentan estén siempre ahí, en las torres de vigilancia, sino que, por el contrario, son
inalcanzables porque no paran de moverse y no hay posibilidad ya de confrontación directa... [Sáez Vacas, 2000].
También se ha dicho, desde una perspectiva tan crítica como la recién citada, que
... cuando Charles Darwin publicó el 1859 "El origen de las especies", sustentando que la selección natural permite sólo
sobrevivir y reproducirse a las especies más aptas, no pudo imaginarse que 142 años más tarde, su teoría aplicada a la
evolución de los Estados, enfrentados hoy a una dinámica economía global acompañada por una gran revolución
tecnológica, podrán sobrevivir tan solo aquellas economías nacionales, empresas y personas, que se presenten como las
más aptas.
La única diferencia entre el "darwinismo económico y tecnológico" y el natural es que, mientras éste tardó millones de
años en ir descartando a las especies no aptas, la selección que viene paulatinamente haciendo el mercado global, en muy
poco tiempo puede convertir a muchos Estados-Nación en economías inviables, provocando por tanto un temible impacto
sico-social [Quagliotti de Bellis, 2001].
Asimismo, se ha afirmado que, en la actualidad, la distancia que separa a los países ricos de los países pobres es
mayor y crece más a nivel de conocimiento que en cuanto a PIB per cápita (Banco Mundial: 1999). De este modo, la mitad
de la población del mundo nunca ha llamado por teléfono, el 15% de la población cuenta con el 65% de las líneas
telefónicas y el 85% de los teléfonos móviles y el 99% de los faxes, el 97% de los usuarios de Internet se encuentran en
los países desarrollados (CID:1999). Asimismo, la tendencia en los mercados tecnológicos mundiales es a la
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concentración de la cuota de mercado en manos de un número cada vez más reducido de empresas y al endurecimiento
de los derechos de propiedad intelectual (PNUD: 1999), cosa que desfavorece claramente a los países en vías de
desarrollo [Prats, 2000-2].
Coincido con el autor mencionado en cuanto afirma que el mercado financiero es quizás el máximo exponente de la
globalización de la información y del influjo de las nuevas tecnologías. En el ámbito específico del movimiento de capitales,
el anonimato que presenta el sistema en el "tiempo real", torna casi imposible alcanzar y responder a los autores de
determinadas maniobras (ej.: variaciones especulativas de cotizaciones de acciones o de títulos públicos, lavado de
dinero, etc.). Velocidad es aquí sinónimo de facilidad de impacto y de facilidad de huida.
Según Vidal Jiménez [2001], la mundialización de la economía supone, ante todo, una estrategia global de circulación
espontánea del capital a la velocidad absoluta de las ondas electromagnéticas informáticas. La mayor parte de la actividad
económica en esta "era de la información" ya no es productiva, en sentido estricto. Prosigue diciendo el nombrado, citando
a Marta Harnecker y a Ignacio Ramonet, que el 95% de toda la actividad económica actual es exclusivamente financiera;
se reduce al desplazamiento de capital en tiempo real, por medio de la órdenes de compra y venta trasmitidas
electrónicamente (Harnecker, 1999). Esta economía especulativa -añade- ya no responde al principio elemental de la
utilidad como capacidad de satisfacción de las necesidades. La desigualdad en el reparto del bienestar mundial, y el
consecuente deterioro de la capacidad de demanda de los mercados de bienes y servicios útiles, justifica esta salida para
los capitales excedentes.
Tal diferencia de "velocidades" de empleo de la información tiene correlato en otras variables, tales como la desigual
distribución del acceso a internet. En Europa, la utilización de Internet por el conjunto de la población es superior a los
índices de penetración en los hogares. A su vez, la difusión de Internet en las empresas es muy superior al índice de
difusión en los hogares [Comisión Europea, 2002]. Ello también ha ocurrido en otros ámbitos ligados a la tecnología y las
comunicaciones, como es la telefonía. Esto es lo que nos dice Todart [2002], respecto de la nación mexicana.
La disparidad de velocidades en cuanto a manejo de la información se advierte incluso en el seno de aquello que
denominamos "mercado". En la industria de bienes y servicios se han desarrollado sistemas de investigación y desarrollo,
logística y gestión de la información que operan con una celeridad excesiva para los consumidores finales. Los sectores
financieros, productivos y comerciales del mercado utilizan la información en forma marcadamente más intensa que el
sector consumidor. La lógica del beneficio predomina en aquéllos, frente a un abanico de motivaciones observables entre
la masa de consumidores y aún en el sector laboral:
La posibilidad de interconectar tecnologías y campos del conocimiento, y los ingentes recursos financieros y humanos
disponibles explican el otro rasgo distintivo de la nueva era tecnológica: la reducción progresiva del "período de maduración"
de los avances conseguidos. El tiempo que transcurre entre la investigación en el laboratorio y el producto final puesto en el
mercado es cada vez menor. El periodo cada vez menor de obsolescencia de los productos es funcional a un modelo
consumista, radicalmente no sostenible, basado en la cultura del "usar y tirar". Un fenómeno que, más importante, limita los
mecanismos de control social sobre los resultados de la investigación: el ritmo de introducción de productos en el mercado
es mucho más rápido que la capacidad de respuesta de la sociedad a las posibles consecuencias de los mismos (Durán y
Riechmann, 1998).
... Nos encontramos ante una sociedad enfrentada con la contradicción de la presencia creciente de la tecnología en cada
hecho cotidiano y la marginación consciente de toda intervención social en la orientación de sus objetivos estratégicos. El
auge de la desregulación y las fusiones va de la mano con el paro estructural y el deterioro de la calidad del empleo; la
defensa del libre mercado -libre de regulaciones y control social-, justifica el despilfarro de los recursos energéticos y
naturales. La capacidad de resolución a nivel mundial de demandas tan elementales como el suministro de agua y de
alimentos está gravemente comprometida por un desarrollo tecnológico con orientaciones meramente productivistas [Durán
Carrera].
Y aún en un mismo sector del mercado, se advierten diferencias, con consecuencias visibles. Cuéllar Meléndrez [2001]
cita las siguientes palabras del presidente de la firma Cisco Systems: "en el futuro, no serán los grandes quienes se coman
a los pequeños, sino los más veloces, quienes superen a los lentos". La disponibilidad de información en tiempo real es
uno de los componentes esenciales de la velocidad de maniobra. En esta línea, se ha dicho que la competencia de
mercado produce una creciente división entre quienes manejan información y los que no lo hacen, añadiéndose que
quienes cuentan con los recursos necesarios a menudo manejan mayor información [Vicherat (Kane, 1991)].
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3. Ahora bien, siendo el Estado uno de los mayores gestores de información de todo tipo, resulta claro el interés de
ciertos sectores del mercado por acceder con mayor facilidad a dicha información. Analistas de riesgo, operadores
bursátiles y banca, por citar algunos ejemplos, manejan la información como activo y, más aún, como diferencia
competitiva. Dicha ventaja tiene períodos de obsolescencia muy breves (tanto como el tiempo que demanda a los
competidores acceder a los mismos datos).
Algo similar ocurre, de la mano de la denominada flexibilización empresaria y laboral, con algunos sectores
productivos. El análisis permanente de costos laborales y fiscales, entre otros, permite a las empresas multinacionales
efectuar fulgurantes procesos de deslocalización y relocalización (o tercerización) de los determinados segmentos o
etapas de una cadena productiva (ej.: autopartes).
En la medida en que los Estados se pliegan a la desregulación de las telecomunicaciones y a las iniciativas de egobierno, contribuyen a acelerar los procesos que venimos describiendo, y en los cuales se ven compelidos a participar.
Así como ha sucedido con otros bienes públicos (ej.: medio ambiente), son las grandes redes de empresas -y sectores
tecnológicos específicos- las que están en condiciones de aprovechar de inmediato la cada vez más abundante
información, teóricamente disponible para todos.
Me parece interesante comentar aquí la opinión de Avaro acerca del fenómeno de globalización del movimiento de
capitales, específicamente en relación con América Latina. Debo aclarar que no asigno entidad propia y capacidad de
acción al “capital”, creencia ésta que podría llevar a pensar que el mismo sería una especie de criatura transpersonal, con
deseos y decisiones propias. Decir, por ejemplo, que el capital “luchó” o “es propietario” puede ser, o una simple licencia
literaria, o una forma de animismo (en el caso, integrante de una visión conspirativa llena de demonios terrenos). Creo que
nos hallamos, más bien, frente a resultantes, observables en determinados campos de acción en los cuales predominan
ciertas fuerzas (ej.: racionalidad estratégica aplicada en la búsqueda de lucro monetario, lógica del beneficio). Dicho esto,
paso a reseñar las reflexiones del mencionado autor.
Nos dice Avaro que el capital luchó siempre contra la trampa de la territorialidad y lo logró, dada su actual capacidad
de “comprimir el tiempo/espacio”: el capital tiene una libertad de movimientos para localizar la fijación/des-territorialización
antes desconocida. Denomina a esto como la ‘propiedad absentista del capital’ con respecto a la territorialidad estatal,
añadiendo que aquél es un propietario de un no-lugar [en similar sentido, Toudert, 202].
Destaca que el Estado –mejor dicho, los gobernantes-, en su búsqueda por re-encontrarse con el poder, emprendió
una estrategia descentralizadora (re-localizar, re-territorializar el Estado central en jurisdicciones más descentralizadas),
creyendo tal vez que, reduciendo el territorio social, puedan encontrar lo que han perdido: la solidaridad y la
eficacia/eficiencia. Y agrega que, como lo demuestra la historia reciente, la descentralización ni se re-encontró con la
solidaridad perdida, ni es más eficaz en las ventanillas de cobro de impuestos: “el capital se mueve y deja los estados
descentralizados cobrando impuestos a los desempleados”. Afirma que es ampliamente aceptado que la globalización
implica estatalidades mínimas, desmantelamiento de políticas sociales y de bienestar; que causa mayores desigualdades
de ingresos vía destrucción de empleo y transformación violenta de los distritos industriales domésticos; y que la
competencia por atraer inversiones externas paraliza las políticas activas de la estatalidad en pro de igualar parámetros de
bienestar.
Plantea también la siguiente discusión, con la consecuente encrucijada para los Estados:
Como las estatalidades no pueden planificar el largo y mediano plazo con política fiscal, cambiaria y monetaria, las
empresas -sostienen los capitalistas- no pueden en un medio de inseguridad constante crear nuevos puestos de trabajo
duraderos y mejor pagos... ¿Qué puede hacer el Estado si el que controla la división social del trabajo son las empresas
transnacionalizadas? ... La estatalidad nacional entra en el dilema del down sizing: la desregulación e incentivos fiscales
para promover el comercio internacional corre a costa de los trabajadores, de muchos empresarios y a la larga del propio
sistema capitalista doméstico-estatal.
Nuestro autor postula que lo nuevo de la era global es la pérdida del nexo entre pobreza y riqueza, y esto es, según
Bauman, a causa de la globalización que divide a la población mundial en ricos globalizados, que dominan el espacio y no
tienen tiempo, y pobres localizados, que están pegados al espacio y tienen que matar su tiempo, con el que no tienen
nada que hacer. Y añade:
Mientras la estatalidad, el poder político, intenta echar cerrojos, la subpolítica se cuela por la ventana. Mientras la
subpolítica corroe y difumina la estatalidad, ésta se vuelve imprescindible para contener la pobreza... La paradoja es clara:
hacer una nueva política sin los pobres es claramente no hacer política.
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Señala que, según Lafontaine y Müller, la volatilidad del mundo financiero es provechosa no sólo para los bancos
(transnacionalizados a la misma velocidad que la burbuja financiera que crean); sino también para las empresas que
lideran la distribución social del trabajo. Dichas empresas pueden conseguir de este modo financiamiento adecuado en
cualquier lugar del mundo. La afluencia del financiamiento externo en las economías domésticas de América Latina
depende, entonces, de un equilibrio entre las tasas de interés y las rentas de actividad. Refiriéndose a nuestra región y
sobre esta base, pasa a decir que
La relación flujos de capital y crisis financieras ha sido y es problemática en la región. Por una lado, como señala el
Banco Mundial (véase Informe sobre el desarrollo mundial, 1997: el Estado en un mundo en transformación, 1997), es
positiva puesto que se pueden impulsar inversiones sin masas de ahorro interno, vía los modernos sistemas financieros
mundiales, y además se tienen que hacer reformas para ofrecer altas tasas de rentabilidad en las inversiones (léase
privatizaciones). Pero existen desventajas marcadas para las inversiones en cartera, que según el informe del BID de 1996,
tuvieron una fuerte explosión entre 1992 y 1994. Luego en 1995 las inversiones en cartera tuvieron una abrupta caída, fruto
del tequila, para luego en 1997 significar sólo 24% del boom de 1994. Esto no es lo que se podría llamar un sistema
financiero estable. Muy por el contrario el comportamiento ‘en manada’ de los inversionistas extranjeros, es causado, entre
otras cosas, por la escasa diferenciación de los sistemas bancarios en América Latina [Avaro].
Si recordamos que una de las características de la denominada sociedad de la información es la posibilidad de acceso
a enormes caudales de datos en “tiempo real”, vemos claramente la incidencia de tal disponibilidad sobre la actividad
financiera (especialmente aquella de tipo especulativo) y sobre las constantes reestructuraciones globales de las
empresas transnacionales.
Lo que venimos diciendo nos muestra que, en todo aquello relacionado con la sociedad de la información y el e-gobierno,
las fuerzas en juego son complejas. Aún desde una postura comprometida con estos cambios, se sostiene que el impacto
de las nuevas tecnologías y de la Sociedad de la Información es incremental, a menudo contradictorio y varía de país a
país. La tecnología está evolucionando rápidamente; la sociedad de la información no tanto [Prats (OCDE, 1998)]. En esta
línea, se ha señalado que la evolución constante del volumen de conocimientos y la tecnología, ha potenciado la capacidad
del hombre para intervenir en todas las áreas de la ciencia y la tecnología, pero se nota una deficiencia en cuanto a la
transferencia de estos resultados a la sociedad. [Ranguelov Youlianov].
4. Es éste uno de los contextos en que se desenvuelve la problemática del e-gobierno. Debemos recordar que al
hablar de dicho tema se mencionan las necesidades de contar con una adecuada infraestructura en materia de
telecomunicaciones, y de garantizar el "acceso" a la ciudadanía. Si nuestros países, empresas y habitantes corren a una
velocidad diversa de la que se imprime en otros lugares del planeta, será imprescindible contar con diseños de las
"autopistas de la información" que garanticen la circulación a distintas velocidades, reduciendo las consecuencias
marginantes e invasivas que suele generar tal diferencia, construyendo puentes para preservar los lazos comunicacionales
preexistentes, y efectuando desvíos para evitar demoler los edificios culturales que son parte del patrimonio común de la
población.
Aquí puede ser útil emplear la metáfora del sistema de transporte automotor y su regulación. Bajo esta comparación, la
problemática relación entre gobiernos y sociedad de la información nos muestra la existencia de múltiples factores:
- diseño de los "vehículos tecnológicos": económicamente accesibles y/o seguros y amigables, individuales y/o
colectivos, con modelos y/o sectores adaptados para personas discapacitadas (me pregunto: ¿mejoraría la circulación
vehicular si se diseñaran vehículos sin frenos?);
- planificación y control de la seguridad vial (protección de menores, privacidad, integridad, autenticidad);
- tendido de la red (acceso digital; vinculación con "autopistas" internacionales);
- señalización y orientación (acceso a los contenidos);
- educación vial y otorgamiento de licencias (enseñanza de navegación individual y regulación de los "transportes
colectivos") y prioridades de paso ("ambulancias sociales" de alta velocidad: salud, prevención y manejo de catástrofes,
investigación pública, justicia, seguridad urbana, etc.);
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- diseño urbanístico (preservación de las vías de comunicación humana y social preexistentes -cruces, puentes,
sendas peatonales-);
- integración con otros medios de "transporte de datos" y comunicación (red integral de comunicación);
- distribución de costos ("peajes", impuestos, concesiones, subvenciones, servicios gratuitos);
- industrias relacionadas, implicancias económicas directas (fábricas de vehículos y autopartes informáticos, tendido
vial, publicidad en las "rutas", transporte comercial de datos, transacciones electrónicas, creación de contenidos locales);
- sistemas de asignación de derechos y responsabilidades (primero el "peatón tecnológico"; riesgo informático; seguro
obligatorio).
La geografía nos puede proporcionar otra metáfora fructífera. En algunas de nuestras naciones, la movilidad
internacional de los capitales genera efectos similares a los de las inundaciones y las sequías, que se conjugan con la falta
de sistemas de tratamiento de tierras. El caso argentino es una clara muestra. Durante épocas de abundancia o
excedentes de capital, o en momentos coyunturalmente favorables, llegan lluvias financieras (anheladas y bendecidas por
los gobiernos y por ciertos segmentos del mercado), cuyos montos alcanzan a ser torrenciales (capital golondrina, lavado
de dinero, créditos internacionales de dudosa necesidad). Estas precipitaciones suelen verse cristalizadas en inversiones
de escasa sustentabilidad (shoppings, construcciones de lujo, planes de desarrollo centralizados –con asesoramiento
externo- que nunca se terminan de ejecutar, etc.). En tierras institucionalmente áridas, el rendimiento social de esta
liquidez es sumamente bajo; en otros sectores de escasa capacidad de absorción, los shocks de importaciones rebasan la
capacidad de consumo y ahogan la producción local... Cuando retorna la sequía (por falta de nuevas inversiones y
escurrimiento incontrolado -huida- de capital), no queda casi nada en pie... Al observar estos ciclos, la ausencia de
políticas de optimización de recursos hídricos respecto del capital se torna notoria.
Podemos continuar con este ejercicio de imaginación, apelando a los contrastes: los movimientos de capitales no se
asemejan a los del sistema circulatorio de un organismo medianamente sano. ¿Qué ser sobreviviría si su sangre huye
instantáneamente de aquellos órganos y zonas que más la necesitan en determinados momentos? ¿Y cuánta sobrevida le
pronosticamos a otro en el cual se acumulan raudales de este líquido vital en sus centros cerebrales?
Cierro aquí este ejercicio de imaginación, pues mi intención en este punto no es la de generar respuestas sino la de
dejar interrogantes abiertos. Lo cierto es que la cuestión del gobierno electrónico es parte de fenómenos más amplios tales
como la globalización, la revolución tecnológica y la denominada "era de la información", con las profundas mutaciones
que todo ello trae aparejadas en la configuración de los Estados, en las relaciones internacionales de poder y en la
distribución (mejor dicho concentración) de la riqueza, en un marco de indudable inestabilidad para las naciones menos
favorecidas. Las decisiones que se adopten en la materia que nos ocupa deben contener, entonces, componentes de
estrategia geopolítica.
B. Algunos modelos de gobierno electrónico: intereses en juego
La ley de la oferta y demanda es una de las modalidades de un sistema de normas que nos ha estado gobernando
desde antaño. Sin marcos éticoculturales, conduce tendencialmente al primado del fuerte sobre el débil (del productor
fuerte sobre el productor débil, del consumidor fuerte sobre el consumidor débil, del productor fuerte sobre el consumidor
débil y viceversa). Justamente esta ley básica (la ley del/lo más fuerte y/o hábil), es la que rige en la física y en el
mantenimiento del ecosistema. Amo sobre esclavo, blanco sobre negro, varón sobre mujer, vencedor sobre vencido, han
sido normas sociológica e históricamente observables.
Sociedad de la información y mundo globalizado son dos rasgos fuertemente asociados con las leyes del mercado o,
cuanto menos, capitalizados desde "los mercados". Personalmente, creo que la “sociedad de la información” tiene muy
poco de social, y el “mundo globalizado” tiene poco de humanizado. Opino además que estas carencias se deben, en gran
parte, a que dichos fenómenos mundiales regidos preponderantemente por las leyes del mercado. Bajo esta óptica, el
mundo globalizado no es un mundo de todos (hecho por y para todos), sino un simple hábitat humano, favorable para
algunos y hostil para muchos. Los capitales suelen ir hacia donde más rédito se obtiene. Y esta constante empíricamente
constatable, forma parte de lo impensado mundial (parafraseo a los analistas institucionales de orientación freudiana, que
hablan de la impensado institucional).
Sobre este impensado se edifican muchas iniciativas de e-gobierno. Los sectores financieros (especialmente, analistas
de riesgo, agentes bursátiles, inversores profesionales) y las empresas transnacionales son quienes se encuentran en
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condiciones de apropiarse inmediatamente de la información suministrada por los gobiernos. Con dicha información en la
mano, potencian su poder y ello, a la vez, incrementa la inestabilidad de sociedades y Estados.
¿Por qué hablo de impensado? Porque pienso que existe una importante derivación entre los modelos de personalidad
propuestos en las sociedades “desarrolladas” y la generación de las consecuencias que aquí analizamos. En efecto, en
dichas sociedades predomina la división, no sólo del trabajo, sino también de las personas, en roles diferentes (trabajador,
inversor, integrante de una familia, contribuyente, cliente...). Cada rol contiene sus lógicas y racionalidades propias. Y
entonces, un mismo individuo (ej.: un obrero francés simpatizante con el socialismo) puede ser sumamente especulativo
en sus inversiones económicas, a la vez que solidario en una campaña de colaboración con los niños africanos. El
software social con que estamos siendo equipados provoca personalidades con serias dificultades para programar la vida
en forma consistente. Este despedazamiento de la personalidad, multiplicado por millones y potenciado por el anonimato,
se traduce en vectores de fuerza que generan inestabilidades sociales en algún lugar del mundo.
El molde cultural predominante sobre el cual se basa esta estructura de personalidad es el modelo neoliberal. Sin
perjuicio de poderse hablar desde otras perspectivas (modelos o arquetipos mentales, imaginario, ideologías, narrativas,
etc.), recurriré aquí al concepto de memes para describir al molde neoliberal. Alejandro Piscitelli, nos recuerda que en su
sentido original, los memes eran considerados como unidades básicas de transmisión cultural o de imitación (Dawkins).
Así, los memes circularían de mente en mente; los más exitosos en esta carrera evolutivo-cultural conforman nuestra
atmósfera de ideas contemporánea. A la definición de meme como unidad de herencia cultural análoga al gen, se le
agregó la idea de representación interna del conocimiento (Plotkin). En otras palabras, los memes "causan" en nuestras
mentes efectos comportamentales. A ello se le adicionó la noción de auto-constitución (Dennett). Refiere Piscitelli que esta
última observación resulta de una gran utilidad para ver la autonomía relativa de los memes y para tratar de entender su
epidemiología: cuándo y dónde surgen, cómo se transmiten, cuál es su grado de letalidad, en qué medida logran sobrevivir
a los avatares de la cultura, etc. El nombrado dice también que "uno podría perfectamente ver al modelo neoliberal como
un meme... Seguramente se están incubando -por los errores, las insuficiencias y las limitaciones de este meme
neoliberal- otros memes diferentes...". Y más adelante señala que "El desarrollo tecnológico y la tendencia globalizadora
de los mass-media en las últimas décadas introdujeron mutaciones en la producción y circulación de los memes. En el
mundo mediatizado, los memes van y vienen de las mentes de los espectadores-lectores-oyentes -en fin- ciudadanos,
como lo hacen los virus" [Maguregui (Piscitelli)]. Un aspecto de la realidad es que el meme neoliberal ve potenciada su
capacidad de circulación y reproducción gracias a las tecnologías de la información y la comunicación. La cultura del
consumo (que se traduce también en consumismo informativo) y el prototipo de ciudadano-cliente son dos de las formas
en que se manifiesta este fenómeno.
En cuanto al primer rasgo mencionado (cultura del consumo), se habla del "reino de la domesticación de las
emociones" y de un "hedonismo consumista falsamente consolador"; en tal estado de cosas, el compromiso moral
ilustrado y sus secuelas de justicia social son barridos ante el empuje de la única referencia legal, la del beneficio y el
predominio del fuerte sobre el débil: el nuevo darwinismo social cibernético [Vidal Jiménez 2001].
Respecto del otro fenómeno (visión de los ciudadanos como clientes), cabe mencionar que en el manifiesto de
Tarragona, elaborado en junio de 2000 por representantes de las redes ciudadanas de Cataluña, se sostuvo que internet
es mucho más que negocio y ocio; que el acceso y uso de la red es un nuevo derecho ciudadano; y que en el mundo
global los ciudadanos corren el peligro de convertirse en usuarios/clientes. Se dijo también que las administraciones no
pueden omitir su responsabilidad, debiendo actuar coordinadas -conjuntamente con las redes ciudadanas y la iniciativa
privada- y bajo la modalidad bottom-up (redes) y no top-down [Manito]. Más abajo volveremos sobre el tema.
Los mercados globales y desregulados son propuestos, en forma pensada, como modelo normativo (jurídico-político y
cultural) desde los sectores comerciales con mayores intereses depositados en la vigencia de dicho sistema. A su vez, en
la medida en que los gobiernos "compran" ciertas modalidades de e-gobierno y de "sociedad de la información",
contribuyen a potenciar la vigencia del meme neoliberal y, a través de ello, a construir una globalización sin mundo, y una
información sin sociedad. No es infrecuente que los portavoces públicos de esta exhortación sean -pensada o
impensadamente- algunos representantes de la ciencia económica, directivos de organismos internacionales y dirigentes
políticos (de los países y/o sectores que más se benefician con el modelo). Veamos un ejemplo:
En dos artículos de opinión publicados en el diario El País -del 31 de julio y 16 de agosto de 2000, respectivamente-,
Manuel Castells y José María Mendiluce reflexionaban sobre el futuro de África y sus posibilidades de desarrollo a través de
Internet (...) Castells repasaba las oportunidades políticas y económicas que le quedan al continente en el marco de una
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economía globalizada, crecientemente dependiente de la tecnología y de la información, en la que cada vez se valoran
menos las exportaciones agrícolas y de materias primas (... ) El eurodiputado contrastaba las oportunidades expuestas por
Castells con la crudeza de los hechos. De los hechos políticos con la fracasada cumbre entre los países de la Organización
para la Unidad Africana y los quince de la U.E., en la que las reivindicaciones de los africanos no fueron atendidas. Con la
crudeza de los datos: de un continente que aporta el 1% del PIB mundial pese a representar el 10% de la población, con 37
países en una situación límite alimentaría -según la FAO- y que soporta una deuda externa que incluso acreedores como el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional califican ya de "insoportable" e "impagable", al pago de cuyos intereses
los países más endeudados dedican cuatro veces más que a educación y sanidad. Un continente azotado por el SIDA -en
donde se concentran el 70% de los casos- y las guerras; conflictos supuestamente políticos que esconden, según
investigaciones del Banco Mundial, razones comerciales como el tráfico de diamantes en dos de cada tres casos y que se
alimentan de la exportación de armas por parte de los países ricos. El compromiso sigue sin llegar y las contradicciones
patentes: en una misma reunión, la del G-8 en Japón en julio de 2000, los países ricos escatiman recursos para la
investigación en la vacuna del SIDA -necesidad urgente en África- mientras se habla de la importancia del desarrollo de
Internet en el continente [Moñux Chércoles].
Nos recuerda también el citado que no todos los países parten de la misma situación. Los expertos del Banco Mundial
-señala- presentan las oportunidades que ofrecen las TIC como si los países de "menos ingresos" pudieran movilizar para
este capítulo el mismo porcentaje de recursos que los países ricos, como si su poder en los mercados fuera equiparable al
de aquellos, como si muchos de ellos no estuvieran atenazados por una deuda externa impagable. Prosigue diciendo que
el enfoque macro presentado por los expertos del Banco Mundial no parece ajustarse a la situación real, a escala humana,
de millones de personas empobrecidas del mundo.
Todo esto va de la mano con la intrusión de criterios de eficiencia propios del mercado a la esfera pública. Ciertamente,
los valores y la ética pública están en franca desventaja con los valores gerencialistas de carácter instrumental que van
acompañados de instrumentos que favorecen su inmediata implementación:
... no hay que asumir unos valores gerenciales neoempresariales sino que hay que implantar determinadas técnicas y
recetas y, con el tiempo, se asumen consciente o inconscientemente los valores (conceptualmente mucho más pobres que
los públicos) asociados a estos instrumentos. En cambio los valores y la ética pública hay primero que interiorizarlos como
valores y después “apechugar” con los inconvenientes de gestionar con tantos miramientos deontológicos. En efecto, la
asimetría es desalentadora.
... El enfoque neoempresarial asegura en principio la eficacia de las organizaciones públicas ¿pero que tipo de eficacia?
Una eficacia que satisface a los usuarios directos de los servicios públicos o una eficacia que satisface a toda la sociedad
(usuarios directos, indirectos, inferidos, no usuarios) [Ramió, 1999].
Sin dejar de reconocer los riesgos e inexactitudes del organicismo, diré que el tipo de eficiencia neoempresarial
presenta algunas similitudes con la eficiencia del cáncer (¿acaso no nos hallamos ante células competitivas y con enorme
potencial de crecimiento?), pues se trata de una eficiencia sólo admisible cuando se ignora la existencia de externalidades
sociales (o "costos sociales") a toda iniciativa política.
Algunas iniciativas de e-gobierno se insertan en esta lógica, que también ha regido en los procesos de "modernización"
de los estados de la región (retirada del Estado, flexibilización, desregulación, apertura económica sin límite, etc.). Según
Vélez Venegas [2000], ello ha llevado a gran parte de los sectores populares de Colombia a consumir la vida en la simple
solución de sus necesidades básicas y, en consecuencia, "a una miseria psíquica, impidiendo su crecimiento como seres
políticos y sociales". Esto puede predicarse respecto de muchos de nuestros países.
Según Bourdieu [1995], lo que hoy está en juego es la reconquista de la democracia contra la tecnocracia. Este autor
postula que hay que acabar con la tiranía de los "expertos" al estilo del Banco Mundial o del FMI, que imponen sin
discusión los veredictos del nuevo Leviatán, "los mercados financieros", y que no pretenden negociar sino "explicar". Hay
que romper con esa nueva fe en la inexorabilidad histórica que profesan los teóricos del liberalismo. Añade Bourdieu que
no se puede combatir eficazmente la tecnocracia, nacional o internacional, si no es enfrentándola en su terreno
privilegiado, el de la ciencia, principalmente económica, y, oponiendo al conocimiento abstracto y mutilado del cual ella se
vale, un conocimiento, más respetuoso, de los hombres y de las realidades a las cuales ellos se ven confrontados. Por mi
parte, sostendré que, para valorar los aportes de ciertos defensores a ultranza del cálculo racional y del individualismo
metodológico, cabría aplicarles su propia medicina: "dime cuál es tu interés y te diré cuál es tu verdad (o la verdad que
quieres venderme)"; "dinos en qué nos favorece tu verdad, y veremos cuánto crédito le otorgaremos y bajo cuáles
garantías". Dicho en términos más serios y aceptables: duda metódica. Los miles de millones de dólares implicados en
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todo lo relativo a la informática, las telecomunicaciones, la alfabetización digital y el gobierno electrónico debe llevarnos a
realizar un esfuerzo por detectar los intereses que se persiguen al instalar tales temáticas en la arena del debate público, y
al proponer determinadas recetas o modelos. Aunque esto no sea suficiente para adoptar estrategias en la materia, parece
ser un paso necesario.
A esta altura, podríamos ensayar la construcción de esquemas conceptuales sobre la base de la agrupación y
asociación de diversos términos: globalización, e-gobierno, sociedad de la información, brecha digital, tecnocracia, modelo
neoliberal, teoría del derrame, democracias débiles, pensamiento único, memes, concentración económica, exclusión.
¿Cómo es visto el gobierno electrónico en el seno de este racimo de fenómenos concomitantes? Considero que esta
pregunta es más importante que las respuestas que yo pueda ensayar.
C. Algo más acerca de la brecha digital
Como parte de la evaluación de impacto de la Internet en las OSC centroamericanas, la Fundación Acceso realizó un
análisis de entornos nacionales en los que se produce la incorporación de la Internet a nivel organizacional. Con base en
dicho análisis, se delinearon tres grandes escenarios relativos a los efectos sociales que la incorporación de la Internet
parece estar teniendo en esa región: a) aumento rápido de desigualdades sociales (ej.: Guatemala y El Salvador); b)
aumento lento de dichas desigualdades (ej.: Honduras y Nicaragua); y c) reproducción de desigualdades sociales (ej.:
Costa Rica y Panamá) [Martínez et al., 2001-1]. Llama la atención el hecho de que no se hayan identificado países en los
cuales la incorporación de internet hubiera reducido en alguna medida las desigualdades referidas.
La denominada brecha digital está relacionada con la brecha tecnológica. Respecto de esta última, se ha observado
que las tecnologías tienden a crearse crecientemente por las empresas transnacionales (más del 60% de las actividades
de investigación y desarrollo son realizadas ya por el sector privado) siguiendo la demanda de los consumidores de altos
ingresos y no las necesidades de los pobres que tienen escaso poder de compra. Los países miembros de la OCDE, con
el 19% de la población mundial, registraron el 99% de las 347.000 nuevas patentes emitidas en años recientes. No hay
incentivos para desarrollar tecnologías que atiendan las necesidades de los pobres. De los 70.000 millones de dólares
gastados en 1998 en investigación en salud, sólo 300 se aplicaron a vacunas contra el SIDA y 100 a la investigación sobre
el paludismo. La situación, como señala un informe del PNUD, es muy similar en cuanto a investigación sobre agricultura y
energía; y reviste inquietud especial en la referente a las tecnologías de la información [Giné - Prats, 2001].
Los autores recién citados también nos dicen:
... Como ha señalado Mark Malloch Brown, administrador del PNUD, la brecha digital no es más grave que la brecha de
dotaciones iniciales, financiera, de capital humano, de capital social, de capacidades institucionales, democrática, etc. En
realidad el que tantos países del mundo no hayan mejorado sus condiciones de vida no se debe a la brecha digital sino a
las condiciones institucionales -internacionales e internas- en las que vienen funcionando la globalización y las nuevas
tecnologías. Si la producción tecnológica sigue en manos de unas transnacionales cuyas redes representan casi ya el 30%
del PIB mundial y orientada por la demanda de los consumidores con mayor poder adquisitivo será muy difícil revertir el
incremento de la desigualdad [Giné - Prats, 2001].
Juliana Martínez [2000] esquematiza las diferentes visiones acerca de internet, diferenciando a grandes trazos dos
enfoques, uno dominante y otro alternativo. Sostiene así que en la visión dominante se considera que en la visión
dominante, el problema a resolver es la brecha digital, mientras que, conforme una visión alternativa, el problema es, en
realidad, la desigualdad social y económica que, a su vez, produce la brecha digital.
Por ello -agrega-, en la visión dominante, el principio que debe orientar las acciones es la universalización del acceso a
la Internet. Una vez lograda la conectividad, espontáneamente se logrará todo lo demás, es decir, usos apropiados,
creación de contenidos, etc. Se trata de un argumento similar al que señala que el crecimiento económico
espontáneamente permitirá una redistribución de la riqueza (efecto derrame).
Un ejemplo de la visión dominante de servicios relacionados a la Internet es el promovido por varios gobiernos de la
región. Estos actualmente enfatizan acciones enfocadas, casi exclusivamente, a promover "Internet para todos" entendida
como conectividad para todos. Las acciones consisten principalmente en instalar Internet en las escuelas y colegios
públicos, por una parte, y en los gobiernos locales y otras instancias comunales, por la otra [Martínez, 2000].
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Nos dice esta analista que, de acuerdo con la visión alternativa, la brecha digital es producto de otras brechas las
cuales, de no ser atacadas, continuarán promoviendo e incluso aumentando la brecha digital, y viceversa. La conectividad,
por sí misma, no resolverá lo que es el verdadero desafío: el que personas y grupos usen y se apropien de la Internet. Por
ello, según este enfoque, el acceso a la Internet no es un principio en sí mismo, sino que el principio es que los distintos
grupos sociales puedan usar y apropiarse socialmente de internet en forma equitativa, universal y solidaria.
Se ha comparado la presente insistencia en la difusión de internet con otros casos recientes, también ligados a las
tecnologías de la información y la comunicación:
“Entonces se hablaba que había que alcanzar tantos receptores de TV y radio por tantos miles de habitantes... les suena
conocido? Bueno, ya tenemos y sobrepasamos los tantos receptores de TV y radio por miles de habitantes, y el desarrollo?”
(María Isabel Neuman en Comunidad Virtual Mística, febrero 2001) [Camacho Jiménez].
Nuevamente, nos topamos con los fuertes intereses en juego que subyacen bajo la apuesta por la "sociedad de la
información" (cabe mencionar aquí especialmente a las industrias de telecomunicaciones, software, servicios informáticos
y contenidos). Estas tensiones se han visto reflejadas en la evolución de la Oficina Intergubernamental de la Informática,
en la cual han terminado por imponerse las líneas estratégicas propiciadas por las empresas transnacionales, con apoyo
de los Estados Unidos de Norteamérica [Mahoney].
Nada indica que, en países donde las metas de alfabetización distan de haberse cumplido, puedan materializarse en
un plazo razonable los sueños de una alfabetización digital masiva. Teniendo en cuenta que en nuestra región hay fuertes
límites a la movilidad social (dadas las grandes desigualdades sociales, acentuadas en esta última década), parece
razonable estimar que los sectores más postergados seguirán estando excluidos de los beneficios del progreso
tecnológico y de la "sociedad de la información". Y sin una sociedad informada, el e-gobierno será sólo una versión más
perfeccionada de los modelos de Estado vigentes en nuestros países durante los años noventa (democracias débiles,
centralistas, dependientes y excluyentes).
Por otra parte, la conectividad de todas y cada una de las personas no sólo no es condición suficiente sino que no es
condición necesaria para lograr usos adecuados, apropiación social y capacidad transformadora de la Internet.
Es posible que una sociedad tenga a la mayoría de las personas conectadas a la red y sin embargo no se identifiquen
beneficios tangibles de dicha conectividad porque, por ejemplo, no existen en la red contenidos que reflejen los intereses de
actores locales, producción en el propio idioma, información relevante para su vida, etc. Tal es el caso cuando, como ocurre
actualmente, la abrumadora mayoría de los contenidos de la red reflejan los intereses, preferencia y necesidades de los
sectores socio-económicos medios y angloparlantes.
De la misma manera, es posible que una sociedad se beneficie de la red, sin que exista un alto porcentaje de gente
conectada. Tal es el caso de comunidades en África, América Latina y Asia en las que organizaciones sociales fuertes
"bajan" y "suben" información estratégica para sus agendas de trabajo por el desarrollo y el bienestar de sus miembros(as).
Lo que hace la diferencia no es, pues, la conectividad, sino la forma en que la realidad concreta se articula con la realidad
virtual y le saca provecho. Si promovemos la noción de que la conectividad social es, por un lado, la suma de la
conectividades individuales, y por el otro, de la Internet tal y como existe actualmente, será muy difícil alcanzar los objetivos
propuestos [Martínez, 2000].
D. Perdidos en e-Babel (de noche)
Nos dice Piscitelli que estamos convencidos de que vivimos en un paraíso informacional, cuando en realidad es un
páramo informacional. Pero no por las razones tradicionales -como cuando no existía acceso a la información- sino que
hay tanto que no tenemos nada:
Es como si entráramos a un gran supermercado, donde nos mareamos y buscamos únicamente aquella góndola que
podría llegar a tener lo que necesitamos. Pero si no la encontramos salimos despavoridos de confusión.
La vorágine de información nos sobresatura y produce un nuevo estado de "ansiedad informacional". Nuestra parálisis
responde al exceso de información y no a la ausencia de la misma como tenderíamos a suponer.
La explosión comunicacional es un fenómeno que nos afecta en forma negativa porque no abre espacios con más
alternativas ni permite comparar. Lo que hace, básicamente, es inmovilizar.
... La basura informativa no es menos importante que la convencional sino que se trata de un problema diferente... lo que
tiene valor también se convierte en basura. Navegamos constantemente en un maremoto informativo, lo que nos
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discapacita para procesar y asimilar información valiosa que entonces se transforma en ruido, en basura [Maguregui
(Piscitelli)].
En una línea de pensamiento semejante, se afirma que, además de reconocer que la simple conexión a la red no
disminuirá la brecha digital, ni las desigualdades sociales, también es necesario tener claro que la información por sí
misma no produce conocimiento. Por el contrario, el uso indiscriminado de la Internet podría conllevar sentimientos de
inmediatez, exceso de mensajes y sobre-información, todo lo cual no contribuye con el proceso reflexivo que implica la
generación y aplicación de nuevos conocimientos [Camacho Jiménez]. En la actual sociedad de la información, ésta
siempre aumenta. Pero, en los hechos, puede tomar días, semanas y meses para ser filtrada totalmente: "más información
puede actualmente conducir a menos conocimiento" [Lara, 2000].
Por otro lado, cuanto más desarrolla la técnica la difusión de las informaciones (y en especial de las imágenes), más
proporciona los medios de enmascarar el sentido construido bajo la apariencia del sentido dado” [Vicherat (Debray, 1995)].
Ello nos vuelve a remitir a la cuestión de la credibilidad.
En nuestra región, la sociedad de la información puede ser también la sociedad de la amnesia.
Los grandes volúmenes de libros y publicaciones científicas se almacenan en proporciones de bits en las memorias de
las computadores... tan solo resucitan al impactar en un rayo de luz sobre nuestras pantallas (y desaparecen). Esa memoria
digital es frágil; Jorge Arabito dice a cerca de la red Internet: "la red no sabe que sabe"... Por lo tanto la memoria colectiva
carece de un soporte material que certifique su existencia en el pasado, presente y futuro de generaciones [Sosa].
La abundancia y la veloz obsolescencia de la información provoca procesos de olvido. No intento hacer una apología
de la tradición oral en desmedro de otras formas de transmisión del conocimiento, pero creo que es claro que el depósito
de datos fuera de nuestras mentes genera el riesgo de provocar el olvido de importantes lecciones de nuestra historia.
Las NTIC impulsan un nuevo modelo de aprehensión colectiva del espacio y del tiempo, que se corresponde con un
particular modo de coexistencia social. Al respecto, Vidal Jiménez [2001] habla de espacio de los "lugares" y espacio de
los "no-lugares". Alude, por una parte, a un mundo moderno, puramente material, con un concepto de espacio territorial,
fronterizo, organizado en torno a las comunidades políticas de los estados nacionales, siendo el tiempo una experiencia
irreversible, lineal, orientada hacia una meta: el progreso. En él la ciudad constituye el ámbito fundamental de una
sociabilidad basada en la proximidad y la presencia corpórea del yo y los demás. Por contraste,
... En el otro polo de la realidad, en el espacio de los "no-lugares", el del universo aéreo de las redes teleinformáticas,
todo esto deja de tener vigencia, en tanto se instala una lógica diferente de lo social. Este otro mundo ya no es físico, ni
local. Supone una desterritorialización y desurbanización de la vida humana. En este mundo transfronterizo, donde queda
abolida la dimensión espacial-trayectiva de los contactos humanos, ya no se convive, sólo se co-existe. En él las relaciones
y los intercambios se llevan a cabo desde los flujos deslocalizadores de la velocidad absoluta, lo cual significa el "desencuentro" con una tenue identidad meramente representacional. En los "no-lugares" la persona real cede su puesto al libre
y espontáneo trasiego de múltiples réplicas desfiguradas de una personalidad ausente [Vidal Jiménez, 2001].
Podemos decir que las NTIC no sólo importan un enorme aumento de información disponible, sino que tienen
consecuencias directas en las modalidades de relación. La posibilidad de acceso a nuevas relaciones deslocalizadas
convive con el debilitamiento de los vínculos surgidos de la proximidad geográfica. Estas mutaciones relativas a la
construcción de identificaciones y a los lazos de pertenencia, amenazan con agravar las crisis de identidad de las
sociedades de nuestra región. En efecto, un mundo "globalizado" es un estímulo adicional para que nuestras élites
políticas, intelectuales y económicas se sientan más cerca aún de lo que han estado hasta ahora, de las sociedades del
"norte", dando la espalda a sus prójimos locales. Ello puede ocurrir tanto en el plano afectivo como en el intelectual, o bien
en ambos. La historia nos enseña con duras lecciones las consecuencias de que muchos de nuestros dirigentes hayan
vivido virtualmente "en otro mundo". Y hoy día esa posibilidad se acrecienta.
¿Cuáles son las razones para esperar que la incorporación del Estado en este nuevo océano de información (internet)
va a contribuir a la construcción de una sociedad mejor informada? ¿En qué medida una mayor disponibilidad formal de
información contribuye al desarrollo? La abundancia de información, ¿favorece siempre al afianzamiento y mejora de las
democracias y al desarrollo integral de nuestros pueblos?
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E. Aspecto nocturno de las e-democracias
Un directivo del Banco Interamericano de Desarrollo nos proporciona una frase sumamente útil para analizar la relación
entre las NTIC y la gestión estatal: "Sin cambio en las instituciones y los procesos hay el riesgo de que la tecnología de la
información ayude a hacer más eficientemente lo que se hace mal" [Jarque, 2002.].
Con esta advertencia, cabe analizar ahora el cuadro de poder que se va configurando actualmente en la
Administración Pública y el carácter de los actores que intervienen. Se observa que está en curso una recomposición de
las relaciones de poder. Ello va de la mano con los modelos de gobierno en boga y también, en un grado que no puede
despreciarse, con los fenómenos ligados a las NTIC. Estos cambios no son necesariamente benéficos para la salud de las
democracias:
... ya hay fuertes evidencias respecto de que la tendencia apunta a la reducción del rol de los ciudadanos en las políticas
que se llevan a cabo para la provisión de los servicios públicos. La apelación al cliente da cuenta de un supuesto
reposicionamiento del ciudadano, pero sólo a nivel micro y a costa de la exclusión de fuentes de legitimidad política
tradicionales, deviniendo en un progresivo debilitamiento de la capacidad de influencia de los ciudadanos en el nivel macro
de la política pública... En otras palabras, no están facultados para participar en las macrodecisiones políticas. Su
emergencia como actores en el esquema de legitimación de la acción pública sólo les autoriza a participar en temas micro.
... En suma, el nuevo cuadro de poder supone la exclusión de actores del campo de la política. También implica que la
formulación de las políticas, la gestión estratégica de los servicios públicos y la gestión operativa de la provisión de
servicios, se desenvuelvan en esferas cada vez más separadas. El énfasis en la delegación de competencias y, en términos
generales, el modelo de autonomía/competencia/contractualidad, asentado a su vez sobre la separación entre política y
administración que se propone para la gestión de los servicios públicos, puede, bajo este cuadro, devenir en una mayor
vulnerabilidad de los ciudadanos [Cunill Grau, 1999].
Esta es una consecuencia de los modelos de relación P2P entre el Estado y los ciudadanos. Trato personalizado e
individual, basado en el prototipo de relación empresa-cliente. Tras esta apariencia seductora, se esconde la atomización
del poder ciudadano. El poder político queda concentrado en el Estado, especialmente en los Estados centrales. Éstos, a
su vez, sufren procesos de concentración de poder en cabeza del poder ejecutivo, el cual se convierte en el único
interlocutor con los conglomerados de empresas transnacionales (centros de concentración de capital), organismos
internacionales y gobiernos extranjeros. Lo que desde la óptica interna se asemeja a la suma del poder público es, desde
una visión más amplia, una situación de suma debilidad de las naciones ante la injerencia externa, lo cual suele dar lugar a
fenómenos de corrupción y de importación ciega de modelos foráneos por parte de las cúpulas. Esto es todo lo contrario a
la conformación de redes internas de poder (empoderamiento), aptas para dar a nuestras sociedades una densidad
necesaria que les permita fortalecer su identidad y conservar espacios de autonomía.
El concepto de un “gobierno interconectado” es aparentemente la respuesta a la necesidad de conectar a ambas partes,
especialmente los lugares en que la distancia es un problema. No obstante, esto no resuelve uno de los aspectos
indispensables para el proceso de democratización: no basta con que haya ciudadanos que interactúen con su gobierno
virtual; es necesaria la interacción en línea entre los propios ciudadanos. El gobierno interconectado sólo da un respuesta al
problema, pero desdeña por completo el segundo aspecto del ejercicio del gobierno en la era de Internet, que sólo se
abordará plenamente fomentando la interacción y la comunicación de ciudadano a ciudadano, en el amplio marco de una
sociedad civil activa [COMNET-IT].
Al igual que Vicherat [2000], creo que la ciudadanía pierde sentido y se diluye como soporte del ejercicio de la
democracia si el espacio público pierde la capacidad de convocar sentimientos de pertenencia e identificación que apunten
a la producción colectiva y cotidiana de una vida mejor.
El fenómeno que vengo esbozando no es propiedad exclusiva de los países latinoamericanos. En la misma Europa se
destaca la existencia de problemáticas semejantes, al analizarse los efectos reales de los procesos de evaluación
tecnológica, esto es, de mecanismos de mediación y enlace entre las demandas formuladas por los ciudadanos y los
órganos que deciden las prioridades reales, medidas en recursos asignados. Se señala que en 20 años de trabajo se han
puesto a punto y probado diversos instrumentos para conocer la demanda social en distintos campos y convertirla en
demanda real de investigación y desarrollo, como también diferentes metodologías y mecanismos de interfase entre estas
demandas y el sistema de I+D, capaces de interpretar y traducir esa demanda social en prioridades, programas y
proyectos específicos.
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Pero la contradicción entre objetivos y recursos asignados sigue presente; es la contradicción entre la "poesía" de todas
las introducciones de documentos europeos y la realidad cruda de los lobbies económicos e industriales que deciden el
destino final de los recursos europeos.
Para acercar la tecnología a los ciudadanos no basta con crear canales para expresar la demanda social, hace falta
equilibrar el poder de decisión. Y eso significa democratizar en profundidad todos los órganos y escalones del complejo
edificio burocrático en que se asienta la Unión Europea y cada uno de los estados nacionales que la integran.
Por eso, cuando se discute sobre los aspectos ético-políticos de las nuevas tecnologías genéticas o las implicaciones de
las tecnologías de la información sobre los derechos de los trabajadores, y se proponen criterios para la evaluación social
de las mismas, a menudo se adivina que el debate está falseado de antemano y que los resultados de estos debates
apenas pueden influir en el curso de la I+D, ni en los desarrollos industriales. Se intuye que los Foros Tecnológicos y
Consejos Asesores que los agentes sociales se esfuerzan por democratizar están condenados de entrada a servir de
coartada legitimadora para las decisiones que se toman en otra parte [Durán Carrera].
La fuerte influencia de los sectores empresariales ligados a las NTIC afecta no sólo a los gobiernos sino también, como
vimos, a organismos regionales de dimensiones tales como la Unión Europea. La autora recién nombrada nos dice que, si
hablamos de ciencia y tecnología (cuestión crucial en lo relativo al gobierno electrónico), "se trata en todo caso de
reivindicar la participación 'en serio' de la ciudadanía y su poder de decisión. Se trata de combatir la creciente visión
tecnocrática y determinista con el único instrumento posible: más democracia". En una línea de pensamiento similar, pero
en específica relación con la incorporación de internet en las políticas públicas, se ha manifestado que si la incorporación
de la Internet a políticas públicas tiene lugar en un escenario en el que la ciudadanía no tiene voz en cuándo, cómo y para
qué incorporar a la Internet a dichas políticas, las perspectivas de acceso, uso con-sentido y apropiación social de la
Internet serán escasas [Martínez et al., 2001-1].
En otro orden de cosas, el empleo de las NTIC por parte de los gobiernos genera efectos paradójicos. Comentando un
informe de la OCDE, Oriol Prats destaca que cada vez más, el gobierno utiliza faxes y e-mails para comunicarse con la
prensa, tal cosa hace que la comunicación sea más rápida y se incremente el volumen de información. El organismo
considera que tal rapidez en la circulación de la información, obliga a los gobiernos a desarrollar muchas veces soluciones
“simbólicas” o a corto plazo más que soluciones que respondan a los verdaderos problemas. Respecto de los partidos
políticos, en el informe se afirma que la adaptación a las “nuevas tecnologías” y a la Sociedad de la Información los ha
convertido cada vez más en máquina electorales más que en formuladores de políticas. El bajo coste, la rapidez y la
facilidad para elegir objetivos han hecho de las “nuevas tecnologías” útiles instrumentos para la difusión de sus mensajes,
aumentar la recaudación de dinero, organizar a los trabajadores y neutralizar a la oposición. Se advierte también que si la
tecnología se utiliza para obtener juicios instantáneos se pondrían en peligro los principios de deliberación que implica la
democracia real.
En cuanto a la libertad de información, se señala que la legislación en dicha materia tiene, normalmente, tres
propósitos: a) mejorar la formulación de las políticas dentro del proceso democrático; b) dar a los ciudadanos el derecho a
conocer aspectos y temas clave de la administración pública para asegurar que las cuestiones se tratan con integridad,
objetividad y justicia; c) asegurar que los ciudadanos tienen acceso a la información que el gobierno tiene de ellos.
Asimismo, se sostiene que en este punto es muy importante la cultura del gobierno de cada país. No obstante, se indica
que quizás sea el impacto indirecto de la legislación el más importante:
... muchos políticos y burócratas han reconocido que un mayor acceso a la información puede, a su vez, conducir a
mayores problemas en la difusión y revelación de las políticas. Esto se debería a la preocupación gubernamental a más
criticismos, aumentando la mentalidad defensiva de políticos y burócratas. En algunos países parece que tal hecho a
conducido a la alteración o destrucción de documentos, incrementando la comunicación oral e inhibiendo el uso de otros
medios como, por ejemplo, el e-mail [Prats (OCDE, 1998)].
Otros puntos que merecen mencionarse en el informe son la observación de que el acceso a los tomadores de
decisiones mediante las NTIC es todavía mínimo y el impacto sobre las políticas marginal. Los grupos de interés
poderosos continúan utilizando los medios tradicionales. El papel único de los lobbys en la venta de acceso a los
formuladores de políticas y a los tomadores de decisiones -su activo más importante- no ha sido ,y parece que no se verá,
afectado en el futuro. De esta forma, en el informe se considera que los actores más afectados han sido sobre todo sobre
los medios, los grupos de interés, los partidos políticos y los funcionarios públicos y que las nuevas tecnologías no influyen
tanto sobre el público general y los legisladores, principales fuerzas de un proceso democrático. El tiempo transcurrido
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desde la confección del informe hasta el presente puede parecer, tecnológicamente, una eternidad, pero lo cierto es que
las estructuras mentales e institucionales no se mueven a la misma velocidad que las tecnologías. Por tal motivo, me
parece que las apreciaciones citadas todavía mantienen vigor, cuanto menos para plantear interrogantes acerca de las
bondades del e-gobierno. Máxime cuando provienen de un organismo que parece estar claramente a favor de dicha clase
de iniciativas gubernamentales.
Por las noches se ve algo claramente: gobierno electrónico y democracia no son sinónimos.
F. La noche latinoamericana
Nos preguntábamos más arriba en qué medida las iniciativas de gobierno electrónico pueden llegar a fortalecer la
calidad, oportunidad y transparencia de los servicios públicos. He aquí una respuesta posible, brindada desde el Caribe:
La Internet, por sí misma, no podría transformar políticas con serios problemas de calidad, oportunidad y transparencia.
Para que la Internet contribuyera a este tipo de transformaciones, sería necesario que fuera acompañada de procesos de
participación real de organizaciones y personas. Es precisamente este componente de participación ciudadana el que en el
proceso actual de incorporación de la Internet a las políticas públicas se encuentra ausente.
Paralelamente, la sociedad civil organizada también ha estado y está ausente del debate. Es por ello que, por ejemplo,
cuando se habla actualmente de gobierno electrónico, la versión oficial de en qué consiste dicho gobierno electrónico es la
que aparece como la única posible. Sin embargo, la incorporación de la Internet a las políticas públicas es, en sí misma, una
acción política, sujeta a puntos de vista, intereses y perspectivas, como cualquier otro aspecto de política y gobierno
[Martínez et al., 2001-1].
Se nos dice además que la "internetización" del Estado se ha justificado, tanto en Costa Rica como en el mundo, en su
potencial para mejorar la rendición de cuentas frente a la ciudadanía y para que los servicios públicos respondan más
adecuadamente a las necesidades de la población.
Sin embargo, sabemos que esto no siempre ocurre y que, frecuentemente, los sistemas de información en línea producen
el efecto contrario (Heeks, 1998).
Hasta el momento carecemos en el país de investigaciones y debates públicos respecto a qué utilización de la Internet
por parte de las instituciones del Estado sería deseable, y destinada a qué personas o grupos de la población [Martínez et
al., 2001-2].
Lo atinente a la participación ciudadana se relaciona, entre otras cosas, con los modos en que se establecen las
prioridades políticas y con el contenido de éstas. Como sostiene Prats, la "sociedad de la información" puede afectar
negativamente a la "estructura básica de derechos y oportunidades" de dos formas: sustrayendo recursos de aspectos
prioritarios (salud, higiene, educación, alimentos y trabajo) y generando fallos de mercado y del sector público más graves
que los actuales [Prats, 2000-2].
Los típicos (y más influyentes) organismos de ayuda internacional financian proyectos por su aducida contribución al
crecimiento económico. A su vez, alegan que últimamente el crecimiento por lograr acabará beneficiando al conjunto de la
población. Estos proyectos comienzan por lo macro,y sólo después de una serie de complejas e hipotéticas mediaciones
llegan a lo micro, a las condiciones de vida del conjunto de la población. La creciente conciencia de las negativas
consecuencias que puede tener el enfoque economicista y “desde arriba”, a pesar del tono tecnocrático y aparentemente
neutro desde el punto de vista valorativo con que suelen presentarse, las está exponiendo a críticas cada vez más
punzantes [O'Donnell (Auditoría Ciudadana), 2001]. El enfoque aquí criticado no está ausente en el debate relativo a las
telecomunicaciones, a la sociedad de la información y al gobierno electrónico.
Según Toudert [2002], en nuestros países en desarrollo se ha dado por lo general una importancia primordial a lo que
llama "indicadores del subdesarrollo" para explicar el supuesto "ciber-retraso", traducido concretamente en bajas tasas de
accesibilidad y producción de contenido en las redes telemáticas. Desde este enfoque -añade-, las condiciones de difusión
y de adopción de las NTIC parecen superables con decretos e inversiones voluntaristas, con mediación expresa del
estado. Destaca que la ecuación de un regreso del Estado en el debate dominante no está vista en una perspectiva crítica
de las condiciones que han gobernado su retiro en los años ochenta. Simplemente se , lo considera como un Estado
providencial detonador de externalidades llevando mas ciudadanos a la red. En un clima de creciente confusión entre
lógicas de interés y lógicas de valores, eso explica la convergencia de sectores tradicionalmente opuestos a la intervención
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del estado en otros dominios del ordenamiento territorial. Toudert se pregunta, más allá del lado integrador y generoso del
discurso dominante actual, cuán legítima y eficaz es la intervención pública en el rescate telemático-territorial, en lo
general a contra corriente de un modelo de desarrollo estructurado dentro de una articulación global-local. Señala aquí que
los poderes locales (municipios y gobiernos urbanos, etc.) no han tenido intervención en el ordenamiento telecomunicativo.
A pesar del creciente rol de la telefonía y la telemática en la integración de los espacios locales y regionales, se destaca
todavía a una escala global "la moda" de llevar los expedientes del sector desde una perspectiva central con la delegación
de la planeación a los prestadores de servicio. Para retomar lo que Graham y Marvin (1996) calificaron de una planeación
totalmente abandonada a las empresas de telefonía y proveedores del servicio telemático, las evidencias arrojan entidades
empresariales poco sensibles a la noción del servicio universal y los riesgos de llegar a zonas y estratos sociales
desconectados son reales (Thrift, 1995; Castells, 1996; Amin y Graham, 1999) [Toudert, 2002].
Mas allá de buscar una justificación objetiva ó ética a la intervención central, el referido autor menciona una serie de
acontecimientos contradictorios que caracterizan al desenvolvimiento gubernamental en la nueva política de comunicación
hacia las zonas marginadas. Entre ellos, alude al hecho de favorecer lógicas de desarrollo sustentadas en una política de
números y metas cuantitativas en una planeación central y temporal con un fuerte contenido de incertidumbre sobre la
posibilidad de integración territorial a la red nacional en el mediano plazo. Y advierte que "la mecánica de estos nuevos
arreglos centrales y el alcance del discurso de un 'gobierno inteligente' más cerca de los ciudadanos, esconden como se
puede imaginar negocios millonarios", citando incluso el caso de los Estados Unidos.
Con un enfoque semejante, se ha señalado que
La Administración Pública no solo está constituida por los entes que prestan servicios públicos. Una parte fundamental
(que por demás, tiende a adquirir creciente relevancia) es la institucionalidad dedicada a la formulación de las políticas
públicas y a las actividades de rectoría y regulación. Pero, para los entes regulatorios las propuestas realmente innovadoras
son escasas; para aquellos que constituyen el núcleo estratégico del Estado son casi inexistentes. Tal vez ello se explica
porque las prescripciones en boga emergen de países donde este tipo de institucionalidad funciona bien. Pero este no es el
caso de América Latina, donde un déficit central atañe al propio modelo burocrático. El corporativismo y el clientelismo
constituyen una expresión de este déficit. No dar cuenta de ellos puede aumentar tales problemas [Cunill Grau, 1999].
Los problemas de nuestra región afectan no sólo a lo relacionado con el gobierno electrónico, sino que también se
extienden a los procesos de desarrollo, modernización (incluida la "sociedad de la información") e integración en el "mundo
globalizado", fenómenos éstos que constituyen uno de los contextos de las iniciativas de e-gobierno.
Sostiene del Álamo [2002] que uno de los procesos fundamentales que podemos hallar en esta dinámica de
globalización mundial radica en la progresiva consolidación de la creciente concentración de recursos informativos en
manos de grupos económicos. Se refiere a la centralización de la propiedad y el control de los medios de comunicación
por parte de los países desarrollados o del Norte. Siguiendo a la socióloga argentina Alcira Argumedo, afirma que ante
este aumento es necesaria la equidad en cuanto al acceso a los medios de comunicación en la región. Y añade que,
según indica la citada, con la globalización y la concentración del poder informativo, una de las paradojas que ocurren en
la región es que, en muchas ocasiones, los propios latinoamericanos terminan informándose de lo que sucede en sus
países a través de agencias extranjeras con sede en un país latinoamericano, incurriendo éstas en errores o peor aun, en
distorsiones. Argumedo también denuncia -agrega- cómo se desvirtúa la información cuando las agencias informativas
extranjeras (más allá de los intereses con que se mueven) dan una imagen distorsionada de un país o una comunidad en
pos de la noticia, desconociendo la realidad de ese sitio. La globalización, pues, se ha limitado a considerar la visión del
Norte, que interpreta la realidad de América latina y del mundo desde su perspectiva.
A la hora de analizar los procesos de modernización y de promoción de la "sociedad de la información", se advierte que
las asimetrías entre norte y sur van más allá de lo relativo al control de las empresas de información y comunicación. Cabe
aquí mencionar una comparación efectuada respecto de los países del "norte". Medina Vásquez nos dice, citando a
Gutiérrez, que allí está resuelto el problema de la identidad, mientras que aquí, éste es a menudo un asunto pendiente que
hay que poner en el centro de la reflexión. Sin esa identidad (en cuanto construcción cultural) las unidades territoriales no
tienen dirección, no tienen nomenclatura en el mundo. Nadie, ni sus mismos habitantes, sabrán donde encontrarla.
Sostiene asimismo que el contenido de los términos "amenazas" y "oportunidades" es diferente aquí y allá. Aunque las
naciones europeas enfrenten problemas serios (ej.: el envejecimiento poblacional), no entra comúnmente en su debate
público el que existan desafíos inmediatos a los que no responder signifiquen una auténtica catástrofe social. En cambio,
éste sería precisamente nuestro caso, donde procesos como el acelerado crecimiento urbano y la violencia inercial, o
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problemas como los ambientales, los de calidad educativa o infraestructura de comunicaciones, pueden conllevar impactos
muy serios y la pérdida de al menos una generación. Y otro elemento diferencial, que me interesa volver a destacar
especialmente, es que
... allá se mueven en marcos nacionales relativamente estables, con reglas de juego comunes que cambian lentamente.
Aquí el ritmo de la innovación es lento en casi todos los terrenos, menos en el del cambio de las reglas de juego. Mientras
que allá se puede considerar razonablemente el contexto nacional-estatal como un “telón de fondo” que se comporta
establemente, aquí es imposible. Por tanto, no se puede dar por sentado que las variables nacionales permanecerán
relativamente estables [Medina Vásquez].
Sigue diciendo el nombrado que enfrentar estas particularidades requiere desarrollar una prospectiva diversa. Y
acudiendo nuevamente a Gutiérrez, afirma que dicha prospectiva debe ser ante todo un ejercicio de innovación social y
debe poner sobre el tapete preguntas incómodas, dolorosas, que hagan reflexionar a aquellas personas que viven en
horizontes temporales cortos y para quienes muchos de los desafíos de largo alcance aún no tienen una importancia
visible. Postula como necesaria una pedagogía del tiempo, que tendría dos tareas esenciales: a) combatir los impactos
negativos del "presentismo", y b) alargar los marcos temporales para recuperar la perspectiva del pasado y del futuro en la
toma de las decisiones colectivas.
De esta forma la prospectiva en nuestro medio tiene que referirse a la historia, ha de desarrollar un archivo de memoria
viva y construir un inventario de destrezas y tradiciones que permitan afrontar y hacer el futuro. Pues, en la medida en que
impera trágicamente el presentismo y la historia reciente comienza a vivirse como pura carencia y degradación, la sociedad
va perdiendo las bases y el patrimonio para la construcción de futuros deseables.
De otro lado, una prospectiva contextualizada debe contribuir a la recuperación del futuro [Medina Vásquez].
Comparto plenamente esta visión. Salvo excepciones, los países de nuestra región carecen de estabilidad jurídica e
institucional. La proliferación de normas excepcionales, estados y gobiernos de emergencia es lo normal. Sin contar con
este pie de apoyo, es impensable lograr un salto de calidad en materia de modernización, bajo estándares socialmente
aceptables. En lo que nos concierne, la implementación de sistemas de información en tiempo real en áreas
gubernamentales, sumada a la influencia de los medios de comunicación de masas (regidos por el impacto de "la noticia" y
el rating), puede generar serias dificultades en todo lo relativo a discusión, planificación e implementación de políticas a
largo plazo. La falta de estabilidad institucional, los recurrentes problemas de identidad y las urgencias acuciantes
constituyen obstáculos adicionales, como hemos visto. Parece gravemente imprudente, entonces, hablar de e-gobierno (y
más aún, de democracia digital) sin considerar estos factores a la hora de ponderar los costos y beneficios de dichas
iniciativas. Se impone un análisis de impacto cultural e institucional y, en su caso, un adecuado monitoreo de los
programas que se vayan adoptando. Pero, ¿estamos en condiciones de hacer esto?
4. La sociedad de la información y el e-gobierno durante el día
Durante el día, el horizonte del e-gobierno se ve más prometedor. También se pueden observar cosas que no veíamos
durante la noche, y que nos mueven a adoptar iniciativas.
En este capítulo, me referiré no solamente a las posibilidades que, en sí, ofrece el gobierno electrónico. También
aludiré al surgimiento de nuevos fenómenos sociales que plantean problemásticas que requieren respuestas. Ciertas
iniciativas en materias afines a la "sociedad de la información" y al e-gobierno podrían ser parte de esas respuestas: la
inmovilidad pocas veces es solución para los problemas.
A. Comunicación, expresión, tecnología y derechos humanos
Expresa Bustamante Donas, siguiendo a Graciano González, que una consideración filosófica de los valores de razón,
dignidad, libertad, igualdad, solidaridad y paz, debe realizarse a través de un discurso que considere los derechos
humanos como exigencias morales de realización tanto en el nivel personal como en el comunitario. Introducir la
tecnología en este contexto significa atender a la necesidad de traducir dicho discurso en términos que puedan también a
abarcar a la ciencia y a la tecnología como elementos que modifican el concepto de espacio o ámbito en el que se
manifiestan, profundizan, y desarrollan los derechos humanos.
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... Quizá uno de los aspectos más relevantes de la tecnología telemática en relación a los derechos humanos hace
referencia a la libertad de expresión. En este contexto no sería sólo uno de los derechos humanos fundamentales, sino
también una condición de posibilidad para la defensa y el desarrollo de los demás derechos. En un nuevo orden en el que la
información se convierte en el recurso estratégico por excelencia, la falta de libertad de expresión hace que la vida humana
pierda una de sus características más sustantivas. También surgen otras libertades esencialmente relacionadas con la
anterior, a saber, la libertad de pensamiento en todas sus manifestaciones, y la libertad de buscar y recibir información. Esto
ya aparece reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, donde cobra un papel fundamental
el reconocimiento de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (art. 18), la libertad de investigar y de recibir
información (art. 19), y la libertad de opinión y de difundirla sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión (art.
19) [Bustamante Donas, 2001].
Según el nombrado, uno de los ejemplos paradigmáticos del dominio de la razón instrumental es la llegada de la
sociedad de información o sociedad post-industrial, en la que el positivismo científico se convierte en ideología. Es una
sociedad cuyos fines aparecen definidos por los medios (competencia, optimización, controlabilidad), y el instrumento se
convierte en un fin en sí mismo, en el modelo como en el caso de la informatización de la sociedad, o el de la cibernética
como modelo de organización social. Encendiendo algo de luz en la noche, el nombrado postula la viabilidad de la
aplicación de la razón dialógica (ética procedimental, discurso libre de dominación):
La propuesta de Habermas irá orientada a poner en evidencia las limitaciones intrínsecas de unas relaciones asimétricas,
no respetuosas de los derechos del hombre, y a reconocer por otro lado, las potencialidades democratizadoras que están
inscritas de la propia tecnología. Como infraestructura que nos permitiría edificar un sentido más global y sólido de los
derechos humanos, se propone sustituir la racionalidad instrumental por una racionalidad o coordinación comunicativa.
Estas nuevas pautas de coordinación de la acción humana se podrían interpretar como una nueva generación de derechos
humanos basados en nuevos canales y códigos no reduccionistas que, empleados al servicio del hombre, podrían ayudar a
restituir el rol de la interacción respetuosa entre seres humanos, devolviendo a la técnica su papel instrumental en un
mundo más humanizado. Por otro lado, la tecnología ya no puede concebirse más como una simple infraestructura. Tiene
además un papel superestructural como parte integrante de la ideología dominante en la cultura occidental. Pero también es
una herramienta fundamental en la lucha por la justicia social, puesto que quienes controlan el poder tecnocientífico definen
a partir de éste la naturaleza y el uso adecuado de los medios técnicos, que se definen a su vez como lenguaje de poder
[Bustamante Donas, 2001].
Desde una perspectiva geopolítica, Barragán [2001-1] nos dice que actualmente se habla de geoinformación en lugar
de geoeconomía. Aquella expresión, sostiene, avala la diferenciación entre aquellos países o bases operacionales de las
empresas transnacionales, productores de conocimientos, imágenes, cultura, ideología, valores o datos, como resortes del
crecimiento económico. Teniendo en cuenta el proceso de concentración observable a un nivel mundial, parece necesario
que en los Estados de nuestra región se generen respuestas adecuadas para, cuanto menos, mantener ciertos márgenes
de autonomía, como también preservar y difundir, en lo posible, los valores culturales autóctonos.
Esto nos lleva a hablar brevemente del rol del Estado. Existen muchas formas de promover la sociedad de la
información y el mismo e-gobierno. En ellas pueden participar todo tipo de organizaciones (empresas, ONG, asociaciones
barriales, etc.). No obstante, las políticas públicas tienen la potencialidad, además de resolver problemas concretos, de
promover integración social: es decir, permitir que la gente "viaje en el mismo avión", corriendo la misma suerte, por
ejemplo, a la hora de recibir agua, electricidad, educación o salud. Por ello, las políticas públicas son una herramienta
relevante, no solo instrumental o práctica (por ejemplo, proveer servicios de salud para toda la población), sino para
promover ciertos principios éticos (ej.: que toda la población tenga los mismos derechos fundamentales al trabajo, la
educación o la salud, independientemente de sus ingresos).
Es cierto que en los países de la región, las políticas públicas no siempre son tan públicas ni responden a las
necesidades de las personas a quienes están supuestamente dirigidas; muchas veces son arena de contienda entre
actores sociales con intereses y agendas particulares [Martínez et al., 2001-1]. Estas ambigüedades y riesgos deben ser
afrontados, pues el desmantelamiento de las estructuras y funciones políticas puede llegar a ser tanto o más perjudicial
que la adopción de estrategias equivocadas o basadas en prácticas clientelistas.
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B. No sólo amenazas: también oportunidades
Citando un informe del PNUD (1999, cap. 2º), Moñux Chércoles expresa que las nuevas posibilidades de comunicación
dan lugar a cambios contradictorios, que pueden mostrar tanto facetas positivas como negativas. Las NTIC descentralizan
la actividad de las empresas multinacionales, permitiéndoles llevar a cabo actividades que quedan fuera del control de las
legislaciones nacionales, pero también pueden permitir que las pymes entren en sectores especializados del mercado
mundial. La globalización económica, soportada por las NTIC, parece imponer una homogeneización cultural -liderada por
unas pocas empresas que controlan la industria del ocio y la comunicación— acompañada de la fragmentación de los
otros discursos; pero la Red ha permitido igualmente que se alcen voces distintas y que lleguen mensajes que antes no se
escuchaban, convirtiéndose en un instrumento de vertebración y de integración social para personas distantes
geográficamente, que han pasado a formar comunidades con capacidad de presión política.
Ciertamente, la información no lo es todo: "El correo electrónico no pude reemplazar a las vacunas y los satélites no
pueden suministrar agua limpia". Pero en el informe se cita a varios agentes que pueden beneficiarse del potencial de las
TIC. Se cita, entre ellos, a "los propios gobiernos, que pueden tener acceso a conocimientos especializados para aumentar
su poder de negociación"; y a los especialistas, quienes tenían difícil acceso a información científica, y que ahora pueden
crear redes de colaboración y conocer los avances en su campo.
Cabe destacar que el optimismo del PNUD es moderado:
Lo que para el BM es un camino marcado, que hay que recorrer de manera adecuada para no quedarse aún más aislados, para el
PNUD es un camino por trazar, que debe diseñarse atendiendo a las necesidades específicas de cada país y de cada contexto local. No
se trata, por tanto, de adaptarse a unos cambios "positivos a priori y en cualquier caso", sino de configurar los cambios tecnológicos en el
sentido de producir cambios sociales deseables [Moñux Chércoles].
También se ha dicho que las nuevas tecnologías brindan herramientas sin precedentes para que los menos
afortunados puedan avanzar en la escala social. Distintas organizaciones y movimientos sociales utilizan Internet como un
medio para reforzar sus movimientos en el ciberespacio. La guerrilla zapatista de México y los ecologistas de Greenpeace
comprenden el poder que les confiere esta herramienta de la información: "El reto es brindar a las comunidades
necesitadas los beneficios de las nuevas tecnologías, para atacar la segregación digital que hasta ahora las continúa
oprimiendo" [Baggio].
La información se ha revelado como un producto con un coste marginal de transmisión muy bajo y unos beneficios de
difusión muy altos [Prats, 2001-1]. Hoy día, en los sectores empresarios se la considera un activo, y desde otros enfoque
se afirma que la información es poder. Me interesa destacar aquí un aspecto del poder (como ampliación de las
posibilidades de acción), pues ya he tratado otras aristas del mismo (como poder sobre otros). En aquel sentido, el acceso
a la información y a nuevos vínculos sociales se puede traducir en un aumento de las potencialidades de realización para
personas y sociedades. Ello puede incrementar el denominado capital social de los pueblos, tanto en el aspecto cognitivo
(conocimiento) como en el relacional, y fortalecer las democracias.
La llegada de Internet ha alterado la gramática de este lenguaje de poder, y ha supuesto la democratización y popularización de los
métodos de acceso y distribución de información. Las reglas de su producción y difusión han cambiado radicalmente, con profundas
consecuencias tanto para la sociedad civil como para instituciones y gobiernos. Su carácter global marca una distancia fundamental con
respecto a los medios de comunicación de masas. Dichos medios de comunicación tradicionales pueden llegar a tener un carácter global,
pero su expansión se realiza siempre a través de fuertes inversiones y grandes costes financieros y de infraestructura... De una manera
distinta a la de cualquier medio precedente, Internet permite a cualquier persona con un ordenador y una conexión a la Red comunicarse
instantáneamente con otras personas en cualquier parte del mundo. Estas características únicas son las que nos ofrecen una
esperanzada de promoción de las libertades relacionadas con la información, esencial para el desarrollo tanto de la democracia como de
la sociedad civil, en un grado antes impensable [Bustamante Donas, 2001].
Con apoyo en Katz y Ventura, Vega [2001] sostiene que Internet juega dos roles estratégicos: el primero al ser un
banco de datos; el segundo, como un medio de comunicación. Internet constituye un reservorio de información, la cual no
se agota con su empleo. Asimismo, facilita una cobertura de comunicación barata, horizontal y de ámbito global. En la
práctica, sólo los grandes grupos de la comunicación y aquellos que componen los variados mecanismos del poder social
tienen la posibilidad real de hacer oír su voz mediante los medios de comunicación tradicionales. En cambio, en Internet
muy pocos medios materiales son suficientes para comunicar un mensaje o difundir una información en todos los rincones
del globo.
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Cualquiera puede crear sus páginas Web y difundir sus ideas a través de ella, participar activamente en foros de discusión, enviar y
recibir mensajes de correo electrónico a un número extraordinariamente alto de usuarios con un coste prácticamente nulo. En la red,
cualquier ciudadano se convierte en emisor y receptor a un tiempo, y la interactividad y la participación se revelan como las reglas básicas
del juego. Con la llegada de Internet, los métodos de acceso y difusión de información han cambiado radicalmente, con grandes
consecuencias para las personas, la sociedad civil y los gobiernos [Bustamante Donas, 2001].
La información es un recurso que, al compartirse, se multiplica (en lugar de dividirse entre sus poseedores); que no se
degrada con el uso; no se consume, sino que adquiere una mayor calidad cuando se difunde y se comparte. Desde la
óptica del bien común, el valor de la información no se relaciona directamente con su escasez. Aun fuera de dicho marco
de valoración, puede decirse que internet es valiosa porque mucha gente tiene acceso a la misma, y existe una
extraordinaria abundancia de información. Si sólo unos pocos tuvieran acceso a la Red, también sería escasa – y, por
ende, poco valiosa – la información en ella disponible... Cuantos más usuarios acceden al servicio, mayor es el valor del
mismo para todos [Bustamante Donas, 2001].
Todo esto no niega, obviamente, lo dicho en el capítulo anterior en cuanto a las dificultades generadas por el exceso
de información, a la amenaza de debilitación de los vínculos locales, a la necesidad de alfabetización digital y de
apropación social de internet.
C. Algunas iniciativas destacables
Sobre la base de lo dicho en los apartados precedentes, pasaré a reseñar brevemente algunas iniciativas y propuestas
(emanadas de organismos públicos y/o de organizaciones civiles) que me han parecido destacables. Las mismas pueden
ser un elemento inspirador para otros proyectos en nuestra región.
En el último capítulo del trabajo, trataré de proponer algunos criterios para la elaboración e implementación de
programas. Lo cierto es que los criterios estratégicos por sí mismos son difícilmente aplicables si no se cuenta con un
inventario de experiencias y con ámbitos de intercambio y diálogo que permitan compartirlas y debatirlas. La confección de
dicho inventario excede los límites de este trabajo (básicamente, su carácter individual permite cuestionar válidamente los
criterios de selección; la búsqueda de casos reales no ha sido exhaustiva). Por tal razón, las menciones se efectúan al
solo fin ejemplificativo.
En 1995, Rodrigo Baggio fundó en Brasil el Comité para la Democratización de la Informática (CDI), con la finalidad de
"mejorar el futuro de quien no tiene presente" y de "salvar los sueños de los jóvenes más desposeídos" [Arias (Baggio),
2000]. Sostiene Kerdel Vegas [2000] que hoy en día ya nadie puede levantar dudas sobre los méritos y bondades del
proyecto, al cual cataloga como "uno de los experimentos sociales más significativos del último lustro y del inicio de este
milenio". El CDI ha llegado a tener 208 escuelas en 30 ciudades de 17 estados brasileños, especialmente en barrios
marginales (favelas, etc.). Cada escuela se ha financiado y administrado de forma independiente desde un principio. Más
de 60.000 alumnos han pasado por el programa del CDI hasta el momento. Asimismo, dice Baggio, "hemos comenzado a
compartir nuestro concepto modelo -una 'franquicia social' abierta- con otros países que presentan situaciones sociales
similares" Los alumnos a su vez son alentados a enseñar lo aprendido a otras personas en sus comunidades. A través de
esta iniciativa, la tecnología puede representar una forma de inclusión social y económica. El dominio de la misma les sirve
a las personas necesitadas para adquirir un perfil profesional y les ofrece una gran variedad de nuevas fuentes de
información y oportunidades sociales para la comunidad [Baggio]. Los comités que se están creando en otros países son
adaptados a las diferentes realidades. En algunos sitios se trabaja con los jóvenes encarcelados, con los habitantes de
poblados indígenas, con niños que padecen deficiencias físicas y hasta con los niños abandonados de la calle en Río de
Janeiro. La fuerza principal del CDI es el voluntariado, pero ya se cuenta con unos 20 técnicos de alta cualificación, que
dan ayuda remunerado. De las ayudas que han llegado, un 65% proviene de fundaciones de Brasil y de otros países; un
27% es de empresas privadas y un 8% de instituciones del Estado [Arias (Baggio), 2000].
El fundador del CDi piensa que el acceso a las nuevas tecnologías es esencial para construir una sociedad basada en
la libertad, la igualdad y la solidaridad, "los tres principios universales en los que creemos fervientemente" [Baggio].
En Río de Janeiro, se ha creado el Portal Viva Favela, iniciativa pensada para ofrecer a través de Internet servicios,
informaciones, diversión y oportunidades comerciales a las comunidades de baja renta. También ofrece otros servicios
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típicos de Internet como correo electrónico gratuito, salas de chatting e información en tiempo real. El portal también posee
una revista electrónica de variedades (Comunidad Viva), con noticias e informaciones provenientes de las mismas
comunidades. Intervienen corresponsales y fotógrafos comunitarios bajo la coordinación de periodistas profesionales,.y se
cuenta con colaboración espontánea de los habitantes. La iniciativa se enmarca dentro del Proyecto Viva Río, cuyo
objetivo es promover la integración de una sociedad dividida por la extrema desigualdad y por la violencia, apostando por
la eficiencia de los valores democráticos
En el portal pueden encontrarse asimismo:
-Diversión - juegos, humor, programas, música.
-Clasificados - compro, vendo y cambio en la favela.
-Shopping - más de 30 tiendas; cada compra revierte como promedio 3% de su valor para la difusión de Internet en las
favelas.
-Trabajo - noticias diarias de nuevas oportunidades de trabajo, acceso virtual a los Bancos de Empleo.
-Clic malestar - canal de denuncia de los abusos de las autoridades.
-Reclamaciones - canal de reclamaciones contra servicios públicos [Portal Viva Favela].
En una comuna popular de Chile (Peñanolén), funciona el Centro comunitario de acceso a internet El Encuentro.
Buscando la autosostenibilidad, el centro utiliza practicantes universitarios como asistentes de sala para ahorrar salarios.
Otros practicantes contribuyen a generar ingresos diseñando páginas en la Red para empresas particulares [Proenza et
al., 2001]. Es de destacar aquí la sinergia lograda entre sectores universitarios y de la sociedad civil.
La iniciativa de la "sociedad civil" se ve plasmada en algunos proyectos de gobierno electrónico. Un ejemplo es el del
Proyecto Democracia Digital (Costa Rica). De acuerdo con sus promotores, se trata de una iniciativa cívica, sin fines de
lucro, que surge como contribución a los esfuerzos por lograr el más eficaz aprovechamiento de los avances en la
informática y las telecomunicaciones para la ampliación y el enriquecimiento de la convivencia democrática de la sociedad
costarricense, de cara al inicio de un nuevo siglo.
La estrategia planteada por un grupo de académicos "combina la diseminación de información sobre asuntos relativos al
interés público y su conducción, la potenciación o creación de nuevos espacios de consulta y deliberación, y el impulso de
una cultura política de transparencia abierta a la evaluación y a la rendición de cuentas" (Gallardo, Roberto: marzo 2001)
[Vega B., 2001].
Existen otras modalidades de iniciativa de las asociaciones populares en cuestiones de e-gobierno. En 1986, la Villa El
Salvador (VES, un asentamiento situado en las afueras de Lima, con alrededor de 300.000 habitantes) se convirtió en un
Municipio, estableciéndose que las decisiones comunales serían la base de las decisiones municipales. Recientemente
VES implementó, con asistencia de varias ONG, el Diario El Comercio, y otras entidades, un sistema destinado a facilitar
la participación de la población empleando la informática. Entre sus elementos, el Consejo Municipal transmite sus
sesiones en circuito cerrado a la Villa; en la misma hay terminales de computadora, y los habitantes pueden recibir, a
través de ellos, información sobre qué se va a tratar en dichas sesiones, y elementos de juicio al respecto, y hacen llegar
al Consejo sus puntos de vista; el Consejo realiza, a través del sistema de computación, referéndums continuos sobre las
opiniones de los habitantes.
Se ha afirmado que en VES no se lograron solucionar los problemas de fondo causantes de la pobreza, que tienen que
ver con factores que exceden totalmente a la experiencia y forman parte de problemas generales del país. Sin embargo,
se obtuvieron avances considerables respecto a otras poblaciones pobres, y se creó un perfil de sociedad muy particular,
que mereció la larga lista de premios obtenida. La potenciación del capital social jugó un papel decisivo en los logros de
VES. Factores no visibles, silenciosos, que actúan en las entrañas del tejido social, desempeñaron aquí un rol positivo
constante [Kliksberg].
Las redes ciudadanas son un fenómeno en crecimiento. Ninguna es igual a otra. No obstante, se pueden identificar
denominadores comunes a través de declaraciones sobre objetivos y evaluaciones. Según Manuel Sanromà, posiblemente
el aspecto más positivo es la asociación del espacio virtual con el espacio territorial, físico. La gente no quiere conectarse
con la otra parte del mundo, lo que le gusta es comunicarse con los vecinos de su espacio territorial próximo, de su ciudad.
Un ejemplo de ello es Canal-h.net, la web impulsada por el Ayuntamiento de L'Hospitalet (España), creación del club L'H.
Se trata de una herramienta que permite crear una Intranet ciudadana en la que se pueden inscribir todos los ciudadanos y
- 31 -
ciudadanas del municipio que lo deseen. Además de recibir todo tipo de información, los socios pueden colgar su propia
web y participar en chats [Manito].
En la Argentina, la ciudad de La Carlota (12.000 ciudadanos en el sur de la provincia de Córdoba), se transformó en
1998 en “ciberciudad”. Aunque la biblioteca municipal ya contaba con acceso a Internet un año y medio antes, se decidió
crear una Intranet comunitaria que conectaba a sus ciudadanos con los principales actores sociales, con la finalidad de
intercambiar información sobre diversos aspectos de interés común, como por ejemplo las alertas meteorológicas o los
avisos de plagas [del Álamo, 2002].
Asimismo, los 20.500 habitantes de la ciudad de Benito Juárez (provincia de Buenos Aires, Argentina) participaron en
una experiencia cuyo principal objetivo era evaluar el impacto social y cultural de la informatización en una comunidad. El
proyecto nació de una iniciativa de la secretaría de Planeamiento Estratégico de la Nación, en conjunto con las cámaras
empresariales de telecomunicaciones y el Municipio.
Los habitantes podían comunicarse entre sí sin intermediarios y lograr la potenciación de una serie de servicios: hacer los
trámites bancarios desde sus casa, usar el monedero electrónico (remplazando así al dinero en efectivo), disfrutar de
transparencia municipal al monitorear el presupuesto y la recaudación de impuestos, centralizar las historias clínicas,
controlar con satélites la maquinaria rural o generalizar el uso de Internet en las escuelas (Experiencias Municipales, 1999)
[del Álamo, 2002].
Existen iniciativas relacionadas con el voluntariado. El Portal del Voluntariado es una herramienta de divulgación del
trabajo voluntario en Brasil. Su foco de acción es la promoción de oportunidades de trabajo voluntario en todo el territorio
nacional, utilizando Internet como herramientas para viabilizar el encuentro entre una necesidad de acción social, por un
lado, quienes quieren contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad en la cual viven, por otro. En el momento de
su lanzamiento, el Portal del Voluntariado fue citado por el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas como la única
iniciativa de esta categoría y amplitud de la cual se tenga conocimiento a nivel mundial [Portal del Voluntario].
En la Argentina, la Red Solidaria implementa un programa de formación de "orientadores para la comunidad", en busca
de lograr capacitar personas para que conozcan los mecanismos prácticos de la aplicación de la cultura solidaria en el
país. Se intenta aportar herramientas y conocimientos a aquellas personas que pueden asesorar a su comunidad en temas
tales como transplantes, chicos perdidos, dadores de sangre, escuelas rurales, comedores comunitarios, desnutrición,
entre otros [Red Solidaria]. Si bien éste no es un programa basado específicamente en internet, se inscribe en las
prácticas de gestión del conocimiento y de la información en niveles comunitarios.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece capacitación a través de su Centro Internacional de Formación,
con énfasis en el desarrollo local. Entre sus principales objetivos figura el de contribuir a la construcción de un sistema
local de información y comunicación que permita valorizar la cultura, los productos y los valores locales, y seleccionar
entre las informaciones que circulan globalmente aquellas que puedan tener impacto en nuestro territorio. Se busca así
crear un sistema local interactivo que facilite los datos sobre la realidad local y la articulación de las redes locales con el
exterior. Se trata de no convertir la información en un fin en sí misma, sino de ponerla al servicio de los objetivos generales
y específicos de un plan estratégico de desarrollo para que alimente las acciones de intervención, los programas y los
proyectos. Asimismo, se intenta dotar el sistema de una cultura de la información que incluya el conocimiento de la
realidad local y datos fiable [Vélez Venegas, 2000].
En una de las constataciones de diagnóstico hechas por el Gobierno del Estado de Sao Paulo (Brasil), se detectó que
casi el 100% de la población desconocía los procedimientos necesarios para acceder a los servicios públicos y, por falta
de información y orientación, dependía de intermediarios o perdía más de 4 horas haciendo cola en reparticiones públicas.
Ello llevó a crear en 1997 el Proyecto Ahorra-Tiempo. Actualmente hay siete Puestos Ahorra-Tiempo repartidos en el
Estado referido. Acerca de este Proyecto, se informa de la siguiente manera:
La prestación de servicios a través de los Puestos Ahorra-Tiempo no se restringe a las actividades intramuros durante las
12 horas del día de lunes a viernes y durante 6 horas los sábados. Los funcionarios también se desplazan hasta las
comunidades de barrios, jardines infantiles, escuelas y hospitales dentro de una programación que permite democratizar el
acceso a los segmentos sociales con mayores carencias. Participan también en colaboración con la sociedad civil en
actividades socioculturales: Campañas de Vacunación, de Alojamiento, Contra la Violencia, Antidrogas, Fiestas Populares,
etc.
- 32 -
... La concentración de más de 300 servicios de carácter público (estatales, federales, municipales, del Poder Judicial y
de la iniciativa privada) en un mismo espacio, donde el patrón arquitectónico, la limpieza, la comunicación visual y el
mobiliario reflejan las directrices de transparencia y dignidad de servir adecuadamente a la población, hacen de los Puestos
Ahorra-Tiempo espacios para el libre ejercicio de la ciudadanía. La democratización de todas las informaciones sobre los
servicios disponibles en los 7 Puestos Ahorra-Tiempo está también a cargo de Marque Ahorra-Tiempo (0800-171233,
conexión gratuita), a través de Internet o por medio de postes de auto-atención.
... Con más de 30 millones de atenciones desde 1997... los principales resultados obtenidos por el Programa AhorraTiempo van mucho más allá de la cantidad de personas atendidas. En una encuesta reciente del Ibope para evaluar los
principales proyectos realizados por el Gobierno, el Ahorra-Tiempo obtuvo el 98% de aprobación de la población, como
paradigma de servicio público [Programa Ahorra Tiempo].
No he constatado en qué medida todos estos logros son reales ni cuáles son sus costos, pero me permito señalar tres
datos de interés:
a) la integración de servicios en un mismo local (públicos y privados, municipales y federales, de distintos poderes del
Estado);
b) la utilización integral de los modos de comunicación disponibles: receptivo (locales), activo (visitas de funcionarios) e
interactivo (teléfono, internet); y
c) la consulta a la comunidad (diagnóstico, encuestas de satisfacción), que se conjuga con la colaboración con las
organizaciones de la sociedad civil en determinadas campañas.
En el distrito de Santo Andre (Brasil), se implementó un proceso de agilización de trámites en el área del Departamento
de Control Urbano. La inserción, en el Sistema de Informaciones Geográficas, de datos que antes estaban disponibles
solamente en otras dependencias, facilitó un cambio cultural, que derivó en la mayor rapidez de las decisiones y en el
acceso compartido a la información.
Tanto las informaciones geo-referenciadas como los servicios informatizados fueron puestos a disposición de la
población con la implantación de la Red Fácil, que está constituida por tres formas de atención que se integran y
complementan: 1) Atención personal - Lugar de Atención y Puestos SIM (Servicio Integrado Municipal); 2) Atención vía
Internet; y 3) Atención a través del Teléfono Fácil. Todas estas informaciones, además de estar disponibles en la Red
Fácil, fueron trabajadas y publicadas en el formato de una guía de servicios denominada "Guía Fácil", distribuida
gratuitamente en todas las viviendas de la ciudad [Programa de modernización administrativa - Santo Andre].
En este programa también se advierte la existencia de un empleo integral de las distintas tecnologías y modalidades de
comunicación, como asimismo un cierto grado de integración (en el ámbito local) entre distintas dependencias. No
dispongo de datos que permitan evaluar el impacto social y sectorial del programa, ni la distribución de beneficios y costos.
Además del citado caso del Programa Ahorra-Tiempo, existen otros esfuerzos destinados a lograr una eficaz
conjunción entre descentralización, coordinación y eficiencia global en las iniciativas de e-gobierno.
En la Argentina, para cubrir otro nivel de descentralización de la información, el Consejo Federal de la Función Pública
comenzó a desarrollar un sitio que servirá para la transferencia de 'know how' a las provincias sobre el Plan de
Modernización del Estado, y para el intercambio de conocimientos y experiencias entre ellas. Paralelamente, se empezó a
brindar el servicio de web hosting a las municipalidades que no tienen los recursos necesarios (económicos y/o humanos)
para desarrollar y/o implementar su sitio web (Subsecretaría de la Gestión Pública de Argentina: Agosto 2000). Y en
Paraguay existe un sitio que busca ser una base para que otras entidades tengan sus páginas a la mayor brevedad. De
esta manera, "ofrece un espacio gratuito, diseño, mantenimiento, actualización, puesta en el aire y promoción de las
diferentes páginas de cualquier institución del sector público interesada en hacer conocer sus actividades al resto del
mundo (Chripczuk:2000)" [Vega B., 2001].
En enero de 1998, Chile contaba con alrededor de 70 sitios web en Internet con un desarrollo incipiente. Sin embargo,
evaluaciones del propio gobierno determinaron que la presencia de los servicios del Estado en Internet era heterogénea en
calidad técnica y en el tipo de información disponible. Tras la elaboración de un catastro de los servicios de Internet en el
Estado y un diagnóstico sobre su potencial uso, se establecieron políticas y recomendaciones referentes a la estructura
básica y control de calidad de los websites administrados por los distintos organismos y servicios, con la finalidad de
aumentar la presencia de los servicios en la red (los cuales se incrementaron a 364 a inicios de 2000), y enriquecer la
calidad de la información y de los servicios on line disponible para los ciudadanos [Maurizi, 2001].
En México, el objetivo de la iniciativa E-Local es diseñar y construir un sistema de información y
comunicación interactiva entre la federación y los estados, municipios y ciudadanos. Se pretende, asimismo, entablar una
- 33 -
nueva relación federalista, basada en una comunicación de dos vías con los Estados y los Municipios (no sólo de arribaabajo) [E-Local].
Parte de los ingresos generados a favor del Estado en materia de telecomunicaciones puede ser destinada a políticas
sociales y educativas, ya sean generales o específicamente ligadas a la "sociedad de la información".
En Venezuela, se ha establecido el Fondo de Investigación y Desarrollo, que busca crear un vínculo entre el sector
privado y el sector educativo. Está previsto que el fondo sea administrado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, y
reciba el 0,5% de los ingresos brutos del sector. Además, para que no se abandonaran áreas en las que no existen las
condiciones para que el mercado desarrolle la infraestructura de telecomunicaciones, la nueva ley creó el Fondo de
Servicio Universal, que cuenta con el 1% de los ingresos brutos de dicho sector [Díaz Hung, 2000].
La eficacia de estas políticas depende en gran medida del manejo que se haga de los fondos recibidos.
Nos dice Cuéllar Meléndrez [2001] que el Estado de Virginia se ha distinguido como el centro mundial de tecnología
para muchas industrias en los últimos años. Su visión de e-gobierno, tiene un enfoque particular en que se considera que
el gobierno debe habilitar y facilitar el desarrollo tecnológico en todos los ámbitos del quehacer humano, pero que debe ser
la misma sociedad quien genere esa demanda. Aquí se advierte una conjunción entre tecnología y participación, bajo un
modelo centrado, básicamente, en la demanda y no en la oferta tecnológica.
Lo atinente a la investigación y la innovación es un campo propicio para el aprovechamiento de las NTIC. La utilidad
social de ello dependerá de la integración de los programas que se apliquen en la materia con las políticas de desarrollo
humano.
El VI Programa Marco Europeo de Investigación de la Unión Europea para el período 2002/2008, define la creación de
un Espacio Europeo de Investigación e Innovación. En este Programa se han definido los objetivos de promover la
innovación que fomente la introducción de las empresas en la economía de la información y el conocimiento. El Área
Europea de Investigación es promovida como extensión de los programas de innovación coordinada entre las empresas,
los centros de investigación y también las administraciones para lograr de esta forma una mejor estructura del intercambio
de conocimientos. Las Redes de Excelencia desarrollan una nueva cultura de compartir conocimientos y fomentan el
trabajo colaborativo, es un factor importante para el veloz desarrollo de la innovación en el sector empresarial y el
desarrollo sostenible de la sociedad [Ranguelov Youlianov].
La acción eEurope ha abordado un aspecto particular de la banda ancha al crear una estructura central de alta
velocidad para las universidades y los organismos de investigación. La Comisión Europea ha cofinanciado el trabajo de 27
redes nacionales de investigación y educación, que abarcan todos los países candidatos, para mejorar sus redes.
Actualmente, esta red europea de investigación es la más rápida del mundo y la que ofrece la mayor cobertura geográfica
(32 países). Es un instrumento de la infraestructura muy necesario para la creación del espacio europeo de investigación.
Con la interconexión de alta velocidad de más de 3000 organismos de investigación y enseñanza se ha realizado el
importante objetivo de la estrategia de Lisboa hacia la creación de la economía basada en el conocimiento más dinámica.
Este incremento de la capacidad troncal europea ha permitido a las redes nacionales de investigación incrementar
considerablemente sus capacidades de acceso al eje central. El plan de acción eEurope pretendía no sólo interconectar
las redes de investigación de alta velocidad a las universidades, sino también a las escuelas [Informe de evaluación
comparativa de la acción eEurope, 2002].
Creo necesario insistir nuevamente acerca de integrar a los sectores ligados a la innovación con las organizaciones de
la sociedad civil y asociaciones de base, ONG, familias, y con las instituciones básicas para el desarrollo (escuelas,
hospitales, justicia, etc.). La investigación y la innovación deben estar movilizadas en gran medida por la demanda interna
de la sociedad. De otro modo, si esto beneficiara únicamente al sector empresarial, carecería en gran parte de sentido la
intervención del Estado, pues la misma no sería pública sino meramente sectorial.
Vega [2001] menciona los servicios de e-gobierno prestados en el Reino Unido. Entre dichos servicios on line, se
incluyen recomendaciones a los consumidores. Desconozco las características de tal prestación, pero creo que ésta es un
área con gran potencial de crecimiento. A través de la misma, se puede ayudar al fortalecimiento del sector más débil del
mercado, disminuyendo las asimetrías informativas (características de productos o servicios, precios, cláusulas
contractuales ilícitas o abusivas, publicidad engañosa, remedios legales, asistencia jurídica, etc.).
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El Sistema e-México es presentado como un proyecto integrador, que busca articular los intereses de los distintos
niveles de gobierno, de diversas entidades y dependencias públicas, de los operadores de redes de telecomunicaciones,
así como de diversas instituciones públicas y privadas, a fin de ampliar la cobertura de servicios de salud, educación,
comercio y gobierno, y también de otros servicios a la comunidad.
De entre las iniciativas del proyecto, me interesa detenerme brevemente en e-Salud. Se prevé en ésta que la población
tenga acceso a programas que le permitan alcanzar mejores condiciones sanitarias y de higiene, así como mejores
prácticas para la prevención de la salud, tanto en las grandes concentraciones urbanas como en las localidades más
apartadas del país. Se busca, asimismo, que médicos, clínicas, hospitales y, en general, el sistema de salud nacional,
puedan contar con información actualizada para el mejor desempeño de su profesión. La interconexión de las redes -se
sostiene- permitirá el auxilio oportuno tanto a médicos como a pacientes, y el apoyo a distancia de médicos especialistas a
médicos generales. También proporcionará a la comunidad médica la posibilidad de contar con la información sobre los
avances científicos y uso de nuevos medicamentos [Margáin y Compeán - Cuéllar, 2002].
Por lo ambicioso del proyecto y el proclamado sentido integral del mismo (especialmente su alegada contribución al
desarrollo social), la iniciativa e-México merece ser seguida en su evolución, a fin de evaluar el grado de participación de
las comunidades locales en todas sus etapas, la sustentabilidad de los programas y sus resultados reales.
En cuanto al ámbito de la salud, se sostiene que la información relacionada con este campo es una de las más
visitadas de internet.
Un estudio norteamericano reciente muestra que los adolescentes y los adultos jóvenes consultan la red para obtener
información relacionada con la salud tanto como descargan música y participan en juegos en línea, y con más frecuencia de
la que compran en línea. Como todos los demás contenidos de la red los contenidos de los sitios web que ofrecen
información médica y relacionada con la salud no están sometidos a ningún control de la exactitud de la información
suministrada. Una lista de criterios de calidad para los sitios relacionados con la salud sería conveniente para fijar unas
normas mínimas para el funcionamiento de dichos sitios. La Comisión se propone publicar a finales de este año una
Comunicación sobre este tema [Informe de evaluación comparativa de la acción eEurope, 2002].
5. Sociedad de la información y e-gobierno: propuestas para las 24 horas
A. Hacia una sociedad comunicada
Si bien no es cierto que los cambios sean totalmente inevitables, también es verdad que procesos tales como la
globalización, la "sociedad de la información" y el gobierno electrónico no parecen ser modas pasajeras. Por ello encuentro
acertada la opinión de Bustamante Donas [2001]:
Cuando se intenta imponer una ideología que cambia nuestras vidas reaccionamos ante dicha amenaza, pero la
tecnología puede hacer esa misma labor presentándose como si fuese apolítica. De ahí que las tecnologías sean como las
leyes: una vez promulgadas, tienden a perdurar. Una vez implementada una tecnología, también obedece a una inercia que
la hace permanecer, ordenando nuestra forma de producir, de vivir, de relacionarnos. Quizá no es el momento de elaborar
listas de derechos humanos y de definir su naturaleza y fundamento, de saber si son derechos absolutos, relativos, sujetos
o no al devenir histórico. Es el momento de identificar cuál es la forma más segura de garantizarlos, de utilizar la tecnología
como motor de democratización y promoción de estos derechos, para impedir que las declaraciones solemnes se queden
en un simple flatus vocis.
A mi modo de ver, sería útil pasar a utilizar el concepto de sociedad comunicada como algo menos estrecho
(tecnológica, social y éticamente) que el de sociedad de la información. Las nuevas tecnologías han de servirnos para
conocer las realidades de nuestros seres cercanos, compatriotas y habitantes de la región, sin cerrarnos al mundo. El paso
de un modelo individualista de razón a otro dialógico (discurso libre de dominación) exige ciertas dosis de empatía y de
aquello que se ha dado en llamar "inteligencia emocional".
Si en algo tendrían que ser inflexibles los movimientos sociales y los Estados latinoamericanos y del Caribe, es en
instaurar nuevos espacios de diálogo, en los cuales nos veamos obligados a enfrentarnos cara a cara. Ello sin desmedro
de preservar los espacios ya existentes.
¿Por qué es preciso plantease la necesidad del “espacio” como categoría relevante para entender la democracia? Esta
reflexión pretende dar cuenta de cómo los conceptos de espacio público y democracia se entrecruzan y cobran sentido al
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ser a la vez la causa y la consecuencia del ejercicio de la ciudadanía, entendiendo a ésta no sólo como un status jurídico,
social o político, sino también como una forma de pertenecer a una comunidad determinada [Vicherat, 2000].
La comunicación ayuda a construir campos simbólicos propios, gestando sentimientos de pertenencia e identidad local.
Los conflictos se pueden explicitar y tratarse públicamente, se produce confianza, se propicia la crítica, se dan a conocer
los proyectos existentes, motivando la participación y el control sobre los mismos, y se capacita para aprender a negociar.
La comunicación, en resumen, es un medio y una finalidad del desarrollo: sirve para crecer y a su vez es un índice de
integración y crecimiento [Vélez Venegas, 2000].
El desarrollo es una creación colectiva, en la cual incide fuertemente lo cultural. La creación de una cultura democrática
reviste suma importancia, pues sin ella no habrá desarrollo para todos. Democráticamente, también, hemos de aprender a
re-conocernos, a saber qué somos y a decidir quiénes ser: "La democracia cultural implica democracia comunicacional,
esto es, una participación colectiva en la reconstrucción del imaginario del cómo somos y qué queremos ser" [Vicherat,
2001].
Algunos representantes de nuestras élites necesitan reconocerse en la imagen que de ellos tienen sus compatriotas. Y
todos necesitamos vernos como lo que somos: naciones adolescentes, con cambios bruscos e inarmónicos, queriendo
crecer e emanciparnos en un mundo que no parece hecho a nuestra medida.
Nuestra sociedad del conocimiento, nuestros e-gobiernos, deben estar hechos no sólo con chips de silicio, sino
también con corazón. En este marco, la principal iniciativa de los Estados debería ser, a mi modo de ver, la de impulsar la
generación espacios públicos de encuentro, en los cuales aprender a enfrentarnos sin violencia. Estos espacios públicos
pueden asumir formas diveras. Internet es una de ellas. Los medios de comunicación (radio, televisión, prensa) son otras,
cuya democratización, libertad y pluralismo es siempre un desafío. Garantizar y promover el derecho de asociación
(barrial, sectorial, sindical, voluntariados, entidades de consumidores, etc.) es también una forma básica de promocionar la
creación de espacios públicos. El desarrollo de las ciencias sociales es otro aporte útil para la construcción de espacios.
Las formas de democracia participativa tampoco pueden obviarse.
Pareciera que todas estas aspiraciones encuentran un ámbito propio para su concreción en los organismos públicos
locales. No creo que ello sea tan claro. Indudablemente, la participación es más fácil en ámbitos sociales próximos y con
un número limitado de integrantes. Ello es también verificable en internet (ej.: redes ciudadanas). Pero, por otro lado,
existen desafíos generales (ej.: manejo de la deuda externa, determinados servicios públicos, regímenes jubilatorios, etc.)
que requieren la injerencia de la ciudadanía.
Una sociedad inclusiva es una sociedad de enfrentamientos. No es posible la confianza ni el trabajo codo a codo sin
ámbitos de confrontación franca. Hemos de aprender a decir y a escuchar lo que nos desagrada. ¿Será esto la sociedad
de la información? ¿Es posible conformar una sociedad dándonos recíprocamente la espalda entre sectores sociales?
Uno de los problemas básicos de las sociedades latinoamericanas es la exclusión social. Ella implica dificultades severas
para acceder a los mercados de trabajo y de consumo, pero junto a ellas, imposibilidad de integración a marcos de la
sociedad. Unos factores se refuerzan a otros, configurando círculos perversos regresivos.
La democratización de la cultura puede romper estos círculos en un aspecto relevante. La creación de espacios culturales
asequibles a los sectores desfavorecidos, y estimulados especialmente, puede crear canales de integración inéditos
[Kliksberg].
Como sociedades, debemos diseñar estrategias tendientes a revitalizar valores públicos como la lealtad institucional, la
integridad, la objetividad e independencia, la competencia profesional, la confidencialidad, el respeto a las personas y
reforzar las dimensiones políticas, sociales y técnicas que permitan diseñar una "infraestructura de la ética pública". Estos
valores y ética pública no se deben divulgar sólo en las organizaciones públicas sino también en las organizaciones
privadas que prestan servicios públicos. Además debería hacerse un esfuerzo por trasladar estos valores y fundamentos
éticos a la sociedad [Ramió, 1999]. Si estos valores no están presentes, ¿qué valor daremos a la información proveniente
de gente a quien le creemos muy poco? ¿Para qué queremos contar con más información poco creíble?
Ante las crisis recurrentes, frente a la ansiedad del cambio, parece menester rescatar los valores existentes en
nuestras culturas. Experiencias tales como la ya citada de la Villa El Salvador u otras semejantes, se han sustentado en
valores:
Ello es decisivo. Sin esa concepción no hubieran podido resolverse las múltiples dificultades que derivaron del camino
innovativo, y no tradicional, seguido. Esos valores sirvieron de orientación continua, al mismo tiempo motivaron
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poderosamente el comportamiento, y transmitieron la visión de las metas finales hacia las que se dirigían los esfuerzos,
visión que actuó de inspiradora permanente [Kliksberg].
No hay guerras por puja de valores , sino por conflictos de intereses, emociones o prejuicios. Los valores son
comunicables y comunicantes. Sobre ellos edificamos el sentido de nuestras vidas, y también aquellas pertenencias
sociales irrenunciables.
La infomación democrática no es aséptica, sino que in-forma, da forma. La interacción entre diferentes OSC, ONG y
otros sectores de la sociedad, con los gobernantes, debe dar lugar a nuevas formas de gestión pública y de vivencia de la
ciudadanía. Nuevamente he de decir que los modelos de e-gobierno deben operar predominantemente sobre la base de la
demanda, más que de la oferta.
Los intentos de abarcar el tema de la Internet no pueden estar separados de las preocupaciones y demandas del mundo
real. Para contribuir a la equidad social, lo concerniente a la política ‘virtual’ debe partir de agentes y agendas del mundo
real, y de una base amplia de contrapartes y participantes (no sólo actores privados y estatales).
Una formulación participativa de las políticas relacionadas con la Internet implica que los actores más poderosos deben
priorizar un trabajo de acercamiento y familiarización con el tema entre personas y organizaciones, ayudándoles a
comprender cómo la Internet puede, para bien y/o para mal, impactar sus vidas... De otro modo, la formulación participativa
de estas políticas será retórica dado que existe actualmente una gran disparidad respecto a cuán digerido tienen los actores
el tema de las nuevas tecnologías [Gómez & Martínez, 2000].
Del trabajo conjunto entre organizaciones se puede esperar la definición de una agenda de incidencia, así como de
estrategias para promover dicha agenda que logren una fuerte vinculación entre necesidades sociales y papel potencial de
la Internet para atender dichas necesidades [Martínez et al., 2001-1].
La participación no se agota en las OSC, pues éstas, pese a estar movidas generalmente por intereses solidarios, no
abarcan al conjunto de necesidades de la sociedad, sino a objetivos específicos.
Siendo la participación de los ciudadanos uno de los principales ejes de acción en la implementación del e-gobierno, la
evaluación de la percepción ciudadana respecto a este proyecto resulta un elemento fundamental en el seguimiento,
control, corrección de acciones e implantación de nuevas fases de desarrollo. Esta evaluación contempla la detección de
necesidades de la sociedad en general, la mejora y el desarrollo de nuevos servicios, así como el monitoreo de la
satisfacción de los ciudadanos. Existe una serie de criterios básicos para tal evaluación:
Coherencia: grado de integración lógica de los distintos componentes del proyecto (objetivos, resultados, actividades y
recursos).
Pertinencia: capacidad para dar respuestas a las necesidades reales de los grupos y sujetos involucrados.
Relevancia: qué tan significativos son las acciones y resultados para los sujetos directamente involucrados en el
proyecto. Un proyecto es relevante cuando resulta ser significativo para las personas hacia quienes están dirigidas las
acciones del cambio. La relevancia depende del volumen esperado de transacciones, del nivel de satisfacción actual de
los usuarios, la universalidad (a cuántos sectores de la población llega el servicio) y del nivel de ingreso que representa
para el gobierno.
Costo- beneficio.
Eficiencia: grado de optimización del uso de los recursos materiales y humanos de los que se dispone.
Bajo estos criterios podemos jerarquizar los servicios y tener un plan de implantación de los mismos en el portal [México Caibi].
B. Hacia una gestión social del conocimiento
Los gobiernos, como co-gestores de la sociedad de la información y la comunicación, se encuentran ante el desafío de
facilitar la generación de conocimientos y vínculos relevantes para la población, en el inmenso mar de información
disponible.
... el futuro pasa, entre otras cosas, por la formación de agentes inteligentes de recuperación de información. Porque el
que quiere saber algo sobre algún tema y pretende encontrarlo en la Web ... se mete en la boca del lobo... Por eso,
necesitamos asistencia especializada que actúe como filtro y nos rescate de las fauces del ruido informacional que nos hace
perder tiempo y energía en la búsqueda [Maguregui (Piscitelli)].
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Como sostiene Prats [2001 -1], "ante el infinito océano de información actual, la pregunta realmente relevante no es
dónde encontrar la información sino qué información".
Sin perjuicio de la necesidad de contar con ayuda para la obtención y/o recuperación de información, citaré un modelo
de proceso de generación de conocimiento, que conforma un proceso cíclico integrado por los siguientes elementos:






Información diversa y dispersa: El proceso de generación de conocimiento estará muy enriquecido por la posibilidad de
disponer de información diversa y dispersa, que provenga de diferentes perspectivas, culturas, épocas, grupos, etc sobre
el tema específico en el que hay interés.
Sistematización: Sin embargo, la disponibilidad de información no será suficiente. Esta debe ser sistematizada que en
este caso significa discriminarla, ordenarla, categorizarla, priorizarla, en función de la solución a un problema,
satisfacción de una necesidad o la búsqueda de explicaciones.
Asimilación: La información sistematizada debe ser asimilada a las visiones y experiencias propias, unirlas con otros
conocimientos, reformularlos, incorporarla a la vivencia cotidiana.
Generación de nuevo conocimiento: El proceso de información-sistematización-asimilación permitirá generar nuevas
ideas, nuevas concepciones, nuevas interpretaciones y nuevas soluciones. Es decir alternativas diferentes a las
existentes hasta el momento (como fue mencionado anteriormente esto implica creación de nuevo conocimiento,
redescubrimiento del conocimiento de otros y lecciones aprendidas por otros en la aplicación del nuestro).
Difusión: Es muy importante crear los espacios para la difusión de las nuevas propuestas, no solo para que se conozcan
soluciones a problemas, nuevos planteamientos, nuevas propuestas sino también para que estas se reincorporen como
parte de la información diversa y dispersa que formará parte del ciclo de reasimilación de otros (as).
Discusión: La discusión permanente es muy importante porque genera nuevas preguntas e inquietudes que van
clarificando los nuevos descubrimientos. Como puede verse en el esquema 3, la discusión es una actividad permanente
que acompaña todo el proceso de reasimilación[Camacho Jiménez].
La autora citada sostiene que internet es una herramienta invaluable para el desarrollo del proceso de generación de
nuevo conocimiento, en virtud de: a) la gran disponibilidad de información; b) la agilidad del proceso de compartir; y c) la
posibilidad de comunicar el nuevo conocimiento generado es más democrática, menos costos y más sencilla.
Ello, a su vez, requiere nuevas habilidades, entre las que se encuentran las estrategias de conectividad. Éstas se
componen de:

acceso equitativo a la tecnología, especialmente en áreas remotas y comunidades marginadas (por ejemplo,
facilidades de acceso público en escuelas, librerías y centros comunitarios, rurales o urbanos, que provean conectividad a
la Internet con navegación a velocidades y costos razonables);
 uso relevante de la tecnología de acuerdo con las necesidades y preferencias propias de los(as) usuario(as) locales,
incluyendo la adquisición, intercambio, producción y diseminación de información y contenidos (por ejemplo, contar con
criterios que permitan escoger entre un menú de opciones que incluyen desde el correo electrónico hasta listas
electrónicas o la red, dependiendo de las metas organizacionales);
 real apropiación de las herramientas de la Internet, a partir de la cual la gente absorbe, sistematiza y transforma la
información y las nuevas relaciones en nuevos conocimientos que pueden ser transmitidos a otros(as) y aplicados para
resolver sus necesidades concretas (por ejemplo, mejorar la calidad de la educación y la salud, producir y comercializar
bienes y servicios, mejorar la gobernabilidad y la rendición de cuentas, diseñar e implementar agendas para el cambio
social).
La inversión en acceso a la tecnología es relativamente fácil de implementar, fácil de medir, y fácil de mostrar. Sin
embargo, si de la equidad social se trata, la misma inversión en acceso equitativo, uso relevante y real apropiación
producirá efectos mayores y más sostenibles. Es la integración de acciones tendientes simultáneamente a estos tres
objetivos la que permitirá a la gente hacer de la Internet una herramienta que les ayude a resolver sus necesidades más
críticas y refuerce su capacidad de incidir. De otra manera, el gran riesgo es haber obtenido acceso para contenidos
creados por otros(as), usado para fines definidos por otros(as) [Gómez & Martínez, 2000].
La apropiación de internet importa, entre otras cosas, el poder determinar, según las necesidades y los recursos
disponibles cuándo hacer uso de uno o de otro, ya sea como consumidores, como productores o como ambos, como
también saber cómo combinar la Internet con otras tecnologías más tradicionales [Camacho Jiménez ]. Las iniciativas
públicas relativas a internet deben apuntar a facilitar estos procesos de "apropiación", yendo mucho más allá de la mera
conectividad.
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Asimismo, existe un desafío: "lograr un sistema de participación en el que los ciudadanos, además de transferencia de
opinión, aporten transferencia de conocimiento a la comunidad y a los asuntos colectivos" [Manito]. En otras palabras, "Las
ciudades pueden ser más competitivas y estar más cohesionadas socialmente si aprenden a gestionar el conocimiento de
su comunidad, el gran activo profesional de sus ciudadanos" [Marcet i Gisbert].
C. ¿Qué más?
Existen múltiples campos en los cuales la incorporación de las nuevas tecnologías en el funcionamiento del Estado
puede resultar beneficiosa para la comunidad. En parte, ya me he referido a ellos al tratar esbozar los distintos aspectos
del e-gobierno y al mencionar algunas experiencias.
Todo aquello que se refiera a la gestión interna (agilización de procedimientos, coordinación intergubernamental)
puede generar mejoras en la calidad, rapidez y economía de los servicios públicos.
Cierta clase de información que posee el Estado puede ser comercializada, en tanto no esté ligada a derechos básicos
sino que interese a sectores determinados de la población [Comisión Europea, Libro Verde, 1998, 73/77 - 94/96]
La lucha estratégica de nuestras sociedades frente nuestros gobiernos y de éstos frente a los organismos
multilaterales y Estados extranjeros para generar mayor transparencia en las negociaciones económicas (líneas de crédito,
proyectos de reforma, acuerdos comerciales, etc.), es otra línea de acción.
Materias tales como la seguridad (monitoreo y mapas diarios de zonas con riesgo de delitos y/o accidentes, sistemas
de comunicación y alarmas en tiempo real); justicia (expediente virtual, notificaciones y audiencias on-line); educación
(elaboración de manuales digitales) o salud pueden ser objeto de iniciativas.
He preferido, no obstante, dejar abierto este punto, pues creo que son nuestras sociedades las que deben decidir las
prioridades y evaluar el resultado de las iniciativas en curso. Es entonces hora de llamarme al silencio y renovar la
confianza en nuestros pueblos.
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