73524.- DERECHO CONSTITUCIONAL Semestre Módulo 3 septiembre 2018 - febrero 2019 Prueba de evaluación continuada – PEC 3 NOMBRE Y APELLIDOS: PEC 3 - Derechos y libertades Enunciados de la PEC Lea los fundamentos jurídicos de las sentencias del Tribunal Constitucional y responda de manera razonada a las preguntas. I. STC 111/2018, de 17 de octubre Lea con atención la sentencia y el precepto siguiente y responda a las siguientes preguntas: Artículo 6 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. “Discriminación directa e indirecta. 1. Se considera discriminación directa por razón de sexo la situación en que se encuentra una persona que sea, haya sido o pudiera ser tratada, en atención a su sexo, de manera menos favorable que otra en situación comparable. 2. Se considera discriminación indirecta por razón de sexo la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular con respecto a personas del otro, salvo que dicha disposición, criterio o práctica puedan justificarse objetivamente en atención a una finalidad legítima y que los medios para alcanzar dicha finalidad sean necesarios y adecuados. 3. En cualquier caso, se considera discriminatoria toda orden de discriminar, directa o indirectamente, por razón de sexo.” 1. ¿La opinión mayoritaria del Tribunal Constitucional analiza una posible discriminación directa o bien una discriminación indirecta? El Tribunal Constitucional, en su decisión mayoritaria, analiza la situación como si fuese un supuesto de posible discriminación directa. Ahora bien, llega a la conclusión, como veremos, que no se produce ninguna discriminación por las razones que comentaremos a continuación. La discriminación directa se produce cuando tenemos un tratamiento diferente para situaciones que son, en cambio, equivalentes. En el caso concreto, el tratamiento desigual vendría dado por la regulación diferente de la duración de los permisos de maternidad, que como regla general permiten DERECHO CONSTITUCIONAL Prueba de evaluación continuada 3 una baja de 16 semanas, y los permisos de paternidad que, en el momento de aplicación de los hechos eran únicamente de 13 días, aunque posteriormente se han ido ampliando y ahora se discute una proposición de ley que pretende su equiparación al permiso de maternidad. De hecho, el Tribunal Constitucional recuerda que no existe ninguna regulación europea en vigor que obligue a un mínimo de duración en el caso de los permisos de paternidad y todavía menos que obligue a su equiparación con los permisos de maternidad. Con el fin de obtener un reparto más equitativo de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres, se está tramitando una propuesta de Directiva que pretende fijar, esta vez sí, un mínimo de 10 días de permiso de paternidad. En definitiva, se plantea una posible vulneración de la igualdad en la ley, con una regulación diferente de la duración de los permisos de maternidad y de paternidad. No se trata, en cambio, de ningún problema de igualdad en la aplicación de la ley por parte de los tribunales o de la Administración pública; el problema, en todo caso, proviene de la diferenciación realizada en la misma ley. Como punto de partida, el Tribunal Constitucional recuerda que, de acuerdo con la doctrina ya avanzada en la STC 22/1981, y siguiendo en este punto al TEDH, no todo trato desigual para situaciones equiparables supone automáticamente una vulneración de la igualdad. Es posible que existan razones objetivas y razonables para esta diferenciación, siempre que las consecuencias que deriven de las mismas sean proporcionadas a la finalidad que se persigue. Por tanto, el Tribunal analiza a continuación si las situaciones son equivalentes y si existe una justificación razonable para la diferenciación. Veremos, en la pregunta 2, que el Tribunal Constitucional considera que las situaciones no son equivalentes. Por tanto, si las situaciones son diferentes ya no tendrá sentido determinar la licitud constitucional del trato diferente. Precisamente, el hecho de que se hable de un término de comparación ya era un indicador determinante de que se trataba de un posible problema de discriminación directa; en la discriminación indirecta no debe aportarse ninguna situación equivalente para comparar, dado que se trata de verificar un impacto general, muchas veces mediante estadísticas, que partiendo de un motivo aparentemente neutral lleve, en cambio, a unos efectos negativos para un colectivo protegido. Por ejemplo, en la STC 240/1999, la diferenciación entre trabajadores fijos e interinos, aparentemente constitucional y neutral, suponía de hecho una discriminación indirecta por razón de género contra las mujeres, que representaban el 80% de los trabajadores interinos en la Administración en la cual se produjeron los hechos. Su impacto era casi equivalente a diferenciar por razón de sexo, cosa que en el art. 14 CE se prohíbe o en todo caso se considera sospechosa de discriminación. 2. ¿Por qué considera el Tribunal que no se presenta un término de comparación adecuado en este caso? Como decíamos en la pregunta 1, la posible discriminación directa requiere que el Tribunal Constitucional analice, en primer lugar, si las situaciones son equivalentes. Para hacerlo, deberá valorar si el término de comparación que presenta el recurrente, un padre biológico, es equiparable a su situación. Evidentemente, la comparación se establece entre la regulación de su permiso de paternidad y el permiso de maternidad, que el recurrente considera un supuesto equivalente. En cambio, para el Tribunal Constitucional, no es un término de comparación adecuado, lo cual significa que las situaciones son diferentes. Esta es la argumentación del Tribunal Constitucional. El punto de partida consiste en interpretar que el art. 39.3 CE, cuando prevé que los progenitores deben corresponsabilizarse en el cuidado de sus hijos, no impone necesariamente una igualdad de permisos laborales y de prestaciones económicas de la Seguridad Social. De hecho, a nivel internacional, el permiso de maternidad y el permiso de paternidad admiten un trato diferente: mientras el Convenio OIT núm. 103, art. 10.2 del PIDESC y art. 8 de la Directiva 92/85/CEE obligan a adoptar medidas favorables a los permisos de maternidad, el permiso de paternidad, en cambio, no es obligatorio en Semestre 20181. 2 DERECHO CONSTITUCIONAL Prueba de evaluación continuada 3 ningún Tratado o Reglamento de la Unión Europea. En esta línea, la STC 324/2006, en su FJ6, ya reconocía la obligatoriedad del permiso de maternidad para proteger a la mujer embarazada y el período de lactancia. La finalidad de la medida es, así, proteger la salud de la madre. La maternidad, la gestación y el parto son realidades biológicas que caracterizan a las mujeres trabajadoras y que justifican medidas de protección específicas y ventajas, sin que ello signifique que se produzca ninguna discriminación contra los hombres (SSTC 109/1993, FJ4 y 75/2011, FJ7). Así pues, la previsión de un permiso de paternidad, para el Tribunal Constitucional, es ciertamente constitucional, aunque viene impuesta por una finalidad de protección diferente como es favorecer la conciliación familiar y laboral, y hacer que los padres se corresponsabilicen en el cuidado de los hijos y de esta manera se repartan de manera equitativa las responsabilidades familiares de cuidar los hijos (art. 39.3 CE). El legislador puede incluso optar por equiparar los permisos de maternidad y paternidad, como se discute actualmente, pero no se trata de un imperativo constitucional impuesto por la misma finalidad de protección de la salud de la madre. Pues bien, concluye el Tribunal Constitucional, dadas las diferentes finalidades, las situaciones comparadas no son idénticas y por tanto la diferente duración de los dos permisos no supone ninguna discriminación. 3. ¿La magistrada defiende en el voto particular que podría existir una discriminación directa, indirecta o bien doble (directa e indirecta)? La Magistrada María Luisa Balaguer Callejón parece aludir principalmente a la existencia de una discriminación indirecta por la diferente duración de los permisos de paternidad y de maternidad. Dicho esto, pueden també encontrarse argumentos complementarios de discriminación directa en este interesante voto particular. Comenzaremos por la justificación más general de la discriminación indirecta. El principal contraste con la posición mayoritaria del Tribunal Constitucional proviene de la referencia a la STC 66/2014, FJ 2, con el fin de tener en cuenta la incidencia de las medidas discutidas sobre la situación laboral de la mujer trabajadora, comprobable con datos estadísticos sobre las diferentes modalidades de contratación, en la brecha salarial, en los perfiles profesionales y en las dificultades de acceso a un puesto de responsabilidad. Por tanto, el hecho biológico del cual habla la sentencia es aquí una circunstancia “de riesgo” o al menos de posible perjuicio para la mujer trabajadora. A partir de aquí, la Magistrada considera que Tribunal debería haber adoptado una perspectiva más amplia sobre los posibles efectos negativos que las medidas supuestamente garantes de la especificidad de la gestación de la mujer tienen de hecho en el mercado laboral. Así, estas medidas adoptadas en principio con la finalidad loable de proteger a la mujer pueden llegar a ser, paradójicamente, una barrera de entrada en el mercado laboral o un obstáculo para la promoción de la mujer trabajadora. Un permiso más largo para la mujer trabajadora, a pesar de las buenas intenciones, puede tener el efecto contrario de reducir las contrataciones de mujeres trabajadoras y perpetuar las diferencias laborales. No tener en cuenta estos efectos supone aceptar una medida que genera discriminación indirecta, como es la duración más larga de los permisos de maternidad. Quizá los argumentos de discriminación directa son más difíciles de ver. En el voto particular, se afirma que debería haberse completado el estudio de las finalidades con la igualdad de trato en el mercado laboral: la mujer trabajadora es mujer, ciertamente, pero también es trabajadora, y en este segundo aspecto no hay ninguna diferencia con el hombre trabajador. Se trata pues de una regulación diferenciada de dos categorías de trabajadores que debería justificarse debidamente. Por otro lado, el criterio de diferenciación para el trato diferenciado es el género, que es uno de los criterios sospechosos de discriminación según el art. 14 CE. Debería así haberse analizado la legitimidad de las medidas y su Semestre 20181. 3 DERECHO CONSTITUCIONAL Prueba de evaluación continuada 3 proporcionalidad, cosa que habría llevado, en opinión de la Magistrada Balaguer, a estimar la demanda por discriminación directa. Semestre 20181. 4 DERECHO CONSTITUCIONAL Prueba de evaluación continuada 3 II. STC 92/2018, de 17 de septiembre Lea con atención la sentencia y responda a las siguientes preguntas: 1. ¿Puede acordarse prisión provisional de alguien que está actualmente en libertad a la espera de un juicio? Hay que decir, en primer lugar, que la decisión judicial de decretar, mantener o prorrogar la prisión provisional ha de estar prevista en uno de los supuestos legales de acuerdo con el art. 17.1 CE. Pues bien, el art. 539 LECrim establece que: «Los autos de prisión y libertad provisionales y de fianza serán reformables durante todo el curso de la causa. En su consecuencia, el imputado podrá ser preso y puesto en libertad cuantas veces sea procedente, y la fianza podrá ser modificada en lo que resulte necesario para asegurar las consecuencias del juicio. Para acordar la prisión o la libertad provisional con fianza de quien estuviere en libertad o agravar las condiciones de la libertad provisional ya acordada sustituyéndola por la de prisión o libertad provisional con fianza, se requerirá solicitud del Ministerio Fiscal o de alguna parte acusadora, resolviéndose previa celebración de la comparecencia a que se refiere el artículo 505. No obstante, si a juicio del juez o tribunal concurrieren los presupuestos del artículo 503, procederá a dictar auto de reforma de la medida cautelar, o incluso de prisión, si el imputado se encontrase en libertad, pero debiendo convocar, para dentro de las 72 horas siguientes, a la indicada comparecencia. Siempre que el Juez o Tribunal entienda que procede la libertad o la modificación de la libertad provisional en términos más favorables al sometido a la medida, podrá acordarla, en cualquier momento, de oficio y sin someterse a la petición de parte.» La previsión legal parece contemplar así la posibilidad de reformas, incluso peyorativas, de la situación personal: se puede así decidir la presó provisional o la libertad con fianza de quien se encuentra en libertad, o bien agravar las condiciones de la prisión provisional. Se requiere para ello, eso sí, una solicitud por parte del Ministerio Fiscal o de alguna parte acusadora, y una comparecencia del sometido a procedimiento penal. Hay, sin embargo, un supuesto especial de urgencia (art. 503 LECrim), en el cual se permite dictar primero la medida cautelar o la prisión y convocar después, dentro del plazo de las siguientes 72 horas, la comparecencia. 2. ¿Es necesario que comparezca el imputado antes de decidir si se prorroga la prisión provisional? La jurisprudencia constitucional considera que la audiencia no es una exigencia constitucional derivada del art. 17.1 CE en los casos de decisiones de confirmación o prórroga de una prisión preventiva que ya se estaba cumpliendo (STC 198/1997, FJ 2). Incluso podía llegar ser entonces "innecesaria, sino dilatoria y perturbadora para la correcta tramitación del procedimiento" (STC 198/1997, de 2 de junio, FJ 2)». Lo que sucede en el presente caso, es que la regla general prevista en el art. 539 LECrim viene determinada, como hemos visto en la pregunta anterior, por la previsión legal de comparecencia previa siguiendo el art. 505 LECrim antes de acordar la primera vez una prisión provisional. Por tanto, la Semestre 20181. 5 DERECHO CONSTITUCIONAL Prueba de evaluación continuada 3 audiencia parece un requisito necesario antes de acordar la prisión provisional. Ara bien, como hemos visto, hay un supuesto de urgencia en el cual la comparecencia puede dictarse después, siempre que no hayan pasado todavía 72 horas. Resta por valorar si esta previsión legal de urgencia respeta o no el derecho a la libertad0 personal (art. 17.1 CE). En el presente caso, los recurrentes consideran que la decisión judicial de no convocar la comparecencia prevista en el art. 505 LECrim antes de las 72h desde que se acordó la prisión provisional supondría una vulneración del art. 17.1 CE. En este sentido, esta comparecencia es considerada por el Tribunal Constitucional como una garantía procedimental que desarrolla el art. 17.1 CE en el supuesto de urgencia. El razonamiento se basa en que la condena en primera instancia no es motivo suficiente para imponer automáticamente una decisión de prórroga de la prisión provisional, sino que hay que justificar debidamente la necesidad de la medida cautelar, por ejemplo, alegando que el riesgo de fuga se mantiene, teniendo eso sí presente que el peligro de desaparición de las pruebas o de obstaculizar la justicia posiblemente ya no ser de aplicación. En definitiva, la condena de primera instancia únicamente es un indicio de culpabilidad, pero no ha desvirtuado todavía la presunción de inocencia del acusado. Por ello la comparecencia es clave como garantía del derecho a la libertad personal, para poder discutir si se dan las circunstancias que legitiman la prisión provisional, pues ésta no es automática después de una condena en primera instancia. El Tribunal entiende que la previsión expresa de un supuesto de urgencia con comparecencia en las 72 horas posteriores a la adopción de la medida garantiza suficientemente el derecho en un caso excepcional. Por tanto, la urgencia admite la previsión de una comparecencia después de adoptar la medida. Lo que vulneraría el art. 17.1 CE sería la falta de comparecencia en las 72 horas posteriores. No es necesario que la comparecencia sea previa si se dan las circunstancias urgentes previstas en la ley. Semestre 20181. 6