Subido por Luciano Godoy

2010 Codificación de ley del Huqúqu’lláh

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UNA CODIFICACIÓN DE LA LEY DEL ḤUQÚQU’LLÁH
Preparada por el Departamento de Investigación del Centro Mundial Bahá’í en 1987
y revisada en el año 2007 a petición de la Casa Universal de Justicia.
I.
PREÁMBULO
El Ḥuqúqu’lláh (El Derecho de Dios) es una gran ley (13)1 y una institución sagrada.
Prescrita en El Kitáb-i-Aqdas: el Libro Más Sagrado, es uno de los instrumentos clave para
la construcción de los cimientos y estructura del nuevo Orden Mundial de Bahá’u’lláh.
Tiene ramificaciones de gran alcance que se extienden desde promover el bienestar de las
personas hasta afianzar la autoridad y extender la actividad de la Cabeza de la Fe. Al
proveer una fuente regular y sistemática de ingresos para la Institución Central de la Causa,
Bahá’u’lláh aseguró los medios para el independiente y decisivo funcionamiento del Centro
Mundial de Su Fe.
Al identificar esta ley como «El Derecho de Dios», Bahá’u’lláh ha recalcado la
naturaleza de la relación entre los seres humanos y su Creador como una Alianza basada en
garantías y obligaciones mutuas; y al designar a la Autoridad Central de la Causa, a la cual
todos deben dirigirse, como beneficiaria de este Derecho, ha creado un nexo vital y directo
entre cada creyente y la Cabeza de Su Fe que es único en la estructura de Su Orden
Mundial. Esta ley permite a los amigos reconocer la elevación de sus actividades
económicas a niveles de aceptación divina; es un medio de purificación de sus bienes y un
imán que atrae bendiciones divinas. El cómputo y pago del Ḥuqúqu’lláh, dentro de las guías
generales establecidas, son una cuestión exclusiva de conciencia entre el individuo y Dios
(56, 82); exigir o solicitar el Ḥuqúqu’lláh está prohibido (56, 82, 83, 93, 106); solamente se
permiten llamamientos, recordatorios y exhortaciones de carácter general, bajo los auspicios
de las instituciones de la Fe (94, 96, 97, 100). El que la observación y cumplimiento de esta
ley, tan crucial para el bienestar económico de la emergente Mancomunidad Mundial bahá’í
(29), hayan sido dejados completamente a la fe y conciencia del individuo establece y
clarifica lo que el amado Maestro llama la solución espiritual de los problemas económicos.
Ciertamente, las implicaciones de la ley del Ḥuqúqu’lláh para el logro de varios principios
de la Fe, tales como la eliminación de los extremos de riqueza y pobreza y una distribución
más equitativa de los recursos, se harán cada vez más manifiestas a medida que los amigos
asumen en una medida cada vez mayor la responsabilidad de observarla.
Los fundamentos de la ley del Ḥuqúqu’lláh están promulgados en el Kitáb-i-Aqdas.
Una mayor elaboración de sus características se encuentra en las Escrituras de Bahá’u’lláh,
en Tablas de ‘Abdu’l-Bahá y en las cartas de Shoghi Effendi y la Casa Universal de
Justicia, en su mayoría en respuesta a preguntas formuladas por los amigos. Todas estas
referencias principales han sido compiladas por el Departamento de Investigación de la
Casa de Justicia y publicadas separadamente. El estudio de esta compilación aclara que la
aplicación de la ley es progresiva y continuará siéndolo, conforme se diluciden sus
ramificaciones y reglamentación subsidiaria.
A continuación se presenta un intento preliminar de codificar la información de las
Escrituras sobre la cuestión del Ḥuqúqu’lláh. Es necesario recordar, no obstante, que los
amigos no deberían ver en esta codificación un elemento de rigidez o una explicación
1 Los números en paréntesis se refieren a los párrafos de la compilación del Ḥuqúqu’lláh
revisada en el 2007, emitida por la Casa Universal de Justicia.
completa. Las preguntas formuladas a Bahá’u’lláh, al Maestro y a Shoghi Effendi
provenían de amigos residentes en lugares y épocas con un sistema económico y de
relaciones infinitamente más simples de los que existen hoy en día. Lo que se puede
aprender de ellas son principios claros de guía, cuya aplicación en condiciones más
complejas y cambiantes ha de tenerse en cuenta. Indudablemente, la Casa Universal de
Justicia se encargará de legislar acerca de esta cuestión
a largo plazo, de acuerdo a lo que las circunstancias requieran. A medida que la Quinta
Época de la Edad Formativa de nuestra Fe se despliega ante los ojos cada vez más atentos
de la humanidad, la aceptación universal de la obligación del Ḥuqúqu’lláh por los amigos
sirve como una clara ilustración de un nuevo nivel de madurez espiritual alcanzado por la
comunidad del Más Grande Nombre en todo el mundo.
II.
UNA MERCED OTORGADA POR DIOS
Dios, aunque completamente independiente de todas las cosas creadas, en Su merced
nos ha otorgado esta ley (3, 13, 22), ya que el progreso y promoción de la Causa dependen
de los medios materiales (4, 29). La obediencia a esta ley permite al creyente ser firme y
constante en la Alianza (22), provee una recompensa en cada uno de los mundos de Dios
(13) y es una prueba única de fe verdadera (24).
El Ḥuqúqu’lláh debe ser ofrecido con alegría y sin reservas (6, 8, 83). Cuando se
ofrece el Ḥuqúqu’lláh con este espíritu, imparte prosperidad y protección a los amigos,
purifica sus posesiones terrenales (2, 9, 17, 31, 54, 88) y permite que ellos y sus
descendientes se beneficien del fruto de sus esfuerzos (17).
III.
DETERMINACIÓN DE LA CANTIDAD DEL ḤUQÚQU’LLÁH
Todo lo que un creyente posee, con excepción de ciertos bienes en particular, está
sujeto una vez y solamente una vez al pago del Ḥuqúqu’lláh.
A. Bienes exentos del cálculo del Ḥuqúqu’lláh:
1. La vivienda y el mobiliario necesario 2 (36).
2. El equipo de trabajo y las herramientas agrícolas, los cuales permiten
ganarse la subsistencia (42, 46, 47).
B.
Condiciones en las cuales debe pagarse:
1. El Ḥuqúqu’lláh es pagadero en el momento en que las posesiones
imponibles de una persona alcanzan o exceden el valor de 19 mizcales de
oro (43). [19 mizcales equivalen aproximadamente a 2,2 onzas troy o
aproximadamente 69,2 gramos (52)].
2 Véase III. C. 5.
a)
La cantidad a pagar es el 19 % del valor de la propiedad evaluable
(3, 34).
b)
El pago se calcula en unidades enteras de 19 mizcales de oro (41).
2. El Ḥuqúqu’lláh es pagadero en las siguientes unidades de 19 mizcales de
oro cuando los bienes adquiridos posteriormente, tras la deducción de los
gastos anuales, aumentan suficientemente. Entre los gastos a deducir están:
a)
Los gastos generales de subsistencia (45, 48, 49).
b)
Pérdidas y gastos que se presenten en la venta de bienes (55, 78).
c)
Cantidades pagadas al estado, tales como impuestos y obligaciones
(49).
3. Cuando una persona recibe un obsequio o herencia, éste debe añadirse a su
patrimonio lo que aumentará el valor total de la misma manera que un
exceso en el ingreso anual por encima de los gastos (60, 74).
4. Si una propiedad aumenta en valor, el Ḥuqúqu’lláh no es pagadero sobre
este incremento hasta que éste no se haga efectivo, como por ejemplo
mediante la venta de
la propiedad (67).
5. Si los bienes disminuyen, tal como en el caso en el que en un año los
gastos excedan al ingreso recibido, el Ḥuqúqu’lláh es pagadero solamente
una vez se haya recuperado la pérdida y haya aumentado el valor total de
los bienes imponibles (37, 38, 41, 43, 45–47, 49, 60, 72).
6. El pago de las deudas tiene prioridad sobre el pago del Ḥuqúqu’lláh (35,
68, 71).
7. El pago del Ḥuqúqu’lláh depende de la capacidad financiera de la persona
para cumplir sus obligaciones (33).
8. En el caso de fallecimiento de un creyente, el pago final del Ḥuqúqu’lláh
se cumple de la siguiente manera:
a)
El primer cobro sobre el patrimonio es el gasto del entierro (35).
b)
En segundo lugar las deudas del difunto deben ser canceladas (40).
c)
El Ḥuqúqu’lláh sobre el patrimonio aún adeudado deberá pagarse
entonces. Al establecer el valor de las propiedades sobre las cuales
el Ḥuqúqu’lláh aún no ha sido cancelado, las siguientes son
algunas de las deducciones a realizar: gastos de entierro (35),
deudas del difunto (40), pérdida del valor de los bienes cuando se
hagan efectivos (55) y gastos en que se incurra en este proceso
(55). La vivienda principal así como el mobiliario necesario y las
herramientas de trabajo quedan exentos (79).
C. Notas adicionales para determinar el Ḥuqúqu’lláh:
1. Cada creyente debería aprender no sólo a calcular el Ḥuqúqu’lláh durante
el curso de su vida sino también a hacer provisiones para el pago
remanente de éste a la fecha de su fallecimiento (65, 68).
2. Aunque la ley provee un cierto margen para la oportunidad de pago del
Ḥuqúqu’lláh, sería preferible que el creyente lo pague durante el
transcurso de su vida, cuando éste corresponda (73); en este caso el único
pago restante del Ḥuqúqu’lláh que ha de proveerse en el testamento es el
de cualquier deuda adicional que se encontrara pendiente al determinar el
estado financiero del creyente en el momento de su muerte (65).
3. Ningún creyente puede cumplir la obligación de pagar el Ḥuqúqu’lláh por
otra persona, ni tampoco puede destinarse el Ḥuqúqu’lláh a ningún
propósito o realizarse a nombre de otra persona (64, 80).
4. La ley del Ḥuqúqu’lláh impone una obligación solamente a los creyentes y
no a las instituciones bahá’ís ni a entidades corporativas (76).
5. Se deja a discreción del individuo qué gastos son considerados
«necesarios» y por lo tanto deducibles en el cómputo del aumento anual de
los ahorros y qué mobiliario de la vivienda es considerado «necesario» y
por lo tanto exento del pago del Ḥuqúqu’lláh (19, 45, 46, 48-50, 56-58, 61,
70).
6. Aunque se hacen referencias a pagos anuales del Ḥuqúqu’lláh, el tiempo y
método de pago se deja a discreción del individuo (69, 72, 78). Por lo
tanto, no hay obligación de liquidar los bienes de uno de forma apresurada
para cumplir con las obligaciones presentes del Ḥuqúqu’lláh (55).
7. Los esposos están libres de decidir si desean pagar su obligación del
Ḥuqúqu’lláh conjuntamente o de forma separada (59, 71, 74).
8. La cuenta del Ḥuqúqu’lláh debe mantenerse separada de las otras
contribuciones, puesto que la disposición de los fondos del Ḥuqúqu’lláh
está sujeta a la decisión de la Autoridad Central de la Causa, a la cual todos
debemos dirigirnos, mientras que el propósito de las contribuciones a los
otros fondos puede determinarlo el mismo contribuyente.
9. El pago del Ḥuqúqu’lláh tiene prioridad sobre la contribución a los otros
fondos de la Fe (49, 54, 57), así como sobre el coste del peregrinaje (2).
Sin embargo, se deja a discreción del individuo si desea considerar las
contribuciones al fondo como un gasto en el cómputo del valor de su
propiedad, al calcular la suma a pagar al Ḥuqúqu’lláh (57), o realizar
las contribuciones solamente del dinero sobre el cual ya se ha pagado el
Ḥuqúqu’lláh (62). También queda a su discreción considerar algunas
contribuciones de una forma y otras de otra forma (62).
IV
APLICABILIDAD DE LA LEY DEL ḤUQÚQU’LLÁH
Durante muchas décadas, la sagrada ley del Ḥuqúqu’lláh fue aplicada solamente a
los creyentes del Oriente Medio. La aplicación en todo el mundo fue instituida por la Casa
Universal de Justicia en Riḍván de 1992, el inicio del Año Santo, marcando el centenario
de la Ascensión de Bahá’u’lláh (28).
V.
PAGO DEL ḤUQÚQU’LLÁH
Hasta el fallecimiento de la Mano de la Causa de Dios nombrada para su
desempeño como Fiduciario Mayor del Ḥuqúqu’lláh, éste se pagaba al Fiduciario del
Ḥuqúqu’lláh, a los Fiduciarios Delegados o a sus Representantes designados (85, 87,
102). Los miembros de la Junta Internacional de Fiduciarios del Ḥuqúqu’lláh, nombrados
por la Casa Universal de Justicia, desempeñan las funciones del Fiduciario Mayor (100,
101, 103). Esta institución nombra a los miembros de las Juntas Regionales y Nacionales
de Fiduciarios y supervisa el trabajo de los Fiduciarios Delegados y Representantes.
Utiliza los servicios de la Oficina del Ḥuqúqu’lláh en el Centro Mundial Bahá’í al
desempeñar funciones tales como la emisión de recibos (101).
VI.
ADMINISTRACIÓN DEL ḤUQÚQU’LLÁH
Las decisiones sobre las instrucciones necesarias en relación con el Ḥuqúqu’lláh
(51, 54), así como su disposición, caen solamente dentro de la jurisdicción de la Autoridad
Central de la Causa. El Ḥuqúqu’lláh puede ser utilizado para fines de beneficencia (24,
25, 45) o para otros fines útiles a la Causa de Dios (109, 110, 112).
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