Subido por Manuel A. Arnas

Un encuentro teatral a la sombra de Columbine

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(En un pliegue del espacio-tiempo, allí donde la aguja resbala en el disco. Luminosa
oscuridad saturando los sentidos.)
ERIC HARRIS y NEIL PERRY.
ERIC: ¿Dylan?
NEIL: ¿Hola? ¿Todd?
ERIC: ¿Hola? ¿quién eres?
NEIL: Eh, hola. Soy…
ERIC: Oye, mira, no sé quién eres. Ni sé dónde cojones estamos. Pero bueno, supongo
que Dylan llegará pronto y ya veremos los dos qué hacer contigo. No veo nada. ¡Te has
pasado de echarme arena en los ojos, jodido míster sandman!
NEIL: ¿Dylan?
ERIC: ¿Eres de Columbine? Tu acento suena inglés. Supongo que puedes hacerme
compañía por aquí.
NEIL: Supongo. ¿Es esto el final?
ERIC: Ni idea tío. ¿Final de qué? ¿De algún juego? Si fuera por eso, aquí debería haber un
monstruo final, pero yo solo te veo, solo te oigo, de momento, a ti.
NEIL: Vaya, gracias. Monstruo no, aunque creo que sí que he hecho…
ERIC: Nah. Esto no es el final. En todo caso, va a ser un nuevo comienzo. (Pausa) Mira,
estoy tratando de impulsar una nueva revolución. Creo que ha llegado la hora de
establecer un nuevo orden de las cosas. La historia tiende a repetirse, y no me hacen
falta spoilers para saber qué viene a continuación.
NEIL: Ya. ¿Y dónde estamos?
ERIC: No sé cómo serán las cosas allí de donde vengas, pero para mí vivimos en una
guerra fría recalentada en el microondas. Somos jóvenes y nosotros tenemos la fuerza.
Eso es lo que les da miedo. Que volvamos a hacer una revolución de las flores. Claveles,
lirios, margaritas, o sangre ¡qué más da!.
No nos quieren. No nos educan. No nos guían. Nos cortan las alas. Nos mutilan. Nos
amedrentan.
NEIL: Nos disecan. Yo muchas veces he pensado si no soy el trofeo de caza de mi padre.
Dice que quiere lo mejor para mí, pero ¿para qué si no es lo que quiero yo? Mi padre
quiere que sea médico pero yo…
ERIC: Tú quieres ser emperador de tu propio imperio, ¿no? Queriéndonos proteger, nos
están convirtiendo en especies para un zoológico. Somos de una generación perdida.
Nos miran. Los miramos. Nosotros sabemos que nos miran. Y ellos saben que nosotros
sabemos que nos miran, pero mientras saltemos por el aro todo está bien. Aplausos en el
público. Qué gran domador.
No. Nosotros hemos nacido para rugir. Que se haga el silencio a nuestro paso. Pero nos
tienen miedo. Creo que en el fondo saben que somos mejores que ellos.
NEIL: Entonces ¿por qué soy yo el que tiene miedo? Debería haber sido todo tan
sencillo. Unas palabras. Un acercamiento. Un entendimiento. Un contacto. Pero no.
ERIC: (se enciende un porro) La historia tiende a repetirse. Y, ahora, el momento
establecer un nuevo imperio. Uno, en el que se nos reconozca tan grande como somos.
Uno en el que no nos convertiremos en esclavos. En el que podamos llegar a ser… ¿qué
se yo? ¡Ramses II! “Abran paso a Ozymandias. Establezcamos un nuevo imperio. Soy
Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad mi obra, poderosos! ¡Desesperad!”
NEIL: “La ruina es de un naufragio colosal. A su lado, infinita y legendaria. Solo queda la
arena solitaria. “¿De Percy B. Shelley? ¿El poeta?
ERIC: No. De “Watchmen”. El cómic ese de “¿quién vigila a los vigilantes?” Todo el
mundo ve a Ozymandias como un villano pero para mí es el héroe. El único que se atreve
a hacer explotar el mundo, para poder resetearlo. Barrer con todo para empezar de
nuevo.
¿Quién elige qué es bueno y qué es malo? ¿Las leyes? ¿El gobierno? ¿Qué es mejor que
robe un rico o que lo robe un pobre? ¿La Biblia? ¿La familia? ¿Los amigos? ¿Un titular en
la prensa? ¿Un jurado popular? ¿Una banda de gentuza con leotardos? ¿El primero que
hizo algo malo a alguien? ¿Fue ése quien lo decidió?
Perdona señora justicia, pero no. Esta balanza la equilibro yo.
NEIL: ¿Y si ya somos todos esclavos? ¿sera por eso que tengo miedo? Huele a pólvora.
ERIC: Nos adoctrinan. ¡Joder, nos adoctrinan! ¡Me oyes! ¿No lo ves? Somos una secta en
versión globalización.
Somos putos comecocos. Con solo un camino. Adelante o atrás. Arriba o abajo. Y sigue
comiendo mac-mierda. Pañum pañum pañum. Waka waka waka. Puto Ikea. Maldito
Facebook. Jodido Apple. Caramelito verde choca con caramelito azul. 1000 puntos y
azúcar para el cerebro. Tus putos implantes dentales cegándome la cara, dejándome la
impronta indeleble de tu éxito. Toma mi dinero y corre. Lejos de mí. Huye con tu E-114 y
tus filtros de Instagram.
No más Trump. No más Putin. No más Kim Jong-un.
Porque tenemos elección. Podemos usar nuestras estrategias. Corred fantasmones de
mierda. (machaca la colilla)
NEIL: Hay tantas cosas por decir. Tantos verbos para mezclar nombres y sentimientos.
ERIC: Esto va a ser un nuevo juego. Un jodido Doom, tío. Dylan y yo llevamos ocho meses
preparándolo todo. Entraremos en el instituto y dejaremos que las bombas exploten.
Puede durar lo que queramos. El dinero aquí no cuenta. Cling cling cling cling. Balas
cayendo. El miedo va a hablar por su cara. Reza cabrón a mi escopeta, mientras te salta
la tapa de los sesos. Que se te haga lento tu flashback lleno de relatos escritos por
Stephen King. Y disfruta tus palomitas.
NEIL: ¿Por qué he tenido tanto miedo de hablar con mi padre? ¿Qué tiene de malo hablar
sin escupirnos las palabras a bocajarro? ¿Por qué no quiere hablar él?
ERIC: Jajajajajaja. Eso, tú llama al enemigo y dile dónde pones las minas. Me pareces un
poco crío, pero has caído bien ¿quieres beber algo? (dos miniaturas de alcohol en sus
manos).
Para mí es el vodka, así que te toca el Jack Daniels, Rev. Por cierto, soy Eric, pero puedes
llamarme Vodka. Bonita incoherencia, ¿no? Mis padres siempre me dijeron que tenía
que ser yo mismo, porque los demás ya estaban cogidos, y, sin embargo, me pusieron el
nombre de un cantante: Eric Clapton. Todos los sábados por la noche follaban mi padre,
mi madre y “Layla”. Sin excepción.
NEIL: Yo soy.. Robin. Qué vacío está esto. Se está tranquilo aquí. En el bosque puedo ser
yo.
ERIC: Bienvenido al hogar, querida Dorothy. A la nada. Siempre has estado buscando
algo en donde nunca está. Una memoria vacía. Un pantallazo azul. Memoria excedida,
error en el sistema.
Caminamos en bucle infinito sin salida de retorno. Nos quitan el lenguaje. Nos quitan la
capacidad de decidir. De decir nada. Solo comer, cagar, y a veces suspirar. Ninguna
reacción fuera de programa.
Tío, ¿te has herido con un cuchillo alguna vez? ¿Has comprobado si sangras rojo o pus
blanquecina, pezqueñín?
NEIL: Dicen que ya no nos importa nada. Pero al contrario, nos importa todo. Somos una
generación perdida. Y no estamos muertos. ¡Tenemos tanto mundo!.
ERIC: Somos cobayas de laboratorio para que un puñado de ingenieros gafotas
hipsterianos desarrollen la inteligencia artificial de los robots desde su valle de mierda.
¡oh San Francisco! Es hora de vestir flores en tu cabeza.
NEIL: A veces yo sueño que nado hacia una horrenda noche. Y cuando voy a hablar un
tiburón me tira de la pierna.
ERIC: Juas. Ese tiburón eres tú mismo, está claro. ¡Ojalá pudieras ver la rabia que he
almacenado en los últimos cuatro años! La gente pensará que soy un tío cruel. Y lo
mismo de Dylan, pero he visto el futuro, sé a donde vamos. Y los tiempos están
cambiando, jovencito.
Pero luego vuelven a cambiar. Un pasito delante. Un pasito para atrás.
Un dos tres, escondite a la pared. Y que siga el mambo.
La vida es un baile de ilusiones, y el que no baila está muerto. La muerte será el baile de
los ilusos.
¡Si me han dado la vida, ahora yo elegiré qué quiero hacer con ella!
NEIL: Tenía tantas cosas por hacer. ¿En qué me equivoqué?
ERIC: ¡Tío! Los chicos no lloran, Robert Smith. ¡No has hecho nada! ¡Ellos nos han creado
así! Según ellos, todo es taaaan difícil, taaaaan complicado. Pues mira, puede que uno
más uno no sean dos, pero el sol sí que siempre sale por el este.
Y basta tío, no sigas por ahí, que me recuerdas al protagonista que aquella película de los
poetas muertos. Jamás comprendí que alguien pudiera ser tan blandengue como para no
partirle la cara a su padre. “¡Ay, capitán, mierda (de) capitán! Es que papá no me deja
hacer teatro, así que me voy a pegar un tiro.” Vete al carajo, puto maricón. Sarasa. ¡Es lo
mejor que podías hacer!.
Eso, y de paso llevarte todas las manzanas podridas de tu clase contigo. ¡No hay happy
ending para ti! ¿Qué feliz soy por fuera pero qué cantidad de mierda llevo dentro?
¡Seréis payasos de mierda! Flotad con Pennywise en el inframundo. He comido vuestra
mierda durante años, pero ya he puesto el tapón. Os voy a joder a todos, pero no
partiéndoos el culo, si no estampando vuestras sandías contra el suelo.
50, 100, 150, 170, 210 puntos. Voy a inscribir mi nombre en el tablón de los récords.
Esta vez es mi juego y yo pongo las reglas.
Robin, ¿no?. Anda, me caes bien. Creo que no hablas mucho porque en el fondo, eres una
bomba de relojería con patas. No hablar mucho es un antecedente de un bigbang de
reacciones. Anda, únete a mi ejército. Al principio solo seré yo, yo y Dylan. Yo, tú y Dylan.
Pero nos convertiremos en legión. Sin correr, sin limpiar y sin barrer.
NEIL: Tiene que haber otro camino.
ERIC: Todo está consumado. Este será nuestro fin. Llegar, disparar y morir por todos.
Vamos a ser como unos Jesucristo 2.0. Quentin Tarantino nos hará una película.
¡“Columbine superstar”!. ¡O “Gloriosos bastardos”!. Seamos los Hitler del siglo XXI. Tabla
rasa para todos. Volvamos a empezar solo con los mejores. Bomba nuclear en los
corazones del mundo.
Creo que ni tú ni yo somos humanos. Tenemos cuerpos aparentemente humanos, sí,
pero estamos un nivel por encima. A diferencia de los demás, nosotros sí sabemos lo
jodidos que estamos. Somos bichos raros. Ovejas eléctricas sin blade runners que nos
persigan.
(Pausa)
En fin, Robin, buen chico, me tengo que ir. Debo buscar a Dylan, y empezar el big bang.
NEIL: No te vayas todavía. Me ha gustado poder hablar (bueno, más bien escuchar) a
alguien. El tiempo ha muerto. Yo he muerto. No hay prisas. Estamos en el agujero que se
le abre en el folio a un escritor mientras escribe. Escribe tú tu propia letra. Cambia el
final, por favor.
ERIC: Tío, no sabía yo que el alcohol se te fuera a subir tan rápido a la cabeza. Jodido
bebe-tés inglesito. Mira, no voy a escribir nada, He estado guardando cuatro años de ira
para tener las fuerzas necesarias para hacer esto. No hay nada ni nadie que pueda evitar
que haga lo que tengo que hacer. Lo que ocurra será solo culpa mía y de Dylan, una
guerra de dos contra todos.
Hoy va a ser el fin del principio, o el principio del fin. Tú eliges si quieres seguir
orbitando o unirte a nosotros. Sígueme o no lo hagas, me da igual.
Voy a salir por ahí. Queda apenas media hora para el día del juicio final. Y creo que no
hay futuro para ti tampoco, Sarah Connor. Pero tú verás.
Si no me sigues, vuelve a tu madriguera y sigue persiguiendo tu reloj parado. Tick tick
tick.
Vuela, mariposa. Antes de que vuelvas a convertirte en gusano.
Game over. Continue? Insert coin?
(Violín, disparos y sonidos de arcade)
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