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Barcelona estrategias cult. y renovacion urbana

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Barcelona: Estrategias Culturales y
Renovación Urbana
PfPSt BIRÓS
l:!arc-<lona
«Cuamo más homogénea es una poblaciúnurbana. menos
podemo.~ hablar en témrinos de ciudad. Cuanto más
~egregados son Jos grupos y /(11 funciones urbanas, menos
estamos creando una cmmmidad. Lo ciudad emendida como
rm diagrama es. en liltimo término. la fábula de un u.~ soriadores
que qrlieren la complejidad y la riqueza de lo esrmctum urlrmw
.fin .ws pmblemas. sru tensiones, su volatilidad."
Spiro Kostof
7/re city shaped
Barcelona constituye, desde hace algunos años. un punto de referencia privilegiado. casi obligado. no sólo para
arquitectos y urbanistas de todo el mundo. sino parn todo.> aquéllos que desde
un ámbito u otro se interesan por la crea·
ción y renovactón de las formas urbanas de vida y convivencia colccti\·a. Son
muchos quienes hablan, incluso. de un
"modelo Barcelona" de renO\'<ICión urbana.
¿Ex iste una ba ~c r~al p<tra este interés o no se tnlla más que de un fenómeno de moda, una especie de espejismo
colecti vo, masivo, directamente vinculado al impacto mediático que la ciudad
tuvo con ocasión de la celebración de
los Juegos Olímpicos de verano de
1992?
confianza en el futuro que segunamcnte
no tiene comparación con ningún otro
momento de ¡,u historiJ.
Es indudahle que la celebracion. en
1992. de los Juegos OlímpiCOS de\ erano contribu)Ó de manera decis l\ n a
atraer la atcnc1ón internacional M.>h1 e
Barcclunn, como también es evidente
que la propia urg:tni;wcil'in de lo'> Juegos fue una palanca fundamcnt<il para
la realizaciÓn de una parte importante
de los diver os proyectos de reno~ ación
urbana. Pero también es indudablc que
la estrategia de renovación de la Ciudad
empezó a dcsarrollar'c nntcs y con independencia del proyecto olfmpico, y ha
continuado despué · de la celebración de
los Juegos.
De manera perfectamente razonable
o ......1. ....
• t .. 1, • ...... . ......: ..-.
~- ~ .............
posible que una ciudad rdnti\:lmcntc c;pcctacular y dado que se ha llevado a
pequeña, que no es un centro político ni término con un elevado mvcl de calieconómico de gran magnitud, en com- dad y creatividad. son ya muchos los
paración con las grandes metrópolis estudios que han abordado la experienmundiales. se convierta en ··modelo··. en cia barcelone. a en té1mi nos de reurdmacentro de atención, de ntraceión y de· rión y lransfimrwción urbaní.l'lica. esbate?
¡mcial.
Lo cierto, entodu caso, es que el interés existe, y que en el interior de la
propia ciudad. aunque los problemas
siguen siendo importantes y numerosos,
se experimenta un empuje creador y una
Siu pretender restar importancia alguna a este proceso de transformación
fís ica de la ciudad. la tesis principal de
estas páginas es que el valor de la ex periencia reciente de Barcelona radica,
683
fundamentalmente, en que el conjunto
de proyectos de renovación realizados
en lo~ últimos veinte ati os con~ti t uye
uno de los en~ayos más sugerente~ llevados a cabo hasta ahora de lo que puede ser una moderna ciudad democrática. un intento de reapropiación de la ciudad por parte de los ciudadanos, un proyecto en el que tiene tanta importancia
la forma como la función. la belleza
corno la utilidad, la eficiencia económica como la calidad de la convivencia
colectiva.
Desde esta perspectiva, además de
la dimensión fís ica, e pacial, del proceso urbano, cobra una importancia de
primer orden otra dimcn>ión a la que se
suele prestar mucha menor atención: la
dimensión cultural y temporal de la vida
urbana. En este aspecto. la experiencia
de Barcelona puede ser entendida como
una reirtvertci6n cultural de la ciudad.
una reinvenciónque implica una reordenación de los tiem¡JOs de la ci111iad.
URBANISMO Y URBANIDAD. LOS TIEMPOS DE LA
CIUDAD
«No es de manera metafórica que
podemos comparar u11a ciudad a una
si11j011Ía o a 1111 poema: son objetos de
la misma 11aturaleza. '/al vez todavía
más preciosa,/a ciudad se fiUw Pn /u
confluer¡cia emre IWtrtra/ez.a y artificio. Ef, al mismo tiempo, objeto
natura/y sujeto cultural: indinduo y
grupo; ri1•ida )' soíiada: la cosa
humana por exceli!llcia.,
Claude Levi-Strauss
Tristes tropique<
684
El punto de partida de estas páginas
descansa. pues, en la comprensión de la
ciudad no sólo ccmo estructura funcional, como centro económico y comercial, sino también como dispositivo de
significación y de sentido, de encarnación y promoción de unos ciertos códigos, valores y pautas culturales que facilitan, o no. unas determinadas formas
de convivencia y cohesión social.
Toda ciudad es siempre, en este aspecto, una turbina social y una telaraña
espiritual. una mezcla de gente heterogénea. un espacio donde conviven gentes de caracterfsticas y procedencias
muy diversas. que realizan trabajos y
funciones igualmente diversos, que viven en condiciones muy distintas. Si esta
heterogeneidad no se produce. no hay
ciudad. Pero si esta heterogeneidad no
tiene -y no crea- referentes comunes,
espacios y momentos de encuentro, de
convivencia, de memoria colectiva, de
proyecto compartido, de debate, de fiesta, tampoco hay ciudad. Extraños centros de vida, en las ciudades son tan
importantes las alcantarillas como los
monumentos, los espacios llenos como
los v:lcíos. Lugares donde la gente hace
las piedr:IS y las piedras hacen la gente,
donde a menudo son tan ~ign i ficativos
los gritos como lo~ silencios, los recuerdos y la lustoria como las ilusiones y
los proyectos. Centro5de \'ida que para
continuar existiendo de vez en cuando
deben reinventarse y destruir buena parte de su pasado. Tejidos urbanos donde
a menudo solo se puede construir destruyendo lo preexistente, espacios de
convivencia donde la comunidad se basa
en la diferencia y la libenad, pero la diferencia y la libertad amenazan continuamente la posibilidad de existencia de
una vida comunitaria.
El espacio, entonces. no es sólo el
lugar en el que se produce la experiencia humana. También es uno de los grandes mecanismos que dan forma y sentido a esta experiencia. que valorizan y
'-'·"'~~1'-'u·, ~.r t tV\ ..,,.t """'""u"" '"-lv• ....1 u\:.ft\r
go, el intercambio, la tolerancia. la responsabilidad, el sentido comunitario. la
identidad y la memoria colectiva, etc.
Ahora bien, la significación. el sentido, los valores, necesitan tiempo, son
siempre el resultado de una cierta acumulación )' sedimentación histórica.
Es decir, para poder jugar este papel
como dispositivos organizadores y productores de senúdo, los escenarios espaciales necesitan incorporar y expre-
sar dos rasgos esenciales: por un lado. de cómo conjugar cambio y continuinecesitan panicipar de unos cienos CÓ· dad, el de cómo tender puentes y mecadigos colectivos de significación, nece· nismos de transición y traducción entre
sitan llegar a confi gurarse como memo· diferentes códigos temporales que se
ria y corno proyecto companido: por expresan en diferente ritmos de camotro. y paralelamente, necesitan una bio y en diferentes expre-iones formacierta estabilidad y duración. De hecho, les del espacio urbano y de la arquitecel primer aspecto depende muy directa- tura.
mente del segundo.
En este aspecto, j unro a la apuesta
Como Richard Sennett ha dicho, el por la ciudad como estrucruta de w tisentido no aparece nunca como una rea- cu/aciólll' sí11tesis de espacio.\' tli,•et;IOs,
lización inmediata, sino como un pro- para et•it~r su conversión en w1 arclzi ceso en el tiempo, en la historia.' Dicho piélago, en una suma de islas incomu·
de otra manem, cuanta menos tempora- nicadas, tlllfl segzmda ap!testa de In
lidad e historicidad se halla acumulada Barcelona reciell!e ha .~idu la r·eali<.Udn
en unespacio. más difícil resulta la pro- por la ciudad como articulariún y sinducción de significado.
tesis de cultura~ y tempomlidades diversas a partir de la comp/eji.1ad real
Este es, en buena pane, el problema del tejido histórzco }' del patrimonio
de los espacios urbano> modernos: la corutmido, con objeto de e11tar 511fragfal ta de estabilidad y duración para lle- memacrólt en islotes 1empomle.1 > en
gar a constituirse como sopone signifi- memonas y pmyeclo~ parr:iule1, erducativo de códigos más amplios. El sen- yemes.
tido necesita espacio y tiempo común.
necesita orden, jerarquía, coherencia.
Es decir. se ha actuado simultánea
acumulación, sedimentación, continui- mente sobre el espacia y sobre el tiemdad, memoria, mientras que el espacio po, sobre la cultura. Sobre el espacio a
urbano contemporáneo es un escenario rruvé.1· de/tiempo y la cullllra. Sobte el
de diversidad y confusión, de movi - liempo y la culmra a trm•és del e~pa ­
miento y cambio constante, de ferme n- cio.
tación y fugacidad, de discontinuidad y
olvido.
Desde 1979, año de las primera ~
Uno de los grandes problemas de la
ciudad contemporánea radica en que
muy a menudo la.~ nuevas áreas de desarrollo urbano se han plantc.1do como
islotes fuera de la historia y de los códigos tradicionales de significación. El
malestar de la 1i da urbana -y muy especialmente de la vtda suburbana- frecuentemente tiene mucho que ver con este
disfuncionamicnto del espacio como
dispositivo aniculador o productor de
sentido, es decir, con su inadecuación
como escenario de la vida colectiva,
comunitaria, como escenario de una tradicióncultural compm1ida e integradora.
Y esta inadecuación depende, en buena
pane, de la falta de conjugación de los
tiempos de un lugar.
De ahf que uno de los mayores problemas de toda ciudad moderna sea el
R1chard ennel, La CUJIC~tncia dtt
nja. Ed Vcr,nl. Barcetunn t99t ,
p
21..~
elecciones a nivel local después de la
restauración democrática, ello se ha Lraducido en una política munici pal en
materia de infraestructum> y equipamientos caracterizada: a) por la e~lr echa interrelación entre las cstratcgi3'
generales de renovación urbana y los
planteamientos y objetivo' específicamente culturales desarrollados durante este mismo peñodo; y b) por una aJención y sensibilidad especial hacia la
combinación e integración sistemática
de recuperación e innovación, de restauración y nueva creación. de funcionalidad y significación.
l as diferentes operaciones de renovación física de la ciudnd, pues, siempre han comportado no sólo una dimensión funcional, instnunental, sino también un componente claramente cultural, incOilJOrando sistemáticamente, en
685
su plancamiento y diseño. elementos y
mccani;mos favorecedores de memoria
y de creatividad. de rccquilibrio y de
cohesión social.
Simultáneamente, las prioridades
establecidas en el terreno específicamente cultural, han sido inseparables
de una concepción general de la ciudad
en la cual los grandes eqUipamientos
culturales, por ejemplo. no son sólo entenctidos como centros de conservación.
documentación y difusión del patrimonio histórico-artístico. sino tambicn y
muy especialmente como venebradorcs
del tejido urbano, del equi librio tcrntorial y de la creación de rcrcr~n tc' significati ~o• en el C'Jl"L'Io púilli¡:o,
EL CONTEXTO: ANA LISIS
DE LA SITl AC IÓ N I> E
PARTIDA Y DEL ENTOR~0
.. \'tJ \OIItl\
H 'H
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d lugar {lrm.lt• ,J, nlah/r\ , m\. \ou [,,
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ciutlatl,•., como
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Íllll'figi!JJ<S IJII<' IIOS /w/i/ctll
de /(}.1
m lores \' Cl.lftiracione.~ ti<' l itS
dirigmte.1 , de sus plmrificadores. de
ronltntuores. de lttS pmpietarios
y di' IM ltahttmttel.•
.111.1
Dona id Olsen
file cth· eH a 11 orti o¡'w 1
Para desarrollar e ta polftica de cohesión y reequilibrio social a través de
la renovación espacial pero también a
través de la articulación de tiempos históricos y de la potenciación de código;
colectivos de significación. de memo·
rias y proyectos, Barcelona ha partido
de unas premisas contradictorias pero en
su conjunto favorables.
686
Indudablemente, uno de los grandes
activos de la Barcelona actual es el de
tener dos mil años de historia a sus espaldas.
En Asia y Europa, los centros urbanos que tienen una historia milenaria no
escasean. Sin embargo, son relativamente pocos los que se han incorporado a y
han participado activamente en los proce os de modernización correlativos a
la; revoluciones económicas, políticas
y culturales de los últimos doscientos
años. Y son muchos menos aún los que,
habténdose incorporado a estos proce~os. han preservado partes sustanciales
de su tejido y de su patrimonio histórico para integrarlas a la ciudad moderna.
b 'abido que las grandes ciudades
se han constituido m~d i.111tc un complejo entramado de
1a< llli"C~ ,ocioeconómicos y de decision<'' po lítica~- durante el siglo pasado o
l'i ,¡,·tual. independientemente de que sus
lllkl~"' fundacionales tengan un origen
111;h " m ~m" 1cmoto. Pero casi todas
d i." In h.1nhecho negando y destruyen(llllt~mpor:ínea~
"" ' u pa..;¡Jo.
En 13.uwlona. >in embargo, el impubo mudcrnizador derivado de la intlll, ll i;Jiilacilíll no sólo no arrasa la viej;1 ciu.dad rncdiev¡¡J sino que, reutilizándola y aun danando algunas panes
importantes, prcse1·va su traz.1do general y una parte sustancial del patrimonio constnndo. Y no sólo eso: el crecimiento da Jugar, primero. no sin conflic tos ni resistencias, a uno de los más
consegmdos proyectos de planeamiemo
uroano o'et' sigt'o J..TX -et' cnsanct\e o'e
Ildcfons Cerda- y después a la eclosión
del Jll()(/emtSIIIO de finales del siglo XlX
y principios del XX.
Más adelante, Jos periodos de intenso crecimiento urbano del siglo XX los años 20 o los 60- tampoco dcstrtlyen substancialmente el patrimonio heredado. La especulación inmobiliaria
protegida y alimentada por los gobiernos antidemocráticos resulta nefasta
para las nuevas periferias. pero no afeela de manera irTcparablc el tejido urba-
no preexistente. Ciertamente. el casco
antiguo se l<t degradando y empobre·
ctendo, se construye en los interiores de
manzana del Ensanche -y por lo tanto
se destruye su carácter de espacios libres- pero, por diferentes motivos. los
principales proyectos de sventramemo
y de vfas rápidas -que existen- no llc·
gan a realizarse, y los rasgos físico\
esenciales del casco antiguo, del propio
En anche ) h:tsta de los pueblecito:.
anexionados a fi nes del siglo XIX )'
principios del XX -Gracia. Sarriá,
Smm.... · son preservados. La percepción, pues, de la ciudad como contimmm
en el que se l'an arliculando y sedimentando diferentes capas históricas, inclu·
so dentro de un proceso sostenido de
cambto. se mantiene sin grandes dtlicultades.
Ca he decir que este proceso c.~ el resu liado tanto de una:- cierta' fucrta:. y
1>oclcrcs cumo de unas dcbilidadc> in·
negable>: una debilidad política y una
debilidad eronómica.
yecto de lldefons Cerdil. asr como la
auscncta de e;pacios. mo numento ~ y
cc1uip:unientos público en el En,anche.l
Todo ello no qu1erc dcctr, ~ •n émbargo. que los poderes político; no hayu n
jugado un papel tnlpDJtante en la confi·
guración de la Barcelona moderna. Lo
que ocurre es que. a difeocnc1a de otras
grnndel> ciudad~:>. :tqui lo~ pt)dere~ publico' decisivos han sido los gobietnos
locJics. y en especial el Ayunuuniento
de Barcelona.
Tambil:n hanJugado un papel decistlos poderes económtcn~. pero l.C ha
tratado siempre de unos podetes cconó·
mico;, de di men~ión ) alcance cnunentcmcntc local. Yen la práctica. la crc.tción y los grande> ~altos de la Bar,·do·
na moderna >C han producido cuando ha
cuajado una alianza de facto ent re d
gobierno local y la' fu erza~ e,·onomic:J>
y sociales más di námica~ de la c1udnd.
'0
Ahora bien. e>W l'll'ilulad. que C> h
gr.111 tuerza Je Barcelona, también e\
En electo. la pre:.ervacion. hasta rcvclado1.1de ,u gmn dcb1hdad. En Barnuestro~ tli:1:-. <le la C>tructura urh.llla y
rclon:t no encontramos lo> grJndc~ esde muchas piezas e~cnl'ialc> de la Bar· pactO\. lo\ gra n de~ monumentos. l o~
~clona medteval y del s.XIX es en buc·
grande; edilicio' repre,cntati vo< que
na parte. y piim<itíjicamcillc, frut ode una caracterizan la> pri ncip a l e~ l'apitah:s
gran ausencia y de una relativa pobre· políticas y/o financicra\ de la .::~cen a
za: la au~cnc ia de un poder político fuer· i nt~rn acional. Y proyectos de inrr ae~­
te situado en la ciudad y la relativa llO· tructura i mpresci ndible ~ para una ciubreza de unas clases burguesas que nun· dad que pretenda o;cr un gran centw ceoca han sido lo suficientemente ricas nómico y cultural y que con el concurcomo para renovar r.1dicalmcntc el teji- so decidido de un poder político ;,upr.!do urbano en clave funcional.
local set ían llevado' a té111lino con rnpidel. en Barcelona >e han mnt\tntdo
La relativa suerte de Barcelona -y lo durante ai\os y a menudo han quedado
que en cualquier caso constituye una de. parcialmente desvirtuados por el camisus gr.mdes singularidades- es que. des- no: el propio plan Cerda. las grandes
pués de la época de esplendor político y i n frne~ t ructuras viarias, el transporte
económico de la Baja Edad Media, la metropolitano....
ciudad nunca ba sido suficicntcmcute
Algunas l'ccc.~ se ha dicho que Barrica y poderosa para poderse pllmtcar
seriamente la destrucción de su histo· celona es una mezcla ele Florencia y
ria, para llevar a término operaciones de Manchester. Sin duda. la comparación
saneamiento yde monumcntalizaciónal es inadecuada en muchos aspectos. pero
estilo de las grandes capitales intemn- sugiere hechos incontestables: la singucionalcs. (Aunque esta relativa pobreza lar síntesis barcelonesa entre tradición
explica también la degradación a la que y modernidad, entre patrimonio y nueha sido ~omct ido desde su inicio el pro- l'a creación, entre arte e industria.
687
' Mnvtmicnlo de m;pirnción smúhu al " Art nouvc.1u" fr~ncn-betga o
al "Jungcnd11il" cctllrocuropco.
La vida cultural de Barcelona ha
Pero al mismo tiempo, ebta síntesis
sido.
y en gran medida sigue siendo, una
es incomprensible si no se tiene en cuenta la peculiar dinámica económica y vida fundamentalmente civil , protagopolítica de la ciudad, el papeljugado por nizada por la ciudad en forma de inicialos poderes públicos y las aspiraciones tiva privada o de administración local políticas y sociales de las clase.~ burgue- y actualmente también a través de la
administración regional, la Generalitatsas y populares barcelonesas.
' pero nunca por el Estado central. Aunque parezca increíble. en Barcelona,
Es decir, asfcomo seria ingenuo pendejando de lado el Archivo de la antisar que la preservación de la Barcelona
gua Corona de Aragón, no hay una sola
medieval fue debida a una perspicacia
institución cultural de inictativa o t.ituhistórica que permitió anticipar la aclaridad estatal: ni un mu. eo, ni un teatual revalorización cultural de este patro, ni un auditorio, ni una biblioteca,...
trimonio, también seria simplista atribuir solo a la ausencia de grandes re~o obstante. en Barcelona hay imcursos económico• la preservación de
portantes entidades culturales: algunas
este legado urbano y arquitectónico.
son de origen absolutamente privado
(como el Gran Teatro del Liceo o el PaNo son motivos económicos sino cla- lacio de In Mtísica), por mós que ahora
ramente políticos e ideológicos los que estén plenamente respaldadas y sólo
hacen que la lucha de la renaciente Bar- puedanexistir gracias a la pmticipación
celona de fi nales del s.XIX frente a una de las administraciones públicas; la
Esp;uia Munida en la decadencia, enar- mayoría son directamente. y desde su
bole como punto de referencia privile- comienzo. iniciativas y realizaciones de
giado el glorioso -y mitificado- pasado la administración local, como la casi
medieval de la ciudad.
totalidad de museos y bibliotecas públicas.
No es casualidad que el estilo arquitectónico y artístico con el que la puAsí, un recorrido por nuestros mujante burguesía barcelonesa de finales seos dibuja una radiogmfía clarísima de
del s.XIX expresa y sublima su nueva los momentos altos y bajos de nuestra
riqueza y sus aspirociunes. sea el llama- historia: una Baja Edad Media esplendo modemismo1• rm movimremo m el dorosa; la crisis y re!Hti va decadencia
cual a menudo se confrmden las imro- entre los siglos XVI y XVIll; la revitavacwlles más arrevidas con las técnicas lización de finale~ del XVIII; la explo; fo rmas esrilisticas mas 11·ad1cionales sión de riqueza y creatividad de finales
y medievuli:ames.
del XIX y principios de XX; la miseria
moral y cultural del franquismo; el reComo no es casualidad que la de nacimiento. el dinmnismo y la creativinuevo emergente Barcelona de los años dad de nuestros días...
1:1\JO) T\3.]
¡'a u\.. a .ÚVl ll lt lt.., I IIV 1 1 \o-u\....,
cubra yexalte el legado modernista que
el régimen franquista menospreció.
Recuperando y defendiendo unas
ciertas piedras se recupera, se deliende
y se proyecta hacia el futuro una cierta
idea de ciudad.
688
Tnmbién la vilhl. las instituciones y
el patrimonio cultural de Barcelona refl ejan la fuerza y las debilidades de la
ciudad, las presencias y la ausencias.
El Musco Arte de Catalunya reúne
mejores colecciones de arte medieval. Hasta la reciente incorporación de
la Generalitat de Catalunya, ha sido un
museo municipal. como el Museo
Picasso. un museo excepcional constituido totalmente a base de donaciones
privada , en primer lugar las del propio
artista.
la~
La Fundación Miró, la Ftmdación
Tapies y el nuevo Museo de Arte Con-
1/
temporáneo son fru to. también, de la
feliz colaboración entre la generosidad
de nuestros grandes anist.'lS, la voluntad política de los gobiernos locales y
del regional y. en el lillimo caso, el renacido mecenazgo del sector privado.
Un resullado de este proceso es que.
en su morfología urbana y en su patrimonio hist6rico-cullural. la Barcelona
actual constituye una expresión privilegiada de tres momentos históricos: el
tardo-medieval. el modernista de finales del s.XlX y principios del s.XX y la
renovación y experimentación contemporánea. Tres momentos sustancialmente distintos en sus fom1as artíst icn~.
en sus valores culturales y morales y
también en los sectores sociales concretos que los protagonizan. pero unidos
los tres por el carácter local y cívico de
sus fuerzas motrices.
Finalmente. un elemento también
decisivo de la singularidad de Barcelona radica en el hecho de ser el centro de
gravedad de una ~ rca lingüística y cultural claramente diferenciada, la cntalana, dotada de profundas rafees y tradiciones.
>olidarse al margen y en contra de cual- ' Enrre 1714 y 1977. fech3 del rcsquier ayuda c•tatal ello se debe, en gran lnblocinuento del gobierno amónomo rlc Cntaluria, ólo huy dt» brepan e. a la existencia y a Id vitalidad cul- \es ¡.enodu. en que e.;Ja e' presión
turalde una ctupad como Barcelona que ill>tirudonal ;e r roducc: la Manha 'ido una ciudad abierta, activa. em- romonnat de Cataloi\3. enlfe 1914
prendedora. integrada en los procesos l 1925. ) la C.ner.!liJ,ll de la Seeuropeos de modernización económica ronda llepúbhca. entre t 931 i
1939.
y social mientras el resto du España se
replegaba sobre sí misma en torno a valore;., actitudes y formas de organización
social y cconómic:1 claramente rctardatarias con re pccto :1 Europa.
Durante prácticamente todo el periodo decisivo del proceso de industrialización y modemiL.ación. Barcelona ha
sido la capital de un país di. culido y
negado, es decir. de una región con unas
características económicas y culturales
bien dcli nidas enel conjunto de E>paña
y, si n emb~rgo, s.in una expresión
institucional propia.' De ahf que durante los dos últimos siglos, los gobie rno~
locales y muy en e, pccial el Ayuntamiento de Barcelona y sus alcalde. en
más de una oca>ión han jugado el pApel
simbólico y real de unas inexistentes instituciones de ámbito catal:in.
CONTINUIDAD ... Y CAMBIO.
En este aspecto, la historia catalana
constituye uno de los mros ejemplos de
~ un mido embria¡;ado1; 1111 navío que
pervivencia de una lengua que sin goboJia que boga de tumwllla Pn
7.ar del apoyo de un Estado -al contrario, habiendo sufrido largo tiempo una tomte/1/a y qrre a l'I!Ct!.l' naufraga:
política lingtlistica y cultural totalmen- ¿aca.1o no es esro. una ciudad?»
te adversa- no solo se ha conservado y
Amín Maalouf
consolidado como lcngu:t coloqu ial sino
León el AfricfiiiO
que en los últimos cien años ha ido ganando terreno como lengua de alta culTodos estos elementos de continmtura.
dad histórica no deberían hacernos perder de ' ista la profu ndidad de los camCon todo. probablemente sea erró- bios experimentados por la ciudad: camneo considerar, como a veces se hace, bios económicos, polít icos, sociales,
que la vitalidad y la personalidad cultu- culturales. etc. Cambios. en fin, en el
ral de Barcelona descansan en el hecho conjunto de elementos que configuran
diferencial catalán.
la ciudad real, más acá y más allá de sus
formas físicas.
Es cierto que el "hecho catalán'' resulta imprescindible para comprender la
Porque hasta aquí sólo se ha hablapersonalidad y la vida barcelonesa. pero do de la Barcelona histórica, de la Ciuno lo es menos que si la lengua y la cul- dad Vieja. el Ensanche y los núcleos
tum catalanas han podido subsistir ycon- agregados a finales del s.X:IX y princi-
689
píos del XX . El panorama cambia
sustancialmente si ampliamos nuestro
ángulo de visión a la periferia, la del
propio término municipal y la de la corona metropolitana. Porque. a pesar de
~u singularidad, Barcelona no ha escapado al destino de las grande ciudades
modernas.
Barcelona no ha escapado a esta dinámica.
t'á's· f!'ú.Yl~de{; d'ffiéWéW Sl:ljt"':ó'S ¡5\l'>t~O!fde
-ei1I\iilm;á15l'ó'de· B:ffeél'atw-
los cambios políticos y económicos impulsados por fue rzas estrechamente vin·
culadas al des<UTollo y al modo de vida
urbano pero que actúan por encima de
ellas. La ordenación del espacio urbano, y sus cambios, ya no depende de un
sistema en el que los criterios cualitativos y de signiti cación juegan un papel
de primer orden, sino de una valoración
del suelo regida por criterios estrictamente mercantiles e instrumentales. El
suelo urbano se transforma en una mercancía co mo cualquier otra.
ne, a pesar de todo, una notable calidad
urbana y cultural, mientras que la periferia ha sido urbanizada sin miramientos, con la rentabilidad económica a
corro plazo como único criterio de decisión. Una periferia donde se ha concentrado tanto un desarrollo industrial
acelerado y caótico como una edificación intensiva de polígonos residenciales de baja calidad, sin los equi pamientos sociales mínimos (escuelas,
centros sanitarios, parques, instalaciones deportivas, etc.) Una periferia, en
Desde el primer tercio del s.XX, y
especialmente todo a lo largo del periodo franquista (1939-1 975) la relativa
preservación de la ciudad central ha ido
acompañada de un crecimiento desordenado. invertebrado, de la periferia,
Es bien sabido que, simultáne.~men­ con la especulación inmobiliaria como
tc al proceso general de urbanización de
única pauta ordenadorn. Barrios enteros
las sociedades industriales, se produce sin los más mínimos equipamientos han
también un proceso paralelo de de dibu- crecido en los lfmites del término mujamiento, desintegración y pérdida de nicipal y ensu entorno inmediato: Ciutat
autononúa de las ciudades. El hecho Meridiana. Torre Baró, Can Caralleu,
urbano deja de materializarse en encla- Bellvitge, Sant Ildcfons, hasta absorber
ves compactos, claramente definidos. los parajes donde la ciudad pierde su
Los límites de las ciudades se desvane· nombre... Las pequeñas poblaciones del
cen en el marco de un territorio plena- cinturón industrial han crecido de mamente urbanizado.
nera salvaje, sometidas a una industrialización acelerada y a una avalancha
Por otro lado, así como muchas ciu- inmigratoria que ha transformado no
dades antiguas y medievales eran, prác- sólo su estructura físie.~ sino su compoticamente, ciudades-estado, en la época sición social y cultural, porque esta inmoderna los gobiernos locales ocupan migración procedía de las regiones más
un lugar secundario en la gran escena pobres de España. y fundamentalmente
política. Las grandes opciones políticas del sur.
se les escapan. Y lus grandes movimien·
tos económicos, también. En el plano
A pesar de que los límites jurídicos
poiítico, son los Estados los que ocu- y administrativos de Barcelona no han
pan el primer plano. En el económico, sufrido modificac ión alguna desde 1920.
son las grandes empresas. nacionales la ciudad real sí que se ha transformado
primero, transnacionales después.
profundamente. A mediados de los años
setenta, pues, el témtino municipal de
Se va produciendo, con ello, un fe- Barcelona no es ya nuís que el ccntrn
nómeno paradójico: las sociedades mo· de una conurbación mucho más Clltcndernas son cada vez más urbauas y, al sa, de una metrópolis difusa de más de
mismo tiempo, las ciudades son cada tres millones de habitantes.
vez menos capaces de controlar sus condiciones de existencia. En cierto modo,
Una metrópolis en la cual el centro
690
nY<íiWie-
fi n, en la cual las viejas estructuras sociales y culturales y los viejos núcleos
urbanos han quedado sepultados en una
macro-ciudad melropolitana amorfa y
magmálica, llena de descosidos territoriales, sólo rica en déficits de todo tipo:
de infraestructuras, de equipamientos,
de servicios, de espacios comunitarios,
de redes de transporte y comunicación,
etc. Una periferia, en fin, mayoritariamente habitada inmigrantes y sus familias, de tradición cultural y lingüística diferente a la catalana.
l
En buena parte, estos problemas no
tienen nada de original. no son específicamente barceloneses ni catalanes. Aunque muy agravados por una especulación desenfrenada y por la carencia de
derechos dcmocrá icos impuesta por la
dictadum franquista. son problemas muy
similares a aquellos con lo que se enfren tan muchas ciudades en Europa y
en todo el mundo. Son los problemas
derivados de la industrialiulción, de los
grandes movimientos migratorios. de la
motorización, de la suburbiahzación,
etc.
No es necesario extenderse excesivamente en ello, pero sí recordarlo porque esta es la situación con qué se encoturará cualquier proyecto de reconstrucción y renovación de Barcelona
cuando por fin, después de tres años de
guerra civil y treinta y seis años de dictadura. los ciudadanos recuperen el derecho a intervenir decisivamente sobre
su entorno urbano.
POLÍTICA, URBANISMO Y
CULTURA
«Barcelona es 11110 ciudad que se
invema sus propias tonnemas•
Jean Fran ~i s Fogel
Liberarían
En una situación política y cultural
<•normal», en ténninos europeos,la evolución de Barcelona habría sido, muy
probahlemcme, similar a la de otras ciudades de características socio-económi-
11
cas parecidas: Mi lán, Lyon, Munich,
Glasgow. etc. Es decir, se habrfa producido, por ejemplo, un cucstionmniemo
gradual de las modernas políticas de
zonificación y de prioridad a las 'fa>
rápidas: una revalorización y rehabilitación del cenlro hi ~tórico y su reconverSIÓn como zona comercial y de l>Crvicios; y, en fin. un conjunto de accione;
sectoriales dirigidas a aligerar los problemas funcionales y sociales de la ciudades modernas.
Pero en la Barcelona de 111ediados de
los años setenta lo que está en juego no
es sólo una problemática urhana convencional. No se trata sólo de que aquí los
problemas tengan un carácter más agudo. Se trata también de que hay problemas de orden muy diferente.
La ciudad, centro y motor del "hecho catalán", necesita más) aspt.ra a míiS
que a una racio nalizació n de sus
infrastrucruras y sen•icios. Ya durante
los últimos años del franquismo. y en
especial cuando el dictador muere, en
1975, en Barcelona se de~arro lla n importantes movimientos político-sociales
en diversos frentes: en el de la lucha por
los derechos democráticos y por una
mayor justicia wcial, no sólo para Cataluña sino para el conjunto de España;
por la autonomía de Cataluña y por la
recuperación de l a~ in>t ituc ioncs de
auto-gobiemo; por la defensa y reeonotrucción del patrimonio lingüístico y
cultural propio; etc.
La lucha. pues_por la recon'itrucción
de Barcelona es in eparable del paso de
una larga etapa de resistencia a la dictadura a una de creación y puesta en marcha de instituciones democr~t icas, de
reinvención de las relaciones entre la
administracióny las fuerzas sociales, de
establecimiento de unas nuevas bases de
convivencia cívica y polftica, de definición y gestión de proyectos y objetivos.
de renovación del imaginario colecti-
vo...
Es sobre este trasfondo ffs ico, histórico y moml sobre el cual, a panir de
1979. comienza a dibujarse y a tomar
691
forma un proyeclo de renovación y re- inexistentes bajo la dictadura -como el
conslrucción que nace de una clara vo- PSOE•- obtienen un apoyo electoral
luntad de reafinnación y dignificación muy superior al que consiguen aquéllas
' Uni ón de C'tntm Democrnl!co.
urbana y de una visión de la ciudad en que protagonizaron la resistencia contra
parudo creado. po<"O dc>pUé> de la
la dictadura. La incipiente y frágil demuerte de Franco. por -;ech)r(~ la que -y ésta es la grao novedad con
respecto a la anterior hi~toria cí~ ico­ mocracia se revela muy pronto como un
refomu•tas del rég1mcn.
política de Barcelona· las clases popu- régimen frío, indiferente e incluso injusto
' Par11do Socmh'' " Obrero E:s1~1ilol. lares ya no son sólo mano de obra sino hacia la historia.
\lnculado a la lntcrnociooal Soc1a· ciudadano> de pleno derecho. Un proh' tn
Enfrentadas a la libertad, a los meyecto que debe combinar la afinnación
de unas raíces hislóricas propias con el canismos de la democracia parl<unentarespeto hacia unos ciudadanos reales ria y a una grave recesión económica,
que en una proporción muy importante las fórmulas rcivindicativas tradicionaproceden de otras tradiciones. Una vi- les revelan pronto sus límites. En el
sión, también, en la que las áreas ámbito político, todo está por reinventar.
periféricas ya no son vistas como obje- Y hay que hacerlo abordando realidatos de especulación o como un mal in- des sociales, económicas y culturales
evitable e irrecuperable, sino como uno que hasta aquel momento habían que. de los principales problemas y objeti- dado sepultadas bajo las prioridades y
lo~ esquematismos de la lucha antifranvos a resolver.
quista. Pero, ¿desde dónde reconstruir?
Así pues. cuando el 19 de abril de ¿Sobre qué reinventar? ¿A qué dar prio1979 el primer gobierno municipal ele- ridad?
' Par1it Socinhstn Umficat de Ca!a-
lunya
gido democráticamente desde 1934 se
dispone a tomar las riendas del gobierno de la ciudad. el escenario urbano con
elque se encuentra no es demasiado distinto al de una embarcación a la deriva
después de una larga tempestad histórica. La ciucL1d no ha sido \•Íclima de ni nguna catástrofe repentina. pero si de un
desastre acumulativo.
692
A la consolidación de la democracia, claro. Pero. ¿cómo consolidar la
democracia en una situación de profu nda crisis económica. sin posibilidades,
pues, de una mejora rápida y significativa de las condiciones materiales de
vida?
Ya hace más de tres años que ha muerto el dictador pero la situación dista de
ser estimuhmte. Lo que más adelante será
juzgado por todo el mundo como una
experiencia singularmente afortunadala rransrción lenta, pacífica y pactadadel
franquismo a la democracia- tiene en
una primera fase consecuencias contra-
En el ámbito catalán, la alternativa
es relativamente f¡\cil y clara: la lucha
por la autonomía polftica y cultural catalana pasa a primer plano. Lil re-i ns·
tauración de la Generalitat, una institución de gobierno autónomo dotada de
cSCiiSO poder operativo pero portadora
de un rico patrimonio ~i mbó l ico. abre
un horizonte de vertebmción y recons-
"'l'-""""'-:Uv. li.l .bru..-...a~;.w.h.n..m~..... bl
Jr.u-1'\ri.An 1tV\Lft ir..P ~P r j.ih )nñu
t iP
argumento que hasta entonces había ac- rcafirmación de su idenúdad histórica.
tuado como cemento unificador de fuer- Pero, ¿y en el ¡Ímbito local, cívico, de
z:¡s sociales, políticas y culturales muy Barcelona?
div~rsas - la lucha contra el franquismo
y por la libertad- da paso a un profundo
El. relativamente fácil construir o
desconcierto. La dictadura va desvane- reavivar una mitología y una poética
ciéndose poco a poco. pero también pier- sobre el pasado histórico de un país,
den peso las fuerzas políticas que ;mi- sobre lodo si es un pasado interrumpido
maron el movimiento antifranquista, y y lejano, cuanto más lejano mejor.
cu especial el Pa11ido Comunista de España y su variante catalana, el PSUC'.
Es mucho más diiTcil construir o re a~
Fuerzas políticas recién creadas -la vivar una mitología y una poética sobre
UCD. por ejemplol- o prácticamente la vida de una ciudad. La ciudad es pura
concreción. En una ciudad no hay mar- 1979-1986: Estrategias urbano-cultucha atr~ posible. no es posible apelar a rales de carácter general
un pasado que ha dejado una herencia
intratable. No se puede borrar, ni siquieEn esta primera fase, puc~. 1niciada
ra mentalmente, la dc¡,tn1cción del teji- a partir de 1979, el acento se sitúa en la
do urbano, la urbanización sal"aje de la revalorización de los espac ios y los
periferia, el alud inmigratorio...
equipamientos públicos de ámbno local
(de barrio) como instrumento no sólo de
La con~t n1cción-recons trucc ión de satisfacción de unas nece~i d adc.> SOCiaun país puede iniciarse sobre la base de les inmediatas. sino tarnbien de dnicuunas metas abstractas. lejanas. intan- lación de los difcrclltCStiempos y mengibles. La ciudad debe rehacerse en tér- talidades de la ciudad en una estructura
común de memoria y de significación.
minos muy concretos y operati\'OS.
' Paro UM "'plicación de1atlada de
ICK cnleno.' umani>UCOS d< CSI~ pt:nu<lo. \éa>e el 11t1ículo oo Josep
Acebillo_ •Pioe<< dure\, Rondes
lcrd<S• en El rul d~ la fl<t.m
Cn)mc·a dt In rtin\•tnri6 dt la
uuwt. Bar<elona. CCCB-Eiccta
F.d. 1994
En una ciudad altamente densificada,
En fin, mientras que la democracia
autonómica podrá hacer un largo roda- sometida a fuert~s presiones especulaje y siempre podrá apelar a agravios tivas y débilmente equipada como la
históricos y a enemigos externos. la de- Barcelona heredada del franquismo. c~t a
mocracia municipal supondrá un enfren- política se desarrolla a través de una
tamiento duro e inmediato con la ciu- serie de actuacionc ~ co mpl e men t aria~ .
dad real.
mejorando la acce~ibi l id ad e integración fís1ca enlrc centro y pc r ifcPor todo ello, no es de exrañur que
ria.
desde un primer momento el nuevo
Ayuntamiento otorgue un fuerte protagopreservando y modernizando edi linismo al urbanismo como instrumento
cio y e pacios públicos de i nteré~
político. Se trata de uno de los escasos
histórico.
ámbitos con importantes repercusiones
sociales y económicas en que los gobierreutilizando viejas insta l arionc~ innos locales tienen plena autonomfa y
dustriales, normal111ente situadas en
capacidad de decisión.
las zonas más desfavorecida, de la
ciudad (por ejemplo, naves fa briles
Por otra pa11e, es uno de los ~ímbi tos
obsoletas. o cochera::.. t a lle rc~ y dede gran tradición reivindicativa por parte
pósitos fe rroviarios en desuso) ,
de las asociaciones de vecinos y. por tancomo parques ~ equipamientos púto. es uno de lo~ poco~ campos en los
blicos_
que puede empezarse a restablecer el
diálogo social y traducirlo en mejoras
concreta~ que satisfaganalgunas reivindicaciones históricas_
De todos modos. dadas las limitaciOnes económicas, así como la falta de
modelos urbanos de referencia, las acLUacioncs urbanísticas de este primer
periodo serán. todas ellas. de pequeña
escala y de carácter muy localizado. en
una especie de guerrilla urbanística en
la que se otorga una importancia de primer orden a la recuperación del espacio
público como Cl>pacio de convivencia y
urbanidad.
potenciando áreas relativame nte
marginales como n uevo~ centro~ urbanos.
rt'Construycndo o creando memoria
histórica a través de proyecto• específicos de monumentalización.'
El denominador común a todas las
actuaciones es la recuperación pública
de espacios hasta entonces privados o
claramente degradados y su rehabilitación para usos y programas de inten':s
colectivo mediante intervenc iones de
renovación en las que se combina la preservación de los elementos históricos
693
' Pabellón para el que Picú>W pmtó
el Guem ica, símbolo de lo res•steneta ancífascasta.
m~ valiosos con una decidida modernización funcional y fonnal exigida por
su nuevo uso.
Un claro ejemplo sectorial de esta
política general . e halla en la creación
de equipamientos clvico-culturales de
barrio (los centros cívicos). De forma
sistemática, estos centros son inst<tlados
..:n viejos edificios -frecuentemente de
origen privado- que tienen un interés
histórico-arquitectónico singular. y que
constituyen puntos de referenc ia de la
zona: antiguas fábricas o cooperativas,
viejos palacetes residenciales. Su rehabilitación yremodelacióncomo centros
cfvicos no sólo tiene la dimensión funcional de satisfacer unas necesidades
·hasta entonces ignoradas, sino también
la de rcapropiarse colectivamente de la
historia y los símbolos del lugar y la de
salvar un patrimonio cultural de alto interés.
sado negado, de una memoria ocultada:
tal ha sido el caso de la reconstmcción
en el Parque del Valle de Hebrón, del
Pabellón de la República esprui ola en la
Exposición 1nternacional de París de
1937', o de la recuperación e instalación
en la Plaza Lluchmajor de una escultura alegórica de la la. República española. Ambas obras han sido instaladas en
zonas de fue1te inmigración, especialmente castigadas durante el periodo
franquista y especialmente desprovistas
de signos históricos de idcntidad.
En la mayoría de los casos, sin embargo, las intervenciones artfstico-monumentales han tenido un car.lcter formalista, a menudo abstracto, que rencja no solamente, ni principalmente, unas
ciertas tendencias del arte contemporáneo, sino el hecho que lo que el gobierno municipal ha querido celebrar no es
el propio poder, sino la civilidad. la creatividad y la libertad. Los nuevos monuOtrO ámbito especialmente signifi- mentos y espacios no quieren represencativo de esta política es el de la tar otra cosa que la reconquista de la
monumentalización de los espacios pú- ciudad por parte de los ciudadanos.
blicos. En las áreas periféricas de crecimiento intensivo de los años 50 y 60. el
La apuesta de Barcelona. pues, ha
proceso de urbanización se había desasido la de combinar un proyecto de
rrollado sin atender ni las necesidades
monumentalización y de dignificación
de equipamientos básicos (educativos,
de la ciudad con una voluntad política
sanitarios. transporte, etc.), ni tampoco
las de creación de referencias significa- más atenta a los valores democráticos
tivas, relacionadas con la cultura y la que a la magnificación y sacralización
memoria de unos ciudadanos de recien- del propio poder político.
te llegada a la ciudad. Por ello, a partir
de 1979, todos los proyectos de acondicionamiento o nueva creación de espacios públicos (plazas y parques, especialmente), han ido acompañados de la
pr<.:~CI YUt: IUii U~ mguiiO> ~ I~IIlOIIlO> >Ig·
rtiucativos de la historia del lugar y, simu ltáneamentc, de la in~talaci ón de elementos artístico-monumentales de carácter contemporáneo, de modo que la
identidad y la memoria colectiva así
configuradas engarzasen pasado y presente.
694
En algunos casos. esta articulación
de tiempos históricos ha ido un poco más
lejos y ha utilizado como referentes
monumentales obras escultóricas o arquitectónicas representativas de un pa-
1987-1997: Grandes equipamientos
culturales
A partir de 1986. y aunque sin dejar
de seguir actuando sotire el'espaCIOpu:
blico y de ampliar la red de centros cívicos y otros equipamientos de ámbito
local, como los archivos hi ~ tóricos de
distrito y las bibliotecas públicas, el
acento se desplaza hacia la renovación
o creación de grandes centrOs museísticos y culturales: proyectos de renovación y ampliación en unos casos, como
el del Museo de Ane de Catalunya en
el Palacio Nacional de Montjuic, o el
Museo Picasso o el Palacio de la Música; proyectos de nueva creación, en
otros, como el del Museo de Arte Con-
temporáneo, o del nuevo Auditorio de
Música, o del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en la antigua
Casa de la Caridad, o del e~pac i o
escénico del Mercal de les Flors. precedente del proyecto actualmente en curso de nueva Ciudad del Teatro, o del
Forum de las Tecnologías en el antiguo
Hospital Mental.
mente al enquistamiento de núcleos de
marginalidad en el corazón mismo de
la ciudad.
Una de las fó rmulas c~ pcrim en t ada s
con cierto éxito -desigual. egún los
ca o -para enfrentarse a este fenó meno -{!esde el Marais de París. d Puerto
Viejo de Marsella a la City de Londres
o las zonas portuarias de Boston o San
Aparte de los dos primeros caso , en Francisco- es, justamente, la implantalos que se trata de consolidar un patri- ción en estas área~ de nuevos tipos de
monio musefstico ya existente, los de- actividad y, sobretodo. de servicios culmás proyectos apuntan hacia la creación turales y comerciales exponentes de la
de infraestructuras directamente relacio- creatividad urbana.
nadas con la creación contemporánea aspecto en el que la ciudad había acuLa política de creación y renovación
mulado undéficit importantísimo duran- de infraestructuras eulrurales impulsale los años del franquismo- en una clara da en Barcelona desde 1986 se ha caapuesta por el sector cultural, del cono- racterizado. pues. por la estrecha relacimiento y de la creación. como dispo- ción entre los objetivos y planteamiensitivo de renovación y competitividad tos específicamente culturales y la esurbana.
trategia general de renovación urbana
desarrollada durante el mismo periodo
Enla irreversible configuración de las y todavía en curso.
grandes ciudades como centros de conocimiento, de información yde servtcios,
En muc ho~ casos, las opciones elela cultura juega un papel fundamental. gidas constituyen auténticas prueba de
Por ello, la vida y los equipamientos cul- fuerza contra las inercias históricas acuturales tienen una importancia crecien- muladas en cada zona, en un claro inte. Y no se trata sólo de ofrecer una bue- tento de crear nuevos equi li brios, nuena cartelera de espectáculos y unos mu- vas centralidades, nuevos nujos de vida
seos de prestigio para el consumo inte- en zonas deprimidas.
rior o turístico. Se trata también. y sobretodo. de tener permanentemente la
En todos los ca~o~. el objetivo de
capacidad de recibir. de reciclar y de ex- dotar a la ciudad de unas in~ta l ac i ones
penar ideas. sensibilidades, proyectos acordes con su patrimonio histórico y
que mejoren la calidad de vida interna y con su potencial contemporáneo se ha
que cualiúquen la ciudad en la concu- integrado en un proceso general de rerrencia internacional. Y no hay ciudad estructuración urhana en el que las incon una vida cultural rica que no dispon- tervenciones sob re los espac ios y
ga de unas estructuras y unos equi- equipamientos públicos w nstituyen el
pamientos culturales consolidados en el factor dominante.
ámbito de la creación contemporánea.
Porque, finalmente, condicionar la
Por otro lado, en toda ciudad con una política de equipamientos culturales a
historia y una riqueza patrimonial como una estrategia general de reordenación
las de Barcelona se producen situ aci~>­ del espacio urbano deriva de una connes como las de Ciutat Vella, es decir, cepción general de la ciudad, en su
de ¡írcas históricas demográficamente globalidad, como la infmestructura culenvejecidas. económicamente empobre- tural por excelencia, como espacio pricidas, con viviendas que no reúnen los vilegiado de relación, comunicación e
estándares de habitabilidad actualmen- intercambio y, por tanto, de cohesión,
te exigibles... Todo ello lleva frecuente- innovación y creación.
695
La remodelación del Musco de Arte
de Cataluña.
Pese a la ex1raordinaria riqueza de
sus fondos artísticos, especialmente los
correspondientes a la época medieval.
el Musco de Arte de Ca1aluña es el gran
desconocido de los muscos barceloneses. El edificio que lo alberga -el Palacio Nacional- fue conslrUido, convocación efímera. con motivo de la Exposición l memacional de 1929, con la que
se inició la urbanización de la montaña
de Montjuic. Tras la Exposición, este
proceso quedó inconcluso y de hecho
su lo ha encontrado su culminación con
mutivo de la organización de los Juegos Olímpicos de 1992.
696
y difundiera la capacidad creativa de la
ciudad y del país en el campo de las artes plásticas y visuales, así como en el
del debate intelectual y la renexión
humanística, en es1rccba vinculación
con los principales cenlros culturales
internacionales.
El complejo ha sido concebido en
tomo a dos instituciones centtales, ambas de nueva creación: el Museo de Arte
Contemporáneo de Barcelona y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.
La voluntad de construir en Barcelona un Museo de Arte Contemporáneo
tiene sus orfgenes en los primeros años
60. Ya en aquellos momentos era obvia
El proyecto de remodelación. encar- la aguda contradicción existente entre
gado a Gae Aulenti, supone la defi niti- la fuerte vitalidad de la creación artístiva salvaguarda del Palacio Nacional y ca en la Barcelona del S. XX y la inexissu adecuación a un programa museo- tencia de una institución que acogiese y
lógico que debe presentar los grandes dialóguese con la riquísima tradición
hitos del ane en Cataluña, desde el ro- plástica vinculada a la ciudad: el mománico hasta los albores del s.XX.
dernismo. Picasso, Miró, Juli González,
Dalí. Tapies, etc. Ha habido que espeCun la renovación y creación de nu- rar hasta la restauración y consolidación
merosas instalaciones deportivas \•incu- de las instituciones democráticas para
ladas a los Juegos Olímpicos. así como que el deseo se haya transformado en
con equipamientos culturales de la cali- realidad.
dad de la Fundación Miró, el Musco
Arqueológico. el Museo de Etnologfa,
(En el intervalo, sin embargo, la gela Fundación Mies van dcr Rohe, los nerosidad y la estrecha vinculación a la
espacios escénicos del Mercal de les ciudad de artistas como Picasso, Miró
Flors, el nuevo Jadín Botánico, etc., el o, más recientememe, Tilpies. han heMuseo de Arte de Cataluña constituye cho po~i blc la existencia de institucioel epiccn1ro, por fin accesible, de una nes dedicadas monográfi t:amcntc a sus
acrópolis cultural y deportiva de exlraor- respectivas obras, pero hasta la inaugudinaria calidad y densidad.
ración del Musco de Arte ContemporánPIJ .l'n 1QQ'i '"' h•-•xi<tirln un r:<>nlrn
El ~1usco de Arte Contemporáneo y que de forma regular recoja y dialogue
el Centro de Cultura Contemporánea con la rica creación plástica contempode Barcelona en el corazón del centro ránea).
histórico.
Cuando por fi n se decide construir
La decisión de crear un complejo de un nuevo musco, según proyecto encarcultura contemporánea en el recinto de gado a Richard Meier, para su emplazala antigua Casa de la Caridad responde. miento se manejan diversas hipótesis,
en primer lugar. a la necesidad de cu- pero fi nalmente se opta por la conslrUcbrir un importante vacío en la ciudad de ción de un edificio de nueva planta en
Barccrlona y en el conjunto de la cultu- el corazón ele la ciudad vieja y más conra catalana: la inexistencia de un gran cretamente en el Raval, un barrio fuerequipamiento que renejara. potenciara temente degradado a consecuencia de
los cambios económicos y sociales de
los años 60 y 70.
La opción se basa tamo en la consideración de que un e pacio vivo de difusión de la creación contemporánea
debe situarse, a ser posible. en el corazón de la ciudad. como en la voluntad
de contribuir a la regeneración de la
zona mediame la imphmtación de nuevas y cualilicadas aclividades.
Por otro lado, en el mismo recinto
de la vieja Casa de la Caridad se ha instalado el Centro de Cultura Contemponínea de Barcelona, especialmente dedicado al estudio y difusión de las culturas urb;mas.
El Auditorio Municipal y el Teatro
Nacional de Cataluña.
Una opción más arriesgada la constituye la función urbaniladora atribuida al Auditorio Municipal y al Teatro
Nacional de Cataluña. Se trata, en ambos casos, de proyectos de nueva planta
-el primero dirigido por Rafael Ñloneo,
y el segundo por Ricardo Bofill- que
vienen a cubrir déficits existentes en la
ciudad en sus respecti vo~ ámbitos.
te el periodo 1987-1997 pero si. quizás.
los que mejor retlejnn la vinculación
entre política cultural y c~ tr.tt cgia general de renovación urbana. es decir, la
actitud globalizadora con la que se ha
planteado en la ciudad la ne cc~ana modemizactón de su infrae•aructura cultural, así como la \'Oiuntad si temática de
integrar pasado y futuro en un pre~nte
complejo y dinámico.
1979-1997: Momentos singulares: la
celebración y el acontecimiento como
estrategia.
Un tercer aspecto de la política cultural desarrollada por el Ayuntamiento
de Barcelona, en este caso a lo largo de
todo el periodo 1979- 1997, ha ~ido la
potenciaciónde programas culnmuc' de
carácter popular y festivo que fad lita~en la expresión de la creatividad ~oc i a!
y. simultáneamente, que refor L:L\Cn la
cohesión urbana.
Uno de los aspectos más atracli\ os
- pero tambtén más probl emáti co~- de
la vida en una gran ciudad es la convi\'encia de gentes diversas en un espacio
común, sin líneas di visorias rígid;tl: In
mezcla de clases sociales, de credos religiosos. de ideologías. de orígenes
étnicos, la coexistenc ia de est ilos de
vida, de formas de producción. ctc .. rodo
ello conliene un importante potencial de
enriquecimiento para los ciudadanos.
Por otra parte. las ciudades -e~ pae ios de
di,crsidad y de intcrc~c ~ ~on tradic to ­
rios- son siempre los lugares donde germinan y se desarroll:ln la foml <h democráticas de organi¿al:ión social y política. Es en las ciudades donde tienen
su origen unas formas de gobierno y
administración basada!> no en el linaje u
en 1~ imposición violenta. sino en el diálogo, en la discusión. en el consenso...
Eneste caso. el c·pacio elegido para
su ubicnción es una zona intersticial,
históricamente irresuelta, a caballo entre el Ensanche de Cerdá y un conglomerado urbano en el que coexisten \'iejos núcleos agregados a Barcelona a
principios do.: este siglo. instalaciones
ferro1 iarias obsoletas, grandes viales
inacabados e irregulares áreas restdenciales de los años 60. La implantación
del Auditorio y el Teatro, y la consiguiente urbanización de suenlomo, pretende uturar ese auténtico descosido
urbano en un punto que, geográficanlente, constituye el centro de gravedad del área metropolitana barcelonePero la gran ciudad rambién puede
sa.
dar lugar a nuevos Lipos de jerarquización y segregación. cspcc.:ialmcnte en
base a factores económicos. Y, habiendo puesto en crisis las formas tradicioNo son éstos los únicos equipa- nales de integración individual en la
mientos culturales desarrollados duran- comunidad, también puede fomentar
697
fonnas de cx i~tenc ia anómicas.delóatrdigadas, margi nadas.
Este hecho, que en mayor o menor
medida se produce en todas las grandes
ciudades. incluída Barcelona. puede favorecer la creación de enclaves sociales que hagan de la ciudad no ya un lugar de convivencia libre yenriquecedora
sino un espacio compartimentado, inhóspito y peligroso.
Favorecer momentos en que toda Barcelona se encuentra y reconoce en la
Ciudad Vieja -como ocurre durante las
Fiestas de la Mcrci:- es un factor de primer orden en la lucha por su revitalización y rehabilitación urbana, para
evitar que se transforme en un espacio
abandonado a su propia suene.
La Olimpíada Cultural
~came.~ aren'tthe Real Game:
Una de las maneras -no la única ni
principal, pero tampoco desdeñable- de
combatir este peligro es asegurando la
existencia de momentos colectivos de
celebración y cohesión, momentos en
que el conjunto de ciudadanos se sien.tan panicipantes activos y en pie de
igualdad. Tradicionalmente, estos momentos se materializaban en ritllalcs y
ceremonias comunitarias. religiosas o
profanas. En el desarrollo de la ciudad
moderna, estos momentos tiendena desaparecer o, por lo meno , a perder imponancia.
renewing the city is»
Alan Riding, The New York. Times
Próxima a esta estrategia de potenciación de momentos singuhtres de celebración cultural como factores de
revitalización urbana y de cohesión cívica, Barcelona ha utili7Á1dO también,
como es bien sabido, la organización de
acontecimientos extraordinarios como
palancas para desarrollar operaciones de
largo alcance: los Juegos Olímpicos de
1992 son el máximo exponente de esta
línea de actuación.
Pues bien, en Barcelona una de las
En este contexto. la organización de
la de mantener e incluso reinventar es- un ambicioso programa de actividades
tos momen to~ comunitario que favo- e iniciativas culturales dumnlc los cuarecen una convivencia colectiva amplia tro años de la XXVa. Olimpíada fue, ine intensa. Unejemplo especialmente sig- dudablemente. uno de los aspectos más
nificativo en este sentido es el de la re- destacados y novedosos del proyecto
cuperación de fiestas populares. tanto a olímpico de Barcelona.
nivel de barrio como del conjunto de la
ciudad. El máximo exponente, en este
Tradicionalmente. todas las c1udades
sentido, lo constituyen las Fiestas de la organi1.adoras de unos Juegos OlímpiMcrcc, tmos días que generan un am- cos habían cubierto el expediente culbiente de identificación de los indivi- tural con la realización de un Festival
duos con el colectiro social, de los ciu- artístico, más o menos brillante, de unas
dad.~nos entre s1y con la ctudad.
pocas semanas de duración. 1:1proyecto olímpico barcelonés, en cambio, dió
Asimismo, más allá de su dimensión a la cultura un papel destacado desde el
como momentos de especial intensidad primer momento.
cívicn, las cel cbracionc~ festivas en los
espacios públicos pueden contribuir de
Con ello, se completaba de forma
manem significativa a evitar que zonas coherente el planteamiento general diespecialmente problemática de la ciu- señado ya en la fa se de candidatura. Es
dad queden aisladas.
decir, el de cómo organizar unos Juegos
Olímpicos con la máxima dignidad y
En Barcelona, como en toda gran brillantcl asegurando, al mismo tiemciudad histórica, los barrios más anti- po, que el proyecto olímpico no se agoguos tienen serios problemas de degra- taba con la celebración de unas compedación económica, social y cultural. ticiones deponivas de alto nivel duranprinci pal~ estrategias culturales ha sido
698
te dos semanas sino que movilizaba olímpico: en mayo de 1988. Ayuntaenergías. ideas y recursos a fa~or de la miento y Diputación de Barcelona Grciudad y del país ames y después del maban el conrenio para la tran>formaverano del 92.
ción de la antigua Casa de la Caridad en
el Centro de Cultura Contemporánea de
De ahí la llamada Olimpiada Cultu- Barcelona: en octubre del nw.mo año
ral, un conjunto de iniciativas destma- Ayuntamiento. Generalitat y Fundadón
das a re1•alorizar el patrimonio históri- Museo de Arte Contemporáneo firmaco-artístico de la ciudad. a potenciar la ban el acuerdo para la con trucción del
creatividad cultural de Barcelona y su Mu eo de Arte Contemporáneo de Barproyección imemacional y a contribuir celona: tras largo tiempo de negociHpor la vía de iniciativas singulares y de ción, a mediados de 1989 ~e concretaba
lo que podríamos denominar experien- por fin la participación del Minb tcrio
cias-piloto, a In puc tu en marcha de los de Cultura y de la Genemlitat en la consnuevos proyecto~ de irlfraestructura cul- tnrcción del nuevo Auditorio. y en 199 1
tural o a la renovación de los equipa- se fommlizaba el acuerdo para la renomientos cxi~ ten tes.
vación del Museo de Arte de Cata lunya.
Por su parte. la Gencralitat ha .:jccutaDe este modo, asf como la selección doel proyecto de Teatro Na..:ional en un
de los emplazamientos de las áreas olím- solar cedido por el A) untamiento de
picas y la práctrca totalidad de las in- Barcelona, mien tra ~ que el Minr terio
versiones previstas parn l;r realización de Cultura ha con truido una nueva sede
de los Juegos enc.1j:rba plenamente con para el Archivo de la Corona de Aragón
las líneas maestras de recuperación y re- Más recientemente, l a~ tres inMitucionovación urbanística y económica de la nes -AyuntanJiento, Gencralitat y Mini
ciudad. de igual manera los criterios bá- terio- han cerrado el convcrtio para la
sicos y las principales l ínea~ de trab<tio rehabilitación del antiguo Mcrcat del
de la Olimpiada Cultural tenían como Born como nueva Biblioteca Provincial.
objetivo el refor7amicnto y consolida- hoy integrada en el seno de la Bihlioteción del patrimonio histórico y de la ca de la Univer..idad de Barce lona.
creati vidad cultural de Barcelona y su
proyección internacional, aspecto éste
La gran contribución d~: los Ju ego~
que se desarrolló a travé~ de una inten- Olímpicos y de la Ol impíada Cultural a
sa y extensa programación en los m;is la vida cultural barcelonesa fue. pues,
diversos ámbitos de la ~rcación anísti- además de intensi licar la apertura y el
ca.
intercambio a escala rntemacional. la de
constituir un marco propicio pm a pn:En materia de infraestructuras, el c ip i~tr acuerdo~ y con<:rl:larcalcndarius
proyecto olímpico era. y la realidad así que hiciesen irrever,ible la ejecución de
lo confirmó, una ocasión de oro para los grandes equipamientos proyectados.
consegurr una decidida participaciónde
otras administrncioncs en los proyecto>
Esto no quiere decir que hoy esté
de creación o renovación de grand~ todo resuelto. Lo que se ha hecho es
equipamientos culturales. En la estela mucho. Lo que queda por hacer, todade la oleada de colaboración generada vía más. Se ha hecho lo relati vamente
en tomo al proyecto olímpico, y con la más fácil: co n~truir los contenedores.
voluntad explícita de dotar a Barcelona Pero un proyecto de infraestructura culde un nivel de equipamientos adecuado tural es mucho más que un gran contea las camcterísticas de la ciudad, se su- nedor. Queda lo más difíci l: dotarl e~ de
cedieron los acuerdos interinstitu- sentido y de contenido. Ponerlos en funcionales de colaboración para la crea- cionamiento. Una de las grandes dilición o remodelación de grandes equipa- cultades, si no la principal, será el asemientos largo tiempo acariciados, nece- gurar que estos nuevos centros no son
sarios para Barcelona y deseables para sólo -aunque también deben serlo- esla celebración del programa cu ltural caparates de la producción cultuml pro-
699
' HUGHES. Roben .B.mdona,
pog,. 46-47. Alfrcd A. Knopf. New
York.. 1992. (Edició e'pnnyoln: Anagrama. Bnn:elona, 19\12)
pia o ajena. sino espacios de fomento y mismo, en términos económicos, consarticulación de la creación, educación y truir algo hermoso que algo feo. Pero si
es hermoso. es mucho más probable que
difusión artística.
los ciudadanos se lo hagan suyo y, por
tanto, que tenga menos problemas de
LA FlEBRE DEL DISEÑO. conservación y mantenimiento.
LA CIUDAD COMO OBRA
DE ARTE.
~Cada i!dijicro
rm monumento. cada
espacio príblico wr teatroH
Ricardo Bofill
Una de las críticas -o, por lo menos,
de las reservas- m ~s frec uentemenle
formuladas en relación a la renovación
urbana de Barcelona, y en especial a los
plUycctu~ d~arrollados alrededor de los
Juegos Olímpicos del 92, es la del
estcticismo que impregna el cor~unto de
intervenciones arquitectónicas y ttrbanfsticas y, en especial, las realizadas por
la administracrón pública. Muchos problemas de fondo de la ciudad, dicen algunos, habríanquedado arrinconados en
berrcficio de operaciones puramente
cosméticas, de imagen.
Aunque es indudable que la ciudad
sigue teniendo serios problemas -en lo
relativo, por ejemplo a la caresúa de la
vivienda- creo que en general la crrtica
yerra el tiro.
En primer lugar, porque una parte
muy importante de la operación "Barcelona '92'' está constituida por actuaciones poco vistosas e incluso «invisibles»:
así, porejemplo, la renovación y mnpliaciónde la red de alcantarillado, los siste·
1\"M\t' ~ lo.'Oiq,\W:t\.."'1\T._T ~ •1(,"'\\ Q,) ;."VtJ\U\\U\l "'tJj
las nuevas redes de telecomunicaciones
o la protección del frente litoral.
700
La crílica, en todo caso, pone de relieve un hecho real: la extraordinaria
imponanciaotorgada en Barcelona a los
aspectos formales y estéticos en todas
las intervenciones urbanas, incluidas las
más estrictamente funcionales.
''Barcelona ingresa en los años noventa obsesionada por el diseño.(...) En
qué otra ciudad encontraríamos, si no,
una guía bilingüe donde sus bares, discotecas y restaurantes aparecen reseñados no scgtin la calidad de la comida o
del servicio. sinó única yexclusivamente en función de la atmósfera de su diseño?'', observa un agudo comentarista.•
De hecho, se trata de una obsesión
que viene de lejos y que año tras año se
manifiesta, por ejemplo, enintensas discusiones públicas sobre la conveniencia o no, la legitimidad estélica o no, de
continuar las obras de la Sagrada Familia, molivo por el que se Uegan a organizar manifestaciones y concursos de
chistes. Nada extraño en una ciudad en
la que, con ocasión de cada campaña
elecroral municipal, las polémicas sobre el diseño de las plazas y espacios
públicos ocupa un lugar relevante. Una
ciudad que ha hecho del mobiliario urbano una de sus principales imágenes
de marca y un knmv-irow de expona..,,v.T.
Una obsesión, en fin, que como tantas otras cosas probablemenre tenga
Por otro lado, es muy dudoso que el mucho que ver con la modestia y la peargumento olímpico haya absorbido re- queña escala de las obras públicas y pricursos que podrían haberse destinado a vadas realizadas en la ciudad durante los
otros proyectos. Más bien puede afrr- dos últimos siglos. A falta de grandes
marse que el proyecto olímpico fue for- poderes polfticos y económicos que enzado hasta sus límites para abordar mu- cargasen grandes obras, la moderna trachos proyectos que no tenían nada que dición arquitecrónica barcelonesa y caver con la celebración de los Juegos.
talana se había especializado, a lo largo
de todo el siglo XX, en proyectos de
Finalmente. cuesta prácticamente lo carácter doméstico, en el interiorismo,
en el diseño de los acabados y del detalle.
MONUMENTALIZAR LA
CIUDAD
La historia reciente, en cambio. ha
• Todos estos p;rlos Situados por roda
permitido pasar de la pequeña a la gran
la ciudad e11 ltiteas rectas,
escala, así como del ámbito privado al
arrm esando rrñas yjardinef, 1/el'lm el
público. En los dos casos se ha manimiedo al alma de mue/ras personas
festado la mencionada obsesión por el
imeresadas que no ii?IIOI'llll qu1•. para
diseño. hasta convertirse en una autenpoder tra:ar calles sin cun ·as, habrá
tica fiebre.
qru! rerorrer más de 1111 fJI.'ICite;:w•
Anónimo romano del ~ig l o XVI
Con todo, a pesar de la visibilidad y
del protagonismo mediático de la arquiEn efecto, el. tratamicnt<l forma l de
tectura y el urbanismo. sería extrema- los espacios públicos se ha convertido
damente simpl isw reducir el proceso de en uno de los temas y problemas centransformación de Barcelona a una ~ucs­ trales no sólo del urbanismo contempotión de arquitectura. urbanismo)' dise- ráneo sino del fenómeno mismo de la
ño urbano. Lo ~aracterístico de Barce- urbanidad. fenóme no que .:xige ~ic m ­
lona es que las transfonnacioncs físicas pre la materialiwción y la vi ualiLación
responden a una cierta visión y a una en el espacio urbano de unos valore> y
cierta voluntad polftica. encarnada muy unos refereme> colectivo> que IJvorezespecialmente en los dos alcalde que can unos sentimiento> de cohe,tón e in
han regido la ciudad desde 1979: Narcís legración colectiva. En la tradición ocSerra ( 1979-1982) y, sobretodo, Pasqual cidental, ello se ha re~uelto durante ~i­
Maragall (1982-1997). Se trata, en tér- glos mediante C>pacio~ y conMrucciominos muy generales, de una vistón que nes de fuerte contenido >imbólico y reentiende la ciudad como un attcfacto presentanvo - templos. palacios. aveniextremadamcmc complejo en qué los das. plazas públicas ...- constntidos seproyectos de transformación deben te- gún unos cánones de larga duración y
ner en cuenta func iones y dimensiones con la implantación pnraleln de rcpremuy d iversa~; y de una voluntad poHti- scnwc ion~> figurativas o A l egó rica ~ de
ca que quiere que estas transformacio- personajes o historias - ya sea pcrtenes articulen soluciones de sinte is y ccnccientes a la mitología dási<.:a o a las
equilibrio entre intereses sociales igttal- historias bíblicas. a la fundaci ón de la
mente diversos, a menudo contrapues- :\ación o a aconteci mientO> bé lico portadores de una fuerte carga expresitos.
va, que vinculan idealmente el presente
Es desde esta preocupación por la con el pasado y lo proyectan hacia un
ciudad como estructura social comple- cierto ruturo.
ja desde la que puede entenderse la preEn nuestros días. sin embargo. cuanocupación por la calidad formal de la
arquitectura y los espacios públicos, do el único valor permanente es el campreocupación que rcncja la voluntad de bio y la renovación. y cuando además
que los proyectos urbanos respondanno nos encontramos en un contexto demosólo al objetivo de resolver unos deter- CI'lítico carente de una tradición gloriominados problemas func ionales -de sa, en una situación sin valores absolutránsito. de comunicación, de eficien- tos ni héroes indiscutibles -o. por lo
cia económica...- sino también al de menos, indiscutidos-, ¿sobre que base
potcnci<tr los espacios público' como estructurar unos espacios públicos de
elemento básico de vertebración colec- carácter monumental, p011adorc> tic igtiva, como referente comunitario carga- nifi cación colecti va?
do de significación. Una tarea que hoy
¿Cómo conseguir que los cspados y
resulta especialmente difícil.
las piedras de la ciudad reflejen y favo-
701
'" KOSTOF. Spiro.Tht• ciry aosembl~d. p~g. 1~1
" BOFIL L. Ricardo. Design Book
/989. cllado po r Spiro
rezcan v;~ ores y referentes compartidos
y, por tanto, un cieno sentimiento de
imcgración colectiva?
l<~ •·iet•\
Kostof. Tl1t Cit} Slurped. pi•g. 226
Nada extraño que, ante la ausencia
de otros referentes, se rienda hoy a poner en primer plano la innovación y la
calidad forma l. teóricamente valiosas en
ellas mismas. no repre;entativas de otro
valor que el de un concepto abstracto
de belleza.
¿Quién decide, sin embargo. sobre
cue tienes de estética? ¿Quién garantiza la belleza? Los expertos, claro, y en
el caso del espacio público, los arquitectos y urbanistas.
Así. ocurre con harta frecuencia que
''los esfuerzos para dotar las plazas y los
espacios públicos de signi ficado ponen
el énfasis en tratar el espacio público
como si fuese la tela de un artista. Se
nos ofrecen diseños firmados por artist a~ . arquitectos o paisajistas urbanos,
cada uno de ellos con su visión única,
personal y creativa. En vez de la clase
de experiencia social que era (tradicionalmenre) la plaza pública - la libre
interacción entre ciudadanos- se nos da
la posibilidad de consumir una experiencia estética. Las actuales plazas de diseño rechazan el carácter tradicional de
espacios neutros al ;ervicio de la arquitectura. los monumentos cívicos y la
gente: hoy e el mismo espacio el que
exige ser interpretado, admirado, gozado, como si fuese un parque temático.''' 0
702
como un campo de experimentación en
el cual la sensibilidad y la expresión
subjetiva del artista - el arquitectodiseñador, en este caso- pasen a dominar sobre cualquier otra consideración.
Es un peligro porque en estructuras social, cultural y funciona~nente tan complejas como son las ciudades. todos los
monografismos son empobrecedores. El
de subordinar la estructura, la forma y
la vida urbana a la circulación automovilística, por ejemplo. como ocurre en
muchas ciudades norteamericanas, es
terrible. Pero también lo es, finalmente.
el reduccionismo fom1alista y esteticista.
El resultado no es una ciudad bella. sino
una ciudad-museo, o una ciudadKur~ tshalle, una galeria de exposición de
arquitecturas y espacios de autor.
Y por aquí asoma el problema y el
peligro de fondo. Si no es <<contaminada» por otras variables, por otros criterios, la lógica arquitectónica más vanguardista y más comprometida puede
acabar conduciendo al mero dccorativismo, más o menos culto e ilustrado.
La abstracción form al ista y escenográfica de la ciudad -"Cada edificio
un monumento, cada espacio püblico un
teatro" 11- puede dar lugar a una ciudadespectáculo más o menos interesante,
quizás, para el turista culto, pero muy
poco, seguro, para sus habitantes.
Sería inadecuado decir. creo, que la
Barcelona'92 ha sucumbido a este peligro pero en el conjunto del proceso de
renovación de la ciudad hay por lo menos dos gran des proyectos que lo
Un parque temático o, más a menu- ejemplifican y que, aún sin caer plenau'o :urn, por fo menos en muclios espa- mente en er, se Sitúan en el 11 nute: la
cios urbanos '·de diseño'', una galería de llamada Anilla Olúnpica de Montjulc y
arte contemporáneo, con todos sus va- el área residencial de la Villa Olímpica.
lores. todas sus contradicciones y todas
sus dificultades para sintonizar con las
En el primer caso, la yuxtaposición
sensibilidades colectivas.
de algunas reconstrucciones historicistas
como el Estadio y el Palacio Nacional
Más alhí de la a menudo absurda dis- de Montju'ic, con un puñado de grandes
cusión sobre las "plazas duras". esta ten- obras de autor - lsozaki, Bofil l, Caladencia del espacio público al formalis- trava...- dan lugar a un museo algo kitsmo plantea algunos problemas serios. ch de !'arquitectura contemporánea.
Expresado de forma esquemática, el
peli gro del "urbanismo artístico" es el
En el caso de la Villa Olímpica, rede concebir reductivamcntc la ciudad sulta difícil sustraerse a la impresión que
el nuevo barrio produce como muestrario artístico-mercantil del krww-how arquitectónico barcelonés ) de su repertorio estilístico. Por otro lado, los dos
rascacielos junto al mar no parecen tener otra justificación que la de llenar un
vacío en la tipologia edificatoria barcelonesa. vacío que alguno~ parecen haber considerado imperdonable en una
ciudad moderna. pero que también cabe
considerar como especialmente interesante y significativo. La identidad y la
significación se construyen no solo con
afirmaciones y prc~cncias, sino también
con silencios, ucgacioncs y ausencias.
La tónic<t general, sin embargo, de
la reciente experiencia barcelonesa ha
sido la de no retorcer ningún pescuezo
en nombre de la belleza o la eficacia -y.
cuando se ha forzado alguna situación
o se han tocado algunos intereses particulares. han sido más bien los de sectores sociales privilegiado~. ~ decir, la
preocupación por la calidad formal no
ha estado reñida con el diálogo ciudadano. Es más, a menudo se ha dejado
"contaminar·· por una dialéctica social
intensa, y a veces abiertamente connictiva, entre la administración, los profesionales y los ciudadanos-vecinos-usuarios linaJes. Ningún ejemplo mejor que
el diseño de las ·'Rondas". un anillo de
circunvalación que podría haber sido,
como ha ocurrido en ta tt to~ lugares, una
enorme herida t¡ue :unputasc y cmpobreci~e el tejido urbano y que. al contrario. se ha realizado de tal manera que
mejorase la articulación entre los barrios
que atrav1esa y su dotación de espacios
y equipamientos públicos.
estructurarse desde dentro. de una
autoafirmación de urbanidad. condudda y ejecutada por fuerzas locale~ y que
mediante una acumulación de cambiO>
parciales. a vec~ de muy pequeña e~­
cala. acaba dando Jugar a cambio-. profundos) sustanciaJe<;. E por ello por Jo
que no me parece e~;tgerado hablar del
proceso de renovación de B;trce lon:l
como de la reim·ención de 1111a Clltdad.
Más allá. pues. de los pos ib le~ errores, de los "'excesos de diseJio'', la c:-.periencin de Barcelona pone de relieve
que es po~ ib l c luchar con éxito contra
algunos de los grandes maJe:, que
atenazan la vida urbana conto.:mporánca.
Que sigue siendo posible rei11ve111ar la
ciudad cuando. a pesar de la heterogeneidad social y cultural, y de la:. di ·crcpanci:lS polític:lS. IJ S diferentes fueJ7:U.
sociales se ponen de acuerdo en unoo
mínimos comunes. Una reinvencicín en
la cual la necesidad de funcionalidad)
eficacia no impide. ; ino todo lo contrario. mcjumr la articulación entre las dtferentes partes -físicas y socialc'- de
la ciudad y, entre otro> mucho~ a'pectos, desarrollar estrategias de revitalización de los espacios públicos. Una
reinvención, por lo t<mto. que implica
una voluntad de reencuentro de los ciudadanos y de apropiación de In ciudad
física como espacio de con viH:ncia. Una
reinvención. en fin. que no' revela. >i
era necesario, que los factores strnbóli
cos e iucluso puéticm ~on tan importantes para la •ida de una comunidad
como las condiciones maten a les inme
diatas.
Es en proyectos como el de las Ron- BffiLIOGRAFÍA
das donde se revela una de las caracte·
rísticas esenciales y diferenciales de la Aj untament de Ba rce lo na. Pla de
experiencia barcelonesa de li na Je~ del
Museus. Barcelona, Ajumament de
s.X:X, a saber. que el proceso de renoBarcelona. 1985. 169 págs.
vación urbana no ha sido el resultado
de la actuación de fue rzas ciegas, exte- Area de Cultura (Ajuntament de Barcelona). La gesrió cultural al servei
riores a la ciudad. sino de una voluntad
deis ó utadans de Barcelona i de In
consciente, organi7..adn, en un contexto
político de asentmnicnto democrático,
capitalitat de la cultu ra entalona.
Memoria de I'Area de Culrum, 1987sin ningún poder especialmente fuette.
No es la expresión de una estrategia de
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