ENSAYO SOBRE LAS VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA LEY 100 DE 1993

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ENSAYO SOBRE LAS VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA LEY 100 DE 1993
Dicha Ley modificó totalmente el funcionamiento de la seguridad social y estableció un sistema de prestación
de servicios y financiación que introdujo la solidaridad, la eficiencia y la competencia como elementos para
lograr los objetivos centrales: equidad, calidad y cobertura.
Sin embargo, durante estas dos décadas es indudable que esta norma ha generado mucha polémica. Por eso,
algunos de sus detractores no dudan en llamarla “la fatídica Ley 100”.
Uno de ellos es el médico José Félix Patiño, exrector de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del
Consejo Superior Universitario, quien asegura que a partir de ahí se privatizó la salud para crear intermediación
financiera como un negocio perverso, lo cual ha conllevado a grandes inequidades.
Dentro de los aspectos positivos, algunos defensores afirman que se redujo la incidencia de enfermedades dentro
de la población infantil, se aumentó la cobertura de vacunación y se mejoró su estado de salud al nacer.
Pero Patiño afirma que su implementación introdujo cambios profundos en el ejercicio de la medicina y creó
situaciones aberrantes, como la ruptura de la relación médico-paciente, el surgimiento del paciente como cliente
o consumidor y las complejas y muy costosas implicaciones administrativas y burocráticas de un nuevo contrato
social.
Otro punto a favor de la Ley es la cobertura, pues la afiliación se multiplicó por tres entre 1997 y 2007 (de 7 a
22 millones), alcanzando cerca del 90% de la población Sisbén 1 y 2.
Sin embargo, para Patiño la cobertura solo significa carnetización, pero no acceso, y cuando se logra, no
representa calidad en la atención. “Probablemente no exista en el mundo otro sistema de salud más regresivo
que el de Colombia, y, por ende, más corrupto y que más corrompa” afirma el exrector.
En cuanto a lo que se debe hacer, aconseja que es necesario separar y crear distancia entre el negocio de la salud
y la práctica de la medicina.
La salud y las pensiones por años fueron un bache difícil de manejar, lleno de inconsistencias, para los gobiernos
y los colombianos.
Existían más de cien sistemas de pensiones y diversos regímenes y posibilidades entre diferentes entidades,
concejos municipales, gobernaciones a través de ordenanzas y decretos y las empresas privadas, por medio de
convenciones y/o pactos colectivos.
LA DESORGANIZACIÓN Y DESINTEGRACIÓN ERA TOTAL.
Sin contar que no existía una conciencia del impacto financiero de las decisiones en el tema, entonces una
pensión parecía una dádiva y terminaba siendo el interruptor que quebraba las empresas por los pasivos que se
generaban, así mismo el Gobierno usaba los dineros recaudados en ahorro pensional para cubrir déficits fiscales
hasta el punto que se agotaron las reservas del antiguo Seguro Social.
“La normatividad anterior contemplaba un exceso de beneficios para algunos sectores del gobierno (y la
empresa privada) lo que impactó en el déficit pensional, por lo que el Estado debe subsidiar dichas pensiones
vía presupuesto nacional”, asegura Enrique Chaverra, Vicepresidente Administrativo de TG Consultores,
Expertos en Soluciones Integrales de Pensiones.
LAS BUENAS INTENCIONES DE LA LEY 100 DE 1993
El fin de esta ley era garantizar calidad de vida acorde con la dignidad humana “mediante el cumplimiento
progresivo de los planes y programas que el Estado y la sociedad desarrollarán para proporcionar la cobertura
integral de las contingencias” (Ley 100 de 1993). Es decir, buscaba la igualdad en cuanto a procesos y a
otorgamiento de prestaciones para todos los trabajadores cotizantes en el sistema.
De acuerdo con la exposición de motivos que se hizo ante el Congreso hace 20 años sobre el proyecto de ley,
en el tema pensional existía la necesidad de crear un nuevo sistema, basado en el ahorro y la capitalización
individual hecha por los trabajadores y los empleadores.
Además, era importante unificar las pensiones en un sistema dual: “En primer término, el Gobierno había
diseñado un ambicioso proyecto que otorgara, en materia de pensiones, alternativas diferentes, nuevas y
opcionales, a los trabajadores colombianos, para garantizar el pago oportuno y cierto de las pensiones.
Que luego de las discusiones en las diferentes instancias del Congreso de la República quedó convertido en una
norma con dos regímenes pensionales, uno privado, administrado por las AFP y otro público administrado por
el antiguo I.S.S” (Ley 100 de 1993).
IGUALDAD PARA TODOS
Otro de los aspectos importantes que cuidaba esta ley era complementar el sistema con seguros para amparar
riesgos de invalidez y para los sobrevivientes de los afiliados y pensionados fallecidos. Así lo explicaron los
ponentes ante el Congreso de la República durante el proyecto de ley.
De acuerdo con Enrique Chaverra, la ley “ha sido importante para Colombia ya que no se siguió ampliando la
brecha pensional puesto que como se ha comprobado hoy en día, no existen las reservas suficientes para
pagarlas, esto refleja lo que la ley buscaba, que era crear garantías estatales que protegieran los ahorros,
sustentando la rentabilidad mínima”.
LOS PROBLEMAS QUE AÚN FALTAN POR RESOLVER
Uno de los grandes problemas que prevalecen a pesar de los 20 años de la Ley 100 de 1993 es la evasión y
elusión de aportes al sistema.
“Para solucionar este problema lo que tiene que hacer el operador del régimen es tener mejores controles para
que las personas se vean obligadas a cotizar, lo cual se ha logrado con la implementación del pago electrónico
de aportes (PILA) y adicionalmente con la creación de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales UGPP”.
Aunque mejorar la cobertura y ampliar la cultura pensional era uno de los objetivos de la ley, aún es una
minoría la que cotiza. Un ejemplo claro de falta de cultura pensional es cuando las personas aseguran que jamás
se van a pensionar, pero en realidad no han mirado las posibilidades reales que tienen de alcanzar este beneficio.
¨Además está el tema del mejoramiento de la situación laboral del país a través de una política de generación y
formalización del empleo, el desarrollo de normas que incentiven este aspecto permitirá que una mayor parte
de la población acceda y pague seguridad social¨, explica TG Consultores.
Finalmente, otro de los grandes problemas que aún no ha resuelto la ley es el de las pensiones no financiadas,
es decir las pensiones que superan enormemente el monto que en realidad se ha ahorrado, lo cual requiere de
reformas profundas al sistema y que se acaben definitivamente la transición de esos regímenes especiales.
Se ha ganado mucho en transparencia respecto a la administración de los recursos del ahorro pensional, pues
las creadas administradoras de Fondos de Pensiones se rigen por un estricto código de inversión que, unido a la
necesidad de rentabilidades mínimas, obligan a que las inversiones de estos recursos se hagan en sectores y
actividades realmente rentables. “Ahora, la inversión de los dineros se hace en temas como infraestructura, en
empresas colombianas y eso trae desarrollo” enfatizó Chaverra.
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