Laberinto de pena y dolor

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EURIDES GUERRERO PAULINO
ÍNDICE
Contenido
Pág.
DEDICATORIA………………………………..…………….02
PRÓLOGO………………………………………..…………03
NACIMIENTO DE UN VIRTUOSO…………..…….…..…05
PRUEBAS………………………………………….……..…07
CHOCUERO Y VICTORIA……………………….……..…08
CHOCUERO Y ROGELIO……………………….….…..…12
CHOCUERO Y EL ENCANTADOR………………………22
MIGRACIONES………………………………….….………26
MAESTRIA……………………………………….……….…36
EL LABRADOR…………………………………..…….……40
AMIGO FIEL………………………………………...….……47
MALDITA BENDICION………………………………..……59
LA ZULAMITA…………………………………….…..……..60
MAL INCURABLE………………………………….….……71
LO QUE QUIERO SER……………………………….……79
.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
DEDICATORIA
Al que siempre ha guiado mis pasos, abierto todas mis
puertas y limpiado todos mis caminos. Aquel sin cuya
ayuda la perención hubiese sido inminente, precoz,
indetenible e inevitable: Dios.
A quien amo mayúsculamente y con sinceridad
de
manera muy singular y particular, Miosotis Acosta de
Guerrero: Mi esposa.
A quienes representan el motivo para llegar a una meta,
quienes con su vida alegran la mía y la hacen poseedora
de objetiva significación, Mónica Miosotis, Abner Eurides,
Jimmy Vladimir y Verónica Esmeralda Guerrero Acosta:
Mis hijos(as).
A quienes vinieron del mismo lugar que yo vine: Mis 11
hermanos(as).
A quien aun con manos arrugadas, piel marchita, pelo
emblanquecido y mirada caída, su cariño mostró toda vez,
Vigilia Acosta: Mi suegra.
A quienes cuyo camino conducen al mismo lugar que el
mío…
EURIDES GUERRERO PAULINO
PRÓLOGO
Contar, cantar, aspirar, inspirar, reír, llorar son partes
supletorias de la vida. Quien aún no sabe el puerto hasta
donde llega su barco, quien ignora por completo el destino
final del sendero que haya tomado, no es más que un
apto para sucumbir, elegido de lágrimas y llantos,
pusilánime innato, heredero de perenne bastardía.
Saber que un sol sale luego que se marcha la noche, que
el solano es útil para esparcir hojarascas y escorias
diversas, que unos ojos lloran cuando la paz y el gozo
superan la capacidad de albergue del corazón, que jira sin
parar el planeta que Dios dio a los hijos de mujeres para
habitar, administrar y dominar.
Tener presente que el ocaso tarda pero no falta, que las
noches sin estrellas, son más obvias que las opuestas,
que el subsuelo es hogar de todo ser viviente, que la
colorida
primavera
es
efímera,
que
el
otoño
es
inmisericorde y que con inclemencia arruina el verdor de
montañas, valles, prados y colinas.
El pantano está reservado para los inaptos, la grosura
aniquila la buena salud, memorizar situaciones estériles,
esteriliza las esperanzas de débiles. Llorará algún día
quien sólo ha sabido reír, a quien sólo ha llorado le está
reservada
la
risa,
quien
en
alturas
está
a
las
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
profundidades descenderá, quien en la superficie habita,
no le queda oportunidad para el descenso. El alivio llega
sólo al que de dolores ha padecido.
Dormir es simular la muerte, soñar es planificar la vida.
Manos extendidas fuerzas recibirán, ojos cerrados pierden
la virtud de la visión. Recibir es trabajo nefasto, servir es
virtud, ventura, ahorro cierto, dicha, un préstamo a Dios.
Hacer vallados, diseñar laberintos, negar el abrigo,
desconocer
al
forastero,
esconder
el
ungüento,
monopolizar la comida, desviar la corriente de agua,
aparar la lluvia, sembrar zarzas en el camino, concebir el
yerro
ajeno,
ignorar
la
desnudes
de
abatidos
y
menesterosos, cortar el follaje al árbol que da sombras al
caminante, cortar el capullo que aún no es flor. Desdeñar
de cualquier modo es mal doloroso y semilla sembrada en
terreno que frutos no dejará de producir para perjuicio del
sembrador.
EURIDES GUERRERO PAULINO
CAPITULO I
NACIMIENTO DE UN VIRTUOSO
Un día de un radiante sol, en que la tarde se tornó gris y
nubes negras poblaron el cielo, al amanecer de aquel día
de verano, cuando los campos de mi pueblo no producen
nada, en un mes octavo, cuando sólo tormentas y calor
extremo amenazan mi patria. En ocasiones es un sol que
derrite las montañas, en otras, un pulular de mal tiempo;
a la sexta hora una madre salía de la consecuencia de
una noche de pasión o quién sabe de qué.
Fue cuando al mundo Chocuero, un niño humilde y tierno,
(humilde y tierno he dicho, jamás dije menso, torpe, ni
abobado). Preví en sus ojos de párpados caídos, con
mirada sin rumbo, en el color negro desteñido de su piel y
en su rostro huesudo, a una víctima prematura con
fracaso asegurado en el corto tiempo de vida que le
pronostiqué.
A mí nadie me lo dijo, ni me lo notificó, el calor de la
estación del año le quemó la piel y el otoño próximo lo
hizo insensible frente al frío y al calor. Yo no lo pude
creer, o mejor dicho no lo podía creer, pero las ratas
fueron testigo de su nacimiento, la cucaracha, el mosquito
y la hormiga que sin piedad lo picaron, me demostraron la
veracidad de los hechos.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Pero en honor a la verdad no sé qué pensar, pues nunca
un hijo de humano igual conocí. Siempre recuerdo las
reflexiones de Don Prudencio quien decía que las
personas que nacían en el mes de agosto, habían sido
concebidas en diciembre y que la temperatura de dichos
meses eran muy colidantes y que tal situación hacía de la
gente,
seres
extraños,
extremadamente
débiles,
o
extremadamente fuertes, dichosos y triunfadores o
pusilánimes y tristes, objeto de sufrimientos y pesares. No
sé qué tenga esto de cierto, pero me he puesto a pensar
que sólo una persona con esas características podrá
sobrevivir como él lo hizo; por otro lado, pienso que el aire
y el agua contaminada que poblaban su hábitat inmediato
al nacer lo convertían en un amorfo de espíritu, en un
monstruo discordante o en aquel gigante que produjo el
pecado de los ángeles con mujeres de la tierra el día que
fueron derribados, en un sarcástico y execrable hombre,
en aquel malhumorado que solo sabrá fumar y tomar
alcohol. ¡Cuán equivocado estaba yo!, ¡Que ser tan dulce
y tierno!, tan amoroso y cariñoso, perdonador, amable,
apaciguador, árbitro de conflictos, agua que siempre
apagaría el fuego.
¿Cómo no decir que la vida es una paradoja?, si esto es
cierto, tan cierto como que al oscurecer de hoy lo
sucederá el amanecer de mañana, entonces no se
EURIDES GUERRERO PAULINO
termina en mí la esperanza de ser como un día lo he
soñado, o mejor dicho como toda la vida lo he soñado.
Su madre se quedó perpleja, explotada, pues ya eran 10
muchachos que paría el día que éste nació y con el
completaba 11 hijos.
Ese día no llovió, a pesar de los arreboles que invadieron
el cielo del Valle de Hicagua, los lloriqueos del pequeño
acabaron con las ganas de dormir que tenían todos en la
casa; no logro entender por qué, pero contar historias
como esta son pendejadas, porque, ¿Qué le importa a
nadie saber lo que le pase a nadie?, ¡Cuánta misión tiene
el que no tiene nada que hacer!
Los días no se paraban o no se han parado de correr,
considero que el tiempo es el grande enemigo de todas
las casas, puesto que a todo lo envejece, lo corrompe, lo
destruye; no se vio el niño Chocuero exento de este
regalo; pero a medida que pasaban los días, las semanas,
los años, el pequeño mamó el seno de su madre, le quitó
el sueño innumerables veces y cuántas cosas sabrá Dios
llegó a pasar.
A mí nadie me lo contó, yo lo vi, lo viví, yo era amigo de
sus procreadores y vecino del nicho que lo albergó
durante toda su vida, ¡Por supuesto…! Toda la vida que
con él llegué a compartir.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
CAPITULO II
PRUEBAS
Al cumplir su primer año de edad, el pequeño apodado
Chocuero se enfrentaba a su primer vía crucis, al ser
afectado de una muy rara enfermedad cual no había visto
nunca ninguno de nosotros los vecinos de su entorno; su
cabeza se hinchó por completo; su cuerpo adelgazaba, no
le daban, no le dieron fiebres ni ningún otro síntoma que
el ya mencionado acompañado de faltas de apetito e hipo
actividad.
Los culpables de su nacimiento no se quedaron de brazos
cruzados, no puedo decir cosas injustas; lo llevaron a la
capital de la provincia, donde un anciano cuyos cabellos
habían sido pintados por los años con leche, su piel
estaba marcada por la cantidad de días que sobre sí
habían pasado, su voz estaba ya entrecortada y pausada,
su caminar era superado por las tortugas, pero su mente y
sus conocimientos eran frescos, cual luz del amanecer.
El diagnóstico que le dio no sé cuál fue, sólo sé que los
medicamentos que le aplicó dieron justo donde tenían que
dar.
¡Qué bueno es hallar comida cuando se tiene hambre, o
bebida cuando hay sed!. Al paso de los días los males
EURIDES GUERRERO PAULINO
que había que vencer no eran pocos, pero eran
pequeños; ¿Qué niño no se enferma de fiebre, gripe,
diarrea o cosas comunes? y al igual que cualquier otro él
tenía quien se ocupara de su salud.
El espacio entre sus 9 y 12 años se vio marcado por un
mal muy grande y aflicciones abundantes, esta vez el
anciano médico ya se hallaba en reposo perpetuo, pero
en un mundo tan grande como el que habitamos nadie se
puede hacer la idea de ser insustituible, por lo que
apareció una joven profesional del área de la medicina;
¡Joven de verdad!, inmigrada de Europa, aunque el color
de su piel me daba la impresión de que era una latina;
boca de labios finos y nariz cual Keops, cabellos negros,
lacios, sus ojos no sé de qué color eran. ¡Tan bellos que
no resiste cualquier equilibrista observarlos! Su estatura
no era más de algunos Seis pies.
Esta hizo el problema de Chocuero suyo y lo puso en
tratamiento por largos tres años, logrando erradicar de
sus pulmones todo mal, antes de terminar su tratamiento
con Chocuero, ya la bella dama había cumplido su misión
en la cabeza de provincia que ya se ha especificado.
¿Cómo saber las cosas de manera tan detallada? no lo
sé. No sé por qué estoy teniendo que ver con esto, si no
es ni descendiente, ni ascendiente de la sangre que por
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
las venas me corre, pero en honor a toda verdad la
casualidad nos llevó a compartir la vecindad y puso su
casa muy cerca de la mía.
Ese problema fue superado en su totalidad, pero a dedo
malo dolores nunca le han de faltar, cual no le falta aguas
al ancho mar y cuando entraba a la edad oscilante de 13
a 14 años fue invadido por una especie de hongos en la
piel (pienso que eran hongos, no soy dermatólogo, ni vi el
diagnostico dado), esto le llevó a poseer el cuerpo más
horrible que alguien pueda imaginar, desde la cabeza
entiéndase desde el cráneo hasta la planta de los pies, un
sólo centímetro no quedó exento del indicado mal.
A no más de Doscientos metros del bohío (residencia
mísera de la familia) vivía un anciano, un señor curandero
al que llamaban “Pedrito Adán” el cual no tenía menos de
noventa o cien años de edad y cuya
procedencia era
extranjera.
Pedrito Adán era conocido también como el milagro o
mejor dicho como “Pedrito el milagroso” por la cantidad de
enfermedades sobre las cuales tenía dominio con sus
zumos de hojas y remedios “caseros” como él decía.
Fue este médico al que acudieron los padres del
mozalbete, el cual le preparó medio galón o mejor dicho
dos litros y medio de zumo de múltiples hojas. Cuando a
EURIDES GUERRERO PAULINO
Chocuero le tocaba tomarlo, parecía como si ese sería un
encuentro con Polifemo o con lo más horroroso que
pudiera uno imaginar; todos los sabores desagradables se
hallaban juntos en esa pócima, la cual duró tres semanas
tomando sin mostrar el más mínimo alivio.
Al poco tiempo su madre optó por otro curandero, este no
era muy famoso, solo hacía escasos teses y “botellas”
que
supuestamente
limpiaban
a
las
mujeres
de
infecciones vaginales o que aumentaban en el hombre la
potencia y apetencia sexual. El nombre era “Juaniquito” y
le apodaban “pava de yagua” por un sombrero enorme
que siempre traía en su blanca cabeza de cabellos
blancos y ondulados.
“Este es un caso muy extraño” comentó el curandero a la
madre de Chocuero, al tiempo que puntualizó: “Yo trabajo
con Dios, María Santísima y todos los santos, aquí yo no
sé nada, quienes saben son ellos”.
Unos Sesenta pesos, monedas de curso legal en la patria
de Duarte tuvo que dejar la señora para luego de tres días
volver a buscar el remedio. Durante todo el tiempo la
madre bañaba a su hijo con agua lo más caliente que
resistiera y zumos de hojas amargas, que si lo aliviaban
no lo sé y si no lo hacían tampoco lo sé.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Al buscar el remedio, el mismo consistía en azúcar, miel
y jugo puro de caña de azúcar mezclado y condimentado
con el zumo puro (sin agua) de una pequeña planta a la
que ellos llamaban “Morita”.
La “medicina” tenía un aspecto color verde oscuro y su
sabor
dulce
más
que
la
misma
miel,
un
dulce
empalagador y al mismo tiempo un leve sabor amargo.
Tenía que persignarse cada vez que lo iba a tomar, pero
transcurridos los tres primeros días de estarlo tomando
empezó el alivio y el mal pereció mucho antes de
agotarse el “lamedor” como don Juanico había bautizado
al producto de su imaginación. Todo marchaba bien,
hasta ahora, él y yo siempre compartíamos, pues más o
menos éramos coetanos y de la misma vecindad.
El mes de diciembre transcurría, no recuerdo de que año,
sólo sé que era un día donde las Navidades no estaban
distante, el sol se hallaba en pleno dominio de la hora,
pero la mañana ya descansaba en paz; al regreso de la
faena al junto de su progenitor cabalgando sobre un
“penkito” como era llamado el medio de transporte que se
utilizaba en esa zona rural de la región oriental del país,
para referirse a un caballo huesudo, flaco, con tumores en
el lomo y en fin moribundo, al cruzar un puente que no
muy lejos del pueblecito quedaba, he aquí un camión de
EURIDES GUERRERO PAULINO
esos que cargan o transportan combustibles, venía justo
donde tenía que venir, el animal al encontrarse de frente
con el aparato se asustó y cogió en dirección a las gomas
de éste, el cual le dio un fuerte golpe, causando a dicho
animal la muerte instantánea y a Chocuero heridas y
fracturas que le provocaron una lesión permanente en una
de sus manos, la cual no le sirvió jamás ni siquiera para
llevar a su boca un vaso de agua o un bocado de pan.
¿Por qué tuvo que ser así? me pregunté cuando cuenta
me di de lo acontecido, no más quería y aún quiero saber
si es que hay un destino cierto e ineludible para cada uno
de los que habitamos este planeta más grande que la luna
y más pequeño que el sol. A esas interrogantes nunca le
he hallado respuesta y ponen a juicio mi concepto sobre
todo lo que existe y que no hay circunstancias,
casualidades, ni destino, sino más bien causas y
consecuencias pero, ¿Qué puedo yo hacer?, ¿con quién
voy a altercar? ¿Ante quién pongo la querella de tantas
cosas que suceden en el mundo y que a mi modo de ver
las cosas son injustas? Con el mismo Chocuero he
aprendido que cuando nací hallé un mundo formado, en el
cual yo no tomé participación ninguna y cuando muera lo
dejaré tal como está. ¡Me duele lo que a Chocuero le
aconteció! ¿Porque?, ¿Por qué ese animal de Dios si de
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
veras se asustó con el vehículo no huyó del mismo sino
que se acercó a él?, sigo sin comprender…
CAPITULO III
CHOCUERO Y VICTORIA
La etapa más bella del ser humano (para mí que no soy
psicólogo) es la niñez, por la ternura del ser humano en
dicha etapa y por la facilidad para ser controlado, sin
embargo, al entrar ya en la adolescencia la situación se
hace tensa y casi incontrolable, situación ésta que no
exceptúa a Chocuero.
Desde sus doce y trece años la turbulencia y el
desequilibrio (no sé si llamarlo así es correcto) hormonal,
la depresión y otros actos anímicos lo hicieron su presa.
Recuerdo como hoy cuando me contó:
-Yo tengo un problema muy grande y quiero que sin
demora me ayudes.
-¿Cuál es ese problema que dices que es tan grande y
que crees que yo puedo ayudarte?
-Es la hija de don Chichí el gallero. Y sin dejarme hablar
suspira como quien vota por la nariz toda la esperanza y
agrega:
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- Esa muchacha es muy bella, es formidable, siento que
voy a morir por ella, pero lopeor de todo Amadeo es que
le tengo vergüenza de decirle cuanto la amo.
– Mira Chocuero yo voy a ayudarte pero yo no sé de
quién tú me hablas, además tú no le debes tener
vergüenza, porque tú eres un ser humano igual que ella y
nunca he oído decir que sea delito decirle a una mujer
cuanto se le ama, cuanto se le quiere.
- Amadeo yo te estoy hablando de Victoria, la hija de don
Chichí, la que tienes el pelito negro como la noche y como
mi suerte tienes los ojos, la más grande de la casa de
mamá Lola.
– Ya sé de quién me estás hablando Chocuero, yo la veo
siempre, la voy a invitar a mi casa a cenar y te voy a
avisar a ti, y no te preocupes que de esa reunión saldrá
algo bueno, ya lo verás.
- pero ¿Cuándo va a ser eso Amadeo?
-Olvida que cuando tú menos lo esperes, en el menos
tiempo posible.
– Pues yo te lo voy a gradecer en el alma.
Sin agregar una palabra más se apartó de mi lado
irradiando felicidad y alegría. Decía mi tía Narcisa, la más
15
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
célebre, mejor y buena persona que creo que haya
existido en este mundo, recuerdo que siempre me decía
que “el cielo solo era para los valientes”.
Vencer tanto miedo y tanto temor para Chocuero no era
tan fácil y como vi que era persona de sana mente y de
buenos modales, hice mío el problema, en cuestión de
una semana invité a Victoria a mi casa lo que acepté con
agrado e inmediatamente le mandé a visar a Chocuero
con Julito la piedra, su hermano. Él llegó primero
- Hola Amadeo, (me abraza, con tanto fuerza que sentí
que me quebraba las costillas)
– No sabe cuánto te agradezco lo que por mí estás
haciendo, créeme que tú eres el Avicenaque curas mis
males y dolores.
- Sólo trato de ser tu amigo Chocuero, de mitigar, lo más
que yo pueda tu sufrir, tus penas, tu dolor.
Aun hablaba cuando se acerca Victoria, linda y bella como
una fugitiva del cielo, abrásame y bésame en la mejilla al
igual que a Chocuero al tiempo que me dijo:
-No sabes Amadeo lo complacida
siento
y honrada que me
EURIDES GUERRERO PAULINO
-El placer es a mí que me cubre con tu presencia en mi
humilde hogar.
Hablamos ella y yo mientras Chocuero con el rostro
pálido, un notable nerviosismo, vista al suelo, toma uno de
los asientos, mudo, parece como alguien que sufre
alucinaciones que no era cierto.
Era la hora cero para Chocuero, ya el “Asopao” estaba
sobre las ascuas, mientras sentados todos a la sombra de
un árbol tomábamos unos y otros tragos preparados para
la ocasión, chistábamos, nos reíamos y disfrutábamos de
algunas canciones previamente elegidas. Ya Chocuero
gracias
al
relajamiento
a
que
todos
habíamos
sidosometidos había perdido el nerviosismo, aproveché
antes que la niña Victoria se marchara, antes que el
alcohol me aturdiera y apartándola de los demás le
comuniqué lo que estaba pasando con relación a
Chocuero, se lo dije en presencia de él mismo.
Se pusieron de acuerdo acerca de una visita que
Chocuero haría a la más bella que en esas regiones
habitaba. Cada uno se fue a su casa y al joven
encantando lo felicité.
El tiempo transcurrió y al llegar el día de la cita, el joven
enamorado visitó la niña bella, llevándole algunos
presentes, luego de conversar y compartir alegremente,
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
de conocer a la familia de ella le dejó una carta que decía:
“Victoria M. Acosta, eres cual rayo luminoso que llenó de
luz mi vida, cual manantial de frescas y cristalinas aguas
que mitigan mi sed de amor. Quisiera calentarme con tu
piel, cual gallina a sus polluelos y bajo la sombra de tu
amor descansar mi otrora cuerpo enfermo, posees la
belleza de los mares y como lejano horizonte estará de mí
a tu lado el dolor, recuerdo tus en cada noche sin estrellas
ni luna los cuales pintaran mi postrimería con el verdor de
praderas, sierras y colinas.Posee en tu piel trigueña la
suavidad de la briza de la montaña la cual esparcen de mí
todo desaliento. Cual ave fénix me harás rejuvenecer,
cuando tan solo esté de mi cerca. Como negro es el
cuervo son tus ojos, me deprimo con tu ausencia y con tu
presencia he descubierto que huye de mi todo dolor. Es tu
aliento cual aroma de azahares y azucenas. Como
hojarascas incineradas, reducirás a la nada de mí el
pesar. Cerca de ti me conforto mucho más que en la
sombra de frondosos árboles de los bosques de mi valle
intramontano. No conoces la maldad, de ignominia
vestirás mi soledad para convertir en escorias mi pena y
dolor, como aguda es la vista del águila, agudas son las
armas con las que combatirás mis lágrimas y pesares, mi
hábitat se hace oscuro y tenebroso cuando tan solo
pienso en tus desprecios. Dios el más excelso de los
excelsos y el más sublime de los sublimes con tu vida
EURIDES GUERRERO PAULINO
regalará a la mía todo el bien que ella ansía, pues es tu
ser cual aleación de crisólitos y carbunclos que harán
provisorios la totalidad de mis días. Cual aroma de
vírgenes pinares libaneses es tu aliento y como mieles sé
que es el sabor de tus besos. Eres la envidia de gorriones
y ruiseñores y tu presencia humilla los colibríes, estar a tu
lado es formidable, irresistible será estar en tus márgenes.
Eres causa de la bravedad de los mares, de la calidez
invernal del colorido primaveral. Amarte es amar al cielo.
Tu regazo regalará a mi alma todo el descanso. Jamás
pensé que ser humano alguno personificase la leyenda
griega sobre Venus”.
“Son tus ojos como farolitos celestiales y tus labios
destilan la dulzura de panales silvestres. Antes de
perderte, perder la vida sería preferible, eres dueña del
sonido de las muchas aguas del Niágara y el Nilo y del
tronar de los vientos de las montañas amazónicas. Sin ti
soy cual barco a la deriva, cual moribundo agonizante,
cual ave sin alas, cual semilla que cayó junto al camino,
entre abrojos y espinos o junto a la peña. Posees en tus
manos la panacea de todos mis males, eres mi amuleto
de buena suerte, eres la fuerza gravitacional que me
mantiene de pie sobre la superficie de la tierra. El agua
me puede faltar sólo por dos o tres días, tu recuerdo es
como el aire que si me falta al instante perezco. ¡Oh Dios
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
de los cielos, de mi amparo y mi socorro!, ¡gracias eterno
creador por la sublimidad de este amor y por haberme
hecho prisionero de ella y libre de pasiones viles y odio y
maldito rencor!
Lágrimas de emociones bañaron sus mejillas, mientras
preparaba al no amado una respuesta no grata. Aun así
quiso hablarme antes de hacerlo y cuando se comunicó
conmigo me dejó bien claro su parecer y el desinterés que
ella tenía del cantor
romántico
en que ya se había
convertido Chocuero.
“Chocuero Rafael, no sabes cuánto te agradezco el grado
de amor que me consta que me tienes y no sabes lo
complacida que me siento al saber que en este mundo
existe alguien que hace de mí su desvelo y la causa por la
cual se inspira a vivir y aspira a seguir viviendo, pero la
realidad es que si Dios pusiera en mí por ti lo que ha
puesto en ti por mí, de cierto te juro que jamás rehusaría
en hacer mío todo ese amor que rebosa hasta el
desborde
tu
desilusionarte
corazón,
y
más
pero
aun
lo
que
detesto
detesto
crearte
es
falsas
expectativas, lo único que te promete es rogar al Santo
Jesús para que le conceda a otro corazón la nobleza y
generosidad para ti. Encarecidamente te pido evitar la
fatiga y el sufrimiento alimentando un amor para el cual
EURIDES GUERRERO PAULINO
todo lo que existe es y será abstracto y percepciones
ilusorias, irreales e inverosímiles”.
Este mensaje le llegó inmediatamente, le fue cual
puñalada al corazón, sentía que no se podía sostener de
pie, que la tierra huía de debajo de sus plantas, que el sol
obscurecía a medio día, que el aire se ausentaba de su
nariz, sintió como todas sus fuerzas le dejaron solo, como
que el corazón se había ido de dentro de su pecho, jamás
nadie ha sentido depresión igual.
Yo al saber la noticia le pronostiqué pocos días de vida a
partir de esa fecha, yo mismo me sentí triste por no llegar
hacer realidad la ilusión de un amigo humilde, sencillo,
sincero, de quien siempre dijo su madre que era un ángel
en la tierra, no un ángel caído del cielo, sino más bien un
ángel enviado del cielo, de la morada del que vive para
siempre, sin la intensión de ofender a los herejes, ni a los
ateos, ni a nadie.
A causa de la respuesta de Victoria escribió el siguiente
poema:
Esperanzas
Aunque filos penetren mi piel,
aunque cañones disparen a mi cabeza,
no desmayará nunca en mí la fe,
aunque se abra y me trague la tierra.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Aunque tus palabras sólo sean de ofensa,
aunque mi amor desdeñe con insultos,
yo soy aquel que no hay barrera que detenga,
quien vive en la tierra, pero no en el mundo.
Aunque tus miradas sólo sean odiosas,
aunque tus mimos nunca hayan nacido,
yo para tu descanso tengo fresca sombra
suaves colchas y sábanas, domicilio y abrigo.
A pesar que me odias sin ninguna piedad,
a pesar que ni siquiera finges ser mi amiga,
yo mucho te amo y lo hago de verdad
y por ti estoy dispuesto a dar entera mi vida.
Aunque mi vida la encomiendas al diablo,
aunque mis caminos los colmas de espinas,
más allá de la tumba sabrás que te amo
y que tu inercia maldita marchitó mi vida.
Aunque mil puñales claves en mi pecho,
aunque toxinas viertas en mi harina y mi pan.
Yo para ti sólo deseo el paraíso del cielo
y que aderece tu vida eterna felicidad.
Aunque hagas votos por mi deceso,
aunque pagues tesoros por mi muerte.
Sólo quiero para ti el inmenso cielo
y que vivas en encantos, salud y suerte.
Yo que no tengo en lo absoluto dinero,
que mi gran patrimonio es la nada,
aun así tengo un corazón en mi pecho,
que paulatino lo detiene tu alma ingrata.
EURIDES GUERRERO PAULINO
Amor inmensurable más que los mares,
fuerte más que vientos tempestuosos,
tierno más que del ruiseñor sus cantares,
leal más que el sol a desiertos arenosos.
Hoy por ti produzco versos cual manantial,
hoy por ti se detiene mi débil corazón
hoy te alegra la presencia de mi mal,
y el tinto agotas por mis lágrimas y dolor.
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
CAPITULO IV
CHOCUERO Y ROGELIO
Todo afán y todo pesar fueronsuperados por lo que esta
vez el mozo emprendía un nuevo viaje, o no era quizás un
viaje nuevo sino más bien que se hallaba en un principio
de conservación de sus ideas, las cuales siempre eran de
superación y de apego a la moral y la religiosidad.
Los días y los años fueron pasando y ya Chocuero se
hallaba cursando el antepenúltimo año de sus estudios
secundarios, sus padres le habían prometido hacer todo
el esfuerzo que se licenciara en algo que le garantizara
condiciones de vida óptimas en el futuro. Petrona
Cantalicia y Timosenco Cortez personas allegadas a él
habían alcanzado la cima y ofertado ayuda a Chocuero.
Dios que jamás se olvida de los hijos de los hombres le
permitió conseguir un patrocinio para estudiar en la
metrópolis del “país de la trayectoria del Sol” con todos los
gastos pagos, incluidos vivienda, almuerzo, transporte y
EURIDES GUERRERO PAULINO
hasta una dieta para cubrir los costos de jabón, pasta,
cepillo dental y hasta la higienización de sus calzados.
Hacían ya algunos años que Chocuero pertenecía a una
ecúmene religiosa, cuyo orientador y coordinador lo era
un señor de nombre José Néstor Silverio, apodado Don
Rogelio el contento. Chocuero siempre humilde y
obediente le comunicó a dicho señor sobre sus planes de
emigrar a otras tierras para hacerse de una carrera
profesional
que
le
garantizará
su
subsistencia,
y
lógicamente la de sus hijos cuando los tuviera; partiría en
una fecha previamente establecida y pre avisada a
Chocuero tanto por quienes costearían sus estudios,
como por quienes dirigía el centro de educación superior;
el telegrama de su aceptación le llegó a mitad de la
mañana de un día Veintiuno del mes de diciembre de un
año que no recuerdo.
Con gran amor fue huyendo y le presentó el telegrama a
sus familiares los cuales se regocijaron, lo mismo hizo con
Don Rogelio el contento, el cual tuvo una reacción
diferente y sólo se limitó a decirle que analizaría la
situación y le daría su parecer después.
No habían pasado de tres días, era ya el primer día de la
semana, a menos de media mañana Don Rogelio de una
25
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
forma manipuladora y malintencionada convence a
Chocuero de no ir a la ciudad a estudiar.
¡Que malo es ser ignorante, menso, creído y todo lo que
me parezca o pueda ser “pendejura” y “bobada”!.
Era el mes de diciembre y para abril próximo, habría una
misión por toda Europa y Estados Unidos, para dicha
misión había sido escogido Chocuero junto a dos amigos
uno de los cuales respondía al nombre de Jesús Galindo
y el otro su hermano Mateo Galindo. Esta promesa fue
hecha a Chocuero por Don Rogelio como una forma de
compensar lo de la beca para los estudios superiores y
que había desertado por manipulación del mismo Don
Rogelio. La gran promesa de dicha misión, sólo fueron
palabras
momentáneas,
mentiras
mediáticas
y
manipulación grosera.
¡Poseedor de todas las virtudes del cielo, hijo predilecto
de las ciencias y las artes, muy dado a las malas
casualidades, al parecer nacido bajo la maldición de
Balaán!
Lo vi, sí, lo vi con mis propios ojos como decía la tía
Narcisa, anciana oriunda del Valle de Hicagua, hija de las
piedras de la orilla de los ríos, de los humedades y la
serranía, de la jungla y las estepas de la región oriental
del
mencionado
intramontano,
llorar
cual
pichón
EURIDES GUERRERO PAULINO
desplumado, hambriento y friolento y cuya madre se
demora por haber sido metida en cautiverio por manos
criminales. Lo escuché llorar y derramar sus lágrimas cual
crecida del Amazonas y el Ganges.
La verdad es la verdad, nunca había visto ser humano
semejante y ni quiera parecido que fuera tan invulnerable
al dolor, a las hostilidades de la senda que a veces nos
toca caminar en el corto paso por la prestada vida que
Dios sobre la faz de la tierra nos conceda.
27
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
CAPITULO V
CHOCUERO Y EL ENCANTADOR
Todo parecía como noches eternas, como desvelos e
insomnios interminables, toda confianza en cualquier
persona ya se había perdido, Chocuero comenzaba a
dudar y a desconfiar aún de sí mismo; cada anochecer
parecía sin amanecer, los días eran fríos en los que
parecía no calentar un sol, ¡Oh Dios mío, padre de la
caridad! ¿Cómo es posible vivir en un constante
hostigamiento, en un constante sufrir, llorar, gemir, penar?
¡Ojalá se pare mi corazón de latir y mi sangre de correr
por mis venas para no seguir sintiendo tan horrible
diablura y tan despiadado sufrimiento!
Unos cuantos días habían
transcurrido de la situación
con Don Rogelio, ya el verano gobernaba a las demás
estaciones del año, el mes de agosto se enseñoreaba
sobre sus once hermanos, cuando en un viaje de regreso
EURIDES GUERRERO PAULINO
a su pueblo, próximo a un área de tierra dedicada a hatos
se encontró con “Celacie”, un maldito, de negro corazón,
de hábitos dudosos, (pero está bien, eso no me importa;
yo no puedo con la vida mía; mucho menos con la de
nadie).
El
indicado
hombre
era
de
nacionalidad
desconocida, mago, hechicero y encantador. El y
Chocuero no se conocían, por causalidad se encuentran
en la calle y de manera esporádica lo saluda:
-Jovencite como ta´ute?
Le extiende la mano a quien
también Chocuero con cariño y respeto le corresponde y
contesta:
- Yo estoy muy bien gracias a Dios.
-Pero ute no ta bien.
Se asombró Chocuero y le
contesta:
- ¿Por qué dice usted que yo no estoy bien?
-Mile niño, polque pa´mi, ute e como un niño que puede
sel mi hijo, yo lo veo en su cala que ute tiene un poblemo
muy glande.
Temor sobrecogió a Chocuero y a seguidale contestó
–Basta ya caballero sólo dígame que quiere.
– “Yo te quielo ayudá muchacho
- ¿En qué y cómo quiere usted ayudarme señor?
29
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
- Si tú quiele ven conmigo
Chocuero le siguió, sólo una esquina doblaron y de
inmediato llegaron a la casa del mago, que hasta
entonces no sabía Chocuero que lo era. Entraron, ya en
el interior observó la existencia de mil velas encendidas,
mil cuadros, una cantidad de diabluras y las ridiculeces
más grandes que ojo humano haya visto en lugar alguno.
Unas cuantas mesas repletas de cuadros, allí frente al
cuadro de San Elías una lámpara de aceite de olivo y un
recipiente con moro de habichuelitas negras con arenques
y batatas azadas, frente al cuadro de San Lázaro gran
cantidad de monedas y un servicio con pedazos de coco,
un pescado sancochado sin sal (supuestamente) y arroz
blanco frente a la figura de San Rafael, los cuadros de
Santana Ana, la Dolorosa, y otras imágenes poseían gran
cantidad de bebidas alcohólicas y gaseosas, el niño de
atocha, una cantina llena de mentas, chicles y golosinas y
frente al cuadro de San Miguel un puñal. Un gato negro
bien amarrado a la pata de la mesa, un gallo negro, grifo
trancado en una jaula y mil diabluras más que si les
cuento no termino. Calecié tomaba una hoja de papel sin
líneas y con cera de vela o con la vela escribía sobre
dicho papel dos números los cuales lógicamente no se
veían y luego a la vista de sus presas quemaba otra hoja
de papel y la ceniza la estrujaba sobre el papel que había
EURIDES GUERRERO PAULINO
puesto la cera y quedaban los números a la luz de los
ojos de sus mensas presas quedando impresionados.
Cuantos disparates y porquerías a nada de lo cual
Chocuero temió, sólo estaba sobresaltado, nada esquivo
sino con una fe inquebrantable, pues pensaba ya que si el
hacer el bien no le dio resultado quizás, el mal sería
entonces lo provechoso.
¡Pobre de los débiles de mente y de corazón confundido
aquellos
cuyos
cerebros
solo
están
llenos
de
esquizofrenias, paranoias y alucinaciones!, ¡Pobres de
aquellos que dejan que las adversidades lo conviertan en
trapos de inmundicias, en asqueantes trozos de estiércol,
en putrefactos cadáveres cada vez más útiles para nada,
en harapientos errantes a quienes la falta de cordura
propia los convierte en seres aborrecibles y desechables;
pero no quiero que nadie moleste conmigo, porque yo si
no soy el hijo de machepa, ni creo en el viejo Andrés de
las llanuras del Valle de Hicagua!.
Chocuero entró al lugar se sentó cómodamente en un
viejo sofá mientras el viejo amarra sobre su cabeza un
pañuelo rojo, uno blanco y uno negro en cada antebrazo y
así sucesivamente, hasta que en diversas partes del
cuerpo ciñe un total de 21 pañuelos conforme de las
divisiones de espíritu del mundo espiritista, untose unas
31
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
esencias y aguas aromáticas y aceites, en total 7
conforme a las siete potencias de África según las
creencias de los que trabajan espiritismo. Quitase la
camisa y alrededor de la parte superior de cada brazo
tenía tres cuerdas amarradas de colores diferentes y una
en la cintura totalizando un total de siete cuerdas
conforme a los siete espíritus intranquilos, dominadores y
sugestivos del espiritismo, en el suelo tenía encendido
una hoguera con carbón vegetal con una barra de hierro
al medio. Enciende un tabaco más hediondo que perro
muerto, lo pone en su boca y de un solo sorbo se traga la
mitad de media botella de ron blanco, la mitad de lo que
se tomó del blanco, se lo toma de ron dorado, se toma
adicionalmente el equivalente a la mitad del último tomo
de vino puro añejado de uvas, el sobrante de cada botella
lo hecha en un recipiente que consistía en un caparazón
de hicotea que tenía de esos fines, junto al que tenía unos
huevos de gallina y un maco o sapo curiosamente
amarrado por las patas y unos huesos secos no sé de qué
diablos.
Luego de hecha esta ceremonia, visiblemente borracho y
quizás poseído por el diablo se dirige a Chocuero, lo hizo
despojar de su ropa, calzados, saca con sus propias
manos dinero todo el dinero que había en la ropa de
Chocuero. En su alocución le habló de cosas extrañas,
EURIDES GUERRERO PAULINO
cosas reales según me lo contó aquel cuyo corazón era
generoso y cuya conciencia vivía limpia, parecía como si
alguien le hubiera contado con lujos de detalles la vida de
Chocuero, lo que hizo al desdichado confiar en el
“pendejo” ese que, haciendo payasadas se mal gana la
vida.
Al concluir le dejó el pasaje para que se fuera para su
pueblo y le entregó dos números y le advirtió que buscara
dinero para jugarlo en la lotería, que esos serían los
premios y que tenía que volver a traerle una porción de lo
que se ganara en la mencionada lotería.
Chocuero salió de allí, alegre y lleno de optimismo,
contento el corazón y pesando que el viejo agorero sería
su alquimista, pues realmente todo cuanto le estaba
pasando se lo dijo y con una magia formidable y
desconocida por Chocuero hizo aparecer en un papel en
blanco unos números que serían los premiados en la
lotería. ¡Infeliz muchacho! Porque. ¿Quién no sabe los
problemas que padecen los de su edad?, no hay que ser
ni mediamente inteligente para darse cuenta de los
problemas que afectan a los muchachos menores de 20
años y que ya hayan superado la etapa de la infancia, la
niñez y la pre-pubertad.
33
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Se marchó a su pueblo y, cuando ya la noche había
aniquilado al día, Chocuero se preparaba para apostar a
los números, aunque había quedado sin un centavo,
realmente era persona considerada por su forma sencilla
por lo que no le dio dificultad conseguir dinero prestado
para tales fines.
Al amanecer del siguiente día, grande fue su sorpresa al
ver que todo esfuerzo fue en vano y que toda expectativa
no fue más que un sueño que tan pronto como se
despierta se lleva la desilusión de tener que vivir la verdad
y la realidad de las cosas.
¿En quien confiar?, otro golpe sin mano,
ya no había
para el cantor una razón para cantar, pero en medio de la
batalla hasta no recibir el disparo que parta el corazón, o
la estocada que lo haga salir del pecho, hasta que todo el
aire salga por la nariz, no se puede perder la fe, la calma,
la esperanza y el optimismo.
Realmente no sé cuál fue la causa, pero luego de
acontecido esto, escribió las siguientes estrofas:
¿Para qué?
Para ser humillado sin piedad,
vejado sin mínima misericordia,
para alagar al diablo por mi maldad
para vivir sumergido en gélida sombra.
EURIDES GUERRERO PAULINO
Para que se apague precoz mi tea
para mantenerme en estado hostil,
para que cardos produzca mi tierra,
para que todo el mundo se apene por mí.
Para tener a quien ferozmente golpear,
para henchida y oronda presumir,
para alegrar tu alma con rizas sin parar.
¡Mientras el diablo mismo se apena de mí!
Para tener a quien hacer llorar y sufrir,
para horadar mi corazón de formasutil,
para sentirte de veras alegre y feliz.
¡Para que hasta el diablo se apene de mí!
Para que mis lágrimas sean mi pan y vino,
para que sigas por mi duelo gozosa y feliz,
para descargar en mi espalda tu látigo maldito
para que aceleradamente me llegue el fin.
35
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
CAPITULO VI
MIGRACIONES
Ya en las llanuras del Valle de Hicagua aquel bañado por
las brisas de palmeras y cocoteros, quien por cuyos
márgenes corren decenas de fuentes de agua, aquel en
donde canta el ruiseñor, aquel que es tierra madre de la
bella cigua palmera que en sus entrañas guarda los
fósiles multicolores a veces del ámbar, que posee gente
alegre que nunca dejan de bailar los atabales y de beber
el caliente café en casa de los vecinos, en aquel valle hijo
de san José, padre de Cristo; ya no había una esperanza
para Chocuero, ya la fértil tierra rodeada por las montañas
de San Rafael se había convertido para Chocuero en un
“Atacama” en el que le era difícil sobrevivir; cuando me
junté con él me contó lo siguiente: “Amadeo, yo pensaba
que la vida en este pueblo que me vio nacer me trataría
diferente, hoy que ya esta tierra que sí mana leche y miel,
no me puede dar más de lo que me ha dado; estoy
EURIDES GUERRERO PAULINO
consciente de que la hora y el día de partir ha llegado, he
de buscar otros horizontes, debo hallar el regazo del sol y
el lugar donde sestea la luna, allá donde van las luces y
toda incandescencia a su morada eterna, donde alma que
llega no se va, donde solo hay puertas de entrada, pero
no de salida”.
Cuando me habló de eso era evidente que me hablaba de
la muerte, tuve gran temor, pues tantos problemas para
un mozalbete de su edad podía llevarlo a errar por
caminos de grandes hostilidades, pensé que se suicidaría
y luego el mismo me lo confirmo.
Luché y luché hasta lograr eliminar de su mente esa
ponzoñocidad, ese flagelo, ese pensamiento nocivo y
suicida. Al cabo de algunos días logré verme con él de
nuevo y esta vez me habló de su disposición a emigrar
hacia otros lugares u otras ciudades donde pudiera
trabajar y estudiar.
La idea fue trasladarse a vivir a un pueblo lejano, bañado
por aguas oceánicas,
donde mares de pastos y
cañaverales le daban la bienvenida al visitante, la
industria, el comercio, el turismo y otras fuentes de trabajo
caracterizaban ese lugar.
Le ayudé a empacar su equipaje, unas monedas
equivalente a poco más de doscientos pesos, de aquellos
37
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
exclusivos de la América anglosajona, con lo que tendría
que sostenerse durante algún tiempo, hasta que hallara
labor remunerable que realizar, pagar el costo de la
matriculación universitaria la que absorbía, cual cero (0)
en la multiplicación todo lo que tenía multiplicado por diez
(10).
La
situación
era
horrible,
pero
algún
día
escuchédecir a la tía Narcisa que es mejor morir
luchando, que no luchar por temor a morir.
Era la aurora del verano de un año que realmente no
recuerdo sale de su pueblo, y llegado a otro puerto, había
que enfrentar la vida, enfrentarla a todo dar, sin mirar
atrás, porque quien antes miraba atrás se convertía en
estatua de sal, pero hoy quien mira a sus espaldas puede
terminar en una conversión estercolera, putrefacta y
asqueante.
Ya en esta ciudad se encontró con Magino, un hermano
suyo que en el otoño del año anterior había llegado a la
misma ciudad. Magino se mudó a la casa de Chocuero,
ya el primero ganaba muchísimos pesos, por lo que fue
favorable, puesto que podía ayudarlo a costear sus
estudios y lo más importante hacerle compañía y brindarle
el apoyo requerido.
¡Qué hombre entre los hombres! aquel cuyas piernas y
brazos nacieron con deformidades físicas y cuya lengua
EURIDES GUERRERO PAULINO
siempre se traba al hablar, el padre de Chocuero, quien
echó sobre sus huesudos hombros la carga de doce hijos
que Dios le dio, por quienes trabajó día y noche y que
para darle un cariño a los hijos de sus deseos nunca se
halló cansado, ni estropeado; este como siempre hizo
suyo todos los gastos de su octavo hijo sobreviviente y el
décimo en sentido general; no así fue Magino, quien
rápidamente se convirtió en dolor de cabeza para su
hermano Chocuero, pues todos los días llegaba a horas
tarde de la noche, todo lo que ganaba se lo tomaba de
alcohol, no limpiaba la casa, había que mantenerlo y en
pocas palabras se convirtió en un parasito, en una
persona no grata para el reincidente de penas y dolores.
Estar fuera de su gente y su pueblo le costó cierto
sacrificio para acostumbrarse, pero todo en la vida no es
color de perlas, pues el señor Jesús llegó a decir que
turbulencias vivía el reino de su padre y sólo los asados
de valentía lograrían arrebatar la victoria.
Ya añoraba el fresco amanecer y la dulce agua que
caracteriza a su tierra, la niebla de las montañas de
diciembre, el constante llover, la cigua palmera y el
monótono y desafinado sonar de tambores y güiros de
atabales.
39
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Los días transcurrían a paso del perezoso y poco a poco
el sultán de las lágrimas fue haciendo costumbre en su
nuevo vecindario, muy pronto el sonido de los bomberos
tres veces al día, el bullicio de los vehículos todas las
mañanas desde las cinco o antes fueron asimilados por
Chocuero.
Cuando ya tenía unos cuarenta y cinco (45) días en la
metrópolis fui a una visita a su vivienda, en realidad era
humilde: el mobiliario de la habitación suya era una cama
vieja traída de la casa de su madre, una mesita de
madera donde colocaba sus libros, su plato de comer y su
caldero de cocina, una silla de madera entera y un anafe
donde criminalmente encendía un fuego con carbón
vegetal para coser los alimentos que de sustento le
servían, debajo de la mesa unos platanitos y guineítos
mareados por el tiempo, unas yuquitas añejas y sobre la
mesa un par de docenas de huevos, aproximadamente
dos litros de aceite y como unas cuantas libras de arroz,
también de bajo de la mesa unos galones llenos de agua,
bien tapados pero de agua salada, muy poco tratada, un
recipiente plástico y un lebrillo cerca de la cama los cuales
utilizaba para asear sus ropas.
El inmobiliario de la casa era indescriptible, su techo era
zinc oxidado y lleno de hoyos, sus paredes eran del
mismo material y en igual condición, el piso de cemento
EURIDES GUERRERO PAULINO
en mal estado, el agua llegaba por un tubo a una pequeña
pileta donde había que sacarla con jarritos, el baño no
era más que un hoyo lleno de heces fecales y aguas
negras, una casa de mugre y contaminaciones, el patio
limpio y barrido, gracias a los múltiples inquilinos que
vivían en ese hacinamiento propiedad de una señora a la
que llamaban cocola, de color negro en el corazón.
En cierta ocasión escuche decir en forma burlesca a Don
Juan un gran amigo, no mío sino de su dinero, que él
quería saber cómo viven los pobres; ahí, el lugar donde
Chocuero vivía en la parte norte de la ciudad, casi en la
periferia, ahí sabrá él si va como viven los hijos de la
desdicha y el infortunio.
41
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
CAPITULO VII
MAESTRIA
Luego de escoger el camino ya elegido, y de haber
inmigrado a con un propósito, no tardó Chocuero en
matricularse en el centro de estudios superiores, en la
facultar de ciencia de la salud de la dentadura.
Muy esbelto, siempre reluciente, muy hermoso, muy
higiénico con tierno rostro que aunque contaba el veinte
del número de sus años, solo parecía un mozalbete de
catorce abriles, con su maletín en manos, sus lentes
transparentes y corbata al cuello, asistía todos los días a
las aulas universitarias. Fue apodado por sus compañeros
de estudios con diferentes nombres, yo le escuché llamar
por Tácito, Sócrates, Sófocles, Diógenes, Pitágoras,
Pitaco (sabios de la Grecia clásica), otros le decían el
científico, el filósofo, etc. el caso es que poseía una mente
tan divina que sus compañeros lo comparaban con los
autodidactas clásicos de las tierras de Aristóteles y
Sócrates y con los clásicos de la tierra de Eneas, nunca
EURIDES GUERRERO PAULINO
reprobó ningún examen y lo que es mejor aún, jamás lo vi
preocupado por prueba alguna, si cabe en cualquier
escala de calificación de coeficiente de inteligencia el
calificativo de excesivamente inteligente, pertenece a
Chocuero.
Pronto halló bellas jóvenes que se enamoraron de él, muy
bien recuerdo a Mirìamides, a quien apodaban princesita,
de piel trigueña, de ojos grandes, color café, de pelo lacio,
de una sonrisa bella y hermosa, realmente bella a Elaine
color blanco en su piel, ojos color miel, pelo lacio, de
aquellos que poseyeron los Arios, de boca carnosa y de
aroma de azúcares; no probé su boca pero lo que a vista
esta no necesita anteojos; no le hizo caso a ninguna y
muy pronto se hizo popular entre hembras y varones.
Al tiempo que estudiaba en la citada alta casa de estudios
en donde ingresó, cuando transcurría el vigésimo quinto
día del mes de su cumpleaños, estudiaba también
cómputos
en
un
instituto
local
que
se
dedicaba
exclusivamente a la enseñanza de esta rama del saber e
idiomas, ahí ingresó en el mes de Octavo.
El tercer periodo de cuatro meses de estar estudiando los
reglamentos de higiene y salud de la dentadura, el pago
de la matricula se disparó en más de un setenta y cinco
por ciento (75%), lo que obligó a Chocuero a semi
43
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
abandonar sus estudios, puesto que ya su anciano y
quejumbroso padre no poseía las fuerzas para costear los
mismos; pero eso no lo hizo detenerse, una dama que
casi doblaba su edad oriunda de otras tierras lo muda
para su casa, no en condición de marido, ni nada
parecido, sino más bien como amigo, para ayudarlo; la
dama alta, de seis pies y seis pulgadas de estatura, más
de cien kilos de peso, ventruda, cabello ondulado y color
amarillo de piel, se presentó como su amiga incondicional.
Era el mes de mayo cuando comenzó a relacionarse con
dicha señora, en el mes de septiembre del mismo año se
muda para la casa, la cual siempre estaba colmada de
provisiones y bien amueblada, apenas había llegado el
mes de noviembre cuando dicha señora lo corre de la
casa cual perro con sarna sin alegar nada.
El estar con dicha señora solo pudo pagar un semestre
más, para completar un cuarto y quinto, ya su índice
académico había descendido, producto de los miles de
trabajos y sin sabores que se hallaba pasando, y no solo
eso, tuvo gran precariedad económica en que estos días
le azotó.
En una ocasión leía yo el libro sagrado y en los escritos
de Isaías el profeta decía:
EURIDES GUERRERO PAULINO
“No hay paz para los malos dice Jehová”
y luego al
conocer esta persona añadí con el permiso de Dios y
jamás en contradicción a sus palabras que tampoco hay
paz para los pobres, para aquellos que al nacer no fueron
favorecidos por alguna brisa fresca de paz o por alguna
corriente yo no sé de qué protegido.
Abandonó sus estudios, pero aún le quedaba una
esperanza de algún día poder ingresar a las aulas, pensó
que trabajando y dando lo mejor de sí, podría prepararse
para un futuro más próspero para él y los hijos que el
dador de la vida más temprano que tarde le daría.
No es fácil comenzar desde antes de aprender a hablar a
la edad de cinco años a estudiar y que luego por la
voluntad de un hijo que mala madre, a mala hora parió,
se tenga que desertar, frustrada la mente, el futuro…
Jesús el justo llamó hijos del diablo e hipócritas, sepulcros
blanqueados y hasta le volcó las mesas a aquellos que
más que a verdad amaban la mentira.
En más de dos o tres ocasiones se inscribió de nuevo en
la universidad y en cada una de las ocasiones por
circunstancias diversas tuvo que abandonar sus estudios,
en cierta ocasión que me junté con el pensé que su
invulnerabilidad había sido permeada. Hoy, en ese día
lucia, lleno de barbas, con la cara llena de manchas,
45
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
barros, pecas y espinillas, la lucidez de su rostro se había
cambiado en palidez y desaliento. Donde todo era olor de
esperanza, hoy había hediondez y aquel Chocuero que
lucía cual rosa entre espinas y abrojos, hoy se asemejaba
a esa rosa, pero ya arrojada al suelo, quemada por la
luzsolar de todo el día y pisoteado por todo caminante,
todo pie o pezuña.
Verlo a él me llenó de frustración, de pena, de dolor y
deseos de soltar la cruz, maldecirla y dejarla sin importar
que cirineo alguno la tomara o la dejara, pero aún creo
que no se debe perder la fe y hay que mantener la calma.
EURIDES GUERRERO PAULINO
CAPÍTULO VIII
EL LABRADOR
“Con el sudor de tu frente te mantendrás, labrarás la tierra
y ella te dará cardos y espinos”. La sentencia del dador de
la vida ya de hacía extensiva para Chocuero, la hora de
auto sostenerse había llegado, no obstante su Padre
continuaba extendiéndole su mano amiga.
Un día
de septiembre había llegado,
de un año que
realmente no recuerdo pues es lógico que tantos detalles
no pueden reposar en mi mente, con ese día le llegó
también un contrato para trabajar como administrador de
los bienes de dicho un señor que dinero tenía en gran
cuantía, dicho señor respondía al nombre de Telesforo
Catalino. Hombre de mucho dinerorepito,
triunfador,
emprendedor, buen administrador, contralor a la vez de
dichos sus capitales, los cuales auditaba cada mes.
Ya los negocios habían pasado a las manos de Chocuero,
quien en lo delante los administraría a título de empleado;
las auditorías se continuaban haciendo de manera normal
en iguales períodos que anterior a la administración del
empleado que ahora era el trigueño muchacho, oriundo
47
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
de las junglas y la ruralidad de un país pobre y en vía de
desarrollo como lo es aquella media isla, aparecida en
medio del mar Caribe y el Atlántico de las tierras
descubiertas por un genovés del siglo XVI. En cada
auditoria los beneficios sobrepasaban las expectativas y
dejaban
una
plusvalía
constante
de
dos
dígitos
porcentuales sobre el porciento de ganancias esperadas
basadas en el monto total de las ventas brutas de cada
mes.
Cada día Chocuero sorprendía al alba, se acostaba
pasada la media noche, horario corridos incluido sábados,
domingos y días feriados. Ingería comidas, cocidas como
para los hijos de aquellos que en la edad antigua huían de
las batallas en los montes de Hebrón: “pan de aflicción y
aguas de amarguras”, sin quejarse, sin doblarse, sin
cansarse.
Llegado el día octavo del cuarto mes, día que muy bien
recuerdo por ser jueves santo de la iglesia católica, del
año siguiente al de su contrato de trabajo, fue despedido
bajo el alegato de darle quince días de vacaciones.
Llegado el término de las supuestas vacaciones, el señor
Catalino le dijo que lo colocaría en puesto mejor en otra
inversión en días cercanos.
EURIDES GUERRERO PAULINO
La promesa de una mejor colocación laboral, durmió
escaso tiempo, se esfumó como nube que se desparrama
en lluvia sobre las verdes montañas del Valle de Hicagua.
Violó laborales, desconoció los derechos adquiridos de
Chocuero, se portó como he visto que se porta todo
maldito, a que dicha acción guardaba sinonimia total con
un delito, una infracción, un crimen, una ofensa a Dios.
Sale el sol y pasa el día, al acostarse la luna un nuevo sol
pone de pie a los hijos de la madre naturaleza, Cochero
por su parte se halla compelido a buscar otro trabajo.
Pasado algunos meses en los cuales pasó hambre,
desnudes, humillaciones, poseedor de
miserias por
montón, conoce a la señora Rita Lela, de carácter varonil,
incansable y trabajadora; la misma contrató los servicios
de Chocuero, quien en mi criterio era como una
luciérnaga en medio de noche sin estrellas, ni luna en la
sociedad que vivía.
El trabajo era similar al anterior, pero ésta vez con menos
capital. El administrador general era Chocuero, aunque
pero ella observaría constantemente la gestión del
empleado. Juanita su hija, obesa y ventruda al máximo y
Maribel su hermana (no sé si de mal corazón o no, no lo
puedo decir), siempre estaban prejuiciadas en su contra y
lo mantenían bajo lo que yo califico como acoso laboral.
49
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
¡Dios tenga piedad de los que desconocen el significado
de ese concepto!
Contábamos el número diecinueve de los treinta y un día
que posee octubre, ya he dicho que el número del año se
borró de mi memoria, cual de borra del corazón afligido
gozos
y
placeres
por
ser
efímeros,
esporádicos,
eventuales, casualidades y no sé cuántos epítetos más
podría utilizar para describir el gozo de quienes nacen en
un mundo tan incoherente y al máximo equivocado, pero
la realidad es que en dicho día comenzó nuevas labores,
las cuales fueron muy productivas, pero el tiempo que
duró en las mismas carece de dimensión, al punto que el
día undécimo del undécimo mes del mismo año por
ninguna otra causa más que la de que él no era el dueño
de nada de lo que por sus manos pasaba, fue igualmente
despedido.
¿Por qué ser el oprobio? ¿El escarnio de la gente? ¿Por
qué tener que mendigar? ¡Alma de mi vida destrozada!
¡Laceraciones de mi corazón! ya yo no puedo soportar
más la frialdad con la que se aniquilan las ganas de vivir
de inocentes que no tienen culpa en lo absoluto de nada.
Mil libras posan sobre mis hombros reduciendo mi
capacidad de soporte a la semejanza de hojarasca en las
ascuas. Mi corazón se lastima a causa de los tantos
EURIDES GUERRERO PAULINO
inocentes que en vez de vivir sobreviven, de un mundo
como el de hoy, sólo apto para denigrar, humillar, vejar,
estuprar los derechos de seres humanos, tan humanos
como
todos
los
que
supuestamente
razonamos,
analizamos y pensamos en la tierra que Dios nos dio para
que compartiéramos, incluso con nuestros hermanos
animales y vegetales; sin embargo hoy habita el planeta
azul indolentes que no les importa ver morir de hambre a
niños,
niñas
y
ancianos.
¡Demonios!,
malditos
cercenadores de esperanzas, asesinos de la paz, la
alegría y la igualdad entre los hijos de Dios y la madre
naturaleza.
Todo pasó y a la velocidad de los movimientos de Plutón,
que no sé si se mueve rápidoo no, sólo sé que está bien
lejos de míy que su lejanía la comparo con la lentitud del
paso del tiempo, cuando los segundos parecen días y los
días décadas, Chocuero logró conseguir un nuevo
empleo, luego de andar por fábricas, negocios, fincas, etc.
logró conocer a un reverendo de la iglesia Bautista,
poseedor de dinero, con residencia y casa propia en
Estados Unidos de América, dueño de un colegio en la
ciudad primada de América, ahí consiguió trabajo de
maestro donde impartía docencia como a ochenta niños y
niñas de primer grado en horas matutinas y veintisiete en
51
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
horas
de la tarde. Su salario era durante el mes, el
equivalente a no más de treinta dólares americanos.
En agosto veinticinco de agosto de seis años antes de
llegar el nuevo milenio comienza a laborar con gran
entusiasmo y unos sesenta días después es despedido,
esta vez con una causa justa, la cual consistía en que él
no era pedagogo, ni estudiante de Educación, aunque
sus compañeros ningunos lo eran, pero de ahí en
adelante no sé si corrieron la misma suerte.
Unos meses transcurrieron en que Chocuero se dirigió al
señor Telesforo Cantalicio
(quien fuera su
primer
empleador) a solicitarle empleo nueva vez, lo que jamás
consiguió. A toda lágrima llega un pañuelo, llegado el mes
en que finaliza el invierno a su tercer día, fue contratado
su servicio por el señor Segundo Benito Tavares, un
empresario próspero dedicado al comercio desde muy
joven. Esta vez el puesto de Chocuero era humilde, tenía
que trabajar dieciséis horas diarias, los siete días de la
semana.No duró mucho tiempo en ganarse la confianza y
el cariño de su patrón, hombre recto, sarcástico y mal
humorado, sin embargo esa sonrisa y amabilidad con
Chocuero era singular y muy notable.
¡Pobres de las que paren y crían en los últimos días!,
pues grande fue el dolor de su madre cuando en la
EURIDES GUERRERO PAULINO
tercera hora del pasado meridiano del día diez del sexto
mes del año ya indicado le llegó la noticia de que su hijo
(Chocuero) había sufrido un accidente una hora antes,
herido de gravedad, aunque con el patrocinio de su
patrón, familiares y unos pocos ahorros que el tenía fue
pagado el cuidado intensivo y en tiempo relativamente
breve la recuperación fue total, sólo que le persistieron
dolores, lo que no sé si como consecuencia del accidente.
Todo tipo de penas y amarguras sufrió durante unos
largos más de noventa días, al final de los cuales regresó
a sus labores. Con gran entusiasmo fue recibido por sus
superiores y compañeros de trabajo.
Era lógico que al salir de una gravedad tan grande,
convaleciente aún, su rendimiento en las labores no sería
el mismo por lo que pasados treinta días de su regreso
fue despedido.
Ese día yo mismo fui testigo, pues siempre le seguí de
cerca, indaguéla causa de su expulsión y me dijo:
-Yo comprendo al señorTavares, hasta que no pase de mi
esta copa al cien por ciento, yo no soy apto para estas
labores,
pues
mi
rendimiento
se
ha
reducido
considerablemente.
-Pero tú y el son amigos tengo entendido.
53
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
-Con su dinero nadie es amigo de nadie.
Comprendí que tenía razón por lo que no quise indagar
más.Otra vez se convertía en víctima del desempleo, la
miseria y el hambre. Eran los días próximos a diciembre y
las fiestas de fin de año, temporada en la cual
casi
ninguna empresa, ni el Estado mismo emplea por lo que
tuvo que esperar el inicio del siguiente año para solicitar
trabajo.
Su suerte era arisca, las ofertas de empleo se le
dificultaban bastante, aún que esto no es extraño en los
países en vías de desarrollo para jóvenes que como
Chocuero no han alcanzado una preparación académica,
sin embargo su decisión fue emigrar a otraciudad y allí
crear un negocio de vendedor ambulante para tratar de
sobrevivir.
No tenía un centavo para comenzar, no tenía para dónde
ir, tendría que partir del reposo. La buena samaritana esta
vez respondía al nombre de a Alfonsa Negrón, quien le
dio domicilio y empréstitos a intereses elevados para la
compra de la materia prima con la que trabajaría.Un gran
número de adictos a las bebidas y los bailes era parte del
público que le servía de clientes, los cuales en toco
tiempo y con la “chercha y tigueraje” que los caracteriza
consumieron la totalidad del mísero capital que poseía
EURIDES GUERRERO PAULINO
Chocuero y en una mañana de bella luz de sol de
primavera abandonó la casa de su amiga para regresar a
la amarga tierra de la que se había marchado. Y aunque
he dicho “amarga tierra” sólo lo era para Chocuero, pues
allí se le considera zona productiva novia del mar,
obsesión de la belleza, puerta deparabienes, manantial
también “leche y miel”.
Quiero que Dios, la sociedad y la madre naturaleza en
sentido general me dispensen su perdón, pero la verdad
es que jamás me he sentido tan frustrado, tan
acongojado, tan descontento conmigo mismo y con el
destino como el día en que me dispuse a escribir la
historia de aquel jovenzuelo. Lacerado y profundamente
herido ha quedado mi corazón y con una mancha
imborrable, una enfermedad no benigna.
Aunque mal a veces nos vaya, la vida no se detiene, el sol
continúa sus imparables giros, la tierra su perenne
rotación y a cada giro del reloj se nos condena a un
tiempo menos de vida.
La búsqueda del bien no se detiene, no sé de dónde
apareció Don Flérido Cundo del Rosario, hombre risueño
de agradable proceder y una grata forma de tratar con los
demás para pronto hacerlo administrador de sus bienes.
55
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Era casi media noche de ese día de noviembre cuando
dejó bajo manos y responsabilidad de Chocuero su
peculio y al cabo de
apenas Seis (6) días de haber
entregado a Chocuero sus negocios le despidió sin
explicarle nada, sin razón alguna. Ese dinero y negocios
no eran del greñudo muchacho y por eso lo debía
entregar en el momento que se le exigiera.
Todas las interrogantes quedaron en su mente, ya no
sabía qué hacer, se hacia todas las preguntas sin
encontrarle respuesta a ninguna, entraba de seis a siete
de la mañana todos los días a trabajar y salía de once a
doce de la noche de cada día, casi el sesenta y cinco por
ciento
del total de su tiempo lo echaba en su labor.
Jamás he visto hombre igual, tan invulnerable, de tanta fe
y de una fuerza de voluntad tan extraordinaria.
Sin perder tiempo se dirigió a don Milán, un hacendado
de la zona rural
del Valle de Hicagua en busca de
empleo, éste le encomendó el cuidado de sus tierras, las
vacas, cerdos y caballos, además de las plantaciones de
cacao, café y algunos terrenos conuqueros. Como
siempre y de costumbre en él, no descansaba a ninguna
hora y al cuidado de todo era eficiente en gran manera, no
respetaba el Caribe del sol de ninguna hora, ni la lluvia, se
levantaba de mañana, antes que el alba y todavía muy de
noche se encontraba curando la perniquebrada y
EURIDES GUERRERO PAULINO
vendando la herida, arrancando los abrojos y eliminando
del sembrado cualquier afección. Sin embargo a pesar de
tanta entrega y esfuerzo, al cabo de muy poco tiempo fue
despedido sin tomar en consideración los grandes aportes
que le prestaba a su amo y señor.
Todo esto pasó y Chocuero de vuelta a la ciudad y rápido
comenzó a gestionar empleo, pues como el sol que
trabajatodos los días así era o es Chocuero; en esta
ocasión se relacionó con el señor Jorge de Reyes,
trabajador social, líder comunitario, de muchas relaciones
y sobre todo muy buena persona, el cual no duró mucho
en conseguirle trabajo.
Ya Chocuero se encontraba cansado de tantas cosas
adversas, al llegar a este trabajo fue subestimada su
capacidad y sólo se le nombró de mensajero, teniendo
que recorrer calle por calle y casa por casa toda la ciudad,
cabalgando única y exclusivamente en sus dos pies.
Nunca se descuidó de su trabajo y cumplió con su deber,
luchando tenazmente, cumpliendo con su labor hasta que
un día cuando apenas comenzaba el segundo del mes
noveno, la empresa que sólo hacían quince días que
había sido adquirida por un nuevo dueño decidió
despedirlo, dejando expuesto a las penurias que pasa un
hombre pobre y sin empleo.
57
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Es duro pensar en la realidad de que en países en vías
de desarrollo no se estime la capacidad de entrega y la
laboriosidad de los jóvenes que como Chocuero prefieren
morir de hambre y de desprecio antes que comer pan
robado o de algún modo mal habido. ¡Malditas bestias!
reincidentes en la indolencia, que hacen del dinero su
Dios y a costo de
lo que sea engordan sus malditos
vientres con el pan del pobre y sacian su sed con lágrimas
de los ojos de indefensos e infelices como Chocuero.
Chocuero una vez más se enfrentaba a su destino, en la
agonía de la
siguiente primavera
se relacionó con el
señor Lion Adon Senó, apodado “El Buzo” hombre de
mucho dinero, de muy buenas relaciones humanas, de
diáfano corazón y de una conciencia que no le grita por
daños que a nadie le haya hecho. Al relacionarse con “El
Buzo”, éste lo puso de ayudante en uno de sus negocios
donde no ganaba mucho y tenía que trabajar hasta el día
de la resurrección de Jesús.
Tantas labores y tan poco dinero hizo que el mismo Lion
Adon Senó, apodado “El Buzo” no pudiendo hacer más
nada, tuviera que en muy poco tiempo despedirlo y
clausurarle el contrato laboral. Sólo nueve días
de
veinticuatro horas perteneció a la nómina de esa
empresa.
EURIDES GUERRERO PAULINO
Luego de salir de aquel trabajo, escribió las siguientes
estrofas:
Aún en otoño me mantienes florido
Aún en invierno me provees calor
Por tu amor infinito, aún estoy vivo
a mis noches das luna, a mis días sol
Aún en el desierto me das agua fresca
aún en la enfermedad siento gozo y paz
Mantienes mi vida libre de maldad y vileza
por tu amor odio la mentira, amo la verdad
CAPITULO IX
AMIGO FIEL
“En aquellos días enjugará Dios toda lágrima de los ojos
de ellos”. Aquella profecía del santo libro parece haberse
cumplido para Chocuero, Mateo
Margarito
Venzan
Constante, un religiosoextranjeroal que conoce por real
casualidad. Parece ser una persona de criterios piadosos
y de benevolencia tangible. Pronto se convirtió en muy
buen amigo de Chocuero. Benignamente lo trataba, al
extremo que llegó mermar las penurias de aquel que, las
suyas ningún hijo de deseo humano hubiera alcanzado.
“No entiendo cómo puede subsistir una persona carente
de ingresos en un mundo en el cual donde respirar aire
puro y limpio tienes que comprarlo, pues, el aire gratis
presente en todo lugar ha sido contaminado con
premeditación y saña”; así leí una nota que tenía el señor
59
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Venzan en un cuaderno donde escribía algo sobre
Chocuero y proseguía: “Por la orina que expulsa tu cuerpo
ya has pagado, por las heces fecales, pagaste, pagaste
por el beso que te dio la chica ayer y el vecino que te
brindó la sonrisa, por ella es tu acreedor”.
Un amigo en momentos de apuros es mucho más que un
hermano, la eficacia de sus accionessupera el valor de
piedras preciosas, contar con ese respaldo es contar con
fuerzas propias, es ser poseedor de la fortaleza de
Hércules y de Sansón a la vez.
“Ningún mal dura Cien años, ningún cuerpo lo resistiría”
realmente lamento que esta afirmación contradiga la ley
física de la indestructibilidad de la materia. Pero siento
frustrar
mi
criterio
propio
acerca
de
mi
misma
invulnerabilidad, hoy sé que mis debilidades superan a la
capacidad de un aturdido por el vino. “Dios proveerá”.
Patriarca Abraham.
“Ya se me ocurrirá algo”, pensaba en su interior el señor
Venzan para ayudar a ese joven. De veras no quiero
mentir, desconozco del todo el plan que tenía.
“No soporto Dios mío verlo así, su situación
es un
homicidio contra mi tranquilidad de espíritu, y… Dios tu
escribes derecho en espirales, ampárame para hacer lo
que sea por su bienestar” lo escuché soliloquia mente
EURIDES GUERRERO PAULINO
comentar un día sentado a la sombra de una caoba del
parque de la ciudad, mientras prolongados sorbos de
sangre de uva llevaba a su boca.
Ya he dicho y reitero que nunca me di cuenta en que
consistía el plan de Venzan para socorrer a Chocuero, sin
embargo, la aurora de un día de primavera sorprende la
muerte a dicho samaritano inerte, caído, ojos abiertos,
mirada perdida, corazón en reposo, vida escapada.
La situación fue motivo de depresión y llanto; yo viví su
experiencia, me sentí frustrado, hice mío su dolor, sentí
que el suelo se iba de debajo de mis pies, la noche cubrió
mi vida a plena luz del día y desee morir por impotencia.
Mil veces maldije al padre que por un maldito deseo
hecha al mundo a seres tan inofensivos como mi amigo
Chocuero. ¡Pobre de su madre!,
todo lo sufría en carne
propia. ¡Ay de las que se dejan preñar y crían en los
últimos días decía el más grande de los maestros de toda
la historia de la humanidad, Jesús Nazareno
Su dolor corroe mis huesos, mi alma la carcome el llanto,
dentro de mi corazón está su nombre. Saber que a sus
manos nunca llegó ninguna posibilidad, es mal doloroso.
Con las virtudes del asno hecho sólo para cargar no se
debe nacer., sin embargo pienso que hay alguien cuya
voz es fuerte cual estruendo de muchas aguas y cuyos
61
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
respiros son como vientos huracanados, que en todo
lugar siempre está, dotó a Chocuero de gran valentía,
fuerza de voluntad, optimismo y autoestima que lo
condujeron a abrir un sendero más cada vez que
obstáculo cualquiera serrara el camino que en su corazón
se había forjado, situación que lo llevó a
nunca
detenerse.
CAPITULO X
MALDITA BENDICION
Detrás de una tempestad viene una bonanza y detrás de
toda noche obscura o con luna viene un día de sol que
siempre, por clara que esté la noche y nublado el día, en
este último reina siempre la luz.
Ya Chocuero se hallaba en un estado depresivo, sentía
que no habían esperanzas para él, tan grande fueron sus
sufrimientos que había caído en un estado de frustración,
no tenía confianza en nadie, no visitaba a su familia,
fueron muchas las noches en que producto de la
desconfianza que había concebido en la generalidad de
las personas, su sueño no llegaba, cuando
iba a su
pueblo de un día para otro no llegaba donde sus padres,
dormía a la intemperie en cualquier lugar a merced de lo
EURIDES GUERRERO PAULINO
que Dios quisiera y soportando la inclemencia de la
noche, con frio y zancudos por millares. No dormía en
toda la noche, se levantaba siempre dos horas antes que
el alba.
Jamás pensé que un eclipse tan
prolongado posaría
sobre nicho alguno, parece que la oscuridad maldita y la
tenebrosidad de un lecho de insomnio eterno, había caído
sobre el amigo a quien más he admirado sobré la faz de
la tierra, obvio hablo en términos humanos. Los días
parecían eternos, el reloj del tiempo estaba parado y
nubes negras afeaban las tardes y las mañanas de cada
día de la vida de Chocuero.
El mes de marzo de uno de los años que, repito no
recuerdo,jueves
veintisiete
que
por
cierto
se
conmemoraba en ese entonces la muerte de Jesús, un
sueño profundo y
reparador lo mantenía yaciente y
aturdido al lado de su querida compañera a quien tanto
amaba. Cual sonámbulo, en horas de la madrugada se
levanta, sale a las calles tomaba un trayecto de más de
diez millas de camino, cuando, no sé quién, si su ángel de
la guardia, o su astro protector, o Dios que jamás se
olvida de lo que es creación de sus manos, el caso es que
al caminar encuentra un papel que escrito tenia no más
que dos números con ausencia toral de indicación.
63
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Yo era su otro yo, su hombre de confianza, su amigo fiel,
quien con él lloraba y con el reía las pocas veces que reía
de tal cosa me enorgullezco, pies quisiera yo ser pañuelo
para cada quien que llora y ser causa de risas para los
que bajo opresión habitan.
En su mente surgió la idea de jugar los dos números en la
lotería, quizás sea una suerte que Dios me haya enviado,
pensó. Eso se le quedó en la mente, no tenía un centavo
para comprar los bolos. Pasó ese jueves, el viernes y el
sábado mientras dormía en sepulcro en cuya puerta
descansaba una gran piedra, el cuerpo de Jesús,
A pesar de que consiguió Chocuero algo de dinero ese
fin de semana, dudó mucho (con razón, pues hay que ser
un enajenado mental para lo poco que le llega a sus
manos tirarlo al aire) y no jugó los bolos que pensaba
jugar.
El amanecer del día siguiente, el primero de la semana,
de semana santa, junto con el cuerpo del señor una luz de
esperanza nace para Chocuero; se levanta como el río,
dispuesto a no detenerse, siempre como las aves
silvestres a emprender un vuelo más de los ya rutinarios,
ésta vez quería jugar los números que estaban en su
mente, tenía dinero para jugar pero sentía mucha duda y
de veras incertidumbre, sin embargo, caminando por la
EURIDES GUERRERO PAULINO
calle encontró
cincuenta pesos y dijo para sí: “lo que
poco me cuesta no me duele que se pierda” aun así la
duda estaba sobre él.
Por su lado pasó un vendedor de billetes del sorteo que
correspondía aquel treinta de marzo, preguntándole por
los números y casualmente sólo llevaba una fracción del
billete
que tenía en mente comprar Chocuero, al
preguntarle por el precio costaba justamente los cincuenta
pesos que se había encontrado, pensó que era mucho y
compro la mitad, mientras que los restantes veinticinco
pesos los compró de bolos a quienes ilegalmente
traficaban con dicho producto.
Ese domingo pasó y por ser domingo de resurrección el
sorteo de Lotería fue pospuesto para el lunes treinta y
uno del mismo tercer mes del año
Al caer la tarde, al ponerse el sol, con sus propios ojos
vio Chocuero, salir el número que había jugado la mañana
de ese mismo día, salió en primer premio; no sé la suma
de cuántos miles o cientos de miles de pesos fue el monto
adquirido.
Al tener dinero en las manos pensó con muy buena
cabeza diciendo: “lo invertiré y compraré un vehículo para
ganarme la vida”. Muy bien pensado, la decisión fue
rápidamente tomada y no vaciló en hacerlo.
65
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Compró
un
vehículo
para
montar
de
pasajeros
inmediatamente compró una carta de ruta o permiso legal
de rodaje.
La adversidad jamás duerme , Daniel Azor y Azor, hombre
que tenía conocimientos acerca de vehículos, al ver el
mismo diagnosticó mala inversión y rápido deterioro de la
mencionada máquina.
La afirmación de Azor y Azor descontroló a aquel que ya
se había convertido en un menso, en un tonto por lo que
no vaciló en ir y cambiar el vehículo por otro con mayor
capacidad de carga, con mayor precio y con algunos años
más, no obstante a eso
Chocuero era ya el centro de atención de muchos que
sólo días atrás lo despreciaban y se asqueaban de él, no
porque anduviera asqueante, sino más bien por la falta de
qué ofrecer a quienes en sus alrededores estuviera en un
momento cualquiera.
Todo estaba muy bien con la nueva adquisición, el señor
Pantaleón Corcino y Cedano hombre acostumbrado al
volante era quien transportaba los pasajeros, ¡Maldito
Sonon Augusto García! tanto que luchó en contra de la
legalización del vehículo, pero todo gracias a Dios marcho
bien.
EURIDES GUERRERO PAULINO
Doroteo apodado el rodillo (por lo pesado y lento en sus
movimientos)
hermano de Chocuero, sintió celos de
Pantaleón Corcino y Cedano y fingió un profundo amor y
cuidado por la propiedad de aquel que vivió la primera
etapa de su vida en el vientre de la madre suya; primero
hizo todo lo que pudo hasta que con modales no gratos
consiguió quitarle el auto a Cedano y tomar la tutela.
La mala fe nunca ha servido para devoción, era un dicho
que siempre escuché salir de la boca de Anastasio un
viejo amigo y todo parece indicar que las acciones de
Doroteo fueron de mala fe, al tomar el bus propiedad de
Chocuero, deslizándose, volcándose y el automóvil sufrió
un daño general ascendente a más del veinticinco por
ciento de su valor total.
Era otro daño sufrido por Chocuero; el trauma y la
desilusión era total. No vaciló, como vacilar no sabe e
inmediatamente llevó el vehículo a la agencia para su
devolución.
Era lógico que en la devolución del mencionado bien, una
porción del dinero entregado inicialmente de perdería, sin
embargo, al tener el sobrante de su dinero, comenzó a
pensar en otras inversiones, para la cual consultó con
Daniel Rosendo y Rosendo, a quien se le conocía por el
apodo Ñambolo, ésta vez ya se inclinaba a la compra de
67
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
un local comercial para detallarle provisiones a los
habitantes de la vecindad.
Gran parte del pequeño capital se había
cantidad de dinero que poseía
perdido, la
no era suficiente para
comprar el negocio, su capital no superaba el Veinticinco
por ciento de la inversión que habría que hacer para que
el plan se verificara.
¡Jamás
he
visto
hombre
tan
invulnerable
como
Chocuero!, quien no se deja vencer ni de risas, ni de
llantos, ni por el sol, ni por la luna, resistente al agua y al
fuego
No se quedó de brazos cruzados y tomó un préstamo al
banco por un monto igual a la cantidad que poseía
multiplicada por Tres a un interés anual de un veintitrés
por ciento. Debo ser honesto y reconocer que el negocio
fue sobrevaluado en perjuicio de Chocuero, lo que le
ocasionó pérdida de una suma importante de dinero.
Un negocio muy lindo y hermoso, significaba albores de
una vida provisoria, próspera y grata económicamente.
Los gastos del negocio no fueron calculados a tiempo, al
analizarlo, pronto se dio cuenta de la factura telefónica
que en determinada fecha de cada mes había que pagar,
la factura de la energía eléctrica, el pago de local
EURIDES GUERRERO PAULINO
comercial, pago de empleados, mantenimiento propio, el
pago de las cuotas bancarias.
Todo indica que las ganancias del negocio son inciertas,
nunca se harían presentes. Era lógico que más temprano
que tarde los compromisos y las deudas absorberían
hasta el más mínimo centavo que en el “lucrativo” negocio
se había invertido, a todo eso se le sumaba veinticuatro
horas de trabajo, sacrificio y esfuerzo de aquel que por
reto de obligación tengo que llegar a la conclusión de que
era hijo de Cam.
Jamás se doblegó, jamás dijo basta, no se cansó, no se
apesadumbró, no soltó la carga como buen caballo, no
halló un cinéreo.
La derrota era inminente y ante tal
inminencia expuso su coraje, y decisión de seguir
luchando.
Don Juanico Requena era un anciano que había en la
vecindad, prestador de dinero con la orientación de un
Abogado cuyo corazón era con aquel que tenía limpia la
conciencia, tan limpia como es aquella que cae sobre la
zona boscosa de las tierras de mi pueblo y cuya piel era
de color de la canela, un poco menos oscura que su
suerte. Habló con don Juanico y éste le consiguió a título
de la enajenación del cincuenta por ciento de las acciones
69
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
del negocio, un total igual al cincuenta por ciento del
dinero que poseía dicho establecimiento.
¡Cuánta creatividad! ¡Qué deseos y ganas de progresar!
Con este dinero inventó otro negocio de la misma índole
en otro lugar de la ciudad. Las bases del progreso ya
estaban, sólo había que preservarlas.
¡Dios mío, príncipe de paz! Jamás halló Chocuero la
tranquilidad, se hizo su enemigo el doctor Anselmo
Cristobalino Enesulino y Pumarol, Notario que legalizó el
negocio al igual que
Bernardo su hermano quien
administraba uno de los negocios.
Todos sus amigos y familiares lo veían como el agua al
fuego. Mediante una litis judicial lo despojaron del primer
negocio. El desaliento, el disgusto y haber perdido todo lo
dejaron cual náufrago en el mar.
Se llenó de deudas, al punto que el segundo negocio lo
tuvo que vender para para que sus acreedores no le
cercenaran la cabeza. Ahora se hallaba sin un sólo
centavo, sin amigos ni familiares
y sin ganas para
continuar la vida.
Había conseguido ese dinero maldito, pues desde
entonces vivió cual indefenso pollito, cual indefensa
avecilla acechada por águilas rapaces y gavilanes
EURIDES GUERRERO PAULINO
carnívoros y sanguinarios que jamás le permitieron la
supervivencia.
“¡Ay, ay de aquel que hiere al inocente! Maldito será y dirá
todo el pueblo amen” sentenció moisés en la ley de Dios.
¡Que malo es ser tirano, traidor, envidioso! ¡Que lastimero
es cortar las alas de aquel que desea volar!
Una vez más quedó sentado en tierra,
encerrado en
aquel laberinto que parecía no tener final.
CAPITULO XI
LA ZULAMITA
¡Que lindas son las montañas de mi tierra!, ¡Que bellas
colinas y praderas tiene la madre de otras tierras!,
¡Realmente esplendidas y deleitantes son las playas de
mi patria!, pero… mucho más dulce que miel y más bellas
que la belleza misma son las hijas de mi pueblo, angélicas
criaturas que con su dulzura llenan de ventura la vida de
cualquier afortunado elegido. Sus hembras son esencia
de ternura, tangibilidad de lo excelso y lo sublime.
Era saludable y grato olvidar tanto dolor y tragedias,
ningún remedio mejor para ello que una chica bien bella a
quien se ame de veras,
que de veras
también
ame:Generosa Angélica Miosotis De las Santas Mercedes
71
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Acosta y Paredes, confortable, humilde, encantadora,
hermosa, de bello rostro y de lindo parecer.
Chocuero siempre fue un una persona tímida, de espíritu
opaco, de palabras pocas, de escritura abundante, alma
apacible
y
corazón
generoso,
sin
embargo
para
conversar con chica alguna ya no sentía temor.
Era una tarde dominical, donde arreboles inundaban el
cielo de aquella comunidad marítima de caña de azúcar y
abundantes cocoteros. Quizás hubo falsía en la vista,
pero ante sus ojos una femenina figura aparece, sentada
cual Buda, la ternura de su rostro hacía recordar a la
dama por cuya culpa escribió Salomón los cantares del
libro sagrado, su rostro cobrizo, su mirada al horizonte, su
sonrisa de luna creciente presagiaba bienestar perenne
para quien fuera elegido de su corazón.
En ocasiones múltiples le comentó su interés más que
superlativo, su razón más que lógica y completa por la
que se convertía ella en la razón por la cual en lo adelante
viviría, incluyendo todos los aspectos de su vida.
Ante la falta de respuesta de la de lo que él consideraba
“dignidad de amor y vida”, le envió el siguiente escrito:
“Mi corazón no me engaña jamás, pues fuera la peor de
las traiciones que se pudiera conocer en toda la historia
EURIDES GUERRERO PAULINO
de la humanidad, por lo que sé tú que llegarás a mi vida
para inundarla de ternura, para hacer de mis días, días de
paz, que aunque sé que como leño podrido son mis
fortalezas,
a
impermeable.
tu
lado
seré
indúctil,
incorroible
e
Mis esperanzas son que vuestro amor
reduzca a la nada cual fuego a la leña mi mundo de
angustia y pesaroso destino. Ante el gigante de mi mal
seguro estoy que te impondrás cual ejército napoleónico y
que convertirás en dulce sin igual mis hieles”.
“Quiero que hagas cantar las aves de mi cielo al llegar el
alba. Eres reverenciada por la luna llena de primavera,
exaltada por todo ojo que mire, tus primores superan el
cauce del amazona, eres para mi vida cual riachuelos de
mi tierra, sin los cuales perecerían los sembrados y la
fauna del entorno”.
“Tu presencia opaca las orquídeas y azucenas, tus
aromas superanla mirra y el comino. A tu lado se esparce
todo mal. Cual cabra montés entre los peñascos estás tú
en mi corazón. Sólo pensar en tus desaires expone mi
vida a indecible
mal. Convencido estoy que en tu
formidable corazón no halla refugio ninguna maldad. Con
tu llegada se llenará el hueco de mi corazón y ser entero
de abundante paz, amor, quietud y alegría inmensurable.
Seguro estoy que eres tú la heredad que me dio Dios
como una forma de compensar mi menesterosa vida”.
73
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
“Aquel cuyas manos han creado todo lo que existe se
esmeró en dotarte de las más excelsa e ilimitable
hermosura.La sensación de estar a tu lado sobre pasa a
los acústicos placeres de las óperas que entonan cada
mañana de mi tierra ruiseñores, palmeras y gorriones. En
la visión de verdes montañas, en la percepción de fresco
y húmedo aire de la noche, en la suavidad de la brisa del
mar, en el sueño reparador, en las sendas y caminos del
cielo está tu recuerdo”
“Cual no se junta la noche con el día, ni el agua con el
fuego, ni el invierno con la primavera, ni el manso cordero
con el leopardo, no sé juntará a mí con tu presencia el
dolor, ni llanto, ni tristeza, ni lágrimas ni amargura de
ninguna especie. Destruirás de mi toda pesadumbre y
extirparás de mi ser toda toxina nociva y lesiva de mi paz”.
“Como intocable es el viento e intangible es el amor, como
abstractos
son
los
sentimientos,
pero
realmente
existentes todos, así eres tú ante toda angustia y dolor de
mi vida”
“Tengo la certeza de que
condenarás al destierro
perpetuo mis decepciones. Cual águila rapaz de zonas
templadas, cual león de selva africana, cual tiburón en
medio de los mares y océanos, cual roca de la montaña y
EURIDES GUERRERO PAULINO
cual azahares reinan en sus respectivos ecosistemas, así
reinas tú en medio de mi corazón”.
“Como viento apacible que se escapa de las tropicales
montañas de la madre de otras tierras para acariciar la
piel de quienes pululan por sus calles y veredas, cual
bello paisaje de los mares de palmares y cocoteros, de
pastos y cañaverales que sestean en las llanuras
orientales de la hija de España; cual rayo de sol que
calienta las frías montañas invernales de mi Valle de
Hicagua, cual gotitas de rocío sobre las vegetaciones
herbáceas marchitas y tristes del verano, cual ave que
con su pico alimenta al hijo de sus instintos y cual vaso
fresco de cristalinas aguas a la garganta sedienta; así
eres tú a mi vida”
“Después de las grandes tormentas que me han azotado,
tu traerás a mi alma la bonanza, por ti seré cual Gautama
un vencedor de todo sufrimiento. El sosiego y la paz
hallarán lugar en mi ser con tu presencia. Lejos estará de
mí el otoño frígido, avasallador e inclemente. Escribe por
favor mi nombre en las paredes de tu corazón cual
cadáver en la tumba, cual roca en las montañas, cual luz
en el sol, cual estrellas en la noche, cual belleza en
diamante, para siempre”.
75
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Era verídico, el hombre estaba obsesionado, totalmente
enamorado de aquella trigueña, ojos envidiosos de la
noche, color de su suerte, de cabello cual olas del mar, de
boca carnosa sabor a miel, de pechos imponentes y
erguidos como pirámide de Quetzalcóatl. La más bella de
todas las bellas. Les aseguro que era la esencia de la
belleza, de lo inimaginablemente hermoso. Su belleza
superlativa, enamoróal joven de una forma tal que sólo
sabía pensar en ella.
Al cabo de cierto tiempo la indicada musa correspondía
con su amor a Chocuero, quien como la levadura creció
en paz y como granero que se siembra fue la
muchedumbre de su quietud.
El amor es eterno, el amor sólo busca la bondad para el
otro, el amor no se esfuma, es impermeable, es infalible,
no conoce la flexibilidad, es invulnerable ante llantos y
dolor, es triunfador en todas las batallas, no cae vencido
jamás, no acompaña al odio ni al rencor, ni concibe la
traición. El amor no es pasión, es fuerte como el ímpetu
del viento, no conoce el miedo y cual corriente de los ríos
que no se cansa jamás.
Un día al agonizar la tarde a causa de la puesta del sol
me junté con él y me enseñó el anterior escritoa ella
dirigido.
EURIDES GUERRERO PAULINO
La tierra fértil da buenos frutos, siempre será así, pero
toda regla tiene su excepción y a la verdad es que
siempre escuché decir a don Juanico que la fiesta del
pobre muy poco tiempo dura, un día cuando más
entusiasmado estaba Chocuero le llega una carta de su
amada donde echaba por el suelo todas las ilusiones de
quien con premura la amaba.
Quiso morir, el poco peso del cuerpo se le convirtió en
plomo, su corazón se agitó tan fuerte, cual si quisiera
romper el pecho para salir,
la sangre corría entre sus
venas como cataratas del Niágara, sus nervios se
volvieron inconsistentes y como borracho tambaleante
caminó no muchos pasos para caer sentado al suelo.
Mientras tanto un lamento en forma de retahíla salía de
entre sus labios: “Ojalá me volviese como el guerrero
azteca de Xochiquetzal, debiera yo morir en este mismo
instante, quisiera que en este instante se abra la tierra y
me trague. El dolor de un puñal en el corazón es menos
molestoso que un amor tan grande, ¿Por qué me hizo
creer que me quería?, ¿Por qué permitió Dios que llegara
a conocerla?”.
En medio de grande mal y horrible dolor en mi presencia
escribió: “Dios proveerá conforme a su voluntad”.
77
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
Nunca he visto algo igual, la persona más sincera que he
conocido. Apasionado en todos los aspectos de su vida;
no le valió luchar, la decisión en su contra, adquiría la
característica de la “cosa irremediablemente decidida”
La dama era jovencita y hermosa, bella como canto de
sirena, su hermosura
era singular.
Sus esplendores
naturales la hacían codiciable ante los ojos de cualquier
nacido de mujer. A pesar de ello, todo parecía indicar
quesu corazón era negro como el cuervo al menos para
con las intenciones de Chocuero el desventurado,
advenedizo y esquizo en mi criterio.
Las añoranzas de tan grande y puro amor, no le daban
tranquilidad a Chocuero, un estado de depresión y deseos
de morir le invadió. Todo el tiempo que lo vi luego de eso
siempre fue triste, parece que la puerta de salir de tanto
dolor no existía, en tanto se adelgazaba más cada día, no
dormía, no comía, no reía, no gozaba, jamás lo vi
enamorarse. La frustración le poseyó desde entonces con
intensidad inmensurable y planeación suicida.
EURIDES GUERRERO PAULINO
CAPITULO XII
MAL INCURABLE
Todo parecía indicar que no había remedio para erradicar
tanto mal, las desventuras de Chocuero parecían ser
interminables, a pesar del paso de muchos años
el
término no había llegado, dada ésta situación se resignó,
de lo cual no lo culpo.
Se
mudó
en la periferia de la ciudad, su casa se
asemejaba a una guarida de las zorras que habitan en las
estepas verdes y húmedas de mi tierra.
Muchas veces le vi cantar, llorar, reír. Me comentó en
una carta que me dirigió:
79
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
“Ya me siento bien, porque estoy resignado a lo que Dios
haya destinado conmigo, hoy siento pena de mí mismo”.
No sé si será una misión, pero me asqueo de la sociedad
en que me correspondió vivir por mezquina y altanera.
Quien no tiene un centavo, quien no tiene quien le ame,
aquel que sus esperanzas yacen sepultadas en la
decisión de un mundo que de piedras tiene el corazón, no
le queda más remedio que penar durante la minúscula
estancia en el escenario de la vida, o renunciar a ella de
manera cobarde. Es lamentable que haya pies que no
más
encuentren los caminos del Gólgota, un destino
maldito, fatal, un despeñadero, un aguijón, un abismo,
una muerte segura. Yo mismo siento que mi carne se
derrite sobre mis huesos, a causa del enorme pesar que
siento por mi amigo Chocuero.
“Es penoso cuando a ser humano alguno la naturaleza le
proporciona sólo dióxido de carbono para su nariz,
exhalaciones inmundas e inhalaciones de toxinas y
patogenia total.
Seguro estoy de que el mundo y la humanidad fue creada
por Dios, pero que los humanos somos expertos en la
creación
de maldades. La iniquidad ha sido experta en
la creación e incentivo de la inequidad. La vida se muestra
deleitosa para algunos, mientras para otros es un
EURIDES GUERRERO PAULINO
tormento y misión imposible. Sólo deseo que alguien me
indique el camino por donde se ha marchado la probidad,
la sepultura de la clemencia y la misericordia de seres
humanos para con sus semejantes. De ningún modo seré
indulgente de la mentira y el vehemente abuso contra
menesterosos y débiles que por causa cualquiera no
puedan competir en la carrera de la vida en igualdad de
condiciones con sus semejantes, los seres humanos de
cualquier lugar del mundo.
Estupefacto me deja la realidad de un cielo siempre
nublado, de una noche sin estrellas ni luna, de un sueño
violentado, de un insomnio interminable, de un dolor sin
analgésico, de un pecado sin remisión.
No puede la vida de un ser humano yacer bajo invierno
perpetuo, gélido del frio, descolorido por un otoño
inclemente, ni seco producto de insolación. Contra nadie
se debe ensañar todos y cada uno de los factores
provocantes de inestabilidad, tristeza, dolor, amargura,
frustración, vejación, humillación. ¡Dios no te olvides por
favor de lo que tus propias manos crearon!
¡Debiera yo volverme una estrella fugaz, la que sólo se
presenta como una percepción a la vista y no la vuelves a
ver más! Todo daría por ser como el viento, al que nadie
conoce su sepulcro! Hoy le pido a Dios que me haga
81
LABERINTO DE PENA Y DOLOR
como los rayos del sol de ayer, que no hay
sabio, ni
mago, ni agorero alguno que pueda señalar el camino
donde están marcadas sus huellas.
Hoy quisiera ser cual tiniebla de la noche de ayer cuyo
lugar de reposo no es conocido por hombre alguno en lo
absoluto. Como el aire que se escapó de mi nariz un día
cualquiera al que nunca pude palpar, así quiero ser hoy,
como el canto de los ruiseñores, palmeras y gorriones
que una vez alegraron los oídos de los que habitan las
montañas que bordean el precioso valle de Hicagua,
llanura que reposa bajo la fresca sombra de amplio
bosque y planicies de mi tierra.
¡Bendito
Jesús hijo de María! Tú que te enseñoreas
sobre todo lo que existe, hasta lo ilimitable, dame la
respuesta de todas estas interrogantes. ¡Tú que no
abandonas al afligido, ni al pobre de espíritu, que das de
comer al recién nacido, que no guardas enojo ni rencor,
que de paz y quietud colmas a los que habitan en las
profundidades marinas no me eches en el olvido!
¡Dios restaura este corazón desfallecido, caza en mí toda
ave de rapiña, fumiga de mi ser todo roedor e insecto
nocivo, la basura de mi corazón incinérala, crea en mi las
fuerzas necesarias para afrontar todo lo que el destino y
los caminos de la vida pongan frente a mis ojos.
EURIDES GUERRERO PAULINO
¡Cuánto no diera yo por haber nacido ciego y nunca haber
conocido la sociedad de hoy, que no respeta las canas del
anciano, ni al niño inocente!
Acongojada hasta la muerte está mi alma y mi espíritu
decaído a causa del dolor, el hambre, el desprecio. En
mis días reina la luna y mis noches carecen de estrellas
que brillen en mi cielo.
¡Si algún exorcista hallara que a costo del dolor que sea,
aniquilara en mí el sufrir, la pesadumbre, el llorar y gemir!
Hoy todo daría por encontrar algún Simón de Cirene que
de mí se apiade; ¡OH ascetismo que no halló para mí una
lógica en que sustentarse! Mi alma ha sido víctima de la
mentira, de la saña de la inequidad. Inicuos han
violentado mis deseos de vivir, colmado estoy de pesares,
me he vuelto manantial de lágrimas. Hoy siento que hasta
el diablo mismo siente lástima de mí.
La ponzoñocidad y veneno estaban en su mente, no
había paz en su corazón a pesar de ser una persona
joven,
inteligente,
templada,
tolerante,
responsable,
honesta, humilde, ligera para hacer el bien y osado
adversario de la injusticia y la maldad. En ocasión detesto
creer en un destino, ni malo, ni bueno, muchas veces he
dicho que no existen las casualidades, sino que todo en la
vida viene dado por causas y consecuencias, a veces he
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
afirmado que cada circunstancia está escrita en el libro
del porqué, que no pienso en que haya circunstancia que
vaya a caer en el punto mismo que cause una acción
reincidente, pero hoy dudo hasta de lo que ven mis ojos,
hoy me pellizco para poder creer que no es un sueño que
estoy viviendo.
En honor a la verdad no sé lo que se hizo mi amigo
Chocuero, la suerte que finalmente corrió, si vive o no.
¡Sepa él doquiera esté que mi corazón le pertenece y que
vive en mí y si en algún lugar se halla o alguien se
asemeja a él, en mi tiene un amigo fiel, real y verdadero y
un genuino un defensor. Por mi amigo Chocuero me han
nacido los siguientes versos:
LO QUE QUIERO SER
Quiero ser medicina de todo enfermo,
el vendador de toda alma herida,
del vagabundo y forastero ser refrigerio.
Por el bien de los demás, yo daría mi vida.
Ser el dulce canto que alegre los oídos,
los oídos de todos los hijos de mi tierra.
Hoy me proclamo de todo el mundo amigo.
Yo soy un pañuelo para quien llora de penas.
EURIDES GUERRERO PAULINO
Quiero llorar con todo aquel que llora,
las cadenas del preso con fiereza romper.
Compartir con los que de la vida se enamoran
y por caminos de paz al afligido guiaré.
Ser el agua que calme tu angustiante sed,
la artesa para amasar tu pan y tu harina,
cubrir la vergüenza de tu desnudez,
el samaritano que cure toda carne herida
Ser de mi pueblo un dulce amanecer,
la Luna llena de sus noches oscuras,
vencer de él todo mal con el bien,
cambiar sus miserias por riquezas y fortunas
Ser la lluvia de sus bosques y sembrados,
mano amiga para el que de hambre muere,
por siempre al menesteroso extender mi mano,
ser el bastón de quienes sus fuerzas se agotaron.
Ser el gran padre del hijo de nadie,
el gran hijo del que nunca ha engendrado,
sustentador de la viuda que nunca fue madre,
compañero fiel de quien vive a mi lado
El sol que caliente tu piel por las mañanas,
el cálido abrigo de tus noches invernales,
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LABERINTO DE PENA Y DOLOR
quien para ti abra camino en medio de los mares,
ser heredad para el nacido en muladares
Quiero ser de mi tierra el fertilizante,
la sal que sabor dé a tu bocado.
Quiero yo amar en vez de ser amado.
¡Que mi pueblo del polvo, ya se levante!
Ser el pastor que por sus ovejas,
burle los predios más inclementes,
abrir con valor aquella senda
donde espinas no claven los pies de mi
gente.
Eurides Guerrero Paulino: Abogado,
educador,
poeta, cuentista y escritor
nacido en la República Dominicana, en
el municipio de El Valle, provincia Hato
Mayor el día seis de septiembre de
1972. Casado con Miosotis Acosta, de cuya unión
nacieron cuatro hijos. Realizó estudios de grado en la
Universidad Central del Este (UCE) en San Pedro de
Macorís, República Dominicana en las Carreras de
Educación y Derecho (2003 y 2008, respectivamente).
Máster en Gestión de Centros Educativos en el Instituto
Superior de Formación Docente Salome Ureña
mismo país (ISFODOSU 2007 y 2009)
de su
Diplomado en
EURIDES GUERRERO PAULINO
Ciencias Naturales aplicada a las Matemáticas en la
Universidad Central del Este
especialización
(UCE 2007), estudios de
en el área de Dirección Educativa
(Universidad de Barcelona 2008), Certificación en Gestión
de Calidad
Educativa (Escuela de Directores del
Ministerio de Educación de
la República Dominicana
2013) Enfoque de la Lectoescritura para Niños de Zona
Rurales Universidad del Norte de Colorado (UNC,
Greeley, Colorado, Estados Unidos de Norteamérica
2014). Ha trabajado en todos los niveles educativos de la
República Dominicana, incluyendo dirección de centros
educativos
y
acompañamiento
y
asesoría
técnica
pedagógica a nivel de distrito educativo.
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