Historia de la Universidad de la República en el Interior Serie

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Historia de la Universidad de la República en el Interior
Serie Testimonios
Edgar Lanza
Entrevistadora: María Eugenia Jung
Salto, febrero de 2013
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Edgar Lanza: Abogado salteño; miembro fundador y presidente de la Asociación
Estudiantil Gustavo Adolfo Volpe. Perteneció a
las primeras generaciones de
estudiantes de los Cursos Universitarios de Derecho y Notariado dictados en Salto.
Edgar Lanza: (…) absolutamente secundario, esta casa está en la calle Brasil, está a dos
o tres cuadras del corazón de la ciudad digamos, de la plaza más importante.
María Eugenia Jung: yo pasé el año pasado por esa casa, buscandolá…
E.L.: ahora uno se olvida, pero después que fueron los cursos, fue la Residencia Oficial
del Intendente de Salto, porque esta casa era de una señora muy rica que había viajado
con su esposo, uno de los primeros oculistas de Salto y había hecho una fortuna, y había
viajado a Italia, viajaban muy a menudo.
M.E.J.: ¿Cómo era que se llamaba...?
E.L.: Maldini, ella es la viuda del Dr. Maldini, el nombre ya lo olvidé. Viajaban a
Europa y una vez estando en Florencia, el Sr. Maldini muy rico, le gustó una de esas
bellísimos residencias florentinas y pagó por el plano y se trajo un plano de una
residencia; llegó a Salto, compró un terreno frente al río, que también frente al Club
Remeros y construyó una casa empinada, se entra con un límite luego desciende por una
especie de... es hermosa, y es igual, aunque ahora debe de tener cambios, pero en lo
estético y en la apariencia física a ese palacete florentino. Cuando termina la casa, de
construir la casa y la van a ocupar, se muere Maldini. Y la viuda dijo: “con esta casa no
quiero saber nada, la odió. Y la compró un hombre muy rico, otro estanciero, Santana,
que era ingeniero agrónomo, un hombre muy rico, la compró y ahí nació su familia. Y
ella se mandó a hacer esta casa, y acá la enrejó toda y puso, esto es un busto de
[Edmundo] Prati. Prati es el mismo autor del Artigas que hay en la Plaza Artigas de
Salto y creo que es la imagen de un indígena o algo por el estilo, que nadie la puede
robar, que hace como mil años que está acá, porque seguro hizo (...) y como encajó la
reja, nosotros la limpiábamos, que mucha gurisada pasaba y la pintaba, metían la manito
por acá y la pinturreajaban, viste... (risas). Cuando fallece la señora hace un testamento
en beneficio del Estado o de la Intendencia no me acuerdo...
M.E.J.: De la intendencia debe haber sido, no?
E.L.: pero el Estado Nacional le regala esta casa o comodato, no sé cómo, a la
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Intendencia de Salto, y la Intendencia de Salto no la tenía en nada, el primer destino
que tiene esta casa es el de ser Sede de los Cursos Universitarios, porque estaba como
cerrada, porque ella llegó a vivir acá por supuesto, la Sra. de Maldini, muchos años,
pero cuando fallece y por supuesto se abre el testamento, viste que los bienes públicos
tienen un trámite complicado, pero cuando se hace en concreto la casa, se la dona a la
Intendencia y, cuando se abren los Cursos Universitarios en Salto, yo no quiero
olvidarme de una persona, de una abogada, la Dra. Sara Pandolfi, el alma mater de este
movimiento. Era una abogada soltera, que vivía frente a la Plaza Artigas, era profesora
de Educación Cívica y Democracia - esa materia daba ella, que siempre daban los
abogados en Salto y ahora se llama Educación Cívica y Civil - del Liceo Politécnico
Osimani y Llerena.
M.E.J.: yo lo hice en Dictadura y se llamaba Educación Moral y Cívica...
E.L.: Bueno, esa materia que tu tuviste que llamaban Moral y Cívica, entonces enseñaba
la Constitución, brevemente, no?, Constitución, leyes sociales, los derechos, la
estructura del Estado y ella es profesora de liceo en esa materia, y cuando estando
nosotros en preparatorio, se empieza el Movimiento, nosotros los estudiantes que
íbamos a ser, digamos, los destinatarios de esa obra que éramos los estudiantes de de
preparatorio de Derecho, nos íbamos incorporando, pero simultáneamente, yo era
Presidente de una Asociación Estudiantil, la Asociación Estudiantil Gustavo Adolfo
Volpe, porque había dos asociaciones: la Asociación Osimani y Llerena y la Asociación
Estudiantil Gustavo Adolfo Volpe.
Volpe fue un muchacho que tenía una vida, allá por la década del 50, un tipo muy
vinculado a la Asociación Cristiana de Jóvenes, pero más que nada a las labores sociales
que hacía la Asociación Cristiana, iba a los barrios más pobres y llevaba Educación
Física y enseñaba a jugar al básquetbol y al football, bueno todas esas cosas de tipo
social que la Asociación Cristiana tenía en los barrios más modestos de Montevideo;
M.E.J.: y de Salto?
E.L.: No, Gustavo Adolfo Volpe estamos hablando.
M.E.J.: Ah! Él era montevideano?
E.L.: Él era montevideano; sus padres eran dos profesores de Educación Física, expertos
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en cosas de campamento y recreación campamentil, y tenían este único hijo, estudiante
de Medicina, un tipo excelente, un día en un barrio lo intentan asaltar, una cosa así, y lo
matan; y en realidad, se convirtió en un símbolo de las víctimas de lo que en aquella
época se denominaba la delincuencia infanto – juvenil, porque quien lo mata a Volpe, o
quienes lo matan al menos, eran chiquilines, para que veas que el problema de la
minoridad delincuente tiene al menos en este país, muchísimos años. Y Volpe se
transformó en un ícono, una víctima y se derivaron un gran movimiento que yo integré
también, movimiento por la recuperación, y que aún existe, Movimiento Nacional
Gustavo Adolfo Volpe , que está vinculado a la recuperación de los jóvenes infractores y
estaba muy vinculado, en ese momento, al Consejo del Niño, se visitaban las sedes de
los Consejos del Niño, se hacían campamentos en verano en distintos lugares donde se
llevaban esos niños, ese Movimiento Volpe hizo que la figura de Gustavo Volpe fuera
un ejemplo de joven, de joven entregado a la recuperación de problemas sociales, y
nosotros en Salto, cuando nos desprendimos de la Asociación Osimani...
M.E.J.: y por qué se desprendieron?
E.L.: porque no tenían vinculación con el Movimiento Estudiantil, en aquel momento la
FEUU tenía una especie de dependencia que se llamaba FEI, Federación de Estudiantes
del Interior.
Y nosotros que no éramos nada de izquierda, porque en aquella época no teníamos ni
idea bien lo que era izquierda y derecha, fundamos una Asociación con espíritu más
reivindicativo de las cosas estudiantiles y le pusimos el nombre de Gustavo Adolfo
Volpe, porque ya como te digo, se había transformado en una especie de ícono. Una
figura ejemplar de lo que tenía que ser un joven. Entonces en ese momento, cuando se
funda la Asociación, fue en el 56, yo tenía 16 años.
Entonces: se fundó una Asociación, y bueno: gran conmoción, porque la Osimani
Llerena decía: “Cómo? Dos asociaciones?”. Tal es así que el Director del Liceo, Don
Domingo Iribarne, nos llama a los que estábamos, que casi todos somos los que estamos
acá, nos llama a Sofildo della Vechia, a Carlos Techeira, a Miguel Musé, que acaba de
morir, que era el Gdo. 5 de Oncología de la Facultad, que murió hace tres meses, a mí,
bueno, a los cabecillas, digamos, de este movimiento llamado Asociación Salteña de
Estudiantes Gustavo Adolfo Volpe. Estaba Miguel Martel también, -médico, fue casi
fundador de la Cátedra de Neonatología-, que también, están todos veteranos, porque
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tienen la edad que tengo yo, setenta y dos años, (…) Ese movimiento estudiantil,
empieza a tener contacto con la FEI, que la FEI y la FEUU eran sinónimos de
comunismo, ya en esa época, sin Cuba, eh?
M.E.J.: bueno, esos son los años antes de la sanción de la Ley Orgánica
E.L.: de la Ley Orgánica Universitaria, seguro. Entonces cuando la FEI iba, los recibía
la Asociación de Estudiantes de Salto, (…) igual los Errandonea, Alfredo Errandonea,
que luego fue un gran sociólogo y su hermano Jorge Errandonea, que era un hombre
vinculado estrechamente a lo que hoy es la Facultad de Artes, se llamaba la Escuela de
Bellas Artes -después yo me vine a mudar a dos cuadras de ellos en la calle Martí-. Allá
fueron a darle línea, no? Incluso cuando había congresos interdepartamentales
llamémosle fuimos a Colonia, con la FEI, seguro, nosotros no éramos ni de derecha ni
de izquierda, si éramos gurises estudiantes...
M.E.J.: la FEI pertenecía orgánicamente a la FEUU?
E.L.: yo creo que sí, que era un derivado de la FEUU, no? Que tendía a hacer un
trabajo, llamémosle gremial, con gente que no podía estar en la FEUU, porque la FEUU
era universitaria y nosotros éramos de secundaria, es decir, yo pienso que
inteligentemente quien pensó la FEI, la pensó con la idea de establecer un nexo de unión
entre los estudiantes secundarios y los estudiantes universitarios; y más que nada
éramos gente que estaba ya más en cuarto o en primero de preparatoria, cuando
fundamos la Asociación, estábamos nosotros en cuarto, en el 56. Y la idea de la unión
nacional es vieja en el Uruguay con muchas cosas, yo creo que Uruguay es un país muy
lindo entre otras cosas por eso, por el sentido nacional que tiene, siendo un país tan
chiquito, quizás la organización más importante social en el Uruguay, hayan sido los
partidos políticos, desde el siglo XIX, no? No sé qué otras cosas nacionales había que
no fuera un partido político, no hablo del Estado por supuesto, de la parte jurídico institucional – estatal no, que esa naturalmente tiene un toque nacional, evidentemente
una esencia nacional, pero, organizaciones de tipo nacional, los sindicatos no llegaban a
todo el país, era el partido político, el partido político era el colorado en Salto, en
Rivera, en Rocha y en Montevideo, no hay que olvidarse que [José] Batlle la única vez
que fue diputado, salió diputado por Salto, (risas), estamos orgullosos por Salto. Esas
formas que tenemos de elecciones nacionales, yo creo que la idea nuestra, ni me
acuerdo hace tantos años, era vernos como estudiantes del Uruguay, no de Salto, y
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además porque había reivindicaciones: el liceo nuestro tenía una dirección de hacía
muchísimos años de un hombre, muy buen tipo, Don Domingo Iribarne, era abogado,
vivía a 200 metros del liceo, y era un Director a full; no lo cambiaban nunca, yo entré y
siguió el de Director, era como un Director vitalicio; y por lo tanto, ejercía un poder
muy personal. (…) Entonces, esa asociación vinculada a la FEI, toma reivindicaciones,
hacemos paro, por ejemplo: cuando la Ley Orgánica, en el 58, le hicimos un paro que el
Director salió a la puerta y decía: “Pero señores, que tienen que ver ustedes con la Ley
Orgánica?” Y la Asociación Osimani y Llerena, que no tenía casi vida, empezó a
cobrarla, como reacción a nuestra aparición; bueno, quisimos ocupar el liceo, y
quisimos llegar a la huelga, y me acuerdo que con un compañero, que es abogado
también, de los primeros cursos, el Dr. Carlos Techeira, el “Gordo”, hicimos que la
gente no entrara y nos pusimos en la puerta porque la gurisada de primero de liceo, de
12 años...
M.E.J.: eso fue en el 58?
E.L.: eso fue en el 58...
M.E.J.: hubo algo similar en la década del 60, en el 60 por las luchas por el presupuesto
E.L.: en el 60 yo ya no estaba en el liceo, yo entré en el 59 a la Universidad. (…)
cuando escuchábamos los discursos (...) y no quisimos que entrara gente y los gurises
querían entrar, me acuerdo que el “Gordo” Techeira, que era un rancho de grande, en la
puerta hace así, te lo digo, se paró: “Acá no entra nadie”. Los brazos que eran como
remos, (risas), giraba el “Gordo” en la puerta y claro, no entraba nadie (risas) porque la
gurisada más chica a veces los llevaban los padres, estamos hablando de hace 60 años
atrás; entonces esta Asociación nuestra estuvo muy vinculada a fenómenos nacionales;
saltamos del horizonte departamental y tuvimos una visión más global de las cosas
M.E.J.: de cualquier modo ahí, cuando ustedes se empiezan a movilizar por los cursos,
yo lo que vi en la prensa fueron intentos como de unificar los estudiantes propios de
Salto con la Asociación Osimani Llerena, con los estudiantes católicos…
E.L.: exacto, y ahí formamos una agremiación que yo la presidí. Yo fui el primer
presidente de un grupo integrado por las tres asociaciones.
M.E.J.: que hubo disputas o discusiones sobre si los católicos podían o no podían
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entrar?
E.L.: si, porque aquí nos separamos de la FEI, porque la FEI estaba en desacuerdo con
la Universidad del Norte o con el fenómeno de descentralización, no sé cómo llamarlo.
Pero estaba en desacuerdo.
M.E.J.: pero no llegaron a separarse?
E.L.: no, no…Yo, cuando hice el discurso, en la Plaza Artigas, me acuerdo que había
ido Errandonea de la FEI y yo dije, algo más o menos parecido a esto: “ésta vez le
decimos a los compañeros de la FEUU y de la FEI que no estamos con ellos, que
estamos en contra, que no entienden este movimiento”; me aplaudían, hasta hoy me
acuerdo, cuando estando presente Errandonea; después que nos contaron que cuando
vino a informar acá decía: “ustedes no saben que apasionamiento hay en Salto de los
estudiantes y de la “Volpe” con la Universidad del Norte”; el Director del Liceo me
corrigió, porque salió publicado en el diario el discurso, y el Director del liceo me llama
y me dice: “No se dice ‘vuelta’, se dice esta ‘vez’” (risas) Nunca me voy a olvidar...
(risas) me retó por eso el Director, no éramos, no éramos expertos, éramos gurises; y
entonces, hubo un proceso de unidad de todo el movimiento estudiantil, porque había
una Asociación de Estudiantes Volpe, una Asociación de Estudiantes Osimani Llerena y
una del Liceo Nocturno, porque en Salto era muy tradicional, un liceo nocturno muy
prestigioso, muy numeroso, de noche vos pasabas por el liceo, -que era el mismo que
en la mañana y en la tarde, y funcionaba en el mismo local, un lindo predio, precioso
liceo, ahí fue mi madre en al año 30 y ese liceo debe ser del año 20; va a estar
cumpliendo 100 años, y era muy funcionalM.E.J.: es que en la historia de la formación del Liceo Nocturno también tuvo lo suyo,
porque fue una movida también de la gente de Salto...
E.L.: Pero fue anterior a mi generación...
M.E.J.: no, ya se... pero digo hay como tradición en Salto de generar este tipo de
movimientos
E.L.: si, si. Y me acuerdo que en el Club Chaná, un día nos reunimos todos, o en el
Universitario, no me acuerdo cuál de los dos, nos reunimos las tres Directivas y
fundamos un grupo de apoyo...
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M.E.J.: la UDAES, puede ser?
E.L.: La UDAES puede ser, la Unión de Estudiantes de Asociaciones Estudiantiles de
Salto; y yo fui el primer Presidente.
M.E.J.: y los católicos finalmente quedaron fuera?
E.L.: no me acuerdo para nada de eso... (risas)
M.E.J.: y la Asociación Américo Vila de qué se trataba?
E.L.: La Américo Vila ya estaba muerta. Porque Vila fue un Director del Liceo, también
como Iribarne que duró como mil años, y gente que no estaba de acuerdo con la
Osimani Llerena, también anteriormente fundó la Vila, entonces se fundió, al menos en
mi época no tenía ninguna trascendencia, la que tuvo trascendencia fue la Asociación
Volpe, que después también murió, cuando nos fuimos nosotros, los fundadores, medio
que murió todo también.
M.E.J.: si, pero después se revivió bastante, la Asociación Osimani Llerena agarró
fuerza y me da la impresión de que, por lo que pude ver o entrever, como que albergó
en su seno distintas corrientes, las más radicales hacia la derecha…
E.L.: porque este movimiento, ahora lo juzgo por la Universidad del Norte fue tomado
por la derecha. Nunca me voy a olvidar de que en el Ateneo de Salto, en el año 1959,
cuando ya estaban gobernando los blancos, el Ministro de Salud Pública era el Doctor
Carlos Estallano, gran médico de derecha, y en el discurso del Ateneo dijo -no recuerdo
exactamente, pero la idea era esta-: “tenemos que fundar esto en el interior porque la
gente, los estudiantes de Montevideo están perdidos, ya tienen la cabeza podrida”. No
sé cómo lo dijo, la palabra “podrida” si sé que lo dijo; porque seguro, era gente, los
blancos, que seguro habían visto todo el movimiento de la Ley Orgánica de la
Universidad, que al poco tiempo viene con la Ley de presupuesto; y ahí va y “aparece”
Cuba, y digo, si usted se pone a pensar en ellos, ese 59 fue un año... yo recuerdo que el
discurso de él, a nosotros no nos impactó mucho porque no teníamos idea, no teníamos
experiencia política como para poder pujar políticamente este discurso tan agresivo, tan
de derecha agresivo, como fue el del Dr. Carlos Estallano que no sé cómo llegó a ser el
orador de ese acto, eso fue en el 59, porque ya estaban gobernando los blancos, la
elección fue en el 58, en la que yo voté a los batllistas, y pierde el Partido Colorado.
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M.E.J.: en el 59 o 60, fue el discurso en el Ateneo?
E.L.: no recuerdo.
M.E.J.: porque en el 60 – 61, hay un movimiento importante y algunos sectores blancos
empiezan a impulsar la posibilidad de una Universidad privada.
E.L.: de eso no sé nada. La sociedad salteña en general, tenía dos grandes cosas, los
cursos universitarios y Salto Grande, el movimiento por Salto Grande, fue muy grande,
me acuerdo que los autos de Salto, en sus vidrios delanteros y traseros decían: “Salto
Grande ya”, “Salto Grande”, es decir, la idea de promover la represa se convirtió en un
movimiento importante, te lo digo porque un tío mío había sido hasta el 58 - 59,
Presidente de UTE, en el período de Luis Batlle, cuando gana en el 54 el Partido
Colorado, él compitió por la Presidencia con Luis Batlle y perdió, entonces Luis le da la
presidencia de UTE y él es salteño, entonces me acuerdo, cuando mi tío iba a Salto, a
veces llegaba y había pancartas que decían “Salto Grande ya”, porque seguro, la UTE
era la que tenía que hacer la represa porque estaba por supuesto, monopolizada por el
Estado la generación de energía.
Entonces todo eso funciona al mismo tiempo, la Volpe, la Universidad del Norte, Salto
Grande, y es lo que supuso el cambio político porque en Salto, que era un viejo
departamento batllista, perdió también, el único departamento que queda colorado en la
elección del 58 es Artigas, tanto así que le decían “Ansina” (risas) porque se habían
quedado solo con Artigas (risas);
Fue un cambio muy grande para el Uruguay de aquella época, ahora, después de los
cambios que hubieron acá, aquellos parecen “cambiecitos”, pero todo fue muy
fermental; y esta Universidad del Norte, estos cursos universitarios, (…) yo no sé si
medimos nosotros la importancia que tenía como proceso descentralizador de la
enseñanza terciaria, no creo. Yo no creo que a los 16 - 17 años, mis compañeros y yo
tuviéramos una visión tan de proyección histórica, estratégica, ideológica, no. Yo pienso
que éramos mucho más sencillos: queríamos tener cerca de nosotros un lugar donde se
impartiera enseñanza universitaria, punto. No tenía una componente ideológica, o
política, o como la tiene hoy, el Estado tiene que descentralizarse; todas cosas muy
positivas, -es decir, alguien puede tenerla-, pero los que nos lo promovimos no teníamos
una visión ideológica, yo le llamo ideológica y vos sabrás entender que es lo que quiero
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decir; es decir, política, ideológica, de proyección de futuro. No como la que se ha
hablado ahora, del Instituto Técnico del Interior, que también, macanean que da miedo,
porque cuando yo los escucho, parece que estuvieran inventando el agua fría... no, están
exagerando... “El futuro del Uruguay depende de esa Universidad... y si esa
Universidad falta...” No, no... por favor!, se acabó, hoy el éxito de una nación depende
de... como mínimo de 25 cosas (risas) nunca de una sola, pero si, cuando lo escucho a
[José] Mujica tener un discurso demagógico, me resulta chocante, cuando lo escucho a
él hablar de ese Instituto, en cambio me quedo mucho más tranquilo cuando escucho a
[Antonia] Grompone, que es una de los miembros del Consejo Directivo de ese
Instituto, la escuché el otro día y me pareció una maravilla lo que dijo, porque es
racional. No: “Ay, si no sale esa Universidad, nos quedamos atrás... el resabio
tecnológico!” Yo tengo una gran admiración por mi Universidad, por la UdelaR, yo la
adoro y la sigo adorando y sigo creyendo que sin ella... es la columna vertebral de la
educación científica y más avanzada del país, no la Católica, ni la ORT, si existen, pero
borrá la UdelaR del país y ahí sí que retrocedemos al siglo XVII; o la enseñanza pública
o la misma UTU, yo tengo una gran admiración por la UTU, y la está en Salto, yo asistí
a unos cursos de la UTU, cuando éramos estudiantes dirigentes de la Asociación,
nosotros quisimos también vincularnos a la Universidad del Trabajo, -en ese momento,
Escuela Industrial-; porque además muchos compañeros míos de la escuela, nos
derivábamos al liceo y otros a la Escuela Industrial y yo veía que yo estaba terminando
el liceo y otros ya tenían su taller propio, ya eran mecánicos, ya estaban trabajando, es
decir, estoy hablando hace 60 años atrás!, era formidable lo que hacía esa Escuela, y lo
sigue haciendo hoy la UTU, yo tengo una gran opinión de la UTU, y creo que juega un
gran papel en el desarrollo científico y técnico y tecnológico fundamentalmente del
Uruguay.
M.E.J.: cuántos años hiciste los cursos universitarios? Entraste en el 59, verdad?
E.L.: no, había un solo año en mi época, el primero.
M.E.J.: el primero sí, porque la idea era instalar el primero y el segundo?
E.L.: seguro, pero instalamos el primero.
M.E.J.: y cómo funcionó?
E.L.: funcionó muy bien, éramos poquitos; había cuatro materias en primer año:
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Derecho Civil, Derecho Romano, Derecho Constitucional y Sociología.
M.E.J.: las mismas que acá en Montevideo?
E.L.: seguro si las mismas. Porque además tenía un curso privado. Era como un instituto
privado.
M.E.J.: si, claro... y podías hacer Derecho porque en realidad, tenía cursos libres.
E.L.: no, no, por eso, si fuera Medicina no podíamos.
M.E.J.: de hecho Ciencias Económicas no lograron hacerlo
E.L.: no, no. Porque había que asistir regularmente a determinados cursos; pero la
Facultad siempre fue libre, vos podes inscribirte en la Facultad y no pisarla.
Teóricamente vos podes tener un abogado que nunca entró a la Universidad a una clase,
entrando solamente a dar el examen, excepto en tres materias, en la Práctica Forense,
ahí tenía que asistir, en los 27 exámenes que tenías que dar, eran los tres últimos años de
Facultad la Práctica Forense, la parte práctica. Entonces fue, Derecho Civil, Derecho
Romano y Derecho Constitucional, no logramos que fuera el profesor de Sociología,
que en aquel momento la Cátedra estaba a cargo de [Isaac] Ganón y del Dr. Aldo Solari.
M.E.J.: y por qué no fueron? Porque Ganón fue un impulsor de eso...
E.L.: no me acuerdo, la verdad es que no sé por qué.
M.E.J.: es raro que no haya ido porque Ganón realmente fue (…) incluso cuando fue el
censo universitario del año 60, que él estuvo a cargo de eso, una de las cosas de las
cuales era partidario, aparte del diagnóstico, era sobre la descentralización universitaria.
E.L.: y más aún, Ganón era de Salto. Ganón era de familia salteña. Yo, supongo que
Solari, -libros con los que estudiábamos nosotros, porque a la materia la estudiamos
libre por supuesto, y estudiamos todo Solari, no estudiábamos una gota de Ganón,
Ganón estaba un poco desprestigiado como sociólogo-, Solari, era más joven, tenía otra
formación, para mí eran sus libros sensacionales; yo aún recuerdo las lecturas de Solari
y a mí me conmovieron, si hay una materia que a mí me cambió, fue haber estudiado
sociología en Solari, nunca me voy a olvidar cuando él reconoce a los fundadores de la
sociología como ciencia universal, pone a Comte, Augusto y a Carlos Marx, y en el
Uruguay, él pone a José Pedro Varela y a Ángel Floro Costa, que ahí entendí por qué
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había una calle (risas) yo no sabía por qué... nunca leí nada de Floro Costa, pero me
gustaría porque Solari entiende que fue uno de los fundadores de la ciencia sociológica,
de la sociología uruguaya. No sé por qué no lo logramos porque nos visitaron todos los
que fueron eran grado superlativo; los que hoy denominaríamos un Grado 5; el Dr.
Francisco del Campo era un maestro del Derecho, los libros con los que estudiábamos y
estudiaban en Montevideo, eran los de él, era hijo de otro eminente jurista, él también lo
era; chiquitito, simpático, bueno, comunicativo; después fue el Dr. [Enrique] Estrázulas
Rodríguez Larreta, casado con Guma Zorrilla, hermana de China [Zorrilla], era un
excelente profesor, muy comunicativo, muy amigo de los estudiantes, y después llegaba
Don Evangelio Bonilla, el color de Bonilla era blanco, pálido, parecía que no tomaba
sol... (risas) cuando salía a la calle, se escondía la cara, era regordete, de hablar pausado,
no te atemorizaba, pero te generaba una especie de distanciamiento muy grande, y la
primer clase nos la dio “Panchito” Del Campo, nos enamoramos de él al instante
M.E.J.: era los sábados, no?
E.L.: seguro, él llegaba los viernes de noche, lo íbamos a esperar, a la Onda, que no
había terminal ni nada, estaba el local de la Onda ahí... lo esperábamos allí
M.E.J.: luego la Onda colaboraba con los pasajes o algo de eso, no?
E.L.: lo pagábamos todo nosotros, el pasaje lo pagaba los cursos universitarios porque
le cobrábamos a la gente, era una Asociación que se sostenía con el aporte de la
Intendencia que fue muy importante, no solamente porque nos dio la casa sino porque
creo que nos daba una partida mensual, que no me acuerdo cuanto era
M.E.J.: en el 60 o 61 lograron un subsidio del Ministerio de Educación y Cultura
E.L.: ah, mirá vos, no me acordaba; en mi época todo era a pulmón. Llegaba, lo
llevábamos al Hotel Salto, ellos quedaban esa noche allí, tomaban el ómnibus de las 56 de la tarde, llegaban después de unas 5 – 6 horas que demoraban el viaje, entonces, los
llevábamos al Hotel, a veces, cenábamos con él, pero no podíamos porque teníamos que
pagarnos nosotros la cena que no teníamos plata y los cursos tampoco tenían para
pagarnos a nosotros, entonces nosotros nos íbamos y al otro día de mañana lo íbamos a
buscar, el hotel quedaba a dos cuadras de los cursos universitarios y no me olvido nunca
del “Gordo” Techeira, el “Gordo” había llevado el mate, no? Y éramos 6 o 7, un
hermoso salón, habíamos comprado unas sillitas.
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M.E.J.: eso ya en esta Casa?
E.L.: si, ya en esta casa. Unas sillitas con el banquito adosado, no? Entonces el “Gordo”
Techeira que era un tipo grandote, como yo te digo, muy campechano, le dice: “Doctor,
-yo no sé a cuál de ellos le dijo- Doctor, dice, le queremos pedir una autorización”.
Porque además seguro eran las 8 de la mañana del sábado, no? Entonces dice: “nosotros
estamos medio como acostumbrados a tomar mate y no sé si usted va a permitir”,
entonces, silencio, y dice el profesor: -que no sé cuál de ellos era... creo que Bonilla o
Del Campo-, dice: “bueno, pero con una condición eh? (risas) Que de vez en cuando me
conviden con uno”. Casi nos levantamos para darle un abrazo (risas), porque además,
seguro, éramos 6 o 7 con un señor ahí adelante, por supuesto que venían todos de traje y
corbata, nosotros íbamos vestidos así nomás, como íbamos al liceo, sin corbata, sin
camisa o lo que fuere y ellos, como viejos abogados, viejos profesores, de corbata,
después se la sacaban, pero llegaban de traje y corbata; no porque fuera obligatoria, era
su costumbre no? Empezamos a tomar mate, cebar, y empezó a hablar y yo nunca había
visto una cosa así, cuando entré a primero había como 25 - 30 gurises, después toda la
escuela fue así, fue lindísima, pero con mucha gurisada; en secundaria, lo mismo, en el
liceo, en preparatorio, bueno... pero éramos como 15 o 20, y así 5 o 6... que yo recuerde
eran “Carlitos” Techeira, “Carlitos” Orihuela, Sofildo Dellavechia, Leopoldo Osorio,
Betty Elizaicín, Dardo Pérez, Leopoldo Osorio, César Albini, yo, y me podré estar
olvidando de un par, si me olvido, porque tengo buena memoria (risas) como todos los
viejos...
M.E.J.: y después vinieron a rendir acá a Montevideo?
E.L.: terminado el año vinimos a rendir, la primer materia que rendimos fue Civil, en
una mesa que no integraba nuestro profesor y yo te diré que no sé si éramos bien
mirados, porque éramos los que veníamos de aquella Universidad derechona, del que
había hablado Estallano, “Montevideo está podrido” (risas), te lo resumo así, no? No
nos veían con agrado, no, tengo la impresión aunque nunca nos dijeron nada, además
para ellos éramos estudiantes libres, claro, nuestro profesor privado era el Grado 5, Don
Francisco Del Campo, salvamos todos, menos uno.
Ese día habíamos venido, Sofildo, “Carlitos” Orihuela, el “Gordo” y yo, vinimos cuatro,
no vinieron todos; otros vinieron en otro momento, el “Gordito” Techeira creo que no
vino con nosotros; éramos nosotros cuatro: Sofildo, “Carlitos” Orihuela, el “Gordo”
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Albini y yo; después, la segunda materia, fue Constitucional, que nos la tomó [Héctor]
Gros Espiell - que fue Canciller de la República, blanco-, estaba presidida acá en
Montevideo por él, no estaba nuestro profesor, y salvamos todos también, ahí no me
acuerdo si perdió alguno, pero, Sofildo, “Carlitos” Orihuela y yo salvamos, eso fue en el
período de noviembre y en diciembre dimos Derecho Romano, que me acuerdo, ah!
Que patinamos, el que nos tomó el examen el Dr. Meyer, que era el segundo de Bonilla,
nos tenía bronca, -yo creo que nos tenía bronca-, y paso yo, - no se en que momento
paso, pero no fui el último-, y anduve horrible, no anduve bien y me hacen un segundo
llamado, viste que hacen un segundo llamado a ver si te pasan o no te pasan?
M.E.J.: si...
E.L.: pero que suerte tuve! (risas) el anterior a mí, había dado como bolilla libre, viste
que había lo que se llamaba la disertación? Que vos sacabas una bolilla, disertabas, eran
cinco – diez minutos, solito y después te hacían las preguntas, me hacen la pregunta que
había sido la disertación del anterior (risas) entonces yo lo había escuchado, pero, si me
lo hubieran preguntado sin escuchar, me salvó Sofildo! (risas) salvé raspando Derecho
Romano, y en febrero dimos Sociología, y en Sociología estaba Solari en el Tribunal
estaba el Dr. Solari, catedrático, salvamos también, estos cuatro, salvamos las cuatro
materias, entramos a segundo sin materias.
M.E.J.: y ahí se vinieron para Montevideo?
E.L.: “Carlitos” Orihuela y Sofildo se vienen para Montevideo, y yo me quedo en Salto,
por qué me quedo en Salto?, año 60, porque al venir a Montevideo me empecé a meter
con política y eso... y estaba Cuba, y cuando llego a Salto se forma el Movimiento
Juvenil de Apoyo a la Revolución Cubana, así se llamaba y me nombran no sé si
presidente o secretario, no me acuerdo que era, y yo me quedo a militar, ahí empecé a
militar (risas) en 1960, y eso que yo en el 59 no era partidario de Cuba porque yo era
enemigo de la pena de muerte como lo sigo siendo al día de hoy con toda la pasión del
mundo, enemigo total declarado de la pena de muerte y a mí el paredón no me gustaba,
y yo no era partidario de eso en Cuba, no me gustaba, pero luego al ir a Montevideo, vi
otro aspecto de la cosa y me convertí, y allá se enteraron los compañeros, más que nada
los compañeros del partido, porque yo era de una familia muy conocida, yo soy de una
familia muy conocida de Salto…
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M.E.J.: por qué? Qué hacían?
E.L.: porque un tío mío, Lanza, fue presidente del Consejo de la Constitución del 16, él
fue Presidente, fue Consejal a los 24 años, -fue el Consejal más joven de Salto-, después
Presidente del Consejo de Administración Departamental o Consejo Departamental
como se llamaba, después fue diputado por Salto, era diputado cuando el golpe de
Estado, cuando disolvieron las Cámaras lo llevaron preso y lo meten en la Isla de
Flores, entonces él había sido Concejal y fue votado diputado; el apellido Lanza, era un
apellido político muy conocido por este tío mío, luego, pasa la dictadura y en el primer
gobierno democrático del 42, en la elección del 42, él es elegido Intendente y en el 46 es
reelegido Intendente; y mi padre era edil…
M.E.J.: muy vinculados al batllismo...
E.L.: pero además socialmente era, porque unos tenían un comercio, otros tenían otra
cosa; y por mi madre, eran más que nada productores rurales, mi abuelo tenía chacra...
M.E.J.: qué familia eran?
E.L.: Rederman. Tenía una familia muy numerosa, muchos tíos, yo que sé... tuve 6 o 7
tíos Lanza, porque 12 tíos en total y eran como 40 primos, entonces seguro era
imposible que en una ciudad chica no te conozcan, no? Y mi madre era maestra, por lo
tanto pasaba mucha gente por su clase, mi padre era político con muy buen talante, tenía
amigos en todos los partidos, asique bueno, y yo mismo había sido ya Presidente por
tres años de la Asociación Estudiantil, por lo tanto también tenía mi propio prestigio
(risas), por lo tanto el apellido Lanza y mi propio nombre, en aquel momento en Salto,
el Partido (…) tenía ciento setenta votos
M.E.J.: y vos ahí te afiliaste al partido?
E.L.: no, no. Pasan muchos años.
MJ: seguiste militando en el partido de apoyo a Cuba?
E.L.: si, y en el 62, cuando se funda el Fidel, me hago del Fidel, pero ya estaba en
Montevideo, ahí era harina de otro costal, no es la historia de Salto. En el 61 me vengo
para, para Montevideo a estudiar, pero todos esos años no fui a los cursos universitarios
porque no había clases de segundo año.
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M.E.J.: claro, pero en el 61 fuiste a la Facultad de Derecho después, cuando te viniste
para Montevideo?
E.L.: si, vine a la Facultad de Derecho, me inscribí, después volví a Salto, porque yo era
libre; seguro, por razones más que nada políticas y ya en enero del 62 me mudé
definitivamente, se mudó toda mi familia, mis padres también se mudaron, porque
seguro mi hermano dejaba la Facultad (...) bueno, esta historia es así, a los cursos
universitarios, yo después les perdí la vista, les perdí... no sé qué suerte corrieron, me
olvidé, realmente si me preguntas: que pasó en el 62? no tengo la más pálida idea
M.E.J.: y te desvinculaste totalmente de Salto después?
E.L.: no, no… iba, pero no iba por estudio, iba al contrario, iba por razones políticas; yo
fui candidato a diputado por Salto, seguro, de pibes éramos 170 “Volpe” (risas), pero el
apellido, de acuerdo, al partido le importó mucho que un “Lanza”, de vieja estirpe
batllista fuera comunista, fuera en las listas de izquierda, donde estaban los comunistas,
la 1001...
M.E.J.: si, claro...
E.L.: y bueno, a partir de allí iba a atender la parte política de la 1001, siempre la atendí
yo en Salto; iba, me reunía con los compañeros, no del Partido Comunista, del Fidel...
M.E.J.: y eso hasta que año lo hiciste?
E.L.: Lo hice muchos años, porque después yo milité siempre en finanzas del Fidel, de
la 1001, y en el 71, el Partido, yo ahí ya era comunista, me asigna el trabajo del Frente
Amplio, yo soy el representante del Partido en la Comisión de Finanzas, y en el 72, me
nombran Secretario Nacional de Finanzas del Partido Comunista, sustituyo a [Eduardo]
Bleier, y es un cargo de gran responsabilidad porque estás en la Dirección; con una
promoción muy abajo, yo era muy joven, tenía 31 años, pero el Partido siempre
promovió jóvenes porque conmigo promovieron a otra gente joven en otros cargos.
M.E.J.: alguna idea de lo que ocurrió después durante el 68 con la JUP?
E.L.: ninguna, ninguna.
M.E.J.: porque la JUP tiene origen en los jóvenes, en la Juventud Salteña de Pie, en
Salto.
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E.L.: si, si.
M.E.J.: y ese Movimiento Pro Universidad del Norte, que se funda y que además divide
aguas con la gente que de alguna manera estaba asistiendo a los Cursos de Salto.
E.L.: cuidado, de eso no me acuerdo nada, absolutamente nada
M.E.J.: conoces a alguien que pueda o que haya estado?
E.L.: en ese período? Quienes pueden saber son: Sofildo Dellavechia que volvió a
Salto, en el 64 se recibe; “Carlitos” Orihuela volvió a Salto, “Carlitos” Techeira volvió a
Salto, tal es así que Carlitos Orihuela que era del PDC [Partido Demócrata Cristiano], cuando se funda el Frente Amplio, estamos todos juntos-, y en Salto sacamos un
diputado que es él...
M.E.J.: no logro que la gente salteña quiera hablar, es como una mancha negra, no?
Porque la Universidad del Norte, por lo menos la impresión que a mí me quedó, es que
el Movimiento Pro Universidad del Norte como movimiento, tiene un fuerte
sentimiento localista, y de búsqueda de la descentralización pero en el que confluyen
muchos sectores sociales y políticos, no tiene -como tú decías- no está ideologizado;
pero en el 68 hay un corte, entonces se conforma este movimiento que si uno ve, se
conforma con sectores que están más vinculados a los sectores conservadores y es que
en ese lapso que de la Asociación Osimani Llerena, surge la Juventud Salteña de Pie que
se va articulando en torno a la reivindicación de la Universidad del Norte, que coordina
actividades con el Movimiento Pro Universidad del Norte, que conforman las
Juventudes de Pie y la JUP se funda en el Ateneo de Salto...entonces claro, el tema de la
Universidad del Norte ha quedado como una mancha negra en...
E.L.: queda como entremezclado, pero...
M.E.J.: claro
E.L.: pero, yo te conté el discurso de Estallano del que lo recuerdo, porque lo oí y no me
impactó porque el discurso tenía visión ideológica pero efectivamente ya en el
comienzo la gente pensó que este movimiento, que esta forma de descentralizar, tenía el
contenido político- ideológico, para ellos, no?
M.E.J.: pero también para algunos sectores de la Universidad yo creo que no era lo ideal
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porque la Universidad estaba buscando, por la forma en que se estaba gestando este
movimiento que tendía más a reproducir una Universidad profesionalista, que en
Montevideo, algunos sectores vinculados al reformismo universitario, a las nuevas
generaciones que empiezan con Cassinoni y después siguen con Maggiolo estaban
intentando como desterrar de la Universidad con muchas discusiones internas, no?
Tratando de priorizar la investigación científica, entonces claro, ahí si uno ve, por
ejemplo, el crecimiento de la Universidad a la distancia, ve lo que es hoy la Regional
Norte, y ve lo que es hoy Paysandú, digo, en la época de los 50 – 60 parecen como
conformarse dos modelos, dos visiones de lo que debe ser la Universidad
descentralizada; porque, lo que hace Facultad de Agronomía con la Cassinoni, que es
como el proyecto reformista en miniatura y lo que pasa en Salto, que bueno, es como
reforzar esa vertiente profesionalista...
E.L.: porque en Salto había una Escuela Agraria...
M.E.J.: en San Antonio?
E.L.: una serie de materias se daban de la Facultad de Agronomía.
M.E.J.: que eran básicamente de técnicos, y lo de la Estación Cassinoni se da como
parte de una polémica de Facultad
E.L.: pero también los agrónomos pasaban un año en Salto, los estudiantes de
Agronomía, no por técnico, para recibirse con el título de Ingeniero.
M.E.J.: si, creo que ahí tenía que ver con la especialización que hicieron, porque la
Agrícola – Ganadera fue la que estaba, si, Agricultura en Salto...
E.L.: sabes por qué te lo digo? Esto me acuerdo porque estos gurises que venían de
todos lados, nos desplazaban a nosotros con las gurisas de Salto, me acuerdo... entonces
(risas) les teníamos una bronca, porque seguro, eran de todo el país porque la
Agronomía venía fundamentalmente del Interior.
M.E.J.: y vos no te acordás algo de la puja con Paysandú por el tema de generar una
Universidad?
E.L.: no, para nada.
M.E.J.: no pasa en el 56, pero en el 48, cuando se hace esto de lo de la piedra
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fundamental que va Luis Batlle, en Paysandú, el diario El Telégrafo, saltan
reivindicando la paternidad de la idea de crear una Universidad -que ellos llamaron
Universidad del Litoral-, y que bueno, finalmente Salto es el que consigue los recursos,
pero que en realidad quienes primero habían armado un proyecto para crear una
Universidad en el Norte habían sido los sanduceros, entonces siempre hubo, y en la
década del 40 sobre todo hay como una puja. Capaz te acordás de algo…
E.L.: yo creo realmente que el concepto de la descentralización, toda ella, no solamente
la de la enseñanza y particularmente la universitaria, todo lo de la descentralización
tiene una visión ideológica a partir de los 50–60, una visión ideológica pero de tipo
izquierda – derecha, no sé cómo decirlo, no sé cómo definirlo bien, porque el profesor
nuestro de Constitucional, Estrázulas Rodríguez Larreta, - te imaginás de donde
provenía-, una vez nos dijo, hablando del Sputnik: “una demostración de que la
ideología comunista, no es para esta Tierra es esa especie de afán que tienen los rusos
de conquistar el espacio, porque sus ideas no son de este mundo”. Nunca me voy a
olvidar porque quedamos conmovidos por la referencia que hizo, porque todo el mundo
estaba conmovido por el Sputnik, y por el primer astronauta soviético [Yuri] Gagarín.
Después, cuando yo me hice comunista, era... ay! Que, qué fuerte que es el
anticomunismo, no? De dónde nace? Fijáte vos que un profesor, con la cultura de él
porque era un tipo muy bien conceptuado. Él siempre iba de corbata y cuando se
sacaba... ah! Al mediodía, en esta casa hermosa, teníamos un parrillero que no teníamos
en nuestra casa, entonces siempre el viernes de noche comprábamos, nuestra familia nos
daba plata, comprábamos carne, chorizos, un litro de vino y eso... y almorzábamos con
el profesor, era maravilloso, era como otro mundo, es decir, terminábamos la clase...
bueno, a la hora parábamos, tomábamos unos mates, fumábamos unos cigarritos,
volvíamos a la clase, y al mediodía ya prendíamos el fuego, a la salida cuando
llegábamos ya había brasita, poníamos las cosas a hacer y nos quedábamos tomando
mate con el profesor afuera, conversando, a veces seguíamos conversando del tema de
la clase y a veces hablábamos de cualquier cosa, era maravilloso, era una Universidad,
no sé cómo decirte... campesina no es la palabra pero... con una cosa tipo aldeana, de
pueblito chico. Tanto es así que después cuando fuimos a estudiar la materia para dar el
examen nos dimos cuenta que habíamos aprendido poco, que esas cosas no nos habían
enseñado, porque Derecho Constitucional en el primer año, no es la Constitución, la
Constitución la estudiás en el segundo curso, al menos era así en mí época. En la
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primera época era todo teoría, teoría del gobierno, teoría del Estado, entonces era muy
teórico, y no podés payar en teoría, en la Constitución, bueno... la lees y decís el artículo
y a lo mejor no lo interpretas muy bien, pero, y que opina [Hans] Kelsen y que opina
Fresnares y la doctrina de “Fulano”... y, él era admirador de un gran profesor francés
que se llama Burdeau, pero que en Montevideo, en la Universidad, no lo llevaban
mucho y cuando nos fuimos, nos dimos cuenta que ese teórico, que esa corriente teórica
no era la que seguía la mayoría, ni la preguntaban, por eso tuvimos que volver a
estudiar, y qué hacíamos nosotros? Veníamos para una materia y después nos
sentábamos a escuchar exámenes de otra, y anotábamos las preguntas, éramos cuatro
anotando porque, seguro, nosotros veníamos de esas clases tomando mate y comiendo
asado con el profesor a una mesa: “si, cinco minutos”, y vos terminabas y se te acababan
las ideas (...)
M.E.J.: eran mesas especiales?
E.L.: no, no, comunes. Yo me inscribí, y una vez me dijeron: “Le faltan tres minutos
para los diez” y vos decías, bueno, yo llegué hasta acá, “Muy bien, quien empieza a
preguntarle? Está bien, vayase” Es decir, esa frialdad, comparada con lo que yo traía de
nuestros cursos, que tomábamos mate con el profesor, comíamos el asado (risas) a esta
cosa sí tan... no? Ellos arriba… Porque estaban todavía en la época que los escritorios
estaban arriba de una tarima y vos estabas abajo: “si señor, si señor”. Y de Salto a
Montevideo, cuando venía, me acuerdo cuando entraba a la calle Agraciaday decía: Ah!,
(risas), cuando estaba en la calle para mí Montevideo era como Nueva York, cuando
entrábamos con la Onda y entrábamos por la calle Agraciada, todo edificios altos, -todos
altos, todos altos, todos, altos- y en Salto había dos edificios altos nada más, el Hotel
Salto que tenía cinco pisos y el edificio (…) (risas) que estaba haciendo (…) que tenía
cinco, seis pisos, eran los más altos que habían... y el Correo, entonces cuando
veníamos los paisanitos de Salto, veíamos todo Agraciada, que tenía como cincuenta
edificios, nos parecía que entrábamos a un mundo... en la Facultad nos costó, no nos
daban bola.
M.E.J.: si, muy masificado...
E.L.: yo después no supe más nada de los Cursos Universitarios. Lo que logramos
después si, una vez, que abogados de Salto, me acuerdo de uno de ellos, nos diera
cursos y el Dr. Augusto Busch, del que no quiero olvidarme, un tipo sensacional, que yo
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no sé si llegó a ser Encargado de la Secretaría de los Cursos, fue, digamos, la figura
administrativa; pero como él se recibió de abogado también de veterano, él nos dio -a
mí no-, cursos de Derecho Internacional, que es el segundo año.
M.E.J.: y Raúl Avondet quién era?
E.L.: Raúl Avondet, Escribano, que pudo haber estado en esos cursos también...
M.E.J.: él estuvo junto con Sara Pandolfi y firmaban los dos como Comité Ejecutivo
Provisorio.
E.L.: me olvidé de Raúl Avondet, que después lo vi siendo actuario, fue actuario
muchos años de los Juzgados de Montevideo.
M.E.J.: y él era docente también en el LIPOLL?
E.L.: no, no... Raúl Avondet fue un tipo que empezó tarde, él era compañero nuestro, él
no fue profesor de nada, habrá sido profesor después, pero... él era mayor que nosotros
pero en su condición de estudiante.
(…) Sofildo un gran amigo, con Sofildo como era “Lavechia” y yo “Lanza” hicimos
todo el tiempo juntos, todo el liceo y seguimos la misma carrera, con el “Gordo”
Techeira no, la “T” estaba al final y Orihuela también, en los dos años de preparatorio
si nos juntaban a todos porque éramos pocos, -igualmente eramos como 15 o 20 en
Preparatorio-, porque había gente que seguía Escribanía. Yo sé que de esa generación, se
recibieron Orihuela, Carlos Techeira, Sofildo Lavechia, Dardo Pérez, yo... bueno, Raúl
Avondet, porque todos los demás no, Albini no se recibió, Leopoldo tampoco, Betty
tampoco, Hugo Carpanesi tampoco…
M.E.J.: los abogados se ve que eran bastantes en Salto...
E.L.: y si, y en todos lados es la profesión más numerosa, médicos y abogados. Ahora
abogados hay en Salto, el otro día me contaba un compañero, creo que hay 120; digo,
hay gente que no trabaja, no da para 120, seguro, hay gente que te acapara el 10% de los
casos.
(…) y todos mis profesores no eran profesores recibidos del IPA, yo que sé...
M.E.J.: ahora capaz que es más difícil...
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E.L.: no, pero igual tiene que haber. Mis profesores egresados, bueno, en esa época no
había nadie, pero, yo tuve grandes profesores, -en Filosofía mi maestro de 6to. año fue
mi profesor de Filosofía en 2do. de Preparatorio de Metafísica, era comunista, Ismael
Rodríguez-, yo siempre digo comunista me resulto ser fácil, mi maestra de 2do. de
escuela era simpatizante comunista, mi maestra de 4to....
M.E.J.: ves cómo te metían ideologías...
E.L.: era simpatizante de izquierda...
M.E.J.: infiltrados en la enseñanza (risas)
E.L.: mi maestra de 5to. año, te estoy hablando cuando yo tenía 9 años, ella después fue
la esposa del Presidente del Fidel, mi maestro de 6to. año, era comunista, mi primer
profesor de matemática era comunista, en 1er. Año de liceo, mi profesor de dibujo era
socialista, es decir que yo los admiraba, los quería mucho; después mis dos profesores
de literatura, los que más quise, tuve tres... dos de ellos eran comunistas, afiliados al
Partido, y que profesores!, el profesor de historia, del último año de Historia Nacional
de Preparatorio era Gavito Belto, que si no era comunista, andaba pegándole en el aro,
mi profesora de italiano, porque nos daban italiano en Derecho también, Margarita
Muñoa, la hermana de ella, vivió en Cuba, era actriz, que hasta dicen que fue amante de
Fidel Castro, hermosa era, Margarita era preciosa, la hermana de ella fue mi profesora
de italiano, también simpatizante...
M.E.J.: había unos cuantos la verdad...
(…)
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