El teatro inglés (Siglos XVI y XVII)

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T. 4. El Barroco y el clasicismo francés
1.
1.1.
El concepto del Barroco en la Literatura. La literatura española y su relación con la europea.
Concepto de Barroco. Contexto histórico. Rasgos generales
Se designa con el término Barroco, a un estilo artístico que marcó el período histórico que sucedió al Renacimiento
(entre finales del siglo XVI y finales del siglo XVII) y que tuvo sus repercusiones en todas las artes principales, tanto en
Europa como en los países hispanoamericanos. Se considera que el término deriva del portugués (“barroco”, que
significa “perla irregular”). En italiano, la palabra “barocco” significa “razonamiento retorcido”. Independientemente de
su etimología, la expresión barroco remite a una idea de extravagancia y de exageración, con un marcado sentido
peyorativo que alude a un rebuscamiento formal sin fundamento real.
El Barroco ha sido considerado un movimiento eminentemente español, que en otros países ni contemplan los
historiadores. Por ejemplo, los ingleses denominan a este período Renacimiento, y existen muchos motivos para ello;
por una parte, por su significado religioso debido a que España se erigió como reducto del catolicismo frente a la
Reforma, pues encarnó el espíritu de la Contrarreforma; por otra parte, por su decadencia socioeconómica ocurrida en
España, pues se desarrolló una falsa riqueza producida por el mercantilismo y ocultada por la afluencia de metales
preciosos aportados por América; la recesión económica se agravó por los efectos de la peste y las hambrunas, que
dieron lugar al surgimiento de una gran cantidad de menesterosos, marginados de la vida económica, que a su vez
dieron origen al prototipo social y cultural del “pícaro”. Mientras el Imperio Español se iba convirtiendo en una potencia
de segundo orden, surgían nuevas potencias europeas, Inglaterra y Francia, que desarrollaron economías reales y
terminaron por quedarse también con los metales preciosos. En particular, Francia aprovechó la creciente debilidad
militar española para expandirse sobre los territorios europeos españoles no peninsulares. La decadencia militar y
política del Imperio Español se inició con la derrota de la Armada Invencible (1588), y continuó con la sufrida por su
infantería en la Batalla de Rocroi, en Francia, el 19 de mayo de 1643, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en la
Paz de Westfalia de 1648 y en el Tratado de los Pirineos de 1659; y se prolongó al ingresar el Siglo XVIII, con la Guerra de
Sucesión.
Hay una serie de diferencias muy evidentes entre el Renacimiento y el Barroco. Mientras el arte renacentista es
esencialmente realista y se atiene a la apariencia objetiva, el barroco busca apartarse de esa apariencia, destaca las
formas irregulares y busca obtener un efecto llamativo a través de lo grotesco. Por ello tanto en las artes visuales como
en la literatura, recurre a las formas recargadas, caprichosas y sumamente elaboradas. Frente al realismo renacentista,
el barroco entronca con algunas manifestaciones de la filosofía, incluso originarias de la Grecia clásica, en que se llega a
poner en duda que si lo que se ve es realmente tal y como se ve.
La doctrina estética del barroco postula, por lo tanto, un rebuscamiento de efectos novedosos y de sorpresa; un
desafío al reto de las dificultades formales, haciendo alarde de ingenio en la creación de artificios que importan la
necesidad de un esfuerzo en el receptor de la obra de arte, para descifrar su sentido y su contenido. Además, el artista
del Barroco no se limita a centrar la atención sobre aquello es esencial, sino que también se detiene en lo accidental,
por lo que emplea una gran minuciosidad en la composición de pequeños detalles y se revela el gusto por la
ornamentación sobrecargada o exagerada.
A diferencia del Renacimiento, el Barroco procura alejarse de los ideales de
equilibrio y uniformidad que estipulaba aquél, de modo que se producirá con
frecuencia una técnica de contrastes, basada en incluir en una misma composición
visiones distintas, y hasta antagónicas, de un mismo tema, como por ejemplo la vida y
la muerte, o personajes mitológicos con apariencia de seres humanos normales.
En cuanto a la cosmovisión del hombre barroco, la constatación de que la vida es
breve y fugaz no da lugar al goce de vivir renacentista, sino a la angustia por la
destrucción y la muerte que acecha, y a la seguridad de que el mundo carece de valor, pues con frecuencia percibimos
apariencias falsas que nos engañan, el llamado engaño de los sentidos. Todo ello da lugar, en el plano religioso, a una
actitud ascética que propicia apartarse del mundo y dedicarse solamente a pensar en la otra vida.
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En definitiva, la cultura barroca resulta ser en buena medida reflejo de esas
circunstancias conformadas por la decadencia, la crisis, el malestar social, las tensiones
religiosas y una resultante común de frustración y desengaño. Se asiste al derrumbe del
idealismo renacentista, con su amor a la vida y su visión armónica del mundo y se impone
una concepción negativa del mundo y de la vida.
El Barroco en España.
El siglo XVII es, indudablemente, el siglo del teatro, el cual será desarrollado en el
siguiente punto. No obstante, muchas son las grandes obras de este período, en su mayor parte de la literatura
española, cuya genialidad debe ser mencionada en otros géneros. Así pues, el Barroco es el período en el cual se ubica
la segunda parte de El Quijote, publicada en 1615, más profunda, más rica y compleja que la primera, donde se perciben
algunos de los elementos más típicamente barrocos: la confusión entre apariencia y realidad, el engaño a los sentidos o
la frustración provocada por un período decadente y por una sociedad enferma de egoísmo y crueldad. No en vano
Cervantes trabajó para surtir de víveres la mencionada Armada Invencible, cuya derrota se considera el origen de la
decadencia española. Otros géneros destacados en narrativa son el desarrollo de la picaresca, con El Buscón de
Quevedo o de la novela satírica como El diablo cojuelo de Vélez de Guevara. Se mantienen, por otra parte la novela
pastoril, La Galatea así como la llamada bizantina, caracterizada por multitud de aventuras, como Los trabajos de
Pérsiles y Segismunda. También llega a España la tradición de la novela corta, mediante el mismo Cervantes, como las
Novelas Ejemplares, compendio de todos los tipos de novela renacentista de la época.
En lírica, el rebuscamiento formal y la reinterpretación de los clásicos dio lugar al culteranismo de Góngora (Fábula
de Polifemo), frente al conceptismo de Quevedo (Sonetos), cargado de juegos de ingenio y sátiras mordaces. El
planteamiento existencial de Quevedo, así como la superficialidad de la vida amorosa o la parodia del género épico lo
hallamos en Lope de Vega, con obras como Poemas humanos, Sonetos, o La gatomaquia.
1.2.
El teatro español
Tanto en España como en Inglaterra, convivieron durante el Renacimiento tres tipos de teatro cuyo momento álgido
se producirá en el siglo XVII: el teatro religioso, el popular y el cortesano.
El teatro religioso, cuyos orígenes datan de la época del Medievo, estaba impulsado fundamentalmente por los
móviles de la Contrarreforma, e intentaba captar la mente y la atención de los espectadores por medio de los sentidos,
con el objetivo de que quien lo presenciaba se sintiera profundamente consustanciado con el catolicismo. Se organizaba
en torno a las plazas de los pueblos o a los claustros de las iglesias y estaba ligado a las festividades religiosas del
calendario católico (Navidad, Pascua, etc).
El teatro cortesano se realizaba en la corte, en el interior de los palacios o en sus jardines, y estaba dirigido a los
miembros de ésta, aunque fundamentalmente servía de entretenimiento al rey. En verso, trataba temas amorosos o
mitológicos, acompañados de música y de un aparato escénico cada vez más complejo (lagos, fuegos artificiales…). El
espectáculo era total, aunque carecía de la calidad literaria del teatro popular. Calderón de la Barca fue el autor de un
buen número de obras de este tipo.
El teatro popular fue resultado del surgimiento de la comedia nacional española, creado a partir de patios de
vecinos, lugares al aire libre donde se representaron las primeras obras. Ya en el Barroco existen construcciones creadas
a tal efecto, aunque en el patio llamado de los mosqueteros carecía de butacas. Las ventanas de los pisos altos, que a
menudo eran alquiladas por grandes señores, fueron reconvertidas en los palcos, y se creó una zona especial, llamada la
cazuela, donde se sentaban las mujeres, en el piso superior. A Lope de Vega se le considera el padre de la comedia
española, al aplicar la fórmula de la Poética aristotélica a la situación barroca, lo cual fue compilado en su Arte nuevo de
hacer comedias, cuyas características principales fueron la mezcla de elementos trágicos y cómicos, la introducción en la
representación de cantos y bailes populares y la utilización de expresiones en prosa o en verso. Se buscó hacer un teatro
del gusto de la época, incorporando personajes populares, y dándole a la trama un cierto carácter novelesco. Aristóteles
defendía en su Poética la obra en prosa y la separación de géneros, la Tragedia, que trata de temas serios (muerte…),
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ocurridos a personajes nobles (dioses, héroes) y con un final triste, y la
Comedia, que trata temas cotidianos (amor, dinero...), con personajes
comunes y finales felices. En cuanto al respeto a la regla de las tres
unidades de lugar (un solo lugar), de acción (se plantea un solo
conflicto) y de tiempo (no más de un día natural) se considera
obligatorio, pues sin éste la obra resultaría poco creíble. En cuanto a la
estructura, la obra suele dividirse en 5 actos o jornadas.
Lope de Vega y Shakespeare se desvían de estas normas al crear la
mezcla de comedia y tragedia, de temas graves y cotidianos, (como en
la vida), la mezcla de personajes altos y bajos (nobles y villanos, desde el rey a los criados) y la ruptura de la regla de las
tres unidades, precisamente para favorecer la verosimilitud, de la siguiente manera: se producen dos acciones, os
acciones: la principal y la secundaria; la obra se desarrolla en muchos lugares, todos los requeridos por el desarrollo de
la acción y transcurre, en total, mucho tiempo, aunque no suele especificarse cuánto. En cuanto a la estructura, las
obras se presentan divididas en 3 actos que se corresponden con el planteamiento, nudo y desenlace. Se suele preferir
el verso a la prosa, relacionando el tipo de estrofa con el tema (polimetría), y se añaden canciones intercaladas en
momentos importantes (resumen o anticipan los hechos). Los personajes siguen un esquema fijo, que aparece en casi
todas las obras: Galán, dama, antagonista, gracioso y criada, padre y rey. Por último, los temas preferentemente
abordados eran el amor, los celos, la justicia, la muerte, asuntos religiosos o filosóficos, doctrinales o festivos
Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) es considerado el creador de la comedia barroca española. Desde unas
bases sentadas durante el siglo XVI sobre todo en la Escuela Valenciana, publica un compendio de normas, el Arte
nuevo de hacer comedias (1609), en el cual se resumen los rasgos característicos del período. Para empezar, las obras
se estructuran en tres actos, se produce una mezcla entre lo trágico y lo cómico, se asienta la figura del gracioso, se
intercalan escenas líricas (cantadas). En cuanto a la regla de las tres unidades de Aristóteles se rechaza. Las obras están
escritas en verso, y se caracterizan por la polimetría, diferentes versos y por el decoro: el lenguaje adecuado a cada
personaje. En cuanto a los temas, Lope se inspira en leyendas (El caballero de Olmedo) y en el enredo amoroso (El perro
del hortelano); aunque sus obras más importantes tratan del abuso de poder, en lo que se denomina los dramas de
poder injusto (Fuenteovejuna), en que se defiende la importancia de un poder superior, la monarquía, como instancia
última en la jerarquía terrenal, que procede de Dios.
El más joven de los poetas barrocos, Calderón de la Barca ((1600-1681), parte del esquema de Lope en cuanto a los
personajes (los cuales encarnan profundos sentimientos y se esquematizan progresivamente hasta convertirse en ideas
y símbolos), los temas (intensificando el concepto del honor y la monarquía) y la estructura (con escenografías
espectaculares). Una de las aportaciones más importantes de Calderón es la elaboración estilística, por medio de
metáforas difíciles, antítesis, elipsis. En definitiva, se produce un paso más hacia la complicación y profundización tan
barrocas. Sus obras se organizan en torno a los siguientes ejes temáticos
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Honor/celos: en todos los casos los celos del marido son infundados y causan la muerte de la esposa, que
al final se descubre que es inocente. Supone, por tanto, una crítica a la exacerbación del sentimiento del
honor.
 El médico de su honra
 El pintor de su deshonra
 A secreto agravio, secreta venganza
Mitológicos: de tipo cortesano, tiene una escenografía espectacular, aunque pocas aportaciones literarias.
 Eco y Narciso
Religiosos: cuestiona temas como el libre albedrío o la fe.
 El esclavo del demonio
De capa y espada: de enredo amoroso y con finales felices.
 Casa de dos puertas mala es de guardar
 La dama duende
 El alcalde de Zalamea (poder injusto)
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

Filosóficos: La vida es sueño, esta es una de las comedias más importantes de Calderón. La figura de
Segismundo, lleno de impaciencia, resignación, ira o confusión, representa el espíritu humano, con sus
contradicciones y su dolor. Apolonio, rey de Polonia, envía a su hijo recién nacido al bosque porque un
oráculo le ha profetizado que destronará al padre, poniéndole al pueblo en contra. Cuando comienza la
obra, el príncipe Segismundo se ha educado encerrado en una torre, como un perfecto caballero y
gobernante, sin conocer la causa de su encierro, pero lleno de bondad y sensatez,
por lo que su padre el rey, dudando de su decisión inicial, decide ponerlo a
prueba. Le da un bebedizo para que se duerma y lo transporta al palacio. Cuando
despierta, todos lo tratan como a un príncipe, y la situación le hace comportarse
tiránicamente, creyendo que es un sueño, hasta el punto de asesinar a un criado
lanzándole por la ventana. El padre confirma pues, la maldad de su hijo, por lo
que lo devuelve a la torre. El pueblo, que ha oído rumores sobre un príncipe
heredero, se levanta en armas para sacarlo de su encierro, destronando a su
padre. La profecía, por tanto, se cumple, y Segismundo aprende la lección, por lo
que modifica su comportamiento, actuando con prudencia y sabiduría. El libre
albedrío, la libertad, el amor, el honor y los celos son algunos de los elementos
que son cuestionados en esta obra.
Autos sacramentales El gran teatro del mundo se produce un paralelismo entre
la representación de una obra de teatro y la vida, pues los actores representan al hombre y el papel que le
toca vivir, mientras que el director del teatro el Dios. Es, por lo tanto una obra con una finalidad didáctica,
pues pretende, como todos los autos sacramentales, explicar los difíciles misterios de la religión católica.
Fragmento: LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA III - ESCENA XIX
Segismundo:
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
2. El teatro en Europa. Inglaterra e Italia
2.1.
Antecedentes: el teatro italiano. La comedia dell´arte
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En Italia se desarrollan dos tipos de teatro muy diferente al del resto de Europa. A causa de la lectura de los clásicos,
surgió un teatro clásico en latín, en el que destacaron autores de la talla de Ariosto y Maquiavelo. Por otra parte, el
desarrollo de la comedia del arte supone la aportación más original de Italia al teatro universal. Es el resultado de la
combinación de dos claras influencias: la comedia de enredo latina (Plauto y Terencio) y los novellieri (autores de relato
breve como Bocaccio). Con esta base, se construye una obra dramática sin texto previo, sólo un guión inicial del cual
parte la improvisación de diálogos y lances por parte de los actores. Fue un teatro muy popular, con un esquema fijo de
personajes, conocido por todos y caracterizados por máscaras y un atuendo fijo: los enamorados, los viejos antipáticos
Pantaleón (tacaño, rival de Arlequín, su vestimenta introdujo la prenda pantalón en Europa) y Doctor, los criados
ingeniosos, como Arlequín (sirviente acrobático, también enamorado de Colombina, a veces le hace la competencia a
Pierrot), Brighella (compañero de Arlequín, también sirviente, mentiroso e intrigante), el Capitán Spaveto,(soldado
fanfarrón que terminó por parodiar al oficial español), Colombina (la más adulta, ayuda a su señora, la inamoratta),
Pierrot (astuto e irónico, al pasar a Francia se convirtió en un mimo enamorado de la luna) y Polichinela (carácter
burlesco, astuto matón). Los ingredientes que aportó al teatro europeo conforman el puro juego teatral de la expresión
corporal: mímica, bufonadas, piruetas o bastonadas.
Brighella
Arlequín
Colombina
Doctor
Polichinela
Pantalón
Capitán
En su mayoría, estas comedias son, más que arte, una forma de diversión palaciega. Sin embargo, se difundieron por
toda Europa y proporcionaron suficiente material dramático a Shakespeare o a Molière.
2.2.
Rasgos generales. El teatro isabelino inglés
La denominación de teatro isabelino se refiere a las obras dramáticas escritas durante el reinado de Isabel I de
Inglaterra (1558-1603), y se asocia a la figura de William Shakespeare (1564-1616). Con Isabel I (1533-1603) el país
consigue un periodo de gran prosperidad y la dramaturgia se pone al servicio de la ideología dominante. Las obras
denuncian al Papado y a los clérigos rebeldes al anglicanismo, a la resistencia de Escocia, a la religión católica...
Formalmente los dramaturgos reciben la herencia de la comedia latina, (Plauto y Terencio), resucitada por los
humanistas, que consideraban el teatro el mejor instrumento para educar divirtiendo, aunque también en esta época se
descubren la Poética de Aristóteles y las tragedias de Séneca. Aristóteles, que definió la unidad de tiempo y acción (la
de espacio es un añadido de los humanistas), consiguió imponerse mejor en el continente, pero en Inglaterra fue la
renuncia a las reglas la que permitió el desarrollo de formas nuevas en el teatro isabelino. Séneca aportó al drama
inglés una retórica trágica y solemne y una temática basada en la venganza y en la sangre, con pasiones como los celos,
odios y ambiciones. Posteriormente, sobre el modelo latino se introducen elementos cómicos y bufonescos según el
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gusto de la tradición inglesa. El bufón (en inglés, fool) es un personaje importante para la obra, ya que le da libertad de
expresión. Se reconocía en él una insuficiencia mental o carencia física que le permitía decir cosas u opinar sobre
cuestiones polémicas que habrían sido prohibidas en boca de personajes de mayor fuste.
Una de las características más importantes del teatro isabelino es pues la multitud de niveles en los que giran sus
tramas. Lo trágico, lo cómico, lo poético, lo terreno y lo sobrenatural, lo real y lo fantástico se entremezclan. Las
transiciones entre lo melancólico y lo activo son rápidas y, frecuentemente, se manifiestan a través de duelos y peleas
en escena que debían de constituir una animada coreografía muy del gusto de la época. Además la época isabelina
renovó la métrica con el verso blanco (sin rima), que imita el verso latino senequista, liberando al diálogo dramático de
la artificiosidad de la rima, mientras se conserva la rítmica regularidad de los cinco pies del verso.
Al principio las obras se representaban en los patios interiores de las posadas, muy semejantes a los corrales de
comedias españoles. La oposición de las autoridades se debía a los desórdenes y reyertas que allí se originaban, a la
inmoralidad de los encuentros que se producían y al peligro de contagio de peste. Esto propició la construcción de
teatros fijos, más salubres, a las afueras de la ciudad. El modelo arquitectónico eran los patios de las posadas, así que se
construyeron recintos descubiertos de madera o de piedra, con forma hexagonal u octogonal (los corrales españoles son
cuadrados). El más famoso fue el teatro del “El Globo” (1599), de la compañía de William Shakespeare. El teatro era
muy popular pero tenía mala reputación. Las autoridades de Londres lo prohibieron en la ciudad, por lo que los teatros
se encontraban al otro lado del río Támesis, fuera de la competencia de las autoridades de la ciudad. Sólo su
rentabilidad como espectáculo de masas lo salvó de la censura y la condena. En época de Shakespeare había 6 teatros
en Londres, unas 10 000 plazas. Por este motivo, las representaciones se hacían durante el día y las mujeres no podían
subir al escenario, por considerarse actividad deshonesta. En su lugar, jóvenes sin barba tomaban los papeles femeninos
a su cargo, lo cual se prestaba al juego cómico de la ambigüedad erótica. El Consejo Real tenía que dar el visto bueno a
todas las obras ya que existía la censura respecto a temas morales como el sexo, la maldad, las manifestaciones contra
Dios, la Iglesia, etc. En cuanto a los autores, resultaba ser un oficio poco remunerado y recompensado, pues todos los
derechos sobre las obras pasaban a poder de las empresas que las representaban; esto producía la existencia de
múltiples refundiciones y adaptaciones por parte de varias plumas, no siempre diestras ni respetuosas. Las obras sólo se
publicaban después de haber sido representadas por varias compañías, así que muchas se han perdido. Raramente
interpretaban la misma obra dos días seguidos. Cada compañía tenía un aristócrata, cuya protección resultaba
imprescindible para sortear las mencionadas condenas de impiedad lanzadas por las autoridades puritanas.
El escenario se internaba un poco hacia el centro del patio, de modo que el actor recitaba en el medio, no delante de
la gente. El público no era simple espectador, sino que participaba en el drama. La ausencia de los "efectos especiales"
refinaba la capacidad gestual, mímica y verbal de los actores, que sabían crear con maestría lugares y mundos invisibles.
No existían interrupciones entre acto y acto ya que era escasa la escenografía. El mobiliario y los objetos daban la
ubicación de la acción (un trono era la corte, una mesa con vasos una taberna, etc.). Entre la 2.ª y la 3.ª planta del
escenario se solían situar los músicos.
El teatro isabelino fue un espectáculo de nivelación social, pues a las representaciones acudían todas las clases
sociales: príncipes y campesinos, hombres, mujeres y niños, porque la entrada estaba al alcance de todos, si bien con
precios distintos. El público era abigarrado y heterogéneo, y los dramas debían satisfacer gustos diversos: los del
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soldado que deseaba ver guerra y duelos, la mujer que buscaba amor y sentimiento, el abogado que se interesaba por la
filosofía moral y el derecho… En consecuencia se mezclaban desde las alusiones groseras y los chistes procaces a la más
culta y refinada galantería amorosa y la más retorcida pedantería. Incluso el lenguaje teatral refleja esta exigencia,
enriqueciéndose con registros muy variados. (http://youtu.be/fE30xIH7CqE)
Entre los autores más importantes destaca Marlowe, por su papel de antecedente y Shakespeare. Christopher
Marlowe, personaje extraño que se adelantó a su tiempo, fue espía de la reina, ateo, noble y probablemente
homosexual. Sus obras atentan contra la moral, la corona y la Iglesia. Shakespeare copió textos completos de Marlowe
en algunas de sus obras, siempre con su permiso. Él creó La trágica historia del doctor Fausto, basada en la leyenda
alemana de Fausto, que posteriormente se popularizaría con el poema dramático de Goethe (1808) y la ópera de
Wagner (1831). En ella que un hombre vende su alma al diablo para conseguir poder y conocimiento. Puede
interpretarse como una metáfora del hombre que elige lo material a lo espiritual, por lo que pierde su alma. Está escrita
principalmente en verso blanco, aunque también hay breves trozos en prosa.
2.3. William Shakespeare (1564-1616)
La muerte de Shakespeare coincidió en la fecha con la de Cervantes, pese a que ambos fallecimientos no
tuvieron lugar el mismo día. El motivo es la diferencia de calendarios usados: la fecha de Shakespeare se refiere al
calendario juliano, vigente entonces en Inglaterra, mientras que en España ya había entrado en vigor el calendario
gregoriano. En realidad, Shakespeare murió diez días después que Cervantes (el 3 de mayo del calendario gregoriano).
En el incendio del Teatro del Globo se perdieron todos sus manuscritos, incluida una comedia inédita, Cardenio,
inspirada en un episodio del Quijote.
Actor, escritor, y copropietario de la compañía de Lord Chamberlain, (llamada así en honor a su mecenas), fue el
único dramaturgo inglés que no estudió en la universidad. Su teatro rompe las unidades clásicas de espacio, tiempo y
acción; es, sin embargo, fiel a otros elementos griegos y latinos, además de inspirarse en otros autores y en la historia
británica. Su aportación consiste en la construcción de personajes y conflictos más complejos que los habituales y la
perfección de los monólogos mediante los cuales sus protagonistas los expresan. En cuanto a su estilo, sus comedias
acogen el lenguaje vulgar, los dobles sentidos y los puntos de vista divergentes sobre un mismo hecho. Se construyen
sobre sorprendentes coincidencias y el enredo se consigue mediante recursos como los caprichosos cambios de suerte y
el trastorno de las identidades. Los finales son festivos y placenteros. Entre los temas habituales están la parodia del
sexo y el amor, el disfraz y el poder mágico de la naturaleza para reparar los daños ocasionados por una sociedad
corrupta. Sus obras se dividen en comedias y tragedias.
Entre sus comedias partió de la fórmula ya consagrada: la novela italiana, la comedia de enredo terenciana, para
formar intrigas amorosas que se entrecruzan, repletas de dificultades y con finales felices. Shakespeare enriquece a los
personajes dotándoles de una inconfundible ternura humana, con lo que los estereotipos se convierten en individuos.
En las comedias sombrías recobran intensidad los temas graves, como el conflicto entre apariencia y realidad o los
límites de la felicidad. Destacan el Sueño de una noche de verano, La fierecilla domada, El mercader de Venecia, y La
tempestad. El sueño de una noche de verano trata temas como los sueños y la realidad, el amor y la magia. Esta
comedia relata la historia de dos parejas de enamorados (Hermia y Lisandro, Demetrio y Helena), que sufren y disfrutan
por causa de su amor. El trasfondo común se encuentra en las celebraciones de la boda entre el duque Teseo y la reina
de las amazonas Hipólita, anteriormente enemigos en batalla. Los personajes mitológicos entremezclan sus propios
destinos y el de las dos parejas de enamorados. La trama se desarrolla en tres actos en los que la rivalidad entre Titania
y Oberón (rey y reina de las hadas) trastorna los acontecimientos entre los enamorados mortales, pero también entre
un humilde súbdito de Teseo y la propia Titania. Al final los pesares y sufrimientos del amor se resuelven quedando tan
solo como el recuerdo del sueño de una noche de verano. La fierecilla domada trata sobre el genio de Catalina, que
ahuyenta a sus pretendientes, por lo que su padre, un rico mercader, se niega a entregar en matrimonio a su hija
menor, Blanca, hasta que no haya casado a la mayor. La llegada de Petruchio, un joven ambicioso y despreocupado y su
disposición a cortejar a la áspera Catalina, proporcionan a los pretendientes de Blanca una esperanza. La obra derrocha
magistrales situaciones de enredo y diálogos ocurrentes, llenos de ingenio verbal. El mercader de Venecia se desarrolla
en torno a un acontecimiento decisivo: el deseo de Bassanio de conquistar a la bella y rica heredera Porcia. Para lograrlo
debe pedir dinero a su amigo, el mercader Antonio, que al tener su fortuna invertida en aventuras navales debe acudir a
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un judío usurero. Pasado el plazo, el judío exige como pago una libra de carne de Antonio y sólo el ingenio de Porcia,
disfrazada de abogado, consigue evitar el pago. La obra termina con "justicia" para todos. Por último, es la más original,
prodigio de fantasía y lirismo, La tempestad, la única obra de Shakespeare que cumple las normas del teatro clásico
(unidad de acción, lugar y tiempo). Próspero, Duque legítimo de Milán ha sido expulsado por su hermano y se encuentra
en una isla desierta, donde se dedica al estudio de la magia. La obra comienza con una fuerte
tormenta provocada por sus artes mágicas cuando adivina que su hermano viaja en un buque
cerca de su isla. Próspero planea un encantamiento que le permitirá iniciar su venganza pero
al final renuncia a su magia y perdona a sus enemigos. En La tempestad se respira una
grandiosa serenidad y una paz superior a las obras de su época sombría (las tragedias).
En los dramas históricos se inspira en temas nacionales, aunque supera lo puramente
histórico para dramatizar conflictos interiores de los personajes. Así ocurre tanto en los de
tema nacional (Enrique VIII o Ricardo III) como en lo sde tema romano (Julio César, Marco
Antonio y Cleopatra).
Las tragedias shakespeareanas ejemplifican la idea de que los seres humanos son
inevitablemente desdichados a causa de sus propios errores, del ejercicio trágico de sus virtudes, o por causa del
destino. Responden al concepto aristotélico de la tragedia: el protagonista debe ser un personaje admirable pero
imperfecto, y el público debe estar capacitado para simpatizar con él. Los personajes trágicos de Shakespeare son
capaces de ejercer el bien y el mal, siempre se insiste en el concepto del libre albedrío; el héroe puede degradarse o
redimirse por sus actos, pero el autor los termina conduciendo a su inevitable perdición. Cabe destacar como las más
importantes Romeo y Julieta, Otelo, El rey Lear y Machbeth. Romeo y Julieta es una tragedia de amor y muerte. Dos
familias nobles enfrentadas en la Verona del siglo XIV. Romeo, hijo de Montesco, se enamora de Julieta, hija de
Capuleto. Los jóvenes recorren en cuatro días toda una vida de amor entre odios y venganzas, y se ofrecen en sublime
inmolación para disiparlos. Otelo: El moro de Venecia es la historia de una pasión y muerte por celos. Desdémona se
casa con Otelo, que es considerado inferior por ser moro. Este matrimonio produce la desilusión de Rodrigo,
pretendiente de Desdémona, quien decide insistir en conquistarla. Las intrigas de Rodrigo convencen a Otelo de la
infidelidad de su esposa y desencadenan su violencia. El Rey Lear, ya muy viejo, deja su reino a sus tres hijas, pero ellas
lo abandonan. El trágico final llega como resultado de los errores de juicio de Lear, que entrega el poder al hijo malvado
y no al bondadoso. Como contrapunto, la hija, Cordelia, pone de manifiesto un amor capaz de redimir el mal. La idea de
que el mal se destruye a sí mismo, sin embargo, se ve reforzada por el funesto destino de las hermanas de Cordelia y del
oportunista hijo bastardo del conde de Gloucester. Macbeth, por su parte, es una tragedia en cinco actos, en prosa y
verso, sobre el tema de la traición y la ambición. Está basada en la vida de un personaje histórico, el rey Macbeth de
Escocia. (s. XI). La ambición de Macbeth y su esposa es la causa de su ruina. Por ambición son capaces de matar al buen
amigo y al propio rey, al que deben lealtad.
De todas las tragedias de Shakespeare, la que más fama ha recibido en todas las épocas es Hamlet, que gira en
torno al tema de la venganza. El argumento se basa en una leyenda escandinava. La acción se sitúa en Dinamarca pero
el contexto temporal es difuso. El rey muere y su hermano Claudio se casa con la reina Gertrudis y hereda el trono.
Desde la primera palabra, se teje una cadena de sucesos lineales basados en la causalidad. Los sucesos conducen el
raciocinio del príncipe Hamlet, dolido por la pérdida de su padre, la inconstancia de su madre y las sospechas de
traición. Desde la visión del fantasma que reclama venganza por su asesinato, hasta la prueba
final de la representación de los cómicos, Hamlet oscila entre la acción y la reflexión. La
ruptura amorosa con Ofelia y su muerte desencadenan la locura del príncipe. Las muertes
accidentales, la consiguiente necesidad de venganza y las intrigas y traiciones se van
encadenando y atrapan a los personajes en un círculo infernal de dirigido por el destino
trágico. La venganza exigida por el fantasma se consuma y el final de tragedia resulta
sobrecogedor. Sólo el humor de Shakespeare, basado en la ironía y los juegos de palabras,
sirve como contrapunto al dramatismo de la obra y alivia la tensión en las escenas de mayor
carga trágica. Hamlet ejemplifica la lucha entre la razón y la locura, entre el bien y el mal, y ha
quedado para la historia como símbolo de la duda. A lo largo de la obra el protagonista se
debate entre el deseo de venganza que lo empuja a la acción y la reflexión ética que lo
paraliza. Unas veces el deber lo obliga a actuar, como cuando mata a Polonio; otras, la reflexión lo detiene, vacila pero
no se resiste a tomar venganza. Hamlet huye de su tarea heroica porque sabe que la muerte engendra muerte y la
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venganza más odio y venganza. Con este personaje contradictorio Shakespeare indaga en los sentimientos y pasiones
humanas. Parece que Hamlet resume esa dicotomía natural del hombre: volcarse hacia las cosas o sumergirse en su
vida interior.
Texto ejemplo:
Ser o no ser, esa es la cuestión:
si es más noble para el alma soportar
las flechas y pedradas de la áspera Fortuna
o armarse contra un mar de adversidades
y darles fin en el encuentro. Morir: dormir,
nada más. Y si durmiendo terminaran
las angustias y los mil ataques naturales
herencia de la carne, sería una conclusión
seriamente deseable. Morir, dormir:
dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo;
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño
eterno
ya libres del agobio terrenal,
es una consideración que frena el juicio
y da tan larga vida a la desgracia. Pues,
¿quién
soportaría los azotes e injurias de este
mundo,
el desmán del tirano, la afrenta del soberbio,
las penas del amor menospreciado,
la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo,
los insultos que sufre la paciencia,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo
con un simple puñal? ¿Quién lleva esas
cargas,
gimiendo y sudando bajo el peso de esta
vida,
si no es porque el temor al más allá,
la tierra inexplorada de cuyas fronteras
ningún viajero vuelve, detiene los sentidos
y nos hace soportar los males que tenemos
antes que huir hacia otros que ignoramos?
La conciencia nos vuelve unos cobardes,
el color natural de nuestro ánimo
se mustia con el pálido matiz del
pensamiento,
y empresas de gran peso y entidad
por tal motivo se desvían de su curso
y ya no son acción. ? Pero, alto:
la bella Ofelia. Hermosa, en tus plegarias
recuerda mis pecados.
Hamlet, Acto III, escena I.
El texto contiene temas como la locura en Hamlet. Sus formas, su función dramática y sus dimensiones
(locura e ingenio, locura y filosofía, locura y lirismo) y el encadenamiento de la acción en Hamlet, pues se puede
observar cómo unas acciones llevan a otras, cómo se suceden causas y efectos y cómo se manifiesta en todo ello el
fatum trágico y en su concreción en la catarsis. (Liberación del espectador al contemplar impresiones profundas que
estimulan su compasión) Reflexión sobre el tema y ejemplificación en Hamlet. Trasposición al cine actual.
TEXTO COMPLETO DE LA OBRA:
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/78030621093492795465679/
Y también http://www.lamaquinadeltiempo.com/shakespeare/hamlet.htm
3. El teatro francés del siglo XVII
3.1.
Características generales
El s. XVII, que está marcado por la instauración de la Monarquía absoluta o Absolutismo (consolidado a través de
Luis XIV, rey Sol), es conocido en literatura como el Grand Siècle, apelativo debido a la gran cantidad de autores que
escriben en este momento. A lo largo de todo el siglo se produce una pugna casi constante entre los partidarios de las
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formas estrictas y los modelos clásicos por un lado, y los que propugnan una mayor libertad y modernidad por otro. En
la primera mitad se desarrollan tendencias barrocas en lo que se denomina
preciosismo, con una estética similar al manierismo italiano o al culteranismo
español. Fraçois de Malherbe (1555-1628) reacciona contra este preciosismo
al proponer orden y disciplina en el verso, y al conceder más importancia a la
razón que al lirismo intimista. Este germen de clasicismo se fue consolidando
con otras aportaciones, tales como la creación de la Academia Francesa,
fundada por el Cardenal Richelieu en 1634, con el objetivo de regular y
perfeccionar la lengua francesa. Uno de sus participantes, Boileau, impuso
con su Arte poética todo un tratado normativo sobre el arte de escribir,
basándose tanto en los clásicos Aristóteles y Horacio como en los preceptistas italianos (precepto significa norma). Los
elementos básicos de lo que se llama el clasicismo francés, son, en suma, la defensa del “buen gusto”, que implica imitar
a la naturaleza, a los escritores antiguos y seguir la razón, la presencia de temas verosímiles o verdaderos y la búsqueda
de una finalidad moral o propósito didáctico. En poesía destaca, siguiendo estas pautas, la fábula de Jean de la Fontaine,
siguiendo a los clásicos Esopo y Fedro.
Por lo tanto, el teatro francés difiere del europeo y del español en su marcado clasicismo, cuyos ideales
condujeron al teatro francés al respeto a las directrices de Aristóteles. De nuevo se impone la separación de comedia y
tragedia o el cumplimiento de la regla de las tres unidades y se toma como modelo a los clásicos: Plauto, Sófocles,
Esquilo… Sin embargo, el modelo griego se adapta a los gustos franceses, pues en la tragedia los personajes ganan en
profundidad psicológica y en la comedia se atiende especialmente a la pintura de costumbres de la sociedad
contemporánea.
Junto a la variedad de locales improvisados en que actúan los cómicos ambulantes, existen en París varios
teatros fijos a finales del siglo XVI, gracias a Luis XIV (1642-1715) que acrecienta la protección a los comediantes. A
diferencia de las salas inglesas o españolas, las salas de teatro francesas son cubiertas, con palcos para personas
principales, un parterre donde asisten de pie hombres del común y una escenografía que se va enriqueciendo con la
tramoya italiana, para simplificarse luego, cuando se imponga la unidad de lugar. Además, el decorado de fondo y el
telón de boca establecen una clara frontera entre el mundo de la escena y el del espectador. Por tanto, los teatros
franceses presentan desde su origen mayor perfección y refinamiento que los corrales españoles y las posadas inglesas.
El máximo esplendor se alcanza con la construcción de La Comédie-Française, el Teatro Nacional francés, fundado en
1680 por un decreto de Luis XIV para unir a las dos compañías de teatro parisinas de aquel tiempo. Molière está
considerado el patrón de los actores franceses, sin embargo murió siete años antes de la inauguración de La Maison de
Molière, como también se conoce a la Comédie. El repertorio de la época consistía en una colección de obras teatrales
de Molière, Racine y Corneille. Durante la Revolución Francesa se cerró el teatro y los actores fueron encarcelados. Poco
después recuperó su esplendor y en la actualidad tiene un repertorio de 3 000 obras. En el edificio se dice que descansa
el corazón de Voltaire.
3.2.
Autores.
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Pierre Corneille (1606- 1684)
Corneille crea un nuevo estilo teatral, en el que los sentimientos trágicos son puestos en escena por primera vez
en un universo plausible, el de la sociedad contemporánea. Además desarrolló la puesta en escena y los efectos
especiales.
Corneille, autor oficial por nombramiento del Cardenal Richelieu, rompe con su status de poeta del régimen
para escribir obras que exaltan los sentimientos de nobleza (El Cid), que recuerdan que los políticos no están por encima
de las leyes (Horacio), o que presentan a un monarca que trata de recuperar el poder sin ejercer la represión (Cinna). Al
final de su vida su situación es tan mala que Luis XIV tuvo que concederle una pensión real para sobrevivir.
La extensión y riqueza de su obra ha hecho que en Francia se desarrolle el adjetivo corneliano, cuyo significado
es muy extenso, puesto que implica a la vez voluntad y heroísmo, la fuerza y la densidad literaria, la grandeza de alma y
la integridad y una oposición irreductible en los puntos de vista.
Una de sus obras más famosas es la tragicomedia Le Cid, curiosamente la obra que popularizó el mito del
Campeador en Europa. El argumento no recoge el poema épico sino que está basado en la obra de Guillén de Castro Las
mocedades del Cid y también en los romances medievales. El estreno de la obra causó una intensa polémica en la
Academia Francesa, por no atenerse a las reglas clásicas. Además, trata un tema medieval -lo cual es muy insólito para
la época- y gira en torno a un personaje español, lo que en el momento también tenía implicaciones políticas.
El texto trata dos temas: la venganza y el amor trágico. La acción se sitúa en Sevilla en el Siglo XI (nótese el
anacronismo, pues Sevilla aún estaba en poder de los musulmanes en tiempos del Cid). Dos nobles se aman y desean
casarse, pero sus padres son rivales. En un duelo de honor Rodrigo mata al padre de Jimena y ésta solicita al rey
venganza contra el asesino. La fuerza homicida de la venganza se detiene a tiempo, frenada por el amor de la joven por
Rodrigo y por el buen sentido del rey. El amor aparece como una fuerza irresistible, únicamente templado por los
deberes familiares.
Fragmento El Cid:
"¡Qué: con la sangre de Rodrigo aún la espada empapada!
Pérfido, te atreves a mostrarte ante mis ojos.
Después de haberme quitado lo que más amaba
No esperes nada de mi, tú no me has servido:
Creyendo vengarme, me has quitada la vida. "
Jean Racine (1639-1699)
Jean Racine, junto a Corneille, es el mejor autor de tragedias pero en sus obras las intrigas prevalecen sobre los
sentimientos y aparecen personajes menos heroicos y más humanos. Respetando los ideales de la tragedia clásica,
presenta una acción simple, clara, en la que las peripecias nacen de las propias pasiones de los personajes. El amor suele
ser el motor principal de la acción y se presenta como una fuerza fatal que destruye al que la posee.
Racine escribió siete grandes tragedias consideradas obras maestras, todas ellas adaptaciones de obras griegas y
romanas. Estas fueron las tragedias Andrómaca (1667), Británico (1669), Berenice (1672), Mitrídates (1673), Ifigenia en
Áulide (1674) y Fedra (1677). El éxito de Fedra se vio obstaculizado por los enemigos de
Racine, que encargaron a un poeta menor francés, Nicolas Padron, escribir una Fedra rival
que obtuvo mayor éxito que la versión del primero. A excepción de su única comedia, Los
pleiteantes (1668), una sátira sobre los abogados ambientada en el París de la época; todas
las obras de Racine se basan en héroes y heroínas de la antigüedad, adaptando su lenguaje
y emociones a la Francia del siglo XVII. Sus últimas obras dramáticas fueron las tragedias
bíblicas Ester (1689) y Atalía (1691). El teatro de Racine muestra la pasión como una fuerza
fatal que destruye al que la posee. Respetando los ideales de la tragedia clásica, presenta
una acción simple, clara, en la que las peripecias nacen de las propias pasiones de los
personajes. Las tragedias profanas (es decir, si excluimos Esther y Camila) presentan a una
pareja de jóvenes inocentes, unidos y a la vez separados por un amor imposible, porque la mujer está dominada por el
rey (Andrómaca, Británico, Bayaceto, Mitrídates) o por pertenecer a un clan rival (Aricia en Fedra). Esta rivalidad se
complementa a menudo con una rivalidad política, sobre la que Racine apenas se fija.
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Lo más característico de su teatro es la llamada “crisis raciniana”. Sirva como ejemplo Andrómaca. El tema,
que ya había sido tratado por Eurípides, se inspira en La Eneida de Virgilio y en Séneca.
Tras la guerra de Troya, en la que Aquiles dio muerte a Héctor, su esposa Andrómaca es
entregada como esclava a Pirro, hijo de Aquiles. Sin embargo Pirro está obligado a
casarse con Hermione, hija del rey de Esparta Menelao. La estructura de la obra es una
cadena amorosa de un solo sentido: Orestes ama a Hermione, que desea a Pirro, que
ama a Andrómaca. Ésta, por su parte, sólo piensa en su difunto esposo Héctor y en su
hijo Astianacte. La llegada de Orestes a la corte de Pirro señala el desencadenamiento
de los acontecimientos trágicos.
En 1672, Racine fue elegido miembro de la Académie Française, cuando se
encontraba en la cima de su éxito. Cinco años más tarde dejó de escribir teatro y se
dedicó a la historia oficial, convirtiéndose en cronista de las campañas militares de Luis
XIV. Racine murió el 21 de abril de 1699 en París. Se le considera el principal exponente
de la poesía clásica francesa escrita en versos alejandrinos. Sus siete tragedias más famosas figuran aún en el repertorio
de la Comédie Française, y la interpretación de sus principales personajes se ha convertido en la máxima prueba para un
actor en Francia. Aunque los dramas de Racine contienen numerosas situaciones en las que intervienen intensas
pasiones humanas, su estricto formalismo neoclásico, desprovisto de toda emoción espontánea, ha llevado a algunos
críticos a calificar su obra de fría y artificial.
Fragmento de la Tebaida:
" Yocasta.- Oh sol! porque el funesto
día alumbrar quisiste con tus rayos,
dejárasle por siempre en sombra envuelto,
¿porque alumbra tu luz tan negros crímenes,
puedes ver sin horror tales sucesos?
¡Más ay, que ya estos monstruos no te espantan!
en la raza de Layo más horrendos
crímenes viste. "
3.3.
Molière (1622-1673)
Seudónimo de Jean Baptiste Poquelin, fracasó en la tragedia, pero tenía un gran talento cómico como autor y
actor que le hizo viajar por toda Francia con su compañía de teatro, logrando fama por sus actuaciones tanto como por
sus obra, hasta el punto de que Luis XIV le prestó su apoyo y le permitió utilizar ocasionalmente el Théâtre du PetitBourbon e incluso, en 1661, el teatro del Palacio Real. Considerado el padre de la Comédie , fue despiadado con la
pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes y la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos.
Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del
ascetismo, su papel de moralista se limita a “suavizar las pasiones humanas” más que “pretender eliminarlas por
completo”. Su principal objetivo fue el que exhibían los teatritos ambulantes italianos: «Corrige las costumbres riendo».
Con la protección de la Corte, Molière se consagró por completo a la comedia como escritor, actor, productor y
director. En 1659, estrenó Las preciosas ridículas, escrita en un estilo similar al de las farsas antiguas, satiriza las
aspiraciones de dos jovencitas de provincias se convirtió en una de las grandes comedias de Moliére, pese a rodearse
enseguida de polémica, pues las viejas preciosas criticadas por Molière, ofendidas, hicieron destruir el teatro. No
obstante, la comedia impresionó tanto que desde entonces hasta su muerte se representó en París todos los años, al
menos, una de las obras de Molière.
La escuela de las mujeres (1662) constituye un cambio de rumbo con respecto a la tradición de la farsa.
Considerada como la primera gran comedia seria de la literatura francesa, analiza el papel de las mujeres en la sociedad
y su preparación para él. La obra constituye una gran sátira de los valores materialistas de la época y, como tal, fue
acusada de impía y vulgar, pues los devotos y beatos, que consideraban a Molière un libertino y temían la influencia que
ejercía sobre el rey, la declararon obscena e irreligiosa, pese a que fue un gran éxito. Además, la protección del rey
despierta celos en otras compañías teatrales. Más tarde, con el Tartufo (1664), denuncia la hipocresía religiosa. El
escándalo que se levanta entre los beatos es de tal calibre que el rey prohíbe la obra. A pesar de ello, Molière lleva a
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cabo algunas representaciones privadas y estrena otra obra de éxito, Don Juan. En los últimos
años Molière enferma, actúa de modo irregular, pero sigue escribiendo: El misántropo, El
médico a palos, El avaro (ácida comedia inspirada vagamente Aulularia de Plauto) y algunas
obras de aparato escénico como Anfitrión. El avaro o la Escuela de a mentira, es una comedia
en prosa de 5 actos, trata el tema de la avaricia, pero también la tiranía doméstica, el
egoísmo y lo que hoy llamamos sexismo. Harpagón es un burgués que ha tenido éxito en los
negocios y cree que puede comprar una mujer joven para su vejez, sin contar con los deseos
de nadie, ni siquiera los de sus propios hijos. Al final acaba solo y con la arqueta del dinero, el
que es en realidad su único amor verdadero.
Mientras, se levanta la prohibición sobre el Tartufo y la obra alcanza un enorme éxito.
El misántropo (1666) introduce un nuevo tipo de necio: un hombre de elevados principios morales, que critica
constantemente la debilidad y estulticia de los demás y, sin embargo, es incapaz de ver los defectos de Célimène, la
muchacha de la que se ha enamorado y que encarna a esa sociedad que él condena. El burgués gentilhombre (1670), es
una comedia-ballet con música del compositor favorito del rey, Jean Baptiste Lully, que ridiculiza a un rico e ingenuo
comerciante, Monsieur Jourdain, que aspira a ser recibido en la corte. Aparece un timador que lo embauca con falsas
promesas, el futuro caballero se prepara para la ocasión tomando clases de música, baile, esgrima y filosofía. Estas
escenas se encuentran entre las más divertidas que escribiera Molière a la largo de su vida
Su última obra es El enfermo imaginario, basada en su propia hipocondría que teme la intervención de los
médicos, sigue la tradición de aquellas sátiras de la medicina tan populares en la literatura de los siglos XVI y XVII. En el
transcurso de la cuarta representación Molière sufre un ataque y muere, sin renegar de su profesión de actor,
considerada inmoral por la Iglesia. Por esa razón fue enterrado de noche, pero ante ocho sacerdotes y cientos de
personas. Los actores supersticiosos dicen que trae mala suerte vestirse de amarillo, dado que Molière sufrió el ataque
estando en el teatro vestido de este color.
Las sátiras de Molière, dirigidas contra las convenciones sociales y las debilidades de la naturaleza humana, son,
como retrato de la sociedad francesa de la época, más fieles que los dramas de sus contemporáneos Pierre Corneille y
Jean Baptiste Racine. Pese a que sus estereotipos y argumentos se inspiraron en tradiciones más antiguas —en las
comedias de Aristófanes, Terencio y Plauto, y en la commedia dell'arte italiana— Molière confirió profundidad
psicológica a sus demagogos, avaros, amantes, hipócritas, cornudos y escaladores sociales. Pese a ser un maestro de la
bufonada, logró mantener un tono de patetismo. Al igual que las compañías italianas que actuaban habitualmente en
París en el siglo XVII, la de Molière sabía extraer todo el potencial de los estereotipos que retrataba. La interpretación
incluía el estudio de las expresiones faciales, los gestos y los chistes. Por ello, las comedias de Molière sólo se disfrutan
plenamente cuando son interpretadas por un elenco de actores y actrices brillantes y disciplinadas, como la famosa
Comédie-Française, el teatro nacional de Francia, que se creó en 1680 como resultado de la fusión del Illustre Théâtre
con otras compañías rivales, y que se conoce familiarmente como el Teatro de Molière.
Don Juan (Dom Juan ou le Festin de Pierre) es una tragicomedia en cinco actos basada en la obra de Tirso de
Molina, El burlador de Sevilla y convidado de piedra. La obra presenta a un personaje infiel, seductor, libertino,
blasfemo, valiente e hipócrita. Don Juan es un señor noble y vividor que vive en Sicilia, colecciona conquistas amorosas,
seduciendo a jóvenes de la nobleza y a sirvientas con el mismo éxito. Lo único que le interesa es la conquista y
abandona a las mujeres tan pronto las goza. Sus conquistas le valen algunas enemistades y le obligan a batirse en
algunos duelos. Plantea sus relaciones con las personas de su entorno con un cierto cinismo, y cuestiona los dogmas
religiosos. Le gustan los desafíos, hasta el desafío final: la cena con la estatua del Comendador que se lo llevará al más
allá.
Esta obra de Molière suscitó una enorme polémica puesto que los devotos vieron en ella una apología del
libertinaje. El único defensor de la religión parece ser Sganarelle, para quien la religión se parece mucho a la
superstición y cuyo papel cómico es evidente. Se exige a Molière que suprima ciertas escenas (la del pobre) y algunos
diálogos que aparentemente se burlaban de la religión. Hay que esperar hasta 1884 para poder ver la representación en
su versión original.
Es difícil adivinar las intenciones de Molière al describir a un personaje que no es totalmente negativo. Es
inteligente y valiente, muy superior en ingenio a sus rivales. Sin embargo, su cinismo y su hipocresía están pensadas
para repugnar al espectador. De hecho, la obra es una reflexión sobre el libertinaje y sus excesos. Molière es partidario
del libre pensamiento, pero respeta las convicciones religiosas. Ataca fundamentalmente todas las formas de hipocresía,
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tanto la del devoto Tartufo como la del libertino Don Juan, capaz de todo para
satisfacer sus apetitos. Al final el cinismo y la hipocresía del personaje se castigan
con la muerte.
Este personaje se lleva al cine en 1991 bajo la dirección de Gonzalo Suárez
con el título de Don Juan en los infiernos, película protagonizada por Fernando
Guillén.
En el Tartufo (Tartuffe) o El impostor (1664) Molière creó uno de sus
personajes cómicos más famosos, el del hipócrita religioso. De la audacia de esta obra da testimonio el hecho de que el
rey prohibiera su representación pública durante cinco años, pese a que él personalmente la consideraba divertida pero
tenía buenas razones para creer que la comedia, con el hipócrita y avaricioso Tartufo vestido de cura y con cilicio,
ofendería al poderoso alto clero francés. Tartuffe es el nombre dado a la trufa u hongo escondido bajo tierra. En la obra
Orgón es un personaje importante que ha caído bajo la influencia de Tartufo, un hipócrita beaturrón, que además es
bastante torpe. De hecho, los únicos que no se han dado cuenta de la verdadera naturaleza de Tartufo son Orgón y su
madre. El mediocre y ladino Tartufo exagera la devoción y ha llegado a ser el director espiritual de Orgón. Este
aventurero está tratando de casarse con la hija de su benefactor, al tiempo que intenta seducir a la segunda esposa de
éste, Elmira, mucho más joven que su marido. Una vez desenmascarado, tratará de aprovecharse de unas donaciones
firmadas por Orgón para echar a éste de su propia casa. Va incluso ante el rey, pero éste, recordando los antiguos
servicios que Orgón le prestó, anula dichos papeles y hace que Tartufo sea detenido.
Tras la crítica de la hipocresía, que es el tema principal de la obra, se esconde también un ataque al papel
demasiado influyente que tenían algunos devotos directores espirituales, que en realidad eran saqueadores de
herencias. El personaje de Tartufo describió de manera tan excelsa al ser hipócrita que este nombre es utilizado ahora
en el Diccionario de la Real Academia Española para definir a la persona hipócrita y falsa. La obra fue prohibida y el
arzobispo de París llegó a amenazar con la excomunión a cualquiera que la representase o escuchara.
Con la situación doméstica que Molière refleja en el Tartufo quiere representar al mismo tiempo la situación
política en Francia: Luis XIV, monarca absolutista (comparable a un padre de familia), estaba rodeado de personas que
influían sobre el rey presentándose como gente de moralidad intachable. Moliére quería que la autoridad real se alejase
a esas personas y simboliza en el acto final que sólo el rey y la justicia real podían resolver los problemas del pueblo
francés.
La comedia se estructura en 5 actos y en verso y respeta escrupulosamente las tres unidades: acción única,
desarrollada en un mismo lugar (una sala de la casa de Orgón) y en un solo día. La intriga responde a un esquema
habitual en Molière: dos jóvenes desean casarse pero el padre de ella, personaje negativo, se opone a aquella unión y le
prepara otro matrimonio descabellado. Ciertas personas sensatas apoyan a los enamorados y logran hacer triunfar su
amor. En el centro la crítica a la falsa religiosidad y al exceso de influencia de personajes hipócritas sobre quienes
detentan la autoridad.
COMENTARIO DE TEXTO.
ORGÓN (a su hijo). - ¡Ah traidor! ¿Te atreves con esta falsedad a pretender empañar la pureza de su honradez?
DAMIS. - ¿Cómo? ¿La dulzura fingida de ese espíritu hipócrita os hará desmentir…?
ORGÓN. – Cállate, que eres peor que la peste.
TARTUFO. - ¡Ay! Dejadle hablar: lo acusáis injustamente; mejor haríais creyendo lo que os dice. ¿Por qué salís en mi favor en
un caso tal? ¿Acaso sabéis de qué soy yo capaz? ¿Os fiáis, hermano, de mi aspecto exterior? ¿Y por lo que veis habéis de
creerme bueno? No, no: os dejáis engañar por las apariencias. ¿Ay! Yo no soy ni mucho menos lo que se piensa. Todos me
tienen por un hombre de bien, pero la pura verdad es que no valgo nada. (Dirigiéndose a Damis): Sí, querido hijo, hablad:
llamadme pérfido, infame, perdido, ladrón, homicida; abrumadme con nombres aún más odiosos. No diré nada en contra:
los merezco, y sufriré la ignominia de rodillas, como vergüenza merecida por los pecados de mi vida.
ORGÓN (a Tartufo). – Hermano, esto ya es demasiado. (A su hijo): ¿No se rinde tu corazón, traidor?
DAMIS. - ¡Cómo! ¿Os van a seducir sus discursos hasta el punto de…?
ORGÓN. - ¡Cállate, sinvergüenza! (A Tartufo): ¡Ea, hermano, levantaos por favor!
Molière. Tartufo. Acto III, escena VI.
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En el presente fragmento destaca la comicidad en el Tartufo tanto en la comicidad verbal, o de gestos como en
las situaciones, logrando giros inesperados de la acción (coups-de-théâtre) que mantienen en suspenso al espectador
hasta el desenlace final. La comedia está organizada como catarsis, al lograr la liberación del espectador por medio de la
risa.
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