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NOTICIAS DEL IMPERIO, “LA FIESTA DELIRANTE DE LA
HISTORIA”, NOVELA DE FERNANDO DEL PASO
Francisco Javier Elorriaga Barraza
Preparatoria 4 “Vidal CASTAÑEDA Y Nájera”
ENP - UNAM.
1.- NOTICIAS DEL IMPERIO (Diana, 1987) al ser una novela total nos obliga a leerla de esta manera.
Si la fragmentamos, perdemos mucho de su esencia. Como lectores ansiosos de literatura y de historia,
podemos decir que es un relato vasto y alucinante, y no tanto por la información y la interpretación
de los hechos y los eventos de los protagonistas mexicanos y extranjeros durante el Segundo Imperio
(1863-1867), sino por el lenguaje poético y exhaustivo del autor, que ya conocíamos con placer y
sorpresa en José Trigo (1966) y Palinuro de México (1977). Fernando del Paso (1935) es la
grandilocuencia de la novela mexicana en la segunda mitad del siglo XX.
De esta totalidad como novela, Noticias del Imperio en sus 700 páginas de la primera edición
(Diana, 1987), captamos aquellos aspectos o temas que nos interesan o nos levantan suspicacias.
Considerada como “una novela total, perfecta, aunque sea también una empresa imposible, obsesiva,
absoluta” (Sefchovich, 1988), las múltiples lecturas pueden abordarse considerando un cruce de
perspectivas en cualquier momento de sus amplios capítulos. Es decir, la historia, la literatura, la
política, la moralidad, y las poéticas del lenguaje, se tejen de tal modo en una saga que parece no
tener fin, porque la historia misma que cuenta la novela plantea un más allá del sueño y la ambición
de poder de Maximiliano y de la locura de Carlota. Y de todo lo que podamos suponer.
Leemos la novela alternando simétricamente los doce monólogos de la emperatriz Carlota con la
historia y la mala fortuna del archiduque Maximiliano de Habsburgo (1832-1867), desde la invasión
francesa hasta su fusilamiento en el cerro de las Campanas en junio 19 de 1867. Los monólogos de
Carlota, viéndolos desde el ángulo de lo narrativo, pertenecen más a una sola voz interna fija que
recrea y desmiente en una forma alucinante, pero coherente y lúcida, los hechos que se creen
verdades. La voz de Carlota desde su exilio y encierro en el Castillo de Bouchot, es una voz que se
extiende y registra otro enfoque muy diferente a lo que conocíamos, obteniendo así una ficción muy
rica y conmovedora. Al ser la voz de una “loca”, la identificamos junto a esos grandes clásicos de la
locura como Hamlet y el Quijote de la Mancha. No tanto como el soliloquio o solipsismo de la Molly
Bloom, porque Carlota tiene una lógica de la construcción, y no como la protagonista de Joyce que
es más un “fluir de la conciencia”.
Estos monólogos de la emperatriz Carlota son el contrapunto de los capítulos históricos del
Segundo Imperio que se van alternando a lo largo de la novela. Carlota se refiere a Maximiliano, y
con ello miente y desmiente lo que pasó con los franceses intervencionistas de Napoleón III y los
austriacos de la corte de Francisco José. Carlota es una voz desgarrada y apasionada que irrumpe en
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la historia ya consumada. Ella no dice grandes verdades, pone en tela de juicio, desde su locura, a los
involucrados. Carlota es el personaje-voz-eje sobre el cual gira la novela, y de aquí podemos decir
muchas cosas. En un nivel más abstracto, Carlota es “la metáfora de la posibilidad misma de
reescribir permanentemente la historia”. (N. Malaver, 2010). Por ejemplo, citemos algunos registros
de la Emperatriz:
“Sí, Maximiliano, fue la mentira, fueron las mentiras, las que nos perdieron. Tengo aquí, Max, en mi
recámara de Bouchot, un cofre lleno de mentiras que me trajo el mensajero. Algunas mentiras son tan
inocentes, que se parecen a la paloma de Concha Méndez: si levanto la tapa del cofre se escapan y
cuando quiero pescarlas por la punta de un ala se vuelven nada, como se me deshizo en las manos, en
cenizas, la carta de papá Leopoldo” (p.387).
“Pero más, mucho más que las mentiras tuyas y mías y de los otros, más que las mentiras de todos
los días, Maximiliano, lo que me mata de angustia es la gran mentira de la vida, la mentira del mundo,
la que nunca nos cuentan, la que nadie nos dice porque nos engaña a todos”. (p. 400).
"La historia y yo, Maximiliano, que estamos vivas y locas. Pero a mí se me está acabando la vida"
(pág. 27). "Soy yo la que cada día invento de nuevo el mundo" (pág. 77). "Porque si es mi condena
también es mi privilegio, el privilegio de los sueños y el de los locos, inventar si quiero un inmenso
castillo de palabras, palabras tan ligeras como el aire en que flotan" (pág. 491).
2.- Noticias del Imperio ¿novela histórica o metahistórica? ¿Mejor Clío en la ficción? ¿O la ficción
en Clío?
Cuando apareció Noticias del Imperio en 1987, la crítica –literaria e histórica- la recibió como
metahistoria, un término acuñado por el historiador norteamericano Hayden White, que consideraba
a la “obra histórica como lo que más visiblemente es: una estructura verbal en forma de discurso en
prosa narrativa. Las historias combinan cierta cantidad de “datos”, conceptos teóricos para explicar
esos datos, y una estructura narrativa para presentarlos como la representación de conjuntos de
acontecimientos que supuestamente ocurrieron en hechos pasados” (H. White, 2002). Además,
sostenía que las historias tienen un contenido estructural profundo de naturaleza poética y lingüística
que sirve como paradigma. Este paradigma sería el elemento “metahistórico” en todas las obras
históricas de alcance mayor que la monografía o el informe de archivo.
Aquí confrontamos un problema muy interesante si deseamos darle una perspectiva histórica o
literaria a nuestra novela. Si entendemos a la literatura como discurso histórico y como una fuente
histórica, y la historia sirve a la literatura también como fuente documental y objetiva, Noticias del
Imperio presenta originalidad en su sentido:
Un último "descubrimiento" de la novela de H-F se puede resumir en los siguientes términos: así
como la historia puede servir de fuente de inspiración a la ficción, así mismo cabe la posibilidad de
que la ficción sirva de fuente de inspiración a la historia. O, en otras palabras, la ficción puede
colocarse antes de la historia. Y esto no sólo en el sentido de que la ficción tiene la capacidad de
moldear la memoria histórica de los pueblos, sino también en el de que la ficción puede ser motor de
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la historia (de hecho, la memoria histórica de los pueblos puede incidir en la manera como éstos
construyen su posterior devenir). Es así como, por ejemplo, en Tema del traidor y del héroe, de Jorge
Luis Borges. (N. Malaver, 2010).
El autor Fernando del Paso, más que un historiador, es un novelista, pero necesita de la historiografía
para escribir. En la novela, cita de modo directo y repetido sus fuentes históricas. (Por ejemplo,
Maximiliano íntimo, de José Luis Blasio, el joven secretario del emperador).Hasta 1987, fecha en que
se publica la primera edición, del Paso tiene el mérito de emplear una historiografía actualizada. Pero
naturalmente, los artificios y los recursos literarios cubren con eficacia lo que pudo haber sido un
documento histórico. Al autor le importa desmitificar y rechazar todo lo que se mira como “verdad
histórica”. Las contradicciones de los testimonios sobre algún hecho, por ejemplo, la traición en el
sitio de Querétaro por los comandantes imperialistas –Leonardo Márquez y Miguel López – se
presentan de modo contrastante para que el lector tenga elementos para discernir entre el mito y la
verdad histórica, que en el contexto de la novela aparecen como desmentidos, incluso como cierta
farsa histórica en la que el protagonista Maximiliano termina como víctima de su propio sueño y
ambición.
Otro asunto interesante es la cantidad de datos que sirven para amenizar la novela. Y de aquí vemos
el rompecabezas de la historia donde cada pieza es clave para entenderla para desmitificarla, o verla
como un delirio o una farsa. ¿De qué sirve enterarse cómo se llamaban los caballos de Maximiliano?
¿Saber la suerte del supuesto hijo que tuvo con Consuelo Sedano, la hija del jardinero de la Casa
Borda, en Cuernavaca? ¿Estaba enfermo sexualmente? ¿Carlota tuvo hijos? ¿Napoleón III quiso
envenenarla? ¿Sabían ustedes que Maximiliano gustaba de coleccionar insectos como las mariposas
y a las chinches mexicanas les puso un nombre científico? ¿También que escribía poemas y gustaba
de cabalgar? ¿Maximiliano fue más liberal que Benito Juárez al permitir la libertad de cultos y no
devolver los bienes a la iglesia católica? ¿Fundó la Academia de San Carlos y trazó el Paseo del
Emperador, después llamado Paseo de la Reforma? ¿Protegió a los indios como buen gobernador?
¿El mariscal francés Aquiles Bazaine tiró los pertrechos de guerra al canal de la Viga para que
Maximiliano no los utilizara? ¿El doctor Rafael Lucio vendió sus barbas y sus vísceras? ¿La
voluptuosa princesa Salm-Salm se ofreció a Juárez para salvar a Maximiliano del fusilamiento?
¿Sabían que a Maximiliano, en su autopsia, le extirparon sus ojos azules y le pusieron unos negros de
una escultura de la virgen de Santa Úrsula? En Noticias del Imperio aparece el todo como
fragmentado. Como lectores nos queda el trabajo de la interpretación de los hechos para no quedarnos
con el dato curioso, con la pieza suelta, la anécdota. Pero de estas maneras, nos queda muy lejano el
propósito de la novela. La apuesta del Paso, es “la inclinación hacia la desmitificación, ya sea de los
personajes históricos o de las situaciones, convertidas en irónicas contemplaciones cuando
intervienen los demonios de la cultura mexicana, como el mesianismo de Maximiliano y su sacrificio
final”. (R. Olivares Zorrilla, 2000).
En este aspecto, el contraste de la cultura europea con la mexicana es fundamental para captar la
esencia de la novela. No es que sea una novela para reivindicar el sentido de revancha o una nueva
“profecía de Guatimoc”, sino que Noticias del Imperio es un tramado muy complejo de hechos que
se aprecian como legendarios, absurdos, eróticos, falaces y fantástico. Y como cita el historiador
Antonio Saborit: “Hasta ahora ningún historiador de esos años se plantó los problemas que resolvió
del Paso en la novela. De hecho, es mérito indiscutible haber inscrito al país en una intrincada fantasía
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política, casi tan antihistórica como la situación que urdió Rodolfo Usigli, sólo que llevada a la
literatura sin perder de vista “el carnaval del mundo, la fiesta delirante de la historia” (A. Saborit,
1988).
Y para redondear esta idea, una cita del historiador Hayden White
1. Es imposible llegar a conocer con absoluta certeza la verdad histórica. Cualquier relato de los
hechos trascendentales de la humanidad, incluido el del historiador más pretendidamente
"objetivo", no es más que una versión de ellos, y el número de versiones es virtualmente infinito
(toda versión, además, falsea los hechos de una u otra manera (H. White, 2003).
3.- Noticias del Imperio, ¿la mejor novela mexicana de las últimas décadas?
En una encuesta realizada por la revista Nexos (abril 2007) entre 60 escritores y críticos, Noticias
del Imperio, de Fernando del Paso, se consideró la mejor novela mexicana de los últimos 30 años.
Sin ser escritor o crítico literario, y como único voto que tengo como lector, me sumaria a esta
valoración. La fascinación histórica y literaria que priva en ella es ilimitada. La prosa del autor, a
veces poética, a veces documentada, a veces juguetona, es la sustancia que da un pleno sabor
amargo-dulzón a la lectura, que puede ser interminable, como la del Quijote o la de cualquier otra
novela donde la memoria y el pasado tengan una función recreativa, pero al fin, constituye un
paradigma basado en la estructura formal y conceptual de la novela.
En Noticias del Imperio, como lectores aprendemos que la historia es una ficción, y la ficción
puede ser la historia que consideramos verdadero, pero sabemos muy bien que nos engañamos.
Como mexicanos, podemos estar políticamente del lado del presidente Benito Juárez y condenar la
intervención imperialista de los franceses, al igual que los conservadores que viajaron a Miramar a
ofrecer al archiduque austriaco, la corona de un pobre país dividido y destrozado por las guerras
intestinas y extranjerizantes. Esta historia patria nos pertenece y así la creemos, como creemos en
otros héroes que nos la dieron con sangre y lágrimas. Contra las creencias, nada. Pero después de
Noticias del Imperio la conciencia influida por esta “fiesta delirante” (palabras de Fernando del
Paso), las perspectivas cambian. La mera verdad no sé qué tanto. Tal vez considerar a sus
majestades Carlota y Maximiliano más que meras figuras históricas, unos protagonistas románticos
muy sesgados, con cierto aire enviciado de locura y tragedia.
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BIBLIOGRAFÍA:
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Blasio, José Luis. (2003). Maximiliano íntimo. El emperador Maximiliano y su corte.
Memorias de un secretario. Prólogo de Patricia Galeana. México, UNAM.
Malaver, Nancy. “Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, a la luz de la teoría
tropológica de Hayden White”.
“Las mejores novelas mexicanas” en Nexos, México, Año 29, Volumen XXIX, núm. 352,
abril de 2007. Pp. 23-27.
Olivares Zorrilla, Rocío. (2008). “Los años ochenta” en La literatura mexicana del siglo
XX, Manuel Fernández Perera (coordinador). México, FCE-Conaculta. (Biblioteca
Mexicana), pp. 412-413.
Paso, Fernando del. (1987) Noticias del Imperio, México, Diana.
Sefchovich, Sara, (1988). “Noticias del Imperio, en Nexos”, Nexos 124, abril de 1988.
Saborit, Antonio, (1988). “Noticias del Imperio, en Nexos”, Nexos, 127, julio de 1988.
White, Hayden. (2002). Metahistoria, la imaginación histórica en la Europa del siglo XIX.
Trad. De Stella Mastrangello. México, FCE.
White, Hayden. (2003). El texto histórico como artefacto literario. Barcelona, Paidós.
Currículo
Profesor de Tiempo Completo en el bachillerato de la UNAM. Poeta.
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