Director y Redactor en jefe HÉCTOR F. VÁRELA

advertisement
t'aris.—Marzo 3.—-1873.
Número 49.
EL AMERICANO
Director y Redactor en jefe
PERIÓDICO
ESPASOL
EL A M E R I C A N O
Y F R A N C É S : SALE CUATRO VECES AL MES.
HÉCTOR F.
VÁRELA.
"
P R E C I O DE LA S U S C R I C I O N
D o c e r e a l e s fuertes por mes en toda la América, inclusas las M o d a s .
No se admiten suscrioiones por menos de tres meses. — Al que se suscriba por un año,
En España, V e i n t e r e a l e s v e l l ó n .
, , .
diez por ciento de rebaja.
En los demás Estados de Europa, 5 fr. — En Francia, 4 fp. 5 0 o. - En París 4 fr
ANUNCIOS
U n franco la linea. — R E G L A M O S : P r e c i o s c o n v e n o i o n a l e s
ADMINISTRACIÓN Y REDACCIÓN, RUÉ D'ATJMALE, 17 ~ PARÍS
Cernían Outierreie d e P i ñ e r e s .
¡ Bendita sea la muerte que santifica y engrandece al
hombre, que devora y consume las pasiones, que purifica
el lodo, que destruye la carne, que quita los vicios, que
arranca la vida á la miseria y al duelo ; pero que deja al
genio sus creaciones, su luz, su resplandor y sus coTonas!
GERMÁN GUTIÉRREZ DE P I Ñ E R E S , genio privilegiado,
imaginación oriental, trovador sentido y amable, poeta
' melancólico y dulce, muerto ya, deja
un reguero de luz, do luz purísima
que no alcanza á entenebrecer nin. ,
gun recuerdo del pasado; y en cada
uno de sus versos, en cada rcllejo
de su genio, vive esa vida mística,
sublime, que gana los corazones, que
exalta la fantasía, que embriaga la
mente, que despierta el entusiasmo
á toda hora y en todos los instantes;
esa vida ideal , magnífica, que se
llama gloria, que perpetúa un nombre, que inmortaliza un pensamiento y que alcanza no á una generación, sino á muchas; que se identifica
con la gloria de la patria y con la
vida del genio en todas las regiones
donde hay amor, sentimiento, ecos,
luz y armonía.
Qué virtud la del genio, que sobro
los despojos do la humana debilidad
alcanza á levantarse, lleno de atrae- •
tivos y encantos, llamando así t o d a s ,
las simpatías, haciéndose tributar incienso por los mismos que ayer lo
desconocían, y dando esa lírometida
inmortalidad que t a n pocos alcanzan !
Qué virtud la del genio, que hoy
conquista para Germán Gutiérrez de
Piñeres lo que no podría el avaro
conseguir con el oro acumulado durante uno. larga vida de privaciones
y miseria, pues con la muerte se
acaba todo en la vida del a v a r o ;
mientras que para Piñeres queda )o
que fué quizás el sueño que compensaba sus dolores : un nombro sostenido por la gloria ! Sí, Piñeres desde
boy ocupa el puesto que le corresponde en la constelación de los hijos
del genio, por sus poesías dulces,
suaves, armónicas y hermosas.
Piñeres había recibido por dote del
cielo el amor á lo bello, una noble
inspiración y una poesía fresca y
dulce, depósito entregado intacto á
BU muerte, habiendo aislado su alma
de las tormentas de su vida, y encerrádola como en un vaso misterioso,
donde no alcanzaba á respirar la
atmósfera envenenada y funesta en
que vivía; haciendo un contraste sorprendente la delicadeza do los sentirnientos, el perfume do sus versos, . , .
la armonía de sus cantares, con su
triste y miserable existencia ; y habiendo, por decirlo así, conservado en su corazón un
pequeño mundo de Üores, de rocío y de soi.
La poesía do Píñere-s es joven, á veces infantil, llega
hasta ser angelical como la do Lamartine; y mas bien
natural, inspirada y esijontánea que niétnca y correcta,
se desliza como una fuente nmrmurando que arrastra las
flores de la ribera para que esmalten sus ondas; pero que
jamás se enturbia con el lodo que las tempestades acumulan en su paso. El goí^o, la felicidad, el amor la m u jer sobre todo, la mujer divinizada, y tributándole adoración y culto han sido los objetos de su canto.
A veces, sí, triste, melancólica y sombría como en su
Dolara, en medio de fatídicos recuerdos, el pensamiento
de un negro porvenir está estampado do un modo desgarrante, y hace que el alma se empape en una lánguida
melancolía, y que á cada estrofa reciba una gota amarga;
al fin la copa rebosa de amargura, y el corazón, oprimido
por la congoja, se siente desgarrado, como el del que á
cada momento repetía :
, , - . . ,
« Yo vivo triste
€
No es admiración el sentimiento que la lectura de las
poesías de Piñeres inspira : es amor, es cariño, como el
cariño que inspira la primera ilusión, el sueño mas bello
magnífico de Oriente los restos de un templo griego, sencillo y aéreo, cuyas columnas corintias se pierden en el
azul del cielo, y cuyas comizas, admirablemente delineadas, semejan á las ondulaciones do una cinta de
gasa ?
¿Habéis reparado que ese templo no tiene nada de imponente, nada que arredre, nada que lleve á la contemplación, poro que junto á él pasáis horas enteras oncantad(i admirándolo, repasando en vuestra imaginación las
escenas de la vida poética de los griegos, rehaciendo
su mitología, asistiendo á sus sacrificios y pareciéndoos ver sobre Ips
restos del altar la víctima palpitante
aun y coronada do rosas?
El mismo sentimiento dejan en el
• ; ,
alma las poesías de Piñeres; no son
:,
.
un monumento que imponga por «u
grandeza y á cuyo aspecto el alma
se sorprenda.
No es el palacio augusto de las
Musas; pero cada una de ellas es
una arcada magnífica, una obra de
genio admirable, en donde con el
mayor gusto están incrustadas las
perlas y el oro, que brillan con los
rayos de luz con que su imaginación
oriental supo iluminarlas.
Gorman Gutiérrez de Piñeres,
nacido para brillar; do u n a familia
distinguida y que contaba entre sus
miembros á muchos patriotas y á
muchos mártires; educado por u n
sabio tan grande como Cicerón y
tan virtuoso corno Arístides, el Sr.
José María del Castillo y Kada; con
un genio precoz, corazón sensible,
una poderosa imaginación y un atractivo irresistible, Piñeres deja una
lección severa para los jóvenes, enseñándoles cuan pérfida es la fortuna cuando á ella el hombro cede
complaciente; pero yo que admiro
el encanto de sus versos y que lo
amé en la niñez, no tengo por qué
;
^
"
!<•
GEK.MAN ütlTIEKUEZ DE l'lÑERE.S (l'OETA COLOJIIUANO).
de la vida, la voz de la mujer que so lia escogido por esposa ó el beso de la hija predilecta; y os porque estas posías son nuestro sueño, nuestro amor, y en medio de la
armónica belleza de sus versos v a el corazón sintiendo
gozando, amando, llorando ó riendo con Piñeres.
'
No h a sido una lira de marfil la que se h a roto; la lira
sigue resonando, agitada por el tiempo. El vate h a dosaparecido, poro las musas conservan la memoria do sus
versos, cuyo templo jamás fué profanado, levantándose
sí, mucha veces, en alas de la piedad, inspirado por la
fé, para entonar cantos religiosos que solo una alma noble y generosa pudiera concebir, que solo un labio santo
pudiera traducir, y un corazón ferviente darles su fucífo
místico y sublime.
Viajero, ¿ habéis contemplado á la luz dorada del sol
recordar al;ora las sombrías realidados de su vida.
Quiero que la riqueza de cada uno
forrne la riqueza del pueblo; que la
gloria individual formo la gloria
nacional; que a l a diadema intelectual de Colombiano falte una chispa
del genio de sus hijos, y recordar
que en las poesías de Germán Gutiérrez do Piñeres h a y diamantes
bastantes para adornar la corona do
un Dios.
i Cuántas amarguras no devoran
en Colombia los hombres consagrados á la literatura!
¿ Los basta, acaso, la virtud, la
sobriedad, la modestia, el ífetiro para
lio tener émulos, rivales, odios y rencores ?
¿ Hay una mano amiga que venga
á levantarlos en sus caidas, á sostenerlos en sus vacilaciones, á socorrerlos en su m i s e r i a , ' á alentarlos en su desesperación ?
Y, sin embargo, el. genio se abro carrera en medio
de las dificultades, soñando con el porvenir y buscando
una corona para sus sienes.
Hoy que ha muerto Germán Gutiérrez 'de Piñeres,
yo quiero realizar su sueño colocando sobre su huesa
üna'corona del laurel que brota sobre la tumba de ''•'''
ffilio.
!
MüDAItüu ULVÁB.
EL AMERICANO
814
EL
AMERICANO
LOS REACCIONARIOS Y CASTELAR.
Los que, cumpliendo un acto de honradez republicana,
liemos juzgado al gran tribuno europeo, Emilio Castelar, con toda la imparcialidad que csfí austeridad del deber nos i;uponia, hemos conquistado el derecho de tomar
su defensa contra los ataques indignos que hoy le dirigen los reaccionarios, sin que ni la fé ni el calor con que
lo hagamos puedan tomarse como el eco apasionado de
la amistad íntima que á él nos liga hace diez y ocho
años, y de la que han hablado ya casi todos los diarios
de Paris.
Hay hombres públicos y privados cuya vida es como
el honor de la mujer de César, que no puede ser sospechada, y aunque la vida de Emilio Castelar sea una de
ellas, creeríamos faltar á un triple deber, de amigos, de
correligionarios y de apóstoles de la justicia, si n o levantásemos hoy la voz para protestar contra ciertos ataques que una parte de la prensa reaccionaria de Paris
está dirigiendo al actual ministro de Estado de la Eepública española.
Los móviles, la causa y el origen de caos ataques se
comprenden.
Durante quince años, Castelar ha sido, como Mazzini
en Italia, uno de los mas constantes, decididos, brillantes y prestigiosos enemigos que, en la tribuna y en la
prensa, han tenido los gobiernos personales, los tiranos,
los reaccionarios y, en una palabra, todos los que, en
cualquier parte del mundo, hayan atacado la libertad,
pisoteado el derecho, ultrajado la justicia y mancliado la
bandera do la democracia.
Los que tal misión cumplen, sin transigir jamás, sin
sentir un instante de vacilación, sin que la fé les falte,
ni la esperanza les abandone, á la vez que se captan las
simpatías de los que aspiran por llevar la humanidad al
fin de sus grandes destinos, despiertan la cólera y la ira
impotente de los parásitos sin alma, cuya conciencia venden al que mas la puja, y á quienes una cinta, la embriaguez de la fortuna, la ambición de mando ó la voluptuosid^ad de los placeres hacen aborrecerá los apóstoles de
la justicia, de la verdad y del derecho.
En presencia del imperio y del verdugo del 2 de di
ciembre, Emilio Castelar sentia extremecer de santa indignación todas sus fibras patrióticaj, y llamado á juzgar
aquel gobierno y su jefe, no pedia dejar de condenar severa y francamente al impeiio y á Napoleón.
Hé aquí su gran crimen á los ojos de los que — digámoslo sin ambajes — fueron partidarios del gobierno que
trajo á la Francia Sedan y la Comuna, la pérdida de una
hermosa parte de su territorio, y el abatimiento político
en que hoy se encuentra en el gran congreso de las potencias europeas.
Vengarse de Castelar era, pues, una necesidad para los
reaccionarios, y ahora acaban de dar principio á su tarea
con mas audacia que fortuna.
Castelar era ya una inmensa personalidad europea.
Su vastísimo talento, su asombrosa palabra, especie de
trueno que espanta ó canto melodioso que seduce; su
instrucción poco comuQ en un hombre de tan pocos
años, el fuego con que defendió siempre sus principios y
la propaganda incansable que de ellos hizo, le habían
conquistado la gran reputación de que goza en ambos
mundos.
Proclamada la República en España — obra que en
grandísima parte se le debe á él, como la historia lo dirá
«n un dia no lejano — se le nombra ministro de Relaciones Exteriores.
Casi todos los diarios europeos, y principalmente hm,
ingleses y alemanes, le tributan el homenaje de reís|iieí»}
que merece, hacen alto honor á sus cualidades, y decíaran la fé completa que su presencia en el gobierno les
inspira.
Esta manifestación espléndida de la opinión europea
en favor del joven ministro, irrita á los reaccionarios que
se amparan de su persona sin piedad, no para disputarle
su talento, sino para pretender herirlo en lo que tiene de
mas sagrado, en su delicadeza de hombre privado.
Y ¿ saben los lectores de E L AMERICANO como lo
hacen ?
Asco y vergüenza da el decirlo, tratándose de la prensa
de un pueblo culto y civilizado.
En un artículo biográfico que le consagra el Fígaro, se
dice : « que Castelar es un hombre que, durante su pei«manencia en Paris, habia encontrado e l secreto de asiste tir gratis á todos los teatros, presentándose á sus éntrate das de guante blanco y diciendo que iba á buscar á la
€ señora. y>
Es tan indigno y raezquiao el ataque, que bien mereciera
despreciarse ; pero la circunstancia de haber vivido con
Emilio Castelar en Paris casi todo el tiempo de su destierro, nos impone el deber de decir al autor del articulo del
Fígaro, que ha faltado á la verdad, y que, Castelar, pobre
como estaba, viviendo de sus correspondencias, jamás
hizo, una sola vez, la farsa que se le atribuye, y que por el
contrario, era tan exageradamente delicado, que rara vez
consentía en que los amigos que le acompañaban pagasen por él las localidades del teatro en que entraban.
Hablamos como testigos presenciales de lo que entonces pasaba,-y repetimos que la versión del Fígaro e s .
tan indigna como calumniosa.
Hay mas.
Otro diario que se vistió ds luto por la muerte de Napoleón, el Gaulois, ha dicho á su vez: «que Castelar vivia
'C de sus correspondencias para América, y de su inagotable
« banquero D. Héctor F. Várela. y>
bi algo tieae Emilio Castelar que lo distinga, que le
haya captado la simpatía de propios y extraños, es precisamente su honradez y delicadeza verdederamcnte catonianas.
Cierto es — y de ello nos vanagloriamos — que fuimos
nosotros quien lo hicimos conocer en América, y quien
tuvimos la fortuna de proporcionarle algunas de las mu ehísimas correspondencias que, hace ya varios años, esoribe para los diarios americanos; pero, á pesar de la
amistad íntima que á Castelar nos liga ; á pesar de haberle abierto un crédito en dos casas de Paris, así que
tuvimos noticia de que el gobierno de Isabel II le había condenado á muerte, jamás, jamás — óigase bien —
hizo uso de esos créditos, ni tomó un franco mas de la pequeñísima mensualidad que él mismo se asignó por las
brillantes correspondencias que, hace diez y siete años,
manda regularmente á nuestra Tribuna de Buenos Aires.
¿ Podrían decir otro tanto los reaccionarios que hoy pretenden minar su reputación, presentándole como un logrón y un explotador ?
Si son monarquistas, si detestan la República, hagan lo
que hacia Castelar : imiten su ejemplo : combatan sUQ
ideas y principios políticos : pero no toquen -jna personalidad intachable en sus costumbres y en su modo de ser
privado, porque al escuchar tan indignos ataques, el famoso tribuno podría contestar á sus detractores como
Guizot al suyo : « que jamás sus insultos llegarán á la
« altura de su desprecio. »
L a c s c l a v i t a d e n C u b a y e l g o t o l e r n o Ingrlé»
Febrero 24 de 1873.
Sr. Director de E L AMEEICANO.
El Times de Londres, que durante cuatro años ha ignorado que en Cuba hubiese revolución ó cosa parecida,
acaba de saberlo, y ha empezado á publicar correspondencias de la Habana que no estarían fuera de su lugar en
las columnas de La Voz de Cuba, de A'Z Eco de Ambos
Mundos, ó de El Cronista.
Las dos larguísimas- correspondencias que ya han salido á luz, están plagadas de falsedades y de calumniosas
imputaciones hechas á los cubanos. H a y quien deba refutarlas, y de eso no trataré.
Pero suelta el « corresponsal especial » ciertas aseveraciones intencionalmente equivocadas, relativas á esclavitud y tráfico de esclavos, y agradeceré á usted que dé espacio en E L AMERICANO para la inserción del artículo que
acompaño, en el cual encontrará lo que hay de cierto en
el asunto.
Se poHe á las órdenes de usted.
UN
AMERICANO.
Los al>oiicíonístas ingleses iniciaron sus trabajos á fines
del siglo décimo octavo dirigiendo sus primeros ataques
contra el tráfico' do esclavos, y abogando después por la
abolición de ía esclavitud. Los promotores de este movimiento fuerott por largo tiempo objeto de !a odiosidad y
de la burla de sus compatriotas ; pero al cabo encontraron
eco en el Parlamento, donde Pitt, Fox y otros estadistas
eminentes abrazaron su causa, sin tener en cueíita el clamoreo <J«e contni ellos levantaron los comerciantes, los
amos de esclavas, la muchedumbre do los interesados en
sostener la trata y la esclavitud, y hasta algunos personages de la aristocracia británica.
Al fin, en mayo de 1807, quedó definitivan»nte abolida
la /raía en todos fos dominios ingleses, y desde entonces
empozó el gobierno de la Gran Bretaña á gestionar activamente «on todas las naciones europeas para |inducirlas
á que imitesen su ejemplo, au^nque por io que hace á E s paña faeroa tan infructuosas sus diligencias, que en 1814
íio habia podido recabar de ella (y eso mediante una
«feria de lib. 800,000) mas que la promosa d« prohibir
que los españoles llevasen esclavos d e África á países que
no fuesen posesiones de España.
En el Congreso de Viena (á que concurrió España en
1816, con Inglaterra, Austria, Francia, Portugal, Prusia,
Rusia y Suecia) se adoptó una declaración condenatoria
del tráifloo de esclavos, por ser « repugnante á los principios de humanidad y d e moralidad universal ; » y en 1817
se obligó el gobierno español (recibiendo por dio de Inglaten-a, lib. 400,000) á poner término inmediatamente á
su comercio de negros con la costa de África al Norte
del Ecuador, y á abolirlo por completo en todos sus doMinios, del 30 de mayo de 1820 en adelante. _
Este tratado, de 23 de setiembre de 1817, creó laís comisiones mixtas, j concedió á los cruceros^ ingleses el derecho de visita en alta mar, aunque limitando á ciertos y
determinados casos la facultad de apresar ncgrevos; y en
diciembre del mismo año dio Fernando VII nn decreto
en consonancia con lo estipulado en el tratado antedicho.
^
En 1822 firmó el gobierno español una ampliación ó
aclaración del mismo convenio, mas no por eso dejó de
seguir fomentando el tráfico tan á cara descubierta como
si á nada estuviese obligado. Tan escandalosas y tan frecuentes llegaron á ser las infracciones del tratado que en
1825 se vio M. Canning en el caso de amenanazar á España con que si no forzaba á sus autoridades coloniales
á cumplir con su deber, «en vano imploraría el auxilio
« de Inglaterra para que la ayudase á mantener á Cuba
<í bajo su dependencia. »
Gobernaba en la Habana á la sazón el sagaz D. Francisco Dionisio Vives, que estaba al cabo de los preparativos que se hacian entonces en Venezuela y en Méjico
para invadir la isla, y que no contaba con la adhesión de
los cubanos, ni con la fidelidad de la escasa guarnición
que tenia á sus órdenes. Sabíanlo el rey Fernando y sus
ministros, porque Vives habia escrito á la corte pintando
la verdadera situación de la colonia; y la amenaza de
Canning, transmitida á Zea Bermudez en'aquellos mo-
mentos por el embajador inglés M. Lamb, fué causa de
una real orden expedida en enero de 182G, que habría
dado fin al tráfico prohibido si la hubiesen puesto en
ejecución. Pero pronto pasó el miedo, y con él los propósitos de enmienda.
Los Estados Unidos brindaron el amparo que Inglaterra parecía dispuesta á negar, y segura España de que
Cuba seria suya (á pesar de ingleses, de sud-americanos
y de cubanos) mientras la Gran República no creyese
llegada la ocasión oportuna de apropiársela, siguió importando negros de África á mas y mejor, lo mismo de
la costa oriental que de la occidental, lo mismo del Norte
que del Sur de la línea equinoxial.
Perdido el miedo, perdiéronse también los escrúpulos.
Las sentidas reclamaciones de lord Aberdeen en 1828 hicieron tan poca mella en Fernando como en sus consejeros ; las enérgicas representaciones de lord Palmerston
en 1830 quedaron sin respuesta; y ni siquiera consiguió
M. Addington que el ministro español acusase recibo ¡íor
escrito de un despacho de mayo de 1831, que pedia que
los negreros fuesen declarados piratas.
Durante los cuatro años subsecuentes no descansó Inglaterra en su incesante empeño de vencer la proverbial
morosidad de España y reducirla á que diese prendas suficientes para obligarla (cuando á Inglaterra le conviniese')
al cumplimiento de lo estipulado en 1817. Unas veces pidiendo, otras reclamando, quejándose á menudo, amenazando oportunamente, y siempre sacando partido de las
circunstancias, fué apretándola paulatinamente hasta que,
muerto ya Fernando y gobernando María Cristina, le arrancó su asentimiento al tratado de 28 de junio de 1836:
-—quedó definitivamente abolido el comercio de esclavos,
so ampliaron y especificaron las facultades de los comandantes de cruceros y de las comisiones mixtas ; se proveyó acerca de los emancipados, y la reina gobernadora
se comprometió solemnemente á promulgar, dentro del
término de dos meses, severas leyes penales que castigasen
duramente á los participantes en el «tráfico inhumano.»
Dos meses, para los gobernantes de España cuando se
trata de pagar lo debido ó de cumplir lo ofrecido, quiere
decir dos siglos, y es de ci'cer que todavía estuvieran por
hacer las prometidas leyes penales, si Inglaterra no hubiese apelado á remedios enérgicos para avivar á los legisladores españoles. Así y todo trascurrieron diez años
antes de que el ministro poeta D. Francisco Martínez de
la Rosa las diera á luz en mayo de 1845 , y ni son severas, ni nunca han servido mas que j)ara cubrir el expediente.
Las comunicaciones que en ese tiempo se cruzaron entre Londres y Madrid bastan para componer un tomo de
regulares dimensiones, y entre ellas hay algunas, como
la de lord Aberdeen de 31 de diciembre de 1834, capaces
de sacarle los colores al rostro á un paquidermo, dado
caso de que fuera paquidermo un ministro responsable
de su majestad católica.
En el intervalo trascui'rido desde la ratificación del
tratado de 1835 hasta la promulgación de las leyes penales de 1845, tuvieron lugar en Cuba sucesos relacionados con el asunto, como el atropellamiento de M. Goil en
Matanzas, la prisión de M. TurnbuU en Holguin y su
posterior expulsión de la isla, la visita de lord Morpeth á
la Habana, la memorable conspiración de O^Donnell, y
otros mas ó menos importantes cuya mención haría harto
extenso este escrito; pero no es posible pasar por alto
las negociaciones do 1840 y 1841, encaminadas á conseguir la libertad de los negros fraudulentamente introducidos en Cuba después del 30 de octubre de 1820.
Hacia ya cerca de dos años que estaba abolida la esclavitud en las colonias inglesas ; era público y notorio
que el gobierno de Madrid persistía en patrocinar la
trata; sabíese que los 'negreros españoles se reían de Inglaterra, de su marina y de sus comisarios ; la prosperidad fabulosa de los hacendados cubanos irritaba á sus
empobrecidos vecinos de Jamaica y de las Bahamas, y
sucedió que los mismos que antes se habían opuesto pertinazmente á la emancipación de sus propios esclavos,
levantaron entonces el grito contra el escandaloso contrabando de bozcdes que se hacia en Cuba, y unidos á los
abolicionistas de la metrópoli, asediaron á su gobierno
con exposiciones y representaciones para que de grado ó
por fuerza redujese á España á cumplir lo pactado. El
Parlamento, los periódicos y los meetings clamaron por la
supresión definitiva de aquel abuso que llevaba trazas de
ser perdurable ; algunos propusieron ayudar á los cubanos á hacerse independientes, puesto que no eran ellos,
sino los españoles, los que lucraban con la trata y sostenían la esclavitud, y en comprobación de este aserto adujeron numerosos testimonios de ingleses autorizados y
fidedignos, que atestiguaban que los hijos de Cuba tenían
esclavos á mas no poder, y estaban prontos á empezar á
emanciparlos tan luego como sacudiesen el yugo colonial ; y entre muchas publicaciones consagradas á este
asunto que vieron la luz en Londres por aquellos días,
hubo una que separándose del camino trillado hirió la
dificultad de una manera nueva. Pocos dias después recibió su autor una esquela del subsecretario de Estado
encargándole que condensase sus ideas en forma apropiada para que el gobierno de S. M. B. las tomase en consideración. Hízolo así, y en una carta dirigida al ministro expuso que España fomentaba la trata de hecho pensado, y propendía deliberadamente á aumentar el número
de los esclavos africanos como medida de precaución
para que los cubanos, que detestaban su dominación, no
86 sublevasen ; comprobó la imposibilidad absoluta de
impedir la continuación de aquel comercio, mientras los
capitanes generales lo protegiesen y hubiese quien comprara negros bozales ; é indicó un medio sencillo para hacer que nadie los quisiera c o m p r a r : — p e d i r á España
que fuesen libres todos los africanos entrados en Cuba
con posterioridad al año de 1820 ¡pedirle que la comisión
mixta tuviese autoridad para exigir que los amos de n e -
EL AMERICANO
gros de África demostrasen la legitimidad de sus títulos
de dominio, y «amenazar á España con que, si no
accedía de plano á ambas peticiones, Inglaterra reconocerla y garantizarla la independencia de Cuba.»
Esto ocurrió en marzo de 1840. En mayo salió para
Jíadrid el borrador de un nuevo tratado cuyas cláusulas
se ajustaban en todo al espíritu de la carta mencionada;
y el despacho de lord Palmerston que la acompañó no
contenia amenazas explícitas, pero las insinuaba delicadamente.
Fácil es imaginar la alarma que debió producir en
Madrid este «proyecto de convenio» presentado en junio
por M. Aston al ministro Pérez de Castro. Hasta hay
quien crea que en aquel apuro volvió España los ojos á
los Estados-Unidos que tantas veces han sido su paño de
lágrimas cuando ha tenido miedo de perder á Cuba; y
que mientras se daban largas á la negociación fué
, M. Eveiett á la Habana á estudiar el negocio «sobre el
terreno.» El caso fué que la Regencia Provisional del
reino pidió infoi'mesá la capitanía general de Cuba, que
ésta por su lado indagó el parecer de varias corporaciones é individuos caracterizados, que se escribieron muchas resmas de papel, y que la cosa quedó en suspenso
por tiempo ilimitado. Pero la mayor parte de los informes y memoriales de la H a b a n a fueron á parar al ministerio de Estado de la Gran Bretaña, y allá están guardadas las copias de la junta de fomento, de la sociedad patriótica, del municipio, del tribunal de comercio, del marqués de San Felipe y Santiago, de D. Wenceslao de
Vilia-Urrutia y de otras personas, para cuando llegue el
dia de usarlos como argumento ^ u r a exigir perentoriamente la emaneipacion de todos los negros importados de
Afriea durante los últimos 50 años,y lade sus descendientes.
El Times de Londres parece que intenta renovar discusiones casi olvidadas desde 1864; dicen que el gobierno inglés volverá á tomar en consideración el asunto,
y como ya, gracias á Carlos Manuel de Céspedes y á los
bayameses, puede decirse que cesó para siempre el tráfico de esclavos entre África y Cuba, debemos suponer
que el gobierno inglés no se ha de ocupar de la trata que
no se hace, sino de las consecuencias (^ la trata que se
hizo. Es muy posible que ahora piense en remediar lo que
antes no quiso precaver. Pero no cabe duda de que el
gobierno de la Gran Bretaña no ha procedido nunca en
este negocio á impulsos de la caridad, sino guiado por
el interés; y es de temer que en ésta como en otras ocasiones atienda mas á la razón de estado que á consideraciones de justicia. Por eso es doloroso que cuando el señor Macias publicó en Londres un folleto titulado Cuha
in revolution, hubiera tenido tan poca confianza en sus
propias fuerzas que al dirigirse «al público de Inglaterra » se limitase á copiar al pié de la letra tres papeles (1), excelentes en sí, pero que ninguno fué escrito
para lectores ingleses, ni « en nombre del gobierno republicano de Cuba, » y mejor hubiera sido que hubiese dado
algo de su cosecha, apropiado al caso y acomodado á las
circunstancias : porque la nación inglesa es liberal y generosa, abolicionista sobre todo, y abrazaría ardorosamente la causa de la independencia cubana tan luego
como le demostrasen que el camino mas corto para destruir la esclavitud en Cuba es ayudar á los cubanos &
emanciparse de la dominación espafiola.
Pero antes he dicho que no cabe duda de ¡qwe el g o bierno de la Gran Bretaña nunca ha querido, hasta ahora, de veras y de buena fé, estorbarla importación de esclavos africanos en la isla de Cuba.
Hé aquí los fundamentos de esta opinión :
Cincuenta y seis años han trascurrido desde la ratificación del tratado de 1817 hasta la fecha en que esto se
escribe, y en tan largo tiempo no se ha dado un solo
ejemplo de que España haya manifestado deseos sinceros
de satisfacer las obligaciones que contrajo cuattíio-vendió por lib. st. 400,000 la promesa de renunciar al comercio de esclavos. Muchos tornos en folio pudieran componerse con documentos de incontrovei-tible autenticidad
que existen en el Foreign-Offioe de Inglaterra, y que
prueban satisfactoriamente que España jamás peaisó en
cumplir lo que prometió. Cuarenta y tantos ministerios
diversos, que representan todos los partidos políticos en
que están divididos y subdivididos los españoles, rigieron los destinos de la nación durante el azaroso reinado
de Isabel Segunda, y ni entre estos ni entre los de Fernando hubo uno solo que, ni por casualidad, diese señales
do querer suprimir la trata, sino que por lo contrario á
todos se les conoció que la favorecían y la protegían. Y
sin embargo la poderosa Inglaterra, tan poco sufrida con
las naciones fuertes, tan poco magnánima con las desvalidas, le ha tolerado á la desgobernada España que haya
estado mofándose descaradamente de ella por espacio de
mas de medio siglo. Tan extraordmaria tolerancia da que
sospechar.
El gobierno inglés ha gastado centenares de miles de
libras esterlinas en pagar sueldos de jueces y comisarios,
y en mantener dos escuadras cruzando constantemente
sobre las costas de Cuba y las de Guinea; y los sermones que en forma de notas diplomáticas le ha predicado
á España darante estos cincuenta años hubieran sido suficientes para catequizar á los salvajes de África. Pero lo
ha hecho sabiendo á ciencia cierta que predicaba en desierto y que echaba el dinero al mar : porque ya llevaba
sobrado tiempo de costosa experiencia, que debería haber bastado para abrirle los ojos, cuando una comisión
de la Cámara do los Comunes le presentó, en agosto de
1853 pruebas superabundantes de que los cruceros y las
comisiones mixtas costaban mucho y no -/alian nada
(1) Cuba under Spanish rule, by V. de Boches. New Yoii,
IStíO. (Traducido de la Revue contemporaine).
Facts a/jout Cuha. New York, 1870.
The Cuban question in the twht of Common Sense. New
York, 1870.
para la supresión de la trata patrocinada por los ministros de Isabel Segunda y en que empleaba caudales doña
Jlaría Cristina de Borbon. Sin embargo, el gobierno d é l a
Gran Bretaña ha permanecido aferrado á los cruceros, á
las comisiones mixtas y á la diplomacia : ciego á la evidencia y sordo á las razones de multitud de ingleses que
de entonces acá le han repetido en diversas ocasiones lo
ya asentado por M. Everett, en su despacho de 1." de diciembre de 1S62, dirigido al embajador británico
M. Crampton : que « mientras Cuba fuese colonia espa« ñola no habría esperanza de suprimir por completo el
(í tráfico de esclavos. »
Y no fué esta por cierto la primera vez que el gobierno
de Inglatenra oyó decir (á quien debiera creer) que la
mayor parte de los hijos de Cuba era opuesta á la trata,
que la mejor parte de la sociedad cubana execraba la esclavitud, y que España los forzaba á conformarse con
ambas cosas. M. James Kennedy, que desempeñó en la
Habana las funciones de comisario británico durante
trece años, M. Joseph T. Crawford que sirvió el consulado
doce ó catorce, y M. David TurnbuU, antecesor de monsieur Crawford, lo escribieron muchas veces en comunicaciones oficíales enviadas desde Cuba á los ministros
de S. M. B.
M. Kennedy lo sostuvo de paiabra ante el Parlamento
algunos años mas tarde, y confirmó lo que otros habían
dicho acerca de la desvergüenza con que los capitanes
generales se enriquecían con ese comercio infame, y el
descaro con que lo ejercía ua tal D.Juan Antonio Parejo,
agente de María Cristina. El conde de Carlisle dijo en
1842 ó 1843 lo mismo que dijeron TurnbuU y Crawford
al regresar de Cuba donde habían tenido ocasión de cerciorarse personalmente de los sentimientos de la población cubana ; y otro tanto se lee en un informe evacuado
por la sociedad abolicionista de Londres en 1842, y en
otro presentado por una comisión de la Cámara de los
Comunes en 1853.
Entre los papeles que el cónsul británico remitió en
1844 desde la Habana al conde de Aberdeen, fueron la
copia y la traducción de un memorial firmado por 93 hacendados y i^ropietarios de Matanzas y hecho pedazos
por el brigadier García Oña, en 1843, porque los 93 le pedían al general O'Donnell que « dictasse providencias coji« ducentes al exterminio del tráfico ilegal: » y estos documentos los presentó lord Aberdeen al Parlamento, con
otros análogos que eoiicurrian á probar io atrás asentado.
Por cierto que algunos de los firmantes del menioríal expiaron su desacato en los calabozos del Morro de la Habana.
En un escrito dirigido al conde de Clarendon en 1849,
aseguró M. Tumhull que « muchos propietarios cubanos
«de buena posición (tlíe híghest and the bcst of Úieni) de(t seabau la inmediata, total é inmutable aboJicion d é l a
«trata, con tanto ardor como pudieran desearla un CJark« son ó un Wilberforce ;» el Dr. Madden haijia manifestado idéntica opinión, y el DJ'. K i n g s e extendió diez años
•mas tarde á sostener que en Cuba existia un partido ny^
mej'oso é influyente que esperaiba ¡lima ocasión propicia
para limpiar su patria de la asquerosa lepra de la escla•vitíud.
Y pudiera agregar crtsos «¡ucíios testimonios, pero Jio
quiero citar ninguno que no sea inglés, ni ninguno pos^
terior á 1853. Los ya apuntados bastan para demostrar
que ya h,ace mas de veinte ¡aJ&os que el gobierno de ¡La
Gran Bretaña sabe positivaiwente que la mayor parte de
los cubanos ha sido siempi;g opuesta al tráfico de esclavos ; y io sabe por eoBdupíto ,«#cial y fidedigjio,
ijtaee einpuenta y seis ¡aiBiOS que Inglaterra le coiaipró á
España la promesa de no consentir el comercio de esoiaA'os entre África y Cuba ; durante mas de cincuenta años
lia estado España engafiandp^ á Inglaterra con escándalo
inaudito, y los ingleses sufi-iéadolo con inaudita paciencia. Inglaterra ha malgastado sumas enormes en sostener
comisiones mixtas ./ en niantener escuadras en mares lejanos ; ha condenado á centenares de sus marinos á morir sin gloria y sin provecho en climas insalubles ; y ha
perdido el tiempo en diiigir á España quejas y mas quejas de que los españoles se lian reído : todo por lograr
que España cumpla lo que prometió. En este tiempo se
le ha manifestado á Inglaterra la inutilidad de tan costosos sacrificios ; se le ha hecho evidente que si de la voluntad de España dependiese, duraría la trata hasta la
consumación de los siglos ; se le ha probado que los cubanos detestan igualmente el tráfico de esclavos, y la dominación española ; y se le ha demostrado que el modo
mas fácil, mas seguro y mas económico de concluir definitivamente con ese comercio inicuo, es auxiliar a Cuba,
siquiera sea indirectamente, para que rompa las^ cadenas
con que España la oprime. Sin embargo, el gobierno inglés ¿o ha querido ver pruebas, ni dejarse vencer de razones, y ha seguido impasible con sus cruceros, sus comisarios y su diplomacia, mientras los españoles han estado llevando bozales de Afnca á la isla do t u b a .
Al cabo sucedió que Cários Manuel Céspedes y un puñado de valientes se echaron al campo atropelíando por
todo, y levantaron en Demajagua la banderado independencia. Prendió el fuego do la insurrección en Oriente,
saltó'luego á Camagüey, se propagó mas tarde á Las Villas, y ya van mas de cuatro años que arde Cuba en la
guerra mas cruel de que hay ejemplo en la historia. Desde
los primeros dias de la sublevación proclamaron los cubanos la abolición de la esclavitud ; por donde quiera que
ha pasado su ejército ha libertado los esclavos, y el resultado ha sido que á pesar de España y contra la volun-tad de los españoles ha concluido virtualmente el comercio de esclavos.
Ahora, cuando en realidad no hay trata, dicen que el
gobierno inglés vá á tomar en consideración el asunto
de la trata. No será para exigir la supresión de una cosa
que está suprimida. No puede ser sino para pedir la libertad de los esclaycB que debgiian ser libres por hatier
815
entrado en Cuba después de 1820, ó por ser hijos, nietos
ó biznietos de los que estén ó hayan estado en ese caso.
Pero esa misma petición hecha á España en las actuales
circunstancias, sobro ser inoportuna tendría todas las apariencias de mal intencionada. Con ella quedaría confirmada la opinión de los que creen que el gobierno de Inglaterra mas se cuida de oponer barreras al engrandecimiento de los Estados Unidos que de favorecer á los desgraciados africanos.
Por mas que el gobierno de S. M. B. afecte ignorarlo,
España no está hoy en pacífica posesión de la isla de
Cuba. Los cubanos se bau declarado independientes y no
pelean por «libertad de imprenta, de conciencia y de comercio, » como torpemente ha escrito alguno, sino por
existencia política propia é independíente ; no están dispuestos á «reconocerla soberanía de España» á trueque de concesión de autanoviia (como dice el engañado
M. Chesson en la introducción á un opúsculo que imprimió el Sr. Macias) sino que están resueltos á combatir
sin tregua hasta haber realizado la independencia de la
isla de Cuba, que para ellos quedó constituida en líepúblíca desde el 10 de octubre de 1868.
Hoy, pues, hay dos gobiernos que se disputan la posesión de Cuba. Por un lado España, la fomentadora del
tráfico de esclavos, sostenedora de la institución de la esolavitud, responsaíile de que estén sujetos á servidumbre
forzada esos cuya libertad dicen que trata de reclamar
Inglaterra. Por el otro, Cuba, la naciente Eepública cuyo
primer acto de vida jn-opía fué declarar libres, de momento y sin condiciones, á todos los habitantes de su territorio ; que empezó por dar libertad á los esclavos antes
de darse gobierno regular, y que al formular su constitución decretó la abolición perpetua de la institución de
la esclavitud.
Si Inglaterra reconociese la independencia, siquiera
la beligerancia do los cubanos, este solo reconocimiento
les daría tal fuerza moral que la expulsión de las autoridades españolas y la desaparición do su bandera del
Nuevo Mundo serian hechos consumados antes de muchos meses. La destrucción del poder español y la emancipación absoluta de todos los esclavos que hubiese en
Cuba serian simultáneos; y es seguro que si el público de
Inglaterra estuviera al cabo de lo que pasa en Cuba, si
tuviera algún conocimiento de los antecedentes, el estado,
la índole y las tendencias de la revolución cubana, se
pondría de parte de los cubanos que pelean por la independencia de su patria, y expresaría su opinión de manera que su gobierno tuviera que acomodarse á ella; y
con la sola manifestación de su voluntad daría vida á un
pueblo libre, aniquilaría de una vez y para siempre el
tráfico de esclavos, y pondría en el inmediato goce de la
libertad á centenares de miles de hombres, mujeres y niños que gimen hoy en la mas dura esclavitud.
d o s e Muría ¡Samiter
Y SUa ÚLTIMOS LÍBEOS.
{(Jarlas sobre Cuba á D. José 31.
Orense.—Miscelánea.)
E L AMERICANO no puede olvidarse de uno de los mas
distinguidos escritores colombianos, lidiador incansable
que há mas de veinte años lucha en la prensa y en los
pariamentos por el progreso y por la libertad.
La reciente proclamación de la Kepública en España
Jios trae á la memoria las cartas que en 1869 dirigió el
doctor Samper al ilustro anciano que era entonces el jefe
del partido republicano, D. José María .Orense, y en las
cuales aquel publicista, en nombre de los verdaderos intereses de Cuba y de España, pedia para la infortunada
Aatilla, no la separación de la metrópoli, que mal podía
demandar al susceptible patriotismo español, sino lo que
podemos llamar autonomía provincial, un régimen parecido al que están sujetas las colonias inglesas del Canadá
y Australia, y al que se resignarían hoy con harta dificultad ios cubanos.
Esas cartas hacen mucho honor a l a previsión y al sentido político del íir. Samper; hoy tienen un valor de actualidad que nos obliga á BefiaJai-las á ios lectores. El autor las luí reunido cu un tomito titulado Cartas y discwS0.1 de un Colombiano (librería de Denné-Schmitz, 2 rué
Favart, París).
En la misma librería ha publicado el Sr. Samper su
Miscelánea ó Colección de articulas de costumbres, crítica
literaria, etc., de la que hicimos el siguiente bosquejo :
Esta nueva obra del fecundo escritor José María Samper no es sino un nuevo canto de su Musa, siempre risueña, docta é inspirada; un manantial de ai'inonías, de
aromas, de sentimientos honrados y de nobles ideas brotado del inagotable surtidor dé la inteligencia. Y decimos que es un canto y u n manantial de armonías, porque en la Miscelánea, como en todas las obras de la misma pluma, se ve ante todo al artista, dotado de una
naturaleza eminentemente poética, enamorado de todo lo
bello y todo lo bueno, sediento de variedad, por ser esta
acaso la manifestación providencial de la eterna armonía
se admira un talento de invención fácil, de comprensíoiie
súbita y de una facultad do asimilación tan grande, qu
puede crear, definir y retratar cosas de diversa y contra
ría índole, inabarcables y casi enigmáticas, en su con
junto, para un espíritu menos robusto y complexo que e
del Sr. Samper, para uno que no sea, imitémoslo una de
sus mas bellas expresiones, un canto, un aroma, la variedad hecho hombre, un poeta en fin ; y del alma del poeta
no deben brotar mas que flores y melodías ; el alma del
poeta no debe reflejar mas que lo bello, y su facultad intuitiva no debe comprender mas que la verdad y el bien.
La Miscelánea es una serie de artículos en prosa sobre
asuntos diversos, mas ó menos poetizados por el pincel
de mil colores del artista. Si nos fuose posible condensar
en esta reseña todos los tesoros de pensamientos, de afectos y de observaciones que aquel ha derramado en sus
816
EL AMERICANO
PATINADORES EN ESCOCIA.
páginas; toda la gracia que on ellas ha veiiido; todo el
fuego que le ha abrasado al trazarlas ; si pudiésemos hacer tangibles las misteriosas evoluciones de su espíritu
en el momento de la concepción y del alumbramiento divino de la idea, prcsentariamos á los ojos del lector un
panorama espléndido y variado, tal como esos mágicos
paisajes que extasían á menudo al viajero en las regiones
montafiosas de la América tórrida.
Esta comparación es propia y oportuna. El Sr. Samper
es hijo de Colombia, y como la naturaleza multiforme de
su patria, así es el carácter de su talento. Su razón es f ria
y clara como las nevadas eminencias del Tolima; siente
con entusiasmo y con el mismo ardor que agita las hirvientes entrañas del « sublimé Puracé ; » es abundante y
fecundo como todo lo que calienta el sol de los trópicos;
fino, gracioso y penetrante como todo lo que produce ó
inspira la ateniense Bogotá.
Las obras del Dr. Samper son muy conocidas para que
tengamos necesidad de entrar en detalles sobre su nuevo
libro, y su nombre tan justamente popular y respetado
en la América española es su mejor recomendación.
¿Quién, en efecto, no ha leído sus poesías (« Ecos de los
Andes»), ora plácidas y tiernas, ora valientes y profun
as, eiompre espontáneas; su «Ensayo sobre las rcvolu
Clones políticas de las repiil)íicas colonibian.ns D ^Centro
.y
Anicnea ó líispano-C'olombia), en los que reveía
tanta uicucia, tanto buen sentido y tanto patriotismo, y
que le han conquistado un lugar eminente entre los mejores publicistas de aquellos países? ¿Quién no le ha acompañado con su atención ó con su simpatía en la incesante
y enojosa labor del periodismo político ó literario de su
patria V
¡Ubicuidad prodigiosa de la inteligencia! ¡propaganda civilizadora de la imprenta! Hemos visto en
mas de cuarenta periódicos de los diversos países ..del
mundo hispano-americano las notables producciones del
Dr. Samper. Esta aceptación tan general ccmo desapasionada es la'verdadera piedra de toque de la gloria literaria y la única recompensa que obtiene el escritor en
Sur-América, donde éste, lejos de abrigar la mas leve esperanza de lucro, sabe que el tiempo consagrado alas letras equivale al sacrificio de muchas comodidades, de
placeres y dinero, de fácil adquisición para el que deja
la pluma del literato por la del negociante ; el pincel por
la azada ; el gabinete solitario por el palacio ó el cuartel!
Esta situación, empero, tiene sus ventajas; esa atmósfera preñada de materialismo tiene algo bueno, á saber : mostrar Ja fortaleza, la paciencia y el brío de los
que, á despocho de ios elementos contrarios, logran levantarse y brillar entre todos y asentar su mérito. El doctor ,Tosé María Sam|)cres uno do estos.
l'osquejeuio.s rápidamente su libro.
La Miscelí/nca está dividida cu cuatro jiartos. L a p i i -
mcra contiene los artículos de costumbres, escritos en un
estilo fácil, lleno de interés y de colorido.
La Vioandara (ó Voluntaría) nos hace asistir á los campos de batalla, á las jornadas del ejército colombiano en
la campaña de 1854._El tipo de la Vivandera está muy
bien delineado, el artista ha derramado un tinte de m e - '
lancolía y de pasión en su trasunto de esa « heroína anónima que vive entre la pólvora, la sangre, la caridad y el
amor (tal como ella lo entiende) ; mujer proscrita pero
generosa, desgraciada siempre y viciosa por lo común ;
pero qu9 lleva en su trabajosa peregrinación de vicios,
de miseria, de humillación y de peligros, cierlio culto
práctico de sublimes virtudes, de magnificas heroicidades
que hacen de aquel ser el tipo mas extraño, mas admirable y contradictorio consigo mismo, mas digno de contemplación curiosa, turbulenta personificación del contraste ( 1 ) . »
La biografía de un ¿¡artero, « el triunvirato parroquial »
(el párroco, el gamonat y el tinterillo), el a petimetre del
pueblo » y los « liispano-americanos en París, » son retratos fidelísimos ; pero hechos á burtadillas de los pobres
retratados, que deben morderse los labios al mirarse copiados tan á lo vivo.
El Bambuco (nombre que se dá en Colombia á los cantares nacionales y quc; como dice tan elocuentemente el
(1) SAMPBB, Mtsceldiicü, pág. a.
O
o
MARTES DE CARNAVAL. — BAILE DEL TEATRO DE LA OPERA EN PARÍS.
818
Sr. Samper es « el alma de nnestro pueblo hecha melo(Ha)>) tiene el encanto melancólico, la dulce alegría,
la amorosa embriaguez y el patriótico arrebato deesa poesía popular tan bien comprendida y descrita con tanta
maestría.
El Bambuco es uno de los mas bellos y admirables
cuadros de ese valioso museo que el autor apellida Afiscelánea. Vosotros los que no habéis tenido la dicha de escuchar un bambuco ya bogando por el regio Magdalena,
ya á la sombra de los caracolíes y las palmeras del maravilloso valle del Cauca, ó en la alta noche al p i é . d e la
reja de la siempre bella y hechicera 'bogotana, leed la
magníñoa descripción que hace el artista y sentiréis una
impresión idéntica á la de esa alma tan poética, que
tiene el raro secreto de verter al lenguaje sus propias armonías.
Los Vi'ijes y aventuras de dos cigarros chispean de in^
genio y dehumour y contienen finas observaciones y buenos pensamientos. Uno de estos cigarros, tan malicioso
como docto, dice que está convencido de la exactitud de
este aforismo, que recomendamos á la meditación de los
demócratas hispano-americanos :
« Una aristocracia en el seno de una Eepiiblica, es la
fc caricatura mas curiosa que la humanidad puede crear
f( para entretenimiento de la historia. »
Cuando nuestro cigarro no filosofa hace una crítica
muy delicada de la sociedad y de la vida de Lima y pinta
con tan mágicos colores la incomparable belleza dp la limeña, que creeríamos su descripción apasionada, si no
hubiésemos verificado la conformidad del retrato con el
original.
Kl «Humo de un cigarro » del poeta argentino Balcarce
y los dos del Sr. Samper son los únicos que hasta hoj' ¡layamos podido gustar, y sacrificamos á ellos todos los habanos y ambalemunos del mundo, aunque incurramos en
el anatema que el docto y malogrado literato Sr. Vergara
y Vergara fulmina en uno de su« mas bellos escritos contra los no fumadores.
Que nos ofenda enhorabuena el historiador de la literatura colombiana si podemos contar con abogados como
Pelletan, para quien el tabaco es cí ópia del espíritu humano, y con copartidarios como el elocuente traductor
de Milton Sr. Galindo y el ingenioso poeta Carrasquilla.
La segunda parte de la obra que analizamos contiene
nueve artículos de crítica literaria. Examina en primer
lugar el autor las poesías del ilustre literato Santiago
Pérez, y los bellos elogios que tributa á este bardo inspirado los repetirá con nosotros el lector con solo que le
presentemos esta magnifica octava al TequendoMa:
EL AMERICANO
un monumento precioso para la jurisprudencia política de
titucion no hayan traducido sus impresiones religiosas
las repúblicas latinas, digno de figurar al lado de las code un modo mas ó menos confuso é imperfecto. Sin emlecciones de Martens y otros ilustres compiladores.
bargo cumple estudiar atentamente esas concepciones,
La tercera parte del libro del Sr. Samper, «Variedades»
por inferior que sea su valor estético.
merecería por sí sola, un estudio especial. Cpntiene ocho
Desde que se inauguró una ciencia nueva bajo el nomperlas literarias : « Una hora de contemplación, los ani- ^ bre de «Ciencia de las Religiones» (3) no hay sabio
males dañinos, los árboles, los loros, risas y sonrisas, las I entre los latinos que se avenga á creer como la escuela
miradas, las piedras y las nubes.»
Volteriana que los mitos en su conjunto son obra de la
¡Qué admirable estilo! ¡Cuánta gracia, cuánta origipolítica sacerdotal. Latinos y germanos están acordes en
ginalidad y qué inimitable colorido ! Imaginación retozoeste punto, aunque asomen sus tendencias en la apreciana y atrevida, ora revolotea como la mariposa entre las
ción de los detalles. El latino, menos accesible á avenfloreciüas del prado y liba como el colebrí el néctar de
turadas hipótesis, inclina á encontrar recuerdos histórilas azucenas, ora levanta su vuelo con el cóndor á las recos en las leyendas que el alemán tacha de mera mitologiones azuladas del é t e r ! Aquí juega como un niño con
gía. Tomemos un ejemplo en la historia de una nación
las piedrecillas del arroyo ó quiere allá adivinar los miscélebre á cuya formidable expansión puso coto el heterios que oculta el velo de nácar del Ocaso! Sí, « Una
roísmo de la antigua Grecia. El conde de Gobineau, exhora de contemplación, » « L a s nubes» y « Risas y sonministro de Francia en Atenas y Persia, considera la lerisas ,» son obra de un verdadero artista, de un talento
yenda épica que Ferdonri, el Homero persa, expuso con
de primer orden, como no titubeamos en calificar el del
tanto talento en el Scliah-nameh como una recopilación
Dr. Samper ; opinión que no es aventurada ni parcial,
de recuerdos que pueden servir á reconstruir de nuevo
pues es idéntica á la de muclios insignes literatos.
la historia primitiva de Irán. (4) Al contrario, el Sr. A. de
Schak, eminente orientalista alemán, considera estos reConcluyamos. La última parte de la Miscelánea concuerdos como verdaderos mitos. La historia de las relitiene cuatro necrologías, mas que eso, cuatro excelentes
giones de la Grecia antigua por el Sr. Baury, biblioteestudios biográficos sobre el ilustre próci^r gi-an mariscal
cario del Instituto de Francia, dará una idea del método
San Román ; el respetable magistrado peruano Dr. ]\Iagermánico á los que no comprenden el alemán. El héroe
nuel Pérez Tudela ; el sabio y virtuoso obispo de Chade la Iliada, Aquiles, se presenta como un rio en su calichapoyas, Dr. D. Pedro Ruiz, y el malogrado literato codad de hijo de Pétis.
lombiano Daniel Mantilla.
MANUEL M . PERALTA.
Los adversarios de la nueva ciencia — y son numeroParís, Febrero, 1873,
sos — se prevaldrán para triunfar del desacuerdo en que
se hallan sus mas distinguidos representantes; pero valen poco esos inconvenientes contraías ciencias llamadas
Xoolog^ical m y t l i o l o s ' y o f TIic Iieg;eiid8
positivas. ¿ Coinciden en su modo de ver los señores
Darwín y Guatref ages acerca del origen de las especies ?
OP ANIMALS
¿ Piensan de igual modo los señores Pasteur y Pouchet
by Angelo de Gubernatis,
sobre la fuente de la vida ? ¿ No ha producido la geoloProfessor of sanskrit and comparativo literature in thc
gía desde Cuvier y las revoluciones del globo varias teoInstituto di studü superiorie di perfezionamento,
rías absolutamente imposibles de conciliarse entre sí ?
at Florenoe,
Preciso es resignarse á ver las ciencias nuevas abrirse
FoTcign member of Uro royal Instituto of philology
camino sin desalentar á los que se afanan por arrojar al
and ethnogra'phy of the Duteh Indies.
guna luz en las profundas tinieblas que envuelven los
in two volumes
pasos de la humanidad.
•
•
(1872, LondoH, Tübner, Paternóster row.)
III
La célebre polémica suscitada en Francia durante el
siglo X V I I con motivo de la publicación de la Historia
de los oráculos de Fontenelle dá una idea del modo con
que, en otro tiempo, consideraban las religiones los sabios del mundo latino; su adversario, el jesuíta Balthus
Eterna tempestad de un hemisferio,
sentaba que esos cultos eran sugestión de los espíritus
Gigante catarata de los montes,
infernales, interesados en mantener al genero humano en
Que hiciera trepidar cien liorizontes
la ignorancia y en la psrversidad. Cuando cierta libertad,
Y cien desiertos con su i-onca voz!
tolerada en el. siglo X V I I I por el gobierno de los BorboPorque gira, se estrella y despedaza,
nes, permitió que se sacasen consecuencias de los princiY humo se vuelve como el tiempo ido,
pios, la mayor parte de la escuela racionalista aplicó á
Y como el tiempo pasa, y pasa huido,
todas las religiones, sin exeptuar el cristianismo, la exY no vuelve conio él, como él veloz!
plicación de los oráculos adoptada por Fontenelle. Las
Ituinas de Volney, tan popular á la sazón, es la expresión
Habla en seguida de los <s. Anales universitarios ^ (del completa y ardiente de esa teoría mosquina ; el docto au5erú) por el Dr. D. J . Gregorio Paz-SoUlan, reseña bretor, que conocía el Oriente mejor que sus contempovemente la historia literaria del Perú y concluye con muráneos, se imaginaba que allí habia de encontrar menos
cha razón que la obra de aquel esclarecido hombre de
argumentos.
Estado es consoladora para los amigos del progreso moLa escuela ecléctica, cuyo fundador, Víctor Cousin,
ral y honra al Perú; que el autor ha fundado con eUa un
habia leído á Herdo^r y á Lessing y conocido personalmonumento de gloria nacional.
mente á Hegel y á Schelling á quienes llamaba « sus
El juicio crítico de la « Historia de la literatura en
amigos y maestros » no podia adoptar semejante filosofía
Nueva Granada s es una obra maestra en cuatro páginas,
acerca de las religiones. Ya en 1820 un discípulo de Coumuy digna de la notabilísima producción que analiza.
sin, Damiron, lo combatió con ardor en su Historia de la
« Con ella ha patentizado el Sr. Vergara y Vergara (su
filosofía en Francia durante el siglo XIX.
autor) que conoce bien nuestra lengua, que es capaz de
Mientras los filósofos cumplían esta evolución, la estodos los pacientes esfuerzos de un erudito, y que su tacuela teológica abandonaba también el sistema que hasta
lento le hará figurar, el di a que se escriba la historia de
entonces habia seguido. Un escritor superior, Lamennais,
nuestra literatura contemporánea, como uno de nuestros
que debia terminar su tempestuosa carrera en el campo
mas distinguidos prosadores, s Agreguemos á esto que,
repubhcano, rehabilita á su modo las religiones paganas
en nuestra humilde opinión, el Sr. Vergara y Vergara es
que los eclécticos consideraban solo como una forma neel Antonio de Trucha colombiano.
cesaria al desarrollo del sentinaiento religicso. El autor
Describe después las « R u i n a s » por J u a n de Arona y
del Ensayo sobre la Indiferencia adoptaba, á pesar del
hace justicia al mérito de este festivo é ingenioso poeta
silencio de la Biblia, la hipótesis de una religión primiperuano.
tiva rebelada á Adán con la lengua. Así, habiendo creído
La historia del «Descubrimiento y conquista de Chile»
los Patriarcas en la Trinidad, la Encarnación, la Redenpor D. Miguel Luis Amunátegui merecía un estudio deción, en la Virgen Madre, etc., no era sorprendente que
tenido y profundo de paite de un escritor como el selas antiguas religiones, sobre todo las asiáticas, cuyos
ñor Samper. El que éste consagra á la obra por mil títufundadores estaban mas cercanos al origen del linage
los excelente de aquel sabio crítico, historiador y homhumano encerrasen una multitud de rasgos de aquellas
bre de Estado es uno de los mas meditados de la Miscecreencias. La opinión de Lamennais ha seguido profelánea. Es mas que una crítica; es una reseña taij concisa
sándose por los defensores del cristianismo, como se ve
como elocuente de la historia de Cbile, y reúne en harto
en los escritos de los señores Nicolás (1) y Roselly de
grado las cualidades que Horacio exige en las obras del
Lorgues (2) que pasan por autoridades ortodoxas cu la
ingenio: utilidad y placer.
sociedad latina.
Las Cojilas de Ricardo Carrasquilla y Olivos y AceituII
nos todos son unos, del Sr. Vergara y Vergara, son juzgadas por el Sr. Samper tan favorablemente como puede
Bien habia visto Lamennais que las naciones arianas
suponerio el lector tratándose de escritores del mérito de
poseen en el fondo las mismas concepciones religiosas.
Carrasquilla y de Vergara. De este hemos hablado y a ;
La erudita obra del Sr. de Gubernatis prueba con copia
talento claro aquel, observador y filósofo profundo, que
de hechos que no se habia engañado. Pero el autor de
enuncia un axioma en medio de dos sonrisas y moraliza
la Zoological niythology, hombre de vastos conocimientos,
sonriendo ; Demócrito, sin egoísmo ; Quevedo, con recaemplea una libertad de apreciación bien conocida en la
to ; tal es el modesto autor de las _ Coplas, consagrado
escuela teológica y nos prueba que nada de misterioso
principahnente al mas alto sacerdocio de la civilización,
en sentido absoluto hay en el origen de los mitos debiénla enseñanza, d é l a que es, por.eu escogida inteligencia y
dose buscarle en la impresión profunda producida sobre
su noble carácter, uno de los mas dignos misioneros.
los pueblos nacientes por el drama grandioso que repreBajo él título de « Derecho público latino americano»
sentan el cielo y la tierra. L a identidad del espíritu huse ociipa el Sr. Saiiver de una obra m a g n a por sus dimano nos dá á comprender que la contemplación de la
mensiones, por la paciencia, la erudición y el talento que
Naturaleza debió producir mas de una vez análogas emohan presidido á su ejecución y por la suma utilidad que
ciones y sentimientos en los pueblos extraños á la raza
reporta al publicista, al hombre de Estado y al sabio. Ha.
ariana; aunque aquellos menos favorecidos por su consblamos de la famosa « Colección diplomática» hispanoamericana del infatigable y docto argentino Sr. D. Carlos Calvo.
(1) Estudios filosóficos sobre el cristianismo,
El Sr. Samper considera este importante trabajo como
(2) Jesu-Cristo ante el siglo.
El autor de la Zoological Mithology, si bien nacido en
pais latino, adolece de las tendencias de la ciencia germánica y no le culpo : fuerza es que todo sistema de
apreciaciones sobre los antiguos mitos se desarrolle con
franqueza y resolución para poder aquilatar sus recursos
y argumentos. El día en que se presenten con completa
claridad todas las teorías, se podrán patentizar los hechos que la teoría rival hubiera dejado ocultos en la sombra, sin comprender toda su fuerza. Así en la férvida polémica que suscitara la popular «cuestión f e m e n i n a » ,
cierto tiempo, en el antiguo como en el nuevo mundo,
los conservadores han logrado demostrar que el matri
monio, cual le comprende la raza ariana, es una institución favorable á los intereses de la mujer, mientras que
sus adversarios prueban victoriosamente que ni esta ni
ninguna otra institución podrá sustraerse á la ley inevitable de las trasformaciones. Todo cuanto vive y aspira
á vivir siempre está sujeto á esas variaciones que tanto
indignaban á Bossuet, y que indignarán siempre á los que
no se hacen cargo del poder irresistible de ciertas fuerzas.
El Sr. de Gubernatis no se contenta con estudiar solícita y atentivamente los desenvolvimientos de la ciencia
alemana, sino que es un ejemplo que se puede citar de
esa actividad por desgracia mas común en Alemania que
en las comarcas meridionales. A la vez que publicaba en
Londres sobre esta materia delicada una obra de menos
difícil alumbramiento en Inglaterra que en Italia, daba
á luz una nueva edición (5) de sus dramas indios y continuaba los Jíecnerdos hiográficos en su Revista eurojiea.
Ya he dicho en otro lugar, hablando del rey Nala (0)
que el Piamonte no adolecía de la incuria de que tantas
veces se acusa á los paises latinos. Esta población viril
y patriótica ha dado á la Italia contemporánea hombres
de valía, tales como los Gioberti, los Azeglios, los Silopes, los Gorregios que han burilado sus nombres en los
anales de la filosofía, de las letras y de la jurisprudencia.
Hubiera podido citarse igualmente á « Macedoine,» suelo
fecundo también en soldados; pero, aunque no esté muy
desarrollado el sentimiento artístico al pié de los Alpes
como en lo restante de Italia, nadie supondrá que ese
nombre implique menos aptitud á la vida científica é intelectual.
Los hombres mas competentes de la docta Europa acogen con evidente satisfacción la nueva obra del erudito
y activo profesor del Instituto de Florencia : Sentiamo,
dice el autor del CURSO DE ANTROPOLOGÍA una voglia violentísima di siringere la mano aW autore perché ahhia saputo in tanta alluvione di unafacile letteratura darci un
libro serio, profundo, dottissimn, e perche abbia avulo la
fortuna de trovare un editare (7) che I' ha restituto in quella
lingua, che oggi si legge dal maggior numero di onmini del
mondo civile dei due emisteri.
M. Ernest Renán, dice el Journal officicl de la República francesa, ha presentado á la Academia de Inscripciones y Bellas Letras dos tomos del Sr. Angelo de Gubernatis, profesor del Instituto de estudios superiores de
(.'5) V. Emilio Burnouf, La ciencia de las religiones.
(4) Historia de los persas conforme á los autores Orientales griegos y latinos, etc.
(5) Esta edición contiene un nuevo drama titulado Mnja.
(6^ Memoria sobre los estudios indios en la alta Italia
leída en la Sociedad de arqueología de Atenas.
(7) Trübner, uno de los principales editores de la Gran
Bretaña.
EL AMERICANO
Florencia, con el título de Zoological Myfíiohgy, docto y
profundo estudio del papel mitológico del animal en las
tradiciones de la raza indo-europea. El autor, por comparaciones que llevan el cuño de la mas rígida crítica,
sigue paso á paso cada una de esas tradiciones en las diversas ramas de la familia, y marca elementos esenciales
á esas grandes labores de mitología comparada que constituyen una de las mas hermosas creaciones do nuestro
siglo. La empresa es considerable y merece fomento y
encomios, confesando sin rebozo que el autor despliega
en su voluntario cometido particular solicitud, adornada
de la mas sólida erudición, é ilustrada por los métodos
mas lógicos y el ingenio mas sagaz » (2_).
En semejantes ó idénticos términos se expresan las
Revistas y diarios de Inglaterra. Basta citar el Athcencuvi,
la Saturday Review,iA Spcctator, etc. Espero que la prensa
de la América Meridional no acojerá menos favorablemente una obra que tributa honroso homenaje á esa raza
latina que tantas veces se ha tildado de incapaz en las
investigaciones verdaderamente científicas.
DORA D'ISTRIA.
RodriffueK Cialvan.
(ENSAYO CEÍTIC».)
El poeta, en medio del siglo racionalista en que vivimos, no tiene una posición determinada ni un porvenir
seguro ; sin grandes acciones que cantar, teniendo que
ceder la enseñanza de los hombres á los filósofos y á los
pensadores, y rodeado las mas veces de seres que no
comprenden y desprecian sus aspiraciones, ó quema su
incienso en los altares de la frivolidad, ó lucha contra
las tendencias egoístas de las sociedades modernas, y
muere mártir de sus creencias y de su entusiasmo.
Tal fué la syerte del apóstol del romanticismo en Méjico.
Ignacio Rodríguez Galvan, nacido en 1816, en una población oscura, á la que no llegaba otro ruido que el de
las escaramuzas de la guerra civil, pasó los últimos años
de la adolescencia y Jos pri^ieros de la juventud, en la librería que tenia un tío suyo en Méjico, leyendo toda clase
de obras y soñando con vin mqndo ideal que halagaba á
su imaginación ardiente ; pero al dar los primeros pasos
en él, todas sus ilusiones desaparecieron.
Para comprender lo que era la sociedad mejicana en
1839, época en la que apareció Rodríguez Galvan en la
república de las letras, preciso es oír los recuerdos de alguno de esos hombres que han envejecido en el apostol a d o d e la Refornia. Bi la gprierflpion á que pertenecemos
no tiene grandes ideas, ni esperanzas, carece al menos de
todas las preocupaciones tfin arraigadas en la de hace
treinta años. Entonces eran dos las potencias que se dividían el dominio absoluto de cuanto existia : el clero y
el ejército ; la adulación ó el dinero abrían la puerta de
los empleos y del poder, y la ignorancia era el carácter
distintivo de nuestro pueblo.
Una clase social, orgullosa de su dinero y de sus casas
con almenas, soñaba todavía con las farsas de la época
colonial; otra clase wedia, oncíicjenada al pasado por medio del pulpito y el coijfesonarío, veía con horror toda
idea nueva y progresista ; y la muchedumbre, ignorante
y sin tener coúpiencia de sus derechos, servia de instrumento á la^ bastardas ambiciones de los antiguos oficiales
del ejército realista, convertidos en generales de una República sin montañeses ni girondinos.
Tal fué la realidad que se encontró nuestro poeta después de haber soñado con personajes fantásticos é intachables ; en vano buscó á los galaiies de Calrleron y á las
damas de Lope de Vega, donde solo existían egoístas ó
intrigantes ; en vano procuró oír los acentos de una tribuna semejante á la de Atenas y Roma, donde se oían
únicamente el estruendo de batallas fratricidas y de orgías políticas : estos desengaños decidieron de su suerte
como hombre y como escritor.
En esa época, estaba en t o d o s u esplendor la escuela
romántica que Goethe habia iniciado en Alemania, Víótpr
Hugo en Francia y p . ' Á n g e l de Saavedra y García Gutiérrez en España ; todas las obras que llegaban á lííéjico
tenían ese carácter melancólico y exageradamente sentimental que caracteriza á la escuela literaria que virio á
ser como la reacción del prosaísmo de las Iptras afines
del siglo XVIIL
Rodríguez Galvan encontró en ella un medio para expresar BUS decepciones y sus penas ; y hermanando el
sentimentalismo moderno con el estilo vigoroso y sobrio
de la escuela clásica española, dio á sus poesías una originalidad que pocos, despees (ie él, han mostrado en sus
escritos.
Sus poesías líricas tienen imágenes atrevidas, pensamientos audaces y una melancólica vagiípdad, propias do
la nueva escuela que varió la forma y el fondo de la literatura moderna ; pero en medio de los arranques de desesperación y de escepticismo de muchas de ellas, se descubre al amante innato de la virtud y se adivina al corazón noble y elevado, víctima de la misma generosidad
d e s ú s sentimientos.
A veces desea la garra y la ferocidad del buitre ; pero
es para destrozar al ingrato, al seductor, al avaro, al tirano y al pueblo que sufre su dominio ; ó bien recuerda
su horfandad y su miseria, y ante la paz que le ofrece la
tumba, piensa en el suicidio ; mas un destello de dulce
esperanza le detiene, y alza entonces los ojos al cielo con
una unción mas tierna y mas conmovedora que la de todos
los ascéticos.
Dos de sus composiciones son las que mas llaman la
atención, por su ternura la una, y por la valentía de sus
(2) Ferdinand Delaunay, reseña de las sesi^ones del Instituto en el Diario ofictaí del 14 de enero de l!s73.
819
pensamientos la otra. La primera es su A/lio^ á Méjico ; argumento está tomado de una tradición popular de la
aquella ancla que levanta el marino al compás de snpauciudad de Méjico. Estas dos obras tienen la misma forma
sada voz, aquel barco que so estremece á impulsos do la
que las comedias del teatro antiguo español, que Rodrímáquina ; todo, en fin, trae á la memoria del que ha cruguez Galvan habia estudiado con entusiasta empeño ;
zado alguna vez el Océano esa misteriosa sensación que
pero sus situaciones dramáticas son tan conmovedoras,
nos embarga al abandonar las costas de la patria. Pero
su versificación tan fluida y elegante, sus personajes t^n
donde no conoce rival nuestro poeta, es al describir de
ideales, tan bien dibujados, que hacen palidecer los deuna plumada la puesta del sol :
fectos que tienen estas piezas, siendo el mas notable la
prolongación de los actos y escenas. La muerte no le pevDe fuego ardiente globo
mitió llevar á cabo la noble empresa que habia concebiEn las aguas se oculta,
do, y que es todavía el sueño dorado do todos los escriUna onda lo sepulta
tores mejicanos.
Rodando con furor.
/
Rugiendo el mar anuncia
* *
Que muere el rey del dia
Un veterano de la literatura, que fué su compañero por
/ Adios¡ oh patrie: mia,
Adiós, tierra de amor!
mucho tiempo, nos decía después de contarnos las peripecias de su muerte, acaecida en la Habana en julio de
Cuadro completado perfectamente con la luz de la luna,
1842, cuando apenas tenia 26 años de edad y se dirigía
cuya iniágen nos pinta en la estrofa siguiente, retratada
á la América del Sur con una misión diplomática: « Fué
en las ondas, en medio de los vaivenes del mar y mienun talento malogrado; su prematura muerte impidió que
tras la brisa gime triste cual hombre en agonía.
cumpliese el destino del genio en la tierra, el de inauguLa segunda no tiene título ; es un fragmento escrito con
rar una época brillante en la historia literaria de un puelágrimas : al hablar de una pasión nacida entre los sucios
blo. Por lo demás, su vida, exenta de exterioridades, no
bastidores de un teatro, exclama :
nos enseña nada, m as que el estudio da mas brillo al
I Y qué encontré ? desdenes y desprecios,
talento.»
Egoísmo... i qué mas ?... dolor j penas;
íío estamos conformes con este último concepto. La
Turba incivil de comediantes necios,
.
biografía de Rodríguez Galvan, que puede escribirse en
Almas de orgullo y de ignorancia llenas.
cuatro páginas, -nos muestra cuál es la influencia que
Entre halagos vagando y menosprecios.
ejerce en las almas sensibles el mundo que las rodea; y
Rompí desesperado mis cadenas ;
que el poeta, ó alcanza un renombre envidiable, ó pasa
Pero cuánto padece quien audace
inapercibido, según el grado de ilustración ó de sensibiLa venda de ilusión rasga y deshace.
lidad de la sociedad en que vive. Eduquemos al pjueMo
Y luego, después de pintar á una madre que regala
l^ara que nos entienda, dice Beranger en el prólogo de sus
á su liija como á vil animal, termina con estas dos esoansiones; esta tarea es mas propia de los que se encartrofas :
gan de difundir la luz entre las masas, que de aquellos
que se sienten animados de la inspiración poética; á los
] Madre !... ¡ sagrado nombre 1 ¿ y te profana
Una iiembra criminal y disoluta
primeros toca preparar las almas para que puedan comQue recogida en la opulencia vana
prender á esos seres que aparecen sobre la tierra, sin inLanza á su niña cual podrida fruta ?
terrupción, y cuyo destino en nuestra época se reduce á
I Madre será la impura cortesana
perpetuar el culto de los sentimientos y d é l a ternura en
Que de zambras y crápulas disfruta,
el corazón de los pueblos ; seres entre los que se cuenta
Mientras vaga su hija sin abrigo?...
ese mártir que á los 2G años desapareció, sofocado por el
¡ Si tal es una madre, la maldigo 1
materialismo de la sociedad en que vivia, y que como
¡ No, no I Una madre á socorremos vuela
hemos dicho en otra parte, no fué escuchado, no fué comSi el infortunio atroz nos amenaza;
Es enviado de Dios que nos consuela
prendido, y apuró hasta las heces el cáliz del dolor.
Cuando el dolor nuestra ahna despedaza ;
GUSTAVO BAZ.
Ángel que al niño cuando duerme vela
Y le sirve de escudo y de coraza ;
Una madre es asi — yo tuve una ;
lio/jómela envidiosa la fortuna.
PARÍS A VUELO DE PAJARO
Hemos dicho que el aspecto de la sociedad que le rodeaba decidió de su suerte como escritor : en efecto, Rodríguez Galvan entró en el seno de la política, inspirado
por la mas santa indignación ; y sin declararse partidario de un principio determinado, ó intérprete del odio de
una facción, anatematizó á los descendientes de los antiguos colonos en el siguiente parlamento de su drama í/7
Privado del Virey :
Se hundirá esta colonia, de aventureros presa,
Donde mas el dinero que las virtudes pesa.
Donde por un empleo trueca un hombre su honor.
Donde su voto vende un torpe magistrado,
Y la honra de una virgen se compra en un estrado,
Y es casa de comercio el templo del Señor.
Se hundirá esta colonia de crímenes al peso.
Cual ebrio á quien derriba de vinos el exceso,
Y á los padres los hijos furiosos lanzarán,
Y tras la tiranía vendrá el libertinaje.
El déspota os el mismo, sí, con diverso traje : —
Donde un señor habia, diez mil se encontrarán.
Hijos de tales padres, por las sendas impuras
De avaricia y torpeza caminarán á oscuras,
Y en fiestas crapulosas los hallará la luz.
Y habrá tras vino, sangre, en lucha de exterminio :
Torpes en sus placeres, torpes en su dominio,
Enlazarán profanos la espada con la cruz.
Mas ds una vez hemos hablado de los superlativos expedientes del reclamo. Hé aquí uno inaudito. Un especulador propone al municipio de París duplicar á su costa
los faroles de las calles si le autorizan á poner en los
cristales anuncios de colores.
A primera vista parece seductora la empresa ; mas no
carece de inconvenientes, y en mas de una ocasión han
de ser un tanto epigramáticos los faroles, á causa de las
coincidencias fortuitas que puedan presentarse.
Véase, por ejemplo, una boquilla do gas frente por
frente del balcón de X..., dramaturgo acostumbrado á vestirse con agenas plumas, como el grajo de Esopo, y la luminosa llama revela este letrero : Máquina de remendar
y zurcir.
A la ventana de cierta dama de mundo que pone todos
sus conatos en
Réparer des ans Virreparable outrage,
el anuncio grita : Se venden albayaldes y afeites.
En la puerta de un financiero poco escrupuloso de caja
y de conciencia: Tren de placer piara Bélgica.
Bajo las persianas de nuestros embrollones políticos
que se querellan y disputan el poder en vez de vendar
las llagas de la patria : Sacamuelas sin dolor.
Etcétera, etcétera.
Aviso á los innovadores.
Con motivo de un baile dado al presidente de la república cuando amen«zaba á Méjico la invasión norte-americana por Tejas, escribió una letrilla en donde la ironía
y la indignación se muestran en el grado mas alto : en
ella habla de los soldados que, buitres en la ciudad y túrtolaa en la batalla, ponen su espada y sus servicios en subasta pública, y de la turbade ignorantes que inundan las
escuelas, y todo acompañado de un estribillo irónico que
dice: ¡Bailad, bailad-' En otro fragmento, después de
pintar al arzobispo que vende sus preces al vencedor, al
poeta que no tiene otro camino que la adulE.cion ó la oscuridad, y al populacho entregado al saqueo, pide un tirano sin máscara ni freno, cuyo dominio reanime los sentimientos patrióticos de otro tiempo; en otra parte, al
hablar á un amigo de sus ilusiones y de sus deseos de
viajar, se acuerda de repente de su patria, y se figura á
Veracruz iluminada por las bombas extranjeras como si
hubiese adivinado lo que debía pasar cinco años después de su muerte ; y al dirigirse al poeta cubano Jacinto
Milanos, con motivo de la representación del drama de
este vate, titulado : El Conde Atareos, le aconseja que
abandone la tierra esclava de Cuba; pero agrega en seguida :
No empero el suelo pises triste y yerto
Dó el hermano al hermano hunde el puñal,
Ni mucho menos el maldito puerU)
Que á Heredia fué fatal.
Su privilegiadamente ectuvo agitada largo tiempo por
una idea grandiosa : la creación de un teatro nacional en
Méjico; no solo anatematizó en varias composiciones
sueltas á los profanadores de la escena, sino que como
ejemplo, escribió dos dramas en los que el autor' de las
Rimas encuentra rasgos dignos de Shakespeare. El primero lleva por título : Muñoz, Visitador de Méjico y su
protagonista es uno de los personajes mas sombríos de la
época colonial; y el segundo. El privado del Virey cuyo
Máxime Ducamp ha erigido un gran monumento al
publicar su libro sobre Paris. Tres volúmenes habían
visto ya la luz pública : no es menos interesante el cuarto, — horrenda revista de las miserias humanas. Son desgarradores los capítulos sobre la mendicidad, lo.^ hospitales, los expósitos, la vejez y los dementes, — mesa revuelta de todas las angustias y amarguras, de todos los
espantos y horrores.
Difícil es designar cuál es el pasaje mas triste y desgarrador de ese libro, cuya lectura se asemeja á esos abismos que dan vértigo y atraen, y ante cuya verdad palidecen las mas hóiTÍdas invenciones de novelistas y dramaturgos.
El capítulo de los expósitos es horrible.
¡ Oh madres desalmadas que tenéis el monstruoso valor de abandonar los frutos de vuestras entrañas, leed los
desconsoladoras páginas de ese libro en implacable verdad !...
En tan piadoso y humanitario asilo no se perdona medio por la vida y la identidad de esas míseras criaturas.
« Para poder reconocer al primer golpe do vista á los
niños abandonados y expósitos se les pone por distintivo
un collar hasta la edad de cinco años : el collar es de die^z
y siete cuentas de hueso, con una medalla de platf^ fie
San Vicente de Paul y en el reverso la palabra Parii y
el número de orden correspondiente á su inscripción. Egte
collar, blanco para los niños y rosa para las niñas, tiepe
también el número matricular y el \ema Depósito.
« Para las criaturas abandonadas se toma además la
precaución de escribir en un cuadradito de pc.i'gauíino el
nombre y apellido, la fecha de la entrada, la hpra y <|ia
del nacimiento, fijándose para siempre m el brazo este
documento de estado civil por medio de dos cintas. "E1
collar es de invención reciente, porque antes se les ponia
**
00
o
MON'LMENTO ELEVADO A LA MEMORIA DEL PRINCIPE ALBERTO EN LOS JARDINES DE KENSINGIOiN EN LONDRES.
LECTURA DEL MENSAJE DE ABDICACIÓN DE AMADEO ÚNICO (SESIÓN DK LAS CORTES SOBERANAS EL 12 DE FEBRERO).
822
EL AMERICANO
nn par de pendientes do forma particular, añeja y bárbara costumbre que felizmente se ha desterrado, pues dejaba para toda la vida una huella indeleble.
<í Tales son las precauoiouea preventivas. En cuanto á
la higiene, hay magníficos jardines, vastos dormitorios ó
incesantes cuidados por parte del personal de la administración ; pero nada reemplaza el cariño y solicitud maternales. Los niños amontonados de ese modo se marchitan, languidecen y mueren en terrible proporción.»
JÍáximo Duoamp consigna un detalle tristísimo sobre
este particular :
« Este hospicio de niños expósitos, como todos los hospitales, tiene lejos de los pavellones ocupados una sala
de descanso para velar á los muertos : condúcenlos allí
cubiertos con una larga camisa blanca en un tosco ataúd
de roMe guarnecido do hierro para que dnre mns, y se
entierran una hora después que se recitaron las postrimeras plegarias, sin que el mas lejano deudo camine en pos
del ataúd : vanse, pues, como vinieron al mundo, indiferentes para todos, sin que sus huellas estén humedecidas
con una sola lágrima.»
¿No ataraza ese pensamiento al corazón mas borroquefio ?
¿Y qué dirian mis lectores si los condujese a l a casado
dementes de Bioetre ?
Allí no hay niños sino viejos. La descripción de Duoamp nos heriza los cabellos. ¡ Qué abismos! El vio con
su propiíiS ojos « un hombre que padecia de un tumor,
especie de elefantiasis, con las extremidades tumefadas,
hinchados los miembros, paralizados los movimientos y
suspendido en un aparato. Tiene treinta años y hace catorce que se encuentra en ese estado. Crécenle laa uñas,
caen y vuelven á nacer como las hojas de los árboles. A
veces sufre un martirio sin"igual y llora como un niño.
Tiene apego á la vida y dice : K Cufindo esté bueno,;. »
¿Y loa paralíticos? Í5souchad :
« Sus camas son artesas con costados altos para que no
se caigan, y duermen en gergones que hay que mudar
varias veces por dia. Traíanles como niños recien nacidos, se les da de comer, se les lava, se tienen con ellos
mil atenciones que no necesitamos definir. Gomo singular contiaste que honra á la humanidad, el personal de
los hospicios es tan excelente como detestable el de Ipa
hospitales. Parece que á fuerza de vivir con los mismos
enfermos, de socorrerlos y atender á todas sus necesidades, se encariñan los enfermeros, apegándose á ese horrible oficio que no les da tregua ni paz.
«Me llamó la atención nna enfermera rolliza, do unos
cuarenta años, solícita para con los paralíticos, á quienes
daba de comer con jovial semblante. Pregúntela :
— « ¿ Cuántas camas tenéis que cuidar ?
— « Quince.
— « ¿Cuánto tiernpo trabajáis diariamente?
— « Desdo las cinco de la mañana hasta las seis de la
tarde.
— « ¿ Desde cuando servís e?i las enfermerías ?
— « Hace diez y ocho años.
— a ¿ Cuánto os dan por mes ?
—;; (c Veintiún franco?.
— « ¿ Os agrada el oficio?
— «Mucho, señor; me fastidiaría sin mis enfermos.»
Ésa abnegación escondida que vola á la cabecera de
los enfermos ignorados es el único rayo de consuelo que
llega á tan Repugnantes tinieblas.
Mucho mas desgarrador todavía es el cuadro de los
dementes : renuncio á indicar sus angustias y dolores.
Máximo Ducamp describe de la manera mas completa
cuanto abarca tan lúgubre materia. Pobre inteligencia
humana, ¿en qué puedes venir a p a r a r ?
Un detalle solamente.
Cuenta el autor que se mandó llamar á un prestidigitador para entretener á los locos. Entre las suertes que
hizo, queriendo fingir que quería meter un gilguero en
un huevo, metió entre los dientes la cabecita del pajarillo
como para aplastarlo. Suscitó aquel acto un murmullo de
horror entre los locos. La compasión no está, pues, extinguida en esos cerebros desalojados.
Por esta reseña rápida puede comprenderse el inmenso
interés de la obra.
PlEREE VERQJJ.
APUNTES DE VIAJE
DEL PLATA A LOS ANDES. — D E L MAE PACÍFICO AL MAR
ATLÁNTICO.
POR
SANTIAGO
ESTRADA.
(^Continuación.')
Los peones de Berenguel nos encontraron en la orilla del
Tunuyan. Así que cargaron nuestros equipajes, cruzamos el
rio y paso tras paso Uegames á la magniflca alameda de
Vista-ÍTores.
Empleamos el dia haciendo ensayos de equitación, y celebramos la Pascua en el Melocotón, dopde encontramos
hasta seis niñas, á las que podría llamarse hermosas sin temor de incurrir en injusticia.
Mis amigos me abandonaron por seguir las huellas de las
alegres ba'llarinas, lo cual me obligó á hacer un paseo romántico, pues regresé á Vista-Flores sin mas conapíjula que
la de la luna y la de mis recuerdos.
IX
LOS ANDES
Estamos al pié de la cordillera de los Andes.
Algunos libros que se me vienen á la mano y algunas observaoiones hechas al pasar, darán á mis lectores una idea,
aunque mezquina, de las grandes montañas que separan la
República Argentina de la de Chile.
La extensión do los Andes aun no ha sido averiguada con
exactitud, como lo demuestran las opiniones que voy á consignar.
La gran cordillera, cuna del Amazonas, del Orinoco y del
Plata, ha sido medida por geógrafos, historiadores y poetas.
Seguiré el orden de antigüedad en la numeración de sus
opiniones.
«La famosa cordillera de los Andes, dice el P. Lozano (1),
le sirve (al reino de Chile) de muro el mas alto, que, ó crió
el Autor de la naturaleza, ó labró la humana industria en todo el Universo. La extensión de esta casi inmensa cerrania
se dilata por ambas Américas, septentrional y meridional,
si damos crédito á varios autores, porque el reverando padre maestro Zamora en su historia del nuevo reino, escribe,
que estrechándose en las diez y ocho leguas que hay desde
el Panamá hasta Portobello, va discurriendo por todo el imperio mejicano ; y coloca este antor su origen en la tierra que
llaman del Fuego (2) ; y el padre Vasconcellos quiere que
sea también parte de la cordillera aquella que por 400 leguas,
recorriendo cerca de la Villa de San Jorge, en la capitanía
de Illieos, costea todo el Brasil, hasta dar con el Rio de la
Plata, que sirve solo de paréntesis, donde descansó la naturaleza, para volver á continuar con esta fábrica fatal del terreno por Chile, Peni, Quito y Nuevo Reyno. Sin solicitar
nuestra cordillera dominio tan dilatado, le sobra mucho para
colocarse entre las primeras maravillas del Orbe.
« Su origen comunmente se dice sev en el Estrecho de Magallanes, con tanta elevación que pronostica luego ha de ser
su altura desconocida, y se va extendiendo por cerca de dos
mil leguas, hasta r^imatar en las provincias de Santa Marta,
en la provincia de Tierra Firme. »
« E l sistema de los Andes ó Peruano, dice Balbi (.S), es
Uani^do así por la célebre cordillera de los Andes y por el
nombre del imperio que en otro tiempo abrazaba todos los
ricos países que recorren sus cadenas principales, y en cuyo
terreno se elevan los mas altos picos. La cadena principal á
la cual oonvendria conservar exclusivamente el nombre de
Andes, recorre sin ninguna interrupción perceptible dos curvas desde el cabo París (4), en la República de Venezuela
hasta el cabo Foward, sobre el Estrecho de Magallanes.»
El diccionario de Mellado (.5) registra lo siguiente respecto
á los Andes : « Cordilleras de los Andes de los españules :
inmensa cadena de montañas de la América meridional, se
extiende en toda la longitud de este continente de N. á S.,
prolongando la costa occidental y atraviesa en el N. una
porción de su latitud. Se divide en cuatro partes llamadas
«Andes patagónicos» (de ¡54» á44<> lat. S.), •< Andes de Chile
y del Potosí» (de 44° á 20°),« Andes del Perú» de 20° á 1° 50'),
a Andes de Nueva Granada (al Norte de los precedentes).
« Vamos á establecer, escribe D. Mateo Paz Soldán (6), los
principios geológicos con arreglo á los cuales está constituida
la cordillera de los Andes en toda la parte que se halla comprendida en el territorio peruano, partiendo de la hipótesis
de que esta serie formidable de montañas que recorre toda la
América desde el cabo de Hornos hasta el estrecho de Behring á lo largo de la costa y casi paralelamente á ella, ha
provenido de un solevantamiento, no solo por su extensión,
sino también porque ha dado contíguracion á la costa.»
Dice Velarde en una nota á su hermoso canto La cordiUern de los Andes (7) : « Las cordilleras en su inmenso desarrollo desde las llanuras del Mackensie, en la América rusa,
hasta el cabo de Hornos, se inclinan constantemente hacia
las costas occidentales del Nuevo Mundo.»
Como se ve, hay discrepancia entre los autores citados
respecto á la extensión que cada uno de ellos adjudica á los
Andes.
Dejando esta cuestión en el terreno de la hipótesis, veamos lo que dice el abate Molma respecto á la organización
física de la parte de los Andes que vamos á atravesar.
« Los cuerpos marinos (8) que se encuentran esparcidos á
cada paso sobre toda la organización física del reyno de
Chile, anuncian claramente que ha servido de lecho por espacio de muchos siglos á las aguas del mar Océano que, retirándose poco á poco, y según lo hace en el dia, ha ido dejando descubierta y desocupada la estrecha superficie de
tierra actualmente poblada. Cuanto hay allí manifiesta su
larga y tranquila morada, pues las tres cadenas paralelas de
montes marítimos, los collados que de trecho en trecho los
unen á la cordillera y las ramificaciones y apéndices de
esta montaña ante-diluviana, son efectos nada equívocos de
la lenta operfvoion de las aguas marítimas.
« Muy diverso origen nos indica por todas partes la estructura interior de los Andes, cuj'a creación parece coetánea á la de la tierra. Elévase rápidamente aquella prodigiosa
montaña, ao formando mas que un ángulo pequeño con su
base, y conservando por lo general la forma de una pirámide
erizada de puntas cónicas interrumpidas, mas altas y como
cristalizadas, compuestas de enormes masas de roca viva,
quarzosa y casi uniforme, en la cual se encuentran fragmentos de cuerpos marmos, del propio modo que se observan entre los peñascos de los demás montes de segundo orden.
Sobre la cumbre del gran monte Descabezado, que yace en.
la cadena primaria de la cordillera, y que no tengo por de
menor altura á la del célebre Chimborazo de Quito, se encuentran igualmente patenas, bocinas, caracoles y otras especies de conchas evidentemente marítimas, unas petrificadas y otras calcinadas, y todas las cuales quedarían seguramente depositadas en aquel lugar al retirarse las aguas
del diluvio. Esta cumbre, descabezada á lo que parece por
alguna erupción volcánica, forma un plano cuadrado, cuyos
lados tienen mas de tres leguas de largo, y en cuyo centro
hay una laguna profundísima, que seria tal vez el cráter ó
la boca del volcan que allanó la punta del monte.
« La cadena primaria de la cordillera está contenida entre
dos subalternas, mas bajas, paralelas y distantes de ella
como mas de diez leguas, pero unidas de trecho en trecho
por algunas ramificaciones transversales de igual antigüedad
(1) Historia do la Compañía de Jesús por el P. Lozano,
MDCCLIV.
(2) Otros opinan que empieza en los 44° de latitud austral.
(3) Geografía nnivcrsal.
(4) En el Mediterráneo colombiano.
(f>) Diccionario histórico y geográfico.
(()) Geografía de ía República del Perú. '
(7) Cánticos del Nuevo Mundo, por Fernando Velarde.
(8) Compendio de la historia geográfica, natural y civil
del reyno de Chile, escrita en italiano por el abate D. Juan
Ignacio Mobna, LXXXVIIL Traducción de Arquellada
Mendoza.
y organización á lo que parece, bien que sean sus bases algo
mas elevadas y variadas, siguiéndose por de fuera á estos
montes colaterales otros mas pequeños con diversas ramificaciones, y los cuales no guardan siempre igual paralelo.
« No menos la osamenta de estos montes andinos externos, que la de los otros, tanto mediten"áneos como marítimos del reyno de Chile, que llamamos de segunda formación, es de un orden sumamente diverso. Compónense, pues,
estos montes cuyas cumbres aparecen por lo general mas
obtusas, de lechos ó capas horizontales y paralelas, mas ó
menos anchas y profundas, compuestas de diferentes materias que se suceden unas á otras, mezcladas de una gran cantidad de producciones marítimas que representan con mucha frecuencia figuras pertenecientes á los reynos vegetal y
animal. El último lecho, según pude observar en las cortaduras y den-umbaderos hechos por las aguas ó las manos de
los hombres, se compone en algunos parajes de una especie
do asoeron rojo y graneado, y en otra de una arena quarzosa ó de una turba pardusca y compacta, siguiéndose á estos lechos varías capas de arcilla, mármoles de varias especies, micachistes, espatos, yesos, carbón fósil, etc., etc., y á
cuya continuación se notan vetas metálicas, ocre, quarzos,
granitos, pórfidos, arenas y rocas mas ó menos duras.
« La colocación de este orden varia notablemente en casi
toda la serie de aquellos montes, hallándose en el ínfimo lugar en los unos lo que en los otros ocupa el sitio mas alto,
contándose en el desorden de tales mezclas observadas muy
rara vez las leyes de la gravedad. No obstante, parece que
l^^.l^'^lios ó capas siguen alguna especie de regularidad, dirigiéndose casi constantemente de mediodía al septentrión,
é inclinándose un poco hacia occidente, como siguiendo el
propio orden del batidero del mar, el cual es occidental respecto del pais, encaminándose sus corrientes de mediodía á
norte.
« Además de estos montes de capas heterojeneas hay
otros varios cuya estructura se compone absolutamente dé
lechos homojéneos, de piedras calcáreas, yesos, asperones,
granitos, rocas simples ó primitivas, basultos, lavas y otras
materias volcánicas, y aun conchas poco ó nada desnaturalizadas de que habla D. Antonio de Ulloa en la relación de
sxx viaje : pero estos montes uniformes por lo común son áridos y no producen sino arbustos de poquísimo aprecio, al
contrario de los otros, que sobre los diversos lechos que ocuparon su textura interior están cubiertos de una costra bastante gruesa de bellísima tierra de labrantío, y se visten de
lindísimos árboles.
« La forma exterior de todos estos montes, dispuestos por
capas ó lechos, suministra asimismo una prueba sensible de
la mansión larga y pacifica del océano en aquel pais ; pues
por una parte de sus faldas, anchas en demasía, van á formar
insensiblemente diversos valles, cuyas inflexiones é inclinaciones representan á la vista la continuada mansión y dirección de las aguas; y por otras se refieren de tal modo y
con tal alternativa sus curvas, que los ángulos salientes de
las unas corresponden siempre con los ángulos entrantes de
las otras ; y últimamente si descendemos á los llanos encontraremos que su organización interna es análoga á la de los
montes y que su suelo presenta la misma disposición paralela y horizontal en sus lechos ó capas y la misma clase de
materias, aunque por lo general desmenuzadas y reducidas
á polvo. B
Hasta aquí el abate Molina.
Oigamos ahora al profesor Domeyko (1) respecto á estas
montañas, coma espresion de una época mas adelantada que
aquella en que el autor citado escribió el hermoso libro que
nos ha prestado algunas de su pajinas.
«Asi cuando ascendiendo á regiones mas y mas elevadas,
hasta la altura de cuatro ó cinco mil metros, verá palidecer la vejetacion, acercarse los hielos y desaparecer toda señal de vida, de repente se hallará como sobre una playa
recien abandonada por el mar, sembrada de mariscos y de
conchas tan bien conservados como los que el pescador recoge en la ribera, solamente de distintas formas y organización de los que estamos acostumbrados á ver en nuestros
mares. El geólogo entonces le hará ver que esos cerros son
monumento de sepultura de mulares de generaciones enteras de animales cuyas especies y familias han vivido en esos
primeros días de la creación, que eran largos intervalos de
tiempo, días anteriores á la creación del hombre y al orden
actual de la naturaleza (2) : días parii Dioí, millones de si
glos para el hombre. Le hará ver que esa antigua playa fué
el fondo de un mar profundo, y que en las grandes revoluciones de nuestro globo fué solevantada, como levanta el
operario del fondo de una mina un fardo de riqueza que coloca en la superficie de la tierra ; y á poca distancia le mostrará aun el geólogo la roca de origen ígneo por cuyo empuje fué removida del interior del abismo, arrojada y puesta
en su lugar actual aquella llanura desierta que hemos comparado con una playa abandonada. Recogiendo en seguida
un cuerno de ammon ó un ortocera de aquellos que con
tanta profusión hallamos en los cimas de Manflas, de Doña
Ana, del Portülo, discurrirá sobre sus contemporáneos que
eran unos monstruos : unos lagartos de sesenta pies de largo, con ochenta dientes en la boca, con ojos del tamaño de
la cabeza de un hombre, sus pies y sus manos trasformados
en remos de peces; también hablará del animal llamado
plesiosauro, no de menos tamaño ni de organización menos
extraña que los anteriores, animal que tenia cabeza de lagarto, dientes de cocodrilo, cuello do cisne, cuerpo como el
de cualquier cuadrúpedo y remos de ballena; en fin, mostrará á la imaginación del poeta unos reptiles volantes de
aquella época, que tenían alas de murciélago y la boca armada con sesenta grandes dientes. Entonces, con reliquias
de aquel mundo primitivo en la mano, abrirá el geólogo ante
el hombre de sentimiento é imaginación los innumerables
pliegos de depósitos que forman la crónica de nuestro planeta y en los cuales halla la ciencia estampadas impresiones de las antiguas selvas y esqueletos de animales.»
El camino de TJspallata, que se|inclina hacia el centro del
ferro-carril que Uga á Santiago c'on Valparaíso, tenia para
nosotros un grande interés histórico.
«Por ese camino, dice Herrera (3), condujo el ooronel español, luego general San Martin, un ejército de .-!,00U hombres para ayudar la independencia de Chile. Seguramente
(1) Ciencias, literatura y bellas artes. Discurso pronunciado por el profesor Domeyko en la universad de Chile el 1.°
de enero de 1866.
(3) Breve descripción de los viajes hechos en América por
la comisión científica enviada por el gobierno españal durante los años 1860 á 1866, por D. Manuel Almagro.
EL AMERICANO
es mayor el mérito de San Martin atraTesancTo los Andes,
que el de Bonaparse en su tan exagerado paso del San Bernardo. 7)
El recuerdo que estas palabras, escritas por un adversario
de la revolución americana, despierta en los corazones argentinos, ligado á esa legitima curiosidad que conduce al
hombre culto hasta los lugares que han sido testigos de algún hecho memorable, noi? impelian í\i seguir el camino de
Uspallata (1),
Ésta vía fué también para los argentinos durante la dominación de liosas, un camino de salvación. Los emigrados
la escogían como la mas fácil y segura. Por olla pasaron, desnudos y hambrientos, los derrotados en la batalla del Rodeo
del Medio.
Dos épocas de nuestra historia pueden señalarse con el
paso de aquel general y con el de estos desgraciados soldados de la libertad. La prim«ti es la edad de oro de la Repiiblica Argentina: aquel tiempo en que su genio militar noreconocia fronteras, en que derramaba su sangre desde los Andes hasta el Kcuador en defensa de la independencia de
América. La segunda es la época nefanda, la edad de hierro
de los tiranos, en que argentinos que en la víspera hablan
llevado la libertad a los pueblos hermanos, volvían á ellos
con la frente baja pidiéndoles un asilo y tal vez una tumba.
De las cumbres de las montañas de Uspallata se levantó
el cóndor con vuelo prodigioso para contar á las estrellas que
los gigantes pretendían escalar el cielo.
De los desfiladeros de esa cadena sorprendente partió un
dia un grito de desesperación que conmovió dolorosamente
el corazón de Chile.
Las piedras ennegrecidas por el tiempo parecen conservar
las huellas del humo y del tuego del vivac de los antiguos
veteranos.
En las mesetas de esas montañas ó en los valles enclavados á su pié, parecen asomar los huesos de los proscritos que
allí exhalaran su vUtimo aliento, que tuvieron por sudario las
nieves y por oración fúnebre el murmullo imponente de los
huracanes.
Además de estos recuerdos, puramente argentinos, el camino de Uspallata tiene para el viajero de todos los países
un poderoso atractivo en la magnificencia, configuración y
elevación de sus montañas, y en una de las obras mas sorprendentes que haj^a realizado la sabía naturaleza.
Me refiero al puente del Inca formado por una perforación
de treinta ó cuarenta metros de ancho, practicada en la roca
viva por el rio Mendoza.
• El padre Lazano hace la siguiente descripción de esa maravilla.
«Al pié de esta puente, dice, se descubre un tablón de
peña sobre que discurren cinco canales de agua, si salobre
muy cálida, pues hierve en dichos canales y da color de esmeralda á la piedra que baña. El cóncavo que sirve de arco
á esta puente natural, excede en belleza y artificio á toda
industria humana, pues penden do él, primorosisimos labores, vistosos florones, y pinas cuya materia es como piedra
de sal congelada.»
El padre Lozano olvidó agregar á su descripción qvie de
cada una de esas estacláticas, que él compara con la sal congelada, pende constantemente la última gota de agua filtrada
á través del arco.
Guando el sol penetra bajo la bóveda del puente, atraviesa con sus rayos esas gotas. Descompuesta la luz por
el agua, el arco presenta entonces los variados colores del
iris.
No obstante el deseo que abrigábamos de conocer los históricos desfiladeros de Uspallata y sus maravillas naturales,
tuvimos, mi compañero y yo, que desistir de nuestro proposita y tomar la vía del Portillo que conduce al Sur de
Chile.
Respecto á este camino, mas corto que el primero y preferido en algunos casos por los ganaderos argentinos á causa
de la abundancia de pastos que hay en él, dice el historiador
Gaj':
« Cerrado para el comercio de orden del rey, fué rehabilitado en 1778 a consecuencia de una gran tempestad que
destruyó enteramente el de la cordillera por la parte de Mendoza, é impedió algún tiempo toda coinunicacion entre esta
ciudad y Santiago. La travesía no presenta tantas dificultades ; pero como hay que pasar por el gvande y peligroso
valle del Tunuyan, enclavado entre dos cordilleras de una
altura absoluta de mas de cuatro mil metros, donde no se
halla abrigo ni socorro cuando sorprende una tempestad, resulta que este camino, cerrado la mayor parte del tiempo
por las nieves y solo transitable cuatro meses del año, ha estado siempre muy poco concurrido.»
Nuestro oficioso guía, á quien hablamos aceptado sus servicios con viva gratitud, escogió este camino y nosotros tuvimos que seguirlo porque estábamos á sus órdenes.
El 29 partimos de Vista-Elores.
Mí compañero y nuestro guía se detuvieron en el camino
para despedirse de algunos amigos. Yo me adelanté á ellos
acompañado por el capataz de Berenguel, que conducía á
Chile una tropilla de caballos, un loro y dos cardenales. El
loro no se resignó á marchar encerrado y se encaramó en el
anca del caballo de su amo.
Poca variedad presenta el camino que media entre VistaPlores y la hacienda de los Ghacaves.
Este establecimiento toma nombre de un árbol qije crece
profusamente en sus alrededores.
Cuando salimos de los Chacayes, después de haber dado
reposo A las cabalgaduras, declinaba el dia.
Al frente teníamos las primeras ramificacionoa de los
Andes, y mas allá, envueltas en nubes, las elevadas cumbres
que debíamos escalar dos días después.
Las piedras entorpecían la marcha do las muías : uno
que otro huanaco aparecía á lo lejos. Vario-s rebaños de cabras se deslizaban por entre las piedras liiriendo el espacio
con sus balidos.
La medía luz de la tarde no permitió distinguir el quíntral de flores rojas ni la yerba rosilla que tapizan las oleadas
de granito que preceden á las montañas, que empiezan á
elevarse en esto sitio y á estrech.ar la distancia que las separa hasta formar un gran claustro de cuyo fondo brota
una vertiente. El agua de este manantial se desliza á pocos
pasos de la cagUaJ;eJa^^Guaxdia del Portillo.
(1) La distancia que medía entre el Rosario y Santiago
de Chile es sen-un un itinerario publicado en Buenos Aires,
la siguiente: — Del Rosario á la Guardia de la Esquina, 23 y
media leguas; de la Guardia de la Esquina á Fraile Muerto,
80; de Fi'aile Muerto al Rio Cuarto, SI; de Rio Cuarto á
Achiras, li): de Achiras al Morro, l.B ; del Morro á San Luis,
24; do San Luis á Mendoza, 7+ ; de Mendoza á Santiago (por
la via de Uspallata), 104. — Total, 338 y media leguas.
Luego que salimos de aquella especie de túnel encontramos un arroyo que vadeamos sin dificultad.
Inmediatamente ascendimos la cuesta que conduce hasta
el Resguardo de la aduana argentina. Marchábamos por una
quebrada encerrada entre dos órdenes de cerros salpicados
de nieve. Dos grandes picos formaban el fondo de aquel
cuadro colosal. El sol que acababa de ocultarse incendiaba
el horizonte, del cual se destacaban hacia nosotros como dos
grandes pirámides de lápizlazulí.
La magostad de las montañas, la hora eminentemente
triste, el ruido del agua y el canto de los pastores, hablaron
á mí alma con esa voz impregnada de misticismo que despierta en el hom.bro la memoria de la familia y de la patria.
El recuerdo del templo en que hice mi primera comunión,
del hogar de mí familia y del techo hospitalario de mis amigos, me advirtió que meencontraba lejos, muy lejos, de las
afecciones de mí alma y en el principio de una peregrinación cuyo resultado no podía presentir. Solitario hoy iba á
ser extranjero mañana.
Contemplé las montañas y los reflejos del sol que acababa
de hundirse en occidente, presté oído atento á los ecos de la
soledad, y percibí dentro de mi un resplandor y un eco que
venía de otro mundo.
Yo no estaba abandonado. Dios mora y resplandece en la
montaña y en el corazón del que lo ama y lo busca en la
soledad.
Alumbrado por la luz dudosa del crepúsculo, acariciada
mi frente por el aura y apoyado en una piedra, escribí la
oración del viajero de los Andes en las páginas de mi libro
de memorias.
Señor ! Yo te saludo.
Estoy al pié de los Andes; do los Andes, inmenso monumento de tu poder infinito.
Me acerco á sus piedras carcomidas por el tiempo, como á
las aras de tus grandiosos altares.
Los Andes parecen sombras que no bendigiste, sombras
petrificadas de espanto al escuchar la voz de tus enojos.
Los Andes parecen los despojos de un planeta desquiciado.
Las bóvedas de tus catedrales velan los rayos del sol : las
cumbres de los Andes limitan los horizontes de tu cielo.
La luz del sol palidece en el tabernáculo y en la montaña :
la luz del sol palidece en este lugar en que truena tu majestad bajo las bóvedas de granito, en que hablas con la voz
de los torrentes.
Tú que hablas al hombre en todo lugar, habla aquí a este
corazón que se siente oprimido por el infinito!
Tú que hacias brotar agua de la roca de Moisés y poesía
de la mente del salmista, hiere mí pecho como la piedra del
desierto y la mente del salmista I
Como aquel gran pico encerrado entre dos montañas, yo
quiero reflejar á toda hora la luz de tu cielo ; el resplandor
del Tabor, pedestal del profeta y del Dios I
Gloria á ti. Señor de las montañas!
Al pié de ellas nació el hijo de David, en su cumbre dictó
su ley al pueblo escogido, en su cima derramó su sangi-e sobre la frente del linaje humano.
Gloria á ti, Señor de Nazaret, del Sínaí y dol Calvario I
Al pié de este templo alumbrado por los astrqs y cubierto
por el azul firmamento, te pido, Señor, que hagas inmortal
la vida de mí espíritu I
A] pié de la montaña, te pido, Señor, que me guies en mi
peregrinación, y que bendigas mi presente y mi futuro
hogar !
En el lugar en que nos encontramos, sumamente agreste,
abunda la piedra i)ómez empleada en Mendoza en la fabricación de filtros. La casucha del resguardo y sus muebles
han sido construidos con la misma materia. En las paredes,
que hacen las veces del álbum conventual del monte San
Bernardo, están inscritos los nombres de todos los viajeros
á quienes ha hospedado.
Hacia largo tiempo que había anochecido cuando llegaron
mis compañeros, y con ellos los peones que conducían nuestros equipajes.
Una vez reunidos tratamos de cenar. Como todavía podíamos decir que estábamos en poblado, comimos conservas
europeas y un sabroso asado tostado á la llama de los chacayes que los peones encendieron al reparo de una, gran piedra, reservando el ulpo y el oaldiviniio para el dia siguiente (1).
Terminada la primer comida cordillerana, nartados los
episodios de la jorna a y armados los catres de viaje, no
quedaba otra cosa que hacer sino cubrirnos con nuestros
ponchos cuyanos y dormir tranquilamente.
Antes que amaneciera me puse de pié para presenciar la
salida del sol. Los peones ya habían encendido fuego y empezaban á tomar mate.
Me detuve involuntariamente á contemplar á aquellos seres sin mas compañeros en las montañas que el cóndor altanero, el inofensivo huanaco, el león de las escabrosidades
inaccesibles y la sencilla paloma que anida en las pajas de
las primeras ondulaciones de la cadena andina.
El arriero que pasa su vida al borde de los abismos, suspendido entre el cíelo y la tierra, conduciendo sobre el lomo
de sus muías los productos que cambian los comerciantes
chilenos y argentinos, v el correísta que atraviesa aquellas
inmensas soledades llevando sobre los hombros el fardo do
la correspondencia y la nieve que cae sobre su cabez.a, son
dos tipos de valor y de fuerza que sobrepasan la t3,lla vulgar
Su vida se desliza entre las privaciones y el trabajo : se
alimentan con el pan duro y amargo que llevan en el zurrón
y se calientan con la leña que conducen en la grupa de sus
muías : duermen en las casuchas miserables abiertas en la
roca viva ó bajo la bóveda inmensa del cielo : marchan sobre la nieve abriendo paso, muchas veces, á las cabalgaduras vencidas por la fatiga ó amedrentadas por el huracán :
sus oídos no escuchan otras armonías que las que producen
el torrente y l a avalancha que rueda estrepitosamente : sus
pulmones, oprimidos por la rarefacción del aire, funcionan
con dificultad.
(1) Estas preparaciones, galletas, ají molido, cebollas, y
un poco de vino, forman el bastimento de los que cruzan los
Andes.
El ulpo consiste en un poco de harina tostada á la cual se
agrega azúcar y agua. Esta preparación alimenta y templa
la crudeza del agua de nieve que, bebida pura, produce una
fatiga llámala punn, cuyo antídoto es, según los huasos el
jugo de la cebolla cruda.
''
El valdiviano es una especie de caldo que se hace con charqui majado.
823
El arriero y el correísta aspiran la muerte con el aire, como los monjes de los Alpes.
Cuando las nieves los estrechan, olla les envía sus caricias
con el .soplo de los ventisqueros.
Y sin embargo, á despecho del huracán que rujo, de las
nieves que caen, de la tormenta que estremece las montañas,
ellos las atraviesan cantando y pensando en el pobre hogar
que les aguarda en el fondo del valle.
Conductores de la vida para el comercio y de la felicidad
para el que sueña con el amor y la fortuna, son portadores
de una dicha do que no disfrutan, do una fortuna de que no
gozan, de una historia en que no son actores.
En momentos de prueba para mi país, yo he bendecido al
hombre oscuro que me traía la palabra de consuelo encerrada
dentro de los pliegues de una carta, que comunicaba con
una hoja de papel ¡a frontera de los pueblos, la morada del
extranjero con la casa amada dala patria.
El dominador de la montaña ea mas grande que el luchador antiguo cuya vidí^ %^ extinguía en los inútiles espectáculos del circo romano
El hombre de los Andes es el lidiador heroico que consa.
gra su vida á la sociedad, que no guarda en su corazón ni su
nombre ni su reouercjo,
( Continuara).
REVISTA DE LA MODA
El carnaval liaee cuanto puedo por parecer alegre y
festivo. Sin embargo ha habido pocos bailes de trajes :
en cambio están de moda las eonjedias caseras : nada mas
chistoso porque se tienen dos comedias en vez de una :
los aficionados no saben sus papeles y á las situaciones
cómicas de la pieza se agrega el embarazo de los representantes.
Los que mas se divierten son estos cuando lo toman
por lo serio. En cuanto á los espectadores, la representación cansa al íin y los hace echar de menos las antiguas
tertulias en que se hablaba con mas meollo y se bailaba
con mas gusto.
Citemos algunos trajes cuyos apuntes tomamos de varias reuniones ; pero antes consignemos que la moda de
los vestidos llamados princesa, so acentúa mas y mas
cada dia ; también tienen boga los trajes del tiempo de
Enrique I I , que no sientan bien á todas. Compónense de
una falda do brocado, raso bordado de perlas, ó de moirée
con quillas de encaje y punto de Alenzon con cola en
esta primera falda y descubriéndose el cuerpo á estilo de .
Diana de Poitiers, con doble gorgnera de tela y encaje
con canutillo y descubriendo el pecho. Ese es el escollo
de los cuerpos á lo Enrique II, los cuales por demasiado
descote ofenden la modestia.
Para dar á comprender mejor estos trajes tan de moda
en ciertos salones, describiremos algunos. Nadie al verlos creería que estamos en República, sino en plena monarquía, en ios tiempos de cañas y torneos.
Compónese el traje Enrique II, de una primera falda
4B brocado azuj celeste con vestido princesa de terciopelo
granate, forrado de brocado azul celeste. Ábrese el cuerpo sobre un chaleco de brocado azul descotado en cuadro,
óon largas aldetas y carteras cuadradas. Gorgnera Diana
de Poitiers, de terciopelo rubí, brocado azul y punto de
Alenzon. Mangas de terciopelf-, con acuchillados de brocado azul y mangas encañonadas de punto de Alenzon.
Collar do perlas con cruz Enrique I I , diamantes y rubíes.
Tocado característico de Diana de Poitiers.
Otro traje Enrique I I lleva, primera falda de lámparo
bordado, pajizo, con vestido princesa de terciopelo negro
forrado de raso color de espiga y gorgnera de raso del
mismo color, terciopelo negro y crespolina pajiza.
Tercer traje de raso azul y terciopelo turquesa.
El cuarto tiene la primera falda de moirée rosa bordado
y vestido princesa de terciopelo negro.
El quinto es de lámparo blanco bordado y vestido p r i n cesa bordado, de terciopelo verde esmeralda guarnecido
de blonda con perlas blancas.
El sexto tiene la primera falda de raso lubí y vestido
de terciopelo negro con encaje del mismo color recamado
de azabache.
Todos e.stos trajes de la época de Enrique I I difieren
unos de otros en el vestido llamado princesa, que es recto
y contornea el talle sin aldetas ni fontillo. Este género
de trajes, que hace años mereció gran favor, ha de reemplazar, según dicen, las túnicas y faldas empavellonadas.
Para la estación de baños de mar y aguas minerales, se han de echar de menos los trajes cortos de Camargo.
Los vestidos princesa, con cola, dan cierto aire de majestad, pero os imposible que barran las arenas de' la
playa de Trouville,ni el polvo de la azotea de Dieppe. Lo
que es elegante para un salón, deja casi siempre de serlo
para el paseo á pié. Esto no obstante, lo que nos hace
prevoer que no se han de abandonar del todo las ti'micas,
es que se ven muchas en los principales establecimientos,
ya de cachemir de Indias, ó de otras telas propias para la
estación primaveral. Hay las de matiz moka, bronceado
chinesco, rosa de té, verde de lagarto y otros de sello original.
Citemos entre otros un traje primaveral que consiste
en una falda de terciopelo castaña, con gran volante encabezado por dos encañonados de falla del mismo matiz,
con doble saya muy amplia de cachemira color de castaña, recogida en pavellones por una echarpa de falla
castaña franjeada. Sobre esta doble falda cae un chaleco
de falla castaño, con carteras cuadradas y chaquetilla de
terciopelo del mismo color con botones de flores de lis de
plata ó de oro mate. Tiene varias hileras de botones colocados de trecho en trecho, lo cual constituye la principal
novedad del tr.aje. Las mangas de falla como el chaleco
castaño, son estrechas hasta el codo con Vueltas a l o mosquetero, de terciopelo castaño, con una hilera de doce
botones.
Usase también para casa chaquetilla jockey ó de Fígaro de raso ó de terciopelo y el chaleco y las mangas
EL M E S
CÓMICO
Ya ten i amos ¡a líe¡)ública fi'anoesa, y ahora la República española. ¿Si será una epidemia europea? ¡Guidadiio!
— Diablo! antes era fácil liacer la guerra á un príncipe extranjero; pero
ahora que no hay trono, ¿en dónde sentaremos un rey?
J¿lIMd^
Perdido un roy, so encuentran diez.
TRAJES DE MODA PARA SEÑORAS
V
\ 'fl
826
EL AMERICANO
de raso. Con faldas de color que casen biKü, 8e tiene
un lindo traje de niesa para joven soltera ó casada.
Ya „ onecemos algunas primicias primaverales ; pero
las reservamos para cuando se abra el primer renuevo.
Todo lo que podemos asegurar es que el líabagas está
completamente destronado, sucediéndole el sombrero con
guirnaldas, que recordará el trajo de baile con flores en
las sienes. Con el sombrero guirnalda se llevará peineta
española de concha.
Entonces, exclamarán nuestras lectoras : los sombreros
Eo tendrán ni fondo, ni capacete...
Poquito á poco, señoras, y supongan ustedes que nada
be dicho de positivo.
Pocas veces sabe la moda lo que quiere, cuando está
entronizada y mucho menos cuando es solo aspirante al
cetro.
En efecto, cuatro años después de fundada la casa de
Felipe Herz, sobrino, exhibió en la celebérrnua Exposición universal de 1867 una soberbia colección de instrumentos salidos de su fábrica. Su superioridad fué tan
evidente que, á pesar de la repugnancia que habia en
conceder á una casa, de tan reciente creación, la mas elevada recompensa el Jurado internacional decidió casi por
unanimidad — 1 4 votos sobce 15 votantes—conceder á
la fábrica de Felipe H . Herz, sobrino, la única medalla
de oro otorgada á los constructores de pianos franceses.
Alentados por este brillante estreno, M. Felipe Herz
dio á su casa un impulso y un desarrollo considerables.
De tres años á esta parte, sobre todo, sus exportaciones
para los países mas lejanos han tomado un incremento
muy importante.
Los pianos de Felipe Herz, sobrino, son ya conocidos y
apreciados en ambas Aniéricas, en la Australia, en las I n dias, en el Brasil, y en China mismo, donae la corte y la
joven emperatriz han puesto estos deliciosos instrumentos á la moda.
Los talleres de Felipe H . Herz, Sobrino, y compañía,
— que tal es la razón social de la casa, — se hallan situados en Paris, calle Marcadet, y son, por su sola construcción, un objeto digno de atención.
Todo ha sido estudiado en este edificio para que la fabricación se efectúe en condiciones exepcionalmente exquisitas.
Faltábale, no obstante, á la casa de Herz, sobrino, para completar su instalación, u n a sala de concierto, donde pudieren ensayarse sus admirables pianos y donde su
soberbia sonoridad tuviese espacio para desarrollarse.
No era cosa fácil de realizar el hallar un local adewiado para semejante objeto en el centro de Paris. La comodidad favoreció empero al celoso artista-fabricante y el
arduo problema fué resuelto.
VIZCONDESA DK RENNEVILLB.
LA S A L A HERZ4, r n e C l a r y .
_ En 1863 el Sr. Felipe H . Herz, sobrino del célebre pianista y compositor Enrique Herz, fundó en Paris u n a
casa importante consagrada á la fabricación de pianos.
La consumada experiencia del fundador y la coloboracion de un contramaestre reconocido por el mas hábil
de cuantos existen en Francia por sus émulos mismos,
hacia esperar que esta fábrica llegase á ser, en breve, la
primera de su género en Europa.
Así sucedió, y el gobierno consagró loa triunfos que la
casa Fehpe H. Herz hizo obtener á la industria y á las
artes francesas, condecorando con la cruz de la Legión
de Honor, en 1870, al habilísimo contra-maestre que dirigía sus talleres.
Ni fué esta la sola recompensa obtenida.
ANUNCIOS
A N U N C I O S : U n franco la linea.
"MTFelipe Herz encontró el terreno necesario para construir su sala en la calle de Clary, núm. 4, á dos pasos del
boulevard Haussman y de la Nueva-Opera. Sobro este
solar se ha construido la magnífica sala de conciertos, cuya copia ya inserta én este número de E L AMERICANO y
que fué inaugurada con una fiesta magnífica el 21 de
diciembre 1872.
Toda la prensa francesa se ha ocupado de esta novedad artística.
Puedo aseguraase que no hay hoy en Europa una sala
mejor acondicionada, ni en París otra tan ventajosamente situada. Su decorado es de una riqueza sin igual, y m
sonoridad excepcional. M. Eugenio Lambert, arquitecto
del gobierno, es quien ha dirigido la construcción de este salón, y lo ha hecho con el gusto y el arte que era de
esperar de un discípulo del famoso Félix Daban y de un
erudito apasionado por la arquitectura del Eenacimiento.
La sala se ha inspirado en las construcciones de la época
de Enrique H .
Los conciertos y saraos se suceden sin interrupción en
este centro de la elegancia y de las artes que el Paris
aristocrático y fashionable ha tomado bajo su protección.
Allí se oyen los mas célebres artistas europeos que un
día ú otro atraviesan esta capital cosmopolita y su talento toma nuevo relieve al son armonioso de los pianos
Felipe Herz, sobrino, que no tememos en recomendar á
nuestros lectores trasatlánticos como los primeros de Europa.
A. d'AEIMAN.
Editor resp. N. BLANPAIN.
IMP. H I S P A N O - A M E B I C A N A D E R O U a B , DTJNON Y r R E S X É
CaUe du Four-Saint-Grermain, 43.
R E G L A M O S : Precios convencionales.
Los señores GALLIEN, PRINCE Y COMPAÑI A, 12, rué Vivienne, Paris, son los únicos agentes de E L
Dirigirse
Tavistoch-street, 42, Covent-Garden-Londres,para
A L M A C É N DE LAMPARAS
DE SOLAR HEEMANOS.
CaUe de Sanio Domingo, n." 63, edificio de la Compañía de gas. SANTIAGO.
Se coloca toda clase de cañería para gas y agua, y se tiene en venta constantemente renovado un gran surtido de lámparas, ganchos, campanillas, llaves, cocinas económicas, estufas,
baños y otros muchos útües de uso doméstico. Se encarga también de todo otro trabajo concerniente al negocio.
COEEESPONSALES.
BirminghanSres. Jhon Benson y Comp.
Berlín. Sres. Schofer y HaH«hner.
^
^y-
G.isgow. Sres. Smith y Wellstood.
Pan Í, D . Manuel Vesa.
^
INDISPENSABLE A LAS SEÑOEASl
LECHE DE IRIS L. T. PIVER *|
ÚNICA E B V B S T I D A D E L S E L L O
DEL INVENTOR.
LOCIÓN
MARAVILLOSA
para
tolanqviear
laTez,
AMERICANO
en Francia.
los anuncios y suscriciones.
BOTICA HOMEOPÁTICA ESPECIAL
DE DERODE Y DEFFÉS
4 3 , caUe de Cháteaudun,
4 3 , era PARÍS.
Expediciones para la América, bajo las mejores condiciones de precio y de buena prepararación. Únicos propietarios de los granulos de I>erri8, específico de la J a q u e c a y de las Ne
vralgias en generaL
W H I T E STAR LINE
i'rt
S
n u e v a linea regular y m e n s u a l de v a p o r e s p a r a
VALPARAÍSO, ARICA,
OON
ISLAY
Y
CALLAO
•§21
ESCALA EN
PAUILLAC, VIGO, LISBOA, E I O - J A N E I E O Y MONTEVIDEO,
Tomando mercancías para transbordar en los puertos al Sud del Callao.
EL STEAMER UCiSSC
de 3,000 toneladas y 400 caballos
SALDE! DE LIYEEPOOL EL 2 DE MARZO Y DE BURDEOS (PAUILLAC) EL 2.
Espléndido servicio á fondo para los pasajeros de todas clases.
•^2
a M J5 i .S c
hS
0-3^0
DIRIGIRSE :
En
En
En
En
Liverpool,
el Havre,
Burdeos,
París,
—
& Ismay Imrie y Compañía,
á H. Genestal.
á Faure hermanos.
á P. D. Orvis, 3, rué Scribe (passage).
á H. LarouUy, 31, rué des Petites Ecuries (flete).
.2 M o
rSH8
AGUA DENTIFRICIA ODONTALGICA
DE
L. T . P I V E R
PARA
BLANQUEAR LOS D I E N T E S , SANAR LA BOCA.
PAPEL DE IMPRENTA
A LOS DIARIOS DE AMÉEICA.
La administración de E L AMERICANO, que está en relación con las grandes fábricas de
ifftpelde toda Europa, ofrece á las imprentas de América comprar todo el papel que necesiten, de cualquiera clase qi;e sea, y á las condiciones mas ventajosas.
PARÍS
PAillS, 35, r. Lamartine y en todas las boticas del mundo
L I N E A S DE V A P O R E S E S P A Ñ O L E S
W O y JAMBE FORTIFICANTES
ENTRE
PEBRÍFUGOS D E
AMBERES HAVRE Y LA HABANA
por los magníjicos vapores nuevos de 1.* clase
Ci4
2,S00 toneladas, 800 caballos de fuerza, capitán D. Adrián Martínez.
P e l a y o 2..500
»
»
»
»
»
» J- Abzuga.
C o r t é s 2,500
»
»
»
»
»
» A. Molina.
—
2,500
»
»
»
»
en construcción.
Salidas de Ambéres el 25 y del Havre el 30 de cada mes (salvo caso de fuerza mayor).
Las comodidades para los pasajeros son tan variadas como lujosas.
CASAMIENTOS
RICOS
D o t e s d e 1 0 0 , 0 0 0 á. m u c h o s m i U o u e s
INSTITUTO MATRIMONIAL DiE FRANCIA
Mme de Saint Just recibe todos ios días de 1 d 5,
rué Maubeage, 52, PARÍS,
°3
-o o
g-ffl
Parb. curar el PECHO, el CORAZÓN y el estomago, eaputos de SANGRE, purgacíoD, hemorragias^ aaemis.
10, BOULEVARD DE STRASBURGO, 10
Depósitos en todas las Ciudades del mundo
o *•
LINEAS ENTRE EL HAVRE, LISBOA, GIBRALTAR, MALAGA, CÁDIZ Y SEVELA.
Salidas del Havre por vapores españoles el 4, 14, y 24 de cada mes, admitiendo flete
y pasajeros de I.'- clase.
Dirigirse para mas infonnes :
A los Sres. EOBBIÍTS ET WALPOKD, Havre y Ambéres, agentes generales para
el continente.
» B
B JIMÉNEZ Y AYALA, Habana.
» »
» EOB. MAC ANDBEW ET C», Lóndíes.
QUINA FEBRUGINOSA
Devuelven las fuerzas consiunidas por las
ínfermedades, por la clorosis, sudores, abundantes, fiebres periódicas y de los pantanos,
darreus persistentes.
m&i^mm
Fai-macétiticü de primera clase de los Hospitales de París,
CALLES DÍS ST.-HONOBÍ;, 213, Y DEL 29 DE
JULIO, 10, y en todas las principales boticas
de América.
TEOFJLO
DÍAZ
PBOCUEADOR
181, CaUe Treinta y Tres, Montevideo.
827
H:L A M E R I C i ^ l N O
MAQUINAS^DB VAPOR VERTICALES
GRAN HOTEL DE CASTILLA
NO MAS TINTDBAS PBOBBESIVAS
i t L L O Í BLANCO».
5, BO0LBVAET DE LOS ITALIANOS, T 101, KÜB EICHKLIBU, PASIS.
AmQeblsdo coD g n i s Icjo; baños en el hotel; talón de lectura; magnlfltw comedor; excelente cocina; Ticos esqntsltas.
DEL DOUTOH
James SMITHSON/
FABRICA DE TINTAS DE IMPRENTA
Para volver inmediala-.
mente á Lis cabellos y á la'i
barba su colur natural en
to los matices.
DE
COLORES Y DE BARNICES
-;cJ:sCS;a-íf
y
I
NI
A. LEFRANG
sí
Con e s t a T i n t u r a n o W ?^^es
"|| sidad de l a v a r l a cabeza n i ^^_
m después, su aplicación e ^ ^
cilla y p r o n t o e l r e s u l t a a u ,
m a n c h a l a piel n i d a ñ a l a sa
La caja completa 6 fr,
Ca»aL. L E G R A N D . P f f " ™ " » ^ ; PanSj y ea las principales feri^" ^
rias de América.
Casa e n Paria.
CALLE DE TUENNE,64.
Colores y barnices.
Casa e n Paris.
Fabrica e n Issy
( SEINB )
i, CALLE DE L'ABBAT.
Tintas de imprenta.
T i n t a s n e g r a s y d e colores p a r a viñetas, ilustraciones, acciones, m a n d a t o s , carteles y
periódicos.
L a s t i n t a s d e A. Lefranc son e m p l e a d a s p a r a l a impresión d e s u s h e r m o s a s publicaciones p o r los Sres. M a m e y Compaíua, d e Xours, los Sres. L a h u r e , G a r n i e r h e r m a n o s ,
L a p l a c e y Sánchez, d e Paris, etc., e t c .
El Mundo Ilustrado, El Almacén Pintoresco, La Moda Ilustrada, La- Vuetta del Mundo,
Ln Historia de los Pintores y g r a u c a n t i d a d d e o t r a s hermosas-publicaciones se i m p r i m e n
a c t u a l m e n t e con l a s t ' n t a s d e A. L E F É A N C .
DEL DOCTOR WILLIAM NORTH
PAEA DEVOLVEH PROGEESIVAMENTE AL PELO
U O C C , f a r r a a c é u t i c o , 2 , r u é C a s t i g U o n e , & Paris, f í n i c o p r o p i e t a r i o
^
^
^
i
^
^
^
Portátiles, fijas y locomovibles,de 1 á 20 caballos, m a s b a r a t a s q u e todos los otros sistemas, ocupando poco sitio, s i n necesidad d e
instalación y p r o n t a s á funcionar, p u d i e n d o
q u e m a r s e t o d a clase d e c o m b u s t ' bles, d h i g i das p o r cualquier persona, y aplicándose p o r
la r e g u l a r i d a d d e su m a r c h a á t o d a s las industrias y á l a a g r i c u l t u r a .
Se envía franco el prospecto
detallado.
3. H E R M A N N
LACHAPELLE,
144, FADBOUEG PCISSONNIEBE, PABIS.
SU COLOR PRIMITIVO
E s t a p o m a d a r e e m p l a z a con v e n t a j a l a s
p o m a d a s m a s famosas p a r a e l tocador. Empléase d e l mismo modo.
JABÓN REALDETRIDACE
DE V I O L E T
DB H Í G A D O S F B B S C O S D B BACALAO.
Tisis, afecciones escrofulosas, t o s crónica, reumatismos,
I flaqueza d e los niños, gota, debilidad general, (engorda y ,
I fortalece). — Dulce y fácil d e t o m a r . — Mención honorífiI ca. — E x i g i r l a m a r c a d e fábrica abajo indicada enoubiien¡ d o l a cápsula d e c a d a frasco d e forma t r i a n g u l a r . — Depósito e n todas l a s principales farmacias d e l a s Américas.
AGUA para DEVOLVER al pelo en POCOS DÍAS
SU COLOR PRIMITIVO
Buen éxito g a r a n t i z a d o infalible del rubio
al negro.
Superioridad indisputable; empleo inofensivo,
PEEFUMEKIA
VEGETALES, 35, boulevord Sebastopol, EN PARÍS,
higiénicas, preservadoras, curativas del estreñiniientü y de todo malestar que, descuidado,
Ui ga á ser enfermedad. 3 0 a ü o s d e b u e n
é x i t o , comprobado er. Francia y en el extranjero. Las jiíldoras se hallan cu un frasco dentro
de una caja. En todas las farmacias.
:V
k
EXÍJASE LA MAECA DB F Á B E I C A .
LA REINA D E LAS ABEJAS.
|
y BIJABABE PECTORAL y l a PASTA DE NAFÉ d e DELANGHENIER s o n p a r a e s t a s mdisposicio-«
(\ n e s d e u n a eficacia s e g u r a y c o m p r o b a d a p o r 50 médicos d e los hospitales d e P a r i s . I
(I DEPÓSITOS: calle de Eichelieu, 26 P a r i s y e n t o d a s l a s principales boticas d e a m b a s \
% \ Américas.
I
BERRIGHONNE
segaramente
DEPÓSITO EN TODAS LAS CIUDADES DEL MUWDO.
B lEEITACIOJSTES
DEL P E C H O Y DE LA GARGANTA
APEOBADO E N F r a n c i a , Uélg'ica, A u s t r i a Y R u s i a .
E l j a r a b e d e p u r a t i v o enteramente vegetal se empíe adesde h a c e u n siglo p a r a curar l a s
enfermedades d e l a piel y p a r a t o d a s l a s descomposiciones d e l a sangre.
E x í j a s e l a firma del D o c t o r G I R A U D E A U D E S A I N T - G E R V A I S .
U e p o s i t o c a P a r i s , 1 3 , r u é R i c l i e r . — En América en todas las farmacias.
Es
Ünico recomendado por las celebridades
medicales para higiene, frescura y belleza de la piel.
^RESFRIADOS, GRIPE;
ROB BOYVEAU LArFECTEUR
LA
«999
^FV^^^^rV V V V f f V
O E I E N T A L , 3, rae B e r g é r e ,
P A H I S , y e n t o d a s l a s principales boticas d e
América.
mtESSSGAUVIN
PEBFÜMISTA CON PRIVILEGIO, PABIS
e lm e j o r
licor d e mesa.
Como apetitoso y digestivo, facilita l a digestión. Mezclado con a g u a s gaseosas, es, e n
el verano, u n o d e los mejores refrescantes. Se e n c u e n t r a d e v e n t a e n t o d a s l a s tiendas d e
comestibles, p o r m a y o r y menor, e n l a s confiterías y e n los cafés. — D E P O S I T O G B N E E A L ; Paris, Dezerville, r u é Saint-Denis, 2U.~Depósitos:
A Buenos Aires, D a m i á n
Castro y Comp., r u é Bolívar, y e n t o d a s l a s principales poblaciones d e l m u n d o .
FABRICA E S P E C I A L DE T I N T A S DE I M P R E N T A
ADOLPHE ROBCIS
Despacho e n París, 13, r u é Mayct, 13.
FLOR ESPUMOSA DE COÑAC
DEL HIGH LIFE
( P R I V I L E G I O E N FIIANCIA Y EM EL ESTRANGERO)
DIEZ AffOS DE SUCESO.
V I N O DE G H A S S A I N G
BI-DIOESTIVO CON PEPSINA Y DIASTASIS.
Se prescribe p o r los médicos c o n t r a l a s
enfeimedades d e '
ómago, digestiones
difíciles, disentex.c, vómitos, g a s t r a l g i a s .
"itruedc la Cmduuerie{Av.Vicloria),
Paris
EL MAS AGRADABLE DE POS PURGATIVOS
•recio 1,50 1 7 i ^ | ! l i H f l l l l H i ' | H [ t i P ' W 1,50
Se toma en toda espewie de líquidos.
Farmacia Quiolin, p!aza des Vosees,2i, PARÍS
Agrencia ú n i c a 6 , calle Liaffayette
(cerca d e l a N u e v a O p e r a )
N a d a i g u a l a a l delicioso a r o m a d e este
p r o d u c t o q u e r e ú n e á lo delicado d e l fino
C h a m p a ñ a añejo d e Coñac, d e l c u a l se est r a e , l a espirituosa efervescencia d e l mejor
vino d e C h a m p a ñ a . E s t e p r o d u c t o n o puede m e n o s d e g a n a r á ser congelado. D e b e
beberse siempre e n vasos largos.
20 fr. la botella, 12 fr. 1/2 id., B / r 1/4 id.
GRAND H O T E L GASSION
P A U (Basses
Pyrenées)
Casa d e p r i m e r orden, con u n a situación es»
pecial; grandes comodidades, bnena mesa,
ricos vinos, salón de lectura é i n m e j o r a b l e ser*
vicio. — Se h a b l a n t o d a s l a s lenguas.
LAEOCBCADE h e r m a n o s ,
propietarios
I i T X I >Z^* A
E n c o n t r a r el m e d i o d e p u r g a r s e d u r a n t e varios dias, y, e n caso
1
v - ' J I V V - ^ _ / T L _ d e necesidad, d u r a n t e v a r i a s s e m a n a s , sin d e b i l i t a r n i t u r b a r
las funciones digestivas, t a l es e l p r o b l e m a p r o p u e s t o y resuelto hace y a m a c h o t i e m p o p o r
el Doctor D E H A Ü T . A l contrario d e los a n t i g u o s p u r g a n t e s , l a s Pildoras de Dehaut n o h a c e n
efecto sino c u a n d o se t o m a n con b u e n o s a l i m e n t o s y b e b i d a s fortificantes, t a l e s como vino,
café, té, buen caldo. P a r a p u r g a r s e con e s t a s pildoras, c a d a c u a l escoge l a h o r a y l a comida q u e
m a s l e c o n v i e n e n , según sus fuerzas, su a p e t i t o ó sus ocupaciones. Como u n a l i m e n t o s u s t a n cioso neutraliza el cansancio p r o d u c i d o p o r l a p u r g a , se decide u n o f á c i l m e n t e á volver á comenzar c u a n t a s veces lo exige e l r e s t a b l e c i m i e n t o d e l a salud, ó su conservación. Se e n c u e n .
t r a en A M E B I C A , e n t o d a s l a s p r m o i p a l e s b o t i c a s ; y e n P A E I S , e n c a s a d e l Doctor D E H A U T .
rÁBBICA AL VAPOK ÉN AUBÍiRVILLIÉES.
T i n t a s p a r a periódicos y carteles, fr. 2 y 2 50 e l k i l o g r a m o .
Id. p a r a obras ordinarias y d e lujo, 3 á 12 fr. e l k i l o g r a m o .
UTENSILIOS DE IMPEENTA.
LE COURRIER DE L'EUROPE
ECO DEL CONTINENTE.
~ " " " RÉNAULTTROBGIS :
A propósito d e l n u e v o a ñ o , r e c o r d a m o s á n u e s t r o s lectores que el r e g a l o m a s ü t ü y m a s
a g r a a a o i e q u e p u e d a hacerse á u n francés q u e h a b i t a e n E s p a ñ a , en l a A m é r i c a y en l a s colonias, es u n a suscriciou a l Correo de Europa. E s t e periódico, f u n d a d o e n 1840, es el m a s bieu:
hecho, e l m a s c o m p l e t o , el m a s bien r e d a c t a d o d e los periódicos semanales franceses. A d e m a s d e l a s noticias políticas de l a s e m a n a , c a d a n ú m e r o contiene trozos d e l i t e r a t u r a esco3ida
FUNDICIÓN DE CAEACTERBS DE IMPKENTA
de ios mejores esoritoies franceses. L o s despachos d e este periódico están situados e n LOKDEBS, U, lavistak street,Covent
Garden;se
e n c u e n t r a n a d e m a s correspons-iles d e l Correo de
Rué de Vaugirard,
129.
Europa e n l a s c u a t r o p a r t e s d e l m u n d o . L o s corresponsales d e E L A M B E I C A N O e s t á n a u t o r i zados p a r a recibir suscriciones á este periódico. E l precio d e suscricion p o r u n a ñ o e s e l siC.u-acteres d e t o d a s formas y t a m a ñ o s v i M t a s y, ^flo^^^
g u i e n t e : A m é r i c a C e n t r a l y Méjico 19 c h e l i n e s ; Brasil y Montevideo, 21 c h e l i n e s ; P e n i y
'
m í ^ r ' ^ i . l Z ^ t Z ^ é o / i ^ ^ ^ ü c o s d e cobre, p a r a •imprimir s i « u l t á n e . m e n t e los Chüe, 25 c h e l i n e s ; E s p a ñ a é I n d i a s , 28 chelines.
desrayados (verticaly horizontal),
,
.•
EN PARÍS.
EL AMERICANO
828
SALÓN DE COMClBRTO DE M. HERÜ, gÓBÍlíNO, 4, CALLE CLARY.
TIPOGRAFÍA
LITOGRAFÍA
BIBLIOTECA DE EL AMERICANO
LA P O L Í T I C A
POR
BARNICES
FEDERICO DE LA VEGA
COLOEBS ESPECÍALES
Med. de bronce, 1855
liara iniprcuta y liiograría.
c o n u n p r o l o s o a o H J É O T O n F . •VJVXVBJLIA.
-''"^'^ medal, 1862
CH. LORILLEÜX HIJO MAYOR
16, rué Suger, PARÍS.
F a t o r l o a s e n P i x t e a i x x y oxx N a n t e r r e ( S e x t a )
Proveedor del periódico « El Americano. »
JABONillEli
E.GOÜDRAY
PRODUCIENDO ÜN VERDADERO BAÑO DE LECHE
Reconocido en el mundo elegante universal como.superior á todos los jabones conocidos hasta el dia para el tocador delicado
de las señoras y de los niños y para los baños y la barba.
; T O - - E. COUDRAY
™=ro
13, rué d'Enghien, 13, PARÍS.
mistes, B'otiViS^f,^?,!?^ principales Peiíu' _;:^;:^"os y Peluqueros de América.
11
BASTIDORES
UALEBÍ4. SATÍRICO-HUMOBÍSTICA DE CUADBOS LASTIMOSOS
Medalla de plata, 1867
TINTAS,
ENTRE
^o'í^-,? w ° "^ol'l'nen de mas de 400 páginas, con retrato del autor, impreso en excelente
papel y lujosamente encuadernado. Esta obra, primera de la serie que el autor se propone puoiicar en nuestra Biblioteca, consta de veintisiete cuadros, j está dedicada al
pucDio americano. No haremos de ella ningún elogio : Federico de la Vega no es desconociao en América, por cuya independencia y libertad ha combatido siempre, y estamos seguros de que sus lectores habituales nos agradecerán el que hoy les ofrezcamos
reuníaos en volumen una colección de sus mejores escritos,
r l n c i f n^pn'il *''°,'i'^?j,amos saWrá en breve para América y se hallará de venta en todas las agencias de E L AMEEiCANoen las cuales se admiten desde ahora los pedidos.
PIITDORAS DE B L A N C A R D
GRAGEAS
DE lODüRO DE HIERRO INALTERABLE
GÉLIS YCONTÉ
APROBADAS POR LA ACADEMIA DE MEDICINA DE P A R Í S , ETC.
p l e a ^ r e s u e S l " / ^ ? ^'''' P'-°P'«''^:I^« <i«l > • « » » ^ f'^l « " « « K O , estas Pildoras se em«lad .íi^io™™
"^ " " " ' J " ^"^ ««««-ofulas, en el prmcipio de la T i s i s , en la d e b i l i r c a etc W ^ ^ ^ ™ ' ' ° * " ' ' ' ' ' - ' ' ° ™ ° ""^ ^'^.'^"^ ' ° ^ ' " ' ' ° ' ( « " l o r e s p á l i d o s , a m c i i o r dan¿ia normnl "S ""^ '^^cesfrio remover lo sangre, sea para enriquecerla y darle abunuduoia noimal, sea para incitar ó regularizar su curso periódico.
iv. U. — 1,1 ioduro de hierro impuro ó alterado es un me-'
dicamento infiel, irritante. — Gomo pnicba de pureza A autenticidad de las v e r d a d e r a s P i l d o r a s d e B l a n c a r d , exíjase nuestro sello de ploto reoctivo y nuestra firnto estamnada
la pié de uua etiqueta vej-de.
^
Desconfíese de las falsificaciones.
Earmaoeutico,
véiiUeise en la» luiucipales F a r m a c i a s rite Bonaparte, 40, Paris.
•BE-
•.
Aprobadas por la Academia de Medicina
de París.
Resulta de dos informes dirigidos á dicha
Academia el año de 1840, y hace poco tiempo
que las GKAGEAS D E G E L I S Y CONTÉ, son el
mas grato y mejor ferruginoso para la curación
de la clorosis {palidez), de las pérdidas blancas,
Jelas debilidades de temperamento de ambos
sexos, y para facilitar la menstruación, sobre
todo á las Jóvenes, etc. etc.
Depósito general en París, en casa de Labélonye y O.", 99, rué d'Aboukir, y en todas las
principales farmacias de las Américas.
Descargar