revista ilustrada. Año 29, n. 687 [ie 686] - Gobierno

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Núm. 687
Pamplona 8 de octubre de 1923
Año XXIX
BIBLIOTECA CATÓLICO-PROPAGANDISTA
Teiería, 4O,
3.°
.
ADMINISTRACIÓN, ESLAVA, 3
DIRECCIÓN, NAVAS DE TOLOSA, 23, 2.o
Tíber, no nos dejaba respirar ni ensanchar nuestro pecho con las auras vivificantes de la esperanza en un resurgimiento de la Patria.
* "\ ;.¡ . - •• '••>•>"•* •: :Pero de repente, en el transcurso de una noche, sin"
que nadie pudiera soñar en que semejante estado de coA alegría es comunicativa y contagiosa, lector
sas se remediara, ni aun en el transcurso de mucho tiemamigo.
po y a costa de grandes y quizás cruentos sacrificios, el
Y yo, sin poderlo remediar, estoy muy
volcán se cierra en su propio cráter, el ambiente se puricontento.
fica, la pesadumbre de los escombros parece que va desNo es mi alegría fruto de una emoción esporádica, coapareciendo, y se disipan las nubes del horizonte patrio
mo las que acompañaban a la "Marcha de Cádiz» en la
época de ios desastres coy en el solar español,granNAVARRA
loniales, y que tantos disde con Covadonga y Gragustos nos costó.
nada, con Fernando e Isabel, va resurgiendo de enMi alegría ha nacido al
tre el eco de las montañas
conjuro de un hecho que
el grito salvador de ¡Viva
quizá sea único en la hisEspaña!
;.-.!, v
toria de las naciones.
España es grande: sólo
España es grande, con
así se concibe que pueda
una grandeza que hace
hacerse lo que se ha hepensar en la especial procho en el transcurso de
tección de la Divina Prouníis horas, sin haberse
videncia.
disparado un tiro, sin haPara los creyentes, los
berse derramado una sola
sucesos del día 13 de sepgota de sangre y sin hatiembre de 1923 quedarán
berse producido la más
grabados en nuestra mepequeña anormalidad en
moria con el buril de los
la vida ordinaria de la
más grandes recuerdos y
Nación.
de los más grandes acontecimientos nacionales inCuando leíamos las influidos por el dedo omniformaciones de prensa,
potente de Dios.
con los detalles de las paPAMPLONA. —Un rincón en la muralla del Redín
trióticas manifestaciones a
Estábamos en las faldas
Foto.
Aquilino
García
Deán
que dio lugar el insigne
de una montaña sobre cuGeneral, alma del moviya cúspide había un volmiento, a su salida de Barcelona y a su llegada a Macán en erupción. La lava de todas las inmoralidades y de
drid, nos parecía un sueño, o el capítulo de una histotodas las injusticias nos amenazaba constantemente con
ria de los tiempos heroicos de la fábula, cuando los vensepultarnos bajo los escombros de tantos desaciertos y de
cedores, orladas sus frentes con mirtos y laureles, retortantas claudicaciones; la atmósfera, enrarecida por los ganaban triunfantes de los campos del combate.
ses asfixiantes de. una administración venal, de una debilidad y cobardía impropias de la raza, de una irresponsabiliY aquí no había sucedido nada de eso: era, sencilladad sin ejemplo y de una depravación en las costumbres
mente, que el sentimiento del amor a la Patria que latía
públicas y privadas que parecía sepultada en las riberas del
en el fondo de todos los corazones, la conciencia de las
iVIVA
LA AVALANCHA
desdichas nacionales, a las que nos habían arrastrado las
desastrosas gestiones de muchos políticos sin solvencia
moral alguna, había cristalizado en un General del Ejército español, noble por su cuna, católico por sus arraigados sentimientos, con valor probado en cien combates en
que ofreció su sangre por la Patria, inteligente por su
cultura, adquirida en muchos años de estudio, y decidido
y resuelto, con esa energía y resolución que inspira el
cumplimiento del deber, cuando este aconsejaba acudir,
en un supremo esfuerzo, para salvar a la madre España.
No es LA AVALANCHA periódico de luchas políticas,
donde esta clase de acontecimientos nacionales puedan
tener su adecuado comentario.
Quizás sea la primera vez que en su larga vida se ha
ocupado de las crisis políticas que han amargado la vida
nacional.
Pero es que esta crisis que ahora estamos atravesando
puede ser decisiva para salvar la vida de la enferma.
España era una enferma crónica y grave desde las guerras coloniales: los facultativos que la asistían, especializados los unos en la medicina interna—los políticos,—y
los otros en los cruentos procedimientos de la cirugíaIos militares,—procuraban cohonestar los incidentes de
la enfermedad con un tratamiento sintomático y circunstancial.
Pero el tratamiento no daba resultados: el mal hacía
progresos alarmantes, y los cirujanos, liándose la manta
a la cabeza, determinaron, por sí y ante sí, con gran alegría de la familia nacional, orillar a los médicos, que no
hacían más que recetar paliativos y calmantes ineficaces
y gravosos, é intervenir con el cauterio y con el bisturí,
para quemar y sajar las llagas purulentas y cancerosas
que iban destruyendo la vida de la enferma.
Las primeras intervenciones de lo que pudiéramos
llamar laparotomía exploratoria no han podido ser más
afortunadas. Abiertas las entrañas de la enferma, se han
encontrado una porción de pústulas malignas que contribuían a sostener la gravedad de la situación.
Y asegurada la asepsia por el estado de guerra y suspensión consiguiente de garantías constitucionales, vinieron esos famosos decretos de disolución de Cortes, cesantía de gobernadores civiles, régimen de funcionarios
y cesantías que tan inmejorable efecto han causado en la
opinión pública nacional.
Y con ser esto mucho, hay algo más importante para
ser comentado desde el punto de vista en que LA AVALANCHA se mueve.
Para nosotros lo verdaderamente plausible es la orientación cristiana y eminentemente moralizadora de las
nuevas disposiciones gubernativas.
Ya en el manifiesto al país del general Primo de Rivera—a quien Dios guarde muchos años—se señalaba, como una de las causas determinantes del malestar de España, la poca piedad de sus hijos y la desmoralización de
las costumbres; y en el programa se señalaba, como función de gobierno, la lucha contra la pornografía, como
causa determinante de ia depauperación y aniquilamiento
de la raza.
Posteriormente, en informaciones de periódicos poco
sospechosos, hemos visto cómo el general Marqués de
Esieila ha declarado públicamente que todos los días pide a Dios que le ayude en la tarea que sobre sus hombros pesa.
Que así sea deseamos desde el fondo de nuestro corazón.
•
.- .
, --
La España tradicional, la nación católica por excelencia, surge de las lavas del volcán, con gallardías y arrestos inesperados.
Si el espíritu religioso que determinó la reconquista
del suelo español viene ahora a informar el espíritu de
la legislación patria, y en las altas esferas de la gobernación del Estado vemos a hombres conscientes de su deber que, con el pensamiento puesto en la Luz increada,
quieren inspirar sus determinaciones en un sano criterio
teológico, esperemos tranquilos y confiados en días de
paz y de ventura para esta querida Patria, mientras, para
dar salida a los entusiasmos que embargan nuestro pecho, gritamos con toda la alegría de nuestros corazones:
¡¡Viva España!!
.-'" ';
J. BRIZ GARCIA.
:
QUINCENA GLORIOSA
ARA los que, por la gracia de
Dios, tenemos hondamente arraigados en nuestra alma el sentimiento religioso y el nacional, la
Fe católica y el amor a España,
nuestra patria, grande por esa
Fe, y siempre y sólo cuando en
esa Fe fundó sus ideales y cimentó sus empresas... para nosotros,
el volver la vista hacia muchos
momentos del pasado, como el
derramarla sobre muchos instantes del presente, motivos son de
inefables encantos, producidos en
unos casos por la grata visión del
recuerdo glorioso, en otros por
la alentadora impresión de la esperanza inmortal...
Y esto que nos ocurre, para dicha nuestra, en tantos
momentos de la vida y en tantas evocaciones de la historia, se multiplica y prodiga en ocasiones de manera tal
que llega a constituir como una sobresaturación de fe y
de patriotismo que siente nuestra alma, exaltada ante la
repetida contemplación de las glorias y de los triunfos de
esos dos caros objetos de sus más hondos amores. Así
nos sucede en esta memorable primera quincena que
bien pudiera llamarse, por lo que la historia nos dice y
nuestros ojos ven, la gran quincena de España.
Comenzó, en el calendario religioso, con la tiesta del
Santo Ángel Tutelar del Reino, y terminará con la de la
insigne doctora Santa Teresa de Jesús, otro ángel tutelar
de nuestra Patria. En su promedio está la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, advocación y devoción netamente
españolas, nacidas del piadoso ingenio y ternísimo amor
a la Santísima Virgen de un gran santo español, el preclaro Domingo de Guzmán; fiesta unida al recuerdo de la
inmortal victoria de Lepanto, lograda principalmente por
los españoles y con la visible protección del Cielo sobre
el secular enemigo de Cristo y España. Y poco después
sigue la fiesta de la Virgen del Pilar, la piedra angular de
la Fe católica en nuestra Patria, unida también a otra
conmemoración gloriosa, la de aquella imborrable fecha
en que un puñado de españoles, al mando de un adoptivo
español—si es que no fue también español de nacimiento—descubrió, para Dios y para España, un nuevo
mundo.
Esto así, sobriamente, con elocuente sencillez, nos dicen el calendario y la historia, la historia de pasados siglos. La de los tiempos modernos, la de los momentos
actuales, añade: que por la devoción de la cristianísima
familia real española se organiza y extiende la veneración
al Santo Ángel Tutelar de España, llamada a arraigar en
todos los rincones de nuestra Patria, que, como ininte-
LA AVALANCHA
rrumpido canto de alabanzas a María, sube todos los
días al Cielo, y en este mes con más nutridos murmullos,
desde los cristianos hogares y desde los devotos templos
españoles, el eco de las preces del Rosario; que en torno
de la Pilanca se agrupa, piadosa y entusiasta, una institución benemérita de la Patria, que por su honor—que
es su divisa—por su organización y sus preciados servicios, es orgullo de propios y admiración de extraños; que
a través de los mares y a pesar de las distancias, del uno
al otro continente, se estrechan cada día más los lazos de
filial amor que unen a las naciones iberoamericanas con
la España que tas dio a la luz de la civilización y de la fe;
que hay pueblos dignos que saben rendir el debido tributo de amor y veneración a la patria grande, a su gloriosa
bandera y a una de sus instituciones más preclaras, en
fiestas altísimas por su significación, brillantes por su colorido, muy acertadas por su oportunidad; y que sobre
las benditas sienes de la virgen de Avila, de la insigne
219
una parte u otra, reventando espontáneamente los tejidos,
con peligro de lesionar órganos importantes de la vida, o
ayudada por el bisturí de cirujanos más o menos expertos, o también matando al paciente.
España padecía ese tumor, que llevaba la gangrena a
todo el organismo nacional, amenazándole con su destrucción próxima, y antes de que llegara la corrupción a
visceras cuya atrofia es causa de muerte rápida, ha aparecido el cirujano que, dilacerando la carne podrida,
intenta desinfectarla para que, con un saneamiento inmediato, se consiga la curación, más o menos cercana, y
con ella, la salud y el bienestar deseados. ¿Se realizarán
tan bellas esperanzas?
El tumor de España era la irreligión creciente con sus
consecuencias naturales, el libertinaje, el latrocinio, la
barbarie y la anarquía; y cuando tanta podre hedionda y
pestífera iba a contagiar al cerebro y al corazón de la
patria, viene, casi providencialmente, la mano robusta y
NAVARRA
"Vista general de "Villan-u-eva. de Araq.-u.il
Foto, Roldan
reformadora de! Carmelo, de la gran santa y gran mujer
y gran española Teresa de Jesús, en su hermosa imagen
de Alba de Tormes, junto a su venerado sepulcro, puso
el año último la egregia Reina de España, como final de
un homenaje solemnísimo, el birrete de doctora por la
clásica Universidad salmantina, la vieja Atenas española,
mientras el católico Rey de los católicos españoles colocaba en la diestra de la Santa, besándola fervorosamente,
una pluma de oro, la pluma de oro con que, de vivir hoy
la Madre Teresa, escribiría el elogio de Alfonso XIII, como escribió en su tiempo el de Felipe II...
¡Gloriosa quincena, por el pasado y por el presente,
para España! ¡Nuncio y semilla sea de muchas gloriosas
quincenas en lo porvenir!
¿
VlMON.
RASGOS DE LA PATRIA
El movimiento libertador
7
L golpe de Estado, o sea, el rasgo de audacia de
los militares españoles, es y tiene que ser, por
su extraordinaria importancia, el tema de todas
las conversaciones.
Todos esperábamos lo sucedido, con diferencias del tiempo y del lugar donde acaeció, porque era consecuencia necesaria de premisas conocidas.
La supuración de un tumor maligno tiene que salir por
.
• ,
hábil que, con una sencilla operación quirúrgica, extirpa
el grano maligno y lo pone en tratamiento, con pretensiones de curarlo, quizá en poco tiempo.
La revolución amenazaba estallar de un momento a
otro, llevando la gangrena a las fuentes de la vida española; y no ha sido poca suerte encontrar al operador que
haya abierto el camino más fácil, expulsando el pus por
vías poco peligrosas y del modo menos cruento.
Estos movimientos regeneradores de los pueblos dan
lugar, muchas veces, a escenas sangrientas a dramas cuyo desenlace pavoroso hiela el alma; pero otras son
reacciones verdaderamente salvadoras .que llsvan al pueblo la salud y el florecimiento.
Aun saltando más allá del siglo XIX, tan fecundo en
falsos apóstoles del pueblo, podremos encontrar movimientos nacionales seguidos del fracaso más completo,
mereciendo recordarse, aunque ya sea conocido, el que
promovió D. Juan de Austria, hijo natural de Felipe IV
y la Calderona.
Ceñía la corona de España Carlos II el Hechizado,
con la privanza del P. Nithard. La verdad es que los negocios de Estado presentaban muy mal aspecto y que-las
calamidades públicas se sucedían sin interrupción, por
cuyo motivo el país estaba muy descontento de los gobernantes, y algunos personajes aspiraban a encumbrarse, explotando para ello las desgracias nacionales.
Entre estos personajes figuraba preferentemente dicho
D. Juan de Austria, quien, enemigo personal de Nithard
y de la Reina madre, tuvo intemperancias que ocasionaron su destierro a Consuegra, de donde marchó a Barcelona, en cuya población, lo mismo que en todas partes,
no cesaba de conspirar contra los poderes públicos.
Por cierto que quiso O. Juan interesar en sus trabajes
J •
"* ' "^^
220
LA AVALANCHA
revolucionarios a las corporaciones más prestigiosas de
España, y entre ellas, a la Diputación de Navarra, a la
cual escribió una larga carta, en noviembre de 1663, solicitando su ayuda para destruir la privanza del P. Níthard;
carta que, aunque llevada, no se sabe cómo, a manos de
la Reina madre, llegó por conducto del virreinato navarro a su destino; sabiéndose que la Diputación, en enero de 1669, expresó su adhesión y lealtad inquebrantables a la Corona, mereciendo un honroso mensaje de
gratitud de la Soberana.
Llamado a Madrid D. Juan, salió de Barcelona, aclamado por la multitud y escoltado por distinguidos caballeros, pasando por Zaragoza, cuya ciudad le recibió
triunfalmente y le dio otra escolta que le acompañó hasta la Corte, a la cual llegó vitoreado con entusiasmo delirante, dando lugar su presencia a ta caída del combatido privado.
Desde el virreinato de Aragón, adonde fue destinado,
volvió más tarde a Madrid D. Juan, cuando cayó también
el ministro Valenzuela; y sucedió a éste y a Nithard en
Ja privanza, con gran alegría de los españoles, que recibieron a D.Juan de Austria como a libertador de la patria.
Pero el fracaso de D.Juan de Austria fue rápido, y el
pueblo, defraudado en sus esperanzas, le volvió las espaldas muy pronto. Y es que el flamante revolucionario
carecía de las dotes de gobierno necesarias y no era el
caudillo que el pueblo había menester para salvarse.
Mas, por fortuna, no siempre se repite en la historia
el caso del segundo D.Juan de Austria; porque, sin salir
de España, encontramos no pocos libertadores que han
aparecido de un modo providencial, en el momento oportuno, para salvar a la patria.
Sin ruidos ni contorsiones, el Cardenal Cisneros ahogó el espíritu de rebeldía de la nobleza desquiciada y encauzó la ciudadanía española, conduciéndola por derroteros de la grandeza insuperable que luego alcanzó la monarquía de Carlos I y de Felipe II; obrando el prodigio
de transformar las corrientes perturbadoras de la vida
nacional en fuerzas redentoras de la patria. Como antes
habían conseguido también los Reyes Católicos contener
los síntomas alarmantes de disolución social transmitidos por los reinados anteriores, especialmente por el último, o sea por el de Enrique IV de Castilla, y levantar
los cimientos de la gran nación en cuyos interminables
dominios no se pondría el sol; siendo uno y otro caso
verdaderamente tan extraordinarios que parecen obra sobrenatural.
Como en Navarra fueron D.Juan Corbarán de Lehet
y D.Juan Martínez de Medrano los caudillos populares
que personificaron el movimiento salvador sostenido por
la Confederación de Obanos para evitar el aniquilamiento del Reino y conseguir la restauración de la dinastía legítima, en 1328, infundiendo al mismo tiempo en los navarros, menospreciados y abatidos por la usurpación extranjera, el aliento y el vigor que luego demostraron.
¿Tendrá el desendo éxito el movimiento regenerador
que el Ejército acaba de realizar sin derramamiento de
sangre y con la paz y el orden más completos?
Asegúrase que el canciller Bismark decía que admiraba a España, no por su florecimiento y grandeza presentes, sino por las energías inagotables que demostraba tener para no haber sucumbido ya, víctima de sus desgobiernos aniquiladores. Confiemos nosotros en que esas
sorprendentes energías, que han podido resistir tantos
embates de la adversidad, se multiplicarán en la nueva
era de quietud y reconstitución que acaba de inaugurarse, y que, con la ayuda de todos y la protección de Dios,
España volverá a ocupar el puesto que^de derecho le corresponde entre las naciones europeas.
JUAN P. ESTEBAN y CHAVARRÍA.
Nuevo académico.—Acaba de ser nombrado socio de
la Academia sevillana de Bellas Letras nuestro ilustre
colaborador R. P. Alberto Risco, de itrCjmpaflía de J98Ú3.
LA AVALANCHA felicita cordialmente al insigne jesuíta
que con tanto aeierto trabaja, con su admirable pluma,
en favor de la Religión y de la Patrift.
LETRAS FEMENINAS
FALTAS DE JUICIO... Y FALTAS DE MORAL
son las primeras?
¿No habéis visto por las calles
yl paseos, no conocéis señoritas
bienB, y obreras "bien,,, y niñas
l
bienM, en cuyos rostros hay algo raro, algo que las desfigura,
algo que al principio no acertáis
a explicar, hasta que con verdadero asombro, con estupefacción
os dais cuenta de que ese "algoH
es... que las cejas desaparecieron
casi por completo, dejando sólo
una rayita insignificante que las
asemeja a una divisa, a una japonesa?...
• Confieso que la primera "sin cejas» que se me presentó me dejó unos instantes perpleja, porque no acertaba a
comprender qué llevaba dicha jovencita en su rostro, que
me la hacía tan extraña, hasta que al fin me apercibí de
ese desmoche causado en sus cejas, y no pude por menos
de lanzar una exclamación de risa y deaindignación a la
vez... Y ella, con algún enfado, exclamó: Pues, es moda...
todas lo llevan... no hay para qué sorprenderse tanto.„
Me incliné algo burlonamente ante la esclava de la moda
y repetí, como pidiéndola perdón de mi poco conocimiento del "último gritoB de esa moda que tales... tonterías, y
suavizo el adjetivo, hace cometer... "No sabía... (y me alejé
para no ofenderla con mi risa), que eso ¡es de moda!..., Y para no dejarme vencer del afán que me bullía
dentro, de decirle... unas pocas verdades.
Pues, ¿y esa otra moda de arrancarse las pestañas y
ponérselas postizas? [Ah, señoritas... bien... obreras...
bien... si semejante cosa se os hubiese impuesto como
penitencial... No habría en el vocabulario español palabras snficientes para censurar lo que se tacharía de inquisitorial... Se dice, cuando se habla de algún santo que
llevaba cilicios, que eso es ir contra la naturaleza... que
son cosas que ya no se ven... que todo lo más podía pasar para los santos de la Edad media, más fuertes que los
de ahora... Aun más... Se les indica a esas... jóvenes sin
cejas y con pestañas postizas, que madruguen un poco
más, que frecuenten los Sacramentos... y las pobrecitas...
no pueden... se ponen malas... están todo el día cayéndose a pedazos, como suele decirse... y en cambio... ¡Oh
que necia es la moda y... que necios los que la siguen
con tanta exactitud!
¿Exagero al decir que, todas las que así proceden, están faltas de juicio, están, como el personaje de la fábula...
"Hermoso, pero sinsesoM... aunque aquí lo de hermoso...
tampoco se puede en justicia aplicar a esas señoritas que
estarían mucho mejor, créanlo, con sus cejas como antes...
No cabe duda que la humanidad camina a un desequilibrio cerebral completo.
¿No podrían los señores del Directorio, que tanta malo
están barriendo con la general aprobación de los que
amamos a España, mandar que cesasen esas modas, ridiculas las unas y... tan poco decentes las otras, ahora
que tienen el poder de haderlo? ¡No se lo agradeceríamos poco las que vemos con pena y vergüenza la falta
de juicio... y de moral que reina en gran parte del campo
femenino!
Pero si de las primeras, que son las faltas de juicio,
pasamos a las segundas... las faltas de moral... la pena aumenta y la amargura crece.
Recientemente, he escuchado trozos de conversaciones que... me produjeron impresión penosísima.
Pasaban dos señoritas: una tendría diez y ocho años,
la otra no tenía ni diez y seis... Al llegar cerca de mí, la
mayor iba diciendo a la más pequeña... "Sabes... no es
que sea muy moral la tesis, pero tampoco es nada para
asustar... total, un hijo que está enamorado de su madre.»
UIENES
LA AVALANCHA
¡Total!... ¿Nada, verdad, lectoras mías; verdad, madres
que lleváis a vuestras hijas a esas funciones que desarrollan semejantes tesis, que las jovencitas de hoy, lasque
se precian de ser muy bien, encuentran muy sencillas...
que no tienen nada de particular ni hay para asustarse?...
Confieso me dio un escalofrío de espanto al contemplar
a las dos amigas, una de ellas niña casi, la otra un
poco menos, y que se expresaban con tal desenvoltura...
¡Qué responsabilidad tan terrible la de esas madres, cuando hayan de dar cuenta a Dios del alma de sus hijas,
manchada tan pronto con el vaho sensual, con el conocimiento de lo que antes... ni las mayores, muy mayores,
casi sabían, o por lo menos no se hubieran jamás atrevido a declarar, por ese pudor... que en nuestros días va
desapareciendo a pasos agigantados...
Hace unas noches, a eso de las ocho, me encontraba
pidiendo una conferencia telefónica con Madrid... entraron
dos señoritas... muy excitadas, con los brazos muy al
desnudo, y pidieron comunicar también con Madrid...
Mientras las atendían, reían y cuchicheaban... no tan bajo
que no las oyéramos decir: "Yo es que quiero ¿sabes?
hablar con... mi Francisco... Y la otra contestaba: "Y yo
con... Pero a estas horas no estarán seguramente recogidos en su casa... volveremos durante un entreacto.,, Estaban solas... y solas volvieron a hablar con sus novios,
porque ya comprenderán mis lectores que no iba a ser
con su director espiritual la conferencia...
Después de estas escenas y otras parecidas... ¿será
mucho que se avergüence uno de que hayamos llegado a
tanto?... ¿será mucho decir que la pena y la amargura
invaden el alma de los que no piensan ni sienten "a la
moderna„ y reniegan de estas educaciones que acaban
con la inocencia, con la modestia, con la dignidad femeninas?...
—¡Oh, si viniese un Directorio... para barrer tanta necedad y tanta inmoralidad y salvar la decencia, el sentido común y la moralidad!...
* MARÍA DEIÍCHARRI.
221
Pero España encierra todavía grandeB tesoros de virtud.
E3 creyente, arinque los hijos del mal quisieron hacerla impía.
Es austera, aunque los ejemplos de fnera quisieron
arrojarla en brazos de la molicie.
Es sensata, aunque ¡Lflueociaa extranjeras quisieron
contagiarla de locura sovietista.
Es abnegada, aunque miles de veces fue puesta a
prueba BU paciencia.
Es robusta, auuque poderes ocultos y hombres abominables, trabajaron por varios lustros en debilitarla.
Otra nación hubiera sucumbido.
España, gracias a sus grandeB reservas de fe y aueteridad, todavía se mttntiene en pie.
Oremos
Y oremos sin cesar.
Para que los sacrificios de sus hijos no sean infecundos.
Para que eiga brillando el sol de sus grandezas. - " • ;
E infunda respeto a BUB enemigos.
Y la admiren y consideren loe extraños.
Y todos noB sintamos orgullosos de su nombre y felices en su regazo amoroso.
No tenemos que envidiar a nación alguna, ni tenemos
nada que aprender de pueblo afgano.
Cantera de santos es España, cantera de sabios, cantera de artistas, cantera de trabajadores infatigables, cantera de soldados invencibles.
Haya una mano que la explote, mano tierna para BU»
hijos dóciles, mano de hierro para sus protervos hijoe, y
Eapafia volverá á sus días venturosoB, en que todos la
admiraban y no pocos la temían.
Dios lo hará si le hacemos fuerza.
"
Que Dios no es indiferente a loe esfuerzos generosos,
si sabemos aplacar BUB iras y obligarle a tener misericordia.
- x" '•
Oremos por Eepsña.
(Viva Espaflal
.
.
E. P B O .
La instrucción religiosa en los colegios católicos
8í, oreaos.
" .
"' '." ""
Y oremoB sin interrupción.
Hagamos fueiza a Dios.
Que Él ilumine a tod's.
-•
Que Él dé acierto a todos.
Qi¡e Él dé fueiza a todos para abrir a España cauces
de paz, que tanto necesita, de orden, de moralidad y de
progreso, que han de ser nuesírasalvación.
Recordémosle que es España la nación predilecta de
su Madre.
8ól<> España tiene BU Pilar.
Recordémosle que es Espefia la nación que su Rey
consegró a su Corazón Sacratísimo.
Recordémosle, que es España la que llevó la fe a un
nuevo mundo, y la cultivó con sus daeprendimientos, y
la regó con su sangre.
Hagámosle fuerza.
.. . .
-... Aplaquemos BUB iras.
Mientras los unos trabajan y luchan por salvar a España, los demás oremos para que su eafoerzo no sea
estéril.
Dios ha de ayudarles para que no lo sea.
Todo Be viene abajo si Dios no ayuda a levantar el
edificio.
Abierta queda al enemigo la ciudad que Dios no ayuda a guardar.
Ineficaces Bun los más generosos esfuerzos si Dios no
les da el éxito por recompensa.
Otemos.
,
Y o r e m o s sin ceBar.
~
. .
,¿•-••••-.
. ..•
";•,.• " t
r
./ v
•<',.,
Hagamos fuerza a Dios.
" A - ^
España cometió grandes pecados. - ",
-v'.f
¿No los habrá pagado ya bastante?
, • ..
IV
'
«De religión lo menos posible», dicen los adversarios
del catolicismo. Luego nosotros, en vez de imitarles y seguirles, debemos decir: «De Religión lo más posible» en
la teoría y en la práctica, para la cabeza y para el corazón. Contra esa avalancha de irreligión e inmoralidad
que asuela las escuelas laicas y las universidades racionalistas, hay que oponer la franca y constante resistencia
de una enseñanza sólidamente católica. Ha de abarcar,
por lo tanto, todo lo concerniente a la» verdades reveladaB, todo el dogma y toda la moral; simultaneando con
los otros conocimientos y ene aplicaciones prácticas el
conocimiento que hemos de teuer y UB prácticas que hemoa de cumplir relativas a nuestro único verdadero Dios
Jesucristo, Señor nuestro, y relativas a la Iglesia por Jesucristo fundada, y de la que debemos eer hijos verdaderamente fíeles. Esa enseñanza vergonzante, a la que parece que se resignan en algunas partes, es, en verdad,
una gran vergüenza para nuestra fe y nuestra dignidad
de católicos.
Lejos de escatimar y mermar estas enseñanzas y prácticas salvadoras, según las enseñanzas pontificias que
acabamos de citar y como en tos mejores tiempos de la
pedagogía cristiana, debiéramos infiltrar suavemente en
todoB los ramos del saber la savia de lo sobrenatural y
divino, e injertar en el árbol de la ciencia loe vigorosos
y hermosísimos injertos de las glorias eclesiásticas.
¿Por qué no acostumbrar a los niños y a tos jóvenes,
a más de otros ejercicios piadosos, a pedir las luces y auxilios del Espíritu Santo antee de empezar el estudio y la
clase, y a dar gracias al Señor después, por el alimento
intelectual que lea ha proporcionado? ¿Por qué no aipi*
0-
. I ^ . JJ.;7J : - . . /
- I ; T^V..
•
222
(
•
-
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-
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•
•
LA AVALANCHA
rar a criarloH sanos y vigorosos en la pureza de costumbres, qae tanto conserva y aumenta la prudente y apta
recepción de loa Santos Sacramentos?
?-'¿Por qué no hacer de caando en cumio brevea excursiones desde los campos de la historia profana a los de
la Historia Sagrada o Eclesiástica? ¿Por qué no entrelazar las floreciHas castaB de los autores profanos con los
lirioe y azucenas de la literatura bíblica y cristiana? ¿Por
qué no pasar de las maravillas de la creación en los reinos de la naturaleza a las maravillas de la gracia en el
imperio de Grieto? ¿Por qué no enseñar a los alumnos
que más alta de donde llegan los más poderosos telescopios, llega la mirada de la fe y descubre todavía más inmensos espacios, todos llenos de la gloria de Dios?
df¿Por qué nc proclamar muy alto que la gran gimnasia
que hoy necesita la juventud es la del espíritu, y que
tratar de robustecer loa cuerpos sin robustecer las almas
para laa grandes luchaB de la vicia, es invertir los térmi
re perecer en el abismo sin fondo en que la fatal corriente se derrumba.
Hondo deaaliento se apodera del ánimo al ver la desproporción de la lucha, pero ea porque solamente atendemos a nuestras fuerzas y a nuestros humanos recursos,
y no contamos con Dios, no contamos con el irresistible
poder de la oración humilde y confiada y perseverante
de muchos, unida al Corazón de Jesús que intercede por
todos.
Por esta razón se nos exhorta a traer cada uno su granito de arena para la construcción del edificio social que
ha de tener por baee la educación religiosa.
Trabajemos en lo hondo de los cimientos, cumpliendo
cada uno su tarea, aplicando las energías de su alma y
la gota de eudor de su frente a amasar bien eeos cimientos benditos; y dejemos a Dios el coronamiento de la
obra, el cerrar ia clave de los arcoa cuand.) y coaao fuere servido, en el oscuro más allá de los tiempoB.
\ •••*•
NAVARRA
ÜEJ ARAQXJIL.-Iglesia parroquial de S. Martín.
Foto. Roldan
DOS de toda buena educación y retroceder más de veinte
siglos, hasta la educación de los tebanos que, ciertamente, desarrollaban sua miembros y sus múaculoa como nadie para las luchas del circo, pero a expensas del desarrollo de sua menguadas y estúpidas cabezas?
.v
Muy culpable es el magisterio católico si no se pone a
la altura de su misión regeneradora; pero no puede desconocerse que los grandes culpables son loa que confían a
eBe magisterio el alma de los niños, pero poniendo trabas a su educación y con pretensiones y exigencias indisculpables; los padrea que pierden de viBta en la enseñanza qae no está todo logrado cuaado se logra que el hijo
concluya con brillantez una carrera, o que la hija consiga un buen partido después de educada muy a lo mundano, los que olvidan que de un hijo que no respeta ni
ama a Dios, no pueden exigir que respete y ame a sus
padres, y de una hija educada para reina de los salones
y no para mujer de su casa, no pueden, en eu ancianidad,
esperar muchos consuelos.
Ea cierto que las corrienteB del mundo en la educación
no van por los grande cauces de la verdad revelada, pero |qué remedio! hay que ir contra corriente si no se quie-
Lacordaire, en aus «Cartas a un joven sobre la vida
cristiana», tiene una página que no viene aquí mal, una
de las más hermoaas que ha escrito, con haber escrito
muchas hermosísimas: «Con frecuencia—iice—me traslado en espíritu a laa Catacumbas. Cuando mi esperanza
vacila, allí, allí es donde recobra mi alma su energía y
cuanto se necesita de resolución para cargar con el peso
de lo desconocido: imaginóme ver a arjnellos pobrea, a
aquellos obreros, a aquetloB esclavos, a todo aquel pueblo desconocido y oculto bajo la Roma triunfal de Augusto y de Trajano. El universo pesaba sobre sus conciencias con un peso de cuarenta siglos, y Roma añadía a
esta preaión de las eiades pasadas el ensangrentado plomo de su terrible tiranía. Allí, en aquellas catacumbas,
no había máa que el recuerdo de un hombre crucificado
en Jndea. Su cruz ensangrentada era el único contrapeso con que podía contrarrestar la máquina del mundo
tal como era y como había siempre sido. DeBpués de pasar largos días en silencio, encorvados por la oración y el
ayuno, velan que les traían entre las BOcobras de la noche y a la luz de las antorchas el cuerpo destrozado de
alguno de sus compañeros. Contaban una por una las
heridas, veían con sus ojos y tocaban con sua manos los
sarcos que la tortura había abierto en aquellos débiles
223
LA AVALANCHA
-miembros qae nadie había protegido contra el poder del
Imperio, y los que le hablan recogido, movidos de piedad,
referían en voz baja los clamores de la multitud y la paciencia incontrastable de los mártires.
»No caía una lágrima sobre estos tristes despojos; ¡la
primitiva Iglesia no lloraba, esperaba! Cada cuerpo colocado en aquellas fúnebres galerías, era para la Iglesia un
glan sillar de la ciudad de Dios, el fundamento de la victoria futura, una apelación a la jaaticia que no se ve,
guardando lo que se ve. {Así pasaron tres siglos!, los
más hermosos sigloB del mundo, porque fueron los de
ana esperanza que nada justificaba, a no ser una invencible fe en la muerte del hombre precedida de la muerte
de Dios.»
Añadamos, para concluir, y dirigiéndonos especialmente a IOB lectores que tienen familias, hijo3, respoueabilidad ante Dios y toe hombres: los cristianos de las Catacumbas habían de sacar a salvo a BUS familias, a sus hijos, pero sin pérdida de la fe, sin menoscabo de las santas y puras costumbres de los primeros siglos del cristianismo, y cuando había que escoger entre la fe y los
tormentos, entre la virtud y la muerte, vacilar era ya
cobardía: la elección estaba hecha de antemano, y una
La población se halla distribuida en 14 lugares; 5 barrios, que son Anzamborda, Datue, Berro y Echaide, de
Eüzoodo, y Mngaire, de Oronoz; Ventas del Humo, San
Blae, de la Sangre y Quemada, en Almándoz; 22 grupos
de caseríos, que se denominan Aincialas, Ordoqui, Bozate, Pertalas, S. Blas y Bergara, de Arizcun; Apayoa, Arribiltoa, Urraeun y Zuastoy, de Azpilcueta; Ariztegui y
Echarri, de Qarzáio; Ascazan, Haarte y Oharriz, de Lecároz; Egozcae y Yurraure, de Ciga; Goroetapalo e Ifiarbil,
de Errazu; Mardea, de Arrayoz; Zozaya, de Oronoz; y
Bearzun, de Elizondo y Elvetea; 2 casas de labranza,
Arroztegula y Arrecheborroa, de Lecároa; mas un ain fin
de casas aueltaa diseminadas por aquellos bellísimos montes, como perlas que esmaltan la hermosa diadema formada por la comarca del Baztán.
Valle, universidad y república se ha titulado, por historiadores y geógrafos, a la nobilísima tierra de Baztán, celosa cual otra alguna de la limpieza de su eangre y de su
cualidad aristocrática, harto pregonadas por los matacanes, ajimeces y almenas de sua vetustos palacios semifeudales, y los sendos escudos de armas que así en los
más humildes caseríos como en las palaciegas moradas
de BUS edificios, modernos y suntuosos, OBtenta con dignidad toda la baztanesa comarca, cuya crónica está ente-
NAVARRA
VILLANUEVA DE ARAQU1L.—Nuevo edificio para las Escuelas de primera enseñanza
Foto. Roldan
muerte gloriosa de mártires coronaba una vida de santos.
No se exige hoy día tanto de vosotros para cumplir
con el estricto deber de proporcionar una educación sólidamente cristiana a vuestros hijos, pero aunque se exigiera no deberíais retroceder ni ante la misma muerte.
JULIO ALAECÓN Y MELÉNDEZ, 8. J.
PASEOS POR NAVARRA
EL VALLE DE BAZTÁN
Es el primero de Navarra por su extensión superficial,
el segundo por el número de habitantes en este partido
judicial y el tercero en la provincia por ese mismo con*
cepto.
ramente cubierta de caballerescas empresas, recuerdos
heroicos, glorias militares, exaltado patriotismo, homéricos rasgos, aventureras acciones y ejemplares virtudes,
entre las cuales destacan la filantropía y caridad. Esta es
ia región que más vivo conserva el culto, a tal grado, que
IOB blasones de sus antepasados se conceptúan patrimonio común en todas las clases sociales. Baztán significa
uno allí, o todos son uno, todos una calidad. En efecto, allí
todos los términos son comunales; sus villas, lugares, caseríos, barrioB, palacios, iglesias y solares, antiguos y nobles, constituyen una casa solariega, una juriedición, un
consejo, un municipio, y todos son hijosdalgos de origen.
Emplea el título de universidad (unus versum) para dar
a entender aquella unidad: todas las cosas convertidas en
una (Irigoyen).
El valle de Bastan se encuentra en la zona más septentrional de partido judicial de Pamplona, «hermoseado y favorecido con lae cristalinas fuentes que desde lo
más encumbrado de las montaüaB hasta lo más humilde
"Vi
LA AVALANCHA
224
del terreno lo riegan y fertilizan, con tal proporción,
como si fueran estrellas que bordan el verde manto de
que la tierra ee viste, y con tanta utilidad de BU riego,
que no hay parte a que no alcance de BU reducido
vergel, y supliendo con la fecundidad ia brevedad a
que se ciñe, pues abunda de cuanto necesita la vida humtma; siendo tan fértil la tierra, que rinde una misma
dos o tres frutos al año; y tan rica de preciosos minerales, que aun ahora se reconocen en sus pozos IaB minas de oro que abrieron los romanos; pero los que al presente se labran, son las copiosas venas de hierro que sirven para forjar armas destinadas a la defensa, herramientas para cultivo de los campos y el comercio exterior. Considerando a este delicioso valle, tan ahondante
de regalados frutos, tan proveído de cuanto necesita la
vida humana y tan murado de las fragosas sierras que
le sirven de baluartes, parece que la Naturaluza, con
particular estudio, formó un alcázar y le abasteció con
tanta providencia como quien lo quisiera hacer incontrastable a las fatigas del hombre y a los combatea de
extraña violencia >,
A pesar de ser de menor elevación que los del Norte
del Roncal los montes más altoB del Baztán, IOB hay en
este valle que ofrecen panoramas encantadores. Los más
hermosos se despliegan a la vista en pequeña excursión
desde Urdax y Eiizondo, es decir, desde unos pocos kilómetros antes de entrar al Baztán propiamente dicho. Hemos tomado el cuna i no que conduce a Navarra desde el
puente de Dancharinea y marca el punto preciso donde
la Nivelle, nacida en nuestra montaña, entra en territorio francés. Hemos dejado la villa de Ürdax, asentada en
BU amenísima vega, con el arruinado monasterio de San
Salvador, que sirve de ejecutoria a su respetable antigüedad histórica, y noe hemos encaminado hacia el puerto
de Otsondo, desde el cual parece que tocamos coa la mano la creBta de Maya.
Poco antes de llegar a esta elevada cumbre, volviéndose al N. para contemplar el camino recorrido, se espacia la vista por un inconmensurable y variado paisaje de
IOB que nunca contempla el viajero Bin envidiar al águila
sus ala?. A IOB pies, como en inmenso mapa geográfico
de esmalte verde y gris, amarillento y azulado, en que
ee distingue Landívar, y, ya en tierra francesa, ia ruta
de Ainhoa y Espelette; más al N. todavía, precedido
de viBtosos caseríos diseminados por una campiña siempre verde, Uzlaritz y todo el territorio (arrondissement)
de Bayona. Continuemos ahora hacia Elizondo; caen a
mano derecha colinas incultas donde el brezo y una vegetación raquítica sirven de contraste a la tersa y brillante superficie de las lontananzas en que la naturaleza disputa al pincel del miniaturista la poeBÍa y la frescura. A la
izquierda, en la misma cúspide de la montaña, el macizo
poste de piedra que indicaba antiguamente el límite N. del
Bdztáu. Bajamos ahora rápidamente ia empinada cuesta;
dejamos Maya a mano izquierda, donde el pueblo de
quien recibe nombre queda, como orgulloso hidalgo sentado en su viejo Billón, sobre la meseta donde le situaron y las vertientes meridionales del puerto de Otsondo;
atravesamos el arroyo del mismo nombre, y sin detener noB en Arizcun, ni en Azpilcueta, ni en Elvetea, llegamos a Elizondo.
E.
NUESTROS GRABADOS
Un rincón de la muralla del Red(nt en Pam-
plona.—Reproduce nuestra fotografía el rincón que se
encuentra en el camino amurallado al )>aluarte del Redin, apareciendo en él laa galeiías de las dependencias
de la iglesia catedral y el ábside de la capilla de la Barbaza na.
Vista general de Villanueva de Araquil, en
Navarra.—Eate
lagar, perteneciente al valle o ayunta-
miento de Araquil, se compone de 300 habitantes y se
encuentra a la distancia de 26 kilómetros de Pamplona,
en la carretera que de esta ciudad conduce a Guipúzcoa
por Alsasua. Confína por N. con Madoz; al 3., con 8atrústegui; al E., con Echarren, y por O., con Yábar.
Villauueva de Araquil es uua de las estaciones del ferrocarril de Pamplona a Alsasua, y a su término jurisdiccional se agregaron los términos de los despoblados
de Aiza, Blastegui o Blasteguiaiza y Gárriz, por cuya razón consta que pagaban censos al rey de Navarra don
Joan de Labrit, en los años 1496 y 1497.
lie 311
Iglesia parroquial de Villan ueva de Ara q uü. —
Esta iglesia, dedicada a San Martín, obispo, es capaz,
simétrica y en su cruz latina tiene cuatro altares además
del mayor.
Es párroco propio de ella el Lie. D. Blas Ayerra Inda,
cargo que obtuvo mediante los ejercicios de concurso de
parroquias celebrado el 13 y 14 de diciembre de 1911 y
en virtud de real ordel del Ministerio de Gracia y Justicia de 16 de octubre de 1912.
Nuevo ediñcio para las escuelas de primera
enseñanza, en Villanueva de Araquil.—Este hermoso ediñcio escolar, levantado a expensas del distinguido hijj de aquel lugar D. Joaquín Huarte, fue bendecido solemnemente el día 29 de junio de 1923, por el
M. I. Sr. Vicario Capilular de esta diócesis Dr. D. Manuel Arce, con asistencia del clero, el director de la
Escuela Normal de Maestros de Navarra D. Luis. Amorena, el inspector jefe provincial de primera enseñanza
de Navarra D. Eladio García, autoridades y todo el vecindario; y momentos después, una vez entronizado el
Sagrado Corazón de Jesús en las Escuelas, previa la fórmula de consagración recitada por el maestro D. Agustín
García Bordel, se inauguró oficialmente el grupo escolar.
D. Joaquín Huarte Ansa.—Eiie dia'inguido señor,
cayo retrato adorna nuestras páginas, es digno de toda
alabanza y del aplauso general, por su generoso desprendimiento al costear
un nuevo ediñcio
para las escuelas de
primera enseñanza
de Vilianueva de
Araquil, con lo cual
ha puesto de relieve el e cendrado cariño y amor que profesa al pueblo que
ie vio nacer y cuánto le interesa la ilustración y cultura, y
el bienestar consiguiente, de sus queridos paisanos.
Por tan plausible
acto el señor Huarte ha merecido recibir el testimonio de
gratitud del Estado,
con
según se expresa en
Foto Roldan .
u n a r e a ¡ orden publicada en la Gaceta de Madrid del 16 de agosto de 1923, la cual dice así:
< MINISTERIO DE INSTEUCCION PÚBLICA Y BBLLAS ARTES.—
Real orden.=IUmo. Sr.: Vista una instancia suscrita por
el Inspector Jefe provincial de Primera enseñanza de
Navarra y vecinos de Villanueva de Araquil, en la citada provincia, manifestando que en 29 de Junio último
tuvo lugar en el expresado pueblo la inauguración de un
Grupo eecular construido a expensas de D. Joaquín
Huarte y donado por dicho señor al vecindario, que euplica se conceda un premio al donante por el hecho mencionado,=S. M el Rey (q. D. g.) encontrando justa la pe-
LA AVALANCHA
iición formulada, ha tenido a bien disponer se dea las
gracias al hijo de Villanueva de Ar&quil (Navarra) don
Joaquín íluarte, por sn generoso desprendimiento, y como vecompensa merecida por quien altruistamente se
sacrifica ea favor de U enseñanza del pueblo que le vio
nacer.—De Real orden3 lo digo a V. I. para ea conocimiento y demás efecto , debienio darae traslado de la
preaente, por la Inspección provineiarde Primara ensefianza de Navnrrn, al interesado.—Dio* guarde a V. I. machos hRoe.=Madrid, 4 de Agosto de 1923.=SALVATELLA.
—Sefior Director general de Primara eneeflaDza.»
Conferencias del P. Torres en Pamplona
URANTE los días de la semana última hemos tenido la suerte de
escuchar en esta capital la autorizada palabra del fervoroso jesuita R. P. Alfonso Torres, en
una serie de conferencias organizadas por la simpática Congregación de María Inmaculada y de
San Luis Gonzaga.
Todas las noches se vio la
iglesia de San Agustín llena de
hombres, de todas las clases sociales, que oyeron con suma atención las provechosas instrucciones que nos dio el celoso P. Torres, de cuya admirable labor esperamos grandes frutos
espirituales para nuestra querida ciudad.
Los temas que desarrolló, con mucho acierto, fueron
todos interesantísimos.
Nos habló de la piedad; en qué consiste ésta, y trascendencia de la misma. De la cultura religiosa; de las razones para desarrollar esa cultura, señalando como medio más eficaz y práctico para fomentar ese desarrollo,
las conferencias. También nos exhortó, en otras conferencias, a la lectura, estudio y meditación de los Santos
EvangeHos, que ha de darnos la plenitud de la vida cristiana, y a la práctica del celo, distinguiendo con claridad
cuál es el celo sobrenatural y cuál es el celo humano, el
que carece de la eficacia de la gracia porque fio se inspira en los fines elevados del Evangelio. Al hablar del
celo, al que debe guiarnos el amor a Cristo y a sus santas enseñanzas, desechaba los vastos planes universales,
planes que no suelen ser fecundos en resultados. Citó
las obras sencillas de santos como San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Francisco de Asís y
San Francisco )avier, que llevaron a término grandes
empresas divinas comenzando por enseñar a rezar y a
conocer el catecismo a sus neófitos. Nos hizo ver cómo
el celo apostólico no es la severidad ni la irritabilidad ni
el carácter bilioso ni la exagerada austeridad, sino que es
la candad, ia benevolencia con el prójimo, la paciencia y
sufrimiento de las molestias, y todo eso fundado en el
amor a Cristo y en el amor a nuestros prójimos.
Después se ocupó otra noche de la devoción, que es
un hábito interior por el cual nuestra voluntad está siempre pronta para practicar con deleite y facilidad las cosas
de Dios. Citó, como modelo para procurar esa interior
comunicación del alma con Dios, la "Introducción a la
vida devota,, de San Francisco de Sales. Puntualizó los
obstáculos que se oponen al alma para la práctica de la
devoción, como los pecados. El alma que ha perdido la
gracia de Dios y la virtud de la caridad está lejos de
sentir facilidad para las cosas divinas, porque más bien es
enemiga de Dios. El remedio es natural y lógico: abandonar los pecados. Pero no basta lavarlos en el Tribunal
de la Penitencia; es necesario borrar la huella que dejaron en el alma, y para esto es preciso vencer las pasiones, y para vencerlas, hacer penitencia. La devoción
vivifica y santifica todas las obras de piedad.
226
En la conferencia del sábado nos habló, muy doctamente por cierto, de lo que es la virtud del heroísmo
cristiano. Explicó los caracteres de ese heroísmo, los
obstáculos que se oponen a su actuación y lo obligados
que estamos todos a practicarla.
Añanzando sus palabras en los textos evangélicos, habló del Sermón de la Montaña, que no sólo es el sermón
de las Bienaventuranzas, sino que es el sermón de los
grandes alientos.
El heroísmo cristiano tiene la virtud de dominar las
pasiones y contener los ímpetus torcidos del corazón.
Inspirándonos en los consejos evangélicos nuestras almas tendrán paz.
Digno coronamiento de estas conferencias fue la que
pronunció el domingo acerca de la Caridad, virtud preeminente que tanto encareció Jesucristo en el Sermón de
la Cena y recomendada con eficacia por los Evangelios.
¡Haga Dios N. Señor no olvidemos nunca los pamploneses las hermosas enseñanzas que hemos escuchado
estos días, de labios del virtuoso hijo de San Ignacio!
Vaya también nuestra cariñosa y entusiasta felicitación
para la benemérita Congregación de jóvenes de María
Inmaculada y de San Luis Gonzaga, que tanto se afana
por el bien de nuestra ciudad.
A LA VIRGEN DEL FILAR
En un brillante quisiera
mi corazón transformar,
pa ponéselo en el manto
a la Virgen del Pilar.
Cayó a los pies de la Virgen
una bala de cañón,
y dijo: Hacen falta muchas
para que reble Aragón.
Si pretendes que yo crea,
que es verdad lo que me dices,
no lo jures por tu vida,
¡úramelo por la Virgen.
Virgen del Pilar, no olvides
que no podrían vivir,
ni España sin Zaragoza,
ni Zaragoza sin ti.
La Virgen se enorgullece
cuando un matraco va a verla;
pues al besarla un baturro,
toda España es quien la besa.
Al arrojarse en sus brazos,
el Ebro le dice al mar:
— ¡No sé a qué viene ese orgullo
si no has besado el Pilar!
Mí corazón he partido
en dos pedazos iguales;
el uno es para la Virgen,
y el otro, para mi madre.
Junto al Ebro echo una jota
en cuanto el Pilar se cierra,
pa que se entere la Virgen
de que estoy de centinela.
A. CASAÑAL.
REVUELTA
El monumento al Sagrado Corazón en Bilbao.—
El Jurado calificador de loe proyectos del grandiosa mónumeato al Sagrado Corazón que ee elevará eu Bilbao,
con \&B limoeuaa de la piedad del pueblo vizcaíno, ha seleccionado, entre los cuatro proyectos que habían obtenido el primer premio, el del arquitecto aefior Maga*
ruza y el escultor señor Coullaüt Valera, que fue también el escultor del monumento de nuestro inaigue Navarro VilloBlada que adorna loa Jardines de la Taconera,
El monumento que ee erigirá en Bilbao es magno, como merece Aquel a que va dedicado, en su soberana
grandeza y en su inagotable caridad.
Nuestros amigOS difuntos-—OonforUdo con loa eantos sacramentos de la Iglesia falleció el día 25 de septiembre último, en esta capital, nuestro estimado amigo
D. Felipe Irujo y Redín.
LA AVALANCHA
226
Era el finado muy feíviente católico, socio fundador
de nuestra Biblioteca Católico-Propagandieta. Tuvo siempre grandes entusiasmos por nuestra sociedad propagandista, y aunque, por haber trasladado BU residencia a
Puente la Reina, no pudo en eBtos últimos tiempos tomar
parte activa en nuestros trabajos, siempre nos prestó teda clafie de ayuda.
Rogamos a nuestros lectores no le olviden en BUB oraciones.
R. I. P.
Se fue el veraneo.—Lo que dicen los que vuelven:
—I Lo que nos hemos divertidol—las muchachas de
poca edad y cabeza.
—I Lo que hemos gastado!—laB mamas y los papas bonachones.
—¡Lo que nos esperal—los que fueron con dinero
prestado.
—Y ahora, ¿quién tiene ganas de volver a trabajar?—
los empleados en... matar el tiempo.
—]Ya es hora de volver a mi confesor y a mis comuniones y a mis pobres y a mis juntas de congregaciones!—las de la Pía Unión de la piedad por horas.
Lo que no he podido eaber es lo que vendrán diciendo
IOB Angeles de la Guarda de cada uno; pero ¡me lo figuro!—^ M. G.t O.deM.
3UHC
El ateísmo es antisocial—Poco antes de BU muerte,
con ocaBión de inaugurarse en Washington una estatua
a Alejandro Hamilton, decía el presidente Hardiag, penoeamente impresionado por la ferocidad de los KluKlue-Kam:
cNadie puede dudar que en América, y fuera de ella,
en la proporción que disminuye el espíritu religioso
aumenta el malestar social. Tenemos organizadores cuyos propóaitoB particularistas no contrarían al interés general; pero, abusando del derecho de asociación, los hay
que proclaman la parcialidad y el odio, perjudicando a
la constitución misma de nuestro pneblo, haciendo imposible la práctica de las libertades civil y religiosa.
Si el Poder público no condena tales demasías, comete un atentado contra el progreso, porque las naciones
suben o descienden eegúa tas proporciones de armonía
social y de libertad religiosa.»
Libro condenado.—Como era de esperar, por decreto
de la Ouugiegncióu del Santo Oficio, fechado en 2 de
mayo, ha eido condenado et libro «Historia interna dccumentada de la Compañía de Jesús», monumento de
soberbia, insensatez e ingratitud con que BU autor, el
tristemente célebre D. Miguel Mir, Be propuso desacreditar y destruir, si le fuera posible, el meritíaiuuo Instituto
del cual había él recibido cuanto valía y significaba.
£1 insigne jesuíta navarro, nuestro querido paisano el
R. P. Antonio Aatráin, publica a este propósito en el número de «El Mensajero del Sagrado Corazón de Jesús»
de Bilbao, del corrieute me* de octubre, un interesante
articulo cou el título «Li condenación de un libro», cuya
lectura recomendamos.
Ridiculeces-—Después de haber sido transportado con
gran luju de precauciones y de cuida ios y lujo de regalo, en et barco «Aquitauia», el caballo inglés «PapyruB»,
que debe luchar en los hipódromos yanquis con el más
célebre de los caballos de aquel país, ha llegado el viernes pasado a Nueva Yoik.
4 Se había preparado una grandiosa recepción al caballo ingléB—dice un corresponsal—. En el muelle había
ido a recibir a la bestia una numerosa y selecta comisión del Jockey-Club.»
Seguramente que el imbécil de «Papyrus» no les habrá dado ni las gradas.
.
.HONRAR PADRE Y MADRE,,
A llegada al paeblo, (miento; hoy
el que fue pueblo alcanza el rande barrio rural de la ciudad); la
llegada fue verdaderamente triunfal... Ni el cuasi asfixiante calor,
ni la hora, en aquella estación, intempestiva, fue obetáculoparaque
el lugar casi entero saliese'a la
carretera, a saludar al héroe. '«Héroe ein uniforme, héroe de lucha,
incruenta, héroe victorioso en el
Palacio de la Ciencia, y, cual Julio César, cual Jaime I de Aragón,
cual P. Juan de Austria, hérc»
cuasi imberbe...», como enfáticamente proclamaba D. Liborio, el
culto médico, recalcando las palabras al oído del diputadote provincial Alfonaito Paeiego, que con
su hermana Filito y la madre de ambos—que todos tres
varaneeban en una BU finca próxima—había querido
también asociarse, un poco despectivamente y por mero
pasatiempo, al homenaje que se rendía al joveu Vicente
García Pérez que, brillantemente doctorado a loa veintidós afloe, acababa de triunfaren reñidas oposiciones, ganando una cátedra de universidad.
— ¡Repaflo con Vicenticcl—exclamaba la gente del pueblo que lo había vieta nacer, de humildes campesinos, y,
por su propio esfuerzo y naturales dotes, había hecho
brillantísima cerrera. ¡Repaílo con Vicenticol jQcé deepejez l'ha dao Dioe! [Dicen que sabe... a saber cuáuto: más
que Merlín!... |Y tan jovenzano!... ¡Dichosos padres!...
Los cuales padreB habían Balido también—¡naturalmente!—a recibir al triunfante hijo, ei bien ocupando,
un poco aturdidos por la emeción, un puesto de segunda
fila, ya que en la primera figuraban, amén de laa autoridades, la viuda de Paaiego y sus hijos Filito y Alfonso,
quien, más que por afecto, por BU calidad de «padre de
la provincia», creyóse con derecho a ser el primero en
Baludar al joven doctor que llegaba. Y cuando -a tal objeto levantaba IOB brazos, el héroe pasó por bajo de elloB,
y rompiendo la fila de autoridades y conspicuos, aprisionó contra BU pecho a BUB ancianos padres, depositando
un beso en aus nobles frentes... Luego—fuera por galantería, fuera... por lo que fuera'—pa'udó mny cortea a Filito
Paniego, y luego a todas las autoridades y pereouaa de
respeto.. Y entre abrazos, apretnjnueB y cariñosas palabras, pudo llegar ua»ta la casa de sus paires...
Cuando Filito y Alfonso se retiraban a la suya—en
lindo cochecito que la distancia exigía—dijo aquélla a su
hermano:
—(Vaya con Vicentitol ¡Cómo se ha afinadoI (Nadie
diríal... Parece un aristócrata!
—|Síl—respondió el diputadote—: IEI duque de la
Alfalfa!...
Y rió BU propia gracia.
- ' .
II
—Dios ha premiado—decía D. Liborio a Alfonaito Pasiego, aludiendo a los padres de Vicente, y mientras paseaban a la sombra de los olmos de la carretera—, Dios
ha premiado los esfuerzos, los desvelos y loa sacrificios
de esos pobres ancianos... ¡Bien se lo merecen por honrados y cristianos!...
—¡Todos los... ana fabetoa (no se atrevió a decir «brutos») tienen suerte—replicó Pasiego, cuya cultura toda,
habfalfl adquirido en tus escuelas, digo, eu los campos
de departe.
—¡Más que méritol—repuso el médico.—Sacar un hijo
así, Bin más medios que BU honrado trabajo, y BÍQ más
luces que laB naturales, avivadas por au emor de padre»
LA AVALANCHA
y por BUS sentimientos cristianos!... Porque ya sabe usted:
chantas bene ordinata incipit a se ipso. (Paeiego afirmó
con ta cabei-t..., sin entender ni pisca del latinajo)... Por
lo demáB—añadió con retintín el culto galeno—, por lo
demás, no sé qué es peor: si ser analfabeto... o eemianalfabeto, qne es tener )a cascara, y no el contenido, de
la cultura. Al menee, allí no hay trampa.
—¡Pero la cultura verdadert!...—defendió el diputadillo, entornando los ojos como si se mirara a sí mismo.
— ¡Pues, aun ese!—¿firmó valientemente el galeno.—
jSabe más quien eabe bien el ABtete, que quien domina
el cálculo infinitesimal... siu súber el Aetete!
—Bieu; jpeio las formafc!...
—iQuó formas! |Ya estamos otra vez en lo de... la cascara sin huevol
—PueB desengáñese usted; ¡para Vicente, el abolengo
será eiemprel
—¿El qué?... Hijo de padrea honrados a natura, porque acumulan en ti una tradición y una larga herencia
de aentiinieutos cristianos y cabales procederes..., ¿qué
mejor abolengo? ¡Con razón Vicentico—me complazco en
llamarlo aún así—eatá orgulloso de sus padree!... (Que no
han eido «logreros>... como otroa—pensó para sí.)
—¡Unos padres que visten aun calzonea y alpargatas!...
—soltó, despectivo, el dipuladote.
—Iudumento ciertamente más vistoso, más estético,
más higiénico (li afirmo como facultativo), y, sobre todo,
más español que nueetros ridículos y extranjerizados trajea «que nos icaudan vestir»... Pero, ahora caigo—terminó D. Liborio, dunlo a BUB palabras un giro chancero—; ahora caigo en que usted también viste calíuues...,
calzones deportistas, qui3 loa extraños le imponen.
III
Sorpresa, al par que agrado, causó en Vicente aquel
«billete», en que la señora viuda de Pasiego invitaba al
joven catedrático a la garden-party (aBÍ, en inglés y todo),
que había de Celebrarse en tu finca de los Bardales, a la
que asistirían varioa amigos de la ciudad, y «esperando
que no faltase a ella amigo tan estimado de aquella
familia».
Se trataba de celebrar el santo de BU hija Filito, y pagarían el día entero en la finca. Al efecto, el coche jardinera iría a buscar a Vicente a primera hora de la mafiana. Ea tales condiciones, la asistencia era ineludible...
Algún trabajo le costaba dejar a BUS padres un día entero, cuando tan pocoB le quedaban de estar a BU lado, ya
que la apertura del curso estaba próxima. Pero... asistirla. Causábale sorpresa «quelta invitación, porque, aunque relacionado con aquella familia, y habiendo tenido
elgúu galanteo para Filito, bien Be habla él dado cuenta
de lo que los Paeiego hablan procurado siempre—hasta
hacfa poco, al menos—marcar la distancia que tcreían»
loe separaba de los Chanos., como se apodaba en el lugar
a la familia de Vicente... ¿Tratarían de «acortar» talea
dietanciaB?... ¿Tratarían?...
....
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falleció en Arraiz el día 14 de Julio de 1923
R. I. P.
Filito había repetido más de una vez, ante su madre,
aquellas palabras que dijera el día de la llegada del joven profesor: «jVaya con Vicentito! jY cómo se ha afinado!...» Y la madre reflexionó, un día, que el hijo de los
Chanos... sin los Chanos, podía eer un «buen partido» para BU hija. Y de acuerdo con ésta, trazó el proyecto de
celebrar una fiesta, antea que Vicente se ausentara, y a la
que fuera éate invitado..., y ee le tratara con todos los
honores.
IV
A media mañana, ya habían llegado todos los invitados .. Lindísimas muchachas y elegantes «pollos», utilizaban, según BUS guatoa, las diferentea «atracciones», {atractivos o recreos, tradujo Vicente al castizo, al aer invitado
a utilizar uno de aquéllos,), y bien se veía que «el doctorcito»—como algún pollo, sintiendo pena del bien ajeno, llamaba con retintín al joven profesor—era objeto de
todaa las preferenciae.
Y cuando llegó la comida, y la señora de la caaa marcó IOB pueetoe en la mesa, a Vicente le fue indicado el de
la derecha de Filito.
Atardecía en aquel día plácido de septiembre, cuando
IOB invitados a la fiesta de loa Bardales se dispersaban.
Fue Vicente de los últimos en abandonar la finca, halagado por aquel trato de preferencia, y ae hallaba al borde de la carretera, despidiéndose de los anfitriones para
montar en la jardinera que había de llevarlo a au casa,
cuando vio que ae acercaban...
—|Pero> hombre! ¡Ustedee por aquí, y a pie tanto caminol ¡Pobres viejosl—exclamó, adelantándose a saludar
y acariciar a ana padres, pues ellos eran quienes llegaban.
—Nos hitaos llegao poquico a poco, y sin cansera, pa
golvernos loa trea junlicoa—justificaron, amorosos, los
encianoa. Y dirigiéndose a loa presentes, saludaron:—
¡Que Dios guarde a uBtedea, eiñores.
Y a tan cristiano y español saludo nadie contestó...
Una fina, ligera, «inglesa» inclinación de cabeza, no poco desdeñosp, fue toda la respuesta... Vicente hizo un
mohín...
—jMia padree!...—dijo éate, presentándola, por si aquellas gentes exigían aquella ceremonia para dar un trato
más afectuoBo, aunque los PHsiego conocían bien, y de
antiguo, a los Chanos. Otra cabezadita, no menos fría y
desdeñosa, fue toda la contestación. Vicente ae dio buena cuenta de todo, y Be despidió...
—¿No utiliza uated nuestro coche?—díjole la viuda
de Pasiego, al ver su actitud.
—No, señora. Gracias. ¡Me voy, a pie, «juntico» oon
mis padree...
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G. GARCÍA-ARISTA Y RIVERA.
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Don Felipe Irujo y Redín,
socio de la «Biblioteca Católico-Propagandista*,
socio de la «Biblioteca Católico-Propagandista*,
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Y Vicente daba vueltas y más vueltas entre BUB manos al grato «billete», como si de él esperara la respuesta a una interrogación.
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D. Pedro Baráibar y Airarás,
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S27
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falleció en Pamplona el 25 de septiembre de 1923
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R.
I.
P.
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L a referida Sociedad y su ó r g a n o en la p r e n s a L A AVALANCHA r u e g a n a IOB socios, lectores y pereouae piadosas q u e
h a g a n la c a r i d a d d e e n c o m e n d a r les a DÍOB en sus oraciones.
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Su Santidad el Papa León XIII, en Breve de 19 de Diciembre de 1800 concedió sesenta dfas de Indulgencia por rezar cinco padrenuestros y
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