Litiasis urinaria - StudentConsult.es

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Capítulo 541 Litiasis urinaria & e541-1
FORMACIÓN DE CÁLCULOS
Aproximadamente el 75% de todos los cálculos contienen calcio como
componente principal y el 60% están compuestos por oxalato cálcico.
La mayoría de los cálculos «espontáneos» están compuestos por calcio, oxalato o cristales de fosfato; otros están compuestos por ácido
úrico, cistina, cristales de amonio o de fosfato o por una combinación
de estas sustancias (tabla 541-1). El riesgo de formación de cálculos
aumenta cuando lo hacen las concentraciones de estos cristales, y se
reduce cuando aumentan las concentraciones de sustancias inhibidoras. Los cálculos renales se desarrollan a partir de cristales que se
forman en los cálices y se agrupan para formar un cálculo. Los
cálculos vesicales pueden formarse en el riñón y descender por el
uréter o pueden originarse en la misma vejiga.
La formación de cálculos depende de cuatro factores: matriz,
precipitación-cristalización, epitaxia y ausencia en la orina de sustancias inhibidoras de la formación de cálculos. La matriz es una mezcla
de proteínas, azúcares no aminados, glucosamina, agua y ceniza orgánica. La matriz constituye el 2-9% del peso en seco de los cálculos
urinarios y se dispone en su interior formando estructuras laminares
concéntricas. La precipitación-cristalización hace referencia a la sobresaturación de la orina para los iones específicos que componen el
cristal. En la agregación de los cristales intervienen fuerzas químicas y
eléctricas. El aumento de la saturación urinaria para los iones incrementa el ritmo de nucleación, el crecimiento de los cristales y su
agregación, y aumenta la probabilidad de formación y crecimiento de cálculos. La epitaxia consiste en la agregación de cristales de
composiciones diferentes, pero con una estructura reticular similar; se
forman así cálculos de naturaleza heterogénea. Las estructuras reticulares del oxalato cálcico y del urato monosódico son similares; por este
motivo, los cristales de oxalato cálcico pueden agregarse sobre un
núcleo de cristales de urato monosódico. La orina también contiene
inhibidores de la formación de cálculos, como citrato, difosfonato e
iones magnesio.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Los niños con urolitiasis presentan habitualmente hematuria macroscópica o microscópica. Si el cálculo está en la pelvis renal, el cáliz o el
uréter y provoca obstrucción, se produce dolor importante en el abdomen o en la fosa lumbar (cólico renal). Habitualmente, el dolor se
irradia en dirección anterior hacia el escroto o los labios. A menudo el
dolor es intermitente, en correspondencia con períodos de obstrucción
del flujo urinario, que aumentan la presión en el sistema colector. Si el
cálculo está en el uréter distal, el niño puede presentar síntomas irritativos como disuria, tenesmo y polaquiuria. Cuando el cálculo pasa a
la vejiga, el niño suele permanecer asintomático. Si el cálculo está en la
uretra puede producirse disuria y dificultad miccional, sobre todo en
los varones. Algunos niños eliminan pequeñas cantidades de material
tipo arenilla. Los cálculos también pueden ser asintomáticos.
DIAGNÓSTICO
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Tabla 541-1 CLASIFICACIÓN DE LA UROLITIASIS
Aproximadamente el 90% de los cálculos urinarios están más o menos
calcificados, por lo que son radiopacos en la radiografía simple de
abdomen. No obstante, muchos sólo tienen unos pocos milímetros
de diámetro y pueden pasar inadvertidos, especialmente si están en el
uréter. Los cálculos de estruvita (fosfato amónico magnésico) son
radiopacos. Los cálculos de cistina, xantina y ácido úrico pueden ser
radiotransparentes, pero a menudo están ligeramente opacificados.
Algunos niños presentan nefrocalcinosis o calcificación del tejido renal. La nefrocalcinosis se observa más frecuentemente en recién nacidos prematuros tratados con furosemida, que causa hipercalciuria,
y en niños con espongiosis medular renal.
Hay numerosas opciones de imagen en los niños en los que se
sospecha un cólico renal. El estudio de mayor precisión diagnóstica
es la TC helicoidal sin contraste del abdomen y la pelvis (fig. 541-1).
Esta prueba requiere sólo unos minutos, delimita el número y localización de los cálculos con una sensibilidad y una especificidad del 96% y
demuestra si el riñón afectado es hidronefrótico. Sin embargo, la exposición radiactiva es alta. Otra alternativa es obtener una radiografía
simple del abdomen y la pelvis y una ecografía renal. Estos estudios
pueden demostrar la existencia de hidronefrosis y posiblemente del
cálculo en la radiografía; sin embargo, el cálculo no se visualiza en la
ecografía a menos que esté situado junto a la vejiga. Así pues, los médicos necesitan sopesar cuidadosamente los riesgos de la TC frente a la
menor sensibilidad de la radiografía abdominal simple más ecografía.
CÁLCULOS DE CALCIO (OXALATO CÁLCICO Y FOSFATO CÁLCICO)*
Hipercalciuria
Absortiva: aumento de la absorción de calcio desde el intestino; tipos I y II
Pérdidas renales: disminución de la reabsorción tubular de calcio
Resortiva
Hiperparatiroidismo primario (infrecuente en los niños)
Iatrogénica
Diuréticos de asa
Dieta cetogénica
Corticoides
Administración de ACTH
Metilxantinas (teofilina, aminofilina)
Acidosis tubular renal distal, tipo 1 (fosfato cálcico)
Hipocitraturia: el citrato es el inhibidor más importante de la cristalización
del calcio
Exceso de vitamina D
Inmovilización
Sarcoidosis
Enfermedad de Cushing
Hiperuricosuria
Cistinuria heterocigótica
Hiperoxaluria (oxalato cálcico)
Hiperoxaluria primaria, tipos 1 y 2
Hiperoxaluria secundaria
Hiperoxaluria entérica
CÁLCULOS DE CISTINA
Cistinuria
CÁLCULOS DE ESTRUVITA (FOSFATO AMÓNICO MAGNÉSICO)
Infección del tracto urinario (organismos productores de ureasa)
Cuerpos extraños
Estasis urinaria
CÁLCULOS DE ÁCIDO ÚRICO
Hiperuricosuria
Síndrome de Lesch-Nyhan
Trastornos mieloproliferativos
Tras quimioterapia
Enfermedad intestinal inflamatoria
CÁLCULOS DE INDINAVIR
MELAMINA
NEFROCALCINOSIS
*Los más frecuentes.
[(Figura_1)TD$IG]
Figura 541-1 TC sin contraste de la zona media del abdomen en un lactante varón con
cistinuria en la que se aprecia un cálculo en el lado izquierdo a la altura de la unión pieloureteral
con hidronefrosis proximal.
e541-2 & Parte XXIV Trastornos urológicos en lactantes y niños
En el año 2008, la Society for Pediatric Radiology elaboró la iniciativa Imaging Gently para educar a los profesionales sobre los riesgos de
las modalidades radiológicas en los niños y para fomentar la limitación
de estos estudios en este grupo de población, sobre todo en aquellos con
sospecha de urolitiasis (http://www.pedrad.org/associations/5364/ig/).
Este enfoque también fue aconsejado por el National Quality Forum.
Sin embargo, en un niño con un cálculo ya diagnosticado, las radiografías simples seriadas o la ecografía renal pueden emplearse para controlar el estado del cálculo, si ha aumentado o disminuido de tamaño o
si se ha desplazado. Cuando un niño presenta un cálculo en la pelvis
renal, debe sospecharse una obstrucción de la unión pieloureteral. En
ocasiones puede resultar difícil determinar si la hidronefrosis, en tales
casos, es secundaria a un cálculo obstructivo, a una obstrucción de la
unión pieloureteral o a ambos mecanismos.
Cualquier material con aspecto de cálculo debe ser enviado para
su análisis a un laboratorio especializado en la identificación de los
componentes de los cálculos urinarios.
ESTUDIO METABÓLICO
En todos los niños con urolitiasis debe efectuarse una valoración
metabólica de los factores predisponentes más frecuentes, teniendo
Tabla 541-2 PRUEBAS DE LABORATORIO SUGERIDAS PARA EL ESTUDIO
DE LA UROLITIASIS
SUERO
Calcio
Fósforo
Ácido úrico
Electrólitos y anión gap
Creatinina
Fosfatasa alcalina
ORINA
Análisis de orina
Cultivo de orina
Relación calcio:creatinina
Tira reactiva para cistinuria
Orina de 24 horas:
Aclaramiento de creatinina
Calcio
Fosfato
Oxalato
Ácido úrico
Aminoácidos dibásicos (si el resultado de la tira reactiva de cistina es positivo)
en cuenta que a menudo coexisten factores estructurales, infecciosos y metabólicos. Esta valoración no debe iniciarse en un niño en
pleno proceso de eliminación de un cálculo, puesto que el cambio de
dieta y el estado de hidratación, así como el efecto de la obstrucción
sobre el riñón, pueden alterar los resultados del estudio. En la tabla
541-2 se enumeran los estudios básicos de laboratorio recomendados, y en la tabla 541-3 se muestran los valores normales en orina de
24 horas. En los niños con hipercalciuria, es preciso, además, estudiar la excreción de calcio con restricción de calcio y con sobrecarga
de calcio en la dieta.
PATOGENIA DE LOS DIFERENTES TIPOS DE CÁLCULOS RENALES
Cálculos de oxalato cálcico y de fosfato cálcico
En Estados Unidos, la mayoría de los cálculos urinarios en niños están
compuestos por oxalato y/o fosfato cálcicos. La anomalía metabólica
más frecuente en estos niños es la hipercalciuria normocalcémica.
Entre el 30% y el 60% de los niños con cálculos de calcio presentan
hipercalciuria sin hipercalcemia. Otras alteraciones metabólicas que
predisponen a la formación de cálculos son hiperoxaluria, hiperuricosuria, hipocitraturia, cistinuria heterocigótica, hipomagnesuria, hiperparatiroidismo y acidosis tubular renal (cap. 523).
La hipercalciuria puede ser absortiva, renal o resortiva. El trastorno
primario en la hipercalciuria absortiva es la hiperabsorción intestinal de
calcio. En algunos niños, un aumento de la 1,25-dihidroxivitamina D
se asocia a un aumento de la absorción de calcio; en otros, el proceso
es independiente de la vitamina D. La hipercalciuria renal consiste en la
alteración de la reabsorción tubular renal de calcio (cap. 513.8). Las
pérdidas renales de calcio provocan una hipocalcemia moderada, que
induce un aumento de la producción de hormona paratiroidea (paratirina), con incremento de la absorción intestinal de calcio y de la
movilización de los depósitos cálcicos. La hipercalciuria resortiva es
poco frecuente y se observa en pacientes con un hiperparatiroidismo
primario. El exceso de secreción de paratirina estimula la absorción
intestinal de calcio y la movilización de los depósitos cálcicos. En la
tabla 541-4 se muestra un breve resumen de la valoración metabólica
de los niños con hipercalciuria.
La hiperoxaluria es otra causa potencialmente importante de
cálculos de calcio. El oxalato aumenta de 7 a 10 veces más que el calcio
el producto de solubilidad en la cristalización del oxalato cálcico. Por
tanto, la hiperoxaluria aumenta significativamente la probabilidad de
precipitación del oxalato cálcico. El oxalato aparece en altas concentraciones en el té, el café, las espinacas y el ruibarbo. La hiperoxaluria
primaria es un trastorno autosómico recesivo infrecuente que puede
subdividirse en aciduria glucólica y aciduria L-glicérica. La mayoría de
Tabla 541-3 BIOQUÍMICA EN ORINA: VALORES NORMALES
CONSTITUYENTE DE LA ORINA
Calcio
Oxalato*
Ácido úrico
Magnesio
Citrato
Cistina
EDAD
MUESTRA ALEATORIA
0-6 meses
7-12 meses
2 años
<1 año
<0,8 mg/mg creat
<0,6 mg/mg creat
<0,21 mg/mg creat
0,15-0,26 mmol/mmol creat
1- <5 años
0,11-0,12 mmol/mmol creat
5-12 años
>12 años
Lactante a término
0,006-0,15 mmol/mmol creat
0,002-0,083 mmol/mmol creat
3,3 mg/dl FGy
>3 años
>2 años
<0,53 mg/dl FG
<0,12 mg/mg creat
>400 mg/g creat
<75 mg/g creat
PROGRAMADA
COMENTARIOS
<4 mg/kg/24 h
Variación prandial
Dependiente del sodio
2 años; <0,5 mmol/
1,73 m2/24 h
La muestra de orina aleatoria mmol/mmol sumamente
dependiente de la edad
Ritmo de excreción /1,73 m2 constante durante
la infancia y la edad adulta
<815 mg/1,73 m2/24 h
Ritmo de excreción /1,73 m2 a partir de >1 año
constante durante la infancia
<88 mg/1,73 m2/24 h
Ritmo de excreción /1,73 m2 constante durante la infancia
Datos disponibles limitados para los niños
Una cistina >250 mg/g creat sugiere cistinuria
homocigótica
<60 mg/1,73 m2/24 h
*Estudio de oxalato oxidasa.
y
(mg/dl ácido úrico) (concentración de creatinina sérica/concentración de creatinina en orina).
creat, creatinina; FG, filtración glomerular.
En Milliner DS: Urolithiasis. En Avner ED, Harmon WE, Naiudet P, editores: Pediatric nephrology, 5.a ed., Filadelfia, 2004, Lippincott Williams & Wilkins, pág. 1103, con autorización.
Capítulo 541 Litiasis urinaria & e541-3
Tabla 541-4 EVALUACIÓN METABÓLICA DE LOS NIÑOS
CON HIPERCALCIURIA
TIPO
Absortiva
Renal
Resortiva
CALCIO
SÉRICO
CALCIO
LIMITADO
(ORINA)
CALCIO EN
AYUNAS
(ORINA)
SOBRECARGA
DE CALCIO
(ORINA)
N
N
A
NoA
A
A
N
A
A
A
A
A
HORMONA
PARATIROIDEA
(SUERO)
A
N
A
© ELSEVIER. Fotocopiar sin autorización es un delito.
A, aumentado; N, normal.
los pacientes con hiperoxaluria primaria tienen aciduria glucólica; en
los individuos afectados hay un aumento de los ácidos oxálico y
glucólico en la orina. Ambos defectos provocan un aumento de la
producción endógena de oxalato, con hiperoxaluria, urolitiasis, nefrocalcinosis y lesión renal. En los pacientes no tratados, la muerte sobreviene hacia los 20 años de edad por insuficiencia renal. La oxalosis, que
se define como el depósito extrarrenal de oxalato cálcico, se produce
cuando existe insuficiencia renal con un aumento del oxalato
plasmático. Los depósitos de oxalato cálcico aparecen en primer lugar
en los vasos sanguíneos y la médula ósea, y con el tiempo se observan
en todo el cuerpo. La hiperoxaluria secundaria es más frecuente y
puede producirse en pacientes con un aumento de la ingesta de oxalatos y de sus precursores, como la vitamina C, en aquellos que padecen
déficit de piridoxina y en niños con malabsorción intestinal.
La hiperoxaluria entérica abarca trastornos como la enfermedad
inflamatoria intestinal (cap. 328), la insuficiencia pancreática (cap.
342) y las enfermedades biliares, en los que existe una malabsorción
gastrointestinal de ácidos grasos, que se unen al calcio intraluminal
y forman sales que se excretan en las heces. Normalmente, el calcio
forma un complejo con el oxalato y reduce la absorción de éste,
pero, si no hay calcio disponible, se produce un aumento de la
absorción de oxalato libre.
La hipocitraturia consiste en una excreción baja de citrato, que es
un inhibidor de la formación de cálculos de calcio. El citrato actúa
como un inhibidor de la urolitiasis cálcica al formar complejos con el
calcio, aumentar la solubilidad del calcio en la orina e inhibir la agregación de los cristales de fosfato cálcico y oxalato cálcico. Trastornos
como la diarrea crónica, la malabsorción intestinal y la acidosis tubular
renal pueden provocar hipocitraturia. También puede ser idiopática.
La acidosis tubular renal (ATR) es un síndrome en el que existe un
trastorno del equilibrio acidobásico renal. Puede clasificarse en tres
tipos, uno de los cuales predispone a los cálculos renales, típicamente
de fosfato cálcico (cap. 523). En el tipo 1, la nefrona distal no segrega
iones hidrógeno en el túbulo distal. El pH urinario nunca es inferior a
5,8 y se produce acidosis hiperclorémica hipopotasémica. Los pacientes presentan nefrolitiasis, nefrocalcinosis, debilidad muscular y osteomalacia. La ATR de tipo 1 puede ser un trastorno autosómico dominante, pero con mayor frecuencia es adquirido y se asocia a enfermedades sistémicas como el síndrome de Sjögren, la enfermedad de
Wilson, la cirrosis biliar primaria y la tiroiditis linfocítica, o se debe
a amfotericina B, litio o tolueno (un disolvente orgánico asociado a la
inhalación de pegamentos).
El 5-8% de los pacientes con fibrosis quística (cap. 395) presenta
urolitiasis. Típicamente, los cálculos son de calcio y a menudo
aparecen en adolescentes y adultos jóvenes. En los niños pequeños
que padecen esta enfermedad también se produce una nefrocalcinosis microscópica. Estos pacientes no presentan hipercalciuria, y se
cree que la propensión a la urolitiasis se debe a la incapacidad para
excretar un exceso de cloruro sódico o a la malabsorción intestinal.
Existen otros trastornos que pueden desempeñar un cierto papel en
la formación de cálculos de calcio. La hiperuricosuria puede estar
relacionada con el crecimiento epitáxico de cristales de oxalato
cálcico alrededor de un núcleo de cristales de ácido úrico o con la
acción del ácido úrico como antagonista de los mucopolisacáridos
urinarios, que inhibe la cristalización del oxalato cálcico. La cistinuria
heterocigótica se observa en algunos pacientes con cálculos de calcio.
El mecanismo de acción es desconocido, pero puede ser similar al del
ácido úrico. La sarcoidosis provoca un aumento de la sensibilidad a la
vitamina D3, por lo que aumenta la absorción de calcio en el sistema
digestivo. En el síndrome de Lesch-Nyhan existe una síntesis excesiva
de ácido úrico. Estos pacientes son más propensos a la formación de
cálculos de ácido úrico, aunque alguno de estos cálculos puede estar
calcificado. La inmovilidad puede causar hipercalciuria por la movilización de los depósitos cálcicos. Los corticoides a dosis altas pueden
provocar hipercalciuria y precipitación de oxalato cálcico. La furosemida, administrada en la unidad de cuidados intensivos neonatales,
también puede causar una intensa hipercalciuria, urolitiasis y nefrocalcinosis.
En algunos niños, los cálculos de calcio son idiopáticos. Este
diagnóstico sólo debe establecerse tras una valoración metabólica
completa.
Cálculos de cistina
La cistinuria es la causa del 1% de los cálculos renales en niños. Se trata
de un raro trastorno autosómico recesivo de las células epiteliales del
túbulo renal que impide la absorción de los cuatro aminoácidos
dibásicos (cistina, ornitina, arginina y lisina) y provoca una excesiva
excreción urinaria de estos productos. La única complicación conocida de esta enfermedad familiar es la formación de cálculos, debido a
la baja solubilidad de la cistina. Los pacientes tienen habitualmente
una orina ácida, lo que aumenta la tasa de precipitación. En el paciente
homocigótico, la excreción diaria de cistina suele exceder los 500 mg y
la formación de cálculos se produce a una edad precoz. Los heterocigóticos excretan 100-300 mg/día y no suelen presentar urolitiasis clínica.
El contenido de azufre presente en la cistina hace que estos cálculos
sean débilmente radiopacos.
Cálculos de estruvita
Las infecciones urinarias (cap. 532) causadas por gérmenes productores de ureasa (más frecuentemente Proteus spp. y, en ocasiones,
Klebsiella spp., Escherichia coli, Pseudomonas spp. y otros) provocan
una alcalinización de la orina y un exceso de producción de amoníaco,
lo que puede llevar a la precipitación de fosfato amónico magnésico
(estruvita) y fosfato cálcico. En el riñón, los cálculos presentan a
menudo un aspecto coraliforme y ocupan los cálices. Estos cálculos
actúan como cuerpos extraños, provocan obstrucción, perpetúan la
infección y causan lesión renal progresiva. Los pacientes con cálculos
de estruvita presentan también anomalías metabólicas que predisponen a la formación de cálculos. Estos cálculos se observan a menudo en
niños con disfunción vesical neurógena, particularmente en aquellos a
los que se les ha practicado una derivación urinaria mediante un conducto ileal (cap. 536). Se pueden formar cálculos de estruvita en la
vejiga reparada de los niños a los que se les ha realizado una reparación
de las vías urinarias mediante cistoplastia de ampliación y/o derivación del continente.
Cálculos de ácido úrico
En Estados Unidos, los cálculos que contienen ácido úrico representan menos del 5% de todos los casos de litiasis en niños, pero en
otras zonas del mundo menos desarrolladas son más frecuentes. La
hiperuricosuria, con hiperuricemia o sin ella, es el factor subyacente
más común en la mayoría de los casos. Los cálculos son radiotransparentes. El diagnóstico debe sospecharse cuando la orina es persistentemente ácida y contiene cristales de urato.
La hiperuricosuria puede ser la consecuencia de diferentes trastornos congénitos del metabolismo de las purinas que dan lugar a un
exceso de producción de ácido úrico, el producto final del metabolismo
de las purinas en los seres humanos. Los niños con el síndrome de
Lesch-Nyhan (cap. 83) y los pacientes con deficiencia de glucosa-6fosfatasa (cap. 81) también forman cálculos de uratos. En los niños con
síndrome del intestino corto, y especialmente en aquellos a los que se les
ha practicado una ileostomía, la deshidratación crónica y la acidosis se
complican a veces con litiasis de ácido úrico.
Una de las causas más frecuentes de litiasis de ácido úrico es el
rápido recambio de purinas en algunos tumores y enfermedades mieloproliferativas. El riesgo de litiasis de ácido úrico es especialmente
importante cuando el tratamiento de estas enfermedades provoca una
rápida destrucción de nucleoproteínas. Los cálculos o el «barro» de
ácido úrico pueden ocupar toda la parte alta del sistema colector y
e541-4 & Parte XXIV Trastornos urológicos en lactantes y niños
provocar insuficiencia renal o incluso anuria. Los uratos también
pueden aparecer en el interior de cálculos que contienen calcio. En
tales casos, puede que exista más de un factor predisponente para la
formación de cálculos. Un trastorno relacionado es la litiasis por 2,8dihidroxiadenina, que se debe a un déficit de adenina fosforribosiltransferasa. Los cálculos son radiotransparentes y pueden diferenciarse de los de ácido úrico mediante espectrometría de masas, pero
no mediante los análisis químicos rutinarios. A diferencia del ácido
úrico, que es soluble en la orina alcalina, la solubilidad de la 2,8dihidroxiadenina varía poco en el rango de valores de pH fisiológicos.
Cálculos de indinavir
El sulfato de indinavir es un inhibidor de la proteasa aprobado para el
tratamiento de la infección por VIH. Hasta un 4% de los pacientes
tratados con indinavir desarrollan nefrolitiasis sintomática. La mayoría de los cálculos son radiotransparentes y están compuestos por
monohidrato de indinavir, aunque en algunos se observa la presencia
de oxalato o fosfato cálcico. Después de cada dosis, el 12% del fármaco se excreta por la orina sin ser modificado. La orina de estos
pacientes contiene a menudo cristales con una forma característica
rectangular, en abanico o en explosión estelar. El indinavir es soluble a
un pH inferior a 5,5. Por tanto, debe considerarse la posibilidad de un
tratamiento basado en su disolución mediante la acidificación de la
orina con cloruro amónico o ácido ascórbico.
Tabla 541-5 OPCIONES DE TRATAMIENTO QUIRÚRGICO PRIMARIO
SEGÚN EL TAMAÑO DEL CÁLCULO Y LA LOCALIZACIÓN
CÁLCULOS
LITOTRICIA CON
ONDAS DE CHOQUE
RENALES
<1 cm
Más frecuente
1-2 cm
Más frecuente
>2 cm
Opcional
POLO INFERIOR
<1 cm
Más frecuente
>1 cm
Opcional
URETERALES
Proximales
Más frecuente
Distales
Opcional
En un niño con un cálculo renal o ureteral, la decisión de extirpar el
cálculo depende de su localización, tamaño y composición (si se
conoce) y de la existencia o no de obstrucción o infección. Los
cálculos ureterales pequeños suelen eliminarse espontáneamente,
aunque el niño puede presentar un cólico nefrítico intenso. El
uréter se estrecha en la unión pieloureteral y en su parte media,
donde se cruza con la arteria ilíaca primitiva; el segmento más
estrecho es la unión vesicoureteral. En los adultos se ha demostrado
que el tratamiento con antagonistas a-adrenérgicos, como la tamsulosina, la terazosina o la doxazosina, facilita la eliminación de los
cálculos al reducir tanto la presión ureteral por debajo del cálculo
como la frecuencia de las contracciones peristálticas del uréter obstruido. Los mismos efectos positivos se han observado con la
administración de antagonistas de los canales del calcio, asociados
o no con corticoides. Aunque estos fármacos se han empleado en
niños con cálculos ureterales, su seguridad o su eficacia no han sido
demostradas. En algunos casos, la introducción endoscópica de una
endoprótesis ureteral, hasta sobrepasar el cálculo, alivia el dolor y
dilata suficientemente el uréter como para permitir la eliminación
del cálculo. En los niños con un cálculo de ácido úrico o en lactantes
con un cálculo debido a la administración de furosemida, el tratamiento basado en la disolución del cálculo puede ser eficaz.
Si el cálculo no se elimina o es poco probable que lo haga, o si
hay una infección urinaria asociada, es necesaria su extirpación (tabla
541-5). En los cálculos vesicales, ureterales y en cálculos pequeños de la
pelvis renal, la litotricia con láser de holmio a través de un ureteroscopio flexible o rígido es bastante efectiva. La litotricia extracorpórea con
ondas de choque se ha aplicado con éxito a los niños con cálculos
renales y ureterales, con una tasa de resultados favorables superior al
75%. Otra alternativa es la nefroscopia percutánea, en la cual se accede
a la pelvis renal percutáneamente, y los cálculos se rompen mediante
litotricia ultrasónica. Cuando estas modalidades no consiguen el efecto
deseado, una alternativa es la extirpación laparoscópica; este procedimiento puede llevarse a cabo con el robot da Vinci.
Opcional
Opcional
Rara
Opcional
Opcional
Más frecuente
Opcional
Opcional
Opcional
Más frecuente
Opcional
Más frecuente
Ocasional
Infrecuente
Tabla 541-6 TERAPIA SUGERIDA PARA LA UROLITIASIS SECUNDARIA
A ANOMALÍAS METABÓLICAS
ANOMALÍA
METABÓLICA
Hipercalciuria
TRATAMIENTO
NEFROLITOTOMÍA
PERCUTÁNEA
En Durkee CT, Balcom A: Surgical management of urolithiasis, Pediatr Clin North Am 53:465-477,
2006, con autorización.
Nefrocalcinosis
La nefrocalcinosis consiste en el depósito de calcio en el tejido renal.
A menudo la nefrocalcinosis se acompaña de urolitiasis. Sus causas
más frecuentes son la furosemida (administrada a recién nacidos
prematuros), la ATR distal, el hiperparatiroidismo, la espongiosis
medular renal, el raquitismo hipofosfatémico, la sarcoidosis, la
necrosis cortical, la hiperoxaluria, la inmovilización prolongada,
el síndrome de Cushing, la hiperuricosuria y la candidiasis renal.
URETEROSCOPIA
Hiperoxaluria
Aciduria hipocítrica
Hiperuricosuria
Cistinuria
TRATAMIENTO INICIAL
Reducción de sodio en la dieta
Calcio en la dieta a la DDR
Tiazidas
Ajuste del oxalato en la dieta
Citrato potásico
Citrato potásico
Bicarbonato
Alcalinización
Alcalinización
Reducción de sodio en la dieta
TRATAMIENTO
DE SEGUNDA LÍNEA
Citrato potásico
Fosfato neutro
Fosfato neutro*
Magnesio
Piridoxina*
Alopurinol
Tiopronina (Thiola)
D-penicilamina
Captoprilo
*Terapia inicial en la hiperoxaluria primaria.
DDR, dosis diaria recomendada.
De Milliner DS: Urolithiasis. En Avner ED, Harmon WE, Niaudet P, editores: Pediatric nephrology, 5.a
ed., Filadelfia, 2004, Lippincott Williams & Wilkins, pág. 1104, con autorización.
En niños con urolitiasis deben tratarse los trastornos metabólicos
subyacentes (tabla 541-6). Dado que la litiasis se debe a una excesiva
concentración de determinadas sustancias en la orina, un método que
suele ser efectivo para evitar la formación de nuevos cálculos es mantener constantemente una diuresis alta mediante una abundante ingesta de líquidos. La ingesta líquida abundante debe mantenerse durante
la noche, y habitualmente es necesario que el niño se levante al menos
una vez para orinar y beber más agua.
En niños con hipercalciuria es necesaria cierta reducción de la
ingesta de calcio y sodio, pero debe actuarse con prudencia durante
el crecimiento. Los diuréticos tiazídicos también reducen la excreción
renal de calcio. La administración de citrato potásico, un inhibidor de
los cálculos de calcio, a dosis de 1-2 mEq/kg/24 horas, resulta beneficiosa. La limonada es una excelente fuente de citratos, puesto que unos
120 ml de zumo de limón contienen 84 mEq de ácido cítrico. La toma
diaria de unos 120 ml de zumo de limón disuelto en 2 litros de agua,
edulcorado para mejorar su sabor, aumenta significativamente la
concentración urinaria de citratos. En casos difíciles también debe administrarse ortofosfato neutro, aunque la tolerancia es mala.
El alopurinol es eficaz en pacientes con cálculos de ácido úrico; es
un inhibidor de la xantina oxidasa que reduce eficazmente la producción de ácido úrico y de 2,8-dihidroxiadenina y puede ayudar a controlar la recurrencia de ambos tipos de cálculos. También resulta eficaz
la alcalinización de la orina con bicarbonato sódico o citrato sódico. El
pH urinario ha de ser, como mínimo, de 6,5 y puede ser controlado en
casa por los familiares.
Si se mantiene un pH urinario alto también puede prevenirse la
recurrencia de los cálculos de cistina. La cistina es mucho más so-
Capítulo 541 Litiasis urinaria & e541-5
luble cuando el pH urinario es superior a 7,5. Por tanto, la alcalinización de la orina con bicarbonato sódico o citrato sódico resulta eficaz. Otra medicación importante es la D-penicilamina, un
quelante que se une a la cisteína o a la homocisteína y aumenta la
solubilidad del producto. Aunque mal tolerada por muchos pacientes, se ha descrito su eficacia en la disolución de los cálculos de
cistina y en la prevención de las recurrencias cuando fracasan la
hidratación y la alcalinización urinaria. La N-acetilcisteína presenta
poca toxicidad y puede ser eficaz para controlar la cistinuria, pero
se carece de experiencia a largo plazo con este fármaco.
El tratamiento de la ATR de tipo 1 exige la corrección de la
acidosis metabólica y la reposición de las pérdidas de potasio y
sodio. Es necesario el tratamiento con citrato sódico y/o citrato
potásico. Cuando se corrige la acidosis metabólica, la excreción
urinaria de citrato vuelve a ser normal.
El tratamiento de la hiperoxaluria primaria requiere el trasplante
hepático, puesto que las enzimas deficitarias son hepáticas. Idealmente,
debe llevarse a cabo antes de que se produzca insuficiencia renal. En los
casos más graves también es necesario el trasplante renal.
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