El Odio En La Transferencia Y En El Lazo Social: El Odio Una De

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"El Odio En La Transferencia Y En El Lazo Social: El Odio Una De Las
Vías De Realización Del Ser"
(*) Grupo De Trabajo Inscripto En Convergencia: “el Odio En La Transferencia Y En El Lazo Social” . V Congreso
Internacional De Convergencia. “el Acto Psicoanalítico: Sus Incidencias Clínicas, Políticas Y Sociales” 22,23 Y 24 De Junio
2012 - Porto Alegre – Brasil.
Liliana García Maese
El recorriendo por diferentes textos, me ayudaron a pensar algunas hipótesis posibles de
cómo situar el odio en el tema que nos convoca como grupo de trabajo, y desde aquí leer los
efectos en la transferencia que como discurso, se inscribe en el lazo social.
Siguiendo la pluma de Sigmund Freud y su espíritu de investigación, algunos de sus textos me
orientaron en el tema.
En las “Pulsiones y sus destinos” Sigmund Freud. Pulsiones y destinos de pulsión (1915), En:
Obras completas. Barcelona. Amorrortu. 1979. Tomo XIV. pág. 105-134. Amar y odiar, se
contraponen a la indiferencia, siendo esta la precursora del odio. El odio entra en juego
cuando aparece el objeto y están relacionados con placer - displacer, enlazados al
narcisismo.
Continuando el recorrido freudiano, sigue la dicotomía amor- odio.
En “Mas allá del Principio del placer”, el planteo pasa, en relación a la libido objetal por:
amor – ternura \ odio – agresión.
En “El yo y el Ello” Sigmund Freud. El yo y el ello (1923), En: Obras completas. Barcelona.
Amorrortu. 1979. Tomo XIX. pág. 1-66., presenta amor- eros .vida y odio thánatos –muerte. En
la pulsión de muerte, al instinto destructivo, el odio le muestra su camino.
En Sigmund Freud insiste el concepto de ambivalencia, en la constitución de la subjetividad.
Siguiendo esta línea, insiste: odio-agresión –muerte, como destrucción del objeto en tanto
genere displacer. La conducta de los hombres revela una disposición al odio y a la
agresividad, manifestaciones del sujeto en donde la relación especular con el semejante,
genera la agresividad que llega hasta estados de herejías desde lo individual, como torturas,
muertes; hasta manifestaciones de masa como efectos de discriminación, enajenación entre
otros.
Algo se va definiendo y es que el amor está más del lado de la demanda, por ello es dar lo
que no se tiene, dar la falta; mientras que el odio, esta más por el lado del objeto, más
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específicamente de la destrucción del objeto. Esta necesidad de destrucción es la que crea el
objeto y lo eterniza.
Esto lo articulo a la propuesta de Jacques Lacan, en relación a las vías de constitución del ser
y su relación con el objeto.
Partiendo de Amor – Odio e Ignorancia como vías de realización del Ser, tal como lo plantea
Jacques Lacan a partir del primer seminario y lo retoma en otros; es una línea de trabajo para
seguir pensando el odio en la presentación de los acontecimientos que muestra el mal-estar
en la cultura. También la presentación de quien consulta, como algo inherente a su
subjetividad más específicamente a su posición fantasmática en relación al objeto, es decir,
como se pone en juego el Ser en lo particular, como en el lazo social.
Plantea que la dimensión imaginaria del amor como el odio, esta enmarcada por la relación
simbólica. Dice: “...el odio no se satisface con la desaparición del adversario. Si el amor
aspira al desarrollo del ser del otro, el odio aspira a lo contrario: a su envilecimiento, su
pérdida, su desviación, su delirio, su negación total su subversión. En este sentido el odio
como el amor, es una carrera sin fin” Jacques Lacan. Los escritos técnicos de Freud.
Seminario I (1953-1954). Barcelona: Paidós; 1981. Clase 22 (7-7-1954).
También sitúa, en el mismo texto, que “somos una civilización del odio, que puede
escucharse en el discurso cotidiano, donde el odio encuentra allí los objetos cotidianos con
los que nutrirse. Y designa al amor y el odio como las vías de realización del ser” Ibídem..
Cuando presenta: “Amor: en la juntura entre lo simbólico y lo imaginario”, como búsqueda de
sentido? En la medida que el sujeto por la vía del amor, en su vertiente imaginaria, intenta
darle un sentido a la vida….Luego dice; “ Odio: en la juntura entre lo imaginario y lo real”, lugar
del goce del Otro, de ese goce inexistente? Porque en el odio el sujeto se siente gozado por
ese Otro que lo reconoce o desconoce, acepta o rechaza. ¿Estos afectos no son los que el
sujeto ubica en su posición fantasmática y que tanto odio le genera?
Y ¿la ignorancia?” En la juntura entre lo real y lo simbólico”, lugar del síntoma? del enigma.
Relacionada al saber, más específicamente al no-saber sobre su padecer, no-saber de ese
Real en juego.
Por el lado del analista, en su práctica, se aloja en la docta ignorancia, en tanto lo que debe
saber, es ignorar lo que sabe, porque el saber se encuentra en la letra del analizante.
Entonces, el analista ocupará en la transferencia el lugar de Sujeto supuesto saber y si se le
supone ese saber se lo ama. En cambio si se de- supone un saber aparece el odio, todo esto
en el recorrido de un análisis. Es la ignorancia la que no se perdona.
El amor apunta a la realización del ser, el odio a su destrucción y la ignorancia a un no-saber.
Posición narcisista en la que el ser hace su presentación. ¿Estamos en la misma serie
freudiana: amor- odio – indiferencia?
Ignorancia e indiferencia, son términos diferentes pero ambas funcionan como precursoras del
odio.
Desde aquí, en el recorrido de un análisis, en sus vueltas, sostenido en la transferencia, es lo
que nos permite interpretar ese lenguaje, donde se transita por el camino contrario, es decir,
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del Ser al Des-Ser. Para pasar al acto, el trabajo a realizar, es disolver esta ambivalencia de
amor -odio; se deberá disolver para generar el vacío, que deja fuera al deseo del analista de
estos afectos.
Sabemos que no es sin consecuencias, trabajar los bordes del narcisismo. Pero esto se
debate en transferencia, que es lo que nos permite interpretar ese lenguaje de amor-odio.
Desde el amor de transferencia, como una de las intervenciones en el recorrido de un
análisis; al odio jugado en el objeto de su fantasma, en el intento de destrucción, equivoca la
lógica y se juega con la presencia del analista.
Una analizante en su primera entrevista dice: “Tengo mucho odio, tengo la sangre
envenenada con la actitud de mi padre después de la muerte de mi madre….”, quien
rápidamente arma otra relación de pareja. La que ella lee que la pérdida de su mujer le es
indiferente, al igual que su padecimiento. Al año de esta pérdida, duelo no tramitado, le
diagnostican un Hopkins… en el transcurrir del análisis el odio aparece en la transferencia en
una actualización de honorarios por finalización de la cobertura de la Obra Social... Dice: “Me
da mucho odio que esto sea tan elitista...” su actividad es Trabajadora Social. No puede pagar
por la perdida del primer objeto de amor, de esto no quiere saber, la ambivalencia amor - odio
se desplaza en transferencia, a otros objetos pulsionales en la construcción de de su posición
fantasmática, al punto de querer interrumpir el tratamiento. Pasando por distintos tiempos en
el trabajo del análisis, viene a la sesión con la noticia que los estudios le dieron que “había
cambiado la formula de la sangre”. Tiempo en el que comienza a habilitarse en el deseo de
ser madre.
Que el analizante se extravíe, esta dentro de las reglas del juego, no así el analista, cuya
neutralidad es no participar de esas pasiones. El analista es quien deberá maniobrar en la
dirección de la cura, de manera tal de no poner en escena su Ser, sino su vacío, su
falta-en-Ser, es decir, no quedar en el lugar del yo ideal que convoca al objeto, por lo tanto a
su destrucción
NOTAS
(1) Sigmund Freud. Pulsiones y destinos de pulsión (1915), En: Obras completas. Barcelona.
Amorrortu. 1979. Tomo XIV. pág. 105-134.
(2) Sigmund Freud. El yo y el ello (1923), En: Obras completas. Barcelona. Amorrortu. 1979.
Tomo XIX. pág. 1-66.
(3) Jacques Lacan. Los escritos técnicos de Freud. Seminario I (1953-1954). Barcelona:
Paidós; 1981. Clase 22 (7-7-1954)
(4) Ibídem.
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