RFXUERDO A COLON, EN EL PRÓXliMO ANIVERSARIO DE SU

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PRECIOS DE SUSCRICION.
A Ñ O XXIV. — N Ú M . XXVIIL
TRISIUSTKE.
Mndrld. . .
Provincias.
Extranjero.
35 pcseliis.
40
kl.
50
iJ.
18 pt-selíis
21
id.
¡r>
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10 ¡)e,st-t.as.
11
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14
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ADMINISTRACIÓN :
CARRETAS,
12,
PRINCIPAL.
Madrid, 30 de Julio de 1880.
SUMARIO- — T E X T O . — Crónica general, por D, Jostí Fernandez E r e m o n . ^ Nuestros grabados,
por D. Miiniiel Bosch. — Aniversario de la salida de Colon del puerto de Palos, por Ü. Cesáreo
Fernandez Duro. — La Defensa del Morro, por .1). Ramón Auñon y \^illLilon. — Costumbres del
siglo Xvn (conclusión), por D. Julio i S I o n r e a l . ^ Poesías : A * " *, por D. Carlos Coello ; [ F.l
centro de las almiis no es la Tierra !, por D. Roberto Espinosa. — Los Terremotos de Manila,
por D. J. de Torres y Ciarcla. —F.stadística demográfico-sanitaria. — Libros presentados á esta
Redacción por autores ó editores, por M. B. —Anuncios.
GRABADOS, — La Rábida : Celda, de fray Juan ,Pcrez de Marchcna, — Retrato del Excrao, Sr, Mar-
P R E C I O S HK S U S C R I C I O K , T A G A D l í R O S KN ORO.
SEíIESTEE.
7 pesos fuerlfs.
K
id.
id.
Kn los dt'mns E.siados de Amíricíi fij:;ii el prccio los Sros. Agentes
C.ahn y Puerto-Rico.
Filipinas
Mí-jico y Riij do la P];Ltii,,
12 pesos fuertes.
15
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15
id.
qués de Toca, presidente que fué de la Real Academia de Medicina ; -|- en Madrid, el 6 del actual.
— Recreos campestres : Kl nuevo juego del ¡nwn ieimis. — Glasgow ¡ Escocia) : Acto de botar al
agua el yacht Livadia. — ]\Iilan : L a sala del Tribunal de Justicia durante la vista del proceso
contra Boel.—Facsímile de dos dibujos atribuidos á Colon.•—Pontevedra : Antiguo castillo feudal
de M o s , perteneciente al E.Ncmo. Sr. Marqués de la Vega de Armijo.—Sepulcro del cardenal Lastra , en la catedral de Sevilla. — París ; La fiesta nacional del 14 de Julio, (Dibujos del natura!,
por nuestro artista í'ellicer,)—Bandera que llcxaban las carabelas de Colon en su primer viaje al
Nuevo M u n d o . — Estandarte de Castilla, plantado por Colon en la isla Esiiañola.
RFXUERDO A COLON, EN EL PRÓXliMO ANIVERSARIO DE SU SALIDA DE PÁLQS.
L A R Á B I D A . — C E L D A DE KKAY JUAN' L'ERLIZ DE MARCHENA, DONDE COLON DIO A CONOCER LAS TEOJÍÍAS QUE PHODUJERON EL DHSCUIJRIMU'INTO DEL NUEVO MUNDO^...
..,..
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(MCDLXXXVI).
[Dibujo (kl natura!, por D. Anlonio A. Morgadu.)
LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMKlíICANÁ.
50
CRÓNICA
GENERAL
S3^ IÉXTRAS CU Es]Xiñ;i se halin pai\iliz.-ida ¡:i poí líticíi, como si tocio el pais durmiese en el
; venino, y no da señal de vida sino en los Coii' scjos de k Granja y en alf^una variaeion del
personal; mientras los belgas se divierten
celebrando su independencia, y los radicales
franceses se oriranizan para las primeras elecciones, los hombres de Estado se complacen en dis-
de peto y sus elegantes vestidos; son un delicioso ingerto
de señorita y labradora.
La .\cademia poética A'rt¿ penal, que conserva la antigua y galante tradición de que uno de los premios más
iionrosos de sus certámenes sea el de conceder á un poeta laureado la bom-a de elegir la reina de los Juegos florales, ha dado esa facultad al Sr. Pizcueta, el cual lia designado como reina de la fiesta literaria á la Sra. Baronesa de
Cortes.
Discreta y justísima elección.
N." XXVIII
cha leña ; porque la madera se convierte pronto en cenizas,
y los árboles tardan muchos años en crecer. Lo que ahora
conviene.es facilitar, como propone el mismo autor, el uso
de los combustibles de la industria moderna, para que esos
árboles no se conviertan en carbón.
El mundo está suspenso : cavilan los sabios y los.médicos, se alarman los fondistas, los pobres indagan noticias
con avidez, y los avaros se frotan las manos con placer.
Veinticinco dias hace que vive sin comer en Nueva-York
!J iiíli'IÜÍ ifiiiiiilii i'iiP lili ür'^uÜífflkü;
¿ Se hallan coníornies; las |5otenc'¡as cu \.i ucciun qut^
v a n ;i e j e r c e r c o n ÍÍU« e>:t:iiLidi-iis en his aííiKis d e 'J'urt|ii¡a ?
; IT:i lle;¡i;iilo y;i el iiislíiiiLe SLiprenii> d e l:i d e s a p a r i c i ó n
d e a q u e l Ksl-ado e n el c o n t i n e n t e e u r o p e o ?
N o es posible dudar, á nuestro entender, acerca de la
conformidad de propósitos, si en efecto llegan á enviar sus
buques á las costas de Turquía, pues esta manifestación, á
que se trata de dar un carácter iniponenle, resultaría ridicula s i n o tuviese más alcance que un pasco marítimo y
un proyecto de pacilica intimidación.
La novedad de ese acto marítimo colectivo, en que seis
grandes potencias envían sus escuadras para apuntar con
SUS cañones al palacio del Sidlan , que se resiste á ceder
sin guerra una parte de su esquilmado territorio, hace sospechar, parece indicar que se prepara uno de esos golpes
de Estado internacionales que dejan honda huella en las
historias.
Lo menos que puede haberse ¡M-evisto al disponer tan
singular expedición es la e\'cntualidad de que el Gobierno
turco se resista pasivamente á sancionar la cesión de territorio. ¿Podrán retirarse las escuadras sin conseguir su objeto ? i Se resij^nará ninguno de los Gobiernos que intervienen en esc asunto á ser neutral espectador, mientras los
buques que van en su compañía, izando otras banderas,
rompan las hostilidades? Kl sentido común se resiste á
creer que el programa no esté bien pre\'islo y detallado,
en el caso, aun no'bien claro, de que eso aparato de fuei^zas combinadas se efectúe.
Si esa escuadra aparece en los mares de Grecia, lo n;itural es que este Gobicino, apoyado poi^ aquella llicrza
moral v material,,se decida á atacar, ya voluntaria, ya forzosamente , movido por un impulso popular irresistible. T^a
presencia de la escuadra europea en aquellas aguas parece
destinada á producir una explosión, porque no es natural
que desa])rüveche el ])ueblo griego una ocasión tan favorabie.
Presentimos hechos gravísimos é inesperailos, que no podemos calcular, aunque deben estar-acordados en los consejos europeos, donde es indudable que se guardan grandísimas reservas.
Leyendo los últimos telegramas e.Ntranjo'os, hemos dado
gracias á Dios de no ser montenegrinos. En aquel pequeño Estado sólo la muerte salva á los ancianos de la quinta.
Un decreto del príncipe Kicolas ordena tomar las armas á
todos los liombres desde ló á 66 años, con lo cual se darán
muchos casos de entrar á la vez en quintas los nietos y el
abuelo. N o conocemos la letra del decreto, pero seguramente no se usará la palabra mozos al hacer el llamamiento para el servicio m¡lilai\ Si los montenegrinos sufren en
la guerra algún gran descalabro, no sabemos á qué edades
acudirá el Gobierno de aquel pais para cubrir esas vacantes, como no recurra á los niños de la inclusa y á las madres de familia.
Cuando un hombre fallezca, en -vez de una ic de definición, se le extenderá una certificación de exento del servicio.
La emperatriz Eugeni;i,-coittüiúa su tristísimo \ia¡e, visitando sepulcros á traveá de los^'Hiares ; la familia imperial
se ha convcrtidí) ]xira ellji en una familia de sombras , y los
palacios, en panteones. En^sn dol/rosa })ercgrinaeion deja
atrás las tumbas des¡ertas\V camfna hacia las tumbas ocupadas : el Cabo de Buena Esperanza, Santa Elena, Erancia, Inglaterra, Esjxiña ; en todas pai^tcs epitafios de familia.
Oyendo á los viajeros recién llegados de \'alcncia, hace
años que no se celebraban ferias tan animadas v hi-illant.es :
la magnífica cosecha de este año, compensando las pérdidas de los anteriores, ha esparcido la alegría _\' el desaliogo
en aquel bello pais. Tres cosas llaman l;i atención : el hijo
y la belleza de las mujeres, la abundaiicia de ¡¡octas v í a
Exposición de máquinas elevadoras.
El agua, ([ue es-la sangre de los campos, corre ó se estanca á mavor ó menor |)rofundidad, mientras las sedientas raíces de las plantas se agostan en la seca superficie de
3a tierra el año cu que no llueve : terrenos feracísimos arruinan al labrador por falta de riego, mientras debajo de
ellas.se desperdicia una gran riqueza : las máquinas elevadoras de agua son una necesidad imperiosa en la generalidad de nuestras comarcas, y las expuestas en Valencia
acusan, ajuicio de los inteligentes, un gran progreso, o n s truyéndose excelentes en España.
El Sr. Arzobispo de Valencia, que visitó la Exposición,
hablando con los ingenieros constructores de aquellos a|)aratos, obtuvo una acogida tan i'espetuosa cc;mo entusiasta :
creían habérselas con un teólogo eminente, y encontraron
•en el Sr. Monescillo un compañero perfectamente enterado de los adelantos de la Física : no sabían que el prelado
'de Valencia es uno de nuestros más ilustres matemáticos.
Un viajero nos hablaba entusiasmado de las valencianas.
— ¿ Y las flores? — le |!reguutábanios—;cómo no nos
ídice V. nada de ellas viniendo de Valencia ?
-—Son hermosas ; pero valen niuclio más tas muchachas
a'ibereñas, con sus agujas y rizos en el pelo, sus [íañuelos
; Cómo rcvsistn- ;i !:i Icntaciou ele ot:upariios de los yV/zcTOá aieutof />i?/!¡i/iTi-fí, por lí. ,AiiLoiiio Triieba , siendo el
autor del libro tan tiiino^o . y lodo k> que escribe laii notable? Pai'a no contradecirnos, y hacer una e.\;ceiicion, que,
tratándose de ciertas reputaciones sólidas y antiguas, tendría justificación cumplida sin embargo, nos guardaremos
muy bien de abrir el libro, que reservamos para deleite de
otros dias, permitiéndonos únicamente cortar las hojas
correspondientes al prólogo del libro.
Quéjase allí el Sr. Trucha de la vulgar y errónea creencia de que escribii- cuentos populares es ocupación poco
seria y como inqii-opia de personas formales, pues en más
de una polémica le han echado en cara como un defecto
lo que le ha dado precisamente su importancia y carácter
literarios. Tiene razón el Sr. Trucha : nosotros conocemos
lamhícn otra persona a quien hace algunos años indicaba
un amigo en un centro oficial para una posición administrativa y política, y que fué inmediatamente rechazado
porque á un individuo allí preséntese le ociu'rió decir con
aire desdeñoso:-—Es un señor i}ue csci^ibe cuentos.—Acaso hnbici-a obtenido un buen destino si no hubiera hecho
nada. V si esto se decia de un modesto cuentista, ¿qué
castigo merece el Sr. 'frueba, que ba escrito nueve toiiios
de cuentos á cual más interesante ? t^ondenarle al papel
eterno de payaso de campesinos y niñeras.
LI Doctor es un hombre grueso, y todos los dias su peso
d i s m i n u y e : los liombre.s g r u e s o s t i e n e n s o b r e los delgados
la v e n t a j a d e po.^cer u n a caja d e ahorro.s en su c u e r p o para
r e s i s t i r el h a m b r e p o r m á s t i e m p o . H a y h o m b r o q u e tiene
en sí sustancias con (jue alimentar á una familia numerosa.
Pero
¡ 25 dias !
Hasta ahora sólo hablan permanecido á dieta tanto tiempo algunos santos de pueblo, cuyo romance se escribía inmediatamente.
La propensión á lo maravilloso es muy humana :'cuando
concluyen los magos, aparecen las brujas : detras de las
brujas vienen los doctores.
Silo que hace el Dr. Taiincr se atreviera á hacerlo una
infeliz monja, se pedirían comisiones de sabios que acudiesen á descubrir la superchería, Pero como se trata de un
doctor norte-americano, el telégrafo sub-marino da parte
diario de la salud de aquel hombre excepcional y se inclinan muchas gentes á creer cu el nuevo descubrimiento
prodigioso.
Y la verdad es que nos alegraríamos bastante deque
pudiera ser verdad ; el acto de comer, que es-hoy una necesidad, sería un vicio, y sólo comerían las gentes el dia
de su santo.
¡ Que día tan feliz ! El español dejaría de ser una iiiaquinilla de guerra que se carga con garbanztts.
En realidad no esperábanos otj-os cuentos suyos. Hubo
un tiempo en que la prensa madrileña se ocupaba casi todos los dias de su nombre y Í^Q. disputaban los pei-iódicos
E n t r e las fiestas que se celebrarán pronto en Pontcve-'
su firni:i. Un dia dejó de concurrir á la mesa del Suizo; la
dra, llamará la atención seguramente un certamen musinostalgia vascongada le había hecho tomar el tren del Norcal .eii que se adjudicará un premio al mejor tocador de
te. ¿ Volverá Trueba á Madrid ? Ama mucho las montañas
gaita. N o hay profesión, por humilde que parezca, que no
de las J'rovincias para que tengamos esperanzas de verle,
tenga grandes profesores : la gaita es tal vez el más dulce
como no sea con la cartcia de viaje; le atrae la lejana somde los •instrumentos campesinos : triste y alegre á la vez,,
bra de sus liaxas, robles, castaños.}' nogales.
•parece qtte sé i'ie y-que se queja':'
Un dia nos dio un susto. Leímos en I..\ lLUS'ní.\cio.v un
Hubo hace muchos años un gaitero famoso. ÍAiando
artículo en que discurría acerca de la etimología de MaColas tocaba la muñeira á orillas del Miño, se cuenta que
drid. Kl poeta se había hecho un sabio. Por lórtima, el lilos peces bailaban á compás; cuando se extraía del rio ei
bro cerrado que tenemos á la vista nos aTiuncia que el sacuerpo de algún infeliz suicida, llamaban al gaitero, y si al
bio vuelve á ser poeta.
sonido de su gaita no movía aquél las piernas y ios brazos,
seguramente estaba ahogado.
Era un dia de fiesta; la hija del señor del pueblo paseaba
Kl nuevo tratado de propiedad intelectual con Francia é
por la plaza, y no pudiendo contenerse al oír los alegres
Italia ha sido recibido por nuestro amigo J). Hilario con
sones de la música de Cholas, entró en el corro del baile
verdadero desconsuelo.
con los mozos ; el padre, que lo presenciaba desde un bal— Figúrese V. — nos decia—^que yo tomaba mís itieas
cón en compañía de un hermano suyo, canónigo, bajó á hi
del francés : esa ley me ha decapitado.
plaza para reñirla ; pero sus pies, arrastrados por el picaro
En París estaba, en efecto, el gas(')metro i{ue rnvialia el
compás de aquella danza, siguieron el ejemplo de los de
lliiido á cielitos escritores; cerrado el contado]-, es indudasu hija.
ble que se apagarán algunas luces.
El señor del pueblo, recordando al poco rato que su
La suerte de I). Hilarlo nos contrista ; desde que recibió
hermano el canónigo le estaba contemplando, volvió la
la noticia, ya no sabe (¡ué hacer de su cabeza.
vista hacia su casa, muy avei^gonzado.
— Sólo confio en el Dr. Tanner — exclamaba el infeliz.
Pe 1-0 el respetable canónigo estaba bailando sólo en el
balcón.
El Boletín de la Asociación ilc Aficionados a la Caza y l^esea,
de Cataluña, ha publicado un elegante número extraordinario, que es la crónica de la fiesta de la clausura de la
caza, celebrada en Barcelona el 15 de ¡''obrero; relación
del banquete, conferencia cinegética-legal que se efectuó
entonces, y cuanto tuvo referencia con aquel acto importante con que se solemnizó la observajicia de ¡a nue\a v
vigente ley de (^aza.
Cuando se celebró la fiesta ({ue el pei"i<idico desci'ibe, faltaba la redacción del reglamento que debia coin|)letar y
hacer prácticas las prescripciones de la ley : el reglamento
está ya redactado y sometido al examen del Consejo de
Estado. Por cierto que la Comisión de cazadores no ha estado conforme en la inteligencia de todos los artículos,}'
se dice que el Sr. Barón de C'órtes ha presentado un voto
particular, sosteniendo que los derechos eoiiccdidos por la
lev al })ropietario, de cazar en sus tiei-ras, no es un pri\dlegto pei"sonal, como la mayoi"ía de la Comisión entieniie,
sino un derecho unido al de propiedad, y Irasmisible.
Acaso daríamos nuestra opinión ; pero no nos ali-evcLnos,
por no crearnos enemigos temibles, (^uc todos tienen escopeta.
El Ayuntamiento ha decidido plantar algunos millares
de árboles en las cercanías de Madrid : nada más necesario :
nada más pintoresco : nuestros alrededores están desnudos
}• van á vestirlos : esta villa cotorrona \'a á ceñirse un cha!
verde como el que usaba en sus mocedades, que fueron las
mocedades del Cid. Los niños que hoy juegan al corro p<idrán algún dia darse citas en el bosque.
¡El bosque! ¡ Q u é novedad y qué encanto campestre
tiene esa palabra para los madrileños ! Las sombras ilustres
de los osos |)rimeros están pidioulo con urgencia un madroñal.
íbamos á felicitar al Sr. Alcalde, y comprendemos que á
t|u¡en se debe felicitar es á la villa, por este salto atrás,
que va á unir su presente y su pasado , la civilizaciotí con
el estado piamitÍ\-o.
La verdad es que, coma dice el ilustre pensador D. .Meliton ¡Martin en su uoUibilísimo libro líl Trabajo en. España, la falta de ai-bolado está en ^Madrid justificada por la
necesidad de haber atendido con SILS antiguos bosques á
las necesidades de W\A gran ))oblacÍon, que consiunia mu-
Todos habi-án visto en el Prado un pequeño circo, en el
cual, sobre un raíl circular, gira una rueda de velocípedos,
sujetos unos á otros, formando un columpio que da vueltas, movido con los pies por el público. liahiéndosc quejado un amigo nuestro de que su hijo estaba delicado hasta
el punto de doblársele las piernas al andar, le aconsejábamos (|ue le llevase á hacer ejercicio en el columpio.
— Créanos V., amigo; allí se le desai-rollarán las picrniis
al momento.
,
— i Cómo ? —respondió asustado.— ¿ Usted })retendeqne
mi hijo vaya en zancos? Si sólo tíene piernas.
—i De véi^as
'i
— Esa es su desgracia : cuando le visto , sólo le compro
sombrero y pantalón.
El cementerio del Este y los depósitos de cadáveres,
cuya urgencia es tanta en Madrid, como hemos dicho yu,
quedan aplazados para Octubre, ¡lorque la Comisión del
Ayuntamiento á quien corresponde se baila ausente.
Los madrileños debían seguir su ejemplo, muriéndose ;
en p]-ovÍncias.
Porque debe ser algo mo]iótono estar de cuerp;i presente hasta que regresen los señores concejales.
Nada más conveniente, nada más legítimo que los baños de mar en estos dias.
Pero es lambien absurdo que no siendo Madrid puerto
de mar, tenga á su Ayuntamiento bajo el agua.
Tantos hay en los puertos, que los marineros no pueden
ir de pesca sin sacar en la red un concejal.
Las Sras. de X SOLÍ siete, contando la criada : todas estaban en la casa de baños, y no pude menos de decirlas:
— Pero les costará á VV. esto un dínei^al.
— N o , señor, respondió la más habladora : nos metemos todas en un baño.
Otra lo enmendó diciendo :
— Tenemos tanto miedo al agua, (jue no nos atrevemos
á enti^ar solas.
- P u e s yo no estoy tranquilo.
— I 'l'eme V. (¡ue nos ahoguemos í
— Temo que se ahogue la de abajo.
JOSÉ FJ£1ÍXA,\DEZ BRE.MÜN.
LA n-USTRAOIOX ESPAÑOLA Y AMERIOAÍsA.
N.» XXVIII
NUESTROS GRABALJOS.
busca un espacio de terreno lo más llano posible, y bien con veso
desleído en a g u a , ó con otra m a t e r i a , se trazan los cauíjios en ia
forma (.|Ue determina el diseño adjunto ;
l'ÁLOS Dlí MOGljl-:!( ,
Linca ily ba.sc.
i:L'klT- litl !'. Marctu'na en d COÍIVÜHIO de l:i liAbiilrL,
Cumu, s;ilien miustros lectores, l;i Sociadud Colombiiht Omibuiise, |i:itrLólio;i asorincion, de la que en ocasiones anteriores liemos tenido el g'iisto de ocupiírnos con el eiiijrio míe ni(;i'ece, \:i ;'L
celebrar el di;i 3 de Agosto |iráxinin el CCCI-X A X I i i aniversitriii de la salidíi de Colon con PUS tres eSlebrcs carabclaí;, puní el
descubiimienti) que inmorL;ili/;(i su nmidjre.
Merced ;í la atención de los señores que componen ia diiína
S
\ 1
1
K
1
tantes de L A ! L U S T K A C I Ü . \ ' K S I ' A Ñ Ü I . A . »
Con ser tan humilde la celda del l'adre guardián de la Rábida, apardcenOE como magnilico monucnento, porque en aquel
sencillo recinto echó el gran Alndranle los primeros cimientos
de su giganteícii obra , llevando al ánimo de l'"r. Juan Pérez de
iVIarchena y del médico (jarci-i''ernandez la convicción de que
del otro lado de los mares existían territorios desconocidos. K'ecibió Colon unas letras del buen l'adre en que le recomendaba al
confesor de la Reina Católica ; proijorcionole su propia ínula para que partiese á Córdoba, y guardó .1 SLI lado ai id ño I). Diego,
mientras Colon evacuaba sus diligencias en ia corte. Conocitlu es
de todo el mundo la historia de los sinsabores y decepciones que
sufrió e! insigne genoves , y cómo, desanimado y triste , volvió á
la Rábida, donde otra vez el guardián y el médico, ayudados |)or
Martin Alonso Pinzón, reanimaron su ilecaido es|)¡ritn, Íncit:indule á partir de nuevo con cartas de i^'larchena para bi Soberaii;!,
quien por inspiración del cielo tomo bajo su e.\celso amparo al
navegante, ai mismo tiempo que con la concpdsta de Cranad.i
queciabíi Espaüa libre del yugo que durante siete siglos pes >. sobre ella.
Muestres suscritores en ambos mundos nos agradecerán sin
duda que les demos á conocer, por medio del grabado, la celda
del entusiasta y sabio guardián de la Rábida.
. EXCMO. HU. MARQUKS DE TOCA,
[iresidcnle qut; fué de la Real Aciienna IIL AU'diciíii.
Puede decirse, sin temor de repetir una vulgaridad, ipie el
Excmo- Sr. Marqués de Toca , cuyo retrato public.unos en la página 53 del ¡iresente número, fué una lumbrera de la ciencia de
curar, como lo atestiguan la multitud de procedimientos 3^ teorías que inventó.ó reformó durante su larg.i y brillante carrcríi
profesional, en número suficiente para poilcr llenar con sn eiiumeration algunas columnas de nuestro periódico.
Don Mek-íior Sánchez de Toca nació en \'erg;ua el 5 de L u c ro de 1804. Estudió con singular aprovechamiento y excelentes
notas la carrera de Meiiicina en el Colegio de San Carlos de esta
corte, obteniendo la licenciatura en 1833, y el grado de doctor en
el siguiente año. En iMayo de 1837, y á consecuencia de o¡)osiciones celebradas, fué nombrado catedrático supernumenirio en propiedad del citado Colegio, con el cargo de Duectoranatómico del
mismo. En 184O publicó una notable Memoi'i.i sobre, el plan de ,-sttidios, li oyf^aitizdchny elpn'son.i!di' lis eseml.is mediáis extranjeras, con aplicaciones á hi A'acinml de San Carlos, en la que resumió importantes j sensatas observaciones, y en Setiembre de
1845 se le conTió la cátedra de .Anatomía quirúrgica, operaciones
y vendajes.
Ai ocurrir el odioso atentado del cura .Merino contra la reina
D." Isabel II , en 1*550, fué llamado á asistirla, á propuesta liel
Consejo dé Ministros y con beneplácito de los inédicos de cimara, con quienes celebraba junta dos veces al dia , basta que se
declaró á S. M. fuera de peligro. La c.itegoría ile c.Ue.lv.iLico de
tJrmino le futí conferida en Lebrero de 1SÜ2.
F.ra el Sr, Marqués de Toca ndembro de las Sociedades médicas de Lisboa, de la .Academia de Medicina de Méjico, de la de
Ciencias naturales de iVladrid, fundador y director |)crpétuo de
la de Emulación de las Ciencias médicas, del Inslitulo médico
Lspafiol, y corresponsal de todas las Acadeadas médicas de iíspaña y de algunas del e.^tranicro. E s t i b a condecorado con las
Drdenes españolas de Carlos M i é Isabel la Católica, y con la
de oficia! de la Legión de Honor, que le fué concedida cu 1864
por el Ivmperador de los franceses.
Durante los largos años que d e s e m p e l ó L\ cátedra de Medii-Ína operatoria y la clínica anexa á la misma Cn el colegio de San
Carlos, el Sr, Sánchez de Toca practicó con destre^ia y h-diilídad
sinna las más dif.ciies y arriesgadas operaciones (|nir,'ii-gica;í,
cafii siempre coronadas por el éxito. Enseñó métodos nuevos, reformó aparatos, demostró paralelos y analogías entre diversos
padecimientos , perfecciono la descripción anatóndcíi de algunas
partes esenciales del cuerpo humano , y consagr.i, en lin, su honrada vida ai adeiantamienl.i de la ciencia y al bie 1 de la lunnaniiiad.
• i'ji ciinpli idenlo de la última voluntad del ilustre finado, sU
cadáver ha sido conducido á la ciudad que le vio nacer. Muchos
de sus amigos acompañaron el f'inebre convoy.
UíiCUEOS CAMl'líSTIiES : i:i. N U i.:\ü JUEGO DEl. <iLAWN TICNNÍS.»
Conocida es la Í:upoit;uuia que en I nglaterra se da á la educación fisic.i, á cuyo efecto los juegos destinados al recreo de l.i
juvenuid revisten casi sieaipre el carácter de ejercicios gimnástil'os. "Llenen adcaias los juegos corporales ingleses otra circnn.síaiicia particular, cual es la d e q u e , inventados para uso d é l a
.¡luentiid, pasan á ser del dominio de las personas más serias, y
iiiégü á ser entreteni-niento favorito de la más encnndjrada aristocracia de Et.ropa. Así sucedió con el crkkcl, y así empie/a ya d
siiredi^r con el luían /.•ituis, ilel cual hace |JOCOS di is se lian jugado en e! Real sitio de la Ciranja reñidas partidas , en las que no
se lian desdeñado de tomar parte graves diplomáticos 3' encumbr.idos persini.-ijes.
-Noesi pues, ocioso dar acpií algunas explicaciones de este
juego, lia nado ;i general¡/-arse en España, conio lo e^tá ya en
Ingiaterray b'rancia. Para hacer una partida de laic;/ /j/iiiis se
düN-iiite la vi^la dfl procviu ceiUra WYA.
Dc^de que dio principio cn Milán la \'ista del proceso intentado pur 1), Cáilo'; (.le Rorboii y de l'i^le contra su ex-ayudante de
campo 1). (."árlov (íonzalez Hoet , el ]H'il"dieo ha seguido con verdadera curiosidad el curso de ias declaraciones de los testigos é
inlrincado.s debates de la acusación y la defensa.
1 oda ia prensa enroi)ea ha sostenido y sostiene acaloradas |)0L'ndcas sobre este riddoso ]iroceso , y \\\i discusiones han recrudecido desde que se conoció el \'eredicto del Jurado de Milán,
según el cual , ei abogado González líoet no es culpable del fiur;!CG1' eomcnianos soLre los
1
-oioj.ua^
]ia , V |>í>r l a u t o , al dar cabida al segundo grabado de la Jiág. 53,
ic lia
ítado La/1 desdichado asunto,
ia aleneion
liemo!- de liiiiilanioii , á tucr dt; eipanoles, á lamentar que en él
e^ti mezclado un pcrsonaie de noble estirpe.
mcmonií. ciei ¡nsigfiic n a v e g a n t e , dedicLiTidoltí, iidt:in;ibi ÍICI e r u d i tu t r a b a j o d e l S r . F e r n a n d e z D u r o , q u e figura en iilro l u g a r d e l
presente ni'tmero, td grabado ile la pájjiíia primera, según dibujo
del natural por e! artista sevillano I). Antonio Alonso iVlorj^ado,
«El dominfio II del corriente —no^ escribe nuestro celoso corresponsal en íievilia, D. líamiro l''raiu-n — me embarqué en lluelva para ir á la Rábida, en unión del dilnijante Sr. Morcado,
ron el fin de hacer ¡jara L A !r.iJ3TRAClO\ el dibujo de la celda
del 1'. Marchcna. La Socieiím/ Cnloinhiiia puso á nuestra disposición el vaporcillo de la J u n t a de las obras del puerto , en el cual
hicimos la travesía, no sin que nos honraran , acompañándonos,
nnii Comisión compuesta del vicepresidente D. Horacio lie! y
R o m á n , y varios señores socios. .Mientras el artista cumplía su
cometido, el Vicepresidente nianiió preparar e! almuerzo, y X las
cuatro de la tarde regresamos á lluelva , abrumados por las atenciones que se nos dispensaron en nuestra cualidad de represen-
Mil.AX : L.\ S.\1,.V IIEL ' r i ; i [ Í U i \ A I , ])!•: JUS'IICLV
sucesor pc.co ediricanlc^ (|ini ¡i;i rcvehido el proceso qué nos oeti-
espeni poder lener -A comente a sus lei:Lüies de los
festejos con que va ¡i. conmemorarse aquella Jíloríosa cfeméride,
y entre tuiíLn , süanos dado íqxirtar niie^Lra jiumílde ofrenda á ILI
51
0
1
l'0.\T¡-.\-V:lUÍA ; HiS-rc)K¡(:0 CAüTH.Ll) JiI", ,MOS.
0
/
Alzase el Lintiguo é histórico castillo de Mos á corta distancia
de la iglesia parroquial de San Salvador de Sotomaj'or, feligresía situada en un valle de la ])roviiicia de Poníe\'edra, á ociio
kik>nietros ile ia \iiia de Redondela.
Vendo de este iiltiino ptmto, apartándose en el Perciro del
CLiiiino ipie \'.\ a Pontevedra, y faldeando los cerros á la derecha
de la ria , .^e llega á sitio desde donde se v e , sobresaliendo de ios
añosos árboles, la 'I'oire del Homenaje. Signen las revueltas del
camino hasta nn hermoso castañar, quedando ]ior ambos lados
de la fortaleza una capilla y \'arios caseríos. Del castañar, parque
1) soto, llegan las ramas hasla los antigiios sillares del castillo,
(|ue ademas rodean varios terrenos, extendiéndose en torno del
lecinlo exterior los fosos necesarios para ia defensa, sostenida
lior la misma altura y desigualdad del suelo ])eñascoso.
Siempre á la sombra de los castaños, se sube ]ior camino em|>edrado, ton pretile,- á derecha é izquierda, dispuesto en forma
lie l a m p a , y (|ue c^tá, en \ez del anligno puente levadizo, á la
entrada principal de la fortaleza , la cuai cae á L e í a n t e . La anchura de la muralla es de más de dos metros, teniendo el cintulon unos 214 metros de extensión y como seis de alto por término medio.
Línea (le
s(.'r\'¡oie
L.sle primer recinto ri.>rre en derredor de la fortaleza, excepción
hecha de la |jarte S O . , doni.le la |)ro|!Ía elevación y asiento peñascoso coiisiituyen la defensa ¡irincipal. I lacia el ¡\"(). iiay
una puerta que no carece de fuerza y eleg;incia , con torre almenada, y e^tá provista de bnliarda ó matacán, en cuj'a tabla se ve
uno de ios escudos de la casa. Lil arco es ojivo, como todos los
c'.e la fortaleza, y las almenas que coronan la mnraiia son en
forma de paraie]i])ipedos , como cisi todas las de Galicia, con
reñíale triangidar. Sobre las puertas d.e la entrada princi[ial se
\ e el escudo de armas de los señores del castillo, cu}-os apellidos
l l e \ a ia casa de los -Marqueses de Mos , y es el siguiente : T r e s
l.ijas escacadas ó ajedrezadas , de oro y rojo , en campo de rilata, á
las que se anadio pc)r encima una negra, en memoria y luto del
i'.n la mitad exactamente del empla;;amiento fe sitúa una red,
conde 1). Sorrez-L'ernandez.
fija per sus lios citremidades á unos postes (juesuelen lener dos
Enfrente, j ' g u a r d a n d o la entrada del recinto, se eleva la tory medio ineíros de altura. De cada lado de la red el terreno dibre del i l o m e n a j e , alta má.'. de 25 metros , cuadrada, con almenas,
|>iicsto para la lucha forma dm cniupos, que se design.an con los
y
en
ia que aun queilan vestigios del matacán que debici existir
nombres de campo derecho y caiiipo izípiierdo. Dicho se esta que
])ara üu defensa. Sus muros tienen de ancho cerca de cuatro meestas denominaciones se entienden con relación á catia uno de
l l o s , sin que haya , como de costumbre, otra entrada que pior lo
los jugadores i|ue dan Ireiite á la red , de manera que el campo
interior del castillo.
derecho de cada uno corres|)onde al izquierdo del otro ,. \- recipro.Al seg-undo recinio, o plaza de armas, i-e llega [lor el arco ojicamente, listos canqios se hallan divididos por \d linea de servicio,
vo
de la ¡.uerla , labrado al través d e espesa y robusta muralla,
que debe esta)' siempre á las <.ios terceras p;irtes de ia di-taucia
de dos metros ile anchura, f-.n ella, lo mismo que en la e.^Lerior
enire la red y la //.'/;• i de lase.
que circunda toda la lortaleKa , h a y , de trecho en treclio, escalel'd l'uvn l.-.nnis se juega con -vidantes e.x))resaniente fabricados
ras de piedra, sin pasamanos , jior las que se sube á ia plalaRn-para i n p u l s a r las pelotas, i¡iie tienen siete centímetros de diámenia, dispuesta con altura proporcionada ¡lara c|ue desde a l i í . á l
tro : los jugadores se dividen en dos bandos , cada uno tic los cuaamparo de las almenas, pudiesen los defensores enviar dardos,
les ocu|)a un c a m p o , designándose csie por el sencillísimo proflechas
v piedras al enemigo. Cuando ya si; conoció ei uso de la
cedimiento de cara ó cruz.
artillería de fuego, hubo en el castillo de Sotoinayor varios caComentada la p a r t i d a , se trata de lanzar la pelota , lam a\aRla
ñones , de los que aun se conser\'an tres.
del volante, |)or encima de la red en el opuesto campo , ]ieru nofvl palacio, que ocupa gran trechi' del recinto interior, y que
en línea rect:L , sino en biss ó línea diagonal ; es decir, i.|iie el ¡npuede considerarse como la construcción añadida, es obra postegador, situado en tin campo izquierdo, debe enviar la |ielota al
rior
á la torre , y que , andando el liempo, como parte preferida
campo izipiiertlo de sn adversario que se encuentra á su derecha,
para ser lialiitada, ha padecido notables alteraciones. P(ir fortucomo ;iiites (pieila explicado. El adversario á su vez debe lecibir
na ei actual poseedor lia conciliado las comodidades que nuesla pelota con su volante y rechazarla hacia el campo eneidgo,
tras costumbres reclaman, con el austero gusto arqiijtectónico |)resiempre en línea diagonal, y así sucesivamente. La jielota puede
dominante en el cíisiillo. Tornando á la entrada del cuerj)o centocar e:i licvra inuí \ ez , ]iero no dar muchos saltos ; el Jugador
t¡nc por ---w pi .c 1 klestre/.a consiente esto último, le da una \"eniaja t r a l , se llega á nna escalera de piedra, cuyo |>rimer descanso da
ingreso á la capilla , gótica como toda la íortaleza. l-'rente al altar
á su antagonista, pues en el In^jn tmni'i se gana ia partida )'or
se halla el coro, y mirando hacia aqm^l se e.xliende |ior la derelos puntos que el contrario pierde. Son también faltas el laiizir
cha una triljima con ventanas, Ijajo la'f|ue se ve el cenotalio de
Li pelota en dirección opuesta á \:\ debida , el hacerla tropezar c i
que queda hecha mención. Subiendo el resto de ia escalera se
la red , el imjuilsarla hasta más allá de ia linea de serTico, o ei
llega á la entrada del espacioso recibimiento jior donde se va al
dejar que Lo(]ue el cuerpo del jugador.
salón principal, adornacfo <a:!n gran chimenea de piedra, desde el
En el tecnicismo de este nuevo s/iorl se llama /¡Mid iii ( en
cual se sigue á otro que cae á 1-as galerías de arcos exteriores. Las
mano) el que primero Linza su pelota , y bind out el que responhabitaciones restantes son ilestin:idas á \ní'¡endas. V.\ palacio es
de. Cada lino de los adversarios es después doí otro hnnd in y
derivación , digámoslo a s í , de la fortaleza, como en tantas otras
h-ind ont. pues cuando el primer //,'/;/(/ in ha cometido una falta,
inoradas feudales de l'.nropa , y antes que lidiar á la unidad del
el ojiuesto se convierte en liand in iiasta que á su vez incurre en
e-^iilo que reina en n^do el ca,-tillo, se aliene á ella y la coniotra , y vuelve á ser bandoiit.
,de,a.
i'in la pág. 52 damos \\\\ grabailo que re!>resenta una partida
1,1. mijmo en los adornos que en cuanlo exige la vida actual
i.le l:nvn l.mnis^ tal como se ¡uega entre los más distinguidos
ha sabido reunir el Marqués de la \ ' e g a de Armijo y Mos lo útil
spartnien de LóndrC'5.
)• agradable á lo hermoso de ai.piel noble arte ojival, robusto y
elegante en la'- fortalezas que patentizan lo^ cnlmimmles hechos
de la revuella y azarosa lúlad ^ledia.
V, L A SG O W.
.\ poder disponer de espacio, reseíiariamos aquí la historia del
! ¡llsu.iK-r;;irtle, <[el KnipL'Hiloi ik- R
ICI Limdi,
(astillo de Mos, (]ue se roza estrechamente con la de las reviielt
is
de (.ialicia en el último lercio del siglo XV, y de la noble y
Ld 7 del actual fué botado al agua en Cdasgow ( liscocia | d
|)oderosa casi de Soliniiavor. La genealogía señala continuas reyacht construido en los astilleros de los Sres. J. Eider y C.-' para
l.iciones de la ca^.i de Sotomavor con oirás niiiy principales de
S. M. el emperador Alejandro I i , y con arreglo á los pLino^ del
P o r t u g a l , y el comendador de la villa de Cabeza de Rucy, doii
almirante ruso Lopoff.
1 )iegi.í de Sotoinayor y ' J á i i o r a , hindó |>ara 1).^ María de SotoMucho ha excitado la curiosidad de hi,^ ingleses, tan compemavor, sn sobrina, á la par ilel vínculo <le .Santa Eñilalia de Mos,.
tentes en materia de construcciones navales, lo especial de la del
el de Sotomayor, este i'dti.no con la fortaleza j ' b i e n e s , libres,
JJvadia, con cuj'o invento se propone el almirante Popoff hacer
hasia entonces. Así lo declara 11 inscripción que se halla sobre el
á ios buques insumergibles- Al efecto, el Livadií^ primer niijdelo
cenut.dio dedicado id comenda ior I). Diego en la capilla del casde su género, va montado en una especie de enorme rombo de
tillo de Mo..
acero hueco en su interior, y que no permite el acceso al ;igua ni
.\ 1,1 iaqiorl.inci.L lii-t'irica y ;irqueologica (.le e^t.i antigua foral aire exterior, hallándose ademan dividido en cuarenta compartaleza , lesligii de los tienpos del lendalismo, se agrega la cirtí nden tos , cuidadosamente aislados unos de otros. Com¡jréiide.-,e
cunstancia
de haber recibido la vi.-iía de S. M. el Rey D. .Mfonque semejante forma sena muy poco á propósiio |iara permi.ir al
so A I I , durante ?-n cxcursiim ;L Ga'icia, en el mer ile .'\go',,oi
buque nna marcha veloz si no se hubiera neutralizado este inconde 1S77,
veniente poniéndole tres in:iquinas, que juntas pueden dc-aiiollar lina fuerza de 10 500 caballos de vapor, dándole nn and.n- de
e.Uorce nudos |)or lio:'a.
S V.V U LCR ü
l-d \'arlit tiene 84 metriis de eslora, y su interior le hai e a.-emejatse á un palacio llotante , en cuj'o decorado se han inv'e.aiJu
|)):L ¡-^M.MÜ. \" K.MO, ^K. I'. I.LIS \\M L. . L.V.STIÍA V CUESTA ,
.-urnas considerables. .-\1 acto de ser botado al a g u a , asunto de
Y\\ él- li .•^. K 1., ;Ll/(^hl^p^> (|ii h]é lie :4.-v;ila.
nuestro primer grabado de ia p ig. 53 1 asistieron ei límhaiadur
de Rusia en Inglaterra y \arios lores del Almirantazgo, de-^en^M^
l'd Hionumem^i sc|inlcr.Ll ipie dc-dc el día 27 de .Abril últi.no
de conoi'er el nuevo sistema de c(mstrnccion naval, en el qiie ]iaguarda . en la capilla de Santa .-Xmi de la catedral de Se .dila, los
rece fnndaí grandes esperanzas ^n ¡ n \ e n l o r y el gran diapie
re.-toh dei Iviiino. y Rrno. Sr. D. Luis de |a Lastra y Cuesta,
(_\>n'-tanlino , C|ue le patrocina.
(iirdenal de la S. K. 1. v arzobispo (|ue fué de la di ices i*:, ha sido
ejeciiladii en i\onia p.:r el distinguido escultor madrileño D- Ricardo IJellver. \- le lian corteado hí^ Síes. D. Jiran J(iSéy 1). t í a -
\
i
LA ILÜSTIÍACION ESPAÑOLA Y • AMEllICAKA.
52
l a , y especialmente la víspera, las calles
de Paris presentaban el original espectáculo de verse llenas de transeúntes con
aire más preocupado que de costumbre,
quién acarreando haces de banderas, quién
cargado de farolillos y linternas de todas
las formas posibles , para decorar é iluminar las fachadas de las casas. Una verdadera orgía de tela azul, blanca y encarn a d a , y u n a inundación de faroldlos. En
muchos bulevares y calles principales se
establecieron mercaderes ambulantes , que
hicieron buenos negocios vendiendo cuantos accesorios tenian aplicación á la fiesta,
todo tricolor, como lo requería la índole
patriótica de la fiesta.
Tiion de la Lasíra y Cuesta, herm¡müs del
difunto , y su sobrino el Excmo, tír, Conde
de la Sota y Lastra.
El monumento es de mármol de Carrara;
está adosado al muro de la capilla, y se
compone : de u n a urna sepulcral, en donde está colocada la caja que contiene los
restos de Su Eminencia; de su estatuaretrato arrodillada sobre un almohadón al
pié de un reclinatorio, y de un zócalo de
g^ranito, sobre el que descansan los cuerpos
.superiores de la obra. En el centro del
frontispicio anterior de la urna se ostenta,
como luotivo central del ornato, el escudo
de armas del eminentísimo difunto , encerrado en un marco circular de moldura,
en la que se lee la inscripción que el mismo señor usaba en su sello arzobispal. En
os costados laterales están esculpidos loa
atributos de sus dignidades cardenalici'd
y arzobispal, y en los dos ángulos anteriores de la urna se destacan dos ángeles,
que están en actitud de velar e! cuerpo
jjuardado y de rogar por el alma del finado, Ei ángel de !a derecha del espectador
representa el fin de la vida material, según
lo denotan la antorcha vuelta hacia abajo
y próxima á apagarse, y la corona de adormideras que encierra el Oniega. E l ángel
de la izquierda representa la resurrección
de la carne, simbolizada por la trompeta
del juicio, por la corona de siemprevivas
que tiene el pedestal, y por la inicial del
Alpha. El cornisamento de la u r n a , cpie
le constituye una lastra de mármol y sirve
de cubierta del sepulcro, está estriado
y tiene en tres recuadros las iniciales
D . O. M. {Deo Óptimo Máximo). Sobre
esta cubierta apoya el plinto de la estatua,
que está revestida con capa pluvial y con
los demás ornamentos de la dignidad episcopal.
— Sería difícil determinar cuál de las
calles ostentaba adornos de mejor gusto eu
aquella especie de gran certamen de la inventiva. J^a me Soiiflot, sin embargo, cautivaba la atención por la elegante sencillez
de su decorado, presentando desde el boulevai'd Saint Michel u n a perspectiva de las
más agradables, con sus casas cubiertas
casi completamente de banderas , y sus líneas ele altos mástiles, soportando ricos
oriflamas tricolores. Al fondo, y cerrando
el cuadro , se divisaba la fachada y cúpula
del Panteón , uno de los mejores edificios
de París.
^ En los barrios populares la animación fué extraordinaria durante todo el
día 14, El vecindario habla hecho de son
mieux por adornar convenientemente las
casas , y numerosos grupos recorrían las
calles entonando la Marsellesa y el legendario chant du défiart. E l apunte de Pellicer reproduce el aspecto de la rué SainlJacques en su parte a l t a , cerca del Valde
Gráce, donde se había erigido un arco de
follaje,
Este sepulcro llamará seguramente, desde ahora en adelante, la atención de cuantas personas visiten la catedral de Sevilla,
y será un diploma eterno de honrosísimo
jnérito para el reputado escultor Sr. Eeitv e r , autor de la estatua del Ángel caidu,
existente hoy en el paseo de los coches
del Buen Retiro, y de otros varios notabii? imos trabajos escultóricüS.
P A R Í S
:
Ficüla patviótica de! 14 de Julio.
L a importancia que dentro del actual
Orden de cosas en la vecina Erancia ha tenido la fiesta del 14 de Julio, aniversario
de la toma de la Bastilla, y su exuberancia baj.o el punto de vista pintoresco,
explica que nuestro colaborador Pellicer
Je haya dedicado u n a de sus Revistan ilu.s'7-adas de París, más extensa que de cos^ umbre.
— Los días que precedieron al de la fies-
N.° XXYIII
ExcMO. S R . MARQUÉS DE TOCA ,
presidente que fué de la Real Academia de Medicina. Nació en Vergara, en Enero de if
-> en Madrid, el 4 del actual.
KKCKEOS CAMPKSTKKS ; KL NUEN'O ,1UEÜÜ DEL « L A W TENNIS».
— Con motivo de la znicúav Revista di
París dimos cuenta de que en la plaza de la
República, antes Cháleau d'Eau , ¡ba á erigirse, por acuerdo de la municipalidad,
ei monumento cuya definitiva eiecucíon
está confiada á Mr. Morice, El dia 14 se
inauguro un modelo provisional, hecho eu
yeso por el mismo artista, pero que reproduce con toda exactitud ei que en su dia
habrá de levantarse en el mismo sitio. Este
monumento, que por su estructura recuerda el de la Avenida de Clichy, se compone de un gigantesco pedestal rodeado de
tres estatuas reisresentando la Libertad, la
Igualdad^ la Praterfiidad, principios fundamentales de la forma republicana, y en
cuyo centro se lee la inscripción siguiente ;
A la gloin; de la R¿¡)uhlii¡ue Frangaise. París , MDCCCLXXX. — XTV Juillet. Sobre el
pedestal reposa la estatua de la República,
coronada de ¡laureles y sosteniendo en su
Ulano derecha el ramo sinrbólico de la paz
y la victoria, A los pies de la estatua, sobre un segundo pedestal, se ve una reducción del león de Belfort, hecha por Ras-
LA I L U S T U A C I O N
K." SXVIII
K8PAÑ0LA
Y
AMERICANA.
53
tholdi. Ei di:! de la fiesta nnciona! fué éste el punto de reunión
de todas las manifestaciones,
que acudiiin i't depositar coronas al pié del itiijiumienlo d e
la República.
al genio ; presenta ofrendas de entusiasta admiración al inventor del iVueVQ Mundo; reverencia la
memoria del marino au— La iluminación de la pladaz y del sabio perseveza de la Concordia y Avenida
rante }'• modesto; tributa
de ios Campos Elíseos rcsultii
obsequios á la dignidad.
de tan excelente efecto como la
del.Vireyy del Almiranque tuvo iiigar cuando las fiestas de la Exposición. En los
te, haciendo resaltar eí
fuegos artificiales, oblirado fiagasajo que antes die ser
nal de toda gran festividad paVirey y descubridor, Corisiense, el cOlebre pirotécnico
Riiggieri puso el sello á su relon, anciano, desvalido,
putación.
causado, demandaba en
la portería del convento
— La d i s t r i b u c i ó n de las
nuevas banderas á los cuerpos
de la Kábida gue ¡e dieé institutos del ejército tuvo
sen pan y agíia para el
lugar el mismo día 14 en la
milico que le acompañallanura de Longchamps, con
asistencia de un numerosíí^iiíio
ba; que u n fraile, Juan
;entío. A la una en |nnuo de
Pérez de Marchena; u n
a tarde el Presidente de la Refísico algo astrólogo, Garpública, M. Gróvy, acompacía Fernandez; un veciñado de M M . G a m b e t t a y
^iarlel, que lo son respectivano honrado, que se hi;;c;
mente del C o n g r e s o y del
cargo
del niño D. Diego,
Senado, ocuparon la tribuna
proporcionaron al descode honor que les estaba d e signada. D e s p u é s d e u n a
nocido extranjero, alberalocución ¡ j r o u u n c i a d a por
gue, manutención, conM. Grévy, que todos los pesuelo, acceso á la corte,
r i ó d i c o s han publicado, dio
recomendación en ella,
principio la distribución, 6 mejor dicho I el desfile d e las
el camino, en fin, del
baijderas y estandartes. Los
vireiuato y de la gloria.
jefes de c u e r p o s avan;;aban
Y no es esto todo. Cuanen dos filas hacia el estrado
presidencial, donde les habían
do
otro fraile amigo de
G L A S G O W (KSCOCIA).-—ACTO
IIL: JJOTAR AL AGUA EL YACHT INSUMERGIBLE « L I V A D I A » ,
precedido los oficiales abanMarchena, el maestro del
derados ; recibían su bandera
consirnido para el Emperador de Rusia,
príncipe D. J u a n , Diego
y se retiralian después d e haber saludado al Prcíidetiie. Ei
de Deza, redujo á su opiacto terminó con una ^nan re\¡sta m¡IÍLar en medio del raavor
jiidicará en tal dia premios á las acciones virtuosas nión á los astrólogos y matemáticos que á la \\x/.
entusiasmo.
de los patrones y marineros, y á las poesías, obras de de la ciencia sabida reconocían en el pretendiente u n
.MANÍJÜI. B o s r u .
arte, disertaciones históricas relacionadas con aquel ^'iejo maniático, y apaciguó la conciencia de los consuceso, y Aícmorias que estiniulcn los trabajos geo- sejeros de Estado, que estimaban la pretensión del algráficos y que tiendan á estrechar las relaciones entre mirantazgo, el título de vírey y demás cosas de es7\NIVERSARIO
timación é iinportancia, duras de conceder, «pues
Esparcía y las Kepr'iblicas americanas.
DE LA S.AI.IDA DE COLOX DKL l'IH^H'l'O DK PÁT.OS
saliendo con la empresa, parecía mucho, y malogránHuclva
fué
designada
por
la
Providencia
para
unir
KX líUSCA J)!-; LAS INDIAS.
su nombre para siempre con el del primer Almirante dose, ligereza»; cuando allanados tan grandes obsBien haya el jiensamiciito creador de la Sociedad de las Indias, y unidos ambos constituyen el título táculos por la grandeza mayor de la Reina, fué u n
Colombiana Onubense, que, á partir del 3 de iVgosto más oportuno que pudiera elegir una Sociedad local, hecho la concesión, Pluelva, ó su puerto de Palos,
del año que corre, coitincmorará el aniversario de la que empieza cautivando ¡a general simpatía con la fué elegido para el armamento de la expedición, por
la circunstancia casual de estar obligada la villa á
saudade Colon del puerto de Palos con solemne ücsta cultura de su programa.
cívico-religiosa en el monasterio de la l-íábida, y adHónrase el que á los suyos honra. L a fiesta ensaha servir con dos carabelas á la corona en la primera
f
T
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, ., ^--.^.'fc'kr^^"^ :^2*rv^-?^'
jLíí^u^l'Hní^iLiíifjil'fññiS
. - ^ ^ - c _ -^•^^*fc^
.•\cilKldo
A1IO;;ÍU1(JS,
, ..MIL^VN. — LA SALA
IlUérpri'tL-s.
D E L TKIBUXAT,
DE JUSTICIA,
DURANTE
Jiir;ukis
LA.VIST.V
DKL PROCESO
CONTRA
liOET.
54
LA
ILUSTUACION
ocasión que se ofreciese. He aquí por qué dije que la
Providencia la tenía designada.
Si es fábula que el piloto de Huelva, Alonso Sánchez, reveló á Colon en la hora de la muerte que
habia sido arrojado por el temporal hasta unas tierras occidentales, cuyo derrotero le entregó, según el
inca Garcilaso cuenta, no admite duda que Pedro
Velasco, vecino de Palos, le afirmó que, habiendo
partido del Fayal, y andado 150 leguas por la mar,
habia descubierto la isla de Flores, pues el mismo
Colon lo escribió en su libro de memorias cutre lus
indicios de existencia de la costa de Occidente.
Era á la sazón el de Palos puerto de que salían de
continuo naves para Canarias y la Mina del Oro,
corriendo la costa de África en na\"egacion de altura
que habia formado
muchos y expertos
pilotos y marineros; nadaniás fácil,
p o r consiguiente,
queel cumplimiento de la cédula Real
que preveníala entrega de dos carab e l a s , tratándose
de las travesías ordinarias, que da. ban garantía á los
intereses del armador con la ganancia s e g u r a de los
trueques, y seguridad á los tripulantes con la pericia
de sus jefes ; mas
el caso era distinto;
el d e s t i n o de las
embarcaciones estaba velado por los
términos misteriosos del m a n d a t o
Real, y el titulado
almirante era mi
extranjero que nmgima persona conoscia, si no era de
haberle visto años
.antes pidiendo limosna. , Cumpliendo el Regimiento
de la villa la orden
de prevenir los bajeles, no h a l l a b a
gente que voluntariamente se brindase á una empresa por todos conceptos tan arriesgada, ni para forzarla bastaron los requerimientos,
las conminaciones, las medidas severas puestas en
ejecución por los Reyes Católicos, tan cjlosos de su
autoridad.
' Convencido el Almirante de que nada se conseguirla con la violencia, después de embargadas las naos,
optó por el último recurso que podia sugerirle el de
seo de no ver fracasar una vez más el éxito que ya
creia seguro. Acudió á las prisiones, tanteó el ánimo
de los criminales, alcanzó Provisión Real mandando
suspender el conocimiento de las causas criminales
de aquellos que le acompañaran, porque «para faser
cosas complideras á nuestro servicio, e para llevar la
gente que ha menester en ti'es carabelas que lleva,
diz que es necesario dar seguro á las personas que
con él fuesen, porque de otra manera no querían ir
con él al dicho viaje, e por su parte nos fué suplicado que ge lo mandásemos dar, e Nos tuvímoslo por
bien.»
Hubiera salido á la mar con bajeles de desecho,
manejados por homicidas y robadores, según era su
empeño; así creen, ó fingen creer todavía, que salió
muchos escritores extranjeros , poco amigos de la verdad histórica, y áser cierto, triste resultado obtuviera aquella expedición. Por fortuna, otra vez Huelva
influyó en el asunto, eiñendo á su corona el lauro
principal entre los que voy apuntando.
E n Palos residía Martín Alonso Pinzón, «hombre
de gran corazón é para mucho, prudente é muy sabido de las cosas de la mar. Tenía hacienda, que lo
pasaba bien,' y era respetado y querido de los mareantes.» Porque estimara el juicio recto de Colon;
porque obrara en él la recomeudacion de Fray Juan
Pérez, ó acaso más bien porque la afición á retar el
peligro y el natural deseo de la fama le excitaran,
indiferente en un principio, ofreció después su concurso al Almirante , y desde aquel momento todo fué
sencillo y hacedero en los preparativos. El mismo
Martin Alonso aparejó dos navios tales, que, según
escribió Colon en su diario, á no ser tan buenos y tan
bien pertrechados, no hubieran resistido el temporal
sufrido á la vuelta. Buscó el tercero—en que había
de embarcar el Almirante — que regia uno de los
más grandes hombres de mar de Cantabria; sus hermanos , sus parientes, amigos y criados ; los más ex-
F.SPAXOLA
Y
AMRRICANA.
pertos pilotos, los marineros de más estima entraron
á bordo en seguimiento de Pinzón, que éste era para
ellos el verdadero jeíe, la cabeza, la garantía de la
empresa. Ni los barcos viejos embargados, ni la
chusma que Colon habia podido juntar hacían ya
falta para nada.
Llegado el 3 de Agosto de 1492 — el dia memorable que celebra la Sociedad O n u b e n s e ^ y untes de
la Síiiida del sal con inedia hora^ se agrupaban en la
playa los ribereños del Odiel, atentos á la maniobra
de los bajeles que zarpaban. Embarcó el Almirante
en el batel de la capitana , despidiéndole con su bendición el guardián de la Rábida, Fray Juan Pérez;
rompiéronse á poco los juncos del eutenal, y el manso vientt) de la tierra, que ondeaba el estandarte de
N." XXVIH
perpetuo de todas las Islas y Tíerra-firme que yo descubriese y ganase, y de aquí adelante se descubriesen
y ganasen en la mar Océana, y así sucediese mi hijo
niayor, y así de grado en grado para siempre jamas. »
Martin Alonso Pinzón, á cuya influencia, dicho
queda, se debió el armamento, adelantó al Almirante medio cuento de maravedís; puso las dos carabelas de su propiedad, su persona, las de sus hermanos,
parientes y amigos. Suponese que entre ambos hubo
trato de ganancias, único estímulo que se insinúa, y
que es al mismo tiempo indicio de que el temor ó la
desconfianza del resultado de la expedición no pesaron en su criterio. Emprendida la navegación, reparó en la mar la rotura del timón, avería cuya gravedad hubiera
preocupado á otro
de menos corazón:
fué constantemente á vanguardia como d e s c u b r i d o r ;
con él consultaba
diariamente el Almirante , y por su
dictamen se varió
el rumbo pocos dias
antes de descubrir
la tierra. Alarmada la gente por la
lejanía y por la
c o n s t a n c i a del
viento, dijo siempre :
Adelante,
nnnque sea un año,
asegurando algunos que su constancia superó á la
de Colon, que tuvo momentos do
duda. Se apartó del
Almirante en la
Española, exploró
por sí, y se le acusa de haber querido regresar primero para ganar albricias del descubrimiento. Si así
fuera, habrá de reconocerse que se
consideraba capaií
de encontrar su camino , como lo eni-'Acst'-MTr.i--: DK nos niiíujos ATi-iiBUinos Á COLON.
contró, sin que otro
le guiara; habrá de
Castilla, llenó las velas, e¡i que se habla pintado el confesarse que era un gran marinero, que es una gran
signo de la redención. Leuta, majestuosamente, figura también en la liistoria del Nuevo Mundo. Incual st el maderamen participara de la impresión de justo con él el Almirante, habiendo estampado prilos hombres que sostenía; la proa al horizonte, teñi- mero en su diario «que era persona esforzada y de
do por los arreb:)les de la aurora, pasaron una tras buen ingenio » , y admirádose de que pudiera seguir
otra ante los espectadores de la orilla la nao Santa después de la rotura del timón, escribió más adelante,
Alaria y las carabelas Pinta, y Niña. Dejaron correr cuando el descubrimiento estaba hecho y le presentael llanto las mujeres por agitar con la mano los pa- ba excusas de la separación, por involuntaria, «que
ñuelos; ele\"arün las gorras los hombres; palmotea- no sabía de dónde les hobiesen venido las soberbias
ron los ]iequeñuelos, y en grito tres veces repetido, á los Pinzones , no mirando la honra que él les había
que confundía el dolor, la incertídumbre, la esperan- hecho y dado.»
Vicente Yañez Pinzón, capitán de la Niña^ se manza, el entusiasmo, el orgullo y la fe, madres y esposas, deudos y amigos, dieron el acostumbrado buen tuvo en su puesto en el viaje de ida; tomó á su bordo á Colon, perdida que fué la Santa Maria, y apeviaje. ¡ Cómo latía el corazón de todos !
Ed Almirante, impresionado como los otros , reco- nas de regreso en España, armando por su cuenta, se
bró pritnero el dominio del ánimo; entró en la cho- lanzó de nuevo al encuentro de las Indias, no por et
pa y empezc'i su diario escribiendo : <.<, Partimos viér-camino que trazó el genoves; por otro que le pareció
w'-s 3 (lias de Aí^osto de 1492 años, de la barra de mejor, y lo era. Atravesó el primero la equinoccial
por los mares occidentales, descubrió el imperio del
Saltes.»
Este cuadro ha trasladado el lienzo el Sr. Gisbert, Brasil, el río Marañen, y corrió más de 600 leguas
luciendo sus grandes dotes de pintor y su impericia de la Tierra firme, haciendo posteriormente otras exnáutica : queda otro reser\'ado al arte de Apeles; la ploraciones sobradas ¡)ara inscribir su nombre al lamisma playa, la gente misma, al volver solitaria la do del de Colon, entre los de los más famosos invenNiña- el 15 de Marzo siguiente, retratando el alboro- tores de tierras. Dióle honra postuma el Emperador,
zo de unos, la ansiedad de los otros, el preguntar de ensanchando esa lista con los de Martín Alonso, Antodos, el asombro general viendo por vez primera drés González Pinzón, Diego de Lepe, Miguel Alonindios, loros, iguanas, carátulas de oro, cocos, plu- so, Juan Rodríguez Mafrá, Diego Martín Pinzón,
majes, hamacas, flechas, macanas, tabaco, lináloes Alvaro Alfonso Nortes, Juan Pinzón, Alonso González, todos ellos parientes, naturales y vecinos de la
y tantos otros objetos extraños.
Inmarcesible aureola rodea la grandiosa figura del villa de Palos, capitanes, pilotos y descubridores,
iVlniirante, cuyas proporciones de coloso van cre- otorgándoles por escudo de armas «tres caravelas al
ciendo cuanto más de lejos la miran las generacio- natural en la mar, e de cada una dellas salga una
nes : no es dj aquellas que para brillar necesitan que mano mostrando la primera tierra que así hallaron
se amortigüe ó se apague toda otra luz, yjusto es e descubrieron, e por orla unas áncoras e unos coraque en este dia de remembranza se descubra la que zones. »
El maestre y dueño de la nao Santa María, en
irradian sus compañeros de viaje.
No son menos de admirar que el que, guiado por que navegó el Almirante á la ida, J u i n de la Cosa,
estudios profundos y por íntima convicción, acome- vecino del puerto de Santa María y natural de San- •
tía una empresa con anticipado galardón , los que sin toña, es autor de tres cartas de marear, presentadas á
los Reyes Católicos en los años de T500 y 1503. La
éste la afrontaron sólo por ser temerosa.
Colon escribía al salir de Palos : « Mandaron Vues- primera y única que se conserva es monumento geo- ,
tras Altezas á mí que con armada suficiente me Fuese gráfico, de eterna fama para el hábil piloto que la
á las dichas ¡partidas de india, y para ello me hicie- trazó. Siete viajes de exploración hizo hasta morir
ron grandes mercedes y me anoblecieron que dende heroicamente á manos de los indios de la comarca de
en adelante yo me llamase Don, y fuese Almirante Cartagena. Se quejó Colon de que andaba diciendo
mayor de la mar Océana é Visoréy y Cí-obernador que sabia más-que el
N.°. SXVIll
LA ILUSTRACIÓN E S P A Ñ O L A Y AMEIÍIOANA.
Dignos de secundar á estos tres capitanes eran los
pilotos de las carabelas, Podro Alonso Niño, Bartolomé Roldan, Pedro de Ledesma, Sancho Ruiz y Cristóbal García Xalmiento: los tres primeros se distinguieron en viajes sucesivos, extendiendo mucho los
descubrimientos de la Tierra firme.
En las probanzas hechas por el Fiscal del Rey en
el pleito que siguió contra el ahiiirante D, Diego
Colon, hijo de D. Cristóbal, sobre las expediciones
que éste hizo, se justificó que Juan Rodríguez Bermejo, uatural de Lepe, marinero de la carabela Pinta^ fué el primero que avistó la tierra del Nuevo
Mundo en la isla Guanahani, corrcspondiéndole por
tanto las albricias ofrecidas por los Reyes, que consistían en lo.ooo mrs. anuales de renta por vida. E l
Almirante, cuya nao iba mueho detras, se adjudicó
esta honra, porque todas fueran suyas, y unida á las
de Almirante y Virey, por uno de esos favores frcciicnics en las Cortes, percibió la renta de los ojos,
que hubiera sido una fortuna para el pobre marinero.
Renegó éste de la justicia humana, que le despojaba,
y el despecho le hizo renegar también de la patria,
marchándose á Marruecos, sin pensar que otra justicia inflexible da más ó menos tarde á cada cual lo
suyo. •
Dijo D. Fernando Colon, hijo é historiador del
primer almirante, que con él salieron de Palos en
las tres carabelas iioi'enta hombres; y porque fueran
sabidos los nombres en este dia de alabanzas, he registrado los diarios, informaciones, cédulas y probanzas de la Colección de Navarrete, para formar la
lista, pero contando con la de cuarenta individuos
que quedaron en la isla Española, y fueron muertos
por los indios, según la publicó la Casa de la Contratación de Sevilla, haciendo llamamiento á los herederos, sólo he logrado apuntar sesenta y ocho, en
dos de los cuales, por falta de claridad en sus declaraciones, es dudoso si fueron en el primero, si en el
segundo viaje. De todos modos, á falta de otra, y á
reserva de ampliarla si en otros documentos aparece alguno de los restantes compañeros de Colon , pongo por final la relación incompleta; pero antes cumple que en altísimo aprecio escriba otros nombres
inseparables del de Colon en la fiesta onubense, aunque ni soñados existieron en vida del Almirante.
El monasterio de la Rábida fué entregado á la piqueta demoledora por las leyes de desamortización,
entre tantas otras grandiosas páginas de nuestra historia, joyas del arte antiguo, depósito de los frutos
de la inteligencia en la Kdad Media. Se hizo el remate á tiempo venturoso, en que pudieron adquirirlo
los Sermos. Sres. Duques de Montpcnsier, y la patria les debe su conservación cuidadosa; como íes
debe también la de la casa en que nmrió HernánCortés, convertida por ellos en museo histórico; eomo
lees deudora del monumento erigido cerca de Covadonga, en ei sitio en que, alzado Pelayo sobre el
pavés, quedó fundada la monarquía española.
Conceda Dios tesoros á quien tan bien sabe emplearlos.
Antonio de Jaén, de Jaén.
El bacliiller Bcrnardino de Tapia, de Ledesnia.
(j-istóbal del Álamo, de Niebla.
Castillo, platero, de Sevilla.
Diego (iarcia, de Jerez.
Diego de Tordoya, de (^.abeza de Vaca.
Diego de Capilla, de Almadén.
Diego de Torpa.
Diego de JMables , de Mables.
Diego de Mendoza, de ÍTUadalajara.
Diego de ATontalban, de Jaén.
Domingo de Benneo.
Francisco Fernandez.
¡•'i-ancisco de Ciodov, de Sevilla.
!''rancisco de Aranda, de Aranda,
l^'rancisco de Henao, de Avila.
F'ranuisco Jiménez, de Sevilla.
(iabriel Haraona , de Pelmonte.
(ionzalo F'crnandez de Segovia, de León.
(jonzido I'^ernandez, de Segovia.
(kiillci-mo Ircs, de (ialnev (Irlanda).
¡lertiundo de Porcuna.
.lorge González, de Trigtieros.
Juan de Urniga.
.I Lian Morcillo, de Villanueva de la Serena.
Juan de (Tieva, de (Pastueño
Juan Patino, de la Serena.
Juan liel liare;», del Barco de Avila.
Juan de Villar, del Villar.
Juan de AL;ndoza.
">r;trtin de Logrosan , de Extremadura.
Pedro Corbacho, de (^ácei'es.
iVdro de Talavera.
Pedro de Foronda.
Sebastian de Mavorga, de Mayorga.
'J'allartc de Lages, de Inglaterra.
'Pristan de San .Jorge.
T,Añ CAlí.MiEI,AS.
Existe en la Biblioteca pública de Anillan un librito, compuesto de nueve hojas, que miden 14 por 10
centímetros, mostrando la primera el escudo de armas de Castilla y de T.eon, grabado en madera, y
encima la inscripción Rcgnnm ffyspaníe. A la \"uelta, otro grabado que la llena representa una nave .
d é l a Armada Real, según acusa la leyenda, sobrepuesta con tipos sueltos, Oceánica classis. Sigue en
el segundo folio el titulo D E J K S U E I S TXVEXTIS. Jipistola CRTSTOI^OIÍI COLOM i^cui cetas nostra
unilhun dcbet : ele mstdis in mari Indico iitip. invcntis ^ (id qiias pcr(¡íiirc7idas octavo antea nicusc, aiíspiciis etacre tnvictissinu FKKNANDI Hispajiiaruin rcgis
niissns fticrat) ndniagnifictun doni. RAPHAKLFM SAXxis : eitisdcni sercnissimi regís thcsaurariían
missa
gnaní iiohllis ac ¡ittcralns vir ALIAXDKR 111-: Cosco
ah Hispano ydioniate in latinnm convertit : tercio
Kls. maij AlCCCCXCiif^
pontificatiis
Alexandri
Sexti auno primo. A la vuelta, segunda plancha-con
la inscripción Instila hyspana, dibuja el batel, desde
el cual un personaje ofrece objetos á los indios, que,
asustados, se disponen á huir de la playa. Continúa
el texto de la carta en el fóUo tercero ; á la \'uelta,
tercer grabado presenta el panorama de las islas
Salvatoris, hyspana ^ ysahella ^ fcrnanda ^ coiirepiois
marie^ pasando ante ellas una carabela, en cuya popa
KICL.'VCION
de ¡05 individuos >píe ncompnñnron al almirante Colon ensesuve un solo hombre con espada ceñida. Sigue el
viaje (le descubrimiento del Niiero Mundo, saliendo del puertotexto en el folio cuarto por ambos lados, y en el quinto , el cuarto y último grabado repite la ínsula livsde Palos el 3 de Agosto de 1492.
pana^ con gente española que se afana en la fábrica
de un fuerte, llenando el resto la continuación de la
N . \ 0 «H.\.XTA M A R Í A » .
carta.
• Cristóbal Colon, almirante.
Ésta se tradujo al latin para remitirla á todos los
Juan de la í-osa, de Santoña, maestre.
soberanos de Europa, siendo el primer documento
Sancho Rniz, piloto.
Alacstre Diego, contramaestre.
que propaló la noticia del descubrimiento. E n Roma
Rodrigo Sanchex de Segovia, veedor.
se imprimió dos \'eces el año mismo de 1403. en que
Pedro Gutiérrez, repostero de estrado.^ del líey. (Que- fué escrita, agotándose las ediciones por la curiosidad
dó en la isla Española.)
natural con que se recibió tan estupenda nueva. Los
Rodrigo de Escohcdo, de Sej^ovia, escribano. (Quedó ejemplares son rarísimos. E l de Milán no tiene pié
en la española.)
Diego de Arana, de Córdoba, alguacil. (Quedó en la de imprenta; probablemente pertenece a l a primera,
y segiui noticias de los Sres. Barcia y Nawarrete, en
Española.)
la Biblioteca Nacional de Madrid, sala de MSS. J-123,
Rodrigo de Triana, marinero.
Rodrigo de Jerez, de Avamonle.
habia otro, expresando al fin Impressit Roniív EnLUÍK de Torres.
charins Argcntens. Amto Doniini
MCCCCXCIII
Rui Fernandez de Iluclva. (Dndo.so.)
Se h a reimpreso después muchas veces, aunque sin
las láminas, que se suponen grabadas por los dibujos
CAliABELA « I ' I X T A » .
remitidos á Roma desde España y hechos bajo la
Martin Alonso Pinzón, de Palos, capiían.
dirección de Colon, pues de otro modo no podia coFrancisca Martin Pinzón, de Palos,
nocerse la situación relativa de las islas, que no se
(inniez Rascón.
deduce tampoco del contexto de la carta. Dos de es(Cristóbal Quintero,
Oistóba! (iarcía Xalmiento, piloto.
tos dibujos, fielmente reproducidos, acompañan á la
Gurciii Hernández, de Pálns, despensei^o,
¡presento noticia y dan idea de la traza y aparejo de
Pedro de ixdesma, de Sevilla, piloto.
las carabelas que condujeron á los descubridores.
Diego Bcnnudez, de Palos.
Francisco fiarcía Gallego, de Moguer.
T,AS B A N D E R A S .
Juan Rodríguez Bermej;), de Lepe.
Juan
de
la
Cosa,
testigo abonado, en la citada
Francisco García Vallejn, de Moguer.
Carta de marear que presentó á los Reyes Católicos
Bartolomé Colin, de Palos. (Dudoso,)
el año de 1500, pintó con sus colores natiu'ales en
CAliABELA « X 1 Ñ . \ » .
la costa de la Tierra Nueva las carabelas, dando al
Vicente Yañez Pinzón, de Palos, capitán.
viento el estandarte de Castilla, con cuatro cuarteles
Pero Alonso Niño, de Moguer, piloto.
rojos y blancos y sendos castillos y leones. Hacíase
Bartolomé Roldan , piloto.
el descubrimiento, no por los reinos de España, sino
Pedro de Villa, de! Puerto de Santa María, marinero.
]>or el reino de Castilla solo, y por ello se arbolaba
•1.0S QUE QUEDARON EX l.A ISI.A ESFA.XOl.A.
su bandera en las Indias y se ponía su escudo en la
Carta dicha que se imprimió en Roma. Para la toma
Alonso Velez de Mendoza, de Sevilla.
de posesión de Guanahani, el x\lmirante en persona
Alvar Pérez Osorin, de Castrojeriz,
55
bajó esta bandera, teniendo los capitanes otras de
seña. Consta en su diario, á IT de Octubre de 1492,
en estos términos :
« E l Almirante salió á tierra en la barca armada,
y Martin Alonso Pinzón y Vicente Anes (Yañez),
su hermano, que era capitán do la Niña. Sacó el Almirante la bandera Real y los cajntanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el Almirante en
.todos los navios por seña con una F y iina Y : encima do cada letra su corona, una do un cabo de la ^JH
y otra de otro
y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él, por ante todos, tomaba, eomo to^iió,
posesión de la dicha isla por el Rey é por la Reina
sus señores, haciendo las protestaciones que se requerian.»
CiisÁiíKO FERNANDEZ
DURO.
LA D E F E N S A D E L MORRO.
Veréis rundir primero
¡\1¡ vid:i ijiii; nii espada.
^ I, dia 30 de Julio de \'](:,2 es una de las
'^- fechas cuyos aniversarios pasan desaper'^A cíbidos á la generalidad de los españoles, no obstante que recuerda uno de los
A;^:::^^^'hechos más gloriosos, aunque no aforV//'^0''le
tunados, de nuestra historia patria. Nos
VÍVCT'* referimos á la heroica defensa del castillo
TJJy del Morro de la Habana contra los ingleses, por
Y3' l*^s capitanes de na\'io D. Liiis Vicente do Ve'^ lasco y D. ^^ieente González Bassecourt, Marqués de González, que al sacrificar sus vidas por la
patria, legaron á su cuerpo laureles imperecederos,
siendo objeto de admiración y de singulares distinciones para el mismo enemigo á quien con heroico
deTiuedo hablan estado combatiendo.
Declarada la guerra en aquel año'entre Inglaterra
y nuestra patria, y recolándose un ataque contra la
isla de Cuba, se mandó reunir en la Habana una escuadra, regida por el Marqués del Real Tras]x>rte,
de la cual formaron parte el navio Reina, mandado
por Velasco, y el Aquilón., por el Marqués de González.
Vagas eran las noticias que se tenian del enemigo,
hasta que el 6 de Junio de 1762 se presentó á la vista de la Habana la escuadra del almirante Sir Pockoek, compuesta de 32 navios y fragatas, y un coirvoy de 200 embarcaciones con 14.000 soldados, regidos por el Conde de Albemarle.
I-a capital de Cuba, que, bien fuese por efecto de
circunstancias especiales, ó por nuestro habitual abandono, sólo contaba 6.000 hombres entre soldados,
marineros y milicianos de color, dando por imposible cubrir las playas inmediatas para impedir un desembarco, limitó su defensa á los muros y castillos,
dejando el campo libre al enemigo. La escuadra inglesa ochó sus anclas próxima á Co/iniar ^ al este de
la Habana; desembarcó tranquilamente 12.000 soldados; destacó algunos buques para batir el castillo^
de la Chorrera^ y puso en tierra los 2.000 restantes,
que sin gran resistencia se apoderaron de la loma de
Arostegni^ al sur de la ciudad.
Era á la sazón gobernador de la plaza y capitán
general de la isla el mariscal de campo D. Juan Pratlo. que, cual si hubiese nacido para vivir en estos
tiemjios, creia innecesario atender á la marina propia hasta que hubo sentido el peso de la ajena.
Sobrecogido ])or aquel desembarco, que juzgaba
imposible ó pt)eo menos, reunió en el siguiente dia, 7,
una Jmita de guerra, á la cual concurrieron los generales Conde de Superunda y Tabáres, el comandante de la escuadra Marqués del Real Trasporto, y
algunos de sus caoitanes, entre ellos el Marqués de
González.
Tardías parecieron á éstos las medidas que podiau
adoptarse; pero tomando como base la situación en
que se hallaban, acordaron fortificar los altos de la
Cabana, jiedir socorros á Santo Domingo, por si
fuese posible burlar la vigilancia de la escuadra inglesa, hacer un llamamiento general á las milicias, y
confiar á Velasco la defensa del castillo del Morro.,
que domina la entrada del puerto.
«Allí estuvo el honor e s p a ñ o l - - d i c e el Sr. Ferrcr del Rio — dignísiniamentj representado : Velasco, oficial de no común inteligencia y de valor imperturbable; habituado en la fior de la vida, por
baberla ¡lasado eu el mar, á los peligros; dispuesto
siempre á iufiamar al soldado con el doble estímulo
de la palabra y del ejemplo, tuvo por distinción m u y
señalada la de ser colocado en donde so necesitaba
más arrojo.»
En el siguiente dia, 3 . el Conde de Albemarle
ocupó á Guanabacoa ^ arrolló las milicias y dragones
inandados por D. Carlos Caro , y vino á situarse el i [
frente al Morro.
Al amanecer del :." de Julio fué atacado el castillo
por tierra con treinta piezas de artillería, á las cuales
5G
LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA.
N.° 5XVIII
^\
"^
PONTEVEDRA. ^
t í " -—.—^—„ - , H^Eií "
AXTicro CASTILLO FKTIDAT, DE MOS, pROPrEnAD npr. EXCMO. SR. MARQUÉS DE LA VEGA DE ARMUO.
( Dihuio <h'l nataríi!., por diihn^ola. )
SEPULCRO DEL EMMO. SR. CARDENAL DE LA LASTRA Y CUESTA, ARZOBISPO QUE F U É DE SEVILLA, EN CUYA CATEDRAL SE HALLA ERIGIDO.
[Obra ejecutada en mármol,por D. Ricardo Bellwer.)
58
LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMEHICANA.
vinieron á agregarse más tarde los destructores fuegos de cuatro navios ingleses , que , acoderados á muy
corta distancia, parecían vomitar proyectiles á impulso de sus cien cañones.
La heroica resistencia de sus escasos defensores ; el
valor de Vchisco; su abnegación, su fortaleza, su
actividad, su ejemplo, merecían el triunfo que alcanzaron con desiguales medios, haciendo retirar al enemigo, destrozado, después de un dia horrible, en que
la artillería no tuvo punto de reposo. La guarnición
del Morro ^ compuesta en su mayor parte de marinos,
tuvo 25 marineros muertos, 4 oficiales de la armada
y 95 marineros heridos.
Velasco no descansó un momento durante los tres
dias y tres noches de bombardeo que siguieron á
aquel glorioso hecho, consagrándose á remediar, bajo
el fuego eireniigo, los desperfectos sufridos, reemplazar las piezas inutilizadas y mejorar en lo posible las
condiciones de defensa. T a n relevantes servicios no
fueron , sin embargo, obstáculo para que el Gobernador de la plaza se creyese autorizado á reconvenirle,
siquiera fuese indirectamente, sobre la posibilidad de
mayores esfuerzos. Esta exigencia injustificada é importuna sublevó el ánimo sereno, los delicados sentimientos y la tranquila conciencia del héroe, que
en una mesurada y digna réplica desvaneció tan infundado cargo, ternnnando su escrito de este modo:
«
y en suma, encontrando en la carta de
V. S. muy superabundantes documentos para fundar
mis justas quejas de un casi patente género de desconfianza omisiva, debo manifestar á V, S. que anhelo tanto de corazón el mejor servicio del I^ey, que
desde luego no me daré por desairado porque venga
á ocupar mi lugar quien pueda hacer más de lo que
sangrentado, aunque con vida, para recomendar que
elpabellotí Real quedase en. manos de un valíeule.
Entonces el Marqués de González le tomó con las
suyas, y rodeándole los oficiales que aun quedaban
con vida, llevaron su heroísmo hasta perderlas, formando sus cadáveres un cerco en derredor de la sagrada enseña. vSólo quedaron vivos los oficiales Mina
y Montes, á quienes estaba reservado el triste encargo de rendir el fuerte, aunque eon muy honrosas
condiciones.
Sir Rep])el, encargado de tomar posesión del castillo, manifestó, ante todo, deseos de abrazar á Ve-•
lasco, y hallándole con vida, le dio á elegir entre
pasar en libertad á curarse en la Habana ó continuar
á su lado en el Morro^ donde sería asistido ])or los
mejores facuUati\X)s. Velasco optó por lo primero, y
una lancha ele guerra, con tripulación inglesa y bandera de parlamento, condujo al héroe á la Habana,
donde falleció á las nueve de la noche del siguiente
dia , 31 , más que por el dolor de sus heridas — decía
el facultati\o ^ por el dolor del vencimienlo.
El Conde de Albcmarle dio noticia de su fallecimiento en la orden general á su ejército, llamándole
el más braro capitán del Rev Ca/6lico; suspendió las
hostilidades durante las exequias y traslación de su
cadáver al convento de San Francisco, y decretó la
singular distinción de tributarle desde el Morro vencido idénticos honores fúnebres que en la plaza española.
El rey Carlos 111 le hizo erigir una modesta estatua en la ^dlla de Meruelo, inmediata al lugar de
Noja, pro\¡ncia de Santandej, donde habia nacido;
concedió á su hermano D. Iñigo el título de Marqués del Morro y una pensión de 20.000 reales, y dispuso que perpetuamente hubiese un navio denonnyo hago.»
nado Velasco.
No habia entrado jamas en el ánimo del GobernaEsta última disposición tuvo efecto desde luego, y
dor admitir la renuncia de aquel puesto, cuya seguen 1764 se botó al agua en Cartagena el que con
ridad y conservación^ decia el general Prado, eslatal objeto se habia mandado construir. Otro de igual
ban vinctdadas en la conducta y cnnsfancia de Venombre estuvo en uso hasta i g2 [ , y últimamente se
lasco; pero en la tarde del 14 los fragmentos de un
denominó T^elasco uno de los vapores trasportes que
])royeetil enemigo le causaron una grave contusión
hace años se ha dado de baja. Desde entonces sólo
en la cintura, qne, inutilizándole para el activo serqueda en nuestra reducida y agonizante marina la
vicio que eii aquellos momentos exigia su cargo,
gloriosa memoria de aquel héroe.
obligó á la Junta de Defensa á pro\'eerlo interinaDon Francisco González, hermano del Marqués,
mente en el capitán de navio Medina, hasta el dia 24,
fué creado lítub) de Navarra eon denominación de
que, no bien restablecido Velasco, se presentó de
Conde del Asalto, y la Academia Española hizo
nuevo á desempeñarlo, llevando por segundo á su
acuñar una medalla, en cuyo anverso aparecen los
compañero y amigo el capitán de na\-io Marqués de
bustos sobrepuestos de Velasco y González, y en el
González.
reverso el castillo del Morro en el momento de la
- El fuego de los enemigos no habia cesado un solo
explosión.
dia, y los recursos del castillo iban escaseando hasta
RAMOX AUXON "I- VII,T..-\.LOX.
el extremo de haber quedado á veces con sólo dos
cañones útiles y no muy abundantes de pólvora y
de municiones. F.os ingleses, en cambio, con buen
COSTUMBRES D E L SIGLO XVII.
repuesto en el convoy de su escuadra, y protegidos
por los fuegos de sus navios, se hablan adelantado á
preparar minas con que volar una parte del castillo
VOTOS Y REJAS.
y acometerlo por asalto.
(Co>!l'¡l/SIO>!.)
Velasco, persuadido de que tal era el plan del enemigo y de que la escasez de sus medios de defeiisa
^r KGux ellos , por medio de las revelaciones
no podia producir un resultado ventajoso, informó
- í ^ qne el demonio hacía á D.^ Teresa prede ello á la Junta, consultándole sobre los tres partifl^ [laraba el Gobierno los sucesos déla guerdos que podian adoptarse, y eran en su concepto los
, 1 ra, debiéndose á la indebida credulidad
siguientes: retirarse y conservar la guarnición para
¡'^'^ que en ella se tuvo la pérdida de Masla defensa de la plaza : defenderse y capitular después
3 " ^ ^ ^ trique, en los Países-Bajos.
de haber causado al enemigo todo el daño posible:
•Sf?^ cv^
Tomó por fin la Inquisición cartas en el
luchar á todo trance hasta que no quedase uno con
^,^^ asunto, y quedaron al descubierto las superchevida.
^': rías de fray Francisco García, de quien sus disLa Junta mostró la confianza que le inspiraba si: cípulos, que, á lo que parece, cundian fuera de San
acreditado celo, valor é inteligencia, contestándole Plácido, se llamaban garciislas,
des])ues de ocho
que obrase en absoluto según le aconsejase su crite- años que hacía las estaba difundiendo entre las relirio. Velasco, no queriendo aceptar otra responsabili- giosas ( I ) .
dad que aquella que le correspondía, instó de nuevo
Impúsosele el condigno castigo, y á D.''"l'eresa,
para que se le diese una respuesta categórica; respues- en consideración á que habia obrado alucinada por
ta que no llegó á sus manos en tiempo oportuno para hipócritas sugestiones, la llevaron a l a s cárceles seceñirse á ella.
cretas de ta Inqiusicion de Toledo, en donde padeció
A la una de la tarde del 30 los ingleses dieron grandes amarguras, condenándola á abjurar de Iciñ^
fuego á la mina, que produjo una brecha accesible destierro por cuatro años de su convento, privación
hacia la cresta del baluarte de Tejada; y en\-ueltos en de voz activa por otros cuatro años, y de pasiva por
el humo y la densa polvareda que levantaron los es- diez (2).
combros, asaltaron el fuerte con tanta superioridad
Si poco edificante fué este sue_eso, no le va en zaga
numérica, que aunque el estrépito mismo hizo acudir atro acaecido también en el mismo convento (3).
toda su escasa guarnición á la brecha, ni el heroico
Dicho queda que D. Jerónimo de Villanueva, provalor, ni el ejemplo de Velasco y de González, ni el Lonotario de Aragón, era patrono del convento de
ardimiento sin igual de aquella reducida hueste, ni San Plácido, y una de las personas más allegadas al
las singulares muestras de heroísmo con que muchos poderoso valido Conde-Duque.de Olivares (4), por
se distinguieron, fueron bastantes á evitar el venci- lo que, y por razones de su cargo, tenía acceso hasta
miento propio y el triunfo de tan superior enemigo. el P e y con frecuencia. En cierta ocasión encareció
E n lo más recio del ataque, el capitán Párraga, D. Jerónimo la peregrina belleza de una religiosa que
eon doce hombres, se precipitó sobre una de las ram- en San Plácido habia, y sus elogios despertaron de
pas, y contuvo im^ momento al enemigo; pero un tal modo la curiosidad del P e y , que resolvió pasar á
segundo empuje dejó sin vida á aquel puñado de valientes, sin que el sacrificio de ellas produjese otro
( I ) Itl cit^Lcla yh¡n<¡i'¡:il.
resultado que la admiración y el momentáneo estu\2\ V\ rilado Memorial.
(31 Hib, X a c - , .\1S.—C c. 124.
por de los mismos asaltantes.
(4) Hn im ronianfij de Oiievtdo, titulado Fiísta de toros literal
Velasco, á la cabeza de tres compañías, con voz V nli\^'r?r:i, dice, hablarido del des|jaelii.) du los asnillos de Cioatronadora, espada en mano y ciego de furor, se lan- biei'iio |joi- <Hi\';[reí :
zó sobre el grueso de los asaltantes, causando en ellos
« V.\ I'i-olüiiot.-irid (.•iiltó,
Coiiiri tliostro , CLira ;'L c^lra ,
grati destrozo, hasta que un proyectil atravesó su
V luCyii i-omiilü i'ii ,-1 C o n d e
pecho entre los dos pulmones, haciéndole caer enS e s e n t a p l i e g o s ilo t i n t a s , »
N." xxvin
verla disfrazado al locutorio, cosa fácil en aquel tiempo, en que eran éstos tan visitados.
Pren Jóse el P e y do la dama; las entrevistas se hicieron diarias, facilitándolas el poder y la maña de
Olivares y Villanueva, hasta el punto de romper la
clausura, introduciéndose el Rey en el monasterio
por una cueva que desde la casa del protonotario,
contigua al convento, comunicaba con éste por una
bóveda destinada á guardar carbón,
J .a religiosa no pudó menos de referir á la Abadesa
el atrevimiento del Rey, y aquélla, teniendo mía entrevista con Olivares y D. Jerónimo, trató de oponerse á tanto sacrilegio; pero ellos, cortesanos ante
todo, le manifestaron resueltos que era preciso com])lacer al Monarca.
Entonces la Abadesa, la noche señalada para la ejecución, dispuso en la celda de la religiosa un estrado, en cuyas almohadas la hizo reclinar, poniendo á
su lado un crucifijo. Pasó primero por la mina D. Jerónimo, y sobresaltado eon aquel espectáculo, volvió
confuso á su casa, donde lo refirió al Rey, suspendiéndose por entonces toda tentativa.
Volvió el Conde las baterías hacia la prelada, dice
el manuscrito, y al fin se consiguió el intento. Aquí
pasaré por alto ciertos sacrilegos pormenores que la
relación contiene, y diré que el suceso no pudo permanecer secreto. I,legó á noticia del Santo Oficio, en
ocasión en que era inquisidor general D. Fray Antonio de Sütomayor, dominico, arzobispo de Damasco
y confesor del Rey.
Hízole ver lo grave de su error, y prometió D. Felipe la enmienda; pero al propio tiempo ordenó á
Olivares que discurriese traza contra los procedimientos que ya estaba instruyendo el temido tribunal,
b^ié la víctima expiatoria el protonotario Villatnieva,_contra quien se fulminó proceso , siendo preso
y conducido á la Inquisición de Toledo {5). El Rey
y el Conde-Duque disimularon por entonces; pero
temeroso el segundo del ilaño que le podia venir,
trató de precaverlo.
Avistóse una noche con el Inquisidor general Sotomayor, en su propia casa, y sin darse por entendido, le presentó dos decretos del Rey, uno concediéndole doce mil ducados de renta, á condición de
renunciar el cargo y retirarse á Córdoba, su patria,
y otro para el caso de que no aceptase, echándole las
temporalidades dentro de veinticuatro horas, saliendo desterrado de todos los reinos.
Aceptó el arzobispo el primer decreto, y Olivares
despachó postas con pliegos al papa Urbano VIII,
que entonces empezaba su pontificado, y al embajador Conde de Peñaranda, y pocos dias después vino
órdcu nuiy apretada de Roma para que la Inquisición remitiese la causa original á Su Santidad, cesando en todas las diligencias (6).
Obedeció el tribunal, noml^rando á Alfonso de Paredes , notario del Consejo, para que fuese á Roma,
llevando el proceso en una arquilla cerrada y sellada. Así que el Conde-Duque supo esto , mandó secretamente varios retratos de Paredes, enviando uno á
nuestro embajador en Genova, otro al de Roma, otro
al virey de Sicilia y otro al de Ñapóles, con orden
de vigilar la llegada del Secretario, prendiéndole
donde se le cogiese, remitiéndole con gran sigilo á
Ñapóles, para que el Virey le encerrase en Castel
del Ovo, señalándole congrua suficiente para su sustentación, remitiendo la arquilla al Rey con persona
de confianza del Virey.
(5I Kn el mencionado Tíianiisnito de la Biblioteca Naciüiial
no se dice el in'io en qi;e pasó este exlrafiü suceso,, y al querer
deducirlo, concordando las fechas de algunos otros que en & se
indican , residía verdadera confusión. Si atendemos al texto de la
relación , principia a s í : Í< Habiendo heredado joven la corona Felipe I V , era tod<i su valimiento el Conde-Duque do Olivares,
tercer hijo de !a casa de iVledina-Sidonia, con quien tenia gran
cabida D. Jerónimo de Vilianueva, protonotario de Aragón », ele.
De aquí parece desprenderse (]ue el hecho se verificó luego que
princij^iió á reinar aqi¡el Monarca, que fué en 1621, en cuyo'aíio
^e ediíjcó el convento de San Plácido, contando el Rey diez y
siete de edad. Confirma esta suposición lo que más adelante se
dice, de que cuando CJliváres escribió á Roma para qué la Inquisición cesase en el conocimiento del proceso, empezaba su pontificado Urbano V I H , pues en efecto, Maffio Tíarberini subiíi á
la silla pontificia con aquel nombre en 1ÍJ23, y la rigió veintiún
años. Pero es el caso cpie tambieri se expresa que á consecuencia
del proceso hubo de reniniciar el cargo de inquisidor general don
Antonio de Sotomayor, el cual todavía lo desempeñaba en 1640,
en qne publicó un ¡ndlee expurgatorio, en cuyo tiempo Urbano V I I I llevaba d \C7. y nueve años de pontificado. Si la prisión
de Villanueva fué después de 1640, y duró más de dos, no se
compagina su soltura bajo condición de no hablar sobre el hecho
eon el Conde-Duque, pues éste, á 23 de Knero de IÓ43, salió
desterrado parii Loeches y T o r o , donde falleció en r645, y ¿un
se compagina menos s i , como digo en olra p a r t e , Villanueva estaba aún cumpliendo su destierro en 1647, dos años después de
muerto (JHváres. Estas contradiccones hacen sospechoso el nía- ....
nuscrito, que debió ser hecho bastantes años después del en que ., ;^
se supone el suceso. Fijándose en la sátira de La Cueva de Meliso, . - ^
en que se dice que la secta de los Iluminados ( q u e doctrinas tiui
nefandas enseñaba) llegó hasta palacio, y en las cosas que se indican respecto á doña 1 cresa y el C o n d e , ViUaiuieva y las monjas todas , pudiera deducirse que , ó el suceso pasó entonces, ó á
la sombra de aquél, verdadero en el fondo, se inventó ó fantaseó
el que refiere el manuscrito.
[b] V.n el manuscrito de la tüblioteca Nacional hay al margen una nota de otra tirUi j ' m a n o , que ciice : <i Hnióncefi se enviaban las causas originales, sin guardar copia, y después de
este suceso se quedan traslados en E s p a ñ a . »
N.» XXVUl
LA I L Ü S T I Í A O I O N E S P A Ñ O L A Y A M E I Í I C A : Í A .
Alfonso de Paredes se embarcó en Alicante y llegó
á Genova, y apenas lo supo el Embajador, lo comunicó ai Dux, que ya estaba advertido; ¡)rcnd¡éronle
la misma noche y le llevaron á Milán, tuyo gobernador íe envió á Ñapóles, donde el Virey ejecutó la
orden, señalándole dos ducatones, ó sea dos reales
de á ocho, conminándole con la muerte si dccia sobre ello la menor ])alabra, ni descubría quién era,
consignación que se extendió al alcaide, y así vivió
Paredes veinte años.
El Virey envió la arquilla á Olivares con un capitán, su confidente ; llevóla al Rey, cerrada como había venido, y, sin consentir abrirla, los dos la quemaron en la chimenea del cuarto del Monarca. Este
había ya nombrado por entonces, á instancias de la
Reina, nuevo Inquisidor general en la persona de
fray Diego de Arce y Reinoso, y la religión Benedictina había puesto el más conveniente remedio,
siendo desde entonces la cómplice y todas las demás
religiosas tifi relicario de santichid, según el manuscrito dice (I).
Continúa la relación diciendo que, como la causa
no llegaba á Roma, á pesar de que se susurraba todo
lo sucedido, el Protonotario se estaba preso en Toledo
hacía más de dos años, y que como, aunque el Inquisidor escribió á la corte pontificia, no obtenía contestación, moluproprio dispuso que en la sala de la
Inquisición de Toledo, delante de los inquisidores y
secretarios, y convocados ademas el Cí-uardian de San
Juan de los Reyes, el Prior de San Pedro Mártir, el
Prepósito de la Casa profesa de aquella ciudad, el
Procurador de la Merced, dos canónigos de la santa
iglesia y el Prior del Carmen, saliese D. Jerónimo
en cuerpo y sin pretina, sentado en un taburete raso,
donde, sin declarar la causa, fuese reprendido por el
Guardian de San Erancisco, diciendo haber caído en
casos de irreligión y otros pecados enormes, quedando ineurso en la bula de la Cena; á pesar de lo que,
el Tribunal, usando misericordia, le absolvió de todo,
con calidad de que por un año ayunase los viernes,
no entrase en el convento ni comunicase con las
monjas, y repartiese dos mil ducados de limosna, con
intervención del Prior de Atocha, dándole de todo
testimonio, después de lo que se le puso en libertad,
volviendo á la corte á sus empleos, aunque con orden
precisa del Rey de que no le hablase de este suceso,
ni tampoco á Olivares.
A un hijo que de¡ó en España Paredes, cuenta que
, le dio el Rey empleo decoroso con que viviese con
toda decencia.
Así refiere todo lo dicho el mencionado manuscrito ; pero es el caso que en la Biblioteca Nacional existe otro códice (2) en el que, en un aviso correspondiente al mes de Setiembre de 1647, dice que en
primero de dicho mes se publicó en la corte que el
protonotario que fué de Aragón , D. Jerónimo de Villanueva, trajo búlelo de Su Santidad para que la
.causa que le signó la Inquisición de Toledo se volviese á ver de los mismos autos, y para ello le entregase aquélla los procesos, nombrando a! efecto tres
obispos, el de Calahorra, el de Cuenca y el de S¡gíienza, y que el mismo Villanueva nombrase uno á
este fin, el cual nombraría á su vez otros cuatro jueces, como no fuesen de la Inquisición , pai a que viesen
de nuevo y determinasen la causa, dándose por nulo
lo hecho y aceptándose nada más desde la recusación
del Inquisidor.
Entre tanto, D. Jerónimo, desde Sigüenza, donde
este documento dice se hallaba, cumpliendo un destierro de tres años á que el Santo Oficio le habia condenado, se huyó á Zaragoza, y se acogió al privilegio de la Manifestación de aquel reino, temiéndose
accidente por este caso, que produjo escándalo y novedad. No fué admitido á la Alanifestacion, ni sobre
ella se áiófirma^ es decir, providencia del Justicia,
que así se llamaba, y añade el códice que el Consejo
trataría pronto de recogérsela.
Ello es que con unos ú otros pormenores, en el
convento de la Concepción Benita sucedieron casos
graves, facilitándolos, si no ocasionándolos, a n o dudar, la excesiva licencia que para comunicar con personas seglares de toda especie se habia introducido
en los monasterios.
No pondré fin á este artículo sin tratar, por más
que sea de pasada, de otra monja, que también en
tiempo de Felipe IV ocupó grandemente la atención
de España, y cuya fama ha llegado á nuestros dias
más que la de sus compañeras de Carrion ó San Plácido.
Me refiero á Sor María de Jesús, abadesa del convento de la Concepción de Agreda, cuyo olor de santidad se esparció por toda Castilla, y con quien el
(I) Si el hecho referidu en el miinuscrito fué eierto, tuvo que
pasar, admitida esta afirmación, después ilel suceso formado por
la lierejla de Iluminación, que tanlo escándalo produjo en 1630;
j | sin eaibargo, el iniíuisidor D. Diego de ArcL', que sucedió á
bütomayor, queria remover el proceso en 1644, pues en u n a noticia de Pellicer, du aquel uño, ya a p u n t a d a en otra nota, escribe aquíl : «Se dice se vuelve á mover la causa de las relig-iusas
de San Plácido, i\\.\n /¡i¡ii:i í.intos dias que se estalla sosegada.»
(2} Es el T. 192.
Monarca, tan supersticioso como débil, consultaba
todos sus negocios, no sólo privados, sino políticos.
Gozaban entonces de gran crédito las revelaciones,
y la venerada madre Agreda, por cuyo nombre es
conocida, las tenía más importantes que otras religiosas, debidas al cielo, y no, como D.^ Teresa, al demonio Peregrino.
Parece que le fué revelado que en muchas partes
se hacían juntas, instigadas por el diablo, valiéndose de hechiceros (3), para quitar la vida al Monarca,
á toda su casa y á los vireyes. Como es natural, estas revelaciones, que tan terribles catástrofes previni;ron, fueron parte á que la madre Agreda gozase
de gran predicamento con el Rey.
Ello es que, ademas de visitarla en su convento,
siguió con ella una prolija correspondencia durante
veintidós años (4).
Ya el Rey le pedia rogase á Dios para que dirigiese sus obras, y le contestaba la venerable madre remitiéndole luia preciosísima y singular reliquia con
estas frases : « E s a prenda, que estimo en mucho, de
la soga de Cristo, le envió á Vuestra Majestad. Perdone Vuestra Majestad la pobreza, y reciba mi voluntad» (5).
Y á la verdad que no andaba acertada la madre
Agreda, pues no pobreza, sino joya no pagada con
dinero, era tan preciosa reliquia.
También cuidaba la Abadesa de la reformación de
las costumbres del reino, y por ende preocupábanle
sus leves suntuarias, tan frecuentes, y así en otra
carta (6) decia al Rey que para más obligar á Dios,
«en nombre de Vuestra Majestad le ofrezco la enmienda de las costumbres y vicios generales que tienen contaminada á España, y la mudanza de trajes,
que son los que fomentan el fuego de este incendio.»
Delicadamente solia otras veces recomendar al Rey
los buenos servidores, que á la vez debían ser deferentes con su merced. Así, pongo por caso, se advierte en un párrafo de la mencionada carta, que dice:
«El Duque de IJíjar me ha avisado d e q u e el ejército
ha salido á campaña : parece ministro de buen celo y
fiel á Vuestra Majestad.»
Las revelaciones de monjas cundian tanto, cjue inspiraban ya recdo aun á los más fervorosos. Así el
Rey, que tanto estimaba las de aquellas que Iiabiaii
puesto en su punto merecer el don de profecía, no
en todos tiempos prodigado á los mortales, flaqueaba
en su fe respecto de alguna.
Así se desprende claramente de otra carta suya.
«Las cosas de Elándes, dice, están en gra\-e aprieto
y riesgo de una solevación, si Dios no entra de por
medio en el remedio
Algunas religiosas me dan á
entender que tienen revelaciones y que Dios manda
que castigue á éstos ó aquéllos y que eche de mi servicio á algunos. Bien sabéis vos que en esto de revelaciones es menester gran cuidado,>' más cuando hablan estas religiosas» (j).
E n esta carta le decia al R e y : «Escríboos á media
margen porque la respuesta venga en este mismo papel , y os encargo y mando que esto no pase de vos á
nadie.»
Estas muestras bastan para comprender la gran
influencia que sobre el ánimo del Rey ejercía sor María de Jesús, que trascendía no poco al gobierno de
la monarquía.
Por cierto que en el reinado de Felipe ITI debió
existir otra madre Agreda, que murió en olor de santidad, casi al mismo tiempo que aquel piadoso monarca, pues en otro códice {§) se halla copia de ima
carta que escribió un caballero de esta corte á un
amigo suyo en 16 de Mayo de 1621, y en ella, entre
otras cosas, le dice: «A esta sazón murió la madre
Agreda, con opinión de santa.»
Y á continuación le refiere las exequias de Felipe I H en San Jerónimo, y la proclamación de Felipe IV en la Plaza Mayor, que fué el 2 de Mayo
de
iÓ2i.
Y aquí pondré fin á este relato de cosas viejas, y
por fortuna tan lejos de nuestras actuales costumbres,
que necesitamos verlas narradas por escritores fidedignos, á cuyos ojos pasaban, para que no las tachemos de consejas desprovistas de toda verosimilitud.
JULIO
MONRIÍAÍ,.
A
Deja á la p i e d r a t r a n q u i l a
E n li) alto y e n t r e los r i s c o s ,
P o r q u e .si baja del m o n t e ,
Va á r o d a r h a s t a el a b i s m o .
(3) Apología, postuma, ó sean notas á Za Cueva de MnUso. F,n
la X.'íli se dice que el padre Juan Antonio de l'\ienmayor lo declaró asi en el proceso que se formó de sor Maria de j e s ú s .
(4] fin la niolioteca Nacional e.\Íste un grueso volumen, que
es el B. 7 3 , conteniendo copias manuscritas de esta correspondencia, y se titida : Cartas ijue. escribió el señor rey D. Felipe fV á
sur Maria de Jesus, abadssa en el convento de la Concepción iie Agreda, Cún sus resptiestiis, desde el año 1643 hasta el de 1655. >>
(5) Carta fecliada en Jidio de 1643,
(6] Carla de 14 de Seliemijre de 1643.
(7) Carli fechada en Zaragoza ;t 4 de Octubre de 164Í.
(8) Hs el . \ . 157 de la Hib: Nac.
59
P e r o si p o r l i m p i a j f u e r t e
L;i h u m i l d e p i e d r a te a g r a d a ,
D e s b á s t a l a un p o c o , y p o n í a
K n el u m b r a l d e tu casa.
Y cada vez q u e tú i m p r i m a s
K n la h u m i l d e p i e d r a el p i é ,
C~.on s e r u n a p i e d r a _v t o d o ,
Se a b l a n d a r á d e p l a c e r .
T ú n o h a s i g n o r a d o nnjica
L o q u e s u c e d e en las a l m a s :
Y o c a l l o , tú m e pi'ovocas
Si h a b l o al l i n , e s c u c h a y calla.
Y o soy h o m b r e t|uc jamas
(Conoció t é r m i n o s m e d i o s :
Sólu s é o d i a r y q u e r e r , •
Ser m u y malo ó ser m u y b u e n o .
Dicen q u e eres una estatua
T a n h e r m o s a c o m o fría :
P o r si q u i e r e s a n i m a r t e ,
-Ahí t e dejo el a l m a m i a .
P e r d ni e r e s lo q u e d i c e n ,
X i es c i e r t o q u e en tí h a y f r i a l d a d ;
O u e al Íi- á d e j a r t e el a l m a
X o m e la ])ucdo encDUtrar.
Y al v e r q u e n o m e la e n c u e n t r o ,
J-'ienso sin el a l m a v dign :
«Cuando conmigo no está.
P o r fuerza e s t a r á c o n t i g o . »
G u á r d a l a b i e n si la q u i e r e s ,
Y suéltala si la odias :
i Mira q u e es un alma b u e n a !
i ^[ira q u e n o teiigci otra !
S i e m p r e te t u v e r e s p e t o
Y nunca te deseé;
T ú e r a s para m i u n a d i o s a
UÍs!'ra/.ada de m u j e r .
Aun t e c o n s e r v o el r e s p e t f ) ;
A u n te le conservai-é
Sé q u i é n soy y sé quién eres
P e r o n o j u e g u e s con él.
M i r a q u e si al fin lo p i e r d o ,
N o lo v o l v e m o s á v e r ;
i Y el r e s p e t o , v t ú , v y o , v t o d o
Se p e r d e r á de u n a vez !
P e r o n o p¡en.-;es p o r eso
Q u e el p e l i g r o m e a c o b a r d a :
l'na mujer como tú
Vale u n a vida v un a l m a .
Nadie me puede exigir
•—iíi D i o s m i s m o , c o n s e r D i o s — Q u e y o te e n c u e n t r e á mi p a s o
Y n o m e e n c i e n d a en a m o r .
L a I m n h r e es para q u e m a r ,
Y la leña es p a r a a r d e r :
T ú e r e s para s e r q u e r i d a ,
Y yo sov para querer,
i
« i Q u e sea un s u e ñ o . D i o s m i ó ! » ,
D i g o y o á cada m o m e n t o ;
Y á cada m o m e n t o d i g o :
«i D i o s m i ó I ¿"poi q u é es un s u e ñ o ';»
Y si D i o s m e a b a n d o n a s e
Su p o d e r , n o s é , en v e r d a d .
Sí lo dejarla en s u e ñ o
O lo h a r í a r e a l i d a d .
T ú e r e s m i D i o s ; dispon tú ;
L o q u e te pida el deseo :
Y o en s u e ñ o s q u e r r é d e véi-as,
Y en realidad t e n d i ' é s u e ñ o s .
D e s d e m u y n i ñ o í e vi,
Y Le a m é d e s d e m u y l e j o s ,
ÍAimo á la luna \' al sol
Y á la gloria q u e h a y t r a s e l l o s .
H o y s u b o al sol }• á la luna ;
H o y m e dejas v e r c! c i e l o :
¿ Q u é c u l p a t i e n e n los ojos ?
¿ Q u é c u l p a t i e n e el d e s e o ?
A u n e s c u c h o á la p r u d e n c i a ;
A u n s o y y o d u e ñ o de m i ;
T e veré m u y pocas veces,
Y p e n s a r é siempi^e e n t í .
¿ M e despi-eciarás p o r débil i"
¿ S a b r á s q u e lloro d e a m o r ?
Y o lloro c u a n d o e s t o y s o l o ;
Cuando no estoy solo, no.
P o r q u e el l l a n t o es un s e n t i r
Lo m i s m o q u e otro cualquiera,
Y se llora p a r a a d e n t r o
L o mismo q u e para afuera.
i
Y el bombi^e q u e n o ha l l o r a d o
E s i n c a p a z de v a l o r .
P o r q u e mal p u e d e t e n e r l e
Quien no tenga corazón.
i Q u é es lo q u e p i e n s o . e n , vo>: a l i a ?
¿ Q u é es lo q u e fio al p a p e l ?
Cora/.on , ¡ q u é loc:i e r e s -,
Ouerieiido hacerte e n t e n d e r !
60
LA ILUSTRACIÓN
P A R Í S . —LA
ESPAÑOLA
Y AMERICANA.
N." XSVIII
FIESTA NACIONAL DEL 14 DE JULIO.
VOLVIENDO DE COMPRAR EANDERAS.— ¡TODO TRICOLOR!—ASPECTO DE LA «RUÉ SAINT JACQUES».—LOS FUEGOS ARTIFICIALES DE RUIGGERI.
PERSPECTIVA DE LA «RUÉ souFLOT » Y DEL^PANTEÓN. — {Dibujos
íkl natural,pomucstro
artísía
PcIHcsr)
N." X5VIII
LA ILUSTRACIÓN
P A R Í S . —LA
ESPAÑOLA
Y
AMEllICANA.
61
FIESTA NACIONAL DEL 14 DE lULIO.
PLAZA m LA KKi'ÜBLlCA : INAUGURACIÓN mil. MONUMENTO ERIGIDO POR ACUERDO DEL CONSEJO MUNXCirAL.-LONOCHAMI'S I DISTRIBUCIÓN DE LAS NUEVAS CANDEKAS
Á LOS CUERPOS lí INSTITUTOS DKL ^J¿íiCiTo.
--{DiUJos
dc/ natura/.
fior
nucslro
aríisfa
PcUicc^^^^
LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA.
62
Quizá lo que agrada en tí
Es el temor y el respeto ;
Quizá KÓlo ,i,rust,a que hables
Con la lengua del silencio.
Quizá de ti se recibe
Vn amor que no se paga,
Un corazón que no olvida,
"l'cro que siente y no habla.
Mírala hicn á los ojos ;
Descubre allí su alma pura ,
Y haz lo que quiera su ahna.
Porque tu dicha es la su3'a.
Si ella sulVc, no tendrás
Un momento de reposo ;
Pero siella está contenta.
N o podrás ser más dichoso.
Corazón , late nu'is bajo ;
Sufre y calla, corazón ;
Que con la verdad se miente,
Pero fingiendo así, no.
Ella lo sabe ya todo ;
N o la pruebes que lo sabes;
N o la hagas ser más valiente,
(.)ue eso es ser ti'i más cobarde.
Aun está la piedra quieta
En lo alto y entre los riscos;
Aun no ha bajado del monte,
Ni ha rodado hasta el abismo.
Ni por lim]iia ni por inerte
Ea humilde piedra te agrada;
N o la has desbastado y puesto
En el umbral de tu casa.
Pero
sólo con soñar
Que en ella imprimes el pié,
C'on ser una piedra v todo,
i Me derrito de placer !
CARLOS C()ELI,0.
¡ E L CENTRO DE LAS ALMAS
NO
ES
LA
TIERRA!
Mira cuál todo pasa en esta vida.
En sucesión constante y repetida;
Las desdichas, afán y padeceres
Se acaban á la par que los placeres
Y el celestial sosiego. Hoy amanece
Sereno para t í , y enteneljrcce
Luego el pesar ó l;i terrible duda
Tu cielo despejado. E n guerra cruda
Siempre verás chocar los elementos,
Imagen de encontrados sentimientos,
Que en tu seno rebullen incesantes.
IIoj como ayer, inahana como enantes,
' Nos lleva á la continua la esperanza
En pos de un bien ignoto y no se alcanza.
N o la fortuna, no la lozanía
Te halaguen del vivir : ilorcs de un dia
Son, que se agostan á un contrario viento,
Y dejan sólo llanto y sentimiento.
El vacío del alma nunca llena
El deleite del mundo que envenena.
Considéralo bien ; tanta mudanza
De afán y gozo, y duelos y bonanza,
Esta verdad indestructible encierra :
¡El centro de las almas no es la tierra!
ROBERTO ESIJIKOS.\.,
(Guayaquil.]
LOS TERREMOTOS D E MANILA.
'^p4^t^c^Cy N grito de desesperación y de espanto ha
cruzado los mares, producido por un pavoroso fenómeno, que ocupa en estos niomcnlos la atención pública en España.
, ^
El telégrafo submarino nos ha comunicado
la horrible nueva. Manila, la capital de los
establecimientos españoles de la Oceanía, y una
de las ciudades más notables del Archipiélago
Eilipino, acaba de ser victima de fuertes terremotos.
La catástrofe, á pesar de los pocos detalles que tenemos hasta la fecha, ha sido gravísima, y constituirá,
por lo tanto, un recuerdo doloroso para la presente generación, y la página más triste de la historia de Eili}Mnas.
Por todas partes adonde dirigen la vista los habitantes
de Manila no contenqilan otra cosa (lue ruinas y dcsohicion. El dia l o de este mes se sintieron los primeros movimientos de trepidación, y el i 8 , á las doce de! dia, consternó á todo el vecindario un gran terremoto de rotación,
de trepidación y de oscilación, que duró 70 segundos. El
espanto V la pavura fueron indcscri|)tibles; mas el ¡)ánico
llegó á SU" limite al repetirse los terremotos a los siguientes dias, con una insistencia aterradora.
Las consecuencias de estos fenómenos geológicos han
sido funestas. La población entera, como asida por los pies
por una mano de hierro formidable, se ha agitado durante
los dias 18 al '25 del actual, con terribles convulsiones,
acompañadas de un ruido subterráneo, sordo y amenazador. La catáslrofc ha sido producida por las erupciones de.
algunos volcanes del Archipiélago, v í a s noticias que se
reciben de las provincias del Sur^son desgarradoras. Algunas C!ud;ides, V especialmente las de Laguna y Rahecan,
han quedado destruidas.
En Manila muchos edificios del Kstado é infinidad de
particulares se han desplomado; la torre de la caledi'al, asi
como los templos de San .Vgustin, San h'rancisco, Recoletos, la Universidad y otros, se hallan en inminente estado
de ruina. La Comandancia general de Marina, el cuartel
de España, la cárcel Bilibid, eslán convertidos en im montón de escombros. En el arsenal de Cavite hay que lamentar pérdidas de consideración, y tJuatlalupe, que habia resistido tres siglos la acción destructora de los terremí)tos,
va no existe. La tierra, para colmo de horrores, se ha abierto en muchas partes, vomilaiido agua hirviendo y arenas
inliamadas , que han ocasionado muchas victimas. Una parte muy considerable de la población de i\Ian¡la, que consta de 140.000 almas, vaga á estas horas por los campos y
por los bosques,sin hogar, sin pan, sin comodidad alguna,
expuesta á todos los rigores de la estación, abiúgantlo el
triste temor de (]iie se abra á cada paso el suelo bajo sus
plantas.
Las primeras sacudidas, las que lo trastornaron todo, eni])ezaron, como hemos dicho, á las doce del día 18 del actual,
y la graTi masa de la población huyó despavorida ante la inminencia del peligro. En los dias ig vsiguientes continuaron
con intensidad las oscilaciones, acabando de hundirse las
casas y demás edilicios ([ue babian resistido al primer movimiento. Ksie cuadro de desolación no puede ser más triste, pues de todas las catástrofes que amenazan nuestra
mezquina existencia, no hay ninguna que destruya con
tanta |)routitud y en tan gran número como los temblores
de tierra, iíastan unos cuantos segundos en esas ctinvulsiones del globo que habitamos para abrir la sepultura á
millai'es de personas v á pueblos enteros, como ha sucedido,
por ejemplo, en el año 115 de nuestra E r a , que un terremoto dcstruvó á .Antioquia ; el de 565, que arrasó á í^onstantinopla; el de 1456, que mató en Náixiies 60.000 personas , y en los tiempos modernos, el famos<i temblor de tierra
que convirtió, el i." de Noviembre de 1755, á Lisboa en un
montón de escombros, y el espantoso del 13 de .Agosto de
1S68, que arruinó gran parte de la América del Sur.
Estos í'enómenos son, por desgracia, muv IVecuentes en
Manila y en las demás islas del Archipiélago, hasta tal
|iunto, que bien puede asegurarse que conslitnven casi su
estado normal. Todos los terremotos, todas las eru¡Jcioues
de sus volcanes no demuestran otra cosa que la pótenle y
destructora acción subterránea que están sufriendo las islas
Filipinas; y esto corrobm-a la hipótesis de geólogos eminentes, que aseguran que en un tiempo formaron aquéllas
un vasto continente, el cual se ha ido fraccionando poco á
poco en virtud de terribles cataclismos v fuerzas plutónicas formidables.
Por lo demás, y á pesar de lo que han asegurado algunos periódicos de esta corle, la catásti-ofe que hoy amargamente deploramos ha sido de más gravedad v de más
desastrosos resultados que la que tuvo lugar tambievi en
Manila en 1863. Y esto lo puedo asegurar así, porque, pin"
mi desgracia, luí testigo ocular de aquel ti'istc v íunesto
acontecimiento.
N o obstante los diez v siete años trascurridos, su recuerdo preocupa loda\'ía mi ánimo. Al ruido de las detonaciones subterráneas, de los edificios que se desplomaban,
de los gritos de los animales, del llanto v de las ardientes
súplicas de las mujeres y de los niños, se unian los lamentos de los moribundos v de los heridos, á quienes nadie
])ensaba socorrer, por ser cosa imposible. Fué aquél un espectáculo difícil de describir.
C^^omo documento de actualidad, v para bosquejar su
fisonomía particular, recoixlaré sus principales incidentes.
A las ocho menos cuarto de la noche del 3 de Junio de
1863 sentimos todos los habitantes de IManila un fuerte
temblor de tierra, con un vivo movimiento oscilatorio cu
la dirección de Nordeste á Sudeste, tan notable y de tanta
fuerza, que las ondulaciones del .suelo se parecían al movinuento de las olas del mar, y las casas, en sus vaivenes,
parccian.salirse de sus centros de gravedad. Piir esta razón
se desplomaron 46 edificios públicos v 538 de particulares;
hubo 400 muertos v 2.000 heridos, v las pérdidas de la fortuna pública V privada ascendieron á ocho millones de duros. El fenómeno duró treinta segundos, y fué genei'al en
toda la |)ro\'Íneia de Manila y a l a mism;i hora, ]nies en
el pueblo de Luchan se resintieron numerosos edificijs
y muchos vinieron á tierra, entre éstos el techo de la
iglesia; y en el pueblo d.-; ^laiiban se caveron cinco varas
y media del tejado del Tribunal, sin que hubiese habido
desgraciii alguna personal, siendo de advertir que el techo
de ese edilicio, tanto un arquitecto amigo TUÍO como
yo, lo hahiamos declarad! en estado ruinoso. La consternación fué grande en tudas partes, v es necesario haber presenciado tales cosas para poderse formar una ¡dea
de estos tr;istornos de la naturaleza. ^I¡ respetable é ilustre amigo el Excmo. Sr. D. Rafael Kchagüe, jefe entonces de aquellas islas, dictó las más acertadas disposiciones
pai"a librar las personas é intereses que aun pudieran salvarse, cuyas dis|i;isiciones fuer.in secundadas con gran activiclad y abnegación por las demás auluridades v pai'te del
vecindario.
El siniestro, pues, que en estos momentos ha llenado
de luto y de miseria a! pueblo (le iVíanila v su^provincia, lo
repito, ha sido más grave que el de 1H63. Este fué sólo
Ínq)ulsadi) por un movimiento oscilatorio, miénti^as c|ne el
que acaba de suceder ha sido de oscilación , de trepidacijTi
y de rotación al mismo tiempí), ha destruido poblaciones
enteras, ha [iliierto en el suelo grietas enormes, por las que
han salido sustancias inllamadas, tpie lian sembrado la muerte por donde (¡uiera , v ha vomitado , en fin , en la atmóslera el luego eterno que encierra la tierra en sus entrañas.
Estas eii^cunstancias reunidas ban creado una situaciíin
exee])cional v angustiosa en aquel desgraciado país. El estupor es geneial \' faltan recursos ¡)ara remediar tantas desgracias y soc irivi' el gran lu'nuero de heridos por l;is
escombros ; pero kis autoiidadps celes.'áslieas, civiles y mi-
N." XXYIII
litares de Manila velan por los intereses de todos y se hallan dispuestas á cuanto esté á su alcance para el posible
remedio de la gran calamidad que los allige en estos momentos de consternación }• tan aciagos. Todos están satisfechos de los que han trabajado, con riesgo de sus vidas,
para salvar á muchos infelices sepultados por los edificios
que se IKUI desplomado, y han rivalizado en celo y abnegación, como igualmente las tropas de la guarnición, por
acudir solícitas á todos los puntos adonde su auxilio era
indispensable.
Ante esta inmensa desgracia, hoy exige de nosotros la
caridad hechos extraordinarios : abramos, pues, á este dulce sentimiento nuestros corazones en favor de las victimas
de aquel suelo inhospitalario á quienes pueda aún ser necesario nuestro a¡)oyo, v pidamos á la Providencia su bendición á los esfuei^zos que requiere la grande obra de reparación de intereses de! Estado y de particulares que hay
que llevar á cabo indispensablemente en aquellas tristes
i-egiones.
J . J)E TORRlí.S V t í . \ R C Í - \ ,
ingcuií^ro mdusiríal.
N'alla.lulid, 25 tk- Julio do iKHo.
ESTADÍSTICA DEMOGRÁFICO-SANITARIA
PENÍNSULA
E ISLAS ADYACENTES.
(.'(Jiiipriuiil*! (iüsdu ol 3Í du Mayo al 27 du Junio do 1880,
líS'lWDO UK N.lClJlIEN'l'üS V D¡;i-UNCÍ UNES,
TOTAL
pener.il do
¡>i)l,!rici011
P R O V l f J C I A S .
sa-unele^Bi-,
ProporKOTAL
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g o i i e r n l lio
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1,580
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1,447
2,691
1,098
2,172
379
660
2,464
1,996
269
1 '1 a i - r a y o i í a
^ ^ V l l b
330.604
1.749
1,805
• 'i\'ruol
2.12.ÍÍ2()
5 73
• V'roiodo
aleiieJÉi
3 3 4-8 74
079,924
444
1,3 1 0
2,3í9
1,326
Vallatlolid
247.305
Vizcaya
190,520
Zanior.i.
^.io,573
400,738
76,63^^.936
. Sc^ovia
i Sevilla
i Soria
1 Zaiagn^a
TOTAl,
(JEN'l-.IWr,.
'
597
458
297
',513
',479
I,6D3
1,886
0,886
1,926
1,121
1,648
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2,6 S 5
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770
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1,921
656
370
316
2,652
2,39S
611
1.524
37'433
2,250
31.017
1,864
1,943
1,261
NOTAS,
La 'iuma de iiacliiiit'iUo'; ocurridüS t'ii i'l ]>re,.íijiitc uic;. (eiialio ,semanas, (lo 31
de Mayo á 27 de Junio , ambos dias iiichisive ) ofrece un lotal de 37,433 , i|Ui:
equivale á una ])ro|ioreioii mensual de 2,250 por 1,000, De la cifra lolal de lo,í
nacidos fiicion varones, 19,722, y heiiibr.is, 17,711, Los hijos de ilef;il¡iiio iiialriiiioiiio fiE-iiraii por 2,235. LaUc defunciones arroja un tolal de 31,017, que equivale á una proporción uiensiial de 1,864 l'ot 1,000, Existe , jnies , una (liffiercia á favor (le los naeiinienlo.s de 6.416, ijue equivale á un:i iiiopoitioii de
0,386 por 1,000, líslablceida eompaiacion eulrc las proporciones que acusa
el presente nies con las (¡uc se ofrecieion en el pasado, se oliscrva una disminución en nacimientos de 0,415 por 1,000, que (jucda justificada, si ,si; tic.
ne en cuenta que el periodo de observación comprende unLi semana incno,í.(iiie
el anterior. La provincia que mayor número proporcional de nací ni lentos ha tenido es la (le Cáceics, que ha alcanzado 3,2.t3 por i.ooo ; la de Badajoz es la
ipie lia tenido mayor número ile defuneíones, pues resulta nna propnrdon
de 2,632 por 1.000, L a d o Toledo es la (juc menor número de naciiiiicnlos y
deruiiciones ha tenido, ]iiies ha alcanmdo una proporción (le 1,326 por 1,000
en nacimientos y 0,8R6 cu defunciones , cuyas proporciimes, c o.n parad as con
las del mes anterior, ofrecen una disminución en nieimientos y defunciones
de 0,660 por i.ooo para los primeros, y 0,344 1""' '-OOO para los se;inniios, Kl
tolal (lelas defunciones se descompone del modo siguiente : por en le rin edades
infecciosas, 7,211 ; por enfermedades frecuentes (lísis, afecciones de los ir^.inos respiratorios, reumatismos, etc.J , 8,662 ; otros padecimientos, 14.665 ; |iur
accidente , 344 \ por suicidio , 6 0 , y 75 por homicidio.
Según los ])artes rteiliidos de nuestros Ai;enlcs Consulares en el Lutr.injetH,
la salud pública t s satisfactoria en tollos los países : eoritintiau sujetas á Ir.tWmiento sucio las procedencias de Hará, Rio Janeiro (Ilrasil) y repiibllcai íle
Venezuela y Estados-Unidos de la Colombia (Améviiri del S u r ) , por ¡iehre
amarilla, Se considí^riii asimismo stijetaa á eu.arenleni las procedencias dt4
Seno Mejicano, Guaira y Costa Eirme, desde 1," ile Majo á 30 de Stliembre,
conforme previene el ait, 32 ilc la ley de Sanidad, Quedan deelar.idas liiiipiaí.,
|)ov orden de 26 de Junio último, las procedencias del Golfo Pérsico, que vcuiaii sometidas á tratamiento desde 1," de Julio de 1877 por peste biibúniw.—
{Exiui^iíi del Botcün puhlú-:íJ¡> / w /d D/i.-iciü// !\i:/u-ra! d,'í munK)
m
LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMEiUOANA.
N." XXVIH
Las tapas construidas en Barcelona para encua-
mi-l^úm
dernar colecciones de I , A II.USTRACION ESPAXOI.A
Y AMKIÍICAXA continúan expendiéndose, por cuenta
del fabricante D. G. Siquier, al precio de 30 reales
para cada tomo de semestre ó de año, en la Adnii.nistracion de este periódico, Carretas, 12, principal,
Madrid.
No pudiendo remitirse dichas tapas por el correo,
los Sres. Suscritores de provincias que deseen adquirirlas se servirán hacerlas recoger en estas oficinas
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PARÍS
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Eusíaqtiio).
punía
de la
E X P O S I C I Ó N U N I V E K S A r . de i8782 mcdaiUíS
de oi'o r i rueda
Un
de
/dala.
•CARAFBS F R A P E E S )
APARATOS PARA REFRESCOS,
EGROT, 2 3 , r u é M a t h i s , París.
qup producen desfifi 1 kil. hnsta
500 kil. de hielo en iinii büra.
COFRES-FORTS
conslrudi'rKS en Piiris.
Boulevard Voltaíre,
137.
AntifínRinentfl
oii In. niu llhorkMmpf.
íof/o Hmro
PiERRE HAFFNER
10 y 12, Passag^
E^la i ü ' i n i f i a iihld prf piiniC lUi
i;s iiiitiiosi / SL' liniile cun Iduiliiial:
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a fonstiiiaclon.Dcpoaito en las principales
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Mütoritsdegas líisstliiiji
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de inaLerias b a l s á m i c a s , d e j a n m u y a t r á s á l o d o s
los p r o d u c i o s s i m i l a r e s e m p l e a d o s h a s t a e l d í a .
Los Polvos d e Caiidor tanifican, refrescan y
blamiue,in el c u t i s , q u e m a n t i e n e n e n u n e s t a d o
constante d e belleza y d e frescura, y se i m p o n e n
a las d a m a s para la c o n s e r v a c i ó n d e s u j u v e n tud, por ¡a higiene, q u e t a n m a l l i b r a d a s a l e d o .
l a s j ) a s [ a s y a l e i t c s d e t o d o g e n e r o . — No n o s e s trana, p u e s , q u e el D o c t o r R I G H E H , d e l a F a c u l t a d
do M c ü l c i u a d e P a r i s , a l l r m e e n s u d i c t a m e n q u e
los P o l v o s d e C a n d o r e s t á n l l a m a d o s á r e m plazar t o d a c l a s e d o p o l v o s d e a r r o z y m e r e c e n
el e s t r a o r d í l i a r l o é x i t o q u e h a n a l c a n z a d o .
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r e b e l d e s y d a a l c u t i s l a IVcscnra y e l a t e r c i o p e l a d o d e l a j u v e n t u d .
iiita
eajiecial
ron
la
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al cií/,i.s
color
•nahiral.
FA F ,
í ) , ruó de la Pa/x, 0 . —
J'aris.
piel.
LA ILUSTRACIÓN l^SPANOLA Y AMKUICAísU.
64
LIBROS
PRESENTADOS
N.° XXVIIL
como de los comentarios y estudios críticos- hechos
acerca de aquel vate insigne, tanto en Portugal como
en el extranjero; nota curiosísima de los retratos, me-"
dallas, estatuas, monumentos, composiciones musica• les, e t c . , referentes al mismo poeta. U n elegantísimo
volumen de 254 págs. en 4." mayor, papel superior
( Whatman) y preciosa impresión , en el establecimiento tipográfico de Christovao A. Rodrigues, Lisboii
(145 , r ú a do Norte, i."). — Recomendamos á los eruditos y bibliófilos la adquisición de esta oora.. , , •,
M o s a i c o l i t e r a r i o {coplasy versos). Poesías de D..Timoteo Domingo Palacio, de diversos géneros literarios,
en que predomina el humorístico : libro notable, que
honra á su ilustradísimo, a u t o r , jefe del Archivo de
Madrid y autor de varias obras importantes. Principales librerías.
A ESTA REDACCIÓN POR AUTORES Ó EDITORES.
H i s t o x - i a <1c I n s e x p l o m e i o n e H á r t i c a s I i c e h a s
en busca del TASO DEL N O R D E S T E , por T). Pedro de
Novo y Colsow, teniente de navio, etc., con un Prólogo
del académico de la IlisLoría el Jlmo. Sr. D. Cesúreo
Fernandez Duro*. N u e s t n i patria, la patria de los insig^nes navegantes y descubridores de ignoradas tierras en
los siglos XV y XVI, puede envanecerse de poseer y a
u n a interesante, eruditísima y completa Historia de las
exploraciones árticas , debida al ilustrado marino y académico Sr. de Novo y Colson ; u n a bellísima digresión
histórica, que abraza desde los tiempos más remotos
hasta el descubrimiento del Mar Blanco , y u n a crónica
amplísima y por demás curiosa de todos los exploradores árticos , desde el siglo XVI hasta nuestros dias, y la
cual termina con la relación perfectamente escrita y
detallada del r'dtimo y feliz viaje del profesor Nordenskiüld. T a l es el breve resumen de la importante obra
ue anunciamos, y que será adquirida, no h a y que duarlo, por todas las personas ilustradas.
U n hermoso volumen de 260 págs. en 4.", con un retrato de M . Nordenskiold y u n Mapa de los mares
del Nordeste : ocho pesetas ^ e n las principales librerías
de Madrid y de provincias.
N u e v a I S i b l i o i e e n <le l a I V i ñ e z y d e l a J u v e n tud, publicada en París por los editores dé libros en
castellano Sres. A. Roger y F . Chernovíz (I7, ruedes
Grands Augustins).—Los esfuerzos que están haciendo
estos ilustrados editores para difundir excelentes ideas
de moralidad en obras de utilidad y recreo, con destino
á la educación de los n i ñ o s , no pueden ser.más recomendables ; treinta libros llevan ya publicados con
ese especial objeto, y hé aquí los principales títulos
de ellos :
Alian, ó Destierro y Arrepentimiento;
Dos Huérfanos^; La Herencia de una buena educación; Zos Mercaderes ambulantes; Vida de Fr. Bartolomé de las Casas;
Aventuras de Pablito; Los Angeles de la Caridad; Los
Hijos de la Viuda; La Virtud en ejemplos; Dios castiga
la crueldad; Genoveva; £ I Collar de perlas; La Piedad
- recompensada; El Vendedor de juguetes; Seis Niñitas y
seis muñecas; Dos lloras de i-ecreo; Las célebres Obras
del canónigo Schmid, etc., etc.
1-os precios de los libros no pueden ser más módicos
con relación á su lujo tipográfico y á su elegante encuademación, Pídase el catálogo á los editores.
D e b e r e s « l e l a h u m a n i d a d , por D . J o s é Rodrigueí
Zapater. Obra moral y religiosa, escrita en verso para
uso principalmente de los alumnos de colegios de primera enseñanza. Véndese á 5 rs. en la librería del señor H e r n a n d o , Madrid { A r e n a l , I I ) .
£ l e n i e n l o s d e C o s i n o g ' í - a l ' í a ( Uranografía y Geografía astroitómica),
por D . S a n t i a g o Moreno y Rev,
catedrático de Matemáticas y Director del Instituto de
Vitoria. H é aquí un hermoso libro de texto, que recomendamos eficazmente, después de haber examinado
su buen método , á profesores y alumnos de institutos
y colegios. U n tomo encartonado , de 2S0 páginas, cinco
pesetas, dirigiendo los pedidos á la librería del Sr. Hern a n d o , Madrid (Arenal, 11).
a
^^Tiicvos c u e n t o s p o p u l a r e s , por D. Antonio de
Trueba. ( M a d r i d , ohcinas de L A ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y A M E R I C A N A , 18S0.) El libro que anunciamos
prosigue la conocidísima Colección de cuentos que t a n
justa celebridad ha valido á su autor, y de la que forman
parte los Cuentos de color de rosa, Cuenttts populares,
Cuentos campesinos, Cuentos del hogar, etc., títulos íaTiiiliarcs para los amantes de la buena literatura en todos
los países donde se habla español. N o necesita de recomendación alguna un libro que lleva al frente el nombre de D . Antonio de T r u e b a , cu3'as obras son de las
contadas que en la literatura española contemporánea
han pasado el Pirineo, hasta preocupar á u n a publicación t a n importante como la Revue des Deiix Mondes,
que h a consagrado tm largo articulo á T r u e b a y á sus
])roducciones. I-os Nuevos cuentos populares forman parte
de la Biblioteca Selecta de Autores Contemporáneos, q u e
viene publicando la Empresa de L A ILUSTRACIÓN.
Véndese en las oficinas de este periódico (Carretas , 12,
principal, Madrid ) y principales librerías, á 3 pesetas
en Madrid y 4 en provincias.
BANDEUA QUE LLEVABAN LAS CARABELAS DIÍ COLOX
en su priiiicr \iaje al Nuevo Mundo.
M a l a s c o s t u m l j r e s ; a p u n t e » d e m i tiemjio,
seguidos de algunos bocetos biográficos y poesías , por
Eusebjo Blasco. ( Madrid , oficinas de L A ILUSTRACIÓN
E S P A Ñ O L A Y A M E R I C A N A , 1880. J De la y a menciona-
da Biblioteca Selecta forma parte igualmente este libro
del popular escritor festivo Sr. Blasco. E n esta época
de excursiones, viajes á las playas y á ios establecimientos balnearios, ninguno mejor compañero q u e u n
libro agradable, cuya amena lectura hace pasar inadvertidas las horas ele ocio- Forma un elegante volumen
de más de 300 páginas , que se vende en la Administración de este periódico y principales librerías de Madrid y provincias , á 3 y 4 pesetas respectivamente.
J U Í h l i o { i ; r a p l i i a C a m o n í a n a , por M. Theophilo Brag a . — b m disputa es la obra que anunciamos u n a de l a s
más bellas que han salido de las prensas de Lisboa:
contiene, entre otras cosas, una reseña histórica de las
fiestas del centenario de Camoens ; noticia bibliográfica
de las ediciones de Os Lusiadas, Rimas y Autos, así
H i s t o r i a d e l a A n t i f i ; i i e d a d , por M. Máximo Dunclier ; vertida del alemán por D. F . García Ayuso. Acaba de nublicai'se el tomo V de esta importantísima obra,
el cual comprende la historia de los griegos desde los
tiempos más remotos hasta la época de las emigraciones. Forma un volumen de más de 400 págs. en 4.° menor , y se vende en las princii)ales librerías de Madrid
y de provincias , al precio de 20 y 24 reales respectivamente.
E l T i z ó n d e l a I V í i h l e z a e s p a ñ o l a , ó máculas y
sambenitos de sus linajes, por el cardenal D. Francisco de Mendo/a y Bobadilla, obispo de Burgos, etc.
Véndese á ocho reales en las principales librerías de
FLspaña.
M. B. '
ESTAXDARTI-: DK CASTILLA ,
plantado por Culón en la Isla Española,
AGUHUEZ
Vacuna de la
boca, suprime
instantáneamente
y para
siempre los
y por consiguiente, la aurificacion y la extracción. — El análisis h a probado que este agua no contiene ácido a l g u n o , ni ninguna sustancia tóxica, nietática ó narcótica. F,l A G r U A D E
S U E Z , hilo verde, empleada como dentífrico diario, es la única y sola q u e ha resuelto el doble problema de la supresión d é l a odontalgia y de la conservación de la dentadura. La Opiata
anaranjada de Suez asegura su blancura sin ningún peligro.—El Vinagrillo lácteo de Suez, para el tocador, destruye la causa principal del cáncer en la mujer; pero es preciso tener mucho
cuidado en no usarlo coino dentífrico , porque tocio ácido corrompe el aliento y pone amarillos los dientes , que acaban por desesraaUarse y caerse.-—Dirigirse á DI. S U E Z , 10, rué de
A m p e r e , París. — D e p ó s i t o en/1/rti/r/í/, en la B O T I C A de R . J . C H A V A R R I , Atocha , 87.
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Incendios,
5 nZS3>iL1.3:.il5 P A R Í S
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f r a n c o
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1S78
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EL
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Tot^o SuscripLor-rocibiiv. cüiíio \ i DTTTVr PTTI A ^^^ ^"-^ V A L O R E S D E L O T E S ,
P r i m a g r a t u i t a el
ÜLDUiíl u U i ü
rico voluincii cotí cuadro
y dibujos, Qbra inóisponsable a los q u e posceu-obligacioiíGS de lotes í'rancesGS.
V|
Q f í f/ieyor fú/i/co tfua eir/sís. £/ raconsf/íuyenfeí
Ypore¿oe/eno(4 e.fl J^ 4 « e m l ^ , fa Clorosis, í a \ ^ ,
nDaWlttlad, ía P o s t r a c i ó n , la. E x t e n u a o l o n . n l
V/a P o b r e z a de Bangrs, 6íc.
"I
yll(|i"&", ea I'arís, 13, r. LalajsUt.; ei ttdii lii l i n u u i í ú
üejiosUaHoi en MndHd: Viornte Moreno j Mlqucl ; T I
II. HBrnaiidfii, Horrel y MÍCJUBI; GermaD OrlpeaiQI
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