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RODOLFO OROZ
L o s c h i l e n i s m o s de J o s é Martí
SEPARATA DEL " B O L E T Í N DE F I L O L O G Í A " ,
PUBLICACIÓN
LOGÍA
DE
DEL
LA
INSTITUTO
UNIVERSIDAD
DE
DE
FILOCHILE.
T O M O X, 1 9 5 8
E D I T O R I A L
U N I V E R S I T A R I A ,
R i c a r d o
S a n t i a g o
S a n t a
de
C r u z
C h i l e ,
7 4 7
1 9 5 9
S.
A.
I
L
E
LOS C H I L E N I S M O S DE J O S E
MARTÍ
La gran i n q u i e t u d —que podríamos llamar americanista— de
Martí, lo llevó a interesarse también por problemas idiomáticos, en
particular ipor los de orden lexicográfico, como se desprende de la
lista de voces americanas que se halló en sus papeles.
N o se trata de la labor sistemática y erudita de u n filólogo, sino
de a p u n t e s tomados ocasionalmente a raíz de su contacto personal
con las gentes americanas o de sus lecturas de libros americanos con
el fin de r e u n i r términos que en América enriquecían el vocabulario
español
En algunas ocasiones, no se limita a anotaciones lexicográficas, sin o que también fija su atención en algunas características fonéticas;
i n d u d a b l e m e n t e , estas observaciones n o están tomadas directamente
del habla sino copiadas de libros como este ejemplo sacado de Martín
Rivas del escritor chileno Blest G a n a :
1
Hasta hace poco, las preocupaciones lingüísticas del ilustre cubano habían pasado casi completamente inadvertidas.
El "Glosario de voces americanas"
f u e publicado ú l t i m a m e n t e en las
Obras Completas de José Martí, en la
edición conmemorativa del centenario
de su natalicio, Editorial Lex, La Habana, 1953, tomo II, páginas 1658-1667
y reproducido luego por don Vicente
Atílio Billone en Humanitas,
Revista
de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad de T u c u m á n , año II,
1954, N? 4, páginas 318-325, según parece sobre la edición conmemorativa
del cincuentenario de la m u e r t e de
Martí, H a b a n a , 1946, con las mismas
erratas q u e aparecen en la de 1953.
Con motivo de celebrarse el centenario
del natalicio de Martí, el filólogo argentino-venezolano Angel Rosenblat
examinó las voces venezolanas q u e fig u r a n en dicho glosario (cp. Los venezolanismos de Martí en Revista Nacional de Cultura, N? 96, enero-febrero de 1953, pp. 32-53, Caracas.
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RODOLFO OROZ
—Noshotros somos pobres
(M. Rivas).
también.
Entonhes
le iremos ques rico, fué
Así se lee en la edición de la Editorial Lex, La H a b a n a , 1953; y en
la reproducción hecha por la revista Humanitas, aparece la cita de la
siguiente manera: NOSHOTROS SOMOS POBRES TAMBIÉN: Entonshes le iremos que rico, f u e (M. Rivas).
Pues bien, n i n g u n a de las dos lecciones es correcta, pues Blest
G a n a dice:
—¿Y p o r qué lo insultan, p o r q u e le dicen pobre? Noshotros somos pobres también —contestó u n a voz.
—¡Entonhes le iremos ques rico, pué! —dijo otro, acercándose al
joven
(M. Rivas, p p . 29-30).
Es fácil advertir, desde luego, q u e es equivocado el fue con q u e
termina la cita en el escrito de J . Martí.
Lamentamos que, a u n q u e el ilustre c u b a n o encontró dignas d e
registrarse las peculiaridades fonéticas q u e contiene dicha frase, n o
hiciera n i n g u n a observación concreta al respecto, sobre todo si consideramos que A. Blest Gana, en verdad, n o acertó a representar en
la grafía ni a p r o x i m a d a m e n t e la p r o n u n c i a c i ó n del puablo. El empleo de -sh- por la aspiración d e la -s final de sílaba es inadecuado en
noshotros; habría bastado con nohotros o nohotro (como en pué); y
también es errónea la transcripción de entonces, como entonhes en
vez de entonseh. Además, p u d o haber señalado el mismo fenómen o en somos, pobres e iremos. En cambio, f u e más exacto en le iremos
p o r 'le diremos'; ques por 'que es' y pué en lugar de 'pues'.
Su escrupulosidad no se contentó con estas anotaciones, sino que
a veces trató de averiguar también el origen de la voz o de compararla
con la correspondiente de otro país e incluso de otro idioma; véase, p o r
ejemplo, las notas relativas a chancho, futre, paco, y galpón.
Respecto de sus disquisiciones etimológicas, no carece de interés
lo q u e señala, por ejemplo, en relación con la palabra cursi 2 , proveniente, a su juicio, del inglés courtesy.
En otros casos indica sin comentario el origen de u n a voz: "chiflar: de chiflar, portugués".
A u n q u e Martí n u n c a estuvo en Chile, hay sin embargo entre sus
2
Cp.
VICENTE
ATILIO
BILLONE,
en
Humanitas,
a ñ o II, 1954, N9 4, p p .
316-317, q u i e n r e p r o d u c e los párrafos
respectivos d e M a r t í (V. Obras Completas, tomo II, p p . 1701-1702), estam-
p a la p r o n u n c i a c i ó n d e la voz inglesa
courtesy
e r r ó n e a m e n t e como
koursty
en vez d e kurtsy, como dice la edición
del centenario.
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ
MARTÍ
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americanismos —160 en total— u n gran n ú m e r o d e voces —32— q u e
aparecen como chilenismos, y otro m e n o r —14— que, sin tener tal
calificación, son también empleadas entre nosotros.
N o nos q u e d a n dudas de q u e la mayoría de los chilenismos los
extractó de las obras de Alberto Blest Gana. Desde luego, leyó con
m u c h a atención la novela Martín Rivas, q u e cita en varias ocasiones;
pero, seguramente, conoció otras obras más de ese autor, a u n q u e n o
las nombre, ya q u e muchos vocablos chilenos recogidos por Martí se
hallan en ellas.
Algunas de estas voces h a n caído en desuso hoy, como cuadra,
"sala d e recepción"; cucalón, "curioso"; cura, "embriaguez"; chasqui,
" p r o p i o a caballo"; decálitro, "sombrero de copa alta"; tarro de unto,
"sombrero de copa alta". E n cambio, la mayor p a r t e de las q u e menciona Martí, están todavía en circulación, siendo varias de ellas de uso
muy frecuente.
Examinaremos a continuación cada u n o de los chilenismos de
Martí, presentándolos en grupos ideológicos, ofreciendo primero, el
texto del autor, y luego algunos comentarios nuestros.
I. HABITACIONES
Y CONSTRUCCIONES
EN
GENERAL
1. CUADRA. (Chile y Perú) Sala de lujo, sala de recepción (J. M . ) .
Esta acepción, hoy desusada ien Chile, correspondía a la lengua de
mediadas del siglo pasado, y Martí h a b r á hecho este apunte, sin duda,
basado en la lectura de Martín Rivas d e B'lest Gana, d o n d e se hallan
los siguientes pasajes:
" A m a d o r salió de la pieza a otra que d a b a al patio. . . Caballeros
—dijo, acercándose—, ¿Que no me h a r á n Uds. la gracia de entrar a la
cuadra? . . .
Los tres entraron entonces a la pieza contigua, a la que A m a d o r
había tomado la cuadra" (p. 77).
"Algunos prolijos esfuerzos económicos d e don R a i m u n d o h a b í a n
servido p a r a cubrir el pavimento de la sala de recibo, llamada comúnm e n t e la cuadra, con u n a a l f o m b r a de jergón o r d i n a r i o " . (Cal., p. 156).
" . . . la señora se encontraba en la cuadra (Estero, pp. 194 y 308).
L a acepción anticuada n o está registrada en n i n g ú n diccionario
d e chilenismos, salvo el de R o m á n ; Santamaría (I, 416) lo indica como
p e r u a n i s m o en la acepción d e "sala de recibo". E n España designa en
p r i m e r a acepción "sala o pieza espaciosa" (R. A. 18 , 1? aoep.). La pala-
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bra en referencia en el sentido de sala, es de antiquísimo abolengo,
pues aparece ya en el Cid (v. 1896: Q u a d r a ) , y como la sala de recibo
era antiguamente u n a de las piezas más espaciosas d e las casas coloniales, llegó a tomar cuadra ese significado.
Etim.: Lat. quadra.
2. GALPÓN. Barracón de t r a b a j o (U. y C H . ) , el b a r n de los americanos (J. M . ) .
Es de uso general e n todo <el país. El léxico de la R. A. 18 da la
siguiente definición: " D e p a r t a m e n t o q u e se destinaba a los esclavos
en las haciendas de América [| 2. Amér. Merid. Cobertizo grande c o n
paredes o sin ellas.", y, en forma similar, aparece en e'1 "Dicc. M a n u a l
e Ilustrado d e la L e n g u a Española" (1950).
A la segunda de estas acepciones solamente se refiere la nota de
Martí, y es la q u e a ú n se m a n t i e n e viva en nuestro lenguaje y en el
d e Las Antillas y de la América del Sur, en general (Cp. Malaret,
S a n t a m a r í a ) . C u a n d o M. A. R o m á n publicó su Diccionario de Chilenismos, todavía n o había incluido la Academia esta segunda acepción
en su léxico, por lo q u e ese a u t o r p i d i ó u n a reforma d e ese artículo,
sugiriendo los significados de "barraca, cobertizo, corrido, porche, sotechado, tinado o tinada, tinglado", los cuales ya h a b í a n sido indicados
p o r Camilo Ortúzar y también por Aníbal Echeverría Reyes. En cambio, Z. Rodríguez (1875) se limitó a decir que "los diccionarios n o
traen este vocablo t o m a d o d e la lengua azteca", y cita a continuación
u n pasaje de la Historia de las Indias de Oviedo, según el cual galpón
era u n a especie de "aposento".
Sobre el origen de la voz galpón, no hay consenso. Zorobabel
Rodríguez la declara azteca sin presentar n i n g u n a prueba, y Ortúzar
así lo repite. R u b i o afirma q u e n o es azteca, pues n o se usa en México.
El Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los
Incas, dice: "Este n o m b r e galpón, no es de la lengua general del Perú;
deve de ser de las islas de Barlovento; los españoles lo h a n i n t r o d u z i d o
en su lenguaje con otros muchos q u e se n o t a r á n e n la historia. Quiere
dezir sala grande; los Reyes Incas las tuvieron tan grandes que servían
de pla$a para hacer sus fiestas en ellas c u a n d o el tiempo era llovioso
y n o dava lugar a q u e hiziessen en las placas" (Advertencias acerca
de la lengua general de los indios del Perú, tomo I, p. 10).
Lenz (520) confirma que es palabra " m u i usada y completamente
literaria en Chile y e n la A r j e n t i n a " , y respecto de su origen admite
en conformidad con Molina (Vocabulario en Lengua Castellana y
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MARTÍ
Mexicano) q u e la f o r m a primitiva es n á h u a t l . T a m b i é n J . Corominas,
acepta este origen (Cp. además Am. Wtb., pp. 256 a 257).
Es, como decíamos, u n vocablo de uso general en todo el país, y
con frecuencia se leen avisos en los diarios, como p o r ejemplo, "importante industria necesita a r r e n d a r galpón p a r a g u a r d a r mercaderías";
"Galpones industriales doy en a r r i e n d o " ("El Mercurio", Stgo., Sept.,
1957) , etc.
En la literatura chileija su uso n o es r a r o tampoco; ejemplo: " L a
chacra se componía de unas casas de corredores, al f r e n t e de su pequeñ o jardín; de unos galpones que servían p a r a guardar las cosechas..."
(.Pancho Garuya, p. 9 ) . " N u e v a m e n t e en el patio j u n t o al galpón,
oliente a p a j a y estiércol, descolgó el a r a d o . . . " (Campesinos, p. 73).
El p u e b l o a m e n u d o emplea la f o r m a gualpón: "Vamos a pasar a
alojar al g u a l p ó n " (Cielos, p. 64).
II. PRENDAS
CON QUE SE CUBRE
LA
CABEZA
Los nombres de los sombreros le h a n llamado particularmente
la atención a Martí, p u e s los cita de varios países; así, por ejemplo, el
bobo, "sombrero alto entre la gente b a j a de Buenos Aires"; el bolero,
"sombrero de copa alta en G u a t e m a l a " ; el cubilete, "sombrero de
copa alta en Colombia"; la galera, "sobrero de copa en U r u g u a y " , y
pum-pá, "el sombrero negro de copa alta y cilindrica de Venezuela".
Con referencia a Chile, menciona:
3. COLERO. El sombrero de copa alta en Chile (J. M . ) .
Es todavía de uso general en Chile, a u n q u e pertenezca más bien
al lenguaje festivo, como a p u n t a acertadamente Malaret. E j e m p l o : "Es
u n viejo cacique, jinete sobre u n jamelgo flaco> y vestido a la usanza
mapuche, p e r o . . . de colero" (E. Solar Correa, La muerte del humanismo en Chile, Santiago, 1924, p. 27).
Entre los lexicógrafos chilenos, lo registran sólo M. A. R o m á n y
J . T . Medina. Con igual significado se usa también en el Perú (F. J .
S a n t a m a r í a ) . M. A. R o m á n trata de explicar el origen de este término,
diciendo q u e se llama así, sin d u d a " p o r lo lustroso y tieso q u e es,
como si estuviera e m b a d u r n a d o con cola, ó p o r q u e se parece á la
olla eñ que se calienta la cola". (I, 345). N o parece imposible esto
último, ya q u e la cola se calienta, de ordinario, en u n tarro q u e q u e d a
ennegrecido semejante al sombrero al q u e se le compara, y luego se le
d e n o m i n a también simplemente tarro.
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4. DECALITRO. El sombrero alto en Chile (J. M . ) .
El empleo figurado de esta medida de capacidad para designar
el sombrero de copa alta, es n a t u r a l m e n t e festivo por la hipérbole que
contiene.
Es u n a expresión q u e hoy ya n o se usa, n i la recuerdan las personas ancianas. N o figura en n i n g ú n diccionario de chilenismos con este
significado. C. Ortúzar y M. A. R o m á n , sólo censuran el uso de este
término como esdrújulo; lo cual, desde luego, le da carácter de vulgarismo.
Etim.: Deca - f litro.
5 . T A R R O , TARRO DE U N T O .
El sombrero d e copa alta en Chile y en
Perú (J. M . ) .
Tarro de unto, por "sombrero de copa, sombrero de pelo o sombrero de seda", es otro chilenismo caído en desuso. Lo registra M. A.
R o m á n como t é r m i n o f i g u r a d o y familiar por lo que en España el
vulgo m o t e j ó de "chistera", y cuyo n o m b r e se explica según él "por
la semejanza con los (tarros) en que se vendía el b e t ú n de calzado.
Además, lo lustroso de este sombrero tiene m u c h a relación con el
lustre que d a b a n aquellos tarros" (V, 415). E n Chile, se le llamó
efectivamente colero y tarro die unto, p o r su semejanza con el tiesto
tiznado en q u e p r e p a r a n la cola los carpinteros (véase N"? 3), y con el
tarro e n que se g u a r d a b a el antiguo u n t o o b e t ú n negro p a r a los
zapatos.
Aníbal Echeverría y Reyes lo da como vulgarismo chileno, y J . T .
Medina repite además lo que sobre el posible origen de esta expresión
figurada consigna R o m á n , agregando u n ejemplo literario que se halla
en la o b r a Al través de la inmortalidad,
d e B. Vicuña Mackenna.
Estos datos corresponden al uso lingüístico chileno del ú l t i m o
cuarto del siglo pasado y concuerdan con la anotación de José Martí,
respecto del país vecino del Norte, pues t a n t o Malaret como Santamaría, confirman tal acepción para el Perú; el primero, sin embargo,
la indica también para la Argentina.
La simple voz tarro, con la misma acepción, figura como chilenism o en el "Diccionario M a n u a l e Ilustrado de la Real Academia", sin
que se señale su carácter de anticuado. Según Malaret, se emplea en
Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú; Santamaría lo indica sólo p a r a
Colombia.
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
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N o obstante, deriva de este significado, hoy anticuado, de tarro,
u n a locución c o m ú n y corriente en nuestros días: levantarse uno el
tarro por "darse u n o m u c h a importancia, exagerar". Como el llevar
u n sombrero de copa alta era a la vez signo d e distinción e importancia
social, cuanto más alto el tarro, tanto más i m p o r t a n t e el personaje.
De m o d o que c u a n d o alguien p o n d e r a en f o r m a exagerada su propio
valer, atribuyéndose mayor importancia de la q u e le corresponde o
q u e parece verosímil, se levanta el tarro. E j e m p l o : " . . . En total q u e
yo venía siendo el brazo erecho e mi General y núes q u e me levante el
tarro...
— ¡Cómo se les ocurre que Peiro J o r q u e r a se va levantar el tarro!
—le ijo riéndose, on H o n o r i o . " (Fidel C., p. 18).
Esta frase que n o es sólo de la lengua vulgar, sino t a m b i é n u n
giro familiar, va siendo desplazada ahora en el lenguaje plebeyo por
" F u l a n o se está cachiporreando".
Las otras locuciones chilenas: ¡Adelante con los tarros! y Arrancarse con los tarros, registradas por M. A. R o m á n , n o tienen relación
con el significado con que ocurre la voz tarro en la expresión q u e
encabeza este artículo. La etimología de la voz tarro es incierta (Gp.
Coraminas, D C E L C , s. v . ) .
III. CLASES SOCIALES
Y
PROFESIONES
6. COMPADRE. El chulo español, el bravo, el cobra barato, el
de Chile, en La Plata (J. M . ) .
shintuó
La voz compadre n o queda limitada al área indicada p o r José
Martí; es también de uso general en Chile; sin embargo, no se emplea
en la acepción q u e J . M. le asigna para los países de La Plata o m e j o r
dicho, para el Uruguay, sino que conserva exactamente el significado
español con las tres primeras acepciones q u e señala el diccionario de
la Real Academia Española 18 (1956).
La literatura chilena e hispanoamericana en general ofrece innumerables ejemplos de todas las épocas hasta hoy de su empleo en el
lenguaje familiar y en el vulgar. En este ú l t i m o aparece en la f o r m a
de compaire, con frecuencia como f o r m a de " t r a t a m i e n t o usual entre
amigos o personas de la misma clase social" (Santamaría), de uso
antiguo en España, en Andalucía y en algunas otras partes (R. A.), el
que, sin embargo, en Chile n o siempre implica verdadera relación de
compadrazgo. T a m b i é n tiene entre nosotros la acepción de " c o m p i n
che o camarada".
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La acepción argentina y u r u g u a y a a la que José M a r t í alude
aquí, corresponde en efecto al chulo o bravo español. L o registran así
también Malaret y Santamaría, pero n i n g u n o d e estos autores cita u n
sinónimo chileno; sólo en el glosario de Martí se halla la observación
"el shintuó de Chile". Así se lee en las diversas ediciones de las Obras
completas d e Martí, desde la da Gonzalo de Quezada y M i r a n d a , La
H a b a n a 1940, hasta la ú l t i m a del Centenario del natalicio, La Haban a 1953 3 . Sin embargo, estamos convencidos de que n i n g u n o de los
editores se h a d a d o el t r a b a j o de revisar bien el texto original, o sea
el manuscrito de José Martí, pues la p a l a b r a " s h i n t u ó " n o h a existido
n u n c a en Chile y se trata evidentemente de u n error de lectura del
p r i m e r editor, error que h a n heredado las ediciones posteriores que
son, según parece, simples reproducciones d e la primera. Es fácil darse
cuenta de ese error al comparar la definición m a r t i a n a de compadre
con la de siútico. T a m b i é n está estropeado este vocablo en el artículo
respectivo de todas las ediciones, las q u e i m p r i m e n equivocadamente
siútico, c a m b i a n d o la u en n y o m i t i e n d o el acento. De m a n e r a q u e
debe corregirse el shintuó en siútico.
Etim.: Deriv. de
padre.
7. FUTRE. El elegante en Chile, en la lengua de la gente baja. El catrín de México, "y dejáis que te peguen futre" (Martín Rivas. "Levántate hom, n o seas falso" (M. Rivas) (J. M . ) .
Es general en todo el país con el significado de "persona bien
vestida, lechuguino". Lo señala como chilenismo el Diccionario Man u a l e Ilustrado de la Real Academia ("lechuguino, mozo acicalado,
títere"), y ahora también el léxico oficial ("lechuguino, o simplemente persona vestida con a t i l d a m i e n t o " ) .
Para la gente del p u e b l o es —como dice Román— sinónimo de
h o m b r e de levita o decentemente vestido, el caballero que se viste y
trata como tal, pero siempre tomado en mala parte o con cierto dejo
despectivo e injurioso (II, >p. 411).
La cita de José Martí, no es del todo exacta; el pasaje corresp o n d i e n t e de Martín Rivas dice así:
"—¿Y dejái q u e te pegue u n futre? —le dijo uno.
—Levántate, hom no seái falso —dijo otro" (p. 3 0 ) .
E n el mismo capítulo ocurren, además, los siguientes ejemplos:
"—¡Y como que tiene traza de futre pobre, h o m b r e ! " (p. 2 9 ) .
' D e b o la confirmación de estos datos a la gentileza de m i ilustre amigo,
Doctor Esteban Rodríguez
(La H a b a n a ) .
Herrera,
LOS C H I L E N I S M O S DE J O S É
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"—Sácale chocolate al futre —agregaba otro" (p. 30); luego más
adelante:
"—Yo también he tenido la culpa p o r dejar q u e entren en casa
estos malvados futres" (p. 245).
"—¡No será m u c h o que queráis a algún futre también!" (p. 245).
Alberto Blest G a n a emplea esta voz igualmente en otras obras
(p. ej., El loco Estero, p. 22).
Se halla varias veces en Bajo la tienda, de Daniel R i q u e l m e (pp.
56, 75, 151), en casi todos los criollistas chilenos de antes y d e ahora, y con frecuencia aparece, e n obras de esta corriente literaria, la
f o r m a vulgar jutre (Cp. Campesinos, pp. 42, 44, etc.).
Pero también escritores como J . V. Lastarria ("¡Preguntón es el
jutre!", Obras Completas, T o m o X I I , p. 196) la utilizan.
Para designar el c o n j u n t o o la r e u n i ó n de futres o el atildamiento propio del futre, se usa el derivado futrería, o e n pronunciación
vulgar y rústica, jutreria: " E n el campo n o d u r a n á la jutrería"
(Campesinos, p. 3 2 ) .
Desaparece el matiz injurioso en el uso como adjetivo: " F u l a n o
anda m u y f u t r e ahora"; en cambio, es despectivo el femenino vulgar
futra: "Se enojó la f u t r a vieja".
Registran la voz Rodríguez, Ortúzar, Echeverría, R o m á n , Medin a y la Academia, como chilenismos; empléase, sin embargo, con
igual significado, también en el Ecuador ("lechuguino o persona bien
vestida en todo el Ecuador anota Cornejo, Fuera del Dice., Quito, 1938, p. 127), el Perú, Bolivia y Argentina (futre, futraque. 'Lec h u g u i n o de'l Plata. Ciro Bayo 1, p. 96). Cp. Malaret y Santamaría.
"El mozo d e medio pelo q u e sale con su ropa dominguera, tieso
como si se hubiese tragado u n a baqueta, es u n futre y puede ser también u n futre encolado" (Rodríguez).
Esta ú l t i m a expresión, q u e va desapareciendo de la lengua, se
halla registrada por R o m á n : "Futre encolado, á cuartillo el a t a d o "
(II, 233 y 411), y aparece, por ejemplo, en El loco Estero, de Alberto
Blest G a n a ;
" C a n t á n o más
F u t r e Encolao
de a cuartillo el atado".
(p. 22)
"Se le dice encolado, p o r q u e a n d a lustroso y brillante como si se
h u b i e r a u n t a d o con cola y p o r q u e usa colero" (Román, II, 233).
E n cuanto al origen de esta p a l a b r a futre, J u a n Corominas se
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inclina a aceptar el francés foutre, como ya propuso Lenz en oposición a R o m á n , quien la creía de origen gitano español.
8. PIJE. El cursi en Chile. El que hace vanos esfuerzos p o r parecer elegante (J. M . ) .
Es chilenismo a u n c o m ú n y corriente y conserva el sentido señalado por Martí. Lo registran todos los lexicógrafos chilenos; la variante piji, que indica Santamaría en su Diccionario de Americanismos, n o la hemos escuchado ahora. La Academia Española a d m i t i ó
en su décima octava edición de 1956 la voz pije: m. Chile. Cursi,
sin indicar su etimología.
La descripción más completa del pije chileno se halla en u n artículo del periodista Pedro Belisario Gálvez, publicado en el diario
"La U n i ó n " , Santiago, 7 de diciembre de 1913, y reproducido por
M. A. R o m á n en su Diccionario (IV, pp. 276-277): "El pije n o pertenece a clase social determinada: b r o t a en t o d a s . . . n o se p u e d e
decir con p r o p i e d a d que sea de la aristocracia, de la clase media o
del p u e b l o . . . p o r q u e pijes hay en la alta clase como los hay entre
los empleados y a u n entre los obreros . . . "
Esta afirmación contrasta u n tanto con lo que dice nuestro lexicógrafo Zorobabel Rodríguez, quien se expresa así: "El q u e se desvive por
a n d a r siempre paquete ["El caballero de caudal y de b u e n gusto
que se compone y acicala, es un paquete"], logrando a lo más a n d a r
futre, es el siútico o el pije; si bien es de advertir q u e aquél se refiere
principalmente a la traza, i éste a la posición social " (s. v. futre,
p. 227).
El pije es, en general, él cursi que presume d e f i n o y elegante.
Respecto del origen de esta voz, R o m á n cree encontrarlo en el
vocablo aragonés pijaito ( > pijito > p i j e ) , "voz despreciativa con
la que la clase í n f i m a de la sociedad denomina al individuo de clases más elevadas" (ib., p. 278).
J . Coraminas n o incluyó este vocablo en su DCELC.
U n ejemplo ilustrativo de la literatura chilena extractada de u n a
obra de Orrego, cita Medina: "Por todas partes circula ese tipo audaz, aficionado a vestirse con colores d a r o s y corbatas vistosas, u n
tanto insolente para m i r a r a las mujeres, a quienes persigue sin descanso, eternamente prendido y e t e r n a m e n t e anónimo, ocioso y paseante de profesión, a quien llamaban antes pije y que llaman ahora
simplemente siútico, algo parecido al tipo del cursi lespañol" (p. 288).
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ
MARTÍ
171
9. SIÚTICO. En Chile, escrito en el Martin Rivas, de Alberto Blest Gana; es el compadre del Uruguay, y el chulo de España y Cuba. (J. M.).
T a n t o en las Obras Completas de José M a r t í ( H a b a n a , 1953)
como en la reimpresión del "Glosario de voces americanas" en la
Revista Humanitas, II, 318-325) aparece erróneamente siútico.
El adjetivo siútico, de uso general en Chile en el lenguaje familiar, tiene el significado de "cursi, presumido, remilgado". La voz
f u e incluida p o r primera vez en el léxico oficial en la edición de 1956
con la siguiente definición: "Siútico, ca, adj. fam. Chile. Dícese de
la persona q u e presume de fina y elegante, o procura imitar en sus
costumbres y modales a las clases más elevadas d e la sociedad."
La Academia omitió indicar que se usa también como sustantivo, y la explicación q u e da Martí, alude sólo a este empleo. Es el
tipo que, como dice Orrego, llamaban antes pije y que llaman ahora
simplemente siútico (véase N? 8 ) .
En el Martín Rivas, de Blest Gana, ocurren los siguientes ejemplos: "Es el tipo de lo que todos conocen con el n o m b r e de siútico"
(p. 6 5 ) ;
" . . . llevaba el sello del siútico más marcado en toda su persona . . . " (ib., p. 171).
Y, finalmente, con alusión irónica a los modales afrancesados de
u n personaje: " A m a d o r puede llamarse u n siutique pur sang" (p.
206). Op. tb. ejemplos que atestiguan el uso de esta voz y q u e se
encuentran en numerosos autores chilenos: Estero, p. 95; Cal., T . II,
p. 74; Diccionario, p. 199; Bienvenido, p. 53; Humo, p. 11, y Viento,
p. 125.
C o m o variante puede oirse pisiútico (Echeverría, p. 214), que, a
juicio de M. A. R o m á n , se habría f o r m a d o por contracción de pije
siútico ( > pijsiútico > pisiútico; o. c. IV, p. 322), mientras que el
simple siútico, traería su origen d e escéptico ( > eséutico > esiútico > siútico; o. c., p. 283), m o d i f i c a d o por obra y gracia del vulgo.
Sobre el origen de pisiútico, escribió el conocido novelista y periodista chileno d o n J o a q u í n Edwards Bello (La Nación, 12 d e agosto de 1929), después de explayarse algo sobre la voz guaroso, u n artículo q u e sólo por lo gracioso merece reproducirse en su parte esencial; dice al respecto: "Pero m u c h o más divertido es lo que se refiere
a la palabra pisiútico. Esto sí q u e vale la p e n a por las conclusiones
a que he llegado. En la p. 214 de la obra del señor Echeverría y Reyes, encuentro, "pisiútico — ch. — adj. — r e m o n o n o " . Luego pisiútico
significa remonono. Es u n a palabra de cariño, de esas que se pro-
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RODOLFO
OROZ
n u n c i a n f r u n c i e n d o la boca y casi suspirando; es la q u i n t a esencia de
la p a l a b r a precioso. Mejor dicho: es la palabra precioso p r o n u n c i a d a
con ese íntimo regodeo salivoso que p o n e los labios en forma de corazón chiquitillo: pechocho, pochocho, pichútico, pisiuso,
pisiútico.
Es el cariño m a t e r n o o conyugal en el colmo del engolosinamiento
familiar. Esto pasaba, según creo, hace dos siglos. Es m u y i m p o r t a n t e
tomar esto e n cuenta p o r cuanto después llegó u n a oleada extranjera,
activa, trabajadora, pero exenta de poesía. ¿Los vascos?
La gente q u e había i n v e n t a d o la dulce palabra pisiútico, pasó
a segundo término. Los nuevos, que eran gente voraz y sin corazón,
tomaron el lugar de ellos, q u e pasaron a ser m e d i o pelo . . .
Algunos funcionarios d e la metrópoli, llevaban el p a n d e r o en
el desprecio p o r las costumbres de los mestizos.
Hasta hace pocos años, era frecuente que las personas más encumbradas hicieran farsas crueles a la clase d e s p l a z a d a . . . hacían risa
de sus arreglos, de su elegancia y de sus expresiones m e l o s a s . . . como
era precisamente esa gente s u p l a n t a d a la q u e usaba la p a l a b r a pisiútico, los suplantadores le dieron el n o m b r e d e siúticos, p a l a b r a de
lucha de castas, estallido de pasión. Al que n o p u d o y todavía quiso
ser lo que fue, le llamaron siútico. Este es el origen d e la p a l a b r a
que ahora, claro, se h a corrompido y sirve p a r a d e n o m i n a r simplemente a los advenedizos y los pretenciosos.
Curioso es que, teniendo su origen en la palabra precioso, indica algo así como preciosismo colonial chileno m u e r t o en flor p o r
las competencias sociales y comerciales. U n a pisiútica provinciana
de los siglos X V I I I y X I X tendría u n misterioso parentesco con las
precieuses del siglo de Moliére. Actualmente la palabra siútico, d e
tan noble origen, tiende a indicar a las personas q u e i n t e n t a n demostrar más de lo que son con a m a n e r a m i e n t o y desaprensión. La
p a l a b r a perdió el sentido primitivo altísimo, como q u e indicaba
a f á n de superarse en el estilo de la frase y en la postura corporal.
C o n la decadencia de esa clase media se perdió el espíritu poético de
los i n d o - h i s p a n o s . . . " .
El estudio más reciente sobre el origen de esta p a l a b r a la hizo
el señor Augusto Iglesias (ver Discurso de incorporación a la Academia Chilena de la Lengua, p u b l i c a d o en: "Boletín d e la Academia
Chilena d e la L e n g u a " , T . X. Cuad. 37 y 38 (1948), pp. 47 a 58), tratando de probar q u e siútico es voz inventada por el ilustre publicista
chileno, José Victorino Lastarria, quien, según las afirmaciones del
señor Iglesias, la f o r m ó basándose e n el n o m b r e del famoso personaje de la obra " D o n J u a n T e n o r i o " de Zorrilla, Ciutti. Luego sostiene
LOS C H I L E N I S M O S DE J O S É
MARTÍ
173
que J . V. Lastarria adjetivó este n o m b r e para significar con él " u n
tipo secundario, sin luz propia, satélite en cuerpo y alma del héroe, a
cuyo rededor gira como u n asteroide en torno del sol" (ib., p. 5 6 ) .
Mas, ¿dónde q u e d a constancia de tal significado? o ¿lo derivó el
señor Iglesias de la frase que u n h i j o de d o n José Victorino le atribuyó a su padre al i n t e r r u m p i r a i r a d a m e n t e las historias q u e contaba cierto personaje político diciendo: "Nadie creerá nunca las
grandezas que cuenta Su Señoría; porque Su Señoría no es otra cosa
que un siútico".
" L o q u e llama la atención en la p a l a b r a siútico, si se parte d e
la base indicada p o r el señor Iglesias, es el empleo del sufijo -ico,
para indicar el estilo o m o d o de proceder de u n a persona. Pues, en
general, tal elemento formativo, en derivaciones de nombres propios,
sólo se encuentra p a r a denotar pertenencia o relación, como en napoleónico, cervántico, etc. E n el caso referido por el señor Iglesias,
lo n a t u r a l habría sido decir: " U d . n o es más q u e u n Ciutti", tal como
se dice: " U d . es u n T e n o r i o , u n Quijote, etc.", más n o " u n tenórico,
u n quijótico, etc." (R. Oroz, en Contestación al discurso de incorporación del señor A. Iglesias, "Bol. Acad. Chi'l.", t. X (1948), p. 65).
Si don José Victorino Lastarria creyó indispensable la creación
de este neologismo, sería lo más n a t u r a l q u e apareciese en alguna
de sus obras. E n efecto, en u n o de sus cuentos titulado Don Guillermo, Historia contemporánea, publicado en 1860 (Obras Completas,
t. X I I , Novelas y Cuentos, Santiago, 1913, p p . 206-208), se halla la
dichosa palabra. E n u n a abstrusa escena de magia, en la que se le
hace el horóscopo a varios personajes, se le vaticina a u n o de ellos,
N ú m e r o 2, que llegará u n día al poder. Los acompañantes se ríen de
este vaticinio, exclamando: " ¡ H o m b r e ! ¡ T ú con poder! ¡ T ú m a n d a tario! a los cincuenta años de vicios, de pereza i de m i s e r i a s ! " . . . Y
la persona aludida contesta: " ¡ . . . la mayor o m e n o r edad, n o importa; a u n q u e h a n d a d o en creer q u e los jóvenes son mejores para el
m a n d o . . . puesto en el caso, yo probaría que sólo en mi edad se encuentra la verdadera enerjía; i demostraría que hai siúticos capaces
de mucho!
Uno. ¿Eso q u i é n lo duda? Pero tú debes tener pé líquida, porq u e hai siúticos i psiúticos
...
Otro. ¡No toquemos esas cuestiones de nobleza!
y arios. ¡Qué bestia! ¿Qué tiene q u e ver con esto la nobleza?
Número 2. "¡Ahora n o hai más nobleza que la del vicio o del talento. La nobleza de pergamino está en derrota. Cualquier h o m b r e
como yo p u e d e elevarse i hacer f o r t u n a p o r el t r a b a j o . . . El siútico
174
RODOLFO
OROZ
deja de serlo, c u a n d o m e j o r a su traza, c u a n d o cambia su tipo, q u e
es p u r a m e n t e transitorio; i p a r a esto es necesario trabajar, n o en
tareas manuales, q u e son pesadas i duras; n i en faenas serviles, q u e
son indignas de nuestras aspiraciones; en algo más grande i de p r o n t o
lucro!" (O. C„ .pp. 206-208).
Es difícil ¡poner en concordancia el significado de siútico y psiútico de este trozo con el anteriormente señalado. El señor Iglesias,
es cierto, declara que el vocablo "al poco tiempo de ser inventado
p i e r d e . . . gran parte del contenido q u e le diera Lastarria". Pero el
hecho es q u e el p r o p i o Lastarria, como se ve e n el pasaje transcrito,
n o lo usó, según parece, ni al principio con el sentido q u e quiere
atribuírsele.
Por último, el señor Iglesias, después de hacer algunas consideraciones sobre la evolución social de nuestro país, concluye diciendo
q u e se amplió el significado del término y finalmente sirvió p a r a
designar "a todos los individuos de la clase m e d i a " (ib., p. 57).
¿Cómo se explica que Lastarria haya creado el vocablo siútico
y emplee tanto éste como la variante psiútico? ¿De d ó n d e sacó esa
"p líquida"?
Pero, desde luego, n o somos los chilenos los únicos q u e ostentan
siúticos en el m u n d o hispanoamericano. Ciro Bayo ya registra la
voz, ciútico y agrega "Dícese también piciústico
(Chile, Perú y Boliv i a ) . Cp. Ciro Bayo I, 54 y II, 72.
Ambas formas, ciútico y piciústico aparecen como propias de
Bolivia y Chile en el Diccionario de americanismos de Augusto Malaret, quien, p o r otra parte, indica la grafía siútico, sólo p a r a Chile.
Y, en verdad, n o se usan a q u í las dos anteriores, siendo la forma piciústico evidentemente, u n a variante fonética d e pisiútico o psiútico,
debida a la pronunciación enfática.
Lenz cree, lo mismo que Zorobabel Rodríguez, q u e es formación
caprichosa de índole jocosa, tal vez sobre la base de la interjección
de desprecio ¡ps! con la terminación útico, como piriliútico,
literaútico, etc. (Die. 694), explicación poco convincente.
El Diccionario de la Real Academia n o h a incorporado n i n g ú n
derivado de esta voz, a u n q u e el sustantivo fem. siutiquería,
"cursilería, remilgo, calidad de siútico; acción o dicho propios de siúticos" sea de bastante uso y se halla registrado por casi todos los diccionaristas de chilenismos. Ocurre, por ejemplo, en la obra d e
Alberto Romero, La viuda del conventillo: "... vestirse con la siutiquería . . . " (p. 188) .
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
175
" T ú siempre, niña, con tus siutiquerías", se lee en L. Guerrero,
Faluchos (p. 18).
Menos usuales son siutiquez
(igual a siutiquería);
Cp. " . . . porq u e tus voladores h a b r í a n d a d o a la fiesta olor a siutiquez, a más d e
olor a pólvora" (Cal., p. 367); a n o t a d o también por Malaret y Francisco Santamaría, así como el verbo siutiquear,
" t r a t a r de siútico"
(Román).
N o hay antecedentes suficientes p a r a decidir la etimología de la
voz siútico.
10. LACHO. Chile. El chulo, el a m a n t e de gusto de la entretenida
M.).
(J.
Según el Diccionario de la Real Academia 1 8 , el chulo es "individ u o del p u e b l o b a j o de M a d r i d , que se distingue p o r cierta afectación y guapeza en el traje y en el m o d o de producirse", acepción q u e
n o refleja el significado f u n d a m e n t a l chileno de lacho, que es el de
amante, como lo indicó correctamente Martí, e n la segunda p a r t e
de su definición.
La voz es vulgar y muy c o m ú n entre la gente del p u e b l o en todo
el país. Se usa también como adjetivo con el significado de "galante, enamorado, templado".
Aparece registrada en todos los diccionarios de chilenismos desde Zorobabel Rodríguez hasta Medina; la Real Academia lo indica
sólo en el M a n u a l , como voz en estudio; n o figura en el Diccionario
de 1956.
En la literatura chilena, se halla 'la voz desde el siglo X I X hasta
hoy día. Martí encontró ese chilenismo, sin duda, en la obra de Blest
Gana, El loco Estero. Ahí ocurre como sustantivo y adjetivo: "el tamboreo die los lachos achispados (p. 9 4 ) ; " . . . de sombrero l a c h o . . ."
(p. 95), en el sentido de "a lo lacho", o sea, "ladeado, caído hacia u n
lado". T a m b i é n se halla en Durante la Reconquista,
del mismo autor: ". . . con todo el aire de u n lacho santiaguino, remoledor de ching a n a " (t. II, p. 492).
Luego, en Pérez Rosales, Recuerdos del pasado: "Primero faltaría el sol que faltar el lacho g u a p e t ó n en las trillas . . . " (p. 177).
Del mismo modo, en la obra de J o a q u í n Edwards Bello, El roto, p. 20
et passim; L a u t a r o Yankas, Rotos, p. 67; Alberto Romero, La viuda
del conventillo,
p. 54; José Santos González Vera, Vidas
Mínimas,
p. 95; etc.
176
RODOLFO OROZ
El sustantivo f e m e n i n o lacha, "querida, manceba, del p u e b l o
b a j o " (Lenz, tp. 683), i m p u g n a d o p o r R o m á n en tal acepción, ocurre, sin embargo, a u n q u e con m e n o r frecuencia q u e el masculino correspondiente. Compárese, por ejemplo: "¿Vas a sacar algo con q u e
sepan que has ido m i lacha? (Humo, p. 170).
Según Malaret, la voz lacho se usa también en el Perú con el sentido de amante.
Etim.: Probablemente m a p u c h e (Lenz, o. c.).
11. MUCAMA. Criado o criada de m a n o en Chile, Arg. y U r u g . (J. M . ) .
El vocablo f u e incluido en el Diccionario de la Real Academia 1 8 ,
como americanismo, a u n q u e su uso aparece comprobado sólo e n la
Argentina, U r u g u a y y Chile; según Santamaría, también en el Perú.
La Real Academia, además, distingue mucama, femenino, y mucamo,
mientras que M a r t í le asigna ambos géneros a la f o r m a mucama.
Desde luego, en Chile sólo se usa el femenino; así lo i n d i c a n
también Echeverría (p. 202), así como Lenz (908), los únicos q u e
registran esta voz.
E n Chile, no es simplemente sirvienta, como dice la Academia,
sino, e n especial, la de mano, la q u e cuida del arreglo y aseo de la
casa, mas n o los asuntos de la cocina. El término era más c o m ú n e n
el N o r t e del país, según Lenz (1. c.), pero hoy n o se emplea más q u e
en el centro, o m e j o r dicho, en la capital, y particularmente en los
grandes hoteles; en general, se usa 'camarera'.
Como origen señala Lenz u n a voz tupí-guaraní; J u a n Corominas
la declara procedente del Brasil, de origen incierto, indígena o africano. F r i e d e n d (Am. Wtb.. 435) se inclina a aceptar esto último.
12. CHASQUI. El p r o p i o a caballo (Chile)
(J. M . ) .
La Academia registra esta voz como peruanismo, y le da el significado de "indio q u e sirve de correo".
E n Chile, es hoy u n vocablo desusado, lo mismo q u e en Colombia, según anota Malaret (p. 308).
La variante chasque se halla en u n a q u e otra obra .literaria chilena; por ejemplo: " E r a n los chasques q u e atravesaban el Perú (BENJ A M Í N V I C U Ñ A SUBERCASEAUX, Correrías, Santiago, 1911, p. 25).
" E n los momentos de partir a u n rodeo, llegó u n "chasque" con
la correspondencia" (Cabo de H., p. 9 7 ) .
Etim.: Es voz q u e c h u a : chasqui = 'enviado, mensajero' (v. Lenz,
365).
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ
MARTÍ
177
13. CUCALÓN. Chile. Voz nacida en la guerra del P e r ú y Chile. Individuos q u e sin ser militares, a c o m p a ñ a n a los ejércitos como curiosos
para presenciar las batallas, o como corresponsales diarios, o de m o d o
análogo a éstos. Viene del apellido de u n caballero limeño estimable,
D. A n t o n i o Cucalón, que d u r a n t e la guerra se embarcó en el Huáscar,
para asistir a las operaciones navales y q u e al retirarse de Antofagasta al Callao el Huáscar, el día 3 d e junio, cayó al agua y m u r i ó ahogado (J. M . ) .
C o n f i r m a esta misma historia del curioso chilenismo R o m á n
y agrega: "el hecho f u e sabido y tan celebrado en Chile, que
i n m e d i a t a m e n t e se bautizó con su apellido a todos los que, sin
ser militares ó marinos, y vestidos de paisanos, se m e t í a n en estas
profesiones; tales como los corresponsales de diarios y otros q u e iban
p o r mera curiosidad. Desde entonces y por extensión, cucalón es entre nosotros, el intruso o curioso que se mete a u n a profesión que
n o es la s u y a . . . " (I, p. 455).
Señalan este mismo significado de "curioso ó e n t r o m e t i d o " Malaret y Santamaría. Este ú l t i m o dice, además, que es el "paisano q u e
acompaña las operaciones militares del ejército como espectador o
corresponsal de periódicos" (Cp. A. Echeverría, p. 153) y le asigna
a la voz ambos géneros. Sin embargo, n o hay testimonio de q u e se
haya empleado en la terminación femenina.
Siendo creación del período de la c a m p a ñ a del 79, n a t u r a l m e n t e
n o p u d o figurar la voz en el diccionario de Zorobabel Rodríguez. Camilo Ortúzar n o la trae, así como tampoco el léxico de la Real Academia. Guillermo M. Bañados, en cambio, la recogió en sus Apuntes
para un diccionario marítimo militar chileno, Stgo., 1924, con esta
breve anotación "Paisano embarcado en u n b u q u e de guerra".
Nuestro escritor Daniel Riquelme, en su obra Bajo la tienda,
ofrece los siguientes ejemplos: " U n cucalón que le vió en tan modestos afanes lo saludó . . . " (p. 2 4 ) .
" U n cucalón que venía entre los tripulantes . . . " (ib., p. 86).
T a m b i é n Vicuña Mackenna, en su Historia de la campaña de
Tarapacá, y A. Palacios (ver José T o r i b i o Medina, Chilenismos, p.
97) traen este vocablo en la acepción de "intruso". Es, casi sinónimo
de cantor, c u a n d o decimos que " f u l a n o asistió de p u r o cantor a u n a
reunión, a u n a fiesta, etc.".
H o y se emplea la voz sólo con relación a u n a clase de sombrero.
Cp. "Vestía el oficial u n sobretodo de b r i n y u n o de aquellos famosos sombreros a los cuales les cayó de la cubierta del Huáscar
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RODOLFO OROZ
el n o m b r e de "cucalones", prendas las dos q u e no indicaban seguramente el carácter militar del comisionado." ( T i e n d a , p. 17).
Con este mismo significado la recogió también R o m á n : "Sombrero cucalón llamamos aquí u n o de fábrica inglesa, alto de copa,
ala muy corta, tiesa y caída, y forro generalmente verde. Se llamó así,
p o r q u e p r i n c i p i a r o n a usarlo los cucalones; ahora lo usan muchos
caballeros en el campo y d u r a n t e el verano."
T a m b i é n lo registran J. M. Yrarrázaval y Santamaría. Medina (p.
97) agrega acertadamente que es "bastante parecido al llamado salacot por el Diccionario de la Real Academia. Sin embargo, lo hay forrado en tela, así como simplemente de p a j a : " . . . sombrero cucalón
de p a j a color chocolate . . ." ( T i e n d a , p. 144).
"El cucalón de p a j a envolvía sus ojos vivarachos en sombras"
( J A N U A R I O ESPINOZA, Pillán, Santiago, 1934, p. 47).
"Por debajo del cucalón relampaguearon los ojos acanacados del
policía" (Viuda, p. 107).
14. PACO. El policial de Chile, el salvaguardia de Cuba, el celador
de Uruguay, el vigilante o gendarme de la Argentina (J. M . ) .
Este apodo del guardia civil era en tiempos de M. A. R o m á n , u n
chilenismo muy usado; hoy lo es m u c h o menos y tiende, según parece, a caer en desuso. En la actualidad, son los nombres de carabinero
o guardián los que se emplean con más frecuencia, a u n q u e no sean
reconocidos por el Diccionario de la Academia en tal sentido, como
tampoco lo es el policial de la definición de J. Martí.
El sobrenombre de paco es y ha sido siempre despectivo y las denominaciones anotadas por R o m á n , paco asoleado y paco
porotero,
son f r a n c a m e n t e injuriosas.
Paco, en la jerga estudiantil, aplícase a cualquiera persona estricta (profesor o profesora, inspector, etc.).
Nuestra literatura está llena de testimonios del uso de esta voz.
José Martí la encontró sin duda, en Martín Rivas, d o n d e dice su autor: "De súbito se oyó u n a voz que hizo dispersarse el grupo, como
por encanto, y dejar solos a los combatientes.
"—Allí viene el paco —dijeron, corriendo dos o tres" (p. 30).
M a r t í p u d o haberlo leído también en la obra El loco Estero del
mismo Blest G a n a : ". . . los vigilantes, que el p u e b l o llamaba desdeñosamente pacos . .." (p. 53).
". . . ¿cómo podrá Ud. impedirle a ese comandante de pacos que
vaya a meterse a casa?" (ib., pp. 85 y 214).
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
179
Más ejemplo« hay en la literatura de temas populares, cp., Aventuras de Usebio Olmos, por J u a n del Campo, Stgo., 1913, y obras
de Luis D u r a n d .
E n vista de q u e este vocablo se emplea con idéntico significado
también en Colombia, Ecuador y P a n a m á (Cp. M a l a r e t ) , a u n q u e
en el segundo de estos países nombrados n o tenga n i n g ú n matiz despectivo, no podrá considerarse como chilenismo, ni tampoco aceptarse la fantástica historia en que f u n d a R o m á n su etimología.
Dicho n o m b r e trae su origen del color bayo o alpaca de los
"ponchos pacos", que llevaban primitivamente los policías. Paco equivale a alpaca o llama, animal doméstico del Perú y Norte de Chile
(ver Lenz, 981), de cuya lana se fabricaban los ponchos.
15. BAQUEANO. Ur. y Chile: Práctico de r í o y de tierra. G u í a (J. M . ) .
En efecto, es voz usada en Chile y otros países hispanoamericanos; pero, a juicio de algunos, n o es americanismo ni m u c h o menos
chilenismo, pues, como ya lo demostró Z. Rodríguez y después, M. A.
R o m á n , ocurre igualmente desde a n t i g u o (siglo XVI) en España, y
así lo reconoció la Real Academia, que la registra sin asignarle carácter de regionalismo. O u d i n , 1607 (Gili Gaya, Tesoro
Lexicográfico) ofrece la f o r m a baquiana, con el significado de "risee fine, madree, experte, dessalee". Pero, desde luego, hay q u e advertir q u e ya
Z. Rodríguez objetó la forma baqueano
(p. 55) en vez de baquiano, por considerar la voz derivación de baquía, 'habilidad, destreza'.
Y por tratarse, según se creía, de u n antiguo americanismo —vocablo
haitiano—, Lenz incluyó baquiano en su Diccionario Etimológico,
p.
145. La Real Academia incorporó esta palabra en la edición decimotercera (1899), indicando en la edición siguiente de 1914, como etimología erradamente el b a j o latín vacanius. Lenz, quien sigue en este
p u n t o a Cuervo, acepta baquía como primitivo, agregando "i proviene de Santo Domingo".
Luego, la Real Academia cambió d e parecer en c u a n t o a la etimología, pues sieñala, a partir desde la decimocuarta edición, b a q u i a n o
también como derivado del h a i t i a n o baquía, cuya segunda acepción, 'habilidad y destreza para obras manuales', solamente es americanismo, según la docta corporación. Rodríguez dice que la forma
baqueano, "parece u n provincialismo americano, y la segunda (baquiano) , u n arcaísmo (Ob. cit., p. 5 6 ) . Lo último es cierto.
Registran esta voz la mayoría de los diccionaristas chilenos (Rodríguez, R o m á n , Echeverría, Lenz) y la emplean numerosos autores
180
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hispanoamericanos. M a r t í p u d o haberla leído e n más de u n o de ellos.
Se halla también en Alberto Blest G a n a :
" P o r aquel peral, yo soy baqueano p o r a q u í " (Reconquista, T .
II, p. 68).
'Luego, en Daniel Riquelme: "Eso había sido u n t r a b a j o inútil,
desde q u e sobraban baquianos y lenguaraces" ( T i e n d a , p. 4 3 ) .
Nuestro gran costumbrista M a r i a n o Latorre emplea en general
la forma baquiano: " T i e n e que ser u n laceador muy b a q u i a n o " (On
Panta, p. 5 5 ) .
E n cambio, Luis D u r a n d usa ambas formas, p e r o prefiere baqueano: "Llego a él u n a noche de fines de invierno, con u n baqueano
que le f u é a esperar a Los 'Sauces . . . " (Campesinos, p. 132).
En relación con estos vocablos del ú l t i m o capítulo, podemos
mencionar otros que, a u n cuando M a r t í n o los señale como chilenismos, o los i n d i q u e como propios de otros países, corr.en también p o r
nuestras tierras. P u e d e n figurar d e n t r o de este grupo, los siguientes
(marcados con u n asterisco):
* 16. HUAINA. Muchacho. Como cachifo en Colombia. Es u n
de u n h o m b r e q u e se h a q u e d a d o en muchacho (J. M . ) .
huaina:
La p a l a b r a es de m u c h o uso en Chile y, como dice R o m á n , a u n
entre la gente algo educada, para designar u n joven mozo, adolescente. La traen todos los diccionarios de chilenismos, y de preferencia
con la grafía de guaina, que Lenz da como variante de huaina.
La voz, de origen quechua, con el significado de 'joven', pasó
con idéntico sentido al mapuche, "mocito al q u e a p u n t a ya el bozo"
(Lenz), y de ahí al español de Chile. El vulgo la aplica también a las
mujeres, a m e n u d o en la f o r m a del d i m i n u t i v o huainita: "La comaire Moñi era huainita ..." (Hombres, p. 27) •
El vocablo se halla en toda la literatura criollista chilena (Marta
Brunet, E d u a r d o Barrios, etc.), mas n o en la acepción a p u n t a d a por
Martí, "de h o m b r e que se ha q u e d a d o en muchacho", sino en la de
"mozo, adolescente": "Yo era muy h u a i n a entonces" (Recuerdos, p.
244).
Según Segovia, equivale en la provincia de Corrientes, Argentina,
a 'jovencita'; Malaret registra el vocablo p a r a Argentina, Bolivia y
Chile, y corresponde, en efecto, al término cachifo, empleado en América Central, Colombia y Venezuela. José M a r t í se expresa sobre esta
última voz respecto de su uso en Colombia, de la siguiente m a n e r a :
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
181
"Aplicado a personas mayores, es p a l a b r a depresiva, significa muchacho de escuela, ligero, sencillo, insignificante, poco serio. Debe venir
de la gramática latina que a todos los escolares se obligaba a estudiar
y que se llamaba cachifa.
* 17. CHOLO. El mestizo del Perú (J. M . ) .
N o se designa hoy con este n o m b r e exclusivamente al mestizo
del Perú, sino al de europeo e india en general. Cp. Dicc. Real Academia 1 8 .
E n Chile, es denominación generalmente despectiva, p a r a indios
y mestizos. En tiempos de la G u e r r a del Pacífico era muy usado ese
término con referencia a los peruanos, y a ú n se emplea familiarmente
así. Por ejemplo: "Esos cholos, hijos de grande, nos tienen m u c h a
ley" (P. B., p. 161). "Los cholos n o son hombres p a nosotros" (ib.,
p. 62).
Familiarmente se aplica a u n a persona cobarde: " . . . en las piernas crían ala / arrancándose los cholos." (Acevedo Hernández, Cueca,
p. 131).
La acepción de "indio ignorante", señalada por Ortúzar como
peruanismo, no se oye aquí.
Etim.: Incierta. Cp. Lenz, 443. Corominas, DCELC, v. chulo;
Am Wtb, p. 183.
IV. ALIMENTOS
Y
BEBIDAS
Al lado de los términos relativos a las diversas p r e n d a s de vestir,
son principalmente los nombres de ciertos guisos y manjares, artículos alimenticios americanos, los que llamaron la atención de José Martí. Así anota la cachapa venezolana, la chipa paraguaya, el locro de
diversos países, la mazamorra, etc.
Respecto de Chile, indica los siguientes términos:
18. CHARQUI. El tasajo (Ur. y Chile)
(J. M . ) .
Como el mismo M a r t í lo indica, n o se trata de u n a voz exclusiva
de Chile, sino que es, como afirma con razón R o m á n , u n americanismo, ya que se usa también en el Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina,
y así lo comprendió la Real Academia, que la incluyó en su diccionario, como palabra de la América Meridional en la acepción señalada p o r Martí.
182
RODOLFO
OROZ
Es palabra m u y usada en todo el :país, y se halla d o c u m e n t a d a
ampliamente en nuestra literatura. Cp.: " . . . d e v o r á b a m o s a dedo y
en silencio u n a mezcla de charqui y h a r i n a " ( T i e n d a , p. 49); y escritores del siglo X X : M a r i a n o Latorre, Luis D u r a n d , Marta Brunet, Oscar Castro, J. M. Castro, M a n u e l Rojas, etc.
En Chile, charqui se emplea también con el sentido de tajada,
l o n j a o rebanada de algunas frutas, secada al sol y conservada para
el invierno. Así hay charqui de membrillo, de tomate, de peras, de
zapallo, de porotos, según sostiene M. A. R o m á n . Sin embargo, tal
uso n o se encuentra en obras literarias.
En cambio, hay otro —figurado y familiar— que tiene el sentido
de "saliente que f o r m a n los labios abultados o gruesos", como a p u n t a
la Real Academia en la definición de morro u hocico, en especial
con referencia al labio inferior que se hace avanzar, expresando el
gesto que denota enojo o desagrado ( R o m á n , II, p. 18), de d o n d e
los giros: tener uno el charqui largo, o estirar el charqui; Cp. " C o m o
n o lo saludé, estiró el charqui".
El mismo lexicógrafo chileno cita también otras locuciones más,
como por ejemplo: Hacerle a uno un charqui, o sea, "darle u n golpe
con el índice de la m a n o en el labio inferior, de arriba a abajo, de
suerte que éste se doble y resuene" (Ib.).
Luego, la frase familiar, darle vuelta al charqui, p o r "cortejar
con frecuencia u n a m u j e r y por extensión i n s i s t i r . . . en u n a solicitud
o pretensión", señalada por R o m á n , ya n o es tan frecuente, salvo en
la segunda acepción de reiterar algo.
Es, además, locución chilena y rioplatense (Cp. M a l a r e t ) , ojo
al charqui, empleada a m e n u d o como exclamación con el significado
de ¡cuidado! y ¡ojo alertal (Cp. R o m á n , i b . ) : "Es preciso estar con
el ojo al c h a r q u i " (Piden, p. 155).
U n a variante aparece en " H a y q u e ir, eso sí, con l'oreja al charq u i " (ib., p. 4 4 ) .
Es común a la América del Sur el giro hacer charqui a una persona o cosa, o sea, "hacerla rajas o pedazos m e n u d o s con cuchillo u
otro i n s t r u m e n t o " (Román, ib.), equivalente de charquear, o como
dice el vulgo, charquiar, "despedazar, m a t a r " : "La hizo charqui, señ o r . . . (El roto, p. 5 1 ) .
"Antes los charqueamos a todos" (Ranquil, p. 228).
Sobre la frase familiar llegar el charqui a Coquimbo, etc., q u e
p r o b a b l e m e n t e no tiene n a d a que ver con el vocablo q u e aquí estudiamos (véase R o m á n , t. II, p. 19).
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
183
E n cuanto al origen del término charqui, Lenz lo encuentra en
el quechua, d o n d e significa "carne salada y secada al sol" (ver Lenz,
362). J . Corominas, DCELC, d u d a del origen americano 1 d e esta voz.
19. DESCOCADO. El huesillo sin hueso o durazno pasa sin semilla (Chile) Q . M . ) .
Es voz que incluyó Z. Rodríguez en su Diccionario de chilenismos, diciendo: " q u e llamamos descarosado (sie), más a m e n u d o descocado al melocotón q u e se pone a secar al sol después de privado
de su hueso".
Se trata, como subraya con razón M. A. R o m á n , del durazno entero (no dividido en trozos como el orejón), al cual se le ha q u i t a d o
el hueso o carozo. H o y es más común en Chile el americanismo descarozado, empleado preferentemente en p l u r a l y cambiado vulgarmente en descorazados.
T a m b i é n suele ocurrir el adjetivo descocado, da: "Es u n a moza
alta, gruesa, de fisonomía descocada y aire altanero" (Campesinos,
p. 98).
En la obra de Alberto Blest Gana, El ideal de un calavera, leemos el siguiente pasaje: "En ésta [mesa] se encontraban dispuestas
simétricamente dos grandes tortas de alfajor, varios quesos de huesillos, u n a b a n d e j a de descocados, doce botellas de mosto . . . " (p. 198).
Nota: La forma p o p u l a r descorazado, se deba quizá a la influencia de la palabra corazón, tratándose de algo que está en el medio.
20. H U E S I L L O . E S durazno pasa (pelado y seco, con el hueso)
da (sie). Caldo dulce hecho del durazno pasa (Ch.) (J. M . ) .
pesa-
Con este n o m b r e se designa efectivamente en Chile y en muchos
países sudamericanos, al durazno pelado y secado al sol. Así la Real
Academia lo registra con la nota de Amér. Merid.; Malaret y Santamaría, por otra parte, restringen el uso del vocablo a Chile y Perú.
Mezclados con mote los huesillos en su jugo constituyen u n o
de los refrescos más favoritos del pueblo, algo típicamente chileno,
de modo que se ha convertido en dicho popular, la exclamación: "¡es
más chileno que el mote con huesillo!" (La luz, p. 47).
Casi todos los autores que h a n escrito sobre costumbres chilenas,
aluden a los vendedores de huesillos (Cp. Recuerdos, p. 291; José Zapiola, Recuerdos de Treinta años, Santiago, 1945, p. 62: "El resto es-
184
RODOLFO
OROZ
taba ocupado p o r los vendedores de mote, picarones, huesillos, etc.";
Sietecuentos, p. 258: " U n a tabla g u a r d a b a el frescor del caldo de huesillos . . . " ) .
Por eso, n o hay diccionario de chilenismos que n o recoja esta
voz; Camilo Ortúzar y Aníbal Echeverría, sin embargo, escriben huecillo.
Etim.: Dim. de hueso.
En estrecha relación con descocados y huesillos, se halla el mote.
21. MOTE. Ch. T r i g o candial a b l a n d a d o con ceniza y agua, hasta que
se descascara y hierve; y luego después de muy lavado, lo sirven con
caldo de huesillo (J. M . ) .
Según el Diccionario de la Real Academia 1 8 , la p a l a b r a mote,
derivada del q u i c h u a mutti, maíz cocido, es chilenismo sólo en su seg u n d o acepción: "guiso o postre de trigo q u e b r a n t a d o o triturado,
después de haber sido cocido en lejía y deshollejado", 'la q u e se añadió probablemente por insinuación de M. A. R o m á n ; mientras q u e la
p r i m e r a acepción: "maíz desgranado y cocido con sal, q u e se emplea
como alimento en algunas partes de América", no lleva n i n g u n a anotación especial q u e la califique siquiera de 'americanismo', a u n q u e
sea voz usada en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Chile y
Uruguay, según Malaret.
Es palabra atestiguada en la literatura chilena desde la época
colonial (el P. Ovalle y Bascuñán la refieren exclusivamente al maíz
desgranado y cocido; Oviedo, cp. Lenz, 905) hasta nuestros días, en
q u e se entiende p r i n c i p a l m e n t e el de trigo, pues el otro lleva en general u n calificativo como ser mote de maíz, p r o n u n c i a d o vulgarm e n t e motemei: "motemei pelao el mei y calentii" (Donde nace, p.
28), o: " . . . h a seguido lavando el mote r u b i o en el cedazo . . . " (Tierra, p. 39).
Pero también hay mote de trigo sin moler y que se agrega a otros
guisos —sancochado—-, luego el mote de cebada.
Es más bien vulgar que familiar la locución como mote p o r "en
gran a b u n d a n c i a " : "había gente como m o t e " (Cp. R o m á n ) ; " E n
Q u i l p u é le b a j ó sé como mote al veterano otra vé" (Fidel C., p. 7 2 ) .
Es fig. y fam. también la expresión pelar mote p o r "pelar al prójimo".
H a caído en desuso el n o m b r e de mote de maíz por u n sombrero
ordinario usado antes por los rotos y la gente pobre.
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
185
Como derivado es, en cambio, corriente la voz motero "el que hace o vende m o t e " : "Al borde de las aceras se instalaban los moteros"
(Cuentos, p. 258).
* 22. POROTES. F r i j o l e s (J. M . ) .
Sin indicación de país. En vez de porotes debe leerse porotos. Es
el n o m b r e genérico más c o m ú n e n la América meridional por 'frijoles'
(Cp. Lenz 1158, d o n d e el lector encontrará también indicadas las
numerosas especies).
Etim.: Del quechua purutu, fréjol (Cp. Lenz, 1158).
* 23. MAZAMORRA. Maíz pisado y después hervido con leche. Es u n
plato de los gauchos (J. M . ) .
La Academia señala en p r i m e r lugar u n a acepción que se refiere
a u n a clase de comida q u e se usa m u c h o entre las gentes pobres del
Perú, y luego, después de otras, registra también la argentina, q u e es
esencialmente la misma que indica José Martí.
Por lo q u e a Chile se refiere, esta voz se emplea también corrientemente en el país, pero tiene u n significado algo distinto, como ya lo
hizo ver R o m á n : " . . . hay mazamorras d e muchas clases; de h a r i n a
cruda y tostada, de arroz molido, de las distintas clases de féculas, etc.;
y . . . muchos guisos espesos, p o r ejemplo, los purés, pueden convertirse en mazamorra, agregándoles más materia líquida", pues lo principal es que resulte u n líquido espeso.
Etim.: Despect. de masa (Ac.), Coraminas DCE'LC, s. v.: de origen
incierto.
* 24. HUMITA. Choclo o maíz fresco, molido o pisado, envuelto en su
propia chala, y hervido ( U r u g u a y ) . El tamal (J. M . ) .
El diccionario de la Real Academia indica esta voz sólo p a r a
Argentina, Chile y Perú, dándole u n a definición que corresponde en
efecto a lo que se entiende en Chile por ese m a n j a r .
R o m á n objetó con razón u n a anterior que traía el Diccionario,
advirtiendo a la vez que n o debía confundirse con el tamal, pues éste
es de choclo seco y conservado.
Esta voz, muy corriente entre nosotros, se halla registrada por
todos los diccionarios de chilenismos; ocurre, por supuesto, con frecuencia en la literatura regionalista (Cp. P. B., p. 35, etc.).
186
RODOLFO
OROZ
El vulgo considera muchas veces la terminación de humita como
u n diminutivo y usa con formación regresiva, también, huma.
Malaret c o m p r u e b a el uso de humita también p a r a Bolivia y
Uruguay; Santamaría le da valor de americanismo y equivalencia del
tamal mexicano.
Etim.: Voz quechua (Cp. Lenz, 536), 'especie de t o r t a ' . . .
* 25. LOCRO. Maíz guisado de Uruguay. Sopa de p a p a , huevos y pimienta, que se come usualmente en el Ecuador. Es el regalo q u e el
arriero suele dar de noche a sus peones, c u a n d o descansan de la jorn a d a en los tambos del camino (J. M . ) .
Esta voz q u e c h u a (ver Lenz, 724), está d i f u n d i d a en toda la
América Meridional, pues se registra desde Colombia p o r la costa del
Pacífico hasta U r u g u a y y Bolivia (Malaret, S a n t a m a r í a ) .
La Academia la define como "guisado de carne, patatas o maíz
y otros ingredientes . . .".
En la región central de Chile se hace d e chuchoca, papas, grasa y
otros ingredientes que varían (zapallo, porotos, ají, carne p i c a d a ) .
En otras provincias, se usa trigo t r i t u r a d o (frangollo) o h a r i n a de
maíz tostado en vez de la chuchoca (Cp. Rodríguez, R o m á n , L e n z ) .
El locro falso, es el mismo guisado, p e r o sin carne, usado principalmente en las comidas de cuaresma.
Sobre el uso figurado de locro en Chile, véase R o m á n , s. v.
26.
MARRAQUETA.
P a n largo como el p a n francés
(Chile)
(J.
M.).
Es u n chilenismo de m u c h o uso que figura en el Diccionario oficial con dos acepciones. 1?: " P a n de f o r m a parecida a la de la bizcochada", y 2?: " C o n j u n t o de varios panes pequeños que se cuecen en
u n a sola pieza en la cual van señalados por incisiones de suerte q u e
p u e d e n después cortarse con facilidad."
Ambas están en plena vigencia. Esta clase de p a n suele llamarse
todavía " p a n francés", a u n q u e hoy ya n o sea tan largo como antes.
En la literatura chilena, hay numerosísimos pasajes e n que ocurre
este vocablo; de obras más recientes señalaremos sólo las siguientes:
" L e o n t i n a comiéndose su pedazo de m a r r a q u e t a , me hizo b u r l a "
(La sangre, p. 216).
" T o m é o m e j o r robé u n a m a r r a q u e t a " (Ib. p. 216).
La locución dar una marraqueta por " p a l m a d a q u e se da sobre
el muslo, a p r e t a n d o la carne con los dedos al retirar la m a n o " (Ma-
187
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
laret, o. c.) es ahora de poco uso y es además dar . . . y no hacer, como
registra el lexicógrafo p o r t o r r i q u e ñ o .
27.
CHINCOLITO.
Ponche que sirven en los picholeos
de Chile (J. M.).
Hállase en el Martin Rivas de Alberto Blest Gana, de donde José
M a r t í h a b r á sacado este chilenismo, la siguiente alusión al caso: "—Mira, mira, —dijo San Luis asiendo el brazo de Martín—, allí va A m a d o r
el h e r m a n o ; ese q u e lleva u n vaso de ponche, llamado en estas reuniones chincolito " (p. 67).
" . . . de todos lados se alzaron [voces] p i d i e n d o las diversas combinaciones de aguardiente condecoradas con los nombres de horchata con malicia, gloriado, mistela, chincolito, y varios o t r o s . . ." (Cal.,
p. 291).
Se llamaba esa mezcla de aguardiente u o t r o licor f u e r t e con
agua, chincol (Cp. Echeverría) o, con mayor frecuencia, chincolito
(Cp. Lenz 406, R o m á n , II, 37; S a n t a m a r í a ) . Es u n uso metafórico del
n o m b r e de u n pajarillo cantor m u y común. De otros usos y lugares
de esta voz, registra R o m á n el despectivo al aplicarse este n o m b r e a
u n a "persona que en hoteles, balnearios, etc., da propinas escasas".
N o nos consta ya ese uso.
Es vulgar p o r 'pene' (Cp. Echeverría, p. 58, Lenz, 406).
Etim.: Deriv. de chincol, de origen m a p u c h e (cp. Lenz, 1. c.).
V.
VIDA
SOCIAL
28. PICHOLEO. Chile. Baile de la gente de medio pelo
(J. M . ) .
N o es m u y exacta o, por lo menos, n o m u y clara la definición q u e
da José Martí, pues n o se trata de u n baile determinado, sino de u n
holgorio o fiesta " e n que se baila, canta i bebe sin respeto alguno a
las leyes de la etiqueta i a u n a veces con m u y poco a las de la moral.
"Picholeo se diferencia de remolienda sólo en q u e ésta parece indicar u n grado mayor d e familiaridad i descoco.
" L a remolienda es prima h e r m a n a de la orjía: i el picholeo es
más p r ó x i m o pariente del bureo q u e d e ésta" (Rodríguez, p. 371).
En efecto, el chilenismo picholeo, era " d e uso frecuente entre la
gente de m e d i o pelo" en tiempo de Blest G a n a y se usa hasta comienzos de nuestro siglo (Cp. Ortúzar, Echeverría, R o m á n ) . A u n q u e la
voz aparece registrada por J. T . M e d i n a (Chilenismos) en 1928, esto
n o es p r u e b a de su uso efectivo, pues la única cita que aduce Medina,
188
RODOLFO
OROZ
está sacada de u n autor q u e describe escenas que se desarrollan en
el siglo pasado: " E r a éste, u n espacioso patio cubierto p o r u n g r a n
parral, o m e j o r dicho, u n precioso parrón, b a j o cuyas verdes hojas
tenían lugar, n o solamente los picholeos de la j u v e n t u d sino t a m b i é n
las m e r i e n d a s . . . " . Barros Grez.
José Martí, quien leyó con m u c h a atención Martin Rivas de Alberto Blest Gana, h a b r á tenido presente los siguientes pasajes: " T e
diré p u e s que te voy a presentar en u n a casa en donde hay niñas y
que vas a asistir a lo que en términos técnicos se llama u n picholeo"
(pág. 6 4 ) .
"Estamos en pleno picholeo
—dijo R a f a e l " (p. 66).
" A n u n c i a b a n también esos cuadros la decadencia del
con la i n u t i l i d a d física de los actores " (pág. 80), etc.
picholeo
Del mismo modo, se e n c u e n t r a n numerosos ejemplos del uso
de este vocablo en "El ideal de u n calavera" (I. 236; II, 240) y "El loco Estero" (pp. 87, 95, 212), de este mismo autor.
La voz picholeo, es derivado del verbo picholear, "divertirse, jar a n e a r " y éste a su vez, p r o b a b l e m e n t e de pichóla. (V. Dicc. de la
Real Academia; Lenz, 1071).
29. RESBALOSA. El zapateado en Chile. E n la Arg. "tocar la resbalosa" era degollar, p o r q u e lo hacían al son de ella, y también p o r q u e
resbalaba el cuchillo. Tocarle la resbalosa, m a n d a r l e degollar. Hubo
violin y violón: degollar: frase de D. M a r i a n o Maza (J. M . ) .
Nos referiremos sólo a la acepción chilena de este vocablo.
M. A. R o m á n cita este baile chileno q u e es parecido a la cueca,
con el n o m b r e p o p u l a r refalosa, p o r q u e "sólo se usa e n el p u e b l o " (V,
53). Sin embargo, hoy ha logrado otra vez cierto auge n o sólo en fiestas folklóricas, sino que ha llegado a ú n a los salones de la sociedad. Las
características de este baile son las q u e indica R o m á n : " . . . se baila
entre u n h o m b r e y u n a m u j e r , ambos con pañuelo en m a n o ; es de seis
vueltas y escobillado. En los intermedios en que cesa el canto y sólo
tocan los instrumentos (harpa y guitarra o u n a de las dos), la p a r e j a
sigue escobillando; cada vez que se dice la palabra zamba, cada u n o
debe dar u n a vuelta sobre sí mismo, fuera de las seis vueltas en red o n d o que d a n los dos en todo el curso del baile" ( i b ) . Este mismo
autor reproduce a continuación unos versos con que suele acompañarse
el baile.
Medina, por su parte, se atiene —igual que José Martí— a la orto-
LOS CHILENISMOS DE J O S É MARTÍ
grafía etimológica, al consignar la voz como resbalosa
paisaje d e B e n j a m í n Vicuña Mackenna —sin indicar
que se hace mención de u n a serie de bailes chilenos
cursores de la resbalosa, que m u r i e r o n con nuestros
189
(p. 84); cita u n
la obra— en el
antiguos, "preabuelos.
"La resbalosa, era u n baile p o p u l a r q u e a mediados del siglo pasado p r e t e n d í a desplazar la zamacueca: la lucha se definió en favor
de la zamacueca, y la resbalosa pasó a f o r m a r p a r t e de las estrellas
menores que la a c o m p a ñ a b a n en su cielo coreográfico" ( E U G E N I O P E R E I RA S A L A S , Origen del arte musical en Chile, Santiago, 1941, p. 282).
" E n Chiloé se bailaba y se baila como u n a zamacueca de seis vueltas" (F. J . C A V A D A , Chiloé y los chilotes, Santiago, 1914, p. 165).
" E n C o q u i m b o se bailó hasta fines del siglo pasado: La letra más
popular, rezaba así:
Yo encontré u n a resbalosa
a caballo de u n pelito.
Y a cada paso que daba,
se resbalaba u n poquito.
N o llores zamba.
N o llores, nó.
A la zamba, la zamba mía
y vámosnos.
"La refalosa —escribe P. H . Allende—, empieza con u n p e r í o d o de
tiempo de vals, al que le sigue otro período en movimiento más rápido, con u n r i t m o parecido al de la tonada, a la m a n e r a del cuándo,
pero sin los compases intercalados del m o v i m i e n t o i n i c i a l " (E. Pereira, o. c., p. 282, n o t a ) .
Es, además, danza p o p u l a r argentina como lo confirma también
Malaret: "Anoche me confesé / con el cura e santa Rosa y me dió de
penitencia / q u e baile la refalosa" (Argentina) (Los americanismos
en la copla popular y en el lenguaje culto. N u e v a York, 1947, p. 155).
Las locuciones registradas por R o m á n : echar a uno a la refalosa;
ándate (o vete) a la refalosa por despedir a u n o en h o r a m a l a y con
desprecio, h a n caído en completo desuso.
Empleado en p l u r a l fem. resbalosas, designa u n guiso chileno
"hecho de pedazos delgados de masa y lonjas de cebolla a m o d o de
sopa, en caldo sazonado" (Medina, p. 266); llámanse también pantrucas o pancutras (Lsnz, 1008) . Cp.: "Pa la comía me las agenciaba
solo, con u n a olla de refalosas con chicharrones" (Cordillera, p. 139).
190
RODOLFO OROZ
*30. CIELITO. Baile de gaucho con a c o m p a ñ a m i e n t o de canto (J. M.).
Este baile originario del Uruguay, es también p o p u l a r en la Argentina y en Paraguay. E n Chile tuvo gran p o p u l a r i d a d en el siglo
pasado (v. E. P E R E I R A S., O. C., pp. 238-241). Su n o m b r e se explica
p o r la canción quie lo acompaña, la que es u n a tonada en que se repiten las palabras cielo y cielito. Cp.:
"Cielito, cielo y más cielo,
cielito del horizonte;
también se suele q u e m a r
con su propia leña el m o n t e " .
( A . M A L A R E T , LOS americanismos
en la copla popular
culto, Nueva York, 1947, p. 4 3 ) .
VI.
31. CURA. Embriaguez
ESTADOS
(Chile)
y en el
lenguaje
FISICOS
(J. M . ) .
Es hoy voz de escaso uso en el centro del país; en su lugar se emplea el término curadera
(además de borrachera, mona, gorila, etc.),
vocablo que n o es exclusivo del habla vulgar, como sostiene R o m á n
(I, 379), sino que. es más bien familiar. Pero continúa vigente la palabra cura, en particular en el N o r t e y en el l e n g u a j e p o p u l a r sureño.
J . T . Medina, cita de J. M. Ortiz, el siguiente ejemplo:
" . . . Ese sinvergüenza q u e está ahí en el suelo d u r m i e n d o la
cura."
VII.
VIDA
Utensilios
ECONOMICA
y objetos
varios
32. HUARACA. Látigo de Chile (J. M . ) .
El léxico de la Academia y otros Diccionarios registran esta voz
de origen quechua, con la variante ortográfica guaraca. N o es exclusivamente u n chilenismo; la propia Academia señala su uso además
e n Colombia, Ecuador y Perú.
Si en estos tres últimos países se emplea en parte con el sentido
de " h o n d a " (Perú?) y en parte con el de "zurriago", como dice la Academia, no nos consta, mas en Chile, la p a l a b r a ya casi n o tiene uso ni
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ
MARTÍ
191
como 'látigo' n i como 'azote' en general, en juegos y entretenimientos
(por ejemplo, cuerda del trompo) ; y menos a ú n para designar el azote
(o guante, como se decía antiguamente) de los colegios, pues castigos
corporales ya n o existen.
E n cambio, es de bastante uso, vulgar y a ú n familiar, el derivado
guaracazo, "azote o chasquido q u e se da con la guaraca o látigo de
cuero" y el verbo huaraquear: "Antes q u e me h u a r a q u e e n de atrás
como u n miserable" (Frontera, p. 34). T a m b i é n se usa el giro correr
guaraca ~ g u a r a q u e a r ( h u a r a q u e a r ) .
33. HUASCA. En Ch. el junquillo, el látigo, la cuarta de Cuba. E n U.
la cuarta. Se picó la huasca. Le puso en ridículo. Le cortó la retirada,
cayó en sus propias redes. Se pasó de listo (J. M . ) .
Es voz registrada p o r la mayoría de nuestros diccionarios d e chilenismos y a d m i t i d a por el léxico oficial (18?- ed.), como propia de la
América Meridional y de las Antillas con la siguiente definición:
" R a m a l de cuero, cuerda o soga, que sirve de rienda o de látigo y
para otros usos." La Ac. no trae junquillo con la acepción indicada
por Martí.
La Ac. señala las dos formas ortográficas que ocurren; prefiere
sin embargo, como en otros casos en que a l t e r n a n las grafías hu- y gu-,
con acierto, la segunda. Casi todos los diccionaristas chilenos indican
solamente la forma guasca (Rodríguez, Ortúzar, R o m á n , Echeverría,
Medina) y los autores de diccionarios de americanismos (Malaret,
S a n t a m a r í a ) , salvo Lenz (596) quien se atiene, por tratarse de u n a
voz quiechua, a la transcripción d e M i d d e n d o r f , u s a n d o la grafía huasca e indicando la otra como variante ortográfica.
Por lo que al significado primitivo se refiere, leemos en los Comentarios Reales de los Incas ;por el Inca Garcilaso de la Vega: "Y en
m e m o r i a desta tan señalada joya (maroma de o r o ) , llamaron al hijo
Guasca, que en su lengua quiere decir soga . . . " (Libro VI, cap. II;
t. II, p. 10).
Esta significación originaria de 'soga' se ha conservado sólo en
algunos países (Colombia, Perú) y es de poco uso (Cp. Lenz, 596),
mientras q u e en los demás (Chile, Aigentina, etc.), es el látigo, com ú n m e n t e de cuero. La afirmación de Santamaría: " E n los países andinos y hasta Argentina, soga, cuerda en general", n o corresponde a
los hechos.
Nuestros autores costumbristas, desde Alberto Blest G a n a hasta
Luis D u r a n d , emplean casi exclusivamente la f o r m a huasca. Así la
192
RODOLFO
OROZ
encontró también José Martí en Martín Rivas: " E n su m a n o derecha
tenía u n a huasca con p u ñ o de m a r f i l " (p. 17); "Dió con su huasca
u n ligero golpe al anca de su caballo" (p. 138). Cp., también P. B.,
p. 120; Huellas, p. 151; Frontera, p. 37, etc.
De las expresiones figuradas y familiares es de regular uso dar
huasca, "insistir con empeño en algo" (Malaret) o más bien en form a imperativa: ¡Déle huasca! con el fin de " a n i m a r a u n o a c o n t i n u a r
empeñándose e n alguna tarea o acción" (Cp. R o m á n , II; Medina,
p. 178).
M u y frecuente, en cambio, ©s pisarse la huasca (guasca), que
equivale a 'ir p o r lana y salir trasquilado', 'caer en la propia tramp a ' y a veces también, 'pasarse de listo'. Es posible que José M a r t í aluda a este giro al a p u n t a r la frase 'se picó la huasca' (picó — ¿error de
imprenta por pisó?).
Como derivados tienen pleno vigor hasta hoy el sustantivo huascazo, "golpe o azote que se da con la huasca", también incorporado
p o r la Ac., y el verbo tr. huasquear, " d a r azotes con la huasca", que
n o h a sido incluido en el léxico oficial.
* 34. REBENQUE. Rebencazo. El látigo (Uruguay y Argentina) (J. M.).
En esta glosa se revela claramente el carácter de meros apuntes q u e
tienen estas anotaciones de José Martí, pues la palabra rebencazo q u e
es u n derivado de la q u e encabeza el artículo, no es u n a explicación
de ésta y debería figurar aparte.
Ambos términos se hallan señalados p o r nuestro O r t ú z a r como
americanismos, definiéndose rebenque como "látigo f u e r t e de cabo
grueso y forrado de piel, de que se sirven los jinetes del campo", y
rebencazo: "¡Percusión dada con el rebenque" (p. 267).
N o se trata de u n vocablo nacido en el continente americano, sino
de u n galicismo de origen germánico, y la Ac. nos enseña que era en
u n principio u n látigo que se aplicaba a los galeotes. J u a n Coraminas
confirma el origen náutico de la voz rebenque, la que como muchas
otras más de esta esfera, se extendió al uso terrestre, llegando a significar en la América Meridional el 'látigo recio de jinete' (Ac.), definición que R o m á n precisó agregando, "con m a n g o de m a d e r a " .
Nuestros huasos lo llevan generalmente u n i d o a las riendas p o r
u n a argolla, y donde en la literatura se menciona a u n j i n e t e del
campo casi n u n c a falta la alusión al rebenque (Cp., Mapu, p. 313, On
Panta, p. 18; Cuna, p. 141; M. Rosa, pp. 34, 59; Humo, p. 200; Sietecuentos, p. 72; Noche, p. 58; Huellas, p. 76, etc.).
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
193
T a m b i é n es de uso corriente el derivado rebencazo: "Me f u i a dar
vuelta p a r a asestarle u n rebencazo" (Cabo, de H., p. 67).
" O j a l á me saliera, p o r q u e la esparecía de u n rebencazo" (Tierra,
p. 119).
* 35. MANEA. T i r a corta de cuero p a r a atar las manos de los caballos
(J.
M.).
Este vocablo, d i f u n d i d o , según parece, p o r toda América y considerado por muchos autores como americanismo, no lo es estimado
así por la Ac., pues n o lleva n i n g u n a indicación en tal sentido en el
léxico oficial, sino que se remite solamente a manota.
En Chile, la manea es de correa de cuero y la hay también de
tres patas, " P o r q u e sujeta las dos manos y u n a pata, y se usa p a r a
amansar más fácilmente y" r á p i d a m e n t e los animales bravios " (Román, III, 411).
* 36 P E L L Ó N (Guatemala y E c u a d o r ) . Piel suave p a r a p o n e r sobre la
silla de m o n t a r ; o simple cobertor de silla, de lana, algodón y crin
(J. M . ) .
El léxico oficial señala este vocablo en su segunda acepción como
americanismo: "Pelleja curtida que a modo de caparazón f o r m a p a r t e
del recado de m o n t a r " (18? e d . ) .
En el Diccionario de Chilenismos de M. A. R o m á n , se define con
más precisión de la siguiente manera: "Piel de carnero, adobada y
con su pelo n a t u r a l (zalea), q u e se usa en la m o n t u r a o silla de
montar. Es casi cuadrada pero u n poco más angosta hacia adelante,
con u n a ligera sacadura en los cuatro costados y con vueltas de la
misma piel en las esquinas. Se coloca sobre la enjalma en n ú m e r o
d e dos, tres o cuatro, según la b l a n d u r a que se quiera d a r " (IV, 197).
La mayoría de los diccionaristas chilenos registran la voz, y la
literatura criollista ofrece numerosos ejemplos de su uso. El mismo
Zorobabel Rodríguez cita u n o de su obra El loco Eustaquio;
otros
serían, e. g.: "En u n caballete, coloca Nicomedes sus pellones y su
m o n t u r a " (Hombres, p. 146) ; "sillas atiborradas de pellones" (On
Panta, p. 4 6 ) ; " . . . está tendido sobre los pellones de su m o n t u r a "
(Tierra, p. 110); Pancho Garuya, p. 10, etc. Puede verse igualmente
la descripción de la m o n t u r a chilena y de los pellones en particular, en
T O M Á S L A G O , El Huaso, Santiago, 1 9 5 3 , p. 1 5 4 , d o n d e ss cita u n pasaje de C L A U D I O G A Y , Agricultura chilena, tomo I , p. 1 6 5 .
194
RODOLFO
OROZ
José Martí p u d o haber encontrado la voz en Martín Rivas de
Alberto Blest Gana, donde se lee: " . . . G u s t a b a n entonces de sacar en
exhibición las enormes montañas de pellones, las antiguas botas
de campo y las espuelas de pasmosas dimensiones que h a n llegado a
ser de uso exclusivo de los verdaderos guasos" (p. 160).
J. D. Garcés, Páginas chilenas, p. 9; Cp. Gran Señor, p. 40; El
bosque, p. 45; Huellas, p. 111, etc.
Como derivados ocurren: 1) Pellonera, f, "Pellón más delgado,
fino y a d o r n a d o que se pone encima de todos los demás" ( R o m á n ,
IV, 197). Pérez Rosales la llama 'pellón encimero': "Envuelto el pecho
en el pellón encimero de su m o n t u r a " (Recuerdos, p. 184).
2) Pellonero. m., Adobador de pellones (Román, J. T o r i b i o Medina) .
N i n g u n o de los dos ha sido recogido por la Academia.
VIII.
REACCIONES
37. CHOPAZO. Bofetada, en Chile
ANTISOCIALES
(J. M . ) .
Es palabra chilenísimu y, como indica M. A. R o m á n , significa:
" p u ñ a d a , puñetazo o puñete, t r o m p a d a o trompis". N o es, pues, bofetada como dice Martí, sino u n golpe d a d o con la m a n o cerrada.
Deriva esta voz de chope, 'instrumento de madera, aguzado que
se emplea en la saca de papas y en cavar también la tierra' (Medina,
p. 121). Los pescadores por su parte, utilizan el chope para arrancar
los mariscos que se h a n q u e d a d o adheridos a las rocas; en este caso es
u n garfio de hierro. Respecto de su origen mapuche, véase Lenz, 449.
Así chopazo, significa propiamente "golpe dado con el chope" y
luego "puñetazo". J. T . Medina cita dos ejemplos de nuestra literatura, u n o de u n a obra de Barros Grez y otro de Palacios para ilustrar
dicho uso. Cp. también: " . . . di'hay se agarraban a chopazo limpio"
(Hombres, p. 27).
Como sinónimo se emplea también chope (Cp., . . .'a chope liso'
por 'a chopazo'), Acevado Hernández, De pura cepa, Stgo., 1929, p.
10), así como dar chope.
38. GUANTADA. Chile. Bofetada (J. M . ) .
N o se trata en este caso de u n chilenismo, pues guantada es voz
castiza con el significado de "golpe q u e se da con la m a n o abierta",
según nos enseña el léxico oficial.
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
195
N o figura tampoco en n i n g ú n diccionario de chilenismos ni de
americanismos.
A. filest Gana usa el sinónimo
guantón.
* 39. GUANTÓN. U n revés, u n a bofetada en Uruguay (J. M . ) .
Registra esta voz 'Román (III, 56), r e c o m e n d a n d o en su lugar
guantada o guantazo: "Golpe que se da con la m a n o abierta." La
p a l a b r a censurada por el filólogo chileno aparece, por ejemplo, en la
obra de Blest G a n a Durante la Reconquista:
"Mire que le doy u n
b u e n guantón" ( T . II, p. 27).
40. C H O C O L A T E ( C u b a ) . Enjuague, cohecho, caso oculto y culpable.
En Chile. Sacarle el chocolate por pegarle. T a m b i é n : Búscale fuerte
(J. M . ) .
La frase familiar chilena registrada por R o m á n es sacarle a uno
chocolate (no el chocolate) y vale "sacarle sangre de narices", cuya
equivalencia española sería "hacer la mostaza". N o significa, pues, simplemente 'pegarle a uno', sino hacerle salir sangre (de narices) a
consecuencia de los golpes. El giro señalado por R o m á n tampoco es
exclusivo de Chile, sino u n americanismo muy d i f u n d i d o (Cp. Malaret
y Santamaría).
La nota m a r t i a n a se f u n d a evidentemente en el pasaje de Martín
Rivas de Blest Gana, q u e aparecía en las ediciones antiguas en la
siguiente forma:
"—-Báscale fuerte en las narices —decía uno.
—Sácale chocolate al futre —agregaba otro.
—Pégale fuerte y feo —exclamaba u n tercero" (p. 27) .
La nueva edición, la tercera de 1944, ed. Zig-Zag, corrige al fin
esta lección de búscala en cáscale.
IX.
CUALIDADES
41. LESO. Ch. T o n t o : lesura: tontería.
Deja de lesura (J. M . ) .
El adjetivo leso, -sa en el significado de "tonto, necio, de pocos
alcances", sigue siendo de uso corriente en Chile y na merecido últim a m e n t e la inclusión en el Diccionario d e la R . Ac. 58 , como vóz propia de Argentina, Chile y Bolivia.
196
RODOLFO
OROZ
En cambio, el sustantivo lesura "tontería, necedad", hoy de menos
uso, no fue incorporado, como tampoco el verbo lesear, "decir o hacer
cosas propias de lesos".
En la calificación de la imbelicidad hay también alguna gradación; así se dice q u e 'Fulano es medio leso', cuando es u n poco tonto
n o más, y "leso entero", cuando la necedad llega a la perfección.
Son muy usuales los siguientes giros registrados también por Román, Medina y Malaret: Hacer leso a uno, engañarle; Hacerse uno
leso o hacerse uno el leso, hacerse desentendido o fingir que n o sabe
de lo que se trata. Cp. On Panta, p. 31: —Di'onde iñor, si es lo más
pillazo el viejo. O: —"Es que si'hace leso, su mercé. Sin embargo, el
primero de estos dos giros no es idéntico con el segundo, pues significa
propiamente "engañarse a u n o mismo".
No estar uno para leso, " n o prestarse a ejecutar algo de que le
resultará algún d a ñ o " , y finalmente, Verle a uno cara de leso, " t r a t a r
de engañarlo".
'La expresión citada por José Martí: Deja de lesura, es, sin embargo, déjate de lesuras o leseras.
Para ilustrar el uso de leso y lesura, Z. Rodríguez cita en su diccionario u n pasaje de G u a j a r d o Los Tachadores
(leso) y otro de
B e n j a m í n Vicuña Mackenna, Diego Portales (lesura). J. T . Medina,
por su parte, trae varios ejemplos de diferentes autores nacionales
respecto del uso de la voz leso.
J. Martí, extractó sin d u d a estos vocablos de la obra de Blest Gana
Martín Rivas, donde leemos, por ejemplo: "¡Miren si será lesa!" (p.
167, ed. París, 1910). Además, ocurren varios ejemplos en El Loco
Estero (pp. 95, 116, 258) y en Durante la Reconquista
(t. II, p. 21),
donde también aparece la locución hacerse leso: " N o se esté haciendo
lesa, dijo picada; si lo conoce muy b i e n " (t. II, p. 23).
El otro giro: Dejarse de lesura, se halla también en Martín
Rivas:
"Déjate de lesuras ¿qué más quieres que u n capitán?" (p. 168, Ed.
París, 1910). Luego el simple sustantivo lesura: "¡Ya estás con tus
lesuras!" (Estero, p. 35), y en Durante la Reconquista,
encontramos
los siguientes ejemplos: "Ya se arrepentía, temblando, de su lesura"
(t. II, 56). "Pero el rotito n o entendía de lesuras, como él decía . . ."
(t. I I , p. 78).
En la literatura criollista contemporánea ocurre la voz lesura, por
ejemplo, en Vientos, p. 44; La luz, p. 145: "Déjate de lesur.is, huacho") .
197
* 42.
RUANO
(Venezuela). G u a j a m ó n . Color de caballo (J. M . ) .
T a m b i é n en Chile se aplica este adjetivo a las bestias. Santamaría
lo registra para Chile y Colombia; dice: "Aplícase al caballo con frecuencia cuatralbo, rojizo o bayo, con capa encendida y con mezcla de
blanco y gris."
Según R o m á n , ocurre tanto rúan, como ruano, adjetivo que se
aplica "al animal caballar o vacuno de color rojo algo claro, p o r q u e
tienen algunos pelos blancos. T a m b i é n los llaman rosados. Es el castellano ruano o roano, -na" (V, 156) y copia a continuación la definición de la Ac.
X.
ANIMALES
43. CHANCHO. L l a m a n al cerdo en Chile, Ur. y Arg. Coche en Guatemala, y al lechón, cochito (J. M . ) .
La voz chancho por 'cerdo' es muy común hasta hoy día en
nuestra lengua corriente, lo mismo que en otras partes de Hispanoamérica.
La palabra guatemalteca coche y su d i m i n u t i v o cochito, corresp o n d e evidentemente al asturiano y gallego cocho 'cerdo'. En Chile
se usa la voz cochi repetida para llamar al cerdo (Cp. R o m á n ) .
T a m b i é n esta voz la habrá encontrado José Martí confirmada
con este sentido para el uso chileno en la obra de Blest G a n a Martín
Rivas, donde leemos, por ejemplo: "Agustín refería sus recuerdos. ..,
engullendo u n supremo trozo de chancho arrollado" (p. 142).
Diversas clases de fiambres" se designan a veces simplemente con
el n o m b r e de chancho, c u a n d o se prepagan de carne de este animal,
como por ejemplo algunas especies de salchichón, etc.
Chancho en piedra es u n guiso picante de cebolla y ají.
La voz chancho tiene en Chile varias acepciones figuradas que en
parte son generales e n toda Hispanoamérica y en parte exclusivas de
Chile, como por ejemplo, para designar cierta medida: " u n cuarto
de q u i n t a l " : " C o m p r é u n chancho de h a r i n a " (¿Se emplearía en u n
principio u n a bolsa de cuero de chancho?).
T a m b i é n significa "ficha de n ú m e r o doble en el juego del dominó"; la frase hacer un chancho se usa f a m i l i a r m e n t e por "eructar, regoldar".
Por "hacer la cimarra" (no ir al colegio), se dice también hacer
la chancha, por ejemplo: " F u l a n o hace la chancha para ir al teatro".
198
RODOLFO
OROZ
Como adjetivo se usa en las expresiones rueda chancha,
chancha, arado chancho.
(carreta)
La carreta chancha tiene ruedas de madera hechas de u n a sola
ipieza; se usa principalmente en la m o n t a ñ a .
De los derivados anota Lenz, además del d i m i n u t i v o chanchito
como denominación de varios pequeños crustáceos, chanchero, -ra,
sustantivo, "el q u e mata, beneficia cerdos y vende el p r o d u c t o " || 2
adj., lo que se refiere al chancho o al chanchero".
Mas no menciona la acepción empleada en las faenas mineras
o salitreras, en las que se designa con este n o m b r e al operario que
gobierna el chancho o m á q u i n a trituradora: "Podría ascender a carretero, por ejemplo, o a chanchero o botarripios o desripiador " (P. B.,
p. 104), Id., Pampa, p. 110.
Luego el sustantivo chanchería, puesto o tienda e n q u e se vende
carne de chancho o derivados de ella. Es familiar el t é r m i n o chanchada, "acción indigna y b a j a " : " E n caso de que p r e t e n d a n hacernos unas
chanchada . . . " (El bosque, p. 37).
Etim.: Del n o m b r e de persona Sancho, Cp. Corominas, DCELC,
s. v.
* 44. GALLINAZO. El zopilote de Veracruz, el aura tiñosa de Cuba, el
samuro de Venezuela.
Gallinazo en el Ecuador (J. M . ) .
Se emplea este término también en Chile para designar a u n ave
rapaz d i u r n a , y, figuradamente, a gente b a j a y soez. Cp., por ejemplo:
"Gallinazos, hijos de perras" (La luz, p. 9 4 ) .
Es corriente el dicho familiar gastar pólvora en gallinazos, por
"perder tiempo y t r a b a j o en cosas que no valen la p e n a " (Medina,
p. 1 6 9 ) .
Etim.: Deriv. de gallina.
* 45. BAGRE. U n pescado: por m u j e r fea, pasada de j u v e n t u d ; j a m o n a
(Uruguay) (J. M . ) .
Este pez, muy conocido también en nuestras latitudes, se caracteriza por su cabeza grande, su hocico obtuso y sus barbillas, o sea, por
su aspecto feo. De ahí que en gran parte de América se use su n o m b r e
para designar figuradamente a u n a persona fea; así sobre todo en
Argentina, Uruguay, Chile y Perú. Es siempre término despectivo o
LOS CHILENISMOS DE JOSÉ MARTÍ
199
injurioso en Chile. Se dice p r i n c i p a l m e n t e de la m u j e r fea y desgarbada: "El bagre este es más fiero que Amílcar" (Viuda, p. 155).
"¡Puros bagres, don Baltasarito!" ( F E R N A N D O S A N T I V Á N , La Hechizada y Palpitaciones de vida, Santiago, 1948, p. 17).
"¿Cómo te va, bagre vinagre, le ijo mi cumpa, cuando la vió"
( R O M A N A N G E L , Chilenadas,
Santiago, 1923, p. 46).
T a m b i é n se usa el sustantivo bagrerío, por c o n j u n t o de mujeres
feas (Cp. Malaret) : "Vos no conocís más que a las maracas del Cuadro, al bagrerío de allá" (Piden, p. 38).
Etim.: De origen incierto (Cp. Lenz, 59; Coraminas, D C E L C ) .
L I S T A DE A B R E V I A T U R A S
1. O B R A S
R. A. i»:
Ciro Bayo I:
Ciro Bayo I I :
Corominas, D C E L C
Echeverría:
Am Wtb.:
Lenz:
Malaret:
Medina:
Ortúzar:
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Diccionario de la lengua española, p o r la
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LOS CHILENISMOS DE JOSÉ
Rodríguez:
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JOSÉ
MIGUEL
lenismos,
2. OBRAS
G r a n Señor:
201
MARTÍ
YRARRÁZAVAL
LARRAÍN,
Chi-
Stgo., 1945.
LITERARIAS
EDUARDO
BARRIOS,
Gran Señor y
Rajadia-
blos, Stgo., 1948.
El roto:
JOAQUÍN
EDWARDS
BELLO,
El
roto,
Stgo.,
1927.
M. Rivas:
Estero:
Cal.:
Reconquista:
M. Rosa:
Humo:
Bienvenido:
Cordillera:
Huellas:
Cabo de H . :
Martín Rivas, 3?- ed.,
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ALBERTO BLEST GANA,
202
Campesinos:
Cielos:
Piden:
Tierra:
Frontera:
Sietecuentos:
Noche:
Garcilaso:
P a n c h o Garuya:
La luz:
D o n d e nace:
L a sangre:
Hombres:
O n Panta:
Cuentos:
Cuna:
Mapu:
Vientos:
Ranquil:
Recuerdos:
Diccionario:
Tienda:
RODOLFO
OROZ
Luis D U R A N D , Campesinos, 2* ed., Stgo.,
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1939.
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I N C A G A R C I L A S O DE L A V E G A ,
Comentarios
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M A N U E L G U Z M Á N M A T U R A N A , Don
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N I C O M E D E S G U Z M Á N , La luz viene del mar.
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M A R I A N O L A T O R R E , Hombres
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On Panta. 2? ed., Stgo., 1946.
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FERNANDO
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El bosque
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P. B.:
VICTOR
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203
MARTÍ
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Palomilla
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Pampa
—, La Pampa
trágica. Stgo., 1921.
RODOLFO
OROZ.
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