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El Caso de las
Bananeras
La Patria del realismo mágico
El Astrolabio
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LA HISTORIA Y LA LITERATURA SE
UNEN PARA ANALIZAR
LA MASACRE DE LAS BANANERAS
EN CIEN AÑOS DE SOLEDAD
Liz Cabrera Mateus1, María Isabel Rincón2
1. Profesora Sociales Gimnasio lcabrera@campestre.edu.co
2. Profesora Español y literatura Gimnasio mrincón@campestre.edu.co
Recibido: 16 de abril
Aprobado: 30 de agosto
RESUMEN
SUMMARY
La literatura y la historia abarcan un hecho histórico
para analizar una realidad y le aportan diferentes visiones desde el campo de trabajo de cada una. Es así
como la masacre de las bananeras ocurrida en 1928 en
Ciénaga Magdalena, se constituye en un claro ejemplo
del encuentro de estas dos disciplinas.
Literature and History cover historic events and contribute different points of view from the particular focus
of their subject areas. As such, the banana plantation
massacre which occurred in Ciénaga Magdalena in
1928 is a clear example of the encounter between these
two disciplines.
La reconstrucción histórica parte de los testimonios,
la revisión de documentos oficiales y la recopilación
del material que ha brindado alguna información al
respecto. Por su lado, la literatura ha recreado este
suceso a partir del trabajo histórico, pero aportándole
los matices estéticos propios del género.
The historical reconstruction is taken from the testimony
of witnesses, official documents and the complilation
of other material that has offered some information on
the subject. Literature, in its own way, has offered a
version of the events based on the historical work, but
has also succeeded in adding the aesthetic nuance of
the genre.
Son muchos los escritores que han abordado este
tema, sin embargo, es Gabriel García Márquez con
el realismo mágico quien logra darle trascendencia,
no sólo literaria, sino histórica a lo acontecido en este
pueblo de la costa colombiana.
Many writers have approached this topic, however, only
Gabriel García Márquez through magic realism has
been able to give importance to the event that occurred
in this town on the coast of Colombia. He has not only
been able to give it significance in a literary sense, but
in a historical one as well.
Palabras clave: Bananeras,
matanza, Macondo, realismo,
mágico, intertextualidad, hegemonía conservadora.
Keywords: banana plantation,
massacre, Macondo, magic realism, intertextuality, conservative
hegemony.
Investigación y Ciencia del Gimnasio Campestre
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JUSTIFICACIÓN
Conscientes de la importancia que la literatura ha adquirido en los últimos años y de la tendencia de diversos
autores por recuperar períodos históricos mediante el
análisis de acontecimientos y fenómenos sociales, se
ha hecho posible explorar diferentes interpretaciones
de una realidad.
Es de esta forma que surge la idea de analizar cómo en
una obra literaria se revive un acontecimiento histórico.
Retomamos la masacre de las bananeras por ser uno
de los hechos más controvertidos del siglo XX en la
historia de Colombia, que fue narrado en Cien Años de
Soledad por Gabriel García Márquez, sin duda una de
las obras más leídas y conocidas en la literatura.
Para el desarrollo de esta investigación, en primer lugar
decidimos acercarnos a diferentes fuentes en las que
se narra este episodio: desde la cinematografía con la
película “María Cano” de Camila Loboguerrero, desde
la literatura con la obra “La Casa Grande” de Álvaro
Cepeda Samudio y desde la historia analizando a
importantes historiadores como Renán Vega Cantor y
Mauricio Archila. De esta forma se logran establecer
conexiones con la posibilidad de abarcar diferentes disciplinas que permitan rescatar esta realidad social.
En segundo lugar, se retomará la importancia del mito
y del realismo mágico en “Cien Años de Soledad” de
Gabriel García Márquez, como elemento que explica
la exageración del número de muertos citado en la
masacre de las bananeras, y que se ha convertido en
tema de controversia entre algunos historiadores
En tercer lugar, se revisará cómo se hace uso del tiempo en la historia y en la narrativa, a fin de comprender
que aunque su objeto de estudio es diferente, estos dos
enfoques se conjugan logrando una armonía entre lo
histórico y lo literario, brindándole mayores posibilidades al lector de revivir un suceso.
la hegemonía conservadora en el gobierno de Miguel
Abadía Méndez.
Desde la literatura se realizará un análisis de los elementos del realismo mágico presentes en Cien Años de
Soledad y con los cuales Gabriel García Márquez narra
este hecho histórico en su obra; así mismo se llevará
a cabo un proceso de intertextualidad para establecer
un contraste entre el objeto de estudio de la historia y
la estética perseguida por el mundo literario.
INTRODUCCIÓN
En esta investigación se
puede ver una vez más
como la literatura y la
historia se relacionan, se
fortalecen y ofrecen al
lector opciones diferentes
para analizar e interpretar una realidad social.
Un día de trabajo en la zona
Tal vez no exista en la
bananera, cerca de ciénaga.
Tomado de Mundo al día.
historia de Colombia un
acontecimiento que haya
generado tanta controversia y ficción como el ocurrido
en la noche entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928 en
Ciénaga, Magdalena. Por ello, es preciso anotar que
literatos e historiadores en diferentes ocasiones han
abordado dicha temática para ofrecer diversas interpretaciones.
Aunque el objetivo central de la investigación es analizar específicamente este hecho en la obra Cien Años
de Soledad, es importante retomar como trabajo de
intertextualidad a otros autores que desde la literatura
han narrado la masacre de las bananeras.
METODOLOGÍA
Para el desarrollo de este proyecto de investigación,
se presentará desde la historia una contextualización
teniendo en cuenta el punto de vista político, económico
y social durante la década de 1930 en Colombia, bajo
El Astrolabio
Gabriel García Márquez, regresa a su pueblo natal.
(EFE – El Universal)
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Desde el punto de vista literario, este episodio ha sido
retomado, entre otros por Álvaro Cepeda Samudio en
La casa grande y por Gabriel García Márquez en Cien
Años de Soledad. Es así, como en la primera obra encontramos una armonía entre lo histórico y lo literario,
contado desde el punto de vista del narrador testigo
que relata los horrores de dicha matanza, brindando
al lector la posibilidad de una complejidad imaginativa,
traducida en las diferentes versiones vividas por personajes ficticios, que hacen posible la riqueza de una
recreación histórica alejada de la visión que se aborda
en la historia oficial.
“Una de las características más notables de la Casa
Grande, es la inversión-sustitución de historias, que
se construyen en procedimientos semiótico-artísticos
en los niveles narrativo y semántico que se proyectan en los contextos sociohistóricos, a través de la
intertextualidad”(Cepeda Samudio,1962, p.32).
Por otra parte, es importante revisar la función que
cumple la historia dentro de la obra; y esto se puede
evidenciar en el libro de Lucila Inés Mena, quien logra
de una manera clara y precisa establecer las relaciones
entre lo histórico y lo literario, acotando que:
“Los múltiples niveles de realidad que contiene Cien
Años de Soledad permiten enfrentar la novela desde
diferentes perspectivas; la magia y la fantasía que emanan de la narración, así como los contenidos míticos
de la novela…a través de esta suprarrealidad es fácil
entrever contenidos sociopolíticos y todo un contexto
histórico que es importante desentrañar”(Mena,1979,
p.11).
Es importante, tener presente la visión que se ofrece
desde la cinematografía, ya que en la película “María
Cano” producida por Focine en 1990, su directora Camila Loboguerrero presenta la historia de una mujer
conocida como la flor del trabajo, quien se encarga de
dirigir y organizar a los trabajadores de las bananeras
para que se opongan al gobierno de Miguel Abadía
Méndez y exijan de este la reivindicación de sus derechos. En la película se puede inferir el ingreso de ideologías foráneas (como el socialismo y el anarquismo) a
Colombia por la Costa Atlántica y la incidencia directa
en la organización de los trabajadores que laboraban
en la zona bananera del Magdalena.
El general Rafael
Reyes, durante una
excursión presidencial,
visita una bananera de
Santa Marta en octubre
de 1908.
Como se puede ver, los recursos de los que se vale
la literatura y las fuentes que emplea la historia son
diferentes. Si bien, la primera busca mostrar a partir de
la imaginación y la ficción acontecimientos que forman
parte de la sociedad, la segunda hace un análisis de
los hechos y las fuentes para contar cómo sucedieron.
Lo mágico se aborda en esta investigación no para
confrontar las dos disciplinas, sino para retomar de
ellas lo más significativo y revivir un hecho histórico,
despojándolo de la versión oficial y enriqueciéndolo con
la literatura, para de esta forma ofrecer una mirada con
un sin número de posibilidades.
Es así, como podemos encontrar en la esencia del
pueblo latinoamericano una cotidianidad llena de magia
que hace parte de nuestra propia realidad: “Muchos de
los cronistas hablaban de animales fabulosos, regiones misteriosas, amazonas, peces voladores. De esta
primera fase llegamos a un realismo mágico entendido
como una interpretación de la vida americana: buses
que penetran en los hospitales, acróbatas que ejercen
su oficio sobre el Capitolio Nacional, edificios o puentes
que se derrumban en la inauguración, barrios donde
se miran cara a cara la choza, el rascacielo, la iglesia
colonial y la fachada clásica” (Ayala, 1990, p. 321.)
Muchos autores y críticos literarios han definido el
realismo mágico y han hablado de él, incluso antes
de que el término se acuñara en América (Franz Roh
en Alemania y Massimo Bontempelli en Italia), pero es
gracias a “lo real maravilloso”, empleado por el escritor
cubano Alejo Carpentier en el prólogo de su obra El
reino de este mundo y al triunfo de la revolución cubana
que el término se empieza a difundir por el continente
americano.
Investigación y Ciencia del Gimnasio Campestre
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En el realismo mágico, el escritor aprovecha toda esta
materia prima que la realidad le ofrece, para contar su
propia versión de la historia. Esto mismo es ratificado
por García Márquez en una entrevista hecha por Darío
Arizmendi: “…por el carácter mágico y maravilloso de
la realidad colombiana. Llegué a ese punto después de
estar tratando de retocar líricamente la realidad y de
darle toques fantásticos, hasta que descubrí que estaba
perdiendo el tiempo porque la historia es mucho más
fantástica” (Cromos, junio 13 de 1994, p.84).
Es esta realidad fantástica, la que daría nacimiento a
una de las obras más importantes de la literatura, ya
que son los elementos propios de nuestra idiosincrasia,
los que deleitan y dan forma a Cien Años de Soledad:
“…pero me di cuenta de que la realidad es también
los mitos de la gente, es la creencia, es su leyenda,
que no nace de la nada, es creada por la gente sobre
su historia, con su vida cotidiana… entonces me lancé
a hacer Cien Años de Soledad como lo hice”(García
Márquez, 2001, p.418).
El tiempo en la historia y el tiempo en la narrativa
Sin duda alguna, el tiempo histórico es una de las categorías fundamentales en el oficio de los historiadores,
ya que les permite acercarse, analizar, reconstruir y
explicar el pasado y el presente, en acontecimientos de
larga o corta duración. Y si bien la tarea del historiador
es interpretar, lo cierto es que en esta interpretación, la
cronología es trascendental para entender la movilidad
en los procesos históricos.
Cuando se lee un documento, una de las características
presentes es que el historiador lleva al lector hacia la
explicación de acontecimientos y siempre está atento
a los cambios que pueden generar alteraciones en la
interpretación de los hechos; podría, entonces, afirmarse que el tiempo cronológico es la columna vertebral en
el devenir histórico; pues como lo planteaba Braudel,
“para el historiador todo comienza y todo termina por
el tiempo” (Braudel, 1986, p. 87).
Todo lo contrario ocurre con la narrativa, en donde el
empleo que se hace del tiempo es flexible, no tiene por
regla que ser lineal ni exacto, con el tiempo se puede
jugar, se puede llevar o traer y esto se percibe en Cien
Años de Soledad; en donde los acontecimientos se van
El Astrolabio
desarrollando en diferentes circunstancias en las que
el tiempo se concibe de diferentes maneras: ciclica,
lineal y atemporal.
La primera, hace referencia dentro de la obra, a la
continua repetición de historias entre los protagonistas,
“todos los Aurelianos tendrán características similares:
retraídos pero de mentalidad lúcida mientras los José
Arcadios serán impulsivos y emprendedores pero estarán enmarcados con un signo trágico” (García Márquez,
1967, p. 159). Otro momento en el cual se muestra la
circularidad en el tiempo es con la casa de los Buendía,
en donde aparece por largas temporadas como una
casa envejecida, arruinada y destruida, situación que
se supera cuando se inicia la restauración de la misma.
Las protagonistas en estas dos caras de la casa son
Úrsula Iguarán y Amaranta Úrsula, esta última, heredó
de su bisabuela el temperamento fuerte, la vigorosidad
y el ánimo de renovación, limpieza y hospitalidad que
debería mostrar la casa de los Buendía. Es Por ello,
frecuente encontrarse con varios episodios en los que
se repite: “Desbandó las hormigas coloradas que se
habían apoderado del corredor, resucitó los rosales,
arrancó la maleza de raíz y volvió a sembrar helechos,
begonias…una cuadrilla de carpinteros, cerrajeros y
albañiles restauraron las grietas de los pisos…” (García
Márquez, ,1967, p. 440).
La casa en que Gabriel García Márquez vivió sus primeros ocho
años. Tomada de Macondo García Márquez Imágenes.
El tiempo lineal se puede evidenciar en Cien Años de
Soledad como progresivo, dinámico o continuo: “La
industria que se origina con la rudimentaria fábrica
de caramelos de Úrsula, da un paso más avanzado
con la fábrica de hielo de Aureliano Triste, para llegar
luego a su apogeo con la industria del banano” (Mena,
1979, p.103).
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Superintendencia de la United Fruit Company en Santa Marta.
Y por último, la quietud del tiempo y el espacio, características constantes en la novela, son reflejo de la
atemporalidad. Y esta se manifiesta en Úrsula Iguarán, con seguridad el personaje más importante de la
crónica, la fundadora de Macondo, quien acompaña
de generación en generación a los nuevos parientes a
tejer sus historias a veces dinámicas y renovadas, pero
también de quietud y decadencia. Se podría afirmar
entonces que Úrsula Iguarán se convertirá, en palabras de Luz Mary Giraldo, en “la memoria persistente”
(Giraldo,2001, p.7), de la narración, ella es la prueba
de que el tiempo transcurre, pero además se detiene,
que las historias avanzan, pero también retroceden.
Ella forma parte del tiempo, de la circularidad y de la
atemporalidad macondiana.
Ella es la dueña de la casa Buendía Iguarán, el centro del universo de Macondo, que se convierte en el
símbolo representativo de todo lo que acontece en el
pueblo. “Macondo fue la casa con su patio y su gente.
Diálogo de macrocosmos y microcosmos…es espacio
de fiesta, de encuentro, desconocimiento, de vida, de
permanencia y de muerte. La casa de los Buendía
es, como la familia y el pueblo, principio y fin” (Giraldo,
2001, p.11).
Es por esta particularidad del manejo del tiempo en
la obra, que cuando se va avanzando se siente una
constante invitación a la imaginación del lector, a quien
se le permite recrear la marcha de los sucesos en un
dinamismo, una quietud o una decadencia a la que se
enfrentan los personajes y la misma historia del pueblo.
“La historia de Macondo va siguiendo un proceso que
parte de la creación y pasa por una serie de invasiones,
pestes, guerras, para terminar en la desaparición de la
aldea” (Mena, 1979, p. 107).
El mismo Gabriel García Márquez afirma: “opté por no
decir en qué siglo ni en qué ciudad ocurría, lo cual es
un recurso que los historiadores no pueden usar, pero
los novelistas sí, porque si uno puede hacer ficción
con todo, puede hacer ficción con el tiempo” (Cromos,
1994, p.100).
MITO Y REALISMO MÁGICO EN LA
MASACRE
Históricamente, se ha entendido el mito como una
fábula, una invención, una creencia, una leyenda o un
cuento. Pero en la actualidad, escribe Paul Ricoeur
“Como un relato tradicional referente a los aconteciInvestigación y Ciencia del Gimnasio Campestre
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mientos ocurridos en el origen de los tiempos” (1980,
v. 1, p. 13). Pues bien, una característica principal en
el mito es que no es verificable, pero cabe anotar, que
parte de una historia verdadera, ya que siempre hace
referencia a realidades.
En la obra Cien Años de Soledad, el mito permanece
presente desde el inicio, puesto que cuando José Arcadio Buendía huye junto con su esposa, después de
asesinar por honor a Prudencio Aguilar, llega después
de largas travesías a un territorio al cual le da identidad. Y será allí, en Macondo, donde transcurrirán los
cien años de desarrollo, avances, estancamientos y
destrucción del pueblo y sus habitantes: “Lo anterior
se relaciona con el mundo de los comienzos que en la
novela alude, a los orígenes de una civilización y una
cultura, propio de los inicios del mito donde se acentúa el aspecto evolutivo de la humanidad y la cultura”
(Giraldo, 2001, p. 10).
El inicio de Macondo se acerca al paraíso original, en
donde los fundadores se dan a la tarea de hacer de
este caserío virgen, un lugar, libre y tranquilo; aquí los
habitantes vivieron felices, hasta el momento en que
entraron en contacto con el mundo exterior, llegan los
gitanos con sus mercaderías, la autoridad con su noción
de poder y orden, los partidos políticos, los curas con su
proyecto evangelizador y así, poco a poco en la aldea se
van cambiando las costumbres y el comportamiento de
sus habitantes, perdiendo así, el concepto de unidad.
Y es en este contexto en el cual llegan los extranjeros
acompañados de la United Fruit Company. Una compañía estadounidense que impondrá la economía de
enclave en la ciénaga; encargándose de la producción
del banano, y de paso de la explotación y disgregación
de los macondianos, hecho que como se sabe terminó
en la conocida masacre de las bananeras.
Detengámonos pues en este punto que es el tema
central de este análisis y contrastemos como un acontecimiento histórico es presentado por la historia y por
la literatura:
“El jefe civil y militar, general Carlos Cortés Vargas Ordena que sea disuelta de inmediato toda reunión mayor
de tres personas y autoriza a los soldados y oficiales a
disparar sobre La multitud…tienen cinco minutos para
retirarse… Sonó un segundo y tercer toques de corneta.
El Astrolabio
Cortés vargas en persona anunció que sólo quedaba
un minuto. Que dispararía si la gente no cumplía la
orden de evacuación…una voz respondió al general
“Disparen ya, cabrones. Les regalamos el minuto que
falta” Cortés Vargas dio la orden de disparar. Las metralletas trepidaban, relampagueaban, vomitaban fuego.
La gente caía herida o muerta. Había empezado la
carnicería Inmediatamente el terror se enseñoreó en
la región. Fueron perseguidos todos aquellos que se
pensaba tenían algo que ver con los huelguistas… Los
muertos pasaron de 1000. Así lo Informó al departamento de Estado norteamericano el representante de
este gobierno en Bogotá…La mayoría de cadáveres
fue tirada al mar. De esta manera se quería borrar las
huellas del crimen cometido” (Vega, 1989, p.118).
La historia oficial ha demostrado que la masacre de
las bananeras llevada a cabo en 1928 fue el acontecimiento que puso fin a la hegemonía conservadora y
abrió las puertas a la República liberal.
El historiador Mauricio Archila nos cuenta que este
acontecimiento se enmarca dentro de un panorama
económico en el cual las multinacionales hacen presencia en Colombia y los trabajadores de la United Fruit
Company (UFCO) son desconocidos como trabajadores directos, por el contrario son subcontratados por
otros que si pertenecen a dicha compañía. Esta falta
de reconocimiento se suma a las difíciles condiciones
y a la apatía que demuestra el gobierno conservador
para enfrentar y mejorar las deprimentes condiciones
sociales de la época. En su balance, el número de
muertos reconocidos oficialmente es de nueve.
Fig. 7 Propósitos de seguridad para recolectores.
Tomado de Texte © geschûtzt.
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Para Renán Vega Cantor, esta historia se presenta
como el último error cometido por el gobierno de Miguel
Abadía Méndez, cuyo periodo presidencial transcurrió
con el fortalecimiento de la “Ley Heroica”, la cual prohibía cualquier tipo de manifestación en contra del Estado
por considerarla revolucionaria. Vega hace especial
énfasis en la ubicación del contexto histórico, recalcando que es precisamente en la década de 1920 cuando
llegan del exterior las ideas anarquistas, socialistas y
anarcosindicalistas que van a retomar los trabajadores
de la UFCO y que al no ser escuchados por el gobierno
conservador, van a terminar en una masacre.
Por su parte en la obra de Gabriel García Márquez, se
narra la historia así:
“José Arcadio segundo estaba entre la muchedumbre
que se concentró en la estación desde la mañana del
viernes. Había participado en una reunión de los dirigentes sindicales y había sido comisionado junto con
el coronel Gavilán para confundirse con la multitud y
orientarla según las circunstancias…un teniente del
ejercito se subió entonces en el techo de la estación,
donde había cuatro nidos de ametralladoras enfiladas
hacia la multitud, y se dio un toque de silencio… y en
tres artículos de ochenta palabras declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba al ejercito
para matarlos a bala…Han pasado cinco minutos-dijo
el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará
fuego… José Arcadio Segundo se empinó por encima
de las cabezas que tenía enfrente, y por primera vez en
su vida levantó la voz.-¡cabrones!-gritó-. Les regalamos
el minuto que falta…El capitán dio la orden de fuego y
catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el
acto…Varias voces gritaron al mismo tiempo: ¡Tírense
al suelo! ¡Tírense al suelo! Ya los de las primeras filas
lo habían hecho, barridos por las ráfagas de metralla…Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba
boca arriba en las tinieblas. Se dio cuenta de que iba
en un tren interminable y silencioso, y de que tenía el
cabello apelmazado por la sangre seca y le dolían todos
los huesos…solo entonces descubrió que estaba encima de los muertos…al pasar por los pueblos dormidos
veía los muertos hombres, los muertos mujeres, los
muertos niños, que iban a ser arrojados al mar como el
banano de rechazo…encima de los vagones reveían los
bultos oscuros de los soldados con las ametralladoras
emplazadas…eran más de tres mil-fue todo cuanto dijo
José Arcadio Segundo. Ahora estoy seguro que eran
todos los que estaban en la estación.”(García Márquez,
1967, p. 360-365).
En Cien Años de Soledad, José Arcadio Segundo, quien
heredó el espíritu rebelde del coronel Aureliano Buendía, se convierte en el líder sindical de los trabajadores,
quienes reorganizados como movimiento obrero, deciden congregarse y manifestar su inconformidad frente
a la presencia de la compañía extranjera del banano,
la cual se rehusaba a atender su pliego de peticiones
laborales y sanitarias. En consecuencia, la Empresa
asume medidas represivas controladas por la fuerza
pública, quienes, se hacen sentir con más vigor que
nunca; es así, como la matanza colectiva silencia para
siempre la protesta de los trabajadores y corta de raíz
el espíritu de rebeldía.
Aquí, hay que tener presentes dos aspectos: En primer
lugar, la reaparición del simbolismo representado en
el mito, puesto que después de la masacre, Macondo
será víctima de un terrible diluvio que duró cuatro años,
once meses y dos días “El diluvio, convocado por los
ingenieros de la compañía bananera, simboliza, entre
otras cosas, la fuerza con que se dio la represión en
Macondo. Este capítulo, rico en sugerencias, pinta en
forma dramática la definitiva extinción del movimiento
subversivo y el estado de impotencia y nulidad a que
quedaron reducidos los habitantes de Macondo” (Mena,
2001, p.210).
En segundo lugar, la presencia del realismo mágico
frente a los datos que ofrece la novela con respecto
al número de muertos…-“Fueron más de tres mil”-. Si
bien, el punto que sobre este episodio ha generado
mayor controversia entre los historiadores, es saber
con certeza el número real de los muertos en dicha
masacre, queda claro que no alcanzaron la cifra a la
que se refiere la obra. Frente a esto, García Márquez
explica que tuvo que recurrir a “una exigencia literaria”,
como él la denomina, así recrea este hecho narrando
una matanza de tres mil personas, cuando en realidad
el número fue mucho menor. En una entrevista del año
1990 explica la razón de este cambio:
“…fue un problema para mí cuando descubrí que
no se trató de una matanza espectacular. En un libro
en el que las cosas se magnifican, tal como en Cien
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Años de Soledad, necesitaba llenar todo un tren con
cadáveres. No podía ceñirme a la realidad histórica…la
leyenda ahora se ha aceptado como historia” (Archila,
2005, p.15).
CONCLUSIONES
“Más tarde hablé con sobrevivientes y testigos y escarbé en colecciones de prensa y documentos oficiales,
y me di cuenta de que la verdad no estaba de ningún
lado. Los conformistas decían, en efecto, que no hubo
muertos. Los del extremo contrario afirmaban sin un
temblor en la voz que fueron más de cien… Así que mi
verdad quedó extraviada para siempre en algún punto
improbable de los dos extremos… Fue así como la cifra
de muertos la mantuve en tres mil, para conservar las
proporciones épicas del drama, y la vida real terminó
por hacerme justicia: hace poco, en uno de los aniversarios de la tragedia, el orador de turno en el Senado
pidió un minuto de silencio en memoria de los tres mil
mártires anónimos sacrificados por la fuerza pública”
(García Márquez, 2002, p.78).
•
Retomando las palabras de García Márquez, se puede
evidenciar la trascendencia del aspecto literario en
un hecho histórico, en el que el imaginario popular
se apropia y da por hecho aquello que le ofrece una
versión amplia y magnificada, que le permite imprimir
otro matiz y que finalmente lo transporta a una realidad
novelada.
Aunque García Márquez retoma diversas interpretaciones sobre los antecedentes de esta masacre y
recurre a diferentes fuentes que le permitan presentar
los hechos, no se aparta ni por un instante de aquellas características literarias que ubican su obra como
fiel exponente del realismo mágico. Es importante
detenernos aquí, para revisar nuestra esencia cultural
como latinoamericanos y los diversos contrastes que
esta cultura ofrece; es por esto que nos es fácil encontrar “…barrios marginales colindando con grandes
y modernas construcciones, el honor perdido de una
familia convertido en un acto de misticismo religioso,
el derrocamiento de un presidente para darle paso a
un régimen dictatorial…”; son estos y más los ejemplos
de nuestra cotidianidad que retoma el realismo mágico
para contar cada una de sus historias.
El Astrolabio
•
•
•
La literatura no puede estar completamente desligada del elemento histórico pero tampoco puede
hacer de este su única visión narrativa.
Mientras el escritor se vale de la imaginación y la
creatividad para narrar un hecho histórico, el historiador elabora interpretaciones de acontecimientos
a partir de fuentes históricas verificables y susceptibles a cambios.
Es válido hacer un acercamiento entre la historia y
la literatura para analizar realidades y encontrar un
sinnúmero de posibilidades que nos acerquen a conocer las sociedades del pasado y del presente.
Aunque en la obra de Cien Años de Soledad, el
tiempo no se cite, este permanece presente en sus
personajes con sus realidades. Podría percibirse
por momentos en tiempos largos y cortos, en historias cíclicas que posibilitan descubrir los avances
del mundo exterior, pero también los retrocesos que
se vivieron en Macondo. Y así transcurren cien años
con historias míticas y mágicas que vienen y van,
avanzan o se mantienen estáticas, posibilitando
que en nuestra imaginación divaguen de la mano
de Úrsula Iguarán, el coronel Aureliano Buendía,
José Arcadio Segundo, Pilar Ternera y Remedios
la Bella entre muchos otros.
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Investigación y Ciencia del Gimnasio Campestre
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