Sub-Tema 15

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SUB-TEMA 15: LA COMPARECENCIA
OBJETlVO
El conocimiento puntual de la medida cautelar de comparecencia,
su naturaleza jurídica y los supuestos que establece nuestra ley procesal.
En realidad la autoridad judicial debe tener en cuenta a la comparecencia
en el primer orden de medida a dictar, por constituir la medida menos
gravosa en el proceso penal, de alli la necesidad de conocer debidamente
su contenido y efectos prácticos en el proceso penal en relación con el
derecho a la libertad que tiene todo justiciable.
CONTENIDO
Por la singularidad del tema se han seleccionado dos lecturas de
autores nacionales a fin de tener un conocimiento amplio sobre esta
institución acorde con los objetivos propuestos y con especial atención
a los supuestos prácticos del curso.
611
SUB-TEMA 15: LA COMPARECENCIA.
Lectura con preguntas guía:
Lectura:
Oré Guardia Arsenio, "Manual de Derecho Procesal Penal",
Editorial Alternativas, Lima, 1999, pp. 347-354.
San Martln Castro, "Derecho Procesal Penal", Volumen II,
Editorial Grijley, Lima, 1999, pp. 843-850.
1.
2.
3.
¿Cuál es la naturaleza jurídica de la comparecencia?
¿El arresto domiciliario debe estar comprendido dentro de la
comparecencia?
¿Cuál es la función de la caución en la comparecencia?
612
Oré GuardiaArsenio, "Manual de Derecho Procesal Penal", Editorial
Alternativas, Lima, 1999, pp. 347-354.
LA COMPARECENCIA
6.
La Comparecencia
La comparecencia dentro de la escala coercitiva viene a ser la
medida de menor gravedad y la que en menor intensidad afecta la libertad
personal, puesto que implica sólo la imposición de determinadas reglas
de comportamiento durante el desarrollo del proceso.
Es conocida también en la legislación comparada como «citación»,
por medio de la cual se hace saber a una determinada persona el
llamamiento de un Juezo Tribunal para que comparezca a un acto judicial
en el día y hora previamente fijados.'
Es una medida coercitiva, como subraya Cafferata Nores; pues
se realiza bajo la amenaza de detención si el convocado no se presenta
en el término o no demuestra un impedimento legítirn~.~
A diferencia del Código de Procedimientos Penales, en el que la
medida de comparencia se regulaba como una figura residual de la
detención, el Código Procesal Penal de 1991 vigente en esta parte ha
formulado una regulación autónoma de esta medida, distinguiendo dos
formas de comparecencia, de acuerdo a su intensidad: La comparecencia
simple y la comparecencia con restricciones.
Mientras que la comparecencia simple s61o impone la obligación
de concurrir al juzgado todas las veces que el Juez lo considere pertinente
para el desarrollo del proceso, la comparecencia con restricciones
implica además, la imposición de determinadas reglas de
comportamiento.
Moras Mom, Jorge, Manual de Derecho Procesal Penal. Abeldo - Perrot. Buenos
Aires. 1995. p. 252
Cafferata Nores, José. Medidas de Coerción en el Nuevo Proceso Penal de a Nación.
Depaima. Buenos Aires. 1992. p. 20
613
En conclusión podemos decir que si bien la comparecencia no
implica una privación absoluta de la libertad ambulatoria de la persona,
si importa un estado de sujeción al proceso.
6.1. Restricciones de la comparecencia.
El artículo 143 establece las restricciones que el Juez puede
imponer, ya sea una o combinando varias de ellas. Entre ellas tenemos
las siguientes: detención domiciliaria, obligación de someterse al cuidado
o vigilancia de persona o institución determinada, obligación de no
ausentarse de la localidad, de no concurrir a determinados lugares o de
presentarse a la autoridad, prohibición de comunicarse con determinadas
personas, así como la prestación de una caución económica.
6.1 .l.
Detención domiciliaria
La detención domiciliaria aparece como una medida cautelar
restrictiva de la libertad ambulatoria de la persona, obligándola a
permanecer en su domicilio o en custodia de otra persona, que puede
ser o no la autoridad policial.
La detención domiciliaria no es una medida coercitiva autónoma
sino, mas bien una medida coercitiva accesoria o complementaria,
aplicable como una restricción cuando al procesado se le imponga la
medida de comparecencia en sustitución a la detención; por ello siempre
presupone una menor intensidad de peligro procesal.
Para José María Ascencio Mellado3consiste esencialmente en la
permanencia del imputado en situación de arresto domiciliario, con la
probabilidad incluso, de poder desempeñar, si se le autoriza a ello, un
trabajo profesional fuera de su domicilio.
Esta medida se encuentra regulada en el inciso 1 del artículo 143 del
Código Procesal Penal de 1991; sin embargo, la referida norma no resulta
ser del todo clara, pues no precisa el contenido y alcance de su aplicación.
En efecto, conforme a la regulación actual, no quedaría claro, por
ejemplo, si es que el procesado con detención domiciliaria puede o no
Aecensio Mellado, Jose María, La Prisión Provísional. Civista. madrid. 1989. p. f 99
614
apartarse de su domicilio para cumplir con actividades básicas de su
vida diaria, como por ejemplo trabajo, estudio, atención médica, etc.
Esta limitación normativa ha sido pues superada en el Proyecto
del Código Procesal Penal de 1997 (aprobado por unanimidad por el
Congreso de la República en octubre de 1997, pero aún no vigente),
puesto que prescribe con mayor claridad la regulación de la detención
domiciliaria al señalar taxativamente lo siguiente: art. 153 inciso 1, (« ...
Si esta medida pone en peligro la subsistencia del procesado y la de
quienes de él dependen o si se encontrase en situación de absoluta
indigencia, el Juez mediante decisión singular y debidamente
fundamentada podrá autorizarlo a ausentarse de su domicilio en el curso
del día, por el tiempo estrictamente necesario para proveer a las
mencionadas exigencias o para ejercer una acfividad laboral... (0. Esta
disposición tiene como fuente normativa directa al Código de
Procedimiento Penal italiano de 1989.4
Por consiguiente, aun cuando la disposición antes citada no se
encuentra vigente resultaría útil como elemento interpretativo aplicable
a los casos o situaciones antes descritos, en atención a una interpretación
evolutiva o progresiva5que ayude a cubrir el vacío y limitación normativa
del vigente texto procesal de 1991. Es de esta misma opinión Florencio
Mixán Mass6, para quien el silencio que presenta el presente articulo
143 del Código Procesal Penal de 1991 no implica prohibición alguna,
pues satisfacer necesidades de subsistencia o salvar el estado de
indigencia actual o prevenir una eminente, son acciones inherentes a
dos de los derechos fundamentales de la persona humana, como son
los relativos a la salud y la vida, consagrados constitucionalmente.
Por estas consideraciones la detención domiciliaria no puede ser
El código de Procedimiento Penal italiano, regula la detención domiciliaria en su
art 284 inciso 3.
Dicha interpretación resulta concordante con lo dispuesto por el alt VI11 del Titulo
Preliminar del Código Civil, de aplicación supletoria, según el cual 4.. los jueces no
podrán dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de /a ley. En tales
casos, deben aplicar los principios generales del derecho y preferentemente, los
que inspiran el derecho peruano .. "
.
Mixán Mass, Florencio. ¿En qué consiste la detención domiciliaria? aríículo publicado
en el diario oficial "El Peruano" el jueves 30 de abril de 1998
615
entendida de manera abstracta o absoluta, por lo que la persona afectada
con esta medida puede ejercer válidamente sus demás derechos
fundamentales, no afectados por la resolución que la impone, pudiendo
por ello concurrir diariamente y en un horario determinado a su centro
laboral o cumplir con otras actividades. El procesalista colombiano Bernal
Cuellar señala al respecto que el detenido en su domicilio no pierde el
derecho de trabajar fuera del mismo.7
E n ese orden de ideas, consideramos que el concepto de domicilio,
para efectos procesales y particularmente en materia de libertad
personal, no debería ser entendido en un sentido literal, sino que más
bien podría ser concebido tal como lo define Gillermo Cabanellas en su
Diccionario de Derecho Usual8,esto es como el lugar donde una persona
tiene establecido el asiento principal de su residencia y de sus negocios,
esto es, de su centro laboral.
Por lo demás, así viene siendo entendida y aplicada la medida de
detención domiciliaria en nuestro medio, pues, en reciente jurisprudencia
se ha establecido que «...La detención domiciliaria en nuestra legislación
procesal obedece a criterios humanitafios del legislador y que ésta se
puede llevar a cabo en el propio domicilio o residencia del inculpado, lo
cual sin embargo no implica impedir total y absolutamente el derecho
de tránsito de aquél, ya que la detención domiciliaria es sólo una
restricción relativa de transito, pudiendo el procesado realizar los actos
propios de su vida diaria...
En ese mismo sentido se sitúa, la resolución de la Sala Penal
Corporativa que, en voto singular, opina porque se imponga al inculpado
la medida de detención domiciliaria K... debiendo cumplir además con
las siguientes restricciones: a) no ausentarse de su domicilio sin
autorización expresa del juzgado y solo para fines debidamente
justificados como, trabajo, educación, alimentación o salud... «'O
'
e
'O
Bernal Cuellar, Jaime. El Proceso Penal, Universidad Externado de Colombia. 1995.
p. 152
Gillermo Cabanellas, Diccionario de Derecho Usual, Tomo l. Buenos Aires. p. 746
Resolución de la Primera Sala Superior Mixta del Cono Norte de Lima de fecha 23
de Abril de 7997 - Expediente 678 - 97
Expediente 164-97 de fecha 3 de julio de 1997
616
6.1.2. Obligación de someterse al cuidado o vigilancia
de persona o institución determinada.
Nótese que la prescripción se refiere a cualquier persona, y no
necesariamente a una autoridad. Cabe señalar que responde a una
concepción garantista del legislador. Puede resultar más adecuado en
un caso concreto poner al imputado en custodia o vigilancia de su padre,
de su hermano o de su empleador. No siempre la policía tiene que ser el
mejor custodio o vigilante del imputado.
Igualmente, a partir de este inciso, ha habido algunos
comentaristas que se han preguntado cuál es la responsabilidad del
custodio si el imputado incumple las reglas de comparecencia.
Consideran algunos que el custodio debe estar sujeto a una
responsabilidad pecuniaria, o incluso a una medida cautelar. Estimamos
que no hay tal responsabilidad, ya que no existe una fuente legal para
ello; se trata, más bien, de una obligación procesal o incluso moral, de
un acto de confianza en la persona y en el grado de su ascendencia
respecto al imputado. Por eso no tiene por qué acarrear responsabilidad,
a no ser que se trate de una conducta dolosa de encubrimiento personal,
caso en el cual se trataría de un delito.
6.1.3. Obligación de no ausentarse de la localidad, de
no concurrir a determinados lugares o de
presentarse a la autoridad.
La limitación más concreta que señala el inciso 3ero. Del art. 143,
es la que impone al afectado la obligación de permanecer en la localidad
donde se desarrolla el proceso, no pudiendo ausentarse de ella sin previa
y expresa autorización del Juez que la dictó. La forma más fácil de
controlar su cumplimiento es que el acusado se presente periódicamente
ante la autoridad.
6.1.4. Prohibición de comunicarse con determinadas
personas.
Esta restricción tiene como objeto evitar que determinadas
personas influyan en el imputado ciertos criterios de voluntad orientados
617
a distorsionar o perturbar la actividad probatoria. Su cumplimiento es de
difícil control. No olvidemos, sin embargo, que éstas y otras restricciones
tienen como fundamento, antes que nada, una elemental confianza de
la justicia penal en el ser humano. Y suponen, además que el inculpado,
a su vez, toma conciencia de su obligación jurídica y moral de respetar
el estado procesal que se le ha impuesto en lugar de enviársele a prisión.
Si no se cumple con lo ordenado, se revoca la medida y el Juez dispone
su detención.
6.1.5. La prestación de una caución económica.
La caución representa la garantía económica que otorga el
imputado como medio de asegurar su comparecencia y sometimiento a
los fines del proceso, y eventualmente a la ejecución de la pena que se
le imponga en caso de condena. Debe señalarse que la prestación de
esta caución está condicionada a la situación económica del imputado,
es decir, en ningún caso debe imponerse cuando el estado de pobreza
o de carencia de medios económicos del imputado tornen imposible su
cumplimiento.
Para fijar el monto de la caución se deberá tener en cuenta los
siguientes criterios:
La naturaleza del delito. Es decir su gravedad, impacto social, el
daño ocasionado, sus agravantes, y cualquier otra circunstancia
que haga probable una pena grave, de tal manera que el imputado
eluda el castigo.
Las condiciones personales del imputado. Como por ejemplo
su situación económica (lo más importante), su educación,
aptitudes intelectuales, profesión, oficio, situación familiar y
antecedentes.
618
San Martín Castro, "Derecho Procesal Penal", Volumen 11, Editorial
Grijley, Líma, 1999, pp. 843-850.
LA COMPARECENCIA
l.
ASPECTOS GENERALES.
La comparecencia o citación cautelar es una medida cautelar que
presupone una minima constricción posible de la libertad personal. El
imputado está sujeto al proceso, de ahí que siempre representa una
limitación a la libertad personal, pero ésta es mínima toda vez que no es
detenido o ingresado a aun establecimiento penal. La libertad de
movimientos y ambulatoria está afectada ligeramente, pues cuando se
le cite está obligado a comparecer, sea para que preste declaración o
para quien intervenga en alguna otra diligencia procesal (art. 144", primer
párrafo, del Código Procesal Penal de 1991).
La comparecencia está prevista en el art 143" del Código Procesal
Penal para las imputaciones por delitos leves y para aquellos casos en que
no exista peligrosidad procesal. Además, está configurada como una
alternativa a la detenciónjudicial, para lo cual se han reconocido un conjunto
de restricciones que pueden imponerse, según el nivel de peligro procesal.
De ahí que podamos clasificar la comparecencia, en simple y restrictiva.
El imputado, en el caso de la comparecencia restrictiva, está obligado a observar las restricciones impuestas, de lo contrario - según prescribe el art. 144", segundo párrafo, de la ley rituaria -, se revocará la comparecencia y se dictará mandato de detención. Si se ha dictado mandato
de comparecencia simple, el incumplimiento a la citación que se le
haga determinará - a tenor del art. 144", primer párrafo, del Código Procesz! - la citación compulsiva que será ejecutada por la policía.
2.
LA COMPARECENCIA SIMPLE
La comparecencia, en cuanto a sus presupuestos, está delimitada
negativamente. Señala el art. 143", primer párrafo, del Código Procesal
Penal de 1991 que se dictará comparecencia cuando no corresponda la
619
medida de detención; esto es, cuando no existan pruebas acabadas de
la comisión de un delito doloso, o cuando los recaudos acompañados
por el Fiscal no permitan formular un juicio de probabilidad delictiva del
imputado, o cuando la sanción imponerse en caso de condena no
superaría los 4 años de privación de libertad y10 no exista suficiente
peligro de fuga o de oscurecimiento de la actividad probatoria.
El último extremo del Párrafo final del art. 143" del Código Procesal Penal de 1991 prevé la comparecencia simple. Señala que se prescindirá de las restricciones, "si el hecho punible denunciado está penado
con una sanción leve o las pruebas aportadas no la justifiquen...".
Se considera hecho punible leve cuando la sanción conminada en
abstracto no supera, en ningún caso, los cuatro años de privación de libertad. En estos supuestos la posibilidad de una pena privativa de libertad
efectiva es de difícil imposición, por cuanto cabe suspender la ejecución de
la pena (art. 57O.1 del Código Penal), reservar el fallo condenatorio (art.
62O.1 del Código Penal) o, en su defecto, convertir la pena privativa de
libertad a multa, prestación de servicios comunitarios o limitación de días
libres (arts. 32O y 52" del Código Penal). La ley presume que, en estos
casos, al no haber riesgo de una pena corporal efectiva, las posibilidaddes
de afectar el proceso por la fuga o por acciones de oscurecimiento de la
actividad probatoria son muy escasas, por lo que no es del caso utilizar la
medida de detención concebida precisamente para combatirlos.
La otra causal para dictar mandato de comparecencia estriba en
que las pruebas aportadas no justifican imponer restricciones. El aporte
probatorio que alude la leyes refiere a las extremos de la imputación y a
la peligrosidad procesal. El hecho punible imputado puede no ser leve
(conminación penal - e n el extremo más grave - superior a los 4 años de
privación de libertad), pero si el fumus boniiuris no está acreditado según
las exigencias cautelares ya descritas o si bien el delito puede merecer,
en caso de imponer sentencia condenatoria, pena superior a 4 años de
privación de libertad o no existen evidencias razonables de peligrosidad
procesal, el juez está obligado a dictar mandato de comparecencia simple.
La conducción compulsiva está condicionada al incumplimiento,
se entiende injustificado, de la citación para declarar0 para otra diligencia
procesal. Se cumple por la policía e importa la ubicación y conducción
620
por la fuerza del omiso ante el órgano jurisdiccional requiriente. Cesa
una vez realizada la diligencia que determinó su imposición y a la que
no asistió el imputado. En todo caso, debe levantarse antes de las 24
horas de ejecutada.
La conducción compulsiva no sólo está reservada al Juez. En cuanto
se trata de una afectación mínima a la libertad personal, también podría
dictarla la Policía y el Ministerio Público. El poder de investigación que
tienen policías y fiscales no podría ejercerse de estar imposibilitado de
convocar a los presuntos implicados, y a terceros inclusive, para la
realización de las averiguaciones correspondientes. Ahora bien, el art.
67O del Código Procesal Penal de 1991 autoriza al Fiscal que en caso de
inconcurrencia a una citación pueda disponer la conducción compulsiva
del omiso. No existe similar norma tratándose de la policía, quien solamente tendría poder de citación mas no de conducción del omiso a la sede
policial, paró lo cual sería del caso habilitar la norma legal correspondiente, a tenor de lo dispuesto en el art. Z0.24. "b" de la Constitución.
3.
LA COMPARECENCIA RESTRICTIVA
El art. 143 del Código Procesal Penal prevé dos modalidades de
comparecencia restrictiva: la obligatoria y la facultativa. La primera se
dicta a los imputados valetudinarios. La segunda se impone a los
imputados por delitos de mediana entidad y10 cuando existan riesgos
no graves de fuga o de perturbación de la actividad probatoria. Es obvio
que deben existir evidencias del hecho punible imputado y suficientes
elementos probatorios que vinculen al imputado como autor o partícipe
del mismo, así como algunos datos que permitan fundar un juicio, si
bien atenuado, de peligro procesal. La intensidad del peligro procesal
determina, en atención al principio de proporcionalidad, la propia
imposición de la comparecencia restrictiva y de las alternativas
correspondientes.
A.
La comparecencia restrictiva obligatoria.
Se trata de una alternativa a la detención radicada en los imputados
mayores de 65 años de edad que adolezcan de una enfermedad grave
o de incapacidad fisica, siempre que el peligro de fuga o de perturbación
621
de la actividad probatoria pueda evitarse razonablemente. En estos casos, de no tratarse de una persona valetudinaria, correspondería dictar
mandato de detención.
La situación especial de quien es mayor de 65 años de edad y está
enfermo o incapacitado, obliga tanto a morigerar la reacción procesal -por el
grave peligro para la salud que entrañaría un encierro en un establecimiento
penal-, cuanto a estructurar un modo menos intenso de sujeción al proceso
que el internamiento en una cárcel, siempre y cuando no haya riesgos presentes y de primer orden -de perturbación de la actividad probatoria o de
fuga. Se trata de supuestos, como apunta BARONAVILAR, en los que se da
una presunción de debilitamiento, a los efectos de escapar a la justicia y, en
consecuencia,el tan proclamado principio de proporcionalidadjuega un papel
fundamental, por cuanto la detención judicial ordinaria llegaría a ser
desproporcionada a los fines que con ella se cumplen1.La ley presume que
esta personas requieren, como apunta ASENCIO MELLADO, una atención
y un trato especial que es imposible dispensarle en la prisión2.
La restricción especialmente concebida para estas personas es la
"detención domiciliaria". Esta restricción se cumple en el propio domicilio,
lo que no excluye que lo sea en otro domicilio señalado por el Juez, con la
vigilancia que se considere necesaria. Como quiera que una de las ventajas
de esta medida frente a la detención ordinaria, según su lógica histórica que FAIREN GUILLÉN la remonta al proceso aragonés de Manifestación
-, es que el sujeto no pierde su trabajo, pérdida que no puede ser remediada
- por su manifiesta limitación - con el trabajo penitenciario, es
absolutamente posible que se permita al imputado en situación de
detención domiciliaria poder desempeñar un trabajo profesional o
productivo fuera de su domicilio. Por otro lado, es obvio que esta opción
será viable para la detención restrictiva facultativa, en que la detención
domiciliaria puede recaer en personas que no adolecen de alguna
enfermedad o incapacidad. con lo que esta medida en nuestro
ordenamiento jurídico se configura no como un régimen atenuado de detención sino como una alternativa a &P.
'
*
BARONA VILAR: Prisión provisional y medidas alternativas, cit. pp. 227-228
ASENSIO MELLADO: La pnsión provisional, cit. p. 200
BARONA VILAR: Prisión provisional y medidas alfernafivs, cit. p. 230
622
B.
La comparecencia restrictiva facultativa
Cuando no corresponda dictar mandamiento de detención ni, obligatoriamente, de detención domiciliaria, y siempre que exista determinado riesgo, aún cuando no de primer orden, de no comparecencia o
de entorpecimiento de la actividad probatoria, el juez podrá dictar mandato de comparecencia con una o alguna de las 5 restricciones que se
enumeran el art. 143' , tercer párrafo, del Código Procesal Penal de
1991. Estas medidas, que luego se detallarán, tienen un carácter autónomo, pues son independientes unas de otras, al punto que pueden ser
impuestas varias de ellas de modo simultáneo; y, buscan evitar el recurso
a la detención judicial, construyendo un sistema alternativo a la relación
comparecencia libre vs. detención judicial, de suerte que además reduzca
la tasa de presos sin condena y disminuya la duración de la misma,
intensificando el respeto de los derechos fundamentales y adecuando
la defensa de los fines del proceso y el aseguramiento de la posible
sentencia condenatoria con el principio de presunción de inocencia4.
Las alternativas o restricciones son las siguientes:
1.
Detención domiciliaria o permanencia vigilada en el domicilio.
2.
Vigilancia de individuos o instituciones.
Orden de comparecer periódicamente o de no ausentarse.
Prohibición de comunicarse con determinadas personas.
3.
4.
Imposición de una caución económica.
El último párrafo del citado art. 143' prescribe que estas restricciones pueden imponerse solas o combinarse varias de ellas, según resulte
adecuada al caso, de suerte que guiará la decisión judicial el principio
de proporcionalidad. Además, corresponde al juez tomar las providencias necesarias para garantizar su cumplimiento. Ello significa que la
ley sólo enumera las restricciones y deja al arbitrio judicial los controles
que debe impartir para evitar que el fin procesal se vea alterado.
5.
La orden de comparecer ante ciertas autoridades, que no
necesariamente ha de ser la judicial - con lo que sigue el ejemplo
BARONA VILAR: Prisión provisional y medidas alternativas, cit. p. 208 - 209
623
germano -, es considerado como uno de los sustitutivos de la detención
más efectivos, aunque su efectividad depende de la organización
institucional que la sustente.
La orden de no ausentarse de un determinado lugar, que es de
muy dificil control, importa una limitación al derecho a la circulación o
libertad de tránsito (art. ZO.llConst.), que puede comprender una zona
de la ciudad, un departamento, una provincia, un distrito, un círculo de
población o una comunidad. Su fundamento reside en la idea de que el
imputado sometido a esta medida vive en condiciones ordenadas de
vida y en su propio lugar de domicilio, ya que, de esa manera, puede
considerarse como absolutamente integrado.
La caución es la garantía que el procesado ha de prestar y que se
destina a responder de su comparecencia cuando es llamado por el juez
que conoce de la causa. En tal virtud, como no responde a los pejuicios
ocasionados por el delito, para determinar su calidad o clase y su cantidad
o cuantía, apunta LORCA NAVARRETE, se tomará en cuenta la naturaleza del delito, el estado social y antecedentes del procesado y las demás
circunstancias que pudieran influir en el mayor o menor interés de éste
para ponerse fuera del alcance de la autoridadjudicial5.El criterio sustancial
que marca el monto de la cuantía de la caución es, por consiguiente, la
posibilidad o intensidad de que existan riesgos pasa los fines del proceso.
Sólo desde esa perspectiva se aprecian dos circunstancias concretas:
gravedad del delito y el estado social y los antecedentes del reo, sin pejuicio
de tener presente sus posibilidades económicas a fin de evitar cauciones
muy elevadas y, de este modo, no discriminar a las personas por razón de
su situación económica, lo que traería consigo la infracción al principio de
igualdad. El monto de la caución puede ser variado, aumentado o disminuido
en cuanto resulte necesario para asegurar los fines del proceso.
El inc. 5 del art. 143' del Código Procesal Penal de 1991 s610
menciona la caución y no hace referencia a la fianza, pese a que sí está
regulada para la libertad provisional (art. 184"). La caución se clasifica
en personal y material. La caución personal importa el pago de una
determinada suma de dinero que debe ser empozada en el Banco de la
LORCA NAVARRETE,Antonio: Derecho procesal penal, Tecnos, Madrid, 1986, p. 271.
624
Nación. La caución material importa el depósito de bienes o valores
mobiliarios caución pignoraticia - o la afectación de bienes hipotecables
- caución hipotecaria -.
La fianza, por el contrario, es el aporte patrimonial, sea en dinero
en efectivo o en inmuebles o bienes o valores mobiliarios que hace un
tercero, destinado a garantizar las obligaciones procesales del imputaao
derivadas de la citación cautelar. Pese al texto legal, por analogía, es
del caso extender la fianza a la restricción analizada; posición que se ve
reforzada con el nuevo texto del art. 144" del Código Procesal Penal d e
1991, instituido por la Ley No 26480, de 15 de junio de 1995, que aun
limitativamente precisa que en caso de incumplimiento a las restricciones, el imputado "... perderá la caución y se ejecutará la garantía patrimonial constituida o la fianza personal otorgada". La fianza, por consiguiente, sea esta personal, pignoraticia, hipotecaria o de otra índoie, en
tanto garantía patrimonial de las obligaciones procesales impuestas al
imputado, es plenamente aceptable como medida autónoma sustitutiva
de la detención. No es significativo que el aporte patrimonial corresponda al propio imputado o a un tercero, por cuanto lo esencial es que
se presente tal garantía en resguardo de las obligaciones procesales
impuestas al sujeto pasivo de la medida.
c
Es de precisar, finalmente, que la revocación en los casos de
comparecencia restrictiva no sólo se produce cuando se incumplen las
restricciones imptlestas - ése es su supuesto especifico -, sino también
cuando no se concurre a las citaciones que se cursen al imputado para
la realización de las diligencias procesales en que resulte necesaria su
presencia, puesto que éste es el supuesto común y propio de toda medida
de comparecencia. El cumplimiento de las restricciones es un quidplurís
en atención al mayor peligrosismo procesal, adicional a la obligación común a todos los imputados con orden de comparecencia - de asistik a
las diligencias del proceso.
625
<C
SUB-TEMA 16: LA LIBERTAD PROVISIONAL
OBJETIVO
El objetivo delpresente tema radica en el conocimiento cabal de la
institución de la libertad provisional a la luz de la doctrina, con especial
atención a la legislación nacional y práctica judicial a analizarse durante
el curso.
CONTENIDO
El tema comprende el conocimiento de la naturaleza jurídica de la
libertad provisional, sus principales caracteristicas, presupuestos
necesarios así como las posibilidades estrictamente prácticas en el
proceso penal: la oportunidad de su petición o la posibilidad de su
resolución de oficio por la autoridadjudicial, también la intervenciónfiscal
para provocar o negar su procedencia.
626
SUB-TEMA 46: LA LIBERTAD PROVISIONAL.
Lecturas con preguntas guía:
Lecturas:
Ramos Méndez Francisco, "El Proceso Penal (Tercera
Lectura Constitucional)", Editorial Bosch, 1993, pp. 284-290.
Montero Aroca Juan y otros, "Derecho Jurisdiccional", III,
Proceso Penal, Librería Bosch, Barcelona, 1991, pp. 566570.
1.
2.
3.
¿Cuál es la naturaleza jurídica de la libertad provisional?
'Cómo se interpreta el peligro procesal para su adopción?
¿Qué rol corresponde al Ministerio Público dentro del proceso
penal? ¿Puede solicitarla en virtud del principio de Defensa de la
Legalidad que inspira su actuación?
Ramos Méndez Francisco, El Proceso Penal (Tercera Lectura
Constituciona~,Editorial Bosch, 1993, pp. 284-290.
11.- LA LIBERTAD PROVISlONAL
1.
Perspectiva constitucional de la libertad provisional
Las ideas que se han avanzado obligan a revisar a fondo la actual
regulación de la libertad provisional en la LECr. En primer lugar, porque,
para evitar dudas, hay que corregir el orden de su colocación en dicho
cuerpo legal. Debe situarse antes de la detención y de la prisión
provisional. En segundo lugar, porque hay que revisar la formulación de
sus presupuestos que ahora aparecen por referencia a la situación de
prisión provisional. La libertad es la regla y no la excepción. En fin, la ley
actual se muestra obsesiva con la cuestión de la fianza de libertad
provisional, dedicándole el grueso de artículos referentes a esta materia.
Valdría la pena meditar si no hay que abolir un requisito que se ha
revelado inútil en la práctica y que introduce una cierta discriminación
por razón de la capacidad distinta económica de los inculpados.
La libertad provisional es una restricción a la libertad consagrada
por la Constitución que se adopta para garantizar la disponibilidad del
imputado en relación con un proceso penal. Es la medida menos gravosa,
y debe ser la regla general, si es que procede asegurar la sujeción del
imputado al proceso.
La actual dicción del art. 528 LECr exige anteponer a su lectura el
primer párrafo del art. 17 de la Constitución: Toda persona tiene derecho
a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad
sino con la forma prevista en la ley. Y de ello se sigue como
consecuencia, entre otras, que la prisión provisional sólo durará lo que
subsistan los motivos que la han ocasionado.
El detenido o preso será puesto en libertad en cualquier estado
de la causa en que resulte su inocencia.
Todas las Autoridades que intervengan en un proceso estarán
ob!igadas a dilatar lo menos posible la detención y la prisión provisional
628
de los inculpados o procesados (art. 528 LECr).
Por su propia naturaleza, la medida es modificable en cualquier
momento, según las exigencias del proceso principal: Los autos de
prisión y libertad provisionales y de fianza serán reformables de oficio o
a instancia de parte durante todo el curso de la causa.
En su consecuencia, el procesado podrá ser preso y puesto en
libertad cuantas veces sea procedente (art. 539 LECr). Las previsiones
de esta norma, en cuanto al aumento o disminución de la fianza, hay
que considerarlas con serias reservas constitucionales, porque
convierten lo que hasta ahora puede ser un mero presupuesto de la
libertad provisional en la verdadera medida cautelar,
2.
Presupuestos
Bastaría el perfil que se acaba de diseñar para concluir que la
libertad provisional no necesita de presupuestos específicos, pues es la
regla general. No es así, sin embargo, porque la ley ha preferido poner
un límite extraído básicamente de la gravedad del delito, que determina
la posibilidad de permanecer en libertad provisional, dejando siempre a
salvo el juego de las circunstancias subjetivas En concreto, el marco
legal de la libertad provisional pasa por los siguientes presupuestos:
En la causa debe perseguirse un hecho delictivo castigado
a.
con pena de prisión menor o inferior.
Las circunstancias subjetivas del imputado pueden modificar el
presupuesto de la pena en uno u otro sentido. Si los antecedentes o
circunstancias del hecho, aunque el delito este castigado con pena
inferior, hacen presumir que el imputado no va a comparecer al
llamamiento judicial, la medida puede agravarse con la detención o la
prisión. Y también al contrario: Aún correspondiendo al delito pena mayor,
las circunstancias subjetivas del imputado pueden favorecer la concesión
de la libertad provisional.
b.
El hecho debe ser imputable a la parte acusada (art. 529 LECr)
c.
La libertad puede otorgarse previa prestación de fianza o
sin ella. En el primer caso, el juez ha de fijar la cantidad y la calidad de
la que se debe prestar. La LECr dispone que para determinar la calidad
629
y cantidad de la fianza se tomarán en cuenta la naturaleza del delito, el
estado social y antecedentes del procesado y las demás circunstancias
que pudieren influir en el mayor o menor interés de éste para ponerse
fuera del alcance de la Autoridad judicial (art. 531 LECr)
Un atento examen de esta norma demuestra que la fianza se toma,
en principio, como un elemento disuasorio de hurtarse a los fines del
proceso, según circunstancias que en la práctica juegan en contra de
los objetivos de la norma. Así, ni el estado social alto o bajo son garantías
de la comparecencia personal, ni la cuantía exorbitante o simbólica de
la fianza son medios disuasorios o convincentes, según demuestra la
práctica. Hay que formular serias reservas sobre la adecuación
constitucional de esta norma tal como está redactada, lo que debiera,
sin duda, llevar a la revisión del sistema.
El problema es mucho más grave porque en los vaivenes de las
reformas legislativas de la prisión provisonal se ha exigido la fianza como
obligatoria para obtener la libertad en caso de delitos graves (art. 5042
LECr), y la práctica la interpreta como fianza para eludir la prisión y así
viene formulado en múltiples resoluciones. Este cambio de matiz es
más discriminatorio, si cabe, porque condena al débil, económicamente,
a permanecer entre rejas. La fianza nunca ha sido, en el sistema de la
LECr, un sustitutivo de la prisión provisional, sino un presupuesto más
de la libertad provisional - hoy cuestionado1.
3.
Efectos
a.
La medida restringe, ante todo, el derecho a la libertad
personal. El calificativo provisional añade una permanente puesta a
disposición del proceso penal que exige no sustraerse a los fines del
mismo.
Desde un punto de vista meramente externo, la medida no restringe
la libertad de movimientos.
Una disposición especial se refiere a los accidentes de circulación
en los que resulte implicado un ciudadano extranjero. La ley otorga al
Ad, exemplum, vid. STC 85/1989, 10 mayo
630
Juez la facultad de autorizar, previa audiencia del Fiscal, a los imputados
en los procedimientos por delitos derivados del uso y circulación de
vehículos de motor, que no estén en situación de prisión preventiva y
que, con anterioridad, tuvieran su domicilio o residencia habitual en el
extranjero para ausentarse del territorio español. Para ello, será
indispensable que dejen suficientemente garantizadas las
responsabilidades pecurianas de todo orden derivadas del hecho a
enjuiciar, designen persona con domicilio fijo en Espatia que reciba las
notificaciones, citaciones y emplazamientos que hubiere que hacerle,
con la prevención contenida en el apartado 4 del artículo 789 en cuanto
a la posibilidad de celebrar el juicio en su ausencia y que presten caución
no personal cuando no esté acordada ya fianza de la misma clase para
garantizar la libertad provisional que responda de su presentación en la
fecha o plazo que se les señale (art. 785.8. h)
b.
La permanente disponibilidad del imputado se materializa
en una obligación de comparecencia periódica apud acta: El procesado
que hubiere de estar en libertad provisional, con o sin fianza, constituirá
apud acta obligación de comparecer en los días que le fueren señalados
en el auto respectivo y, además, cuantas veces fuere llamado ante el
Juez o Tribunal que conozca de la causa (art. 530 LECr)Z.
El sistema es de dudosa eficacia práctica; se traduce en un vulgar
papeleo y no hace más que aumentar la circulación de personas en
nuestros colapsados Juzgados. Bastaría la designación de un domicilio
fijo y la obligación de comunicar los cambio del mismo para conseguir el
mismo efecto. Incluso, pudiera ser útil la localización telefónica como
indicativo de puesta a disposición del proceso penal.
c.
El auto que otorga la libertad provisional es apelable en un
efecto por las partes acusadoras (art. 529.3O LECr).
4.
Régimen legal de la fianza de libertad provisional
Como ya se ha indicado, el objetivo de la fianza de libertad
a.
provisional es, teóricamente, disuasorio: La fianza se destinará a
*
En la práctica, lo usual es obligar al inculpado que comparezca ante el Juzgado
cada quince días y, por supuesto, siempre que fuese llamado.
631
responder de la comparecencia del procesado cuando fuere llamado
por el Juez o Tribunal que conozca de la causa. Su importe servirá para
satisfacer las costas causadas en el ramo separado formado para su
constitución y el resto se adjudicará al Estado (art. 532 LECr).
El régimen de las fianzas es el previsto con carácter general para
este tipo de medidas económicas en la LECr. (art. 533).
b.
La ley regula con detalle la realización de la fianza en el
caso de que el imputado se hurte al proceso y sin perjuicio de las demás
medidas que procedan:
Si al primer llamamiento judicial no compareciese el acusado o no
justificase la imposibilidad de hacerlo, se señalará al fiador personal o
al dueño de los bienes de cualquier clase dados en fianza, el término de
diez días para que presente al rebelde.
Si el fiador personal o dueño de los bienes de la fianza no
presentare al rebelde en el término fijado se procederá a hacer ésta
efectiva, declarándose adjudicada al Estado y haciendo entrega de ella
a la Administración más próxima de rentas, con deducción de las costas
indicadas al final del art. 532.
Para realizar toda fianza se procederá por la vía de apremio. Si se
tratare de una fianza personal, se procederá también por la vía de
apremio contra los bienes del fiador hasta hacer efectiva la cantidad
que se haya fijado al admitir la referida fianza.
Los efectos públicos, acciones y obligaciones de ferrocarriles y
obras públicas y demás valores mercantiles o industriales se enajenarán
por Agente de Bolsa, o Corredor en su defecto. Si no le hubiere en el
lugar de la causa, se remitirán para su enajenación al Juez o Tribunal
de la plaza más próxima en que lo haya.
Los demás muebles dados en prenda, así como los inmuebles
hipotecados, se venderán en pública subasta previa tasación.
Cuando los bienes de la fianza fueren del dominio del procesado, se
realizará y adjudicará ésta al Estado inmediatamente que aquél dejare de
comparecer al llamamientojudicial o de justificar la imposibilidad de hacerlo.
En todas las diligencias de enajenación de bienes de las fianzas y
de la entrega de su importe en las Administraciones de Hacienda Pública
632
intervendrá el Ministerio Fiscal.
El Fiscal de la Audiencia podrá delegar su intervención en el
Fiscal competente donde se encuentre el Juez de instrucción, o bien
reclamar que se le remita el expediente cuando tenga estado,
procurando, a ser posible, deducir sus pretensiones en un solo dictamen
(arts. 534 a 538 LECr).
También si se hubiere dictado sentencia firme condenatoria y el
procesado no compareciere ai primer llamamiento o no justificare la
imposibilidadde hacerlo, se adjudicará la fianza al Estado en los términos
establecidos en el art. 535.
Una vez adjudicada la fianza, no tendrá acción el fiador para pedir
la devolución, quedándole a salvo su derecho para reclamar !a
indemnización contra el procesado o sus causahabientes (arts. 532 y
533 LECr)
c.
En el caso de extranjeros implicados en prgceso de
circulación, si el imputado no compareciere, se adjudicará al Estado el
importe de la caución y se le declarará en rebeldía, observándose lo
dispuesto en el artículo 843, salvo que se cumpla los requisitos legales
para celebrar el juicio en su ausencia (art. 785, octava, h, in fine LECr).
d.
La fianza se cancela:
lo Cuando el fiador lo pidiere, presentando a la vez ai
procesado.
'2
Cuando éste fuere reducido a prisión.
3O Cuando se dictare auto firme de sobreseimiento o sentencia
firme absolutoria, o cuando siendo condenatoria, se presentare al reo
para cumplir la condena.
4'
Por muerte del procesado estando pendiente la causa3.
Las STC 108/1984, 26 noviembre, se otorga el amparo contra la negativa de los
Tribunales ordinarios a cancelar una fianza de libertad provisional una vez dictada
sentencia absolutoria, si bien recurrida en casación. El importante razonamiento
del TC es el siguiente:
A tal efecto debemos señalar que el mantenimiento de la fianza ya no tiene el
mismo sentido inicial, puesto que la LECr establece en caso de sentencia absoluforia
633
- no firme - la puesta en libertad del imputado que estuviera preso y no prevé la
cancelación de la fianza cuando el reo estuviera ya en libertad por haberla prestado.
Es decir, que la fianza ya no puede tener el sentido de permitir eludir la prisión
provisional, pero, caso de no cancelarse, cumple la misma función que contemplan
el art. 5.3 del Convenio de Roma y 9.3 del Pacto lnternacional de Derechos Civiles
y Políticos, en especial la de constituir una garantía en orden a la comparecencia
para la ejecución del fallo que pueda dictarse eventualmente en casación, si se
estimara el recurso.
Planteadas asílas cosas, desde la perspectiva constitucional, la fianza sigue siendo,
como lo fue desde el primer momento, una medida cautelar con las finalidades
contempladas por los mencionadospreceptos, aunque ha dejado de poder sustifuirse
por la prisión provisional. Por ello, la cuesfión que debemos resolver es, siguiendo
las pautas establecidaspor el TribunalEuropeo, si resulta razonable o proporcionado
el mantener una fianza con estas finalidades cuando ha recaído la Sentencia
absolutoria.
La Sala no estima que la cuestión suscitada sea susceptible de una solución unívoca,
pues para llegar a ella es necesario valorar las circunstancias concurrentes en
cada caso, con objeto de determinar en qué medida existen los riesgos que trata
de prevenir la fianza y en qué medida tales riesgos permiten calificar de razonable
la permanencia de la misma. Según ha quedado ya justificado sobre la base de los
arts. 861. Bis, a) ;541 y 539 de la LEC6 ni la cancelación es una consecuencia
legal necesaria cuando la sentencia es absolutoria, como parece sostener el actor,
ni el recurso de casación hace improcedente la cancelación de la fianza cuando ha
sido constituida por el propio procesado - tesis reflejada en las resoluciones
recurridas - .El tribunal ordinario ha de hacer un juicio de razonabilldad para tomar
su decisión, teniendo en cuenta, de una parte, la finalidad perseguida y, de otra, las
circunstancias concurrenfes como la existencia de la sentencia absolutoria , que como ha setialado el Tribunal - goza de una presunción de validez y otras que
puedan apreciarse en relación al imputado como la profesión u oficio, recursos,
lazos familiares, tiempo de prisión provisional, antecedentes y demás que puedan
conducir a fundamentar el juicio de proporcionalidad.
En el presente caso, las resoluciones impuganadas han denegado la cancelación
de la fianza solicitada, cuyo mantenimiento supone una restricción a la libre
disponibilidad de los bienes del actor, restricción que sólo puede ser compatible
con la presunción de inocencia en cuanto sea una medida cautelar razonable, en
atención a las circunstancias concurrentes para la consecución de las finalidades
contempladas en el art. 5.3 del Convenio de Roma, 9.3 del Pacto lnternacional de
Derechos Civiles y Políticos y 539, párrafo 24 de la LECr.
Ahora bien, la denegación producida no se fundamenta en unjuicio de razonabilidad
entre finalidadperseguida y medio utllizado, teniendo en cuenta las circunstancias
concurrentes, sino que refleja la posición de que legalmente no procede la
cancelación de la fianza al haber sido prestada por el procesado y haberse
634
interpuesto recurso de casación, idea que no equivale al indicado juicio de
razonabilidad, que en este caso exige la aplicación del principio de
proporcionabilidad, pues una cosa es que la decisión de cancelar no venga impuesta
al Juez por la Ley de forma reglada - por no tratarse de un supuesto de los
enumerados en el arf. 541 de la LECr-. Y otra que la cancelación sea procedente o
improcedente de acuerdo con un criterio razonable, cuando el Ordenamiento confia
al Juez o Tribunal tal apreciación.
Las consideraciones anteriores conducen a la conclusión de que las resoluciones
impugnadas, al mantener la fianza sin efectuar el juicio mencionado, han vulnerado
el derecho a la presunción de inocencia que establece el artículo 24.2 de la
Constitución, el cual exige que las medidas cautelares que afecten a la libertad
personal. o supongan una restricción de la libre disposisicón de los bienes se
fundamenten en un juicio acerca de su razonabilidad para la consecución de la
finalidad propuesta, en atención a las circunstancias concurrentes, cuando la
decisión del Juez o Tribunal no tiene carácter reglado.
635
Montero Aroca Juan y otros, Derecho Jurisdiccional, 111, Proceso
Penal, Librería Boach, Barcelona, 1991, pp. 566-570.
LA LIBERTAD PROVISIONAL
A)
CONCEPTO.
La libertad provisional es una medida cautetar, consiste en una
limitación de la libertad al imputado, mediante la imposición al mismo
de obligaciones específicas, cuyo cumplimiento debe ser, en su caso
garantizado por una caución.
Además de la evidente diferencia que existe entre la prisión y la
libertad provisionales, es una consideración valorativa del modo en que
resulta afectado el derecho de libertad por una y otra medida cautelar,
existe entre ellas una gran diferencia de estructura jurídica. La prisión
provisional crea una situación jurídica de sujeción: el preso provisional
no puede - salvo mediante la fuga, constitutiva del delito de
quebrantamiento de prisión (art. 334, 11 CP) - eludir la situación en que
se encuentra. La Libertad provisional consiste en una situación jurídica
de obligación: el imputado es libre para cumplirla y asume las
responsabilidades que derivan del incumplimiento.
Desde un punto de vista funcional, la prisión y la libertad
provisionales tienen el mismo fin: evitar la fuga del impuesto. Así se
deduce, para la libertad provisional del art. 530 (las "comparecencias
periódicas" ante el órgano jurisdiccional operan como medio de control
de que el imputado permanezca, constantemente, a disposición judicial)
y del art. 531 (en cuanto la cantidad y calidad de la caución se han de
fijar en atención a las circunstancias reveladoras de interés del imputado
en "ponerse fuera del alcance de la autoridad judicial").
Es nuestro ordenamiento, a diferencia de lo que ocurre, por
ejemplo, en Derecho francés, con el controle judjcjaire, la libertad
provisional no cumple más que esa función cautelar. Entre las
obligaciones que integran su contenido no hay ninguna que persiga los
fines de prevención de futuros delitos (salvo que se deduce del art. 529
636
bis), de evitación de influencias ilegítimas en las fuentes de prueba, e,
incluso, de inmediata readaptación social del imputado.
Hemos sostenido que tampoco es correcto que a la prisión
provisional se atribuyan estas funciones. Pero en cuanto dicha atribución
exista, sería aconsejable de lege fedenda que el régimen de la libertad
provisional también atendiera a esos fines para evitar que la falta de
esa funcionalidad sea obstáculo para sustituir la medida de prisión por
la de libertad.
B)
LOS PRESUPUESTOS Y SU VARIACIÓN.
a)
El fumus boni iuris
Entiendo que debe ser el mismo que el necesario para adoptar la
prisión provisional y así podría deducirse de lo dispuesto al principio del
art. 529 ("Cuando el procesado lo fuere por delito...").
En este aspecto, el párrafo segundo del art. 528 (sistemáticamente
situado al principio del título de la libertad provisional) puede inducir a
confusión: si resulta la inocencia, no debe decretarse la libertad
provisional, sino la extinción de la medida cautelar privativa de libertad
y la restauración de una libertad plena y sin restricción, puesto que
ninguna medida cautelar puede subsistir sin el presupuesto del fumus
boni iuris.
b)
El periculum in mora
La libertad provisional se funda sobre un periculum in mora de
menor intensidad que el de la prisión provisional, pero no inexistente. El
periculum in mora de la libertad provisional debe determinar la mayor o
menor frecuencia de las comparecencias periódicas, la exigencia o no
de caución y ¡a calidad y cantidad de la misma.
Específicamente, procede la libertad provisional, en atención a
este presupuesto, en los siguiente casos (art. 529 en relación con los
arts. 503 y 504):
lo)Si la pena correspondiente es de reclusión mayor o menor o
de prisión mayor y concurren las circunstancias que permiten excluir, a
pesar de ello, la prisión provisional, en este caso es preceptiva la
prestación de caución (art. 504, 11).
2O) Si la pena correspondiente es de prisión menor o inferior y no
concurren las circunstancias que, a pesar de ello, determinan la adopción
de la prisión provisional; en este supuesto, la libertad provisional puede
ser acordada con o sin prestación de caución (art. 503.2' a contrario).
3O) si se hubiera producido la excarcelación por transcurso de
los plazos legales de duración de la prisión provisional. En este caso no
se podrá requerir la prestación de caución (según la S TC 12711984, de
26 de diciembre), pero sí, en mi opinión, imponer las obligaciones de
comparecencia ante el órgano jurisdiccional características de la libertad
provisional.
Este presupuesto influye también en la determinación de la
frecuencia de las comparecencias del imputado y de la caución suficiente.
A tal efecto el órgano jurisdiccional ha de atender "a la naturaleza del
delito, el estado social (¿posible infracción del art. 14 CE?) y
antecedentes del procesado y las demás circunstancias que pudieran
influir en el mayor o menor interés de éste para ponerse fuera del alcance
de la autoridad judicial". (art. 531).
c)
Variación de los presupuestos y su consecuencia
sobre la medida
La desaparición del presupuesto del fumus boni iuris debería dar
lugar, como ya dijimos, a la extinción de esta medida y parece que
supuestos claros de ello debieran ser los de sobreseimiento libre y
sentencia absolutoria, aunque estuvieran pendientes de recurso. Sin
embargo del art. 541.3O se deduce que en estos supuesto debe subsistir
la libertad provisional (porque la fianza no se cancela hasta la firmeza).
Así lo ha entendido también la S TC 10811984, de 26 de noviembre.
La variación del presupuesto de periculum in mora puede dar lugar
a la modificación de la libertad provisional, o a que esta medida cautelar
sustituya o sea sustituida por la prisión provisional (art. 539).
La modificación de la medida, sin ser sustituida por otra, puede
consistir en un aumento o disminución de la caución requerida (art. 539,
II, N1 fine) y aunque la LECRIM no lo diga expresamente, en un cambio
638
de la frecuencia de las comparecencias periodicas.
La libertad provisional sustituye a la prisión provisional inicialmente
adoptada, cuando desaparecen sobrevenidamente las circunstancias
que, en un primer momento, determinaron la procedencia de la prisión
(así expresamente, art. 503.2O ).
Asimismo, la libertad provisional puede ser revocada y sustituida
por la prisión provisional si el imputado deja de cumplir, sin motivo
legítimo, sus obligaciones de comparecencia (art. 504. 1 y VIII), si no
constituye o amplia la caución en el plazo señalado (art. 540), y, en
general, si, por modificación de las circunstancias, concurre el
periculum in moae de la prisión provisional (art. 539, 11, al principio)
C)
LOS EFECTOS DE LA LIBERTAD PROVISIONAL
La medida cautelar de libertad provisional produce los.siguientes
efectos:
La obligación del imputado de comparecer periódicamente
a)
ante el Órgano jurisdiccional.
En este sentido el imputado constituirá "apud acta" (por declaración
consignada en las actuaciones) obligación de comparecer en los días
que se señalen en el auto que decrete la medida, normalmente los días
uno y quince de cada mes, aunque nada excluye una frecuencia distinta
(art 530).
La obligación de comparecer cuantas veces, fuera llamado por el
juez o tribunal que conozca la causa (art. 530) no deriva de la medida
cautelar, sino que es un deber legal ante la citación (art. 176). cuyo
incumplimiento tiene, tratándose del imputado, especiales efectos.
Un régimen especial de la obligación de comparecer del que se
halla en libertad provisional se establece en el art. 785.
, h.
La carga de constituir una caución de la clase y cuantía
señaladas en el auto que decrete la medida.
b)
Como ya se ha apuntado al tratar de los presupuestos, éste no es
un efecto necesario de la libertad provisional: puede acordarse o no
según los casos (arts. 529 11, 530).
639
Las clases de caución admisibles (de fianza, según la ley, aunque
luego la regulación se encarga de desmentir que se trate sólo de esta
obligación personal de garantía contraída por tercero) son (art. 533):
depósito irregular de dinero, prenda de títulos valores y otros bienes
muebles, hipoteca y fianza propiamente dicha.
La caución garantiza, precisamente, el cumplimiento de las
obligaciones de comparecencia del imputado (art. 532) de ahl que el
supuesto de la adjudicación o la realización forzosas consista en la falta
de presentación de aquél cuando deba hacerlo (arts. 534 a 537, 542).
Si la caución en las clases apuntadas es el único modo de
garantizar las obligaciones derivadas de la libertad provisional, resulta
obvia la posibilidad de discriminación de las personas por razones de
situación económica. Por otro lado no es fácil pensar que el Estado
pudiera eliminarla o reducirla con una actividad prestacional. Este es un
nuevo motivo para buscar de lege ferenda un perfeccionamiento de las
medidas alternativas a la prisión provisional.
D)
COMPETENCIA Y PROCEDIMIENTO.
Sobre el tema de la competencia hay que remitirse a lo que se dijo
al tratar de la prisión provisional.
La resolución decretando la libertad provisional, y las que se
adopten modificándola, han de adoptar la forma de auto con el contenido
que se fija en los arts. 529,l y II, y 530 y, en su caso, en art. 529 bis.
La ejecución del auto consiste, si el imputado estaba detenido o
preso, en la excarcelacibn del mismo, previa constitución de la caución,
si ha sido impuesta, y, en ese mismo caso, en los actos de constitución
de esa caución según su clase (art. 533).
En el proceso ordinario, el auto que decreta la libertad provisional
es recurrible mediante reforma y posterior apelación, con sólo efecto
devolutivo, si fue dictado por el Juez de Instrucción ( art. 529, III), y
mediante súplica si lo dictó un órgano colegiado. En el proceso abreviado,
los recursos son, en los casos respectivos, la queja y la súplica.
ANEXO
ABREVIATURAS
A.J.
Art.
B.O.E.
BVerfG
C. lo
CC.
:
:
:
:
:
CNCiv
:
C.Com.
C. de P.P.
C.P.
:
:
C.P.P.
C.E.E.
C.E.
:
:
:
:
C.E.D.H.
D.L.
D.P.
E.O.M.F.
Est. M.F
FJ
J.A.
LECRIM
L.O.
L.O.P.J.
L.O.T.C.
M.F.
P.I.D.C.P.
:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
Anales Judiciales (Perú).
Articulo.
Boletín Oficial del Estado (España).
Bundesverfassungsgericht(Alemania).
Cámara 1O (6 2) de Apelaciones en lo civil o Comercial
del estado de.. .(Argentina).
Cámara Nacional de Apelaciones en lo civil de la
Capital Federal (Argentina).
Código de Comercio.
Código de Procedimientos Penales.
Código Penal.
Código Procesal Penal.
Comunidad Económica Europea.
Constitución Española.
Corte Europea de Derechos Humanos.
Decreto Ley.
Dificilions Probationes.
Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal.
Estatuto de Ministerio Fiscal.
Fundamento Jurídico.
Jurisprudencia Argentina. (Buenos Aires).
Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Ley Orgánica.
Ley Orgánica del Poder Judicial.
Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.
Ministerio Fiscal.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
641
Repertorio Aranzadí de Jurisprudencia. (España).
R.J.P.
R.T.
RGD
R.J.A.L.
R.J.C.
S.
S.T.C.
SS. T.C.
SS.T.E.D.H. :
Repertorio Aranzadi del Tribunal Constitucional
(España).
Revista de Jurisprudencia Peruana.
Revista de los Tribunales. (Perú).
Revista General de Derecho. (Valencia).
Revista Jurídica Argentina la Ley.
Revista Jurídica de Cataluña - (Barcelona).
Sentencia.
Sentencia del Tribunal Constitucional.
Sentencias del Tribunal Constitucional.
Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos.
SS. T.S.
S.T.G.B.
Sentencia del tribunal Supremo.
Sentencias del Tribunal Supremo.
Código Penal Alemán.
T.C.
T.E.D.H.
Tribunal Constitucional.
Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
T.J.C.E.
Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
T.S.
Tribunal Supremo.
v.
Ver.
S.T.S.
642
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