TRIBUNALSUPREMO Sala de lo Contencioso-Administrativo

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TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo
Contencioso-Administrativo
Sección: SÉPTIMA
SENTENCIA
Fecha de Sentencia: 02/06/2003
RECURSO
CASACIÓN
(DERECHOS
FUNDAMENTALES)
Recurso Núm.: 3163/2000
Votación:
27/05/2003
Ponente: Excmo. Sr. D. Pablo
Lucas Murillo de la Cueva
Secretaría
de
Martínez Morete
Sala
Sr/Sra.:
Escrito por: MTP
IGUALDAD CON LOS VARONES EN
EL ALARDE DE HONDARRIBIA. LA
ACTUACIÓN DE LA ERTZAINTZA NO
VULNERÓ EL DERECHO DE LAS
MUJERES
A
NO
SER
DISCRIMINADAS POR RAZÓN DEL
SEXO.
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RECURSO
CASACIÓN
(DERECHOS
FUNDAMENTALES)
Num.:
3163/2000
Votación: 27/05/2003
Ponente Excmo. Sr. D. :
Lucas Murillo de la Cueva
Pablo
Secretaría Sr./Sra.: Martínez Morete
SENTENCIA
interpuesto por el GOBIERNO
VASCO, representado por el
procurador don PEDRO
RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, contra
la Sentencia nº 94/2000 dictada con
fecha 11 de febrero de 2000, por la
Sección Primera de la Sala de lo
Contencioso-Administrativo, con
sede en Bilbao, del Tribunal
Superior de Justicia del País Vasco,
en el recurso nº 4359/98, seguido
por el procedimiento de protección
jurisdiccional, sobre la celebración
del "Alarde" de Hondarribia, por
vulnerar el artículo 14 de la
Constitución.
Se ha personado, como
parte recurrida, la ASOCIACIÓN
JUANA MUGARRIETAKOA,
representada por la procuradora
doña MARÍA DEL PILAR
SEGURA SANAGUSTÍN.
TRIBUNAL SUPREMO.
SALA DE LO CONTENCIOSOADMINISTRATIVO
SECCIÓN: SÉPTIMA
Ha comparecido el
Ministerio Fiscal.
Excmos. Sres.:
ANTECEDENTES DE HECHO
Presidente:
D. Enrique Cancer Lalanne
Magistrados:
D. Manuel Goded Miranda
D. Juan José González Rivas
D. Nicolás Maurandi Guillén
D. Pablo Lucas Murillo de la Cueva
En la Villa de Madrid, a
dos de Junio de dos mil tres.
Visto por la Sala de lo
Contencioso-Administrativo del
Tribunal Supremo, constituida en su
Sección Séptima por los
Magistrados indicados al margen, el
recurso de casación nº 3163/2000
(Derechos Fundamentales),
PRIMERO.- La Sentencia
recurrida dispone: "FALLO Que
estimamos el recurso contencioso
administrativo interpuesto por la
Procuradora de los Tribunales doña
Isabel Quintana Cantero en
representación de la Asociación
"Juana Mugarrietakoa", frente a
actuaciones policiales dependientes
del Departamento de Interior del
Gobierno Vasco con motivo de la
celebración el día 8 de septiembre de
1.998, del "Alarde" de Hondarribia,
y anulamos en consecuencia los
actos recurridos en tanto impidieron
la partic ipación en el mismo de las
mujeres integradas en la "Compañía
Jaizquibel", por vulnerar el artículo
14 CE, sin acoger la pretensión en lo
que afecta al derecho fundamental
de reunión y manifestación y sin
hacer imposición de costas."
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SEGUNDO.- Contra dicha
Sentencia ha interpuesto recurso de
casación don Pedro Rodríguez
Rodríguez, en representación del
Gobierno Vasco. En el escrito de
interposición, después de alegar los
motivos que estima pertinentes,
solicita a la Sala "dicte sentencia por
la que, estimándolo, anule la
sentencia impugnada y declare que
la actuación impugnada en el
proceso que aquélla finalizó es
conforme a Derecho."
TERCERO.- Recibidos los
autos del Tribunal Superior de
Justicia del País Vasco, por
Providencia de 13 de junio de 2000
se tiene por presentado escrito
interponiendo el recurso. Se tiene
por personada y parte a la
procuradora doña Pilar Segura
Sanagustín, en representación de la
Asociación "Joana Mugarrietakoa",
como parte recurrida, y por
comparecido al Ministerio Fiscal.
CUARTO.- Admitido a
trámite el recurso, se da traslado a
esta Sección Séptima, conforme a
las reglas de reparto de asuntos,
dictando Providencia, con fecha 18
de octubre de 2001, a fin de que se
entregue copia del escrito de
interposición a la parte recurrida y al
Ministerio Fiscal para que
formalicen su oposición al mismo.
alegaciones en el que manifiesta que
"Planteado en los términos dichos el
debate, se puede llegar a la
conclusión de que si se estimara el
carácter predominantemente
histórico del Alarde existirían
motivos objetivos y razonables para
excluir a las mujeres de su
participación en las Compañías de
Infantería -como puede colegirse de
los fundamentos de la STC 126/97
referida a los títulos nobiliarios- lo
que supondría estimar el motivo. Si,
por el contrario, se considera, como
hace la sentencia "a quo", que el
Alarde tiene un carácter puramente
folklórico o festivo habría de
entenderse que el Gobierno Vasco
(la Ertzaintza) infringió el art. 14 de
la CE al discriminar por razón del
sexo a las mujeres impidiéndoles su
participación en el Alarde de
Hondarribia, tesis que conllevaría la
desestimación del motivo."
SEXTO.- Mediante
Providencia de 11 de marzo de 2003
se señala para la votación y fallo el
día 27 de mayo de 2003, en que han
tenido lugar.
Siendo Ponente el Excmo.
Sr. D. PABLO LUCAS MURILLO
DE LA CUEVA, Magistrado de la
Sala.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
QUINTO.- La Asociación
"Joana Mugarrietakoa", a través de
la procuradora doña María Pilar
Segura Sanagustín, formaliza su
oposición al recurso mediante
escrito de fecha 10 de diciembre de
2001, en el que, después de exponer
los motivos que estima oportunos,
solicita a la Sala "dicte en su día
Sentencia por la que se confirme
íntegramente la recurrida (...)."
Por su parte, el Ministerio
Fiscal, evacuando el traslado
conferido, presenta escrito de
PRIMERO.- La adecuada
solución de este recurso de casación
exige que recordemos, por una parte,
los hechos que dieron lugar a la
Sentencia de la Sala de Bilbao ahora
recurrida y que, por la otra,
tengamos presente lo que este
Tribunal Supremo ha establecido
recientemente sobre los alardes
conmemorativos que se celebran en
Hondarribia e Irún.
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Los hechos que llevaron a
la Sentencia impugnada tuvieron
lugar el día 8 de septiembre de 1998
en Hondarribia. Se celebrada en esa
fecha el Alarde que conmemora los
hechos de armas del 7 de septiembre
de 1638 cuando los defensores de
Hondarribia consiguieron levantar el
sitio al que le habían sometido
tropas francesas. El Alarde es un
acto cívico-religioso en el que
vecinos de Hondarribia desfilan
uniformados y con armas, al mando
de un burgomaestre, en Compañías y
escuadrones, con caballería,
artillería, tambores y banda de
música, disparan salvas y renuevan
el voto de agradecimiento hecho a la
Virgen de Guadalupe, su patrona, en
1639, bajo cuya protección se logró
la victoria. El Alarde se ha celebrado
tradicionalmente con Compañías y
Escuadrones compuestos por
hombres, con la participación de
mujeres exclusivamente como
cantineras. Tradición que es
cuestionada, entre otros, por la
Asociación recurrente en la instancia
que sostiene el derecho de las
mujeres a formar, con los hombres,
en las Compañías, en lugar de verse
reducidas al papel de cantineras.
El caso es que ese 8 de
septiembre de 1998 la Compañía
Jaizkibel en la que formaban
mujeres pertenecientes a la
Asociación "Joana Mugarrietakoa"
intentó incorporarse al Alarde, lo
que provocó diversos incidentes al
oponerse a ese propósito otras
personas, produciéndose forcejeos e
insultos en un clima de gran tensión
según informaciones coincidentes de
los distintos periódicos incorporadas
a los autos. Ante tales
circunstancias, la Ertzaintza formó
un cordón para separar a los grupos
enfrentados, impidiendo la
incorporación de la Compañía
Jaizkibel al Alarde, la cual más tarde
acabó retirándose.
Hay que hacer constar que
el Alarde fue organizado ese año de
1998 por la Alarde Fundazioa
Hondarribia, acogiéndose para ello a
las normas que regulan el derecho de
reunión y manifestación, sin que
conste que el Ayuntamiento de
Hondarribia haya tenido
participación en ese evento. Por el
contrario, obran en el expediente
manifestaciones expresas de la
Corporación en las que se declara
ajena al mismo, remitiéndose a todos
los efectos a la mencionada entidad.
También es preciso indicar que la
Asociación "Joana Mugarrietakoa"
se dirigió con anterioridad al día 8
de septiembre a la Ertzaintza
manifestándole su propósito de
participar en el Alarde y
solicitándole protección.
SEGUNDO.- Esta Sala y
Sección ha tenido ocasión de
pronunciarse con anterioridad sobre
otros recursos que tenían por objeto
el Alarde de Hondarribia (Sentencia
de 13 de septiembre de 2002,
casación 2239/1998) y el de Irún
(Sentencia de 19 de septiembre de
2002, casación 2241/1998) donde
también se conmemora otro hecho
de armas, la batalla de la Peña de
Aldabe, ganada por las milicias de
Irún el 30 de junio de 1552, día de
San Marcial. En ambos casos se
suscitó la cuestión de si es conforme
al artículo 14 de la Constitución la
limitación de la participación de las
mujeres a esa figura de las
cantineras o si, por el contrario, el
principio de igualdad veda lo que no
sería sino una forma de
discriminación por razón del sexo
constitucionalmente prohibida. Las
Sentencias citadas entendieron que,
tratándose, no tanto de una
rememoración histórica fielmente
apegada a los hechos, cuanto de un
acto folklórico y festivo y, habida
cuenta de que lo impugnado en la
instancia eran actos de los
respectivos Ayuntamientos de
Hondarrib ia e Irún que rechazaron
las pretensiones de las mujeres de
asumir en esas celebraciones el
mismo papel que los hombres, debía
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otorgárseles a éstas el amparo que
solicitaron. Entonces, ante la
vinculación eficiente que se apreció
entre el Alarde y las Corporaciones
municipales, la Sala de Bilbao y el
Tribunal Supremo entendieron que
era procedente esa solución desde el
momento en que no cabe que, por un
poder público, se incurra en
discriminación por razón de sexo.
TERCERO.- Ahora bien,
en el caso que examinamos no se
presenta la misma cuestión que allí
se resolvió. En efecto, planteado el
Alarde como expresión del ejercicio
del derecho fundamental de reunión
y manifestación bajo la organización
de una entidad privada, lo que la
recurrente en la instancia combatió
fue la actuación material de la
Ertzaintza que impidió a la
Compañía Jaizkibel participar en el
Alarde. Eso supuso, a juicio de la
Asociación "Joana Mugarrietakoa"
la violación del derecho de reunión
de las mujeres al impedírseles su
adhesión a una manifestación en
términos de igualdad con sus
conciudadanos varones. La
Sentencia de Bilbao acogió las tesis
de la actora si bien consideró que el
Alarde no era fruto del mencionado
derecho fundamental sino el
resultado del ejercicio de una
facultad de participación cívica que
ha de hacerse en condiciones de
igualdad.
Para la Sala de instancia,
recordando jurisprudencia
constitucional en ese sentido, no
toda agrupación transitoria de
personas en la vía pública ha de
considerarse jurídicamente reunión,
sino solamente aquéllas que
ajustándose a lo previsto en el
artículo 21 de la Constitución, de
carácter pacífico y sin armas,
respondan a la finalidad de exponer
ideas y defender intereses o dar
publicidad a problemas y
reivindicaciones en el plano político
y social. A partir de ahí, considera la
Sala territorial que, aún no siendo
éste un caso de derecho de reunión
en sentido estricto, sin embargo, le
son aplicables los criterios formados
en torno a él a propósito de las
potestades administrativas de
intervención y de los límites que lo
circunscriben. Situada la cuestión en
ese terreno, tiene presente la
Sentencia que las recurrentes tenían
derecho a desfilar en el Alarde ese
día en virtud de la indicada facultad
de participación cívica y de los
artículos 14 y 9.3 de la Constitución
y que no fueron éllas las agresoras,
sino que, por el contrario, habían
solicitado protección con
anterioridad. También considera que
la Ertzaintza, enfrentada al conflicto
entre la seguridad y la participación
cívica, debió buscar una solución
que no frustrara el ejercicio de esa
facultad. En concreto, afirma la
Sentencia:
"la ponderación de intereses
a la que se ve obligada la
fuerza policial es análoga a
la que ante el Derecho de
Reunión se le plantearía,
debiendo arbitrar
proporcionalmente entre
participación igualitaria y
seguridad de personas y
bienes (...)".
Por eso concluye que
"Las medidas finalmente
adoptadas sobre el terreno
(...) sólo condujeron
tendencial y objetivamente
a excluir la participación de
uno de los grupos, sobre la
base exclusiva de
consideraciones técnicas,
puntuales e inmediatas de
seguridad pública y del más
pronto restablecimiento del
orden externo en riesgo de
alteración y (...) vinieron
precedidas del completo
desentendimiento hacia las
demandas anticipadas de
seguridad y protección que
dicho colectivo social
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dirigía fundadamente y
cuya implementación
posibilitaba, al menos, el
diseño de medidas y
dispositivos restrictivos
preestablecidos que
armonizasen hasta donde
fuese posible todas las
facultades legítimas en
presencia [por eso]
incurren en una
constitucionalmente
ilegítima incidencia sobre
el principio de no
discriminación, y conducen
a la estimación del
recurso".
En consecuencia, la
Sentencia anuló los actos
impugnados en tanto impidieron la
participación en el Alarde de las
mujeres integradas en la Compañía
Jaizkibel por vulnerar el artículo 14
de la Constitución, sin acoger la
pretensión en lo que afecta al
derecho fundamental de reunión.
CUARTO.- El recurso de
casación del Gobierno Vasco se
funda en el artículo 88.1 d) de la Ley
de la Jurisdicción y alega la
infracción del artículo 14 de la
Constitución. Se argumenta del
siguiente modo. Los participantes en
el Alarde hicieron uso del derecho
de reunión para reivindicar un
concreto modo de entenderlo: el
tradicional. No es la única manera de
concebirlo y, por eso, quienes lo
comprenden de otra forma tienen
pleno derecho a llevarlo a cabo
conforme a su propio criterio. Así,
pues, unos y otros pueden ejercer el
derecho de reunión y manifestación,
en cada caso conforme a pautas
diferentes en actos distintos. Ahora
bien, el derecho de reunión y
manifestación invocado por la
Asociación "Joana Mugarrietakoa"
no incluye el de participar en la
manifestación que se estaba
celebrando, pues eran opuestas las
ideas que en ella se expresaban y las
que este colectivo propugna. Por lo
que se refiere a la discriminación
alegada y apreciada por la Sentencia
de instancia, señala el Gobierno
Vasco que no se ha producido pues
la igualdad, en lo que aquí importa,
"no requiere la celebración de un
Alarde unitario con hombres y
mujeres compartiendo roles, sino la
misma posibilidad de celebrar
distintos "Alardes" en el modo y
forma que cada grupo considere
oportuna". Añade el recurrente en
casación que la Sentencia no afronta
el verdadero problema sino que
desplaza la cuestión al derecho a la
participación en términos de
igualdad derivando de él la
exigencia del Alarde unitario con
presencia par de hombres y mujeres.
Sin embargo, para él, ese derecho
"no se concreta en (...) la celebración
de un acto único, sino en la
posibilidad de celebrar distintos
actos. Estamos ante dos formas de
comprender la intervención de la
mujer en un acto cívico-cultural, dos
formas que tienen sus partidarios
entre los vecinos de la comunidad, y
lo que debe garantizarse es la
posibilidad de que ambas
sensibilidades se expresen en
libertad e igualdad; pero esto no se
logra con la celebración de un acto
único, sino, al contrario, permitiendo
la celebración de varios actos en los
que se expresen esas distintas
sensibilidades. En definitiva, el
derecho a la igualdad que puede
reivindicar la asociación "Juana
Mugarrietakoa" (...) no se concreta
en la adhesión al "Alarde" que se
celebraba a instancia de la
asociación "Alarde Fundazioa
Hondarribia", sino en la posibilidad
de celebrar su propio "Alarde" y este
derecho a la igualdad no ha sido
vulnerado".
Establecido
lo anterior,
termina el
Gobierno
Vasco
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sosteniendo
que la
actuación de
la Ertzaintza
el 8 de
septiembre de
1998
tampoco
lesionó ese
derecho pues,
ante una
situación de
enfrentamient
o que
requiere una
intervención
urgente, es la
seguridad
pública lo
que debe de
tener presente
la Policía a la
hora de
actuar. Era la
seguridad lo
prioritario y
no la
realización de
la igualdad,
la cual podría
tener lugar
posteriorment
e, mientras
que aquélla
debía ser
restablecida
de modo
inmediato.
De ahí que la
respuesta de
la Ertzaintza
fuese
adecuada y
proporcionad
a y no
incurriera en
vulneración
del derecho a
no ser
discriminado
por razón de
sexo, pues
"las opciones
que repasa el
tribunal a quo
(disolver la
manifestació
n, procurar
un sitio en la
misma para
los que
intentaban
integrarse en
ella, etc.)
reunían una
alta
potencialidad
de aumentar
la tensión y,
por ende,
agravar la
situación de
riesgo para la
seguridad
pública".
QUINTO.La
Asociación
"Joana
Mugarrietako
a" se ha
opuesto al
recurso de
casación, en
virtud de las
siguientes
razones: a) es
un hecho
nuevo no
aducido en la
instancia se
diga ahora
que el Alarde
organizado
por la Alarde
Fundazioa
Hondarribia
tenga el
sentido de
reivindicar la
procesión
cívicoreligiosa
tradicional;
b) no es una
reunión, sino
un desfile
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militar
conmemorati
vo; c) aun
cuando se
entendiera
que estamos
ante el
ejercicio del
derecho de
reunión y
manifestació
n, la
Sentencia de
instancia es
ajustada a
Derecho
porque la
Compañía
Jaizkibel no
hizo otra cosa
el 8 de
septiembre de
1998 que
ejercer la
facultad de
sus
integrantes de
adherirse
libremente a
una
manifestació
n colectiva
para expresar
ideas pues
"tenían todo
el derecho
del mundo a
sumarse en
condiciones
de igualdad
con el resto
de los
convecinos
varones de
Hondarribia a
la
manifestació
n; d) a
idéntica
conclusión se
llega si se
entiende que
lo que se
ejercía era
una facultad
de
participación
cívica; d) es
perfectament
e
comprensible
el juicio al
que llega la
Sentencia
respecto de la
forma en que
la Ertzaintza
ponderó las
exigencias de
igualdad y
seguridad que
estaban en
juego, pues a
la postre se
sacrificó la
primera por
la segunda y
le era
exigible una
actitud
distinta del
desentendimi
ento que
manifestó
hacia el
derecho de
quienes
formaban la
Compañía
Jaizkibel.
El
Ministerio
Fiscal, por su
parte, reitera
la
argumentació
n que ya hizo
en el recurso
de casación
2241/1998
resuelto por
nuestra
Sentencia de
19 de
septiembre de
1998. A su
entender,
todo depende
de la
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consideración
que merezca
el Alarde: si
se trata de
una
conmemoraci
ón en la que
prima el
interés
histórico,
entonces
procede la
estimación
del recurso
de casación;
en cambio, si
lo que
prevalece en
él es el factor
folklórico y
festivo,
entonces el
principio de
igualdad
habría sido
infringido por
la actuación
de la
Ertzaintza y
procedería la
desestimació
n.
SEXTO.- En
el presente
litigio se nos
someten, en
torno a los
hechos
acaecidos en
Hondarribia
el 8 de
septiembre de
1998 con
motivo de la
pretendida
incorporación
al Alarde de
la Compañía
Jaizkibel,
cuestiones
que guardan
relación con
la naturaleza
del derecho
que los
congregados
ejercían, con
la prohibición
constituciona
l de
discriminacio
nes por razón
de sexo y con
la concreta
intervención
de la
Ertzaintza
desplegada
en el lugar de
los
acontecimien
tos. Además,
por la
Asociación
"Joana
Mugarrietako
a" se alega la
incorporación
en el recurso
de casación
de hechos
nuevos no
planteados en
la instancia.
A
continuación
se procede a
fijar la
posición de la
Sala sobre
cada uno de
ellos.
Por
lo que se
refiere al
título jurídico
en virtud del
cual se
celebró el
Alarde de
1998, es
nuestro
parecer que
se trata del
derecho de
reunión y
manifestació
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n reconocido
por el
artículo 21 de
la
Constitución.
Derecho que
asistía tanto a
quienes
promovieron
su ejercicio
desde la
Alarde
Fundazioa
Hondarribia
como a
quienes lo
hicieron
desde la
Compañía
Jaizkibel. A
esa
conclusión
llegamos, no
sólo porque
unos y otros
se acogieron
a las normas
que lo
regulan y
porque la
demanda de
la Asociación
"Joana
Mugarrietako
a" se
construye
sobre él, sino
porque la
realidad de
los hechos así
lo pone de
manifiesto.
Grupos
distintos de
personas se
reunieron
pacíficament
e y sin armas,
pues las que
portaban
únicamente
tenían el
sentido de
completar el
atuendo y de
servir para
salvas, con el
propósito de
manifestar
públicamente
las ideas que
les animan
entre las que
se incluyen,
junto a la
conmemoraci
ón de un
acontecimien
to histórico y
la renovación
del voto a la
Virgen de
Guadalupe,
las que se
refieren al
acto mismo
del Alarde,
pues sobre
esa
celebración
de carácter
cívico y
religioso se
mantienen
dos
concepciones
diferentes en
torno a la
participación
de la mujer.
Una que la
limita al
papel de
cantinera por
entender que
es la forma
fiel de
rememorar la
realidad
histórica y
otra que
propugna la
participación
igualitaria de
ambos sexos.
Se
dan, pues, los
elementos
que según la
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jurisprudenci
a
constituciona
l identifican
el derecho de
reunión. Así,
dice la
Sentencia del
Tribunal
Constituciona
l 42/2000 que
"cuan
do se
ejerci
ta en
lugar
es de
tránsi
to
públi
co es
una
mani
festac
ión
colec
tiva
de la
libert
ad de
expre
sión
ejerci
tada
a
travé
s de
una
asoci
ación
transi
toria
de
perso
nas
que
opera
a
modo
de
técni
ca
instru
ment
al
puest
a al
servi
cio
del
interc
ambi
oo
expo
sició
n de
ideas,
de la
defen
sa de
intere
ses o
de la
publi
cidad
de
probl
emas
o
reivi
ndica
cione
s,
const
ituye
ndo,
por
tanto,
un
cauce
relev
ante
del
princ
ipio
demo
crátic
o
partic
ipativ
o,
cuyo
s
elem
entos
confi
gurad
ores
son
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el
subje
tivo agrup
ación
de
perso
nas-,
el
temp
oral durac
ión
transi
toria, el
finali
sta licitu
d de
la
finali
dady el
real u
objeti
vo lugar
de
celeb
ració
n(SST
C
55/19
88,
de 28
de
abril,
F. 2;
y
66/19
95,
de 8
de
mayo
, F.
3)."
Desde luego,
en los actos
de
Hondarribia
se aprecia un
claro
propósito
participativo
pero eso,
según se
acaba de ver,
es algo que
caracteriza el
ejercicio
típico del
derecho de
reunión y
manifestació
n y no lo
transforma en
la
innominada
facultad de
participación
cívica que
aprecia la
Sentencia de
instancia. Por
otra parte, es
clara la
diferencia
entre el
Alarde y
otras
agrupaciones
transitorias
de personas
que no son
expresión del
derecho de
reunión como
las que
pretenden
cuestaciones
mediante
mesas
petitorias que
menciona la
Sentencia de
instancia.
Así, pues,
estamos ante
el ejercicio
de este
derecho
fundamental
y el mismo
asiste tanto a
quienes
pretenden
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ejercerlo para
celebrar el
Alarde de un
modo como a
los que creen
que debe
realizarse de
otro distinto.
También
cabe decir
que,
existiendo
distintas
concepciones
sobre la
manera en
que debe
llevarse a
cabo tal
manifestació
n, no puede
aceptarse que
exista el
derecho de
quienes lo
conciben de
una forma
determinada
a integrarse
con quienes
lo entienden
de otra
diferente
cuando no
haya acuerdo
sobre esa
integración.
Gobierno
Vasco
atribuye al
Alarde
promovido
por la Alarde
Fundazioa
Hondarribia.
El carácter
tradicional
del mismo se
desprende sin
dificultad de
cuanto consta
en los autos
y,
particularmen
te, de la
comunicació
n que esa
entidad
dirigió al
Departament
o de Interior
del Gobierno
Vasco el 12
de agosto de
1998, además
de ser el
elemento
central de la
controversia
que sobre
este asunto se
ha planteado
en los
últimos años.
Llegados a
este punto,
hemos de
decir que no
podemos
acoger la
objeción de
la Asociación
"Joana
Mugarrietako
a" que ve un
hecho nuevo
en la
alegación de
la finalidad
que el
Se
ha alegado
que, al
impedirse a
las mujeres
participar en
el Alarde en
igualdad de
condiciones
con los
hombres se
ha vulnerado
el derecho
que les asiste
a no ser
discriminadas
por razón de
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sexo y que el
apartamiento
del
Ayuntamient
o que deja en
manos de una
entidad
privada la
organización
del Alarde es
una maniobra
para eludir
anteriores
pronunciamie
ntos
jurisdiccional
es que
tutelaron el
derecho de
las mujeres.
Desde luego,
la Sentencia
estima el
recurso
contenciosoadministrativ
o porque
aprecia lesión
de la
igualdad. Sin
embargo, no
es la igualdad
ni la forma en
que se
organizaron
los actos de
las fiestas de
septiembre de
1998 la
cuestión
central de
este litigio.
Lo que se
debate es la
actuación de
las fuerzas de
la Erztaintza
ante una
situación de
claro riesgo
para la
seguridad
pública que,
como se ha
dicho antes,
se produjo
cuando la
Compañía
Jaizkibel
intentó
incorporarse
al Alarde
organizado
por la Alarde
Fundazioa
Hondarribia,
riesgo que se
concretó en
forcejeos,
insultos y
tensión y que
fue conjurado
estableciendo
un cordón
que separó a
esa
Compañía del
resto de las
personas que
se hallaban
en el lugar de
los hechos
hasta la
retirada de
aquélla. Pues
bien, ante una
situación de
peligro cierto
para personas
y bienes en
un clima de
claro
enfrentamient
o, de lo que
se trataba era
de garantizar
la seguridad
ciudadana
pues sin ella
no es posible
el libre
ejercicio por
todos de los
derechos y
libertades,
que es el
cometido que
el artículo
104 de la
Constitución
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asigna a las
Fuerzas y
Cuerpos de
Seguridad.
En
tal contexto,
no puede
sostenerse
que la
Ertzaintza se
hubiese
desentendido
de la
solicitud de
protección
que con
anterioridad
le dirigió la
Asociación
"Joana
Mugarrietako
a". Los
hechos ponen
de relieve
que,
efectivament
e, estaba
presente y
que con su
intervención
impidió que
los forcejeos
e insultos
pasaran a
conductas
más graves.
Es posible,
ciertamente,
pensar que la
autoridad
gubernativa
pudo, en
previsión de
los incidentes
que eran de
esperar,
adoptar
cualquiera de
las medidas
que el
artículo 10 de
la Ley
Orgánica
9/1983,
autoriza. Sin
embargo, el
que no lo
hiciera no
conduce
necesariamen
te a la
conclusión de
que incurrió
en pasividad
censurable.
Por otra
parte, dadas
las
característica
s de la
controversia,
no parece que
una mayor y
más
contundente
presencia
policial
hubiera
evitado los
problemas.
Antes bien,
podría haber
originado
otros
mayores.
En
cualquier
caso, no cabe
entender que
la actuación
policial
lesionara el
derecho de
las mujeres a
no ser
discriminadas
. Tiene razón
el Gobierno
Vasco
cuando
sostiene que
fue adecuada
y
proporcionad
a. En efecto,
siendo la
seguridad el
objetivo a
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alcanzar pues
en la
situación
creada eran
previsibles
incidentes de
mayor
entidad, la
Ertzaintza se
dedicó a
garantizarla y
la forma en
que lo hizo,
siendo
necesaria una
respuesta
inmediata y
eficaz, no
merece el
reproche que
la Sala de
Bilbao le
dirige.
porque es
razonable
pensar que,
vistas las
circunstancia
s, cualquier
otra solución
hubiese sido
peor. En
definitiva, la
intervención
policial del
día 8 de
septiembre de
1998 ni
pretendía
discriminar a
las mujeres ni
produjo por
sí misma ese
resultado,
simplemente
se encaminó
a conjurar los
riesgos
existentes
con medidas
que se
revelaron
idóneas a tal
fin evitando
enfrentamient
os entre los
vecinos.
Por
todo ello,
entendemos
que la
Sentencia
recurrida ha
apreciado una
infracción del
artículo 14 de
la
Constitución
que no se ha
producido y,
por eso,
hemos de
estimar el
recurso de
casación y
anularla. Y
los mismos
razonamiento
s que se han
expuesto nos
conducen a la
desestimació
n del recurso
contenciosoadministrativ
o interpuesto
por la
Asociación
"Joana
Mugarrietako
a".
SÉPTIMO.A tenor de lo
establecido
por los
artículos 95.3
y 139 de la
Ley de la
Jurisdicción,
no se hace
imposición
de costas en
la instancia,
debiendo
correr cada
parte con las
suyas del
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recurso de
casación.
En
atención a
cuanto se ha
expuesto, en
nombre del
Rey y por la
autoridad que
nos confiere
la
Constitución
Española,
FALLAMOS
1º Que ha lugar al recurso
de casación nº 3163/2000,
interpuesto por el Gobierno Vasco
contra la sentencia nº 94/2000,
dictada el 11 de febrero de 2000, por
la Sección Primera de la Sala de lo
Contencioso Administrativo del
Tribunal Superior de Justicia del
País Vasco y recaída en el recurso
4359/1998, Sentencia que anulamos.
2º Que desestimamos el
recurso contencioso-administrativo
4359/1998 interpuesto por la
Asociación "Joana Mugarrietakoa".
3º Que no hacemos
imposición de costas en la instancia,
debiendo correr cada parte
recurrente con las suyas del recurso
de casación.
Así por esta nuestra
sentencia, que deberá insertarse por
el Consejo General del Poder
Judicial en la publicación oficial de
jurisprudencia de este Tribunal
Supremo, definitivamente juzgando,
lo pronunciamos, mandamos y
firmamos.
PUBLICACIÓN.
- Leída y
publicada fue la
anterior sentencia
por el Excmo. Sr.
Magistrado D.
Pablo Lucas
Murillo de la
Cueva, Ponente
que ha sido en el
trámite de los
presentes autos,
estando
constituida la
Sección Séptima
de la Sala de lo
ContenciosoAdministrativo
del Tribunal
Supremo en
audiencia pública
en el día de su
fecha, lo que,
como Secretario
de la misma,
certifico.
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