Capricho Capricho - CEIP IGNACIO MARTIN BARO

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Capricho
Capricho
Almudena de Arteaga
Booklet, Planeta, Barcelona, 2012, 395 págs.
Goya, el más fiel cronista de su tiempo, cede a los apasionados caprichos de tres de
sus musas sin medir las consecuencias que estos desatinos le pueden deparar. La condesaduquesa de Benavente, la duquesa de Alba y la condesa de Chinchón, como el reflejo de la
sabiduría, la seducción y la dulzura, tres de los atributo s que el pintor más admira en la mujer,
resucitan en esta novela para guiar al lector por el languidecer del siglo XVIII y el convulso
nacimiento del XIX. Bajo su mecenazgo paseará por los teatros, plazas, conventos y palacios
para profundizar en aquella acomodaticia sociedad que, rendida al divertimento y la desidia, a
punto estará de perderlo todo a manos de los invasores napoleónicos.
Novela histórica que tiene por escenario los últimos años del siglo XVIII
y los primeros del XIX, la España del reinado del Borbón Carlos IV, casado con
María Luisa de Parma, el valido y amante de la reina, Godoy, el repetido
intento de acceder a la corona de su hijo Fernando VII, la invasión de las
tropas francesas de Napoleón, la salida de España hacia Bayona –Francia- de la
familia real y la imposición en el trono de José Bonaparte y finalmente la
sublevación del pueblo español frente a Napoleón y la guerra de la
Independencia.
La historia de España la cuenta la condesa duquesa de Benavente,
casada con el duque de Osuna. La condesa duquesa de Benavente construyó el
palacio y los jardines del Capricho, a la afueras de Madrid y en aquel palacete
colgó numerosas obras del pintor Goya, como por ejemplo, los grabados de
igual nombre “Los caprichos de Goya” en los que el artista criticó los
principales vicios de la sociedad que conoció.
La condesa duquesa de Benavente fue amiga de la decimotercera
duquesa de Alba, de nombre Cayetana. La relación de ambas se enriquece el
relato así como constituye la intriga de la novela pues Cayetana parece ser
que fue el modelo recreado en el cuadro de Goya “la maja desnuda” y más
tarde el otro de “La maja vestida”. Si bien, la cara no corresponde a la de la
duquesa de Alba por mantener así el anonimato.
La Inquisición perseguía los desnudos en la pintura que no estuviesen
justificados por motivos bíblicos o mitológicos. Goya, para evitar problemas a
la duquesa dejó la cara sin pintar y finalmente representó en ella a la amante
de Godoy, Pepita Tudó, más tarde condesa de Castillofiel por voluntad de la
reina y también amante de Godoy. Godoy utiliza malas artes para hacer
desaparecer el cuadro de “la maja desnuda”, quedárselo e incriminar a una
sirvienta de la condesa duquesa de Benavente además de asesinar al novio de
la empleada.
La esposa legal de Godoy fue María Teresa de Borbón, sobrina del rey
Carlos IV, condesa de Chinchón que fue casada a los quince años por voluntad
real y de cuyo matrimonio nació Carlota Luisa Manuela de Godoy y Borbón.
La condesa de Chinchón permite conocer los aspectos negativos del
favorito, Godoy y de la corte. Detesta a su marido por la constante afrenta
que le suponía tener que compartir casa y mantel con la amante de su marido
y los hijos de ambos. Intentó alejarse de Godoy pero los reyes se lo
prohibieron. Las tres amigas se opusieron a las políticas de Godoy y se
granjearon las antipatías de la reina. Sufrieron las malas artes del favorito lo
que supuso un destierro de la familia de Pedro Osuna, esposo de la Duquesa
de Benavente, durante unos meses a París, de camino a Viena, bajo la
promesa de la embajada en Viena.
Lo que realmente deseaba Pedro de Osuna era la embajada de París.
No la de Viena, de muy difícil desempeño por la enemistad de España con los
aliados Inglaterra e Imperio Astro-húngaro. Godoy mantiene a los Osuna
alejados de la corte durante un año a la espera de un nombramiento que no
llegará nunca. Pedro de Osuna enferma y es entonces cuando le llega la orden
de que acuda al frente en el Rin. El duque aduce su enfermedad y es
autorizado a volver a España. De vuelta a Madrid, el duque de Osuna fallece y
es su esposa quien tiene que cuidar del patrimonio y casar a sus hijos e hijas.
Es entonces cuando la duquesa de Alba enferma y muere. Sus bienes
son espoliados por Mª Luisa de Parma y por Godoy quien ansiaba el palacio de
Buenavista, uno de los palacios de la casa de Alba y el cuadro de la Venus
pintado por Velázquez.
La invasión de los soldados de Napoleón supuso el destrozo de su finca
“El capricho” en la que acamparon. La condesa de Benavente consiguió
mantener a salvo a su familia, en su casa de la Cuesta de la Vega, en Madrid.
La generosidad de la condesa-duquesa de Benavente queda manifiesta
en los momentos de ocupación francesa. Da la orden de abrir las puertas de su
casa y dar de comer a los más pobres de Madrid una vez al día.
Napoleón espolió también el patrimonio de los españoles. Algunos
carros cargados con obras de arte no pudieron abandonar España. Entre los
bienes recuperados aparecieron los cuadros pintados por Goya, la maja
desnuda y la vestida, entre otros muchos.
Durante el tiempo en el que la autora encuadra esta novela, México
continuaba siendo Virreinato. Pero ya suenan voces de independencia. México
conoció su independencia en 1811. Sin embargo, Francia invadió México en
1861 con la disculpa de que estaban en Bancarrota tras la guerra con los
EEUU, guerra en la que México perdió dos millones de kilómetros cuadrados
en el oeste y sur de los EEUU (Nuevo México, Texas, Arizona, Nevada, Utah,
Kansas y parte de Oklahoma). La invasión francesa colocó en el trono
mexicano a Maximiliano I de Austria, desde 1863 a 1867, cuando los mexicanos
consiguieron vencer a los franceses y obligarles a abandonar su tierra.
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