la gran colombia 1819

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INEDIC 20 DE JULIO
PLAN DE MEJORAMIENTO
SEGUNDO PERIODO
2014
NOMBRE DEL ALUMNO:________________________________________________________________
ASIGNATURA: __GEOHISTORIA 8ABCD___________________DOCENTE: EDUARDO ORTEGA
LOS BORBONES ESPAÑOLES DEL SIGLO XVIII
En 1700, Carlos II, el último rey de España perteneciente a la dinastía de los Austrias,
tuvo que hacer testamento, ya que no había tenido ningún hijo. Ese testamento permitiría que
un noble francés, Felipe de Anjou, llegara al trono español. Felipe era nieto de Luis XIV (rey
de Francia desde 1643) y de la infanta española María Teresa de Austria (hija del monarca
español Felipe IV). El temor a que una misma familia, la de Borbón, gobernara en Francia y en
España hizo que Inglaterra, las Provincias Unidas (Holanda) y el Sacro Imperio no aceptaran,
finalmente, aquel testamento y propusieran al archiduque Carlos de Austria como heredero al
trono. El enfrentamiento condujo a la guerra.
Cuando finalizó la guerra de Sucesión española (1702-1714), todos reconocieron
como rey de España a Felipe de Anjou (Felipe V).
A continuación, puedes consultar la relación de los soberanos españoles de la dinastía
de Borbón del siglo XVIII (entre paréntesis, los años de su reinado).
Felipe V (1700-1746, con un breve paréntesis en 1724). Luis I (1724). Fernando
VI(1746-1759). Carlos III (1759-1788). Carlos IV (1788-1808).
Estos monarcas realizaron una política de profundos cambios en todos los campos
(¿has oído hablar del reformismo Borbónico?) para que España recuperara su prestigio en
Europa. Este reformismo alcanzó su apogeo durante los reinados de Fernando VI y Carlos III,
que prestaron especial atención a la extensión de las reformas a la América española.
En un primer momento, Felipe V tuvo consejeros franceses, pero pronto fueron
relevados por políticos españoles. Entre los principales ministros reformistas españoles del
siglo XVIII, conviene que recuerdes a José Patiño, al marqués de la Ensenada, al conde de
Floridablanca, al conde de Aranda y, sobre todo, a Gaspar Melchor de Jovellanos,
máximo representante del pensamiento español durante la Ilustración.
El reinado de Carlos IV estuvo marcado por su coincidencia en el tiempo con la
Revolución Francesa y con las tensiones que se crearon en Europa. En España se produjo
una profunda crisis, que incluso generó el enfrentamiento entre Carlos IV y su hijo, el futuro
Fernando VII. A ello se sumó la ocupación de España por las tropas francesas de Napoleón I
Bonaparte, que pretendía destronar a los Borbones e incluir España en el territorio dominado
por Francia.
LOS BORBONES ESPAÑOLES DE LOS SIGLOS XIX, XX Y XXI
En 1808, Carlos IV y Fernando VII entregaron a Napoleón sus derechos al trono.
Napoleón coronó a su hermano, José I, y los españoles se rebelaron contra esta situación:
comenzaba la guerra de la Independencia (1808-1814). Cuando la contienda acabó, con la
derrota francesa, Fernando VII regresó al trono español. Su reinado, a partir de entonces, se
caracterizó por un marcado absolutismo (sistema político en el que el poder está en manos
de una sola persona), como respuesta a la aparición del liberalismo que había divulgado la
Revolución Francesa.
Cuando Fernando VII murió, en 1833, le sucedió su hija, Isabel II. Durante su reinado,
el liberalismo se instauró definitivamente en España. Isabel II fue derrocada en 1868 por una
revolución. Pero los Borbones volverían a reinar en España a partir de 1875, cuando se
produjo su restauración en el trono. Los soberanos de la Restauración fueron el hijo de Isabel
II, Alfonso XII (que reinó entre 1875 y 1885), y el hijo de éste, Alfonso XIII, el cual renunció
en 1931.
Comenzó entonces un periodo de la historia de España (1931-1975) en el que el
Estado no fue una monarquía. Tras la II República (1931-1939) y el franquismo (1939-1975),
se produjo la segunda restauración de los Borbones. España volvió a ser una monarquía,
encabezada por el rey Juan Carlos I (nieto de Alfonso XIII), durante cuyo reinado se produjo
la transición a la democracia. El heredero de la corona española es su hijo, Felipe de Borbón y
Grecia, cuyo nombre regio habrá de ser Felipe VI.
INDEPENDENCIA DE LA NUEVA GRANADA
EL CONTEXTO INMEDIATO
A comienzos del siglo XIX, la situación para las colonias comenzó a cambiar, pues desde finales
del siglo XVIII se venían acumulando factores que fueron acelerando una nueva conciencia en
los sectores criollos. En primer lugar se encontraba la Ilustración, la cual había aportado
importantes ideas de igualdad y libertad. Por otro lado, los acontecimientos en Francia y
Estados Unidos habían demostrado que una nación, si se lo proponía, podía lograr su
independencia. Finalmente, el abuso fiscal y el centralismo de España que habían propiciado
insurrecciones como la de los comuneros, ya agotaban la paciencia de los criollos. Los
caminos de independencia se abrían.
EL VACÍO DE PODER
En este contexto, se presentaron otras condiciones en Europa, que favorecieron la creación
de un "vacío de poder". En primer lugar, Inglaterra había entrado en una nueva era al
iniciarse en sus talleres la Revolución Industrial. La invención de la máquina de vapor junto
con el crecimiento económico, incidieron en la aparición de la industrialización masiva de
productos. Para Inglaterra se hacían imprescindibles las materias primas y nuevos mercados
que consumieran sus productos, por esto había colocado sus ojos sobre las colonias
iberoamericanas. Por otra parte, Europa contempló, a comienzos del siglo XIX, el ascenso de
un nuevo emperador, Napoleón Bonaparte, quien ya avanzaba en la conquista de Europa.
Napoleón ordenó la invasión de Portugal en 1807. El rey y su corte huyeron hacia la lejana
colonia del Brasil, instalándose en Río de Janeiro. Sucedió lo mismo con España: Napoleón la
invadió en 1808. Obtuvo la abdicación de su rey y nombró como nuevo soberano a su
hermano José Bonaparte. De esta manera cayó la autoridad central de las colonias y se dio pie
para que éstas organizaran juntas de gobierno. Se organizó entonces la Junta de Sevilla, en
donde se manejaban los intereses de la España no ocupada.
La declaración de independencia en las colonias no sobrevino inmediatamente. Las élites
criollas estaban atadas con fuertes vínculos económicos, políticos y culturales a la metrópoli,
además que primaban ciertos intereses de poder regional. Poco a poco se dieron cuenta, que
la Junta de Sevilla no tenía intenciones de cambiar la situación de las colonias y más bien las
disuadía a formar juntas de gobierno locales. Pero en España crecieron los conflictos internos
ante el empuje napoleónico. Los criollos terminaron por constituir entonces, juntas
revolucionarias, primero en Caracas y Buenos Aires, y luego en el resto de las colonias.
En la Nueva Granada la revolución libertadora estalló el 11 de mayo de 1810 en la ciudad de
Cartagena, en donde se instaló una Junta Suprema de Gobierno. La agitación se extendió por
todo el país, y el 20 de julio de 1810, los delegados de la Junta de Santafé de Bogotá le
exigieron al virrey la convocación de un cabildo abierto. Al negarse éste a hacerlo, la junta
revolucionaria se reunió sin su permiso.
Lo mismo comenzó a ocurrir en las diversas ciudades, en donde se formaron juntas de
patriotas que organizaron la administración. A este primer período de vida independiente se
le llama la primera República.
En el nuevo gobierno, organizado por los criollos, pronto se manifestaron dos tendencias:
centralistas, quienes querían gobernar con un poder central fuerte, y los federalistas,
quienes propugnaban por un gobierno de Estados autónomos, semejante al modelo
norteamericano.
La provincia de Cundinamarca adoptó entonces, el 4 de abril de 1811, una Constitución de
carácter federalista, en la que aceptaba como monarca a Fernando VII de España, siempre y
cuando fuera liberado por los franceses. Otras provincias imitaron este modelo de
Constitución, pero Tunja y Cartagena se declararon totalmente independientes de España.
Mientras tanto, Antonio Nariño inició desde su periódico La Bagatela, una enérgica campaña
en contra de los federalistas. Esta continua tensión entre los dos bandos terminó generando
una guerra civil entre los mismos patriotas. Las provincias recién independizadas se
enfrentaron violentamente unas contra otras.
LA GRAN COLOMBIA 1819 - 1830
El Congreso reunido en Angostura (Venezuela), el 17 de diciembre de 1819 proclamó la Ley Fundamental de la
República de Colombia conformada por Venezuela y Nueva Granada, a la que posteriormente se anexaría
Panamá (Gran Colombia) y la división en tres departamentos: Venezuela, Quito y Cundinamarca, siendo sus
capitales respectivas Caracas, Quito y Bogotá. Los nombres de Nueva Granada y Santafé quedaron suprimidos.
El mismo día se elige como presidente de la República de Colombia a Bolívar y vicepresidente a Zea. Para la
vicepresidencia de Cundinamarca al general Santander y de Venezuela al doctor Juan Germán Roscio.
En mayo de 1821 se reunieron en Villa del Rosario de Cúcuta en el Congreso Constituyente de Colombia,
cincuenta y siete delegados de las diez y nueve provincias libres, siendo elegido Bolívar presidente y como
vicepresidente el general Santander.
La República de Colombia fue reconocida por Estados Unidos en 1823 y por Gran Bretaña en 1825.
En 1826 se realiza en todo el territorio de la República de Colombia la primera elección con voto popular por
intermedio de delegados y Bolívar fue electo presidente con la vicepresidencia de Santander
El 27 de agosto de 1828 Bolívar asume poderes dictatoriales suprimiendo la vicepresidencia que estaba en
manos de Santander. Este pasa a la oposición. El 25 de septiembre se produjo un atentado contra Bolívar.
Bolívar marcha al sur. El Congreso se reúne y nombra al mariscal Sucre como presidente pero éste es asesinado
en las montañas de Berruecos (Nariño), entonces elige a Joaquín Mosquera como presidente y vicepresidente a
Domingo Caicedo y aprueban una nueva Constitución en la que se apoyaba la reelección de Bolívar.
En 1828 al general José María Córdoba como ministro de guerra le corresponde el proceso contra los
conspiradores septembrinos y firma órdenes de fusilamiento y destierro. En 1829 siendo comandante general del
Cauca tuvo desavenencias con Bolívar ante la idea de establecer una monarquía constitucional en Colombia y
presenta renuncia al cargo.
Sale para Antioquia desde Popayán el 21 de agosto acompañado de su edecán Francisco Giraldo y de su
hermano Salvador y a su paso por las poblaciones de Cali, Palmira, Buga y Cartago va organizando focos de
rebelión contra Bolívar.
Córdoba envía correos desde Cartago a Bogotá a los delegados diplomáticos, entre ellos Torrens, encargado de
negocios de México, al cónsul general británico Henderson y al embajador de los Estados Unidos en Colombia
general William Henry Harrison, quien luego sería el noveno presidente de esa nación (1840), refiriéndoles los
acontecimientos sobre la posible revolución que se estaba fraguando en el valle del Cauca y Antioquia y que
ponía en peligro la vida de los súbditos franceses e ingleses partidarios de la monarquía de Bolívar. Todos ellos
apoyaban el levantamiento de Córdoba por lo que Bolívar los expulsó del país.
Córdoba salió para Antioquia y llegó a Rionegro donde recibió el apoyo del gobernador Manuel Jaramillo. Junto
con su hermano el coronel Salvador Córdoba se toman a Medellín logrando el dominio de Antioquia y son
derrotados por las tropas del general Daniel Florencio O’Leary enviadas desde Bogotá. José María fue
muerto a sablazos en El Santuario el 17 de octubre de 1829 a manos del irlandés coronel Rupert Hand.
Bolívar ordenó a las tropas al mando del general Laurencio Silva que desde Popayán marcharan a Cartago para
contribuir a aplastar la revolución de Córdoba, pero cuando llegaron a esta ciudad supieron de la muerte de
Córdoba. De este hecho se enteró Bolívar en la ciudad de Pasto.
HISTORIA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS TRADICIONALES DE COLOMBIA
Conceptos básicos:
En la mitad del siglo XIX comenzaron a estructurarse los partidos políticos tradicionales de Colombia. Primero
fue el Liberal en 1848 y cuyo programa fue esbozado por José Ezequiel Rojas. El año siguiente, 1849, Mariano
Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro, redactaron el programa correspondiente al Conservador.
A grandes rasgos, la sociedad en esta Colombia decimonóica se dividía en dos grupos que diferían dos cosas,
unos abogaban por la tradición política con la que se venía, y en este grupo estaban: Los esclavistas, burócratas,
terratenientes, militares de alto rango y clero, para quienes la situación era ideal y debía ser mantenida a toda
costa. Parafraseando a Álvaro Tirado Mejía: "tenían mucho que conservar". Los otros, apoyaban la idea
de transformar al Estado Colombiano y eran los comerciantes, los indígenas, los esclavos y los artesanos.
Hay una tradición histórica que ha postulado que los orígenes de los partidos Liberal y Conservador se remontan
a la herencia de las querellas que existieron entre los bolivarianos y los santanderistas, pero leer un acápite del
programa conservador de Mariano Ospina Rodríguez nos desdibuja esta hipótesis porque, en el programa
conservador de 1849, Ospina Rodríguez escribió: "Ser o no ser enemigo de Santander, de Azuero o de López,
no es ser conservador: porque Santander, Azuero y López, defendieron también, en diferentes épocas, principios
conservadores. Haber sido amigo de estos o aquellos caudillos en las guerras por la Independencia, por la
libertad o por la Constitución, no constituye a nadie Conservador; porque alguno de estos caudillos han
defendido también alguna vez principios conservadores".
Sin embargo, los Conservadores, liderados por Mariano Ospina Rodríguez, preferían continuar con el Estado
colonial que se había alargado porque las transformaciones podían interferir con sus intereses económicos: la
abolición de la esclavitud, por ejemplo, afectaba los intereses económicos de los esclavistas, porque perderían el
dinero que los esclavos les habían costado y se verían obligados a contratar jornaleros. Además, convertir, en
términos jurídicos iguales a todos los hombres, les derrumbaba su poder social.
La situación de los liberales era muy diferente. Para ellos, el cambio era totalmente significativo e implicaba
transformar el Estado, pasando de unas relaciones coloniales a un Estado con leyes generales para todos.
En Las ideas liberales en Colombia, de Gerardo Molina, se enumeran las reformas que los liberales proponían en
la segunda mitad del siglo XIX:
"Abolición de la esclavitud:
Libertad absoluta de imprenta y de palabra;
Libertad religiosa;
Libertad de Enseñanza;
Libertad de industria y comercio, inclusive el de armas y municiones;
Desafuero eclesiástico;
Sufragio Universal, directo y secreto;
Supresión de la pena de muerte y dulcificación de los castigos;
Abolición de la prisión por deuda;
Juicio por jurados;
Disminución de las funciones del Ejecutivo;
Fortalecimiento de las Provincias;
Abolición de los monopolios, de los diezmos y de los censos;
Libre cambio;
Impuesto único y directo;
Abolición del ejército;
Expulsión de los Jesuitas".
ACTIVIDAD
REALIZAR LECTURA Y EFECTUAR EXPOSICION CON CARTELERA
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