En realidad que pasó cuál fue el problema que tuvieron que

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14921530
Amecdotario de la Colonia
RAFIN R. MENA
Curiosidades y Anécdotas no
contadas de los primeros
años de la colonia en el
Caribe Central

All Rights Reserved 2015
Rafin R. Mena
San Juan, Puerto Rico
Prohibida la copia o reproducción por el
método que sea, de la presente obra sin el
permiso expreso por escrito del autor.
Page | 2

Este es un relato encapsulado de algunas de
las poco conocidas ocurrencias de la gesta y
hasta cierto punto tragedia, entre el esfuerzo
colonizador de España y los pueblos
indígenas de la cuenca del Caribe durante los
primeros años del 1492 al 1530
Se ha querido representar los hechos lo más
veraces posibles, aunque en aquellas áreas
de falta o ocultación de los mismos, un poco
de imaginación se ha usado para suplirlos
El autor
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INDICE
Pags
Primer Viaje
1. Los indios Blancos del Bassin Bleu.................................................................6.
2. El Hundimiento de la Nao Santa María..........................................................41
Segundo Viaje
3.
4.
5.
6.
Sale la Armada.............................................................................................19.
La Sorpresa de Matitinó..............................................................................29
Un Cacique Español....................................................................................61
Todo sobre los Tainos.................................................................................69
Page | 4
1492
SOBRE EL PRIMER VIAJE
EXPLORATORIO DE CRISTOBAL COLÓN
A LAS TIERRAS DEL CARIBE/INDIAS

De este primer viaje, sobresalen tres
ocurrencias que merecen ser contadas. :
“La Birlada que le dio Colón a Rodrigo de
Triana cuando se quedó con el premio para
quien viera tierra primero.
“El abarrancamiento de la Nao Santa María
en los cayos de la Bahía Caracol al Este de
Cabo Haitiano en Haití, el 25 de diciembre
del 1492 y la construcción del nefasto Fuerte
de la Natividad
“ El descubrimiento de Indios blancos en un
pequeño valle (Bassin Bleu) en la costa
Noroeste de Haití
En este viaje, cubriremos este último incidente por ser tan
inesperado y tan representativo del hombre a través de las
épocas, interpolando culturas y descubriendo otras tierras en
forma ignota
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Los Indios Blancos del Bassin Bleu
Isla de la Hispaniola
1492
Primer Viaje Colombino
Derrotero Primer viaje
25 de diciembre
Ruta de regreso a España
Recuadro 1
13 Diciembre
25 de Diciembre
Aquí se
encallo la
Santa Maria
HAITI
Indios
Blancos
13 de diciembre
Puerto del Principe
Recuadro 2.
El jueves 13 de diciembre del 1492 venían las tres carabelas del navegante genovés don
Cristóbal Colón, navegando y haciendo paradas por toda la costa Nororiental de Haití. algo
fatigadas de su periplo por las Bahamas, Cuba, la Bahía que llamaron el Príncipe en la costa
Oeste y su bojeo por toda la banda Norte Oriental de esa tierra. (Recuadro 1.)
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El jueves 13 de diciembre de ese año, 12 días antes de que su carabela La Santa
María se embarrancara al Este de Cabo Haitiano, posiblemente en los cayos frente a la Bahía
del Caracol, habiendo vencido los vientos del Cabo de Cinquin frontero a la Isla de la Tortuga
(Ver Recuadro 4), paró el Almirante en la costa para apresar una india que venía remando
sola en una canoa.(Recuadro 2 y 3 no.6 ) Varios hombres fueron que tras de ella en el batel
de una de las carabelas porque la mujer asustada se negaba a venir de gana. Luego de
vestirla y de darle varias cuentecillas y cascabeles, ordenó el Almirante que la devolvieran a
su pueblo. Varios hombres y de los indios de las Lucayas que los acompañaban como
“lenguas” o interpretes, la llevaron de regreso. El resto de este episodio debe ser contando
por el mismo Colón en su bitácora1:
Volvieron los tres hombres que había enviado el Almirante con la mujer a tres horas de la
noche, y no fueron con ella hasta la población, porque les pareció lejos o porque tuvieron
miedo. Dijeron que otro día vendría mucha gente a los navíos, porque ya debían de estar
asegurados por las nuevas que daría la mujer. El Almirante, con deseo de saber si había
alguna cosa de provecho en aquella tierra, y por haber alguna lengua con aquella gente
por ser la tierra tan hermosa y fértil, y tomasen gana de servir a los Reyes, determinó de
tornar a enviar a la población, confiando en las nuevas que la india habría dado de los
cristianos ser buena gente, para lo cual escogió nueve hombres bien aderezados de armas
y aptos para semejante negocio, con los cuales fue un indio de los que traía. Estos fueron
2
a la población que estaba cuatro leguas y media al Sudeste, la cual hallaron en un
grandísimo valle y vacía, porque, como sintieron ir los cristianos, todos huyeron, dejando
cuanto tenían, la tierra dentro. La población era de mil casas y de más de mil hombres. El
indio que llevaban los cristianos corrió tras ellos dando voces, diciendo que no hubiesen
miedo, que los cristianos no eran de Cariba, mas antes eran del cielo, y que daban muchas
cosas hermosas a todos los que hallaban. Tanto les impresionó lo que decía, que se
aseguraron y vinieron juntos de ellos más de dos mil, y todos venían a señal de gran
reverencia y amistad, los cuales estaban todos temblando hasta que mucho los
aseguraron. Dijeron los cristianos que, después que ya estaban sin temor, iban todos a sus
casas, y cada uno les traía de lo que tenía de comer, que es pan de niames, que son unas
raíces como rábanos grandes que nacen, que siembran y nacen y plantan en todas sus
tierras, y es su vida, y hacen de ellas pan y cuecen y asan y tienen sabor propio de
castañas, y no hay quien no crea comiéndolas que no sean castañas. Dábanles pan y
pescado y de lo que tenían. Y porque los indios que traía en el navío tenían entendido que
el Almirante deseaba tener algún papagayo, parece que aquel indio que iba con los
cristianos díjoles algo de esto, y así les trajeron papagayos y les daban cuanto les pedían
sin querer nada por ello. Rogábanles que no se viniesen aquella noche y que les darían
otras muchas cosas que tenían en la sierra. Al tiempo que toda aquella gente estaba junto
con los cristianos, vieron venir una gran batalla o multitud de gente con el marido de la
mujer que había el Almirante honrado y enviado, la cual traían caballera sobre sus
hombros, y venían a dar gracias a los cristianos por la honra que el Almirante le había
hecho y dádivas que le había dado. Dijeron los cristianos al Almirante que era toda gente
más hermosa y de mejor condición que ninguna otra de las que habían hasta allí hallado;
pero dice el Almirante que no sabe cómo puedan ser de mejor condición que las otras,
dando a entender que todas las que habían en las otras islas hallado era de muy buena
condición. Cuanto a la hermosura, dicen los cristianos que no había comparación, así en
los hombres como en las mujeres, y que son blancos más que los otros, y que entre los
otros vieron dos mujeres mozas tan blancas como podían ser en España. Dijeron también
de la hermosura de las tierras que vieron, que ninguna comparación tienen las de Castilla
las mejores en hermosura y en bondad, y el Almirante así lo veía por las que ha visto y por
1
2
Versión de Padre Bartolomé De La Casas
Unas 9 millas de la Costa
Page | 7
las que tenía presentes, y decíanle que las que veía ninguna comparación tenían con
aquellas de aquel valle, ni la campiña de Córdoba llegaba a aquélla con tanta diferencia
como tiene el día de la noche. Decían que todas aquellas tierras estaban labradas y que
por medio de aquel valle pasaba un río muy ancho y grande que podía regar todas las
tierras. Estaban todos los árboles verdes y llenos de fruta y las hierbas todas floridas y
muy altas; los caminos muy anchos y buenos, los aires eran como en abril en Castilla,
cantaba el ruiseñor y otros pajaritos como en el dicho mes en España, que dicen que era
la mayor dulzura del mundo. Las noches cantaban algunos pajaritos suavemente; los
grillos y ranas se oían muchas; los pescados como en España. Vieron muchos almácigos y
liñáloe y algodonales; oro no hallaron, y no es maravilla que en tan poco tiempo no se
halle. Tomó aquí el Almirante experiencia de qué horas era el día y la noche, y de sol a sol
halló que pasaron veinte ampolletas, que son de a media hora, aunque dice que allí puede
haber defecto, o porque no la vuelven presto o deja de pasar algo. Dice también que halló
3
por el cuadrante que estaba de la línea equinoccial treinta y cuatro grados .
Recuadro 3.
13 de diciembre
6
Ver Recuadro 4
Se embarranca
la Santa Maria
Valle de los Indios Blancos
Se estará peguntando el amable lector de seguro ya, quien podrán ser estos indios
cuyo color, las mozas eran como el de las mujeres castellanas. (Recuadro 3) El resto de la
gran multitud que acompañó al sequito del marido de la india que Colón luego de apresarla
devolvió a su pueblo, eran de igual condición y por boca de los mismos hombres de Colón
que era toda gente más hermosa y de mejor condición que ninguna otra de las que habían
hasta allí hallado; pero dice el Almirante que no sabe cómo puedan ser de mejor condición
que las otras, dando a entender que todas las que habían en las otras islas hallado era de
muy buena condición. Cuanto a la hermosura, dicen los cristianos que no había
comparación, así en los hombres como en las mujeres, y que son blancos más que los otros.
No solo eso, sino que encontraron que su condición de desarrollo social y en
términos de estructura económica incluyendo su agricultura era muy superior a la vista
hasta ese momento. Estaban tan impresionados porque les decían Colón que ninguna
3
Equivale a 20ºN.72E; se embarrancó en 20ºN.75ºE
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comparación tenían con aquellas de aquel valle, ni la campiña de Córdoba llegaba a aquélla
con tanta diferencia como tiene el día de la noche.
En otras palabras y esto es lo curioso, estas personas, estos mal llamados indios,
eran muy distintos al resto de los que habían visto en todas las otras islas, en Cuba o en los
de las otras paradas que ellos habían hecho, ya en Haití cuando recién llegaron de Cuba
directo a la bahía que llamaron “Del Principe” y que hasta el día de hoy, lleva ese nombre. Ni
luego vieron gente como ellos en el resto del viaje, o se informa de ellos en los
subsiguientes viajes como el del 1493 y posteriores. Aunque maravillado se pregunta Colón
que se había quedado en la costa de esa bahía,(Ver Recuadro 3 y 4; no. 6), como podía ser
eso cuando los que él ya había visto, eran de muy buena condición de facciones, de cuerpos
y color—que ya los había comparado con los habitantes de las Canarias.
Al describirlos, los hombres de Colón, no solo los diferenciaron por el color, sino que
también por su apariencia física, como llevaban el cabello, y sus ademanes y posturas.
Cuando casi la totalidad de los tainos llevaban el pelo bien corto por delante y algo
ligeramente mas largo por detrás, estos otros los llevaban todo largo que les caía hasta los
hombros. Solo lo caribes luego en el segundo viaje, los llevaban igual. Pero por lo minucioso
de las descripciones, estos eran muy distintos a los caribes.
Colón estaba muy curios e sumamente intrigado por todo aquello, y volvió a enviar
su gente para que exploraran más afondo; para lo cual escogió nueve hombres bien
aderezados de armas y aptos para semejante negocio, con los cuales fue un indio de los que
traía. Estos fueron a la población que estaba cuatro leguas 4 y media al Sudeste, la cual
hallaron en un grandísimo valle5 y vacía, porque, como sintieron ir los cristianos, todos
huyeron, dejando cuanto tenían, la tierra dentro. La población era de mil casas y de más de
mil hombres. El indio que llevaban los cristianos corrió tras ellos dando voces, diciendo que
no hubiesen miedo, que los cristianos no eran de Cariba, mas antes eran del cielo, y que
daban muchas cosas hermosas a todos los que hallaban. Tanto les impresionó lo que decía,
que se aseguraron y vinieron juntos de ellos más de dos mil, y todos venían a señal de gran
reverencia y amistad. Ese valle era regado por un gran rio --que analizando la topografía y
derrotero que traían las carabelas bordeando la parte Nororiental de Haití tiene que ser “Ls
Trois”6 que es el único gran rio capaz de regar cultivos o que existe y sale a una bahía como
la que Colón describe y que ellos entraron y encontraron la india de marras. Hoy, en esa
bahía está localizada Port-de-Paix en el Bassin Bleu al Norte de Dondon. No hay otros ríos
en ese litoral o vestigios de los mismos que se pueda hoy evidenciar. Además, es el mismo
Colón quien nos da la ubicación exacta cuando refiriéndose al sitio nos dice: Frontero de
aquel puerto, como está dicho, está la isla de la Tortuga, (Ver Recuadro 4)y parece
grande isla, y va la costa de ella casi como la Española, y puede haber de la una a la otra, a
lo más, diez leguas; conviene a saber, desde el Cabo de Cinquin a la cabeza de la Tortuga;
después la costa de ella se corre al Sur7.
4
5
6
Unas 9 millas de la Costa
Número 6 en el Recuadro 4
Número 7 en el Recuadro 4
Aquí comete De Las Casas un evidente error, debido a que como él vino en el Segundo viaje, la exploración
que tiene que haber hecho de estos parajes --con nombres posteriores al Primer viaje-- fue de Este a Oeste
en cuyo caso, pasado el Cabo Cinquin de la Hispaniola, en efecto discurre hacia el Sur. Pero en el Primer
viaje, Colón se desplaza de Oeste a Este, en cuyo caso, pasado ese cabo, no hay posibilidades de un derrotero
7
Page | 9
Se puede hacer todas clases de conjeturas sobre la procedencia o el porqué de gente
o indios tan distintos a los otros. De hecho, existen varias teorías sobre interpolaciones de
razas europeas en toda Norte, Centro, Sur América y el Caribe. Las mismas van desde las
más arcaicas con los Chinos y sus viajes, los Vikingos y las Sagas de Eric el Rojo y
subsiguientes, marineros portugueses perdidos luego de ciertas tormentas que los
arrastraron hasta el Caribe y los monjes Templarios y sus viajes en la desaparecida flota de
la Rochelle.
Es decir que hay más de una teoría que podría explicarlos y contaba el padre
Ramón Pané, fray Gerónimo que pasó con Colón a Indias en sus segundo viaje del 1493, en
su “Relación acerca de las antigüedades de los indios”, que los ancianos le dijeron que ya
anteriormente
11
N
Tortuga
Vientos N’E
E
O
10
S
10.Montecristi
11. Cabo Cinquin
HAITI
RECUADRO 4
hacía mucho tiempo, otras personas como los españoles, habían estado en estas
tierras. Pané que hablaba la lengua taina, fue ilustrado a cabalidad sobre estos extranjeros
hacia el Sur, a lo sumo, tal vez Este’tercio del Sur; si vienes bien despegado de la costa; cosa que no era el
derrotero de Colón que venía al Sur de Tortuga. Desde allí solo se puede navegar hacia el Este hasta la
punta de Samaná. De Las Casas, se mantiene bastante fiel al relato originario de Colón pero hay sitios—
sobre todos los descriptivos de lugares y de marinería—donde claramente edita el texto.
Page | 10
que ya habían estado en Haití antes. De hecho fue conducido a una de sus sagradas cuevas
donde vio dibujada en la pared de la misma unas carabelas con sus velas cuadras. Lo que
quiere decir que esos navegantes llegaron en los últimos cien o doscientos años cuando se
comenzaron a usar las mismas.
LOS TEMPLARIOS
En mi Novela Marie Cesette8, hay un capítulo dedicado a esta gente, basado en
viejos manuscritos encontrados en monasterios del Norte de Europa donde se atrincheraron
algunos de los monjes Templarios luego de su persecución por el rey Luis XVI en el 1307;
solo 185 años de la llegada de Colón a estas tierras. Fueron cuadras como las de la
Carabelas de Colón las velas de las naos de la Flota templaría. Así que cabe la posibilidad
que hayan sido marinos de esta flota los que dejaron su semilla en estas islas. Los
Templarios a pesar de sus múltiples operaciones financieras siempre disponían de mucho
efectivo, y sin embargo, en esa época las piezas monetarias en circulación eran muy escasas.
Eso no fue impedimento para que en el siglo XII financiaran en Francia la construcción de
más de setenta iglesias y ochenta catedrales, pagando los materiales y los jornales de todo
tipo de obreros y trabajadores. El oro no abundaba y la plata, muy escasa en la Europa de
entonces, pero se tornó bastante corriente con la entrada en escena del Temple . Algunos
autores sostienen que los Templarios iban y venían de América con barcos cargados de
plata9, que posteriormente concentraban en la ciudad francesa de Sours. Opinan que la
flota templaria alcanzó América y estableció una ruta comercial secreta que posteriormente
les pudo servir para escapar cuando la orden fue perseguida en el año 1307 como ya he
dicho. Una de las pruebas de que los Templarios conocían América antes de Colón , es un
sello de la Orden descubierto en los Archivos Nacionales de Francia , estampado en un
documento se lee : Secretum Templi ( Secreto del Temple ) en el centro se ve un personaje
teóricamente amerindio vestido con un taparrabos y un tocado de plumas similar a los
indígenas americanos . Una reciente investigación de José Antonio Hurtado defiende la idea
de que una flota mallorquina llegó hasta América unos 150 años antes que Colón, siguiendo
la llamada “Ruta T y D”10. Esa visita americana por parte de mallorquines tenía fines
8
Esta novela trata sobre la vida de Marie Cesette Dumas la abuela Haitiana de el gran novelista Alejandro
Dumas autor de los Tres Mosqueteros, El Conde de Montecristi y otras. Marie Cesette nació, se crió, y se
casó –por lo menos se fue a vivir—en un poblado de Haití, durante los años embriónicos de la revolución de
Toussaint L’Overture en el 1789, y durante un período de la regencia en Francia de Napoleón Bonaparte. La
novela relata en varios capítulos, como los Templarios, marinos y monjes de la Flota de la Rochelle, habían
fundado un pequeño villorio y como un joven francés por accidente, descubrió el sitio que quedaba en el
mismo centro de la antigua Hacienda cañera de los Pelleterie , cuyo heredero Casó con Marie Cesette.
9
Dicen que llegaban hasta Uruguay y el Paraguay, subiendo por el rio La Plata hasta las minas de plata. Es
la razón porque los indios Guaranies son tan distintos al resto de las otras etnias suramericanas.
¿Coincidencia?
10
Ruta fue plasmada en un mapa; dicha ruta fue conocida y seguida 150 años después por Cristóbal Colón violando un
tratado con Portugal, y contando para ello con la complicidad de los Reyes Católicos; los datos del Diario fueron
falsificados por la familia Colón, con el fin de atribuirle la gloria de un descubrimiento que le correspondía a los
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comerciales y supuestamente parecen haber indicios de que es la misma ruta que había
usado nada más y nada menos que los miembros de la Orden del Templo
LA LEYENDA DEL PILOTO DESCONOCIDO.
El profesor Juan Manzano11 por su lado pone el acento en los relatos que en
el siglo XVI y XVII hicieron, respectivamente, el licenciado Baltasar Porreño12 y
Gonzalo de Illescas13. Esas literaturas nos hablan de “un cierto marino, cuyo nombre
hasta ahora no se sabe ni de dónde partió ni qué viaje llebava, mas que andava por
el Mar Océano de Poniente…”14. El dicho marino, al parecer, se vio zarandeado en
medio de su travesía por una tormenta de las legendarias, las que hunden a uno en el
fondo del mar o le elevan al mundo de los dioses. Al parecer, a este hombre tuvo la
segunda de esas suertes, pues fue a parar a un mundo “fuera de toda conversación y
noticia de lo que los marineros savian (…), adonde vio por los ojos tierras extrañas
nunca vistas ni oídas”.
¿Qué oficio desarrolló allí aquella tripulación? Nada sabemos. ¿Fueron ellos
los que vieron y cataron aquellas perlas de las que Colón parecía prendado? Tal vez,
pero el caso es que por muy bellas y fértiles que fueran las tierras a las que arribaron,
a los hombres les gustan siempre más las suyas propias, aunque sean más yermas,
de modo que un indefinido tiempo después se hicieron a la mar con la buena suerte,
porque eso fue y no desgracia, que otra tormenta la tramó con ellos y llevó al
anónimo explorador a la isla de Madeira, donde estaba entonces el vivillo Colón, en
cuyos brazos expiró el desdichado piloto no sin antes contar cuantos secretos
marítimos aquella mortal aventura le había reportado.
¿Dónde pudieron encontrar inspiración esos autores de los siglos XVI y XVII?
Pues lo cierto es que ya antes que ellos otros habían deslizado pistas de interés para
construir una historia de esta suerte. Por ejemplo, Gonzalo Fernández de Oviedo
(Historia General y Natural de las Indias, Sevilla, 1535) legó lo siguiente a las
generaciones venideras: “Quieren decir algunos que una carabela que desde España
Hermanos Pinzón, y por los servicios secretos de los Católicos, para evitar que se supiera que se había violado el tratado
de Alcaçovas-Toledo.
TyD son iniciales también de Templum Domine, la casa templaria de Jerusalen y su signo aparece asociado a
lugares templarios- aunque sí encuentra un hilo conductor entre Colón, los Reyes Católicos, Canarias y América:
la orden franciscana.
11
Fue discípulo del jurista Rafael Altamira. Historiador, especializado en la figura de Cristóbal Colón y la
historia del descubrimiento de América, Manzano se inició muy pronto en el americanismo y obtuvo el título
de Doctor con las Notas a las Leyes de Indias de Manuel José de Ayala, publicadas en 1935. La Guerra Civil
española retrasó su inminente acceso a una cátedra universitaria, a la que llegaría una vez finalizado el
conflicto.
12
Baltasar Porreño (1569-1639), historiador de los Arzobispos de Toledo,
13
Gonzalo de lllescas, un gran humanista e historiador olvidado ... El doctor Gonzalo de Illescas, erudito
historiador del siglo XVI, se carteó con Carlos V, corrió media Europa y llegó a influir en Cervantes en la
mismísima concepción del Quijote. Desde hace más de cuatrocientos años tienen los palentinos contraída
una deuda de gratitud con el doctor Gonzalo de Illescas, eldanense de nacimiento y vecindad, y uno de los
más eminentes historiadores que produjo el siglo XVI
14
Poniente significa: Oeste del Atlántico
Page | 12
pasaba para Inglaterra (…) le sobrevinieron tales e tan forzosos tiempos, e tan
contrarios, que hobo necesidad de correr al Poniente tantos días, que reconosció una
o más de las islas destas partes e Indias (…) e que después le hizo tiempo a su
propósito y tornó a dar la vuelta…”Oviedo relata la muerte de toda la tripulación y
añade: “dícese que, junto con esto, que este piloto era tan íntimo amigo de Cristóbal
Colón (…) y en mucho secreto dio parte dello a Colom, e le rogó que hiciese una
carta y asentase en aquella tierra que había visto”¿Quién era este desconocido
marino? ¿De qué tierra partió? ¿Dónde le encuentra Colón? Según algunos, era
andaluz y Colón se tropieza con él en Madeira; según otros, era vizcaíno y el futuro
Almirante le encuentra moribundo en Cabo Verde o en Porto Santo.
¿Qué dice el hijo de Colón, Hernando, al respecto? Por supuesto, nada claro,
no vaya a ser que le quiten los galones de Almirante a su padre, pero no puede
soslayar en el capítulo IX de su Historia del Almirante, los relatos que se contaban
sobre las hazañas de navegantes como Pedro Correa, Martín Vicente, Pedro Velasco
o el portugués Vicente Díaz, todos los cuales parecen tener noticias –o al menos
indicios- de islas y tierras ignotas situadas al poniente.
Pero más claro es el cronista Francisco López de Gómara: “he aquí cómo se
descubrieron las Indias por desdicha de quien primero las vio, pues acabó la vida sin
gozar dellas”. Y a continuación explica cuanto ya sabemos a propósito de la muerte
del piloto anónimo en brazos de Colón y el trasvase de conocimientos del muerto al
vivo. Incluso el reconocido Bartolomé de Las Casas se hace eco del suceso y habla
del desconocido descubridor, “el cual”, escribe el dominico, “en recognoscimiento de
la amistad vieja o de aquellas buenas y caritativas obras, viendo que se quería morir,
descubrió a Cristóbal Colón todo lo que les había acontecido y dióle los rumbos y
caminos que había llevado y traído”
Ahí está la prueba de la presencia de la tripulación perdida. Ellos serían,
según sus cuentas, esos “hombres blancos” de los que hablaban los indios. ¿Por qué
ellos?, se preguntará el lector, pues, según el criterio de los eruditos citados, porque
estuvieron en esas tierras “antes que Colón, no muchos años”; es decir, no muchos
años antes de que Colón y Las Casas se dejaran caer por allí. El caso es que los
eminentes estudiosos proponen que aquellas gentes eran el fruto de los desahogos
de la marinería perdida entre las prietas carnes de las indígenas, y para ello trata de
moldear el escenario como la ocasión merece: unos hombres arrojados por un
destino aterrador en medio de un mundo sin nombre; unas hembras que se pasean
ofreciendo sin disimulo lo que en Europa mucho se disimulaba y más aún se tapaba;
semanas de abstinencia, siempre en vísperas de la muerte…Y ocurrió lo que parece
lógico, aunque no sabemos la opinión que esa lógica europea provocó en las zagalas
desnudas de ropa y prejuicios católicos. Y, como conclusión tras los meses que tales
gestas requieren, nacieron los hombres y mujeres blancos que se encontrara Colón
en las planicies de Basin Bleu del Norte de Haití el 13 de diciembre del 1942.
Por mi parte, muchos partos me parecen a mí y que muy crecida estaba la
prole para ser hombres y mujeres hechos y derechos, los que por allí merodeaban
teniendo en cuenta que habían pasado tal vez sólo dieciséis años del accidentado
Page | 13
desembarco de la carabela sin nombre. Por ello, hay que presumir que por lo
menos, estos indios blancos no son descendientes de este linaje sino que sus
progenitores, vienen de una época más remota. Tal vez de ciento, algo de años como
sería muy bien los tripulantes de los barcos Templarios. Y hay que destacar que la
población aquella, estaba en extremo aislada de las otras etnias y que tampoco era
demasiado de grande ya que estamos hablando según la crónica, de unos tres mil
individuos que ya le habían informado a Pané de la visitación de hombres blancos
anteriormente.
En síntesis, esa es la explicación de lo ocurrido por parte del profesor
Manzano. Tal vez ocurrió así, pero sigue siendo para mi enigmático si también fue
cosa de accidente que pudiera acertar aquella gente a coger la ruta correcta de
regreso teniendo en cuenta que nunca jamás habían estado antes allí.
Otro aspecto del debate es el origen del piloto informante de Colón. López de
Gómara habla de un “piloto español”, pero como bien aclara Manzano, eso no
quiere decir que fuera español tal y como hoy lo entenderíamos, puesto que en
aquella época el calificativo podría servir para cualquier peninsular, incluyendo los
portugueses. Las crónicas no aclaran nada al respecto. Es verdad que Las Casas
afirma haber oído que el buque había partido un infortunado día de Portugal, pero
pudiera ser que la tripulación no fuera de allí.
En 1609, mucho tiempo después por tanto, el inca Garcilaso se sacó de la
manga la leyenda de que aquel piloto era de Huelva y que atendió por el nombre de
Alonso Sánchez. Muchos han dado crédito a esa idea, caso de Edward Rosset en su
novela Cristóbal Colón. Rumbo a Cipango, pero no hay pruebas que la confirmen ni
que la desmientan.
Explica el autor cuyas ideas resumimos que los descendientes de Pinzón se
encargaron de que no apareciera aquella confesión en los pleitos colombinos que se
librarán años después de modo que pudieran presentar a su antepasado, Martín
Alonso, como el hombre que entregó a Colón el plano decisivo del descubrimiento,
siniestro episodio que nos aguarda en páginas futuras. Con ello querían otorgar a su
antepasado la gloria que debiera corresponder al protonauta.
LOS CHINOS
La cultura china fue una potencia marítima durante siglos, desde el punto de vista de
la ingeniería naval, los barcos chinos del siglo III a. J.C. podían llegar muy bien a las costas de
América. Se estima que se podían construir barcos de 6 a 8 metros de manga, 30 m. de
eslora y de 50-60 toneladas de desplazamiento. Y esto alrededor de los años 221 a 206 a.c.
Para tener un punto de comparación, es bueno recordar que la Santa María, nave capitana
de Colón, medía 34 metros de eslora y desplazaba casi 100 toneladas; la Pinta, 40 toneladas,
y la Niña, de apenas 18 metros de eslora, era de 50 toneladas de desplazamiento.
El origen de estos viajes según la leyenda parece iniciarse en el año 458 de la era
cristiana, cuando Hui Seng un monje budista de 23 o 24 años de edad se embarcó en
Page | 14
un”viaje”desde la costa norte de China y aprovechando la corriente cálida ecuatorial del
Océano Pacífico llegaron a Japón, posteriormente a las islas Buriles, Aleutianas y por último
arribaron a las costas de California o México.
El monje regreso a China en el año 499, es decir 41 años después, y dio parte de sus
viajes en la corte. Habló de unas nuevas tierras, Fusang, un país exótico y tal alejado que
algunos escritores lo consideraron mítico o fantasioso. Explico detalles curiosos sobre los
nativos y como enseñaron el budismo a algunos de ellos y como empleaban una escritura
que grababan en la corteza de la planta Fusang, un misterioso árbol que por la descripción
dada bien podría tratarse de secuoya gigante, árbol capaz de vivir 1000 años.
LOS VIKINGOS
Erik Thorvaldsson: Eirikr Þorvaldsson), más conocido como Erik el Rojo Eirīkr hinn
rauð (* 950 - 1003), vikingo, comerciante y explorador noruego de finales del siglo X. Fundó
el primer asentamiento vikingo en Groenlandia. Nació en el distrito de Jæren, Rogaland,
Noruega, hijo de Thorvald Asvaldsson, un exiliado por asesinato. Se ha especulado con que
el apodo del Rojo posiblemente fuera por ser pelirrojo. Según cuentan las sagas islandesas,
los vikingos de Islandia llegaron por primera vez a América por Groenlandia en el año 982.
En aquel momento, la colonia consistía en dos asentamientos, con una población total de
entre 3000 y 5000 habitantes, y al menos 400 granjas que pueden datar de esa época han
sido identificadas en el sitio por los arqueólogos. Nada quita que algunos de esta gente,
hubieran llegado al Caribe siguiendo poco a poco la costa de Norte América. En esa aventura
los hombres hubieran tenido comercio carnal con las indígenas y hasta alguno de ellos,
haberse quedado y asimilado en un grupo local.
Para concluir esta breve disertación, aclaro que hay varias tesis adicionales sobre
protonavegantes descubridores del nuevo mundo. Sin embargo, aquí he expuesto las que
más sentido me han hecho, o son respaldadas por alguna evidencia al respecto. No deja de
ser una página muy interesante en la saga del primer viaje del Almirante de la Mar
Oceánica, don Cristóbal Colón. No es la única , debo de advertir, en cuanto a otras culturas y
poblaciones más al Oeste aún; Centro América con sus culturas Mayas, Toltecas y Aztecas,
por ejemplo, es una caja de Pandora para explorar más luego. Hasta entonces, ésta
expuesta aquí, por lo menos, cubre una gente que iban en vías de ser el grupo dominante
en la Hispaniola si no hubiera sido interrumpida por don Cristóbal Colón.
QUÉ PODEMOS SACAR EN LIMPIO DE TODO LO EXPUESTO
1. Todavía existe la pregunta de:¿qué les pasó a estos indios luego de la conquista?
No hay evidencia al respecto.
2. ¿Cómo se les denomina por los españoles? A tenor con mis averiguaciones, solo
con algún fundamento y de acuerdo con el Fraile Ramón Pané, había en la Hispaniola a su
llegada del 1494, otras etnias aparte de los tainos. Además, curiosamente, estas tenían su
propio lenguaje. Tal es el caso por él nombrado de los ciguayos (macoriges). Para algunos,
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esta lengua es prototaina, es decir, de gente que vivía en la isla antes de la llegada de los
tainos, como es el caso de los igneris. Pero no he visto estudio alguno que sostenga esta
tesis. La cosa es que la lengua ciguaya también existía, y algunos de sus practicantes,
también dominaban el taino, la lengua franca de toda la Hispaniola. Quiero antes de
proseguir incluir aquí parte de la descripción breve que hace Pané de esta gente y su
temperamento, algo distinto al de los tainos:
Hallándome en la mencionada Magdalena15, fue el señor Almirante en
socorro de Arteaga y de algunos cristianos asediados por sus enemigos,
vasallos de un cacique principal llamado Caonabó. Entonces el señor
Almirante me dijo que Macorix, provincia de la Magdalena, tenía lengua
distinta de la otra, y que no era usado su idioma en toda la isla; por lo que
yo, me fuese a vivir con otro cacique principal, de nombre Guarionex, señor
de muchos vasallos, pues la lengua de éste se entendía por todo el país. Así,
por su mandato, me fui a vivir con el dicho Guarionex. Verdad es que dije al
señor Gobernador don Cristóbal Colón: "Señor, ¿cómo quiere Vuestra
Señoría que yo vaya a estar con Guarionex16, no sabiendo más lengua que
la de Macorix? Déme Vuestra Señoría licencia para que venga conmigo
alguno de los del Nuhuirci, que después fueron cristianos, y sabían las dos
lenguas”. Me lo concedió y dijo que llevase a quien quisiera. Dios, por su
bondad, me dio por compañía el mejor de los indios, el más experto en la
santa Fe católica; después me lo quitó; alabado sea Dios que me lo dio y
luego me lo arrebató. Verdaderamente, yo lo tenía por buen hijo y
hermano; era éste Guaicavanu6, que después fue cristiano y se llamó Juan.
De las cosas que allí nos acontecieron, yo, pobre ermitaño, diré alguna;
cómo salimos yo y Guaicavanu, fuimos a la Isabela y allí esperamos al
señor Almirante hasta que volvió del socorro que dio a la Magdalena; tan
pronto como llegó, nosotros nos fuimos adonde el señor Gobernador nos
había mandado, en compañía de uno que se llamaba Juan de Ayala, que
tuvo a su cargo una fortaleza que dicho Gobernador don Cristóbal Colón
hizo fabricar, media legua del lugar donde nosotros habíamos de residir. El
señor Almirante mandó a dicho Juan de Ayala que nos diese de comer de
todo lo que había en la fortaleza, que es llamada la Concepción. Estuvimos
con aquel cacique Guarionex casi dos años, enseñándole siempre nuestra
Santa Fe y las costumbres de los cristianos. Al principio mostró buen deseo,
y dio esperanza de que haría cuanto nosotros quisiésemos, y de ser
cristiano, pues decía que le enseñásemos el Padrenuestro, el Ave María, el
Credo y todas las otras oraciones y cosas que son propias de un cristiano.
Aprendió el Pater noster, el Ave María y el Credo; lo mismo hicieron
muchos de su casa; todas las mañanas decía sus oraciones y hacía que las
rezasen dos veces los de su casa. Pero después se enojó y abandonó su buen
propósito, por culpa de otros principales de aquel país, los cuales le
reprendían porque obedecía la ley cristiana, siendo así que los cristianos
eran crueles y se habían apoderado de sus tierras por la fuerza. Por esto le
15
Fortaleza española tierra adentro, aparentemente al Oeste de la Isabela
Este cacique Guarionex, en extremo aguerrido, huyó luego, igual que miles de ellos a Borinquén y
participó en la Batalla de Yahuecas de Adjuntas, y en la escaramuza para matar a Diego Sotomayor en
Jayuya.
16
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aconsejaban que no se ocupase más en las cosas de los cristianos, sino de
concertarse y conjurarse para matarlos, porque no podían contentarlos, y
habían resuelto no seguir en algún modo sus costumbres. Por esto se apartó
de su buen propósito, y nosotros, viendo que se separaba y dejaba lo que le
habíamos enseñado, resolvimos marchamos e ir donde se pudiese hacer más
fruto, enseñando a los indios y doctrinándolos en las cosas de la santa fe.
Así, que nos fuimos a otro cacique principal, que mostraba buena voluntad,
diciendo que quería ser cristiano, el cual se llamaba Maviatúe.
Para el 1492, en su primer viaje, los indios que Colón halló en el Basin Bleu en el
Noroeste Haitiano, y que denominó como blancos, caían dentro de uno de los cinco
cacicazgos de la Isla. Este cacicazgo Marién, era gobernado por el cacique Guacanagarix,17
dividido en 14 nitaínos18. Se extendía por toda la porción Noroeste, teniendo su asiento en
un lugar conocido como El Guárico, cerca de la actual ciudad de Cabo Haitiano, en Haití.
Este cacicazgo sostuvo una fuerte lucha contra el cacique Mairení apoyado por el cacique
Caonabo jefe del cacicazgo de Maguana, por el control del espacio mítico de la diosa Madre
Iermao del cacicazgo de Marién. La Madre Iermao era la diosa del cacicazgo de Marién, que
significa "Cuerpo de Piedra"”. El cacicazgo abarcaba los siguientes territorios:
Indios Blancos
Cacicazgo Marien
¿Qué lenguaje hablaban estos indios?
Posiblemente Ciguayo... según escritos del
padre Ramón Pané que parece referirse a
ellos. La cosa no está del todo clara.
Recuadro 5
República Dominicana de hoy:





Dajabón
Montecristi
Santiago Rodríguez
Valverde
parte de Puerto Plata
Haití de Hoy

Artibonito

Departamento Centro

Departamento Nordeste

Departamento Noroeste

Departamento Norte
17
Este cacique es quien le presta la ayuda para rescatar los aparejos, herrajes, maderámen, los equipos y
vituallas de la nao Santa María cuando se embarrancó el 25 de diciembre al Este de Cabo Haitiano;
justamente al frente de la sede cacical de Guacanagarix.
18
Cacicazgos menores
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Cabe la posibilidad de que fueron Nitainos19 de Guacanagarix aquellos miles de
hombres que se acercaron a los españoles que Colón envió detrás de la mujer india
atrapada en la bahía del Bassin Bleu, como arbitrariamente yo he denominado. Nadie lo
sabrá, pero lógicamente, a solo unas escasas diez o doce millas del desastre de la Santa
María, diez o doce días después, es difícil decir que puedan ser otros indios u otra de esas
renombradas etnias. Me inclino a pensar que fueron los mismos y de la misma lengua.
Apartados en una de las regiones más distantes. Indios que creyendo en la manifestada
generosidad y buenas intenciones de la Colón y su gente, de buena gana lo ayudaron hasta
que se dieron cuenta de la rapiña y verdadera alevosía de estos invasores. El desenlace del
Fuerte de la Natividad es un solo muy ilustrativo ejemplo del conflicto que verdaderamente
caracterizó la denominada colonización de la Isla de la Hispaniola, primer virreinato español
en América. Fue el resultado lógico de unas actitudes prevalecientes a través de los casi
quinientos años que duró la explotación del Caribe por los españoles. Por un lado unos
invasores europeos y por el otro, una gente neolítica defendiendo lo suyo. No es difícil
argumentar quien tenía la razón.
La historia de Juan Ponce de León, una década después 1504, cuando fue nombrado
capitán por Nicolás de Ovando, añade algo a nuestra búsqueda e investigación sobre
quienes eran estos indios blancos en el Noroeste de Haiti, y que pasó con ellos durante los
primeros años de la colonia. Todas las fuentes consultadas apuntan a que ellos eran
aquellos que se sublevaron y fueron aplastados por los soldados capitaneados por Ponce de
León, antes de que cómo recompensa, se le hiciera gobernador del Higuey en el Sureste de
la Hispaniola. Sabemos sin embargo, que luego de la revuelta y como era costumbre con los
ataques de los caribes, una gran porción de ellos, principalmente, mujeres y niños, huyeron
a las montañas y aparentemente desaparecieron para la historia.
19
Indios principales, guerreros o dueños de tierra.
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1493
Segundo Viaje de Cristóbal Colón

De este también épico viaje, hay cuantiosa tela para cortar.
Muchas anécdotas y hasta fábulas. que se pueden distinguir. Es
un viaje increíble que se da dentro de la mayor efervescencia y
entusiasmo de la población española de entonces. Acababa de
regresar Colón de su primer viaje habiendo traído consigo una
gran cantidad de objetos, pájaros e indígenas y sobre todo, la
promesa de inmensas riquezas que despertaron el proverbial
apetito del español por el oro. Todo el mundo quiso participar y
los notables, y aquellos nobles con influencia en las Cortes, no
escatimaron esfuerzo para montarse y irse de paseo, aunque por
decreto real, lo era de coloniaje y los viajeros tendrían que
quedarse en esas descubiertas tierras.
Fue un viaje de consecuencias profundas y generador de muchas
y variadas controversias. Muchas de las cuales fueron producidas
por lo heterogéneo de sus participantes y las vastas diferencias en
calidad, rango, estatus social, y cercanía a la casa real.
Entre nosotros, quinientos años después, y desde el siglo 19, es
igualmente causa de mucha discrepancias. Sobre todo en el
reclamo por los diferentes historiadores de por donde fue el
derrotero o bojeo de la armada participante: si por el Norte o por el
Sur, o que si su primera parada o aguada, fue por Guánica,
Añasco, Rincón o la actual Aguada. Este trabajo que ofrezco a
continuación quiere brindar por lo menos, nuevos parámetros o
factores a considerar para cuando se esgrime una teoría o la otra.
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Sale la Flota
Las noticias traídas por Colón al regreso de su primer viaje despertaron un gran
interés en la corte y entre la gente de mar. De pronto, todo el mundo quería
embarcarse a las Indias, ya fuera por espíritu guerrero, tras el término de la
guerra contra los moros luego de la toma de Granada, por la codicia del oro que
se presumía abundante, o por afanes evangelizadores.
De toda la gente que concurrió, se seleccionaron entre 1.200 y 1.500 personas
para acompañar a Colón en esta segunda expedición. Entre los viajeros iban
Diego Colón, hermano menor del Almirante; Pedro Margarit, amigo personal del
rey Fernando; los futuros conquistadores Alonso de Ojeda, Juan Ponce de León,
Diego de Velásquez y Juan de la Cosa; el médico sevillano Diego Álvarez Chanca
y Michel de Cúneo--quienes registraron las peripecias del viaje en pintorescas
relaciones- y religiosos como Bernardo Boyl (antiguo secretario del rey) y Ramón
Pané, considerado posteriormente el primer etnógrafo de los nativos americanos.
TIPOS DE EMBARCACIONES QUE USÓ COLÓN EN ESTE 2NDO VIAJE
Carabela Latina
Carabela
Nao
El 25 de septiembre de 1493, una hora antes del amanecer, una imponente flota
compuesta por 14 carabelas y 3 naos, bien provistas de víveres, pertrechos, armas,
mercaderías, semillas y animales, zarpó del puerto de Cádiz rumbo a las Indias. Iban
con la intención de quedarse e iniciar la explotación de las tierras recién descubiertas.
La armada se dirigió inmediatamente hacia las Islas Canarias buscando Colón una
línea imaginaria (Paralelo 20ºN.Meridiano 70ºO)que se usa en navegación conocida
como el Paralelo o línea Equinoccial y que corre pareja hasta el trópico a la altura de
las Antillas para ellos: las Indias. Para entonces el único instrumento de navegación
astral era el Astrolabio que podía dar las longitudes pero no las latitudes; en otras
palabras, el instrumento te decía hacia done ibas en esa línea imaginaria y si ibas a la
izquierda (Sur) o derecha (Norte) de la misma, pero no en que sitio de la misma te
encontrabas. Eso vino mucho después con el invento del cronómetro que te mide con
exactitud en qué parte de línea te encuentras. Ya Colón --sigue
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Ruta Aproximada
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Llegada a Puerto Rico
Teoría del Bojeo o Paso por el
Sur
Costa Este
Vientos Prevalecientes Meses
Noviembre, Diciembre, Enero
Paralelo 20/22ºN.Meridiano 70ºO que
viene buscando Colón
Donde está localizado Isla Hispaniola
Puerto Rico
Flota al Pairo
Vienen de
San Martin
Isla de Vieques
Ruta final Banda
Sur de Puerto Rico
Al no poder seguir
hacia el Norte
Colón envía carabela Latina a Noviembre 14 llega la
buscar paso, no lo encuentra
Flota
regresa
Isla de Santa cruz
Hay- hai
Ruta Intencionada en pos
del Meridiano 20ºN.
vientos lo impiden
Este trabajo está orientado a demostrar mediante prueba de técnicas náuticas, geografía de la región, y un
análisis ponderado principalmente de los escritos de Dr. Diego Álvarez Chanca, médico asignado por la
Corona española para acompañar a Cristóbal Colón en su segundo viaje al nuevo mundo en el 1493, que
el derrotero al pasar por Puerto Rico fue por su banda Sur. Esto se debió a lo peligroso del paso por la
Sonda de Vieques, los vientos prevalecientes y el sistema de velas cuadras de las carabelas
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en su primer viaje del 1492 había anotado en su bitácora que la isla de la Hispaniola
y que los indios llamaban “Aití, estaba localizada en algún sitio de la longitud o
paralelo 20 o 22ºNorte. Y como por boca de los indios de Haití, se había enterado
que habían otras tierras al sur de la Longitud 20ºN, habitadas por los caribes, quiso
encaminar su derrotero en este viaje ajustando el Astrolabo para que leyera varios
grados más al Sur de la Equinoccial de las Canarias o paralelos 27°37' y 29°25' de
latitud Norte, porque ellos no sabían en que Longitud o paralelo se encontraban
dichas islas.
Al llegar a Puerto Rico notó que corría al Norte del Paralelo 18N y que por lo tanto,
corriendo hacia el Oeste al terminar la isla podría girar hacia el Noroeste y subir
unos grados más hasta la Hispaniola. Por eso determinó en seguir la derrota del Sur
de la Isla.
En las islas Canarias se hizo escala para arreglar una de las embarcaciones y se
compraron cerdos, cabros, ovejos, caballos y gallinas. A los pocos días zarpó la
armada rumbo Oeste bastante al Sur de esa línea original o equinoccial. El viaje fue
rápido y en veinte días ya estaban en Martinica.20
Como el propósito de este trabajo es la interpretación del paso por la isla de Puerto
Rico, omitiré todo lo relacionado con el bojeo de la flota a través de las islas de las
Antillas Menores y retomaremos el relato de Chanca y de otros historiadores a la
altura de San Martin, isla que bautizó con ese nombre por llegar en la fecha de su
onomástica.
A esos efectos dice Diego Álvarez Chanca:
“Luego aquel día partimos desta isla que no estaríamos alli más de seis ó
siete horas, fuimos para otra tierra que paresció á ojo que estaba en el
camino que habíamos de facer: llegamos noche cerca de ella. Otro día de
mañana fuimos por la costa della: era muy gran tierra, aunque no era muy
continua que eran más de cuarenta y tantos islones, tierramuy alta, é la
más della pelada21, la cual no era ninguna ni es de las que antes ni
después habemos visto. Parescia tierra dispuesta para haber en ella
metales: á ésta no llegamos para saltar en tierra, salvo una carabela latina
20
Carta de Chanca: “El primero Domingo después de Todos Santos, que fué a tres días de
Noviembre, cerca del alba, dijo un piloto de la nao Capitana: albricias, que tenemos tierra. Fué el
alegría tan grande en la gente que era maravilla oir las gritas y placeres que todos hacían, y con
mucha razón, que la gente venia ya tan fatigados de mala vida y de pasar agua, que con muchos
deseos sospiraban todos por tierra.
21
Las únicas islas o archipiélago con esas características en todo el Caribe Oriental es el de la
Sonda de Vieques que se extiende de Oeste a Este pasando por Culebra, Vieques, San Tomas,
Tortola, San John, Norman Island, cientos de cayos, islotes, arrecifes, peñones y más al Sur Oeste la
Isla de Santa Cruz o Hay Hay como la llamaban los caribes.
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llegó á un islon de éstos, en el cual hallaron ciertas casas de pescadores.
Las indias que traíamos dijeron que no eran pobladas:”
Dice Fernando Colón:
"por violencia del tiempo surgió el jueves 14 de noviembre en una isla, en la
cual mandó coger algún indio para saber donde se hallaba; y mientras el batel
volvía a la armada trayendo cuatro indias y tres niños que habían preso,
encontró una canoa, en que iban cuatro indios y una india22, (los cuales
viendo que no podían huir bogando, se previnieron para defenderse, é hirieron
á dos cristianos con las flechas, tirándolas con tanta fuerza y destreza, que la
india paso de parte á parte un broquel"23. Concuerdan la relación de Fernando
Colón y Chanca. El crucero al levar anclas, frente a San Martin, el doce por la
mañana, hizo rumbo al noroeste en busca de la Española y vientos contrarios
le obligaron a recalar el jueves 14, a medio día, a Santa Cruz, por abatimiento
o caída desotavento”.
Esto de “vientos contrarios” –que es la primera vez que se dice durante la subida de
Martinica,24 “por abatimiento o caída de sotavento”, es de suma importancia para
sostener nuestra tesis, por varias razones. Primero, porque es para ellos, algo
nuevo desde que salieron de España. Que en su afán de llegar al paralelo o longitud
70N, donde sabía Colón ubicaba la Isla Española y donde había dejado la
tripulación de la Santa María luego del desastre del su encallamiento, había estado
navegando cada vez más al Septentrión es decir hacia el Norte, en un rumbo
Noroeste. Este derrotero los fue colocando poco a poco en una posición o dirección
contrapuesta en relación al viento prevaleciente para las longitudes 68N; 69N y
70N7 Los vientos aquí, todo el año pero en particular, durante el mes de noviembre,
tienden a fluctuar del Norte, Nordeste y Noroeste, en un amplio arco de direcciones
intermedias. Este arco como ilustraré luego en las páginas uno y nueve, impide a
embarcaciones –que no tienen motor—de velas cuadras o de cuatro puños, navegar
en esas direcciones.
Como dice Chanca y Fernando Como dice Chanca y Fernando Colón, “los vientos
contrarios le obligaron a recalar25...”por abatimiento o caída desotavento”26. Lo que
están diciendo es lo mismo que: “Llegamos a un punto donde las proas de las
carabelas estaban apuntando en dirección del viento y las velas se fueron
desinflando hasta que ya no empujaban más a las embarcaciones, y en vez de
avanzar, “abatieron” que es sinónimo de “se derrumbaron”. Y para los escépticos
que aún podrán dudar, se puede decir que las carabelas encontraron un muro de
22
Incidente de Santa Cruz . Se cubrirá aparte
Un broquel es un escudo pequeño, de hierro o de acero, y más comúnmente de madera, cubierto
de ante y con su canto guarnecido de hierro
24
Recuento de Diego Colón según Relación del Segundo Viaje escrito por su Hermano: Fernando
25
Echar anclas
26
De donde viene el viento-- como dicen los pilotos
23
Page | 24
viento tal que solo las podría ayudar a retroceder o como ellos decían caer de
sotavento. Como no tenían motor, tuvieron que detenerse.
Segundo y extraordinariamente, esto ocurre en uno de los parajes más peligrosos
para la navegación en particular a vela en embarcaciones sin motor imposibilitas en
maniobrar a través de canales estrechos entre islas, llenas de escollos y bajos. Aún
menos cuando estamos ante una escuadra de diecisiete embarcaciones no
diseñadas para esas cosas. Hoy en día, las embarcaciones que vienen del Sur dan
la vuelta al Norte de Anegada o entran más al Sur a través del Canal de Anegada
que es todo hondo. Pasan al Norte del archipiélago y entonces pueden pegarse al
paralelo o longitud 70N todo hondo y llegar hasta la Hispaniola
Ese día, la flota sin saber que hacer, hizo lo correcto: recalar y enviar a una carabela
Latina que puede navegar pegándose más al viento --que sus sistemas de Velas
latinas sobre berga inclinadas, son de más fácil maroma de bordear a sotavento—
para que investigara el paraje y buscara un canal ancho y hondo para subir dando
bordos, las diecisietes carabelas y sus pesadas, lentas y torpes naos. Luego de un
corto periplo donde esta carabela rodea a estas isla, se da cuenta de lo peligroso y
regresa con esas noticias donde Colón. Esto lo lleva a tomar la decisión de girar
hacia el Suroeste bordeando la isla de Borinquen que ya por los indios sabía que
era isla para luego volver a buscar la longitud 70N pasando la costa Oeste de la
isla.. Vemos como lo expresa el Dr. Chanca:
“Andovimos por esta costa lo más de este día, hasta otro día en la tarde que
llegamos á vista de otra isla llamada Burenquen, cuya costa corrimos todo
un día: juzgábase que tenía por aquella banda treinta leguas. Esta isla es
muy hermosa é muy fértil á parecer: á ésta vienen los de Caribe á
conquistar, de la cual se llevan mucha gente; éstos no tienen fustas
ningunas nin saben andar por mar; pero, según dicen estos Caribes que
tomamos, usan arcos como ellos, é si por caso cuando los vienen á saltear
los pueden prender también se los comen como los de Caribe á ellos. En un
puerto desta isla estovimos dos días, donde saltó mucha gente en tierra;
pero jamás podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente
temorizada de los Caribes”
En referencia al “descubrimiento” de Borinquen o Puerto Rico, eso es todo lo que
dice Chanca. Anduvieron TODO UN DIA., de la única manera que esto se puede
hacer en un día es con el viento no necesariamente a popa o la parte trasera de las
embarcaciones, sino como saben los marinos de velas, con el viento acuartelado a
la banda trasera de estribor yendo hacia el Oeste. En esta posición todas las
embarcaciones van dando su máxima velocidad de casco que sumado a la
corriente equinoccial –de Este a Oeste-- con sus casi cuatro nudos, suman un
promedio de ocho a nueve nudos de traslación o nueve millas náuticas por hora.
Totalmente posible cubrir mar afuera toda ese lado de la isla en once horas.
Page | 25
También concuerda este relato con lo que venimos diciendo de los vientos
prevalecientes que ese mes estaban obviamente del Noreste a Estenoreste. Este
lado de Puerto Rico es tranquilo, lo que ayuda su tránsito.
Esto que he expuesto aquí puede ser comprobado en la gráfica de la página dos
donde explico visualmente el problema inicial con los vientos contrarios y la decisión
de Colón de hacer rumbo Suroeste por la banda Sur.
DÓNDE PARÓ COLÓN EN BORINQUEN
¿“Qué dice el Dr. Álvarez Chanca? Muy poco; toda esa otra metralla de teorías y
locuciones sobre este o aquel otro sitio es pura fantasía o “quiero-que-seas”.
Veamos:
. “En un puerto desta isla estovimos dos días, donde saltó mucha gente en
tierra; pero jamás podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente
temorizada de los Caribes”
No dice nada más el buen médico; sin embargo se pueden hacer ciertas
deducciones en base a conocimiento de las características de la navegación por la
banda Sur en particular en su punta más Suroeste, es decir el área de cabo Rojo,
sus morillos, y escollos costeros y lo entrado que era ya el día o debo de decir el
atardecer. En el Equinoccio de Invierno el Sol se pone casi un poco después de la
seis o a las 19+horas. Así que si navegaron por todo un día quiere decir que al
llegar a Cabo Rojo estaban viendo el atardecer.27
Por desconocer más adelante que pudiera haber, podemos presumir que se pudo
acercar a tierra enviando una Carabela latina rápida y estas le tienen que haber
dicho que había mar hondo hacia casi llegando a tierra. Ahora lo crucial es saber
que podían hacer todas aquellas embarcaciones con el viento que en ese litoral se
acomoda en la tarde de una dirección Noreste variando a Este. Este viento es muy
bueno porque todas las embarcaciones pueden seguir dando le mejor velocidad de
casco y aún mejorando el bordo a largo. Si uno tira una línea imaginaria desde mar
afuera del Cabo Rojo hacia tierra con ajuste para el viento, esta línea te saca
justamente frente a la actual Añasco donde los montes Canta Gallo, Gordo y el
Pichón, frente a Cabo Vigía, rinden ese pedazo de bahía abierta en casi un lago sin
olas. Perfecto para una flota de velas cuadras pegarse bastante a tierra, descansar
y aprovisionarse de agua, ya que en las inmediaciones sale un caudaloso rio el
Grande de Añasco
27
Como dice Pedro Mártir deAnglería, por alta mar por temor á los escollos. Por lo tanto, lógico es
suponer que la armada corrió el sur de Boriquén, lo más alejada posible de tierra, y al notar frente a
la punta Parquera el oleaje más grueso, que le acusaba la peligrosa costa de los Morrillos de Cabo
rojo, se echara más afuera aún, recurvando después,y volviendo su rumbo al norte en busca del
fuerte de Navidad en la Española, constante aspiración de Colon
Page | 26
El mar es tan tranquilo en dicho sitio
que la flota se estuvo allí por dos días.
Con el pasar de los años este paraje
se siguió utilizando para las
embarcaciones que bajaban a Indias,
sobre todo, aquellas que venían con
destino al Santo Domingo que se
fundó en el Sur de la Hispaniola luego
que el poblado de la Isabela en el
Norte fue abandonado. Muchas de estas embarcaciones usaban el derrotero del Sur
como este del segundo viaje porque era el más corto desde las Canarias. Paraban
allí para hacer “aguada”, luego en la Mona para adquirir pan de casabe y luego
proseguían por el Sur hasta Santo Domingo.
El ASUNTO DE LA AGUADA
Posiblemente el dato de más controversia en esto del segundo viaje y
“descubrimiento” de Borinquén. Es necesario decir antes de adentrarnos en el tema
que el término “aguada”, no es exclusivo de sitio o isla alguna, sino que se usaba
indistintamente por todos los navegantes refiriéndose al sitio donde se recalaba para
tomar agua y que podía ser en varios sitios dependiendo el tiempo. En todas las
relaciones que si hicieron durante el segundo y posteriores viajes, por ejemplo, se
dice que luego del pasaje entre la canarias y las Antillas, se hacía “aguada” en
Matininó (Martinica). En cuanto a Puerto Rico, hay tantas opiniones como
historiadores del tema. Algunas son más lógicas que otras y algunas descabelladas
y fantasiosas, como es el caso de que fue en la Bahía de Guánica. Otros dicen que
Guayanilla, Boquerón en Cabo Rojo, la actual Aguada y finalmente en la recalada
del actual Añasco. Esta última teoría tiene la ventaja de que en viajes posteriores y
como parte de la colonización de Puerto Rico, se utiliza esta región, que tiene
buenas fuentes de agua, como el primer asentamiento de la antigua San Germán.
Es posible que esta sea, pero tal parece que se hicieron más de una parada para
tomar agua sobre todo por la cantidad de animales que venían en los barcos y el
poco espacio en realidad para almacenarla.
EL ASUNTO DE LA AGUADA INTERPRETADO AL PASAR ELTIEMPO
Diego Álvarez Chanca fue el médico de la flota, que Colón conducía en su segundo
viaje a las Indias. La carta, dirigida por Álvarez Chanca al Cabildo de Sevilla, fue
copiada por Fernández Navarrete de un códice (páginas 17 a la 31) de mediados
del siglo XVI que poseía la Real Academia Española de la Historia. Durante la
segunda mitad del Siglo XIX, y principalmente acercándose el año del
cuatricentenario de su descubrimiento (1893), en Puerto Rico se suscitaron varias
controversias sobre la ruta de llegada, fecha de tal evento y principalmente del lugar
del desembarco. Entre los que participaron de estos debates, además de Coll y
Toste, estaban los doctores Agustín Stahl Stamm y Zeno Gandía, los historiadores
Page | 27
Salvador Brau y José Julián Acosta, el General de la Armada Patricio Montojo, los
escritores Mariano Abril y Manuel María Sama y el Presbítero José Nazario y
Cancel, párroco de Guayanilla. Todos ellos utilizaron la carta de Álvarez Chanca y a
todos les servía como base para sus alegaciones. Coll y Toste, Montojo y Salvador
Brau, defendían la teoría de Aguada como el lugar elegido por Colón para el
desembarco. Zeno Gandía, Mariano Abril y sobre todo el Presbítero Nazario en su
libro "Guayanilla y la historia de Puerto Rico" (Ponce, 1892) aseguraban que lo fue
por Guayanilla. Manuel María Sama y José Julián Acosta se decantaban por
Mayagüez, acercándose la fecha del cuatricentenario (19 de noviembre de 1893) .
Antes de terminar, quiero brindar en estas páginas, una ilustración de cómo
navegaban las embarcaciones utilizadas por Colón en este épico segundo viaje.
Servirá también para demostrar el predicamento y difícil situación encontrada por
él, al llegar al Norte de Santa Cruz y al Sur de Vieques en relación a los vientos
descritos por los relatores como de Sotavento como es demostrado en la página 2.
ESQUEMA DE NAVEGACIÓN A VELA CUADRA
Dirección Viento
Velas Cuadras
pueden navegar
bien en todos los
cuadrantes
Verdes
Velas cuadras no pueden
navegar cuando el viento
viene de cualquier
dirección del cuadrante
rojo
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La Sorpresa de Matitinó
Horripilante sorpresa se llevó el Gran Almirante
de la Mar Oceánica, Don Cristóbal Colón y sus
acompañantes en el 1493 cuando en su
segundo viaje llegó a las Antillas Menores: “el
gusto por la carne humana que tenían una
buena parte de los aborígenes o <indios>: los
,caribes> de aquellas islas”.
Ya hacía mucho tiempo que en Europa no se
hacía tal cosa y desde los tiempos del conflicto
entre el cromañón y el neandertal, cerca de
50,000 años antes, no se oía que esto ocurriera.
El europeo se había olvidado de esta
abominable práctica; por lo que cuando se bajaron de sus naves en la Dominica, y
encontraron chuletones de hombres colgando en boucan28 de los arcones de los
bohíos y un cuello hirviendo en una cazuela de barro, quedaron espeluznados sin
medida. Luego, al cruzar de una isla a la otra, se
fueron percatando que aunque aquello se había
originado como un ritual de venganza contra los
enemigos en sus guerras, para entonces, ya era una
práctica común entre ellos. En cada isla que
descubrieron hallaron la triste evidencia de la
antropofagia: huesos de diferentes partes del
cuerpo, a los cuales se le había cortado la carne,
cientos de cráneos, colgados de los arcones de los bohíos, y hasta piernas y brazos
ahumados que todavía estaban calientes y grandes basureros donde se habían
amontonado los huesos descartados.
En innumerables de veces se encontraron
con Canoas—como los indios llamaban a sus
embarcaciones—que traían cautivos para
engordarlos y luego comerlos. A los que
cautivaban jóvenes, le cortaban sus partes
íntimas para convertirlos en una forma de
capones de engorde. Como eran sodomitas a
estos muchachos los usaban como mujeres y
cuando ya crecían, los mataban y
sencillamente se los comían.
28
Ahumados y ligeramente salados y secados
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A través de sus intérpretes, fue
elaborándose por los españoles entonces,
un cuadro más claro y profundamente triste,
de cómo, contra quién y porqué de esto.
Según ellos mismos admitían, la razón por
la que comenzaron a degustar carne
humana, se debió a la exogamia. Es decir
por la aversión que tenían como regla
general, al sexo con sus propios parientes o
en la misma familia. Aunque también, había
pequeñas islas que el padre se acostaba
con las hijas, el tío con sus sobrinas hasta
las madres con los hijos29. Pero estos eran
casos muy escasos, y la mayoría del Indio
Caribe lo tenía prohibido hasta con pena de
muerte. Este taboo decían ellos, los llevaban a asaltar otras islas para buscar
mujeres en pos diversidad genética. El método utilizado invariablemente era el de
matar a los hombre en cada isla y llevarse
sus mujeres. Los asesinados eran
descuartizados
y
comidos
y
los
sobrevivientes, eran llevados a sus islas
para luego hacer fiesta con ellos. De esta
suerte despoblaron muchas islas que luego
eran usadas para excursiones de caza,
pesca y el cultivo de la yuca. Los animales
salvajes como leones, chimpancés, etc.,
hacen lo mismo pero para imponer su
genética.
Ya para el 1493, los caribes habían exterminado a los Igneris en todas las Antillas
menores y estaban en vías de afectar decisivamente a los Tainos en las Mayores.
Ambas etnias eran pacificas y habían llegado a las islas mucho antes que ellos;
estableciéndose y formando pueblos pacíficos de colectores, agricultores y
pescadores. Según refieren los cronistas, solo en la parte Nordeste de la Hispaniola,
en la bahía de Samaná existía un enclave Caribe de consideración, tan hostil,
guerreo y peligroso como los caribes -- los Ciguayos-- en el resto de la Antillas
menores. No obstante, en Puerto Rico y Cuba, con excepción de poquitísimos
bolsillones, no había asentamientos considerables de ellos. Hasta entonces, los
Tainos habían podido, a pesar de muchas bajas y perdida de mujeres, mantenerlos
a raya. De hecho, contrario al resto de las Antillas mayores, fue Puerto Rico, el
frente de guerra común donde se le ofreció resistencia seria a los Caribes, en su
paso hacia el Oeste.
29
Esto no debe de extrañar ya que en Puerto Rico, esto todavía acontece
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Debido a esta práctica de matar a los
varones y raptar a las mujeres, al
llegar la escuadra española, una
lengua era la que hablaban los
hombres y otra las mujeres y los niños.
De tal magnitud era este planificado
genocidio y apañar a las mujeres, que
en algunas de las Islas, sobre todo
donde había un gran asentamiento, un
hombre Caribe, llegaba a tener hasta
50 mujeres, que no solo eran esclavizadas, sino que las usaban sexualmente. A
parte de estas, el hombre tenía sus otras
esposas nativas de sus islas, que aunque eran
libres, no eran mejor que animales de carga.
Tenían estos aborígenes otra nefasta y
cruelísima costumbre: a los niños que les nacían
a las tainas esclavas, los dejaban crecer un poco
si eran varones y luego se los comían. A las hijas
las dejaban vivir para que luego les sirvieran y
usarlas sexualmente como esclavas también.
Solamente consideraban familia a los hijos e
hijas que tenían con mujeres caribes de su
estirpe étnica. A estos respetaban dentro de ciertos límites, pero nunca se los
comían.
El hombre Caribe se pasaba el día tendido en la hamaca holgazaneando con los
otros hombre en una casa comunal que ellos llaman el Carbet. El resto del día, iba
el de pesca o caza un rato, pero enseguida
regresaba a sus esclavas y mujeres para
ser aseado y alimentado. Pero era allí
donde se planificaba todo y de allí salían
para sus incursiones de caza de hombres, y
guerras con sus enemigos al Sur, que ellos
llamaban los arguages30. También era allí
donde cogían sus proverbiales borracheras
ya que eran adictos al uicú, que es una
bebida o fermentación tipo cerveza, elaborada con harina de yuca. Esta bebida está
difundida por toda la amazonia de donde procede, e inclusive los tainos de las
Antillas Mayores la favorecían. Es la mujer caribe quien la produce totalmente
porque es ella y sus esclavas tainas quienes plantan la yuca, la guaya, la seca luego
escupiendo sobre ella en un envase donde se deja fermentar. Yo la probé cuando
vivía en Venezuela y tengo que admitir que me agradó.
30
Estos eran indios de lo que hoy es Trinidad, Tobago y las costas de las Guayanas que eran igual
que ellos de salvajes y antropófagos.
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Tampoco tenían los caribes, a diferencia del
taino, un concepto de justicia o quien la
impartiera, ya que no existía entre ellos un
cacique propiamente dicho, con plena
autoridad como entre otras etnias antillanas.
Los que dirigían en tiempos de guerra eran
ciertos individuos que por experiencia y
bravura demostrada, se le seleccionaba en el
savin o asamblea de hombres que se
celebraba en Carbet para esa excursión en
particular. Ciertas islas, tenían a unas mujeres que fungían como una especie de
reina, pero su autoridad era en extremo limitada31..
Esta es la razón porque el Caribe cuando se
cansaba o se ponía vieja una de sus
mujeres, sencillamente la mataba dándole
en la cabeza con la macana. No había nadie
quien lo reprendiera o ajusticiara. Muchas
veces, iba el hombre a la casa de los padres
y la vituperaba, entonces los padres decían,
“hiciste bien”, y le ofrecían otra de sus hijas.
Cosa extraña, entre los caribes: era cosa
imperdonable comerse a una mujer—
cualquiera que fuera-- y lo encontraban en
extremo desagradable. Las indias de la etnia guarao en el Delta Macuto de
Venezuela, hasta hace unos años, tenían la
costumbre de ser ellas por el contrario quienes
elegían a sus esposos por ser a diferencia, una
sociedad matriarcal, pero cuando se cansaban,
o tenían problemas, los llevaban al conuco en
la curiara32, como todos los días para trabajar la
yuca, y por el camino le daban con la pala del
remos por la cabeza y lo ahogaban en el rio.
Hoy, claro está, es práctica prohibida, por lo
menos oficialmente. Pero sé de un caso que se
me contó en uno de mis vuelos a Tucupita, pueblo frontero con la selva del macuto,
y los asentamientos guaraos; que un joven español llegó hasta una de sus villas y
maravillado con la aparente pacifica y regalada primitiva vida indígena, quiso
31
Este es el famoso caso contado en “Los Capones de la Reina”; por varios de los acompañantes de
Colón en el 1493. En dicho relato se habla sobre esta canoa que encontraron en la costa de Santa
Cruz donde venían varias mujeres, hombres y esclavos algunos que habían sido capados y sus
miembros cercenados hasta el ombligo. Admitido por ellos que la idea era engordarlos de esta
manera y luego comerlos. Una de las mujeres ostentaba mucha autoridad y comandaba al resto
hasta que fueron apresados
32
Canoa pequeña para dos o tres personas.
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quedarse a vivir entre ellos y comenzó un negocio de
venta en el extranjero de objetos guaraos. No sabía
que entre esta gente es la mujer quien escogía al
marido. Al cabo de un año, le gustó una indiecita de
catorce años que le cuidaba su casa y por meloso y
atrevido la sedujo, o ella se dejó y la embarazó. La
madre que era viuda, vino a verlo y le informó que lo
elegía como esposo y se podía quedar con las dos.
Le pareció muy acomodaticia la situación y asintió.
Bueno pues la guarao vieja, reclamó la primera noche
sus “derechos matrimoniales”; cosa que desde un
principio fueron insatisfactorios para la mujer; y pasó
que luego en uno de los viajes de los tres a pescar, que solamente ella y su hija
regresaron, dando noticias que el muchacho se había caído al agua y se había
ahogado.
Vinieron los padres desde España y luego de una exhaustiva
investigación, se descubrió su cadáver en
uno de los caños del rio con su cráneo
triturado. Cuando fueron a apresar a las
dos mujeres, estas habían desaparecido
en la jungla con el hijo y por más que se
trató, nunca se pudieron encontrar.
La única “forma de justicia” entre estos
salvajes, si se puede llamar así, es que
aún después de años de haber sido
agraviado alguno de ellos, en una de las
borracheras con uicú, estando todos en un
savin dentro del Carbet y todos ebrios, se
levantaba cuidadosamente y le pegaba un
macanazo en la cabeza matando a sus agraviante. Luego de eso, se volvía a sentar
y aquí no ha pasado nada. Se suponía
entre ellos, que lo había hecho con
razón. Tienen aún otras malísimas
costumbres homicidas: al llegar sus
padres a la ancianidad, que era longeva
de 90 y cien años; eran sus propios hijos
quienes los mataban a macanazos para
que no sufrieran como viejos y decían:
“ellos mismos nos los pidieron porque
eran muy desgraciados”.
El indio Caribe es oriundo de la cuenca
amazónica; allí donde hasta el día de hoy
se han difundido y desarrollado infinidad de sub-etnias y pueblos indígenas; más los
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que descendiendo por el Amazonas y el
Orinoco, llegaron hasta las costas Atlánticas y
de ahí a su islas como los igneris y tainos,
muchísimo antes que ellos. El Caribe lo cuenta,
claro a su manera, y cada isla o grupo, de
diferentes formas. La realidad es que al igual
que todo el pueblo amerindio o autóctono,
proceden de Asia cuando luego de la última
etapa glacial, hace más de 25,000 años,
pasaron por el Estrecho de Bering a tierras Norteamericanas.
Pueblo en extremo aguerrido, extremadamente primitivo y salvaje en
comportamiento social y general. El hombre es más alto y muchísimo más
corpulento que el taino. Esto posiblemente por la concentración de proteínas en el
gran consumo de carne humana,
moluscos y cangrejos que era su
dieta. Sus facciones, tal vez por
sus costumbres salvajes y
crueles, habían tomado un
aspecto de animal feroz que
acentuaba con la pintura negra y
blanca que se aplicaban en la
cara. Tenían el pelo suelto como
las mujeres—a diferencia del
taino que lo tenía corto-- con un
cerquillo en la frente y una
rajadura en el centro. Cada isla o
grupo lo peinaba algo distinto y
todos
llevaban
plumas
de
papagayos
o
flamingos
multicolores encertadas en la
parte trasera de los mismos. Eran grandes y certeros flecheros incluyendo sus
mujeres, ya que desde muy niños comenzaban a ejercitarse en este arte. Sus arcos
eran de siete pies de largos y sus flechas aún más largas. Como no tenían hierro,
ponían al final de las mismas puntas de hechas con hueso humano, el espinazo
cerrado de la raya marina o un pedazo de concha afilada. La punta era
invariablemente envenenada con sumo de manzanillo, un arbusto costero que
produce una como pequeña manzana verde sumamente venenosa, de las cuales
aún quedan en nuestra Isla de Culebra. Usaban también de una macana chata
sumamente densa y pesada de madera de ausubo o guayacán, que en sus manos
era un arma letal. En el combate con los tainos u otros pueblos, un golpe de macana
en cualquier parte del cuerpo sobre todo en la cabeza ponía al oponente fuera de
combate.
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Cosa curiosa: la naturaleza ha dotado a todos los animales de rapiña o
depredadores, de ese semblante de fiereza y adelantada crueldad. Lo vemos en los
Leones, tigres, lobos, tiburones y en las aves, en las águilas, halcones y hasta en
los insectos; etc. Tal parece que dentro del sistema de evolución, existe en los
genes, el cromosoma, el ADN, una “directriz”, o mecanismo tal que a esta
característica de supervivencia la castiga con un aspecto desagradable, repugnante
y que de antemano pone a la defensiva a la posible víctima. Por el contrario, premia
y compensa al pacifico e inocente, con una semblante agradable y atractivo. Esto lo
vemos en los perros domésticos, en los periquitos, canarios, en los delfines, y en
algunos monos pacíficos. Pero en los humanos que piensan y pueden variar
comportamiento, les ha dotado de la habilidad de acentuar esas características por
selección natural; lo que produce
entonces
un
semblante
especialmente amenazante. En esto,
no somos como tantas otras cosas,
distintos a los animales. Asi era el
Caribe, a través de los años, había
adquirido
y
acentuado
esa
característica facial de animal
depredador agresivo y hostil; y el
taino el de animal pacifico y
agradable.
Cuenta el Dr., Chanca que los que
aprendieron junto con la notoria
cacica de Santa Cruz, eran de tal
feroz semblante, que infundían
temor aun a ellos mismos y que después de ser apresados
mantenían la misma actitud violenta, agresiva y desafiante. Tanto así que a la
primera oportunidad, fueron enviados a España donde eran exhibidos como
animales. Aún allá, aquellos que posteriormente eran enviado como esclavos o para
ser convertidos a cristianos junto con otros tainos, mantenían la misma actitud, y
agresividad contra todo el mundo.
Su forma preferida de guerrear o venir de cacería, era la emboscada. Se llegaban lo
más sigilosamente posible hasta el poblado que quería atacar y esperaban hasta el
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amanecer. Pero si algún perro ladraba o eran descubiertos, se volvían a sus
escondites en islas comarcanas hasta otra ocasión. Inexplicablemente demostraban
esta cobarde actitud, tal vez por querer minimizar sus bajas y usar al máximo la
sorpresa. En realidad los tainos quedaban paralizados ante el ataque de los caribes
que vivian prácticamente de la carne que les proveían los hombres y de las mujeres
que raptaban. Les tenían un miedo espantoso, y un odio profundo; a tal extremo de
que como se daba el caso, con algún cacique taino valeroso, y los habían varios, si
por suerte mataba a un caribe, allí mismo se los
comía a dentelladas.
Ya para los tiempos de Colón, existían en
Borinquén caciques sumamente aguerridos que
muy bien podían contrarrestar los ataques del
caribe y hasta derrotarlos; sobre todos los del área
Suroeste de la Isla, como Agueybaná. Es este el
caso por el cual, un pueblo descrito por el
Almirante como tan pacifico e ignorante del
manejo de armas, cuatro o cinco años después,
enfrenta a los españoles de Sotomayor en
Guánica y los aniquila, cansado de sus atropellos
y abusos. No pudo haber estado más equivocado,
aunque según la Probanza de Juan González Ponce de León, uno de los pocos
sobrevivientes de la masacre, los había advertido. Es la historia de este hombre,
digno de ser contada, y de hecho la contaremos en otra ocasión.
Era dos cosas distintas las guerras y las salidas para la cacería de hombres y rapto
de mujeres para el Caribe. La guerra por ejemplo, comenzaba invariablemente con
un gran caramento o discurso tipo arenga que venía a hacer una de las viejas
viudas del grupo. Ésta se llegaba donde estaban bebiendo los hombres y
comenzaba quejarse de todo lo que tal o más cual pueblo les había hecho desde los
tiempos más remotos. Poco a poco esto iba contribuyendo a la exaltación de los
ánimos hasta llegar a un estado de frenesí donde todo el pueblo, mujeres, niños y
ancianos comenzaban a aullar y gritar. Desde ese momento durante toda esa
madrugada se planificaba y se elegía al capitán de guerra, la fecha de partida y se
preparaba lo necesario para la incursión, la cual siempre era acompañada por
mujeres caribes que les servían y acicalaban durante la misma. La cacería de
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hombres era muy distinta ya que no dependía
de este sistema sino que consistía en un
sencillo convenio periódico entre algunos de
ellos, o todos los hombres de la villa, de salir
en buen tiempo, en sus grandes canoas de
50 remeros a buscar carne humana, cosa que
les fascinaba hacer. Fueron estas incursiones
con las que se encontraron la flota de Colón
en el 1493 y luego en 1504, según cuenta en
su famosa Probanza, González Ponce de
León, sobrino del Adelantado, cuando encontraba a estas canoas en altamar entre
las islas de Puerto Rico y Hispaniola, luego de la “pacificación.” Ya el taino para
entonces, enemigo del español abusador e explotador, iniciaba un éxodo de indios
hacia el Este33 a través de Vieques. Contaba que eran tan rápidas y tan diestro en
su manejo que no había forma de aprenderlos con los carabelones que se usaban
para perseguirlos. Decía y esto lo entenderán los que tenga algo de conocimientos
de navegación a vela, que tan
pronto ellos se les acercaban,
giraban
la
canoa
hacia
barlovento, obligándolos a
tener que girar o dar bordo
contrario, cayendo por ende en
otra
dirección
y
así
sucesivamente lo que hacían
con gran gritería y mofa una y
otra vez.
Hay un dato curiosísimo
también, que yo he encontrado intrigante por haberlo descubierto, como ya contaré,
en otros pueblos indígenas, sobre todo entre los mesoamericanos y es el siguiente.
Según el padre Juan Boytón, Jesuita francés en su “Relación del Establecimiento de
los Franceses después de Año 1635 en la Isla de la Martinica”; los caribes decían
que Maboia el diablo en el que ellos creían, que les golpeaba a veces y hasta matar
algunos, era quien tenía poder sobre ellos y los inclinaba a hacer sus cosas como
guerras y comer carne humana. Que los perseguía constantemente pero cuando
estaban cerca de un cura o una cruz, ya no tenía tanto poder, más bien huía.
Confesaban que la señal de la Cruz lo hacía huir también. Dicen que algunos brujos
33
Este es un dato poco conocido en la colonización de Puerto Rico e incluido en la Probanza
mencionada. Cuenta que hubo un período durante el cual los tainos lograron una cierta tregua con
los caribes y entonces comenzaron a escapar por la banda Este área del Daguao, en inmensas
canoas que obviamente tenían escondidas o eran provistas por los caribes y que tenían 59 remeros
e iban llenas de mujeres, niños y toda clase de objetos y comestibles. Hubo un éxodo bastante
considerable que explica la desaparición tan rápida del taino de Puerto Rico, a diferencia de lo que
muchos historiadores de la “tradición del Archivo de Indias”, creían que se debió a la explotación y
enfermedades. Pero ya es tiempo de reescribir nuestra historia como realmente fue en base a los
últimos descubrimientos arqueológicos. Este es otro tema.
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caribes tenían especial comunicación con él y
que podían predecir cosas venideras. Una vieja
salvaje Caribe le dijo a un francés conocido de
él que dentro de días llegaría un barco de
Francia y así fue. Que en Dominica en una
cueva hay una serpiente muy grande y que se
puede hacer muy chica que tiene en su frente
algo como una piedra muy brillante. A mí me
pareció significativo esto ya que en
Tenochtitlan, capital del “adelantado” imperio
Azteca, miles de millas de distancia, su principal deidad era Huitzilopochtli
asombrosamente similar en morfología a Maboia; tenía igual pretensiones y
exigencias de sangre y sacrificio humano.
Otro dato curioso que contrapesa lo
antedicho, es que verán en las
ilustraciones que se han insertado en este
artículo relacionadas con la antropofagia,
invariablemente un extraño personaje cuyo
aspecto no es indígena, más bien europeo
en actitud de reprensión de lo que los
caribes están haciendo. Este personaje es
ciertamente un misterio y algo que tiene
que haber impactado mucho al que luego
de presenciar el evento, plasmó en un
lienzo o en papel lo visto. Aquí
pretenderemos indicar a esta persona con una flecha roja. Tiene que haber sido
asombroso a los españoles encontrarse con un hombre blanco de aluengas barbas
entre los caribes y tolerado por ellos. ¿Quién es, y cuando pudo haber llegado allí?,
no lo sabemos pero podemos especular y con esto termino mi disertación. Existe
entre los pueblos mesoamericanos, una leyenda que podría explicarlo; se trata de
Quetzalcóatl. Un mítico personaje obviamente europeo que llegó a Centroamérica,
mucho antes que Colón, contribuyó
mucho en el conocimiento de estos
pueblos, se regresó al Este y les
prometió que regresaría algún día. Esta
leyenda obviamente hacer referencia a
una interpolación europea en el nuevo
Mundo. Estas pueden responder a
varias vertientes como la desaparición
de la Flota Templaria, los viajes de San
Brendan, o cualquier otro náufrago de
antes del medieveo.
En resumidas
cuentas pueden ver otras tantas
Page | 38
posibilidades en “Los que Llegaron antes que Colón” en www.hispanomagno.com,
en la Sección ‘En Esta Edición”.
Fuentes Consultadas
"Diario de a bordo". fotocopias de los originales de Vtr 6 y 7 de la Biblioteca
Nacional.
Alvar Manuel. "Diario del Descubrimiento". Ediciones del Excmo. Cabildo Insular de
Gran Canaria.. Las Palmas de Gran Canaria. 1976. Edición fascimil y paleográfica. 2
Volúmenes.
Colón, Hernándo. "Historia del Almirante". Historia 16, Madrid, 1984 Edición: 3ª.
de las Casas Fray Bartolomé. "Historia de las Indias". Fondo de Cultura
económica. Mexico 1965. 2ª Edición.
Llull, Raimon. "Arbre de Sciencia, Obres de Ramon Llull". Palma de Mallorca 1926.
Tomo XIII.
Muro Orejón. Antonio. "Pleitos Colombinos". Escuela de estudios Hispanoamericanos, Sevilla, 1984 Edición: 1. 5 Volúmenes.
Cortesao, A. "Historia da cartografía portuguesa". Junta de Investigadores de
Ultramar. Coimbra 1970.
Heers Jacques. "Cristóbal Colón.". Fondo de Cultura Económica., México., 1994
Edición: 1ª, 1ª reimpresión.
Morison, Samuel Eliot. "Admiral of the Ocean Sea". Little, Brown & company. 1954.
1ª, 7ª reimpresión.
Obregón, Mauricio. "Colón en el mar de los Caribes". Uniandes. Bogotá 1992. 2ª
Edición.
Peck, Douglas T. "Reconstruction and analysis of the 1492 Columbu´s
log".Conference. Society of History of Discoveries, Fort Laudendale, 1988
Pickeering, Keith. "The First Voyage Of Columbus".Maine University 1991.
Pickeering, Keith. "The navigational Mysteries an Fraudulent Longitudes of
Cristopher Columbus". Conferencia 1997 .
Rey Pastor, Julio. "La Cartografía mallorquina".
Investigacones Científicas, Madrid, 1960 Edición: 1ª
Consejo
Superior
de
Moya Pons, Frank / Periodiódico El Caribe, Jueves 30 de octubre del 2008:
”Caribes caníbales”
Page | 39
Cardenas Ruiz,Manuel. “Crónicas Francesas de los Indios Caribes” Recopilación,
traducción y Notas . Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. San
Juan, Puerto Rico, Edición del 2004.
Page | 40
El Encallamiento de la Santa María
25 de diciembre 1492
Una verdadera tragedia fue para Colón la pérdida de su barco insignia y
desde donde él dirigía su expedición. Un error imperdonable del piloto
designado esa noche mientras navegaban plácidamente con viento leve terral
con una mar tranquila. Ya pasada la aventura del descubrimiento de los
“indios” blancos del Bassin Bleu un poco más al Oeste. Todas las
tripulaciones sabían que más adelante, había grandes bajos, arrecifes e
islotes. El día anterior se había enviado un batel para que explorara esa costa
y ya habían dicho lo que habían visto. Por tanto fue inexcusable tal tragedia.
Acababan de pasar el Cabo Haitiano (Punta Santa) y se aproximaban a las
cayerias y arrecifes de la bahía del Caracol. Pero dejemos que el mismo
Almirante, nos cuente como pasó.
Martes, 25 de diciembre, día de Navidad
Navegando con poco viento el día de ayer desde la mar de Santo Tomé
hasta la Punta Santa, sobre la cual a una legua estuvo así hasta pasado
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el primer cuarto, que serían a las
once horas de la noche, acordó
echarse a dormir, porque había
dos días y una noche que no había
dormido. Como fuese calma, el
marinero que gobernaba la nao
acordó irse a dormir, y dejó el
gobernario a un mozo grumete, lo
que mucho siempre había el
Almirante prohibido en todo el
viaje, que hubiese visto o que
hubiese calma: conviene a saber,
que no dejasen gobernar a los
grumetes. El Almirante estaba
seguro de bancos y de peñas,
porque el domingo, cuando envió
las barcas a aquel rey, habían
pasado al Este de la dicha Punta
Santa bien tres leguas y media, y
habían visto los marineros toda la costa y los bajos que hay desde la
dicha Punta Santa al Este bien tres leguas, y vieron por dónde se podía
pasar, lo que todo este viaje no hizo. Quiso Nuestro Señor que a las
doce horas de la noche, como habían visto acostar y reposar el
Almirante y veían que era calma muerta y la mar como en una escudilla,
todos se acostaron a dormir, y quedó el gobernalle en la mano de aquel
muchacho, y las aguas que corrían llevaron la nao sobre uno de aquellos
bancos. Los cuales, puesto que fuese de noche, sonaban que de una
grande legua se oyeran y vieran, y fue sobre él tan mansamente que casi
no se sentía. El mozo, que sintió el gobernalle y oyó el sonido de la mar,
dio voces, a las cuales salió el Almirante y fue tan presto que aún
ninguno había sentido que estuviesen encallados. Luego el maestre de
la nao, cuya era la guardia, salió; y díjoles el Almirante a él y a los otros
que halasen el batel que traían por popa y tomasen un anda y la
echasen por popa, y él con otros muchos saltaron en el batel, y pensaba
el Almirante que hacían lo que les había mandado. Ellos no curaron sino
de huir a la carabela, que estaba a barlovento media legua. La carabela
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no
los
quiso
recibir
haciéndolo
virtuosamente, y por esto volvieron a la
nao; pero primero fue a ella la barca de la
carabela. Cuando el Almirante vio que se
huían y que era su gente, y las aguas
menguaban y estaba ya la nao la mar de
través, no viendo otro medio, mandó cortar
el mástil y alijar de la nao todo cuanto
pudieron para ver si podían sacarla; y como
todavía las aguas menguasen no se pudo
remediar, y tomó lado hacia la mar traviesa,
puesto que la mar era poco o nada, y
entonces se abrieron los conventos y no la nao. El Almirante fue a la
carabela para poner en cobro la gente de la nao en la carabela y, como
ventase ya vientecillo de la tierra y también aún quedaba mucho de la
noche, ni supiesen cuánto duraban los bancos, temporejó a la corda
hasta que fue de día, y luego fue a la nao por de dentro de la restinga del
banco. Primero había enviado el batel a tierra con Diego de Arana, de
Córdoba, alguacil de la Armada, y Pedro Gutiérrez, repostero de la Casa
Real,a hacer saber al rey que los había enviado a convidar y rogar el
sábado que se fuese con los navíos a su puerto, el cual tenía su villa
adelante obra de una legua y media del dicho banco; el cual como lo
supo dicen que lloró, y envió toda su gente de la villa con canoas muy
grandes y muchas a descargar todo lo de la nao. Y así se hizo y se
descargó todo lo de las cubiertas en muy breve espacio: tanto fue el
grande aviamiento y diligencia que aquel rey dio. Y él con su persona,
con hermanos y parientes, estaban poniendo diligencia, así en la nao
como en la guarda de lo que se sacaba a tierra, para que todo estuviese
a muy buen recaudo. De cuando en cuando enviaba uno de sus
parientes al Almirante llorando a lo consolar, diciendo que no recibiese
pena ni enojo, que él le daría cuanto tuviese. Certifica el Almirante a los
Reyes que en ninguna parte de Castilla tan buen recaudo en todas las
cosas se pudiera poner sin faltar una agujeta. Mandólo poner todo junto
con las casas entretanto que se vaciaban algunas cosas que quería dar,
donde se pusiese y guardase todo. Mandó poner hombres armados en
rededor de todo, que velasen toda la noche. «El, con todo el pueblo,
lloraban; tanto -dice el Almirante-, son gente de amor y sin codicia y
convenibles para toda cosa, que certifico a Vuestras Altezas que en el
mundo creo que no hay mejor gente ni mejor tierra: ellos aman a sus
prójimos como a sí mismos, y tienen un habla la más dulce del mundo y
mansa, y siempre con risa. Ellos andan desnudos, hombres y mujeres,
como sus madres los parieron. Mas, crean Vuestras Altezas que entre sí
tienen costumbres muy buenas, y el rey muy maravilloso estado, de una
cierta manera tan continente que es placer de verlo todo, y la memoria
que tienen, y todo quieren ver, y preguntan qué es y para qué.» Todo
esto dice el Almirante.
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Miércoles, 26 de diciembre
Hoy, al salir del sol, vino el rey de aquella tierra que estaba en aquel
lugar a la carabela Niña, donde estaba el Almirante, y casi llorando le dijo
que no tuviese pena, que él le daría cuanto tenía, y que había dado a los
cristianos que estaban en tierra dos muy grandes casas, y que más les
daría si fuesen menester, y cuantas canoas pudiesen cargar y descargar
la nao, y poner en tierra cuanta gente quisiese; y que así lo había hecho
ayer, sin que tomase una migaja de pan ni otra cosa alguna; «tanto -dice
el Almirante- son fieles y sin codicia de lo ajeno»; y así era sobre todos
aquel rey virtuoso. En tanto que el Almirante estaba hablando con él,
vino otra canoa de otro lugar que traía ciertos pedazos de oro, los cuales
quería dar por un cascabel, porque otra cosa tanto no deseaban como
cascabeles. Que aún no llega la canoa a bordo cuando llamaban y
mostraban los pedazos de oro, diciendo chuq chuq por cascabeles, que
están en puntos de se tornar locos por ellos. Después de haber visto
esto, y partiéndose estas canoas que eran de los otros lugares, llamaron
al Almirante y le rogaron que les mandase guardar un cascabel hasta
otro día, porque él traería cuatro pedazos de oro tan grandes como la
mano. Holgó el Almirante
de oír esto, y después un
marinero que venía de
tierra dijo al Almirante que
era cosa de maravilla las
piezas de oro que los
cristianos que estaban en
tierra rescataban por no
nada; por una agujeta
daban pedazos que serían
más de dos castellanos, y
que entonces no era nada
al respecto de lo que sería dende a un mes. El rey se holgó mucho con
ver al Almirante alegre, y entendió que deseaba mucho oro, y díjole por
señas que él sabía cerca de allí donde había de ello muy mucho en
grande suma, y que estuviese de buen corazón, que él le daría cuanto
oro quisiese; y de ello dice que le daba razón, y en especial que lo había
en Cipango, a que ellos llamaban Cibao, en tanto grado que ellos no le
tienen en nada, y que él lo traería allí, aunque también en aquella isla
Española, a quien llaman Bohío, y en aquella provincia Caribata lo había
mucho más. El rey comió en la carabela con el Almirante, y después
salió con él en tierra, donde hizo al Almirante mucha honra y le dio
colación de dos o tres maneras de ajes y con camarones y caza y otras
viandas que ellos tenían, y de su pan que llamaban cazabí; dende lo
llevó a ver unas verduras de árboles junto a las casas, y andaban con él
bien mil personas, todos desnudos. El señor ya traía camisa y guantes
que el Almirante le había dado, y por los guantes hizo mayor fiesta que
por cosa de las que le dio. En su comer, con su honestidad y hermosa
manera de limpieza, se mostraba bien ser de linaje. Después de haber
comido, que tardó buen rato estar a la mesa, trajeron ciertas hierbas con
que se fregó mucho las manos; creyó el Almirante que lo hacía para
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ablandarlas, y diéronle
aguamanos.
Después
que acabaron de comer,
llevó a la playa al
Almirante, y el Almirante
envió
por
un
arco
turquesco y un manojo de
flechas, y el Almirante
hizo tirar a un hombre de
su compañía, que sabía
de ello, y el señor, como
no sepa qué sean armas,
porque no las tienen ni
las usan, le pareció gran
cosa; aunque dice que el comienzo fue sobre el habla de los Caniba, que
ellos llaman caribes, que los vienen a tomar, y traen arcos y flechas sin
hierro, que en todas aquellas tierras no había memoria de él ni de otro
metal, salvo de oro y cobre, aunque
cobre no había visto sino poco el
Almirante. El Almirante le dijo por señas
que los Reyes de Castilla mandarían
destruir a los caribes y que a todos se
los mandarían traer las manos atadas.
Mandó el Almirante tirar una lombarda y
una espingarda, y viendo el efecto que
su fuerza hacían y lo que penetraban,
quedó maravillado. Y cuando su gente
oyó los tiros cayeron todos en tierra.
Trajeron al Almirante una gran carátula
que tenía grandes pedazos de oro en
las orejas y en los ojos y en otras
partes, la cual le dio con otras joyas de
oro que el mismo rey había puesto al
Almirante en la cabeza y al pescuezo; y
a otros cristianos que con él estaban dio también muchas. El Almirante
recibió mucho placer y consolación de estas cosas que veía, y se le
templó la angustia y pena que había recibido y tenía de la pérdida de la
nao, y conoció que Nuestro Señor había hecho encallar allí la nao
porque hiciese allí asiento. «Y a esto -dice él- vinieron tantas cosas a la
mano, que verdaderamente no fue aquél desastre, salvo gran ventura.
Porque es cierto -dice él- que si yo no encallara, que yo fuera de largo
sin surgir en este lugar, porque él está metido acá dentro en una grande
bahía y en ella dos o tres restingas de bajas, ni este viaje dejara aquí
gente, ni aunque yo quisiera dejarla no les pudiera dar tan buen
aviamento ni tantos pertrechos ni tantos mantenimientos ni aderezos
para fortaleza. Y bien es verdad que mucha gente de ésta que va aquí
me habían rogado y hecho rogar que les quisiera dar licencia para
quedarse. Ahora tengo ordenado de hacer una torre y fortaleza, todo
muy bien, y una grande cava, no porque crea que haya esto menester
por esta gente, porque tengo dicho que con esta gente que yo traigo
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sojuzgaría toda esta isla, la cual creo que es mayor que Portugal, y más
gente al doble, mas son desnudos y sin armas y muy cobardes fuera de
remedio. Mas es razón que se haga esta torre y se esté como se ha de
estar, estando tan lejos de Vuestras Altezas, y porque conozcan el
ingenio de la gente de Vuestras Altezas y lo que pueden hacer, porque
con amor y temor le obedezcan; y así tendrán tablas para hacer todas
las fortalezas de ellas y mantenimientos de pan y vino para más de un
año y simientes para sembrar y la barca de la nao y un calafate y un
carpintero y un lombardero y un tonelero y muchos entre ellos hombres
que desean mucho, por servicio de Vuestras Altezas y me hacer placer,
de saber de la mina donde se coge el oro. Así que todo es venido mucho
a pelo para que se haga este comienzo; y sobre todo que, cuando
encalló la nao fue tan paso que casi no se sintió ni había ola ni viento.»
Todo esto dice el Almirante. Y añade más para mostrar que fue gran
ventura y determinada voluntad de Dios que la nao allí encallase porque
dejase allí gente, que si no fuera por la traición del maestre y de la gente,
que eran todos o los más de su tierra, de no querer echar el anda por
popa para sacar la nao, como el Almirante los mandaba, la nao se
salvara, y así no pudiera saberse la tierra, dice él, como se supo aquellos
días que allí estuvo, y adelante por los que allí entendía dejar, porque él
iba siempre con intención de descubrir y no parar en parte más de un día
si no era por falta de los vientos, porque la nao dice que era muy pesada
y no para el oficio de descubrir. Y llevar tal nao dice que causaron los de
Palos, que no cumplieron con el Rey y la Reina lo que le habían
prometido: dar navíos convenientes para aquella jornada, y no lo
hicieron. Concluye el Almirante diciendo que de todo lo que en la nao
había no se perdió una agujeta, ni tabla ni clavo, porque ella quedó sana
como cuando partió, salvo que se cortó y rajó algo para sacar la vasija y
todas las mercaderías, y pusiéronlas todas en tierra y bien guardadas,
como está dicho; y dice que espera en Dios que a la vuelta que él
entendía hacer de Castilla, había de hallar un tonel de oro que habrían
rescatado los que había de dejar y que habrían hallado la mina del oro y
la especiería, y aquello en tanta cantidad que los Reyes antes de tres
años emprendiesen y aderezasen para ir a conquistar la Casa Santa,
«que así -dice él- protesté a Vuestras Altezas que toda la ganancia de
esta mi empresa se gastase en la conquista de Jerusalén, y Vuestras
Altezas se rieron y dijeron que les placía, y que sin esto tenían aquella
gana». Palabras del Almirante.
Jueves, 27 de diciembre
En saliendo el sol, vino a la carabela el rey de aquella tierra, y dijo al
Almirante que había enviado por oro y que lo quería cubrir todo de oro
antes que se fuese, antes le rogaba que no se fuese; y comieron con el
Almirante el rey y un hermano suyo y otro pariente muy privado, los
cuales dos le dijeron que querían ir a Castilla con él. Estando en esto,
vinieron ciertos indios con nuevas cómo la carabela Pinta estaba en un
río al cabo de aquella isla; luego envió el cacique allá una canoa, y en
ella el Almirante un marinero, porque amaba tanto al Almirante que era
maravilla. Ya entendía el Almirante con cuánta prisa podía por
despacharse para la vuelta de Castilla.
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Para dar orden y prisa en el acabar de hacer la fortaleza y en la gente
que en ella había de quedar, salió el Almirante en tierra y parecióle que
el rey le había visto cuando iba en la barca; el cual se entró presto en su
casa disimulando, y envió a un su hermano que recibiese al Almirante y
llevólo a una de las casas que tenía dadas a la gente del Almirante, la
cual era la mayor y mejor de aquella villa. En ella le tenían aparejado un
estrado de camisas de palma, donde le hicieron asentar. Después el
hermano envió un escudero suyo a decir al rey que el Almirante estaba
allí, como que el rey no sabía que era venido, puesto que el Almirante
creía que lo disimulaba por hacerle mucha más honra. Como el escudero
se lo dijo, dio el cacique dice que a correr para el Almirante, y púsole al
pescuezo una gran plasta de oro que traía en la mano. Estuvo allí con él
hasta la tarde, deliberando lo que había de hacer.
Sábado, 29 de diciembre
En saliendo el sol, vino a la carabela un sobrino del rey muy mozo y de
buen entendimiento y buenos hígados (como dice el Almirante); y como
siempre trabajase por saber adónde se cogía el oro, preguntaba a cada
uno, porque por señas ya entendía algo, y así aquel mancebo le dijo que
a cuatro jornadas había una isla al Este que se llama Guarionex, y otras
que se llamaban Mocorix
y Mayonic y Fuma y
Cibao y Coroay, en las
cuales había infinito oro,
los
cuales
nombres
escribió el Almirante; y
supo esto que le había
dicho un hermano del
rey, y riñó con él, según
el Almirante entendió.
También otras veces
había
el
Almirante
entendido que el rey
trabajaba porque no
entendiese dónde nacía y se cogía el oro, porque no lo fuese a rescatar
o comprar a otra parte. «Mas es tanto y en tantos lugares y en esta
misma isla Española -dice el Almirante-, que es maravilla.» Siendo ya de
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noche le envió el rey una gran carátula de oro, y
envióle a pedir un bacín para mandar hacer
otro, y así se lo envió.
Domingo, 30 de diciembre
Salió el Almirante a comer a tierra, y llegó a
tiempo que habían venido cinco reyes sujetos a
aqueste que se llamaba Guacanagarí, todos
con sus coronas, representando muy buen
estado, que dice el Almirante a los Reyes que
Sus Altezas hubieran placer de ver la manera
de ellos. En llegando en tierra, el rey vino a
recibir al Almirante, y lo llevó de brazos a
la
misma casa de ayer, donde tenía un estrado y
sillas en que asentó al Almirante; y luego se
quitó la corona de la cabeza y se la puso al Almirante, y el Almirante se
quitó del pescuezo un collar de buenos alaqueques y cuentas muy
hermosas de muy lindos colores, que parecía
muy bien en toda parte, y se lo puso a él, y se
desnudó un capuz de fina grana, que aquel
día se había vestido, y se lo vistió, y envió por
unos borceguíes de color que le hizo calzar, y
le puso en el dedo un grande anillo de plata,
porque habían dicho que vieron una sortija de
plata a un marinero y que había hecho mucho
por ella. Quedó muy alegre y muy contento, y
dos de aquellos reyes que estaban con él
vinieron adonde el Almirante estaba con él y
trajeron al Almirante dos grandes plastas de
oro, cada uno la suya. Y estando así vino un
indio diciendo que había dos días que dejara
la carabela Pinta al Este en un puerto.
Tornóse el Almirante a la carabela, y Vicente
Yáñez, capitán de ella, afirmó que había visto
ruibarbo y que lo había en la isla Amiga, que está a la entrada de la mar
de Santo Tomé, que estaba seis leguas de allí, y que había conocido los
ramos y raíz. Dicen que el ruibarbo echa unos ramitos fuera de tierra y
unos frutos que parecen moras verdes casi secas, y el palillo que está
cerca de la raíz es tan amarillo y tan fino como la mejor color que puede
ser para pintar, y debajo de la tierra hace la raíz como una grande pera.
Lunes, 31 de diciembre
Aqueste día se ocupó en mandar tomar agua y leña para la partida a
España por dar noticia presto a los Reyes para que enviasen navíos que
descubriesen lo que quedaba por descubrir, porque ya «el negocio
parecía tan grande y de tanto tomo que es maravilla», dijo el Almirante. Y
dice que no quisiera partirse hasta que hubiere visto toda aquella tierra
que iba hacia el Este y andaría toda por la costa, por saber también dice
que el tránsito de Castilla a ella, para traer ganados y otras cosas. Mas,
como hubiese quedado con un solo navío, no le parecía razonable cosa
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ponerse a los peligros que le pudieran ocurrir descubriendo. Y quejábase
que todo aquel mal e inconveniente haberse apartado de él la carabela
Pinta.
Martes, 1 de enero de 1493
A media noche despachó la barca que fuese a la isleta Amiga para traer
el ruibarbo. Volvió a vísperas con un serón de ello; no trajeron más
porque no llevaron azada para cavar: aquello llevó por muestra a los
Reyes. El rey de aquella tierra dice
que había enviado muchas canoas
por oro. Vino la canoa que fue a
saber de la Pinta y el marinero y no
la hallaron. Dijo aquel marinero que
a veinte leguas de allí habían visto
un rey que traía en la cabeza dos
grandes plastas de oro, y luego que
los indios de la canoa le hablaron se
las quitó, y vio también mucho oro a
otras personas. Creyó el Almirante
que el rey Guacanagarí debía de
haber prohibido a todos que no
vendiesen oro a los cristianos,
porque pasase todo por su mano.
Mas él había sabido los lugares,
como dije anteayer, donde lo había
en tanta cantidad que no lo tenían
en precio. También la especiería
que, como dice el Almirante, es
mucha y más vale que pimiento y
manegueta. Dejaba encomendados a los que allí quería dejar que
hubiesen cuanta pudiesen.
Después del disgusto con Pinzón y su huida en la carabela Pinta y
regresado este, partió Colón de regreso a España.
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Donde está los Restos de la Santa María
Al transcurrir de los años, la historia se olvida por completo de este incidente y
sobre todo, de donde ubica precisamente los restos de la nao Santa María.
Tuvo que transcurrir quinientos años por encima de las ocupaciones españolas
de Haití, luego la francesa colonial y finalmente la actual de la República de
Haití para que se retomara el tema. Desde el 2003 hasta el 2014, se han
llevado sondeos iniciales del presunto sitio del hundimiento con el hallazgo por
el arqueólogo marino Barry Clifford en el 2014, de los restos de la nao.
Naturalmente, un grupo de técnicos de UNESCO, también han investigado el
sitio y dichos restos y argumentan que los mismos corresponden a una
embarcación de más reciente hundimiento. Para muchos, sin embargo, tanto el
sitio como los restos, corresponden a la Nao Santa María.
A continuación un collage de fotos de la expedición de Barry Clifford en los
arrecifes de la bahía del Caracol al Este de Cabo Haitiano y mapa del sitio del
hundimiento.
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Restos de la Nao Santa María
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Un Caso Insólito
-Gonzalo Aroca--
Cacique Español
Entre todas las ocurrencias y anécdotas de la colonia en esos primeros años,
se destaca sin lugar a dudas una en particular. No solo por su novedad y
particularidad sino por su significado como caso humano aislado de la vertiente
central de la colonización española. Para muchos, con un contenido de
mayores valores y trascendencia histórica que la misma llamada conquista de
México por Hernán Cortés, en cuyo entorno se desarrolla. Veamos de que se
trata:
UN CACIQUE ESPAÑOL
Gonzalo Aroca
1510
Page | 52
Introducción
La epopeya del descubrimiento del Nuevo Mundo a partir del 1492
con el primer viaje de Cristóbal Colón y los posteriores que se dieron
por los que le siguieron, --igualmente los precolombinos,-produjeron increíble relatos. Muchos de las cuales se han perdido
para la Historia, comentado poco, o por estar enterrados por así
decirlo, en los pergaminos, informes y memoriales en los anales del
Archivo de Indias en Sevilla España. Otros, tal vez los más, por
estar perdidos en las polvorientas cajas donde se guardaban los
papeles oficiales de los virreinatos de Indias.
Como es el caso de individuos sin relevancia para los primeros
relatores y glosadores oficiales de la colonia, pero de inmenso
interés para nosotros por su valor personal y relevancia criolla.
Me viene a la mente antes de entrar en el caso de este relato, el
caso de Juan González Ponce de León y Alvar Núñez Cabeza de
Vaca, que merecen confeccionemos páginas particulares para cada
uno de ellos. Pero ninguna como el de Gonzalo Guerrero o Aroca.
“Aroca” es la historia verídica de un soldado español cuyo barco
naufragó al Sur de Jamaica durante las primeras décadas del siglo 16.
En el batel de la Carabela, fue a parar junto con otros compañeros, a
las costas de Yucatán en la provincia conocida hoy como Quintana
Roo. Los indios de la comarca34 los apresaron, sacrificaron a varios, y
a dos de ellos metieron en una jaula para luego sacrificar y
comérselos ya que eran caníbales. Gonzalo Aroca su verdadero
nombre, logra escapar con Gerónimo de Aguilar, religiosos, quien
luego sirve de interprete Herman Cortés, en la toma de Techocttitlan .
Por años, y antes que llegara la expedición de Cortés a tierra
mexicanas para su conquista, vive y se transcultura, finalmente
pasando de esclavo de los mayas, hasta convertirse en Cacique y
general de sus guerras. Le enseña a sus huestes, la forma de la
guerra europea, y una forma de combate en falange muy exitosa,
ganándole gran prestigio y la mano de una princesa maya. De esta
suerte, combate luego, a varias expediciones española, antes y
después de las conquistas de Cortés. No es hasta casi a la mitad del
siglo 16 durante la batalla de la Bahía de Caballos en Honduras, que
es muerto de un disparo de ballesta y rematado con tiro de arcabuz.
34
De estirpe caribe como muchos casos de colonias pequeña e estos antropófagos a través de las
islas y costas del Caribe.
Page | 53
Estaba vestido y pintado, todo su cuerpo tatuado, sus y orejas
horadadas a la usanza del guerrero maya.
Dirían luego, las crónicas históricas, que en efecto se trataba de un
apátrida, renegado; en fin un desgraciado ex soldado español. Sin
embargo, su verdadera historia, mostrada aquí, es totalmente distinta
a la contada por los “conquistadores”. Este relato les presenta a
ustedes queridos lectores, al verdadero Gonzalo Aroca; como hombre
cabal, con unos perfiles de mayor relevancia, mayor contenido
humano y significado para la epopeya que fue la renombrada
“Conquista de Hernán Cortés” de tierras mexicanas. Es Gonzalo
Aroca el exponente en esta otra historia humana, de los valores que
más nos redimen bajo adversas circunstancias. A la larga, como le
dijera a Gerónimo de Aguilar: “yo defiendo a mi familia, mis tierras y a
mis amigos... vosotros venís a saquear, violar y matar... esta es mi
tierra y este mi hogar”.
El Yucatán de Gonzalo Aroca
Mundo Maya
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De Gonzalo Aroca, protagonista de esta relato, muy poco se sabe; o de su
infancia, salvo que nació en Palos en la octava década del siglo XV, es decir, era un
poco más joven que Vicente Yáñez Pinzón cuando éste fue como capitán de la
carabela Niña en la expedición colombina, por lo que su juventud estaría plena de
las muchas historias y aventuras que circulaban en el puerto Palermo sobre las
nuevas tierras y mares recién hallados. Sin embargo, su destino, en principio, no
parecía encaminarle en esa dirección, sino más bien en la contraria.
Fue más soldado que marino y aparece como arcabucero en la conquista
de Granada, en una campaña que culmina el 2 de enero de 1492, cuando las tropas
de los Reyes Católicos, comandadas por Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran
Capitán, rinden al rey Boabdil de Granada y ponen fin a ocho siglos de poder
islámico en la Península Ibérica, acontecimiento que fue muy celebrado por la
cristiandad en toda Europa.
Como arcabucero siguió al Gran Capitán a Nápoles, donde España inicia su
influencia en Europa y sus ejércitos van conformando las unidades que luego
llegarían a ser los famosos tercios españoles, una experiencia que luego sería muy
importante en la vida de Gonzalo Guerrero. Probablemente, en alguna de sus
estancias en Palos, debió convencerse de que tenía más posibilidades de hacer
fortuna en tierras americanas que en las italianas, donde el esfuerzo de los soldados
era cobrado por los señores de la tierra o sus capitanes, no por ellos.
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En 1508, difuntos ya la reina Isabel y Cristóbal Colón, Fernando el Católico
decidió recuperar parte del poder político que había cedido a los Colón en las
Capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1492), pues su gobierno había generado
muchas revueltas y enfrentamientos, y, al mismo tiempo, acelerar la exploración y
conquista de Tierra Firme eludiendo el pretendido monopolio colombino e invitando
a tal aventura a todo aquel que tuviera recursos o coraje para hacerlo, impaciente la
Corona porque América, lejos de las promesas colombinas, no sólo no era una
fuente de riquezas, sino una empresa que requería importantes gastos.
Fueron creadas dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas
entre el cabo de la Vela (Colombia) y el cabo Gracias a Dios, (en la frontera entre
Honduras y Nicaragua). Se fijó el golfo de Urabá como límite de ambas
gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y
Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.
En 1510, o antes, Gonzalo Guerrero fue con Diego de Nicuesa a América,
viéndose allí inmerso en las fratricidas luchas
por el poder entre los capitanes españoles.
Ojeda y Nicuesa tramitaron cédulas de
posesión de Tierra Firme, y, por perseguir la
fortuna en el mismo negocio, eran rivales; se
odiaban a muerte. Se disputaban los límites de
sus pretendidos feudos y, sobre todo, las
fértiles tierras que rodeaban el Golfo de Urabá
y, aunque ninguno de ellos tuviera asegurado
su nombramiento, discutían sobre mapas sus
arriesgados y ambiciosos proyectos. Muchos
de sus hombres pensaban que, cualquier día,
uno de los dos amanecería muerto. Mientras
enviaban al rey cartas repletas de promesas de nuevas y ricas tierras, y de
peticiones de nombramientos regios para gobernarlas, proseguían frenéticos sus
exploraciones, ya que los indios morían en las plantaciones de caña, y había que
sustituirlos por nuevos esclavos a los que cada vez había que capturar más lejos,
pues los que conocían a los blancos huían al verlos llegar. Fueron años de
desorden, en los que una desmedida ambición provocó, en contra de las leyes
españolas, crímenes y abusos contra los indígenas y demenciales luchas de todos
contra todos.
En esta despiadada situación, pronto comenzó a destacar Vasco Núñez de
Balboa, quien se embarcó en la expedición comandada por el bachiller y Alcalde
Mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso que salió a socorrer al
gobernador Alonso de Ojeda. Ojeda junto con setenta hombres, había fundado el
poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía, lugar donde después se
levantaría la ciudad de Cartagena de Indias. No obstante, la proximidad de
numerosos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, con las cuales
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hirieron en una pierna a Ojeda, decidió al
gobernador a volver a La Española,
dejando la ciudad a cargo de Francisco
Pizarro, que en ese momento no era más
que un valiente soldado en espera de que
llegara la expedición de Enciso.
Vasco Núñez de Balboa, merced
a su buena fortuna y a su temeraria
decisión, logró encontrar el Mar del Sur.
Por fin se tenía constancia de que había
otro océano tras de América y, por tanto,
se podía volver a intentar la vieja idea de
Cristóbal Colón de llegar a Oriente navegando hacia Occidente. Núñez de Balboa
funda Santa María de la Antigua del Darién, en septiembre de 1510, de la que se
autoproclamó alcalde y repartió los cargos del cabildo entre sus hombres, entre ellos
a su capitán Valdivia, al que hizo regidor. Sólo
necesitaba que las autoridades españolas legitimaran
lo que había conseguido por la fuerza de las armas,
para lo cual siempre ayudaba enviarles como regalo
una muestra, lo más cuantiosa posible, de las
riquezas de la zona que se proyectaba conquistar:
Vasco Núñez deliberó que tornase Valdivia
para hacer saber al Almirante y jueces de las nuevas
de la otra mar y riquezas della, que del hijo Comogre
y de los demás habían sabido, y la grande esperanza
que de ser ciertas tenían, pidiéndole que lo
escribiesen al rey por que enviasen mil hombres para
proseguir aquel camino... Enviaron con el dicho
Valdivia 300 marcos de oro, que son 15.000 castellanos o pesos de oro, para que
enviasen al rey los oficiales de esta isla, que le habían cabido de su quinto.35
Con Juan de Valdivia, capitán de Núñez de Balboa, enemigo de Nicuesa, va
desde Darién a la isla Fernandina, Santo Domingo, como oficial a cargo de esclavos
y tripulación de la nao Santa María de Barca, armada en Almería. Pretende ver a
Diego de Almagro en La Española y presentarle recomendación de Nicuesa para
ser oficial en el galeón San Pelayo de Antequera.
Parten de Darién el 15 de agosto de 151136, con buen tiempo. Pero, al
amanecer del tercer día de navegación, se desató una gran tormenta. Peces
35
Bartolomé de las Casas, Historia de la destrucción de las Indias, tomo II, capítulo 42, página 576
Page | 57
voladores saltaron a la cubierta de la nave, lo que fue considerado un mal presagio.
Vientos huracanados desgarraban velas y rompían mástiles, mientras olas
gigantescas barrían la cubierta. El barco era presa de los desquiciados elementos
que lo arrastraban vertiginosamente por un océano despiadado. De pronto, un
choque brutal y la nave se estrella. Habían naufragado en los bajos de las Víboras o
de los Alacranes, frente a la isla de Jamaica:
... (Y) atajó Dios los pasos a Valdivia, y a los demás dio a entender (...) las
obras que hacía de ser dignas de todo fuego eterno, porque embarcando (...) se
hundió con su oro y con sus nuevas en unos bajos (...) que se llaman las Víboras.37
Sólo una veintena de personas: dieciocho hombres y dos damas, consiguen
por el momento salvar sus vidas en un pequeño batel. Sin agua ni alimentos,
agotados después de la terrible lucha contra la tormenta y el naufragio. El sol los
martiriza; la sed es insoportable. Saben que si beben el agua del mar morirán y los
tiburones que rodean la embarcación, siguiéndoles como buitres, tendrán su festín.
Desesperados, beben sus propios orines y los ajenos. Cuando uno muere, sus
compañeros de viaje, cual trágica y amarga comunión, beben su sangre y comen su
carne. De la veintena que subió al batel, únicamente llegan ocho a la costa de
Yucatán. Tienen un primer contacto con los Cocomes38, que se mostraron bastante
agresivos. Gerónimo de Aguilar39, fue la principal fuente de esta historia, ya que fue
el único superviviente junto a Gonzalo Guerrero, pero, a diferencia de éste, regresó
y narró la aventura:
...(Aguilar) dixo que saltando de la barca los que quedaron vivos, toparon
luego con indios, uno de los cuales con una macana hendió la cabeza a uno de los
Tormenta
Arrecife las Víboras
36
A la deriva
Es que este es uno de los meses de tormentas./huracanes en el
Caribe
37
Bartolomé de las Casas, Descubrimiento del Mar Pacífico, (tomado de Clásicos Jackson,
volumen XXVII, Historiadores de Indias), página 55.
38
Caníbales de la etnia caribe
Gerónimo o Jerónimo de Aguilar nació en Écija (Sevilla) en 1489, murió en Nueva España en
1531. Algunas fuentes lo citan como subdiácono y otras como fraile. Conquistador español.
Llegó a América con Juan de Valdivia; fue hecho prisionero por los mayas del Yucatán entre
1511 y 1519, año en que fue rescatado por Hernán Cortés, a quien sirvió de intérprete en la
lengua maya y con el que participó en la conquista de México.
39
Page | 58
nuestros, cuyo nombre calló; y que yendo aturdido, apretándose con las dos manos
la cabeza, se metió en una espesura do topó con una
mujer, la cual, apretándole la cabeza, le dexó sano, con
una señal tan honda que cabía la mano en ella. Quedó
como tonto; nunca quiso estar en poblado, y de noche
venía por la comida a las casas de los indios, los cuales
no le hacían mal, porque tenían entendido que sus
dioses le habían curado, pareciéndoles que herida tan
espantosa no podía curarse sino por mano de alguno de
sus dioses. Holgábanse con él, porque era gracioso y sin
perjuicio vivió en esta vida tres años hasta que murió.40
Ante los amenazadores gestos de los indios, el
capitán Valdivia desenvainó su espada para defenderse e hirió a uno de ellos. Fue
la señal que desató la violencia. Los Cocomes sacrificaron a cuatro, entre ellos a
Valdivia, y se los comieron. A los cuatro restantes
los metieron en unas pequeñas jaulas, hechas con
ramas y de forma cúbica, para engordarlos y
degustarlos en otro próximo y macabro festín en
su poblado. Pero, afortunadamente, la certeza del
cruel destino que les deparaban sus captores les
dio fuerzas para escapar.
Llegan a la tribu de los Tutul xiúes,
enemiga de los Cocomes, en la Ciudad-Estado de
Maní, a la que pertenecía Xaman Há donde el
cacique Taxmar los entrega como esclavos a
Teohom, su sacerdote, quien, con duros trabajos y
malos tratos, acaba con la vida de todos por
extenuación, excepto con Gonzalo y Gerónimo.
Aguilar explica bien cuál era su trabajo, que debió ser, en principio, muy similar al de
Gonzalo Guerrero:
...Traer a cuestas la leña, agua y pescado, y estos trabajos sufríalos Aguilar
con alegre rostro por asegurar la vida, que tan amada es. Naturalmente estaba tan
subjecto y obedescía con tanta humildad, que no sólo con presteza hacía lo que su
señor le mandaba, pero lo que cualquier indio por pequeño que fuese, tanto, que
aunque estuviese comiendo, si le mandaban algo, dexaba de comer por hacer el
mandado...y en cavar los maizales.
No obstante, pronto vemos como la actitud de los dos supervivientes se va
diferenciando. Gerónimo de Aguilar, deja entre líneas muy patente que, mientras
40
Cervantes de Salazar, Francisco, Crónica de la Nueva España, libro I, Cap. XXII.
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Gonzalo Guerrero se iba aculturando, él se mantuvo fiel a su cultura y su religión, a
veces con mucho sacrificio:
...Y porque es malo de conoscer el corazón del hombre y el cacique era
sabio y deseaba ocupar a Aguilar, como después hizo, en cosas de mucho tomo,
viendo que vivía tan castamente que aun los ojos no alzaba a las mujeres, procuró
tentarle muchas veces, en especial una vez que le envió de noche a pescar a la
mar, dándole por compañera una india muy hermosa, de edad de catorce años, la
cual había sido industriada del señor para que provocase y atraxese a su amor a
Aguilar; dióle una hamaca en que ambos durmiesen. Llegados a la costa, esperando
tiempo para entrar a pescar, que había de ser antes que amanesciese, colgando la
hamaca de dos árboles, la india se echó en ella y llamó a Aguilar para que
durmiesen juntos; él fue tan sufrido, modesto y templado, que haciendo cerca del
agua lumbre, se acostó sobre el arena; la india unas veces lo llamaba, otras le decía
que no era hombre, porque quería más estar al frío que abrazado y abrigado con
ella; él, aunque estuvo vacilando, muchas veces, al cabo se determinó de vencer a
su sensualidad y cumplir lo que a Dios había prometido, que era de no llegar a
mujer infiel, por que le librase del captiverio en que estaba.
Muy probablemente, Gonzalo Guerrero no fue un esclavo tan dócil, por lo
que recibiría muchos más golpes, ni tan casto como el fraile, de lo cual le
sobrevendría finalmente el mal que Aguilar preveía, que el amor a una indígena, los
hijos que ésta le diera y la creación, en definitiva, de una familia le apartaran de su
cultura y de su religión. En eso se diferencian ambos, mientras siguen pareciéndose
en la realización de los más duros y penosos trabajos que, tanto el uno como el otro,
pensaban que acabarían costándoles la vida.
Compadecido Taxmar de los duros trabajos que realizaban sus esclavos, y
enterado que los dos únicos supervivientes estaban al borde de la muerte, los
reclama. También es verdad que han participado en algunos enfrentamientos con
con los enemigos de la tribu, en los cuales han destacado por sus dotes para la
astucia y la estrategia, prácticamente desconocida entre los indios, para quienes su
peculiar guerra florida era casi un deporte, donde premiaban el juego limpio. Así
que, sobre todo, los quiere como consejeros de guerra. Gonzalo les enseña
diferentes formas de ataque y defensa, diversas formaciones en cuadros y
columnas, y también cómo no todos los combatientes tienen que pelear al mismo
tiempo, sino relevándose las líneas para alternar combate y descanso, a fin de no
agotarse antes que los enemigos. Además, formó una rudimentaria y peculiar
falange macedónica, suficiente para derrotar a los Cocomes, con lo que alcanzó un
gran prestigio.
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Como una de sus pertenencias más preciadas, Taxmar regala a Guerrero al
sabio jefe Na Chan Can, cacique de los cheles en la ciudad de Ichpaatún, al Norte
de la Bahía de Chetumal, quien, a su vez, lo regala a su Nacom (jefe de guerreros)
Balam. Parece que entre ambos soldados surgió un buen entendimiento y mutuo
respeto. Balam cuidaba de no agotar ni humillar a Guerrero, hasta que un día, al
atravesar un río, Balam fue atacado por un caimán y Gonzalo Guerrero, en vez de
aprovechar la oportunidad para escapar, se revuelve y mata al caimán, salvando la
vida de su amo, quien, agradecido, le otorga la libertad.
Como guerrero y hombre libre de su tribu, participa con gran éxito en varias
expediciones guerreras. Se acultura, se deja hacer las mutilaciones y tatuajes
rituales que son propios a su rango. Sus victorias se suceden y asciende hasta
Nacom al casarse con la princesa Zazil Há, también llamada Ix Chel Can, hija de Na
Chan Can. Consiente que a sus propios hijos les aplanen la frente con una tablilla,
de la cual pendía una bolita que se colocaba entre los ojos de los niños para que los
cruzaran y acabaran siendo bizcos, lo cual era un signo de belleza para los mayas.
También sufre los rituales de mutilación, por los cuales los guerreros demuestran su
desprecio al dolor y la muerte. Su aculturación e
integración en el pueblo que lo había adoptado fue tan
grande que, incluso, su primogénita, Ixmo, fue
sacrificada en Chichén Itzá, para acabar con una plaga
de langostas.
En 1519, desembarca una expedición de
Hernán Cortés en la Isla de Cozumel, quienes se
enteraron que dos españoles vivían en esa ínsula y
enviaron mensajeros para ofrecer rescatarlos. Según
narra Diego López de Cogolludo en su obra Historia de
Yucatán:
Con el buen tratamiento del general Hernando
Cortés, con no hacer los españoles daño alguno á los
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indios, se acabaron de asegurar
todos los de la Isla, y traían buena
provisión de bastimentos para el
ejército.
(...)
Desta
familiar
comunicación con los indios, dice el
cronista Herrera resultó que algunos
dieron á entender que cerca de
aquella Isla en Tierra firme de
Yucatán había hombres semejantes
á los españoles con barbas, y que no
eran naturales deste reino, con
que tuvo ocasión Hernando Cortés
de buscarlos.
Bernal Diaz del Castillo
En cambio, Bernal Díaz del Castillo41 asigna otra causa, y dice:
Que como hubiese oído el
general a los soldados que vinieron con
Francisco Hernández de Córdova, que
los indios les decían Castilan, Castilan,
señalando al oriente, que llamó al mismo
Bernal Díaz y a un vizcaíno llamado
Martín Ramos, y les preguntó, que si era
como se decía; y respondiéndole que sí,
dijo el general, que presumía haber
españoles en Yucatán, y sería bueno
hacer diligencia entre los indios. Mandó el
general llamar á los caciques, y por
lengua del indio Melchor (que ya sabía
algún poco de la castellana, y la de
Cozumel (Cuzamil) es la misma que la de
Yucatán) se les preguntó si tenían noticia
de ellos. Todos en una conformidad
respondieron, que habían conocido unos
españoles en esta tierra, y daban señas dellos, diciendo que unos caciques los
tenían por esclavos, y que los indios mercaderes de aquella Isla los habían hablado
pocos días había, que estarían de distancia la tierra adentro, andadura y camino de
dos soles.
41
Bernal Díaz del Castillo (1492 a 1498, fecha de nacimiento es incierta, – 1584) fue un
Conquistador español, quien participó como conquistador en la Conquista de México y fue
gobernador de Guatemala donde popularmente se le atribuye la autoría de la Historia
verdadera de la conquista de la Nueva España. Se dice que empezó la redacción más de 30
años después de los eventos y con más de 84 años de edad, más tarde revisada y expandida
en respuesta a la publicación del capellán de Cortés (Francisco López de Gómara), quien Díaz
del Castillo lo consideraba grandemente impreciso y que no reconocía los esfuerzos que
llevaron los soldados comunes durante la invasión de México.
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No cabría en la cabeza del capitán Hernán Cortés, ni de ningún otro
cristiano, que los españoles no quisieran ser rescatados. Además, teniendo en
cuenta los objetivos de la expedición, debió percatarse de la enorme ventaja que
sería contar con un par de castellanos que hablasen el idioma de aquellas tierras.
Por tanto, decidió contactar con ellos enviándoles sendas misivas en las que les
exhortaba a unirse a su expedición y le marcaba el punto de encuentro:
Grande fue el alegría de los españoles con esta nueva, y así les dijo el
general a los caciques que con cartas, que les daría para ellos se los enviasen a
buscar. A los que señalaron los caciques para ir, halagó y dio unas camisas y
cuentas, prometiendo darles más cuando volviesen. Los caciques dijeron al general,
enviase con los mensageros rescate para dar a los amos, cuyos esclavos eran, para
que los dejasen venir, y así se les dio de todo género de cuentas y otras cosas, y se
dispusieron los dos navíos menores con veinte ballesteros y escopeteros, por su
capitán Diego de Ordaz. Dióles orden el general que estuviesen en la costa de
Punta de Cotóch (c'otoch) aguardando ocho días con el navío mayor, y que con el
menor se le viniese a dar cuenta de lo que hacían. Dispúsose todo, y la carta que el
general Cortés dio á los indios, para que llevasen á los españoles, decía así:
"Señores y hermanos, aquí
en Cozumél (Cuzamil) he
sabido, que estáis en poder
de un cacique detenidos.
Yo os pido por merced, que
luego es vengáis aquí á
Cozumél (Cuzamil), que
para ello envío un navío
con
soldados,
si
los
hubiéredes menester, y
rescate para dar a esos
indios con quien estáis, y
lleva el navío de plaza ocho
días para os aguardar.
Veníos con toda brevedad:
de mí seréis bien mirados, y
aprovechados. Yo quedo
aquí en esta isla con
quinientos soldados y once
navíos. En ellos voy
mediante Dios la vía de un
pueblo que se dice Tabasco
ó Potonchán (Chakan Poton)
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Los indios que llevaron la carta del general
Hernando Cortés, dentro de dos días la dieron á un
español, que se llamaba Gerónimo de Aguilar.
Dicen algunos, que no se atrevieron á dársela á él,
sino á su amo, y que receló mucho le quisiese dar
licencia para irse, y que así con mucha humildad
puso todo el negocio en la voluntad de su amo;
medio con que hasta entónces se había
conservado, y que con esto no solo le dio licencia,
pero que hizo le acompañasen algunos indios, y le
rogó solicitase para él la amistad de los de su
nación, porque deseaba tenerla con hombres tan valerosos. Pero Bernal Díaz
afirma, que al Gerónimo de Aguilar se dio la carta y rescates, y que habiéndola leído
se holgó mucho (bien se deja entender el grado en que seria) y que fue á su amo
con ella, y los rescates para que le diese la licencia, la cual luego dio para que se
fuese donde tuviese gusto. Gerónimo Aguilar habida licencia de su amo, fue en
busca de otro compañero suyo llamado Gonzalo Guerrero. y le enseñó la carta, y
dijo lo que pasaba.
Dice Bernal Díaz del Castillo en su crónica Historia Verdadera de la
Conquista de la Nueva España que a fray Gerónimo de Aguilar le:
...respondió el Guerrero: "Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres
hijos. Tienenme por cacique y capitán, cuando hay guerras, la cara tengo labrada, y
horadadas las orejas que dirán de mi esos españoles, si me ven ir de este modo?
Idos vos con Dios, que ya veis que estos mis hijitos son bonitos, y dadme por vida
vuestra de esas cuentas verdes que traeis, para darles, y diré, que mis hermanos
me las envían de mi tierra. La mujer con quien el Guerrero estaba casado, que
entendió la plática del Gerónimo de Aguilar, enojada con él dijo: Mirad con lo que
viene este esclavo á llamar á mi marido, y que se fuese en mala hora, y no cuidase
de más. Hizo de nuevo instancia Aguilar con el Guerrero, para que se fuese con él:
diciéndole, que se acordase era cristiano y que por una india no perdiese el alma,
que si por la mujer y hijos lo hacían que los llevase consigo, si tanto sentía el
dejarlos. No aprovechó tan santa amonestación, para que el Gonzalo Guerrero (que
era marinero, y natural de Palos) fuese con Gerónimo de Aguilar, que viéndole
resuelto en quedarse, se fue con los dos indios de Cozumél (Cuzamil) al parage,
donde quedó el navío.
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Aguilar aceptó, en tanto que Gonzalo Guerrero prefirió permanecer junto a
los mayas. Andrés de Tapia fue el primer español que reconoció y abrazó en
Cozumel a Jerónimo de
Aguilar, el náufrago de la flota
de Nicuesa que habría de
servir como intérprete de la
lengua maya. Cortés lo mandó
junto con otros dos soldados a
recibir unas canoas con indios.
Pero uno de los que por su
aspecto creían indios se
identificó pronunciando con
dificultades en castellano la
frase "Dios y Santamaría e
Sevilla".Tal es la versión de
Díaz del Castillo. Cervantes de
Salazar también señala a Tapia
como el primero que identificó al que habría de ser intérprete junto con Marina, pero
cambia las primeras palabras castellanas:
[...] y volviendo el rostro a los nuestros, les dixo en castellano: «Señores,
¿sois españoles?» Otros dicen que dixo: «Señores, ¿sois cristianos?»
Respondiéronle que sí, se alegró en tanta manera que lloraba de placer, [...] Andrés
de Tapia, atajándole la plática, llegándose a él lo abrazó amorosamente y dio la
mano para que se levantase; abrazáronle los demás, y así se vino con los indios
compañeros, hablando con Andrés de Tapia, dándole cuenta cómo se había
perdido, hasta que llegó do estaba el Capitán.
Gonzalo Guerrero por su lado, rechaza regresar con varias expediciones
cristianas, y apoya la expulsión de Grijalva, Francisco Hernández de Córdoba
(1517) y Cortés (1518). Durante los años siguientes, los españoles estimaron que
Guerrero se dedicó a entrenar a los mayas para defender su territorio, pues cuando
Francisco de Montejo, en mayo de 1527, cruza el Atlántico con 380 soldados en
cuatro navíos, encontró serias dificultades para conquistar Yucatán. Combate a los
conquistadores Montejo (padre e hijo) y a su capitán Dávila. Instruye a sus
guerreros para que no teman a los caballos y armas de fuego, aconsejando siempre
no dar tregua ni fiarse de los blancos, intentando salvar ese paraíso, hoy Parque
Natural, de Champotón.
En julio de 1531, el capitán Dávila partió con una fuerza hacia el sitio que
hoy es Chetumal, donde suponían que vivía Guerrero y existían minas de oro; sin
embargo encontró un lugar en abandono y pese a que más adelante toma a algunos
mayas prisioneros, lo engañan diciéndole que Gonzalo Guerrero había muerto de
forma natural, por lo que Dávila remite informes a Montejo en Campeche sobre el
supuesto fallecimiento. En realidad, muere en 1536 cuando se enfrentaba a las
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tropas del capitán Lorenzo de Godoy para ayudar, con cincuenta canoas, a
Çiçumba, cacique de Ticamaya (Honduras), en el valle inferior del Río Ulúa. Su
agonía no fue muy prolongada. Una flecha de ballesta se clavó justo en su ombligo
y le atravesó hasta el costado. Luego, ironías de la vida, un disparo de arcabuz
remató al que fuera arcabucero. Sus hombres le sacaron del campo de batalla y le
escondieron detrás de unas palmeras. Todos sabían que había llegado su hora, así
que ninguno intentó extraerle la flecha por no aumentar su sufrimiento o acelerar su
fin. Sólo pidió a sus más allegados que cuidaran de sus hijos y, al resto de sus
hombres, más de un millar, que siguieran combatiendo. Pero el combate fue
encarnizado. Tuvieron que replegarse y el cadáver de Guerrero quedó en campo
enemigo. Algunos españoles afirmaron luego haberlo visto: tatuado y vestido como
un indio, pero barbado como un cristiano. Durante la noche, algunos de sus
hombres rescataron su cuerpo y, como postrero homenaje, lo lanzaron al río Ulúa,
para que la corriente le llevara hasta el Océano de donde vino.
El final de Gonzalo Guerrero en Puerto de Caballos, Honduras, queda
relatado en la carta del Gobernador de Honduras, Andrés de Cerezeda, del día
siguiente a la batalla, el 14 de agosto de 1536:
Y arcabuceros y otras personas combatiendo la entrada o salida del
albarrada al río y en la proa de la canoa una pica de artillería, que con lo uno y lo
otro hizo tanto daño a los indios hasta que ellos, de su voluntad, se vinieron a dar a
la obidiencia y servicio de vuestra majestad. Dijo el cacique Cicimba como, antes
que se diesen, con un tiro de arcabuz se había muerto un cristiano español que se
llamaba Gonzalo Aroza que es el que andaba entre los indios en la provincia de
Yucatán veinte años ha
y más, que es éste el
que dicen que destruyó
al adelantado Montejo. Y
como lo de allá se
despobló de cristianos,
vino a ayudar a los de
acá con una flota de 50
canoas para matar a los
que aquí estábamos
antes de la venida del
adelantado
[...]
Y
andaba este español,
que fue muerto defunto,
labrado el cuerpo y en
hábito de indio. Archivo
General
de
Indias,
Sevilla, Sección Gobierno, Audiencia de Guatemala, legajo nº 39, Remez nº 6.
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Gonzalo Guerrero fue durante siglos un personaje maldito, un traidor, un
renegado, un apóstata. El hombre que combatió a sus compatriotas, que renegó de
su patria, de su cultura, de su sangre y, lo que era en la época muchísimo peor,
abjuró de su fe y negó a Cristo. Entre una nebulosa mítica o legendaria, los
cronistas, informados por Jerónimo de Aguilar, lo presentan como un ser extraño,
raro e inquietante. No olvidemos que Aguilar, probablemente subdiácono, ya
establece en sus relatos una comparación de su proceder contrario al de Guerrero.
Él se mantuvo, con gran esfuerzo, casto y fiel a su rey y a su Dios, en cambio
Gonzalo Guerrero había caído en la tentación de tomar mujer, formar una familia,
mezclar su sangre con la de sus captores. Fue eso lo que, según Aguilar, le perdió,
llevándole, poco a poco, a abrazar la cultura y los dioses de su nueva familia. Tal
vez de su única familia, o de la única familia que recordaba y amaba, después de
tantos años de guerras y desventuras por medio mundo.
Las cosas cambiaron tras la independencia de México. Entonces,
curiosamente, muchos mexicanos, algunos probablemente descendientes de
conquistadores españoles y ahora libertadores, comenzaron a sentir una verdadera
pasión por la cultura maya que combatieron sus antepasados. Y entre los mayas, un
nombre que simbolizaba la lucha contra la potencia colonial e imperialista, que
simbolizaba la lucha por la libertad: Gonzalo Guerrero.
De ahí en adelante, se nos presenta en una odisea digna de ser revivida y
ser contada, aunque sea en forma de Novela42. En la cual, Gonzalo, se nos da, y
nos habla de cosas, que fueron dejadas al margen de todas las crónicas del
descubrimiento. Algunas, que arrojarán una luz un poco más diáfana sobre la
tragedia de este hombre. Lo veremos frente a Hernán Cortés y sus generales,
delante de los Adelantados mandados por el Soberano a conquistar a Yucatán,
después de la conquista de Technoctlitlan. Lo oiremos contando su historia; su
juventud como un niño, un pastor y labriego en su villa de España; como soldado en
la conquista de Granada, y como Tercio en las guerras del Mediterráneo. Oirán de
sus quejas contra el sistema imperante, el cruel episodio como galeote. En fin, verán
que lo formó o deformó, y le impartió su personalidad bélica. Pero también veremos
cómo Gonzalo refiere un sentimiento que arraizó poco a poco en la conciencia del
americano, del criollo que pasó a ser el heredero de ese “nuevo mundo”. Verán a
un Gonzalo padre, esposo, fiel, leal y protector de los suyos. Verán a un hombre
muy distinto de aquellos otros, que con rara excepción, se allegaron a las nuevas
tierras motivados por todo lo espurio, y ajeno a lo que luego quisieron contar. Verán
una historia de la “Conquista” desde otro punto de vista.
42
La Novela se intitula: “Aroca” y puede ser adquirida en Amazon
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Estatua de Gonzalo Aroca en Quintana Roo Yucatán
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TODO SOBRE LOS TAINOS
DE
PUERTO RICO
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Page | 70
QUIENES ERAN LOS TAINOS
Raza Asiática Neolítica
“Aruaca-Amazónica”
Según Cristóbal Colón: “Bien proporcionados sus cuerpos; algunos tan
Claros de Piel Que parecieran Hijos de Castilla, Pacíficos , no conocen de
Armas o tienen necesidad de ellas”.
Diario de Navegación Primer Viaje 1492)
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Cacicazgos de Puerto Rico
Cacicazgos Republica Dominicana
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COMO VIVIAN LOS TAINOS
El Juego de la Pelota Como pasatiempo Comunitario
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El Batey de Caguana en Puerto Rico
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Guayaban la yuca para hacer casabe
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Cocinaban el Casabe sobre el buren
Sus Utensilios de Cocina eran Muy Sencillos:
La Vasija de barro, El Guayo y el Burén
Vivian en Chozas que llamaban: bohíos
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Dormían en Hamacas Tejidas d algodón

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De Donde llegaron los tainos
El Taino al igual que casi todas las otras etnias
precolombinas, llegó al Continente Americano
desde Asia, a través del Estrecho de Bering hace
20,000 años, durante la última Etapa Glacial. Luego
fueron regándose por todo el continente. Al Caribe
llegaron de la región del Rio Arauca—de ahí su
denominación como: “Aruacas”—bajando poco a
poco por el Orinoco y navegando de isla en isla
hasta Puerto Rio y la Hispaniola. Así que es una
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etnia muy antigua de las cuales ya en Asia no queda
ninguna por estar ya interpoladas por otras.
De que parte de Suramérica llegaron
Venezuela
Y de Ahí
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Cómo llegaron
Sabían de Navegación
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De acuerdo con Juan González Ponce de León, sobrino de
Don Juan Ponce de León, había canoas de más de cien
indios remeros que hacían muy difícil capturarlos.
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El Cacique lo era Todo
Cómo era su Estructura social
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Arriba el Cacique
Nitaino
Bohique
Naboria

El Cacique
El Cacique era una posición hereditaria o ganada por alguna
proeza especial. A diferencia del resto, eran polígamos con varia
esposas generalmente para cimentar alianzas entre cacicazgos o
yucayeques. Un cacique principal, regía sobre caciques o
lugartenientes encargados de dirigir los yucayeques secundarios.
En la gran mayoría de los casos, cada cacicazgo se encontraba
enmarcado por barreras geográficas que le servían de "fronteras".
Éstas podían ser ríos, cadenas de montañas, bosques u otros
sistemas naturales.
El Nitaino
El Nitaino era el noble, quien asistía al Cacique, eran los artesanos,
los guerreros armados; servían de jueces cuando el Cacique no se
entrometía. Supuestamente eran de mejor sangre que los naborías
a quienes supervisaban.
El Bohique
Bohique era el curandero, consejero del Cacique y tenía el
conocimiento de las plantas medicinales. . Vivían bajo un estricto
código de ética que permitía que los parientes de sus pacientes
tuvieran la última palabra. Si el paciente moría y los parientes
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pensaban que el bohique no había dado su mejor esfuerzo estos
podían castigarlo y hasta matarlo.
El Naboria
El Naboria era el labrador, la fuerza obrera de la comunidad quien
sembraba, cosechaba y procesaba la yuca para producir el pan de
casabe o casabi como ellos lo llamaban.
Cómo eran sus comunidades
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Cual era la dieta del taino
Pan de Yuca o Casabe
La Jaiba y el juei
Gjuineo y Platano
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El Pescado
Cocinado a la Barbacoa
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Casaban la Jutia
La Iguana Gallina de Palo
El Juey
El Carucho
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Su Agricultura
Estaba basada en:
El Maiz
La Yuca
El Tabaco
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Frutas que Cultivaban
Guayaba
Guanabana
Cacao
Batata
Anon
\
Mamey
Ñame
Tayote
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Utensilios de labranza
La Coa
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Armas de guerra
Instrumentos musicales
El Güiro, Maraca, Atambor
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Utileria Arte Litico
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SUS DIOSES
Divinidades Taínas Yocahú-guamá – Dios principal Su
nombre significa “Señor de la Yuca” También se le conoce
como Yocahú Bagua Maorocotí ; Atabex – Diosa madre:
mujer serpiente, madre del dios supremo Yocahú. También
conocida como Atabeira; Guabancex –diosa asociada con
las aguas y los vientos de las tormentas; Boinayel – Dios de
la lluvia, gemelo de Márohu.; Márohu – Dios del buen tiempo,
gemelo de Boinayel.; Mahuatiatihuel – Dios de la arborada o
de la región del amanecer.; Juracán – Dios maligno que
provocaba las tormentas. Los huracanes y tormentas se
consideraban representativos del espíritu malo.
La cohíba y el bohique
La
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El Brujo Bohique fumaba o inhalaba
El Tabaco por Su nariz paras Inducir
Estado alucigénico
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Como enterraban a sus muertos
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Aruacos de hoy en dia
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El Areyto
Baile comunal mediante el Cual, la tribu danzaba en torno al
cacique o bohique quien contaba eventos de guerra,
historia de la Comunidad o hechos heroicos
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