FOLLETÍN. f - Hemeroteca Digital

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i^UlUilHí iJa.
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SÜSCRICION EN MADRID.
40 REAtES AL HBS.
• ,S« fnscTibe en MadrH, libreril de • • • I c r j
Mciuf de I.A KPttCA, calle d« Us Huertas,
vBrt. U , prfncipal.
. U* periódico polilico diario.—Los lunes una revisia
••jiteralnra, arte» y mada<.—Un retrato d« pcr¡l^jes célebres ó un Dgurin de modas mensual.—
, "'andes reguíos en libros.
M MtAUW T i a n t T U .
Lat (uactieionei i» MoviaeiM debes pedkie á
D. AgiMtin Acuirre , adniaiatrsier de t * ErocA.
«eompaflando Tibraou.
La «vscrieiMí en iriiratMr jr Mttaaioro por rM*n
de porte cuesta Mrs. tri4aH:itr«.
Se admiten aouncioi i preCtoa barMiann»a.
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LA ÉPOCA,
; La jisamblea francesa lia asistido rccicnteinenle.
' "oa iiscusion, nuya importancia y trascendencia
'"'"n de la esfera de una cuestión local ó de un de^ 8 éalre los partidos. Hablamos de la discusión
'*'''rtiva á la libertad de la prensa, promovida por
,*"* nuevas medidas represivas qne el gobierno se
"••visto cbligadoá presentar á la aprobación de la
^'''rablea. Nuestros lectores han podido hallar en
^ Carreo e.itranjcro un resumen diario y sucinto
*''«5^^ debate, que no hemos reproducido están^ N a t e , tanto porque lod%^e Iw dkho ya sorí^.^íta cuestión, cuanto porque la revista retros^Ctiva de las faltas^de los partidos, qne forman el
"•"do de los discursos en él pronunciados, no po"fiaB ofrecer una verdadera importancia para lecto'** españoles.
^9la discusión puede reasumirse en muy bre] **" palabras. El conde Montalembert, impresionado
'""por el tristísimo espectáculo de las sangrientas
í'^'^adas de junio, por los progresos del comu"'stno y del socialismo, lo mismo en las grandes
"•"sas de las ciudades como en las poblaciones de
'OS Címpos, \^iendo todos los dias sucedi-rse una
^^^olucion impotente apira revolución desastrosa,
^*se,sperando del porvenir de la Francia como rePública, oyendo el grito de guerra lanzado en mas
^^OH ocasión por la prensa, ha pedido el sacrifl*^ de la libertad en aras de la patria, de la familia y
•** la SíJciedad. Este es el fondo del discurso elo^""ntlsimo de este orador, que en dius menos di'^'•'"s para la Francia habia hecho resonar en la cáj"*«ra alta acentos varoniles en favor de la libertad
j "^ 'os pueblos, enlazándola al principio religioso
j ^ «I «ItíflipuiLo católico.
PariieiMio de un punto de vista diverso, Juli»
*^avro defendió la liberUd de la prensa como la
«ondicion esencial déla libertad política en Fran^•í. Si esta libertad tenia sus peligros, ella lle**^ también «lentro de si misma los medios de
"^njorarlos. La libertad solo era temible para loi
p'^uiernos que se empeñaban en detener el torrente
*la opinión, ó que tiada hacían en favor de la
?°';'fidad. Por olvidarla esto, cayó la monarquía de
^"''0; por olvidarlo la república, acaso desapa'^cerá mañana en una nu.eva revolución. La comPfísion material es un arma que se rompe ya en
'•"nos de los gobiernos.
Llamado al debate por alusiones directas á las
^^lebres leyes de setiembre, Mr.'Thiers lo eleva
"«sd« su primer palabra á la altura de su talento
í <*« su pasión. Si, la represión material y la re''"'^sion moral es la linica, dice, que puede salvar la
*P«blica, el orden y la sociedad en Francia. Ella
* dio diez y ocho años de paz durante la monar"'''a de julio, y cuando esta cayó al impulso de
FOLLETÍN.
LOS HOSQIJfflERIIS,
TBBCBBA PAKTE.
ííl VIZCOINDE DE BRAGELONNE,
ROVEI.A SE A. DOMAS.
^ ^1 Ahí entonces no se ha perdido tiempo: Ararais
u ^"«de haber tenido todavía necesidad de mí. Pero
> ' ^ o c i o , i por qué no sigues á tu pastor?...
j/**Ofqae nopacdo, señor; yo tengo también mis
^Paciones.
^ i £ l alfabeto?
"*•* mis penitenles.
^ICónjot ¿Confiesas acaso; eres sacerdote?
^^'^si, casi. ¡Tengo ana vocación tan grande!
'"•o I i y las órdenes?
^^"""1 Oh, dijo Baucin coa cierto aplomo; ahora que
lo "**'''" w obispo, pronto tendré las órdeaes , 6 por
^•nos las dispensas!
*• decir esto se restregaba las manos,
(¡j J*»08, se dijo Artagaan; no hay medio dearran* estas gentes de sus hábitos.
^ • ' que me sirvan alguna cosa, Baocin.
^ o n mucho gusto, señor.
Wn pQijg ^ ^^ ^ I j ^ y ^ij^ botella de vino.
^^y 08 sábado, y se come de viernes, dijo Baucin.
jT^w tengo dispensa, dijo Artagaan.
"cin le miró con aire de incredulidad.
lQr"^"»os, vamos, señor taimado; ¿por quién me
, * " d i j o el mosquetero. SI Id, que eres criado,
q,^"**dispensas para hacer lo que Dios sabe, yo,
*^y ai amigo de ta obispo, ¿no tendré una para
f
-arl
^ISGftlCIM EN PftOnMIIAS.
ía fatalidad, los que quisieron romper los diques
á e?a represión recogieron por triste legado un
motín todas las semanas y una revolndon todo?
los meses: 17 de abril, 15 de mayo, 25 de junio,
hasta que abriendo sus ojos á la evidencia, vinieron á presentar á la asamblea en agosto las
leyes represivas de la libertad da la prensa y del
derecho de reunión. La república estaba condenada á justificar la política de la monarquía; las
leyes de jolio, las» leyes de setiembre, y Lamartine, Cavaignac, Odilon-Barrot, Maríe, la conducta
y los actos de BragU«. t}« Thiers j i e Mole. Sio
haber hecbp nada ra. favor de las, clases sociales,
agravando, por el contrario, su riiíseria, la revolución ha sido roas contraria pra la libertad, que
la política por ella tan cruelmente condenada.
Odilon-Barrot y Dufaure cierran por último este
debate solemne. Sus palabras moueradas son la esprcsíon de una necesidad social. La Francia no
puedo vivir con una revolución todos los meses;
pero si ha de evitarse el que las masas se arrojen
ciegas á la lucha, preciso es antes reprimir el grito
que las lanza en ellas. Este grito, la prensa, por
desgracia, lo ha dado mas de unr, vez desde febrero.
Pero al mismo tiempo la Francia republicana no
puede existir sin la libertad moderada é inteligente
de la prensa. Contenerla dentro de estos limites,
condenando los escesos de la licencia, sin proscribir los derechos de la libertad. tal e? el deseo
y el propósito del gobierno. La ley qu€ hoy presenta á la asamblea, asilo espera al menos, contribuirá á realizarlos.
Tal es en resumen fel fondo de este debate. Indudablemente de él, y mas que de él, del espectáculo
que tenemos ante nuestros ojos, se desprende que
la libertad ilimitada de la prensa es imposible en
Francia. En vano se nos dirá que esta existe do
hecho en Inglaterra y los Estados-Unidos; la
consecuencia que de aquí se quiere sacar nada
prueba. La Inglaterra. nación acostumbrada ya
á las agitaciones de la libertad, tiene en el elemento religioso, en su gran aristocracia territorial,
en el respeto del pueblo inglés á la ley, hasta en
su carácter mismo, elementos de orden de que
carece la Francia apasionada, ardiente, agitada por
una lucha que apenas ha tenido alguna tregua durante mas de medio siglo. Los Estados-Unidos,
.sociedad nueva donde apenas existe el proletarismo, donde la historia no cuenta mas que una
forma de gobierno, dominadora en América , rodeada de naciones que no pueden influir en ella,
tampoco pueden compararse con la Francia enclavada en medio de la Europa, á la que agita, y de la
que á su vez recibe el impulso de la agitación
también, dividida por partidos, que cada cual tiene
una bandera y una forma de gobierno distinta:
monarquía, imperio, república, domocracia; ;
comer de carne cuando el estómago me lo pida? Sé
amable conmigo, Baucin, Ó de lo contrario, ¡ por vida
mial me quejo al rey, y no confiesas en tu vida. Ya sabes que el nombramiento de los obispos corresponde
al rey; pues yo tengo al rey de mi parto, y de consiguiente soy el mas fuerte.
Baucin se sonrió hipócritamente.
—1 Oh! Nosotros tenemos de la nuestra al señor superintendente.
—¿Conque según eso te burlas del rey ?
Baucin no replicó una palabra; pero su sonrisa era
harto elocuente.
—Tráeme de comer, dijo Arlaguan, que son cerca
de las siete.
Baucin volvió la cabeza, y mandó al discípulo de
mas edad que avisara á la cocinera. Entre tanto Artagoan examinaba el presbiterio.•
—¡ Bah! dijo con cierto desden; monseñor alojaba
aquí su grandeza con l>astanle mezquindez.
—] Oh I tenemos el palacio de Vaux, dijo Baocin.
—Qae valdrá tanto como el Louvre, ¿no es asi? repaso Artagaan en tono zumbón.
—Qae vale mas, replicó Baucin con la mayor sangre fria del mondo.
—lAh! esclamó Artagaan.
Quizá pensaba prolongar la discusión sosteniendo
la supremacía del Louvre; pero el teniente recordó
que su caballo se habia quedado atado á uno de los
hierrosde la puerta.
—¡Deroooiol dijo de repente; haz que cuiden mi caballo, que tu amo el obispo no tiene uno en sus caballerizas como este.
Baucin dirigió una mirada oblicaa al caballo, y respondió:
—Cuatro le ha regalado el señor superintendente,
cada uno de los^ cuales vale por cuatro como el
vuestro.
donde una educación eminentemente revoluciona*
ría ha hecho el orden yla libertad moderada casi
imposibles.
Pero si esta represión moderada é inteligente es,
en nuestro sentir, una necesidad de la situación actual de la Francia, y hasta una condición de existencia para la república, ¿tienen autoridad bastante para hablar al país de legalidad, de respeto
á la ley, y de política pacífica,,los hombres queboy
dirigen su voz á la Francia? ¿No se teme que en
Odilon-Barrot, el defensor ayer ardiente del derectw hpi, J hoy el sosienedof del estado de útío.l,
en Thiers» el acusador ardienle ayer^, primero ^e
Carlas X, iittgo 06 MpotíiÁf» ftecsonat^ Luis F«lipe; el agitador y el genio de la oposición; hoy ei
hombre de la moderación y de la templanza; en
Luis Napoleón, ayer el conspirador de Boulogne,
hoy el condenador de todo acto revolucionario; no
se teme, decimos, que la Francia crea oir solo la
Toz del ínteres en vez de la voz de la conciencia; la santificación dal hecho en vez de la procla<.
macion del derecho y del deber? Los hombres que,
sin quererlo acaso, han inapalsado á la Francia en la
senda revolucionaria, ¿tendían la fuerza y la autoridad bastante para detener la revolución, cuando
e;ta amenaza, no ya solo al gobierno, sino á tos
fundamentos todos en que la sociedad descansa?
Sin duda que mas de una vez los hombres eminentes á quienes nos referimos habrán deseado poder borrar su pasado, auna costa de una paKede
su misma existencia y dít^u porvenir.
Pero, de todos modos, nuestro apoyo no puede
faltar á los hombres de estad» que quieran conciliar en su país el orden con U libertad, el progreso
y las mejoras sociales con el principio conservador,
que tiene por base el respeto de la propiedad y el
desenvolvimiento del principio moral y religioso.
La obra. aunque dincíl ea una sociedad tan agitada, no e« imposible. Dos condiciones nos parecen,
sin embargo, absolutamente necesarias para ello:
primera, que el poder ae preocupe menos de la
cuestión política y de la represión material, que
de tas cuestiones sociales y de la educación moral
de las masas: segunda, que al mismo tiempo que
con justo motivo atienda á proteger los intereses
y los derechos creados de clases respetables, haga
cuanto esté en su mano en favor de esas otras clases desheredadas por la fortuna.
La historia , ensalzando al mismo tiempo otros
actos que Iwnrarán su memoria, dirá que por haberse
preocupado demasiado la monarquía de julio de la
cuestión política, olvidando la cuestión social; que
por haber atendido solo á la represión material descuidando la represión moral, fue arrastrada por el
vendabal revolucionario. Por una triste fatalidad,
los hombres de estado que tanto se preocupaban
de impedir ta reforma electoral, cerraban los ojos
Agólpesela la sangre »l rostro é Artagaan; deshaciasele la mano, y contemplaba ya en la cabeza de Baucin el sitio en donde it>a á dejar caer el puño. Pero se
le pasó aquel prouto, vluo luego la reflexión, y se
contenió con decir:
—¡ Diantre, diantre, y qué bien he hecho en dejar
el servicio del rey! Dime, amigo Baucin, añadió;
¿cuántos mosqueteros tiene el señor superintendente?
—Tendrá todos los que le dé la gana con su dinero,
replicó Baucin, cerrando sa libro y arrojando á los
muchachos á latigazos.
—¡ Diantre .diantre! repitió todavía Artaguan.
Y como á este tiempo vinieron á avisarle que estaba
puesta la mesa, siguió á la cocinera, la cual le hizo
pasar á an comedor, ea donde le esperaba la comida.
Artagaan se sentó á la mesa, y emprendió valientemente con el pollo.
•
—Me parece, dijo Artagaan hincando el diente en el
ave qae le sirvieron y que seguramente hablan olvidado engordar; me parece que he hecho mal en no
haber bascado desda luego et servicio de un amo semejante. Por faarza daba ser un señor may poderoso
ese superintandante. En verdad que no salamos nada
los que vivimra en la corte, sin duda porque los rayos
del sol nos impiden ver otros grandes astros, que son
también soles, aun cuando están algo maslajosde nuestra tierra.
Como Artagqan se complacia, tanto por gusto como
por sistema, en hacer hablar á las personas sobre cosas qoa le interesasen, sa esforzó eb poner en juego
toda su táctica eoa nuestro buen Baucin; pero todo
fue gastar pólvora en balde. A escapcion del elogio pesado é hiperbólico del señor superiatendeote de hacienda, Baocin, qae por cu parte estaba sobre aviso,
se abstuvo de satisfacer ea lo mas mínimo la oarlosidad
de Artagaan, lo cual hizo qae esta, da bástanla mal
ante el espectáculo de la revolución íochrt qse iw
estaba resdizando ante su vista; por una Fatalidad.
los mismos hombres qt»e querian levanlaf el pi*sligip de la monarquía y de fa religión , sacrificaban
la una en la persona de una princesa desgracáiida.
hija y madre de reyes, y la otra ante un ínteres Sl«sófico ó universitario; y los diarios mismos que negaban á las eapaeidade» los derechos políticos, reservados esclusivamente i la propiedad, condenabm en sus obras literarias, firmadas por nombres como los de Saé y í w ^ Sínd, tos fundametN
U» todos en que la propiedail deícaoss. fot esto
si la revoIadoB pdítíc» d« Éebret» fi»e B M sorpresa Í la revolución social foe an híícho tógic«, y
fatal. Antes de realizarse ,ea el Hotel de TüU, tí
revolacion social se habia vM-ifteado ya moralmeot»
en las grandes masak proletarias de la Francis.
Este ejemplo no debe ser perdido puri los gobiernos; porque la represión será tanto mas mérgica
y saludable, cuanto mas se apoye en el sentimiento rel^ioso, en la educac^oo moral de las
masas, y en el progreso y la mejora de tes clases
sociales desheredadas por la fortuna. Este es el
gran problema que la república, como la monarquía,
tienen que resolver en Francia.
Los.Mioesos de que has ñdo teatra«tguaot paMoe
del distrito militar de Valencia, f i a sifíiacioB m»p^
cional en que aquel pais se eocaentra, lian coittribaldo
á fijar 90 él la ^eocloa de la pr^sa. LA EroCA, sigoiendo su MSteoia d« imparcialidad. ha dsMlo e«bi4»
en SOS coluntoas lo mismo á los cargos que é las d«fensas de aquellas autoridades. Solo de esta maoer*
pueden esclarecer.<<e los hechos y poner i la opinioH
en estado de juzgarlos coa acierto.
Hé aqni ahora lo qoa con faoba d^ 19 sos escrib«
nuestro apreciable correspoaaa]:
«VALEMCIA 99 de julio. No wmr* la HMMT M v e dad , ni hay eí menor recelo de que la piüblica Iraoqnilidad se altere en todo el distrito de eíla capitanía
general, por cuyo motivo á todos tos qae deseamos
se entre cuanto antes en el verdadero camiao l«gat
nos parece insostenible bajo eoMepto algoao el estMi»
de sitio. Si, como no es de esperar, e^e dura por mas
tiempo, no será eslraño qae los diartos progresistas
ataqaeta de nnevo al gobierao, eomo lo tian hecho por
lo sacodido«o Alcablas y Jitiva. Puesto qo« Vds. lamlúea se bao ocapado de este asunto, racoa será po^a
en sa conooimieato coa imparpialidád los hechos C«IM
bao llegado á mi noticia poir personas de fixt referidos
pontos, para qae coa esto reiafo se dismhraya en parle
el mal «ecto qae haa próémóáo 9eai«j«M«s a«(ici««
ea todos los hombres verdadorans^te naodnradas. Sabido es qae termia«da ana guerra se eocaealraa sieoipne hombres que, avezados á ana vida errante y azarosa, les es may difidl el acostombrarse k proporcionarse el sustento poroa medio licito, ooal es el da
ocuparse eo na trabajo diario. Ba el püabia da Alea>
biss. situado á unaü oa<:e leguas Norte de la cafHtat,
habia y ae refaglabaa hace tiempo algunos qoe, prooadentes de las facciones formadas en diversas épocas, v
ea may aocoolrados SMlidos, se eiM<«(eaiafl aa ará^
porciráaraa lo agaao, aunque fuera eootr» la ammtad de sos verdaderos dueños; pero procoraado i««
grar esto con poca esposicion de sus vidas. So proceder tan misterioso, si bien era desconocido délos qaa
humor ya, pidiese qne le dirigieran al dormitorio en
cnanto acabó de comer.
Baucin condujo á Artagaan á una pieza bastante mediana, an donde encontró una cama sobradamente
mezquina; pero nuestro teniente era poce difícil da
contentar. Dijéronle qae Aramia se habia llevado las
llaves de su habitación particalar, y coreo ArtagiMS
sabia qae Aramia era bomln-e sumamente arreglada, y
qae tenia qae guardar generafai4nte muchas eOsas ea
su habitación, no le causó aquello U menor sorpresa.
De consiguiente, aun cuando el leebo bobiaaa sido todavía mas duro, lo habría aeaptado eoa el rntsme
ahinco que desplegó para la comida, y como tenia tan
buen sueño como baen apetito, no tardó en dormirse
tanto como en roer el último hueso del asado.
Desde qoe Artagaan dejó de estar al servicio de nadie, se lisonjeó de que su suefio sería tan pesado co»9
ligero habia sido antes; pero por mucho que asi la
creyese y por mucho también que asi lodaaaan, «U»
es que foe despertado á media noche por an gran nMo
de carruaje y gente á caballo. Una laz súbfta ütaHkiá
las paredes de sa coarto, y echándose ai piwl^ aaaamisa fqara de la cama, corrió ai baioM.
—¡Si será qoa va<Mva al rey! d|jo pa«iai f ^ f • gándose los ojos; porque semejaota eoMliva solo
puede pertenecer á uaa persona riaÉl.'
—¡Viva el señor saperialeadaMel gritó daada «aa
ventana del piso bajoaaavM^^aaAitagaaa reeonoolé
al punto por la de Bawte, é cdri, •!» dqar de dar voces, atetaba an psfiaaio aa ma mano, T tenia ea la
otra una groata vala.,
Entonces ^ i a ó Artagaan eoma « M brtHaatefenna
humana qoe aa hM^daba Meia la poMzoata det carraaje pñrtM^. y oyó al mismo tiomf» anas estrepitesaa imvajadas suscitadas sin dada por la a s t r a l
figara da Baucin, que sali<in del mismo carruaje, dejando en pos de si una espacie de rastro de alegría.
%niiaD la mayoría de la poblacioo, no asi do aqQ$%.9¡H>>osicÍ9oaéy francesas, parece que se dirisia á UrbipersooM á qnisaes el miedo les ob]^6 á ^lardar el se- tello^' cod' objeto de evadirse, embarcándose oon sos
<erHo, hasta el día en que creyeron poder revelarlo
^o peligro para sus vidas. Si son exactos nuestros in- inns ailegadosi, poes que sa tmerzít mfría dicminuformes, parece qae BaesWx)'eapita« general recibió el cion.
oportuno aviso de que se habia organizado uaa socieEn los diari<$^4«; Cádiz llegmlos por e ^ correo
dad de Yeiate y siete personas, que siendo la mayor
parte hombres de mal vivir, iacooiodaban bajo re- leemos las s^éliate#lii«e»s:
•••,,'•'
prebedos-icmeeplos , aunque secretamente, al resto
rilemos oido'deiür qae el ao^vo v»por de guerra
-de la población. Semejante noticia puso á esta autori- Pizarra oo piisirá p0r ahora.ijUaliu, paea^Mirece líeue
'4ad militar en el «aso de procurar averiguar la ver- orden de conducir á Melilla un b»tallon de iofaaleria y
dad de todos los hechos denunciados, y cuando estuvo de remolcar un buque trasporte con caballería. Si cblu
^JMan praelnda de sacertasa, dio las órdenes oportu- es cierto, iadicará que el gobierno- empiosa á adoptar
nas para qna en una noche se circunvalase el pueblo las medidas que reclama la seguridad dis aquella poy se preodiesea i iodos, basta el número de veinte y sesión nuestra, objeto de los frecaeates alaqses de sus
siele ,-qaieDes, Interrogados en el mismo Alcubtag, y bárbaros vecinos.»
pretks tuertas formalidades que lo grave del case
«ii%i«, ñtereOf puestos en libertad veiaie, .y los siete
Hace algunos dias, dice hoy La Reforma, se resaíeredantes fusilados en las inmediaciones del Mas de
Casinos, habiendo Boo de estos intentado fugarse , lo ron los diputados y senadores progresistas , con el ob«aai togró, si bien por pooos momentos. No crean us- jeto de reorganizar los trabajos electorales de nuestro
que pretendemos eon esto hacer la apología del partido, y como primera disposición se acordó nomcapitaa general ni absolverle de los cargos que pue- brar una comisión de osee individuos, para que preSsn^Kérse'ie por haberle escudído de los límites le- parase los tratiifjos y los manifeslaf^e por medio de una
a l e s , pues el objeio que nos proponemos solo es el
poner de manifiesto que todos eran criminales , se- memoria ó uninforme que parece se ha«ncargado«le
gtta informes, y no honrados y pacíficos ciudadanos redactar una persona conocida.
«acedos de casa ea casa para llevarles al saeritfeio. Be
Por la vía de les Ed^tades-Uoidos se1ia« recibido noétsear seiNia <|ae tedas las autoridades constituidas
pceeamaen evitar la nrepetícion de estos actos. Si ticias de M^ico, de mediados de junio. La situación
ssa-cttefnates y se les justifica , ahí eitán i o s tri- itítefior de ía repáblica ao^lcaaa era poco satisfactobnales de justicia, ahí la comistoa ntilitar ; castigaeselc» con todo el rigor de las leyes, y ha- ria :'Ia guerra con los indígenas y d cólera producían
cüíadolo asi DO se dará motivo á una censura enér- graades males y estragas. Esta epidemia, que á un
gica, pero justa. 'Respecto de los dos infelices que mismo tíe«Dpo se deja seatiren Francia, en Inglaterra,
nmroo RsUaaos en Játiva, se nos tía asegurado ser el eniHungríiL, en Bélgica, coatinaaba también causando
uno BD tal apodado Cristo, terror de la parte de la ribera alta; se le atribulan varias muertes, pvc cayo gran Htortiandad «a 4os Estados-Unidos. Para aplacar
motivoestaf» sofriendo sa oondena;^ugándese del pre- la cólera ceieste se habia nandado celebrar un ayuno
sidie , sirvié despaes á las ¿rdeoes de Sendrá, y des- general y elevar|«legarias en lodos los templos.
pués del-desenlaee de aquella intentona se refugió en
•l'CasNilede Guadalest, de cuyo ponto se salvó por
Una corre^ondencia de El Clamor, lechiidá en la
Httagro el-dia ea qae noestras tropas leales se apoderaroaitel citado faerte, viviendo por aquel terreno, Granja, asegura que el consejo de ministros ha deciMbierto con el velo de ana vida misteriosa. El otro dida ai fio mandar á B:ircelona al Sr. Orlando para
era tai^iiea aa facineroso. Ya se ha nombrado en esta
*
eittéid ti jttBla (ifo teneficeacia cea sajecian i la aoewa
ley. SI biM tes personas nombradas para componer la qae se entienda cea <ios fabricantes, y añade qoc e.sla
jwMaaes parecen dignas de ocupar tan distinguido resoiacisn poede «ccderar una crisí!! en el gabinete,
puesto, séaaos permitido decir que hubiera sido de de ia que «stes dias se ha hablado algo en Madrid.
desear ^ue figarssen al lado de los elegidos los nom- Nosotros igneraasos «ompletamente el grado de cerbres de tos Sres. D. Ramón Calvo, D. Santiago García,
D. JosA Ferraz, D. Fermín Gonzalo Morón , D. Juan teza qae merescan estas noticias. Los diarios de BarCasUtto, D. Antemo Lacoadra, les señoras marquesof celona Uegadas h»}' diceo 4o siguiente :
«Continuando nuestro papel de narradores fieles de
da ftftaveeioee y Serdañola y conde de Solo-AmeBe,_
faeMaqae milltaa ea diversas filas, ee cuentan en el lo que se dice respecto de la vital cuestión de aranceRAnwooelosqae tanto se han desvelado en propor» les, debemos decir itey que es loii.ivia mas favorable
ctoaar alivio en su triste y desgraciada saerte al pobre que ayer QI sesgo que, según refieren la^ cartas de
desvamio y al torneóte m nuestros estaMectmientos Madrid, toma aquella. Ayer dijimos que se harían
modificaciones oportunas respecto de las mezclas, y
de iMMtoeDcia.Ht
ahora debemos aiadir que se tiara otro -1 mío con los
«slampados. Vvtece que se celebró en Madrid una junta
SegtiB h» partea recibidos en el ministerio de la magna, á que asistieron persona» de alta distinción,
ademas deles comisionados de la fabricación cat»l»n».
Soerra por el último correo de Italia, resulta que el Se nos ha asecarada que estos últimos salieron baseaeipo eqtaiol espedicionario salió el 44 del actual de tante satisfechos y contentos.
«También hoy se nos habla del Excmo. Sr. Orlando,
•alflM>nteoe, dirigiéadose á Palestrina, y de alK, á
través de los montes Sabinos y de los j>riDClpale8 es- y se DOS asegora a«« vendrá, sin que sea necesario
que otra persona de calegoria, á quien se hablan contribos de loe Apealaos, en cinco penosas marcha llegó ferido ya amplias facultades para desempeñar la coi Rieti el 48, desde donde escribe el general en jefe misión de aquel, cumpla con este cometido.»
con fecha del siguiente d!a. El espresado general reDiferentes «orrespondf ocias de Gibraltar y Lisboa
fiere la brillante y lisonjera acogida que nuestras tropublicadas ea periddicos ingleses notician el haber
pas h.-ia tenido, tanto en lodos los pueblos de las proaparecido en Cádiz algun<M casos de cólera. La noticia
vincias por donde han atravesado como en aquella
es completamente falsa. Aquella ciudad, como todo el
ciadad, cuyos habitantes han manifestado de un modo
resto de España, se ven aun por fortuna libres de esta
inequivoco, no solo el coatento y confianza que les
epidemia.
itt^raa naestra^i armas protectoras, sino la salisfacctoa de verse libres del peligro y dominación en que
Radstadt, único punte qae ocupaban los revolucio^ « vivido bajo el gotriemo republicano de Roma. El narios alemanés, se ha entregado á las tropas que
gerieral en jefe habia di&pueslo que, como en las de- manda el principe heredero de Prusi». (.a paz, por
más pMvincias qae ha recorrido, se protegiese el res- tanto, queda completamente restablecida en AlemataWeciiiiienlo da la autoridad y las armas de sa santi- nia.
No es cierta la nueva de haberse firmado la paz
dad aa los ciento veinte pueblos de que la de Rieti se
entre el Austria y la Cerdeña: por el contrario, esta
cenpMe.
S^aa las últimas notii^s, Garibaldi, que se ba- cuestión no parece próxima á un desenlace.
Las negociaciones relativas á la cuestión romana se
Haba ea Todi, habia hecho movimiento sobre Urbieta;
HMH vtondo que nuestras tropas le cerraban oi paso á prosiguen con una gran reserva. Mr. de Harcourt,
l«$ Abmzzos, y acosado también por las columnas eaibajador de Francia en Gaeta, ha llegado á París, sin
Las noticias de Roma alcanzan al 20: continuaban
las prisiones en dicha capital, y se hablaba de las de
Sturbinelti, Galclli y Mariani.EI comandante Rouxeau,
prefecto de policía, ha publicado un bando, prohibiendo
ias reuniones en las calles de mas de cinco persona.*;
se han mandado cerrar dos cafés, cuyas disposiciones
indican que aun reina en Roma bastante fericentacíon.
El papel moneda de la república estaba muy despreciado, perdiendo hasta un 40 por 400, lo cual contribuía á aumentar la agitación en la ciudad. El 46
llegó á Roma el general austríaco Wimpfen, procedente de Ñapóles, adonde habia ido por los Abruzzos.
El Diario de Roma del 30 contiene un decreto del
comisario pontificio Berardi y del general español Córdoba, fech'-ido en Velletri á 40 de julio, poi* el cual son
repuestos en sus cargos los que los desempeñaban
en 46 de noviembre de 4848: se prohiben las reunionrs políticas, se priva de dar servicio á la guardia nacional, y sejnandn salir fuera del reino á los
estranjeros que no puedan justificar su presencia en
el país ó sus medios de subsistencia.
Las noticias de las bandas de Garibaldi recibidas el
20 ea Florencia anuncian que parte de sus tropas continuaba en Cetona, á cuya población impuso una contribución de dos mil escudos. Otras pequeñas columnas
amenazaban á Pitigliano y á Montepulciano; pero todo
hacia creer que el objeto de las tropas republicanas
era abrirse paso hacía Orbítello, penetrando así en
Toscana. En Siena eran ya considerables las tropas
austríacas, y las toscanas se iban concentrando en el
mismo punto para obrar de acuerdo con aquellas.
Kl Monitor toscano anuncia que las bandas de Garibaldi hacían continuas escursiones entre Montepulciano, Cetona, Fojano y demás puntos liniitrofe;. El
grueso de sus fuerzas se hallaba en Montepulciano, y
todas juntas ascienden á poco mas di cuatro mil
hombres.
En Florencia se ha sabido oficialmente que el 20 de
julio un cuerpo austríaco numeroso de la brigada Líchtensteim, procedente de la Umbría, ocupó á Cetona.
El gobierno toscano ha enviado por mar tropas destinadas á guardar los puertos de Orbítello y San Sléfano,
para que las fuerzas de Garibaldi, acosadas cada vez
mas por los austríacos y toscanos, no puedan retirarse.
Mr. de Harcourt, embajador de la república francesa
en Gaeta, llegó el 26 á Tolón de paso para París.
La Patria de París rectifica la noticia que habia
dado el día anterior da haberse ajustado la paz entre
Austria y Cerdeña. Con referencia á cartas do Turin,
que dice merecerles la mayor fe, anuncia que el 22
entregó el gabinete de Turín al plenipotenciario austríaco una contra-nota proponiendo algunas modificaciones en el ultimátum. El modo como Mr. de Bruck
recibió dicha contra-nota daba lugar á creer que el
gabinete de Viena no se mostraría mas exigente.
Las noticias de Alemania ofrecen algún interés. La
Gaceta Oficial de Berlín publica un despacho telegráfico de Francfort, fechado el 24 , anunciando que la
cindadela de Radstadt se habla rendido á discreción en
la tarde anterior. Las tropas prusianas entraron á las
cinco de la tarde. Los insurgentes que habían defendido la plaza fueron confinados provisionalmente en
soberbios castillos de la edad media, de gruesas murallas de veinte pies con torres do ciento de altura.
Artaguan siguióá lo largo de las murallas; midió las
torres con !a vista, y bajó al valle, desde donde dominaba el castillo de Porthos , situado á la orilla de
un vasto lago y contigao á una magoífica selva. Era el
mismo que en otra ocasión tuvimos el honor de describir á naéstros lectores, y de consiguiente nos contentaremos con indicarlo. Lo primero que distinguió
Artaguan después de los hermosos árboles, después
del sol.de muyo que dorab« los verdes prados, después de las inmensas y caprichosas arboledas que se
cstendían hacía Compiegne, fue una especie de caja
con ruedas, empujada por dos lacayos y tirada por
otros dos. En aquella caja se veía un enorme objeto
verde y oro, que empujado y tirado surcaba los risneñós paseos del parque. Aqnel objeto desde lejos
era indescifrable, y' no significaba absolutamente nada:
desde mas cerca era un tonel envuelto en paño verde
galoneado: de mas cerca aun era un hombre, o mas
bien ttuatignra obesa, cuya estremidad inferior, e s parcida ed la caja, llenaba toda su cavidad; de mas
cerca todavía era Mosqueton, el insigne Mosqucton, de
cabellos canos y de colorado rostro, como Polichinela.
-^¡ Voto » cribas! esclamó Arlaguan: si no ine engaño, tengo delante de mi al buen Mr. Moston.
—¡Oh! gritó el hombre obeso: ¡oh, qué dicha, qué
dicha, qué alegría!... ¡Aquí Mr. de Artaguan!... Parad,
tunantes.
Estas últimas palabras iban dirigidas á los lacayos
que tiraban de él y le empajaban. Detúvose el cajón,
y tu» cuatro lacayos, con ana precisión enteramente
militar, se quitaron á la vez sus sombreros galoneados, y se alinearon detras de la caja.
—¡Oh, Mr. de Artaguan! diio Mosqueton : ¡que no
pudiera abrazaros las rodillas! Pero, como veis, uie
es absolutamente imposible.
—Cómo ha de ser, querido Mosqneton; era lo trae
la edad.
—No, señor; no es la edad; sino las enfermedades,
las pesadarobres.
—¡Las pesadumbres; vos, Mosqueton! dijo Arlaguan
dando vuelta i la caja. ¿Estáis loco, querido? A Dios
gracias gozáis da ana robustez igual á la de una encina
de Irescientf» aios.
'
—¡ Ah, las piernas, señor; las piernas I esclamó el
fiel servidor.
—¿Cómo las piernas?
—Sí, n^ quieren ya sostener mi cuerpo.
—¡Ingratas! Sin embargo, me parece que no las
dejais de alimentar bien, amigo Mosqueton.
—¡Oh, sí! nada tienen que echarme en cara en ese
punto, dijo Mosqueton suspirando; he hecho siempre
por mi cuerpo todo cuanto he podido : nunca he sido
egoísta;
Y Mosqueton exhaló un nuevo suspiro.
—¿SI querrá Mosqueton ser barón también, según
el modo de suspirar que tiene? pensó Artagmin.
— ¡Dios mío, señor! dijo Mosqueton procurando
echar fuera dolorosos pensamientos: ¡ qué placer tendrá monseñor al saber que habéis pensado en él 1
—;E1 buen Porthos! esclamó Artaguan: impaciente
estoy por darle un abrazo.
—¡Oh I dijo Mosqueton enternecido: no se me olvi.>
dará escribírselo, señor.
—¡Cómo, esclam^ Artaguan: escribirseloI
—Hoy mismo. sin pérdida de tiempo.
—Pues qué, ¿ no está aquí!
—No, señor.
—¿Pero está cerca ó lejos?
—¡Ay; losó yo por ventura, señort repaso Mosquetea.
—¡Voto al diablo! esclaroóel mosquetero dando con
el pie en el suelo; está visto que me persigue la desgracia ; ¡Porthos, tan amigo do estarse en casa!
—Es bien cierto que no hay hombre ñas sedentario que monseñor... pero...
—¿Pereque?
—Cuando un amigo insta
—¡Un amigo!
—SI, el digno Mr. de Uerblay.
—ICómo! ¿Ha sido Aramis el qae h» instado i Porthos?
—Ved aquí lo qne ha sucedido, Mr. de Artaguan.
Mr. de Herblay ha esciitaá ooooseñor...
—¿De veras?
—Una carta, señor; pero nna carta tan apremiante,
que todo lo ha puesto aquí en conbastion.
—Coénlame. cuéntame eso,querido,dijo Arlagttan;
pero antes bai que se retire esagente.
Moeqneton gntdan: «fuera deaqai, gañanes,» con
—Kcn debí conocer que no era este el rey, dijo ArIsguan; nanea se ríe de tan bnena gana cuando pasa !
S. M.—¡Hola, Baucin I gritó á su vecino que sacaba las
tres cuartas partes de sa cueit>o faera de la ventana,
para segair por mas Uempo el carruaje con la vista;
di.^qbé eseso?
—Ki Mr. Fonquel, dijo Baucin con aire de proteccioa.
—>iY toda esa gente T
—Stt corte.
—¡Vaya, vaya! dijo irlagnan^ ¿qué diria Mr. de
Mi»zarino si viese esto?
Y en seguida se volvió á la cama todo pensativo,
preftonlindose cómo era que Aramis estuviese protekido siaiapre por el mas poderoso del reino.
—¿Será qae tenga mas fortuna que yo, ó que sea yo
maanecioqóe élT ¡Bahl
l<Aa era la vox concluyente, con cayo ansUio, Artagaen, éeaéé ^é» se habia hecho sabio, terminaba
ahon toa penaaosientos y firasesde su estilo. En otro
tiempo solia decir: ^voto al diablo\ lo caá I era una
solemne patochada, pero ahora que se habla hecho
viejo, mnrmnraba ese ¡hakl filosófico que sirve de
freeo á todas tas patkwes.
XVHI.
XK DONDI AaTAGtAK WJSCA k POETHOS T SOLO SB
BNCUKMTtA k »)S4Ít)BT0M.
Cuando Arlaguan se convenció plenamente de que
la ausencia del señor vicario generalHertday era muy
cierta, y de que no encoatraria i sa amigo ni en Melón ni en sus inmediaciones, abandonó á Baucin sin
eesar, dirigió una mirada socarrona al magnifico pa•aclo de Vaux que principiaba á brillar con aqnel esplendor que fue causa de sn roins, y mordiéndose los
lal>Íoscoiuo un hombre lleno de desconfianza y desospechas, espoleó su caballo, diciendo:
—Vamos, vamos: en Píerrefonds encontraré el mejor iMHabre y el mejor cofre. A bien que esto último es
lo Anico qne me hace falta, pues la idea ya la tengo.
.Harento» «acia á nuestros lectores de los prosaicos
teld^Btes iél viiú« ^ Artagnan, el cual llegó á los
eoBtnas de Pierrefond»ea la mañana del tercer dta.
Artuaan M^pc^Nantenil-le-Handoin y Crépy, y div i e r t e l<|oc^MalHto de Lais de Orleans, convertido
* ' tdeta «eroM, y qae estaba cnslodiado per
. Kira aale aMkeio une de aqneilos
duda con objeto de conferenciar con su gobierno. Nada
decisivo respecto á Garibaldi.
Vuelven áteproducirse epi Fid|icia los romores de
una TnodMoacion ministerial; pero por el momento los
creemos papo probables. En canibío se díslainuyen
mucho losde resta ilaciones y golpes>-ée estado.
Nada decisivo en Hjngria, coy? locha preocupa
mucha á la (ii|>ioion en Inglaterra.
_
CORLEO ESTRANJERO.
Casamatas. El teniente general Holleben ha sido nont-*]
brado gobernador de la ciu4adela.
. Sobre este suceso dice la Gaceta dt Colonia :
«Las negociaciones duraron todo el día 21, per**»
príncipe de Prusia no quiso conceder condición BJJ'
guna á los sitiados. Bu la mañana del 23 on paest*
avanzado de cíenlo cincuenta insurgentes se pasó i «^
prusianos, y á eso de las doce llegó un mensajero*|
campamento, declarando que la cindadela estaW
pronta á rendirse. Al día siguiente debía príncipiai" *"
bombardeo en regla. I«« población recibió á los pr**
síanos con demostraciones de júbilo. l>os comandanta*
Tíedemnnn , Corow y Wíllich estaban eslrechamsol*
custodiados.»
Una carta de Francfort anuncia que el rey de Wiif'
temberg no quiere adherirse á la constitución ale
mana promulgada por los reyes de Prusía , Hanno»*'
y Sajonía. El gobierno de NassaiU se ha adherido *
ella.
Un diario de París inserta uo» carta de Presburf^r
que presenta la causa húngara ea situación muy de**
favorable, y predice su préxima derrota; pero al pf"*
pío tiempo contiene lo siguiente,que dice saber f^
buen conducto :
«Kossuth y el gobierno están en Arad, y cómanles*
también con el general DembinsKí.q'Ue, por cooíeílí'*
del mariscal Paskewítz, solo hizo maniobrar en.'"*
combate» del 4 5, 46 y 4 7 parle de su»fuerzas, y e"**
tuó sn movimiento para colocarse despaldas del gra6i*|
del ejército ruso. Desde Arad comunica también coO
el general Bem, cuyos triunfos son indíspotable»f
que ha destruido en gran parte las fuerzas austriaO*"
en el Sud. El gobierno húngaro está tam4>ien en.cofflil'
nícacion con Aulich , que ha tomado la ofensiva co^
tra el general Nugenl, el cual se halb ocupado en p(^
teger la frontera austríaca detras del lago Balatoo.»
Apreciando una carta de Viena que inserta la /»>'**
pendance de Bruselas, las noticias publicaddS pof **
Gaceta de Viena, dice que, según de elka»se dedofi**
Georgey habia logrado forzsr el paso al Norte de**
delante de Comorn con el grueso de su ejército, d«»'
pues de haberse reunido á Dembínskí, y añade <!*''
sí logra forzar la segunda línea rusa en las inmed'*''
cienes de Kaschan ó Eperíes, se trasladará el te»"^
de la guerra á orillas del Theiss, lo cual hablan í**'
rido evitar los generales imperiales.
En la rendición de Arad entregaron los austríacos*
los húngaros sesenta cañones y mil quinientos fo^l^
Una carta del campamento de Comorn, fecha del '•»
dice que todo el país comarcano era teatro de laineO*
tables devastaciones. La plaza se liallat>a cercada p*
los austríacos, y bombardeada continuamente porcio* j
cuenta cañones de grueso calibre. Los magy»""** '**'|cían frecuentes salidas con estraordinario v»lW' P* j ^
sin lograr romper las líneas de los sitiadores- B' **''^|
ral en jefe austríaco Haynao, on una proclan»»' f*^"^ • |
el 49 en Presburgo, invita á la población rural á q ^
no abandone sus aldeas, como solían hacerlo, •
aproximación de las tropas austro-rusas, p r o m e l ^
dolé que no sa le haría daSo algalio si permaO**^
tranquila, y que todo cuanto se le tomase se le pHí*'
ría anticipadamente.
La Gacela de Breslaw dice que el feld-mariscal P»*^
kewitz permitió dos horas de saqueo en M'aití"'
porque desde las ventanas de la ciudad hablan h»^
fuego contra sus tropas.
^
El gobierno de los ducados de Schleswig-Hol»***"
ha decretado el armamento en masa de todos '<>* ' " T Í
bres de veinte á treinta años que puedan manejar
armas, lo cual hará que el ejército de lo» ducado» *••
mayor que el de Dinamarca.
A
El gobierno prusiano ha enviadoO á Copenhagne'
barón de Werlher, encargado do una
na misión estraof**
naria relativa á la conclusión de la poz.
La sesión de la asamblea flanees» del 26 nada ** _¿J
ció da particular, continuando la discusion por art'
los de la ley sobre la prensa. Hablábase en Par'* .
modificación miriisterial, amiDcíátHlose que Oa(»* '^^
tal fuerza de pulmones, q^ue sin necesidad de las P'*'^
bras hubiera bastado ol viento para hacer evapOi^Lj '
los cuatro lacayos. Artaguan se sentó sobre onod* "
brazos de la caja, y abrió sus oklos.
^^
—Decía, pues, señor, continuó Mosqueton. <l^
monseñor recibió una carta áa\ señor vicario B*"*^
Herblay, hará cosa de unos ocho ó nueve días:_ *'*-j(
día de los placeres...campestres, sí; y de coosigol»^
raiércolos,
j^
—¿Qué quiere decir eldia de los placeres camp*
tres? preguntóArtsgoan.
^
—^Si, señor; como tenemos tantos placeres "*S-..
disfrutar en este delicioso país, que apenas nospO^^*
mas. averiguar. (he preciso que arreglásemos sO„l*^
respondiente distribucioA. '
• • • ^^.
—j Cómo reconozco en eso el buen orden de F ^
thos! Seguro estoy de que á mi no se me hubiera o ^ .
rida!<emeianle idea: verdad es que tsunpoco mn ' ^
dian los placeres.
'
—Pues á nosotros nos asediaban materialmente- ^
—¿Ycómo habéis arreglado eso? Veamos, ' ^ " v ,
Artaguan;
^
—Algo largo es de contar, seiW>r..
ji<tíf
—No ionpO;rta. tenemos tienxpa de sabrá, y "r^fSj
habláis tan bien, querido Mosquetoa , qae da R" - -.
oiros.
yj^,
—Verdad es. dijo Mosqueton con on» soña I de^^^j
facción,, que provenia evidentemente do la justioia4|p|
se le hacía; verdad es que he hecho grandes pro»*'^
sos en la compañía de laonse&or.
^^
—Espero á que me digáis la distribución de ''^«(í»
cere», Mosqueton, porque deseo saber si he ' W ^
en buen día.
^
—¡ Ay, Mr. de Arlaguan 1 dijo melancólicafl** j ^
Mosqueton; desde que se ausentó monseñor, todo»
placeres volaron,
j,,
—Pues bien, querido Mosqueton , haced raa«o<»*
-i Y por qué dia queréis quo principiemoB * ^ , I
—¡Voto va ! principiad U
| Mr el doialnftQ • que
dia del Señor,
—¿El domingo, «eñor?
-Sf.
,' La áonttñuaeum «•. et prStkm» námar»-1
*Ai2lf
CiA^VtiA.
nadas , pero ninguno de ellos preveía la catás- tivo al elogio exagerado del talento el desden á
trofefinalde la dinastía , limitándose sus con- las ideas , relegando con afectación al diputado
geturas á los nombres y los proyectos de los mi- entre los poetas, que Platón arrojaba de Id renistros impuestos al rey por una sedición pro- pública. Por su parle, Lamartine desconfiaba
de la oposición ardiente de este diario, creyendo
longada.
Sin embargo, á las diez y media uno de sus entrever bajo el énfasis de su cólera «onlra el
amigos corrió á anunciarle que se temia una trono ciertas coatemplaciones, y quizá cierta
invasión del pueblo en la cámara de los dipu- complicidad de inteligenm con el partido partados. Al oír esta noticia se levantó Lainartiue, lamentario de Mr. Thiers. Se engañaba eúndada;
y aunque no creía que llegase á tal estremo la pero una oposición aliada asi le parecía tao
Se anancian como muy próximas las representa- impotencia de los cincuenta mil hombres que se fatal á la monarquía constitucional como á la
clones de cuadros al natural en el Circo. El programa decían concentrados en París, que permitiese república , pKirque gustaba de que las cuestiode la primera función comprende los siguientes cua- semejante invasión, se creyó en el deber de par- nes se planteasen francamente. La ambigúedad
dros: el triunfo de las Amazonas, las siete Cabrillas,
NOTICIAS GENERALES.
Alfredo el Grande en on campamento, la muerte de ticipar de los riesgos que pudieran correr sus de las coaliciones parlamentarias le repugnaba
colegas. La popularidad y la estimación de que tanto en el periodismo como en la cámara.
Abel, la fiesta de Baco y el Diluvio.
En cuaoto á los redactores de La Reformo,
^Ip Tiaje del principe de Joinville á Alemania ha sido
Los exámenes de entrada para el próximo curso de gozaba en la cámara y con el pueblo podía ha"^elo de mil comentarios, dando fundamento á los
diario
de tono mas franco, pero de opinio»
cer
útil
su
presencia,
y
su
intervención
prote?°>ores de tratos entre las dos ramas de la familia 4819 á 4850 de la escuela especial de ingenieros de
nes
demasiado
avanzadas y acerbas, Lamarger
la
vida
de
los
ciudadanos
ó
de
los
diputamontes
principiarán
el
día
44
de
setiembre
Inme2!'I* franela. Con este motivo, un periódico francés
diato,
y
con
arreglo
á
la
real
orden
de
1
de
julio
d«
tiae
no
los
conocía
mas que por haber atados.
La
cuestión
política
le
parecía
concluida
T^ora de una manera oñcial que el objeto de esta
4848, comprenderán las materias siguientes:álgebra, por el momento: salió pues de su casa , no por cado y alterado sus discursos. Sulo había te"I ^''sien ha sido únicamente presentar á la princesa,
princ
primera y segunda parte, con inclusión de la teoría gepfi «L^^P*'^^» ^ ^u pariente la duquesa de Bragaanza, neral
de ecuaciones; geometría; dibujo lineal; trigo- motivos políticos, sino por un instinto de ho- nido ocasión de ver cinco ó seis veces en la ca-_. emperador
_...,
„, D.
„. Pedro,
.^v..-, y, á.. sa
.,„ abuela,
,.„,.».», la
.a eni^ a del
nometría
La aplicación del álgebra á la geo- nor. Creía resuelta la crisis.—«El dia de ayer nsara á su colega Mr. Ledru-Rollin, el inspira^ t r l z yiada de Austria, y que en este viaje no ha metría , yreclllinea.
las secciones cónicas con la ostensión que ha sido otro 20 de junio, dijo al salir, y presagia dor y el hombre político de este diario. Estas
^¡^oáningua personaje polillco alemán ó francés.
tienen dichos tratados en la obra grande de Vallejo ó
otro 10 de agosto. Un rey desarmado , que relaciones, estraftas á la política, no le habían
periódicos estranjeros dicen que el gobierno en la traducida de Lacroix, sin que por esto se en- capitula en medio del fuego, no es ya un rey. acercado bajo ningún punto al espíritu de La
acaba de firmar un tratado de correos coa el tienda que tos examinandos han de haber estudiado por
tos referidos autores. El examen será público. El de El 10 de agosto viene detrae de nosotros, pero Reforma, antes bien babia rehusado asociarse
no español.
dibujo Iraealse eslenderá hasta poder delinear los ór- está aun lejos.»
á los baaqnetes de Dijon y de Chalona, presi] ^ c e pocos días que anunciaron los periódicos el denes de arquitectura. También probarán con certifididos
per Mr. Ledru-Rollía y por Mr. Floéon, y
Se dirigió pues solo y á pie á la cámara de
^**Dleciniiento, por orden del emperador de Aus- caciones competentes haber estudiado los elementos
vituperado
enérgicamente en el diario de sa
de
física
y
de
quimica.
Les
servirá
de
recomendación
diputados.
La
atmósfera
nebulosa
y
sombría,
íd &.Í*'° las congregaciones de jesuítas y redentorlslas
departameuto
los signos nefastos, las apelaeieel
tener
nociones
generales
de
geografía
y
de
historia;
^ T l t r e i a o lombardo-véneto. El rey de Ñápeles acaba
por la que .penetraba de cuando en cuando un
"Xnar la misma disposición en sus estados de Sici- conocer el Idioma francés, y muy particularmente tra- rayo del sol de invierno, se asemejaba á la for- nes sangrientas y las palabras acerbas de est<»
oíandando qae se devuelva á las indicadas con- ducir el alemán. En la secretarla de la dirección de la
baD<quetes : no había alabado en el partido de
l^oiones la administración de tos bienes que asta- escuela, sita en el palacio castillo de Vittaviciosa de tuna del día: estaba indecisa y tempestuosa. La Reforma mas que la fraquezi y el talento de
Odón, podrán enterarse los interesados de las circuns- Las calles se hallaban desiertas, y solo algunos
iMseyendo el % de agosto de 1848.
tancias necesarias para entrar en ella.
destacamentos de infantería, con los pies meti- la oposición, rompiendo desde luego con las
Kobierao de los Estados-Unidos, según los periódos
entre lodo, y de ginetes envueltos en sus doctrinas.
de este país, ha resuelto estacionar en los puertos
Los pueblos y administraciones donde han cabido capas blancas, y con la brida suelta sobre el
" contlaente europeo todos los baques de guerra de tos veinte y tres premios mayores de los mil quinienm.
. "'Orina anglo-americana que no se encuentren en tos que comprende el sorteo do ayer de la lotería mo- cuello de sus caballos, ocupaban en muy corto
El grupo de republicanos que rodeó á Lamar'^»l servicio,
derna, son los siguientes:
número las avenidas de la cámara.
il*!» objeto del gabinete de Washington parece ser
tine al entrar en los corredores de la cámara le
Números 41,960, 42,000 pesos fuertes, en Cádiz;
Al atravesar la plaza del palacio de la asam- pidió una conferencia secreta y urgente en ana
•* »Pj*teccion de los anglo-araerlcanos residentes en 39,696,
6000,
en
Bircelona;
41.714,
3000
,
en
Madrid;
* JS^Pa y los intereses del comercio de aquellos es- 48,774,1000, en Alcalá de Guadaira ; 4,402, 1000, en blea oyó el ruido de un carruaje, y gritos de
sala retirada del palacio. Lamartiae los coBdiqo
Mf " O s . ,
Barcelona; 13,557, 4000, en Badajoz; 5,461, 1000, en / viva Barroi! ¡ viva la ref»rma! le hicieron á ella, y cerró la puerta. A la mayor parte ée
Cádiz; 45,464, 4000, Toledo; 1,901, 600, Cádiz; 4.110,
• í 4¿5|D'> dice la Crónica de Nueva-York, el ! de juüo 500. en Madrid; 45,774, 500, en Madrid, 14,374, 500, volver la cabeza y detenerse. Una carretela de al- estos hombres no los conocía mas qoe oe vista.
o»* ¡Jo 4 aquella capital D. Miguel de los S.inlos Bañue- en Cartagena; 14,744, 500, eo B:irc<ilona; 19,040, 500, quiler , desvencijada y llena de lodo, arrastrada
Uno de ellos temó la palabra en nombre i e
Xcrétario de la legación de España en Was- en Orlhuela; 48,406, 400, en Málaga; 18,059, 400, en trabajosamente por dos caballos abrumados con todos.—«El tiempo urge, dijo; los aconteámiea( i ^lon.
la Cornña; 38,377, 400, en Barcelona; 36,515, 400, en el peso superior á sus fuerzas, pasó por delante tos están suspensos, y no sabemos cuál será so
Peotro de breves dias, añade el citado periódico, Córdoba; 30,401. 400, en Toledo; 44.744. 400, en Búr^
J< 4»«*."*8ar también el señor ministro de España, don gos; 45,744, 400, en Talavera; 5,677. 400, en la Cora- de él. Dentro de esta carretela y eu el asiento término; nosotros somos republicanos; nuesdelantero reconoció á Mr. Pagnerre , presi- tras convicciones, nae^tros pensamientos, nuesP * l ^ l Calderón de la Barca.
ña; 40,045. 400, en Badajoz.
d*dente del comité de la oposición de Paris: de- tras vidas, las hemos consagrado á la repúbli*8nn dice un periódico de París, el rey Luis FeTenemos el gusto de anunciar que desde ayer se tras del carruaje iban dosó tres ciudadanos bieu ca. Y no es en el momento en que nuestros amiii¿• •'*bido pasar á Ostende en los últimos dias de halla abierto el pago de las clases pasivas. También
IK !n '**'*"'* permanecer en esa población algunos los empleados activos van á recibir otra mensualidad. vestidos, agitando sus sombreros y pañuelos en gos vierten su sangre hace tres días por esta
seúal de que todo estaba va acabado. Un grupo causa común al pueblo y á nosotros cuando
los
M "o^P'iwa de SS. MM. el rey y la reina de '"«
SI hemos de creer lo que á El País escriben, parece no muy grande de gente ¿el pitieblo, compuesto renegaremos de ella : ella será siempre el alm«
principalmente de jóvenes y de muchachos, iba de nuestras almas, el objeto supremo de nuesi«^»,íl^t
«'•julio. Nada de particular ocurre que el general Ros de Olano ha perdido et juicio. Se
iil lado de las ruedas del carruaje, lanzando gri- tras esperanzas, la tendencia obstinada de
u, ,rf„^ ^?,«>nanlo á política. Se disfrota de com- atribuye á esta desgracia su viaje á Cataluña.
tos de alegría. En el fondo de él, Mr. Odilon- nuestros aclos y de nuestros escritos ; en una
tó tranquilidad ; sin embargo , continúan en estado
De un día á otro debe llegar á esta corte el general
sitio algunos pueblos de la provincia perlenecienMontenegro, secretarlo que ha sido del conde de Mon- Barrot, cuyo rostro meditabundo y pálido des- palabra, no la abandonaremos jamái; pero poL5'^<='''P''a''»a general de Valencia.
Hrla I "
tallado enteramente en varios pantos temolln casi desde los primeros días de la emigración. cubría la agitación de sus pensamientos y el in- demos aplazarla y suspenderla ante interesM
somnio de la noche, se dirigía animosamente á superiores á nuestros ojos, á la república mia<lcjinf. j«"?'f ^ " 3 " ' * *•*.. ®*^' ""O' '° 1"" también
Con motivo de los días de la reina Cristina, se ha su puesto en el ministerio del interior, incierto
^ I t o l ^ h* j® '^"* muchos molinos se hallen paralizados
ma , ante los intereses de la patria. ¿La l^ranW* Ite L ^*"'*' '"' *" 1"' <^»»P" y *»"•*' poblacio- concedido la gran cruz de Carlos IIl al conde de Casa- de sí era seguido por una turba pacifica ó recía está Meo preparada para eaU forma de
wdl ? * * han visto en la necesidad de surtirse de harinas Valancla y llaves de gentiles-hombres á once personas.
También continúa hablándose de las gracias que ss belada. Sabia que el rey había huido, y que el gobierno? ¿La aceptaría sin resMteodc, i té
'•sta capital.
anunció iban i concederse al general Azplroz.
palacio había sido forzado, pero -proseguía el plegaria á ella sin violencia ? Eo i»a prialn'a,
"•^ttá" Valladolld , Mayorga y. Otros pantos escriben nociimplimiento
de su deber sin reparar en nada. ¿ no hay mas peligro quizá en lanzarb maftana
Ayer ha salido para el estranjero el general Serrano.
á tenciones jry uuacijuius
obsequios uo
de que
qae va
es
\9iá gj^^Bdo las muchas atenclonea
El corazón de este jefe de la oposición no parti- en la plenitod de sos instituciones, qoe en rej ^ ^ ' t o el Illmo. señor obispo de Puerto-Victoria en su
El duque de Valencia es esperado en Madríd la se- cipó jamás de las vacilaciones de su espíritu, y tenerla sobre el límite de ellas, mostrándoselas
•je * Santiago.
mana próxima. Se va á encargar efectivamente de la estas vacilaciones no eran otra cosa que los esde lejos y haciéndoselas desear con mas pasión?
S ' 6 desembarcó en Cádiz D Carlos Carvallo, de cartera de la guerra.
crúpulos de su conciencia.
Ved aquí el estado de nuestros ánimos; ved
.^la de su emigración, ocasionada
da por ios
ios_sucesos
suce<
II.
Bn U librería d e Moaler y e a laa oOela** de l«
aquí nuestros escrúpolos: resolvedlos. Nos«•^ío? qae ocurrieron el año pasado en Tarifa y BIBLIOTECA
BEI. SICiLO, e a l l e d e laa H a e r t a s ,
Lamartine miró, se eoiu^decíó en su cora- otros no 08 conocemos, no os adulamos, pero
a a m . 1 4 , p r l a e l y a l , • • Halla y a d e v é a l a * « r e a ^ ^ de Gibraltar.
l e s e l tamo primera de la HISTORIA BK LA R B - zón , y pasó. Dos generales á cabaUo, con la esos estimamos. El pueblo invoca vuestro nom'fi/'* Sánchez del Arco, director de £1 Nañonal de VOLKCIOM FRAWCBOA B B « • « • , par AUamu» d e
pada en la mano, el rostro animado por la agi- bre; tiene confianza en vos, y sois por tanto
T*' y qoe fue deportado á Filipinas, llegó, en unión LamartlBC.
^tros compañeros, á Malta á mediados del mes anletación de la carrera, y los uniformes salpica- á nuestros ojos el hombre de las circunstancias.
Todaa laa paraoaa* «ae ae aaaerlkaa * •.« B^BCA
^^Se creía iban á marchar á Londres para evitar la aatea
del » de asaaSa reelbea de rásala ea al dos de lodo, acababan de encontrarse, y habla- Lo qué digáis quedará dicho: se hará lo que
'Sotena, desde donde se embarcarían para España. aeta de hacer aa ahaaai
Bl toma primera de l a RIBTORiA B B LA R B - ban en alta voz, esto'ecfaándose la mano, bajo queráis. El reinado de Luis Felipe ha terminado:
FRAMCBBA BB «Bdl», aar LaaMM-ttaMB. uno dé los peristilos de la cámara de los dipuii?*'iben de Ciudad-Real con fecha 19 de julio: «Ya •OLSCIO!»
no hay reeonciliacíon posible entre él y nostama primero d e Vtt
BIOB#IIBTBROB (tur"I ^T positivamente que el bandido Pablo Sánchez e eBl
tados: el uno era el general de caballería Per- otros. Pero la continuación de un reinado temr a p a r t e ) , a a v e l a de Alejaadra BaaMa.
Beade primerea de a(aata LA ÉPOCA pabUea ea rot, el otro erar descMiocido para Lamartine.—
, ,,*Jsdo en libertad á tos caballeros de Alcázar que
ealaaaaaa la eaatlaaaaiaa de ambaa abra».
poral, bajo la débil mano de una mujer y bajo
^ 0 en rapto, sin hacerles daño ni exigirles dinero aaa
ir«l
Blrlclrae ea pravlaolaa a l adaalalatradar adltoa •Y bien, general, deda ano de ellos á su
la dirección de un mioislro popular mandata"^ cosa mas que el qae se interesen «on las aalo- de LA BPOCA, B. A(aatla A * a l r r a .
compañero; ¿qué novedades hay por vuestro rio del pueblo, querido de tos republicanos,
_ «es para admitirle á indulto coa los cinco camara^ontados que le acompañan.
lado?—Nada grave, respondió el general Per- puede terminar la crisis é iniciar á la nación en
llegado un estraordinario con la noticia de haVARIEDADES.
rot; los grupos de la plaza de la Concordia son la república bajo el nombre vano de monarquía.
llecido en Loja el señor conde de la Cañáda-Alta,
poco numerosos, y ceden á loe menores movi- ¿ Queréis ser el ministro, el tutor del reinado
<'el señor duque de Valeacia, qae se halla aun
mientos de mis escuadrones; por otra parte, moribundo y de la libertad naciente, goberHISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE 1848.
^rto-llano. Cuentan que el general lloró amarga¿*> pagando este tríbato á la naturaleza cuando la
las mejores tropas de Europa no forzarían el nando á esa mu^r, á ese niño y á ese pueblo?
ALrOSBO BB LAMARTIBB.
^ d se encargó de anunciarle tan fatal accidente.»
puente.»
El partido republicano se entrega eo vuestras
Cuando
el
general
hablaba
así,
no
sabía
aun
m^^ de Soria el S7: • Antes de anoche fueron capmanos confiadamente. Estamos prontos á couLIBRO IV.
^¡^
eo una de las posadas de esta ciudad tres
la partida d^ rey, la retirada de las tropas del traer el coispromíso f(^riuat de elevaros al po[ j ^ * e * armados y montados, que se presume sean
I.
Carrousel „la iamovtlidad de los generales que der por la mano, en adelante invencible, de k
f )ii^^ de algunos robos que se han realizado hace
Dejemos
por
algunos
instantes el curso rá- mandaban á la otra parte del río, y la ocupación revolución que murmura á la poerta, de sostelt£|^(>i.as entre Vlltaciervos v Calatafiazor. Parece
rl^l^Q cinco los de la compañía; mas tos otros dos pido y inúlliple de ios aconlecitnientos, para con- delpalacíd. Loa sucesos adelantaban las horas. neros , de perpetuaros en él con nuestros votos,
' lu^'ido escapar con tiempo, si bien se espera sa tar lo que pasaba al misiao tiempo ea la cámara
Tranquilizado Lamartine acerca de la suerte con nuestros diarios, con nuestras sociedades
^ i * < pues han salido con este objeto alganosgaar- de diputados.
de la cámara por estas palabras que había oído secretas, con nuestras fuerzas disciplinadas «a
Estraño La^nartine á toda especie de conjura» al fiaso, atravesó el patio, y entró en el palacio. el centro del pueblo; vuestra causa será k
\ ha observado que los aprehendidos llevaban
Siete ú ocho personas, eo su mayor parte nuestra. Ministro de una regencia para la Fruíl^tes al parecer los pasaportes y licencias de uso cion contra la monarquía, se había acostado la
in"**, lo caal prueba que las restricciones leglsla- noche anterior consternado del derramamiento periodistas de la oposición, y algaoos hombres cía y para la Eoropa, seréis para nosotros d
k'¡^puestas al que en España tiene que marchar de de sangre que había tenido lugar sobre el bou- de acción, distinguidos desde 1830 por sus ofHministro de la verdadera repúMíca.*
^ i p i otro, si bien surten todo su mal efecto con
IV.
i^^oantes de buena fe, á quienes produce frecuen- levard, pero profundamente conrencido de que uiones repablicanas, ea conformidad coa bs de
ó.|^ dilaciones gravosas la necesidad de proveerse lá noche, que babia interrumpido la lucha, y el ElifaciontU, le esperaban bajo el vestíbulo (i).
El orador, conmovido y eoneieozado, M tíA&,
I, ""Pétenle pasaporte, para los bandidos son com- dia, que traería nueva.s concesiones del trono, Mr. de Lamartme no había tenido jamás relasus colegas dieron asentimiento i «etae palaiD^^Qle ineficaces, puesto que se proveen de tales apaciguarían el movimiento. Sin partido en la ciones con este diario, coya iojustíeia para oon
ras
con so silencio y sus adeftiaoes.
•oeoios con la mayor facilidad.»
cámara , sin cómplices en las calles, retenido él se asemeiaba mocho i ana sorda hostilidad.
Lamartine les pidié an iostaole para reftexi»"
•"<> leemos en los diarios de Barcelona, se pro- en su casa por una ligera indisposición, no pen- El Naáonaí pintaba á Lamartiae como orador nar y pesar esa su^spíritu una t&m^ioa y otfa
'* representación de an gran torneo en aquella saba en salir de su inacción. ¿Qué importaba ambicioso, que acariciaba á la oposicí(Mi para
respoiMabUidad t«B t»rtib»»$. Apoyé »as ámem^ ^ ' " imitación del qae años atrás se ejecutó al pie su presencia en la cámara únicaraeote para
adquirir popularidad, perodñpaesto á Mini- eos aobre la toen, eeatié M fraste«rtir« MIS
2 N da*!"^"^* de Monjaich, dirigido por losSres. aon
flf^k.1<>e lo ' ' ' " ' ° ' ' y ^' Vicente Joaquín Baslús, y en oír los nombres y el programa de an nuero mi- ficar esta populaHdad á U corte por obtttwr el manes, invocó moitalraei^ las iaapr^eioai»
qisterio? Los acontecimientos tenían lugar sin poder> Coa mas frecaeacta aan cabria de flores del único qoe ae te e a ^ a pMiás, y «d|^ioa¿
su intervención: sabría pues como el público al orador para ocultar al hombre político , y en casi ño rerá-to' donwte ónee ó i ^
mm^,
con indiferencia ó alegría sus resultados, se- pocas ocasiones dejaba de afladir eomo correc- Los rmirtiiHMS a« kabiaa quedado de pi« en-.-Ol¿l".',""6gal, D. Joaquín Negrevernis. ^
frsate de ^ iugn^ados alrededor ée la mesa.
^»»»rt "i'** Mariano Salcedo, D. José de Rocha, y gún que fuesen favorables ó no á la causa que
(4) Entre estos perlodMat sa oonUban Marrast,
desinteresadamente había abrazado.
^«Qem P^^'on*" que al efecto se reunían.
LaaÑirtifle
aparvó en fia sos manos, alzó latadiratitor
de
£1
iVdetotMii;
Bastida
y
Hetzel,
redaotóraa
ích«Z°' «nt^ndldo que el proyecto do ahora es
Algunos
de
sus
colegas
venían
de
cuando
en
beu,
vies
dijo:
del
nüsoio,
y
Flocoo,
director
de
£a
íUforma.
y qae figurarían en
.;
—«SeRores, nuestras situaciones, nuestros an(Hota dtl tradmetorj
^ ^ caballeros tMupUiriM •n clase da mintene- cuando á referirle los accidentes de las dos jorh ^ u i s y Tocqtteville estaban decididos á abando•if el poder, á coasecueacia de la animosidad de qae
"*•> objeto de parte do varios diputados de la mayo•^•El 46 Salió de París el general Lamoriciere, nom*Mo ministro pleoipoteDciario cerca de la corte de
J^ Petersburgo, para desempeñar su destino. La Pa• * de París dice que el ministro de hacienda babia
'^'BÜestado á la comisión de hacienda que estaban
**Merlas todas las atenciones públicas para el año de
'wO,yel gobierno había abandonado toda idea de
^•prestito.
^ Inglaterra nada ocarria de particular.
dores, conducidos por an comendador ó gran maestre
de la orden; los cuales combatirían con otros doce
caballeros aventureros de varios países y naciones,
acaudillados por su respectivo adalid : anos y otros
asistidos de sus correspondientes palafreneros, fámulos ó pajes.
Autorizarían el acto y ocuparían el lugar que en el
palenque les corresponde los jueces det cuartel, maestros de campo, heraldos, reyes de armas y farautes,
acompañados de la competente guardia de peones y
los añafiles, atabalejos y demás instrumentos músicos
necesarios para las fanfarrias, etc.
¡
JU r U !• A . *
iS
^oe^M^ son mwf diíerentes y miestros papetes poder: el pueblo síerá impnlsado á ellns por re- hs'jHe la cámara, en otra inmediata tenia lugar de Luis Felipe, parecía natural que la princesíV
madre del joven rey, viniese á presentar ^'
aftti muy estraftos. Vos sois antiguas republi- l>ubticane$ mas implacables que vosolrus. No lina escena análoga.
canos á todo trance; yo, yo no soy republicano habréis dejado subsistente del trono mas que lo
Un joven de mucho crédito, á pesar de sus hijo á la adopción del país por medio de la cí'
4Nl e«i clase , y sin embargo , voy á ser en este necesario para irritar á la libertad, pero no lo pocos años, entre los republicanos mas avanza- mará de los diputados. Los dependiente» de^
monento mas repoWicano que vosotros. Enten- bastante para contenerla, y ese trono será el dos de edad, Mr. Manuel Arago, hijo del ilus- cámara colocan dos sillas y un sillón al fieáBV
AJtOMOs. Yo toBSidero como vosotros el gobierno objeto permanente de las opoisiciones, de las tre ciudadano qnehabia creado este nombre, se IribiHia, frente por frente de la asamblea. W
n^vMicsno^ es decir, el gobierao de los p«e- sediciones, de las agresiones de la multitud. esforzaba eu arrastrar á Mr. Odilon-Barrol al respetuoso silencio reina en todos los banc*''
Los diputados se aproximan al lugar de lilf'
Wos por sa propia raw»n y su propia voluntad, Marchareis desde el 20 de junio al 10 de agos- partido de la repíibliea.
como el Attico objeto y el únicofinde las gran- to, y desde el 10 de agosto basta las siniestras
Mr. Manuel Arago había salido algunos mo- cena, y los espectadores de la tribuna inclJ**"^
^ civHinciones, como el ánieo instr»fuenlo {'ornadas de setiembre. Hoy se pedirá á este dé- mentos antes de la redacción de El Nacional, el cuerpo hacia adelante y eslienden la cab^ SS
M advenimiento de las grandes verdades gene- lil poder el cadalso en el interior; mañana se le donde había arengado al pueblo desde una ven- hacia las puertas. La actitud de todos cofr<*'
MIM que «n pttcblo quiere inaaywrar en sus le- exigirál» guerra enelesterior: no podrá rehusar lana y arrastrado por su nombre y su voz gru- ponde á la decencia del lugar y á la ansiedí'».
yM. Los otros gobiernos son tutelas, eonfesio- nada, ó será violentado. Acostumbrareis al pue- pos de combatientes á la plaza de la Concordia: del espectáculo.
iHü <de la eterna miuoria de los pueblos, iiaper- blo á la sangre,—mengua y deshonra á la revo- detenido á la salida de la calle Real por masas
IX,
fieeeiones ante la Ulosofia, humiltacioDes ante la lución si llega á gustarla,—y caeréis en otro 93 de tropas situadas en ella, había solicitado haMstoria. Pero yo no leago ninguna impaeien- de la miseria, del fanatismo, del socialismo. blar al general Bedeau. El general hjbia corrido
La ancha puerta de frente de la Iribunn, á** j ,
da ée hombre, queriendo marchar mas deprisa La guerra civil, encarnizada por el hambre con- á su encuentro y dejádole pasar, como un par- altura de los bancos mas elevados del salón , W^ ,"
qM Í8S ideas, ningún fanatismo absoluto por tra la propiedad, esa pesadilla de los utopistas, lamentario del pueblo que venia á dar á la cá- abre, y aparece en ella una mujer: es la duques*; ''"
tal ó cual forma de gobierno: todo lo que llegará á ser la realidad momentánea de la mara consejos y noticias propias para suspen- de Orleans. Viste de luto , y su velo casi alM^ ^
qoiero es que estas formas progresen , que se patria. Por haber querido detener á una mu- derla lucha. Arago parlamentaba en efecto con sobre su sombrero permite contemplar su r<^^t
seetei^n siempre, no delaftte ni detras de la jer y '& un niño sobre la pendiente de un des- los diputados de todas opiniones en la sala in- tro, lleno de una emoción y de una trisleza, «I"* '
eAei» de la e^umaa del pueblo, ñno á la al- tronamiento pacifico, haréis rodar la Francia, dicada, cuando escitado por sus amigos entró sin embargo revelan su juventud y su belle-tóv^ui
Mnr» exacta de las ideas y ée b s tostinilot de la propiedad y la familia á un abismo de anar- en ella M. Odílou-Barrot. Arago y sus amigos En sus pálidas megillas corren las lágrimas ^ d,
mi ^^o¿a. No soy pues republbano abeolalo quía Y de sangre.»
los redactores de La Reforma no pudieron la viuda y se retratan las ansiedades de la madre- ¿J
como vos, p^t) soy político. Pues bien: como
atraerá Mr. Odilon-Barrol, cuya opinión po- Es imposible fijar una mirada sobre estas fa*" ^
V .
•
•
potitico creo deber rehusar en este momento la
Los rostros parecían conmovidos. Lamartine día ser vacilante , pero cuyo deber era preciso. cíones sin enternecerse : todo sentimiento coB^ ^
cooperación que me ofrecéis para retardar la continuó:
Era ministro, y sus coHcesiones habrían sido Ira la monarquía se evapora del alma. Los ojo) ..
repúbíi(a, si ella debe manifestarse dentro de
—«En cuanto á mí, yo veo muy claramente la traiciones. Resistió con valor y con la elo- azules de la princesa , errantes por el espáciOi T
una hora. Como político, os declaro que yo no serie de catástrofes consecutivas que prepara- cuencia del carácter, flay hombres que se se ofuscan por un momento, como para dema*
conspiro, que yo no trastorno, que yo no de- ría á mi país intentando detener la avalancha paran y que se muestran mas grandes al borde dar socorro á todas las miradas. Su cueFf*f *•
^0 el hundimiento del trono; pero que si el de una revolución semejaute sobre una pen- del abismo. Mr. Barrot fue uno de esos hom- frágil y elevado, se inclina al ruido de les api**!''
trono se hirade por sí mismo, yo no iat^taré diente , en que ninguna fuerza dinástica podrá bres: tuvo una desesperación heroica y acentos sos que la acogen: un ligero carmín , litó •• '
levantarle, «i entraré á gobernar sino en an contenerla sin aumeutar su masa, su peso y dignos de la antigüedad.
esperanza en la caída y de alegría en el lul*'*i
movimiento completo; es decir, con la repii- las ruinas de su caída. No hay , os lo repito,
Lamartine, después de haberse separado de colora sus megillas, y una sonrisa de reconocí' ij
Mica.»
mas que una sola fuerza capaz de preservar al los republicanos que acababan de rodearle, en- miento aparece en sus labios al níísrao tíeiUB?» i)
que las lágrimas brotan de sus ojos. Se ve <|9^, i)
Habo un momento de silencio, durante el pueblo de los peligros que una revolución en tró en la cámara.
la princesa se cree rodeada de amigos: ella so*'. ^
VII.
cml la sorpresa, la admiración, mezclada á la tales circunstancias sociales le haría correr; y
inda, se reirá** en todos loa semblantes. La- es la fuerza misma del pueblo, es la libertad
Las tribunas estaban llenas, pero tristes: los tiene con la mano derecha al joven rey, <I?*i ^^
completa, es el sufragio , la voluntad, la razón, bancos del salón, poco problados. Los rostros, vacila sobre las gradas, y con la otra izquier^*,
martine prosiguió:
—«Voy á deciros por qué. En las grandes crisis el ínteres, la mano , el arma de todos. -, E» la pálidos y abatidos, revelaban los insomnios de al tierno duque de Chartres. Estos niños, p*^ ¿
la noche y los presagios del dia. Los diputados, quienes su catástrofe es un espectáculo, ^í* ^
k» sociedades necesitan grandes fuenas. Si el república I
»Sí, prosiguió con un acento de convicción á quienes la agitación interior de su pensa- vestidos con una sobrevesta corta de paño negro» *
gobterno del rey se hunde hoy, vamos á entrar
m m» de las mayoi-es crisis que puede alrave- íntima; solo la república puede salvaros hoy de miento no podía retener en sus bancos, habla- sobre la que cae un cuello blanco, como r'^^^fl í
sw m pueblo antes de volver á hallar una ia anarquía, de la guerra civil, de la guerra ban en voz baja, lanzaban sobre los diputados tos vivos de Van-dick sacados de su cuadro o* ?
. *
hevMí éettnitiva de gobierno. El reinado de un estranjera, del cadalso, del despojo de la de opinión contraria miradas escrutadoras, como los hijos de Carlos I.
El duque de Nemours marcha al lado de í'\
sol© hombre, durante diez y ocho unos, ea propiedad , del trastorno de la sociedad, y si tratasen de leer sobre sus rostros los destiBombre de una sola clase, ha acumulado tor- de la invasión estraigera. El remedio es he- nos del día. Algunos iban á los corredores á duquesa de Orleans, fiel á la memoria de ^y¡
rentes de ideas, impaciencias revolucionarias, roico, lo sé; pero para las crisis de tiempo y saber noticias, y otros subían sobre la plata- hermano en su adhesión á sus sobrinos; f^°%i
rmeores y resentimientos en la nación, que de ideas como las en que vivimos, no hay otra forma del peristilo para contemplar desde mas lector que tendrá bien pronto necesidad de,*'^^
pederán al nuevo reinado satisfacciones impo- política eficaz que una política grande y audací- alto los movimientos incomprensibles del pueblo protegido él mismo. El rostro de este ^^•^•P.^y^i
sAte. La reforma indefinida que triunfa hoy sima, como la crisis misma. Al dar mañana al y las tropas sobre la plaza de la Concordia. De ennoblecido por la desgracia, respira •" J*. '
en las calles, no podrá de&airse, no podrá li- pueblo ia república por su nombre, le desar- minuto en minuto las detonaciones lejanas de facción animosa, pero modesta , dé "" ^^"
nitarse, sin lam»r al instante ea la agresioa á máis al iastaate de la palabra que lo agita, las descargas hacían estremecer los cristales de cumplido con peligro de su ambición y de
teda* las cíase» del pueblo, á quwnesno se ¿qué digo? cambiáis al mpmeato su cólera en la cúpula, y palidecer á las mujeres en las tri- vida. Algunos generales de uniforme y o|i<^' _^
baga participes de ia soberatúa. Mepubticano*, alegría , su furor en eatusiasfliK). Todo el que bunas. Lamartine se sentó solo en su banco de de la guardia nacional siguen á la pf'""^'
legitimistas.socialistas, comaaislas, terror»- teaga sentimientos republicaaoe en su corazón, costumbre, que se hallaba desierto, sin cam- Esta saluda á la asamblea con usa graciosa'^r
tas, separados de su objeto, se unirán «i «u ideas de república en su mente; todo el que biar ni una palabra con ninguno de sus colegas mídez, y se sienta entre sus dos hijos al pí6 **ta
celera para derrilwr la débil barrera que un sienta, todo el que aspire,. todo el que racio- durante las dos horas que duró la sesión. Su la tribuna: inocente acusada ante nn tribuí"^ ^
gobierno de tranMcion y de tregua intentará en^ cine , todo el qae medite en Francia; los repu- temor era mudo, como su esperanza; ó mas bien, sin apelación que va á oír defender la causa ¿^ t
•ano oponerles. La cámara de los paíes parti- blicanos de las sociedades secretas, los repu- no sabía si temía ó sf esperaba, pero si se en- trono. En este momento semejante causa p»"? i l|
dpa det odio que el pueblo alimenta contra la blicanos miUtaatet, como los republicanos es- tristecía. Las revoluciones son esfinges; hay cía ganada en las miradas y eu los corazones «^ ^
eor^. La cámara <le los diputados ha perdido peculativos , el pueblo, los tribunos, la juven- una palabra que no se les pregunta sin terror. lodos. La naturaleza triunfará siempre de'*,^
política en una asamblea de hombres conm**'*
VIII.
a» aotoritted moral por la doble acción déla tud , las escuelas, ios periodiiítas, los hombres
eerrapeton que la desacredita y ét la prensa de acción como los de ideas, dan un mismo
Mr. Thiers apareció un momento en la sala dos por las tres mayores influencias de la lí"'
qaelatlespopulariza. Los electores no san ea el grito, se colocan alrededor de su bandera, se ue precede al salón de sesiones, con la cabeza jer sobre el corazón humano: la juventud, ^
'
e^ado mas que una imperw^tible oligarquía. arman para defenderla, se reuuea confusamente escubierla y las facciones trastornadas por la maternidad y la compasión.
B ^¿reito e»tá desconcertado, y teme cometer primero, después se forman ea orden, para pro- impresión de las escenas de que acababa de ser
(La continuación mañana-) TI
Btt parricidio volviendo sus armas contra los teger al gobierno y preservar á la sociedad ador ó testigo en la partida del rey. Los dipul»«idadanos. La guardia oacioaal, fuerza que misma , que se halla detras de ese gobierno de tados monárquicos se agrupan á su alrededor, y
kNTO DTi MACANA JUBTB9. La festividad dé Nttettr» ^<iifé.
debía ser imparcial, ha tomado partido por la todos: fuerza suprema, que puede tener sus le asedian con preguntas. Thiers se inclina como deSiloi
ÁngtUi; San Pedro, ebúpo de Oema,«SonEíM»»»..?*?
f San É$Uia»<
'^
* "la iglesia de San fttaBV^
0|)08icion. El antiguo respeto al rey no existe agitaciones, pero jamás ser destronada ó des- bajo el peso del destino, se endereza después, mártir.
mdrlir.—Cuarenta
horas
en
Grande
ya ea los cora»»ne8 por «a obstinación y su truida , porque ese gobierno descansa sobre la y aleando su sombrero con la muño derecha por
real palacio, donde, como todos los meses, estará «I "•••'Lé.
•errota. ¿Con qué fuerza rodeareis maaana ese base misma de la nación. El solo llama ásu par- encima de su cabeza, con el ademan de un piloto del
manifiesto todo el ixu; á las diet misa castada, Y por I* ^SMtrw© resUurado para asentar ea él uu niño? ticipación á todos; él solo puede conservarse, cuyo buque se pierde, eselama:—«La marea las cinco completas. En las parroquias de Santa Gruí. San "^o«
Lorenzo, San Ginés y en San Isidro, se bari U reno**'
iC^ la de la reforma? Pero ella no es mas que moderarse y reunir por la voz y las manos de sube, sube siempre," y se confunde entre la San
semanal de sagradas formas, por la nailana.
w» bandera que oculta la república. ¿Coa la todos la razón, la voluntad, los sufragios y las multitud. Estas palabras consternaron á los que
• » n a del t^ifiragio uaiversal? Pero él ao es mas armas necesarias para salvar, no solo á la na- las oyeron: eran el grito de angustia que se
«ae »B eaigoia, y coatieM eo si ua misterio. ción de lá esclavitud, sino á la sociedad, á la «'Msma en la resonación.
BOLETÍN CONIERCIAL Y AERÍCOLA.
l ^ alté palri>ra, coa ua aéemaa se tragará ese familia, á la propiedad y á la moral, amenaEl
sillón
del
presidente
estaba
vacío,
como
resto de meaarquía, ese fantasma de oposicioa, zada por el cataclismo de ideas que fermentan si el pensamiento de la cámara se hallase visiDK MADRID DEL ^.o DB AGOSTO.-Titii)o*4«<¿&
«Ms sombras de ministros que habrán creklo bajo los cimientos de ese trono medio hundido. blemente distraído de aquel simulacro de deli- 100,BOLSA
i VI 4|t.—Títulos del 5 por too, i ISI T|M<-CuponeS IT^
pitaliíados,
no consolidados, A T papel.--J^.j
«kMMiaarte. La segunda palabra podrá ser mo- Solo la república, penetraos biea de ello, puede beración. Mr. Sauzet, presidente amado de la sin interés, ái t8.—Va.es
«t*—KUlvtei del tesoc», á Tt.—Aect»"^
narqoía 6 imperio; pero la primera será repá- dominar la anarquía: solo la repúUica puede asamblea y del rey, sube á ella al fia, retratán- San Fernanid* , á U.
CAMBIOS.
Miea. No bateáis hecho mas qae piepararle uaa vencer al comunismo: S0I9 la república puede dose en sus focciooes los pcesentiíaieatQS de la
preaa rwl qae devorar. iQ^ién sosteadrá la moderar la revolución, evitar el derramamiento sesidn, la tristeza de los funerales de la dinas- LAndreí, i tedias, per nn peso fuerte, SOtnd.
r«||tocHi? ¿Serán los grande» propietarioa? Pero de saagre, y alejar la guerra universal, que tía. Ni un solo ministro hay en los bancos del París, á * dias, por \ peso ft>/rte, & frs. 3t cénta.
Alicante, liSd. p.
Mi\*tS», 8(4 d. p.
^tío9 perteaeeen c(m todo sa corasm á Enri- produciría quizá la invasión Qomo una reacción gobierno:
Barcelona, t\t p.
Santander, 1i4 di tpor
todas
partes
se
divisa
el
interBtlbko,
<|t
d.
p.
aan(ia«o, t i[%.^ r^ » V. La Ngeacia né será, pues, paca elios de la Europa contra nosotros. Ved aquí por qué regno. Las miradas de los diputados buscan en
Cédií, S|S d. p.
Sevilla. a|8<d. p.
alMl|ae un wm^ de batalla para llegar á la, en mi raaon y en la coacieaoia de hombre de vano un hombre á quien interrogar, uu signo
CoruAa, 1 d. p.
Valencia, pac
Granada,
^
l\l
d.
p.
Zaragoaft,
3|4td. p>
lMÍtílai4t4. ¿Seri la prepieéid n » ^ ? Pera estado, ante IHos y ante vosotros, sia Uusio- de poder á quien rodear. Reinaba el sileucio
aes
como
wm
feaetisan»,»la
hora
ea
que
delielM Mpweonal y traattate, y HMI Baiaena a ^
BOLSA l)E LONMtBS BRL M DB ICLIO. - CoiHon<*í?íí I
profundo, cuando nn joven diputado, »>or
leolndét, á»aS|t.—»p«rKia«tp«fi*l,i8Slia^f*^ '
taéa, «a r^ao ea sedksien permaMnt» arrui- beramo» debe produair aaa revolueioB, yo ao mas
idtm, í 17 lia.
r
-r
,
Mr.
Laffitte,
nombre
fatal
á
los
tronos,
sube
á
Mri stts ñttnreses, y le lará pedir ai kiatante quiera cóu^irar por.usa swñHrevolacion. Yo la tribuna, se dirigeá todos los partidos, á la
un estado d^aitiro eon la repúMica. ¿Será, ea ao (inspiro por ni^uaa, p«t) si debe haber oposición sobre todo generosa pttesque triunfa, BOLSA DE PAB18 DEL » DE IÜtIOv-3.|M>r « • » • * * * '
fln, el púdico? Pero el paei4<i es veaceder; está uaafevolucioa, yo la acerré completa, y me y pídequeia cámara, preocupada de la salvación 13frs. Mes.—&per MO id., i «rfrs. M os.
armado; triunfa por todas partes, y está tra- decidiré por la república.
común , se declare en sesión permanente. Esta
bajado bace quince años por doctrinas qae
IMtlD DEL
I 4.a DE AfiOStOt-Trif*:'j[!^
es
la señal de ios iliomentos estremos, y la cá- nnacADo DE MADRID
«Pero
yo
espero
auu,
a&adió
lavaatáadoae,
la, de
de 41..
tu lS,liai-AtKarrDba,
i *i.1|*'%í
aprovecharán la ocasiea para llevar su viotiona
8* 4it rs. «n.—Cebada,
lo
mara
adopta
por
unanimidad
la
moción;
pero
6aRb«itos
tt. —Carne 'íjJlVi*'
de U t SI r«.—6aRb«itos ,, de
de 35
35 t» J«.—Carne'««'V.^
sobre el trono basta el traetmrko de. la aeciedad que Dios ahorrará esta crisis á mi país, porque los diputados monárquicos se limitan á esta me- t«.
carnero, de 48 A Mcuartos libraw-Tocina, de U á M W«f" 04
yo acepto las revoluciooesi, pero no las bago.
bon, de t& á *8rK. arroba,—C»rbon, de 9 M i » •!»'•' j
dida
,
sin
que
ninguna
iniciativa
enérgica
salga
p * n , < l » « i 44*iMtMt.
A
Para
aceptar
la
respooiabiUtlad
de
las
acciones
misma.
de
sus
filas:
el
tiempo
se
pierde
en
una
espera
de
ua
pueblo
ea
necesario
ser
un
malvado,
un
»La regencia será la Fronda del puel^: la
é indecisión vana y cruel.
Fronda, con el elemento popular, «w el de- loco, ó ua IMos.
ESPECTÁCULOS PUÍLIC08.
Sin embargo , se introduce precipitadamente
-~<(Lamartine tiene rtnon!«scla|B¿r uno de los
meato comunista, con el socialista adenMS. La
sociedad, detenida solamente por un g^erao euroaastantes: mas ita'partíal qae nosotros, en la sala á un oficial con uniforme , quien sube TIATBO DB LA COMEDIA. (Calle df^ B«r*IJSlÍ¿»,^
y segunda pane d« fil.W^*^^
del mas corto número, bajo una forma qae Ueae, sia embargo, mas eonfiaaza ea nuestras al asiento de la presidencia y habla al oído á nueve.—Sintbala—Primera
un »o<KK*».-BaiU.—£1 ronjo omeritoiKu
ni seri la monarquía, ni la república, se veró ideas que aosotros Hiis«aoa.t^tE8tamo8 eoaven- Mr. Sauzet. Este se levanta, invoca silencio , y
atacada sin defensa hasta en sus cimientos. El cidosl esdamaron todos.S^rém»noa, y haced, anuncia con voz alta , pero conmovida , que la
aiAORID.—18«8.
piwMo, apaeigaado quizá esta larde por la añadieron , dirigiéndose á Lamartáhe , lo que señora duquesa de Orleans y Sus hijos van á en;p««lBmaeM>n de la regencia, volverá maúana las circunstancias os inspiren como ,mas acer- tro'r en la sala. El anuncio de la llegada de la
MrBMTA M DON ASUITIS ÁOtII«RB * COÜPASU*
princesa agita los ánimos sin admirarlos: se
idaaaitopara arraacar ^ra nd^vedad. Cada una tado.»
presagiaba la abdicaron, y ise esperaba la pro\l.
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ét Mtaa maaifestacioam irresistíblra obtendrá
Mientras que este- sucedía ea uaa de las sa- ctaaníeioa de la regeacia. Igaoráadose la fuga
C«U« de las BawMt, ntoMro 14, priueiptllacei^Mt lea iMttana. restos del
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