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LOS AMAUTAS
MAPACA
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No empezaré diciendo "cuenta la leyenda" ya que lo que voy a narrar es verídico y así pasó.
Han transcurrido muchísimos años y lo acaecido está en mi mente como borroso, turbio, y
estacionado en lo umbrío. Conviene que nos situemos en el entorno y tiempo de entonces para
adecuarlos cronológicamente y poder acertar en nuestro pensamiento posterior. Como ayuda sólo
he encontrado alguna conversación con parientes y exprimiendo mi memoria.
EL MAESTRO. Enseña cualquier cosa pero de mucho valor. Según el Diccionario: persona de
extraordinaria habilidad en una ciencia o arte. Se aplica con especial respeto en vez de profesor. Son
personas de extraordinaria sabiduría en su oficio. El buen maestro logra que los niños no se
muevan, enseña los números y letras, el ser y el estar el tiempo, el espacio a ser prudentes, en
definitiva a todo lo arcano. Muchas y buenas cualidades debe tener, ser sensato y equilibrado,
trabajar al unísono con los padres. Su obligación aparte de otras muchas, es estar al día de lo nuevo,
lo moderno, también comunicar cultura general y educación de valores. Se les debe respetar y
considerar. Cualquier país que se precie debe de atenderlos como se merecen, su labor encomiable
no tiene precio. Creen y sostienen la justicia y la autoridad, se fijan más en lo intelectual que en lo
económico. De siempre se ha sabido del bajo sueldo de estos funcionarios, lo que ha transcurrido
hasta nuestros días en forma de chascarrillos y bromas. Hoy el asunto es otro, ha mejorado. El
maestro-profesor sabe que una educación tolerante, complaciente, es perjudial para su futuro. Sus
decisiones no deben depender de religiones, razas, culturas, lenguas, países y sexos.
MIS MESTROS. El que me enseñó las primeras letras y números era un hombre viejo o aparentaba
serlo, alto, de piel castigada por la climatología. Profundas arrugas en cuello y cara, grandes y
huesudas manos, siempre con restos de tiza, con su guardapolvo. Sus ojos reflejaban una vaga
tristeza y melancolía. Se le notaba una gran personalidad. Era dueño de su vida, de su escuela, sabía
lo que hacía y lo vivía con intensidad. Ocupa un lugar especial en mi corazón y lo recuerdo con
grandísimo cariño por que se lo merece. Sus muchas enseñanzas, todas ellas, me han servido para
toda la vida. Me dijo un día "acuérdate que la educación es lo que la mayoría recibe, muchos la
trasmiten y muy pocos la tienen" y que razón tenía, lo notamos y sufrimos cada día. Fue maestro de
enseñanza primaria durante toda su vida. Un día nació y un día murió, trágicamente (al final lo
contaré)Avanzando en el tiempo los demás maestros-profesores, aparte de enseñar las asignaturas
obligatorias vigentes, impuestas por el gobierno, nos comunicaban tener sentimientos de bondad,
buenos modales a ser nobles, es decir iban formando nuestra futura personalidad, para movernos
con certeza en tiempos venideros.
MI HISTORIA: No puedo comunicar todo lo que quisiera, el espacio que me dan no lo permite, por
lo tanto no me cabe otra solución que compendiar. Los que me conocieron de cerca y de continuo
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cuando era muy pequeño, dijeron de mí que era muy despierto, agudo, me auguraron una vida feliz,
llena de éxitos y que sabría defenderme bien en la vida. Quien más pensaba esto era mi madre,
naturalmente era quien más y mejor me conocía La escuela en la que empecé mis primeros estudios,
era un caserón enorme de estilo colonial, con techos abovedados, un patio central servía de jardín,
lleno siempre de grandes flores, muy aromáticas y de bellos colores,(realidad de siempre primavera)
dos palmeras aumentaban su hermosura. Sus puertas y ventanas envejecidas con algún cristal roto,
las aulas tenían grietas y descorchones en sus paredes (estamos en zona volcánica)! Cómo olvidarla
¡ en verdad es lo que guardo con más vehemencia en mi corazón. Me dijo un día "jamás volverás".
Mis padres nos cuidaron y educaron con mucha libertad, también con prudencia. De lunes a sábado
acudían al campo, eran agricultores, dueños no peones. Su gran pasión era que lográsemos títulos
universitarios...y los conseguimos. Ya con doce-quince años empecé los cursos de secundaria,
fueron una completa calamidad, fui un pésimo estudiante, tan malo que repetía cursos enteros. Todo
eran risas, bromas, juegos, cine. Todo menos estudiar .De la noche a la mañana me llegó la luz,
digamos el entendimiento, la sensatez. Dije a mis padres" me voy a otra ciudad" a estudiar, en
calidad de interno ¿y qué pasó?...me convertí en el primero de la clase, con muy buenas notas, las
mejores. A fin de curso: diplomas de excelencia y medallas al mérito relucían en mi pecho. Fue la
primera y más grande satisfacción que pude dar a mis padres. El último año de bachillerato mi
padre falleció. Años anteriores había adquirido abundante maquinaria agrícola, casa, terrenos. Esto
suma mucho dinero y ahí quedó esa inmensa deuda. Dos hermanos y yo (éramos seis) empezamos a
trabajar. En tres años pagamos las deudas. Luego a estudiar (no se me fue el deseo) uno a Holanda,
otro a Argentina y yo a España. Sin pedir dinero a nuestra madre. Dije a mi hermano mayor que
trabajaba como odontólogo en una compañía petrolera en “la Venezuela de entonces” (le pagaban
en dólares) quiero ir a España a estudiar una carrera, ¿cuántos años dura? seis... bueno, yo te envió
la mensualidad durante ese tiempo! pero ni un mes más¡. Me tiré a los libros como piraña
hambrienta. Estaba en un Colegio Mayor Universitario. Los dos cumplimos lo prometido y obtuve
mi licenciatura, mi título profesional. El viaje. Llegó el momento de separarnos, embarqué en un
buen trasatlántico, hacia la tierra prometida. La costa se iba tornando borrosa, por la lejanía y
lágrimas abundantes en mis ojos. Dejé al amor de mis amores: mi madre, hermanos, familiares, el
entorno. No era fácil empezar. Dije "la tristeza algún día se ira y se fue". Mi vida iba a cambiar
totalmente, pero no estaba solo me acompañaba un gran deseo, la fuerza imperiosa de una rocosa y
acerada juventud. Tenía veinte años. Sabía que necesitaba el valor de los descubridoresconquistadores castellanos. En mi país había ignorancia pero no esclavitud. Pasaron diecinueve
años y recién pude volver ¿cuánto te debo hermano? no me debes nada. Algo parecido pasó con mi
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hermano menor. Déjame, dinero para comprar una casa, se lo di, sin documento alguno, mejoró su
economía, ¿cuánto te debo? no me debes nada, contesté ! Oh maravilla de la vida¡ nuestra madre
era conocedora espectadora de todo esto y junto a otras satisfacciones la llevaron a vivir más de
cien años .Termino con un comentario acerca de mis profesores-catedráticos universitarios, fueron
la gran mayoría amables y comprensivos, pocos regulares y ninguno deficiente. Lo digo como
escondido y en voz baja, alguno tenía leves rasgos de xenofobia y racismo. Hice mi carrera muy a
gusto. Nunca tuve vacaciones, estudié día y noche. Nunca me cansé, nunca reclamé. Aspiraba a
subir de categoría, estar al día en los últimos conocimientos. Mi curriculum, no puede ser más
sencillo, cuatro especialidades, oposiciones-concursos, en todos gané aprobé a base de severos
esfuerzos tanto a nivel nacional como locales. Me tuve que nacionalizar y noté que tenía dos patrias.
He trabajado para la sanidad española cuarentaitres años. Hoy me encuentro felizmente jubilado,
recibiendo el reconocimiento, lealtad y consideración de mis pacientes. Ahora lo que tengo y soy,
no sólo quiero mantenerlo sino aumentarlo.
EL FINAL. Desde mi infancia he vivido entre maestros profesores catedráticos y no sólo en
sanidad. He buscado su presencia y en general de gente sobresaliente. No encuentro las palabras
adecuadas para agradecer su labor, generosidad su paciencia y sacrificio. ¿Sabe el profesor de
primera enseñanza que quizá esté enseñando a un futuro premio Nobel, a un sabio, a un presidente
de gobierno, a un científico investigador, artistas sobresalientes en música, pintura, letras, filósofos
etc?.Les digo gracias a los de ayer a los de hoy a los de mañana, tanto hombres como mujeres. He
metido todo esto en un porongo a fin de que su lectura resulte grata y completa. Lo que dejé en
suspense. En uno de los viajes a mi tierra pregunté, ¿qué fue de mi primer maestro? hay hijo mío
contesta mi madre! lo mataron¡ lo asesinaron unos malhechores que entraron a su casa a robar, él se
defendió y...Pienso que la muerte de una persona cualquiera es muy triste pero la muerte de un
maestro-profesor supera la pena y el dolor de todo lo imaginable. Aquí y ahora, si hay leyenda y
tenebrosa con final fatal que tuvo como protagonista a mi maestro. Un pensamiento me acompaña
siempre considerando la niñez como la etapa más feliz de nuestra vida" quisiera que volvieran los
días de mi infancia, para vivir alegre y sin preocupaciones pero todo es quimera y pura fantasía
porque estos jamás han de volver. Todos absolutamente todos estamos matriculados en la escuela
de la vida donde el maestro es el tiempo y que cuando uno empieza aprender el oficio de vivir es
hora de morir.
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