Perfil de la mujer de Aragua

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Papeles de Fundacite Aragua
PERFIL DE LA MUJER DE ARAGUA
Marbella Camacaro Universidad de Carabobo, Núcleo Aragua
Marianela de Perdomo: Consejo Estadal de la Mujer de Aragua (CEMA)
PERFIL DE LA MUJER DE ARAGUA
Marbella Camacaro Universidad de Carabobo, Núcleo Aragua
Marianela de Perdomo: Consejo Estadal de la Mujer de Aragua (CEMA)
AGRADECIMIENTOS
A las integrantes del Consejo Estadal de la Mujer, actualmente Instituto de la
Mujer de Aragua, promotoras de la idea de desarrollar este trabajo, a Fundacite
Aragua Institución que no solo subvencionó el Proyecto sino que colaboró
activamente en el mismo, en especial su Presidente Ing. Eduardo González
Jiménez quien dio todo su apoyo y entusiasmo y la Dra. Rosa de Hubsch que
intervino en la elaboración y coordinación del proyecto, al personal de la
Fundación del Niño, doctoras Laura Mezisca y Belinda Dávila, secretarias y
promotoras sociales, quienes colaboraron activamente en la planificación y
desarrollo del trabajo de campo, al Ing. Jhonny Demey autor del diseño estadístico
y del análisis de resultados, conjuntamente con su equipo de trabajo constituido
por el Ing. Eduardo Parra y el Técnico Virgilio Ramos, a las estudiantes de la
Facultad de Agronomía UCV, y Escuela de Medicina UCNA por su colaboración
como encuestadoras y en la transcripción de datos, a la Lic. Migdaly Aguilera de
Rodríguez , jefe de la oficina de Estadística de la Gobernación del Estado Aragua,
por su importante colaboración en la etapa inicial de la elaboración del proyecto, al
suministrar datos estadísticos importantes sobre la Mujer de Aragua que se usaron
para el diseño del Proyecto.
INTRODUCCIÓN
Es una obligación histórica realizar investigaciones que evidencien y comprueben
la función social y las condiciones de vida de la mitad de la población del mundo,
las mujeres, las cuales han sido silenciadas a través de los siglos de la
humanidad. En la historia de los pueblos Latinoamericanos, las mujeres han
participado con su trabajo diario, con su voluntad y constancia en la construcción
de las sociedades; pero, quienes han escrito la historia no las denotan como
protagonistas del desarrollo político, cultural, económico y social de los pueblos.
Las investigaciones centradas en la búsqueda de alternativas para una mejor vida
de las mujeres. De la sociedad en su conjunto, son especialmente importantes en
América Latina, ya que es una de las regiones del mundo con los niveles mas
altos de desigualdad y de injusticia en la distribución de los ingresos, de las
riquezas y del poder económico; donde las dos terceras partes de la población
viven en situación de pobreza y de exclusión social y donde los efectos mas
dramáticos de la pobreza afecta principalmente a mujeres y niños/as. La
feminización e infantilización de la pobreza es hoy en día un fenómeno sociopolítico comprobado por las ciencias sociales (6).
Hoy es conocido que las propuestas de desarrollo en América Latina comenzaron
a tomar en cuenta a la mujer, sin embargo llama la atención que la mayoría de la
población femenina de nuestros pueblos sigue siendo marginada, violentada y
discriminada. La razón de esta realidad se fundamenta, por un lado, en que la
herencia cultural patriarcal determina todavía actitudes y comportamientos
sociales que hacen perdurar la ubicación secundaria de la mujer de la sociedad.
Por otro lado, se diseñan políticas desvinculadas de la realidad de la población a
quienes van dirigidas, pues las mujeres no participan de esa toma de decisiones y
siguen siendo otros quienes evalúan las necesidades de las propias mujeres y lo
mas grave es que en ese diseño de políticas, sigue predominando la visión de la
mujer solamente como reproductora; por ello no es de extrañar que en salud, por
ejemplo, las políticas sigan centradas en la planificación familiar y en lo materno infantil.
Estudios realizados sobre la situación de la Mujer en América Latina y el Caribe
han demostrado que a pesar de estar a pocos pasos del nuevo siglo, todavía una
inmensa mayoría de ellas, mueren por enfermedades asociadas al parto y/o al
puerperio, tienen un bajo nivel educativo, trabajan en tareas poco calificadas y mal
remuneradas, tienen triple jornada, carecen de acceso a los recursos productivos,
etc. Estudios realizados en varios países de la región, reflejan que entre el 18% y
el 38% de todos los hogares son encabezados por mujeres (15). Asimismo, existe
una tendencia a que aumente el porcentaje de hogares a cargo de mujeres solas
como consecuencia del proceso migratorio, de la necesidad de otro ingreso al
hogar, o a la irresponsabilidad paterna, etc. Es relevante señalar que la
incorporación de la mujer y su participación en el mundo laboral, no significa
necesariamente una mejora en su condición de vida, pues la salida del hogar
ocurre en nuestros países sin una planificación coherente por parte de los
estados, la mujer, es presionada por factores socioeconómicos a trabajar en la
calle, pero sin que se les garantice las mínimas condiciones de bienestar. Ellas se
incorporan al trabajo sin que varié su situación de subordinación, por eso señala
Princes(14), que las mujeres trasladaron su condición de sujetos discriminados en
el hogar y la sociedad, al mercado de trabajo.
Las políticas dirigidas a lograr una mayor participación de la mujer en el desarrollo
de las sociedades, han respondido más a los intereses económicos de los países,
que a los intereses propios de las mujeres, que es a quienes en concreto,
debieran beneficiar dichas políticas. No se puede negar, que dichas políticas han
sido positivas en algunas áreas y que han beneficiado algunos sectores de la
población femenina; pero los alcances no son del todo satisfactorio, ni han incidido
en la mejora de la vida de una gran parte de las mujeres como lo expresa García,
E. en su curso introductorio al análisis con perspectivas de Genero y su aplicación
en políticas, planes y estrategias de desarrollo (8).
Lo antes expuesto demuestra fehacientemente que las estructuras y programas
diseñados para satisfacer las necesidades de la población femenina han sido
ineficientes y no han tomado en cuenta las particularidades biológicas, culturales y
sociales que definen la vida de la mujer Latinoamericana, es decir, han sido
concebidas sin perspectivas de género (15).
Venezuela, como país de la región, no escapa a la situación antes expuesta. La
discriminación que sufre la mujer venezolana queda expresada con toda fuerza en
los datos sobre empleo, educación, violencia, salud y participación. Por esta razón
se hace necesaria una evaluación cualitativa y cuantitativa sistemática de la
situación de la mujer a nivel nacional y regional. En el caso particular de Aragua,
se hará el levantamiento del Perfil de la Mujer, el cual servirá de herramienta en la
Planificación de políticas y programas de desarrollo que le permitan a la mujer
aumentar su participación y mejorar sus condiciones de vida a través de la
reformulación de planes de salud, educación, empleo entre otras.
- La Mujer en Venezuela.
La población venezolana se distribuye casi equitativamente entre mujeres y
hombres, representando la población femenina el 49.7% de la población total para
1990, tendencia que se mantendrá en los próximos veinte años (12).
En la división por grupos etarios de la mujer venezolana se revela una alta
concentración de la población femenina en los grupos menores de 25 años con
57.3% del total , lo cual indica que la mujer venezolana se caracteriza por ser una
población joven (3).
El acelerado proceso de urbanización determina que para comienzos de la década
de los 90 exista una concentración de población de 84,3% en la zona urbana
contra un 15.7% que reside en áreas rurales (12). Esta concentración en las
grandes ciudades, ha traído como consecuencia una segregación espacial que
afecta a la mayoría de la población, pues este asentamiento de los núcleos
urbanos, ha ocurrido sin planificación, carecen de los servicios básicos, lo que
indica las precarias condiciones de vida en que viven amplios sectores del país
que especialmente afectan a las mujeres y niños /as pues en ellos /as recaen los
trabajos domésticos y de la comunidad.
Los datos de la OCEI 1993 (12), demuestran que en la migración campo-ciudad, la
mujer venezolana tiene una mayor participación que los hombres; lo cual se
acentúa en el grupo etario comprendido entre 25 y 44 años. (3). Esto trae como
consecuencia el aumento del número de mujeres solas afrontando la
responsabilidad del hogar, en precarias condiciones económicas. Según datos que
aporta un análisis realizado por Fundacredesa (7), en Venezuela 87,9% de las
mujeres solas jefas de hogares se ubican en los niveles de menores ingresos y
muestran un índice de analfabetismo y bajo nivel educativo, tres veces superior a
los niveles nacionales. Quiere decir entonces que una importante representación
de mujeres llevan a sus espaldas la crianza de sus hijos, la dirección de hogares y
sustentación económica, en condiciones de absoluta ignorancia, desempeñando
trabajos poco permanentes, de escasa remuneración en el sector informal, o
trabajos asalariados en los cuales la mayoría se limitan a desempeñar tareas
continuadoras de lo doméstico.
En relación a la tasa de natalidad se observa que para 1990 fue de 29,91%
experimentando un sensible aumento para 1991 a un 30,34%, si se compara con
las tasas de natalidad de los años 1987-1988 que fueron de 28,2 y 27,8
respectivamente (11); se observa que en el 1990-91 hubo un aumento, lo cual
pone en duda la tesis que se ha venido sustentando de que en el país existe una
tendencia decreciente de las tasas de natalidad. Algunos analistas asocian a este
mantenimiento o aumento en las tasas de natalidad en la década de los 90 al
aumento significativo de madres adolescentes (2). Existe un reconocimiento oficial
de que la tasa de fecundidad adulta ha venido en descenso y que en mujeres
menores de 20 años ha venido manteniéndose o en aumento señalándose en el
anuario estadístico 1992 que esta tendencia se conserva en ese grupo de edad
(menores de 20 años) para los primeros dos años de la década de los 90,
encontrándose una tasa de fecundidad de 104,75 en 1990 y de 109,75 en 1991,
es tan alarmante el aumento del índice de embarazo precoz que para 1993 la
quinta parte de los niños que nacen en Venezuela son hijos /as de niñas que
apenas entran en la pubertad, dato señalado por la comisión para la prevención
del Embarazo Precoz de la Presidencia de la República (El Universal 16-01-1993
p1-20).
En cuanto a la educación en Venezuela, en los últimos cuarenta años se ha
incorporado significativamente al Sistema Educativo formal, como una vía de
ascenso social. Este recurso ha sido mas utilizado por las mujeres de los estratos
socioeconómicos altos y medios, quedando la mujer de los estratos bajos y zonas
rurales en situación de privación cultural. Es preocupante que para comienzos de
la década de los 90, existiera todavía un índice de analfabetismo del 10% y que
solo el 9.8% de la población femenina alcanza el nivel superior (3). Las mujeres
con bajo nivel de instrucción, se concentran en las edades superiores mas de 45
años, la mayoría de ellas están fuera de la fuerza de trabajo, mientras que los
hombres con ese mismo nivel están mas incorporados al mercado de trabajo.
Así pues el 85% de las analfabetas permanecen en los quehaceres del hogar y
son clasificadas según los datos oficiales económicos como “Inactivas” porque la
desvalorización social del trabajo femenino en sus roles domésticos no ha
permitido el diseño de parámetros macroeconómicos que den cuenta de lo que el
trabajo tradicional femenino aporta al Producto Territorial Bruto (16). Que las
mujeres analfabetas se quedan relegadas al hogar, es explicable por su poca
calificación para el trabajo; pero lo que llama la atención como análisis de la
situación de la mujer, es que dentro del grupo de mujeres con educación superior,
se encuentra un 36.3% de ellas en la categoría de “quehaceres del hogar”, dato
que evidencia la fuerza con que actúan los patrones culturales, pues fuera de
aquellas que no trabajan por la poca oferta de empleo, muchas se quedan en
casa, por la prohibición de la pareja a que salga a la calle o por que en ellas
mismas priva la visión de que el hogar es el lugar “natural” de la mujer.
La incorporación de la mujer en el mercado laboral tiene aspectos interesantes de
analizar, su participación ha venido incrementándose en la última década,
inclusive ha tenido una tendencia mayor que la manifestada por el hombre. El
crecimiento de la población económicamente activa femenina entre los años 1970
y 1990 se incremento en 205,5% tasa muy superior al crecimiento del sector
masculino que fue de 105,0% en el mismo periodo.
Otro aspecto relevante es la evolución de la mujer según el grupo de ocupación,
pues desde la década de los 80 la mujer comienza a ocupar un lugar como
personal administrativo y de oficina, así como también toma relativa importancia
las ocupadas como profesionales, todo esto si se compara con los datos de
décadas anteriores donde la mujer se ubicaba principalmente en servicios,
artesanas, agricultoras y afines.
Ahora bien, reconociendo la incorporación femenina al mundo laboral, no se
puede dejar de referir que a pesar de esa mayor participación en lo laboral,
todavía un buen porcentaje 65.4% están categorizadas como “inactivas” y de este
grupo la mayoría se ocupan de las labores del hogar y no menos importante es
señalar que si se observan las cifras absolutas que miden la participación laboral
de la mujer pareciera del todo positivo para su independencia, pero
cualitativamente se ha producido, un deterioro en su calidad de vida, ya que esta
salida a la calle no se ha acompañado de un compartimiento de las labores
domésticas, lo que implica una doble o triple jornada, o en su defecto se emplea a
otra mujer que se encargue del hogar, lo que significa una oferta de trabajo no
calificado, mal remunerado, sin seguridad social y continuador del rol cultural que
se impone a la mujer (16).
En relación a la salud el MSAS (10) refiere que entre las tres primeras causas de
muerte en mujeres de 15 a 24 años esta el cáncer de útero, aborto y otras causas
obstétricas. En un trabajo de Pereira y col de la Oficina de la Ministra de Estado
para la Promoción de la Mujer (13), se señala que en Venezuela según las
estadísticas las principales causas de hospitalización de mujeres entre 15 y 44
años, se relacionan con aborto, embarazo, parto y puerperio y otro motivos
obstétricos. En 1980 estas causas concentraron el 68,42% de los egresos, cifras
que aumentaron a un 72,68% para 1983, siendo el aborto una de las primeras
causas de hospitalización de mujeres en edad fértil, concentrando el 20,33% de
los egresos hospitalarios.
A pesar de que existe un alto nivel de sub-registro de mortalidad por aborto,
algunas investigaciones realizadas en centros de salud oficiales revelan que el
aborto es la primera causa de defunción por motivos obstétricos. En el VII
Congreso Venezolano de Salud Pública se señalo que el aborto séptico fue la
causa del 18% de las muertes maternas durante el periodo 1978-1982, estas
cifras deben ir en aumento debido a la crisis económica, el elevado precio de los
anticonceptivos, los cambios en los patrones sexuales de los jóvenes, etc., lo que
indica que el aborto se ha convertido en un problema de salud pública.
Además de los indicadores tradicionales de morbi-mortalidad, existen una serie de
factores de orden socio-cultural que influyen negativamente en la salud de la
mujer, uno de ellos son los patrones alimentarios en los hogares. Algunos estudios
de la condición nutricional demuestran que la niña y la madre son las miembras
del hogar peor alimentadas. Ello esta condicionado por razones culturales que
subvalorizan el esfuerzo físico que implica el trabajo domestico y/o la doble
jornada que soporte la mujer todos los días cuanto trabaja en la calle y se cree
que el hombre merece las mejores presas y raciones porque su trabajo si implica
un desgaste que debe recuperar. (15).
Otro aspecto poco referido como problema de salud son los trastornos síquicos,
en relación a este indicador la División de Salud Mental del MSAS, señala que un
porcentaje mayor de mujeres solicitan atención en comparación al sexo masculino
y las razones fundamentales que las llevan a consultar son los trastornos
depresivos y afectivos, mientras que en los hombres el motivo de consulta por las
drogas y el alcohol es mayor. La sobreposición de roles (madre-esposatrabajadora-jefa de hogar) el poco apoyo familiar, la inseguridad social, la crisis
económica, etc. son factores de riesgo para el equilibrio síquico de la mujer.
Por último se referirá el problema de la violencia doméstica y sexual que sufre la
población femenina. El Ministerio de Justicia en 1990 determinó que en el 70% de
los casos de violación, las víctimas son menores de edad y en mayor proporción
son niñas. La violencia doméstica constituye un elemento primordial de análisis de
la salud mental de la mujer, porque es este grupo poblacional junto con los
menores de edad quienes son los mas afectados por la violencia en el hogar, esto
hechos no están reflejados en los datos oficiales porque culturalmente no se
denuncia y se oculta el maltrato intradomestico.
La Mujer en el Estado Aragua.
En el Estado Aragua existen 406.096 mujeres mayores de 15 años de edad para
el segundo semestre de 1994; de estas el 29.84% están comprendidas en el grupo
etario de los 15 a los 24 años; mientras que en el grupo de los 25 a los 44 años
se encuentra 44.57% del total (Oficina de Estadística de la Gobernación del
Estado Aragua).
En cuanto a ocupación laboral se tienen las siguientes cifras:
El 31.44% se encuentran dentro de la fuerza laboral ya sea remunerado o no,
mientras que el 65.44% se encuentra fuera de la fuerza laboral del estado, sin
embargo nuevamente ocurre el hecho que las mujeres ocupadas en los
quehaceres del hogar no son considerados como activas porcentaje que para el
Estado Aragua tiene un valor de 54.50% (Oficina de Estadística de la Gobernación
del Estado Aragua).
La educación de la mujer Aragueña no difiere significativamente de la del resto del
país ya que para las mujeres mayores de 15 años el 5.68% es analfabeta; ha
alcanzado solo la educación básica el 59.60% la educación media un 20.19% y la
educación superior apenas un 12.53% del total.
La mujer en estos tiempos de crisis económica y social ha venido haciendo
grandes esfuerzos para incorporares en las distintas organizaciones políticas,
gremiales y asociaciones de diversa índole y ha logrado destacar en la mayoría de
los casos como capaz de enfrentar nuevos retos. En las dependencias Centrales y
Regionales del Gobierno la mujer ha cumplido roles en proporciones que
comparadas con otros países desarrollados o en vías de desarrollo, son
superiores a la mayoría de los casos.
La crisis económica de los últimos tiempos ha causado impactos en la población,
siendo la femenina la más afectada, porque en ésta descansa la responsabilidad
económica y afectiva de un inmenso número de hogares venezolanos. En estos
tiempos de incertidumbre, la mujer se ve obligada a desafiar la crisis, por lo que el
conocimiento científico de su condición no solo objetiva sino subjetiva, es
impostergable por lo que este trabajo debe ser considerado básico y prioritario ya
que permitirá definir un perfil característico de la mujer del estado Aragua usando
como principios las interrelaciones de los descriptores que definen el perfil,
detectar los descriptores más importantes y la naturaleza de sus cambios.
RESULTADOS
Estructura Familiar
En el Estado Aragua la Estructura Familiar más común es la que esta constituida
por padre, madre e hijos/as con un 44,9%; seguida de la familia compuesta con
un 21,20%. Por otro lado se refleja un 13,50% de mujeres solas con su hijos/as y
un 6,30% de mujeres solas con otros familiares, esto significa que
aproximadamente un 20% de la población femenina se encuentra sin pareja con
quien compartir el sustento y la cotidianidad del hogar y de los/as hijos/as.
Estrato Etario.
El Estado Aragua tiene una población joven, más del 40% están ubicados en
edades comprendidas entre los 25 años y los 44 años, el estrato que le sigue con
mayor representatividad esta entre los 12 años y 24 años y de estos dos grupos
etarios aprox. el 47% de la población tiene menos de 29 años, lo que indica que
un significativo grupo de mujeres están en la plenitud de sus capacidades
productivas y reproductivas.
Situación Conyugal
Se observa una alta proporción de mujeres con núcleos familiares estables, es
decir, con cónyuge residente, sin embargo un descriptor de esta investigación
demostró que un importante porcentaje de esos hombres mantienen a su vez otro
hogar. La alta proporción de mujeres solteras esta relacionada directamente con la
distribución de las edades observada, sin desestimar que dentro de las solteras
se encuentran las que tienen hijos/as, aspecto de tomar en cuenta en el Estado
Aragua ya que se ha demostrado un alto índice de madres adolescentes que se
ubican como solteras, además se observa aprox. un 17% de mujeres (separadas,
divorciadas, viudas), que sin ser solteras no cuentan con la presencia de la pareja
para afrontar la responsabilidad de los hijos/as y el hogar.
Relaciones con otra Mujer
El 5.10% de las encuestas afirman tener conocimiento que su pareja mantiene
relaciones con otra mujer y un 20% manifestaron que no sabían si su pareja
compartía con otra mujer, esto último sugiere que ellas ó están ocultando la
respuesta o en el peor de los casos viven en esa incertidumbre. Si agrupamos los
porcentajes anteriores, se estaría en presencia de un 25% de mujeres que
aceptan explícitamente la certeza o la posibilidad de que su pareja comparta la
vida sentimental y/o sexual con otra mujer. Estas respuestas son independientes
de que la encuestada pertenezca o no al hogar formal . Es interesante analizar
que un 45% de las encuestadas declararon en el indicador de la estructura
familiar, tener una familia estable (padre-madre-hijos/as), sin embargo un buen
porcentaje de ellas, de alguna manera aceptan y reconocen la presencia de otra
mujer en la vida de sus compañeros, lo que no ocurriría si el encuestado un
hombre, pues ellos no reconocerían públicamente sus sospechas ó certezas de
infidelidad en su pareja, porque culturalmente queda establecido que la mujer “
nace” monogámica y que el poligámico es el hombre, demostrándose los permisos
culturales que acompañan la vida socio-afectiva de ellos y las desventajas
síquicas y afectivas que soportan las mujeres en las relaciones de pareja.
Otro Hogar
El 66,97% afirman que su pareja no mantiene otro hogar, el 21,22% reconocen la
existencia de otro hogar, este porcentaje es significativo si se toma en cuenta la
crisis económica que vive la familia aun con los sueldos completos destinados a
los gastos, que quedará para aquellos hogares donde el aporte del hombre queda
repartido en varios hogares, sin dejar de tomar en cuenta los conflictos que viven
las mujeres cuando existe otra familia en la vida de su pareja. Es importante
señalar que además un 5,11% declara que “no sabe si su pareja tiene otro hogar”,
lo que demuestra que la libertad cultural con que se desenvuelve el hombre en la
vida socio-afectiva es tal, que la mujer acepta vivir con la duda de que su
compañero pueda tener fuera de su casa una relación paralela.
Mantiene Relaciones con otro Hombre
Solo el 1,4% de las encuestadas respondió afirmativamente a la pregunta de si
mantiene relaciones con otro hombre distinto a su pareja, este mínimo % refleja la
exigencia cultural de una conducta monogámica de las mujeres y en el caso de
ocultar la respuesta, se demuestra el castigo cultural que conlleva la infidelidad de
la mujer, pues en los hombres mantener relaciones con varias mujeres lejos de ser
señaladas socialmente es un valor como ha sido demostrado los descriptores
anteriores de este estudio. Hasta hace muy pocos años la Ley contemplaba
menos pena para la infidelidad en los hombres que en las mujeres, asunto
superado legalmente pero no en la consciencia del colectivo.
Ha tenido varias Parejas
Los resultados muestran que un 21.1% de las mujeres encuestadas afirman haber
tenido por lo menos dos parejas, esta proporción debe ser considerada altamente
significativa no solo por su magnitud sino por el efecto perjudicial que tiene en la
conformación de la estructura del hogar.
El hecho de que las mujeres se hayan relegado al hogar y no se encuentren
preparadas para el mercado de trabajo, sumado a que se considere culturalmente
que el hombre es quien “debe” mantener el hogar, hace que en caso de abandono
por parte de la pareja, la mujer tome la decisión de establecer otra relación para
buscar una supuesta seguridad. Esta situación conlleva a conflicto entre hijos/as y
las nuevas parejas, especialmente al abuso de los padrastros hacia las hijas.
Nivel Educativo
Se pudo observar que, para el universo encuestado, 28.70% posee Educación
Básica, el 18.40% Educación Media, 27.90% Educación Diversificada, mientras
que los niveles superiores alcanzaron 3.5%, 5.50% y 8.90% para Técnico Medio,
Técnico Superior y Universitaria, respectivamente. El porcentaje de analfabetismo
se ubicó en 2.2%. Es importante destacar el grave problema de formación con que
cuentan las mujeres del estado. Si se expresan los porcentajes obtenidos en dos
grandes grupos podemos observar: primero que un 75% de la población apenas
alcanzan la educación diversificada siendo más representativo el número de
mujeres que tan sólo tienen la educación básica, y un segundo grupo con apenas
un 18% que ha recibido algún tipo de educación formal para el trabajo. Estos
datos ubican a la Mujer Aragueña en situación de desventaja frente al trabajo
calificado y bien remunerado, agrandándose en aquella población de mujeres
solas que tienen que salir obligatoriamente a trabajar para mantener el hogar y los
/as hijos/as.
Nivel Educativo en Relación a la Condición de Jefe del Hogar
Esta investigación demuestra que mas del 75% mujeres alcanza como máximo
nivel educativo el secundario, situación que es más alarmante cuando esta
asociada a hogares o núcleos familiares donde la mujer tiene la condición de jefa
de hogar. En estos núcleos familiares se suponen medios ingresos
comparativamente inferiores puesto que la mujer no tiene un nivel educativo que la
califique para tener acceso al mercado de trabajo bien remunerado y supone
también una mujer con doble o triple jornada de trabajo que afecta negativamente
su calidad de vida.
Tipo de Trabajo
Un 44.6% de las encuestadas realizan labores del hogar solamente mientras que
el 27.0% trabaja en la calle, y 11.40% realiza labores del hogar y además estudia.
Los tipos de trabajo En la Calle y además estudia y del Hogar y en la calle
representan el 13.90 y el 3.10%, respectivamente. El alto porcentaje de mujeres
relegadas al trabajo en el hogar solamente es bastante significativo y demuestra la
poca participación de ellas en el mundo público, situación que llama la atención si
se considera la crisis económica que viven las familias y la necesidad de que en la
conducción de la sociedad también participen las mujeres de forma activa,
decisoria y productiva. El trabajo en el hogar sustenta calladamente a la
sociedades, pero es hora de que sea compartido por toda la familia, y no recaiga
solo en las mujeres para que ellas se incorporen con equidad al desarrollo integral
de la nación. Por otro lado, se observa un 25,30% de mujeres que además de
laborar en el hogar salen a la calle a trabajar y/o estudiar, quiere decir, que un
representativo sector femenino ejecuta cotidianamente dobles y triples jornadas de
trabajo y si además se considera el predominio de su bajo nivel educativo, se
infiere que el trabajo que desempeñan es poco calificativo, poco remunerado y
poco gratificante.
Labores del Hogar
El 27.43% de las encuestadas realizan las labores del hogar solas, mientras que
el 67.27% de ellas las comparte y solo 5.31% no las realiza.
Como se puede observar, un mínimo porcentaje de mujeres no realizan las tareas,
del hogar y quienes manifiestan compartirlas lo hacen con otras mujeres (hija,
madre, doméstica) en muy raros casos son hombres quienes asumen como
obligación las labores domésticas, y cuando lo hacen se tipifica culturalmente
como “ayuda” y no como un “deber”..
Participación
Este análisis presenta la proporción de la participación de la mujer Aragueña en
organizaciones civiles, profesional y/o comunitarias. Los resultados muestran que
el 89.6% de las mujeres manifestaron no participar en ninguna organización y si
consideramos que ellas representan el 50% de la población, estamos frente a
cifras alarmantes en relación a la no presencia de la mujer en la conducción no
doméstica de la sociedad. A lo largo del estudio se ha demostrado el bajo nivel
educativo y el rezago de la mujer al hogar lo que incide para que no participe
activamente en los grupos organizados de la sociedad.
Edad de las Primeras Relaciones Sexuales
El 23.42% de las encuestadas tuvo sus primeras relaciones sexuales antes de los
14 años, el 45.85% entre los 15 y los 19 años, mientras que el 24.42% la
mantuvieron entre 20 y los 24 años del análisis de las respuestas se puede inferir
que aproximadamente un 70% de las mujeres se inician sexualmente en la
adolescencia, partiendo que para la Organización Mundial de la Salud la
adolescencia es un periodo de la vida comprendido entre los 10 y 19 años de
edad.
Es alarmante la precocidad en edad, con que se inician en la vida sexual las
mujeres en el Estado Aragua, estos indicadores explican a su vez la dramática
situación del embarazo precoz en dicho estado.
Edad del Primer Embarazo
Se destaca un elevadísimo porcentaje (27.6%) de mujeres que tiene su primer
embarazo en la adolescencia temprana, es decir, antes de los 14 años; por otro el
de las mujeres con su primer embarazo. Entre las edades de 15 a 19 años, con un
(28.90%), el porcentaje mas alto (30.4%) se ubica en el grupo de mujeres entre los
20 y 24 años. Si se extraen los grupos de edades escolares (>19años) se
concentran más del 56% de la respuesta, pudiendo ser un indicador de la
necesidad de profundizar en los centros educativos los programas de planificación
y educación sexual, este descriptor asociado con la deserción escolar puede ser
un indicador de los bajos niveles educativos detectados en la población femenina
del estado Aragua.
Métodos Anticonceptivos
Se pudo apreciar que solo el 9,2% utiliza el Método del Ritmo, el 45.20% la
Píldora. el 14.80% DIU y el 24.60% la Esterilización. Estos resultados confirman
que el método por excelencia para evitar el embarazo sigue siendo el uso de la
píldora anticonceptiva, a pesar de su alto costo, sin embargo es el de mas fácil
aplicación, el mas seguro y cuenta con mayor difusión. Por otro lado, se destaca el
porcentaje de mujeres que se han practicado la esterilización, dato muy importante
si se considera que la población de mujeres es bastante joven y la esterilización es
uno de los métodos mas radicales e irreversibles.
En ese significativo porcentaje de esterilización se queda reflejada la poca
protección que se le da a la maternidad, la mujer para poder competir en el campo
de trabajo se ve obligada a esterilizarse, pues las empresas e instituciones por
intereses económicos quieren evadir el pago de los permisos para la maternidad,
llegando a medidas tan anticonstitucionales como pedir constancia de
esterilización a mujeres jóvenes que están en la plenitud de su capacidad
reproductiva, viéndose obligadas a esterilizarce, no por decisión propia, sino por
presiones económicas y laborales.
Método Anticonceptivo por Edad
Edad de 12 a 24 años
Del total de las encuestas el 57.26% utiliza la píldora, el método del Ritmo es
utilizado por el 10.11%, la esterilización por el 14.01%, mientras que el 12.13%
utiliza DIU. Se refleja el alarmante porcentaje de mujeres esterilizadas y en este
grupo de edades es más grave porque corresponde a jóvenes menores de 24
años de edad.
Método Anticonceptivo por Edad
Edad de 25 a 44 años
Del total de las encuestadas el 46.65% utiliza la píldora, el método del Ritmo es
utilizado por el 8.09%, la esterilización por el 24.68% mientras que el 15.68% DIU,
la proporción de mujeres que asumen la esterilización como método
anticonceptivo es bastante elevada para el grupo etario.
Método Anticonceptivo por edad
Edad de 45 a 64 años
Del total de las encuestadas el 26.77% utiliza la píldora la esterilización es
practicada por el 38.66%, mientras que el 16.98% utiliza DIU.
Si en los grupos etarios más jóvenes la esterilización ocupó el segundo lugar
porcentualmente, es de espera que en mujeres maduras ocupe el primer lugar,
máxima si se toma en cuenta la acostumbrada práctica médica de histerectomizas
alas mujeres cuando la consideran con edades no apropiadas para tener hijos/as.
Abortos
Se destaca la importancia de la proporción que representa esta práctica en el
estado, ya que un poco más del 26.00% de las mujeres encuestas manifestaron
haberse realizado una práctica de aborto por lo menos una vez.
El aborto constituye hoy en día un problema de salud pública que exige medidas
de atención sanitaria por parte del estado, no se puede silenciar que muchos de
esos abortos son provocados y realizados en la clandestinidad bajo las
condiciones más adversas para la salud y la vida de las mujeres , por eso el
aborto se encuentra entre los primeros hogares de los índices de morbi-mortalidad
femenina.
Concretamente en esta investigación se han evidenciado datos tales como: la
significativa proporción de mujeres jóvenes; el elevado índice de esterilizaciones y
de embarazo en adolescentes; el precoz inicio en las relaciones sexuales, que
sumados al elevado índice de abortos, alertan sobre las precarias condiciones de
la salud reproductiva de la mujer en el Estado Aragua.
Hijos que Deseaba
De aquí se extrae que el 0.40% de las mujeres deseaba un solo hijo, mientras que
el 38.30% y el 25.30% deseaban dos y tres, respectivamente. El 13.90% deseaba
cuatro y el 14.10% manifestó desear cinco o más hijos. Es importante destacar
que el último estrato de cinco hijos o más fue construido por razones
metodológicas para poder agrupar la información levantada en las encuestas, a
una respuesta común de las encuestadas a la pregunta de cuantos hijos deseaba
tener que fue “lo que Dios me diera”.
Esta respuesta denota que la connotación cultural de ser madre está por encima
de su propia circunstancia de vida. Llama la atención que el 63.6% manifiesta
desear tener entre 2 y 3 hijos/as que el 28% desea tener cuatro o mas hijos/as, si
tomamos en cuenta que en este estudio se ha revelado un contingente de mujeres
que en la plenitud reproductiva han tomado la decisión de esterilizarse, se
fundamenta la tesis de que la mujer se esteriliza por presiones de tipo económico,
más que por un derecho a decidir sobre su cuerpo y más allá de su deseo de ser
madre.
Ha sido Maltratada DE Niña
Las encuestadas respondieron en 81.38% que Nunca fueron maltratadas de niña,
el 2.70% que Solo una vez; el 10.61% que algunas veces y 5.31% de ellas que
Muchas veces. Esta comprobado científicamente que la mujer oculta el maltrato,
por eso es significativo que aproximadamente el 19% hayan manifestado que han
sido maltratadas una vez o más durante la niñez, es de suponer la magnitud de
esas agresiones, es cuando se catalogan y recuerdan como maltrato.
Quien la Maltrata
Las encuestadas respondieron en un 32.27% que las maltrata su pareja, mientras
que el 21.78 respondieron que el padre, 22.48.% que la madre y el 14.69%
hermanos, según se observa en las Figuras 28A y 28B. Se muestra claramente
que un porcentaje bastante alto 68.74% declaran ser maltratadas por hombres
(pareja, padre, hermano), lo que corrobora la presencia de violencia en el hogar
hacia la mujer, sustentada en la creencia cultural de que hombre es por
“naturaleza” agresivo, que no se puede controlar y de que tiene derecho sobre las
mujeres que se vinculan a su vida, esta situación es tan cierta que se han tenido
que elaborar leyes especificas contra la violencia que amparen a la mujer.
Reprende Físicamente a sus Hijos
El 26.40% de las encuestadas respondió que si reprenden físicamente a sus
hijos/as mientras que el 73.60% declaró que No. La reprimenda física es parte de
la cultura de las madres, hay el criterio a pensar de que es necesario maltratar
físicamente a los hijos/as para poder mantener la autoridad en el hogar, por otro
lado, esta conducta de la violencia esta generando dentro del hogar un estructura
de jerarquía para imponer voluntades y/o deseos. El padre golpea a la madre, la
madre golpea a los hijos/as y los hermanos mayores a los más pequeños/as,
transformándose esta conducta en un patrón normal de comportamiento. Es de
esperar que madres maltratadas de niñas maltraten más a su hijos/as.
Maltrata Verbalmente a su Hijos
El 17.90% de las encuestadas respondió que si maltrata verbalmente a su hijos
mientras que el 82.1% declaró que no. Este descriptor de gran importancia a la
hora de determinar la influencia negativa del maltrato en la conformación de la
conducta de los futuros formadores de hogar. Aunque el porcentaje declarado es
bajo, de la evaluación de la respuesta de las encuestadas a través del equipo de
encuestadoras, se evidencia una clara tendencia a no reconocer el maltrato verbal
y lo más grave a considerarlo normal, no obstante que la vejación por la palabra,
la innovación de obscenidades para reprender y/o evaluar la conducta de los hijos
a través de gritos y violencia verbal es un causante de desarrollo de conductas
violentas en los infantes que una vez alcanzada la etapa adolescente refleja esta
conducta en su comportamiento escolar, siendo estos jóvenes problemas, y de
mostrado bajo rendimiento.
Toma Medicamentos para Dormir
Los resultados muestran que sólo el 8.4% de las encuestadas toma medicamentos
para dormir. Generalmente el consumo de medicamentos para dormir esta
asociado a conductas depresivas por lo que este porcentaje debe ser considerado
importante, puesto que puede ser indicativo de problemas asociados al hogar, si
se toma en cuenta que un alto porcentaje de las mujeres desempeñan su actividad
diaria en este, otras causas atribuibles a esta conducta fármaco-dependiente en
las mujeres puede ser la doble o triple jornada, los problemas con los/as hijos que
recaen principalmente en ellas, sumado a la crisis socioeconómica.
Dedica Tiempo a su Arreglo Personal
Los resultados muestran que aproximadamente el 91.30% de las encuestadas
dedican tiempo a su arreglo personal, mientras que sólo el 8.70% respondió
negativamente.
Estas proporciones son esperadas porque el arreglo personal está mas asociado a
la belleza física que a sentirse bien consigo mismas y en esta cultura la belleza
física se ha convertido en un valor social, especialmente para la mujer, ellas hacen
y gastan lo que sea para alcanzar los patrones de belleza impuestas por la
industria los metodológica a nivel mundial, la cual se ha enriquecido gracias a esa
concepción cultural de la mujer objeto.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Es relevante comenzar por señalar que la población femenina de Aragua esta
representada significativamente por mujeres jóvenes, con un estrato importante
por debajo de los 29 años, quiere decir, que las mujeres aragueñas representan
un inmenso potencial humano que esta en la plenitud de sus capacidades
productivas, intelectuales y reproductivas. En tal sentido, el estado debe tomar en
cuenta esta distribución de los estratos etarios al momento de diseñar los
programas y las políticas dirigidas al sector femenino. Una población joven
requiere de políticas en salud, educación y empleo que respondan a las
potencialidades de ese grupo específico tanto por la edad como por el género al
cual pertenecen.
La estructura familiar que predomina es la tradicional (padre-madre-hijos/as), sin
embargo la investigación también ha demostrado que un buen porcentaje de los
hombres que conforman esos núcleos familiares “estables”, mantienen a su vez
otros hogares, lo que supone familias con déficit económicos por que el ingreso
del cónyuge esta compartido, además de vivir los conflictos que se presentan
cuando la pareja tiene otras responsabilidades afectivas y económicas fuera del
hogar. Por otro lado, es meritorio destacar que una buena población de mujeres
viven solas con sus hijos/as y solas con otros familiares, si se le suman aquellas
que están divorciadas, separadas y viudas, se conforma un sector poblacional
femenino sin apoyo económico, ni afectivo para afrontar la educación de los
hijos/as. Esa prevalencia de hijos/as en vario hogares y la ausencia paterna,
demuestra la urgencia de hacer cambios en los programas educativos, es
impostergable que a los varones se les forme una consciencia diferente sobre su
rol en el hogar, si los hombres fueran protagonistas principales junto a su
compañera en la crianza, cuido y manutención del hogar y de las/as hijos/as, la
situación dentro del hogar, sería de mayor equidad. Así mismo, es recomendable
que los programas de planificación familiar no se dirigieran sólo a las mujeres, sino
también debieran promover métodos anticonceptivos para los hombres, por
ejemplo: la vasectomía es mas sencilla, más económica y de menor riesgo que
cortar las trompas de Falopio ó que tomar hormonas diariamente, sin embargo no
se promueve la anticoncepción como una responsabilidad que atañe directamente
al hombre. Si cambiáramos esa concepción cultural, los hombres internalizarían
que evitar o asumir un embarazo es decisión de las dos personas que interactuan
en la relación y no sólo de la mujer. Promoviendo socialmente este cambio
conceptual de las relaciones entre hombres y mujeres, disminuirían los/as hijos/as
con padres compartidos en varios hogares y en consecuencia la ausencia paterna.
Predominan en Aragua las mujeres que declaran estar dedicadas solamente al
trabajo doméstico, esta conclusión es importante acotarla, porque cada vez se
hace más necesario y justo que la mujer se desempeñe en trabajos remunerados,
calificados y que se valoricen como un aporte importante al hogar y a la sociedad.
Obviamente que esa salida de la mujer a la calle, no puede seguir ocurriendo por
que la presión económica sea el único factor que la obligue a trabajar, sino debe
acompañarse de un trabajo educativo que cambie los estereotipos que reproducen
la concepción de que el lugar natural de la mujer es el hogar y el del hombre la
calle. Si estos cambios en la conciencia colectiva no ocurren, la mujer se va a
seguir cargando de mas responsabilidades, pues ella se incorpora al mundo
laboral sin ninguna descarga del trabajo doméstico, por que ni ella, ni su pareja ni
los/as miembros/as del núcleo familiar han introyectado en sus conciencias que
las labores del hogar son un asunto que atañe a todos/as los/as integrantes de la
familia, independientemente del sexo. Hasta ahora, la mayoría de la población
femenina que se incorpora al trabajo no doméstico, continua en las noches, en sus
ratos libres y/o fines de semana trabajando en las labores del hogar y cuido de
los/as hijos/as, lo que ha institucionalizado culturalmente la doble y triple jornada
de trabajo en la mujer como un hecho natural que responde a su condición
femenina, ocultando la realidad de que si se compartieran las responsabilidades
domésticas y la educación y cuido de hijos/as, la ubicación de la mujer en la
sociedad y en su propio hogar sería menos discriminatoria.
Se detecta un elevado número de mujeres con un bajo nivel educativo alcanzando
apenas la educación media y un minoritario porcentaje de la población femenina
que cuenta con una formación técnica ó universitaria completa. Este indicador
toma relevancia en el estado Aragua porque su población femenina es
significativamente joven, lo que obliga al estado a tomar medidas educativas que
respondan a las necesidades concretas de ese sector poblacional de las mujeres
aragueñas. Si se toman en cuenta algunos descriptores señalados a lo largo del
estudio, como por ejemplo; tipo de trabajo, condición de jefatura de hogar, estado
civil, etc., el estado puede de manera asertiva, diseñar programas alternativos de
educación que permitan formar a las mujeres en oficios ó profesionales adaptados
a esas realidades. Todo esto acompañado de una campaña educativa con
perspectiva de género, que conscientice a toda la población sobre la necesidad de
construir una relación de equidad entre los/as miembros/as de la familia, para que
las mujeres se incorporen al mundo laboral, cultural, político y económico en
igualdad de condiciones.
Uno de los datos más interesantes de la investigación fue el referido al inicio de
las relaciones sexuales, se comprobó que una gran proporción de mujeres
comienzan su vida sexual en la adolescencia, siendo muy representativo el grupo
de jóvenes menores de 14 años. Contar con esta verificación estadística permite
al Ministerio de Educación y de Sanidad redefinir los programas y las estrategias
para tal fin. Ese inicio precoz de la mujer en la vida sexual, explica el elevado
índice de embarazos en adolescentes y de abortos en el estado Aragua. No es
posible estar de espaldas a estos grandes problemas de salud pública, urge
redefinir las políticas de planificación familiar, las cuales fueron pensados en
momentos históricos diferentes a los que hoy en día se viven en la sociedad y
crear formas más creativas de hacercarse a la juventud. Aragua cuenta con una
televisora regional y varias emisoras radiales y los gobiernos están en la
obligación de buscar acuerdos e invertir un presupuesto para que esos medios de
comunicación masivos cumplan con una labor de educación alternativa, la cual
debe estar centrada en dar respuesta a las particularidades de la población
aragueña. En esta línea de ideas, es importante reconocer que el Estado Aragua
es el único en el país que desde 1996 cuenta con un decreto dictado por el
Gobernador, el cual estipula impartir a nivel de pre-escolar, básica y diversificada
una educación sexual con perspectivas de género. Este decreto se materializa por
la voluntad del gobierno, pero en respuesta a un trabajo realizado durante varios
años por el Consejo Estadal de la Mujer, hoy llamado Instituto de la Mujer de
Aragua y por el trabajo perseverante de mujeres desde grupos no
gubernamentales, quienes en conjunto han demostrado empírica y científicamente
la necesidad de repensar la ubicación de los géneros en la sociedad.
En Aragua el índice de embarazo precoz es muy elevado, problema social que
conlleva a que las jóvenes deserten en los estudios, se ganen la vida con trabajos
poco calificados, que aumenten los/as niños/as en condiciones de pobreza y que
esas adolescentes frustren su proyecto de vida. Ha sido demostrado que muchas
de ellas, específicamente las jóvenes de escasos recursos terminan en la
delincuencia o en la prostitución y en le mejor de los casos terminan realizando
trabajos domésticos en casas ajenas. La mujer aragueña se hace madre a muy
temprana edad, los datos de la investigación refieren que una significativa
población, es decir, más de la mitad de dicha población femenina se hacen
madres antes de los veinte años de edad, otros estudios han demostrado la
reincidencia de los embarazos en las mujeres jóvenes, quiere decir, que esa
población femenina cuando apenas se encuentran entre los 20 años y 30 años de
edad, ya han sufrido varios embarazos, abortos, cesáreas y otras experiencias
obstétricos, factores que las pone en desventajas no solo en la salud, sino en el
devenir laboral y social. Lo antes mencionado da explicación científica a otros
hallazgos de este mismo estudio, como por ejemplo; el bajo nivel educativo, la
marginalización a las tareas domésticas, la poca participación en la sociedad civil
organizada, etc.
El aborto viene a constituir en Aragua un problema de salud pública junto al
embarazo precoz. En esta investigación quedó demostrado que un importante
grupo de la población femenina declaró haberse realizado una práctica de aborto
por lo menos una vez en su vida, tomando en cuenta que dicha población es
predominante joven, la situación se torna delicada desde el punto de vista de la
salud reproductiva de la mujer. El tema del aborto es particularmente espinoso por
tocar aspectos legales, religiosos, morales, económicos y éticos, especialmente en
América Latina, pero a pesar de que estas controversias han paralizado la
discusión y la toma de decisiones por parte de los entes responsables, la realidad
concreta es que los índices de morbi-mortalidad de la mujer se ven incididos de
manera alarmante por el aborto.
El hecho de que el aborto sea penalizado conlleva a que muchos de éstos se
practiquen en la clandestinidad y en condiciones sépticas, corriendo con los
riesgos que ello ocasiona en la vida de la mujer. Aquellos abortos que son
atendidos en los centros públicos de salud, también constituyen un problema,
pues si todavía el parto y otras causas obstétricas están entre las primeras causas
de enfermedad y muerte, que quedará para el aborto que en la mayoría de las
veces llega a los hospitales como situaciones de emergencia, sumándole a ello,
que cada vez que una mujer se presenta con hemorragias por aborto, el personal
de salud toma una actitud de duda y desconfianza sobre las razones que
provocaron la interrupción de ese embarazo, lo que afecta negativamente la
atención integral y digna de esa paciente. Los abortos atendidos en clínicas
privadas, son los que cuentan con la discreción, comprensión y atención adecuada
y como cada vez es más reducido el sector que tiene acceso a la medicina
privada, pues el problema tendrá también cada vez mayor impacto en la salud
pública.
En Aragua se cuenta con el Instituto de Mujer, ente gubernamental que le atañe la
obligación de generar y promover medidas que develen este problema de salud y
de mutuo acuerdo con el Consejo Nacional de la Mujer incentivar en el gremio
médico la discusión y la búsqueda de respuestas acorde con nuestra realidad
sanitaria.
Otro aspecto a destacar es la cantidad de mujeres esterilizadas en el grupo de
edad menor de 24 años. A través de algunos descriptores del estudio, se ha
observado un temprano inicio en la vida sexual, embarazos precoces, elevado
índice de abortos, factores que llevan a que las mujeres antes de los 25 años se
esterilicen, en ésta decisión también pesa la necesidad que surge en ellas de
incorporarse al mundo laboral en una sociedad donde en la práctica no se protege
el fuero maternal, pues para nadie es un secreto que las empresas exigen a las
mujeres constancias de esterilización ó pruebas de embarazo, como requisito para
acceder al trabajo. Que una representación de la población femenina tan joven
como la de Aragua, utilice como método anticonceptivo la esterilización, alerta a
que el Estado de manera impostergable busque mecanismos que den respuestas
a las necesidades particulares de ese sector humano, pues si la promoción y
cobertura de a
l planificación familiar, la oferta de empleos, la atención a los/as
hijos/as de la madre trabajadora, los programas de educación alternativas, la
protección a la madre trabajadora, etc. fueran estrategias gubernamentales que
estuvieron diseñadas en función de las exigencias de esa población, las mujeres
no tuvieran que optar por medidas tan drásticas e irreversibles como la
esterilización para poder incorporarse al mundo no doméstico.
Apenas un 6% de la mujer Aragueña reconoce su participación en organizaciones
gubernamentales, y no gubernamentales, la mayoría del sector poblacional
femenino se estima sin participación activa en la sociedad civil, conclusión
alarmante si se considera que las mujeres representan la mitad de la población
total, quiere decir, que esa mitad del pueblo aragueño al no participar, tampoco
tiene injerencia en decidir, lo que significa que otros, o sea la mitad masculina
decide por ellas. En este análisis no se debe desestimar una condición cultural
que influye en que las mujeres si no están inscritas legalmente o no detentan un
cargo importante en cualquier organización, consideren que no participan
activamente en las mismas, pero en concreto, quienes organizan, limpian,
resuelven el cotidiano hacen las diligencias puntuales, etc., son las mujeres, lo que
ocurre es que ese trabajo no es reconocido, ni valorado culturalmente como
participación activa, sin embargo ese trabajo femenino silenciado es el que
legitima y sustenta el devenir de dichas organizaciones, a pesar de que ellas no
ocupan los cargos de poder y decisión.
Por último se hará referencia a un fenómeno social que ha ocurrido con tanta
naturalidad que hasta hace muy pocos años, ni siquiera se evidenciaba como un
problema del colectivo social, estamos hablando de la violencia en el hogar contra
la mujer y los/as niños/as. El trabajo denota que la mujer es maltratada por los
miembros masculinos que ocupan un lugar jerárquico y de poder dentro de la
familia; cuando niñas son maltratadas por el padre y/o hermanos mayores y
cuando adultas por el compañero. Otro dato interesante es que las madres
aceptan con mucha naturalidad utilizar el maltrato verbal y físico hacia sus hijos/as
para reprenderlos/as, pareciera que en el hogar se va generando un ciclo de
violencia que comienza con el maltrato del hombre hacia la mujer y los/as
menores, de la madre hacia los hijos/as y estos/as la reproducen en sus futuros
hogares. Cuando los niños/as perciben a la madre atemorizada frente al marido,
cuando la madre frente a la desobediencia de los/as menores los amenaza con el
castigo paterno, el hogar pasa a convertirse en la institución social donde se
justifica y reproduce la concepción de que la violencia del hombre hacia la mujer
y/o menores es una conducta normal.
La cultura históricamente le asignó al hombre un puesto de poder en la familia y la
sociedad, como el poder encierra en esencia, el dominio de unos sobre otros/as,
la violencia a venido a ser el baluarte que institucionaliza el poder masculino, que
más justificación ha tenido en la sociedad. Tanto es así, que en el código penal, la
violencia sexual contra la mujer no se considera un delito contra la persona
humana, sino un delito contra la moral y las buenas costumbres, la violencia
sexual del marido hacia la pareja y el maltrato doméstico se han considerado
problemas entre marido y mujer y no como son realmente, problemas de
incumbencia colectiva. En relación a este problema en Aragua, se debe volver a
hacer referencia al Instituto de la Mujer como instancia que le compete acciones
beligerantes para tal fin. En razón de ello se elaboró un proyecto de “Ley contra la
violencia hacia la mujer y su entorno”, el cual fue introducido el 25 de noviembre
de 1997 en la Asamblea Legislativa de Aragua para ser aprobado y así poder
contar con un instrumento jurídico regional que contribuya al reconocimiento y
desarrollo de los derechos de la mujer y con la erradicación de la violencia
intrafamiliar. En tal sentido, se hace necesario que una vez aprobada dicha Ley, el
estado se ocupe de divulgarla y hacerla cumplir. Para tal fin, se recomienda hacer
talleres dirigidos aquellas personas responsables de atender las denuncias de
maltrato y a las autoridades a quienes les compete dictar medidas preventivas,
cautelares y sancionatorias. Además, se deben realizar acciones dirigidas a la
divulgación de la ley en las comunidades para que la mujer reconozca cuando es
maltratada y cuales derechos la amparan, pues el maltrato esta tan naturalizado,
que en muchos casos, las mujeres no reconocen como violencia actos vejatorios,
presiones sicológicas, descalificaciones, acosa, etc. por parte del hombre,
creyendo que a él le corresponde el derecho de someterla por ocupar un lugar de
poder en el hogar y/o trabajo, lo que conlleva a que ella sea pasiva frente al
maltrato. Además, el estado no debe escatimar recursos para subvenciones
destinadas a apoyar organizaciones no gubernamentales que previenen y
atienden, el problema de la violencia intradoméstica y social hacia la mujer, en
Aragua especialmente existen grupos de mujeres que desde hace mucho tiempo
se dedican a este trabajo casi de manera voluntaria, por lo que los gobernantes
deben repensar sus políticas hacia la sociedad civil organizada.
Esta investigación demuestra la urgente necesidad de redefinir y de crear políticas
con estrategias coherentes a la realidad de la mujer Aragueña, ha quedado
develado que la situación laboral, educativa, de salud en la mujer esta
determinada por la interpretación socio-cultural que se ha hecho de sus
particularidades biológicas, lo que significa que las políticas destinadas a dar
soluciones deben tomar en cuenta la realidad socio-cultural de la mujer y que la
primera tarea es un proyecto educativo que promueva la equidad entre los
géneros, tanto en el ámbito privado como en el público, para que la crisis
socioeconómicas no impactan con mayor fuerza a la población femenina y
desaparezca lo que los propios organismos internacionales y estudiosos/as
sociales han definido como “la feminización e infantilización de la pobreza”.
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