Concierto extraordinario John Williams

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TEMPORADA 2010-2011
CONCIERTO EXTRAORDINARIO – JOHN WILLIAMS
10 de abril de 2011
AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA
Madrid. Sala Sinfónica
Orquesta y Coro Nacionales de España
Josep Pons, director artístico y titular
Josep Pons
Director artístico y titular
Joan Cabero
Director CNE
Ramón Puchades
Director técnico OCNE
NOTAS AL PROGRAMA
PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
Orquesta y Coro Nacionales de España
George Pehlivanian, director
I
John Williams (1932)
The Raiders March (Marcha de los saqueadores) de Raiders of the Lost Ark
(En busca del arca perdida)
John Williams
Harry Potter and the Sorcerer’s Stone (Harry Potter y la piedra filosofal),
suite
Hedwig’s Theme
Sorcerer’s Stone
Nimbus 2000
Harry’s Wondrous World
John Williams
Jurassic Park (Parque Jurásico)
John Williams
The Lost World. Jurassic Park (El mundo perdido. Parque Jurásico)
II
John Williams
Star Wars (La guerra de las galaxias), suite
I. Main Title
II. Princess Leia’s Theme
III. Cantina Band
IV. The Imperial March
V. Yoda’s Theme
VI. The Flag Parade
VII. Anakin’s Theme
VIII. The Adventures of Jar Jar
IX. Duel of the Fates
X. Across the Stars
XI. Battle of the Heroes
Joan Cabero, director CNE
CONCIERTO EXTRAORDINARIO – JOHN WILLIAMS
Domingo 10 de abril de 2011, a las 11:30 h. ONE-5130
Auditorio Nacional de Música (Madrid).
Sala Sinfónica.
El concierto se transmite en directo por
Radio Clásica (RNE).
Duración aproximada de las
obras:
primera parte: 35 minutos;
descanso: 20 minutos;
segunda parte: 45 minutos.
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John Williams
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
JOHN WILLIAMS
John Towner Williams nació en Floral Park, un pequeño pueblo del estado
de Nueva York, el ocho de febrero de 1932. Su padre, percusionista de
jazz de cierto éxito, marcaría el camino que el joven John recorrería
durante los primeros pasos de su carrera, propiciando que su hijo se
rodeara de músicos desde muy niño y despertando en él una luz que
nunca se apagaría. Notable pianista desde muy joven, no fue hasta el
traslado de toda la familia a la ciudad de Los Ángeles en 1948 cuando
John Williams comenzó a destacar en el mundo musical de la posguerra,
primero como alumno aventajado del compositor Castelnuovo-Tedesco y
después como director musical y arreglista en la Fuerza Aérea de los
Estados Unidos durante su servicio militar. A mediados de los años
cincuenta, Williams regresaría a Nueva York ingresando en la Juilliard
School, donde estudiaría piano con Rosina Lhevinne mientras alternaba
ese periodo de formación con actuaciones nocturnas como pianista de
jazz; durante aquel tiempo tomó contacto con el mundo de la producción
de música para cine y televisión, e intervino por primera vez como
pianista en grabaciones de algunos de los grandes compositores del
momento, como el mismo Henry Mancini.
“Little Johnny Love”, apodo con el que era conocido, volvió a Los
Ángeles tras finalizar sus estudios en la Juilliard con la intención
de emplearse como pianista y orquestador a sueldo de los grandes
estudios. En calidad de orquestador trabajaría para alguno de los
más importantes compositores de la llamada “Edad de Oro”, como Alfred
Newman o Bernard Herrmann, mientras que se convirtió en el pianista
de referencia de Mancini (siendo el intérprete del famoso riff del
tema introductorio de Peter Gunn), así como de Elmer Bernstein o Jerry
Goldsmith. Pero más importante todavía sería su inicio como compositor:
aunque no destacó en la industria hasta ser empleado para realizar las
bandas sonoras originales de diferentes programas televisivos durante
los años sesenta, ya en 1958 firmaría la que sería su primera partitura
original para una película, el filme de serie B titulado Daddy-O.
Muy pronto ganó un reconocimiento por parte de la industria a causa
de su enorme versatilidad como compositor. Gran orquestador, notable
intérprete, capaz de componer e interpretar música de jazz o sinfónica
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y de realizar con éxito fusiones entre ambos mundos, el joven John
Williams logró su primera nominación a los premios Óscar en 1967,
consiguiendo su primera estatuilla en el año 1971 por El violinista
en el tejado. A partir de ahí ya todo es historia conocida: tras
conseguir su sexta nominación por la banda sonora de La aventura del
Poseidón, el compositor recibió varios encargos para realizar las
bandas sonoras de algunas de las más caras y taquilleras películas
del cine más de moda en el momento, el de catástrofes (las tres
grandes películas de catástrofes de los años setenta, La aventura
del Poseidón, Terremoto y El coloso en llamas, llevan su firma), una
temática caracterizada por secuencias dramáticas de larga duración que
le permitiría desarrollar el estilo neorromántico que pondría de moda,
y por el que sería imitado y plagiado hasta la saciedad por sus colegas
de la industria cinematográfica. Y entonces, un jovencísimo director
con ideas visionarias y conocimientos enciclopédicos en materias como
el arte cinematográfico, la arquitectura o la música, se cruzó en su
camino. Y en el de todos nosotros.
El Rey Midas
En el año 1974, John Williams fue contactado por un director novato
de apellido impronunciable quien pretendía que el ya consolidado
compositor le prestase su talento en la primera de sus películas para
la gran pantalla, un drama protagonizado por Goldie Hawn llamado The
Sugarland Express. El director, quien había conseguido cierta fama
gracias a una frenética película para la televisión titulada El diablo
sobre ruedas, sorprendió a Williams al mencionarle que había quedado
impresionado por su partitura para la película La escapada, repleta de
una música sinfónica salpicada de momentos puramente folk, tensa pero
dotada de un carácter rural muy diferente a las explosiones sonoras y
brillos de las partituras del cine de catástrofes que habían otorgado
el éxito al compositor. El joven director se llamaba Steven Spielberg,
y el lazo que se establecería entre ambos sería tan poderoso que su
cooperación ya no se rompería nunca hasta el punto de que todas las
apariciones de Steven Spielberg en entregas de premios, entrevistas
y hasta funciones benéficas están acompañadas por la música de John
Williams.
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
A partir de la segunda de sus
colaboraciones comenzamos a escuchar
al John Williams más profundo. Tiburón
fue la primera inmersión profunda del
compositor en el uso del leitmotiv,
creando un tema para el escualo que
se desarrollaba en diversas formas
cada vez que el monstruo atacaba. El
leitmotiv no es un tema característico
que se repite inmutable: a partir
del alemán leiten (guiar) y Motiv
(motivo), es una secuencia recurrente
que se identifica con un personaje
(Sigfrido, Darth Vader), un objeto (la espada de Sigfrido, el arca de la
Alianza en Indiana Jones), o un catalizador (como la “Fuerza”, en Star
Wars), pero parte de su esencia radica en que la secuencia en cuestión
se mueve, crece, variando en intensidad y en su forma armónica para
llevarnos desde momentos épicos a otros íntimos o trágicos. Es la misma
secuencia la que ilumina el escenario cuando aparece la espada forjada
por el nibelungo Mime y la que lo oscurece acompañando a los restos de
Sigfrido durante su funeral, o la que se combina con otra secuencia para
crear un tema nuevo (Han Solo y la Princesa Leia, como escucharemos en
el concierto de hoy). John Williams, al contrario que otros compositores
contemporáneos de bandas sonoras, no se limitó en Tiburón a adjudicar un
tema característico al monstruo, verdadero protagonista de la película,
sino que lo fue desarrollando de forma magistral como en el pasado
hicieran grandes creadores como Wagner, Strauss o Schönberg. La secuencia
de dos notas que caracteriza al gran tiburón blanco, tomada del inicio
del cuarto movimiento de la Novena sinfonía de Dvořák, se ha instalado
de tal forma en el subconsciente colectivo que, hoy día, muchos de los
grandes directores de orquesta dan comienzo al citado cuarto movimiento
de la conocida Sinfonía del “Nuevo Mundo” imitando el tempo pesante y
denso impuesto por John Williams para Tiburón, en lugar del original
ideado por Dvořák.
La cima del desarrollo creativo de John Williams la encontramos de
la mano de su amigo Spielberg en la película de 1977 Encuentros en
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la tercera fase. En una labor de construcción artística nunca vista
antes en el cine, y nunca repetida después, Williams y Spielberg
desarrollaron partitura y guión de forma simultánea durante un periodo
de dos años, al modo de un libretista y un compositor de ópera
de los viejos tiempos. En la película aparecen conceptos musicales
hechos imágenes; Williams hace uso ilimitado del dodecafonismo, la
música electrónica o los sistemas musicales de signos con la mano
de John Curwen. A partir de ese momento, John Williams colabora con
diferentes directores sin dejar nunca de respetar sus referentes y de
utilizar sus propios temas para jugar con la memoria del espectador,
citando leitmotivs antiguos con la intención de despertar empatía o
reconocimiento: algunos ejemplos podemos encontrar en E.T., música
por la que conseguiría su tercer premio Óscar, cuando escuchamos
la secuencia de cinco notas que caracteriza a los extraterrestres
de Encuentros en la tercera fase, o en una breve escena en la que,
durante Halloween, el E.T. cubierto por una sábana blanca se cruza
con un niño disfrazado de Yoda mientras escuchamos un tema musical
nuevo compuesto por la superposición del leitmotiv de E.T., el de
Elliot y el de Yoda (originalmente compuesto para la banda sonora de
El imperio contraataca). Otros ejemplos de leitmotivs cruzados podemos
encontrarlos en Indiana Jones (el arqueólogo pasa por delante de una
caja de madera en El reino de la calavera de cristal y, de pronto,
mientras la cámara se pasea sin centrarse en ningún momento en la
caja, escuchamos el leitmotiv del arca de la Alianza, perteneciente a
El arca perdida de 1981: sin que nadie diga una palabra, sabemos que
dentro de esa caja de madera se encuentra el arca) o en películas como
Hook, Munich, Harry Potter y muchas otras.
Otra de las características de John Williams que comienza a hacerse
notar a partir de la colaboración con Steven Spielberg es la del
cuidadoso proceso de selección del “instrumento” a utilizar en cada
trabajo. John Williams (como ya se ha dicho, un excelente orquestador),
no sólo piensa en el instrumento adecuado para cada momento, sino
también en la orquesta necesaria y hasta la sala donde debe realizarse
la grabación. El famoso sonido vibrante y brutal de John Williams,
común a las muestras de todas las bandas sonoras que vamos a escuchar
hoy, es producto de la London Symphony Orchestra, orquesta unida de
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
forma muy especial al compositor hasta el punto de que varios de sus
músicos han opositado a ella con el objetivo de tocar en sus bandas
sonoras. Ninguna otra orquesta hace sonar la música de Star Wars,
Indiana Jones, Jurassic Park o Harry Potter como ellos. En cambio,
para películas cuya densidad emocional demanda un sonido más oscuro,
profundo, un color distinto despojado de brillos, Williams utiliza
a la Boston Symphony Orchestra y las características de resonancia
profunda y grave propias del Symphony Hall. Así, la música de La lista
de Schindler (un auténtico poema sinfónico en memoria del Holocausto
donde cabe Mozart, Billie Holiday, el violín de Itzhak Perlman y la
música tradicional hebrea), o Salvar al soldado Ryan son muestras de
ese sonido oscuro fruto de la colaboración con la Boston Symphony.
Hay quien dice que parte del mérito de que Steven Spielberg sea
considerado hoy día como el “Rey Midas” de la industria cinematográfica,
aquel que es capaz de convertir en oro cualquier proyecto en que se
embarque, se debe a la complejidad de la música de John Williams
y de la simbiosis perfecta que han alcanzado imagen y sonido en
sus producciones. De hecho, lo dice el propio Spielberg. Debe tener
razón.
La selección de obras que forma esta primera parte del concierto
pertenece en su totalidad a creaciones originales de John Williams
para películas o proyectos de Steven Spielberg. Teniendo en cuenta la
enorme producción conjunta, y lo memorable de muchas de sus películas,
es inevitable que se eche en falta la música de clásicos como Tiburón,
E.T. o La lista de Schindler (todas ellas premiadas con el Óscar a la
mejor banda sonora original), experimentos sonoros como los realizados
en Encuentros en la tercera fase o alguna de las muchas muestras
de fusión entre estilos musicales, como las maravillosas creaciones
para Atrápame si puedes o La terminal. Pero aunque un concierto que
reuniera los fragmentos más significativos de la música de John Williams
compuesta para Spielberg tendría una duración imposible, la inevitable
criba no puede dejar insatisfecho a nadie merced a la gran calidad y
enorme variedad de la música a elegir.
En primer lugar escucharemos The Raiders March, de la película En
busca del arca perdida. La famosa melodía que acompaña al arqueólogo
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Indiana Jones fue compuesta por Williams con el objetivo de recrear los
ambientes y temas del cine de aventuras propio de los años treinta y
cuarenta, estética impuesta desde el principio por el director Steven
Spielberg y el productor, George Lucas, cuyos principios también
seguirían la imagen y hasta el estilo interpretativo de los actores.
El tema compuesto para Harry Potter nos muestra una vez más hasta
dónde llega la relación entre Spielberg y John Williams. El director
estadounidense fue la primera opción para los productores en el empeño
de trasladar a imágenes los textos de la autora J. K. Rowling; cuando
rechazó el ofrecimiento a causa de sus diversos proyectos previos,
Spielberg dio varios nombres de directores que, a su juicio, podían
levantar la nueva franquicia (entre los cuales se encontraba el de Chris
Columbus, quien sería finalmente escogido). Pero hizo una advertencia
a los productores: “Dará igual a quién seleccionáis para dirigir la
película si la música no la compone John Williams”. Para la primera
película de la serie, Williams rescató secuencias musicales compuestas
diez años atrás para Hook (1991) con la intención de recrear el
ambiente de mágico asombro infantil común en las historias de Peter
Pan y Harry Potter. El resultado fue una composición clásica rica en
matices, en el más puro sonido londinense, un juego de colores que le
valió una nueva nominación a los premios Óscar que sumar al total de 45
que posee en la actualidad (y que lo convierten en la segunda persona
con más nominaciones de la historia, sólo detrás de Walt Disney).
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
Y para concluir la primera sección escucharemos dos fragmentos de la
saga de Parque Jurásico. El conocido tema principal, que escuchamos la
primera vez en que vemos aparecer en pantalla al gigantesco Brachiosaurio,
es una melodía romántica que utiliza esquemas armónicos arcaizantes y
cuyo leitmotiv funciona en una forma curiosamente contraria a la vista
en Tiburón, antecedente obvio de la película de dinosaurios, puesto
que en lugar de generar tensión la libera. En cambio, la tensa melodía
que acompaña a los expedicionarios a su llegada a la isla de Sorna en
la segunda película de la serie, El mundo perdido, es una muestra del
estilo grandilocuente y desenfadado empleado por John Williams en los
años 70 para el cine de catástrofes, neorromanticismo desatado exento
de leitmotivs cuya única ambición es la de aumentar el ritmo cardíaco de
los espectadores dejándolos
listos para la montaña rusa
visual preparada por Steven
Spielberg.
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Star Wars
George Lucas, hablando acerca de la space opera que le ha dado un lugar
entre los inmortales, ha declarado en un momento u otro de su carrera
una cosa y su contraria. Dijo que su saga más personal estaría compuesta
por tres películas, por dos, por nueve y, luego, que en su mente siempre
habían sido seis partes. Que los vehículos conductores de la misma eran
los dos droides, pues estaban siempre presentes de un modo u otro,
y que ellos eran el centro sobre el que giraba todo el espectáculo;
también aseguró en diferentes momentos que los protagonistas centrales
eran, consecutivamente, el personaje de la Princesa Leia, el de Luke
Skywalker y hasta el de Han Solo, auténtica boutade que ni sus más
recalcitrantes fans llegaron nunca a creer. Pero desde el momento en
que comenzó la preproducción de la primera de las tres precuelas de Star
Wars (Episodio 1: La amenaza fantasma, 1999), el señor Lucas tomó como
estandarte la bandera de Darth Vader y ya no la abandonaría nunca: Vader
era el protagonista real, siempre lo había sido, y toda la historia
giraba alrededor del ascenso y caída del Lord Oscuro del Sith, el padre
de Luke y Leia, el alumno de Obi Wan Kenobi, el constructor de C3PO. En
definitiva, él era el Jedi al que se refería el título de la última de
las películas de la saga (El retorno del Jedi, Richard Marquand, 1983).
Así pues, el cineasta organizó las tres nuevas películas alrededor de la
figura trágica de Anakin Skywalker, introduciendo ligeros retoques en la
saga original para acomodar el material antiguo a la nueva producción.
Pero el gran plan de George Lucas, allá por la segunda mitad de la
década de los setenta era otro, como así demuestra la música compuesta
para la primera de sus películas en la que, mire usted por dónde,
el único personaje principal que carece de tema característico es el
propio Darth Vader (lo cual contradice por completo el argumento del
creador de la saga galáctica). En realidad, lo que Lucas pretendía
en su origen era recrear las grandes sagas operísticas del siglo XIX
y construir de la nada una nueva mitología constituida por ideas y
arquetipos tomados de las sagas nórdicas, los poemas épicos de Homero
y la grandilocuencia y épica de los westerns de John Ford. Y para ello
necesitaba a un compositor dispuesto a abrazar el reto y que, más que
acompañar las imágenes con su música, fuera capaz de sublimarlas.
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
La idea inicial de George Lucas respecto de la música que iba a
potenciar las imágenes de Star Wars (1977) era utilizar música
sinfónica de compositores como Richard Strauss, Dvořák, Stravinsky,
Mahler y, sobre todo, Richard Wagner en una forma similar a la
mostrada por Stanley Kubrick en la película 2001, una odisea del
espacio (1968). El director y guionista pretendía crear una gran
ópera espacial, una traslación al celuloide de las intenciones
y logros de la ópera popular de Richard Wagner, quien demostró
ser capaz de aunar historia épica y mitología con arte musical
de vanguardia y un cuidado guión adaptado a su tiempo. Se habla
de un montaje previo de la primera película apoyado con temas
clásicos como muestra (con varios fragmentos de la tetralogía
de los nibelungos de Wagner, entre otros ejemplos), montaje que
habría mostrado a algunos amigos en sesión privada. Pero fue Steven
Spielberg quien le convenció de que ninguna música ya creada podía
seguir la progresión de la historia al modo en que George Lucas
pretendía, que no era posible emular la creación de Richard Wagner
y trasladarla al espacio a menos que contratara al propio Richard
Wagner. “Pero Richard Wagner está muerto”, adujo Lucas. “Qué va”,
respondió Spielberg; “Está vivo, se llama John Williams y vive en
Los Ángeles”.
John Williams acababa de ganar su segundo premio Óscar con la banda
sonora original de Tiburón (Steven Spielberg, 1975). Spielberg,
amigo personal de George Lucas, describió auténticas maravillas
acerca de su relación con el compositor y de la calidad y alcance
de su obra: según Spielberg, John Williams era el nuevo Erich
Korngold, el nuevo Bernard Herrman, el nuevo Dimitri Tiomkin. Puso
a ambos en contacto, y George Lucas (escéptico al principio puesto
que, como dijimos antes, a John Williams le habían adjudicado la
etiqueta de “compositor sólo para cine de catástrofes” a raíz
de sus creaciones para La aventura del Poseidón, Terremoto o El
coloso en llamas), describió su proyecto al compositor y le habló
de su intención de utilizar música épica, al estilo de Strauss,
Wagner o los compositores de la “Edad de Oro” hollywoodiense como
Korngold o Steiner. John Williams asistió durante aquel encuentro
a la proyección de fragmentos de la película apoyados por música
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de Wagner, Korngold y Strauss, y dijo: “Lo que quieres de Wagner no
es su música, es el leitmotiv”. Regresó a su casa, dedicó unos días
a preparar algunos ejemplos y, con ellos bajo el brazo, convenció
por completo a George Lucas.
Si Tiburón había sido el punto de partida, la música para Star Wars
fue la que puso de moda de nuevo el uso del leitmotiv en las bandas
sonoras sinfónicas, moda que pervive casi cuarenta años después.
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
Asociando un motivo musical a la “Fuerza” y una secuencia específica
a cada uno de los protagonistas, John Williams consiguió que los
espectadores empatizaran automáticamente con la historia a través de
sus personajes. Hoy día es imposible disociar el mal llamado tema de
Leia al beso entre la princesa y Han Solo, o el tema del Emperador de
cada una de las escenas en que aparece el Emperador Palpatine: cuando
visualizamos mentalmente al personaje, como parte de sus rasgos físicos
escuchamos también la música. Y del mismo modo en que a lo largo de la
saga asistimos a un desarrollo de los diferentes personajes, la música
que los acompaña también se mueve con ellos creciendo en matices e
intensidad, en ominosidad, en dramatismo. Los temas se combinan, se
fagocitan en ocasiones, se superponen disonantes o se fusionan en uno
nuevo. Nos llevan desde la inocencia del niño que es Anakin Skywalker
al monstruo que será Darth Vader, manipulando con maestría su tema
desde un tono mayor, bucólico y simple hasta llevarnos a la famosa
Marcha imperial (o tema de Vader), utilizando desde el principio la
misma secuencia de notas para el niño y para el monstruo, jugando con
su armonía para que “sintamos” que hay algo raro en ese crío.
Star Wars se convirtió en un fenómeno cinematográfico de inmenso
calado. En el apartado visual, revolucionó la forma de hacer cine de
entretenimiento en varios aspectos (movimientos de cámara, tratamiento
de las escenas de acción), mostrando el camino a seguir a varias
generaciones de futuros directores que asistieron en su infancia a
las diferentes proyecciones de las tres películas originales. En el
musical, atrapó para siempre a intérpretes, compositores y aficionados,
acercando la música romántica a los últimos y descubriendo para ellos
un mundo enorme habitado por los Wagner, Bruckner, Dvořák o Holst. Hoy
día, la inmensa mayoría de entre los nuevos compositores de bandas
sonoras para cine o televisión citan a John Williams como su principal
referente, y muchos de ellos hablan de la música para Star Wars como el
disparador de sus ilusiones, aquello que una vez, hace mucho tiempo, en
una galaxia muy muy lejana, les hizo decir: “Un día seré compositor”.
En el concierto de hoy asistimos a la interpretación de una suite
que reúne muestras del corpus completo de Star Wars, con la notable
excepción de la música de El retorno del Jedi cuya ausencia en el
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programa nos resulta extraña. Por lo demás la selección, ordenada en
sentido cronológico en lo que al estreno de las películas se refiere,
es muy interesante y completa. En primer lugar escucharemos varios de
los temas principales de Star Wars 1977 y El imperio contraataca 1980,
con la fanfarria principal (y el leitmotiv de la “Fuerza”), y los temas
de Leia, Darth Vader (la conocida universalmente como Marcha imperial)
o el de Yoda (cuya melodía está compuesta por diferentes leitmotivs).
Esta selección pertenece a una de las primeras suites recopiladas por
John Williams, previa al estreno de la tercera de las películas de la
serie, y quizá por ello la velada de hoy ha quedado huérfana de la
música de El retorno del Jedi.
Aunque los temas de la trilogía original son los que han calado
más profundamente en el acervo cultural colectivo, son quizá las
composiciones de la nueva trilogía los más interesantes desde el
punto de vista musical. Para esta nueva aventura, John Williams tomó
su material antiguo y, con una absoluta libertad creadora de la cual
carecía en los años 70 y 80, lo moldeó a su entero capricho incorporando
música electrónica y estructuras de vanguardia, complejos esquemas
rítmicos tomados de Ligeti y Messiaen, e instrumentos tribales y hasta
de nueva creación. Llevó la utilización del leitmotiv, los viejos y los
nuevos, a una nueva dimensión, llegando a sintetizar alguno de ellos
en secuencias de notas sueltas (prescindiendo de la armonía original)
haciéndolo irreconocible, jugando con él poco a poco, sumándolo a
otros leitmotivs nuevos hasta que, como una semilla informe, germina
al final en el reconocible tema antiguo.
La mejor muestra de este trabajo de relojero es la música de Anakin que
escucharemos esta noche; a partir de una secuencia hermosa en tonalidad
mayor, inocente y juguetona, John Williams construye musicalmente la
evolución del niño desde su infancia hasta la madurez, cuando se
convierte en su propia némesis empujado por las circunstancias. Si
prestan atención, sólo en las últimas notas del tema interpretado
durante este concierto podemos vislumbrar ese futuro oscuro que aguarda
al joven Skywalker, cuando las mismas notas que el compositor utiliza
al inicio y en el desarrollo se repiten, esta vez en tonalidad menor,
en una especie de proto tema de Vader.
NOTAS AL PROGRAMA
CONCIERTO EXTRAORDINARIO - JOHN WILLIAMS
También en el tema de amor de Anakin-Vader y Padme-Amidala, uno de los
momentos musicales más emotivos de toda la producción musical para la
saga galáctica, encontramos muestras de la enorme labor constructiva
de John Williams. Sin renunciar a la belleza y tensión necesarias en
todo tema de amor imposible que se precie de serlo, el compositor toma
fragmentos sueltos de las secuencias musicales que acompañan a Leia y
Luke durante la trilogía original, mezclándolos con maestría y dando
lugar a una creación nueva que es vieja al tiempo.
Además del tema característico del torpe (y odiado profundamente por
parte de los fieles aficionados de la trilogía original) personaje JarJar Binks, un tema simpático que juega con los timbres dispares de la
tuba y el oboe, escucharemos los dos fragmentos más conocidos de la
nueva trilogía: Duelo de destinos y La batalla de los héroes. Muestras
del más alucinante sonido londinense de John Williams, los temas que
enfatizan las imágenes de los duelos a espada de luz que dan cierre a
La amenaza fantasma y La venganza de los Sith han alcanzado la fama y
notoriedad de la música compuesta para la trilogía original. En ambos
casos, el uso del coro y los ostinatos crean una sensación de tenso
ahogo que queda bruscamente irresuelta.
Pocos fragmentos musicales han logrado arraigar en la memoria de
generaciones de oyentes hasta el punto de alcanzar la independencia
de sus creadores. Hoy día todo el mundo reconoce determinadas melodías
de Mozart, Beethoven o Wagner, aunque desconozca el nombre del autor de
esas melodías que ha tarareado desde niño sin saber muy bien cuál es
su procedencia. La música compuesta para Indiana Jones, La lista de
Schindler o Star Wars forma ya parte de ese selecto club de melodías
inmortales, agrade o no a los puristas o a los más talibanes teóricos
musicales. Obra cumbre de la música orquestal compuesta originalmente
para el cine, la creación de John Williams para la saga de Star Wars
nos acompañará… siempre.
Víctor M. Ánchel
Solista de oboe de la ONE
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George Pehlivanian, director
De 2005 a 2008, George Pehlivanian fue el primer titular extranjero
de la Orquesta Filarmónica de Eslovenia. Es principal director
invitado de la Filarmónica Estatal Alemana de Renania-Palatinado y
ha sido principal director invitado de la Orquesta de la Residencia
de La Haya y la Orquesta de Cámara de Viena.
BIOGRAFÍAS
GEORGE PEHLIVANIAN, DIRECTOR
Ha dirigido muchas de las principales orquestas del mundo, entre
ellas la Orquesta Filarmónica y Philharmonia de Londres, Filarmónica
de Israel, Gewandhaus de Leipzig, Filarmónica Checa, Filarmonica
della Scala, Accademia di Santa Cecilia, Filarmónica de Rotterdam,
Philharmonique de Radio France, Filarmónica de Monte Carlo,
Filarmónica de la BBC, Sinfónica de Bamberg, Orchestre de la Suisse
Romande, Teatro Comunale de Bolonia y Sinfónica de Bournemouth.
Su experiencia operística incluye La traviata en el Kirov, Tosca en
Burdeos, La voz humana de Poulenc en La Cité de la Musique de París,
Otello, Cavalleria rusticana, Gianni Schicchi y La condenación
de Fausto en el Teatro San Carlo de Nápoles, La dama de picas y
Andrea Chénier en Cagliari. Tras su exitoso debut en 2010 con la
New Israeli Opera con Il barbiere di Siviglia, ha sido invitado
para dirigir producciones hasta 2014. Este año ofrecerá el estreno
mundial de una ópera escrita por el compositor Pierre Thilloy sobre
texto del famoso dramaturgo francés Bernard Marie Koltès en la
Ópera de Metz, y dirigirá Boris Godunov en el Teatro Massimo de
Palermo y Jenufa con la Ópera de Israel.
Ha actuado en prestigiosos festivales, como las Noches Blancas
de San Petersburgo, Maggio Musicale Fiorentino, Rávena, Ravello,
Aspen, Ljubljana, Granada, Bruckner de Linz, Lugano o Verdi de
Parma.
George Pehlivanian captó la atención internacional en 1991, cuando
se convirtió en el primer americano que ganó el gran premio del
prestigioso Concurso Internacional de Besançon a los 27 años.
Nacido en Beirut, estudió piano y violín desde los tres y seis años,
respectivamente. En 1975 emigró con su familia a Los Ángeles, donde
estudió con Pierre Boulez, Lorin Maazel y Ferdinand Leitner.
19
JOAN CABERO realizó su formación musical y vocal en el Conservatorio
Superior de Música de Barcelona y en la Hochschule für Musik de Stuttgart bajo la dirección de M. Pueyo y H. Lips. En el seno del Cor Madrigal de Barcelona obtuvo una sólida formación musical en el ámbito de
la polifonía clásica. Fue tenor durante cuatro años en el Süddeutsche
Madrigalchor de Stuttgart. Ha asistido a cursos de dirección coral con
E. List, P. Cao y M. Cabero.
Ha desarrollado una constante labor como cantante, en la que ha abordado un repertorio muy amplio, alternando regularmente el concierto,
el oratorio y la ópera, participando en las temporadas de conciertos
de las principales orquestas de España. Fue tenor lírico en el Teatro
de Ópera de Dortmund durante dos temporadas. Formó dúo con el pianista
Manuel Cabero, con el que obtuvo el segundo premio en el III Concurso
Yamaha y el premio Schubert en el concurso F. Viñas (Barcelona, 1988),
con él ha actuado en los festivales de Aix en Provence, Valladolid,
Barcelona, Granada y Peralada. También ha colaborado con los pianistas
A. Cardó, B. Jaume, J. A. Álvarez Parejo y M. Ariza.
Fue director durante dos años del coro juvenil Cor Albada de Barcelona. En el año 2000 fundó en Madrid el Conjunto Vocal Leteica Música,
dedicado a la interpretación de música romántica y moderna. En 2005
colaboró en dos producciones como asistente de dirección del Coro Nacional de España.
Ha colaborado con la Fundación La Caixa como preparador de los conciertos participativos (El Mesías - Valladolid, 2008 y 2009 y Carmina burana - Madrid, 2009), como director invitado con el Coro de la
Universidad Politécnica de Madrid y, recientemente, con el Coro de la
Comunidad de Madrid. Desempeñó durante dos temporadas la subdirección
del Coro del Teatro Real de Madrid. A finales de 2009 fue nombrado
director artístico de la Coral de Bilbao y codirector del Coro de la
Orquesta Sinfónica de Galicia.
Desde septiembre de 2010 es director titular del Coro Nacional de España.
©Fernando
BIOGRAFÍAS
JOAN CABERO, DIRECTOR DEL CNE
Marcos
CONCIERTOS PARTICIPATIVOS
VIERNES 10 Y SÁBADO 11
DE JUNIO DE 2011, A LAS 19.30 H
AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA
SALA SINFÓNICA
MADRID
grandes
coros de
ópera
Obras de verdi,
bizet, berlioz,
mussorgsky, puccini, beethoven,
mozart, borodin y gounod
ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA
CORO NACIONAL DE ESPAÑA
PARTICIPANTES INDIVIDUALES
DIRECCIÓN: JOSEP PONS
venta de entradas a partir del
26 de abril
Precio de las localidades: Zona A: 29 € | Zona B: 22 € | Zona C: 14 €
ServiCaixa
Taquillas Auditorio Nacional de Música
Por teléfono: 902 33 22 11,
mediante tarjeta de crédito, de 8 a 24 h
Las 24 horas, por internet,
en www.servicaixa.com
Lunes: de 16 a 18 h
Martes a viernes: de 10 a 17 h
Sábados: de 11 a 13 h
Tel.: 91 337 03 07 – 91 337 01 34
Red de Teatros del INAEM
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La 501st Legion fue fundada en 1997 por Albin Johnson ID210 y ha
extendido por todo el planeta la magia del bando imperial que creó
George Lucas en 1977 para su película Star Wars. La 501st Legion
colabora de forma oficial con Lucasfilm, siendo su imagen en eventos,
convenciones, festivales de cine, etc. El principal objetivo de la
501st Legion es recaudar fondos para fines benéficos y colaborar con
diversas organizaciones y fundaciones de ayuda a los niños y los más
necesitados y difundir el mundo Star Wars.
En España, la 501st Legion Spanish Garrison nació en 2004 y desde
entonces ha crecido tanto en número de integrantes como en eventos,
convirtiéndose en la organización más importante de España dentro
del universo Star Wars. Su labor social incluye el mantenimiento de
una colaboración desinteresada con entidades como ONCE, Cruz Roja,
Make A Wish, Ronald McDonald House, American Cancer Society, Toys R’
Us, Fnac y Adidas, entre otras, así como la realización de multitud
de visitas hospitalarias, en las que reparte regalos e ilusión entre
los niños internos. Así mismo, existe una organización derivada de
la 501st Legion llamada R2KT y avalada también por Lucasfilm. Dicha
BIOGRAFÍAS
501st Legion
organización se ocupa específicamente de concienciar acerca
del cáncer pediátrico y de recaudar fondos para destinarlos
a la fundación Make a Wish. La 501st Legion y el proyecto
R2KT son reconocidos y avalados por Lucasfilm, y han dado
nombre a un muñeco Stormtrooper 501st Legion y a un Droide
Astromecánico llamado R2KT.
La Spanish Garrison ha participado en multitud de eventos,
como puede ser el Star Wars in Concert, de la mano de Lucasfilm,
e incluso ha organizado actos oficiales de la 501st Legion,
de gran magnitud a nivel nacional, como la celebración del
30 aniversario de El imperio contraataca, celebrado en la
ciudad de Toledo, o el nombramiento de honor del actor de
doblaje Pepe Mediavilla. La frase más característica de la
501st Legion es la siguiente: “Los chicos malos que hacen
buenas acciones”, frase que a día de hoy los ha hecho ser
quienes son, personas con una misma afición que disfrutan
haciendo feliz a aquellos que lo necesitan.
Desde 2009 la 501st Legion Spanish Garrison cuenta con un
equipo directivo que promueve todo lo descrito con la máxima
ilusión y entusiasmo:
501st Legion Spanish Garrison:
Presidente: Carlos Camarena Ruiz
Vicepresidente: Javier Lois
Reclutador: Gian Franco Matteo Marante / Rubén Raspeño Muela
Responsable de Web: Jaime Herraiz Arroyo
Relaciones publicas: Dmian Vila / Fernando Fierro Pérez
Responsable foros: Francisco Gallego
Responsable proyectos benéficos zona norte: Olivia Martínez Martínez
Responsable proyectos benéficos zona sur: Fernando Manuel Aranda García
Responsable de artículos oficiales: Manuel Gómez Ambrosio
Instructor de desfiles: Mario Ángel Navarro Arboledas
Sede internacional: www.501st.com
Sede nacional: www.legion501.com
Proyecto R2KT:www.r2kt.com
Sitio Oficial Lucasfilm: www.lucasfilm.com
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Director artístico y titular
Josep Pons
Director emérito
Rafael Frühbeck de Burgos
Violines primeros
Sergey Teslya (concertino)*
Mauro Rossi (concertino)*
Ane Matxain Galdós (concertino)
Jesús A. León Marcos (solista)
José Enguídanos López (solista)
Salvador Puig Fayos (ayuda de solista)
Miguel Ángel Alonso Martínez
Laura Calderón López
Antonio Cárdenas Plaza
Jacek Cygan Majewska
Kremena Gancheva
Yoom Im Chang
Raquel Hernando Sanz
Ana Llorens Moreno
José Francisco Montón López
Mirelys Morgan Verdecia
Rosa María Núñez Florencio
Stefano Postinghel
M.ª del Mar Rodríguez Cartagena
Georgy Vasilenko
Krzysztof Wisniewski
Violines segundos
Joan Espina Dea (solista)
Laura Salcedo Rubio (solista)
Javier Gallego Jiménez (ayuda de solista)
Mario Pérez Blanco (ayuda de solista)
Juan Manuel Ambroa Martín
Nuria Bonet Majó
Eduardo Carpintero Gallego
Iván David Cañete Molina
Aaron Lee Cheon*
Francisco Martín Díaz
Amador Marqués Gil
Gilles Michaud Morin
Rosa Luz Moreno Aparicio
Federico Nathan Sabetay*
Elena Nieva Gómez
Alfonso Ordieres Rojo
Francisco Romo Campuzano
Roberto Salerno Ríos
Pilar Rubio Albalá**
ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA
Violas
Cristina Pozas Tarapiella (solista)
Lorena Otero Rodrigo (solista)*
Emilio Navidad Arce (ayuda de solista)
María Ropero Encabo (ayuda de solista)*
Carlos Antón Morcillo
Virginia Aparicio Palacios
Carlos Barriga Blesch
Roberto Cuesta López
Dolores Egea Martínez
M.ª Paz Herrero Limón
Julia Jiménez Peláez
Pablo Rivière Gómez
Dionisio Rodríguez Suárez
Gregory Salazar Haun
Humberto Armas Armas**
Virginia Domínguez Rubio**
Lorena Vidal Moreno**
Violonchelos
Miguel Jiménez Peláez (solista)
Ángel Luis Quintana Pérez (solista)
Mariana Cores Gomendio (ayuda de solista)
Salvador Escrig Peris (ayuda de solista)
Enrique Ferrández Rivera
Adam Hunter
Piotr Karasiuk Cisek*
Zsófia Keleti*
José M.ª Mañero Medina
Nerea Martín Aguirre
Susana Rico Mercader*
Carla Sanfélix Izquierdo*
Josep Trescolí Sanz
Contrabajos
Jaime Antonio Robles Pérez (solista)
Antonio García Araque (solista)
Ramón Mascarós Villar (ayuda de solista)
Luis Navidad Serrano (ayuda de solista)
Pascual Cabanes Herrero
Pablo Múzquiz Pérez-Seoane
Emera Rodríguez Serrano*
Bárbara Veiga Martínez
Sergio Fernández Castro**
Héctor Sapiña Lledó**
Arpas
Nuria Llopis Areny
Flautas
Juana Guillem Piqueras (solista)
José Sotorres Juan (solista)
Miguel Ángel Angulo Cruz
Antonio Arias-Gago del Molino
José Oliver Bisbal (flauta-flautín)
Oboes
Víctor Manuel Ánchel Estebas (solista)
Robert Silla Aguado (solista)
Vicente Sanchís Faus
Rafael Tamarit Torremocha
Fermín Clemente Bo**
Clarinetes
Enrique Pérez Piquer (solista)
Javier Balaguer Doménech (solista)
Eduardo Raimundo Beltrán (clarinete bajo)
José A. Tomás Pérez
Carlos Casadó Tarín (requinto)
Fagotes
Enrique Abargues Morán (solista)
Vicente J. Palomares Gómez (solista)
Miguel Alcocer Cosín
José Masiá Gómez (contrafagot)
Miguel José Simó Peris
Trompas
Salvador Navarro Martínez (solista)
Rodolfo Epelde Cruz (solista)
Javier Bonet Manrique
Antonio Colmenero Garrido
Carlos Malonda Atienza (ayuda de solista)
José Enrique Rosell Esterelles
Salvador Ruiz Coll
Manuel A. Fernández Olivares**
Trompetas
Manuel Blanco Gómez-Limón (solista)
Adán Delgado Illada (solista)*
Juan Carlos Alandete Castillo (ayuda de solista)
Antonio Ávila Carbonell
Vicente Martínez Andrés
Vicente Torres Castellano
Trombones
Edmundo José Vidal Vidal (solista)
Juan Carlos Matamoros Cuenca (solista)
Enrique Ferrando Sastre
Francisco Guillén Gil (trombón bajo)
Rogelio Igualada Aragón
Jordi Navarro Martín*
Enrique Cotolí Ballester**
Tuba
Miguel Navarro Carbonell
Percusión
Juanjo Guillem Piqueras (solista)
Rafael Gálvez Laguna (solista)
Pascual Osa Martínez (ayuda de solista)
Félix Castro Vázquez
Pedro Moreno Carballo
Antonio Picó Martínez**
José Andrés Sáez Ruiz**
Piano/Celesta
Gerardo López Laguna**
Avisadores
Francisco Osuna Moyano (jefe de escenario)
Juan Rodríguez López
* Contratados ONE
** Músicos invitados para
el presente programa
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Director titular
Joan Cabero
Subdirector
Miguel Ángel García Cañamero
Sopranos
Margarita Arguedas Rizzo
Irene Badiola Dorronsoro
M.ª Pilar Burgos Aranda
Francesca Calero Benítez
Marta Clariana Muntada
Idoris Verónica Duarte Goñi
Yolanda Fernández Domínguez
Elisa Garmendia Pizarro
Pilar Gómez Jiménez
Patricia González Arroyo
María Grzywacz Agnieszka
Carmen Gurriaran Arias
Gloria Londoño Aristizabal
Dolores Lopo Plano
Celia Martín Ganado
Catalina Moncloa Dextre
Lilian Moriani Vieira
M.ª de los Ángeles Pérez Panadero
Carmen Rodríguez Hernández
Carmen Ruiz Serrano
Rosa María de Segovia García
Carolina del Solar Salas
Diana Kay Tiegs Meredith
Rosario Villamayor Urraca
CORO NACIONAL DE ESPAÑA
Contraltos
Miren Astuy Altuna
M.ª Dolores Bosom Nieto
M.ª José Callizo Soriano
Isabel Caneda Schad
Ángela Castañeda Aragón
Yang-Yang Deng
Ana M.ª Díaz Gómez
Inmaculada Egido García
Ester Estremera Urabayen
Mayda Galano Guilarte (jefa de cuerda
de contraltos)
Ana Jodar Siles
Carmen Lominchar García
Helia Martínez Ortiz
Manuela Mesa Pérez
Adelaida Pascual Ortiz
Ana María Pérez-Iñigo Rodríguez
Pilar Pujol Zabala
María Ana Vassalo Neves Lourenço
Daniela Vladimirova Vladimirova
Tenores
José M.ª Abad Bolufer
Fernando Aguilera Martínez
Pablo Alonso Gallardo
David Cabrera Valenzuela
Santiago Calderón Ruiz
Fernando Cobo Gómez
Francisco Javier Gallego Morales
Enrique García Requena
José Hernández Garrido
Ariel Hernández Roque (jefe de cuerda
de tenores)
César Hualde Resano
Ignacio de Luxán Meléndez
Manuel Mendaña García
Helios Pardell Martí
Daniel Adolfo Rey-Grimau Garavaglia
Juan Manuel Sancho Pérez
Federico Teja Fernández
Bajos
Abelardo Arguedas Rizzo
José Bernardo Álvarez de Benito
Jaime Carrasco González
Eliel Carvalho Rosa
Eduardo Córcoles Gómez
Hugo Abel Enrique Cagnolo
Juan Pedro García Marqués
Carlos Jesús García Parra
Emilio Gómez Barrio
Manuel de las Heras Gómez-Escalonilla
Pedro Llarena Carballo (jefe de cuerda de
sopranos)
Luis Antonio Muñoz Martínez
José María Pérez Bermúdez
Alesander Pérez Fernández
Jens Pokora
Ángel María Rada Lizarbe
Luis Rada Lizarbe
Francisco Javier Rodríguez Morera
Ángel Rodríguez Torres
Francisco Javier Roldán Contreras
Gabriel Zornoza Martínez (jefe de cuerda de
bajos)
Arnulfo O. Ramírez García*
Jason Willis-Lee*
Pianistas
Fernando Sobrino Fernández
Sergio Espejo Repiso
Auxiliar de coro
Gabriela Pérez Monterrubio
* Cantantes invitados para
el presente programa
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Director técnico
Ramón Puchades
Producción y abonos
Pura Cabeza
Directora adjunta
Belén Pascual
Gerencia
Purificación García (Contratación)
Amalia Jiménez (Administración)
María Morcillo (Administración)
Rosario Laín (Cajera pagadora)
María Ángeles Guerrero (Caja)
Gerente
Elena Martín
Asistente a la dirección artística
Federico Hernández
Coordinador de publicaciones
y documentación
Eduardo Villar
Coordinador de proyectos pedagógicos
Rogelio Igualada
Coordinador técnico del CNE
Agustín Martín
Secretario técnico de la ONE
Salvador Escrig
Relaciones públicas
Reyes Gomariz
Comunicación
Adela Gutiérrez
Equipo técnico
Secretaría de dirección técnica
Pilar Martínez
Secretarías técnicas
Paloma Medina (Secretaría ONE)
María Jesús Carbajosa (Secretaría ONE)
Rosa Aguilar (Secretaría ONE)
Marta Álvarez (Secretaría CNE)
Documentación
Begoña Álvarez (Documentación)
Mercedes Colmenar (Biblioteca)
Isabel Frontón (Documentación CNE)
Lourdes Rodríguez (Archivo ONE)
Archivos OCNE
Victoriano Sánchez
Rafael Rufino
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