Chin Chin el teporocho

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Barrio típico, corte de los milagros,
escenario único en donde se
encarna el peso de estar vivo,
Tepito se ha hecho de un juglar, y
con él la literatura mexicana
contemporánea, que da voz a su
ambiente inaudito: la ciudad. Chin
Chin, el protagonista de esta
historia, nos hace descender por los
niveles del infierno citadino y de sus
personajes, infierno que se traduce
en el lenguaje y nos enfrenta al
drama de vernos a nosotros
mismos.
Chin Chin el teporocho
se
ha
convertido en una novela pionera,
pues su autor supo ver un ámbito
literario que condicionó el empleo
de
recursos
lingüísticos,
desenfadados y eficaces, que
inauguraron un modo de hacer
literatura.
Armardo Ramírez nació en Tepito y,
como digno baluarte de este barrio,
se ha convertido en su cronista, así
como en fiel retratista de la cultura
popular de la ciudad de México. Su
convivencia tan cercana con la
vecindad,
la
barriada,
el
proletariado, la ha reflejado en sus
libros Quinceañera, Violación en
Polanco, Noche de califas, Me
llaman la Chata Aguayo y Sóstenes
San Jasmeo.
Algunas de sus obras han sido
adaptadas para el teatro y otras
para el cine: Chin Chin el
teporocho,
Noche
de
califas
(ganadora de la 2.ª Convocatoria
de Teatro Nacional del IMSS-INBA),
Me llaman la Chata Aguayo (video
casero), El cuento ratero y
Quinceañera.
Armando Ramírez
Chin Chin el
teporocho
ePub r1.0
orhi 04.08.15
Título original: Chin Chin el teporocho
Armando Ramírez, 1971
Editor digital: orhi
ePub base r1.2
A mi abuelita
A Claudia Guadalupe
Dos mujeres
Dos generaciones
y un algo dentro
de mi ser
Doy gracias en verdad a:
Ofelia Medina
Armando López Becerra
por las atenciones
que han tenido conmigo
Primera parte
CHIN CHIN EL TEPOROCHO
ESA NOCHE, eran como las ocho, en la
casa hacia mucho calor, era el mes de
abril, salí a la calle ahí estaban mis
amigos recargados contra la pared:
Eucario, Tatay, El Calzón, mi hermano
Carlos y otros más, tenían un tocadiscos
de baterias y oian a Juan Manuel Serrat
cantar: «Caminante no hay camino/ se
hace camino al andar/ Al andar se hace
camino/ y al volver la vista atras/ se ve
la senda que nunca mas/ se ha de volver
a pisar». Le pido un cigarro a Tatay, me
ofrece el fuego, aspiro con fuerza, luego
expulso suavemente por la boca y la
nariz el humo volupto que melancólico
asciende en espiral hasta la atmósfera de
esta mi ciudad de los palacios, en donde
se confundirá con los gases de la
refinería de Atzcapozalco, de las
calderas de los baños públicos de mi
barrio, de los escapes de los
automóviles que con el motor hirviendo
por culpa del intenso tráfico que a esta
hora ahoga al centro de la ciudad y la
flacidez de la bateria que se ha estado
desgañitando a bocinazos en un intento
desesperado por abrirse paso por entre
mis calles grises que se cubren
coquetamente con un sombrero de smog.
Por mis adentros me digo —ese Serrat
trai buena onda— luego mi pensamiento
vuela silencioso y se posa con
delicadeza en Laura —hoy no iré a
verla, hoy no caldearé, ni modo—.
Como estaba en la luna pensando en
Laura —mi noviecita del alma— no me
di cuenta cuando El Tatay se me acercó
y me dijo —vas maestro chupa limon—
muy a lo lejos. Oi su voz pero logre
captar la onda y rapidamente le conteste
—pasajeros al trenecito de Chapultepec
— y asi no la fuimos pasando hasta que
se nos acerco un Teporocho: de barba
rala, de frente brillosa de mugre, de
manos hinchadas y uñas crecidas con
mugre en las comisuras, al caminar
rengeaba de la pierna derecha, su ropa
raida y pesada por la mugre que se ha…
ido acumulando atraves de los meses de
intensas borracheras… diarias y noches
de vigilia producto de esa sed
espantosa, que en la madrugada al
despuntar los primeros rayos de sol…
por entre los gigantes de acero, concreto
y vidrio lo hacian levantarse del frio
suelo de la banqueta del callejon, en
donde se acostaba a la intemperie para
ir en busca de la señora enrebosada que
expendía en su vivienda cafe negro y
hojas de naranjo con su chorrito de
alcohol de noventa y seis grados. Se me
quedo viendo el Teporocho y luego muy
decidido me pide —pasa un tren— se lo
doy y comienza ha aspirar macizo
aguanta la respiracion y que comienza el
cotorreo, ahi todos agarramos la onda y
de repente que nos vamos de viaje a
visitar a todas las galaxias habidas y por
haber, pero, como siempre, regresamos.
El Teporocho danzaba que daba gusto, le
ejecutaba chiro a la danza, al compas de
The Rolling Stones estuvo danzando
hasta que se canso, rapido, tendra como
unos veinte años o treinta o cuarenta o
cincuenta o mil años o quien sabe con
eso de que se dan «mala vida» el
cotorreo era efectivo por eso nadie vio
cuando el Teporocho se piro, solo yo lo
vi, solo yo lo segui, solo yo lo alcance y
como que le influi confianza porque
luego luego agarramos platica:
—sabes que ñero, te voy a contar mi
vida ¿te pasa?
—va jugando, acepte.
—pero a ver si te la alcanzo a contar —
me advierte— de aquí hasta donde le
voy a caer a dormir.
—si, nomas le cortas los pedazos
aburridos y sin interes para ti —sugeri.
—okey maguey, asi si nos alcanza, al fin
que ni esta lejos, ni esta cerquita, es una
cosa media, en donde me acuesto.
—¿pues en donde duermes?
—en el callejon de «salsipuedes».
—¡ah!
¡ATENCION TERCERA LLAMADA,
TERCERA
LLAMADA COMENZAMOS!
¡ACCION CAMARA CORRE PEL… perdon,
CORRE
NOVELA!
Y comenzo a contar con voz vaciada a
veces, otras con voz cansada, siempre
con voz quedita y casi nunca con ira.
muy buenas noches muy buenos dias muy
buenas tardes querido lector (a) (bueno
eso no importa, mira dejemonos de
convencionalismos y demas sandeces
que aquejan a esta mi sociedad).
«NOTA, para el poco respeto
que se le tiene al lector, (a): las
omisiones, errores y demas
defectos que le encuentren a esta
“mi obsesion” echelen la culpa
al AUTOR.
Es que saben, estaba
borracho de realidad, creo que
hasta le queria dar una
congestion realista, pero pierdan
cuidado
ya
se
esta
restableciendo de esta dolorosa,
gacha y a la vez penosa
enfermedad, que por mal nombre
se le conoce como ¡VIDA!
¡QUIUUUBOLE LECTOR (A)!»
Mira cuate, amigo, mano, ñero, maestro
o como te digan, yo te voy a contar mi
vida, pero para que puedas captar mi
existencia necesitas antes de leerme,
hacer cualquier cosa, lo que sea, para
que te des cuenta cabal de lo que ha sido
mi vida, puedes fumarte un efectivo
cigarro o tomarte un buen trago de
Teporocha o has el amor, mi hermano
hombre, mi hermana mujer.
Borracho yo he nacido
borracho yo he crecido
y se sinceramente que
borracho he de morir
(canción popular mexicana de Felipe
Valdez L.;
canta: Javier Solis)
Al llegar a la fiesta me recibe Ruben,
me invita a tomar una cuba, mientras vá
por ella, echo una mirada a mi
alrededor, todos bailan, parejas de
jovenes de mi edad dieciocho o veinte
años en medio de un gran ambiente de
música afro-cubana, mis ojos tropiezan
con una linda figurita le miro las piernas
son largas y bien torneadas, llevaba
pantimedias de color opalo, fui subiendo
lentamente la vista y vi una minifalda
con ancho cinturon que cae sobre las
amplias caderas, luego un… busto
elegante que se remarca atraves de la
blusa transparente y paso a el cuello
delicado erguido de gran tersura y
cuando hube llegado a los ojos, siento
una descarga electrica, me están viendo
los ojos mas hermosos que he visto en
mi vida, bajo la cabeza, siento
enrojecer, no puedo resistir y de nuevo
vuelvo a mirarla, me sonrie, siento un
gran alivio, es en ese momento en que
llega Ruben.
—ten tu me dices si esta fuerte.
—mmm, no esta bien asi.
Oigo las notas musicales de la siguiente
pieza que salen de una consola punto
azul estereofonica, alta fidelidad,
frecuencia modulada con tocadiscos
garrad y auja de diamante, me dirigo
hacia donde esta la muchacha de la linda
figurita para sacarla a bailar. Al llegar
junto a ella al sentirla muy cercas de mi
siento como el corazon se me comienza
a desbocar, ya frente a ella le extiendo
la mano, invitandola a bailar, me
sonrie… pero ¡oh! que desgracia otra
mano mas veloz me gano, la veo pasar
junto a mi, aspiro el suave perfume tan
agradable y enbriagador como ella.
—ven mira ya llegaron Gilberto y Victor
—me dice Ruben al tiempo que me jala
del brazo, nos dirigimos a la cantina
improvisada, que esta instalada al fondo
del departamento, donde ya se
encuentran Gilberto y victor observo
como tienen una buena dotación de
cubas y cervezas.
—ven Rogelio ¿que hacias alla solo? —
me interroga Victor.
—es que iba a sacar a bailar una
muchacha.
—deja a las muchachas, y vente a libar,
que mujeres van y vienen no asi el vino
—replica Gilberto.
Me dan una cuba, una cerveza, otra
cuba, otra cerveza…… ya llevo cuatro
cubas y cuatro cervezas… ya llevo pues
ya no no sé ya perdi la cuenta ahora
sacan una botella de tequila que ni me
raspa, miro alrededor me dirigo hacia…
hacia donde estaba la linda figurita,
mientras camino siento siento que las
personas se me cruzan y las cosas se me
cambian de lugar y que el piso se
mueve, siento por momentos que pierdo
el equilibrio, por fin llego hasta donde
estaba ella pero ya no esta se ha ido,
doy la vuelta veo un sillón en el cual me
dejo caer pesadamente.
A la mañana siguiente siento un dolor de
cabeza y un malestar en el estomago, me
acuerdo de la linda figurita… pienso
que fue un sueño.
Ese mismo dia en la tarde nos volvimos
a reunir en la torteria Victor y yo fuimos
a nuestra casa a decirles porque no
llegamos anoche, segun nosotros porque
trabajamos horas extras en la noche ¡ah!
me olvidaba presentarles a Victor es mi
primo carnal y vivo en su casa con sus
padres, mi tio hermano de mi papa me
recogio cuando quede huerfano a la edad
de ocho años, bueno eso me dijeron mis
tios, los dos trabajamos en una
compañía de supermercados de
accionistas gringos judios yo estoy
empleado en una unidad del norte de la
ciudad por la colonia Lindavista alla
por el cerro de la villa donde se
encuentra la basilica de la virgen de
Guadalupe ese mounstroso monumento
que se ladea poco a poquito, dia a dia,
segundo a segundo en un hundimiento
paulatino al estilo de la torre de Pisa,
sentado junto con nosotros comiendo una
torta de jamon y un vaso de tepache
estaba tambien Gilberto nuestro amigo,
el trabaja en una fabrica de articulos
eléctricos, ahi donde el trabaja hay
muchas cosas raras que no logro
explicarme por ejemplo: como si el
salario minimo es de veintiocho pesos
con cincuenta centavos diarios porque le
pagan veinte pesos diarios y peor
todavia es que esta sindicalizado y es el
mismo sindicato, afiliado a la Central de
trabajadores Mexicanos, los contrata
por un sueldo por debajo del minimo y
los manda a una de las fabricas afiliadas
a ellos, despues de cobrarles su cuota,
dizque para gastos de papeles siendo
esta mucho mas alta de la que puedan
tener de ese tipo de gastos en el
sindicato, este Gilberto vive con su
mama tiene cuatro hermanos mas una
niña y tres niños, el es el mas grande y
el que ayuda al sostenimiento de la casa,
no tienen papa, se fue con otra mujer
hara como tres años, tambien esta
sentado con nosotros Ruben el ultimo de
los mosqueteros, El vive solo tiene un
buen empleo dentro del gobierno y
ustedes saben eso que dice mas o menos
asi: yo entro a trabajar en el gobierno
hasta de barrendero ahi estan los pesos,
despues de curarnosla con vasos de
tepache y tortas con harto chile chipotle,
los cuatro mosqueteros quedamos de
vernos hoy en la tarde para ir a una
tardeada.
—ya estas listo primo.
—si, primo
—pues vamonos
—ya les dijiste a mi tio que vamos a
llegar un poco tarde.
—si hombre vamonos.
Al llegar al lugar donde se efectua la
tardeada, Victor se acerca al muchacho
que vende los boletos.
—oyes mano cuanto cuesta la entrada.
—cinco pesos los hombres y tres pesos
las mujeres.
—y que no hay modo de una rebajita.
—no se puede sino si.
—dos por ocho pesos —insiste Victor.
—no, es que no se puede es que a mi
nomas me los dieron a vender
—bueno dame dos.
Ya adentro adentro encontramos a
Gilberto y a Ruben.
—que tal esta el ambiente Ruben? —le
pregunto.
—regular amigo.
Buscamos un sitio donde haya chicas,
para poderlas sacar a bailar, Gilberto a
cada rato se queja de los estragos que le
esta causando el haber tomado
demasiado alcohol, me desaparto un
poco de mis amigos para sacar a una
chava a bailar, le extiendo la mano
invitandola a bailar, es morenita de
grandes ojos verdes:
—¿bailas?
—no, gracias a la otra.
—gracias —le digo un tanto enojado,
volviendo hacia mis amigos, estos
dandose cuenta del desprecio que me
hizo la chava, me interrogan:
—¿que no quiso bailar?
—si, no quiso me dijo que a la otra.
—asi siempre dicen esas viejas
apretadas, las ’bieras mandado al
convento a que le dieran tantito «tenme
aqui»
—no quieren un quequis? —nos invita
Ruben a la vez que señala el puesto de
antojitos, Ruben comienza a gastar
bromas a la joven que nos atiende.
—no nos empacharemos señorita.
—no a menos que tengan estomago de
gringo.
—¿como de gringo? —interroga Ruben.
—si, mira viene un gringo a México y ya
le hicieron mala digestión los alimentos
o el agua, dizque le cayo la maldición de
Moctezuma.
—oyes y no es eso?
—no lo que pasa es que son puros
cursientos.
Ruben le paga y nos alejamos entre
risitas, despues de acabarnos de comer
nuestros quequis vamos al baño a
lavarnos las manos que las traemos
pegosteosas, al salir mis ojos se llenan
de alegria, ahi esta la linda figurita con
varias chicas riendose de no se que
cosa, para mi fortuna el conjunto de
música tropical acaba de terminar la
pieza, los muchachos, me dicen que nos
vayamos a otro sitio, por el lado
contrario de donde esta la linda figurita,
yo me opongo tenazmente y les digo que
por este lado hay mejores chavas pero
ellos insisten en su absurdo alegando
que por alla hay mejores chavas,
¡idiotas! los ofendo con el pensamiento,
enojado con desesperación casi les grito
que ¡por alla estan mas chiras las viejas
majes!…
… ¡ah! por fin aceptan, mas rapido que
si fuera a cobrar mi raya me dirigo a
sacar a bailar a la linda figurita cuando
ya casi salen las primeras notas
musicales, ella acepta, siento alegria
con mi brazo derecho rodeo su
cadenciosa cintura, de repente quiero
que la tierra me trague, equivoque el
paso en mi afan por impresionar,
presumiendo de buen bailarin, le veo y
le murmuro —perdón— ella me sonríe.
—oyes yo te he visto en otra parte ¿no?
—me interroga.
—si.
—en donde?
—ayer sabado en la noche, en la casa de
Ruben.
—¡ah! si ya me acorde tu estabas
tomando con Ruben y otros muchachos.
—¿tu conoces a Ruben?
—si, es el novio de mi hermana.
—es tu cuñado.
—si… me contesta y se aleja de mi
sonriendo pues la pieza a terminado,
pero voy tras ella pues lo muchachos ya
estan conversando con sus amigas,
Ruben nos presenta a su novia y a su
cuñada y a las otras chavas les
invitamos a comer posole y sopes.
Hemos seguido bailando, parece que
Gilberto y Victor ya ligaron chava, este
Ruben no a soltado a su novia un solo
momento y yo nada todavia no me le
declaro, me tiene embobado, es
sencillamente fabulosa, parece magica,
ya algunas de sus amigas le comienzan a
insinuarle que ya es un poco tarde, al
sentir que ya pronto se despedirá de mi,
me decido por fin a declararmele,
primero tanteo el terreno invitandola a
tomar una… nieve pero no acepta dice
que ella casi no sale a la calle, que no la
dejan salir sus padres, pero yo insisto:
—y como el sabado o sea ayer estabas
en el departamento de ruben?
—es que en vez de ir a misa, fuimos un
ratito a la fiesta de mi cuñado.
—pero si a misa se va los domingos
¿no?
—si, pero ayer era dia primero de mes.
—entonces te espero mañana a las ocho
de la noche en la esquina para ir a dar la
vuelta.
—no puedo deveras.
Ya viendo la causa perdida, me aviento
a fondo y me le declaro.
—yo creo que ya no te voy a volver a
ver o sera muy dificil volverte a ver te
pido que seas mi novia y perdona que te
lo diga asi, pero yo no se decir cosas
bonitas.
—oyes tu caminas muy rapido apenas
nos acabamos de conocer y ya quieres
que sea tu novia y ni siquiera se tu
nombre, ni tu el mio.
—si por eso es, es lo de menos, yo me
llamo Rogelio ¿y tu?
—¿yo? Michele.
—ai esta, ya nos conocemos, ¿entonces
te veo mañana?
—okey —dice sonriendo— nos vemos a
las siete y media frente a la panaderia.
Los muchachos se acercan, para
decirnos que nos vamos, después de
acompañarlas cercas de donde viven,
nos dirigimos a la vecindad, que esta a
la vuelta de la calle en donde ellas
viven Gilberto y Victor nos decían que
habian ligado con dos de las chavas.
—la invite a dar la vuelta a las ocho de
la noche al jardin mañana y me dijo que
si —nos dice muy contento este Victor.
—¿como se llama? —interroga Ruben.
—Lucia, la guerita de los ojos verdes.
—«aquellos ojos verdes de mirada
serena», —Gilberto canturrea a la vez
que mira de reojo a Victor midiendo el
efecto de su intension y agrega— pues
yo amarre con la flaquita se llama
Amelia y no tiene ojos verdes pero
también la cite, para ir a caldear pero yo
en el callejón de la escondida.
Le pregunto a Ruben en donde habia
conocido a muñequitas de porcelana a lo
que Ruben un poco enfadado un poco
desganado me contesta:
—las conoci en una tardeada que
hicieron en la iglesia, ahi luego luego
que me amarro a Agnes, nomas que casi
no la veo y no me gusta andar con ella
ya que casi no la dejan salir a la calle,
sus padres son muy estrictos, ¿sabes
quien es su papa? el español, el dueño
de la tienda.
—el estanquillo que esta pintado con
anuncios de la carta blanca?
—no, sabes cual la vinateria, la tienda
de ultramarinos que esta en la esquina y
tiene una marquesina de gas neon de la
pepsi cola y que en los aparadores tiene
anuncios de los cigarros Raleigh, y
bacardi y del nescafe y de la FUd.
—¡ah! si, si ya se a donde fuimos a
comprar la pasta listerine para los
dientes y la botella de insectisida h24
para las cucarachas mosquitos y demas
plagas insectisivas.
—voy ya hasta pareces locutor —
interviene Gilberto caricaturisandome—
tambien sirve para las palomas de san
juan piden pan no les dan.
—entonces ando mirando muy alto.
—porque? me interroga Ruben.
—le cante a tu cuñada para que fuera mi
chava .
—¿y ella que dijo?
—nos quedamos de ver mañana.
—ai esta que te preocupa, agarrala para
cotorrearla, para pasar el rato, procura
no encularte porque si no te chingas, ese
español es bien ojo, como cotorreo
aguanta, como cosa seria, cuidate,
cuidate.
Me quedo pensativo y me digo en donde
ando poniendo los ojos dicen que el
español es un viejo despota, gruñon y
que odia a los mexicanos porque somos
pendejos, que nos dejamos ganar el
mandado por los extranjeros y el se
siente orgulloso porque es uno de ellos
dicen que cuando vino a mexico apenas
si tenia cien pesos, era todo de lo que le
sobraba del poco dinero que habia
ganado en Francia durante un año, poco
antes de que comenzara la guerra civil, y
cuando estallo la guerra idiota, después
de ver la causa perdida, se vino para
Mexico en un barco atestado de
refugiados que desembarcaron en el
puerto de Veracruz y tomar el ferrocarril
que lo conduciria a la ciudad de Mexico
y lo abandonaria en la vieja estacion de
San Lazaro y con ese poco dinero y su
ambición comensaria a levantar su
capital, primero fueron unas tablas un
poco de frijol, de arroz maiz, cigarros
esa su pequeña tienda era un puestecito
que lo instalo en uno de los tianguis de
puestos de madera y laminas de carton
que existian en la ciudad de Mexico y
que nos lo recuerda cuando vamos a los
alrededores de la ciudad «cuentan que
no comia que nomas se le iba en puro
ahorrar, juran que el mismo tiempo se
estremecia al ver lo que comía»: un par
de huevos, un platano, dos bolillos y un
litro de leche era todo lo que comia en
un dia y asi poco a poco atraves de los
años el puestecito se ha ido convirtiendo
en esa gran tienda de ultramarinos y algo
mas, que esta en la esquina.
—nos vemos mañana en la noche —nos
dice Ruben sacandome de mis
pensamientos.
—si, para ir por hay a echar relajo —
propone Gilberto.
—ya van nos vemos despues de que
hayamos venido de trabajar les digo a
modo de despedida.
Al dia siguiente me levanto a las seis de
la mañana, me lavo la cara y los brazos
me echo un poco de agua en el cabello
para peinarme, desayuno, me dirigo a la
parada del camion, con las manos en los
bolsillos delanteros del pantalon, con la
mirada clavada en el suelo gris, pienso
con tristesa, —siempre todos los lunes
me sucede— que ir a trabajar, oir los
gritos del gerente, subirse al camion
atestado de gente que huele a sabanas, el
mal olor de las axilas, las miradas vagas
que deambulan y los pisotones los gritos
malhumorados del chofer —orale ese
jovenaso pasele para adentro, súbase
pa’rriba, circule sin manosear a la
señorita, ese chango no se haga güey con
lo del pasaje que por el espejo lo lique
cuando se subio por la puerta de atras—
y los lamentos de los pasajeros —ora no
me empuje, pos si quiere ir comodo
vayase en taxi o que se cree muy muy,
que me ve güey soy o me paresco y si no
le paso vamonos bajando para
rompernos la madre, hijo de la chingada
vaya agarrarle las nalgas a la puta que lo
pario, que paso mi miss ya nos llevamos
a mentadas ademas yo ni se las agarre,
ni que estuviera tan buena para que me
calentara.
Los timbrasos de tataratata para el
chofer y los gritos desesperados de:
agárrenlo me robo mi cartera, me
arrebato mi bolso, el reloj, el radio de
transistores y el grito angustioso de
esquina chofer baaajan, señora gorda
con canasta del mandado y marido
briago. luego las carreritas de los
choferes con sus camiones que parecen
vitrinas y que toman las calles de la
ciudad como pistas de indianapolis,
también el regaño por… por haber
llegado tarde al trabajo, los disgustos
con el delegado del sindicato que con
eso de que es del sindicato se… cree el
patron el enemigo del trabajador en vez
de ser el amigo y la rutina de siempre,
levantarse ir a la parada del camión,
checar mi tarjeta de asistencias, marcar
precios al fab ajax, lux, mun, gerber,
nabisco, kleenex, colgate, choco milk,
oko, nestle, escuchar y atender las
preguntas de las señoras: ¿en donde esta
el shampoo alberto Vo5, los lapices
labiales, lapices para las cejas, para los
parpados revlon, las medias y
pantymedias cannon mills, o las cremas
helen-curtis-rubestein-maxfactor-ponsnivea-teatrical-etc. o el kotex, o las
playtex con elástico en la cintura y las
caderas y las pantorillas y esa
terrorifica musica instrumental
quedizquepararelajarlos nervios,
musicaadormilada, que parecen haber
grabado en un estado de soporifero
aburrimiento que produce malestar,
disgusto enojo y pone los pelos de punta
y lo tiene a uno a punto de explotar
cuando se combinan con el murmullo
arrullador de una aplanadora de voces
chillonas de señoras, chirriar de carritos
del supermercado, el sonido de las cajas
registradoras en un incesante marque
que marque, guarde que guarde dinero,
dinero dinero, dinero de papel, dinero
de sonido metalico, que hace desearlo,
dinero, poco dinero que se nos
desaparece de nuestras manos cuando
con grandes esfuerzos nos lo hemos
ganado. Y luego la hora de la salida, el
checar la tarjeta, salir a la calle y que el
gran bullicio nos envuelva, nos arrastre,
nos sumerga, nos atrape, nos ahogue, nos
amorcille como al toro sacrificado en
tarde taurina, sin que nos muramos ni
nos despertemos y caminamos como
sonambulos heridos de muerte, con el
dolor guardandolo, ahogandolo,
reprimiendolo, porque la mole, el
mounstro, el gigante citadino, el hombre
de carne y concreto nos ha devorado con
un grito ensordecedor, con su rapido
movimiento con su indiferencia
aterradora. Y de nuevo subir al camión
repleto de pasajeros, de obreros que
huelen a aceite, a polvo, a sudor, a
cansancio y axilas de humedo-olorpesado y de empleados con lociones que
huelen a orines de gato y empleadas con
perfume que huele a mierda de perro y
el abrirse paso entre empujones y mas
empujones hasta la puerta de atras para
jalar el cordon del timbre y pedir la
parada unas cinco calles antes para que
el chofer haga la parada unas cinco
calles después y el perder el equilibrio
cuando el chofer sin miramientos se
arranca antes siquiera haya movido los
pies del estribo y se aleje el camion
entre risas y el grito de «azoto la res» y
llegar a la vivienda y comer y tratar de
descansar y comenzar las lamentaciones,
el maldecir y el renegar de la vida, ¡no,
no, no, no, no, no, no, no, no, no, no! no
se que va a pasar conmigo a veces
quisiera huir, no se adonde, de no seguir,
de olvidarme de la rutina, no, no, no, no,
no, chingada madre parece que voy a
volverme loco, sin ninguna esperanza,
condenado perpetuamente a seguir
siendo siempre atraves de los siglos de
los siglos un trabajador, ahora un
trabajador joven, mañana un trabajador
maduro, pasado mañana un trabajador
viejo, arrugado, achacoso, viviendo de
pura suerte, suerte maldita que vale pa
pura chingada ¿sera por eso? que cuando
llega el dia sabado y cobro mi raya, me
lleno de ansiedad y salgo huyendo,
corriendo como desesperado para
reunirme con mis amigos, para irnos a
divertir, a bailar, a emborracharnos, a
buscar una puta, a vivir de verdad
aunque solo sea sabado en la noche y el
domingo todo el dia.
Acabamos de llegar de trabajar,
mientras nos sentamos a la mesa, sueño
despierto con la linda figurita, tengo
duda, creo que no va a salir.
—dice mi mama —me dice mi prima—
que te vayas a sentar a la mesa porque
ya va a servir la comida.
llego a la mesa me siento, todos ya estan
en la mesa, mi tia, mi tio, mi prima, mi
primo,
—fijate que ayer —comienza mi tia a
soltar los chismes— en la noche vino a
quedarse en la casa de doña chole la
pindonga, Jose el pifas y le puso una
golpiza de perro bailarin.
—pues que no el pifas la abandono hace
como un año? —interroga victor.
—pues si, pero con eso de que anda
borracho, llego anoche y se acosto con
ella, pero después de que le dio lo que
queria la comenzo a golpear.
Doña chole la pindonga, es la mama de
Gilberto el pifas es su padrastro, al
poco tiempo, como a la semana, de que
su esposo la abandono se junto con el
pifas, nomas que hace como un año que
anda de borracho, se fue un tiempo con
los teporochos y hasta ahora se ha vuelto
a aparecer.
Despues de lavarme la cara y la boca,
me peino y me pongo un poco de locion
para mi gran cita.
Estoy aqui frente a la panaderia un poco
inquieto, siento que no va a venir, veo
mi reloj, un viejo Haste cuadrado,
panzon con caratula amarrillenta, dizque
veintiuna joya, pero creo que ya nomas
le quedan cinco, con segundero, pero ya
no sirve las otras manecillas que si
sirven por cierto que bastante exacto,
marcaban las siete y veinticinco
minutos, me digo a mi mismo que no
debo de quererla, sino tomar como un
pasatiempo, ya que algo serio con ella ni
pensarlo, no, seria imposible, me quiero
hacer a la idea de que nada mas andare
con ella un corto tiempo, nada mas
satisfecho mi deseo y mi interes, veo de
nuevo mi viejo reloj, son las siete y
media, comienzo a perder las
esperanzas, me digo, cinco minutos mas,
esos cinco minutos se me hicieron
cortos, decido que ya he esperado
bastante, pero de repente oigo que
alguien me grita por mi nombre, volteo a
ver a mis espaldas, quien es.
—qui’hubole michele —le digo con
alegría reflejada en mi rostro y el
corazón palpitandome como si fuera
tambora de una banda de pueblo y las
manos sudorosas.
—hola rogelio —me dice asi de sencillo
— esperame nada mas compro el pan o
¿entras?
—no mejor espero —enciendo un
cigarro mientras ella se cruza hacia la
panaderia.
—crei que ya no te iba a encontrar se me
hizo tarde, primero porque fuimos al
rosario de un amigo de mi papa que se
murio y luego la sirvienta que afuerzas
queria venir al pan.
—que prefieres ir a tomar una nieve o ir
a platicar al jardin.
—vamos al jardin.
Le quito la bolsa del pan, le agarro una
mano, llegamos al jardin sin cruzar una
palabra, nos sentamos en una banca, nos
quedamos mirandonos me tallo la mano
en el pantalon, nos reimos, me acerco a
ella, le agarro sus manos se las escondo
entre las mias, no me dice nada, no le
digo nada, no siento necesidad de
decirle nada, con nuestros ojos nos
comunicamos, nos decimos cosas
bonitas, nos amamos y nos invitamos a
besar al sentir sus labios mojados,
temblorosos, furiosos, desesperados
algo se trasforma dentro de mi, le abrazo
con fuerza y ternura, le acaricio el pelo,
con las yemas de mis dedos le sigo la
linia de su perfil, la frente, sus ojos, su
nariz recta, afilada, la forma de sus
labios, siento su aliento calido, su
vaporcito que me moja, la atraigo hacia
mi boca, le beso suavemente con cariño,
la siento temblar, su cabeza la esconde
en mi pecho y asi sin decir nada
sintiendo oyendo el ritmo de nuestra
respiración pasamos largo tiempo…
—que hora es?
—son cinco para las ocho.
—vamonos —me dice al tiempo que se
para con rapidez.
—michele cuando nos vemos?
—hasta el domingo.
—en donde?
—en misa de doce.
Cuando llegue a la vecindad, ya estaban
ahi los muchachos recargados en el
saguan, al verme llegar comienzan ha
hacerme bromas, Ruben me dice —que
bien con que usted es el futuro heredero
de la tienda— los muchachos sueltan las
risitas, trato de decirles una mentira,
pero me contesta Gilberto, que me vio
con Michele en el jardin caldeando, a lo
que le contesto: bueno cada quien hace
luchita como puede —cambio el tema de
la platica y propongo ir a bailar, al
ochenta y tres de la calle de peñon, es
una vecindad que esta a tres cuadras de
donde vivimos, los muchachos aceptan.
—vamos, puto el que se raje —dice
Gilberto retadoramente naturalmente los
cuatro aceptamos.
Nos introducimos a la vecindad, el
saguan amenaza con caerse la madera
esta podrida, la polilla atraves del
tiempo lo ha estado debilitando, migaja
a migaja, hasta hacer de aquel porton
cacariso residuos de principio de siglo,
de tiempos de don Porfirio, de tiempos
dicen los viejos: en que se amarraba a
los perros con longanisa y no se la
comian vendían cocoles de anis a tres
por un centavo, en que la vida era
regalada, aquellos tiempos del teatro
principal y el tranvia de mulitas y el
zocalo lucia su arboleda, el suelo es
empedrado o de baldosa en medio del
patio estan los lavaderos en un rincon al
fondo en donde reinan las sombras
anchas gruesas negras de la noche se
ocultan unos jovenes de ambos sexos,
fuman marihuana, el viento fresco trae
consigo el olor a yerba quemada, petate
consumiendo por el fuego, y el sonido
de succion cuando fuman, ssssss y luego
la expulsión fuffffff y las voces
contenidas que se escapan ahogadas y el
debil cuchilleo, el dialogo quedito que
denota un sentimiento de culpa, que se
los han infundido los viejos, los
hipocritas, los que todo lo ven mal, los
reprimidos, los asustados, los que están
encadenados a sus complejos y envidias,
una de las chavas se desprende del
grupito al vernos pasar, le habla a
Ruben, quien la abraza familiarmente y
trae con nosotros, al otro extremo del
patio se encuentra, un sonido de tocar
discos con dos amplias bocinas de
trompeta, que estan instaladas en la
azotea, unas parejas bailan con armonia
de cuerpos al ritmo de una cumbia o de
una guaracha o de una rumba, un foco de
cien watts, de luz amarrillenta alumbra
el patio, una atmosfera de tabaco flota,
nosotros, llegamos y sacamos a bailar
unas chavas, y uno comienza a moverse
con ritmo al oir a «Elegua» de la
Matancera y muevo los pies y las
piernas tienen música y la cintura la
muevo con cadencia y los hombros y los
brazos o abrazas a la chava con quien
estas bailando y das vueltas
acompañadas, moviendo el cuerpo
conforme sientas que las notas musicales
toquen las fibras de tu cuerpo y la furia
ritmica que llevas dentro del cuerpo se
desencadene, y te haga danzar y danzar
sin preocuparte de nada, no importa que
sea un blus o un chachacha o un rock o
un mambo o una samba o un twist o
watusi, lo importante es que te
comuniques, que sientas la musica,
dejala que se posesione de tu cuerpo,
abandónalo a la música, dejalo que
naufrague liberalo de esa tension a que
lo tienes sometido constantemente
durante todo el día, dejalo que
deambule, que se exhiba, dejalo hacer,
dejalo ser……… caramba como se va
el tiempo en el reloj de la iglesia han
sonado once campanadas, los cuatro
amigos decidimos irnos.
Ya en el saguan de la vecindad nos
despedimos, Gilberto se mete a su
vivienda, al abrir la puerta escapan los
gritos de su mama, diciendole quien
sabe cuantas maldiciones, Ruben cruza
la calle, el vive en el moderno edificio
que hay enfrente de la vecindad, Victor y
yo nos quedamos mirando uno al otro
nos reimos y caminamos hacia la
vivienda de nosotros, entramos estan
cenando y viendo la television, doy las
buenas noches y me dirigo a la pieza del
fondo antes de llegar a la pieza mi tia
me grita —no vas a cenar—.
—no tia, me voy a dormir —le contesto,
levanto las cobijas de la vieja cama de
cabeceras de laton y tambor sin resorte y
tela de alambre entre tejido, acomodo
mi almohada, me desnudo, solo me
quedo con la trusa, no uso pijama, y me
meto en la cama cierro los ojos y me
hago como si estuviera dormido aunque
la verdad sea que estoy sumido en mis
pensamientos sin poder conciliar el
sueño, me encogo haciendome un ovillo,
me estiro, me volteo busco la forma
comoda de poder dormir, oigo y siento
cuando Victor se viene a dormir,
dormimos en la misma cama, tambien
oigo cuando mi prima sube a dormir al
tapanco, cuando se apagan las luces,
cuando mis tios apagan la television,
ellos duermen en la pieza de la entrada
que sirve de recamara y de sala, a un
lado esta la cocina que sirve tambien de
comedor, ahi se queda a cuidar el
cachafaz, es el perro, no, no se de que
marca sera, yo creo callejero, me
vuelvo, no puedo conciliar el sueño —
estas dormido— le pregunto a Victor, no
me contesta, mis pensamientos dejo
volar, de pronto siento los pies frios,
una extraña sensacion invade mi cuerpo,
un sudor en mi espalda aparece, siento
desasosiego, pienso en mis padres,
apenas si me acuerdo de ellos, a veces
siento como si se me fueran aparecer, y
yo no quiero verlos, me da miedo, me
tapo con las cobijas la cara, siento que
estan velando mi sueño, que me estan
cuidando, y oigo una voz dentro de mi,
que me habla por mi nombre, tengo un
miedo terrible y aumenta cuando viene a
mi recuerdos de las platicas de los
viejos, hablando de sus tiempos, de sus
leyendas, recuerdo, al jinete sin cabeza,
el policía sin cabeza y a la llorona,
cuentan que a la media noche se oyen
sus lamentos por sus hijos, por mi frente
corren grandes gotas de sudor frio, en mi
cerebro estan fijas las palabras con
ideas asociadas, los espantos, las
animas en pena, mi miedo se ha
apoderado de mi tengo terror y ya no
puedo resistir y aguantarme las ganas de
gritar cuando oigo gemidos, y gritos
pidiendo socorro, auxilio para sus hijos,
y un escandalo ensordecedor, ruidos de
cubetas botellas estrelladas contra el
suelo, salto de la cama, enciendo la
lampara del buro, no veo a nadie, pero
sigo oyendo los gritos pidiendo auxilio,
volteo a la cama, es hasta entonces que
veo a Victor quien también esta
despierto.
—¿que pasa Rogelio de donde vienen
esos gritos? —me interroga, le digo que
son espantos, cuando de nuevo se
vuelven a oir los gritos pidiendo auxilio
para sus hijos. Victor con gran rapidez
se viste y suelta unas exclamaciones:
—¡vete al diablo, que espantos ni que
ocho cuartos, esos gritos son de la
Pindonga, la mama de Gilberto —mi tio
nos grita— ¡vengan muchachos!
ayudenos que el Pifas esta ahorcando a
Gilberto.
Cuando llegamos a la vivienda de
Gilberto, ya habia varios vecinos
sujetando a el Pifas, mientras Gilberto
sentado en una silla con el semblante
palido, le pregunto por que lo queria
ahorcar el Pifas —es que le estaba
pegando a mi jefecita y mi hermanito le
dijo, que no le pegara, pero le dio un
empujon, entonces fue cuando yo me
enoje y le di un trancazo, se me dejo
venir y me dio una patada aqui— me
señala la parte donde estan los testiculos
—senti que se me fue el aire, sentia que
se me subian aqui por el higado, despues
trato de ahorcarme, pero se le pelo,
porque vinieron ustedes—.
Se oye el ulular de la sirena de la
policia, que vienen por el Pifas para
llevarselo a la jefatura.
Ya de nuevo en la casa comienzan las
discuciones enrededor de el Pifas «que
si tuvo razon el Pifas, que si estuvo bien
que se haya metido el raton —asi le
apodan a Gilberto— a defender a su
madre, que estuvo bien que le haya
pegado porque el Pifas es el viejo de la
Pindonga y tiene derecho a pegarle y
mas si lo anda haciendo maje» yo me
caigo de sueño, asi es que los dejo
discutiendo a mi tia y a mi prima que
estan en favor del Pifas y mi Tio y mi
primo que estan en favor de la Pindonga
y el Raton.
Miro el reloj son la una y media de la
tarde, hoy es sabado y nomas espero
viendo mi reloj a cada ratito, esperando
a que den las dos de la tarde, para que
me rayen y poder salir, estoy
acomodando unas cajas que contienen
botellas de martell, cuando me llaman
por el altavoz, corro a la oficina —le
hablan por telefono.
—gracias —tomo el auricular— bueno
quien es?
—a que no adivinas quien soy?
—claro que no.
—no tienes sentido del humor —me dice
una voz femenina un tanto desencantada
— soy Michele.
siento alegria, todos los dias cuando me
acostaba pensaba en ella, para no pensar
en espantos.
—perdona pero no pense que me
hablaras, ¿qué pasa?
—te hable para decirte que no vayas ir a
la iglesia el domingo porque va ir mi
papa.
—¿y entonces cuando te veo?
—si quieres mañana pero en la tarde,
como a las cinco.
—okey en donde?
—en el jardin, bye.
—hasta mañana.
Cuando sali del trabajo, al llegar a la
vecindad me encontre a Ruben y a
Gilberto —¿a donde van?—.
—al baño.
—¿a cuales van?
—a los «Raul».
—esperenme voy con ustedes, dejen
llegar a la casa y sacar mi petaca del
baño.
Ya en el baño nos metimos una botella
de a litro de gran reserva san marcos y
ocho refrescos de tamarindo, Gilberto le
pide al masajista que le de un masaje y
una enjabonada y asi al suave calorcito
del vapor turco, los refrescantes
regaderasos de agua tibia, mas bien fría,
y los tragos de san marcos con el
refresco de tamarindo, nos pusieron
alegres, pero que se nos acaba la
botella.
—vamonos —nos dice Gilberto, quien
hablaba solo con el espejo, en donde se
rasura la escasa barba que tiene, se
enjuaga con agua caliente del lavabo,
que tiene a un lado. Salimos de la sala
de baño, siento un poco de frio, que me
hace titiritar, llega en nuestra ayuda, el
bañero con unas toallas para cubrir
nuestros cuerpos desnudos.
—¿que numero jovenazos? —nos
pregunta el bañero con la llave en la
mano para abrir nuestros cuartos.
—el veinticinco, el veintiseis, el
veintisiete —respondemos uno a uno,
como si pasaramos lista.
Al vestirnos vamos a los espejos a
peinarnos, Ruben propone, comprar otra
botella, pero Gilberto se opone el
prefiere la cerveza, por fin nos
decidimos por la botella de san marcos.
—a donde la compramos?
—con tu suegro, a ver si nos hace una
rebajita —me contesta el Raton entre
risitas mal contenidas de mis dos
amigos.
—no ahi no porque va a decir Michele
que me trai prendido.
—no vamos ahi, ahi don pepe nos la
deja mas barata —dice Ruben.
—bueno esta bien pero yo los espero
afuera.
—si hombre.
Ya en el departamento de Ruben
comenzamos a tomar y pone en la punto
azul un disco de Javier Solis:
comenzamos a echar gritos al calor de
las copas «por ellas aunque mal paguen,
traicioneras pero rechulas, chinguese el
amor mientras la pasion me dura»,
salimos a comprar otra botella, pero
ahora ya bajo la excitación del alcohol
comenzamos a presumir.
—orale no te hagas güey raton —le digo
a Gilberto— no estas tomando le sacas a
tomar a morir, a ponernos bien burros o
que te pegan en tu casa.
—no le saco pinche chinchin —me dice
a mi, quieren saber porque me dicen
chinchin, es que para todo saco chinchin
como ahorita.
—ese raton, ese Ruben vamos hacer una
y buena —propongo.
—va que va, como quieras quiero como
puedas puedo —contesta Ruben
retadoramente.
—chin chin el que no tome tequila con
cerveza.
Y comenzamos a tomar ese preparado
que llaman «submarinos» no aguantamos
a terminarnos la botella de a litro de
tequila cuando nos quedamos dormidos.
Me despierta un sumbido agudo, levanto
la cabeza, al querer estirar el brazo tiro
un vaso que estaba sobre la mesa en
donde me habia quedado dormido, el
vaso se rompe al caer al suelo
produciendo un horrible sonido, que
molesta enormemente a mi cabeza, el
sonido intermitente que sale de la
consola, parece que me va hacer
estallar, apago la consola me dirigo al
baño, me meto un dedo a la boca,
estando cerca de la taza del baño vuelvo
a meterme el dedo a la boca hasta
producirme vomito, comienzo a expulsar
todo lo que tengo en el estomago, todo
lo que devuelvo huele a alcohol,
despues me enjuago la boca con agua,
tomo dos alkaselzer y los disuelvo en un
vaso con un poco de agua.
Ya en mi casa le pido a mi tia una taza
de cafe bien caliente victor apenas esta
desayunando.
—te emborrachaste ayer.
—si.
—con quien?
—con Ruben y el Raton.
—en donde?
—en la casa de Ruben, hubieras ido.
—es que ayer estuve trabajando horas
extras hasta las ocho de la noche,
cuando llegue los anduve buscando,
pero no los encontre asi que mejor me
vine a ver la television, estuvieron
suaves las peleas de box.
—¿quien gano?
—ya sabes Olivares, le rompio todo el
hocico al negrito.
—vamos a la cantina ¿no?
—paso, estoy asqueado.
—vamos hombre, sirve de que te la
curas con una caña, o una bola de
cerveza clara u oscura.
—la mera verdad, es que voy a dar la
vuelta con Michele y si voy a la cantina,
ya sabes que me pico.
Victor hace un encogimiento de hombros
dandome a entender que «le da lo
mismo».
Me acuesto en la cama vestido, nada
mas para descansar un poco comienzo a
pensar, con los ojos cerrados, pienso en
Michele, me asusto, al darme cuenta,
que estos ultimos dias he estado
pensando mas de lo que debo en ella, me
doy la vuelta, me revuelvo de un lado a
otro de la cama sumamente inquieto sin
poder conciliar el sueño, por fin
encuentro la posicion ideal, encogido
con las rodillas pegadas a mi pecho,
quedando profundamente dormido.
Llego al jardin a las cuatro y media me
siento en una banca, miro al señor que
empuja su carrito de helados haciendo
sonar las campanitas, para llamar la
atención —¡grasa joven! —me dice un
bolero —no gracias —le contesto, pero
recapacito mirando mis zapatos —si
mano siempre si, pero que me queden
como de charol —la respuesta retadora
del niño bolero no se hace esperar —
sino le gustan joven no me paga —
sonrie con confianza en si mismo y
comienza a cepillar los zapatos, veo
pasar a las chamacas a las cuales si me
gustan, les digo piropos: «adios
mamacita, pero que buena estas
chaparrita, grandotas aunque me peguen,
señorita pero que preciosas las tiene
usted, suegra pero que buena hija tiene,
tan buena la mama como la hija, señorita
quien fuera onassis para tener mi
jaqueline». Pasaba una señorita vestida
de negro y le dije: señorita, ¿quien se
murio en el cielo que los angeles andan
de luto? luego paso otra señorita vestida
de blanco a quien dije: señorita quien
fuera enfermo para que sus lindas manos
me cuidaran —a lo que la linda señorita
me contesto —andele soy partera— el
bolero disimuladamente me miro y
reprimio con grandes esfuerzos una
sonrisa y dijo —listo jovenazo.
—¿cuanto es mano?
—un peso.
La veo venir a la linda figurita, resalta
su minivestido, amarillo canario, el pelo
lo lleva recogido hacia atras jalado
fuertemente, la acompaña su hermana,
que caray tampoco esta mal, me digo por
mis adentros.
—hola Rogelio.
hola Michele, quihubole —le digo a
Agnes.
—se conocen? —pregunta Michele.
—de vista —contesta Agnes.
—y yo que te iba a presentar a mi novio
—reprocha Michele.
—pues presentamelo.
—no ya no, ya se conocen.
—no importa.
—si importa.
—me llamo rogelio y tu?
—Agnes.
—ya estamos presentados —respondo—
ahora que hacemos?
—¡ah! se me olvida, rogelio, ella nos va
acompañar ¿quieres?
—si porque no, ¿adonde vamos?
—a donde nos quieras llevar contesta
Agnes.
—a la neveria, ¿les parece?
—okey vuelve a contestar Agnes.
Ya en la neveria comenzamos hablar de
cosas insulsas, agnes es simpática y de
agradable conversación; de pronto se
pone seria y nos comienza hablar muy
seria:
—mira rogelio, yo soy mas grande que
michele dos años —habla Agnes como
un viejo— y por lo tanto debo velar por
su tranquilidad, pero a cambio ella me
debe respeto, hasta ahora hemos sido
amigas intimas, ella me cuenta sus
problemas y entre las dos tratamos de
resolverlos, esto lo hacemos, pues entre
nosotros y nuestros padres no existe
dialogo alguno, sera por la rigidez y
recta conducta y moral muy solida de mi
padre no lo permite, te estaras
preguntando para que te cuento todo esto
¿verdad?, es sencillo es que no quiero
que veas en mi a una enemiga sino a una
amiga que tratara de ayudarlos en sus
relaciones claro esta siempre y cuando
vea que tu eres correcto y la tratas bien
y no te metas en lios como sucede con
tus amigos, tu sabes que yo era novia de
Ruben hasta hace unos dias en que
cortamos nuestras relaciones porque a
ultimas fechas se habia venido portando
de una manera rara y mala y yo no
quiero que pase lo mismo contigo,
creeme yo a ti te estimo, me caes bien no
me defraudes, ¡ah! no tomes o toma pero
no a embrutecerte, solo una pregunta
quiero que me contestes, para no
aburrirte mas —esboza una sonrisa
forzada y me interroga— ¿dime que
piensas de michele?
—pues mira, este, este, este, pues este…
—me agarra frio mira yo al principio y
todavia hasta hace un momento —le
echo valor al asunto— pensaba en
michele como una chica que me gusta,
pero hasta ai, a quien no permitiria
adentrarse en mi corazon —me pongo
romantico— pues existen muchos
obstaculos que impedirian una
realizacion de nuestros deseos y que me
obligan a poner los pies sobre la tierra,
en primer lugar, tu padre, es como tu
dices, de una rectitud inflexible, tu
posicion económica, la mia, todo eso
unido a mi inseguridad que siento, no me
permiten hacerme ilusiones con una
chica como michele, pero tambien me ha
sucedido que nunca en mi vida había
visto, encontrado a una chica como ella,
fijate hasta la fiesta de Ruben nunca la
habia visto a ella, en el transcurso de
unos pocos dias, desde que me dio una
esperanza, cuando me dijo que si, hasta
ahora en que salgo con ella, me he dado
cuenta que la necesito, que quiero algo
mas que salir con mis amigos y
divertirme, yo no se si eso es amor, pero
si se que por mas que trataba de alejarla
de mis pensamientos mas, como si fuera
una obsesión se va metiendo lenta pero
inevitablemente en mi corazon y asi
seguira hasta que un dia se posesione de
mi, y llegue a ser su esclavo o no, su fiel
amante.
Un largo rato prolongado por la
meditación, agnes se nos queda viendo,
en tanto yo todavia estoy sorprendido de
lo que dije, no, no se crea que les hable
con demasiada sinceridad, pero es
extraño, siento una quietud dentro de mi,
busco la mano de michele , con mi mano
le acaricio la suya, toma mi mano entre
las suyas se la lleva a sus labios, siento
su calido aliento entre mis dedos, miro
sus ojos, tiene un brillo hermoso, son de
un color cafe intensamente claros y
toman dimensiones de una belleza
extraordinaria, algo asi como esa
sensación que siento cuando estoy con
ella, cuando la miro, cuando la beso,
cuando la acaricio, o me besa, o me
mira, o me acaricia, agnes nos baja de la
nube —bueno tortolos si quieren vayan a
dar una vuelta al jardin.
—¿y tu que vas hacer mientras?
interroga michele.
—en aquella mesa hay unos amigos,
vayan, vayan aqui los espero, no se
tarden, y mucho cuidado rogelio.
Caminamos por las veredas del jardin,
cogidos de la mano, pensativos, mirando
a la distancia de vez en vez veiamos de
reojo a los enamorados del jardin en las
bancas o en un rincon oscuro besarse,
con fuerza, estremeciendola, la jale del
brazo, como tratando de espantarla,
cuando la sorprendi, mirando a unos
jovenes que se besaban con frenesi,
michele extrañada, me miro, se rio no
me dijo nada, trataba de mirar a través
del ramaje espeso lo que aquellas dos
siluetas hacian, escondidas, hablando
muy quedito susurrandose al oido y
jadeando, de pronto senti un jalon desde
la mano hasta hacer estremecer mi
cuerpo, voltee a ver a michele, que no
pudo aguantar la risa y echo a correr
como una niña después de a ver hecho
una travesura, trate de alcanzarla, pero
apenas hube corrido unos metros, ya me
habia agitado enormemente cual si fuera
un niño de cien años, senti la garganta
reseca, trate de escupir, solo unos
puntitos de saliva muy blanca y
espumosa, fingiendo correr, pues mas
bien camino voy hasta donde se
encuentra michele recargada en un arbol
al llegar hasta ella, trato de besarla, se
escabulle riendo y se desliza hacia atras
del arbol, abrazo al arbol con fuerza
michele asoma su carita sonriente desde
atras del arbol, y me dice que mire al
cielo, debajo de nosotros estan tres
estrellas en linea —es el cinturon de
centurion, pero tambien son los tres
reyes magos— con mis brazos uno a
cada lado del arbol, la aprisiono, rodeo
el arbol, llego hasta ella, quien se
recarga y cierra los ojos y me dice:
—verdad que es padre agnes.
—si, es a todo dar.
—te quiero desde siempre, desde que te
vi, no, creo que desde antes que naciera.
—yo te presenti, es como si ya te
hubiera conocido, como si hubiéramos
sido, antes, uno solo. Es carne de
michele carne de rogelio igual a esta
pasion que siento, a este deseo que no
puedo ni quiero evitar que cruce por mi
mente, es como el canto de un jilgero en
una mañana de sol y cielo azul o el
sonido del roce de las hojas del arbol de
espeso follaje, que se cuelgan de sus
ramas y se arrullan al compas del suave
viento, de una noche caliente de verano,
es hermoso al momento, pasion que nos
hace sentir alegria y amargura, que nos
hace despertar con felicidad o nos hace
dormir y tener una pesadilla, es cuando
la atracción fisica pasa a segundo
termino y solo reina la pasión furiosa
que nos hunde o nos hace sublimes, es lo
que en ultima instancia, yo llamaria
amor.
Acerco mi rostro al suyo confundimos
nuestros alientos, acaricio su cabello, su
cuello tibio y liso aspiro su fragancia
que me enloquece y me excita, le beso
con pasión, los labios, sus mejillas el
cuello, debajo de su oido, un deseo
frenetico se posesiona de mi, y me hace
desearla estrecharla contra mi cuerpxo,
ella cede tambien, me besa con ansiedad
me muerde los labios, el cuello, su
vientre se pega a mi sexo tenso, una luz
nos ilumina nuestros rostros de ojos
colorados, es la lampara del policia —
que no saben que esta prohibido?
—que? le pregunto.
—lo que estan haciendo, dan mal
espectaculo, vamos a la delegacion.
—no por favor señor, implora michele
con angustia.
—tu muchacho identificate, trabajas o
estudias?
—trabajo.
—la credencial en donde trabajas.
—aqui la tiene.
—mmm mmm tu cartilla.
—aqui la tiene.
—la del seguro.
—aqui la tiene.
mmm mm mde todos modos te voy a
llevar a la delegacion porque esta
prohibido pisar el pasto.
Saco discretamente un billete de a diez
pesos y se lo doy al policia.
—que sea la primera y ultima, si los
vuelvo a ver aqui ahora si me los cargo.
Al llegar de regreso a la neveria, veo a
agnes, y junto a ella a un señor quien le
pasa la mano por la cara en un intento
por acariciarsela, le dice me imagino un
insulto, corro sintiendo que la sangre se
me sube a la cabeza.
—orale güey sino viene sola le digo al
viejo.
—uy pos si trais padrote, sabes que
ñero, dale chance que se gane unos
pesos, es rapido nos vamos al hotel y te
la regreso, me dice el viejo riendose.
—sino es de la calle o que se te anda
ofreciendo.
—no, pero me pasa y lo que me pasa lo
hago mio.
—pero ahora se te va a pelar —y sin
decir mas le suelto un derechazo y hasta
la pared fue a dar el viejo que estaba
borracho, trato de seguirlo golpeando
pero, agnes y michele me sujetan, pero
al momento en que doy la vuelta me
encuentro con un golpe un poco abajo de
la boca se me nubla la vista, alcanzo a
distinguir al que me pego es un joven
como de mi misma edad entre los
dieciocho y veinte años, esta también
tomado,
—vas conmigo güey yo no estoy viejo.
—dejalos tiralos de a loco —me dice
agnes afligida
—que te hizo?
—nada, solo me estaba haciendo
proposiciones deshonestas, pero tu con
lo atravancado que eres todo lo quieres
arreglar a golpes, si con no hacer caso
hubiera bastado.
me recriminaba agnes, de reojo veia al
joven borracho que sujetado por el
dueño del establecimiento luchaba por
safarce asi y todo sigue lanzandome
insultos hasta que llega a lo maximo
hasta donde la gota derrama la agua del
vaso, hasta donde un mexicano es capaz
de aguantar, a donde uno se muere en la
raya —eres puto y vas y chingas a tu
madre— senti como la sangre se me
agalopo en la cabeza, una fuerza interior
se desato dentro de mi, una furia
inaudita se posesiono de mi, un dolor
lacerante me punzo y me hizo gritar mi
dolor y mi valentia:
—chingas a veinte no tengo cambio y
vamos a partirnos la madre para ver de
que cuero sale mas correa —y dicho y
echo me les safe a las chicas y le dije al
dueño que lo soltara, salimos a la calle,
la gente se arremolinaba a nuestro
alrededor y comenzaban a gritar, los
conocidos y los desconocidos, «tu le das
orale no bailen, quiero ver sangre,
rompanse el hocico bonito» , lo
comence a fintar el hacia lo mismo, yo
con los puños bien apretados y las
piernas sueltas, pero bien apoyadas en
el suelo, las tense un poco, cuando vi
que se decidia a tirar golpes lo eludi, se
vuelve a lanzar contra mi, tirando
golpes, parece un torbellino, pero antes
siquiera sus golpes me lleguen a tocar,
mi pie derecho ya golpeo los testiculos,
lo veo doblarse, antes que caiga al suelo
lo levanto de un rodillazo, lo veo caer
pesadamente al suelo retorcerse, quiero
seguir pateandolo, pero varios brazos
me detienen, a la vez que me dicen:
—ya dejalo esta pedo.
—ahora vas conmigo pinche padrote —
me grita el viejo borracho, le hago una
seña con mi brazo levantandolo y
haciendolo hacia atras de mi cabeza,
dandole a entender una «mentada de
madre» agnes y michele me abrasan y
me llevan del, lugar.
Ya camino a la casa de ellas, veniamos
hablando.
—hiciste mal roge en pelearte, los
hubieras tirado de a locos
—es que no me pude contener.
—por esta vez que valgan tus razones —
sentencia agnes.
—esta bien perdonenme, les prometo no
volverme a pelear.
Al llegar a la esquina de su casa nos
despedimos:
—oyes agnes, quiero pedirte un favor.
—si esta en mi mano, cuenta con el.
—yo creo que si puedes, quisiera que
ayudaras a michele para que pudiera
salir a la calle mas seguido y poderla
ver ¿no?
—si puedo, pero solamente la puedes
ver tres veces a la semana aceptas?
—yo si.
—y tu michele?
—tambien.
me despido de ellas agnes se me queda
mirando fijamente y me dice como si lo
hubiera pensado mucho
—roge tu me caes bien para cuñado.
—hasta el martes michele —me alejo
cruzando la calle corriendo, un perro me
ladro y trato de morderme, tuve que
dejar de correr y esperar a que llegara
la ama del perro y le ordenara no
hacerme nada para poder seguir mi
camino.
Estabamos comiendo cuando gilberto
vino a la casa, para decirnos que ruben,
estaba detenido en la jefatura de la
policia, pues lo habian encontrado
fumando mariguana en su departamento
junto con otros jovenes.
Ya en la jefatura preguntamos por el, los
empleados lo niegan nos dicen que no lo
han traido aqui que ha de estar en alguna
delegación, resignados vamos saliendo,
bajando las escaleras de la jefatura,
cuando nos encontramos a un agente, que
es conocido nuestro,
—hola señor López —lo saluda victor.
—que tal muchachos que andan
haciendo por aqui?
—es que tienen detenido a un amigo
nuestro —comienza a explicarle el
asunto victor—, y venimos a preguntar
por el ya que nos habian dicho que aqui
lo tenian, pero preguntamos por el, y el
empleado nos dijo, que no lo tenian en
la lista.
—haber esperen un momento, como se
llama tu amigo?
—ruben gutierrez gutierrez.
—es que saben luego uno no se da
cuenta si están —nos explica el sr. lopez
— pero dejen indagar haber si lo tienen
en los separos y de paso veo por que
cayo y cuanto le cuesta salir.
El sr. lopez ya se ha tardado bastante
tiempo gilberto se muestra nervioso y
esta completamente excitado, veo venir
al sr. lopez, sonriente.
—pues jovenazos su amigo esta metido
en un lio grande, pero no se asusten, si
hay modo de sacarlo, mis superiores
dicen que por medio de cinco mil pesos,
queda en libertad, pero los tienen que
traer antes de la siete de la noche de
mañana, porque sino lo pasan a la
procuraduria y ahi si es mas dificil de
sacarlo, de ahi se va derechito a la
grande. hable tambien con el muchacho,
dice que el puede pagar, que su amigo
gilberto sabe en donde lo guarda, asi es
que ya saben chavos movilisense luego
que junten el dinero traiganmelo a mi
para sacarlo, me entendieron ¿verdad?
Al irse el señor lopez comenzamos
hablar entre nosotros:
—oyes gilberto, tu sabes donde guarda
el dinero, ruben?
—si, hombre vamos a su departamento,
lo tiene alsado en el botiquin del baño.
Ya en el edificio, forzamos la cerradura
del departamento de ruben gilberto se
dirige al baño y toma una cajita de
banditas adhesivas, la abre y saca el
dinero que hay dentro de ella pero
grande es nuestra sorpresa cuando
contando el dinero vemos que son
veinticinco billetes y cada uno de a mil
pesos, me produce desconcierto,
siempre pense, que ganaba bien este
ruben, pero no tanto como para guardar
esa cantidad en un botiquin gilberto y
victor se regresan a la jefatura, para dar
los cinco mil pesos y pueda salir libre
ruben, yo me disculpo y salgo a caminar,
sin saber a donde, comparo las acciones
de agnes y las de ruben, me da miedo
saber el resultado, mi mirada vaga se
detiene en una figura grotesca, con
harapos negros por la mugre, sus
cabellos enmarañados, de su boca
escurre un hilillo de baba, costras de
mugre en sus mejillas se quiebran
cuando rie, hace señas obsenas a los
automovilistas, cruzo la calle para no
cruzarme con ella, todavía la alcanzo a
ver cuando lanza una botella de tequila
vacia hacia un auto, doblo la calle y
siento un estremecimiento cuando miro a
mi tia besandose con un hombre
desconocido para mi, me paro la veo,
me echo a correr hacia el jardin, al
cruzar la avenida que me separa del
jardin, veo con horror como un auto
embiste a una niña que corria tras de su
pelota que habia rodado de la banqueta
hacia el arroyo de asfalto tragico, el
auto no se para sigue avanzando a gran
velocidad apesar de que va arrastrando
el cuerpo inerte de la niña, pero no
avanza mucho pues choca el auto contra
un poste, el imbecil que maneja el auto
bajo del mismo con pistola en mano,
lanza gritos neurastenicos, se da de
topes contra el cofre del automóvil, sube
al toldo y comienza a brincar, de su
bolsa saca un frasco vacio de pastillas,
lo lanza al aire y el se pone el cañón frio
de la pistola en la boca, un estallido, el
cuerpo caé resbalando desde el toldo,
por la cajuela hasta caer al suelo, la
sangre que mana en un hilillo, los ojos
crispados, el cuerpo pequeño de la nena
deshecho, y un charco de sangre que se
coagula, los curiosos alrededor, una
señora encinta que al ver aquella escena
llena de sangre, sangre que… salpica,
sangre que nos pudre, se desmaya, el
dolor aullador de la madre que descubre
a su hijita, muerta, de por vida, muerta
para volver a morir, muerta para no
sufrir, muerta para no volver a vomitar,
muerta para descansar, ya ni correr
puedo, apenas si camino arrastrando los
pies lentamente, huyo al jardin veo un
pedazo de pasto verde, fresco, me dejo
caer, siento una ganas infinitas de llorar,
de mis ojos brotan las lagrimas que
saben a sal, tengo ganas de descansar,
escondo mi cara en el pasto y con los
brazos me cubro, es por debajo de uno
de… uno de ellos, que veo venir, a un
señor enorme de larga melena, larga
barba, largas ropas, largos brazos, me
incorporo y con mis manos me limpio
las lagrimas restregándome los ojos, el
señor apoyando una mano en mi hombro,
se inclina y me dice:
—fúmate un cigarro es bueno —lo veo
con extrañesa a la vez que siento una
gran tranquilidad cuando le doy la
primera fumada al cigarro que me
obsequio, mirándome fijamente y con
voz pausada me dice— la humanidad
esta en peligro, hombre por hombre, se
hunden en el fango, por su
incompatibilidad, incomunicacion, e
interes, tu marcate tu camino y trata de
seguirlo es probable que no lo sigas al
pie de la letra, pero te acercaras en gran
forma a tu amor a tu paz y a tu muerte,
liberacion de toda humanidad podrida.
el hombre sigue su camino, parece tiene
plomo en sus pies, muy, muy lentamente
se va alejando miro el cigarro, le doy
una honda chupada, siento sueño, me
duermo profundamente, me libero.
Siento un puntapié en un costado, me
incorporo, veo un policia —que no sabe
que esta prohibido dormirse en los
jardines— si pero estaba tan cansado y
me quede dormido.
—por esta vez se la perdono, pero que
no vuelva a suceder.
—gracias señor.
me retiro del jardin, pienso en lo
sucedido esta tarde, tengo un
desasosiego, una procesion hace su
peregrinacion por las calles del barrio
hacia la capilla, entre canticos, flores y
personas con grandes escapularios de
franela cafe, entre las personas esta el
papa de michele, llevando en hombros
junto con otras tres personas a una
estatua de san martin de porres de
madera, al paso de la procesion, las
personas que estan en la calle se
santiguan pero, ¡extraño! sus caras me
parecen deformes, con muecas de dolor
y llenas de angustias, parecen
ratoncillos asustados, me cubro la cara
con mis manos, ya no oigo, los rezos ni
cantos, abro los ojos, la calle esta vacia,
sola comienzo a caminar por la calle
oscura, me alejo lleno de incertidumbre.
Hay veces que llego a conclusiones que
me espantan, pienso, que la humanidad
es falsa, como la moneda con que se
paga, como falsa es la palabra que se da
y no se cumple, como falsos son
nuestros hermanos que traicionan la
verdad, por todo eso yo quisiera ser tan
falso como falso puede ser lo falso.
Han pasado los dias, la noche es fria,
dicen los periodicos que hay norte en
Veracruz, en mi rostro siento frio viento,
gilberto sale de su casa y como siempre
de la cual salen gritos destemplados, se
acerca frotandose las manos, se recarga
en la pared a un lado del saguan, junto a
mi,
—siempre sacaron a ruben de la
jefatura? —interrogo a gilberto nada
mas por decir algo.
—si, nomas que ya se cambio de aqui,
ahora vive en otro rumbo creo que por
la guerrero, porque sino luego los
agentes lo van a estar molestando a cada
ratito.
—¿que tu sabias que le gustaba la
marihuana?
—si, nomas que era feo decirselos.
—y el dinero que tenia guardado era de
el?
—yo creo que si, ya sabes que el donde
trabaja hace transas y saca buena luz.
Nos quedamos un rato callados, lo miro
de reojo, de sus ojos brotan unas
lagrimas y le pregunto:
—y ora tu que te pasa?
—ustedes son de mala ley todos se
preocupan por ruben y nadie por mi, soy
como un perro.
—porque mano? cuentame si en algo te
puedo ayudar, con gusto lo hare.
—ya no aguanto mi casa —y se
comienza a hundir en un mar de
lamentaciones— mi mama me regaña a
cada rato porque me meto a defenderla
cuando la golpea el pifas y el pifas me
pega y hasta me dejan sin comer y ahora
mas pues ya me corrieron donde
trabajaba.
—te encontraron haciendo algo malo?
—no hicieron reajuste de personal.
—pero te indemnizaron con tus tres
meses ¿no?
—no, nomas me pagaron lo de mi
semana, un señor me dijo que me fuera a
quejar al sindicato, pero ahi que me
tiran de a loco con eso que se creen mas
que los patrones.
—¿y ahora que vas hacer?
—pues no se, esperame tantito, ahi viene
mi chava —se aleja para ir al encuentro
de una guerita bonita, por la forma en
que hablan, parece que se estan
peleando, su novia le suelta una
bofetada, gilberto le contesta con un par
de bofetadas, la muchacha entre sollosos
corre, trata de alcanzarla, pero yo lo
alcanzo a jalar del brazo:
—porque le pegaste?
—es que te digo mano estoy peor que un
perro, mira mi casa, mi chanba y ahora
esta vieja me viene a decir que ya no,
porque ya se encontro otro.
Miro a gilberto me da un poco de
lastima y de coraje, se mete las manos a
los bolsillos y saca un poco de dinero.
—traigo cien pesos, vamos a comprar
una botella, —trato de excusarme, tengo
ganas de tomar pero mañana es sabado,
tengo que ir a trabajar para ir a cobrar
mi raya.
—bueno tu no tomas, nomas me
acompañas —me propone.
—esta bien.
gilberto me da un billete de a cien
pesos, para comprar la botella, vamos a
la tienda de michele y pido una botella y
cinco refrescos de tamarindo.
—son cuarenta pesos pague en la caja
—me dice el dependiente, trato de ver si
esta michele echo una mirada por toda la
tienda, agnes es la que esta en la caja, le
doy la nota y el billete.
—ya vas a tomar rogelio —me dice
reprochandome esta agnes.
—no, es gilberto yo nomas lo
acompaño.
—si, hombre a ver quien te lo cree —me
dice al darme el cambio en una forma
maliciosa.
Al salir de la tienda gilberto me arrebata
la botella y se la empina —no le tomes
solo te vas a emborrachar rápido— le
digo.
—no importa —me contesta
volviendose a empinar la botella
—lo que quiero es olvidar,
adormecerme
—ya presta haber deja tomar, —le digo
arrebatandole la botella, destapo un
refresco, tiro un poco de su contenido
como la tercera parte la cual la vuelvo
allenar de vino— le tomo un trago y
luego se la ofresco a gilberto, con su
camisa limpia la boca de la botella para
tomarle.
—¿que aqui nos vamos a tomar el
pomo? —le pregunto a gil.
—si, que tiene de malo.
—pues casi nada, estamos en la calle,
para que quieres que pase la «julia» y
nos cargue —le advierto al tiempo que
entre gritos se acercan unos vecinos, que
tiene un taller de zapateria, en la
vecindad, dos de ellos traen dos botellas
de a litro de tequila.
—quiuuubole jovenazos, ¿que hacen tan
solitos?
—aqui tomando para el frio —les
contesta gilberto.
—venganse al taller no esten aqui
solitos que parecen que estan en un
velorio —nos invitan los zapateros.
Le digo a gilberto cuchillando que no
vamos ahi, porque si tomamos con ellos
salimos caminando en cuatro pies, pero
el se pone necio a querer ir a tomar al
taller con ellos.
—tu no vas por que le sacas, eres coyon.
—no, no es eso, mañana tengo que ir a
trabajar.
—ya vas si no quieres ir, ni modo yo si
voy.
—bueno alla tu, yo si mejor me voy a
dormir.
Despues de cobrar mi raya, salgo del
supermercado y tomo un camion que me
lleve al centro; es sabado y las calles
del centro atestadas de gente estan, las
oleadas de gente, parecen querer
sepultarme, cuando cruzo madero por
san juan de letran, me detengo a mirar un
aparador, sigo caminando, los
vendedores ambulantes, merolicos,
voceadores, billeteros, fotografos,
chicleros, boleros, prostitutas y
carteristas, turistas, rubios y negros,
hippies, vagabundos y personas que
andan de compras, se atraviesan a mi
paso, me detengo en otro aparador, mas
adelante a las puertas de un gran
almacen, hay una barata, me gusta un
pantalon acampanado que esta en uno de
los aparadores de las tiendas milano,
pido al empleado me lo enzeñe, voy a la
caja a pagar, sacando de mi sobre de la
raya los sesenta pesos del pantalón.
Al llegar a la vecindad, encuentro a
ruben, quien me saluda con un efusivo
abrazo:
—como te ha ido?
—no me puedo quejar el dinero que di
en la jefatura, ya lo recupere.
—a que veniste?
—los vengo a buscar, hoy es sabado y ni
modo de pasarme en estado seco.
—este gilberto ya comenzo a chupar
desde ayer, se junto con los zapateros
anoche.
—huy esos son re’ pipas, de ahi ha de
ver salido agatas y hablando solo, ya
sabes que esos zapateros son de Leon y
les gusta tomar tequila y moroleon.
—vente vamos a ver si esta en su casa
—le digo a ruben.
Al llegar a la vivienda de gilberto y
tocar su puerta, el pifas es el que sale,
con los pies descalzos y en calzoncillos
y camiseta, al fondo en la pieza se ve a
doña chole la pindonga dormir como una
santa.
—no ha venido desde ayer que se salio
en la tarde —le contesta el pifas a ruben
quien le habia preguntado por gilberto.
—si viene no le dice por favorcito que
lo venimos a buscar, dice ruben.
Al salir de la vecindad, nos encontramos
a victor, ruben propone que vayamos,
con las prostitutas, ahi cercas del barrio
hay dos calles donde hay prostitutas,
tienen un terreno, bardeado donde
construyeron unos cuartitos de madera y
amueblaron con una cama.
Nos encontramos en la calle a la cual
todos la conocen como rivero, al llegar
hay varias decenas de hombres
observando, a las prostitutas que
caminan de una calle a la otra y de una
esquina a la otra, los hombres ahi
presentes con ojo exigente, observan y
eligen con quien han de hacer el amor,
las prostitutas de minifalda y botas o de
tacon exageradamente alto, de vientre
deforme-crecido y rostro embadurnado
de pintura y el cabello de pelos tiesos
por la laca, nos detenemos casi a la
mitad de la calle, ruben y victor se
arreglan con las señoras rapidamente, se
meten al corralon, al momento en que se
me acerca una prostituta:
—no vas —me interroga la prostituta,
que se ofrece segun ella en forma muy
sexy.
—no gracias —le respondo.
—¡te trato bien viejo! —me propone.
Muevo la cabeza de un lado a otro, en
forma negativa, del corralon sale una
prostituta como de dieciocho años, trato
de acercarme a ella, pero como buitres
que van sobre la carne putreficada, los
demas se abalanzan en pos de ella, quien
sonrie complaciente, elige a uno y se
vuelve a meter al corralon con su
cliente, se me acerca otra señora:
—no vas.
—¿cuanto? —le pregunto pues estoy
completamente excitado.
—cincuenta pesos.
—te doy treinta pesos.
—dame los treinta y tu pagas el alquiler
del cuarto.
me dice en un dialogo de estira y afloja.
—¿como yo pago el cuarto?
—si, mira me das treinta y pagas los
doce pesos que me cobran por usar el
cuarto y la cama, alla adentro.
—te doy treinta y cinco pesos y no pago
el cuarto, ¿no?
—bueno esta bien, vente, sigueme.
Mientras caminamos por el pasillo que
conduce a los cuartitos de madera,
pienso y siento miedo, no, no es la
primera vez que voy hacer el acto
sexual, es mas lo he hecho mas de
cincuenta veces, con diferentes mujeres,
con prostitutas de paso, de cabaret, de
casas, con señoras que encuentro en las
fiestas o de la vecindad, y con chavas
que ya hacen el amor, pero nunca en un
lugar de estos como hay muchos en la
ciudad, siento temor pero no se a que, es
probable al mal aspecto del lugar a la
oscuridad que ha comenzado a caer en la
ciudad, o ese olor nauseabundo o tal
vez…… siento un rayo en la cabeza, eso
es tengo miedo que me vayan a contagiar
alguna enfermedad venerea la prostituta
levanta la cortina que sirve como puerta
al cuarto de donde salen las mas
coloridas exclamaciones altisonantes,
—esta ocupado, vente al de a lado— me
dice la señora sin inmutarse en lo mas
mínimo.
Afuera ya me esperaban victor y ruben y
comenzamos apreguntarnos como te fue,
te trato bien, te gusto, que tal disfrutaste.
En el saguan de la vecindad,
encontramos a gilberto el raton en
cuclillas y con los brazos cubriendose el
estomago, estaba tembloroso.
—¿que tienes? —le preguntamos
—es la cruda, no tengo para curarmela
Ruben saca un billete —pongo veinte
pesos para el pomo— le pido diez pesos
a victor y diez pongo yo.
En la tienda pido la botella y los
refrescos de tamarindo, voy a la caja a
pagar, ahi esta michele cobrando, le doy
la nota.
—ya no tomes, no ves que te hace mal
—me reprocha.
—no, nomas hoy, ya desde la otra
semana, te prometo no volver a tomar.
—mañana nos vemos en el jardin?
—si, a las cinco de la tarde.
Enfrente de la caja en el mostrador esta
el español, el papa de michele, ese
señor regordete, rostro colorado, puro
en la boca y boina azul marino.
—ten que mi papa ya sabe que eres mi
novio, vete mañana te explico —me dice
michele asustada, yo azorado agarro la
botella y me salgo de la tienda con paso
presuroso.
Ruben nos invita a su nuevo
departamento, nos dice que se compro
un auto, le dan un trago a gilberto,
tomamos un taxi, para ir a donde vive
ruben.
en el departamento de ruben
comenzamos a tomar y a poner discos
nos dice que uno de nosotros lo
acompañe en el auto, yo me ofresco a
acompañarlo.
abordamos el auto, le pregundo a donde
vamos
—a ver que vieja se sube al auto y nos
la traemos al departamento para
cotorrearla.
El chevrolet impala mil novecientos
sesenta y cuatro convertible con el
escape abierto arranca, para ir a un
viejo edificio de por las calles de
argentina, se estaciona frente al saguan
en donde cuelga una estrella formada de
flores ya marchitas, que nos indica que
hace unos dias ahi se celebro una boda,
ruben toca el claxon musical del auto.
—mira a ver si salen ahorita unas viejas
que conozco aqui.
Del edificio salen unas jovenes con
pantalones, son tres, se acercan al auto.
—hola ruben que andas haciendo por
aqui —le saludan.
—pues aqui venia a invitarlas a mi
departamento.
—ustedes dos nomas?
—no, somos cuatro.
—y en donde estan?
—se quedaron en el departamento
tomando y oyendo discos.
—oyeron muchachas ustedes dicen si
vamos?
—pero vamos hablarle a lilia, para
hacer el cuarteto.
—esperenos nomas vamos a cambiamos
¿si?
—okey
Al quedarnos solos interrogo a ruben.
—quienes son esas chavas?
—son chavas que dieron su brazo a
torcer y les gusta el cotorreo, mira por
ejemplo lilia a la chava que fueron a
traer, se la llevo un señor casado y luego
la abandono, ahora trabaja para
sostenerse y sostener a su niña, patricia
la chava que salio primero tiene a su
esposo trabajando en los estados unidos,
mientras ella le da vuelo a la hilacha,
tiene dos niños, las otras dos chavas
guadalupe y alma se salieron de su casa
y viven solas, en un departamento que
alquilaron ellas, les gustan las pastillas
y la marihuana, todas ellas son jaladoras
y les gusta gozarla.
Ya en el departamento de ruben,
comenzamos a tomar y a
emborracharnos y a bailar, ruben y
guadalupe se metieron a la recamara y
gilberto baila muy apretadito con lilia,
se besan y toman del mismo vaso,
mientras alma y rodolfo quien sabe que
tanto se dicen que se rien en la tina del
baño, en donde estan tomando de la
botella a la boca, el vino solo, en tanto
yo platico con patricia a quien ya se le
subieron las copas, le beso ella
comienza a llorar a la vez que me besa y
me acaricia y me comienza a contar sus
penas:
—no es que tu no sabes —me dice
patricia entre sollozos— tu has de creer
que soy de esas chamaquitas faciles,
pero no es asi.
—no, claro que no —le contesto.
—verdad que no? si yo no soy asi, yo no
soy mala, pero necesito divertirme ¿no
es cierto?
—si, si es cierto.
—necesito divertirme, estar con un
hombre, irme acostar con el, yo también
tengo necesidad de vez en cuando de
sentir el calor de un hombre, a poco
nomas mi viejo se va a divertir con las
gringas, yo también tengo derecho, si el
no lo cree asi esta muy equivocado ¿oh
no?
—si tu también debes satisfacer tus
deseos.
—eso es hip —me dice ya mareada por
las copas— sabes tu me caes hip bien,
¿como te llamas?
—rogelio para servirte.
—gracias corazón, y solo por eso vamos
acostarnos tu y yo juntos en la cama hip
esta noche.
Nos salimos del departamento de ruben,
patricia y yo, ella caminaba por la calle
tambaleándose, le pase mi brazo por la
cintura y la meti al hotel que estaba a
una calle del edificio. Ya adentro
alquilamos un cuarto, en donde
comienza a bailar y hacer algo que
parece un acto de desnudismo hasta
quedar completamente desnuda y
enzeñarme su hermoso sexo de una
vellocida exhuberante, increible, tupida
y la hacia por demas excitante y
deseable al momento, emanaba un olor
subyugador, irresistible que hacia que la
buscara con frenesi, intente abrazarla
besarla devorarla, pero se me escabullo
sutilmente con elegancia y con una risa
enloquecedora, que me hacia desearla
desesperadamente, intente tomarla por la
fuerza pero ella con su risa deliciosa, se
me volvio a escabullir, pero para mi
suerte, tropezo y cayo en la cama, la iba
a poseer, cuando su voz dulce me
amenazo:
—si me tomas asi, grito y armo un
escandalo de los mil diablos.
—¿entonces a que venimos aqui, me
quieres decir? —le grito fuera de si, y la
zarandeo.
—hacer el amor pero hasta que yo
quiera, y como yo quiera, yo quiero que
te desnudes bailando, para que te puedas
acostar conmigo.
—estas loca.
—ya te dije si quieres si no, no, pero
eso si no hay de limon
se hacia desear tanto que sentía
enloquecer, que por fin accedi a
desnudarme bailando, lo he de haber
hecho formidable que hasta la hice
aullar, cuando la posei estaba
completamente dispuesta y nos amamos
como no lo habia echo con alguna mujer,
esa noche cinco veces nos amamos, fue
tan apasionada como deseable era. Al
despertar, me sobresalte, al verme en un
lugar desconocido para mi, me acuerdo
de anoche, volteo a ver a patricia,
todavia esta dormida, salto de la cama,
dirigiendome al baño, me doy un
regaderazo, al salir siento como la vista
se me nubla, las piernas me flaquean y la
cabeza me da vueltas, me recargo en la
puerta del baño, espero a que se me
pase y me digo a mi mismo:
—es normal pues hice el amor bastantes
veces —despierto a patricia, mientras se
viste bajo a tomarme un vaso de jugo de
naranja con dos huevos en la fuente de
sodas. Subo al cuarto y pregunto a
patricia si ya nos podemos ir.
—si, vamonos, oyes juan, me puedes
prestar cincuenta pesos me dice con un
tono santurron, yo comprendo, de la
bolsa saco el dinero le doy los cincuenta
pesos, veo que nada mas me quedan
veinte pesos y todavia no le he dado el
gasto a mi tia mientras salimos del hotel
pienso la forma de conseguir dinero
para darle el gasto a mi tia y para mis
gastos de la semana voy a tener que
empeñar mi reloj —pienso.
Al llegar al departamento de ruben, los
encontramos a los muchachos
almorzando unos chilaquiles.
—no quieren? —nos invitan.
—si —aceptamos
Después de almorzar, las chavas se
despiden de nosotros, ya solos, victor va
por unas cervezas, mientras aprovecho
el momento para pedirle dinero
prestado, ya que estamos solos dado que
gilberto esta en el baño vomitando, al
pedirle el dinero ruben me pone una
cara muy seria y me dice que no tiene
dinero, pero me lo puede conseguir a
cambio de que deje el reloj en prenda
con un señor que vive en el
departamento de a lado, le doy el reloj,
el lo examina y me pregunta.
—¿cuanto quieres que te preste?
—lo mas que te pueda prestar dile que
el lunes se lo saco.
—bueno deja decirle.
Gilberto se limpia la boca con una toalla
de papel, tiene el rostro palido, y las
ojeras se le remarcan, con una mano se
soba el estomago a la vez que sale del
baño y se deja caer sobre el sofá:
—¡ay! me siento muy mal —se queja
gilberto agarrandose el estomago.
—también como no quieres estar malo,
si estas tomando desde el viernes.
victor con las cervezas llega y las pone
sobre la mesita de centro.
—y ruben a donde fue? —interroga
victor.
—fue a empeñar mi reloj, es que
necesito dinero.
victor mueve la cabeza desaprobando mi
acción, destapa una cerveza con los
dientes se la lleva a la boca y le da un
trago.
—que el no tiene dinero que te preste?
—me vuelve a interrogar victor.
—no, creo que no por eso fue a ver si el
señor de a lado le presta por mi reloj.
—pero si yo ayer —interviene gilberto
— lo vi sacar dos billetes de a mil.
—quien sabe, pero, yo he visto a ruben
estos últimos dias muy raro, desde que
salio de la jefatura como que es otro. —
observa victor.
—cambia de platica, ahi viene ruben —
les digo.
—dice el señor que te presta ochenta
pesos, pero que el sabado le tienes que
regresar cien pesos por lo del redito ¿tu
sabes? —me dice ruben guiñandome el
ojo. pero al sacar los ochenta pesos de
su bolsillo se le cae mi reloj, se sonroja
y con una risita nerviosa al tiempo que
se agacha a recogerlo, trata de
explicarme— es que el señor como me
tiene confianza me lo dio a guardar.
—anda velo a guardar no sea que se te
vaya a perder y despues pierdas tambien
la confianza del señor —le sugiere
victor en un tono ironico.
—bueno si me quieren creer sino me dan
los ochenta pesos para devolverselos al
señor y darte tu reloj —contesta ruben
enojadisimo, como si le hubieran hecho
una ofensa.
—para que te enojas si victor nomas te
esta diciendo que guardes el reloj —
interviene gilberto.
—es que me enoja que duden de mi,
creen que no lo empeñe.
—no ruben nosotros no creemos tu eres
el que lo dices ¿o no?
—bueno mano a ti te vale, yo hice trato
con roge, si el quiere romperlo, a mi me
da lo mismo, tu crees que yo hago mis
transas de barbas para mis amigos, pues
ni que estuvieran muy buenos, ni modo
que les preste mi dinero gratis.
Siento que la sangre se me agolpa en la
cabeza, pero callo, luego le digo en tono
bajo —presta el dinero, yo te lo voy a
pagar, no te enojes— no me deja acabar
de hablar y me aparta de su lado,
dandome un empellon —no trates de
contentarme contigo no es la bronca, es
con victor.
—¿que güey te quieres aventar un tiro
conmigo?
—vas victor, desde cuando te traigo
ganas.
—pues vas pinche ojete —acepta victor
el reto a pelearse.
victor se le deja ir alsando un pie por
delante, se abrazan y forcejean —no me
abraces, suéltame— le dice victor a
ruben a la vez que trata de safarce ruben
lo sujeta con ambas manos de los
cabellos y le da de cabezasos, los dos
pierden el equilibrio, ruedan y luchan
por ponerse uno encima del otro para
tomar una posicion ventajosa, victor es
quien logra subirse en ruben, lo toma de
los cabellos y le alsa la cabeza para
estrellarse contra el suelo.
—ya dejalo victor, lo vas a matar —le
grito, voltea a verme lo suelta e
impulsando su cabeza la estrella contra
la cara de ruben, estrellando su frente
contra la nariz de su oponente
haciendole que le brote la sangre por las
fosas nasales, en hilillos interminables
de sangre, gilberto agarra por las axilas
a victor y se lo quita de encima a ruben,
pero aquel se muestra renuente a
abandonar a su presa y lanza amenazas
—dejame romperle el hocico a ese güey,
dame chance para que vea que cuantas
veces quiera yo, cuantas veces le he de
romper el hocico— en tanto ruben
aturdido se levanta del suelo
ensangrentado de la cara y sus ropas
manchadas, la sangre no cesa y
tambaleandose se dirige al baño, desde
donde le grita a victor a la vez que el
agua sale de la regadera —ya vas victor
me ganaste pero cuidate que me la tengo
que sacar y a la gacha, te va a doler
hasta el tuetano—, y luego dirigiendose
a mi —ten el dinero pero recuerda la
proxima semana me devuelves cien
pesos— agarro el dinero, me lo meto al
bolsillo y salimos los tres dejando a
ruben solo en su departamento.
Han pasado los dias hoy es domingo
ruben no ha venido, gilberto no ha
dejado de tomar, se sigue
emborrachando a diario y a victor le ha
estado dando vueltas en su cabeza la
idea de irse a trabajar a los estados
unidos, de bracero y yo siento que cada
dia quiero mas a michele y se que ella
siente lo mismo por mi, su padre ya sabe
que michele es mi novia y yo he tratado
de tener una cita con el para hablarle y
formalizar mis relaciones con michele
pero el español me da evasivas, que esta
noche no puedo, que mañana tampoco,
esperate yo te digo cuando puedo, yo
ansio hablar con su padre aunque se de
antemano que no le soy grato, pero
confio en persuadirlo y ganarme su
confianza claro cuento con la ayuda de
agnes quien influye bastante en el
español, michele y yo quedamos de
vernos hoy domingo en el jardin,
mientras espero veo venir a gilberto,
enconchado tambaleándose y su ropa
sucia y deshilachada, el rostro esta
abotagado, sus ojos vidriosos y su nariz
roja, trae las solapas de su saco subidas
como si tuviera frio apesar de que la
tarde es tibia, se me acerca.
—ese roge, presta tres pesitos para
comprar una botellita de tequila.
De mi bolsa saco los tres pesos de papel
viejo y arrugado que tienen a la piedra
del sol en una de sus caras —ten pero
que sea la de la cura, para que te
alivianes y mañana en la mañanita te
levantes a buscar chamba— le digo,
agarra los tres papeles de a peso, se los
mete a la bolsa del saco, se me queda
viendo, con su ojos vidriosos y
colorados con las lagrimas a punto de
salirsele, me da una suave palmadita en
el hombro, da la media vuelta meniando
levemente la cabeza, se aleja
tembloroso, pero mas tranquilo, sabe
que ya tiene para calmar su sed su vicio,
sus nervios, su cerebro, su espiritu,
callar su conciencia y huir de la
realidad.
En compañia de agnes y michele
venimos a la feria, nos hemos divertido,
lanzando pelotas de hilo, tratando de
derrumbar de la tabla a tres gatos de
lona rellenos de acerrin que formados en
piramide sirven de blanco, tambien nos
subimos al martillo michele no quiso
subirse por lo cual me subi con agnes
quien cada vez que el juego mecanico se
precipita, lanza enormes gritos a los
carros locos, todo el tiempo me la pase
chocando, agnes queria meterse a la
casa de los espantos, a lo lejos se oia el
silbato del ferrocarril que anuncia su
llegada a la estacion de buenavista,
distraido trataba de adivinar mirando
hacia la estación, de donde venia el
ferrocarril ¿vendria de guadalajara, de
veracruz, nuevo laredo? ¿acapulco? a
que para alla no hay ¿verdad?, cuando
nos dirigimos a comprar los boletos nos
encontramos a victor con su nueva
chava, nos la presento resultando ser
amiga de agnes, ella no queria entrar a
la casa de los espantos porque le daba
miedo asi que entre agnes y victor la
metieron a la fuerza y asi entre gritos y
risas y abrazos en medio de la oscuridad
visitamos la casa frankestein, el monje
loco, dracula, el mounstro de la laguna
negra, hombre lobo y demas fetiches de
esta sociedad de consumo-civilizadaestablecida-enajenada-y-todaviaatavica.
Al llegar a la esquina de la tienda nos
despedimos y sin que se de cuenta
michele, agnes me dice en un susurro.
—mañana quiero que me vayas a ver a
la facultad.
—oye pero yo no se por alla.
—tu vas a la ciudad universitaria y
preguntas en donde esta la facultad de
medicina o no mira mejor me esperas en
la entrada de la torre de la rectoria a las
cuatro de la tarde.
—no se como pero yo doy, no te
preocupes.
—okey.
al despedirse se alejan corriendo porque
ya es noche.
La mañana es fria, gris, como siempre
que es lunes, la tristeza me invade, veo
las mismas caras monotonas, llenas de
aburrimiento desganadas, sus rostros no
reflejan absolutamente nada, parecen
automatas ¿o son? al hacer la parada del
camion, la gente comienza a subir
atropelladamente, trato de asirme al tubo
del camion y poner un pie en el estribo,
resulta inutil, siento un empujon para
caer con las posaderas en la banqueta,
me incorporo rapidamente sin tomarle
importancia al dolor que siento por la
caida, corro tratando de alcanzar el
camion que se aleja tomando a cada
instante mayor velocidad, no lo alcanzo,
pasan los minutos rapidamente, es
desesperante, el camion no viene, me
acerco al puesto de periodicos compro
un periodico, lo hojeo —revolucion de
mayo, la guerra arabe-israeli en
Paquistan mueren niños por hambre,
aviones bombardean una aldea
vietnamita, paso a otra seccion y leo, se
suicidan ocho personas, un autobus se
desbarranco cincuenta personas muertas
en el accidente, ebrio salio a la calle
con pistola en mano y comenzo a
disparar hirio a cinco personas y aqui
hay algo para ripley «un viejito cobra
caro su amor aventurero», vivio treinta y
cuatro años con una mujer en amasiato y
ahora quiere que su amante lo indemnise
con treinta y cinco mil pesos por
«desgaste fisico»—. me siento mal,
mejor tiro el periodico al charco de
agua sucia que hay junto a la coladera de
la banqueta y compro una revista del
pato donal. ¡Ah! por fin viene el camión
avanza lentamente subo al camion, asi
entre bocinazos y enfrenones violentos
llego corriendo al supermercado, veo el
reloj-checador, introdusco la tarjeta en
la ranura, son las ocho y diez minutos,
voy a marcar cuando una voz me deja
helado.
—ya vio rogelio que hora es? —me dice
el gerente.
—las ocho diez señor.
—y que no sabe a que hora es la entrada
al trabajo?
—a las ocho.
—y entonces porque llega a esta hora?
—es que los camiones…
—¡nada que! todos le echan la culpa a
los camiones, señor si los camiones se
tardan me levanto mas temprano, pero
no, lo que pasa es que son flojos.
—entonces no checo?
—claro que no, hasta mañana rogelio —
me dice el gerente a modo de despedida.
Como no tengo nada que hacer, me meto
a un cafe de chinos ahi en el anuncio hay
esta letras «chop suey» canton, cuento el
dinero que tengo, son sesenta pesos, se
me acerca la mesera, le pido un cafe con
leche, unos frijolitos refritos, un choy y
un panque, trato de hacer tiempo hasta
que den las diez de la mañana para ir al
cine que abren desde la mañana, en
función corrida. Al llegar al cine prado
miro los cartelones, compro mi boleto
espero a que empiece la función para
que apaguen las luces, es una pelicula
europea alain delon y marie laforet,
delon suplanta a su rico compañero de
aventura cuando lo asesina y goza de las
caricias de la laforet, de quien esta
enamorado, pero al final se le cae el
teatrito que habia formado y va a dar
con sus huesos a la cárcel, ¡aguanto!
luego vino la segunda pelicula, ha deber
estado aburrida puesto que me quede
dormido. Despues de salir del cine, voy
a la vecindad, encuentro a gilberto
tirado en el quicio del saguan, con los
pantalones mojados, parece que se orino
sin despertarse, con bastante esfuerzo de
mi parte, logro levantarlo y echarmelo a
la espalda y lo llevo a su casa, toco,
pero nadie me contesta, veo que nada
mas esta emparejada, empujo la puerta
con un pie y entro hasta la pieza del
fondo oigo quejidos y el rechinar de una
cama y descubro a doña chole la
pindonga, haciendo el amor, con su
compadre, el padrino de bautizo de
gilberto, el señor saltando de la cama
desnudo se pone los pantalones y sale de
la vivienda con sus calzones, su
camiseta, su camisa, calcetines y los
zapatos en las manos, asustado diciendo
quien sabe cuantas excusas, en tanto la
pindonga, muy serena bajandose el
fondo que es lo único que lleva puesto
me reprende —jovencito que no sabe
que para entrar a una casa ajena se toca
primero.
—si toque, nada mas que como nadie me
contesto y vi la casa sola, pues entre,
como gilberto pesa mucho.
al nombrar a gilberto el raton me
acuerdo de que lo traia cargando, volteo
a buscarlo en el suelo esta tirado, con la
sorpresa solte a gilberto y no me di
cuenta, me agacho y lo agarro por las
axilas en tanto doña chole tambien se
agacha y lo agarra por los pies enseña
generosamente sus grandes senos y me
hace pensar y desearla «no esta mal esta
bien buena, todavia se conserva en
forma» como estaba subyugado por los
excitantes senos de la pindonga, no me
fije que habia una silla y tropese.
—anda muchacho luego miras —me
dice doña chole al tiempo que
aventamos a gilberto en la cama vieja
casi inservible y como no puedo
dominar mis impulsos vuelvo a mirar
los senos de doña chole y me vuelve a
sorprender de nuevo— a que muchacho,
con que te gusto ¿eh? —me dice.
Al notar la pindonga que me sonrojo,
suelta la carcajada y en actitud
provocativa, me dice —mirame bien
¿verdad que todavia estoy buena?
—como los buenos vinos doña chole —
le contesto armado de valor, doña chole
la pindonga pone una cara muy seria y
me dice, —andale largate, antes de que
me enoje y pico de cera, con lo que
viste, que puede y un dia de estos te de
chance— me guiña un ojo y se golpea
con una mano su cadera, entusiasmado
salgo de la casa de doña chole la
pindonga, no antes sin que me vuelva a
tropezar con un catre en donde duerme
profundamente el pifas, quien huele a
alcohol y ronca silbando al final del
resuello, doña chole suelta tremenda
carcajada, salgo corriendo de la casa,
sin que eso impida que le vuelva echar
una ultima mirada a la pindonga.
Cruzo el patio y me meto a la vivienda
de nosotros, nada mas esta mi prima en
la casa, le pregunto por mi tia.
—no esta fue al mercado.
prendo la radio, busco una estacion
donde pasen musica moderna y
comienzo a bailar, sonia se acerca
tambien comienza a bailar a la vez que
me interroga:
—oyes roge, ¿es tu amigo antonio?
—cual antonio?
—al que le dicen el kaliman
—si pero casi no le hablo
—presentamelo ¿no?
—para que quieres que te lo presente?
—es que me gusta y me lo quiero
amarrar.
—y marcos ya no es tu novio?
—no ya lo corte.
—al que tenias en la escuela?
—bueno ese es el de la escuela, es
aparte
—se llama alberto ¿no?
—ese era el de antes, el de ahora se
llama martin.
—¡ah! conque no quieres quemarte, si
confundieras a uno con el otro.
—simon, no te creas, es que me gusta y
ya.
—ustedes las mujeres son bien transas.
—me lo vas a presentar o me vas a
regañar?
—deja que haya unos quince años y te
llevo a la fiesta, el no falla a las
pachangas.
sonia mi prima se acerca y me da de
recompensa un beso en la mejilla a la
vez que se aleja hacia la cocina con una
agradable sonrisa.
—oye sonia preparame algo de comer
¿no?
—esperate un rato, no ha de tardar en
llegar mi mama del mercado —me
contesta desde la cocina.
—no es que tengo un compromiso.
—con michele?
—no, es con otra persona.
—no nomas nosotras somos transas.
—no es lo que tu te imaginas.
—eso dicen siempre los hombres, pero
a’i nos vamos las mujeres y los hombres
en transas.
me contesta a la vez que lleva a la mesa
dos platos con comida.
—oye que camion tomo para ir a la
ciudad universitaria ¿eh?
—en la alameda salen chin —dice
cuando se le derrama un poco de sopa
en la mesa.
Al llegar a la terminal del camion, bajo
junto con varios estudiantes, le pregunto
a una señorita vestida de blanco y libros
abrazados contra el pecho —perdona en
donde queda la rectoria?
—ahi esta enfrente de ti —me dice
señalando el edificio que sobresale,
camino por los andadores, cruzo un
jardincito con bancas de concreto ahi se
reunen un grupo de estudiantes, en medio
de ellos hay uno muy joven, quien los
invita, gritando para hacerse oir, con un
tono de orador, denuestos contra la
policia, se me acerca una señorita, quien
me da un volante y me recomienda —ten
compañero, después de que lo leas
pasalo— en tanto el joven sigue
hablando e invitando hacer una
manifestación, los observaba cuando una
suave mano tapo mis ojos y una dulce
voz me interrogo:
—quien soy?
—agnes —le contesto.
—hola, —me dice sonriendo.
—por que hay tanto mitote eh?
—es que ayer hubo un incidente en la
alameda y quieren hacer una
manifestación de protesta, para el
proximo jueves chin, se me olvido la
propaganda.
—ya estoy aqui, para que me quieres.
—vamos a la cafeteria.
—no, me siento cohibido.
—pero por que?
—no lo se, mejor vamos a tomar el
camion.
—no seas tonto, vente vamos a mi auto.
—no te digo?
—que?
—hasta me estas vacilando.
—por que?
—pues si ahora ya hasta auto tienes.
—no me crees?
—no, si como no, tambien tienes un yate
y un avion.
—de veras, ven para que veas que es
cierto.
—cual es el mustang, el barracuda, o ese
cadillac.
—ninguno de esos pero si este
volswagen.
—mejor vente vamonos en mi roll roys
—no seas payaso
—pues tu que me quieres tomar el pelo.
—no te lo estoy tomando porque si es
mio
—a poco si es tuyo?
—bueno lo que se llama mio mio no,
pero si de mi papa.
—¿y como nunca se los habia visto?
—porque nunca lo sacamos, solo me lo
presta a mi cuando vengo a la
universidad.
—bueno pero lo que yo quiero saber es
para que me querias?
—yo te queria para……
—dilo no tengas miedo.
……………
—vamos que ya estoy curado de
espantos.
—para que caldearamos.
—a que?
—si no quieres no nadie te obliga.
—a caldear, a besarnos, a apapacharnos,
eso es lo que quieres?
—¿no te gustaria? claro solo por hoy
despues nos olvidariamos de lo que
hicimos.
—aqui?
—no adentro del auto.
—no en el auto uno no se puede agasajar
bien.
—no importa.
—no mejor no.
—porque?
—porque nomas me estas vacilando.
—no de verdad.
—me quieres probar a ver si le soy fiel
a tu hermana.
—no es eso; yo te tengo ganas, por eso
quiero caldear contigo.
—andas caliente?
—si, pero no es por eso, si fuera por eso
me hubiera aventado con cualquiera.
—pero pollita agarra la onda tu eres mi
cuñada.
—ya te dije solo hoy y mañana ya no nos
acordamos.
—bueno si quieres eso, porque no mejor
nos vamos a un hotel?
—ya te dije, que si tengo el deseo, pero
no es por eso que quiera caldear
contigo, si fuera por eso, ayer en la
noche lo hubiera echo yo solita.
—entonces?
—ya te dije, por que me gustas.
—entonces lo que tu quieres es un
simple caldo amistoso?
—si asi lo quieres llamar?
—pues no se de que otra forma se le
llama a eso, que tu me propones.
—ya no hablemos, solo dime si o no?
—yo por mi estoy dispuesto.
—sube al auto.
El volswagen echo andar a un lugar
solitario y comenzamos a besarnos ella
en verdad era apasionada, jadeaba y no
cesaba de acariciarme, yo excitado, le
comence a acariciar los senos y las
piernas por encima de sus ropas, nos
besamos y nos mordiamos y nos
apretabamos y nos acariciabamos
nuestras espaldas y nos excitamos y nos
reprimimos porque solo era un «caldo
amistoso» pasado el incesante y
torrencial besuqueo de unos veinte
minutos, agnes vuelve a tomar su papel
de persona seria que sabe dominar sus
emociones, ¿yo? yo siento mojado el
pantalon, como si me comenzara a
orinar, siempre me sucede, despues de
caldear aunque sea en el cine o en el
jardin o como ahora en un auto, fumo un
cigarro en tanto agnes dirige su
volswagen hacia el barrio.
Estabamos a un lado del saguan
recargados, en la pared, mirando pasar
los autos, victor me platica que esta
juntando dinero suficiente para poderse
ir a los estados unidos de bracero —
mira tengo ahorrados ochocientos pesos,
con que junte otros setecientos, me
puedo ir.
—y ya arreglaste tus papeles?
—no pero yo conozco un señor que por
un poco de dinero te los saca y ya hasta
te consigue en donde trabajar.
—y que no crees que te transe?
—no ya se han ido varios muchachos a
trabajar al otro lado y alla siguen.
—bueno alla tu.
es todo lo que le digo, no lo quiero
desanimar, pero segun se es dificil que
entre legalmente a los estados unidos y
si logra introducirse ilegalmente lo van
a explotar.
El sol se comienza a poner, dandole a la
tarde un tono anaranjado embriagador
las calles de mi barrio se vuelven
bulliciosas despues de un momento de
reposo, los pequeños comerciantes
comienzan a levantar sus mercancias que
exponen en las banquetas ya dan los
ultimos gritos para que la gente se
acerque a comprar los ultimos
cachivaches y chacharas y baratijas y
legumbres, todavia alguna persona se
acerca a comprar alguna herramienta,
una bicicleta, un espejo, un mueble luis
xv, una escultura reconstruida, una vieja
pintura apenas visible arrumbada en un
rincon, o un libro viejo maltratado, de
hojas amarillentas y por alla enfrente,
«las marias» recogiendo sus productos,
fruta, naranjas, platanos, uvas, durasnos,
melones, o nueces, capulines, piñones,
cacahuates, pepitas, chilitos de visnaga
y tunas, o animales, guajolotes, pollos y
gallinas, conejos y pajaros, jilgeros,
petirrojos, zensontles, gorrioncillos,
canarios, y loros y periquitos
australianos y también bastantes objetos
robados. Victor me dice que quiere
caminar un poco, le sugiero dar la vuelta
a la manzana, como lo haciamos todas
las tardes despues de salir de la escuela,
cuando eramos unos niños de diez años
al llegar a la esquina doblamos a la
derecha, las luces de la tienda de
michele se empiezan a encender y los
establecimientos de antojitos se
preparan a vender, alla enfrente veo a
doña chuchita mover el aventador de
derecha a izquierda y de izquierda a
derecha cercas de la boca del bracero
para que sople y encienda el carbon
vegetal, mientras enfrente hay una estufa
de petroleo con un comal grande, lleno
de sopes, tacos, quesadillas y pambazos
brillosos por el aceite que les escurre,
la olla del atole de fresa suelta el hervor
que anuncia que ya esta en su punto, el
vendedor ambulante de platanos y
camotes asados hace sonar el silbato del
carrito anunciando su llegada a la vez
que lo empuja recorriendo las calles del
barrio lentamente, los niños han
regresado de la escuela y despues de
haber comido, salen a jugar a las
banquetas, las niñas a saltar la reata, a
jugar a la rueda de san miguel, los
encantados y al piso; los niños juegan
con una pelota, que lo mismo sirve para
jugar futbol soccer que futbol
americano, que beisbol, o hacer role,
también juegan a las luchas, creo a de
ser lucha campal, porque lucha
grecoromana, olimpica no es, bueno ni
lucha libre, se dan unas revolcadas en el
suelo, que al llegar a sus casas les va a
costar una surra, por llevar la ropa sucia
desgarrada y los zapatos raspados.
Ya de regreso a la vecindad nos
acercamos a los muchachos jovenes de
la vecindad, que estan afuera del saguan,
todos formamos una rueda, un circulo y
platicamos nos haciamos bromas y
contamos cuentos colorados —mira el
kaliman camina asi— dice uno y
comienza a caminar en forma chusca,
con las piernas arqueadas y las caderas
alzandolas exageradamente, otro agrega
y habla asi —oyge magno a que hogra
nosg vegmosg— habla imitando a una
persona gangosa, claro que no es asi el
kaliman pero si tiene un poco de esos
defectos que uno exagera cuando se
hacen bromas luego otro se ofrece a
contar un cuento colorado, todos
guardamos silencio y el comienza a
contar:
—a’i tenian que esto sucedio en una
cantina de pueblo de mala muerte, eran
como las cinco de la tarde cuando entro
un pistolero fortachon bigoton, de
sombrero ancho y mal hablado, fue hasta
la barra y dandose la media vuelta puso
los codos sobre la misma, pidio un
caballo de tequila, y dirigiendose a los
ahi presentes con voz bravucona los
ofendio —para mi, que todos ustedes se
vayan a la chingada y digan que lo dijo
artemio cruz junior, uno de tantos hijos
que dejo por hay regados, ese casique
que fue el chingon entre los chingones
—, entonces por alla por el rincon, se
paro de su mesa un hombrecillo que
apenas con trabajos levantaba del suelo
un metro y medio se arremango la
camisa y con gesto decidido, reflejado
en su rostro de suaves facciones, llego
hasta el bravucon y se le encaro —quien
se larga a la chingada?—pregunto —pos
tu y todos los demás— contesto el
bravucon. el hombrecillo no espero mas
y se abalanzo con una furia inaudita
sobre el bravucon hasta golpear
inmisericorde, despues lo jalo por los
pies y lo saco arrastrando hasta dejarlo
a media calle, el hombrecillo se volvio
a sentar a su mesa como si nada, pero
que al rato que vuelve a entrar el
bravucon, se volvio a parar en la barra
volvio a pedir un caballito de tequila, y
de nuevo lanzo su bravata —todos
ustedes a la chingada, menos aquel
chaparrito que esta en la mesa de fondo
y digan que lo dijo artemio cruz junior,
hijo de etc. —pero como que el
hombrecillo de nuevo no le gusto la cosa
y se volvio a parar de su mesa y se
arremango su camisa se volvio a encarar
al bravucon y le pregunto —que dijo
amigo?
—no nada, dije que se largaran todos a
la chingada, menos usted, y sin volver a
decir nada, el hombrecillo se volvio a
abalanzar sobre el bravucon y de nuevo
lo golpeo hasta que se canso y lo
sentencio —para que aprenda cabron
que a mi nadie me hace de menos—,
termino de contar nuestro vecino y todos
soltamos la risa, alguien saco un radio
de transistores y comenzaron las
discusiones —no ponle a los beatles, no
ponle a la santanera y otros tambien dan
su opinion, no al programa de javier
solis— y como no se ponen de acuerdo
se comienzan a insultar —para que le
pones a los beatles si no les entendemos
— dice alguien — no les entiendo pero
tocan bien padre—, ademas tu quieres
que le pongan a la santanera porque te
train herido —le replican— no es cierto
—responde.
victor entra a la discusion en plan de
pacificador y propone que le pongan a
una estacion en donde pasen de todos
los ritmos chucho el del veinte saca una
pelota de hule, nos agrupamos en dos
equipos, en el que me ponen de portero
pero antes hacen una colecta para
apostar a los contrarios, en donde esta
victor —a los tres goles y de a diez
pesos— propone el capitan del equipo,
al capitan del equipo contrario, despues
de ponerse de acuerdo con las reglas
que regiran en el partido, pongo dos
piedras una separada de la otra por la
distancia de seis pasos, que procuro
darlos cortitos, para que no me quede
muy larga, nadie protesta porque es casi
seguro que el otro portero tambien hizo
trampa y asi entre los goles, gritos y
bocinazos de los autos porque ya se
cruzo algun muchacho tras la pelota con
peligro de que lo atropellen, se pasa la
noche hasta que llega la hora de irse a
dormir.
Ruben ha venido a buscarme, me ha
propuesto una forma de ganarme dinero,
primero me niego, pero me ofrece
bastante dinero que ya no puedo
negarme:
—es fácil tu llevas un carton a cada una
de estas partes que están apuntadas en
este papel y cuando llegues a las
direcciones te pones esta cachucha roja
tu nada mas esperas a que se te acerquen
pero primero que te den el dinero y
luego les das el carton de marihuana,
por cada carton te tienen que dar treinta
pesos ten te doy diez cartones.
me da una bolsa de plastico con diez
cartones de marihuana, los cartones son
paquetes en forma de tubos de unos
veinte centimetros de largo y como unas
dos pulgadas de grueso, esta envuelta en
papel periodico el primer lugar
señalado en el papel es el jardin.
al llegar al jardin junto al kiosko, subo
me pongo la gorra roja, me recargo en el
barandal y espero nerviosamente a que
un cliente se me acerque, pasan unos
minutos, una señorita muy hermosa de
ojos platino y rostro bronceado por el
sol se me ha estado quedando viendo
incesantemente desde que llego a tal
grado de que ya me puso muy nervioso,
la hermosa mujer enciende un cigarrillo,
se cruza la pierna, se pone unos lentes
de grandes vidrios de color lila, y de su
bolsa de gamuza que le cuelga del
hombro saca un libro, parece ser
estudiante o profesionista o actriz de
teatro, que gusta disfrutar de la
tranquilidad y soledad del jardin,
leyendo un buen libro mientras sus
pulmones se oxigenan, la linda criatura,
echaba una mirada a la pagina del libro
y otra a mi, estaba tan embelezado
admirandola que no tuve tiempo de
sentir cuando una jovencita y un joven,
ella parecia mexicana y el gringo; se me
acercaron y me pidieron dos cartones
me dan un billete de a cincuenta pesos
observo a la hermosa mujer, que parece
que la ha capturado la lectura y tratando
de que no me vea nadie, les doy
rapidamente los dos cartones, el joven
se los guarda debajo de su camisola, al
irse los dos jovenes, decido irme yo
también al siguiente lugar que marca el
papel y que es el cine, paso junto de la
hermosa joven, quien me mira y parece
como si quisiera decirme algo por fin se
decide y me dice:
—oyes.
—dime —le respondo ni tardo ni
perezoso.
—tu vendes mostaza?
—que es eso?
—no te hagas, te vi, cuando les vendiste
a unos hippies.
—no, no era mostaza era cafe.
—pues vendeme cafe.
—quieres cafe, cafe o cafe de grifa?
—simon yo quiero grifa.
—pues habla al tiro.
—es que es la primera vez que la
compro.
—¡ah!
—cuantos cartones?
—dame lo que sean cien pesos.
—chiquita, te atizas chiro.
le doy los cuatro cartones, los mete en la
bolsa.
—bye; oyes tu siempre vendes en el
jardin?
—no, es la primera vez.
—bueno nos vemos.
—ya vas.
cuando llegue al cine, apenas si iba a
mirar los cartelones, cuando se me
acercaron tres jovencitos como de unos
trece y quince años me compraron un
cartón, lei la siguiente dirección y me
sorprendió pues era la iglesia, ahi decia
que fuera y me incara y resara ante la
imagen de la virgen de la macarena.
Estaba incado tratando de resar algo,
pero no sabia que resar porque nunca
habia resado, claro que era catolico,
pero no sabia ni persignarme asi que
nomas estuve ahi incado hasta esperar a
que alguien me reconociera, lo que
dudaba era en ponerme la gorra o no,
pues en la iglesia esta prohibido
cubrirse la cabeza a los hombres, por fin
con cierta verguenza me la pongo ante el
temor de que dira la gente, me
reprendera? senti cuando una persona se
acercaba por atras, se inco junto a mi un
poco atras, y me dijo:
—ya quitate la gorra ya te vi.
lo obedeci y le pregunte en voz bajita.
—usted va a comprar cafe?
—dame dos cartones.
—son cincuenta pesos.
—que desconfiado eres chamaco.
la voz ronca se me hace conocida, pero
no le puedo mirar bien el rostro, me da
los cincuenta pesos, le doy dos cartones,
ni se despide, se aleja presuroso, creo
que es el español, sale por la puerta
principal, tengo la duda, decido
observarlo mejor para saber si es el
español, le corto el camino saliendo por
la puerta que da a la sacristia, desde ahi
lo observo si es el español, cuando da la
vuelta para ir a su casa, si es, siento un
poco de decepción, a veces creo que lo
admiraba.
Despues de entregarle el dinero
producto de la venta de marihuana,
cuenta y recuenta el dinero, rectificando
si esta completa la cuenta, me da las
gracias y hace el intento de irse pero yo
lo detengo, diciendole:
—presta, mi comision.
Ruben se me queda viendo y esboza una
sonrisa burlona.
—mira ten tu reloj, ya a pasado una
semana, desde el dia que me dijiste que
lo ibas a sacar.
—gracias por el favor, pero ¿no crees
que todavia sobra algo de mi comision,
pagandote los intereses?
—no mano por los intereses y lo que te
preste ya estamos a mano.
—pero si me estas prestando ochenta
pesos, y me estoy ganando, ciento doce
cincuenta de comision, me tienes que dar
los doce pesos y cincuenta centavos.
—si pero te pasaste un dia.
—¡ah! ya vas si te la quieres sacar
porque te rompio el hocico victor ni en
cuenta arrieros somos y en el camino
andamos.
no me contesta, sube al auto blanco que
trae, me mira burlandose y arranca, iba a
cruzar la calle la novia de victor pero
ruben le echa el carro, para luego
frenarlo bruscamente y la invita a subir,
primero la chava se resiste pero ante la
insistencia de ruben, decide subirse al
auto no sin antes percatarse que nadie la
ve, no me ve pues me pego a la pared, se
sube rapidamente, el auto aumenta la
velocidad y se aleja dando bocinazos;
victor sale de la vecindad y me
pregunta:
—quien era que daba de bocinazos?
—este ruben.
—ese presumido, ¿iba solo?
—no, iba con una de esas loquillas, que
se deshacen por subir a un auto —le
digo, me dan ganas de decirle que la
loca era su novia.
—si asi son todas las viejas —me dice
con un dejo de amargura, como si
presintiera la realidad, y agrega— mira
quien anda con los teporochos —señala
hacia la esquina, ahi estan tomando unos
hombres desalineados, grotescos,
irreales, son como magicos, toman todos
los dias y todo el dia alcohol de noventa
y seis grados revuelto con refresco de
uva o de naranja, dicen que la teporocha
—asi se llama el coktelito— sabe a
whisky, es bebida que arrulla, bebida
que adormece, a los sufrimientos, las
penas, que lo hace soñar a uno en la
vigilia y lo hace ver fantasmas buenos
que platican con uno, o ver al diablo y
jugar a los naipes con el y todavia mas,
ganarle, platicar con la pelona y echarle
albures y jugarle al que me lleva y no
me lleva, al que me muero y no me
muero, a que la muerte te hace sufrir y te
hace tentar su cuerpo huesudo y
pellejudo y sentir la fria y tenerle miedo
porque a fin de cuentas siempre se le
tiene miedo, pero un miedo delicioso,
que al fin al cabo la muerte es mujer, o
no, porque ha de ser mujer, pudiera ser
hombre o tal vez…… si, porque no,
homosexual, quien la ha visto para que
pueda afirmar lo contrario. Los
teporochos en la esquina comienzan a
tomar, a platicar, a hacer bromas, y a
pedir limosna a la gente que pasa a su
lado, entre ellos se encuentra gilberto,
que ya tambien toma con ellos, asi como
gilberto, se comienza primero, uno se
emborracha uno o dos dias, luego una
semana o quince dias y al final del
camino, todos los dias, hasta que uno se
muere de congestión alcoholica o una
cirrosis hepatica o de alguna
enfermedad venerea o ya de plano
porque uno no sirve ni pa’maldita la
cosa, ya cuando se te hinchan las
piernas, el rostro se te abotaga, la nariz
se vuelve roja, los pomulos se saltan y
las mejillas se sumen y el vientre se
abulta hasta parecer una señora
embarazada y desvarias y tu
pensamiento ya no te obedece y divaga
como anima en que ya te da lo mismo,
morirte, que cagarte con los pantalones
puestos o tragar en un basurero junto a la
mierda con moscas a su alrededor u
orinarse en las calles del centro de la
ciudad frente a un policia y contestarle
que esta regando a las florecitas, cuando
este le pregunta que porque lo hizo, ser
teporocho es llegar a ser nadie, es no
importarte nada, ni tu vida, ni tus hijos,
ni tu esposa, es perderlo todo, es llegar
a no tener ni madre.
—vente —le digo a victor— vamos por
gilberto.
—que haces con ellos? —le
preguntamos a gil.
—pues tomando — tambaleandose, su
rostro se nota cada dia mas hinchado, no
trae zapatos, tiene los pies desnudos
mugrosos, con las uñas crecidas, al
caminar las costras de mugre que tiene
en el talon se le quiebran.
—vente vamonos —le ordena victor a la
vez que lo jala del brazo.
—no dejame al rato ya le voy a caerle a
mi casa —contesta safandosele a victor.
—vente vamonos a tu casa —vuelve a
insistir victor, pero ahora lo jala con
fuerza, me pide que lo ayude a llevarlo a
su casa, gilberto sintiendose impotente
se deja caer al suelo, victor lo toma por
los brazos y yo de las piernas asi nos lo
llevamos pero se revuelve en tal forma
que se nos escapa, se echa a correr,
victor lo trata de perseguir, pero se le
escapa, agachándose a ras del suelo,
victor persiguiéndolo y gilberto con
facha de teporocho escabuyendosele
ofrecen un espectaculo graciosisimo,
pero al fin logra pescarlo, gilberto
agitado se sienta en la banqueta y
comienza a lloriquear como un niño
malcriado.
—dejame ir yo me quiero ir con ellos —
clama señalando a los teporochos que se
alejan con paso lento, indiferentes a
todo drama.
—mira te llevamos a tu casa,
compramos una anforita y te la tomas y
te acuestas a dormir —propone victor a
gilberto, quien se resigna, por la forma
tan convincente, pasamos a la tienda, ahi
encontramos a michele, quien me dice
que su padre desea esta noche hablar
conmigo para formalizar nuestras
relaciones, siento que gotas de agua fria
recorren mi espalda, titubeo al
contestarle que si, gilberto me arrebata
materialmente de las manos la anforita y
con impaciencia y nerviosismo trata de
abrirla, la abre, se la empina la botella
bajándole el contenido a masarriba de la
mitad.
al llegar a la casa de gilberto
encontramos al pifas borracho tirado en
el saguan de la vecindad, pasamos
indiferentes, metemos a gilberto a su
casa, la pindonga doña chole, se estaba
arreglando frente a un espejo colgado de
la pared, digo la mitad de un espejo, me
sorprende ver como se saludan muy
familiarmente, la señora en verdad que
es hermosa y mas con ese vestido
entallado, que hace resaltar
provocativamente sus encantos: — hola
victor.
—hola soledad
—quihubole conejillo —habla
dirigiendose a mi la pindonga, despues
de pasarme la mano por la mejilla
queriendome hacer una caricia, victor
me guiña un ojo y me dice: — esperame
un rato afuera— le entiendo salgo sin
decir nada al cerrar la puertecita de
madera despintada alcanzo a oir como la
pindonga le reclama a victor —¿porque
no fuiste ayer al hotel?
enciendo un cigarrillo, mientras observo
y cuido que nadie vaya a entrar a la casa
de la pindonga y sorprendan a victor.
pasan como unos diez minutos cuando se
vuelve a abrir la puertecita apareciendo
victor fajandose los pantalones y me
dice:
—ya estuvo, vamonos —me paso el
brazo por encima del hombro nos
encaminamos hacia la calle no pasamos
a nuestra casa, nada mas echamos una
miradita, pero la puerta esta
emparejada.
—en que piensas —me interroga victor.
—en michele.
—tienes cita con ella?
—si, pero en su casa y con su papa —
victor suelta un silbido, me da una
palmadita en la espalda, cuando en el
reloj de la iglesia se oyen campanas que
marcan las ocho de la noche.
—las ocho bueno te dejo, luego nos
vemos primo tengo cita con mi chava —
se despide victor. un presentimiento me
invade, quiero decirle que esta tarde su
chava y ruben —¡victor! —le grite al
momento en que se echaba a correr —
¿que? —me contesta. Después de una
breve pausa de indecisión le contesto —
no, nada —lo veo alejarse corriendo,
mientras a mi mente vuelve la
incertidumbre de ir o no ir a la casa de
michele … … … … … … … … … …
…………………………………
………………………………
perdona lector que te hayamos dejado
hablando solo pero es que nos acaba de
ocurrir un accidente ibamos a cruzar una
bocacalle cuando por poco y un ford
mustang v8 nos arrolla y como mi amigo
el teporocho es lento para caminar, pues
que le dan un leve aventon pero lo
suficiente para hacerlo dolerse
lastimeramente, si tu me lo permites,
espera un momento a que el teporocho
se reponga y nos siga contando su vida,
dale chance de que se aviente un pegue
de teporocha ¿no? okey, okey, esperame
ahorita lo apuro a que se aliviane —
carajo porque la gente es muy
impaciente —me responde el teporocho
— pero yo prometí contarte mi vida y te
la cuento aunque me muera antes
—pero como me la vas a contar después
de muerto?
—oooh yo vere como, aunque sea a las
doce de la noche en el panteon pero se
la cuento.
—a’i muere mejor siguemela contando
aqui, ahora que esta vivito y coleando.
—ya rugiste niño leon.
Y el teporocho se puso inspirado y
volvio a comenzar su vida, con voz
vaciada, otras con voz cansada, siempre
con voz quedita y casi nunca con ira.
Segunda parte
EL PEOR DE LOS CAMINOS
Voy a morirme
solo
sin molestar a
nadie
voy a morirme
lejos
cuando mi amor se
acabe
Escogere
del
mundo
el peor de los
caminos…
(canción
popular
mexicana de J. Alfredo
Jiménez
canta:
Javier
Solis)
LA SITUACION era tensa, michele y
agnes estaban sentadas junto a mi en el
sofa, enfrente estaba su papa con su puro
mordiendolo y sus pequeños ojos
moviendolos, inquieto, miraba para
todos lados, mas su atención, la centraba
en analizarme, su mama, una señora muy
bella a pesar de sus ropas severas, de
color negro del cabello a la punta de sus
zapatos, era la primera vez que la veia,
tendria unos cuarenta y cinco años, era
muy nerviosa a cada momento se
estrujaba las manos y sus ojos denotaban
temor; por fin, agnes quien en esos
momentos era la mas dueña de si,
rompio el hielo de silencio que se habia
formado con mi llegada a la casa de
michele.
—padre, roge, que les pasa nos hemos
quedado callados.
—la falta de costumbre hija —replica el
español.
—si es cierto la falta —asiento yo con
nerviosismo a la vez que busco las
manos de michele, para estrecharlas,
con las mias jugueteabamos, cuando
siento la mirada caliente del español, a
quien parece disgustarle que le agarre
las manos a michele, se las suelto, las
mias las siento mojadas, sudorosas, me
las seco en mi pantalon, luego para
sujetarlas, las entrelazo con mis dedos,
levanto los ojos para ver al español,
pero primero de reojo miro a agnes, que
se muerde el labio inferior con suavidad
a la vez mira a su padre, el español me
mira a mi, le sostengo la mirada, me
mira con mas intensidad y de su ronco
pecho sale una voz estruendosa que me
hace estremecer:
—con que si jovencito, usted viene a
pedirme permiso para ver a michele, no
es lo que me quiere dar a entender?
—si, si, digo no, bueno si, si usted me
da permiso de sostener un noviazgo en
forma —le contesto con voz apagada y
temblorosa.
—bueno mira dejemonos de rodeos
porque tu eres un poco…… bueno me
entiendes, al fin agnes y michele, ya me
han explicado el motivo de tu visita y lo
he pensado muy detenidamente y en la
conveniencia que le podia acarrear a
michele tu persona y creeme que has
salido mal.
—con su permiso voy al baño —
interrumpe la mama de michele.
—¡ay! manuelita tu y tus inoportunidades
—reprocha el español— bien dejemos a
esa señora que haga sus necesidades y
prosigamos nosotros, yo a ti te conozco
de vista y te he venido observando y me
parece que eres de los menos peores de
aqui y solo por eso he aceptado que
vinieras a verme para pedirme permiso
de sostener un noviazgo con mi hija
michele —fue hasta michele y la
acaricio con infinita ternura y
volviendose a mi me pregunta—. ¿y tus
padres?
—se murieron señor.
—es la ley de la vida muchacho
¿entonces vives solo?
—no, vive con sus tios —tercia agnes.
—estoy hablando con el joven no
contigo —la reprende el español.
—¿y trabajas?
—si, señor en un supermercado
—ganas bien.
—lo suficiente para sostenerme
decorosamente —le contesto mintiendo
con altaneria, al adquirir confianza al
notar que no me ha reconocido, de que
yo fui quien le vendio la marihuana.
—sabes? te pareces a todos los de tu
raza —me dice a modo de reproche—
pero esta bien te voy a dar el permiso,
mas por michele, que porque tu me
hayas convencido y solo la podras ver
los martes y los jueves a las siete de la
noche durante una hora aqui en la casa y
los domingos tienes que venir para que
nos acompañes a misa y en la tarde
tendran permiso para ir a divertirse un
rato en compañia de agnes— termina de
hablar el español.
Pensando en michele, agnes y el español
trato de conciliar el sueño, mirando la
oscuridad que reina en la pieza, miro
hacia un cuadro de la virgen de
guadalupe y que a sus pies sobre una
repisa tiene una veladora encendida, su
flama languidece en la penunbra y
apenas se logra vislumbrar atraves del
papel colorado que la envuelve, ya lanza
sus últimos gritos de luminosidad ya
esta en estado de agonía, la vida se le
va…… por fin la vida se le escapa, todo
queda completamente a oscuras, mi
primo duerme intranquilo se da vueltas a
cada momento, produciendo un grito de
dolor la cama vieja, que rechina,
quejandose, hace calor, quito una cobija
dejando la sabana nada mas, tengo ganas
de orinar, salto de la cama, incado,
agacho la cabeza y miro debajo de la
cama, buscando el bacin, lo saco, e
incado por la abertura de mi trusa, hurgo
con mi mano en busca de mi miembro se
oye el conocido ruido cuando la orina
golpea la base del bacin, a la vez que mi
primo entre sueños me dice
—todavia no te duermes?
—no, he estado pensando en mi suegro.
—en el español.
—si, se ve que es mala gente.
—pues matalo y casate con michele asi
heredan rapido.
—si verdad, no seria mala idea.
—piensa bien como matarlo, pero ya no
hagas ruido que no me dejas dormir,
okey.
—esta bien enojon.
—tengo mucho sueño, mañana me tengo
que levantar a las cinco de la mañana —
me dice mi primo a la vez que jala la
sabana y se tapa hasta la cabeza, termino
de orinar, meto el bacin debajo de la
cama y subo a dormir.
Ahora que tengo permiso voy a ver a
michele, los dias señalados salimos a
dar la vuelta, al jardin, como ahora y
siempre con la advertencia de mi
suegro:
—no se tarden.
agnes que esta con nosotros me guiña el
ojo y con un dedo haciendo movimientos
giratorios cercas de su cien me da a
entender que «lo tire de a loco», nos
alejamos abrazados ante la
complacencia de agnes y las puyas de el
español.
—mucho cuidado con el trabajador hija,
sometalo a su voluntad caminabamos
hacia el jardin, contandonos lo que nos
había pasado en ese dia que transcurrio
sin vernos:
—sabes a quien vi en el coche de ruben?
—me dice michele— a la novia de tu
primo.
—si yo también los vi —le contesto con
voz molesta.
—no es que me importe a mi, pero como
es la novia de victor, crei que era mi
deber decirtelo.
—no creas que me enoja, pero no me
gustaria que victor lo supiera, caray esta
muy enamorado de ella, es mejor que el
lo descubra con sus propios ojos.
—tu sabes —me contesta no dandole
importancia al asunto.
—oyes que relajo se traen los
estudiantes, el otro dia, venia de trabajar
en un camión y por ahi por tlalpan, se
subieron un grupo de estudiantes y nos
bajaron a todos los pasajeros y se
llevaron el camion a su escuela, alla por
coapa.
—dice mi hermana que estan en huelga
que porque unos granaderos se metieron
a una escuela de las que hay en la
ciudadela y golpearon a los alumnos que
estaban en sus salones de clases.
—pero porque se metio la policia a las
escuelas?
—es que se estaban peleando, los de la
prepa, contra los de la voca, ya sabes
poli contra uni, el pretexto que vacilaron
a una novia de uno de los estudiantes de
la voca y que junta a sus amigos para
irles a echar bronca a los de la prepa y
que se arma en grande hasta que
vinieron los granaderos y los
corretearon hasta sus escuelas nada mas
que en la voca se metieron y golpearon
por parejo mujeres y hombres, culpables
y no culpables y hasta maestros.
—pero oye que tiene que ver eso con
nosotros, fijate tuve que pedir veinte
centavos, para acompletar mi pasaje y
conforme ha sido cuando venia de
trabajar, que tal si ha sido en la mañana
me pasan a fregar con un dia de sueldo
—le contesto mientras seguimos
caminando hacia el jardin, al pasar por
una accesoria donde venden quesadillas
de huitlacoche, flor de calabaza,
picadillo etc. a michele se le antoja una,
nos paramos alrededor del comal como
todos los clientes y pedimos dos de
sesos de cerdo —fijate mi tia todavía
anda con aquel señor con quien la vimos
meterse al hotel— le digo a michele
mientras esperamos las quesadillas —
mi tio es un tonto de primera, no vive es
un automata mira se para a las seis de la
mañana para irse a trabajar.
—es zapatero, el si se da unas buenas
sobas trabajando, desde las seis y media
de la mañana hasta las siete de la noche,
ya nomas llega a la casa cena ve una
telenovela, a los polivoces y se duerme
y al otro dia la misma rutina hasta el
sábado, el domingo se la pasa viendo
todo el dia la televisión, se para a las
once se desayuna, prende la televisión,
ve el futbol, fijate le aburre el programa
de jacobo zabludosky, pero le encanta el
de raul velasco, los dos hacen bastante
regular televisión, pero ya ves hay de
gustos a gustos, eso y las peliculas de
pardave no se las pierde aunque se
muera yo creo regresa para ver la
pelicula y de nuevo el lunes a trabajar
desde las seis y media de la mañana
hasta las siete de la noche, hay veces
que pienso en que mi tia tiene razon en
andar con otro, pero se me remuerde la
conciencia y me da rete’harto coraje ver
como se mata mi tio trabajando, para
darle lo mejor que puede de
comodidades a mi tia, ha veces si me
dan ganas de decirle el chisme a mi tio.
—¿entonces ya viene de herencia? —me
interroga michele con ironia.
—¿porqué? —todavia le pregunto sin
entenderle la ironia.
—pues si tu tia a tu tio, le pone los
tamales de chivo y a victor su novia
tambien le hace los tamales de chivo.
—¡no juegues! —le digo en voz baja.
—¿que?
—no nada olvidalo —le contesto
cogiendola de la mano a la vez que con
la otra mano recibe las quesadillas.
Cuando llegamos al jardin habia varias
parejas sentadas en las bancas, la noche
era caliente y agarrandole la mano, la
llevo hasta el fondo del jardin, era la
parte mas oscura, en donde se podia ver
la luna sin que ella nos viera, le puse las
manos en los hombros, se recargó en un
árbol, rodee con mis brazos su cuerpo la
atraje hacia a mi, ella también me
abrazo, sentia su calido aliento cerca de
mi boca de mi nariz de mis ojos, nos
besamos, sus manos me acariciaban la
nuca y el cuello y toda vez que hacia
esto, sentia un maravilloso escalofrio,
cada vez me abrazaba mas fuerte y con
su vientre comenzaba a hacer
movimientos ondulatorios, mientras yo
le besaba las mejillas, el cuello y le
daba de mordiditas en el lóbulo del oido
a veces sentia… sus dientes
hundiendose en mi carne, pero no, no me
importaba, pues estaba poseido por esa
fiebre animal, mis caricias eran… cada
vez más atrevidas en las zonas sexuales
¡pronto! senti un estremecimiento,
guiaba mi mano hacia sus senos, la blusa
la tenia desabotonada, su carne era
suave, caliente, su redondez, era sedosa
y lisa, con mis manos hacia presion,
sentía estremecer su cuerpo se separo un
poco de mi, sus senos eran erectos,
maravillosos de una belleza salvaje,
virgen: luego me atrajo hacia ellos y me
dijo:
—besamelos
ella temblaba y lanzaba unos quejiditos,
le subi la falda y nos tumbamos en el
pasto y lanzo un grito apagado lleno de
felicidad……
Mientras ella se arreglaba sus ropas me
sente junto al arbol y pensaba y me
sentia feliz y la queria. Ella se acerco se
recargo en mi pecho y comenzo a llorar:
—por que lloras linda —le pregunte
—es que soy feliz, me siento feliz.
le acariciaba el pelo y le susurre al oido
—gracias linda, te quiero en verdad te
quiero—, nos levantamos, y
entrelasando nuestras manos, pasamos
entre las parejas y me decia por mis
adentros «yo si soy feliz» queria gritar,
la mire me miro y la comprendi:
Nos fuimos caminando por las calles,
nos alejamos y nos perdimos en la
oscuridad, en un mundo distinto para
nosotros.
Era domingo como las once de la
mañana, estaba parado recargado en el
porton de madera del saguan de la
vecindad sumergido en mis
pensamientos, cuando mi prima me
interrumpió:
—roge acompáñame a la tienda del
español.
—no vete tu sola.
—¡ah! ya viste, acompañame, no seas
malo.
—por que?
—es que ahi en la esquina esta miguel.
—y que tiene de malo, es tu novio ¿no?
—no, ya no, lo corte, pero el dice que
quiere seguir a fuerzas siendo mi novio,
pero yo ya no lo quiero.
—bueno esta bien vamos —le respondo
de mala gana a la ves que ella se agarra
de mi brazo: Al pasar por la esquina
senti la mirada del enamorado a mis
espaldas, trato de no darle importancia,
veia hacia la tienda alentando una
esperanza de que por casualidad saliera
michele o agnes y no fue en vano mi
flama de esperanza, agnes y michele
salian cuando nosotros cruzabamos la
boca calle para dirigirnos hacia la
tienda de ellas, le digo a sonia que ella
haga sus compras en la tienda mientras
yo la espero platicando con michele.
—hola agnes —saludo a mi cuñada,
luego a michele sin estrecharnos las
manos, las cuales llevo metidas en las
bolsas traseras del pantalón vaquero que
visto, sonrien las dos hermanas, agnes le
quita de las manos a michele una olla de
aluminio y nos dice:
—estate con él michele, yo voy sola a
comprar la pancita.
—¿que quien esta cruda? —las interrogo
en broma.
—esta michele —responde agnes con
una sonrisa burlona a la vez que se aleja
—¿tomaste anoche?
—no nomas me tome cinco copitas, yo
creo que me cayeron mal, porque luego
me dieron ganas de vomitar y ahora en
la mañana me daba vueltas la cabeza y
me dolia un poco.
—¿y tienes sed?
—si.
—pues estas cruda, pero tu tomaste mas
de cinco copas?
—no, nada mas me tome cinco.
—como voy a creer que con cinco copas
vayas a tener una cruda dime la verdad
no es nada malo tomarse unas copas de
vez en cuando vamos dime, ¿cuantas te
tomaste?
—si nomas me tome cinco copitas de
esas chiquitas y despues una botellita de
a cuarto de tequila, que me lleve a mi
cuarto.
—a’i esta ya ves que si te tomaste mas
de cinco copitas? que tuvieron pachanga
ayer?
—no.
—¿y entonces a que se debio la
celebracion?
—esta agnes tuvo la culpa anoche
cuando ibamos a cerrar la tienda, que se
lleva una botella chiquita cuadradita de
color oscuro y con una etiqueta roja con
letras negras, estaban en frances a mi
cuarto, ahi nos la tomamos y cuando se
acabo la botella yo me sentia alegrita,
pero agnes ya tenia sueño y se fue a
dormir a su cuarto, asi es que me baje
riendo y fui a la bodega y cogi la
primera botella que encontre era de
tequila y sabia mas sabroso, ya no me
acuerdo mas, de verdad, por mas que
trato de acordarme nada mas no se lo
que paso despues, hasta ahora en la
mañana en que desperte, creo que si me
acuerdo que prendi el radio y estuve
bailando —me platicaba su borrachera
michele cuando oi un grito, mire hacia la
esquina, era sonia, quien trataba de
zafarse de miguel, quien la tenia sujeta
por el brazo, corri cuan rapido pude y
viniendo tras de mi michele.
—¡sueltala mano! —le grite a la vez que
le doy un empujon haciendolo
trastrabillar y suelta a sonia.
—tu que te metes, a ti que te importa.
—como no me va importar si es mi
prima.
—me vale que sea tu prima, ella es mi
novia.
—no es cierto yo ya le dije, que ya no
quiero andar con el.
—a’i esta mano, ya no sigas de necio
porque te voy a romper el hocico.
—nos lo rompemos.
—pues vas —y arremangándome la
camisa me pongo en guardia, para
pelear, cuando por atras me sujeta
michele, quien me grita —no te pelees—
cuando siento un fortisimo golpe en
pleno rostro, trato de asirme a miguel,
para nulificarlo, pero me avienta contra
la pared, en donde me mete las manos a
placer, como si fuera un costal de
gimnasio, yo por mas que trato de
cubrirme me sigue golpeando de fea
manera, ya encogido contra la pared,
nada mas esperaba los golpes, cuando
sonia le dio una bofetada a miguel luego
lo cogio por los cabellos y lo amenazo:
—¡dejalo maldito o te rasguño! —y le
enseñaba las uñas crecidas— ¡largate ya
no te quiero me das asco!
miguel herido en su amor propio, se
quedo estupefacto, con los ojos
brillantes, una lagrima le broto, se la
limpio con el dorso de la mano con
rabia y bruscamente dio media vuelta y
se alejo ante la mirada de una docena de
curiosos, senti una infinita lastima, a
pesar de lo adolorido que estaba, sonia
de verdad enfurecida, roja de coraje, me
limpiaba un hilillo de sangre que corria
por mi parpado y de la nariz de la fosa
derecha, michele y agnes me veian con
disgusto, agnes sostenia la olla de
pancita, el vapor salia aromatico,
invitando a almorzar.
—que nos prometiste rogelio? —me
interroga agnes.
—esta bien regañame pero yo no iba a
dejar que ese cuate jaloneara a sonia.
—pero comprende todo se puede
arreglar con palabras ¿que eres animal?
para que siempre te andas peleando a
cada momento a ver mira, como te
dejaron —me dice aludiendo a mi rostro
lleno de protuberancias por todos lados
y una herida en el parpado derecho— a
ver michele prestale tus lentes, para que
se los ponga, porque si mi papa lo ve
asi, va arder troya y mas ahorita que esta
como agua pa’ chocolate.
—deja ir a la casa por ellos —le
contesta michele, dirigiéndose a su casa.
—y tu sonia —habla agnes tan coqueta,
no se juega con los hombres, date a
respetar si quieres que te respeten, ya
eres una mujercita, no una niña ¿cuantos
años tienes?
—dieciocho años.
—anda ve a dejar lo que te mandaron a
traer y pides permiso, dile a tu mamá,
que vas ir con rogelio y nosotras a misa.
—gracias, no me gusta ir a misa.
—oye niña, no se trata de que si te gusta
ir a misa o no, es tu obligacion.
—la tuya no la mia.
—¿que no eres catolica?
—no, ¿para que?
—como para que, para que aprendas la
palabra de dios, para que aprendas a ser
mejor, para que salves tu alma del
infierno.
—para que aprender la palabra de dios,
si no nos va a dar de comer, ¿para que
ser mejores, si ser mejores, si ser bueno,
es dejar que a uno lo traten de tonto?
¿para que? salvar el alma si no existe, es
el cuerpo quien sufre y siente las heridas
en su carne escarnecida, mejor hay que
salvar al cuerpo, matandolo para que
descanse en paz, en la nada.
—¿entonces tu no crees en dios?
—no existe, si existiera como dicen y
fuera en verdad perfecto hubiera un
mundo balanceado y no lleno de altas y
bajas de buenos y malos, de pobres y
ricos, de hambrientos y obesos de
vanidad de dupont, onassis, rockefeller,
getty y biafranos, negros en ghettos,
huicholes, watusis, tarahumaras,
pigmeos chinos hindues y
norteamericanos, si existiera, no
existieran, sovieticos y yankis y chinos,
ni imperialistas ni comunistas, ni
nacionalistas, ni absolutistas, solo
existirian los humanos.
—¿y tu rogelio tampoco crees en dios?
—me pregunta agnes agarrandome
desprevenido.
—pues yo ya no se ni que creer, mira yo
desde que hice la primera comunion no
me he confesado y a misa pues nada mas
voy cuando ustedes me llevan pero yo
mas bien voy por ustedes que por dios,
ahora que cada quien ¿no?
—si mi papa sabe como piensas
olvidate de michele.
—si no se lo dices tu, ademas por
michele soy capaz de volverme santo,
aprenderme de memoria el rosario y
recitar el padre nuestro el ave maria y el
yo pecador de corridito y hasta de
hacerme elegir papa.
—ya, ya no exageres —dice agnes en un
tono molesto.
—bueno al menos te prometo ser como
todos los catolicos.
—te refieres como somos nosotros?
—no ustedes son casi misticos, no me
refiero a todos los demas catolicos, a
los de herencia y por costumbre, a los
que nacieron en un hogar catolico y no
tuvieron el chance de escoger sino la
religion de sus padres y que por
consiguiente la recibieron de herencia y
ya despues acostumbrados a echarle a
alguien la responsabilidad de sus actos
se hicieron catolicos por costumbre.
—michele sabe que piensas asi?
—si, y esta de acuerdo conmigo, pero
nos debemos dejar llevar por la
corriente, no nos queda mas remedio,
nosotros no estamos templados para
afrontar esa empresa, nosotros somos
residuos de una humanidad que es cada
dia mas grande y paradojicamente mas
debil.
—ustedes se quedan yo me voy —alega
sonia— mi mama ha de estar con
pendiente, ya me tarde, me mando a
comprar azucar por que no habia para
endulzar el cafe de mi papa —termina
sonia echando a correr rumbo a la
vecindad.
—ven te invito a desayunar y luego a
misa —me invita agnes colgandose de
mi brazo y encaminandonos a su casa.
Sentados a la mesa, desayunamos,
menos michele quien se prepara un alka
seltzer con agua mineral, esta palida y
con los ojos fijos en el vaso observando
como se disuelven las pastillas y suben
las burbujas, la efervesencia llega hasta
sus narices, cuando se lleva el vaso a la
boca, despues se prepara una taza de
cafe negro, y lo toma a pequeños sorbos,
el español con una taza mas grande que
lo normal, llena de chocolate que sopea
con un pan de manteca, después de
terminar de desayunar me interroga:
—¿oye trabajador, tu tio es victor el
zapatero?
—si, señor, creo que si.
—¿como que crees?
—si, digo, si usted habla del que yo
pienso.
—victor hombre de dios, victor el que
vive en la misma vecindad donde tu
vives, el papa del muchacho espigado
moreno de bigotito recortado a la clark
gable.
—¡ah! si, es mi tio y el muchacho es mi
primo también se llama victor.
—¿como esta?
—pues como siempre viendo la
television y quejandose de su ulcera y
trabajando de sombra a sombra.
—siempre ha sido un tonto tu tio y
morira siendo un tonto, mira cuando yo
llegue a méxico alla por el treinta y
nueve en la vieja estación de san lazaro,
en un tren carguero atestado de puros
españoles, que veniamos de veracruz, yo
llegue aqui con veinte pesos y que me
pongo a trabajar en una fabrica de
calzado de un paisano mio, ahi trabajaba
tu tio, era de los zapateros buenos y en
aquel entonces ganaba buen dinero, pero
el mismo que iba a dejar a las cantinas y
pulquerias, al echarse sus curados de
apio de piñon y quien sabe cuantos
sabores mas en cambio yo con menos
habilidad, pero con mas iniciativa, a los
pocos meses me independice, logre
ahorrar suficiente dinero para construir
un puesto de madera e instalarme en un
tianguis y ya me ves ahora, soy dueño de
la tienda de ultramarinos, ustedes los
mexicanos estan lucidos, vienen los
extranjeros y ahora si como ustedes
dicen, les comen el mandado, despertad,
se un nacionalista, que ese es el primer
paso para salir del subdesarrollo y no te
dejes dominar por ese complejo de
malinchismo, que tienen todos ustedes y
mas todos aquellos que tienen una
capacidad intelectual mayor que la gran
mayoria, aquellos conductores del
pensamiento, quienes se sienten
desvalidos, por no encontrar armas de
pensamiento en nuestros antepasados,
correcto carecemos de genio, okey, pues
vamos a tratar de superarnos nosotros,
para crear el camino propicio, para el
advenimiento de los talentos y que no se
pierdan ante tanto maldito complejo
estupido, que nosotros nos creamos y
llegamos hasta sugestionarnos hasta
creer que lo que viene de allende
nuestras fronteras es insuperable, no os
avergonseis y renegar de nuestra propia
tierra, no degradeis la palabra chingada,
pues hasta con esto se puede hacer una
obra de arte, una escultura, una pintura,
una poesia, no hay que decir esto es
malo, esto no nos sirve, esto nos hace
daño, hay que buscar la forma, el lado,
el punto de observación, por donde se
pueda empezar a embellecerla, ¿por que,
decir esto es malo y esto es bueno, si no
existe maldad, uno se la crea, uno se
pone el saco (dice la voz popular) uno
se ofende, uno se asquea, ¡no nos
hagamos pendejos! la maldad, lo malo,
lo sucio, lo estupido, sale de nosotros,
cuando la hemos engendrado y nadie
mas, que uno mismo crea sucio, cuando
cree que lo sucio viene de afuera, de
verdad trabajador despertad, ponte a
trabajar, quitate todos esos complejos
que te has creado, no hay que dormirse
mas en alcohol ¿que no has oido el
cuento del chinito que vino a vacacionar
a mexico:
—no.
—bueno te lo voy a contar y nos vamos
a misa, ahi tienes que un chinito del
barrio de san francisco vino de
vacaciones a mexico y ya cuando hubo
regresado a su lugar de residencia, le
preguntaron: ¡hey chinito! como estan
por alla? —a lo que el chinito contesto:
—¿quien?
—el arabe —le respondieron.
—mucho cajon de lopa ¡plospelidad,
plospelidad!
—y el español?
—¡oh! muchas panadelias y cantinas y
celvecelias, el cuelno de la abundancia.
—¿y los gringos?
—muy bien glandes labolatolios,
glandes industlias, glandes fuga de
dinelo pala el pais.
—¿y el mexicano?
—¡oh! el mexicano, muy alegle, glandes
fiestas, muchos blindis mucho pulque y
viva mexico.
Termina de contar el español, no
muchacho no hay que dejarse arrastrar
por la corriente, ¡pero vamos mexicano
parate que se hace tarde! hay que ir a
misa para pedirle a dios a que nos
ayude, pero tambien hay que ayudarlo a
que nos ayude, no hay que dejarlo morir
solo —termina de hablar el español, a la
vez que se para de la mesa y nos apura
para que terminemos de desayunarnos,
pues ya ha sonado la tercera campanada,
que equivale a la tercera llamada para ir
a misa.
Cuando llegamos a la iglesia, agnes iba
a entrar con la cabeza descubierta, pero
su mama, que desde la que conocia
apenas si habia hablado la reprende:
—¿que piensas entrar asi a la iglesia?
—si mama, el papa ya dio permiso para
que las mujeres entremos descubiertas
de la cabeza.
—nada que, anda cubrete la cabeza, ese
papa piensa que puede destruir nuestras
costumbres de mas de mil años, con solo
decir unas cuantas palabras, pues que se
cree este papa, ya hasta destituyo al
santo de mi devocion.
agnes de mala gana, resignada saca un
velo de su bolsa con el cual cubre su
cabeza, yo me siento raro, creo que no
pisaba la iglesia desde que hice mi
primera comunion y de eso hace mas de
doce años, ya ni me acuerdo de
persignarme, ni de ninguna oración, trato
de pasar el brazo por la cintura de
michele, quien me rechaza y me dice
alarmada:
—no aqui no, incate y persignate.
—no se.
—no te da verguenza, mira has la señal
de la cruz y sigue todos mis
movimientos y repite mis palabras.
con los dedos de mi mano derecha hago
la cruz y cruzo mi frente de arriba hacia
abajo y de izquierda a derecha, luego mi
boca e igualmente mi pecho luego me
toca la frente de nuevo, los extremos de
mi pecho y la parte de abajo, por ultimo
beso mis dedos en forma de cruz, un
sacerdote joven oficia la misa, las notas
musicales, salen de un organo que esta
en las alturas de la iglesia, donde en la
cupula mayor estan pintados los cuatro
evangelistas, escribiendo en diferentes
formas, michele me indica que me pare y
yo sigo con mis observaciones al tiempo
que me paro, hay muchisimas imagenes,
tapizando los muros de la iglesia
imagino que son diversos santos y le
pregunto a michele.
—quien es aquella santa que pisa, contra
el mundo una vibora?
—sientate —me indica antes de
contestarme— es la virgen maria.
—¿y la que esta alla con juan diego?
—la virgen de guadalupe.
—¿y aquella otra que parece flotar en
una nube?
—la virgen de fatima.
—cual es la mama de jesucristo?
—todas.
—¿todas? —le contesto sorprendido.
—si, no ves que son la misma persona,
incate y callate.
Me inco como me lo indicara michele,
pero me quedo confundido con la
respuesta y de nuevo me vuelvo a sentar
y a parar y a incarme interminablemente,
luego cuando, estaba incado de nuevo,
michele me dice al oido —es la
consagración— poco despues veo a
varias personas acercarse al altar
mayor, se incan alrededor del sacerdote,
el cual introduce en sus bocas una cosa
circular plana y blanquisca que es la
ostia, estan comulgando, al terminar el
acto nos volvemos a incar y a parar y a
sentar y volvemos a incar, por entre la
gente viene un señor con un escapulario
sobre sus hombros con unas imagenes en
la espalda y el pecho, tambien en su
cintura atado un cordon blanco, con las
puntas que le cuelgan a un lado, en la
mano lleva una charola que acerca a los
feligreses, quienes depositan unas
monedas sobre la misma, michele me
dice que prepare mi limosna, de mi
bolsillo, saco un peso de plata, el cual
dejo caer en la charola, michele hace lo
mismo, agnes su mama, su papa todos
dan limosna y me hago una pregunta
cuando me vuelvo a incar para recibir la
bendición del sacerdote ¿para quien sera
tantisimo dinero?
Después de comer el español se puso
comodo en un mullido sillon de la sala,
agarro un periodico y fumaba un puro
aromatico, agnes michele subieron a sus
cuartos a arreglarse, pues el español nos
dio permiso de ir al cine. Cuando
llegamos al cine con desencanto vimos
como la formacion para comprar los
boletos se extendia a toda la calle y
doblaba en la esquina hacia un costado
del cine donde exhibian una pelicula de
michelangelo antonioni era blow up, nos
ibamos a regresar, cuando un señor de
baja estatura, no media arriba de un
metro y cincuenta centimetros, quien en
voz baja me dice:
—¡boletos a quince pesos!
me detengo y mentalmente hago mis
cuentas, tres por ocho veinticuatro
pesos, tres por quince cuarenta y cinco
pesos, lo pienso un momento y por fin
me decido:
—esta bien dame tres —le extiendo un
billete de a cincuenta pesos, habia
apenas recibido los boletos cuando una
mano me asio de un brazo fuertemente y
me advirtio:
—no opongas resistencia, ven sube al
auto —me dice un señor bien vestido, de
tes morena y obeso como de unos
cuarenta y cinco años y andar lento entre
tanto al revendedor, lo sujeta otro agente
y lo suben tambien al auto, michele
atemorizada les suplica ¡dejenlo el no ha
hecho nada malo!
—lo siento señorita el estaba
comprando al revendedor
—calmate michele esperame aqui con
agnes —le respondo tratando de
tranquilizarla, pero interviene agnes con
desicion y voz baja pero segura:
—oiga señor, que no habra algun modo
de arreglar esto sin llegar a la
delegacion.
El agente titubea, la mira escudriñándola
y le responde.
—suba vamos a dar una vuelta mientras
nos arreglamos.
Obedientemente agnes y michele
tambien suben al auto en donde ya estoy,
al revendedor lo bajan del auto y lo
suben a otro, solo se quedan el agente
que va al volante y el agente gordo, que
nos pregunta:
—¿cuanto train?
—como cien pesos —responde agnes
midiendo el terreno.
—es muy poco dennos trecientos pesos
y los vamos a dejar al cine y entran
gratis.
—cuanto tienes roge? —me interroga
precipitadamente agnes, hurgo en mis
bolsillos del pantalon, cuento el dinero y
lo recuento y con voz queda le comunico
la cantidad.
—ciento cincuenta y nueve pesos.
—yo tengo cien pesos —responde agnes
— son docientos cincuenta y nueve
pesos, es todo lo que tenemos.
—¡presten! —contesta el agente,
arrebatandole de las manos el dinero a
agnes y le ordena a su compañero que de
la vuelta para el cine.
Despues de despedirme de michele, el
español, me vine a la vecindad donde
encontre a gilberto, con dos chavas.
—hola borracho, le digo a modo de
saludo, siguiendome de frente hacia mi
vivienda sin detenerme, hasta que oi la
voz de gilberto que me gritaba:
—ven roge, cuanto te debo?
—no nada por qué? —le interrogo a la
vez que regreso hacia el saguan donde el
se encuentra.
—pasas asi como si fueras gente muy
importante dandote tu paquete, ya desde
que eres novio oficial de michele y
futuro yerno del español, ni quieres
hablar.
—¡no juegues! —lo albureo y agrego—
¿para que me quieres?
—mira te presento a maria luisa y
cecilia son de aca la vuelta dicen que si
no vamos a dar la vuelta al jardin, a
caldear.
—no seas asi gilberto tu eres el que
quiere ir a caldear —tercia maria luisa.
—vente vamos al jardin, te dejo a
cecilia para que veas —me propone
gilberto como ignorando la contestacion
de maria luisa y agrega en forma
confidencial cuidando de que no lo
oigan las chavas ¿a poco no te pasa
cecilia para un caldo amistoso, un
agasajo chiro? vamos nada mas para que
me hagas el quite ¿a poco no esta buena?
—no, si esta re’buena, solo que ya es
tarde y tengo mucho sueño.
—voy hasta marica me resultaste —me
replica en forma burlona.
—prestame a tu hermana, por una noche
y veras que no lo soy.
—escoge tengo a la pelona, a la greñuda
y la mocosa?
—dejalo ya se apreto —interviene
cecilia enojada.
—no, yo no me aprieto, bueno vamos.
Habia tomado por la cintura a cecilia,
cuando mi tio, venia hacia mi, era raro,
pues ya era hora de que deberia estar
durmiendo, era un poco alto, obeso, de
rostro moreno, curtido por el tiempo, de
bigote espeso, sin recortar, de ojos
negros cansados infinitamente pequeños
y pelado casquete corto, caminaba
cansado, con la cabeza baja, mirando
hacia el suelo, con las manos en sus
enormes bolsillos de sus pantalones de
embudo, escupiendo constantemente, ya
saliva, ya flemas verdosas, que al
golpear el suelo paresianse a los
ostiones, su camisa la traia
desabotonada y arremangada a mas de
tres cuartos de brazo, lo vi venir hacia
nosotros, recapacito y se detuvo a cierta
distancia de nosotros, me miro se meso
los cabellos hacia atras y con la mano
me hizo una señal para que fuera junto a
él, solté de la cintura a cecilia y les dije
al tiempo que iba hacia mi tio —
esperenme un momento— cuando hube
estado frente a mi tio, lo interrogue
extrañado: —¿que anda haciendo en la
calle a estas horas, no ve que le va hacer
daño?
—sali a buscar a victor, ya que anoche
no llego a la casa sa y ahora en todo el
dia tampoco se ha aparecido, no sea que
le haya pasado algo malo.
—no se preocupe tio, ha de andar
tomando con sus amigos, ande vayase a
dormir, no se preocupe que al ratito se
lo llevo.
—cuidate hijo, ya ves que salio en el
periodico que van a echar razias.
—pierda cuidado, aqui tengo mi
credencial del seguro social y de la
cedula cuarta —le contesto tocando con
mi mano la bolsa trasera de mi pantalon
y agrego casi ordenandole— ande ya
vayase a dormir, al rato llego con victor
—el tio se aleja arrastrando los pies
escupe una flema carraspeando, se
limpia con el dorso de su antebrazo la
boca y voltea a decirme —no te tardes
— echo a correr tras gilberto y las dos
chavas quien ya estan en la esquina.
—¿que queria tu tio?
—queria que le diera chance con
cecilia, pero chale, que agarre su onda,
el ya esta ruco, y cecilia apenas es una
pollita —le contesto a gilberto en
broma.
—no juegues, ¿que te dijo? ¿te regaño?
—no, es que victor no a llegado a la
casa desde ayer, a de andar chupando.
—si ayer andaban chupando el y luis en
el coche, me invitaban pero yo ya no
tomo.
—consejos.
—si derecho, aunque te caiga de
variedad, ya fui a jurar, un año.
—¡y a poco te piensas aguantar un año
sin tomar.
—pues haber, si no quiebro, pero no
mejor le voy a pedir un permisito al
padrecito, para tomar el quince de
septiembre, o sino me voy a tlanepantla
por fueras del distrito para tomar, al fin
que aqui jure y no en el estado.
—pero si quebrantas tu juramento?
—no le hagas, si de por si asi me va del
cocol, imagina ahora que rompiera, me
iria de la jodida con el castigo de
diosito.
llegamos al jardin, cogi del brazo a
cecilia y nos desapartamos de gilberto y
maria luisa, nunca me ha gustado estar
junto a otra pareja cuando vengo al
jardin, ellos comenzaron a «caldear»
(abrazarse, besarse, hacerse caricias,
sin llegar a hacer el amor en plenitud,
solo es un momento de excitación, es
como un juego, jugar a los amantes, sin
meterse en problemas, sin tener peligro
de tener accidente, pues es un simple
besuqueo y juego de manos, esto se
hace, cuando apenas, si se conocen o ni
siquiera se conocen, es un juego sin
compromisos posteriores, pues lo mas
probable es que ella tenga novio y tu
también, es una distraccion, como ir a
nadar, o ir de excursion o montar a
caballo, es como dicen aqui «para
cambiar de aires») nosotros nos fuimos
bordeando los matorrales que cercan el
jardin hasta escoger un lugar lo bastante
oscuro, para apenas si notar nuestros
perfiles, cuando se sienten las
respiraciones cercas, ella fue la que me
beso primero, yo no tenia muchas ganas,
pero habia una fuerza extraña, dentro de
mi, que me impulsaba a responder a sus
caricias, ha traicionar a michele a pesar
de quererla como la quiero, a pesar de
que mil veces le prometi, que mis labios
no volverian a besar otros labios que no
fueran los suyos, y sin embargo lo estaba
haciendo y lo que mas me hacia estar en
contradiccion era, que me gustaba como
besaba cecilia, como me comunicaba su
calor, como la punta de su lengua
jugueteaba con mis dientes con mi
lengua, como se dejaba acariciar la
redondez de sus nalgas y me pegaba su
cuerpo y como su respiracion dificultosa
me excitaba y luego un momento de
descanso cuando sintio que me hallaba
al borde del extasis, me preguntaba
cosas sin importancia, yo le respondia
puras mentiras, como ella cuando yo le
preguntaba, —¿tienes novia? no tengo,
—era jugar hacernos complices a
crearnos un mundo, de veinte o treinta
minutos en que nuestros dioses son
abelardo y eloisa, romeo y julieta y
nuestro máximo vate es gustavo adolfo
becquer, de uno de los tantos rincones
del jardin se oia un radio, fue cuando
ella me ofrecio de nuevo sus labios, subi
el pie sobre algo que creia que era una
piedra, pero cuando tuve el pie sobre
aquel bulto supe que no era una piedra,
era demasiado blando, era como un
costal, con la punta del zapato trate de
reconocer que era, senti una cara, una
cabeza, unas piernas, unos brazos un
cuerpo, hice a un lado a cecilia, y me
agache a ver, aguse la vista, me
restregue los ojos tratando de
acostumbrarme a la oscuridad del suelo,
del pasto, de aquel rincon, saque una
caja de cerillos, encendi uno y alumbre
el rostro de aquel cuerpo ¡era victor! lo
cogi por el cuello, tenia unas costras de
sangre en el cuello, se me apago el
cerillo, le di la cajita a cecilia para que
encendiera otro cerillo, su rostro estaba
palido, con lo ojos desesperantes
abiertos desmesuradamente, estaba frio,
le alumbre el cuello tenia un orificio
ascendente, que comenzaba en el cuello
y terminaba arriba de la cabeza, senti
que las lagrimas se me agolparon en mis
ojos, con mis manos temblorosas, atraje
su cabeza a mi pecho y lo estreche con
fuerza.
—¡hermanito quien fue, dime manito por
favor quien te mato?
Cecilia grito horrorizada, corrio y
lanzaba gritos llamando a gilberto.
—¡manito no te vayas, contestame dime
que duermes, que sueñas bonito, no me
dejes, victor tu tienes que despertar —
musitaba con voz baja, y sacudia su
cuerpo con fuerza, mi voz llena de
infinita ternura-tristeza le pedia que
resucitara, gilberto vino con las dos
chavas y varios curiosos atraidos por
los gritos me arrancaron el cuerpo de
victor, gilberto y otras personas me
arrancan de su lado llamaron a la
policia y se lo llevaron, se lo llevaron
en una camilla como quien carga leña,
se lo llevaron y le hicieron una autopsia
y lo restregaron con un cepillo y lo
lavaron con agua salida de una manguera
y olio a formol, se lo llevaron y no lo
querian entregar, hasta que pasaron dos
dias, lo velamos en la pieza de la
entrada, alguna señora caritativa se
ofreció a rezar el rosario para que
descansara su alma, yo acepte daba lo
mismo, en tanto mi tio se enfermo, se la
paso acostado en la cama, mi tia vestida
de riguroso luto, la consolaba doña
chole la pindonga, fue la amante de
victor, fue con la primera mujer que hizo
el amor, las lagrimas se le asomaban a
los ojos, pero ella con rabia se las
limpiaba. «Y porque se durmió lo
enterraron, y porque murió lo lloramos y
una inmensa tristeza nos dejo cuando la
tierra se lo comio».
Los dias transcurrieron hasta completar
un mes, sonia seguía estudiando, mi tio
como siempre trabajando, y mi tia, muy
bien arreglada, para ir a ver a su galan,
como en este momento, se vacio casi la
mitad de la botellita de avon y a mujer
fatal olio cuando se despidio una estela
dejo tras de si, ni de victor se acordaba,
pues ni de luto vestia el negro antes del
mes, lo ha cambiado por el chillante
rojo de su nuevo vestido ajustado y
escotado, que con gracia y hermosura
lleva su belleza ya otoñal me dirigi a la
consola, levante la tapa, oprimi el boton
del automatico del tocadiscos el plato
comenzo a girar, lo volvi a apagar, dejo
de dar vueltas el plato, busque entre los
discos, escogi un long play de javier
solis y de nuevo la voz del difunto se
oyo cantando: si hasta en mi propia
cara/ coqueteabas mi vida/ que sera a
mis espaldas/ y yo preso por ti. Era la
canción favorita de mi primo, la que lo
hacia decir, «esa no porque me hiere»,
sin sentirlo, gilberto habia entrado a la
casa, en la mano llevaba una botella
caguama de cerveza y cantaba a duo con
javier solis, le arrebate la cerveza y le
tome.
—chupale roge, que al fin si se acaba la
caguama, vamos a comprar otra —me
incitaba gilberto el raton.
—por victor —brindo— yo se manito, a
mi me late quien fue el que te hizo la
travesura, pierde cuidado, que por alla
te lo mando.
—ya no te acuerdes de el, dejalo
descansar en paz, mejor me hubieras
dejado decirle a los agentes, que esa
noche anduvo tomando con ruben.
—no ya te dije, que no el solito se va a
echar de cabeza, que casualidad de que
no se a parado por aqui
—a lo mejor ya se pelo.
—no, sonia me dijo que lo vio con agnes
en el cine pero cambiemos de tema,
fijate esa agnes es re’vaciada, dice que
nosotros somos de la generacion de la
pepsicola, pero dice que mas bien
parecemos la generacion de la caguama.
—aguelita mi chocolate, la cheve es
efectiva y mas si es envase caguama,
¡chale! pepsicola nos oxidamos —
exclama gilberto el ratón y agrega
interrogandome—: ¿oye no que ya no
eran novios agnes y ruben?
—no les creas a las mujeres, son
mentirosas por excelencia y mas si
parecen inteligentes, le repugna, le
repugna, y bien que sale a cada rato con
él, pero olvidemos cosas tristes y
sigamos chupando. Oye cabron ora que
me acuerdo pos no que estabas jurado?
—si, nada mas que pedi permiso ¿no te
dije?
—si pero eso era para el quince de
septiembre ¿no?
—ese es el otro permiso que voy a
pedir, ¿que no hay nadie en la casa?
—no, vamos a empedarnos, al fin mi tio
llega hasta las siete de la noche.
—¿que milagro que llegaste temprano de
trabajar, trais ganas de tomar ¿verdad?
—si,
—¿que te corto michele?
—no,
—¿entonces porque quieres tomar?
—me corrieron del trabajo.
—pero si tu casi no faltas.
—mas bien no me corrieron, me
despidieron porque van hacer reajuste
de personal, eso si le entraron con su
respectiva indemnización.
—cuanto?
—tres meses de sueldo.
—andas valeado.
—no te creas a este dinero al rato me lo
acabo, yo no quería renunciar, la culpa
la tiene una maquina que inventaron,
fijate esa pega el papel, marca los
precios y tiene una banda que los lleva
desde la bodega hasta el departamento
de empaque, ya nada mas para
acomodarlos en los anaqueles, si antes
necesitaban veinte trabajadores ahora
solo necesitan cinco, ahora tienes
dinero, pero al rato te lo gastas y
despues, a buscar trabajo, tu sabes la
automatizacion.
—¿y ahora que vas hacer?
—el lunes voy a ir a buscar chamba en
otra compañia de supermercados, pero
por ahora hay que olvidarnos de los
problemas y vamos ha chupar.
—oyes pero de que vas a trabajar ahi.
—de aprendiz, pero ya pasemos a otra
cosa mas importante, pasame la
caguama.
comenzamos a tomar, primero una
caguama, luego otra y otra, a cada
momento ibamos a orinar y discutiamos
de todo, de politica de deportes, de las
olimpiadas, de el problema estudiantil.
—no si me cai bien, el sargento pedrasa
para que gane la caminata —afirma
gilberto— no si primeramente dios
vamos a ganar con mis amigos los de
xochimilco en remo, me cai por esta —
¿tu crees que los estudiantes boicoten
las olimpiadas?
—no creo, ellos también son deportistas
y también son patriotas saben que
desprestigiarian al pais, si hicieran eso.
—oye pero tu crees que los estados
unidos esten metiendo la mano en esto?
—pues quien sabe, con eso que se cree
el quijote de la mancha se imagina, que
indochina, santo domingo, medio
oriente, es su muy amada dulcinea, y
cree que esta en peligro, y se quiere
pasar como un heroe, pero lo unico que
logra es mancharse, caray lastima de
tanto dinero, yo mejor mandaba hacer a
mis sabios un buey gigantesco del
tamaño del africa, y orale para que
comieran todos.
—¡chupale compadre!
—¡vamonos tendidos compadre!
—¡arriba adentro y hasta el fondo!
—¡ay, ay, y ay, jalisco no te rajes!
—morena flor de canela, ¿que te pasa
roge, vamos a cantar no este tan
pensativo, eres la reina de tierra negra,
canta, roge, no se me ponga pensativo,
vamos a ver que te pasa, okey no me
quieres contestar ¿verdad? no se
preocupe primeramente dios, todo le va
a salir bien.
—quieres callarte tu y tu dios en la
punta de la lengua me tienen harto.
—calmate güey solo queria que
olvidaras.
—¡ya largate mejor!
—vooy roge ya se te va la onda —me
recrimina gilberto— a’i nos estamos
viendo, cuando no te patine.
se sale de la casa este gilberto sin
tomarle importancia a mi enojo, lleva en
la mano una botella de cerveza y
chasquea los dedos al compas de la
musica, quedo solo en la vivienda, mi
cerebro aturdido, lo siento pesado,
envuelto en una nube, mi cuerpo no
responde a mis deseos, ya comienzo a
divagar, ya quisiera tocar su cuerpo, no
se preocupe carnal, yo lo hare se lo
prometi y lo cumplire, camino hacia la
cocina, bueno no mejor no camino, no si,
si camino, bueno yo ya ni se que pensar
todo me da vuelta, es que estoy volando
en la rueda de la fortuna, no que diga la
rueda de san miguel, ¡chale! ahora ya
estoy en cuarto,… … no…… no… si…
si… es mi cuarto… mi pieza… es la
cocina… si es la pieza donde
dormíamos victor y yo en esa cama vieja
de laton… chale, ya se me desapareció
la cama,… esto no es una cama, esto
es… u.n.a. e.s.t.u.f.a de gas… ¡ah! si
estoy en la cocina hip… ya hip. me dio
hip el pinche hip. hipo, lo prometido es
deuda, ahora, pienso, lento cogiendome
de lo que encuentro a la mano para no
caerme, llego hasta la alacena, ¿pero a
que vengo a la alacena? asi ya me
acorde, claro esta venia a……… ¿a que
venia?……… ya me siento un poco
pedo… pos si mano como te venia
diciendo (?) ahora si nos vamos al
japon, de ahi agarramos un camion nos
vamos a la luna, a patin, porque no nos
alcanza el pasaje de regreso ¿y luego
que comemos? imaginate, correr, correr
y nada de cantar pues esta pelon y todo
para que, para nada, se va, va va se fue,
fue out, no cierto fue gol, mentiroso lo
noqueo, okey maguey vamos por partes,
vende caro tu amor aventurera/ dale el
precio del dolor a tu pecado, donde
estas corazon de melon, melo, melo,
bongoro quiña quiña, el bongoro,
yemaya omeleco, co, co co… co… co y
resube doy mocho, doy diez a cinco a
favor del ratoncito macias, casanova ya
esta tocado, es mi mero cuate, te lo dije,
te lo dije, lero, lero, y los marcianos
llegaron ya y llegaron bailando
chachacha……
Oye lector te suplico lo perdones pero
es que, ya esta desvariando nuestro
amigo el teporocho, estaba contando su
vida con bastante lucidez pero ya viste,
todo fue por culpa de que lo iban a
atropellar, el susto que se llevo, vamos a
darle chance de que se reponga, que se
aviente su trago de teporocha ¿no?
bueno si no quieres no, mejor ahi le
cortamos a la historia y la damos por
terminada……… esta bien lector
dejame ver a mi amigo el teporocho a
ver si ya se aliviano.
—que te pasa amigo, contestame,
—yo me quedo aqui.
—¿como que te quedas aqui? ahora me
cumples.
—no yo ya no te quiero seguir contando.
—¡ah no! esperate un momento, yo me
voy y ahi te dejo con tu amigo el diablo,
miralo te esta haciendo gestos, ¡cuidado!
que te quiere pinchar con su trinche,
¡parate de volada!
—¡en donde esta, en donde! dime, que
no lo veo, ¡dime! porque desde ayer me
anda siguiendo defiendeme de él, que no
me lleve amigo, te prometo seguir
contandote mi vida, pero manda a la
chingada al maldito diablo.
—a ver besa la cruz y te defiendo.
—te lo prometo en el nombre de la cruz.
—all right, aceptado, a ver diablo del
demonio, deja a mi amigo sino quieres
pasarla mal……… ya viste como me
tiene miedo, corre maldito del
fuego…… miralo como corre el
cobarde.
—tu si eres mi amigo porque me
defiendes del diablo, y solo por eso te
voy a seguir contando mi vida, pero
antes… un comercial ¡a mi, mi
teporocha como ella no hay dos!
—simon maestro, pero menos comercial
y mas historia
Y comenzó a contar con voz vaciada a
veces, otra con voz cansada, pero
siempre con voz quedita y casi nunca
con ira.
esa noche sali en busca de ruben a quien
presentia como el asesino de mi primo,
cogi el cuchillo de la cocina y
guardandomelo en la cintura, entre la
espesura de la noche, camino por entre
las entrañas del pavimento gris
ennegrecido por el caucho de los
neumaticos de los autos, que ha su paso,
sin descanso en una rueda que rueda
interminablemente, han ido dejando.
toda esta noche lo anduve buscando sin
poderlo encontrar, eran como las cinco
de la madrugada, he caminado por todo
el barrio en busca del asesino, las tenues
pinceladas de la luz que se filtran por
entre las sombras, que se alsan y se
acomban y se alejan hacia el oriente, el
barrendero se apura a hacer montones de
basura en la orilla de la banqueta,
esperando a que la barredora mecanica
de color amarillo, pase con sus potentes
aspiradoras y absorva los montones de
basura, las señoras de dos en dos o de
tres en tres o demas en mas, se dirigen
con sus ollas de aluminio o de plastico a
hacer cola para comprar la leche en las
tiendas de la consupo, me paro cerca de
una de las tiendas, reconozco a una
vecina, una señora como de unos
veintisiete años, tiene su radio de
transistores pegado al oido, con su
reboso se cubre la cabeza, noto que de
nuevo esta embarazada, con sus ojos
negros saltones, curiosos, avispados,
quien diria que si este niño les vive,
sera el quinto aparte de dos que se les
murieron apenas nacieron, me descubre
que la estoy observando y me hace una
señal con el brazo para que vaya a su
lado:
—que bueno que lo vi roge ¿no tiene
nada que hacer ahorita?
—no señora ¿por que?
—lo necesito, formese detras de mi,
andele, antes de que las de atras
comiencen a pegar de gritos, tenga esta
olla, mire, le doy un billete de a cinco
pesos y me compra cuatro fichas.
—¿a como son las fichas?
—a peso.
—¿y la olla para que es?
—pues pa’la leche roge son cuatro
litros, mire despues de que compre las
fichas, va a la maquina coloca la olla y
echa las monedas por la ranura y oprime
en donde dice oprima ¿eh? ¡pongase
buzo! usted nomas haga lo que yo hago.
—bueno ya dijo —le digo resignado a
formarme entre tantas mujeres, solo unos
cuantos hombres hay formados son como
seis, pero de esos tres son
homosexuales, son inconfundibles por su
modo de pararse, apoyándose sobre una
pierna dejando caer el peso del cuerpo
sobre la misma y la cadera alsada,
irguiendose majestuosamente, en donde
posara su mano, en una forma mucho
muy femenina, suele ser un placer
observar sus movimientos, ademanes, y
su voz, esa voz envidia de cualquier
mujer, llena de dulsura de delicadeza,
ver como observan a los hombres pasar
como los devoran con la mirada y como
de reojo al ver pasar a una mujer bonita
se comparan y por supuesto, segun ellos
como supremos jueces salen ganando y
se proclaman vencedores con un tipico
ademan de desden, desprecio, echando
la cabeza hacia atrás en forma violenta
al tiempo que se mesan el cabello
tambien hacia atras y dan la espalda a la
dama. La vecina me saca de mis
observaciones cuando me interroga:
—que roge ¿por qué se esta levantando
tan temprano? me va a decir que se está
entrenando para las olimpiadas.
—claro que no vecina, andaba buscando
una cosa que se me perdio —le contesto
a la vez que me toco el cuchillo— pero
lo he de encontrar, nada se pierde asi
como asi, todo tiene su precio equitativo
¿no cree vecina?
—aunque no le entiendo, yo le digo que
si, para que no se enoje.
—no marche vecina —la albureo.
—pues usted que comienza de
mamoncito.
—ah ya vio vecina, ya nos llevamos tan
duro.
—mira nene como me tratas te trato,
como me miras te miro.
—ya va vecina esta entrada para la rifa
del volswagen y tiene derecho de
apartado.
—me vale,
la formación comienza a avanzar,
compro las cuatro fichas, paso a la
maquina y echo las monedas en la
ranura, oprimo el boton y cae el chorro
de leche hasta acompletar el litro, la
operacion la repito tres veces, la leche
es espumosa, las burbujas se revientan y
se vuelven a formar otras, la vecina se
me acerca y me dice —andele eche un
trago— la miro por un momento, me
decido y me llevo la olla a la boca,
tengo sed, le doy un buen trago, con el
dorso de mi mano me limpio la boca —
bueno roge muchas gracias— se despide
la vecina.
—oiga nada mas me trajo de adorno —
le reclamo a la vecina.
—no, roge ¿por qué?
—como que porqué, nada mas me
vacilo, usted podia solita sacar la leche,
pero no, afuerzas me tenia que hacer
pasar vergüenza.
—no ve que nada mas venden cuatro
litros de leche a cada persona.
Ya no le contesto doy la media vuelta y
echo a caminar, siento un poco de frio,
llegaba cercas de la tienda del español,
cuando mi cuerpo se estremeció, el auto
de ruben estaba estacionado frente a la
puerta de la casa de michele, tocaba el
claxon con insistencia, cogi el cuchillo
que llevaba al cinturon y lo empuñe con
fuerza, lo pegue a un costado de mi
pantalon a modo de que no se viera, me
acerque, muy despacito, cuidando de
que no sintiera mi presencia, cuando
hube llegado a la ventanilla trasera del
auto, alse el cuchillo para descargar el
golpe fatal fue cuando agnes y michele
presurosas salian de su casa con sus
libros bajo el brazo, guarde rapidamente
el arma y salude a ruben con un ¡hola
que tal! volteo ruben sorprendido con
una sonrisa burlona, mas bien era de
satisfacción.
—quihubole chavo, ¿vienes con
nosotros? —me interroga, al tiempo que
se alarga, para abrir la portezuela
contraria a agnes y michele, quienes
todavía no me han visto, las saludo, pero
no me contestan, paso por alto a agnes y
me dirijo a michele:
—no vayas en el coche de ruben bajate.
—por qué se va a bajar si tu no eres
nadie para ordenarle nada —me contesta
agnes.
—tu no te metas —le contesto cortante.
—por favor ya no me molestes, no te
quiero ver más —me pide michele.
—¿oye que te pasa, que mosco te pico?
—y todavia preguntas, que
desvergonzado eres, aparte de que nos
dejas plantadas, te vas con otra
chamaca, a exhibirte al jardin ahi donde
todos te vean y hablen de michele, no
chiquito si crees que vas a jugar con mi
hermana estas muy equivocado.
—quien te vino con el chisme?
—ya sabes todo se sabe
—tu no te metas deja que michele hable,
ella es quien me tiene que decir, no tu, tu
me importas muy poco y eres quien
menos derecho tiene a hablar.
—charros sin cortarla de fea manera a
mi novia —interviene ruben.
—pues dile que no se meta en lo que no
le importa, ven michele baja, vamos a
hablar como gente.
—no, ya te dije que no quiero saber
nada de ti, lárgate con tu cecilia.
—¡oh! si nomas fue un caldo amistoso.
—pues que te aproveche.
no me dieron tiempo de responder pues
ruben arranco bruscamente dejandome
en un palmo de narices, me dieron ganas
de recordarselas, chiflando pero me
arrepenti, ya nada mas se las mente a
señas, haciendo el brazo hacia atrás.
siento un inmenso odio hacia ruben,
imagino, que lo ahorco, y que me pide
perdon, y que como un perro moribundo
aulla, y como docil gato me lame la
mano y me suplica lo perdone, lo hago
que me bese los pies, es cuando me doy
cuenta que la gente desmañanada, se me
queda mirando con curiosidad, yo sigo
mi camino, un poco intrigado, pero sigo
imaginando mi dulce venganza, y le
escupire el rostro y lo hare que se trague
mi saliva y las flemas de mis escupitinas
le han de servir de vaselina, por fin
logro saber por qué la gente se me queda
mirando al pasar, pues si voy sonriendo,
disfrutando de mi venganza imaginaria,
ha de pensar la gente que estoy loco
porque me rio, pero que sabe la gente lo
que a mi me pasa, ¡quien sepa de amores
que calle y comprenda!
Pasados los dias.
estaba cenando, en la mesita de la
cocina, en donde preparan la comida,
cortan el jitomate, pican la cebolla,
empanisan los bisteks, muelen el
oregano y despepitan los chiles
cuaresmeños, poblanos y chipotles,
sonia recalentaba, lo que habia sobrado
de comida, para servirlo en la cena, mi
tio como siempre acostado, viendo la
television, estaban en el capitulo del
desenlace en que anita de montemar,
envenena a simplemente maria, y asi la
priva del derecho de nacer, dando paso,
para que cuco sanchez le cante a maria
isabel, anillo de bodas que es simbolo
de nuestro amor, (?), se la pasaba
suspirando por aquellos programas de la
radio, como el monje loco —nadie sabe,
nadie supo, la verdad de este horrendo
caso. ja. ja. ja—. risita escalofriante,
sacada de los mismos sotanos del
infierno o a mi comandante peres
cervantes en —la policia siempre vijila,
eeeeeeeeeh—. ahora solo le quedaba el
recuerdo y un suspiro, era como un poco
tonto, a mi tia no le prestaba atencion,
con nosotros no se metia ni para bien, ni
para mal, el creia que con cumplir con
el gasto, ya cumplia con su deber de jefe
de familia de victor solo queda el
recuerdo y el pretexto para causar
lastimas, sonia me arrima, una taza de
cafe negro con canela, es una gran chica,
este año sale de la vocacional,
probablemente el proximo año este en la
E.S.C.A. es muy politica, ahora anda
metida en el conflicto estudiantil, yo ha
veces me peleo con ella, me gusta reñir
con ella, pelea con fogosida, discute con
vehemencia cuando discutimos, ella
alega convencida que pelea por una
causa justa, que los presos politicos, que
solo aqui existe un partido politico y que
los demas son pura pantalla, que no hay
libertad de prensa, que si hay represion
y que en mexico no hay politicos hay
influyentes, yo le contesto que todo esto
puede ser cierto, pero que los unicos
perjudicados con este conflicto, son los
trabajadores y ellos mismos, pues como
ponerse con sanson a las patadas, pero
ella terca me reclama, Que nosotros los
trabajadores somos apoliticos y que
tenemos puros lideres charros que nos
lavan el cerebro y que nos estafan, y
tambien le digo que puede ser cierto y
que ella lo ve desde el punto estudiantiljuvenil y que la mayoria de los
trabajadores lo ven desde un punto de
vista, de miedo-responsabilidad, ya que
para ustedes es muy facil irse a una
huelga y plantear peticiones y esperar a
que los resuelvan pues nadie depende de
ustedes, en cambio un trabajador, si
tiene responsabilidades, para con su
familia, sabe que si se queda sin trabajo
—pues es muy factible cuando uno se
mete a estos menesteres.— no pueden
comer ellos ni sus familias y hasta
muchos de los estudiantes dejarian de ir
a las escuelas, cuando algunos de estos
trabajadores se vieran sin trabajo, ella
sigue alegando y se deja llevar por sus
impulsos y dice que es preferible —
morir de pie, que vivir de rodillas—
pero le contesto que no todos deben ser
heroes, antes de salir de verdad,
enojados, cambiamos de tema, y me
interroga:
—¿te gustan los beatles?
—si, un poco.
—¿yesterday?
—¿que?
—que si te gusta.
—¿quien?
—yesterday.
—¿quien es yesterday?
—una cancion de los beatles
—ayer ¿no?
—si.
—si, a michele también le gusta.
—¡ay! como me gustaria bailar como
ofelia medina, ¿te gusta como baila
ofelia?
—si, baila chiro, baila igualito que
michele.
—¡ah! se me olvidaba, ayer cuando
venia de la escuela, me encontre a
michele.
—¿si, que te dijo?
—que si estabas muy enojado con ella.
—¿y tu que le dijiste?
—la verdad, que yo no sabia nada,
¿sabes? se puso muy triste.
—y ¿no te dijo mas?
—¿mas que?
—si, no te insinuo nada.
—¿nada?
—si, mujer de dios, no te dijo si queria
la reconciliacion.
—no seas sangrón,
—¿por que?
—todavia de que la haces maje, quieres
que ella te pida perdon.
—a’i esta no que no, te habia dicho mas.
—son cosas de mujeres.
—de mujeres, prefieres a una
desconocida que a tu primo.
—pero no te enojes.
—como no quieres que me enoje.
—¡oh! bueno pues enojate.
—andale algun dia se te a de ofrecer con
martin.
—……… primo, ¿si te digo una cosa, te
contentas?
—ya no me hables
—ni aunque se trate de michele.
—bueno di lo que vas a decir y ya.
—me pidio que la ayudara, para que
volvieras con ella, pero eso si, le tienes
que pedir perdon.
—¿en su casa?
—no, en el jardin.
—¿a que hora?
—que tu ya sabias.
Miro el reloj de la pared, son cuarto
para las ocho, me pongo un sueter y
salgo corriendo, pero al llegar al saguan
me encuentro a gilberto que viene
abrazado con una chava.
—hola roge.
—quihubole gilberto ¿que jais?
—te presento a mi novia.
—mucho gusto —le contesto a la chava
a modo de saludo y me despido— bueno
nos vemos se me hace tarde.
Al llegar al jardin, el viento del
anochecer septembrino, mecia el ramaje
de los arboles que comenzaban a
cambiar a un verde amarillo, anunciando
la ya proxima llegada del otoño, la
noche era mas bien fresca, las estrellas
eran mas luminosas que de costumbre y
la luna nacar, refleja los rayos del sol,
alumbrando la oscuridad terricola, me
parecia imposible, por momentos, que
ya sus secretos hubieran sido
fotografiados, ¿quien seria mejor el
fotografo gringo o el fotografo
sovietico?, en este momento tecnicos,
astronautas, fisicos, ingenieros, trabajan
a su maxima capacidad, en todos los
confines de la tierra, para hacer efectiva
la fantasia del viejo verne, yo en tanto
iba en busca de la por mi, mil veces
querida michele, aquella hermosa
figurita de enormes ojos de intensisimo
color cafe almendrado, dos gotas de
miel que endulsan mi vida, y un rostro
como el fruto del piñón, de mejillas con
rubor en donde al reirse dos hoyuelos se
le hacian, y la hacian verse bella y su
risa, musica fresca y agradable a mis
sentidos era y sus cabellos cortos o
semilargos, apenas si le rosaban los
hombros, siempre se corta el cabello a
la moda y al llegar la encontre en el
kiosko, miraba el pasar de los autos,
alla a lo lejos, subi los escalones con
extremo sigilo, trate de acercarme
despacito, pero de nada sirvio, ella me
descubrio, adivino mi presencia y volteo
violentamente, me miro, yo le sonrei,
como el estupido enamorado que soy,
ella no me dijo nada, solo entreabrio los
labios —¿o me lo imagine?— me
acerque y la bese levemente, le cogi de
las manos y la volvi a besar ahora con
desesperación, asi estuvimos un largo
rato, besándonos, abrazandonos y
acariciandonos, excitando nuestros
instintos, solo jadeabamos, una succion
fue lo que nos dijimos, la lleve al centro
del kiosko debajo de la boveda en
donde se producia eco, cuando
estuvimos debajo del centro de la
bóveda del kiosko grite cogiendo de una
mano a michele: te amo, y la boveda del
kiosko repitio, te amo, te amo, te amo y
michele agrego gritando: yo tambien, yo
tambien y el eco volvio a repetir: yo
tambien, yo tambien, yo tambien y los
dos nos soltamos a reir y saltamos por el
pasto y por las flores, apesar de los
letreros que decian —el jardin es tuyo,
cuidalo— y nos volvimos a besar
ansiosamente en la sombra de un arbol,
luego recargados en un poste de luz
mercurial, despues nos despedimos sin
un reproche, nada, solo un beso leve
rosando nuestros labios. Despues de
haber dejado a michele, me dirigi a la
vecindad, habia baile, no me acordaba
hoy es quince de septiembre, hoy a la
media noche se cumpliran ciento
cincuenta y ocho años, de aquel grito de
don miguel hidalgo y costilla, que lanzo
en un pueblo, que lleva por nombre
dolores y levanto en armas a la nueva
españa e iniciar la lucha armada por la
independencia y dar paso a la republica
de los estados unidos mexicanos, asi que
como todos los años desde que mi
memoria tiene recuerdos, todos los
mexicanos celebramos el dia de la
independencia, unos van a la enorme
plaza del zocalo, en el centro de la
ciudad, ahi donde se levantaba la
antigua gran tenochtitlan, ahi donde se
levanta la catedral de la ciudad de
mexico y su hermoso sagrario barroco,
ahi donde antes se celebraban los
sacrificios del dios huitzilopochtli
ofreciendole el corazon ensangrentado,
fresco acabado de salir de los pechos de
los prisioneros, ahi la gente esta noche
se arremolina, se amontona, y se
apretuja y las chinampitas, brujas pitos,
gorros, matracas y cohetes hacen una
explosion de ruido alegre, ahora la gente
en el zocalo tambien habia
concurrido…, pero al menos a mi me
parecia en menor cantidad, seria por el
conflicto estudiantil o porque los
estudiantes habian organizado sus fiestas
patrias, en sus recintos escolares, a la
medianoche el presidente dio el grito de
independencia, lo estaban transmitiendo
por la television y la radio, cuando hizo
ondear la bandera e hizo repicar la
campana del palacio nacional situado a
un costado de la catedral y nosotros en
nuestras casas, humildes o ricas o de
clase media, en cabarets, prostibulos, en
basureros o en chozas, en barrancas o
cuevas, en la carcel o en el cuartel,
todos gritamos —¡viva mexico hijos de
la chingada!— y algún borracho
empistolado echa bala al cielo con una
actitud retadora, toda la noche tomamos
vino y bailamos y nos peleamos al calor
del alcohol y las fogatas en las
vecindades o en los callejones, humean
las paredes; Sonia que ya es novia de
martin, se la pasa bailando toda la noche
con él, todos bailan los viejos y los
jóvenes, los niños y los ancianos y las
cubas libres circulan sin cesar asi se
pasa la noche hasta que uno a uno se van
cayendo de borrachos o de cansancio o
de sueño y se meten a sus casas. A la
mañana siguiente, el dia diesiseis de
septiembre a las doce del dia, la gente
comienza a levantarse, para ver el
desfile por la television, otros van a los
establecimientos de antojitos, a las
migas, enchiladas, pancita, pozole,
birria, chilaquiles; para «curársela».
En la mañana habia ido gilberto a
despertarme a mi casa, para que
fueramos a el puesto de antojitos de
doña mariquita, la de la pancita, yo
acepte, tenia mucha sed, me habia
acostado a las cuatro de la mañana, ya
había dormido bastante, pero los
estragos del alcohol estaban haciendo
efecto.
Cuando llegamos con doña mariquita,
nos sentamos en una de las bancas que
estan a cada lado de las largas mesas
angostas, pintadas de color verde
pistache, en la pared habia varias tablas
largas a modo de repisas, ahi se ponen
los refrescos y los cigarros de distintas
marcas y en otra repisa mas chica, el
radio sintoniza en una estacion musical,
en un bracero, que esta a la entrada de la
puerta del establecimiento, esta una olla
de peltre de color azul de veinticinco
litros de capacidad, ahi hervia la
pancita, y en otro bracero, atras del
primero habia una olla de atole de
chocolate, y sobre el mostrador donde
sirve mariquita y sus hijas esta una
casuela llena de chilaquiles picosos,
espolvoreados de queso añejo y sus
ramas de epasote, yo pido una orden de
chilaquiles y un jarro de cafe negro con
canela y este gilberto un plato de pancita
y una cerveza bien fria mientras
almorzamos platicamos acerca de su
novia:
—se llama andrea vive por donde
trabajo.
—¿ya trabajas?
—si, en un taller de zapateria, apenas lo
acaba de instalar el maistro.
—¿y te gusta?
—ser zapatero, un poco.
—no, tu novia.
—claro hombre, si no me gustara no le
hubiera hablado para novia.
—¿y a la otra ya no te gusta?
—¿con la transa que me hizo?
—podria ser, ya ves cuando a uno lo
train arrastrando la cobija, las mujeres
te hacen como su trapeador.
—con andrea me entiendo a todo dar.
Eso platicamos cuando entro al
establecimiento este ruben con varios de
sus nuevos amigos, casi puros chavos,
greñudos y que les gusta el nescafe
etiqueta verde (marihuana) y toman
chochos (pastillas) caminan como si se
creyeran superman o hercules o sanson o
la mama de los pollitos, se sentaron
enfrente de nosotros dos, me miro y me
dijo:
—¡hola arrastrado!
—estamos iguales, yo volvi con michele
y tu con agnes.
—¿iguales? solo los perros —me
comienza a alburear.
—¡que tal sultan! —le contesto tambien
albureandolo.
—sultan tu padre, pero si ni a padre
llegas.
—y tampoco a madre, por eso soy poca
madre, para los ojetes.
—¡uh! ya se enojo el putito —dice ruben
a sus amigos
—traime a tu madre y veras dentro de
nueve meses si soy puto, ¿o si te pasa
mejor ahorita nos partimos el hocico?
—vas güey —me invita a salirme a la
calle a la vez que se arremanga la
camisa, seguido de los curiosos salimos
a media calle, gilberto me da consejos y
animos, al tiempo que me enseña un
casco de cerveza agregando— por si
saca fierro, al dar la vuelta veo a ruben
que en la mano lleva una navaja de
muelle, le arebato el casco a gilberto, lo
agarro por el cuello y el fondo lo
estrello contra el suelo de modo que
quede una arma punsocortante, todo esto
lo hice en una fraccion de segundos la
esgrimi por delante, sentia miedo y el
sudor frio recorria mi espalda, los ojos
los tenia fijos en la navaja enemiga,
tratando de adivinar, la direccion en que
me seria lanzada, los gritos de la
muchedumbre, me acaloraban, unos me
alentaban a mi otros en contra, nos
estudiabamos, girabamos lento, con los
musculos tensos, prestos a saltar, ante la
expectativa ansiosa de la gente, de
pronto como un tigre salto ruben hacia
mi, esquive el golpe de la navaja,
haciendome hacia atras y hacia un lado,
balanceando mi cuerpo, iba a
contraatacar cuando recibi un puntapie
en mis testiculos, senti miedo de verdad,
un temor horrible, confiado en que me
derrumbaria, al sentir el dolor horrible,
la falta de aire y las fuerzas que lo
abandonan a uno, se tiro con la navaja
por delante tratando de darme el golpe
mortal pero ahora no seria suficiente una
patada a los testiculos para
derrumbarme, el no podia comprender
que sentia tal odio enorme hacia él, que
aun herido de muerte yo acabaria con él,
asi que sacando fuerzas del inmenso
odio que le tenia, esgrimi con rapidez el
casco cuando el se me lanzaba franco,
trato de detener su viaje, solo consiguio
resbalar, le tire el primer golpe, solo
conseguí rasguñarlo en el pecho
desgarrando su camisa, pero el estaba a
mi merced, oi a lo lejos el chirriar de
unos frenos de automovil, vi a dos
hombres obesos, morenos, bajar
rapidamente del auto, gilberto se me
acerco y me grito al tiempo que me
jalaba:
—¡correle la tira!
Ruben también se levanto corriendo
todos juntos nos metimos a nuestra
vecindad, cerramos el saguan y a pesar
de los fuertes golpes que daban los
agentes y las amenazas que lanzaban no
les abrimos el saguan, ruben con hilillos
de sangre corriendo, por su pecho, le
dio un gran trago a la botella, de a litro
de tequila que traian, despues vacio un
poco sobre su pecho, para lavarse los
rasguños, experimento dolor, pero lo
apaga con otro trago de tequila, suben a
la azotea, y corren atraves de las demas
azoteas de la cuadra, para saltarse y
brincarse por la calle de atras, nosotros
tambien subimos a la azotea, ahi hay
tierra suelta arena y yerba verde que
crece silvestre en las hendiduras de los
techos de las viviendas, ponemos unas
hojas de periodico, y sobre estos
comenzamos a jugar domino y despues
poker y brisca con barajas mexicanas,
algunos nos quitamos las camisas y
quedamos con el torso desnudo, se
destapa una botella de tequila y una
cajetilla de cigarros para los
nerviosisimos jugadores, en tanto en los
aires contaminados de mi ciudad, los
aviones de las fuerzas armadas
mexicanas surcan los aires.
Al dia siguiente, me levante con una
enorme flojera, para ir a trabajar, como
siempre, al llegar a la esquina, paso el
camion pero ahora le toco el alto, asi
que colgandome y con un pie en el
estribo, subi al camion, al paso de las
calles poco a poco me fui metiendo a
medida que bajaba la gente y subia la
gente, no pague mi boleto, ni el chofer se
dio cuenta, adentro del camion
propiamente dicho, apenas si uno podia
moverse con dificultad, al llegar a mitad
del interior del camion, me encontre a un
compañero de trabajo, que iba
sonrojado y con los ojos vidriosos y
colorados, estaba atras de una señorita
de un bien proporcionado cuerpo, cada
vez que el camion frenaba, mi
compañero se le pegaba, la señorita
fingia no sentirlo, el se reia y me guiño
un ojo y con voz ronca me dijo:
—ya estoy bien caliente, tientale no dice
nada —me invita.
yo lo obedeci, como estaba excitado
nada mas de ver, senti su redondes
suave, tibia y sofocante que se filtraba
atraves de la minifalda, al sentir mi
mano la señorita volteo violentamente y
dio una tremenda bofetada a mi
compañero, quien estaba detras de ella.
—¡descarado, atrevido!
La gente volteo a ver a la señorita y a mi
compañero, yo sentia una infinita
verguenza y a la vez unas enormes ganas
de reirme pero mi compañero no perdio
el aplomo y fingiendose muy enojado le
recrimino a ella.
—¡y te vuelvo a ver con ese, y ya no va
a ser una bofetada la que te de, sino unos
balazos, vieja desgraciada! —acto
seguido tiro el cordon del timbre
pidiendo su parada, caminaba, luchando
entre la gente para llegar a la puerta
trasera, la puerta de la bajada, la
señorita se quedo estupefacta, con el
rostro rojo de verguenza y de ira y los
ojos rojos queriendosele salir las
lagrimas, le brotaron dos que lentamente
le escurrian por sus mejillas, no
acertaba hacer algo, solo permanecio
inmóvil sin decir una sola palabra, por
unos instantes permaneci yo tambien
inmovil, pero reaccione a tiempo para
bajar del camion.
corri alcanzar a mi amigo, ya entrando al
supermercado logre hablarle:
—¡oye que bruto eres!
—pinche vieja, se me quiso poner perra.
—fue todo su comentario el se dirigio a
su departamento, el estaba en la
salchichoneria— trufas, yogourt, chorizo
cantimpalo, caviar, requeson, queso
holandes, danes, suiso, jamon serrano,
salami italiano, margarina, pastel de:
pollo, mosaico, pavo, huevo, aceitunas;
azafran, leche: lala, milkos, estrella;
morsilla, pathe, crema rancherita,
bonafina, chipilo e importada, jamon,
queso de puerco de la brener, iberomex,
higienica y tambien importado; chorizo
toluqueño, longaniza, mantequilla:
primavera, rancherita, mirasol, chipilo,
gloria, bonafina, y demas marcas que
escapan a mi memoria, estos son algunos
de los productos, que mi compañero esta
encargado de cuidar para beneficio del
consumidor.
Al salir a almorzar, busque a pedro, que
asi es como se llama mi compañero de
trabajo. Despues de comprar nuestras
tortas y nuestra coca cola, nos las fuimos
a comer al parque, todavia no habia
muchos niños en los aparatos para su
diversion, estaban todavia en la escuela,
nos sentamos en una banca, pedro abrio
los refrescos con los dientes y
comenzabamos a comernos nuestras
tortas, conversavamos, al principio sin
interes, nada mas por decir algo, pero a
medida que pasaba el tiempo le
comenzabamos a poner interes a la
platica, yo le tome confianza desde el
principio le hable de michele y de que
mi tia hace maje a mi tio y el me platica:
—yo queria mucho a mi esposa, no era
muy bonita, tampoco era fea, era mas
bien delgada, pero yo la queria mucho,
teniamos como tres años de casados, no
teniamos hijos, esa tarde sali temprano
se habia ido la luz, en la fabrica, la
corriente electrica, la habian
interrumpido, para arreglar un
desperfecto, y que voy llegando a mi
casa, que encuentro a mi mujer con el
carnicero, los dos estaban desnudos en
mi cama, la que yo habia comprado con
tanto esfuerzo, el carnicero salio de mi
casa, corriendo semidesnudo, se me
escapo, no cierto lo deje que se me
escapara yo le tenia miedo, pero ella si
no se me escapo, la golpee hasta que me
pidio perdon arrastrandose por el suelo
bañada en sangre y la hice que se
limpiara la sangre de su rostro con las
ropas intimas del carnicero que habia
olvidado, la lleve con sus padres se las
devolvi, por un tiempo me dedique a la
borrachera, durante casi un año, hasta
anduve con los teporochos un tiempo,
con uno de ellos, me fui a veracruz, ahi
deje de tomar, me fui en un barco la
primera vez a yucatan, despues al canal
de Panama, ahi estuve trabajando pero
francamente no me gustaron las movidas
que hay ahi, de repente ya estas bien y
de repente amaneces muerto, luego como
uno es extranjero, pues ni a quien irle ni
con quien irse, si con melon o con
sandia, por eso es que, fui a dar hasta
santiago de chile, fijate ahi casi todos
los maestros son marxistas.
—¿que son que?
—¡marxistas! bueno asi me dijeron que
les decian, por este marx.
—el viejito que dice, asi es la onda
chavos, junto con su ñeris engels.
después de estar como tres meses en
santiago, me jale para peru el peru,
dicen allá, ahi estuve cuando la tragedia
del estadio nacional de futbol, todavia
en el puerto de callao, ya de ahi me
entro la nostalgia, no lo pense más que
me regreso para panama y ya de ahi a
veracruz y de nuevo a la capirucha. Se
habia ido el tiempo sin sentirlo, asi
cuando vi mi reloj, ya nos habiamos
pasado diez minutos del tiempo del
almuerzo, cortamos platica, y corrimos
hacia el supermercado.
Sali del departamento de empaque, con
unos paquetes que debia acomodar en la
sala de ventas, observe en ese momento
como pedro se besaba con una clienta
apasionadamente, pedro fue el que se
separo y regreso a la salchichoneria, la
señora se despidio con una sonrisa,
pedro se arreglo el nudo de la corbata y
el gorro blanco que se lo habia quitado,
se lo acomodo hacia un lado era extraño
sentia una secreta admiracion por él, me
facinaba, me embobaba, la forma en que
trataba a las mujeres, algunas veces con
delicadeza-adorable, y otras con
salvaje-brutalidad, era negro y era
blanco, era todo y nada a la vez, a veces
cuando saliamos a almorzar, siempre
hablabamos de las mujeres y siempre me
aconsejaba: no te fies de ellas son
volubles, son como uno, son tanto para
nosotros, que nos llegan a aplastar, juega
con ellas pero en el juego pon tu corazon
y tu ardor y tu egoismo idiosincratico,
por regla bastete saber que son viboras
y son palomas. Despues de acomodar
los paquetes en la vitrina de las carnes,
me iba a meter pero un vuelco dio mi
corazon cuando vio a michele, siempre
que la veia me ponia loco, el buen
humor reinaba en mi.
—venimos por ti —me dice a modo de
saludo.
—¿a donde vamos a ir?
—a una fiesta en casa de ruben.
—¿vino con ustedes?
—si.
—¿que te he dicho? ya sabes que no me
gusta que andes con el.
—pero es que es novio de mi hermana.
—tu lo has dicho, novio de tu hermana,
no tuyo.
—no seas asi, ya vas a comenzar de
nuevo.
—como no quieres que comiense, si
sabes como me ca’i ese cuate y todavia
hasta me invitas a una fiesta de él.
—si quieres no voy a la fiesta, pero no
te enojes.
—me gustaria verte en el jardin.
—a las ocho.
—si.
—okey, entonces hasta la noche enojon.
Esperando el camion, encontre a pedro a
la hora de la salida del trabajo, como
tomamos el mismo camion, lo
esperamos, pero se tardaba asi es que
nos dirigimos a la parada del tranvia.
—era tu novia, la muchachita que estaba
contigo platicando al medio dia junto a
la vitrina de carnes.
—si, se llama michele.
—tienes buen gusto, es linda la
muchacha, sus ojos son algo digno de
admirarse.
—cafes clarisimos, casi verdes, pero
no, asi estan mejor, como que son mas
bonitos.
—¿te peleaste con ella?
—ya casi.
—¿por qué?
—no me pasa que ande con el chango,
novio de su hermana.
—¿andan solos los dos?
—no es lo que tu piensas, es del cuate
que sospecho que……… bueno tu ya
sabes lo de mi primo que te conte, a mi
me late que él fue.
—¿tienes pruebas?
—no, una ligera sospecha, el anduvo
tomando con mi primo el dia que lo
mataron y como se train ganas y ademas
su novia de mi primo lo andaba
haciendo maje con este cuate, es de alma
mendiga, ese antes era cuate, ora es bien
ojete y tu sabes que ya en puntos pedos y
grifos, pues se les va la onda.
—pos yo que tu, ya le biera dado cran.
—pues si, pero…… al principio sentia
unas ganas enormes de vengarme, pero
poco, a poco, como que se me han ido
apagando antes no lo podia ni ver ahora
como que me voy acostumbrando aque
esto algun dia tenia que suceder —hago
la parada al tranvía le digo que sino se
va en este, le digo que tambien pasa por
la colonia guerrero, pedro titubea
incredulo, se decide y sube junto
conmigo al tranvia, me dice que pague,
escogemos los asientos de hasta el
fondo, el interior del tranvia esta casi
vacio, me acomodo en el asiento, el saca
los cigarros, me ofrece uno, despues la
lumbre y me dice —si me estabas
contando que…
—¡ah! pues si como que ya me da
miedo, no de matarlo sino de que sufra,
se siente gacho cuando alguien se muere.
—no chavo, esos cuates hay que darles
cran antes de que te den a ti, esos cuates
no merecen ser amigos y menos cuando
hacen transas como la que le hizo a tu
primo con su noviecita, esos tipos tienen
muy poca manera de ser hombres, pero
no te preocupes ora que sea capitan del
sotano del infierno, me voy a desquitar,
bueno nos vemos chavo, yo aqui me bajo
—me dice pedro a la vez que se para y
tira del cordon del timbre— nos vemos
mañana.
Cuando ibamos al jardin casi siempre a
las ocho de la noche, nos cogiamos de la
mano y entrelazamos los dedos y
caminamos por entre las veredas,
mirabamos de reojo a las demas parejas
que estaban en las bancas o escondidos
en las sombras del kiosko o entre los
arboles, jugueteabamos a nuestro modo,
ella me tiraba del brazo cuando menos
lo esperaba y luego yo hacia lo mismo y
echaba a correr y tras de mi ella, saltaba
los arbustos ella solo hacia el intento,
pero siempre desistia, mejor hacia un
rodeo para buscarme, yo me le acercaba
quedito por atras y con mis manos le
tapaba sus ojos, la interrogaba:
—¿quien soy, adivina y te soltare?
—un odioso ogro —me contestaba entre
risitas mal contenidas— a quien quiero
mucho, pero a veces quisiera odiar.
—pero nunca podras, porque el tambien
derrapa por ti.
—es un mentiroso.
—seguro que lo es, pero si alguna vez a
dicho una verdad, es esa —le quitaba
las manos de los ojos y nos besabamos,
hasta que ardiamos en deseos yo con voz
queda, la invitaba al hotel, al principio
me decía que no, pero poco a poco la
iba convenciendo, al rato nos veiamos
en el cuarto del hotel, acostados
desnudos en una cama disfrutabamos de
un intenso gozo carnal, un placer al
infinito y desparramamos en felicidad
cuando nuestros cuerpos se aplastaron
queriendose hacer uno solo y la hice
gemir mientras yo penetraba en sus
entrañas, el orgasmo nos trasladaba al
extasis, mi eyaculacion fue
esplendorosa, ella tambien vivia este
extasis y colaboraba en gran forma a
crear la verdadera belleza en el amor,
cuando las facciones de nuestros rostros
se hermosearon por unos instantes,
nuestros ojos se agrandaron y
adquirieron una belleza inusitada, el
brillo de ellos que dura unos segundos
nos muestran cual felices somos
ofreciendonos nuestro amor, que se hace
belleza. Cuan flacidos descansabamos
abrazados mirando el techo de color
verde, michele comenzaba arrepentirse,
tenia miedo de que le fallara el ritmo,
hacia cuentas cuando habia tenido la
ultima mestruacion.
—el flujo esta ultima vez parecia nunca
acabar —me comunica michele sus
intimidades— fijate hay veces en que
agnes esta mala, se pone insoportable,
de un humor verde, le echa la culpa a
sus dias malos, pero yo le digo, porque
a mi no me sucede igual creo que a
veces lo usan como un pretexto.
Al salir del hotel, tratando de que no nos
fueran a ver algun conocido, salimos a
toda prisa atropellados y tropezando,
chocamos contra un señor robusto,
choque que sufri cuando descubrimos
con quien habiamos tropezado, es
comparable como el que sufria cary
chesman cada vez que le comunicaban la
pena de muerte en la camara de gases en
la prision de san quintin, la voz ronca
cavernosa, parecia que haria estallar
mis timpanos, aunque la furia era
dirigida a michele:
—¡estupida! que has hecho adentro de
esa porqueria con este imbecil —le
gritaba el español fuera de si—. vengan
los dos a la casa, pero caminen rapido
idiotas.
Cuando llegamos a su casa, hizo salir a
la sirvienta, a su mama a agnes, y unas
amigas que estaban estudiando con ella
nos quedamos los tres solos en la sala,
nos hizo sentar en el sofa a la fuerza
pues yo no queria, el permanecia parado
buscaba con enojo el encendedor en sus
bolsillos del pantalon, para encender un
puro que se habia puesto en la boca,
mordio un pedazo y luego lo escupio,
por ese lado lo encendio.
—ya han pensado en lo que me van a
responder.
—señor, —comienzo hablarle
timidamente con un miedo atroz que
trato de dominar— yo estoy dispuesto a
casarme con michele.
—señor, yo estoy dispuesto a casarme
con michele, —imita mi voz
ridiculizandome y agrega— es todo lo
que sabes decir, como si casarse fuera
una cosa trivial ¿haber cuanto ganas?
—el sueldo minimo.
—¿y tu crees que con eso vas a
mantenerla?
—papa con que tengamos lo
indispensable… —tercia michele.
—¡tu te callas! —corta de tajo el
español— todo se les hace facil, haber
tu ni siquiera sabes hacer un par de
huevos fritos, menos lavarle los
calzones a este… puff bueno para que lo
digo, pero en fin ya lo hicieron, ahora tu
chaval necesito hablar con tu tio, dile
que mañana en la noche ire a verlo a su
casa.
Cuando salimos a almorzar al parque
publico, pedro me interrogo:
—¿que te pasa? ¿has estado muy serio?
—ayer me cayo la bronca con mi suegro,
que nos ve a mi novia y a mi salir del
hotel y ahora le va ir hablar a mi tio, yo
creo me voy a casar.
—vete de aqui, a guadalajara ahi
encuentras chamba rapido.
—no es gacho dejarla, ademas yo la
quiero.
—entonces deberias estar alegre.
—es que le saco a casarme.
—¡ooh! a ti no se te entiende.
—le saco a casarme, porque con este
pinche sueldo, ni para tortillas, esta bien
como dice mi suegro, a lo mejor ella no
aguanta la bronca del casamiento,
apenas tiene dieciocho años, yo ya tengo
veintiuno.
—ahi vas a saber si deveras ella te
quiere o todas las mujeres son iguales,
pa’mi que si, pero hay tu sabes cada
cabeza es un mundo.
—pue’que si, pue’que no, uno nunca
sabe, sino hasta que ya la regaste.
Despues de terminarme de comer las
tortas, me empine el refresco todavia
despues de darle un trago sobro un poco
el cual regue en la tierra suelta del
parque, ibamos a cruzar la salida,
cuando nos encontramos a una señora,
llevaba a dos niños, eran mellizos, como
de cuatro años eran gueros y de pelo
cortado a la beatle los chiquillos
corrieron a la resbaladilla, la señora de
unos treinta años, llevaba puestos unos
pantalones amarillos entallados de las
caderas y una blusa verde apenas si se
le notaban los senos, la señora se dirigio
a nosotros, mas bien dicho a pedro.
—¿por que no fuiste te estuve
esperando, hasta las siete de la noche y
no llegaste.
—yo te dije por telefono, que ya no
habia nada entre nosotros eres casada y
francamente a mi no me pasan esas
ondas.
—¿y como andas con evangelina?
—pero su marido no vive con ella, la
abandono y tu no, tu hasta dos hijos
tienes, yo no se que piensas tu, lo tienes
todo, un esposo que es contador, tienes
una casa muy bonita, no sufres
problemas economicos, estas en la
gloria, y quieres bajar al infierno por
simple capricho y lo que es peor, no
nada mas tu te creas tu infierno sino
tambien se los creas a tu esposo y a tus
hijos.
—si quieres dejo a mi esposo.
—eso si para meter las patas estas lista,
ya mejor largate, porque hasta te voy a
golpear, tu que abandonas a tu marido y
yo voy a buscarte a donde estes y
arrastrandote te llevo con tu marido,
¿pues tu que piensas?, sino lo querias
para que te casaste total, te hubieras
nomás juntado con el, y ya cuando te
aburrieras largarte, pero ustedes son
re’chingonas, un ojo al gato y el otro al
garabato pero por ahora se te va a pelar
conmigo, y ya te dije no sigas
hablandome por telefono, que crees que
nomas tengo tu tiempo.
—no me dejes pedro, mira yo nunca le
he rogado a nadie y mira que gente que
vale la pena, se ha fijado en mi, como el
licenciado que vive al lado.
—bueno pues largate a chingar a tu
madre tu y tu licenciado mira yo lo unico
que te pido que me dejes en paz, ya te
dije que no me pasas, no me gustas ya te
probe no me satisfaciste.
La señora inspiraba lastima, apenas lo
podia creer, una señora de porte
elegante, que al verla pasar por la calle,
nadie podria creer que ella era capaz de
hacer escenas idiotas, pedro se
enzañaba con ella, y lo peor de todo que
era sincero, le dio un empujon cuando
ella trato de abrazarlo salio caminando
de prisa del parque y cruzo la calle
corriendo y yo detras de él tratando de
alcanzarlo, por fin pude darle alcance a
la mitad de la calle:
—la trais muerta, gacho se derrapa por
ti.
—no mano, por eso ves que juego con
las viejas, ponte en el lugar del esposo
de esta pinche vieja y veras, que pues
esta cabron hacer estas cosas, asi me
paso una vez a mi, yo como buen hijo de
adan chanbeando y ella como buena hija
de eva como vibora arrastrandose, si
supieras como se siente, es lo mas gacho
que le puede pasar a un hombre, dan
ganas de morirse, yo me queria morir de
verdad, por eso me cain mal las viejas
que son casadas y te dan chance, caray
pues si les gusta probar de todo, pues
para que se casaron, no cuate no te cases
es mejor onda la que agarran los hippies
todo para todos, sin celos, ademas que
ya sabes que anda con otro pero tu
también andas con otra, y no se tienen
compromisos, es lo mejor como le hacen
los hippies en las comunas, es la unica
solución que creo posible, no hay, para
que hacerle al cuento, si los humanos
somos egoistas por naturaleza.
Ese mismo dia en la noche esperando en
—fumando espero a la mujer que yo
quiero, canta el teporocho y luego me
dice esta chiro ese tango, anda echate un
trago de teporocha, pa’que te pongas
calientito, adios bizcocho— dice el
teporocho a otro teporocho que pasa
junto a nosotros el cual le contesta.
—presta ¿no?
—toma
—¿mame usted?
—biscocho, ya dije, ya no juego, te
gane, te lleve al hotel, te arastre por la
cama, y gritaste y hasta que dijiste hay,
te abandone porque las sabanas del hotel
las manchaste de sangre.
—ni modo me ganaste lo reconozco hijo,
¿que ya le vas a caer al callejon?
—que mas me queda hijo, no hay otra.
—ya vas luego nos vemos, voy por un
toque de nescafe etiqueta verde.
rumbo al callejón de «sal si puedes» el
teporocho me interroga.
Al alejarse el otro teporocho, seguimos
caminando
—tu dime la verdad ¿a poco no soy
buenaso para los albures?
—se nota lo enzarto bonito.
—yo te ensarto mejor.
—¡ah! ¿ya nos llevamos a alburearnos?
—pues tu chavo, que me querias
alburerar, que dijiste este chile en papas
yo me lo embarro.
—no, usted, que ya todo lo que le hablan
cree que es albur.
—bueno ya deja seguirte contando mi
vida, no que tus lectores han de decir
que nos estamos dando una jaladas
enormes, pues si chico com…
—preste ¿no? —lo interrumpo
—¿que dijiste? que entre nosotros no
nos debemos alburear ¿no?
—si,
—¿entoces porque me albureaste?
—¿a que horas?
—pues ahorita, no te hagas.
—esta loco.
—¿no dijiste presta?
—si.
—ahi esta
—¿ahi esta que?
—el albur
—¿cual albur?
—yo dije, pues si chico, y tu luego luego
que me lo pides.
—no te digo, estas loco.
—no mano, no estoy loco, bueno a veces
si se me va la onda, pero creeme,
verdad de dios, que ahorita ando
efectivo.
—¡ooh! que no te alburee,te dije presta
pero no sabes que.
—como, me estas pidiendo el chico.
—te estoy pidiendo la teporocha, un
trago.
—no tu me quisiste alburear.
—que no hombre, yo ni se que es el
chico.
—¡hay papacito! no te hagas.
—no me hago en verdad no se que es el
chico.
—pues el ese.
—¿que ese?
—pues el ese.
—¿que ese?
—pues el ese.
—¡oooh chihuahuas! ¿que es el ese?
—si ya lo se que es el ese, pero ahora
dime que es el ese.
—pues el ese es……… mejor lo dejo a
la imaginacion de tus cuates los lectores.
—¡saquese!
—no te enojes mira te lo voy a decir
pero al oido.
—… … …
—¡ah! perdoname, pero yo no sabia es
que tu y tu percepcion de la picardia
mexicana estan muy desarrolladas.
—bueno deja seguir contando:
¡ATENCION TERCERA LLAMADA
TERCERA
LLAMADA COMENZAMOS!
¡ATENCION CAMARA CORRE PEL…
PERDON
CORRE NOVELA!
¡rapidito por favorcito teporocho!
Estabamos a un lado del saguan
recargados, en la pared, mirando pasar a
los autos victor me platica, que esta
juntando dinero suficiente para poderse
ir a los estados unidos de bracero.
—¡ahi no te quedaste, teporochito por
favor, la estas regando, eso ya lo
contaste ya hasta victor se murio!
—¡ah! pues si verdad.
—¡ah! pues si verdad, haber si te fijas lo
que cuentas, haber presta deja darle un
trago a tu teporocha, ¡pal’ coraje lector!
—que te volvias a enojar y como que le
volvias a dar otro trago de teporocha a
tu gañote.
—all right, dame chance, le it be iuuuu
let it be pal’ coraje.
—invitales a tus lectores.
—no estan jurados.
—chale, no seas mal educado, de todos
modos aunque esten jurados se les invita
por educacion.
—¡simon verdad! dame chance haber si
no se aprietan.
—no creo o quien sabe, caras no veo,
mañas no conosco.
—¡lector si no estas jurado chúpale!
—… … … … … … … … … … … …
………
(renglones para que escriban los
lectores sus sentimientos
—… … … … … … … … … … … …
………
reprimidos en una exclamacion, que
puede ser desde una
—… … … … … … … … … … … …
………
mentada de madre hasta un grito
desesperado ¡dejenme
—… … … … … … … … … … … …
………
ser! dedicado a quien tu quieras, pero
escribe esa
—… … … … … … … … … … … …
………
exclamacion que siempre has deseado
decirla, no te
—… … … … … … … … … … … …
………
reprimas, porque te llenas de
complejos).
—por nada lector, gracias lector.
—ahora si dame chance de seguirles
contando mi vida, pues si lector de mi
cuate como te iba diciendo…
ESE DIA EN La noche esperando en el
saguan de la vecindad la venida del
español, fumaba nerviosamente
recargado en la pared, fue cuando llego
gilberto y me invito a su boda, el sabado
se casaba por la iglesia y por el civil,
nada mas me dijo eso y se volvio a ir,
que dizque a arreglar los preparativos.
Por la esquina, se veia venir la figura
recortada del español con las manos en
los bolsillos, michele caminaba cerca de
el al lado de la pared, solo ellos dos
venian, lo hice pasar a la casa ahi los
esperaban mi tio y mi tia, sonia se habia
esmerado y habia preparado chocolate
estilo aguelita (con molinillo) y echo
pastel de queso, sonia desde la
puertecita de la cocina, me hacia señas
burlandose de mi, mi tio sentado en una
mecedora y con los zapatos puestos y
¡extraño! con la televisión apagada, mi
tia se mostraba atenta con michele y el
español, aprovechando ese momento, fui
a la cocina, ahi discuti con sonia:
—ya estate ¿no? —le dije.
—estas nervioso, no que no —me
contesta casi burlandose.
—bueno si y que.
—que te vas a casar y tus hijos van
hacer gachupines.
—¿y de quien van hacer los hijos?
—tuyos primo, por supuesto que tuyos
primo.
—a’i esta entonces.
—entonces, ¿que de que?
—ya viste quien comienza, no dijimos
que ya no nos ibamos a pelear en
memoria de rodolfo —le recuerdo
tratando de que ya no se siga burlando a
mi costa.
Mientras sonia salia a ver a su novio, no
se cual de todos seria nosotros, digo
nosotros por decir, pero la verdad es
que los unicos que parecian estar ahi
presentes eran el español y mi tio al
principio el saludo fue frio y las
palabras salian tensas, por fin se
pusieron de acuerdo en que deberiamos
casarnos dentro de tres meses amenos de
que cuando fuera a ver al doctor esta
michele resultara enferma, entoces nos
casariamos antes, despues cuando
conforme el hielo de la tension se fue
deshaciendo, comenzaron a recordar de
sus tiempos, de franco, de hitler, y de
musolini y hasta un poco de stalin, luego
hablaron de cuando mi tio era el mejor
zapatero de la fabrica, cuando apenas
habia llegado de leon guanajuato ahi en
donde la vida no vale nada entono mi tio
ahi nomas traslomita, hablo con orgullo
del cerro del cubilete y de san juan de
los lagos y de las momias de guanajuato
y de la peregrinacion que hacen hasta el
cristo rey de los echos sobrenaturales,
segun el que ocurren en una
peregrinacion, la brujas, los nahuales y
los muertos que se parecen a la media
noche, despues pasaron a los toros y mi
tio presumio con los mexicanos, arruza,
armillita y silverio y el español con
belmonte, manolete, y dominguin,
despues presumieron con los modernos
«no que manolo martines, alfredo leal y
curro rivera, son mejores, y luego el
español no que el cordobes, mondeño y
el viti son mejores» asi transcurrio el
tiempo conversando los dos muy
animados en tanto michele y yo nada
más, mirabamos, oimos y callabamos,
cuando el español se despidio termino
siendo mas mexicano que el tequila y el
chile verde expresion textual de él y mi
tio termino aceptando que los españoles
y nosotros los mexicanos somos medios
hermanos de sangre y de raza y de todo.
—bueno victor te espero el domingo —
lo invito el español— en mi casa llevas
a tu mujer y a tu hija para comer y ver
los toros en la television.
—correcto pepe, alla estaremos dandote
lata el domingo.
El sabado acabando de cobrar mi raya,
me encontre a pedro, lo invite a la boda
de gilberto.
—vamos va a estar de ambiente, yo
tengo ganas de chupar.
—yo tambien, que te parece si vamos
primero a la cerveceria a tomarnos una
cañitas, llegamos ahorita a la mera hora
de la botana hoy dan caldo de pescado,
arroz, ostras, y frijoles con totopos,
ademas hay chicharron en chile verde y
caldo de camaron.
—se me esta antojando, pero yo quisiera
mejor ir al baño, al vapor turco, nos
metemos una botella de san marcos y los
refrescos de tamarindo.
—que te parece si mejor compramos una
de batman.
—¡chale! si vamos a chupar toda la
noche, no nomas un ratito, mejor
compramos la de san marcos y sus
refresquitos de tamarindo, y salimos
efectivos del baño para ir a rematar a la
boda.
—ya vas vamos al vapor.
Aqui en el vaporcito, calientito,
acostados en las planchas de masaje, los
cuerpos desnudos llenos de jabon o
haciendo ejercicio, a nuestro alrededor
estaban mientras nosotros tomabamos y
nos pasabamos la pastilla del jabon por
las axilas o el pecho y nos sobamos con
las manos hasta que el jabon se hacia
espumoso, tomabamos otro trago de
refresco de tamarindo con brandy e
ibamos a la regadera de presion el
chorro de agua fria caia refrescante en
nuestros cuerpos, despues de
terminamos la botella nos salimos del
baño, y nos fuimos a la fiesta, ya
teniamos sintomas de ebriedad,
llegamos a la vecindad, a la mitad del
patio habian puesto mesas con manteles
blancos y largos, habia mucha gente, un
tocadiscos amenizaba el ambiente con
musica tropical de celia cruz, gilberto
nos atiende solicito, nos sentamos a la
mesa.
—sientense ahorita les traen de comer,
arroz y luego mole.
—como siempre —interviene pedro
sonriendo.
—eso se acostumbra en estos casos.
Pido un lapicero prestado, pues observo
como todos los invitados escriben su
firma en la camisa blanca del recien
casado, firmo su camisa tambien hace lo
mismo este pedro, después de comer, los
novios comienzan el baile, se bailan un
danzon, «telefono a larga distancia» los
invitados tambien se animan y
comienzan a bailar y a escoger sus
parejas, pedro y yo somos de los
primeros en escoger pareja a mi en
especial me encanta el caché (baile)
pedro como siempre ya ligo con una
chava de la vecindad que vive hasta el
fondo.
—esperame voy con esta niña aqui
afuera a dar una vuelta, me entiendes —
me dice pedro.
Veo a doña chole la pindonga, que ya
trae unas copas encima y baila muy
jacarandoso, poco a poco con un vaso
en la mano se me va acercando me invita
a bailar, la rodeo con mi brazo por la
cintura, me saluda:
—quihubo roge ¿en donde te habias
metido?
—trabajando doña chole.
—muy bien roge, tan grandote que estas,
quien hubiera creido que ibas a bailar
conmigo, si yo te tuve en mis brazos
dormido, cuando eras un escuincle
mocoso —dejo caer su cabeza sobre mi
pecho, el corazon me latio mas de prisa
y todo a mi alrededor dejo de existir,
solo la musica cadenciosa oia, y senti
cercas de mi los enormes senos de doña
chole y su cuerpo caliente que se
apretaba cada vez mas fuerte contra el
mio, su voz jadeante un susurro ronco se
oyo en mi oido y sus labios tibios y su
lengua mojada, rosaban mi oido, en
verdad era excitante doña chole.
—aprietame mas fuerte —me dijo doña
chole— te quiero sentir, saber que ya
eres un hombre de verdad como lo era
victor. la aprete mas fuerte y mis labios
temblorosos le rosaban el cuello y mi
respiracion la hacia vibrar, poco a poco
nos fuimos haciendo hacia el fondo de la
vecindad, a donde casi no habia gente y
la oscuridad era espesa, nos
comenzamos a besar, como locos, me
mordia y yo le agarraba los senos con
desesperacion, nos pegamos a la pared
en un rincon y ahi parados se subio el
vestido y yo erguido penetre, me
introduci dentro de su cuerpo, lo senti
cuando todo su cuerpo se fruncio y yo
me estremeci y ella empujaba y yo
tambien y asi parados en la oscuridad
nos amamos como desesperados hasta
que mis rodillas flaquearon y mis
piernas se negaban a sostenerme, ella
loca reia se bajo el vestido y me besaba
el escotado vestido se lo arreglaba,
cuando su mano llevo a la mia e hizo
que le tocara los senos que estaban
calientes y se erguian excitantes, a modo
de despedida me hizo que se los besara
y les diera una tenue mordidita a sus
pezones en tanto ella emitia un gemido.
Cuando volvimos al baile pedro ya
habia regresado de dar la vuelta con una
vecina, seguro fueron por hay a hacerse
el amor o de perdida a jugar a los
novios, yo me sentia cansado, peor que
si hubiera echo el amor toda la noche, al
verme pedro fue a mi encuentro.
—cuando tu digas nos vamos —me dice
pedro.
—¿a donde? —le interogo un poco
extrañado.
—algun cabaret.
—¿y que vamos hacer ahi?
—a sacarnos a unas putas.
—no yo paso, no tengo ganas.
—¿que le sacas?
—no es eso.
—no si le sacas, para otra vez escojo
mejor a mis amigos.
—ya vas vamos, para que veas que no le
saco.
Tomamos un taxi, nos llevo al imperio,
nos lo recomendo el chofer de taxi ellos
saben mucho acercas de donde esta el
ambiente nocturno entramos el ambiente
era asfixiante, prostitutas por todos
lados una orquesta tocaba, por cierto
muy mal, danzones el mesero nos señalo
una mesa, pedimos una botella y
nuestros respectivos seis refrescos, el
lugar esta a media luz y las parejas
bailaban pegaditos, cobraban las
prostitutas a dos pesos la pieza por
bailar con ellas, asi no la pasamos
bailando y tomando con una prostituta
que invitamos a nuestra mesa, pedro no
quiso arreglarse con ninguna que porque
estaban muy caras, asi cuando cerraron
el cabaret, serian como las dos de la
mañana, tomamos un taxi, y nos fuimos
al estado de mexico, en un lugar de las
afueras de la ciudad llamado tenayuca,
por ese lugar hay varios lugares
prohibidos —nosotros nos dirigimos a
uno llamado «la escondida» un enorme
jacalon unas cuantas mesas desnudas sin
manteles las paredes sin pintar y el
techo de laminas de carton, la orquesta
desafinada trataba de tocar algo que
queria ser musica, ahi en ese lugar
abundaban las prostitutas jovenes, en su
gran mayoria entre los quince y los
veinte años, pedimos una botella, dos
jovencitas se nos acercaron para que las
invitaramos a tomar, el cansancio me
había abandonado, me sentia de
excelente animo, saque a bailar una de
las jovencitas, segui bailando «muy
apretadito» sintiendo el suave calorcito
que su piel morena emanaba, la
jovencita era excitante su suave olor a
jazmin llevaba al paroxismo mi deseo,
la estrecho mas y mas contra mi cuerpo
a la joven prostituta, ella me propuso
que alquilara un cuarto y fueramos a
acostarnos, le pregunte que cuanto
cobraba.
—te voy a cobrar veinticinco pesos y
pagas el alquiler del cuarto, yo quede de
acuerdo.
—ya estas listo —me dijo la prostituta
con voz quedita en medio de la
oscuridad del cuartito de madera,
recostada en la camita, semi desnuda
con el brassier puesto y la medias
bajadas hasta las rodillas, se habia
puesto en la posicion adecuada para
recibirme, subi a la cama y me le encime
ella flexiono las rodillas y se acomodo
de la mejor manera posible, en la
oscuridad sus ojos brillaban y me
miraban fijamente a la vez que con voz
forzada me interroga —¿ya?— le
contesto que si cuando mi miembro se ha
introducido en su cuerpo moreno,
entonces comenzamos el juego
desenfrenado, sincronizando nuestros
movimientos, en un constante roce y
jadeo y gemir hasta la desesperacion,
hasta que mis musculos se tensaran y
luego sufrieran de espasmos para
despues relajarse al final cuando la
debilidad invada a mi cuerpo, ruedo
hacia un lado de la cama, ella se muestra
satisfecha, no decia nada parecia estar
tramando algo, pasaron unos minutos los
cuales aproveche para descansar y
recuperar un poco de energias, me
incorpore y salte de la cama para
vestirme, pero ella con voz baja me
ordena —¡quedate!— no se veia nada,
solo una espesa oscuridad, regrese a la
cama hacia calor los dos desnudos sin
mirando viendo a la nada, pensabamos
seguramente en la misma idea, con su
mano jugueteaba entre mi ombligo, mi
vientre y mi vellocidad, con las yemas
de sus dedos recorria los contornos
cuando pasaba por mi vientre sentia un
vuelco y me daban ganas de nuevo, pero
yo ya no queria me sentia de trapo,
despues ella como meditando sus
palabras y calculando el efecto que ella
me producian me dijo —besame pero no
ahi— me decia cuando la besaba en el
cuello y el nacimiento de sus senos —
mas abajo…… por ahi asi— y con su
mano se acariciaba el vientre, hermoso,
todavia no lo tenia deformado, no tenia
la tendencia a la obecidad como las
demas prostitutas pose mis labios en la
palidez de su vientre, entonces senti
como su cuerpo se estremecia, oi su voz
quedita, suplicante, ronca, forzada,
pidiendome —mas abajo, por favor, mas
abajo— levante mi cabeza y me separe
de ella, quien me dijo —anda vamos no
tiene nada de malo— ya habia oido
hablar de esas cosas pero creia que era
una invencion de mis amigos, me
llegaron a decir que si uno lo hacia, la
mujer quedaba perdidamente enamorado
de uno, eran platicas «entre hombres»
como dicen los viejos cuando hablan
acerca del sexo, se decia que dejaba un
agradable sabor agridulce en el paladar,
que eso lo llega hacer uno tarde o
temprano, mas bien tarde, cuando uno ya
siente que pierde la vitalidad de la
juventud, y ahora yo estaba ahi frente a
ese dilema el de dejar libre a mi cuerpo
y hacerlo porque como lo deseaba o el
de reprimirse y ponerme un cinturon de
castidad
—¡vamos papacito y no te cobro nada!
—me decia con su voz cargada de deseo
febril y suplicante— ¡vamos que no es
nada malo, todos lo hacen hasta los
casados!
y con sus suaves manos atrajo mi cabeza
y me acariciaba cuando hube estado
cercas de ella, volvio a jadear y gemir y
a sufrir espamos y su voz me atenaceaba
hasta sentir un inmenso deseo —¡asi,
asi!— y senti como su cuerpo se fruncio
y con sus manos me aplasto contra ella,
cuando hubo llegado al extasis, fue
cuando me levante y salte de la cama y
corri hacia el lavabo a enjuagarme la
boca, me vesti un tanto apesumbrado,
ella lo hacia satisfecha, me miraba con
una dulce sonrisa y sus ojos
acariciadores fue cuando me dijo y senti
bonito —eres divino, cuando te cases tu
mujer va a ser dichosa por las noches,
inmensamente feliz, la envidiare— sali y
me dirigi a la mesa donde habia dejado
a pedro, ya no estaba, tambien habia
alquilado un cuarto, estuve observando a
las parejas como bailaban, hasta que
pedro salio se venia fajando los
pantalones. Cuando salimos del burdel,
eran como las cinco de la madrugada,
apenas si podiamos caminar con gran
dificultad y casi a ciegas subimos al
taxi, uno de tantos que estaban a la
salida, le pedimos al chofer que nos
llevara al centro de la ciudad, nos
bajamos en la calle de jesus carranza,
prolongacion de la calle de argentina,
ahi cercas vendían pancita, pero todavia
estaba cerrado era muy temprano, asi
que echamos a caminar por las calles
desiertas de la ciudad, era domingo, la
gente se levanta mas tarde, solo una que
otra persona de edad avanzada se dirige
a la iglesia a oir misa, en las esquinas
de las calles, los puestos de periodicos
comenzaban a exhibir los diarios y las
revistas, los semaforos marcaban el
rojo, mientras esperabamos cruzar la
calle observaba al señor vestido con un
overol anaranjado y una escoba de
varas, empujaba a un bote grande
tambien, pintado de color anaranjado,
era el barrendero, iba barriendo y
recogiendo la basura que echaba en el
bote, el semaforo marco el verde,
cruzamos siguiendo a un perro que
velozmente cruzaba también la calle, no
la alcanzo a cruzar, un veloz auto lo
arrollo, el perro de color blanco con
manchas oscuras, era arastrado entre las
llantas del auto aullaba lastimeramente,
el perrito quedo a media calle
revolcandose, todavia las llantas
traseras pasaron por sobre su vientre y
aplastandole la cabeza, los ojos los
tenia salidos de sus cavidades de donde
salia una vizcocidad amarillenta, el
craneo deshecho lo tenia, la sangre le
manaba abundantemente hasta formar un
charco, las viceras se resbalaban hacia
afuera casi tocaba el pavimento y una
masita fecal de color cafe-negrusco se le
salia por en medio de sus patas traseras
y su rabo los curiosos se arremolinaban
y las moscas volaban a su alrededor de
la bestia agonisante, al contemplar el
espectaculo me dieron unas ganas
enormes de vomitar con la cabeza y un
brazo recargado en la pared comense a
devolver, lo que habia ingerido durante
la noche, por momentos sentia
ahogarme, voltee a ver a pedro quien
tambien estaba vomitando en un poste,
tratando de reponernos, nos frotamos el
estomago con las palmas de nuestras
manos, despues de caminar un poco nos
metimos a un cafe de chinos, yo pedi un
bistek a la mexicana con mucho chile,
(perdonen al burro por delante pero yo
tengo mucho hambre) y cafe negro,
pedro tambien cafe negro y enchiladas
verdes de pollo.
—¿te vas a ir a dormir ya? —me
interroga pedro mientras come sus
enchiladas.
—si, voy ir en la tarde a la casa de
michele.
—yo me siento bien jodido, yo creo que
ya me esta haciendo la cruda voy a pedir
una cerveza para alivianarme.
Al salir del cafe, caminabamos por la
calle, cuando un auto se estaciono frente
a nosotros, no le tomamos importancia,
era un auto blanco opel olimpico, se
bajaron dos señores como de unos
treinta años, iban de traje oscuro, senti
como una mano me sujetaba fuertemente
del cinturon fuertemente por atras, me
enzeñaron su credencial y una placa
metalica, eran agentes
—suban al coche —cuando subimos al
auto comenzaron las preguntas:
—¿como te llamas? ¿en donde trabajas?
—y luego los cargos ¿en donde esta la
marihuana?
—¿cual marihuana? —interroga pedro.
—usted callese —dice cortante un
agente y agrega dirigiendose a mi— a ti
te estoy hablando y no te hagas porque
nos dieron el pitazo uno de tus cuates.
—yo no se de que me estan hablando —
contesto.
—haste güey. hace tiempo la andabas
vendiendo —siento un escalofrio que
recorre mi cuerpo y pienso asociando
las ideas: ruben dio el soplo, para
deshacerse de mi— yo cuando replico,
un agente me hunde una lampara en el
estomago y me dice:
—siguete haciendo pendejo y vas haber
la calentada que te vas a llevar en los
separos —y volvio a descargar otro
golpe con la lampara en mi estomago,
sacandome el aire, esperaron unos
minutos para que me repusiera, echaron
ha andar el auto y comenzamos a darle
vueltas a las calles del rumbo, ibamos a
vuelta de rueda, cuando vieron que me
habia repuesto, volvieron a
interrogarme:
—¿cuantas veces has caido?
—¿que es eso? —pregunte.
—andale siguete haciendo y veras —me
advirtieron.
—¿estas fichado? —me interrogo el otro
agente que iba al volante.
—no
—dinos la verdad ñero porque si estas
fichado te va ir peor.
—les digo que no.
—¿cuantas veces has caido a la
jefatura?
—pues no les digo que no estoy fichado
—les contesto enojado.
—no me conteste asi cabron —me grito
el agente a la vez que me daba un par de
bofetadas, luego se me quedo mirando
enojado y me hablo pero su tono de voz
cambio se hizo amable— sabes que
chavo eres machin no sueltas prenda
facil, te voy hablar derecho nosotros te
podemos desafanar de esta bronca, si te
pones guapo con una corta feria.
—de donde quieren que saque dinero.
—es tu problema ñero, nosotros te
hablamos a lo derecho, ahora es cosa
tuya si te pones guapo, o prefieres irte a
chingar un cayo.
—pero de donde quiere que saque, si
gano una mierda,
—pues de la marihuana.
—que yo no vendo marihuana, no ya les
dije.
—me vale chavo ahora le entras con una
luz, o te vas encanar por la marihuana
que encontramos en los bolsillos del
pantalon me amenaza a la vez que me
enzeña unos carrujos de marihuana,
como vieron que nosotros no traiamos
dinero enfilaron enojados rumbo a la
jefatura de policia, cuando nos llevaron
al tercer piso, creo no estoy muy seguro
iba muy nervioso, apuntaron nuestros
nombres en un libro grande, nos
metieron en un cuarto, ahi revueltos
hombres y mujeres y menores de edad y
ancianos, unos lloraban otros fumaban
nerviosamente, con el rostro palido,
unos cuantos con las facciones de su
rostro, duras, que denotaban violencia,
rien en un rincon sin ninguna
preocupacion, de vez en cuando se oye
un grito llamando a algun detenido, en
una mesa hay unos agentes con sus
pistolas sobre la mesa, juegan a los
naipes o domino, tienen apuestas
tambien sobre la mesa, asi en ese lugar
nos pasamos varias horas hasta que casi
llego el anochecer en que nos bajaron a
los separos, es cuando siento miedo,
pedro y yo escogemos un rincon para
dormir, para evitar peleas por las literas
«camarotes» pero un hombre de estatura
mediana y ojos pequeños rasgados,
parecen dos rendijas, se me acerca y
mira mis zapatos por unos segundos,
alsa la vista y me ordena:
—sabes que chavo, ¿de que numero
calsas?
—del cinco y medio.
—pos te vas a bajar los cacles —me
ordena amenazante.
—quitamelos si puedes.
—ni te pongas perro chavo, porque te va
ir peor.
—quiero ver si es cierto.
El hombre sonrie maliciosamente y lento
se va inclinando a desanudarme los
zapatos, yo tengo un miedo enorme, pero
los zapatos me costaron noventa pesos,
cuando senti que comenzo a
desanudarmelos, le tire un puntapie que
le dio en el pecho y lo lanzo contra el
suelo de espaldas, despues lo que paso
fue algo espantoso no se de donde
salieron, cinco u ocho o diez o cien
personas, quien sabe, yo no veia nada,
solo sentia las patadas que llovian sobre
mi cuerpo y los puñetazos que terrizaban
sobre mi rostro, pedro y yo tratabamos
de defendernos como desesperados a
puntapies y puñetasos, no acertabamos a
defendernos lo bien que quisieramos, yo
me sentia adolorido, cansado, debil,
luego ya no supe mas perdi el
conocimiento al igual que pedro.
Cuando recobre el conocimiento, tirado
en el suelo con el cuerpo adolorido y sin
zapatos junto a mi habia unos zapatos sin
agujetas viejos y eran como del numero
siete, pedro tampoco tenia los suyos no
teniendo mas remedio me puse los
zapatos viejos, en medio de la oscuridad
y los ronquidos de los detenidos, de vez
en cuando sacaban algun detenido y al
poco tiempo se oian gritos
escalofriantes, salian del cuarto de baño
o de otro cuarto cuando regresaban los
detenidos, que habian sacado de los
separos, venian caminando pesadamente
y se quejaban, dolorosamente, se tiraban
en sus camarotes y encendian un cigarro
de marihuana, lo fumaban para que se
les pasara el dolor, asi pasamos una
torturosa noche en vigilia, despiertos,
alertas al menor movimiento, con los
nervios en tension, temerosos,
acurrucados hasta que en la mañana nos
llamaron, eran como las diez de la
mañana o las nueve o las dos de la tarde
quien sabe, ahi se pierde la nocion del
tiempo, subimos dos o tres pisos, ahi
estaba sonia acompañada por dos
agentes, hable con ella apartandonos un
poco de los agentes para que no nos
oyeran:
—piden dos mil pesos por dejarte libre
—comenzo a decirme sonia— y los
quieren antes de mañana sino te van a
pasar a la procuraduria, dicen que ahi es
mas dificil salir y lo mas probable es
que te vayas a la penitenciaria.
—vende el tocadiscos que compre,
haber si te dan mil pesos.
—¿y los otros mil pesos.
—señorita mire vaya a esta dirección —
interviene pedro dandole una envoltura
de una cajetilla de cigarros donde lleva
escrita la dirección en donde vive—
digale a la portera lo que paso, ella es
mi tia, digale tambien que empeñe la
television por mil pesos.
—¿entonces? —se acerca un agente
interrogandonos,
—esta bien mañana le traigo el dinero
en la tarde —contesta sonia.
—recuerde es preciso que sea mañana
no importa la hora, porque sino pasado
mañana lo pasan a la procuraduria —le
advierte el agente a la vez que ordena
que nos regresen a los separos no sin
antes ofrecernos unas tortas.
Ya de nuevo en los separos, el ojos de
rendija me sonrie, lleva puestos mis
zapatos, se dirige a mi, me pasa su brazo
por mi hombro y en tono de confianza
me habla:
—eres aferrado chavo igual que tu
compa, ¿sabes que? me caiste bien
porque no te abriste a los trancazos —
miro los zapatos que el ojos de rendija
llevaba puestos, me sorprendio
viendoselos volvio a sonreir y me dice
consolandome— no te preocupes chavo
al rato que vengan otros con zapatos
nuevos, los primeros son para ti. al
fondo cubriendose en la oscuridad dos
hombres se besan y se acarician el ojos
de rendija me dice,
—el que esta contra la pared es joto, el
otro nomas le sigue la onda para que le
de un carrujo. Nos comenzaron a llamar
a los nuevos que habiamos llegado, nos
pusieron hacer la «fagina» a mi me toco
barrer a pedro echar agua a las tazas del
baño y lavarlas
Cuando llego la noche —creo, supongo
— llegaron dos jovenes de pelo largo y
pantalones entallados camisas holgadas
y botas de charol, el hombre de ojos de
rendija se acerco hasta ellos y los miro
de arriba a abajo, los dos jovenes lo
miraron con desprecio y echaron a
caminar hacia donde nos encontrabamos
nosotros, se sentaron y recargandose en
la pared miraban al ojos de rendija, que
parece ser es al que todos le tienen
miedo, al que todos obedecen
ciegamente, el ojos de rendijas se les
acerca y les habla:
—¿por qué cayeron?
—por grifos —contesta uno de los
jovenes en forma cortante.
—ese —dice el ojos de rendija al joven
de la derecha— me gustan tus botas ¿me
las vas a regalar no?
—ni que estuvieras muy bueno o fueras
vieja.
—no pero soy el mero chingon aqui.
—mandabas tiempo pasado —dice el
joven con encantadora ingenuidad, el
ojos de rendija no espero mas, lo agarro
por sorpresa y le dio un fuerte puñetazo
en pleno rostro haciendo que su cabeza
se golpeara contra la pared, el otro
joven se abalanzo sobre el ojos de
rendija, los dos cayeron al suelo, pero el
ojos de rendija con una habilidad
extraordinaria queda en la posicion mas
favorable y se monta en el joven quien
de espaldas al suelo, esta indefenso, el
ojos de rendija con sus rodillas le sujeta
los brazos y con sus manos lo coge por
los cabellos y le estrella la cabeza
varias veces contra el suelo ante la
expectación de los detenidos, que
alientan al ojos de rendija para que lo
siga golpeando, fue cuando el otro joven
recobrado ya del golpe, la emprendio a
golpes contra el ojos de rendija, pero
apenas lo hubo tocado, varios detenidos
entraron a la pelea y patearon y
golpearon inmisericordemente a los dos
jovenes, mientras los dos jovenes
permanecian sin sentido en el suelo,
eran despojados de sus ropas y zapatos
a mi me tocaron las botas del charol
como me lo habia dicho el ojos de
rendija y a pedro que le tocaban las
otras se las cambiaron por un par de
zapatos eran nuevos,
Al dia siguiente, un agente o celador o
quien sabe que seria grito nuestros
nombres —Rogelio gonzalez y pedro
juarez aaaa chingar a suuu
mmaaaaadreee quedaaaaaannn
libreeeeeees.
Afuera nos esperaban sonia, michele y
gilberto, pedro como no tenia a nadie,
nadie lo vino a recibir, era horrible, ver
a un amigo en tan triste situacion, pero el
lo quería asi y asi deberia asi seguiria
siendo hasta que encuentre su descanso
final.
Pedro despues de ir a cobrar el sabado
su raya, se despidio de mi y partio de
nuevo sin rumbo, sin tener a donde ir,
pero sin tener el deber de ir a un
determinado lugar, era solo, solo como
puede ser un ermitaño, un ermitaño
sabio, que sabe, que su saber es
empirico y por lo tanto humano.
«TRAGEDIA DENTRO DE LA
TRAGEDIA»
O
(ARRANCAR LOS RETOÑOS Y
TIRARLOS AL SUELO PARA
DEMOSTRAR QUE SON FUERTES)
2 de octubre de 1968, las cuatro de la
tarde, lugar; la cocina:
—en un momento viene mi mama para
darte de comer —dice sonia.
—¿y tu porque no me das? —la
interrogo.
—se me hace tarde voy ir a la
manifestacion.
—¿ora cual?
—la que vamos a hacer de tlatelolco al
casco de santo tomas
—no entiendes un dia te va a pasar algo
por andar de mitotera, ¿no va ir agnes?
—no, nomas vio la cosa peliaguda y ya
no va, nada mas es pantalla tu cuñada —
llevando una cartulina enrollada y un
palo se despide— bueno le dices a mi
mama que ya me fui.
3 de octubre de 1968, en la noche, lugar,
la cama de sonia. Palida con la mirada
perdida y de hablar quedo y ademanes
lento sonia relata lo ocurrido aquella
tarde del 2 de octubre de 1968 en la
plaza de tlaltelolco, tambien llamada la
plaza de las tres culturas.
Nos hallabamos reunidas unas diez mil
personas entre estudiantes y padres de
familia algunos grupos de obreros (muy
pocos) que venian a demostrarnos su
apoyo, como siempre, ya se habia echo
costumbre que volara sobre nosotros
siempre que haciamos una reunion
publica, un helicoptero o dos
probablemente del ejercito, nos vigilaba
y trasmitia datos a las fuerzas represivas
denominadas granaderos, pero esta vez
cuando el orador anunciaba que la
manifestacion se suspendia porque se
tenian noticias de que el ejercito iba a
intervenir, fue cuando el helicoptero
lanzo unas luces de bengala de color
verde, fue cuando se comenzaron a oir
detonaciones, la gente que estaba
reunida en la plaza fue presa del miedo,
la balacera se generaliza uno no sabe
para donde correr es una confusion
enorme, se tropiezan se caen, las
pisotean, asi es la gente presa del
miedo, el ejercito ha entrado por la calle
de manuel gonzales, caen los primeros
heridos de los edificios unos cuantos
contestan el fuego, las verdaderas
victimas son los manifestantes que en la
plaza estan acorralados, parecen
ratones, buscando refugio a salvo de las
balas que surcan el aire, en el chihuahua
se oye una balacera, ahi están los
oradores, estamos rodeados por todas
partes entran soldados, me refugio
debajo de un auto que esta en el
estacionamiento a un lado de la iglesia,
no se como vine a dar aqui, ni porque
mis ropas están empapadas, seguramente
me cai al estanque esta a la entrada de la
plaza, pienso, debajo del auto habiamos
como unos dies estudiantes y dos
señores de edad avanzada, el aire olia a
miedo, a muerte, los gritos se sucedian
desgarradores, hubo un momento en que
la balacera se hizo menos intensa,
aprovechamos para internarnos en un
edificio, el ejercito avanza y dispara,
los granaderos se retiran y se esconden
detras de sus camiones uno de nosotros
que corria a escondernos en el edificio
es alcanzado por una bala, nadie le
presta atencion, tenemos demasiado
miedo para detenernos a ayudarlo, me
caigo pero arrastrandome llego hasta el
elevador, subimos, salimos al sexto
piso, los habitantes hacen maniobras y
dejan los elevadores a la mitad de los
pisos para que no pueda subir el
ejercito, una señora nos grita y nos
ofrece en su casa resguardo, entramos a
su departamento, la ventana de su
departamento da a un costado de la
plaza, el fuego se vuelve a oir tupido,
unas balas penetran en el departamento
los vidrios de la ventana se hacen
añicos, somos seis personas las que
estamos tendidas boca bajo en el suelo
del departamento de vez en vez llegaba
al departamento otra joven, por fin
parecio que la pesadilla terminaba,
espere unos segundos asome la cara por
la ventana, la gente estaba pegada a los
costados de la iglesia que extrañamente
estaba cerrada, en las ruinas
recostruidas de tlaltelolco, ahi por
donde alguna vez paso cuahutemoc,
ultimo emperador azteca, quien apedreo
y descalabro al viejo emperador
moctezuma temeroso de los dioses. si
ahi ahora corria sangre joven, sangre
que hervia, pura, limpia. Como a las
siete y veinte de la noche parecia que la
lucha se reduce a los soldados que con
bayoneta calada, van levantado y
custodiando a las personas, jovenes, y
señores que se habian refugiado debajo
de los autos y en los recodos de la
iglesia y de las ruinas, todavia de vez en
cuando se oia el tableteo que escupe
acero mortal, luego el silencio, la luz
desde hacia tiempo que se fue en los
edificios se oye el clavetear de las botas
de los soldados que obedecen ordenes,
aprenden a mas y mas gente, llegan hasta
nosotros rumores de que en el chihuahua
están desnudando a todos los detenidos
por igual hombres y mujeres, dos
mujeres y dos hombres abandonamos el
departamento, no sin antes el señor del
departamento nos ofresca una copa dice
que para el susto, bajamos por las
escaleras los elevadores todavia no
funcionan, alguien trae propaganda, le
decimos que se deshaga, las deja en un
pasillo, al salir del edificio unos
soldados nos alcanzan a ver, nos gritan
que nos detengamos, pero echamos a
correr, siento un golpe en la cabeza se
me nubla la vista, las piernas no me
responden siento otro mas, cuando
recobre el sentido estaba en uno de los
jeeps del ejercito, un capitan nos
interrogaba, de vez en vez alguna
persona vestida de civil con algo como
un pañuelo amarrado en la mano de
color blanco y pistola en mano gritaba
—batallon olimpia— o algo asi todo era
confuso dentro de mi, me comenzaba a
dar vueltas la cabeza, las voces las oia
muy quedo, a un jovencito como de trece
años y dos señoras embarazadas y a mi
nos sacaron de la zona de peligro, alla
por la calle donde se levanta un salon de
baile llamado los angeles —termina de
relatar sonia quien ese mismo dia a la
media noche sufria una recaida y era
llevada de urgencia a un sanatorio, eran
las consecuencias por los golpes
recibidos en la cabeza, le habian echo
un encefalograma, se dice que
probablemente sea operada.
En tanto en el mundo entero se ha
producido una reacción de protesta:
Cuando hube terminado de leer el
periodico, mi tia entro a la vivienda con
lagrimas en los ojos le habian mandado
hablar por telefono —telefono a los del
ocho— eran del sanatorio, presentia lo
inevitable y le tenia miedo a pesar de
saber que es irremediable, si, la muerte
fria, y escalofriante, la muerte que nos
hace llorar y ver buenos a los que se
mueren, aunque en vida hayan sido el
mismo diablo —por que se murio si era
tan buena mi tia confirmo mi
presentimiento, con sus labios
temblorosos, un frio sudor recorrio mi
espalda hasta llegar a mi ano y las
piernas me flaquearon y la vista se me
nublo, tuve que sentarme de nuevo en el
sofa para no caer, espere un momento
para reponerme pero en mi cerebro
retumbaba un eco lejano que se pierde
en una inmensidad y una oscuridad la
frase de —sonia murio—
Sonia prima mia, descansa en paz.
Todavia apesumbrado por la muerte de
sonia y sin muchas ganas de hablar de
matrimonio mi tia, mi tio, el español y
yo quedamos de acuerdo en que michele
y yo nos casariamos la proxima semana,
por el civil, no habria boda por la
iglesia, a mi me daba lo mismo, total de
todos modos nos iriamos a vivir a la
casa del español, ahi nos daria un cuarto
aparte para nosotros dos, ademas de que
trabajaria en la tienda de ellos, ya que
en el supermercado, ya me habian
despedido, habia faltado varios dias
durante un mes cuatro para ser mas
precisos, no me gustaba mucho la idea
de trabajar con mi suegro pero —
limosnero y con garrote— ni modo asi
que resignado al dia siguiente muy de
mañana me presente en la tienda, el
español se porto muy cortes y hasta me
insinuo que le diera algunas ideas para
darle mejor vista a la mercancia de los
anaqueles.
El dia de la boda, era sabado, salimos
de la casa como a las diez de la mañana,
rumbo al juzgado mas proximo, no
queria el español que hubiera mucho
ruido, lo mas discreto posible, era la
orden, por mi parte me acompañaban
mis tios, gilberto y su esposa quienes
fungirian como testigos mios, por esta
michele, eran ruben y un amigo intimo
del español, despues de que el juez nos
leyo la epistola de melchor ocampo y
aceptamos de comun acuerdo michele y
yo unir nuestras vidas y hacernos el
amor, salimos en medio del mas frio
ambiente.
Cuando llegamos a la casa del español
(saco una botella de ron y brindamos,
poco despues se despidieron mis tios y
gilberto con su esposa al poco rato,
tambien se despidio el amigo del
español yo me sentia cohibido, no sabia
ni acertaba que hacer, solo me mantenia
cercas de michele, ruben y agnes
parecian ser los recien casados, se
hacian arrumacos y se besaban delante
de mi suegro quien los veia
complaciente, yo veia muy extraño las
relaciones entre ruben y el español, pues
aparte de que le vendia la marihuana, no
veia otra razon para que le guardara
toda clase de consideraciones, que ni a
su esposa le permitia, la señora era
como si no existiera, era un robot que
servia para estar al cuidado de la casa,
era como un adorno, el español muy
pocas veces le dirigia la palabra,
dormian en el mismo cuarto pero en
camas separadas a agnes y michele muy
pocas veces las veia que la trataran con
cariño, aqui en esta casa todo es muy
raro, si con decirles que el español y
ruben se llevan a mentadas de madre, no
importa que esten con ellos sus hijas y
su esposa.
Después de comer pollo con mole y
arroz, decidimos ir de luna de miel al
cine alameda, era una pelicula
mexicana, en realidad lo que menos
importaba era la pelicula, lo que yo
queria era salir de esa casa, el español
accedio a que fueramos al cine en
nuestra noche de bodas, me senti
extremadamente infeliz, ese dia el que
yo creia que iba hacer uno de los mas
dichosos.
Esa noche cuando llegamos del cine, era
como la una de la madrugada, nos
habiamos venido caminando desde el
cine, con una inmensa amargura me
dispuse a pasar la primera noche bajo el
techo de esa casa, era tal la amargura
que sentia dentro de mi ser, que cuando
ame a michele, la adore con tanta
ternura, con tan grande amor, que cuando
me introduci en su cuerpo queria hacerla
inmensamente feliz, sin hacerle ningun
daño, o que si sufriera que el
sufrimiento le pareciese hermoso, esa
noche fue una noche ebria de amor, en la
cual los dos gozamos hasta el amanecer,
¿que mas? le podía ofrecer sino mi
intenso amor, los gritos del español nos
volvieron a la realidad, nos ordenaba
que nos levantaramos para ir a misa, yo
no sabia para que se iba a misa, no me
importaba nada relacionado con la
religion, era catolico porque habia
nacido en un hogar catolico, y porque
algunas veces me lo indicaron mas bien
era catolico por costumbre, por no
parecer diferente a los demas, a veces
esto me traia problemas y reprimendas
de mi suegro quien me preguntaba de
repente, ¿que fiesta se santificaba ese
dia —yo le decia el primer nombre que
se me venia a la cabeza— san jose —y
el contestaba enojado —hoy es el dia de
san juan o de san ignacio— despues me
preguntaba que cual era el santo de mi
devocion, tambien le decia el primero
que se me venia a la cabeza este lo
habia leido en algun periodico, pero
resultaba que ese ya no valia, o mejor
dicho como decia el español entre
risotadas, ya me lo habian
descontinuado, asi pasaron los primeros
dias y semanas hasta completar varios
meses Ese dia michele me comunico una
cosa muy agradable: venia cansado
acababamos de cerrar la tienda, fue algo
tan bonito que hasta el cansancio
desaparecio, no supe si gritar o llorar,
ibamos a tener un niño, digo, iba a tener
un niño ella, yo no ella, bueno los dos,
ella iba a dar a luz y yo era el padre,
¡imaginense! saber que alguien, una
criatura, hecha de nosotros, que se
pareciera a nosotros y que me dijera
papa y que me querra como yo ya siento
quererlo, esa noche michele era otra no
cesaba de besarme y de reir y de
demostrar que estaba feliz.
El español al enterarse, como siempre
quiso ser dominante, ya hasta le habia
escogido el nombre, alejandro, porque
por supuesto iba a ser hombre.
—no porque se va a llamar alejandro si
yo quiero que se llame jorge —le
reclamaba a michele cuando supe lo que
habia decidido el español.
—pero mi papa, ya le escogio el
nombre.
—pero el no es el padre del niño, lo soy
yo.
—si, pero el se va a enojar, bueno
ademas, yo no se nada, reclamale a él.
Eso era lo que deberia de hacer, y asi
aclarar ciertas situaciones, agnes me
indico que cuando la interrogue, que su
padre esta en la bodega de la tienda con
ruben, como habia una puerta de la casa
que daba a la bodega, decidi entrar por
ahi, lo que siguio era algo sumamente
increible, me parece ahora que lo
recuerdo como que fue un producto de
mi imaginacion, al llegar a la escalera
que comunicaba a la bodega con la casa,
baje enmedio de una oscuridad total,
crei que no los iba a encontrar en la
bodega, la escalera seguia a traves de la
entrada de la bodega, me dieron deseos
de volverme pero una curiosidad me
indico que siguiera al bajar a la bodega
oi risitas y voces queditas, una luz tenue
al fondo, era una lampara de gasolina y
ahi donde habia un colchon viejo, entre
los costales de harina y de azucar, dos
cuerpos desnudos se hacian el amor, se
entregaban a los placeres de la carne
crei que era el español y alguna señora,
pero mi sorpresa fue grande cuando vi
que la otra persona, el otro cuerpo
desnudo era el de ruben, este estaba
tendido en el colchon con los brazos
extendidos a sus lados, olia a marihuana,
no la estaban fumando, era el olor que
queda después de haberla fumado, el
español le besaba todas las partes del
cuerpo a ruben, le acariciaba el
miembro con sumo cuidado adorandolo,
era como si estuviera haciendo un rito
con gran devocion, con amor con
ternura, despues de que calmaron sus
ansias e instintos, se recostaron en el
colchon como relajando sus cuerpos, no
podia creerlo, mi suegro homosexual,
subi las escaleras sigilosamente
cuidando de que no me oyeran, volvi
con michele y le grite:
—nos vamos de esta casa.
—a donde quieres que vayamos.
—a donde sea, a cualquier parte, con
mis tios o que se yo, pero aqui ya no
debemos vivir.
—¿pero porque explicate? mi papa no
me va a dejar ir.
—el ya no te manda, ahora debes
seguirme yo soy tu esposo.
—¿pero porque dime te han echo algo
malo, te han tratado mal?
—no nada se han portado bien, pero no
debemos seguir en esta casa.
—yo no me voy, hasta que tu se lo digas
a papa. —grito como una niña
malcriada.
—mira no me obligues a decirte, esas
cosas horribles.
—anda dime solo eso falta que me
digas, de groserias si quieres tambien
pegame.
—si no te vas conmigo, me voy solo.
—pues largate y deja a michele, que
nosotros si podemos mantenerla —tercia
agnes, que sin darnos cuenta habia
entrado en nuestro cuarto.
—tu no te metas es asunto de casados —
le contesto cortante.
—yo me meto porque es mi hermana.
—tu lo has dicho tu hermana, no ella,
ella es la que debe de decidir.
—esta bien vamos por partes —dice
agnes serenandose repentinamente—
¿por que te quieres ir?
—¿quieres saberlo? ve a la bodega y ve
lo que hacen tu padre y ruben.
el rostro de agnes palidecio
sensiblemente, se recargo contra la
puerta y me interrogo con voz
entrecortada.
—¿los has visto?
—si y tu sabias lo que hacian —le
recrimino.
—no
—¿entonces como sabes lo que hacen?
—¿que es lo que hacen? —intervino
michele confundida
—el amor —le grito.
—¿como el amor?
—se aman como si fueran hombre y
mujer, tu papa y ruben.
—no cierto, tu eres muy mentiroso
rogelio, ¿verdad que no agnes?
—es la verdad —contesta agnes
tratando de aparentar entereza— pero
debemos perdonarlo, dios lo hizo asi,
con esa enfermedad.
—pero se caso con mama y nos tuvo a
nosotras sus hijas.
—si correcto, se caso con mama,
haciendo un intento por curarse, pero no
todo es en balde ante esta enfermedad.
—no puede serlo si lo fuera no fueramos
sus hijas.
—si es, y tambien son sus hijas, entiende
por dios, se puede ser homosexual y ser
casado y tener hijos —intervengo para
hacerle ver la verdad a michele.
—si michele, se caso con mama, a quien
no la quiere pero la necesita, solo que
en mala hora conocio a ruben de quien
se enamoro y lo indujo al vicio, ahora lo
extorsiona y hace que le cumpla todos
sus caprichos, le da dinero, y le exige
que yo me entregue a el cada vez que le
da la gana tenerme, es un depravado
ambicioso, vicioso contra el que no
podemos hacer nada —termina de
hablar agnes muerta moralmente.
—no, como no, ahora ya le llego su
hora. —les contesto a la vez que salgo
hacia la bodega seguido por michele y
agnes, camino de prisa, casi corria, baje
las escaleras, cogi un casco de refresco
de una de las cajas que estaban debajo
de las escaleras le quebre el fondo
contra el suelo, los vidrios saltaron
produciendo un estrepitoso ruido, los
dos amantes, todavia desnudos corrieron
a esconderse detras de los costales de
harina y de azucar el español gritaba:
—¿que haces aqui? largate.
—¡puto asqueroso! —le grite con rabia.
—eso a ti no te importa, tu eres aqui tan
solo un arrimado.
—por eso vine a decirle que me voy con
michele.
mientras discutiamos se iban vistiendo.
—te iras tu, pero michele se queda.
—es mi esposa, ya no es su hija.
—¿de que la vas a mantener, la quieres
matar de hambre?
—yo sabre como, pero no nos hemos de
morir de hambre —fue en ese momento
cuando bajaron agnes y michele quienes
sofocadas se acercaron.
—ya ves lo que has hecho idiota —me
grita el español
—es mejor que se den cuenta por sus
propios ojos de quien es su padre —le
contesto.
—pero que eres tan imbecil, que no te
das cuenta el dolor que les produces?
—usted se preocupa por el dolor que les
causa, cuando usted mismo es el
culpable y hasta obliga a agnes a hacer
cosas que no tienen nombre o si lo
tienen pero para sus delicados oidos
sufririan si las oyera y todo porque, por
satisfacer sus deseos carajo, satisfagalos
pero con alguien que valga la pena, no
que hace lo peor y con un pinche perro
rabioso que todo lo contagia y que tiene
muy poca madre. —trato de calmarme,
todo parece ser una pesadilla, ya no
tengo ganas de seguir discutiendo, solo
unos inmensos deseos de desquitarme de
mi desgracia, veo a ruben quien hasta
ese momento habia guardado una actitud
pasiva, aprieto con fuerza el cuello de la
botella y con la mirada caliente dirigida
a él, le digo —a ti mano te traigo ganas
desde cuando vamos a rompernos el
alma, la madre, vamos a pelearnos pero
a morir.
—vas güey —acepta mi reto, agarrando
una botella de brandy que tiene su
contenido, la estrella contra la pared
quebrando el fondo de la misma al
tiempo que el liquido se desparrama,
siento lo huelo, el miedo, ese sudor
pesado, frio que produce el miedo hoy
no hay terminos medios o se muere el o
me muero yo, ruben se mueve como una
pantera, me lanza el primer zarpaso, lo
esquivo, miro de reojo a michele quien
impide que le salga un grito de su
garganta llevandose una mano a la boca,
el español seguro de que ruben es mejor
que yo observa sonriente, tengo miedo
se que puede ser esta mi ultima jugada,
calculo hacia donde se ha de mover,
pienso: —no puedo aventarme asi a lo
loco— sería recibido, no me di cuenta,
solo senti como los vidrios rasgaban mi
carne y la sangre brotaba lentamente
hasta aparecer varios hilos rojos como
carreteras marcadas en algun mapa, la
herida era entre el antebrazo y un
costado de mi cuerpo, cercas del
corazon, me ardia un poco al principio,
despues fue aumentando de intensidad el
ardor, estiro el brazo esgrimiendo la
botella y tomando impulso desde la
planta de mis pies, me lanzo con toda la
fuerza y rapidez de que es capaz mi
cuerpo, ruben en gran forma esquiva mi
golpe y me hace tropezar, trastabillo,
choco contra los costales pero no pierdo
de vista los movimientos de ruben,
siento que voy a perder el equilibrio,
pero mis ojos siguen fijos, atentos en los
movimientos de ruben, mi cerebro se
afana con desesperacion tratando de
adivinar, lo que ira hacer ruben, caigo al
suelo sobre mis posaderas, no meto las
manos para detener mi caida al
contrario, sigo esgrimiendo la botella en
actitud amenazante tratando de ahuyentar
las intenciones de ruben, de lanzarse
sobre de mi ahora que estoy en una
posicion sumamente desfavorable, el
dolor que me produce la caida no me
detiene para volverme a incorporarme
resorteando sobre mis piernas, ruben
con las plantas de los pies bien
asentadas sobre el suelo, camina
alrededor mio en actitud de acecho,
esperando el momento que el crea el
acertado para lanzarme el golpe mortal,
ruben flexiona la rodilla derecha, es el
sintoma de que se va a lanzar le adivino
el movimiento, esgrimo mi brazo con la
botella por delante esperando a que el
solo se asiente el golpe mortal, se da
cuenta de mis intenciones pero ya es
demasiado tarde, ya se ha impulsado,
mete el antebrazo tratando de librarse de
las garras de la botella, al verlo venir,
empujo con fuerza, para aguantar el
choque, con el antebrazo logra
desviarme la botella pero solo para que
le hiera en el cuello, cae al suelo
agarrandose la garganta ya teñida de
sangre, todavia le asiento varios golpes
mas, hasta quedar salpicado de la sangre
de mi rival, michele y agnes tratan de
sujetarme, dentro de mi se ha desatado
una furia incontrolable, una sed de
sangre, de ver chorrear sangre, de que el
cuerpo de ruben escurra de sangre por
todos sus poros y nos salpique a todos y
nos manche y las gotas que nos caigan
nos quemen, El español lloraba como un
niño ante el cadaver de su amante,
lloraba, y acariciaba la cabeza de ruben
hasta teñirse el rostro de sangre, asi
pasaron algunos segundos o minutos ya
no me acuerdo, todo era confusion
dentro de mi, temor, angustia, veia
horrorisado el cuerpo de ruben, que se
desangraba y formaba pequeños rios de
sangre que corrian por el suelo de la
bodega, agnes con los ojos enrojecidos
y el rostro contraido abrazaba a michele,
quien con la boca fruncida de horror y
los ojos desmesuradamente abiertos me
miraba, yo baje la vista, los zapatos y
las medias blancas de agnes estaban
manchados de sangre, comenzo a
sollosar con los labios temblandole mi
michele, mi bella michele, aquella
divina linda figurita, me miraba con sus
ojos, con amor, o quizas con lastima, no
se, sus manos se estrujaban, inquietas, y
yo ahi frente a mi victima, erguido
erguido como un vencedor, pero, a lo
mejor dentro de la victoria habia salido
derrotado, sacudiendo la cabeza rompi
aquel silencio horrorisante, cuando
jalando a michele por el brazo le
ordene:
—ve por algo que te tapes, nos vamos
ahora mismo, quieras o no Michele
como una automata me obedecio, subio
las escaleras y yo tras ella, pero apenas
ibamos a la mitad cuando volvio a rugir
potente el español.
—michele no se va —dijo el español a
la vez que se incorporaba— por que tu
la vas a arrastrar y si en verdad la
quieres dejala con nosotros, venderemos
la tienda y nos iremos lejos de aqui, te
prometo que no te pasara nada por haber
matado a ruben.
—gracias —le contesto burlonamente—
no hago transa con jotos.
—no seas pendejo, ahora huyes y
mañana ya tendras a la policia tras de
ustedes, tu iras a la carcel y michele
regresara con nosotros.
—¿entonces por qué si de todos modos
gana, se ofrece a ayudarme?
—¿por qué? tu bien lo comprendes.
—tiene miedo ¿eh? de que todo mundo
sepa de sus secretos y al escandalo,
vamos, si todos ustedes son
exhibicionistas, con uno mas el mundo
no se va acabar o que de verdad eres
debil e indefenso como una mujer.
—pudiera ser, pero razona en lo que te
propongo es mejor andar libre y buscar
a quien querer y no estar preso y no
poder buscar a alguien a quien querer.
—no, no acepto nos vemos viejo —
conteste a la vez que jalaba a michele
tras de mi escaleras arriba, pero ella se
me zafa y baja de nuevo las escaleras,
sorprendido la miro y la interrogo:
—vamos michele ¿que te pasa?
—me quedo con mi padre.
—tu no me puedes hacer eso, yo te
quiero, yo lo he dado todo por ti, todo lo
he jugado a tu salud, ahora no te me
puedes rajar.
—si, es lo mejor para todos, todos
estamos sucios, todos nos hemos
podrido, ahora nos toca ir por diferentes
caminos a seguir contagiando yo con los
mios y tu, como siempre solo.
—todos hemos perdido —habla agnes
camina alrededor del cadaver de ruben
— o no quizas este gano, murio ya no
volvera a revolcarse en el lodo, en el
lodo de esta vida, que vale, lo que vale
un cacahuate, nada o casi nada, a la que
todos nos aferramos como los cerdos
cuando juegan en el lodo.
Los mire, busque en los bolsillos de mi
pantalon una moneda, encontre una
moneda con el valor de veinte centavos,
la lance al aire y la vi elevarse y luego
caer al suelo, oi el ruido familiar del
cobre, dio vueltas y comenzo a rodar
¿para donde caeria? hacia el lado del
sol o del aguila, del lado de la cruz o de
la cara, seria del lado en que uno lo
desea o nos seria contrario,
¿ganaria o perderia? probablemente
¡perdi! di la media vuelta, sin decir
adios, sin decir «agua que va» ahora si
sabia y sentia como la carne humana
apesta cuando se va haciendo vieja, el
dolor hendia en mis sentimientos, sali a
la calle y respire profundo, cuando me
encaminaba a la casa de mis tios, a la
vieja vecindad, que un dia de estos ha
de derrumbar el gobierno del
departamento central para dar paso al
progreso, a lo lejos vi venir a los
zapateros que tenian su taller ahi en la
vecindad, eran de leon guanajuato
andaban tomando, traian como siempre
sus botellas de tequila, me saludaron y
me invitaron un trago, acepte de buena
gana, esa fue mi primera borrachera, me
duro cerca de quince dias, despues
descanse tres y me volvia emborrachar
ahora fueron tres meses, mi tio me llevo
a alcoholicos anonimos, me estuve
absteniendo cerca de un mes a pesar de
las ganas inmensas que me daban, pero
todo fue en vano, ahora ya llevo mas de
año y medio tomando todos los dias,
duermo en el callejón de «sal si
puedes», si es que la borrachera me deja
llegar, ya me siento cansado y apenas
voy a cumplir veinticuatro años, ya nada
me importa, ahora soy un empedernido
borracho, ya no siento nada, todo ha ido
perdiendo valor ante mis ojos, la vida,
la muerte ya no significan nada para mi,
ya todo es igual, da lo mismo que sea
lunes que sea domingo, que este
borracho, que ecuanime, da lo mismo
que sea blanco, que sea negro, que al fin
y al cabo todos vivimos en el infierno
que nos hemos creado, por eso me dan
lastima aquellos que se creen buenos y
tratan de arreglar el mundo, cuando lo
único que hace falta es hacerse
¡pendejos!
¡digo! sino es que se ofenden, ya no
queda mas, que dejarse arrastrar hasta
dejar de subsistir, ¿para que defenderse?
¿para que luchar? es mejor
acostumbrarse a la idea que ya nos
murimos.
El teporocho morado como el camote,
como la vida, termino de contarme su
vida, se despidio de mi tambaleandose,
pero antes me aseguro, que algun dia de
estos, me contaria su vida ahora como
Teporocho, y me la contaria de bulto (?)
penetro en el callejon lleno de oscuridad
de sombras, solo se veia, el cigarro
encendido, en el reloj de la iglesia del
barrio de tepito sonaban doce campanas
que señalaban la media noche, di la
media vuelta y emprendi el camino de
regreso a mi casa, en tanto el teporocho
se preparaba a dormir, tendiendo sus
mantas y costales, en la banqueta a la
vez que con voz potente, ronca,
aguardientosa, horrible canta:
que culpa tengo yo
de que me guste el vino
si
encuentro
en
embriaguez
dicha y dulzura.
la
que culpa tengo yo
si me brindo el destino
el balsamo que alivia
mi amargura.
(ultimos renglones de la canción,
BORRACHO
canta: javier solis de: felipe valdez l.)
ARMANDO RAMÍREZ irrumpió en el
mundo de la literatura a principios de
los años setenta con Chin Chin el
teporocho, novela que marcó un hito en
la narrativa nacional por su desenfadado
y crítico acercamiento a la vida en la
ciudad de México y por su vigoroso
retrato de las clases populares que en
ella habitan. A esta primera obra le
siguieron Violación en Polanco, Noche
de califas, Tepito, Quinceañera, La
Casa de los Ajolotes, entre otras.
Algunos de sus trabajos han sido
llevados con éxito al cine y al teatro. En
conjunto, su obra narrativa tiene un sello
inconfundible que se advierte en el uso
del lenguaje y en el rescate de la vida y
costumbres de cierto sector de la
sociedad. Ramírez se ha desempeñado
también como guionista, reportero y
realizador de programas de televisión.
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