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TEMA 1. EL ESPACIO GEOGRÁFICO ESPAÑOL: DIVERSIDAD GEOMORFOLÓGICA
1. SITUACIÓN ESPACIAL Y SUPERFICIE DE ESPAÑA; EL ESPACIO GEOGRÁFICO ESPAÑOL
El espacio geográfico español comprende un territorio peninsular, que, con Portugal, Andorra y la colonia
británica de Gibraltar, constituye la Península Ibérica, un archipiélago mediterráneo –las islas Baleares–, un
archipiélago atlántico –las islas Canarias–, territorios en el norte de África –Ceuta y Melilla– y algunos
peñones e islotes.
– La España peninsular (493 516 km2) presenta una posición original entre dos continentes, Europa y África,
y entre dos masas de agua, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Este hecho la ha convertido en lugar de
una doble encrucijada. Una encrucijada natural entre masas de aire de distinta procedencia que le otorgan
gran variedad de climas, aguas, vegetación y suelos. Y un lugar de encrucijada geopolítica o punto de
encuentro entre diversos pueblos y civilizaciones procedentes de Europa, África, el Mediterráneo y el
Atlántico.
– El archipiélago balear (4 992 km2) se encuentra en el mar Mediterráneo, a unos 300 kilómetros de la costa
de la Comunidad Valenciana. Comprende las islas de Mallorca, Menorca, Eivissa, Formentera y Cabrera, y más
de 150 islotes.
– El archipiélago canario (7 447 km2) se sitúa en el océano Atlántico, a unos 100 kilómetros de las costas del
noroeste de África. Comprende siete islas principales: La Palma, El Hierro, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria,
Fuerteventura y Lanzarote, así como algunas islas menores.
– Ceuta y Melilla se ubican en la costa del norte de África. Ceuta (19,6 km2) en la península de Yebala, y
Melilla (12,3 km2), entre los cabos de Tres Forcas y Agua.
La diversidad natural y humana del territorio español es muy considerable. Posee una gran variedad de
relieves y acusados contrastes climáticos, que determinan la existencia de diferentes paisajes naturales. Esta
variedad del medio físico supone un reparto desigual de los recursos naturales y, por tanto, de las actividades
económicas humanas. Así, según las zonas, predominan los usos del suelo agrarios, industriales o terciarios,
dando lugar a una gran pluralidad de paisajes humanos.
España está situada en la zona templada del Hemisferio Norte, en el extremo sur de Europa,
entre dos continentes y dos mares de características distintas. Ocupa la mayor parte de la península Ibérica
junto con Portugal, Andorra y Gibraltar. Es un país de tamaño medio (500.000 Km²).
2. FORMACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEL RELIEVE DE ESPAÑA
El relieve peninsular es el conjunto de formas que presenta la superficie terrestre. Estas formas son
resultado de una estructura geológica originada por fuerzas internas de la Tierra y el modelado realizado por
agentes externos: meteoros atmosféricos, aguas y seres vivos. La ciencia que estudia el relieve es la
Geomorfología.
2.1 Características del relieve peninsular
Tres rasgos básicos:
· Forma maciza, gran anchura de oeste a este y costas rectilíneas
· Elevada altitud media, 600 m sobre el nivel del mar, la Meseta conjunto central elevado
· Disposición periférica del relieve montañoso en relación a la Meseta
Todo ello supone el aislamiento de la Meseta y las características de los climas y ríos peninsulares.
2.2. Tipos de unidades morfoestructurales
a) Zócalos. Llanuras o mesetas de la era primaria
b) Macizos antiguos. De materiales paleozoicos, formados en la era terciaria: S. Central, Macizo Galaico,
oeste C. Cantábrica
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c) Cordilleras de plegamiento.
· Intermedias: plegamientos de materiales depositados por el mar: S. Ibérico y C. Cantábrica
· Cordilleras alpinas: Pirineos y Béticas
d) Cuencas sedimentarias
· Cuencas formadas por hundimiento de un bloque: Duero, Tajo, Guadiana
· Depresiones prealpinas: Ebro y Guadalquivir
3. LA EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DEL RELIEVE PENINSULAR. (Anexo I)
El relieve actual de la Península es el resultado de una historia geológica de millones de años en la que han
alternado fases orogénicas con otras de calma, en las que ha predominado la erosión y la sedimentación.
1. La era arcaica o Precámbrico
Durante la era arcaica o Precámbrico (4 000-600 millones de años) emergió del mar una banda montañosa
arqueada de NO-SE, formada por pizarras y neis, que comprendía casi toda la actual Galicia. También
surgieron elevaciones en puntos aislados del Sistema Central y de los Montes de Toledo. Este macizo
precámbrico fue arrasado por la erosión y cubierto casi en su totalidad por los mares paleozoicos.
2. La era primaria o Paleozoico
En la era primaria o Paleozoico (600-225 millones de años) tuvo lugar la orogénesis herciniana. De los mares
que cubrían la mayoría de la Península surgieron las cordilleras hercinianas, formadas por materiales silíceos
como granito, pizarra y cuarcita. Al oeste se elevó el Macizo Hespérico, arrasado por la erosión durante la
misma era primaria y convertido en zócalo o meseta inclinada hacia el Mediterráneo. Al noreste aparecieron
los macizos de Aquitania, Catalano-Balear y del Ebro, y al sureste, el Macizo Bético-rifeño. Todos ellos fueron
también arrasados por la erosión durante la era primaria y convertidos en zócalos.
3. La era secundaria o Mesozoico
La era secundaria o Mesozoico (225-68 millones de años) fue un período de calma en el que predominaron la
erosión y la sedimentación. La erosión continuó con el desgaste de las cordilleras hercinianas. La
sedimentación depositó materiales, fundamentalmente calizos (calizas y margas), en dos zonas cubiertas por
el mar. En el borde oriental de la Meseta, inclinado hacia el Mediterráneo, las transgresiones marinas
depositaron una cobertera no muy potente de sedimentos. En las fosas marinas situadas en las actuales
zonas pirenaica y bética, se depositaron, en cambio, enormes espesores de sedimentos.
4. La era terciaria
Durante la Era Terciaria (68-1,7 millones de años) tuvo lugar la orogénesis alpina que provocó grandes
cambios en el relieve peninsular.
– Se levantaron las cordilleras alpinas, al plegarse los materiales depositados en las fosas pirenaica y bética
entre los macizos antiguos, que actuaron como topes. Así, surgieron los Pirineos entre los macizos de
Aquitania, Hespérico y del Ebro (que acabó hundiéndose) y las cordilleras Béticas, entre el macizo Béticorifeño y el Hespérico.
– Se formaron las depresiones prealpinas paralelamente a las nuevas cordilleras: la depresión del Ebro,
paralela a los Pirineos, y la del Guadalquivir, paralela a las cordilleras Béticas.
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– La Meseta se vio afectada por la orogénesis alpina:
– Pasó a inclinarse hacia el Atlántico, determinando la orientación hacia este océano de buena parte de
los ríos peninsulares.
– Se formaron los rebordes montañosos orientales y meridionales de la Meseta. En su borde oriental se
plegaron los materiales depositados por el mar en la era secundaria, originando la parte oriental de la
cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico. En el borde sur de la Meseta, el empuje de las cordilleras
Béticas levantó Sierra Morena.
– El zócalo de la Meseta, formado por materiales paleozoicos rígidos, experimentó fracturas y fallas.
Estas últimas originaron una estructura germánica, constituida por bloques levantados o rejuvenecidos
(horst) y bloques hundidos (fosas tectónicas o graben). Los bloques levantados formaron el reborde
montañoso del norte de la Meseta (el Macizo Galaico y la parte occidental de la cordillera Cantábrica) y
las sierras interiores de la Meseta (Sistema Central y Montes de Toledo). Los bloques hundidos crearon
las depresiones interiores o cuencas sedimentarias de la Meseta (submesetas norte y sur). Las fallas
también dieron lugar a actividad volcánica en algunas zonas como el Campo de Calatrava, OlotAmpurdán y el Cabo de Gata.
5. La era cuaternaria
Durante la Era Cuaternaria (1,7 millones hasta la actualidad), los fenómenos más destacados fueron el
glaciarismo y la formación de terrazas fluviales.
– El glaciarismo (Günz, Mindel,Riss y Wurm) afectó a las cordilleras más altas: Pirineos, cordillera
Cantábrica, Sistema Central, Sistema Ibérico y Sierra Nevada. Dio lugar a dos tipos de glaciares: de circo y
de valle:
– Los glaciares de circo son acumulaciones de hielo en la cabecera de los valles (circo). El hielo y el
deshielo rompen las rocas de las paredes del circo, ampliándolo y escarpando sus formas. En la
Península, por su latitud, la mayoría de los glaciares fueron de circo y cuando se fundieron los hielos
originaron pequeños lagos.
– Los glaciares de valle son ríos de hielo. Se forman cuando el espesor de hielo acumulado en el circo es
grande. Entonces el hielo de las capas inferiores se desplaza fuera del circo y se desparrama valle abajo.
Los fragmentos rocosos que contiene el hielo ensanchan el valle, dándole la típica forma de artesa o
“U”. También excavan cubetas en las zonas de roquedo menos resistente que, al fundirse el hielo, se
convierten en lagos. En la Península, solo los Pirineos se vieron cubiertos por una potente capa de hielo,
de la que partían hacia el sur diez grandes glaciares, que crearon valles en U y lagos.
– Las terrazas fluviales son franjas planas y elevadas situadas en los márgenes de un río. Su origen se debe a
las alternancias climáticas del cuaternario. En los períodos fríos glaciales, el caudal del río es escaso por
encontrarse el agua helada en las montañas; su fuerza erosiva disminuye y deposita aluviones o materiales
en su cauce (A). En los períodos posglaciales, el caudal del río aumenta al elevarse la temperatura y
fundirse el hielo; su fuerza erosiva aumenta y ahonda su cauce (B), dejando suspendidos en sus márgenes
los aluviones depositados, que constituyen las terrazas (C). La repetición de estos ciclos glaciales y
posglaciales durante el cuaternario creó terrazas escalonadas (E). En la Península las más características
son las formadas por los ríos Duero, Tajo (Henares), Guadiana, Guadalquivir y Ebro.
El relieve actual de la Península es el resultado de una historia geológica de millones de años en la que han
alternado fases orogénicas (herciniana y alpina) con otras de calma, en las que ha predominado la erosión y
la sedimentación.
4. LITOLOGÍA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA: EL ROQUEDO Y LOS TIPOS DE RELIEVE
La evolución geológica determina la existencia en la Península de tres áreas con diferente tipo de
roquedo: silícea, caliza y arcillosa. En cada una de ellas, la erosión crea distintos tipos de relieve o de
modelado: granítico, cárstico, arcilloso o relieves por erosión diferencial.
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1. El modelado silíceo
El área silícea está integrada por rocas antiguas de la era precámbrica y primaria.
Se localiza mayoritariamente en el oeste peninsular y presenta ramificaciones hacia la parte occidental de la
cordillera Cantábrica, el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena. También se localiza en
otras áreas donde quedan restos de macizos antiguos: el eje de los Pirineos; algunos sectores del Sistema
Ibérico y de la cordillera Costero-Catalana y la cordillera Penibética.
La roca predominante de esta área es el granito, una roca, cristalina y rígida, que se altera de diversas
formas creando distintos tipos de relieve granítico:
– En unos casos, el granito se altera químicamente y en profundidad por el agua: sus cristales se
descomponen y se transforma en arenas pardoamarillentas. Estas pueden alcanzar grandes espesores en
los valles y zonas de escasa pendiente.
– En otros casos, el granito se altera a partir de las diaclasas o fracturas de la roca. Las formas son distintas
según la altitud:
– En las áreas de alta montaña, el agua se filtra por las fracturas de las rocas, y al helarse, aumenta de
volumen y las rompe. El resultado es la formación de crestas agudas, escarpadas y dentadas (galayos) y
de canchales o acumulaciones de fragmentos de rocas rotas al pie de las montañas.
– En las zonas menos elevadas, las formas dependen de la disposición de las fracturas. Si las diaclasas son
paralelas a la superficie, el granito se descama o disgrega lentamente y origina un paisaje de formas
suavemente onduladas y redondeadas, llamadas domos.
Si las diaclasas son perpendiculares, se forman bolas. Estas pueden quedar amontonadas unas sobre
otras formando berrocales. En ellos son típicos los tores (apilamientos de bolas) y las rocas caballeras
(bolas situadas en equilibrio sobre una de sus superficies menores). Otras veces las bolas se disponen
caprichosamente en las laderas o al pie de las montañas, constituyendo un caos granítico.
2. El modelado calizo
El área caliza está integrada por rocas de la era secundaria plegadas en la era terciaria.
Su localización forma una “Z” invertida que se extiende por los Prepirineos, los Montes Vascos, el sector
oriental de la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la cordillera Costero-Catalana y la cordillera
Subbética.
La roca predominante de esta área es la caliza, una roca dura que se fractura formando grietas o diaclasas y
que se disuelve fácilmente con el agua. Da lugar a un relieve complejo, el relieve cárstico, cuyas formas
características son las siguientes:
a) Los lapiaces o lenares son surcos o cavidades separados por tabiques más o menos agudos. Los surcos se
forman por las aguas de escorrentía sobre las vertientes (lapiaz de vertiente) o sobre superficies llanas
con fisuras (lapiaz en mesa). Las cavidades se forman en lugares donde existen pequeñas oquedades en
las que se almacena el agua (mar de piedra o lapiaz alveolar).
b) Las gargantas, foces u hoces son valles estrechos y profundos, enmarcados por vertientes abruptas,
causados por los ríos.
c) Los poljés son depresiones alargadas de fondo horizontal enmarcadas por vertientes abruptas. Están
recorridos total o parcialmente por corrientes de agua, que desaparecen súbitamente por sumideros o
pozos (pónors) y continúan circulando subterráneamente. El poljé puede inundarse de forma temporal o
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permanente (transformándose en un lago) si se eleva el nivel de las aguas subterráneas o si el agua
recibida en superficie es más de la que puede infiltrarse por las grietas o pozos.
d) Las dolinas o torcas son grandes cavidades formadas en los lugares donde el agua se estanca. Pueden
tener formas diversas (circulares o de embudo) y unirse con otras vecinas, formando cavidades de
trazado complicado denominadas uvalas.
e) Las cuevas se crean al infiltrarse el agua y circular subterráneamente por las fisuras del terreno calizo
formando galerías. En ellas suelen formarse estalactitas a partir del agua, rica en carbonato cálcico, que
gotea del techo; y estalagmitas a partir del agua depositada en el suelo. El agua infiltrada puede volver a
la superficie a través de manantiales o resurgencias.
f ) Las simas: son aberturas estrechas que comunican la superficie con las galerías subterráneas.
3. El modelado arcilloso
El área arcillosa está integrada por rocas sedimentarias de las eras terciara y cuaternaria.
Se localiza en las cuencas de las submesetas norte y sur; en las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, y en
las llanuras costeras mediterráneas.
La roca predominante en esta área es la arcilla, caracterizada por su escasa resistencia. Da lugar a un relieve
básicamente horizontal, ya que los terrenos donde se depositó no han sufrido plegamientos posteriores. Su
rápida erosión, debida a la blandura de los materiales, crea dos tipos de relieve:
– En unos casos, los ríos abren valles que separan estructuras horizontales. Estas se desgastaron pronto,
originando llanuras suavemente onduladas: las campiñas.
– En las zonas donde alternan largos períodos secos y calurosos con otros de lluvias cortas y torrenciales, y
no existe la protección vegetal (SE peninsular y zona central del valle del Ebro), el agua de arroyada
desgasta intensamente las vertientes. En ellas se forman cárcavas o surcos estrechos y profundos
separados por aristas, que crean una topografía abrupta similar a una montaña en miniatura. Su amplio
desarrollo sobre una zona origina un paisaje peculiar llamado “badlands”.
d) Relieve causado por la erosión diferencial
Se produce cuando las rocas presentan distinto origen y resistencia, La erosión actúa de forma
diferencial.
- Cuando los estratos son horizontales y alternan duros y blandos, los ríos abren valles que separan
amplias plataformas llamadas páramos, con cima horizontal formada por el estrato más duro y
flancos cóncavos. Los páramos se pueden convertir en cerros testigos (colinas de techo horizontal) o
antecerros si desaparece el estrato duro superior. Este tipo de relieve se observa en depresiones del
Ebro y Guadalquivir (se forman llanuras suavemente onduladas o campiñas)
- Cuando los estratos están suavemente inclinados y alternan materiales duros y blandos se forma el
relieve en cuesta: en las cuestas se distingue un dorso o reverso formado por el estrato duro
inclinado y un frente. Este tiene una parte superior de fuerte pendiente formada por la capa dura y
una parte inferior cóncava en la capa blanda, donde la erosión es más rápida. El retroceso de las
cuestas por la erosión da lugar también a cerros testigo y antecerros.
- Cuando los estratos están plegados y formados por materiales alternativamente duros y blandos
originan los relieves apalachese , jurásico y germánico:
 Relieve apalachense. Este se forma sobre un relieve montañoso herciniano, constituido por
pliegues de materiales de diferente dureza, que fue arrasado y nivelado por la erosión y
experimentó un posterior rejuvenecimiento que reactivó la erosión. La erosión diferencial deja al
descubierto las capas duras, que forman crestas paralelas, largas y estrechas, de altitud similar,
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
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separadas por depresiones abiertas en las capas blandas. En España pueden encontrarse
ejemplos de este relieve en los Montes de Toledo y en Sierra Morena.
Relieve jurásico: conjunto de formas del relieve resultantes de la erosión diferencial sobre
estratos plegados de diferente dureza pertenecientes a cordilleras jóvenes. Está constituido por
una alternancia de pliegues convexos (anticlinales) y cóncavos (sinclinales). En los anticlinales la
erosión del agua crea valles perpendiculares a la cumbre (cluses) y valles paralelos a ella (valles
anticlinales o combes). El vaciamiento de los anticlinales (rápido una vez que la erosión ha
perforado el estrato duro) deja levantados entre ellos a los antiguos valles sinclinales (sinclinal
colgado), de modo que el relieve se ha invertido. La erosión del valle anticlinal dejará en resalte
el anticlinal del estrato inferior (anticlinal exhumado) y el ciclo se reiniciará. Formas típicas de
este relieve pueden verse en el Sistema Ibérico, la cordillera Cantábrica, los Pirineos y las
cordilleras Béticas.
Relieve germánico: estructura tectónica de fractura formada por bloques levantados (horst) y
bloques hundidos (graben o fosa tectónica). Horst: bloque o conjunto de bloques que se han
levantado entre dos fallas debido a procesos tectónicos. En España, el Sistema Central y los
Montes de Toledo son dos horst que surgieron en la Era Terciaria al fracturarse la Meseta. Fosa
Tectónica o Graben: depresión o bloque hundido por las fuerzas internas que levantan y
forman los rasgos de la corteza terrestre. Son el caso de las que se produjeron en la Era
Terciaria sobre la Meseta como consecuencia de la orogenia alpina, que la fracturó dejando unos
bloques hundidos (fosas tectónicas o graben) y otros levantados (horst). Un ejemplo es la
submeseta norte y la submeseta sur.
5. LAS GRANDES UNIDADES MORFOESTRUCTURALES DEL RELIEVE PENINSULAR
El relieve de la Península se agrupa en 3 conjuntos morfoestructurales:
- macizos antiguos integrados por las montañas de altitud media, cumbres aplanadas y
ocasionalmente reducidas a penillanuras, como corresponde a la gran acción erosiva que han
experimentado en el transcurso de los tiempos geológicos. Los materiales constituyentes son
paleozoicos, plegados por la orogénesis herciniana y deformados por el plegamiento alpino. Ofrece
ejemplos de relieve apalachense
- cordilleras alpinas, surgidas tras el último plegamiento y formadas por materiales jóvenes,
fundamentalmente calizos. Se integran en el ámbito de las grandes cordilleras que circundan el
Mediterráneo en todas sus riberas (Alpes, Apeninos..) y hallan sus mejores representaciones en los
Pirineos y C. Béticas, las cuales se formaron por la comprensión de las placas sobre los materiales
depositados en el mar de Thetis.
- depresiones: interiores y exteriores, las 1ªs son fragmentos hundidos del viejo zócalo paleozoico,
que han sido rellenadas por los aportes sedimentarios, ej: la cuenca del Duero y La Mancha. Las 2ªs
están situadas entre los bordes de los macizos antiguos y las cordilleras alpinas, ocupan golfos
marinos o brazos de mar colmatados por sedimentos procedentes de las cordilleras alpinas recién
surgidas: Ebro y Guadalquivir
Como ya señalamos al inicio del tema la Meseta es la gran unidad del relieve peninsular, pues en torno a ella
se organizan el resto de las unidades morfoestructurales: los rebordes montañosos (M. Galaico,
C.Cantábrica, S. Ibérico y Sª Morena) y las unidades exteriores (depresiones (Ebro y Guadalquivir) y
cordilleras periféricas (Pirineos, C. Costero Catalana y C. Béticas).
5. 1. Primera Unidad morfoestructural: Las unidades del relieve de la Meseta
La Meseta es la gran unidad del relieve peninsular, pues en torno a ella se organizan el resto de las unidades
morfoestructurales.
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1. El origen geológico de la Meseta
La Meseta es una elevada llanura situada a unos 600-800metros de altitud. Se formó en la era primaria por la
erosión del antiguo Macizo Hespérico, surgido en la orogénesis herciniana de la era primaria, hasta su
conversión en un zócalo o meseta. En la era terciaria, la Meseta fue deformada y destruida en gran parte
durante la orogénesis alpina, de modo que dentro de ella pueden diferenciarse tres unidades: el antiguo
zócalo paleozoico, las sierras interiores y las cuencas sedimentarias interiores.
2. Las unidades del relieve de la Meseta
a) El antiguo zócalo paleozoico solo aflora hoy al oeste peninsular (penillanuras zamorano-salmantina y
extremeña). Aquí la erosión ha eliminado los materiales terciarios que recubrían el zócalo, dejando al
descubierto los materiales silíceos primarios: granito, pizarra y cuarcita.
El relieve está constituido por penillanuras o superficies de erosión muy suavemente onduladas. Las
modeladas sobre granito son más llanas (norte de Salamanca) que las modeladas sobre pizarra (sur de
Salamanca y Extremadura). Las penillanuras están accidentadas por montes isla, o relieves residuales
constituidos por rocas más resistentes, como los formados sobre las cuarcitas que salpican la penillanura
extremeña. En la zona de contacto de las penillanuras con las cuencas sedimentarias de la Meseta hay
profundas gargantas (arribes, tajos) creadas por los ríos al encajarse sobre los materiales duros de las
penillanuras.
b) Las sierras interiores de la Meseta son el Sistema Central y los Montes de Toledo. Se formaron en la era
terciaria por el levantamiento de algunos bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la
orogénesis alpina. Ambos son de roquedo primario (granito, pizarra, neis) y tienen formas redondeadas y
cumbres aplanadas, puesto que son superficies de erosión levantadas.
– El Sistema Central es más alto y divide la Meseta aproximadamente por la mitad. Sus sierras más
destacadas son Somosierra, Guadarrama, Gredos, Peña de Francia y Gata.
– Los Montes de Toledo son de menor altura y dividen en dos la submeseta sur, separando las cuencas
del Tajo y del Guadiana. Su sierra más importante es la de Guadalupe.
c) Las cuencas sedimentarias interiores de la Meseta son las de las submesetas norte y sur. Se formaron en
la era terciaria por el hundimiento de bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis
alpina. Las cuencas constituyeron, primero, lagos. Luego, se rellenaron con materiales terciarios,
dispuestos horizontalmente en estratos blandos en la parte inferior (arcillas, arenas, yesos y margas) y
duros en la parte superior (calizas). El resultado fue un relieve de páramos, campiñas y cuestas.
– Los páramos son superficies estructurales planas y elevadas formadas por los estratos duros calizos. En
ellos, la erosión fluvial ha labrado valles en “U” que los cortan y separan en mesas más pequeñas. Los
páramos se localizan en la zona norte y este de la cuenca de la submeseta norte y en la zona este de la
submeseta sur (La Alcarria, Mesa de Ocaña y La Mancha).
– Las campiñas son llanuras bajas suavemente onduladas recorridas por ríos. Se forman donde los
páramos han sido erosionados y afloran las arcillas y margas de los niveles inferiores. En ellas son
frecuentes los cerros testigo u oteros, relieves residuales coronados por las calizas de los páramos. Las
campiñas más destacadas son las recorridas por los ríos Duero, Tajo y Guadiana.
– Las cuestas son zonas inclinadas entre los páramos y las campiñas.
La cuenca de la submeseta norte es más alta (800-850 metros de altitud media); es más uniforme, ya que
toda ella pertenece a una sola cuenca hidrográfica (la del Duero); y está casi totalmente encerrada por
montañas.
La cuenca de la submeseta sur es más baja (500-700 metros); está accidentada en su parte media por los
Montes de Toledo, que la dividen en dos cuencas hidrográficas (la del Tajo y la del Guadiana) y se abre al
océano Atlántico.
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5.2. 2ª Unidad morfoestructural: Los rebordes montañosos de la Meseta.
Los rebordes montañosos de la Meseta son el Macizo Galaico-Leonés, la cordillera Cantábrica, el
Sistema Ibérico y Sierra Morena. Se formaron en la era terciaria por el levantamiento de bloques de la
Meseta o por el plegamiento de los materiales depositados por el mar en el borde oriental de la Meseta.
1. El Macizo Galaico-Leonés
El Macizo Galaico-Leonés se formó en la era terciaria por el levantamiento del ángulo noroeste del zócalo de
la Meseta durante la orogénesis alpina. Sus materiales, por tanto, son paleozoicos. El relieve presenta
montañas redondeadas de poca altura, cortadas por multitud de fallas (Rías gallegas). Sus sierras más
destacadas son Segundera, Cabrera y Los Ancares.
2. La cordillera Cantábrica
La cordillera Cantábrica tiene dos sectores bien diferenciados:
– El sector oeste, el Macizo Asturiano, se formó en la era terciaria por el levantamiento de este sector del
zócalo de la Meseta durante la orogénesis alpina. Sus materiales, por tanto, son paleozoicos. En su
extremo occidental, la diferente dureza de los materiales (pizarras y cuarcitas) ha dado lugar a un relieve
apalachense. En su extremo oriental existe un gran afloramiento de calizas primarias, que constituye los
Picos de Europa. Aquí se encuentran las mayores alturas de la cordillera (Torre de Cerredo, Peña Vieja y el
Naranjo de Bulnes).
– El sector este de la cordillera, la montaña Cantábrica, se formó en la era terciaria por el plegamiento de
materiales secundarios depositados por el mar en el borde de la Meseta. Estos materiales son sobre todo
calizas, aunque en ciertos sectores la diferente dureza de los materiales ha creado relieves jurásicos.
3. El Sistema Ibérico
El Sistema Ibérico, es una cordillera intermedia, formada en la era terciaria por el plegamiento de materiales
secundarios depositados por el mar en el borde oriental del zócalo de la Meseta. Por tanto, sus materiales
son principalmente calizos, aunque existen algunos sectores de roquedo paleozoico donde aflora el zócalo
de la meseta y de roquedo arcilloso rellenando fosas internas. En la estructura del Sistema Ibérico se
distinguen dos sectores:
– El tercio norte, de dirección NO-SE, incluye las mayores alturas de la cordillera (Picos de Urbión, 2 235 m).
Las sierras más destacadas son la Demanda ( paleozoica), y el Moncayo (caliza).
– Desde el sureste de Soria el Sistema Ibérico se bifurca en dos ramas: la rama interior o castellana (Sierra
de Albarracín, paleozoica, y Serranía de Cuenca, caliza) y la rama exterior o aragonesa (Sierras de
Javalambre y Gúdar, de materiales calizos). Ambas están separadas por una fosa tectónica (la fosa de
Calatayud), que se rellenó con materiales terciarios.
4. Sierra Morena
Sierra Morena no es propiamente una cordillera, sino un brusco escalón que separa la Meseta del valle del
Guadalquivir. Se ha interpretado como una gigantesca falla, pero parece que se trata de una gran flexión
fracturada en muchos puntos. Se formó en la era terciaria por el empuje desde el sur al levantarse las
cordilleras Béticas. El roquedo es paleozoico, de color oscuro, al igual que su vegetación (jara). Ambas
características le dan su nombre. Sus sierras más destacadas son Madrona, Pedroches y Aracena.
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5.3. Unidades exteriores de la Meseta
Las unidades exteriores de la Meseta son las depresiones exteriores y las cordilleras exteriores.
1. Las depresiones exteriores: la depresión del Ebro y la depresión del Guadalquivir.
Las depresiones exteriores de la Meseta son la depresión del Ebro y la depresión del Guadalquivir. Ambas
son cuencas o fosas prealpinas de forma triangular formadas en la era terciaria paralelamente a las
cordilleras alpinas. Luego se rellenaron con potentes espesores de sedimentos terciarios y cuaternarios
(dado que son cuencas de subsidencia, cuyos fondos se hundieron progresivamente durante el terciario).
Hoy constituyen relieves prácticamente horizontales.
a) La depresión del Ebro es paralela a los Pirineos y se encuentra cerrada por éstos, por el Sistema Ibérico y
por la dordillera Costero-Catalana. Ocupa el lugar donde estuvo el antiguo Macizo del Ebro, que había
sido intensamente erosionado, y se hundió mientras se elevaban las cordilleras que lo bordean. La
depresión estuvo primero ocupada por el mar, pero luego se cerró, transformándose en un gran lago
hasta finales de la era terciaria, cuando el Ebro se abrió paso hasta el mar a través de la cordillera
Costero-Catalana. Por tanto, sus materiales son marinos y continentales, gruesos en los bordes de la
depresión (conglomerados) y más finos en el centro (areniscas, margas, yesos, calizas y sales). El relieve
es el resultado de la diferente dureza de los materiales y del clima árido.
– Los somontanos o piedemontes pirenaico e ibérico son tierras llanas, levemente inclinadas, entre las
sierras exteriores y el centro de la depresión. Están constituidos por conglomerados, materiales
gruesos y duros transportados por los ríos desde los relieves montañosos. En ellos, sobre todo en el
somontano pirenaico, la erosión ha creado mallos y hoyas. Los mallos son torreones rocosos formados
a partir de fracturas verticales (mallos de Riglos). Las hoyas son depresiones sobre materiales más
blandos. Pueden ser pequeñas y formar lagunas saladas y poco profundas, de carácter temporal; o
pueden alcanzar grandes dimensiones (hoyas de Huesca y Barbastro).
– En el centro de la depresión, los estratos son horizontales y alternativamente de calizas duras y arcillas,
margas y yesos blandos. El resultado es un relieve de mesas o planas donde se conservan las calizas, y
de badlands sobre los materiales blandos, dada la aridez de la zona.
b) La depresión del Guadalquivir es paralela a las cordilleras Béticas y se dispone entre estas, Sierra Morena
y el océano Atlántico. Primero, estuvo abierta al mar. Luego, se convirtió en un lago litoral o albufera y
más tarde, por colmatación, en marismas pantanosas. Se rellenó con arcillas, calizas y margas marinas. El
relieve, dado el predominio de las arcillas, forma campiñas suavemente onduladas. Cuando surgen los
mantos de caliza se forman mesas y cerros testigo o alcores.
2. Las cordilleras exteriores: Pirineos, Montes Vascos, cordillera Costero-Catalana y cordilleras Béticas.
Las cordilleras exteriores de la Meseta son los Pirineos, los Montes Vascos, la cordillera Costero-Catalana y
las cordilleras Béticas. Se formaron en la orogénesis alpina de la era terciaria, al plegarse sedimentos
secundarios depositados en las fosas oceánicas bética y pirenaica entre antiguos macizos que actúan como
topes. Por tanto, predominan los materiales calizos.
a) Los Pirineos poseen una estructura compleja.
– El eje o zona axial corresponde al antiguo Macizo Herciniano de Aquitania, que rejuveneció en la
orogénesis alpina. Está formado por materiales paleozoicos y posee un relieve abrupto, donde se
encuentran las mayores altitudes de la cordillera (Montes Malditos con el Aneto y Monteperdido).
– Los Prepirineos se encuentran al sur de la zona axial. Se formaron en la orogénesis alpina de la era
terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados en la fosa pirenaica. Están
formados por calizas y poseen un relieve más suave y menos alto que el de la zona axial. Se estructuran
en dos alineaciones paralelas al eje: las sierras interiores y las sierras exteriores.
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– La depresión media es una larga y estrecha depresión margosa que separa las sierras interiores y las
sierras exteriores prepirenaicas.
Los Pirineos tienen como prolongación los Montes Vascos y la cordillera Costero-Catalana.
b) Los Montes Vascos en su mayor parte prolongan los Prepirineos. Por tanto, son de roquedo calizo,
formas suaves y moderada altitud. El Pirineo axial solo aflora en el extremo oriental, de roquedo
paleozoico. Sus mayores elevaciones son Aralar y Peña Gorbea.
c) La cordillera Costero-Catalana es una transformación de la zona oriental de los Pirineos. Está separada de
estos por fallas, que han dado lugar una región volcánica, muy bien conservada, con más de cuarenta
conos. La mitad norte de la cordillera está formada por materiales paleozoicos, restos del viejo macizo
herciniano catalano-balear levantados en la orogénesis alpina. La mitad sur está constituida por terrenos
calizos secundarios plegados en la orogénesis alpina.
La cordillera está dividida en dos alineaciones: una paralela a la costa, de escasa altura (altos del Garraf),
y otra interior más alta (Montseny, Montserrat). Ambas están separadas por una depresión longitudinal o
fosa tectónica, que se rellenó con materiales terciarios y cuaternarios, dando lugar a un relieve de colinas
suaves y valles.
d) Las cordilleras Béticas presentan una gran complejidad geológica. Se estructuran en dos sistemas
montañosos separados por depresiones.
– La cordillera Penibética bordea la costa. Se formó en la era terciaria por el rejuvenecimiento del
antiguo macizo Bético-Rifeño. Sus materiales son paleozoicos y el relieve encierra las cimas más
elevadas de la Península en Sierra Nevada: los picos Mulhacén y Veleta.
– La cordillera Subbética se localiza en el interior. Se formó en la era terciaria por el plegamiento de los
materiales secundarios depositados por el mar en la fosa bética al acercarse la placa africana a la
ibérica. Estos materiales eran alternativamente duros (calizas) y blandos (margas), por lo que al
plegarse originaron mantos de corrimiento y cabalgamientos; es decir, desplazamientos horizontales
de materiales a considerable distancia de su lugar de origen. Las sierras más destacadas de esta
cordillera son Grazalema, Ubrique y Cazorla.
– La depresión intrabética, entre las cordilleras Penibética y Bética, se encuentra fragmentada en varias
depresiones pequeñas (hoyas de Ronda, Antequera, Guadix y Baza). Se rellenó con materiales
terciarios, que dan lugar a un paisaje de badlands, dada la aridez del clima.
6. EL RELIEVE COSTERO PENINSULAR.
6.1. Las formas del relieve costero peninsular.
Las costas peninsulares son predominantemente rectilíneas, excepto las gallegas. Este hecho determina una
escasa penetración de la influencia del mar en el interior.
La morfología de las costas está condicionada por el relieve del interior. Sus principales accidentes son muy
variados:
– Los cabos son salientes profundos de la costa hacia en el mar, y los golfos, entrantes profundo del mar en
la costa.
– Los acantilados son costas que penetran en el mar con una fuerte pendiente. En ellos, la erosión del mar
crea cuevas en las partes bajas, al desgastar las zonas de menor dureza; arcos marinos, al perforar la parte
inferior del acantilado, y farallones, o agujas rocosas sobre el mar, al desprenderse la parte superior del
arco.
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– Las playas son extensiones planas y poco pendientes de arena, grava o guijarros, localizadas al nivel de la
costa. Están formadas por sedimentos continentales y marinos.
– Las rasas son plataformas de erosión marina paralelas a la costa que han quedado elevadas sobre el nivel
del mar. Pueden escalonarse en varios niveles, constituyendo “sierras”. Los niveles bajos, al ser más
recientes, presentan formas planas, mientras que los más altos han sido atacados por la erosión y la
planitud desaparece.
– Las rías son brazos de mar que penetran en la tierra al invadir el último tramo de un valle fluvial.
– Las marismas son llanuras de fango. Se forman en bahías bajas, que se rellenan con los sedimentos
aportados por los ríos que las atraviesan y con los aportados por el mar, que las cubre en pleamar y las
deja al descubierto en bajamar.
– Las flechas litorales son barras de arena que prolongan una costa rectilínea y arenosa hacia el interior de
una bahía. Su extremo suele estar curvado hacia tierra (flechas de gancho). Las flechas se forman por el
transporte de la arena de la costa hacia el interior de la bahía. Si la flecha llega a cerrar el frente de la
bahía, se denomina cordón litoral.
– Las albuferas son lagos costeros salados separados del mar por un cordón de arena que cierra una bahía.
Suelen acabar convirtiéndose en marismas y colmatándose por los aportes terrestres.
– Los tómbolos son barras de arena que unen islotes rocosos a la costa. Pueden ser dobles cuando son dos
las barras arenosas, quedando una laguna entre ambas.
– Los deltas son salientes costeros formados cuando el río aporta más sedimentos de los que pueden
redistribuir el mar, por tratarse de una masa tranquila de agua, sin fuertes corrientes ni excesivo oleaje.
– Las dunas son montículos de arena típicos de las costas arenosas. Se forman por el transporte y
acumulación de arena por el viento, que queda fijada por la vegetación. El perfil de una duna es
asimétrico: la cara de barlovento tiene una pendiente suave y convexa, mientras que la de sotavento es
abrupta y cóncava. Las dunas se orientan en relación al viento predominante.
6.2. Las costas atlánticas
Dentro de las costas atlánticas distinguimos la costa cantábrica, las rías gallegas y la costa atlántica andaluza.
1. La costa cantábrica
La costa cantábrica es rectilínea y se caracteriza por sus acantilados, rasas y pequeñas rías, así como por la
escasez de playas.
– Los acantilados son costas que penetran con una fuerte pendiente en el mar. En relación con los
acantilados están las cuevas marinas, creadas al erosionarse los puntos de menor dureza del acantilado;
los arcos marinos, formados cuando la erosión perfora la parte inferior del acantilado, y los farallones, que
son agujas rocosas sobre el mar, creadas al desprenderse la parte superior del arco.
– Las rasas son sierras escalonadas paralelas a la costa. Las más bajas son de cumbres planas debido a que
son antiguos niveles marinos allanados por la erosión del agua que luego han quedado elevados. Las más
altas han sido atacadas por la erosión y la planitud ha desaparecido.
– Las rías cantábricas son generalmente cortas de boca estrecha. Entre ellas destacan las de los ríos Nalón y
Nervión.
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– Las playas son extensiones planas y poco pendientes de arena, grava o guijarros, localizadas al nivel de la
costa. Están formadas por sedimentos continentales y marinos. En este sector costero no tienen amplio
desarrollo.
2. La costa gallega
Las rías gallegas dan lugar a la costa más articulada de España. Resultan de la invasión por el mar de los
valles fluviales abiertos en las numerosas fracturas del Macizo Galaico. Por estos valles, el mar puede
penetrar hasta 25 y 35 kilómetros en el interior. Entre ellas se encuentran las de Ortigueira, Vigo y Arousa.
3. La costa atlántica andaluza
La costa atlántica andaluza tiene como relieves costeros característicos las marismas, las flechas litorales y
los campos de dunas.
– Las marismas son llanuras de fango. Se forman en bahías bajas, que se rellenan con los sedimentos
aportados por los ríos que las atraviesan y con los aportados por el mar, que las cubre en pleamar y las
deja al descubierto en bajamar. Sobre ellas crecen plantas salobres, pero pueden drenarse y aprovecharse
agrícolamente. Entre las más destacadas figuran las formadas en la desembocadura del Guadalquivir.
– Las flechas litorales son barras de arena que prolongan una costa rectilínea y arenosa hacia el interior de
una bahía. Su extremo suele estar curvado hacia tierra (flechas de gancho). Las flechas se forman por el
transporte de la arena de la costa hacia el interior de la bahía. Si la flecha llega a cerrar el frente de la
bahía se denomina cordón litoral. Un ejemplo de flecha es la de El Rompido, en Huelva.
– Las dunas son montículos de arena típicos de las costas arenosas. Se forman por el transporte y
acumulación de arena por el viento, que queda fijada por la vegetación. El perfil de una duna es
asimétrico: la cara de barlovento tiene una pendiente suave y convexa, mientras que la de sotavento es
cóncava y más abrupta. Las dunas se orientan en relación al viento predominante. Entre las más conocidas
se encuentran las de Doñana.
6.3. El relieve de la costa mediterránea peninsular.
Dentro de las costas mediterráneas diferenciamos el sector bético, el golfo de Valencia y el litoral catalán.
1. El sector bético
El sector bético se extiende desde el peñón de Gibraltar, en Cádiz, al cabo de La Nao, en la costa levantina.
– Es una costa acantilada, que penetra con fuerte pendiente en el mar, determinada por los relieves de las
cordilleras Béticas, que discurren paralelas a ella. Los acantilados alternan con largas secciones de costa
baja, que forman una estrecha llanura litoral creada por los abundantes aportes de las cordilleras Béticas.
– También son frecuentes los campos de dunas y las albuferas, como la del mar Menor. Las dunas son
montículos de arena típicos de las costas arenosas. Se forman por el transporte y acumulación de arena
por el viento, que queda fijada por la vegetación. El perfil de una duna es asimétrico: la cara de barlovento
tiene una pendiente suave y convexa, mientras que la de sotavento es abrupta y cóncava. Las dunas se
orientan en relación al viento predominante. Una albufera es un lago salado separado del mar por un
cordón litoral, que puede tener contacto temporal o permanente con el mar. Al final acaba convirtiéndose
en marisma y colmatándose por los aportes terrestres.
– Desde finales de la era terciaria la costa bética registra un levantamiento, que da lugar a la formación de
terrazas marinas. Estas son antiguas playas que han quedado más altas que el actual nivel del mar por la
elevación de la costa.
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2. El golfo de Valencia
El golfo de Valencia va desde el cabo de La Nao al delta del Ebro. Se caracteriza por sus playas, albuferas,
pequeños deltas y tómbolos.
– Las playas, bastante amplias, están formadas por depósitos marinos y sedimentos del Sistema Ibérico.
– La albufera más destacada es la de Valencia.
– Los deltas son salientes costeros que se forman cuando el río aporta más sedimentos de los que pueden
redistribuir el mar, por tratarse de una masa tranquila de agua, sin fuertes corrientes ni excesivo oleaje.
Los de este sector costero se adentran escasamente en el mar, al ser producidos por ríos poco
importantes o de carácter torrencial.
– Los tómbolos son barras de arena que unen islotes rocosos a la costa (peñón de Ifac en Calpe, Alicante).
Pueden ser dobles cuando son dos las barras arenosas, quedando una laguna entre ambas.
3. El litoral catalán
El litoral catalán se extiende desde el delta del Ebro a la Costa Brava. Es muy variado, ya que presenta
algunos deltas, como los del Ebro y el Llobregat; costas acantiladas donde el extremo de la cordillera
Costero-Catalana llega hasta el mar (Costa Brava) y playas y pequeñas llanuras litorales entre los
promontorios rocosos.
7. EL RELIEVE INSULAR
7.1. El archipiélago balear
Geológicamente, las islas Baleares son un eslabón entre las dos cordilleras alpinas del Mediterráneo:
Mallorca, Eivissa y Formentera son fragmentos emergidos de la cordillera Subbética y Menorca está ligada a
la cordillera Costero-Catalana.
1. El relieve de Mallorca, Eivissa y Formentera
a) Mallorca presenta tres conjuntos:
– La serra de Tramuntana se extiende por el norte de la isla a lo largo de 90 km, entre el islote de
Dragonera y el cabo Formentor. Es una sierra abrupta, de roquedo calizo, y contiene en su sector
central la mayor altura del archipiélago, el Puig Mayor (1 455 metros). Su vertiente norte cae
bruscamente sobre el mar, dando lugar a acantilados, mientras que la sur tiene una pendiente más
suave. No se trata de una sierra compacta, sino que se encuentra articulada en varias alineaciones de
cumbres separadas por valles longitudinales.
– La serra de Llevant recorre la costa sudeste de la isla entre Artà y Santanyí a lo largo de 46 km. Es
también caliza, pero de escasa altitud situándose sus mayores elevaciones, en torno a los 500 metros,
en el sector NE (Son Morell, con 560 metros, en el macizo de Artá). En el extremo sur de la isla la sierra
se sumerge para volver a emerger después en el subarchipiélago de La Cabrera.
– La depresión central, o Pla, entre ambas sierras, es de relieve suave y roquedo arcilloso. En ella
emergen pequeñas colinas que no rebasan los 300 metros. Dentro de la depresión se diferencian tres
zonas: el piedemonte de vertiente meridional de la serra Tramuntana (el Raiguer), que es un corredor
determinado por una falla, donde los depósitos procedentes de la sierra han constituido conos de
deyección y glacis; las llanuras entre las bahías de Palma y Alcudia (El Llano), en las que los ríos han
excavado valles que dejan pequeñas llanuras en resalte; y la plataforma entre S´Árenal y el puerto de
Manacor (el Migjorn) es una gran zona llana en la que la erosión fluvial ha dado lugar a la formación de
barrancos.
b) Eivissa y Formentera estuvieron unidas hasta el Cuaternario y actualmente se encuentran separadas por
un conjunto de islotes. La organización del relieve repite el esquema mallorquín: una alineación
montañosa caliza al norte de Eivissa; un macizo al este de Formentera (La Mola); y entre ambos, una
llanura que ocupa el sur de Eivissa y casi toda Formentera.
13
– Eivissa cuenta en su parte norte con un relieve montañoso de roquedo calizo prolongación de la
Tramuntana mallorquina, con notables ejemplos de modelado cárstico, en el que destacan los poljés,
raros en el resto del archipiélago. Este relieve está constituido por dos alineaciones con dirección SO-NE,
separadas por un pasillo: al norte, Els Amunts, con elevaciones de más de 200 metros, que culminan en
el Puig Fornás (410 m) y, al sur, la sierra de Sant Josep, donde se halla la mayor elevación de la isla, la
Sierra Grossa (415 m). En el resto de la isla predomina el relieve llano.
– En Formentera predomina el relieve horizontal, en el que solo sobresalen dos plataformas calizas, una
al este (La Mola, con 202 m de altura) y otra al oeste (que culmina en el Puig Guillem. En el norte hay
dos zonas deprimidas utilizadas para la explotación de sal.
2. El relieve de Menorca
Menorca está ligada a la cordillera Costero-Catalana.
– La mitad norte está ocupada por la alineación montañosa de la Tramuntana, que enlaza con la parte norte
de la cordillera Costero-Catalana. Es un relieve de materiales paleozoicos (pizarras), de baja altura y
formas suaves.
– La mitad sur, el Migjorn, es una zona llana de materiales calizos mesozoicos, que se separa de la anterior
mediante una falla.
3. El relieve costero balear
Las costas baleares son diversas: acantiladas en las áreas donde los relieves montañosos llegan hasta el mar
(norte de Mallorca y Menorca, NO de Eivissa y este de Formentera); costas en nip, con un escalón de 0,5 a 2
m de desnivel suavemente inclinado y cubierto de arena gruesa (costa meridional de Mallorca); playas de
cantos rodados (Sa Calobra en Mallorca o el Codolar al sur de Eivissa); playas largas de arena fina o arenales
(Arenal de Palma, bahías de Alcudia y Pollença, en Mallorca; Arenal de Son Bou en Menorca; Es Cavallet, Las
Salinas y d´En Bossa, en Eivissa y Migjorn en Formentera); numerosas calas abiertas por las aguas de los
torrentes (costa este de Mallorca y sur de Menorca); albuferas (Alcudia y Pollença, en Mallorca; des Grau, en
Menorca y Feixes, en Eivissa) y saladares. La erosión de los torrentes ha abierto espectaculares gargantas
sobre el roquedo calizo de la sierra (ej; Torrens de Pareis).
7. 2. El archipiélago canario
El archipiélago canario está formado por una agrupación de islas situadas al noroeste del continente
africano, del que se separan por unos cien kilómetros de distancia. Comprende siete islas principales,
agrupadas en dos provincias: Las Palmas (Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura) y Santa Cruz de Tenerife
(Tenerife, La Palma, La Gomera y el Hierro).
1. Origen y evolución del relieve canario
a) El origen de las islas Canarias se remonta a las emisiones volcánicas surgidas de las fracturas
formadas durante la era terciaria cuando la orogenia alpina rompió el fondo del Atlántico, en la zona de
contacto entre la placa atlántica y la corteza continental africana: la compresion sufrida por la placa
atlántica en relación con la orogénesis del Atlas causó las fracturas y a través de éstas ascendieron grandes
masas de rocas volcánicas que dieron lugar a las islas. El rumbo de las fracturas y la cantidad de basaltos
superpuestos a lo largo de los diversos ciclos magmáticos determina la disposición, forma, extensión y
relieve de las islas:
 Su disposición se debe a la dirección de las fracturas (NE-SO y NO-SE). En función de estas se
distinguen tres conjuntos:
– Lanzarote y Fuerteventura, de NE-SO.
– Tenerife-La Gomera-El Hierro, que sigue la misma dirección.
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– La Palma-Tenerife-Gran Canaria, de NO-SE.
Los dos últimos conjuntos se cruzan en Tenerife; de ahí su gran volumen y su activo vulcanismo, casi
ininterrumpido hasta hoy.
b) La extensión de las islas depende del tamaño de los bloques de basalto. Las más extensas son
Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria.
c) La cantidad acumulada de basalto hace que las islas de mayores alturas sean Tenerife (3 715 m), La
Palma (2 425 m) y Gran Canaria (1 950 m) y las más llanas Fuerteventura (807 m) y Lanzarote (670 m).
b) La evolución de las islas está dividida en ciclos magmáticos de diferente magnitud. Cada uno comienza
con emisiones basálticas y da lugar a formas variadas en relación con la fluidez de los primeros materiales
y la viscosidad de los últimos. Por edad y posición se distinguen tres grandes conjuntos: el complejo basal,
los macizos antiguos y las dorsales.
– Las islas se apoyan sobre un afloramiento de la corteza oceánica o complejo basal formado por
materiales mesozoicos y lavas submarinas, que son los más antiguos del archipiélago. El complejo basal
es fácilmente reconocible en el norte de La Gomera, La Palma (interior de la Caldera de Taburiente y
barranco de las Angustias) y en un amplio sector de Fuerteventura.
– Los macizos antiguos (término independiente de su uso habitual para las montañas de zócalo) se
formaron por superposición de coladas basálticas fluidas antiguas y constituyen los fundamentos de
casi todas las islas (macizos de Teno y Anaga en Tenerife).
– Las dorsales son alineaciones volcánicas correspondientes a erupciones más recientes. En la cumbre se
alinean los cráteres y piroclastos (depósitos de materiales volcánicos fragmentados y sueltos), y en los
flancos, las coladas de lava. Destaca la dorsal de Pedro Gil en Tenerife y la de la Cumbre Vieja en La
Palma. El Hierro se configuró por la confluencia de tres dorsales que contribuyen claramente a su
forma triangular (NE-SO, NO-SE y N-S).
2. Tipos de relieve y de modelado en Canarias
En Canarias pueden encontrarse diversos tipos de relieve volcánico: conos volcánicos, calderas, coladas de
lava, diques, roques, domos y valles.
– Los conos volcánicos son relieves individualizados de diverso tamaño y antigüedad. Pueden aparecer en
macizos y dorsales o formando campos y alineaciones propias, como los de Timanfaya (Lanzarote).
Algunos son activos en Tenerife, La Palma y Lanzarote. Las dos primeras son las islas de mayor actividad, y
Lanzarote destaca por la magnitud de los fenómenos eruptivos (erupción de Timanfaya 1730-1736). La
última erupción se registró en 1971 en el sur de La Palma (volcán Teneguía).
– Las calderas son grandes cráteres circulares originados por la explosión o subsidencia (hundimiento) de
volcanes. Son famosas la de Taburiente (La Palma), la de explosión de Bandama (Gran Canaria) y la de
subsidencia de Las Cañadas (Tenerife).
– Las coladas de lava han cubierto en algunos casos extensas superficies, pero por lo común descienden
linealmente por las laderas o se acumulan en el fondo de los barrancos. Al solidificarse rápidamente, dan
lugar a los llamados “malpaíses”, terrenos abruptos donde las coladas aparecen en mantos continuos de
ondas o fragmentadas en bloques.
– Los diques y los roques o pitones son el resultado de la erosión diferencial. En unos casos puede dar lugar
al afloramiento de los antiguos conductos de emisión de lava, formando diques (si se trata de conductos
fisurales) o roques (si son centrales, como el cilindro de extrusión o de subida y salida de magma). En otros
casos, los roques son masas de lava que la erosión ha respetado (Roque Nublo en Gran Canaria).
– Los domos son colinas que se originan por erupciones viscosas individualizadas, como la montaña de
Guaza, en Tenerife.
15
– Además existen valles entre colinas o depresiones formadas por la escasez de emisiones entre
edificaciones volcánicas importantes, como el valle de la Orotava y el pasillo La Laguna-Los Rodeos en
Tenerife y el valle de Aridane en La Palma.
El modelado creado por la erosión y la sedimentación sobre el relieve volcánico tiene como formas
características los barrancos y los conos de deyección, los glacis y las formas del modelado periglaciar en las
zonas más elevadas.
– Los barrancos son valles cortos, angostos y escarpados, creados por el encajamiento de los torrentes en el
terreno volcánico. Se formaron en una época con un paleoclima de precipitaciones abundantes y regulares
que permitían la existencia de escorrentías capaces de provocar esta fuerte erosión. Los principales
barrancos se localizan en los macizos antiguos de Anaga, Teno y Adeje (Tenerife), en el norte de La Palma,
en el oeste de Gran Canaria y en La Gomera. A la salida de los barrancos hay acumulaciones aluviales o
conos de deyección formados en una época de mayor aridez en la que lluvias intensas y cortas arrastraban
gran cantidad de rocas, pero no podían evacuarlas a pesar de las fuertes pendientes.
– Los glacis, típicos de Lanzarote y Fuerteventura, son rampas de pendiente moderada al pie de los viejos
relieves, formadas por depósitos aluviales y de torrentes.
– El modelado periglaciar aparece por encima de los 1 800 m en la zona del Teide-Las Cañadas y en las
cumbres de La Palma. Se trata de taludes de rocas rotas por la acción del hielo que descienden por las
vertientes y alcanzan notables espesores en las zonas favorables a la acumulación.
3. Relieve costero canario
Las costas canarias se han reformado repetidas veces como consecuencia de las erupciones volcánicas,
predominan los acantilados sobre las playas.
 Los grandes acantilados (hasta de 500m) son característicos de los macizos antiguos (ej:
Gigantes en Tenerife). Los acantilados de menor envergadura(menos de 100m) se asientan
sobre materiales de erupciones recientes.
 Las playas en las islas occidentales son franjas de cantos debido a la estrecha plataforma litoral;
en las islas orientales la mayor anchura de la plataforma litoral permite la existencia de playas de
arena.
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ERA GEOLÓGICA
ANEXO - RELIEVE ESPAÑOL. HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN GEOLÓGICA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
ACTIVIDAD PRINCIPAL
RESULTADO
Movimientos orogénicos Hercinianos
LITOLOGÍA PRINCIPAL
España silícea: ocupa el macizo herciniano de la Meseta,
perteneciente a la era Primaria (Galicia, Extremadura, Sierra
Emergió el macizo Hespérico, formando parte de
Morena…). Está constituida por materiales rocosos antiguos
una cordillera surgida por las mismas
ricos en sílice: granito, cuarcita y pizarra. Al ser antiguas han
circunstancias en el suroeste de Europa.
sufrido mucha erosión, presentando actualmente peculiares
formas en el paisaje.
Primaria o Paleozoico
Secundaria o Mesozoico
Es una época de calma orogénica, predominando
procesos de erosión/sedimentación a la vez que se
El macizo Hespérico sufre un desgaste
producen regresiones y transgresiones marinas que
transformándose en un terreno donde
provocaron que en los bordes del macizo Hespérico
predominan los llanos, es decir, penillanuras.
se acumularan materiales sedimentarios tanto del
Mesozoico como del Paleozoico.
España caliza: ocupa la zona oriental de la península, formando
una Z invertida que engloba las cordilleras de origen alpino:
Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Béticos. Su
origen es sedimentario: caliza, margas, areniscas y
conglomerados. Sus procesos de erosión también provocan
Meseta Central, dividida por el Sistema Central y formas peculiares del paisaje.
los Montes de Toledo.
Cinturón de Sistemas montañosos en los bordes
Movimientos orogénicos Alpinos
del macizo Hespérico.
Depresiones del Ebro y Guadalquivir
Pirineos, Cordillera costero-catalana y sistemas
Béticos
Terciaria o Cenozoico
Cuaternaria
Época de calma orogénica. Se suceden periodos de
glaciaciones con otros interglaciares.
El modelado de la Península Ibérica continua mediante:
relleno de depresiones con materiales sedimentarios;
El modelado actual del paisaje responde a los
basculación de la Meseta Central (antiguo macizo
procesos de erosión y sedimentación de esta
Hespérico) hacia el Atlántico, con la consecuente
configuración de la red hidrográfica actual; dibujo de la Era.
línea de costa (más recortada al norte, cabos, golfos,...);
procesos glaciares de erosión, principalmente en las
cumbres de las cadenas montañosas.
España arcillosa: se encuentra en las depresiones interiores de
la Meseta, del Ebro y del Guadalquivir. Son materiales recientes
y flexibles no afectados por ninguna orogenia: arcilla, yeso,
arena,... Sus formas del relieve suelen ser planas, aunque si se
asientan sobre materiales duros se produce un relieve en forma
de mesa.
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