SEMANARIO FEDERAL EL "MAINE

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EL NUEVO RÉGIMEN
SEMANARIO
XJ.^^
SS1V£U£I.^T.^
Revuelta anduvo esta semana la política. Fatídicos rumores han preocupado asi á, la nación como
á su gobierno. El asunto del Maine ha sido lo que
principalmente nos ha puesto en alarma. Al decirse que los peritos norteamericanos distan de considerar fortuita la voladura, han creído muchas gentes que teníamos ya encima la guerra. No contribuyen poco ciertos periódicos á. que tal suceda.
El temor ha ido cundiendo, sobre todo ayer en
que, á pesar de ser día fescivo, acudieron los Ministros á Palacio y habló Woodford con el Ministro
de Estado, y aun se dice que tuvo una conferencia
con la Regente el embajador de Rusia. Anda atortelado el Gobierno, y estd aumenta el pánico. Como
en otro lugar del periódico decimos, no creemos
que sea aún de temer una guerra con los Estados
Uuidos; lo que si oreemos es que los Estados U n i dos no tardarán en intervenir en la cuestión de
í^uba. Todo lo indica, no sólo en aquella República, sino también en las naciones de Europa. En
tendemos nosotros que ahora conviene más que
nunca la previsión y la prudencia que, desgraciadamente, no se ha tenido cuando cabia resolver el
problema, sin menoscabo del decoro de la Patria.
Como es de suponer, anda apurado el Tesoro,
máxime empeñándonos en comprar nuevos buques
de guerra, cuando los que tenemos de nada hasta
'•qui nos han servido. Según hemos leído en nuestros colegas , ha logrado del Banco de España el
Ministro de Hacieuda un nuevo anticipo de 200 millones á cambio de nuevas delegaciones del Tesoro,
^on esta suma, segiin parece, no se prome'e el Ministro cubrir sino hasta la reunión de las Cortes
los gastos de la guerra, fáciles de cubrir no pagando como no s j paga á nuestros infelices soldados.
En abriéndose el Parlamento ya se sabe por dónde
habrá de empezar sus tareas: por autorizar nuevas
emisiones para atender á los gastos venideros. Veremos qué renta del Estado se podrá ahora empeñar
para garantirlas cuando y a tenemos totalmente
absorbida la de Aduanas por los intereses y la amortización de los últimos empréstitos. Serán cada día
mayores los apuros, como no se punga prontofiná
la guerra; y alfinllegará día en que, rompiéndose
la cuerda entre el Tesoro y el Banco, v é n g a n l a s
^grandes catástrofes la de que sufraa descuento los
billetes y no se pueda pagar el cupón de la Deuda.
Y ¡hay todavía quien nos empuje á una guerra
internacional, para la que no sabemos de dónde se
puede ya sacar ni los soldados ni los recursos! Dioese ahora que se aprovechará la fiesta del Dos de
Mayo para iniciar una suscripción nacional que
permita hacer otro crucero con tan memorable feoha por nombre. En esas locuras pensamos cuando
tan grandes son nuestros agobios, ein ver siquiera que se escoge para abrir la suacrición una fiesta
que varias veces se ha intentado borrar del calen''ario, áfinde no recordar contra Francia antiguos
agravios.
t>ioese también si en vista de la critica situación por que pasamos, trata el Gobierno de ade*ntar la reunión de las Cortes. De pocos días po*'"ia adelantarla, ya que es mañana el día de las
^^ecciones, y hay que hacer los convenientes es
^otinios, y es más tardía aún que la de los
'pitados la elección de los Senadores. Para to*'• prontas y euórgicas medidas, oreemos, lo deci**8 con sinceridad, de poca ó de ninguna eficacia
^ Cortes, ya que aquí tardan en constituirse,
pierden mucho tiempo en cuestiones abstractas, y
hora Vendrán, como siempre, los representantes
"^^l pueblo, sin criterio fijo y sin la preparación
lUe aconsejaba lo grave de las circunstancias. Es
muy de temer que buscando las Cortes en el Golerno, y el Gobierno en las Cortes, la resolución
<*a los problemas pendientes, se pasen sesiones y
Sesiones sin que nada se resuelva; pues de otrama'^era ya en este período electoral se habría djjado
'^«r el pensamiento de las futuras Cámaras. Las
^lecciones es de presumir que adolezcan de los v i cios de que han adolecido todas: no hemos visto en
*' Gobierno la menor idea de corregirlas.
ÍJO doloroso es que tantos males se vienen a ñ a diendo al hambre sin que la ataje la rebaja de los
derechos sobre los trigos, que ya en otro número
Calificamos do insuficiente. Crece el hambre, y para
•^ayor desdicha ocurren desastres, como el de las
minas de Belmez, donde por una explosión del fueso grisú han perecido 53 mineros. Piden los que
Hiedan aumento de jornal, y á la verdad, que si
abajadores haj' dignos de que se les remunere y
^ les atienda, son los de las minas de hulla, donde
n rrecuentemente ocurren esas terribles explosiones.
^ o ganamos verdaderamente para sustos.
EL "MAINE,,
Grande alarma ha producido la simple noticia
haber atribuido los ingeniero i norteamerioas á u n hecho exterior la voladura del Maine.
ParS, muchos os la precursora de una declaración
de guerra. No lo entendemos así nosotros.
Supongamos por un momento que la voladura
haya sido, no fortuita, sino intencionada. ¿Cabe de
esto concluir que la haya provocado ni la nación
ni su Gobierno? ¿No puede haberla promovido cualquiera, bien por odio á los Estados Unidos, bien
por el des JO de atraer á España nuevos conflictos y
favorecer la causa de los insurrectos?
Palta saber en qué ha consistido esa acción externa, qué agentes de destrucción se ha empleado
para ejercerla. Sólo de la naturaleza de esos agentes
•abe inferir si hubo de ser una nación, ó pudo ser
una empresa, ó un solo individuo el autor del i n cendio.
Nosotros estamos decididamente por que la voladura fué fortuita. Lo han afirmado nuestros peritos, y lo creemos. Valen éstos tanto como los de la
América del Norte, y si entre unos y otros hay
discordancia, lo más que se puede permitir ea la
duda. La duda, ¿quién lá ha de resolver sino un
tercero en discordia? Lo que aquí se impondría en
todo caso seria el arbitraje, nunca la guerra.
La guerra, podemos engañarnos, no es hoy por
hoy probable. Ni puede quererla Esj'aña, ni creemos que la quieran los Estados Unidos. ¿Qué ventajas les traería? ¿Qué ganarían con vencernos?
Lo que si tememos es, que como la guerra se
prolongue, intervengan los Estados Unidos con las
armas en la cuestión de Cuba. No son ya para sufridos por mucho más tiempo los perjuicios que la
lucha por la independencia les ocasiona. Mayores
son los nuestros; mas nosotros los sufrimos por
empuñarnos en mantener bajo nuestro dominio una
colonia que lleva medio siglo de conspiraciones y
combates por sacudirlo. Peleamos por terquedad, y
justo es que lo paguemos; los Estados Unidos ni
pelean ni han peleado nun^ja por arrebatarnos la
isla. Tendrán más ó menos simpatías por los insurrectos, desearán probablementearrojarnosdeCuba
con elfinde ir realizando el ideal de uAmérica para
los americanos»; pero como nación, nada hacen para
que nuestros enemigos venzan.
Sus perjuicios comerciales son verdaderamente
de importancia. Los sufren en mayor ó menor escala otras naciones, y posible es que las ganen & sa
causa el día en que se decidan á la intervención armada. Que esas naciones no estarán entonces con
nosotros,. ¿oónu> dadarlo? Afinde ponerlas de nuest r a parte hay aquí qnien quisiera meternos en la
alianza franco-rusa. Medio más eficaz de precipitarnos á la ruina, difícilmente cabria imaginarlo.
Nos llevarla al aumento de fuerzas de mar y tierra, á la exageración de gastos inútiles, á la preponderancia del militarismo, tal vez á grandes y
desastrosas guerras. Y, téngase en cuenta, no nos
salvaría de la intervención en Cuba. Por nosotros,
por una mera cuestión colonial, no querrían jamás
ni Rusia ni Francia aventurar contra los Estados
Unidos la suerte de sus armas.
FEDERAL
vos conflictos, deslindado las deudas entre la colonia y la metrópoli, asegurado por mucho tiempo
las buenas relaciones comerciales entre España y
Cuba.
Se ha ido por lo contrario á tratar con los pacíficos, con aquellos hombres que, no aspirando sino á
una limitada autonomía en la colonia, habían de
aceptar con amor la que se les concediese; y nada se
ha adelantado en el intento de acabar la guerra.
Como que esos autonomistas, por lo tibios en defender la causa que en los combates se ventilaba, eran
generalmente objeto del odio de los rebeldes.
Aun después de haberse patentizado la ineficacia
de la reforma ha persistido el Gobierno en su pri •
mitiva conducta. Ha tenido á menos tratar con
los insurrectos, cuando con ellos se trató el año
1878, y aquí el año 1839 batimos palmas al saber
que había suscrito Espartero con Maroto, general
de D. Carlos, la paz de Vergara.
La intervención, ¡sí la ha anunciado veces la
República de Washington! Como si no lo oyéramos.
Lejos de activar la guerra, no parece sino que la hayamos suspendido. Los insurrectos hacen materialmente burla de nuestros generales. Ellos tienen el
hecho de armas de Guisa; nosotros la gloriosa muerte de Aranguren.
Para colmo de mal se sigu-j con los Estados
Unidos una conducta contradictoria. Reconcentra
Weyler á los campesinos y provoca una verdadera
catástrofe: la muerte por hambre de millares de familias. Quieren acudir los Estados Unidos en socorro
de los concentrados que aún viven, y se deja que
lo hagan sin decirles, como se debía: mal que nosotros hemos producido, á nosotros y no á vosotros
toca repararlo. ¿Con qué razón nos quejamos ahora
de que sin intervención de nuestras autoridades
quieran repartir los socorros?
Aún es tiempo, aún es tiempo de enmendar
nuestra conducta. Los insurrectos, que no quieren
á los Estados Unidos como aquí se cree, verían con
gusto que nos adelantáramos á sus propósitos, y tratarían con nosotros mejor que con elies.
Desgraciadamente machacamos en hierro frío.
LAS
ELECCIONES
Xia fusión repablioana ae qneja da qns loa federales no la apoyemos en las presentes elecciones.
Se queja injustamente. No ha pretendido coalición
alguna con nosotros. Ella, tan amiga de uniones
permanentes, no ha querido hoy con nosotros una
pasajera alianza.
En Tarragona y en Valencia hasta se ha negado
á incluir un federal en sus candidaturas. ¿A título
de qué habríamos de apoyarla? Los federales que
con ella están no son ya federales. Se han obligado á no defender ni mentar nuestros principios ínterin no caiga la monarquía; y soldado que abandoLo preguntamos ya en otro número: ¿cuándo ne el campo del combate no es sino un desertor del
por salvar la colonia de una nación se han movido ejército.
las demás naciones? Si ahora Rusia interviniera
No después del triunfo de la república, sino anen la rebelión de la India, ¿qué nación se levanta- tes, necesitábamos de sus esfuerzos. En la oposición
ría contra Rusia como no fuese la misma Inglate- es cuando más se debe propagar las ideas y no perrra? Los Estados Unidos, tendrían contra las n a - donar medio de difundirlas y realizarlas. Lo saben
ciones de Europa un arma formidable: la interven- ellos tan bien como nosotros: son apóstatas vergonción que todas se han arrogado en cuestiones aje- zantes.
nas, la que hoy mismo se está ejerciendo en Creta.
No los queremos, no queremos contribuir á que
No sueñe España, no sueñen sus hombres de sus candidaturas triunfen. Sería esto premiar la
Estado. Estamos y estaremas solos en la cuestión apostasía, y no entra en nuestros principios.
de Cuba, y lo que nos conviene es que sin demora
En los graves conflictos por que la nación pasa,
negociemos con los rebeldes sobre la base de la i n - ¿deque pueden servir además en las Cortos políticos
dependencia. Si lo demoramos, además de correr
incoloros como los fusionistas, tan vacilantes en
grandes peligros, seguir sacrificando nuestra j u todas las cuestiones como los que nos gobiernan;
ventud en ana guerra estéril y acelerar la ruina
hombres que hablan aun de conservar cuando todo
de nuestro Tesoro, viviremos sin cesar en la i n exige el radical cambio de instituciones y leyes;
quietud y la zozobra en que hace tiempo vivimos,
hombres que sueñan aún con una república como
inquietud y zozobra que paralizan el desarrollo de
la de Francia, escándalo de las repúblicas?
nuestra industria. Por bien de la nación debemos
El mundo marcha rápidamente: ideas que ayer
desear que Cuba sea independiente.
pasaron por radicallsimas, hoy van pareciendo, de
puro atrasadas, conservadoras; y esos republicanos,
en Vez de avanzar retroceden. ¿Qué confianza ni
qué entusiasmo han de producirnos?
Los que defienden incesantemente nuestro programa, estén ó no con nosotros, esos son nuestros
Después de escrito el anterior articulo, leemos
amigos; los que lo callan, aun cuando por un ¡resto
que Mac-Kinley está resuelto á poner á la delibede pudor sigan llamándose federales, esos son
ración del Senado la cuestión de Cuba para que denuestros enemigos, cien veces más enemigos que
termine la conducta que haya de seguirse. Si esto
los progresistas y los centralistas.
es verdad, la intervención se avecina. ¿A quién po¿Es que nos habría de faltar la vergüenza?
drá el Gobierno inculpar sino á sí mismo?
Aconsejaba la política que, ya que se estaba dispuesto á transigir, se entablara negociaciones con
los insurrectos, y se fuera de concesión en concesión
hasta donde el decoro de la nación lo permitiera.
¿No bastaba la autonomía que Moret había conceDicen que el general Blanco pide otros 15.000
bido y formulado? Habría debido ampliársela, to
mando por modelo la del Canadá, ó aceptando la hombres. ¡Quince mil hombres! ¿Cuándo se cansaque nosotros los federales defendemos. ¿No bastaba rán esos ilustres generales nuestros de pedir soltampoco? Se habria debido negociar tomando por
dados? ¿Es que no saben pelear ni siquiera con 100
base la independencia, sobre todo si se estaba oon- contra 20? ¿Dénde están su táctica, au estrategia,
vencido de que no oabia, sin gran detrimento de la su indomable valor, sus portentosas hazañas? ¡Si
nación, prolongar la guerra.
para que venzan habremos de mandarles todos los
Re habria con esto evitado toda intervención, mozos que pueden manejar las armas! Ser . tal vez
restituido la paz al Reino, cerrado la puerta á nue- mejor que nos traslademos allí todos los españoles,
UROHMTE
OTROS QUINC_yfllL HOMBRES
y ocupemos materialmente la isla. Aun así, puede
que les faltara gente.
Mandará, por de contado, el Gobierno los 15.000
hombres si realmente se los piden. ¡Como no ha ds
mandar coa ellos ni á sus hijos, ni á sus nietos, ni á
sus hermanos ni á ninguno que disponga de 1.500
pesetas, sin que vayan con estrellas en las mangas
ó entorchados en las boca-mangas! Los pobres diablos de los trabajadores, ¿qué importa que se los
sacrifique en aras de la peste ó de la guerra?
¡Si van, si acuden como ovejas al llamamiento!
Gritan, llorique£.n, se arrancan con dificultad de
los brazos de sus madres y sus novias; pero parten,
se dejan trasquilar, se despojan de sus raídos t r a jes por vestir el uniforme, se embarcan, toman en
Cuba el camino del campo ó la manigua, y perecen,
unos estruendosamente en el fragor de una batalla, otros silenciosa y tristemente en el hospital, y
todos sin que nadie se conduela de su muerte, como
no sean aquellos de cuyos brazos les costó a r r a n carse.
¿Por qué han muerto? Por nada; por un nombre
tan sonoro como vacio, por la patria. Muertos, no
hace de ellos la patria más caso ni conserva más recuerdo que de lo3 caballos en que tal vez iban montados y de las muías que tiraban de los armones y
las piezas de artillería. Allí yacen en ignoradas
fosas, donde no ha caído ni una flor ni una lágrimaSu muerte ha sido completamente estéril: habrá
cuando más servido para que sus oficiales asciendan á jefes y sus jefes á generales. De ella no ha
recibido lo que llamamos la patria el menor beneficio. En pie encontraron la insurrección , y en píe
la dejan.
En cambio, con su muerte han llamado esos i n felices al sacrificio nuevas víctimas. Hay que cubrir las bajas.
¡La patria! Nombre más funesto no se ha in ventado nunca. Ved allí en Cuba ejércitos contra
ejércitos luchando todos por la patria. ¿Por la patria decimos? Por una misma patria. ¿No tienen
acaso por su patria á Cuba lo mismo los leales que
los rebeldes?
Tal vaguedad tiene ese nombre aciago, que extendemos ya la patria, no sólo & territorios contiguos, sino también á territorios distantes de nosotros 1.000 y 2.0)0 leguas, separados por mares
turbulentos. ¿Pueden llegar á más la ficción y la
mentira?
Preparaos, jóvenes todos, los que sois pobres y
aptos para la guerra. Os llamarán pronto á que
vayáis por la patria á luchar contra la patria. ¿Habéis oído de un dios de los aztecas que se decía sediento de sangre en cuanto los reyes sus adoradores colgaban de las paredes de sus palacios sus vence •
doras armas? La patria es ese dios Ituitzilopoohtli;
está casi siempre sedienta de sangre.
¿Cuando cesarán los holocaustos? Solamente
cuando vosotros los pobres os levantéis airados y
digáis á Gobiernos sin entrañas: u¡ea! basta de sangre; si 03 la pide vuestro dios, dadle la vuestra.»
m m
CUBA
¿Es aún España la nación caballerosa que tanto
encarecemos? Con oro sobornamos á los rebeldes de
Goeania; con oro intentamos hoy sobornar á los de
Cuba. Se habla públicamente de que Blanco ha pedido al efecto millones de duros, y ha ofrecido 4
Máximo Gómez un vapor en que salir de la isla y
cuantos recursos necesite para vivir con su familia
en la nación que le plazca. Si esto es exacto, ¿cabe
mayor vileza?
Por la Habana toda ha circulado, según escriben, la contestación de Gómez: "Me impresionó
tanto la proposición, dice el general insurrecto,
que dudé por algunos instantes si era una realidad
ó un sueño. Trece años llevo luchando por la independencia de Cuba, y hace más de treinta y nueve
que acaricio ese ideal como el más grande de mi
vida; ¿habré llegado á la edad que cuento para que
vos, ni otro cualquiera, me creáis capaz de cubrirme
de ignominia abandonando por una recompensa en
oro á mis soldados? ¿Estáis en vuestro juicio, general Blanco?
uNo estoy yo en situación que me obligue á
buscar vapor en que salir de Cuba; lo necesitáis vos
más que yo, y haríais bien en preparároslo. Yo represento una revolución, que después de tres años
de guerra es más fuerte que nunca, y vos "una n a ción hoy más que nunca débil. Yo, sobre mi, no
tengo presión exterior alguna; veo en mi porvenir
no amenazas, sino esperanzas. Mientras la causa que
vos detendéis no tiene más apoyo que la preocupación y la perfidia, la de Cuba halla simpatías en
todos los amantes de la libertad y Injusticia.»
Son aún más duros los términos en que se dice
que Gómez se expresa. Por duros que sean, ¿no los
merece acaso proposición tan atrevida y bochornosa? ¡Cómo! ¿Asi se ofende á un enemigo, que además
de sus hechos en la pasada guerra, ha burlado en
la iiresBute á nuoátr04 niojores generales, y llevó
un día sus tropas del extremo Oriente al extremo
EL NUEVO RÉGIMEN
Occidente, pasando casi incólume entre nuestras columnas y fortalezas? A un enemigo que tanto vale
y goza hoy de general renombre, se le hostiga y se
le bate, no se le deshonra. ¿Por dónde ha de poder
confundirse á un Máximo Gómez con un Aguinaldo
ni con un Llanera?
Está, en todo corazón hidalgo respetar al enemigo, y en todo enemigo leal á su bandera, no plegarla, sino vencedor ó vencido. Pueden amigo y enemigo entrar en transacciones, aoopiodáindolas á los
trances de la guerra, nunca en mengua del personal decoro. El dinero, en estas como en otras muchas cuestiones, tanto envilece al que lo d i como al
que lo recibe. Si de caballerosos queremos aún blasonar, preciso es que renunciemos k tan bajos raedios.
Si ni con las armas ni con refo;:mas conseguimos desarmar á los rebeldes, ¿qué razón hay para
que no negociemos la paz sobre otas bases? No hay
nada que legitime ni por lo más remoto cohoneste
que se siga imponiendo á la nación sacriñcios que
se repute estériles. Imponerlos es 4 nuestros ojos
un verdadero crimen.
Hoy es aún hora de negociar; no la perdamos.
LAS MANIFESTACIONES
Orando es nuestra satisfacción al ver que en
Madrid y en provincias se pide con empeño que se
suprima las redenciones dal servicio militar k
metálico y se revise el proceso de los anarquistas.
Significa esto que hay aún en la nación el sentimiento de la igualdad y la justicia, cosa que habíamos empezado á poner en duda viendo lo abatidos que tetaban en todas partes los ánimos y lo
general que era el silencio aun cuando se cometía
loa mayores desafueros.
De lo que ahora dudamos es del éxito de esas
manifestaciones, con ser tan repetidas y numerosas.
El Gobierno, en nuestra opinión, está, decidido i,
no tomarlas en cuenta y dejar las cosas como están,
á pesar de reconocer cuan injusto es el privilegio
de las redenciones y cuan inhumano tener en presidio á hombres que ningún delit» cometieron.
Nos lo hace dudar, por una parte, el ningún
'"eparo que ha tenido en mandar á Uuba otros 15.Ü00
pobres, dejando en paz al que algo tiene, y la terquedad con que mantiene á la cabeza, de la policía
de Barcelona á los que la opinión designa como los
atormentadores de los presos de Moutjnich y, por
lo tanto, como los que falsificaron las declaraciones en que descansan las sentencias de los consejos
de guerra.
¿Se habla aqui ya de aquella anómala investigación judicial que se abrió sobre los tormentos?
Se la abrió indudablemente, no con el fia de descubrirlos ni saber quiénes loa aplicaron, sino con el
de hallar motivos para decir falsas y sin fundamento las denuncias. Se vio que se aducía y se proponía pruebas que los demostraban, y se dio de
mano á las investigaciones.
Como que el Gobierno las teme. ¿Ignora acaso las
amenazas del jef J de los verdugos? Grandes revelaciones ha prometido hacer si se le prende ó se le procesa; y grandes entendemos nosotros que puede ha_
cerlas, que no hay quien de la cabeza nos quite que
personas que ocupan ú ocuparon altos puestos le
autorizaron á que sajara y cortara por dondo mejor
le pareciera. El, hombre sin corazón y sin conciencia, con sangre de Arbuós en sus entrañas, fué gozando.en los sufrimientos de sus victimas, y llevó tal
vez las torturas más aiU de lo que la autorización le
permitía; pero que la tuvo, ¿cómo ponerlo en duda?
Lo raro ea que tema esas rebelaciones el actual
Gobierno, cuando de hacérselas, no en sus hom-.
bres, sino en sus adversarios, habrían de recaer forzosamente. Acaso diga que las teme, porque recayendo en altas autoridades, no pueden menos de
redundar en desdoro de España; mas ni una nación
se mancilla por las infamias de los que un dí^ la
rigieron, ni son el silencio y la impunidad medios
de evitar el desdoro.
Los tormentos de Montjuich, ¿en qué nación han
dejado ya de ser públicos? De un extremo al otro
de Europa y América son aún hoy objeto de los más
acres comentarios. La única manera de salvar la
honra do la nación, seria que el Gobierno se encargara en serio de hacer perseguir y castigar rudamente á los atormentadores. Yeiíase entonces
que no eran ni la nación ni la monarquía los capaces de reavivar las hogueras del banto Oñoio,
sino ciertos y determinados hombres á quienes España aborrece y odia.
La supresión de las redenciones no hay tampoco
grandes esperanzas de que se la coU'iiga. Dudamos
hasta de que el Gobieruo la proponga á las Cortes; si la propone es casi seguro que no la dejará
llegar á la aprobación definitiva. Hoy, ¿por qué
puede llevar miles y miles de hombrea al matadero de Cuba? Porque no han de ir con ellos á
arrostrar la muerta los que gozan de influjo en la
marcha de los Gobiernos, y es fácil ahogar las protestas de los que nada valen ni nada significan.
Por lo meaos, mientras dure la guerra subsistirán las redenciones. Subsistirán, á nuestro juicio,
aun después, cumo los ciudadanos no empleen procedimientos más enérgicos. Manda la clase media,
y declina en la baja la pesadumbre de las mayores
cargas.
CONTRA LA GUERRA
Eu vista de los peligros que nos amenazan, periódicos insensatos empujan al Gobierno á la gue-
rra. Los combatiremos sin tregua ni descanso. No
podemos con un puñado de hombres en la isla de
Cuba, ¿y habíamos ahora de medirnos con los cubanos y con una de las más poderosas naciones del
miindu? Carecemos de recursos, vivimos recibiendo
papel del Banco de España á cambio de delegaciones del Tesoro, bajan en todas partes nuestros
valores, suben desmesuradamente los cambios, é
indica todo que estamos al borde de la ruina, ¿y
habríamos de provocar otra guerra?
¿De dónde hemos de sacar ya ni los soldados?
¿Es que las clases trabajadoras, de las que exclusivamente se los saca, no han de agotar un día la
paciencia viendo cómo se las sangra y desangra, y
acabar con los Gobiernos que se comprometan en
otras luchas? Es ya de extrañar que no lo hayan
hecho y no hayan concluido con sus inhumanos
recogedores.
De nuestra terquedad nace todo lo que ocurie y
todo lo que nos amenaza. Contra un pueblo decidido á luchar hasta la muerte por su emancipación
y no vencido ni aun por las mayores fuerzas que
contra ól ha podido enviar España, la prolongación
de la guerra no puede producir sino desastres. Poner fin á la lucha negociando sobre la base do la
independencia, es lo que aconsejan de conseno el
interés y el patriotismo.
Yerran los que dicen que este pueblo es aún
el pueblo batallador de los tiempos de Carlos V.
Los hechos desmienten á esos ilusos de la peor
especie. A la fuerza van hoy los españoles á la
guerra. ¿Dónde están ahora los que voluntariamente y por sus instintos belicosos corren á alis
tarse en las filas del ejiroito?En los tiempos de
Carlos V, hombres que fueron eminentes en las letras y aun en la religión habían peleado, quién en
África, quién en Alemania, quién en Italia. De
simples soldados habían i Jo á la guerra. De simple
soldado no va hoy nadie que algo valga Si alguno
va, acosado va por el hambre y la desdicha.
¡Basta de guerra! La paz á todo trance. Dicen
esos baladrones al Gobierno que una paz sobre la
base de la independencia producirla aquí levantamientos. Hable el Gobierno, tenga el valor de decir francamente la situación del reino y demuestre lo perjudicial que nos es la guerra y la necesidad de que por la paz pongamos fin á nuestros
males. ¿Es esta nación una nación de locos para que
no se oiga á la razón y al buen sentido? No por las
Cortes, sino por un plebiscito podría resolver pronto la dificultad y despejar una situación cada vez
más tenebrosa. Falta al Gobierno valor: de aquí
todos nuestros males.
1 sos que piden la guerra no son patriotas, sino
los máa peligrosos enemigos de la patria.
LAS ELECCIONES EN LAS COLONIAS
Está visto que á nosotros los españoles nada ni
nadie pueden sacarnos de nuestro modo de andar.
Sabe aquí todo el mundo la intervención directa
que se arroga el Gobierno en las elecciones. Que
manden los conservadores, que manden los liberales, imponen los ministros sus candidatos á todos
los distritos donde no está muy despierta la opinión
y no hay en los electores grande energía. Aun en
las grandes poblaciones, aun en Madrid, como se
empeñen en vencer á sus adversarios, los vencen,
si no en buena lid, á fuerza de fraudes y violencias.
Esto aqui es cosa ya por demás sabida. Lo revelan claramente las discusiones de las actas, discusiones en cada una de las cuales salen á la superficie nuevos actos de perfidia y nuevos escándalos.
No de otra manera se daría el de que todos los gobiernos viniesen alcanzando abrumadoras mayorías, y ninguno saliese derrotado en los comicios.
Ha acontecido esto ahora, no sólo en la Península, sino también en las colonias que tienen representación en Cortes. En gsas colonias cualquiera
habría dicho que después de habérseles concedido
la autonomía, no era ni de presumir que el Gobierno tratase de ejercer en las elecciones la presión que antes. La continúa ejerciendo y llevando
allí los candidatos á que aqui no puede dar un distrito. Entre los candidatos de las Antillas figuran
hoy más peninsulares que nunca, y entre ellos personas que ni lo hablan sido nunca, ni se han distinguido en las cuestiones ultramarinas.
Públicamente se dice hoy en los periódicos: se
ha llevado á Cuba á Fulano, porque tenía aquí
comprometida su candidatura; á Zutano porque no
puede ó no quiere sufragar los gastos que aquí las
elecciones cuestan; á Mengano por que no tiene
aún distrito que le proclame. Presentábase Perengano en tal punto, pero se le ha encontrado o»bida
en la candidadura senatorial de Cuba ó Puerto
Rico.
¿Cabe más desastrosa política? Lo que hizo
Weyler en las pasadas elecciones, eso está haciendo
hoy Blanco. Reparte entre los amigos y los paniaguados del Gobierno los distritos, principalmente
los ocupados por los insurrectos, de quienes sabe
que no han de protestar las actas.
¡Qué ejemplo tan edificante para los rebeldes!
"Ahí tenéis dirán, lo que es la autonomía otorgada
por vuestra generosa metrópoli. No ha esperado el
Gobierno C é n t r a l a que nosotros depongámoslos
fusiles para demostrarnos que la autonomía no le
habrá de impedir nunca continuar en el ejercicio
de BUS malas artes. Si esto hace ahora, ¿qué no baria si se viera ya libre de nuestras armas? ¿No
08 lo declames? Este ministerio insular no es sino
una pantalla con que se intenta decorar los inveterados abusos de los gobernadores, Meras.figuras
de paramento son esos que se llama hoy secretarios
del despacho, como antes se llamaba en Castilla á
los ministr03.il
Imposible nos parece á nosotros esta conducta;
tan contraria es á la que las circunstancias y nuestros intereses aconsejan. No, no hay esperanza de
que nos corrijamos. Es mal antiguo.
POR LA PAZ
La imprevisión por bandera, el despilfarro por
hábito y la inmoralidad por régimen, arrastran la
nación á la catástrofe.
Ya no hay dinero para España en los mercados
del mundo.
La subida de los cambios amenaza expulsar la
plata en pos del oro.
La deuda ha bajado 10 enteros, 20 las acciones
del Banco de España, solidario de la Hacienda pública, 30 los de la Sociedad arrendataria del tabaco,
nuestra renta más saneada.
La tendencia á bajar persiste.
Claramente demuestran estos hechos el fracaso
de la política de la regencia en el interior y en el
exterior; sobre t o l o , en la gravísima y palpitante
cuestión de Cuba.
Errores diplomitioos, torpezas inconcebibles,
falta de tacto, han creado una situación de tal t i rantez con el Gabinete de Washington, que el espectro do la guerra se muestra amenazador.
Hay quien presenta como obra hacedera y facilísima la victoria contra la gran República, sin recordar que no sostuvimos el empuje de las kabilas
del Rif, ni por la fuerza domamos la insurrección
filipina, ni hemos podido terminar la de Cuba.
No manda el patriotismo espolear las pasiones
inferiores que empujan á la guerra, ni ayudar los
bastardos intereses que la provocan , sino que, por
el contrario, impone el empleo de la razón serena
para resolver el tremendo conflicto. Si la guerra
fuera exoepcionalmente útil, la prudencia aconsejaría dilatarla hasta que estuviésemos debidamente
preparados.
No es, por fortuna, precisa ni conveniente la guerra á uno ni otro pueblo; lo indispensable y urgente es evitarla y hacer la paz con los cubanos armados. Arrecia la tempestad y falta aqui un piloto que
en medio de la deshecha borrasca lleve la nave por
entre los escollos á seguro puerto.
Son inútiles para empresa tan ardua las vulgares artes de la audacia y de la intriga, se necesitan
cualidades superiores, gran reputación, influencia
y autoridad en los pueblos y en los Gobiernos de
América, y una orientación fija en el pensamiento,
que no se improvisan las ideas en las horas decisivas de la historia.
Aiin no se ha repuesto del desastre de 1870 la
culta y poderosa Francia con no haber visto descender su deuda ni aun después de la capitulación
de París, como liemos visto ahora descender la nuestra. De ahí podemos colegir lo que sucedería si fuésemos vencidos.
Si el patriotismo, siempre en los labios, está en
el corazón, no cabe dudar. Mañana será tarde. Hay
que asegurar prontamente la paz, y con la paz el
honor de la Patria. No la pueden lograr los liberales
ni los conservadores, únicos partidos de la monarquía restaurada; se impone un nuevo régimen. Los
que son obstáculo para tan patriótica empresa tienen
que cumplir el deber sagrado de abandonar esta
nación triste y agotada, que no pueden salvar, dan
do con esta conducta respetuoso homenaje de la
justicia.
quejarse de que los federales no los apoyan? Pirm an
el manifiesto :
Juan J. Soriano Pradas.—Juan Feliú.—Jaime
Miralles.—-Salvador Bort.—Vicente Albors.—Diego Arlandis.—Vicente Rosell.—Gaspar Cardona.—
Rafael Peiró.—Vicente Camps.—José Saura.—
Ignacio Belert.—Matías Romero.—Ignacio Pérez
Grajales.—Francisco ColL—Juan Bautista Coscollá.—Pascual Nogués Asensi.—Vicente Zaragoza.
Vicente Tomás.—Matías Galomarde.—José García.
Felipe Brú.—José Palomares.—Vicente Ramón.—
Manuel Barbera.—Luis Sanfólix.—Gregorio Sirera.—José Domenech.—Feliciano Fernández.—Fé •
lix Blasques.—Juan Bautista Ferrer. — Miguel
Crespo.—Manuel Caries.—Vicente Cabrera.—Tomás Garda.— Delfín Llurba.—Manuel David.—
Joaquín Barbera.—Roque Asencio.—Bartolomé
Montañés.—Federico Royo.
El día 19 se reunió en la ciudad de Figueras la
Asamblea federal de la región catalana. En ella
estuvieron representadas todas las comarcas. Abrió
la sesión D. Juan María Bofill, presidente del Comité regional. En una sola sesión, eu la primera,
se constituyó la mesa provisional y la definitiva,
se aprobó un reglamento, se leyeron varias cartas
y telegramas, y se pronunciaron calurosos discursos.
Para la mesa definitiva presentó el Sr. Bofill, y
fué unánimemente aprobada, la candidatura siguiente: D. Emilio Monturiol, presidente; Don
J. Lluhi Rissech y D. Camilo Castells, vicepresidentes, y D. Alfonso Fabregat, D. J u a n B. Noet,
D. Amadeo Hurtado y D. Carlos Ventura, secre
tarios.
Reinó grande entusiasmo, así en aquella sesión
como en las sucesivas. Desconocemos aún las reso luciónos. El Sr. Pl y Margall recibió el primer día
el siguiente telegrama: uConstitulda la Asamblea
federal catalana con la mayor armonía y grande
entusiasmo, saluda afectuosamente al ilustre maestro presidente.—E. Monturiol.n
El tercer día recibió el Sr. Pí otro telegrama
concebido en los siguientes términos: "Al terminar
sus tareas, la Asamblea acuerda por unanimidad
deciros: " 1 . " que os reitera la adhesión sincera y os
renueva el saludo que al empezar sus sesiones os
dirigieron; 2.°, que los representantes todos estiman ya restablecida la unidad del partido federal
por lo que á Cataluña se refiere.—Monturiol.»
Inútil sería decir cuan satisfactoria nos ha sido
esta noticia.
A la Asamblea de que en el suelto anterior se
trata han dirigido los federales de Reus la siguiente comunicación:
A la Asamblea federal de Figueras.
"Los federales que al pie firman, habitantes todos en la ciudad de Reus, animados por el amor
profundo que á los principios federalistas profesan,
tienen el honor de dirigirse á sse cuerpo representativo para hacer constar lo siguiente:
Que han visto con viva satisfacción que la democracia federal catalana haya convocado esa
Asamblea con la finalidad de establecer una sólida
cohesión entre todas las fuerzas con que cuenta
nuestro partido en Cataluña;
Que les ha causado gratísima impresión saber
que los dos Comités locales de la capital catalaníi
bien impuestos de la imperiosa necesidad de restablecer la integridad del partido federal, que nunca
debiera haberse quebrantado, hayan llegado á un
acuerdo para elegir en comunidad los reprofentan
tes para esa Asamblea, presentándose de oste modo
JERÓNIMO PALMA,
unido en ella el partido federal de Barcelona;
Que no menos gratisimamente han celebrado la
noticia de que los dos indicados Comités, verificada
que esté esa Asamblea, llamarán al partido para
hacer la renuncia de sus cargos, efectuar la refundición de las dos agrupaciones federales de BarcePor la circunscripción de Zaragoza—Borja, han
lona y nombrar, en consecuencia, un solo Comité
proclamado los federales candidato á D. Serafín
municipal.
Asensio. En el manifiesto que con este motivo ha
Que no vacilan en creer que el mismo espíripublicado el Comité de Zaragoza, se leen los situ noble que ha inspirado la conducta de los dos
guientes párrafos.
Comités de Barcelona informará todos los acuerdos
«No aspiran los federales á un inposible triunfo,
que
tomará esa importante Asamblea, á fin de que,
teniendo enfrente los elementos de que dispone el '
en
su
mismo seno, pueia quedar consagrada la
Gobierno, y tomando en cuenta la posibilidad de
que se explote la miseria, dada la angustiosa si- unión del partido federal catalán.
Dividido y minado por luchas personalistas,
tuación que atraviesan las clases populares.
téngase
bien en cuenta, el partido federal no in"Mas si los electores quisieran demostrar su independencia y mantener la pureza del sufragio vo- fluiría, como debiera, en los acontecimientos de que
tando la candidatura que presentamos, bueno es que España ha de ser indudablemente teatro en breve
sepan que en las Cortes había de abogar el señor plazo; unido y disciplinado nuestro partido, consAsensio por la pronta terminación de la guerra de tituirá una gran fuerza y será en ^1 día de mañana
Cuba, y por el servicio militar obligatorio con la una realidad hermosa en bien de la libertad y de
abolioióu de las redenciones, si aquélla, desgracia- la patria.
Recibid, ciudadanos representantes, la expredamente, hubiese de continuar.
"Para Filipinas había de procurar, que evitando sión de nuestra simpatía y de nuestro respeto.
Reus 17 de Marzo de 1898.—J. Meroadé y Marnuevas calamidades, se hiciese desde luego extensití.—Antonio
Borrell.—Arturo Rovira.—Mateo Tova al Archipiélago la Constitución de la Península
rrebadell Llorens.—Emilio Rivas.—José Ortoney tuviesen representación en Cortes.
"También pondría el mayer interés en que se da.—GregorioSabaté.—Pablo Girones.—Juan Merhiciese perfecta luz sobre las denuncias del crimen oadé.—M. Solé.—E. Fábregas.—Orsini Vidal. —
de la calle de Cambios Nuevos ds Barcelona, para G. Bartulí Roca.—Juan Vilalta.—Andrés Rovira.
que se castigase á los autores y ejecutores de los
tormentos, si se comprobase su certeza, y, en cuanAnoche recibimos de Barcelona el siguiente teto hubiese lugar, se revisase el proceso,"
legrama: u E n meeting concurridísimo, el pueblo
Los federales de Valencia han publicado un ma- aprobó y aclamó la condinatura revisionista. Triunnifiosfo electoral recomendando calurosamente la fo seguro.—Mas^ó.ii
NÜESTROJARTIDO
candidatura del Sr. Pí. Al pie han hecho constar
que propusieron la inclusión del Sr. P í e n la candidatura de los demás republicanos, y se rechazó la
proposición. Nos ha parecido muy bien que se haya
consignado este hecho, ¿Podrán esos republicanos
Ayer recibimos también un manifiesto electoral
de los federales de Cartagena que proponen como
candidatos al Sr. Pí y á D. Jerónimo Palma. El
Sr. Palma luchará ademas en Montilla.
EL NUEVO RÉGIMEN
Galería de escritores célebres.
GA.RGI ORDOSTEZ DE MONTALVO
Se sabe que escribió á fines del siglo XV y á
principios del XVI. Añádese que fué soldado y regidor de Medina del Campo.
Se hizo célebre refundiendo y continuando la
historia caballeresca de Amadís de Gaula, atribuida por la mayor parte de los críticos al portugués
Vasco de Lobeira, hidalgo, natural de Oporto, que
vivió en el siglo XIV y fué armado caballero por
Don Juan I de Portugal poco antes de la famosa
batallada Aljabarrota.
Tuvo Cervantes el Amadís de Gaula por el mejor de los libros de caballería que tan acertadamente combatió y ridiculizó en su Don Quijote;
y el autor de el Diálogo de las lenguas, lo presentó
como espejo de la Gramática española y modelo del
bien decir.
Reproducimos aquí uno de los capítulos de este
libro, tanto por lo bien escrito, como porque el lector forme idea de lo que eran aquellos libros, hoy
completamente olvidados, como no sea de la gente
docta.
AMADÍS DE GAULA
LIBRO I . — C A P Í T U L O
XVI
Agráges, vuelto de la guerra de Gaula al tiempo que Amadís habiendo en batalla muerto, el Rey
Abies de Irlanda, é haberse conocido con sa padre
é madre, como se os ha contado; teniendo aparejado para en Nuruega pasar, donde su señora Olinda
era, fué un día á correr monte, é seyendo en la r i vera de la mar encima de una peña, súpitamente
Un granizo con grandísimo viento sobrevino, de
lúe la mar en desigualada manera embravecer hizo;
por lo cual una nao revuelta muchas veces con la
fuerza de las ondas en peligro de ser anegada vio.
•^ gran piedad él movido, la noche viniendo, grandes fuegos fizo encender, porque la señal dellos
Cansa de la salvación de la gente de la nao fueseatendiendo él allí la fin que de aquel peligro redundase. Finalmente, la fuerza de los vientos, la
sabiduría de Iss mareantes, ó sobre todo, la misericordia del verdadero Señor, aquella fusta que
machas veces por perdida se tuvo, al puerto, siendo salva, ficieron arribar, de donde sacadas unas
doncellas con gran turbación del presente peligro
^ Agrájes, que encima de las peñas estaba dando
Vices á sus monteros que con gran diligencia los
ayudasen, fueron entregadas; el cual las envió á
Unas caserías cerca, donde su albergue tenia.
Pues salida la gente de la nao, é aposentados
en aquellas casas, después de haber cenado al derredor de loa grandes fuegos que Agrájes les mandara facer, muy fieramente dormian. En este medio
tiempo aposentadas las doncellas por su mando eu
la sn misma cámara, porque mas honra é servicio
reoibiejen, aun por él no eran vistas; mas seyendo
3 a la gente asosegada, como caballero mancebo,
deseoso de ver mujeres, mas para las servir ó honíar que para facer au corazón sujeto en otra parte
que ante estaba, quiso por entre las puertas de
U cámara ver lo que facían; é viéndolas seer
á derredor de un fuego fablando con mucho placer en el remedio del peligro pasado, conoció entre ellas á aquella fermosa infanta Olinda, su se
«ora, fija del rey de Nuruega, por quien él, asi
6u el reino de su padre como en el suyo della, y en
otras partes, muchas cosas en armas había fecho;
aquella que su corazón, seyendo libre, oon tanta
tuerza cativado é sojuzgado tenia, que atormentado
de grandes congojas é cuidados, machas de sus
iierzas quebradas eran, atrayendo á sus ojos infinitas lágrimas. Pues alterado con tal vista, oouíriéndole en la memoria en el gran peligro que la
'•era, é la parte donde sin él la veía, como fuera
*'Sentido, dijo: «¡Ay santa María! vaime, que esta
** la señora de mi corazón.n Lo cual por ella oido,
^^ sospechando lo que era, á una su doncella man •
"" Saber qué fuese aquello. Esta pnes, abriendo la
Pieria, allí á Agrájes como trasportado vio estar;
®' ODal faciéndosele conocer, y ella diciéndolo á su
Señora, no menos alegre se faciendo que él estaba,
9 toando allí entrar; donde, después de muchos ac08 amorosos entre ellos pasados, dando fia á sus
Standes deseos, aquella noche oon gran placer ó
gran gozo de sus ánimos pasaron, y estuvo allí
aquella compaña en mucho descanso seis días, en
*nto que la mar amansada fuese; ó todos ellos tuvo
•*8ráj6s con su señora, sin que persona de los unos
''i otros lo sintiesen, sino sus doncellas. Pues entonces supo él cómo Olinda pasaba á la Gran Bret*fta por vivir en la casa del rey Lisuarte con la
íeiüa Brisena, donde au padre la enviaba, y él le
'''Jo (ómo estaba aparejado para pasar en Nuruega,
donde ella era; é que pues Dios le habia dado tal
"•oba, que su viaje se volverla donde el suyo era
Por la servir, é ver á su cohermano Amadís, que él
^ " ' Pensaba fallar. Olinda gelo agradeció mucho, é
^ rogó é mandó que asi lo fioiese.
Esto concertado en cabo de aquellos seis días,
''yendo 1» mar en tanta bonanza que sin ningún pegro por ella navegar podrían,aoogóronse todosá la
^*r, despidiéndose de Agrájes, fueron su vía, ésin
entrévalo alguno que estorbo les diese, llegaron
, '*Gran Bretaña, donde de l á m a r salidos, ó á la
" a de Vi.-.dilisora llegados, donde el rey Lisuarte
''*( asi del, como de la Beiua é de su hija, é de to*s las otras dueñas é doncellas, Oiinda muy bien
esoebida fué, considerando ser de tan alto lugar é
obrada fermosura. Agrájes, que en la ribera del
^*r quedara mirando aquella nao en que aquella
^'^touy amada señora iba, cuando la hubo perdido
'^^ vista tornóse á Briántes, aquella villa donde el
rey Languínes, su padre, era; é fallando allí á Don
Galvánes Sin-tierra, su tio, habló que seria bueno
irse á la corte del rey Lisuarte, donde tantos caballeros buonos vivían, por [ue allí mas que en otra
parte honra ó fama podrían ganar, lo cual se perdía todo en aquella tierra, donda no podían ejercitar sus corazones sino con gentes de poco prez de
armas. Don Galvánes, que buen caballero era, deseoso de ganar honra, no le empidiendo ningiin señorío que de gobernar hobiese, porque él no poseia
sino solamente un castillo, tomó por bien de facer
aquel camino que Agrájes, su sobrino, le dijera; é
despedidos del rey Languínes, entrando en la mar,
solamente consigo llevando sus armas é caballos é
sendos escuderos, el tiempo enderezado que facía
los arribó en en poco espacio de tiempo en la Gran
Bretaña en una villaque habia nombre Brístoya, é
de allí partiendo, é caminando por una floresta, á
la salida della encontraron una doncella, la cual
les preguntó si sabían que aquel camino no fuese á
la peña de Galtáres.—No, dijeron ellos; mas ¿por
qué lo preguntáis? dijo Agrájes.—Por saber, dijo
ella, si fallaré ahí un buen caballero que me porná
remedio á una gran cuita que comigo traigo.—
Errada is,dijo Agrájes; que en esa peña que vos de
cisno fallaréis otro caballero sino aquel bravo gigante Albadan, que si vos c\nta lleváis, según sus
malas obras, él la doblará. Si vos supiésedes lo que
yo, no lo teníades, dijo ella, por yerro; que el caballero que yo demando se combatió con ese gigante,
ó lo mató en batalla de uno por otro.—Cierto, doncella, dijo Galvánes, maravillas nos decís; que ningún caballero con ningún gigante se tomase, ende
mas con aquel, que es el mas bravo y esquivo que
hay en todas las ínsulas del mar; sí no fué el rey
Abies de Irlanda, que se combatió con uno, él armado y el gigante desarmado, é lo mató, é aun asi
lo tuvieron á la mayor locura del mundo.—Señores, dijo la doncella, mas á guisa de buen caballero
lo fizo este otro que yo digo, n Entonces les contó
cómo fuera la batalla, é ellos fueron maravillados;
é Agrájes preguntó á la doncella si sabia el nombre del caballero que tal esfuerzo acometiera.—Sé,
dijo ella.—Pues ruógovos mucho, dijo Agrájes, por
cortesía, que nos lo digáis.—Dígovos, dijo ella,
que ha nombre de Don Galaor, y es fijo del rey de
Gaula." Agrájes se estremeció todo é dijo: "¡Ay
doncella! cómo me decís las nuevas del mundo que
mas alegre me hacen, es saber de aquel cohermano
que mas por muerto que por vivo tenia." Entonces
contó á Don Galvánes lo que sabia de Galaor; cómo
lo tomara el gigante, é que hasta allí no supiera
del ningunas nuevas. «Cierto, dijo Galvánes, la
vida dól é de su hermano Amadís no ha seido sino
maravilla, y el comienzo de sus armas tanto, que
dudo si en el mundo otros que á ellos iguales fuesen se podrían fallar.n Agrájes dijo á la doncella;
"Amiga, ^,qué queréis vos á ese caballero que buscáis?—Señor, dijo ella, querría que acorriese á una
doncella que por él es presa, á fizóla prender un
enano traidor, la mas falsa criatura que hay en todo
el mundo."
Entonces les contó todo cuanto á Galaor con el
Enano le avino, asi comees ya contado; pero de lo
de Aldeva, su amiga, no les dijo nada; "é, señores,
porque la doncella no quiere otorgar con lo que el
Enano dice, el duque de Bristoya jura que la hará
quemar de aquí á diez días, y esto es gran cuita de
las otras dueñas, si la doncella, con miedo de la
muerte, quiera condenar alguna dellas, diciendo
que llevó á Galaor allí á aquella fin; y de los diez
dias son pasados los cuatro.—Pues que así es, dijo
Agrájes, no paséis mas adelante; que nos haremos
lo que Galaor baria, si no fuere en fuerza, será en
voluntad; ó agora nos guiad en el nombre de Dios.»
La doncella tornó por el camino que habia venido,
y ellos, la seguían, y llegaron á la casa del Duque
el día antes que la doncella habían de quemar, á
la sazón que el Duque se asentaba á comer; y descendiendo de los caballos, entraron así armados
donde él estaba. El Duque los saludó, y elios á él,
é dijoles que comiesen. «Señor, dijeron ellos, antes
vos diremos U razón de nuestra venida." E Don
Galvánes le dijo: nDuque, vos tenéis una doncella
presa por palabras falsas ó malas que vos dijo un
enano; mucho vos rogamos la mandéis soltar, pues
no os tiene culpa; é si sobre esto fuere menester
batalla, nos lo defenderemos á otros dos caballeros
que la recuesta tomar querrán.—Mucho habéis dicho," dijo el Duque; é mandó llamar al Enano é dijüle: "¿Qué dices á esto que estos caballeros dicen,
que me heciste prender la doncella con falsedad, é
que lo pornán en batalla? Dígote que conviene que
hayas quien te defienda.—Señar, dijo el Enano, yo
habré quien fagí verdad cuanto yo dije.n Entonces
llamó á un caballero, su sobrino, que era fuerte y
membrudo, que no parecía haber deudo con él, é
díjole: «Sobrino, conviene que mantengas mi razón contra estos caballeros.ji El sobrino dijo: "Caballeros, ¿qué decís vos contra este leal enano, que
tomó gran deshonra del caballero que la donce'la
aquí trajo? Por ventura sois vos, y probaros-y-e
que él fizo tuerto al Enano, y que la falsa doncella
debe morir porque lo metió en la cámara del Duque.» Agrájes, que mas se aquejaba, dijo: «Cierto,
de nos no es ninguno aquel, aunque le querríamos
paresoer en sus hechos, ni él no hobo tuerto, é yo
vos lo combatiré luego; é la doncella digo que no
debe morir, y que el Enano fué contra ellos desleal.—Pues luego sea la batalla,» dijo el sobrino
del Enano; ó pidiendo sus armas, se armó é cabalgó en un buen caballo, é dijo contra Agrájes: uCaballero, agora Dios mandase que fuésedes vosel que
aquí trajo la doncella, que yo le haría comprar su
desmesura.—Cierto, dijo Adrájes, él se ternia en
poco de se combatir con tales dos como vos sobre
cualquier razón, cuanto mas sobre esta, en que derecho manternia." El Duque dejó do comer é fuese
con ellos, y metiólos eu un campo, donde ya algunas otras pruebas fueron allí lidiadas, é dijoles:
"La doncella que yo tengo presa no pongo en razón
de vuestra batalla, pues que á ella no atañe el
tuerto que el Enano resoibió.—Señor, dijo Agrájes,
vos lo prendistes por lo que el Enano d i o : é yo
diho que vos dijo falsedad; é sí yo este caballero
venciere, que mantiene su razón, dárnosla heiscon
derecho.—Ya os dije lo mío, dijo el Duque, é no
haré mas.» E saliéndose de entre ellos, se fueron á
acometer á gran correr de los caballos,- é firiéronse
bravamente de las lanzas, que luego fueron quebradas, é juntados de los cuerpos de los caballos y
de los escudos, é cayeron ellos á sendas partes,
y cada uno pusieron mano á sus espadas é acometiéronse á pié, dándose tan grandes é duros golpes,
que todos los que miraban eran maravillados.
Las espadas eran cortadoras é los caballeros de
gran fuerza, y en poca de hora fueron sus armas de
tal guisa paradas, que no había en ellas mucha defensa; los escudos eran cortados por mechas partes,
é los yelmos abollados. Galvánes, que vio andar á
su sobrino esforzado é ligero é mas cometedor que
el otro, fué muy alegre, é si ante lo apreciaba,
agora mucho más; é Agrájes tenía tal maña, que
aunque al comienzo muy vivo se mostrase, por donde parecía ser muy presto cansado, manteníase en
tal forma en su fuerza, que mucho mas ligero y
cometedor se mostraba al cabo; así que, en algunas
partes fué al principio en tan poco tenido, que al
fin hobo la vítoria de la batalla; pues así lo catando Galvánes vio cómo el sobrino del Enano se tiró
afuera é dijo contra Agrájes: "Asaz nos combatimos, é paréoeme que no es culpado el caballero por
quien vos combatís ni mi tio el Enano; que de otra
guisa la batalla no durara tanto: ó si quisiéredes,
pártase dando por leal al caballero é al Enano.—
Cierto, dijo Agrájes, el caballero es leal y el Enano falso ó malo, é no vos dejaré fasta que vuestra
boca lo diga, é punad de vos defender.n El caballero mostró su poder, mas poca pro le tuvo, que era
ya llegado mucho, é Agrájes lo feria de grandes
golpes é & menudo, y el caballero no entendía en al
sino en se cobrir de su escudo. Guando el Duque
así lo vio en aventura de muerte hobo gran pesar
que lo mucho amaba, é fuese yendo contra su castillo por lo no ver matar, en dijo: «Agora juro que
no taré á caballero andante sino todo escarnio.—
Loca guerra cometistes, dijo Galvánes, en vos tomar con los caballeros andantes, que quieren emendar los tuertos." A esta sazón vino á caer á los pies
de Agrájes el caballero, y él le tiró el yelmo é diole grandes golpes de la manzana de la espada fen el
rostro, ó dijo, «Conviene que digáis que el Enano
fizo tuerto al caballero.—¡Ay buen caballero! dijo
el otro, no me matéis, é yo digo del caballero por
que vos oombatistes que es bueno y leal; ó promótovos de hacer quitar la doncella de prisión, mas
por Dios, no queráis que diga del Enano, que es
mi tio y me crió, que es falso." Esto oian todos los
que al derredor miraban. Agrájes hobo duelo del
caballero é dijo: «Por el Enano no faria yo nada;
mas por vos, que os tengo por buen caballero, faré
tanto, que os daré por quito, quitando á la doncella
de la prisión á vuestro poder.n El caballero lo otorgó. El Duque, que nada desto oia, iba ya cerca del
castillo, é tomólo á Galvánes por el freno, é mostróle al sobrino del Enano á los pies de Agrájes, é
dijo: «Aquel muerto es ó vencido; ¿qué nos deois de
la doncella?—Caballero, dijo el Duque, mas sois
que loco sí pensáis que yo f.iga de la doncella sino
lo que tengo acordado é jurado—Y ¿qué jurastes
vos? dijo Galvánes.—Que la quemaría mañana,
dijo el Duque, si me no dijese á qué metiese al caballero en mi palacio.—¡Cómo! dijo Galvánes, ¿no
nos la daréis?—No, dijo el Duque, ni os detengáis
mas en este lugar; si no, yo mandaré en ello al facer." Entonces se llegaron muchos de su compaña,
é Gálvanes tiró la mano del freno ó dijo: «Vos nos
amenazáis é no quitados la doncella, que es derecho,
yo os desafio por ende por mí é por tolos los caballeros andantes que me ayudar quisieren. — E yo
desafio á vos é á todos ellos, dijo el Duque, y en
mal punto andarán por mi tierra." Don Galvánes
se tornó donde ¡agrájes estaba, é dijo lo que con el
Duque pasara, é cómo eran sus desafiados, de que
fué muy sañudo, é dijo: «Tal hombre como este,
en que derecho no se puede alcanzar, no debria ser
señor de tierra.» E cabalgando en su caballo, dijo
contra el sobrino del Enano: «MiémbreseOs l o q u e
me prometistes en lo de la doncella, é complidlo
luego á vuestro poder.—Yo faro todo lo que en mí
es,» dijo él.
Esto era ya cerca de vísperas, que á tal ora se
partió la batalla, é luego se partieron de allí y entraron ea una floresta que llamaban Arunda, dijo
Galvánes: «Sobrino, nos hemos desafiado al Duque,
aguardemos aquí y prenderlo hemos, é alguno otro
de que pasare.—Bien es," dijo Agrájes. Entonces
se desviaron de la carrera, y metiéronso en una
mata espesa, é allí descendieron de los caballos, y
enviaron los escuderos á la villa, que les trajesen
lo que habían menester. Asi albergaran aquella
noche.
El Duque fué muy sañudo contra la doncella
mas que antes, ó fizóla venir ante sí é dijole que
curase de su alma, que otro día sería quemada sí
luego no le dijese la verdad del caballero; pero ella
no quiso decir nada. El sobrino del Enano hincó
loa hinojos ante el Duque, é dijole la promesa que
hiciera, rogándole por Dios que la doncella le diese; mas esto fuera excusado, que antes perdiera
todo su estado que quebrar lo que jurara; al caballero pesó mucho, porque quisiera quitar su home-
a
naje. Pues otro día de mañana mandó el Daqae
traer ante sí la doncella é dijo. «O escoged en el
fuego, ó en decir lo que os pregunto; que de una
destas no podéis escapar.» Ella dijo: «Faréis vuestra voluntad, mas no razón,» Entonces la mandó el
Duque tomar á doce hombres armados, é dos caballeros armados con ellos, y él cabalgó en un gran
caballo, solamente un bastón en la mano, é fuese
con ellos á quemar la doncella á la orilla de la
floresta. E allí llegados, dijo el Duque: «Ahora le
poned fuego, é muera con su porfía." Esto todo vieron muy bien don Galvánes é su sobrino que estaban en reguarda, no de aquello, mas do otra cualquiera cosa en que al Duque enojar pudiesen; et
como armados estaban, cabalgaron presto, é mandaron á un escudero que no entendiese sino en
tomar la doncella ó la poner en salvo; é partiendo
para allá, vieron ol huego, ó cómo querían ya la
doncella echar; mas ella hobo tan gran miedo, que
dijo: «Señor, yo diré la verdad." Y el Duque que se
allegaba por la oír. Vio cómo venian por el campo
don Galvánes é Agrájes, y decían á grandes voces:
«Dejaros conviene la doncella," Los dos caballeros
salieron á ellos, é encontráronse con sus lanzas
muy bravamente; pero los caballeros del Duque
fueron ambos á tierra, y el que Galvánes derribó
no hobo menester maestro.
El Duque metió su compaña entre si y ellos, é
Galvánes le dijo: «Agora verás la guerra que tomaste." Y dejáronse á él ir; y el Duque dijo á sus
hombres:«Matadles los caballos, ó no se podrán ir.n
Mas los caballeros se metieron entre ellos tan bravamente, hiriendo á todas partes con sus espadas
é tropellándolos con los caballos; asi que, los esparcieron por el campo, los unos muertos é los
otros tollidos, é los que quedaban huyeron á mas
andar. Cuando esto vio el Duque, no fué seguro, é
comenzóse de ir contra la villa cuanto mas pudo, é
Galvánes fué tras él una pieza diciendo: «Estad, señor Duque, ó veréis con quién tomastes homecillo.n
Mas él no hacia sino huir é llamar á grandes voces
que le acorriesen; é tornándose Galvánes é su sobrino, hallaron que el escudero tenia la doncella
en su palafrén, y él en un caballo de los caballeros
mueatos, é fuéronse con ella hacía la floresta. El
Duque se armó con toda su compaña, é llegando á
la floresta, no vido los caballeros, é partiólos sayos
cinco á cinco á todas partes, y él se fué con otroe
cinco por una carrera, é aquejóse mucho de andar;
tanto que siendo encima de un valle, miró abajo,
é viólos cómo iban con su doncella, y el Duque dijo:
«Agora á ellos, é no guarezcan." E fueron a) mas
ir de los caballos. Galvánes, que asi lo vio, dijo:
«Sobrino, parezca vuestra bondad en vos saber defender; que este es el Duque é los de su compaña
ellos son cinco, ni por eso no se sienta en nos cobardía." Agrájes, que muy esforzado era, dijo:
"Cierto, señor tio, siendo yo con vos, poco daria
por cinco de los del Duque.» En esto llegó é díjoles: «En mal punto me deshonrastes, y pésame que
no seré vengado en matar tales como vos.i- Galvá;
nes dijo: «Agora á ellos.» Entonces se dejaron correr unos á otros, é hiriéronse de las lanzas en los
escudos tan duramente, que luego fueron quebradas; mas los dos se tovieron tan bien, que los no
pudieron mover de las sillas, y echando mano á
sus espadas, se hirieron de grandes golpes, como
aquellos que lo bien sabían hacer, é los del Duque
acometían bravamente; así que, la batalla de las
espadas era entre ellos brava, é cruda. Agrájes fué
á herii al Duque oon gran saña, é hirióle la visera
del yelmo, é fué el golpe tan recio, que cortándole
el yelmo, le cortó las narices fasta las haces, y el
Duque, teniéndose por muerto, comenzó de huir
cuanto mas pudo, 6 Agrájes en pos del, ó no lo podiendo alcanzar, tornó ó vio cómo su tio, se defendía de los cuatro, é dijo entre si: «¡Ay Dios! guarda á tan buen caballerodestos traidores.» E fuélos
herir bravamente, é Galvánes hirió al uno; asi
que, la espada le hizo caer de la mano, ó como lo
vio embarazado, tomóle por el brocal del escudo, ó
tiróle tan recio, que lo derribó en tierra, ó vio qué
Agrájes derribara uno de los otros, y dejóse ir
Galvánei á los dos que lo herían; mas ellos no
atendieron, que huyendo por la floresta, no los pudieron alcanzar; é tornando donde la doncella érale preguntaron si habia hí cerca algún poblado.
"S!, dijo ella, que hay una fortaleza de un caballero que se llama Olivas, que por ser enemigo del
Duque por un cohermano que le mató, vos acogerá
de grado.» Entonces los guió hasta que á ella He
garon. El caballero los acogió muy bien, é mucho
mejor cuando supo la que les aoaesciera.
Pues otro día se armaron ó tomaron su caminoi
mas Olivas los sacó aparte é díjoles: «Señores, el
Duque me mató un primo cohermano, buen caba Uero & mala verdad, é yo quiero lo reutar ante el
rey Lisuarte; demándovos consejo é ayuda como
á caballeros que se andan poniendo en las grandes
afrentas por mantener lealtad ó hacer que la mantengan los que sin temor de Dios ni de sus verglienzas la quebrantan.—Caballero, dijo Galvánes
obligado sois á la demanda desa muerte que decís,
si feamente se hizo, é nosotros á vos ayudar si menester fuere, teniendo vos á ello justa causa; é asi
lo haremos si el Duque en la batalla algunos caballeros querrá meter, porque comovos lo desamamos,
é somos sus desafiados.—Mucho vos lo agradezco,
dijo él, é querriame ir con vos.—En el nombre de
Dios," dijeron ellos. Entonces se armó é metióse
con ellos en el camino de Vindilisora, donde el
rey Lisuarte cuidaban hallar.
EL NUEVO RÉGIMEN
EXTRANJERO
Alemania.—Han ocurrido en Berlín graves divergencias entre varios jefes militares de Prusia y
de Baviera, derivadas de una cuestión relativa k la
reforma del Código militar. Los primeros tratan
de mantener la unificación , y loa segundos la r e chazan, queriendo que la reforma se haga en sentido federalista. Baviera pretende que su ejército
sea autónomo, y resume su pensamiento en esta
frase: uAliadoa, si; jamás vasallos.n Hasta hoy el
Código militar prusiano se aplica á todos los soldados del Imperio; y si Baviera no tiene derecho á,
conseguir una legislación propia, su ejército seguirá dependiendo del Gobierno de Berlín, á lo
cual se oponen resuelta y enérgicamente los jefes
y oñoiales bávaros. Habiendo tenido noticia de
esta actitud sus compañeros de Wurtemberg y de
Stijonia, han acordado ayudarles, oponiéndose también á las pretensiones absorbentes de los prusianos.
Este conñicto puede ser causa de serios trastornos en el Imperio, y es una confirmación de la
ley histórica que hace conservar á Alemania su
carácter de nación eminentemente federal y refractaria á la centralización y á la uniformidad
aosoluta en las leyes y en las costumbres.
Austria.—Ha resultado elegido presidente del
Parlamento el Sr. Tuohs, que pertenece á la agrupación clerical. Los nacionales alemanes desde la
reapertura de la Cámara han iniciado loa tumultos
que caracterizaron á la legislatura última, y créese
que habrá en las sesiones sucesivas escenas borrascosas.
El Gobierno austríaco ha anunciado á las cancillerías de las demás potencias que retirará de
Creta sus tropas en el plazo de un mea.
E s t a d o s Unidos.—Aunque no se conoce oficial
mente el dictamen emitido por la Comisión americana acerca de la voladura del Maine, existe de él
una referencia oficiosa que permite asegurar las
conclusiones que contiene. Recoge las manifestaciones del capitán del barco, de los oficiales y de
los marineros supervivientes , todos los cuales se
hallan contestes en suponer que la explosión no
pudo ocurrir dentro del buque, y salvan su responsabilidad achacando á causas desconocidas el origen de la catástrofe. La Comisión, en vista de estos antecedentes y de los reconocimientos hechos,
sienta diferentes hipótesis, y manifiesta su parecer de que haya sido un agente exterior la cansa de
la voladura. El presidente de la Repiiblica estudiará este informe, y en los primeros días de la
semana próxima lo enviará al Congreso federal,
para que éste lo diaoata y proponga la resolaoióu
que proceda.
Mientras tanto continúa haciéndose grandes
aprestos militares y navales, y el Gobierno se pro
pone pedir un crédito de 40 millonea de dollars
para la construcción de tres acorazados y varios
cruceros y destroyers. El Ministerio de la Guerra
ha encargado que con toda activivad se lleven á
cabo los trabajos de fortificación para la defensa de
las costas.
No obstante estos preparativos belicosos y los
augurios de próxima guerra, atribuyeseáMacKinley el decidido propósito de no llegar al rompimiento de las hostilidades aunque el Congreso
ejerza presión sobre él en tal sentido, y de e n tablar negociaciones por la vía diplomátiaa con el
Gobierno español antes de dirigirle ninguna otra
pretensión respecto á la independencia de Cuba.
El ministro de España en Washington, Sr. Polo
de Bernabé, ha presentado al secretario de Relaciones extranjeras, Mr. Sherman, lá Comisión
nombrada por el Gobierno colonial cubano para el
arreglo del tratado comercial. Los delegados españoles fueron muy bien recibidos, y en breve comenzarán sas trabajos, de acuerdo con los representantes norteamericanos.
El Consejo ejecutivo de la Cámara de comercio
de Massachuaelts ha acordado declarar que ni los
periódicos de los Estados Unidos ni los de España
expresan las aspiraciones del país y de la inmensa
mayoría de varones y hembras de ambas naciones,
contraria en absoluto á la guerra. Si se demuestra que España tuvo participación en la voladura
del Maine, dicen los comerciantes aludidos, estará
ciertamente dispuesta á reparar los daños ocasionados.
F r a n c i a . — L a s elecciones legislativas se han
fijado para ol día 8 del próximo mes de Mayo.
Ha llegado al puerto de Marsella uno de los
cargamentos máa importantes que se hayan recibido hasta ahora; trátase del vapor Alrjoa, que ha
traído 12.500 toneladas de trigo embarcadas en San
Francisco de California, doble cantidad de las que
generalmente suele conducir un barco. Las toneladas que desembarcará el Algoa representan carga
bastante para 1.250 vagones, ó aea, para 30 trenes
de mercancías. Loa acaparadores franceses están
de enhorabuena.
El Ministro de Marina ha formado un preaupnesto extraordinario de 200 millones de francos,
para aumentar el número de buques de guerra
existentes en la actualidad.
En Argel se han reproducido los desórdenes
antisemitas. El pretexto del último motín ha aido
la detención de Mr. Regio, director del periódico
El Aníijudío, acusado de ser el promovedor de los
alborotos de Enero último. Los amotinados reco- j
rrieron las calles dando mueras á los judíos y rom-
piendo á pedradas los cristales de los comercios
israelitas.
Grecia.— Han .sido cerrados en Atenas tres
círculos políticos. Ante el temor de que la familia
real aea objeto de nuevos ateutadoa, ae ejerce gran
vigilancia en los paseos públicos frecuentados por
el rey y sus hijos.
Empieza á preocupar la situación de los refugiados cretenses en el PirdO. La mayor parte de
loa 17.000 individuos que componen aquella emigración, no tiene m i s medica de vida que loa pocos enviados hasta la fecha por el Gobierno helénico. Faltos de alimentación suficiente, y hacinados como se encuentran en habitaciones pequeñas
é insalubres, la mortalidad hace en ellos sensibles
estragos, y se teme que se desarrolle una epidemia
contagiosa.
Inglaterra.—El ilustre político Gladstone e n cuéntrase gravemente enfermo, inspirando su estado viva inquietud á loa médicos que le asisten.
Por efecto de la niebla ha ocurrido un choque
cerca de Londres, entre dos trenes, resultando 13
viajeros muertos y 36 heridos.
Italia.—La comisión parlamentaria encargada
de estudiar la complicidad del antiguo Presidente
del Consejo de Ministros, Sr. Francesco Crispí, en
el asunto del Banco de Ñapóles, presentó días pasados su dictamen á la Cámara. Afirmábase en él
que por no existir ley alguna sobre responsabilidad
de loa Ministros, no hay medio de procesar al exjefe del Gabinete, contra quien se proponía un
voto de^censura. Aprobado este dictamen por la Cámara, el Sr. Crispí dimitió inmediatamente su
cargo de diputado, ofreciendo no volver á desempeñarlo. Este heohe ha causado penosa impresión en
Italia por referirse á un hombre de talento que en
repetidas ocasiones ha prestado grandes servicios
á su país.
La-casa Orlando y Compañía, de Liorna, ha vendido al Gobierno español en 30 millones de liras
el acorazado Várese. Este barco, recientemente
construido, desaloja 7.000 toneladas y sus máquinas desarrollan 13.000 caballos de fuerza y una velocidad de 20 nudos. Monta 22 cañones y lleva dos
tubos lanzatorpedos.
En varias localidades de Sicilia se han producido desórdenes ocasionados por la falta de pan y
de trabajo. La miseria es cada día mayor en los
pueblos rurales de aquella'isla.
Turquía.—El Gobierno raso ha concedido una
moratoria al sultán para el pago de la indemnización que le debe en virtud de reclamaciones h e chas por subditos moscovitas, consintiendo en re •
cibir cantidades á cuenta de las que se obtengan
por los ingresos ordinarios del imperio turco.
les son finos y de un solo color, y á 40 céntimos
siendo máa ordinarios y multicolores, de suerte
que el gasto total para alimentar el comercio de
ccrnfeíti se estima en 150.000 francos. Las serpentinas, de empleo más moderno, han exigido el uso
de 200.000 kilogramos de papel, que representan
una cantidad aproximadamente igual á la anterior. Dejamos al buen juicio de nuestros lectores la
estimación de las miserias que el reparto de dichas
cantidades á loa pobres hubiera podido aliviar de
manera más útil y beneficiosa.
Heine es indudablemente el posta que ha conseguido mayor boga entre los compositores; según
los datos publicados por la prensa extranjera. Sus
poesías se han puesto máa de tres mil veces en música por los maestros, entre los cuales figura Mendelsaohn, Schubert, Sohumann y Rubinatein. Su
balada "Te asemejas á una flor,» se canta de ciento
setenta maneras distintas; otras dos más pueden
ejecutarse con distinto ritmo en noventa y tres
pianos á la vez, y por último, su canción I.orely
ha inspirado á 37 músicos. Es seguro que pocos
poetas habrán alcanzado un éxito semejante.
Se anuncia para el día 10 de Junio del presente
año la salida del capitán Suberdrup hacia el polo
Norte, viaje que efectuará á bordo del vapor Tram,
y cuya duración será de tres años. En esta expedición figuran varios artistas y hombres de ciencia
de Suecia y Noruega que. Henos de entusiasmo, se
disponen á acompañar al capitán Suberdrup, segundo de Nansen en el viaje polar realizado hace poco
tiempo.
^ m
BOLETÍN BIBLIOGRÁFICO
Diccionario de i d e a s afines y elementos de
tecnología, compueato por una sociedad de literatos bajo la dirección de D. Eduardo Benot (de la
Academia Española). Se publica este interesantísimo diccionario por cuadernos de 24 páginas en 4.",
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retrato del insigne maestro.—Precio, 2 posesas.
L a s l u c h a s d e n u e s t r o s d i a s , primtros y segundo» diálogos, por F . P i y Margall.—Precio 4 pesetas. (Para los susoritores de E L NUKVO RÉGIMEN
osroTioi-A-s
El alza rapidísima de los cambios preocupa los
ánimos. Deseoso de que se los normalice, ha dirigido
D. Juan Girbau á todas las Cámaras de Comercio
de España una circular, en que las invita á estudiar
los medios de conseguirlo. Según dice, se propone
exponerles los que él cree seguros para tan deseado fin. Mucho celebraríamos que las Cámaras de
Comercio los examinasen, y si no loa considerasen
de eficacia ó susceptibles du aplicación, buscasen
otros más oportunos y conducentes. El mal es
grande; el remedio urge.
En la costa Oriental de África existe una población llamada Be^ra, construida de zinc. Con este
metal se han edificado las casas particulares y sua
dependencias, las fondas y los edificios públicos.
Las explotaciones auríferas llevaron á aquella comarca recientemente centenares de emigrantes; y
la necesidad de procurarse alojamientoa eoonómicoa en breve plazo les hizo conatruir la ciudad en
seis meses. Para ello encargaron á Francia, Inglaterra y Alemania millares de toneladas de palastro
galvanizado, y con él cubrieron las superficies delineada.s por armazones de madera. La baratura y
prontitud obtenidas con este sistema de construcción, quedan contrarrestados por la insufrible molestia de vivir dentro de semejantes habitaciones
b.ajo un clima tan cálido. Los buscadores de oro
soportan, sin embargo, toda clase de penalidades
ante la idea de que su estancia en la comarca m i nera no es definitiva, y la abandona tan pronto
como logran su propósito de hacer fortuna.
La Dirección general de Correos y Telégrafos
de Rumania, con ocasión dé inaugurarse el nuevo
palacio para sus oficinas, ha acordado la tirada y
el uso de un timbre especial donde se reproduce el
edificio. Espérase alcanzar gran beneficio pecuniario de la circulación cormemorativa de este timbre,
que ya ha originado numerosos pedidos de todos los
países, noticia que damos á los colecoionisitas del
nuestro.
El empleo délos confettis en París durante el
pasado Carnaval ha adquirido proporciones extraordinarias. El peso de esos diminutos recortes circulares de papel, se ha elevado, según las evaluaciones más moderadas, á la enorme cantidad de
280.000 kilogramos, habiendo vendido un solo establecimiento 100.000. Para apreciar la suma de
dinero gastada en esta tonta diversión, bastará saber que los fabricantes loa ceden en Paría á los
vendedores ambulantes á precios que fluctúan e n tre GO y 80 céntimos el kilogramo cnaudo Iss pape-
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neyra.—Esta Biblioteca consta de 71 tomos de 600
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tomando la colección completa que uno ó varios
tomos.—Tomo 1." Obras de Cervantes.—Tomo 2."
Obras de D. Nicolás y D. Leandro Fernández de
Moratin.—Tomo 3." Novelistas anteriores á Cers
yantes.—Tomo 4." Elegías de varones ilustres de
Indias, por Juan de Castellanos.—Tomo 5.° Comedias escogidas de Tirso de Molina.—Tomos 6.°, 8.°
y 11." Obras completas de Fray Luía de Granada.—
Tomoa 7.", 9.°, 12." y 14.° Teatro completo de Calderón de la Barca.—Tomos 10." y 16.° Romancero
general, de D. Agustín Duran.—Tomos 13." y 62."
Epistolario español.—Tomo 15." Obras escogidas
del P . Isla.—Tomos 17." y 29." Poemas épicos.—
Tomos 18." y 33." Novelistas posteriores á Cervantes.—Tomo 19." Obras completas de D. Manuel
José Quintana.—Tomo 20." Comedias de Alarcón.
Tomos 21." y 28." Historiadores de sucesos partioulares.-Tomos 22." y 26." Historiadores primitivos de Indias.—Tomos 23.°, 48.» y 69." Obras de
D. Francisco de Quevedo Villegas.—Tomos 24."
34 ", 41." y 52." Comedias escogidas de Prey Lope
Félix de Vega Carpió.—T omo 25.° Obras de Don
Diego Saavedra Fajardo y del Licenciado Pedro
Fernández de Navarrete.—Tomos 27." y 37." Escritores del siglo XVI.—Tomos 30." y 31.» Obras
del P . J u a n de Mariana.—Tomos 32." y 42." Poetas
líricos de los siglos' XVI y XVII.—Tomo 35." R o mancero y cancionero sagrados.—Tomo 36.» Curiosidades bibliográficas.—Tomo 3á." Obras no dra-
máticas de Frey Lope Félix de Vega Carpió.—
Tomo 39.» Comedias escogidas de D. Agustín Morete y Cabana.—Tomo 40.° Libros de caballerías.—
Tomos 43." y 45.» Dramáticos contemporáneos de
Lope de Vega.—Tomo 44." La gran conquista de
Ultramar.—Tomos 46.» y 50." Obras publicadas é
Inéditas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos.—
Tomos 47.» y 49.° Dramáticos posteriores á Lope de
Vega.—Tomo 51." Escritores en prosa anteriores
al siglo XV.—Tomos 53." y 55." Escritos de Santa
Teresa de Jesús.—Tomo 54." Comedias escogidas
de D. Francisco de Rojas Zorrilla.—Tomo 56."
Obras escogidas del P. Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro.—Tomo 57.» Poetas castellanos
anteriores al siglo XV.—Tomo 58.° Autos sacramentales.—Tomo 69.» Obras originales del conde
de Floridablanca, y escritos referentes á su persona.—Tomo 60." Obras escogidas del P Rivadeneyra.—Tomoa 61.°, 63." y 67." Poetas líricos del s i glo XVIII.—Tomo 64." Historia del levantamiento, guerra y revolución de España.—Tomo 65.°
Obras escogidas de filósofos.—Tomos 66.°, 68." y
70." Crónicas de los Reyes de Castilla.—Tomo 71.°
índices generales de la Biblioteca.
Biblioteca u n i v e r s a l , fundada en 1872, á 50
céntimos de peseta el tomo en toda España.—
Tomo 1." Romancero del Cid.—Tomoa 2." y 3.» La
Celeatina.—Tomo 4." Pí y Margall.—La Edad Media.—Tomo 5.» Fray Luis de León y San Juan de
la Cruz.—Tomo 6.» Poesías alemanas.—Tomo 7."
Proudhon.—Tomos 8." y 1.» Romancero morisco.—
Tomo 9." Cervantes.-Novelas.—Tomo 11." Herculano.—Tomoa 12.» y 19.» Espronceda.—Poesías.Tomo 13.»—Goethe —Werther.—Tomos 14.» y 15.»
BALANCE DEL BANCO DE ESPAÑA
SITUACIÓN DEL MISMO
ACTIYO
18 Marzo 98
12 Marzo 98
Pesetas.
Pesetas,
Oro
Plata
Corresponsales en el e x t r a n jero
Electos á c o b r a r en el e x tranjero
Dscueutos
Prcídt:tmoá
Electos a c o b r a r en el d í a . .
Acciones de la Compañía
A r r e n d a t a r i a de taliacos..
Otros valores de c a r t e r a
Deuda a m o r t i z a b l e al 4 p o r
loo
Deuda a m o r t i z a b l e al 4 p o r
lou, ley de 14 de Julio de
1891
Obligaciones del T e s o r o ,
e m i s i ó n ao de J u n i o 1896..
P a g a r é s negociables del Tesoro, ley 20 de J u n i o 1894.
Bronce por c u e n t a de la Hacienda pública
Cuenta c o r r i e n t e de efectivo del Tesoro público
Tesoro público p o r pago de
i n t e r e s e s de la Deuda perpetua. . ,
Tesoro p ú b l i c o , p a ^ o d e Í n teres y amortización de
obligaciones a d u a n a s . . . .
Operaciones en el e x t r a n j e r o p o r c u e n t a del Tesoro
público
Anticipo al Tesoro público,
ley de 14 de Julio de 1891..
Bienes i n m u e b l e s
Diversas c u e n t a s
Total.
Cts.
cts.
239.883.610.28
S'il.803.028,37
2.'!9.1-I3.Ó16.2S
271.500 613,60
29.199.799,7.1
27.280.141,58
Ta6¡> MQ.ül
584.132.291,89
139 021.^22,01
1.D0J.OÜ8,1«
0-1-10.440,13
581..->2».409,07
137,522.577,58
1.408.027,42
12.270 000
6.105.852,03
12.270,000
5.859.900,27
382.710 810
382.710,810
3.812.492,80
3.812.492,80
140.708.500
1-10.708.500
44.520.393,18
43.,365.690,84
4.512.883,71
4.389.850,70
19.978.794,19
20.480.689,20
7.586.509,97
7.387.596,18
1.159.102,63
1.145.187,63
653.176,65
461.300,25
150.000.000
14.801 303,27
63.352.531,97
150.000.000
14.798.8.50,93
69,287.409,62
2.124.008.144,39 2.124.543.810,08
PASIVO
Capital del Banco.
Fondo de reserva.,
150.000.000
15.000.000
150.000.000
15.000.000
Ganaucias y pérdidas.
Realizadas
7,091 001
No realizadas
4.813 595,64
Billetes en c i r c u l a c i ó n . .... 1.255.157.000
Cuentas c o r r i e n t e s
493.127.011,29
Depósitos en e f e c t i v o . . . . .
25.811.0U.98
D i v i d e n d o s , intereses y
otras obligacionesá pagar
36.323.137,01
Reservas de c o n t r i b u c i o n e s .
49.292.196,08
Reser vas de Ad uanas
4.018.767,35
Créditos concedidos sobre
efectos públicos
83.374.393,41
Total.
6.507.219,55
5.515.060,85
.2.59.639 650
498 2:15,742,56
•¿5.032.485,25
38.234.255.45
38,151.930,08
4.013,439,75
83,613.420,57
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EL NUEVO RÉGIMEN
SE PUBLICA LOS SÁBADOS
Administración: Conde de Aranda, 15, principal derecha.
loais SI orioiiíi, i» nta
i omoo n LÍ TIKDI
P R E C I O DB S U 3 C R I G I Ó N . — P A O O A D K L A N T A D O
Ktdrid, in m«a
0,50 Pts. 11 HUrtmir, gn año
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liMuro n r r ú i t t , 0,15 pti.-itr»tdo, 0,25 pts.-Viiiio (25 tjtmpliru), 3 pti.
Diríjase t o d a la c o r r e s p o n d e n c i a á n o m b r e del A d m i n i s t r a d o r de E L NUEVO RBOIMBN, Conde d e Aranda, 15, p r i n c i p a l
d e r e c h a , Madrid.
Imp., Fond. y Fab. de tinUs de los Hijoi de ] . i . (ireia,
OAVPOIIAMBB tíiU.
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