“Doble Revolución” como aquel proceso de la historia de la

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COLEGIO VÍCTOR DOMINGO SILVA
ÁREA HISTORIA, GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
PROFESOR CRISTIAN PALMA VERA
“El conocimiento
conduce a la
libertad”
Nombre: ______________________________________ Curso: 1° Medio
Guía complementaria para estudio
Prueba de síntesis Semestre I
LA DOBLE REVOLUCIÓN
Podemos entender el principio de la “Doble Revolución” como aquel proceso de la historia de la
humanidad que considera tanto la llamada “Revolución Francesa” como a la “Revolución
Industrial” en Inglaterra. En ambos procesos podemos encontrar un actor en común: la
burguesía, la cual se muestra como uno de los principales que agentes que promueve y lleva a
cabo ambas revoluciones. Por una parte, la burguesía francesa proclama por mayores
libertades tanto en lo económico, pero principalmente en lo político. En tanto que la burguesía
inglesa, acelera los procesos de desarrollo industrial gracias a la acumulación de capital con la
que esta cuenta.
REVOLUCIÓN FRANCESA.
Antecedentes
Principios de la Ilustración
Durante el siglo XVII, diversos pensadores como Descartes, Leibniz y John Locke, entre otros,
impulsaron el desarrollo de lo que ellos llamaron el Método Científico, que posee como
fundamento principal que la razón se convirtiera en el principal criterio para comprender la
realidad que les rodeaba. De igual forma podemos hablar del siglo XVII como el Siglo de la Luz.
Durante el siglo XVIII distintos pensadores se dedicaron al estudio, análisis y crítica del mundo
natural y social proponiendo que todo conocimiento debía tener una consecuencia práctica.
Además se proyectó un nuevo ordenamiento de la sociedad, esta vez, de una manera lógica y
racional, la que abarcaría el ámbito político, económico y social. El movimiento de los Ilustrados
quiso liberar al individuo, dándole las herramientas para el progreso.
Importante es destacar que, aunque la monarquía y la aristocracia eran conocedoras de las
ideas ilustradas, fue en la burguesía y las capas más bajas las que se identificaron con estas
ideas. En sus planteamientos veían reflejadas muchas de las aspiraciones políticas, sociales y
económicas.
De esta forma, la Ilustración y la propagación de estos ideales son fundamentales para
comprender el cambio en los valores sociales de finales del siglo XVIII. Gracias a estos
principios, lentamente los individuos serán apreciados por sus talentos personales que por
ocupar un lugar en la escala social.
Demandas del Tercer Estado
Durante el siglo XVIII, la monarquía absoluta se vio enfrentada a las diversas demandas tanto
de la burguesía como de la aristocracia. Los burgueses exigían mayor poder en torno a la toma
de decisiones de asuntos de Estado, por otro lado, los aristócratas buscaban restablecer
privilegios que el absolutismo les había negado. Esto significaba que la monarquía debería
satisfacer las necesidades en detrimento de los intereses del otro.
Los burgueses aspiraban a una administración más racional y justa, y un nivel mucho mayor de
participación en el gobierno y la toma de decisiones de éste. La burguesía realizaba estas
demandas por que eran conscientes de que constituían un grupo social de suma importancia
dentro del estado, ya que componían el sector más progresista de economía, a fin de cuentes
exigían poder proteger sus propios intereses.
Debido a la importancia de ambos sectores, la monarquía (no solo la francesa), comenzó una
modernización de la nación, tanto económica, social, administrativa y culturalmente. Sin
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embargo, cuando estas reformas afectaron los intereses de la nobleza (uno de los grupos
privilegiados) las reformas fueron drásticamente obstaculizadas y frenadas, lo cual truncó las
aspiraciones de la burguesía.
Por otra parte, el Estado Llano (o Tercer Estado), se encontraba en una situación de
indefensión, afligido por su situación de pobreza e injusticia en la que vivía. En diversos
lugares, las gentes conformaron diversos movimientos populares de corta duración, limitados
por la naturaleza de sus demandas, que se dirigían a la solución de los problemas inmediatos y
no a la corrección de los problemas de fondo. Sumando todos los elementos, las gentes más
pobres cumplirían un rol muy importante en el estallido de la Revolución.
Crisis Económica
Hasta 1770 la economía francesa había sido floreciente, pero la situación radicalmente cambió.
Los precios agrícolas comenzaron a bajar drásticamente a la vez que los propietarios de las
tierras, para obtener ganancias, comenzaron a subir el precio a los arriendos de éstas. La
industria sufrió las consecuencias de la falta de materias primas y la paralización del comercio
fue también en escalada. A todo esto, debemos sumar la considerable baja en las cosechas de
cereales de 1788 y 1789, que significó un incremento de los precios de los granos de un 50%
hasta un 100%.
Además, el fisco francés atravesaba una situación difícil. Esto de debía por un lado, a los
esfuerzos bélicos que se libraban en América (Guerra contra Inglaterra y auxilios para las Trece
Colonias en su guerra de independencia) y, por otro lado los gastos fiscales para financiar los
lujos de la corte. Importante es tener encuentra que los gastos de la corte ascendían a
aproximadamente el 6% del presupuesto. Para financiar el déficit fiscal existente, el Estado
subía arbitraria y constantemente los impuestos.
El estallido
En 1778 Francia entró en una crisis económica que llevó a la miseria a las clases populares, y
significó una fuerte contracción de la agricultura, la industria y el comercio. Durante 1778 y
1779 la crisis se acentuó, provocando la indignación del pueblo en las ciudades y en los
campos y perjudicó, de igual modo a la burguesía. Los grupos populares y medios se unieron
en su descontento contra el gobierno y exigieron medidas para solucionar la crisis. El malestar
de las que conformaban el Tercer Estado llegó a su punto más alto, cuando la corona se
declaró en bancarrota a causa de su participación en la guerra de Independencia de Estados
Unidos en contra de Gran Bretaña.
De esta forma, la corona se vio obligada a convocar a los Estados Generales. Una asamblea
que convocaba a la monarquía, a el clero, la nobleza y al Tercer Estado o Estado Llano. Esta
asamblea se presentó como la oportunidad de cada grupo de instalar las demandas a nivel de
gobierno. La aristocracia vio una oportunidad de recuperar parte de sus privilegios perdidos a
cambio de apoyar al rey. La burguesía, en contra parte, vislumbró la ocasión de realizar una
reforma constitucional para remplazar al voto por estamento a un voto individual de cada
representante. Los delegados del Tercer Estado, consientes que su propuesta no tendría
acogida, se separaron de los Estados Generales y convocaron a una Asamblea Nacional para
proponer una nueva constitución
Las pretensiones de la burguesía amenazaban directamente al poder que ostentaba el rey,
quien optó por ponerse del lado de la aristocracia y disolver la Asamblea Nacional. Sin
embargo, ésta fue defendida tanto por el pueblo como por los campesinos, quienes tomaron la
Bastilla el 14 de Julio de 1789, dando inicio a la llamada Revolución Francesa, la cual se
extendió por todo el país, transformando la Monarquía Absoluta en una Monarquía
Constitucional. Posteriormente, la monarquía sería definitivamente abolida, junto a los
privilegios feudales de la aristocracia, proclamando así, la República.
Las ideas ilustradas dieron la base filosófica e ideológica para lograr las aspiraciones
burguesas y del pueblo, los que ya no se limitaron a pedir cambios en el sistema existente, sino
que, esta vez, harían un cambio de sistema. Lucharon por defender sus ideales, estableciendo
un orden constitucional que garantizara la participación efectiva en el gobierno.
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Fases de la Revolución.
La Revolución Francesa se manifiesta de distintas formas, hay momentos más radicales que
otros, e incluso en donde el poder yace en distintas instituciones:
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Consecuencias de la Revolución Francesa
1) Fin del Antiguo Régimen. La Revolución Francesa abolió elementos del feudalismo, tales
como la servidumbre, los privilegios del clero y de la nobleza.
2) Se estableció un nuevo orden sobre la base de la Declaración de Derechos del Hombre y el
Ciudadano, documento de gran importancia para la época – junto con la Declaración de
Independencia de EEUU.
3) El lema principal de la Revolución Francesa fue “libertad, igualdad y fraternidad”. Por
libertad entendían entre otros derechos: el derecho a la propiedad, a la seguridad de la
vida, a la resistencia, libertad de culto, libertad de expresión y de prensa. Por igualdad, se
entendía la abolición de los privilegios feudales, es decir, la igualdad civil y política de todos
los miembros de la sociedad (“todos somos iguales ante la ley”).
4) La Revolución Francesa difundió las ideas del nacionalismo y la democracia a lo largo de
Europa – y posteriormente el mundo – y algunas de sus repercusiones son visibles hasta el
día de hoy, sobre todo en los pueblos oprimidos.
5) Las primeras ideas que manifestó la Revolución causaron recurrentes períodos de
inestabilidad y tensión social en Francia a lo largo del siglo XIX, lo cual llevó primero al
golpe de Estado por Napoleón Bonaparte en 1799 y la subsecuente instauración del
denominado “Imperio Napoleónico”; seguido por la “Restauración Monárquica” entre 1815 –
1830; las revoluciones de 1830 y 1848; entre golpes de Estado y la instauración final de la
denominada “Tercera República” en Francia a partir de 1871.
6) La Revolución de 1789 allanó el camino para la instauración de la Democracia a lo largo de
Europa y el mundo. La instauración de Repúblicas democráticas o Monarquías de tipo
“Parlamentario” (lo cual limita los poderes de los monarcas) implicaron un cambio político
fundamental en todo el planeta.
7) La Revolución Francesa abolió la esclavitud y la servidumbre, y además abrió el paso para
una serie de cambios respecto a los derechos de las mujeres en la sociedad.
8) La Revolución acabó con los mayorazgos (mecanismo por el cual solo los hijos mayores,
varones de un matrimonio, podían heredar los bienes de la familia, lo cual dejaba sin
recursos a los demás miembros de la familia), por lo cual todos los herederos de un difunto
debían heredar por igual los bienes dejados por este.
9) La Revolución intentó acabar con las desigualdades sociales y políticas, sin embargo no
acabó con las desigualdades económicas de la sociedad, puesto que ello no se encontraba
entre sus postulados (la Revolución fue dirigida por un grupo de la sociedad: los
burgueses).
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
1. La Revolución Industrial fue un proceso de cambio económico y técnico, originado en Gran
Bretaña entre 1780 y 1850, y difundido más tarde a Europa continental y a otras partes del
mundo (1850- 1915). De acuerdo a la temporalidad y a los cambios que en ella se suceden se
enmarca en dos grandes fases, la primera, ocurrió durante la segunda mitad del siglo XVIII
hasta la mitad del siglo XIX y estuvo caracterizada por concentrarse en el desarrollo industrial
de Inglaterra y en la utilización del carbón. La segunda fase, se caracterizó por la difusión de
las nuevas técnicas y por la nueva organización económica y productiva a ciertos países de
Europa continental y del resto del mundo (principalmente Estados Unidos). Una de las
innovaciones claves de este segundo período es la utilización de nuevas fuentes energéticas
como el petróleo y la electricidad.
2. El proceso al cual se hace referencia se gestó por diversos factores: los factores
comerciales, relacionados con condiciones particulares de Inglaterra, entre éstas, el Acta de
Navegación (que posibilitó el monopolio en la importación y exportación de mercaderías y con
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ello la acumulación del capital reinvertido en innovaciones técnicas), el desarrollo de la
agricultura, con gran desarrollo durante la primera mitad del siglo XVIII gracias a las leyes de
cercamiento de fincas (Enclosure Acts), generando una reestructuración de la propiedad de la
tierra; innovaciones técnicas, derivadas de los descubrimientos científicos ocurridos en Europa
en los siglos XVII y XVIII , como por ejemplo, “máquina de fuego” de Newcomen, que permitía
el aprovechamiento de la energía de vapor y que será un elemento determinante en la
automatización de la producción y, finalmente, el crecimiento demográfico, referido a un
aumento de la producción de alimentos, en gran parte por los adelantos técnicos que
provocaron un incremento en el volumen de la población con el consiguiente aumento de
productos y de demanda.
3. La Primera Revolución Industrial estuvo caracterizada por las radicales transformaciones en
la organización productiva y comercial de Inglaterra. Entre los cambios en l economía se
consideran la consolidación de la Industria (en los ámbitos textil metalúrgico) el desarrollo
agrícola y la creciente incorporación de maquinarias en el agro que aumentarán la
productividad, la disponibilidad de alimentos y el surgimiento del capital, posicionando a
Inglaterra como principal productor de trigo en el mundo. También se encuentra la
consolidación del sistema capitalista gracias al progresivo aumento en la concentración de
capital; por la generación de nuevas mercaderías, entre ellas, la fuerza de trabajo que ahora se
compra mediante un salario. Finalmente, todo este proceso estará acompañado de una
revolución en los transportes, principalmente en el ámbito ferroviario.
4. Contribuyen notablemente a la consolidación del Capitalismo las ideas de Adam Smith,
fundador del liberalismo económico. Esta ideología eleva a su máxima expresión la economía
privada, la competencia económica, el rol del mercado mediante el libre juego de la oferta y la
demanda, la ley de acumulación (según la cual el aumento de capital implicaba necesariamente
el aumento de fuentes de trabajo), la ley de población, que planteaba que si mejoraban las
condiciones de vida de la población, iría aumentando la mano de obra y, por consecuencia,
disminuyen los salarios.
5. La Segunda Revolución Industrial se diferencia de la primera fase no sólo por el espacio
geográfico en el cual se desarrolló, sino también por las fuentes energéticas empleadas y los
sectores industriales que se vieron afectados por la modernización productiva. Así, la Industria
automotriz, destacada en esta fase, logra incrementar el ritmo de crecimiento de naciones
como Estados Unidos e Inglaterra. Este nuevo escenario se verá afectado, no obstante, por la
presencia de numerosas consecuencias económicas, políticas y sociales trascendentales
decisivas en la nueva configuración del mundo contemporáneo.
6. La Revolución Industrial fue la reestructuración productiva del capitalismo, que aumentó la
productividad a niveles nunca antes vistos. Gracias a ella se consolidó el capitalismo como
sistema económico, así como también nace una nueva clase social: el proletariado moderno.
Pese a la enorme riqueza que se generó, la Revolución Industrial significó la pobreza y
marginación del proletariado, factor del desarrollo de numerosos conflictos sociales.
Consecuencias de la Revolución Industrial
1) El paulatino desplazamiento del hombre por la máquina. Las maquinarias comenzarían a
desarrollar el trabajo que antes realizaban las personas, pero a un menor costo y tiempo.
2) La reducción en los tiempos de transporte, así como la reducción de los costos en este
ámbito.
3) La mayor acumulación de riqueza por parte de algunos grupos capitalistas (concentración
del Capital), creación de empresas de gran envergadura, aumento de la mano de obra
asalariada (la empresa de acero Krupps en Alemania poseía en 1846 tan solo 122
trabajadores, frente a 16.000 que formaban su planta en 1873, superando los 70.000
trabajadores en 1913).
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4) Lo anterior repercutió en el acelerado crecimiento de las ciudades, donde se comenzó a
concentrar la mayor parte de la población en desmedro de la población rural que dio
muestras de disminución.
5) El afianzamiento de las potencias industrializadas, las cuales basan su riqueza en la
exportación de productos manufacturados hacia otras naciones, las cuales comienzan a
depender cada vez más de las primeras para su desarrollo económico y social (teoría de la
dependencia económica).
6) El nacimiento del proletariado industrial, el cual sufre una serie de problemáticas durante su
formación, tales como: bajos salarios, pésimas condiciones laborales, inseguridad laboral,
problemas de vivienda, insalubridad, entre otros. A partir de tales problemáticas, los obreros
comienzan a formar organizaciones para enfrentarse a los dueños de las empresas y exigir
mejoras para su situación, lo cual marca el inicio de los movimientos obreros modernos.
7) La aparición del “neomercantilismo”. Esto quiere decir que ninguna nación industrializada
tenía la capacidad suficiente para absorber su propia producción, en otras palabras, no
existían suficientes compradores para todas las mercancías que se fabricaban al interior de
un mismo país. Ello desembocó en una carrera entre los países industriales (también
llamados “primer mundo”) en que cada país instauraría imperios coloniales. De ese modo,
se formaban relaciones comerciales entre la “metrópolis” (capital del imperio) y sus
colonias, protegidas mediante barreras aduaneras, lo cual generaba una especie de
“autosuficiencia” al interior del tal imperio colonial. Las colonias absorbían toda la
producción manufacturada (compraban lo que producían las fábricas de la metrópolis),
mientras además, proporcionaban las materias primas para su posterior trabajo en la
industria. En otras palabras, se daba una relación de dependencia, en la cual las colonias
jugaban el papel fundamental, como productoras de materias primas y consumidoras
finales de los productos fabricados en las metrópolis.
REVOLUCIONES LIBERALES Y NACIONALES
1. Tras la derrota de Napoleón Bonaparte se estableció una alianza europea entre los
gobernantes de las potencias vencedoras (Austria, Rusia, Gran Bretaña y Prusia, más
Talleyrand en representación de Luis XVII por Francia). Esta instancia se denominó Congreso
de Viena, y su objetivo explícito fue la defensa de la Restauración del Antiguo Régimen en toda
Europa. Para lograr esto, la Restauración Monárquica se fundamentó en tres principios
básicos, el de legitimidad (del poder del Monarca), el de compensación territorial (nuevo reparto
de territorios anexados anteriormente por Napoleón) y el equilibrio de poderes (entre los
Monarcas europeos).
2. En el seno de la Restauración, y en oposición a los principios claves de este proceso, surgen
los Movimientos Liberales y Nacionales en diversas naciones europeas. El Liberalismo es una
de las ideologías más trascendentes para la política contemporánea del Siglo XIX. Esta, en
esencia, es una doctrina orientada a destacar la libertad del individuo, en sus más diversas
facetas. Sus postulados fundamentales son: el individualismo, considerando a la persona
humana individual como primordial, por encima de lo social e incluso del Estado; la defensa de
la libertad, como derecho supremo e inviolable, relacionado con distintos aspectos tales como
pensamiento, expresión, asociación, prensa, trabajo, industria, movimiento, etc.; la igualdad
civil y política de los hombres, ya que todos los ciudadanos son libres e iguales ante la ley y el
Estado. Se debe tener claro que esta igualdad no es, en todo caso, social o económica, pues
en estos campos, el liberalismo aceptó y legitimó lo que llamó “la desigualdad natural de los
hombres”, garantizando, por ejemplo, el respeto a la propiedad privada, como derecho
inviolable, el que debe ser resguardado por las leyes y el Estado. Desde un punto de vista
político, el liberalismo se identificó con el legado de la Ilustración. Conceptos como República,
Soberanía Nacional, División de Poderes, Constitución, etc., fueron fundamentales en el ideario
liberal. Por ello, el liberalismo se expresó desde temprano contrario al Absolutismo y al derecho
divino que fundamentaba el poder absolutista.
3. Aunque el sistema de alianzas inaugurado por el Congreso de Viena perduró hasta 1848,
desde 1830 entró en franca decadencia debido al éxito de los movimientos Liberales y
Nacionales que se desarrollaron en diversos Estados europeos. Las Revoluciones de 1830 y
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1848, si bien fueron menores en radicalidad que la de 1789, provocaron mayores
transformaciones en Europa, ya que influyeron en diversos movimientos liberales y
nacionalistas que se estaban produciendo en los demás países europeos. La Revolución de
1830 influyó en el norte de Italia, donde grupos de aristócratas liberales, intelectuales y
militares, formaron sociedades secretas como la llamada Joven Italia, fundada por el
republicano Giuseppe Mazzini. Sin embargo, estos movimientos fracasaron en su intento
revolucionario. En Bélgica, la revolución de julio de 1830 incitó un levantamiento que provocó la
división con Holanda, país al que se había unido por la fuerza tras los acuerdos del Congreso
de Viena de 1815. El 4 de octubre de 1830 una coalición de católicos y liberales proclamó la
independencia de Bélgica, la que fue aceptada un año más tarde por la Cuádruple Alianza.
4. La revolución de 1848 provocó movimientos en Hungría y Alemania. La misma ola
revolucionaria afectó a muchos estados alemanes, que provocó que en Fráncfort se reuniera
un Parlamento que resolvió una Constitución liberal para Alemania. La lucha política entre el
movimiento liberal y las fuerzas monarquistas, provocó que los monarcas de Prusia y Piamonte
llevaron a cabo los procesos de unificación territorial, en Alemania e Italia, respectivamente.
5. Los antecedentes de las Unificaciones Territoriales de Alemania e Italia tardan en gestarse
unos 40 años aproximadamente y tienen sus raíces en los movimientos liberales de 1830,
particularmente, en el movimiento de la Joven Italia de Manzini y Garibaldi y, en el caso de
Alemania, en la formación del Parlamento de Francfort y en la conformación de la Unión
aduanera de los Estados alemanes (que involucró a los estados industrializados del norte de
Alemania con Prusia a la cabeza) llamada Zollverein de 1830. Asimismo, uno de los enemigos
en común a los intentos unificadores de estas jóvenes naciones estuvo representado en las
ansias expansionistas de Austria.
EL IMPERIALISMO Y COLONIALISMO CONTEMPORÁNEO
Entre sus causas se cuentan:
Económicas: La crisis de 1873 provocó el descenso de los precios, y con ello el
proteccionismo. Esto dio lugar a la necesidad de encontrar nuevos mercados que no estuvieran
controlados por dicho sistema. Por otra parte potencias capitalistas europeas como Inglaterra,
Países Bajos y Bélgica necesitan dar salida a su excedente de capital y lo hace invirtiéndolo en
países de otros continentes estableciendo préstamos, implantando ferrocarriles, instalando
puertos, etc. Además estos países necesitan buscar materias primas para sus industrias ya que
ya empiezan a agotarse o a escasear en Europa.
Demográficas: En Europa, entre 1850 y 1914, se produjo un espectacular aumento
demográfico, llegando incluso a duplicarse su población, por lo que en algunos países
empezaban a escasear los recursos. Gran parte de la población, unos 40 millones de
europeos, no tenía otra salida que marcharse a las colonias de su respectivo país ya que no
contaban con trabajo ni con alimentos suficientes para abastecerse.
Ideológicas: Las potencias europeas quieren expandirse más allá del viejo continente y para
ello utilizan la religión como pretexto. Por ello muchos europeos se marchan para cristianizar a
los indígenas encabezados por la Iglesia, con su misión evangelizadora.
Darwinismo social: Tras conocer las recientes teorías de Darwin sobre la evolución de las
especies por selección natural, sostenían que, al igual que las distintas especies o razas, las
sociedades más avanzadas tenían derecho a imponerse y a seguir creciendo aunque fuera a
costa de las más inferiores o retrasadas.
Científicas: existía un fuerte interés por descubrir y analizar nuevas especies de animales y
plantas, conocer nuevos territorios y realizar investigaciones de todo tipo.
Técnico-políticas: algunos políticos quieren hacer olvidar rápidamente sus derrotas
consiguiendo nuevos territorios. La navegación también fue un factor importante ya que los
barcos de vapor, ahora capaces de llegar mucho más lejos, necesitan disponer de puntos
costeros por todo el mundo para poder reponer las existencias de carbón.
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Militares: como en Europa había cesado la mayoría de conflictos bélicos, los soldados de los
distintos ejércitos necesitan actuar en otros territorios y por ello aprovechan la expansión
colonial de las empresas para servir militarmente a su país.
Desarrollo del Imperialismo y Colonialismo.
Inglaterra:
Iniciadora de la Revolución Industrial, fue también la primera en formar un Imperio basado en el
dominio del mar y de los accesos a las grandes vías de comunicación marítima. Declaró
“colonia de la Corona” a la India y se apoderó de Afganistán, Birmania y la Península Malaya.
Adquirió la mayoría de las acciones del Canal de Suez, extendiendo su dominio sobre Egipto y
luego sobre Sudán, Uganda y Kenya; Cecil Rhodes, entretanto desde el Cabo se dirigió al
norte, tratando de unir toda la costa oriental de África, lo que casi logró tras la sangrienta
guerra contra los Boers (1899 – 1902). Sólo la colonia alemana del África Oriental se
interponía entre las posesiones inglesas.
En China, la guerra del opio (1839 – 1842), le otorgó el dominio sobre Hong-Kong; este puerto
y las colonias de Canadá, Australia y Nueva Zelanda, completan el Imperio inglés que alcanzó
su apogeo durante el largo reinado de la reina Victoria (1837 – 1901). as colonias con altos
porcentajes de población blanca se transformaron en dominios: Canadá (1848), Australia
(1901), Nueva Zelanda (1907) y Unión Sudafricana (1910). El dominio gozaba de autonomía
política interna, pero la representación exterior y defensa incumbía a la corona inglesa. En otras
colonias dejaron subsistir las autoridades nativas sujetas a un poder central inglés o,
simplemente, crearon protectorados.
Francia: Fue el segundo Imperio colonial del siglo XIX. Contaba con la colonia de Argelia,
África Occidental, África Ecuatorial, Somalia, Madagascar y Marruecos, las islas en el Caribe,
Indochina, y ciertos enclaves en la India. Su gobierno estaba fuertemente centralizado y los
habitantes fueron obligados a convertirse en franceses de ultramar.
Estados Unidos de Norteamérica: Al independizarse, su territorio se extendía desde el
Atlántico al Missisipi y contaba con 4 millones de hab. Durante la primera mitad del siglo XIX
avanzó hacia el oeste y al sur, adquiriendo 6 millones de kms2. En 1850 tenía 23 millones de
habitantes y 36 Estados.
La expansión se realizó, a través de colonización, compra, cesión y conquista. En 1803
compraron la Luisiana a Francia y en 1819 a España la península de Florida estableciendo así
las bases de su influencia en el Caribe. Colonos norteamericanos instalados en Texas,
proclamaron la República de Texas (era territorio mexicano) y se integraron a la
Unión Norteamericana, lo que llevó a la guerra con México (1846 – 1848).
Triunfantes los EE.UU., obtuvieron Texas, Nuevo México y California. Inglaterra en 1842 le
cedió la región de Maine en el noroeste y en 1846 Oregón. La expansión imperialista, que se
inicia en la segunda mitad del siglo XIX tuvo por finalidad “hacer del Océano Pacífico un lago
americano” (expresión del Presidente Teodoro Roosevelt) y controlar el Caribe.
En 1867, compraron a Rusia el territorio de Alaska e islas Aleutianas. Como resultado de la
Guerra con España de 1898 (y que dio la Independencia a Cuba), recibió de España, Puerto
Rico, Guam, las Islas Marianas y las Filipinas. Luego en 1898 anexaron Hawai, las islas Wake
(1899) y Samoa (1900). A inicios del siglo XX ayudó a la independencia de la provincia
colombiana de Panamá en 1903 y así obtuvo la construcción del canal y la cesión del canal y
zona adyacente hasta fines del siglo XX. Este imperialismo, ahora con influencia política y
económica, lo continuó EE.UU., en 1902 en Venezuela, en 1905 en Sto. Domingo, Nicaragua
en 1909, México en 1913, esta política fue llamada “la diplomacia del dólar”.
Imperialismo japonés: En Japón, desde el siglo XVII el poder del Emperador era ejercido por
el Shogún, jefe de la aristocracia guerrera. Japón permaneció cerrado al contacto extranjero.
En 1853, una flota norteamericana al mando del Comodoro Matthew Perry obligó al Japón a
abrir dos puertos y comerciar con Occidente. Luego las demás potencias obtuvieron
concesiones similares. En 1868 se inicia un nuevo período, la “era Meji”, bajo el mando del
Emperador Matsu-Hito, que traslada su residencia de Kioto a Tokio. Se inicia la era del
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progreso rompiendo la estructura feudal de los siglos anteriores. El cambio se manifestó en
varias direcciones: el Emperador extiende su poder a todo el territorio. Promulga una
constitución en 1889, pero gobierna con poderes absolutos.
Se suprimen los señoríos y desigualdades legales. Las modas, el calendario e ideologías
occidentales penetran en Japón. Se establece el servicio militar (comienza a decaer el poder de
los Samurais). Se forma un Ejército regular y la Marina. Se produce un proceso industrial,
basado en la mano de obra barata. Japón inicia una política imperialista, cuyas causas fueron
el deseo de disponer de territorios en el continente asiático para instalar colonias, disponer de
materias primas y mercados, y también el orgullo nacional.
Este imperialismo tuvo dos momentos importantes: la guerra chino-japonesa (1894–1895) y la
guerra Ruso-japonesa (1904-1905).En ambas triunfó Japón, consiguiendo territorios
importantes: Formosa de China, y Corea y el sur de Manchuria de Rusia. Japón de 27 millones
de habitantes en 1853, pasó a 53 millones en 1914.
La Paz Armada (1870- 1914)
Es el nombre utilizado para describir el período de 1885 a 1914 anteriores a la Primera Guerra
Mundial. Fue un momento de intensa carrera armamentista y alianzas militares entre varias
naciones que se agruparon en dos grupos denominados Triple alianza y la Entente cordiale o
Triple entente.
Cuando la Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia) ampliaron su capacidad militar, la
Entente Cordiale (Rusia, Francia e Inglaterra) Trató de imponerse y alcanzar a sus rivales en
lo militar.
La industria de armas aumentaría considerablemente en recursos, además la producción de
nuevas tecnologías para la guerra estaría en ascenso. Además, casi todas de Naciones
europeas adoptaron el servicio militar obligatorio, para así fomentar el sentimiento nacionalista.
La paz armada (1870-1914) fue uno de los periodos más notorios antes de la Primera Guerra
Mundial.
La persistencia de las tensiones entre los Estados, tanto para los conflictos internos y
ambiciones imperiales llevaron a muchos Estados a designar gran parte de los recursos del
Estado en la inversión de la industria de armamentos y el fomento del ejército. Esto dio lugar a
un complejo sistema de alianzas en que las naciones estaban en conflicto, sin estar en guerra.
La Paz Armada: Alianzas de países europeos, antesala de la Primera Guerra Mundial:
Triple Alianza o "Potencias Centrales : Alemania, Austria y Italia Triple Entende : Rusia,
Francia e Inglaterra
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Causas:
Después de la guerra franco-prusiana, ningún grave conflicto turbaba la paz en la Europa
central y occidental. Sin embargo, se aglutinaban una serie de factores para que las potencias
europeas iniciaran una vertiginosa carrera armamentista:
* La aparición de dos nuevos estados grandes: Alemania (Unificación de Alemania e Italia
(Unificación Italiana).
* Conflictos entre los estados europeos durante la expansión colonial.
* El sentimiento nacionalismo romántico alentado principalmente por Alemania que ensalzaba
la idea de que cada individuo pertenecía a una nación "Nacionalismo exacerbado".
* La guerra económica en un ambiente liberal, principalmente por Alemania e Inglaterra.
* Un proselitismo pan-serbio en los Balcanes y el conflicto entre Austria-Hungría y Rusia por la
hegemonía de los Balcanes que siempre había sido un importante punto de conflicto por su
diversidad, una mezcla de pueblos, lenguas, religiones, etc. El imperio Austro-húngaro y el
Imperio Ruso trataron de aumentar su influencia en los Balcanes, aprovechándose de la
debilidad del Imperio Turco.
Todo esto creó un ambiente belicista, que obligó a las potencias a incrementar sus ejércitos y
buscar alianzas para prevenir futuras agresiones. Así se constituyó la Triple Alianza (1882) y la
Triple Entente (1907).
PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Factores, antecedentes o causas de la Primera Guerra Mundial
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a) Imperialismo europeo: necesidad de nuevos mercados para comerciar y obtener materias
primas, sumado a espíritu nacionalista (creencia en la superioridad del “hombre blanco”),
además de aumento de población, migraciones y exploraciones provocan el llamado
imperialismo europeo.
El término nacionalismo se utilizó por primera vez a fines del siglo XIX, para definir grupos a
quienes gustaba agitar la bandera nacional contra extranjeros y que se mostraban partidarios
de la expansión agresiva de su propio país.
Durante el período se da la tendencia (moda) a definir la nación en términos étnicos o raciales,
y especialmente lingüísticos, además de geográficos, religiosos, etc.
La propaganda nacionalista interna de cada país que participó en la guerra de 1914, hacía
énfasis en que “nosotros somos las víctimas de una agresión” (simbólica incluso) por parte de
otros (el enemigo supuesto), quienes encarnan una amenaza que se debe eliminar, o “nuestra
civilización” corre peligro. Este sentimiento de una “causa común” es lo que podía
movilizar a las grandes masas de población que pelearon en la guerra (aunque tal causa
no existiera realmente).
b) Paz armada: Período político que siguió a las unificaciones nacionales de Alemania e Italia,
caracterizado por una relativa calma en Europa, la tendencia de las grandes potencias
occidentales (Alemania, Francia e Inglaterra, y después EEUU y Japón) hacia el incremento de
su fuera militar (“carrera armamentista”), y medidas de protección económica hacia las
potencias rivales.
Entre sus características fundamentales estaban: la ausencia de conflictos generalizados,
tendencia a resolver conflictos mediante guerras pequeñas o fuera de Europa (guerras
coloniales) y el uso de mayores y mejores tecnologías en la guerra llamado carrera
armamentista.
c) Conflictos territoriales: La razón de los conflictos territoriales, directos o indirectos, entre
las potencias se daba principalmente entre Francia y Alemania: por los territorios en Marruecos,
así como Alsacia y Lorena.
Además, persistía un conflicto en la zona de los Balcanes, el cual se aceleró debido a la
revolución turca en la cual Austria se anexiona Bosnia-Herzegovina. Además, Bulgaria, Rusia y
Serbia buscaban expulsar a los turcos de la zona de los Balcanes en 1912, generando una
guerra cuyo resultado sería la creación de un nuevo Estado: Albania.
d) Causa inmediata: Asesinato del Archiduque de Austria y heredero al trono Francisco
Fernando (o Franz Ferdinand) en Sarajevo, Bosnia, por parte de un estudiante extremista
serbio, miembro de un grupo secreto llamado “La Mano Negra”.
Tras este incidente, Austria declara la guerra a Serbia, Rusia presta ayuda a Serbia, Alemania
ayuda a Austria, y así sucesivamente, surgen las “ayudas” una tras otra en virtud de los
diversos tratados secretos entre los países que entraron en conflicto.
SE PUEDE ESTABLECER ASÍ, QUE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ES UN CONFLICTO
DE CARÁCTER IMPERIALISTA.
Bandos involucrados en el conflicto.
a) Triple Alianza: Formada por
- Alemania
- Austria-Hungría
- Imperio Otomano (Turquía)
- Bulgaria (que se une en 1915)
- Italia (que se retira en 1915 para unirse al bando contrario)
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b) Triple Entente o Entente Cordiale: Formada por
- Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte)
- Francia
- Rusia
- Serbia
- Rumania
- Italia
- Portugal
- Grecia
La lógica de las alianzas era mantener el equilibrio entre las potencias europeas.
Etapas de la guerra:
a) Fase europea: Se daban principalmente dos frentes de conflicto: el occidental (con
Alemania v/s Inglaterra y Francia) y el oriental (con Alemania, Austria-Hungría, Bulgaria y
Turquía v/s Rusia, Serbia y Grecia).
Tras el avance inicial de Alemania en ambos frentes (la llamada “guerra relámpago”), la guerra
se estancó y dio paso a un enfrentamiento de trincheras (1915-1917) sin mayores batallas,
salvo por Verdún, Francia, en 1916.
En esta primera etapa se desarrollan diversas tácticas de guerra como la guerra química y el
uso de tanques, entre otras, a modo de destrabar el conflicto generado en las trincheras,
lugares insalubres en los cuales los soldados debían pasar semanas y meses, resultando
víctimas de enfermedades, hambre y sed.
Por otra parte, los alemanes son aislados por el bloqueo marítimo efectuado por Inglaterra, por
lo que se desarrolla la guerra submarina. El 7 de mayo de 1917, un submarino alemán hunde el
barco “Lusitania”, donde pierden la vida varios ciudadanos estadounidenses, transformándose
así, en una “excusa” para que EEUU ingresara directamente en la guerra.
En el frente oriental, la revolución rusa supuso un respiro para los imperios centrales. El
armisticio firmado en Brest-Litovsk el 15 de diciembre de 1917 benefició a Alemania, que quería
la paz en el este para transferir tropas al frente occidental, así como al partido bolchevique
ruso, que la deseaba para consolidar su régimen.
En el frente occidental, los británicos iniciaron de junio a diciembre de 1917 una ofensiva en
Flandes que se cerró con una operación de gran significado para el futuro: la batalla de
Cambrai, donde se utilizaron por primera vez carros de combate.
Entre mayo de 1917 y septiembre de 1918 se iniciaron movimientos de paz por parte del
emperador austríaco Carlos I y del papa Benedicto XV. Durante 1918, el presidente Woodrow
Wilson formuló sus famosos "catorce puntos", donde definía las bases de la paz, indicando
soluciones para los problemas originados por la guerra.
El desarrollo de la guerra entre la población civil
Al comenzar la guerra, los derechos de la población se vieron anulados de alguna forma, en
pro de los intereses de la nación. Inclusive, los trabajadores industriales que poseían un fuerte
“sentido de clase”, desaparecieron como fuerza capaz de movilizar a las grandes masas, las
cuales se dejaban llevar por los llamados de la patria, emanados desde los gobiernos que
necesitaban contingentes para la masacre que se acercaba.
No obstante, se pensaba de forma generalizada en una guerra breve, por lo que no existían
problemas – éticos o morales – para enviar jóvenes al frente. La población de Europa se dejó
llevar al matadero entre consignas y discursos que aludían a la civilidad y la disciplina de sus
componentes.
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Una vez comenzado el conflicto en 1914, este se prolongó por más de 4 años, periodo en el
cual millones de Europeos murieron en los diversos frentes de batalla. Las trincheras se
convirtieron en refugios desde donde se atacaba al enemigo y donde se protegían de la lluvia
de proyectiles a su alrededor.
Término del conflicto
En el frente occidental, de marzo a septiembre de 1918, el mayor problema de los aliados era
cómo defenderse de una inminente ofensiva alemana antes de la llegada de refuerzos de los
Estados Unidos.
Alemania decidió atacar, aprovechando la ventaja derivada de la transferencia de tropas del
frente oriental. Lanzó una serie de ofensivas que culminaron en la segunda batalla del Marne,
pero los aliados recuperaron la iniciativa con la llegada de fuerzas estadounidenses.
Los germanos se convencieron de la necesidad urgente de la paz negociada. En todos los
demás frentes, los aliados iniciaron ofensivas que contribuyeron a minar las fuerzas alemanas y
austro-húngaras. En Italia, las fuerzas austríacas se amotinaron a fines de octubre de 1918, y
el alto mando ordenó la retirada general.
El imperio austro-húngaro comenzó a desmoronarse. Sus diversas nacionalidades (eslavos del
sur, checos y polacos) proclamaron la independencia, con lo que los territorios de Austria y
Hungría quedaron muy mermados.
La ofensiva final en el frente occidental consistió por parte de los aliados en ataques
convergentes contra las posiciones alemanas al oeste de la línea que iba de Ypres a Verdún. El
3 de octubre de 1918, el canciller alemán, el príncipe Maximiliano de Badén, envió una nota a
Wilson en la que pedía el armisticio y el establecimiento de negociaciones de paz. El 27 de
octubre, Alemania consintió en aceptar las condiciones de Wilson para la tregua.
El 9 de noviembre, Guillermo II renunció al poder al tiempo que se producía en Alemania una
revolución proletaria que sería finalmente sofocada por grupos contrarrevolucionarios y
militares. En Europa comenzaron los preparativos para la conferencia de paz de Versalles.
Consecuencias
La guerra mundial había causado cerca de diez millones de muertos y varios millones más de
heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido.
Las pérdidas materiales fueron también cuantiosas en los países beligerantes.
Por otra parte, la contienda había generado un intenso desarrollo de los instrumentos y
técnicas de guerra: por primera vez participaron de forma activa en el combate los fusiles de
repetición, las ametralladoras, los gases asfixiantes, los tanques, los dirigibles y los aviones, y
también por primera vez se practicaron la guerra de posiciones y los bombardeos de ciudades.
La exacerbación del patriotismo y la movilización de la sociedad civil fueron otras novedades de
la primera guerra mundial.
Entre las principales consecuencias del conflicto bélico, se encontraron la firma de una serie de
tratados y acuerdos de paz, de los que destaca el Tratado de Versalles (París, 1919), puesto
que en él se responsabiliza a Alemania como la única causante de la guerra, imponiéndosele
una serie de duras condiciones, tales como el pago de una indemnización en dinero a los
países de la entente, además de la limitación de su ejército a tan sólo 100 mil hombres, entre
otras.
Además, se buscó crear un organismo capaz de hacer prevalecer la solución diplomática antes
que la militar, para la resolución de conflictos internacionales. Este organismo sería conocido
como la Sociedad de las Naciones, la cual sin embargo, tuvo una vida bastante efímera y no
cumplió sus objetivos.
Por otro lado, asistimos tras la guerra, al derrumbe de los imperios territoriales (división de
Austria-Hungría y derrumbe del Imperio otomano) y también al derrumbamiento definitivo de las
Monarquías absolutas (caída del Zar Nicolás II de Rusia).
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Sin embargo, entre las consecuencias inmediatas más importantes que analizaremos, se
encuentran las enormes pérdidas demográficas y materiales que ocasionó la guerra.
La larga e inesperada duración del conflicto y sus agotadoras etapas de estancamiento,
provocó a los gobiernos a practicar una serie de estrategias que intentaran destrabar el
conflicto. Entre ellas se encontraba principalmente las del bloqueo económico y marítimo al
enemigo, la cual conllevaba a su vez, la utilización de todos los recursos del Estado
disponibles.
Todo ello se colocaba al servicio de las actividades bélicas, siendo así como se impone el
concepto de “guerra total”, ya que implica no solamente derrotar a los soldados enemigos, sino
además “aplastar” su economía y a sus habitantes.
Tras el uso de tales estrategias, el alza de los precios en los productos alimenticios y de otra
índole era inevitable. Además, la enorme incorporación de población productiva masculina, en
las filas de los ejércitos en disputa, supuso una significativa disminución en las actividades
productivas.
No obstante, las mujeres, hasta entonces mayoritariamente reducidas al ámbito doméstico,
pasan a ocupar puestos en la cadena productiva, junto a las personas de la tercera edad,
quienes también regresan a la vida activa debido a la urgente necesidad de mano de obra. De
este modo, el tradicional movimiento feminista europeo se reafirma, cuando la mano de obra
femenina se comienza a ocupar de alrededor de un 40% de la producción metalúrgica y una
parte importante de la industria de armamentos depende de ellas.
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