Ciclos en preparación: Junio FILMADRID 2016

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La Chambre Bleue (El cuarto azul, Mathieu Amalric, 2014).
Bilbao (Bigas Luna, 1978)
Suscripción a la alerta del programa mensual del cine Doré en:
http://www.mcu.es/suscripciones/loadAlertForm.do?cache=init&layout=alertasFilmo&area=FILMO
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Ciclos en preparación:
Junio
Ciclos en preparación:
FILMADRID
2016: Julio Bressane, Aleksandr Sokurov, ChantalMarzo:
Akerman, Frederick Wiseman, Boris Lehman…
Stanley Kubrick
WilliamBruno
Wellman (y II)
Federico
Año Dual
España-Japón
Festival
de Cine
Africano – Cinenómada: Idrissa Ouedrago y
Abderrahmane
Sissako
3XDOC
Ellas crean: Nueve cineastas argentinas
Cine checo reciente
Alberto
Lattuada
Recuerdo
de: Jesús Franco, Alfredo Landa, Lolita Sevilla …
Luc
Moullet de Rafael Gil (y II)
Centenario
Jacques
Becker
Jirí Menzel
Jean-Marie
Straub
Mikhail Romm
Brian de Palma
Alberto Lattuada
GOBIERNO
DE ESPAÑA
MINISTERIO
DE EDUCACIÓN,
CULTURA Y DEPORTE
MAYO 2016
Werner Hochbaum
DocumentaMadrid:
“España 1936-1939: La guerra filmada”
Paulo Branco
Femmes Fatales (II)
Eduardo García Maroto
Cine para todos
Paulo Branco y Raúl Ruiz en el Festival de San Sebastián
Werner Hochbaum
Agradecimientos mayo 2016:
Bundesarchiv-Filmarchiv (Jutta Albert), Berlin; Cine Company (Paco Hoyos), Madrid; Il Cinema Ritrovato (Guy Borlée), Bolonia; Classic Films, Barcelona; Deutsche Kinemathek, (Martin Koerber, Diana
Kluge) Berlin; Embajada de Portugal en España, Madrid; Filmarchiv Austria (Nikolaus Wostry, Anna
Dobringer), Laxenburg; Friedrich-Ebert-Stiftung/AdsD, Bonn (Ralf Gräf); Friedrich-Wilhelm-MurnauStiftung (Carmen Prokopiak), Wiesbaden; Iberoamericana Films Produccion, Madrid; Justin Rosenfeld
y Marion Rosenfeld Behr, Somerville NG; Messidor Films, Barcelona; MOMA, Nueva York; Österreichisches Filmmuseum (Regina Schlagnitweit, Alexander Horwath, Oliver Hanley, Claudia Siefen)
Viena; Park Circus (Graham Fulton), Glasgow; Radiotelevisión Española (Alberto de Prada, Silvia
Rubio), Madrid; Rosebud Films, Madrid; Svenska Filminstitutet (Jon Wengström ), Estocolmo ; Théâtre
du Temple (Vincent Dupré), París; Vértigo Films, Madrid; Video Mercury, Madrid.
Introducción
Dedicamos por primera vez en España un ciclo al desconocido
director alemán Werner Hochbaum (1899-1946) que está en siendo descubierto y reivindicado en toda Europa a raíz del ciclo que le
dedico Il Cinema ritrovato en 2014 con un programa comisariado
por Joachim Schätz, aunque el MOMA ya le había dedicado una
muestra pionera en 1978. Desde entonces, Hochbaum es considerado un interesantísimo precedente del neorrealismo e incluso
del cine poético francés. Nuestra retrospectiva consta de 9 de sus
13 películas, entre ellos la bellísima Razzia in St. Pauli (1932) o la
muy exitosa en su momento Die ewige maske (1935). Esperamos
que este ciclo ayude a redescubrir a un cineasta que consideramos
imprescindible.
Cumpliendo con nuestro convenio de colaboración con el Aytuntamiento de Madrid, de los días 3 al 10, la Filmoteca albergará el
ciclo paralelo del festival DocumentaMadrid 15 (http://www.documentamadrid.com/es/) denominado España 1936-1939: La guerra
filmada, en la que se muestran veinte películas que hablan sobre
nuestra Guerra Civil, diez desde el documental y otras diez desde la
ficción. En el ciclo se unen películas filmadas durante la guerra junto
a otras que la han reconstruido a posteriori. Entre los documentales
destacan El honor de las injurias (Carlos García-Alix, 2007), Morir en
Madrid (Frédéric Rossif, 1962) o Spanish Earth (Joris Ivens, 1937). Y
entre las ficciones, Rojo y negro (1942, Carlos Arévalo, 1942), ¡Ay,
Carmela! (Carlos Saura, 1990) o Aurora de esperanza (Antonio Sau,
1937).
Organizado por la Embajada de Portugal en España, dedicamos
un ciclo al productor Paulo Branco, una de las figuras centrales del
cine europeo desde hace 40 años y considerado el productor independiente más importante del mundo. La lista de directores a los
que ha producido es una buena muestra de su importancia: David
Cronenberg, Jerzy Skolimowski, Wim Wenders, Chantal Akerman,
Alain Tanner, Werner Schroeter, André Téchiné, Andrzej Zulawski,
Olivier Assayas, Sharunas Bartas, João César Monteiro, Philippe
Garrel, Mathieu Amalric… Entre todos ellos destaca su colaboración
con Raúl Ruiz y Manoel de Oliveira. Paulo Branco es, además, un
viejo amigo de la Filmoteca, y ya nos visitó en 1986 y 1996. Este
ciclo constará de 9 títulos, entre ellos Mistérios de Lisboa (Raúl
Ruiz,2010), Linhas de Wellington (Valeria Sarmiento, 2012) o Cosmos, la última película del recientemente fallecido Andrzej Zulawski.
El ciclo se inaugurará el día 10 con la presencia de Pedro Berhan da
Costa, Agregado Cultural de la Embajada de Portugal y Paulo Branco estará con nosotros el día 26 para presentar La Chambre bleue
(Mathieu Amalric, 2014).
Continuamos este mes con el ciclo de Femmes fatales, mostrando otros ejemplos de este icono narrativo y de este arquetipo
tan temido como admirado. Así, este mes podremos ver a actrices
como las míticas Greta Garbo (Flesh and the Devil, Clarence Brown,
1926) y Marlene Dietrich (A Foreign Affair, Billy Wilder, 1949) junto a
otras actrices que han marcado toda una forma de entender el cine
como Ava Gardner (Pandora and the Flying Dutchman, Albert Lewin,
1951), Joan Crawford (Mildred Pierce, Michael Curtiz, 1945), Peggy
Cummins (Gun Crazy, Joseph H. Lewis, 1949), Bette Davis (Jezebel,
William Wyler, 1938 y Beyond the Forest, King Vidor, 1949, esta por
primera vez en Filmoteca), Gloria Grahame (Human Desire, Fritz
Lang, 1954 y The Bad and the Beautiful, Vincente Minnelli, 1952),
Simone Simon (La Bête humaine, Jean Renoir, 1936 y Cat People,
Jacques Tourneur, 1942), Barbara Stanwyck (Double Indemnity, Billy
Wilder, 1944, The File on Thelma Jordon, Robert Siodmak, 1950 y
The Strange Love of Martha Ivers, Lewis Milestone, 1946) Sharon
Stone (Basic Instinct, Paul Verhoeven, 1992), Lana Turner (The Postman Always Rings Twice, Tay Garnett, 1946) y Kathleen Turner (Body
Heat, Lawrence Kasdan, 1981). El ciclo continuará en junio.
Con motivo de la publicación del libro Eduardo García Maroto. Vida
y obra de un cineasta español, de Miguel Olid y de la exposición que
le va a dedicar la Academia de Cine, le dedicamos un pequeño ciclo
a Eduardo García Maroto, director clave para entender el desarrollo de la industria cinematográfica española desde el cine mudo a
los años sesenta. El ciclo se compondrá tan sólo de tres sesiones
porque lamentablemente son muchas las películas dirigidas con él
que se encuentran o bien desaparecidas o sin copias aptas para la
proyección (caso de Schootis, Mi fantástica esposa, Truhanes de honor y Tres eran tres). El día 27 se presentará el libro con la presencia
del autor, Miguel Olid y de dos hijos del cineasta, Eduardo García
Matilla y Agustín García Matilla.
Dentro de nuestros dos ciclos permanentes, CCR: sesiones
de archivo donde este mes proyectaremos Casanova (Alexandre
Volkoff, 1927), procedente de un depósito de Paco Hoyos. Esta
película muda se podrá comparar con The Casanova Variations
(Michael Sturminger, 2014), la última adaptación cinematográfica de
las memorias de Casanova, que se proyectará en el ciclo de Paulo
Branco. Y en Encuentros con la Alliance française proyectaremos
La Vie de Jésus (Bruno Dumont, 1997), no estrenada comercialmente en España (aunque sí distribuida en DVD) y Le Chat du Rabbin
(Joann Sfar, 2011), adaptación en animación del cómic del mismo
título. El día 19 presentaremos el libro Luis Buñuel en su archivo, de
Javier Herrera, con la presencia del autor, Ian Gibson, Pedro Poyato,
Alfonso Puyal, Ramón Rubio y Mario Barro. Tras la presentación se
proyectará Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), con los dos finales. El
viernes 20 albergamos la inauguración del festival ImagineIndia con
la proyección de la película Island City (Ruchika Oberoi, 2015).
Chema Prado
El pasado 31 de marzo, Chema (José María) Prado (Rábade, Lugo,
1952) se prejubiló como director de Filmoteca Española, tras 27
años en el cargo. Chema Prado entró a trabajar en Filmoteca Española en 1976, primero en el Departamento de Programación, del que
se hace cargo hasta 1989, año en el que asume la Dirección que
ha ostentado hasta hoy. Además, desde 1993 hasta 1999 ha sido
miembro del Comité Ejecutivo de la FIAF y es un referente para el
conocimiento de la historia del cine español.
Con el impulso de Chema, la Filmoteca ha tenido también una
sede administrativa central, recuperando el Palacio de Perales, y ha
logrado que el cine Doré se haya convertido en la sala permanente
de proyecciones, por la que han pasado importantísimas personalidades de la historia del cine. Hay que añadir la consecución de la
construcción, puesta en marcha y funcionamiento del Centro de
Conservación y Restauración de la Filmoteca Española, situado en
la Ciudad de la Imagen, en Pozuelo de Alarcón, que ha supuesto un
paso de gigante para la conservación del patrimonio fílmico.
Chema Prado es una figura con un enorme prestigio internacional,
tanto en el terreno de los archivos fílmicos como en el de la producción cinematográfica. Gracias a su impulso e interlocución, son
numerosas las figuras de primer nivel que han visitado Filmoteca
española: Budd Boetticher, Chantal Akerman, Néstor Almendros,
Patricio Guzmán, Isabelle Huppert, Isabella Rossellini, Alain Tanner,
Robert Kramer, Jean Negulesco, Alain Robbe-Grillet, marguerite Duras, Atom Egoyam, Jean Eustache, Jacques Demy, Philippe Garrel,
Amos Gitai, Marcel hanoun, Santiago Álvarez, Claude Chabrol, los
hermanos Dardenne, Barbet Schroeder, Jim Jarmusch, Wes Anderson, Bernardo Bertolucci, Paulo Branco, Jean-Claude Carrière, Stanley Donen, Raymond Depardon, Harun Farocki, Robert Guediguian,
Harun Farocki, Werner Herzog, Aki Kaurismaki, Abbas Kiarostami,
John Malkovich, Manoel de Oliveira, Bob Rafelson, Arturo Ripstein,
Ridley Scott o Vittorio Storaro, entre muchos otros.
En noviembre de 2015 recogió dentro del marco de la decimotercera edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, representando a la Filmoteca Española, el Premio Fénix por la Contribución a
la Cultura Cinematográfica de Iberoamérica.
Ha colaborado como asesor en el Festival Internacional de Cine
de San Sebastián y ha participado como Jurado en los Festivales
de Cine de Cannes, Sundance, Valladolid, Locarno, Los Ángeles,
Montpellier, Guadalajara (México), La Habana, Miami, Rotterdam y
Venecia.
Ha sido nombrado Chevalier des Arts et des Lettres de la República Francesa (1995), Medalla de Oro de la Academia Gallega do
Audiovisual (2004) y Encomienda de número al Mérito Civil (2011).
Dedicado también a la fotografía artística, desde 1993 ha comenzado a exponer de manera regular su obra fotográfica en ciudades
como Madrid (Círculo de Bellas Artes, Fundación Jorge Castillo
y galerías Nájera, Bárcena y Moriarty), Venecia (Galería Imagine),
Las Palmas (Palacio Salazar), Gran Canaria (Casa Colón), Lanzarote
(Los Aljibes), Gijón (Centro de Cultura Antiguo Instituto), Santander
(Galería Nuble), México D. F. (Museo del Chopo), Murcia (FotoEncuentros), Lyon (Institut Lumière) y en Guadalajara, México (Chema
Prado/Series).
Werner Hochbaum
Un hombre que ha pasado quince años en prisión se encuentra
de pie ante la puerta de su apartamento. Toca el timbre, pero nadie
le abre; en el interior sólo se oye el canto de un canario. Tras un
momento de desánimo, el ex-convicto empieza a tocar de nuevo
el timbre, no tanto porque espere que le dejen entrar sino para entablar una conversación musical con el canario. Esta breve escena
de Morgen beginnt das Leben, de Werner Hochbaum, se presta
bien para resumir el estilo y la atmósfera de sus películas: es el de
Hochbaum un cine de la melancolía, si no de la desesperación, con
repentinas sacudidas de alegría. Tanto en la vida (1899-1946) como
en el trabajo, el cineasta alemán permaneció siempre en el umbral
entre la experimentación y la popularidad, entre el compromiso político y las idiosincrasias poéticas, entre la fama y el olvido. Elogiado
por los críticos nacionales e internacionales contemporáneos suyos
y redescubierto apasionadamente en los años setenta –el historiador del cine Ulrich Kurowski lo definió como “el cineasta alemán
más importante después de Murnau, Lang, Lubitsch y Ophüls–
Hochbaum permanece aún en los márgenes de la historia del cine:
una figura escurridiza, cuando no un secreto bien custodiado.
El carácter esquivo de su obra se debe en parte a una vida llena de
rupturas y de cambios de rumbo que conforman aquella y complican
los juicios. A los treinta años, cuando terminó de rodar su primera
película, Brüder, había combatido ya en la Primera Guerra Mundial
como voluntario y se había visto involucrado en un absurdo proceso
por traición. Brüder fue financiada por el Partido Socialdemócrata de
Hamburgo, gracias al cual se inició también como crítico cinematográfico. Hochbaum se inspiraba para sus críticas en el periódico
local del partido en los escritos de Béla Balász y en las películas de
Walter Ruttmann. Su influencia queda patente en los dos primeros
y desconcertantes filmes sonoros del director, Razzia in St. Pauli y
Morgen beginnt das Leben. Partiendo de presupuestos exiguos e
historias minúsculas, las dos películas exploran las texturas y los
ritmos de la vida cotidiana con una soltura que recuerda el cine
impresionista francés, y defienden un ideal formalista a punto de
desaparecer para siempre de las pantallas alemanas.
Hochbaum siguió trabajando en Alemania después del ascenso
al poder del nazismo, pero el giro decisivo en su carrera llegó con
dos coproducciones con Austria, la premiada Die ewige Maske
y Vorstadtvarieté, conmovedora adaptación de una obra teatral
antimilitarista de Felix Salten. El éxito de crítica le orientó hacia
una carrera especializada en elegantes películas de consumo, que
terminó bruscamente en 1939. Inmediatamente después de rodar
el filme propagandístico Drei Unteroffiziere, Joseph Goebbels le
prohibió ejercer su profesión. La bandera con la esvástica que ondea
al final de Drei Unteroffiziere es la última imagen de una película de
Hochbaum. Murió de tuberculosis en 1946 mientras preparaba el
drama sobre la resistencia Der Weg im Dunkeln. Apropiado epitafio
para una carrera marcada por la tenacidad pero también por el compromiso político, el título puede traducirse aproximadamente como
“El camino a través de la oscuridad”.
Joachim Schätz, “Werner Hochbaum. Un uomo diverso” en Catálogo Il Cinema ritrovato 2014,
Los contrastes de Werner Hochbaum
Werner Hochbaum (1899-1946) tuvo una vida breve y una carrera
como cineasta bastante paradójica; su nombre no figura en muchos
diccionarios y es casi habitual que las historias del cine omitan
mencionar una sola de sus películas. Ni siquiera Georges Sadoul
pareció tomar nota de su primer largo, Brüder (Hermanos, 1929),
pese a tratarse de una obra decididamente proletaria, claramente
influida por Eisenstein y con una fuerza notable tanto en la creación
de imágenes como en su mensaje militante; hasta sus mayores
limitaciones – un maniqueísmo algo caricaturesco y ciertos efectos
de montaje simbólico procedentes de La huelga (1924) y Octubre
(1927/8) – se ven compensadas por rasgos pre-neorrealistas: no
utilizó actores, sino auténticos obreros portuarios y sus familias
(muy convincentes) para narrar una histórica huelga del puerto de
Hamburgo aplastada en 1896-1897.
Aparte de un par de documentales y otro par de corto o mediometrajes, al parecer perdidos (o destruidos), la filmografía de
Hochbaum comprende catorce largos, divididos entre dos periodos
muy claramente diferenciados: de 1929 a 1933 y de 1934 a 1939.
Algunos le reprocharon, tras su primera etapa izquierdista, que se
convirtiese en un sólido artesano “de la UFA” sin tener en cuenta
que en medio Hitler se hizo con el poder y que durante el nazismo
los antecedentes de Hochbaum eran peligrosos en extremo ni tampoco que, por lo general, a partir de 1934 procuró hacer películas
austriacas, además de una húngara y otra austriaco-suiza, hasta
que, a partir de 1938, tras la anexión de Austria, ya dio lo mismo,
por lo que hizo en Alemania sus dos últimas películas(en 1938 y
1939) y durante la guerra permaneció inactivo; hay que señalar que
recurrió a la astucia de rodar operetas vienesas o melodramas de
época, que era la mejor manera de tratar de eludir la propaganda y
hasta la omnipresente imaginería nazi (banderas, svásticas y uniformes por doquier). Por otra parte, y aunque las escapistas no son
ciertamente sus mejores películas ni las más interesantes, el cine
de Hochbaum no dejó de tener un acusado vigor estético, ideas
visuales brillantes y muy notable dirección de actores, sobre todo,
creo yo, en Man spricht über Jacqueline (1937); pero todas las que
he visto resisten la comparación con las “guerras de valses” de
Ludwig Berger y similares, y son muy superiores a las películas de
Ernst Marischka en los años 50, aunque a ciertos paladares puedan
resultar excesivamente almibaradas, y estén, desde luego, en los
antípodas de la tradición social (o comunista) del cine alemán que
ilustraron, al menos ocasionalmente, entre otros, Carl Junghans,
Joe May, Richard Oswald, Lupu Pick, Karl Heinz Martin, Phil Jutzi,
G.W. Pabst o Slatan Dudow.
Pero lo más valioso de Hochbaum es, por supuesto, ese primer
periodo, en el que retrospectivamente pudo parecer la promesa
de un Jean Vigo alemán, con obras tan asombrosas y vivas aún
hoy como Razzia in St Pauli (1932), Schleppzug M 17 (1933, empezada e interpretada por Heinrich George), y Morgen kommt das
Glück(Mord im Café Central)/Morgen beginnt das Leben(1933), que
conjugan sorprendentemente la militancia con el lirismo, la descripción e ilustración de ambientes obreros y de marginales al borde
de la ley, más cerca de imágenes, rostros, gestos y actitudes (a
menudo acompañados de canciones) que tendemos a asociar con
el cine francés, desde L’ Hirondelle et la Mésange (1920) de André
Antoine a L’ Atalante(1934), desde los Renoir, Duvivier y Grémillon
de esa época hasta el posterior Jacques Becker; incluso encuentro
que algunos rasgos muy deslumbrantes y originales para 1932 de
Razzia in St. Pauli anticipan cosas semejantes de un film como À
bout de souffle (1959) de Jean-Luc Godard y recuerdan que los años
en que se consumó la transición al cine sonoro fueron de los más
innovadores y aventureros en aspectos como la estructura narrativa, la diversa duración de las escenas, las elipsis que daban paso a
otras secuencias, la iluminación y la textura visual.
Miguel Marías, abril 2016
España 1936-1939: la guerra filmada
Se cumplen 80 años del comienzo de la Guerra Civil española,
y DocumentaMadrid, con la colaboración de Filmoteca Española,
propone este año un repaso por algunas de las películas que, desde
1936 hasta hoy, han abordado el que es uno de los acontecimientos
que más interés ha suscitado dentro y fuera de España. La muestra
incluye diez documentales y diez ficciones que, desde distintos
momentos de la historia y desde prismas diferentes, abordan un
conflicto que puso a España en el centro de atención del panorama
mundial y que, desde entonces, ha atraído a directores de diferentes nacionalidades, algunos de ellos grandes nombres de la historia
del cine.
De entre las películas incluidas, la producción realizada durante la
contienda nos permite acceder sin mediaciones a esos momentos
en los que el cine era entendido como arma política. Largometrajes
como Aurora de esperanza (A. Sau Olite, 1937), Tierra de España
/ Spanish Earth (J. Ivens, 1937), Defenders of the Faith (R. Palmer,
1938), L´Espagna vivra (H. Cartier-Bresson, 1939) y Ispanija (E. Shub,
1939) se posicionaban hacia un bando u otro y lo hacían con la vehemencia que caracterizaba al cine de la época.
El fin del conflicto no implicó la desatención hacia este relevante
acontecimiento, que durante las siguientes décadas sería abordado
de manera retrospectiva y bajo una amplia diversidad de estilos y
posicionamientos. Uno de los títulos más paradigmáticos incluidos
en el ciclo es Por quién doblan las campañas (S. Wood, 1943),
producción estadounidense basada en la novela del corresponsal
durante la guerra y escritor Ernest Hemingway. También están
presentes dos películas controvertidas: la falangista Rojo y negro
(Carlos Arévalo, 1942), cuya carrera comercial, interrumpida repentinamente, ha dado lugar desde entonces a todo tipo de elucubraciones acerca de las posibles razones de su salida de la circulación; y
Morir en Madrid (F. Rossif, 1962), película francesa que abordaba el
conflicto desde el punto de vista de los perdidos y que estuvo prohibida en España hasta 1977. Dentro de la producción nacional, Tierra
de todos (A. Isasi-Isasmendi, 1962), realizada bajo la dictadura franquista, es una mirada al conflicto con voluntad conciliadora. Y títulos
surgidos ya en democracia como La vaquilla (L. García Berlanga,
1985), La guerra de los locos (Manolo Matji, 1986), ¡Ay, Carmela! (C.
Saura, 1990), Tierra y libertad (K. Loach, 1994), La hora de los valientes (A. Mercero, 1998) y La lengua de las mariposas (J. L. Cuerda,
1999) hablan del peso que este hecho histórico seguía teniendo en
la configuración de una memoria cinematográfica sobre el conflicto
pasado casi medio siglo de su inicio; y también, en no pocos casos,
de la buena acogida de esta temática por parte del público.
Con el presente ciclo, DocumentaMadrid propone un repaso por
las diferentes y valiosas maneras de abordar desde el cine un conflicto sobre el que volvieron su cámara cineastas de todo el mundo y
que, pese al tiempo transcurrido, aún sigue ejerciendo una especial
fascinación.
Paulo Branco
Paulo Branco comenzó su carrera como productor entre París
y Lisboa en 1979 y es, en la actualidad, una de las figuras más
importantes de la producción independiente. Figura imprescindible
del cine de autor, se le conoce por haber haber brindado su primera
oportunidad a numerosos realizadores que se han convertido en
cineastas inmensos.
A lo largo de 30 años, Paulo Branco ha producido más de 270
películas y trabajado con los cineastas más reputados del mundo,
como David Cronenberg, Jerzy Skolimowski, Wim Wenders, Chantal Akerman, Alain Tanner, Werner Schroeter, André Téchiné, Andrzej
Zulawski, Christophe Honoré, Olivier Assayas, Sharunas Bartas, Cédric Kahn, Lucas Belvaux, Valéria Bruni-Tedeschi, João César Monteiro, Paul Auster, Philippe Garrel o Mathieu Amalric, entre otros
muchos. Su carrera se ha visto también marcada por una intensa
colaboración, de más de 20 años, con Raúl Ruiz (Le temps retrouvé,
Tres vidas y una sola muerte, etc.) y con Manoel de Oliveira (Francisca, El valle de Abraham, Le soulier de satin…).
Su contribución a la dinámica del cine independiente resulta tan
notable como la extensión de su carrera internacional. Desde el
inicio Paulo Branco ha estado presente en los más importantes festivales internacionales. Ha sido miembro del jurado en los de Berlín
(1999), Venecia (2005) y Rotterdam (2006), y Presidente del jurado
en el Festival de Lecce y en el de Locarno en 2011. Es el productor
con mayor número de películas seleccionadas para el Festival de
Cannes y con mayor número de películas premiadas con la Palma
de Oro. Ha presentado 53 films en Cannes, de los cuales 27 en la
Sección Oficial, además de 48 en la Mostra de Venecia.
Es también Presidente del Lisbon & Estoril Film Festival, que
fundó en 2007. Todos los años recibe a los más grandes artistas
e intelectuales del mundo, como David Lynch, Pedro Almodóvar,
Bernardo Bertolucci, Francis Ford Coppola, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Don Delillo, J.M. Coetzee, Cindy Sherman, Lou Reed,
Stephen Frears, John Malkovich, Matthew Barney y Paul Giamatti,
por citar sólo a algunos.
Nombrado el « Más Europeo de los Productores » por la Cinemateca Francesa (homenaje «Bravo Branco»), la carrera de Paulo
Branco se ha visto jalonada por numerosos homenajes y premios.
El Parlamento Europeo le otorgó en 1997 en Estrasburgo el Premio al Mejor Productor Europeo. En 1998, la República de Chile le
concedió la Orden Gabriela Mistral, la más alta distinción del país,
por su colaboración con Raúl Ruiz. En 2002, el Festival de Locarno
concedió por primera vez su Premio Raimondo-Rezzonico al Mejor
Productor Independiente a Paulo Branco. En 2004, la República
Francesa le concedió la distinción de Oficial de la Orden de las Artes
y las Letras. En 2014, el trigésimo Festroia (Festival Internacional de
Cine de Setúbal) rindió homenaje a Paulo Branco y la Asociación Cultural de São Paulo «Produção Criativa» organizó un ciclo dedicado
a su obra, «O cinema de Paulo Branco». Para concluir, ese mismo
año el Festival Internacional de Cine de Dublín le propuso impartir
una Master Class.
“Paulo Branco, productor”, en http://www.alfamafilmsportugal.
com/paulo_branco_cv_pt.pdf
Eduardo García Maroto
Eduardo García Maroto nació en Jaén el 14 de diciembre de 1903.
Debido a la profesión de su padre (gerente de centrales eléctricas),
pasó su infancia en diversas localidades de España hasta que se
instaló en Madrid. Aficionado al cine desde joven, entró en contacto
con la profesión como auxiliar de laboratorio en Madrid Films. Poco
después fue ayudante de cámara en algunos largometrajes de cine
mudo, en los que también intervino con pequeños papeles como
actor dada la insistencia de los directores y su afición a caracterizarse en los más variopintos personajes (vaquero, oficial del ejército,
chófer, soldado árabe, etc.).
Fue uno de los pioneros de nuestra cinematografía en conocer las
nuevas técnicas del cine sonoro en París y en aplicarlas en España.
Trabajó como operador de noticiarios y filmó la proclamación de la
II República en Madrid y el entierro de Pablo Iglesias. Más tarde,
formó parte del equipo fundador, como jefe de montaje, de la productora C.E.A. Allí llegó a trabajar con Luis Buñuel y Miguel Mihura.
Con este último escribió el guión de sus primeros cortos, Una de
fieras, Una de miedo, Y ahora... ¡una de ladrones!. La crítica recibió
con innumerables elogios estos trabajos en los que parodiaba el
cine de aventuras, el de terror y el policíaco. Tuvieron tal acogida de
público, que Vicente Casanova le llamó para proponerle producir una
película, La hija del penal, con la que también logró un gran éxito
comercial y de crítica.
Se encontraba en el mejor momento de su carrera, pletórico por
los elogios y preparando su segundo largometraje, cuando estalló
la Guerra Civil. Debido a su vinculación laboral con Cifesa y a que
el alzamiento militar le sorprendió en Córdoba, controlada por los
militares sublevados a la República, se incorporó al equipo que
participó en la producción de los documentales propagandísticos
en favor de éstos.
Tras la Guerra Civil no pudo seguir haciendo comedias como las
realizadas durante la II República porque la censura prohibió sus
guiones. También tuvo muchísimos problemas con Millán Astray,
que quiso vetar su penúltimo largometraje, Truhanes de honor, por
el retrato que hacía de los legionarios. Dirigió buenas comedias
como Los cuatro Robinsones y Mi fantástica esposa junto a otras,
que lograron un gran éxito, pero de las que renegaba, como Canelita
en rama. También fue autor de A mantilha de Beatriz y Nâo ha rapazes maus, largometrajes rodados en Portugal, donde tuvieron un
gran éxito. En su última película, Tres eran tres, volvió a sus orígenes al parodiar de nuevo varios géneros, como el western, el terror
y la ‘españolada’, pero se encontró de nuevo con la intolerancia de
los censores. Tampoco logró muchos apoyos en su último empeño
como director, la adaptación al cine infantil de Don Quijote en seis
episodios de 30’, obra que quedó inconclusa.
Por fortuna, emprendió una nueva como director de producción
de las grandes producciones del cine norteamericano rodadas en
España desde mediados de los años 50. Su papel fue decisivo en
películas de la talla de Orgullo y pasión, Salomón y la reina de Saba
y Patton, entre otras muchas.
Tras retirarse del cine dos décadas después, disfrutó de varios reconocimientos y premios, incluido del Festival internacional de cine
de San Sebastián. Residió los últimos años de su vida en Marbella
pero falleció en Madrid el 26 de noviembre de 1989.
Miguel Olid Suero
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