Varilla que cae - Sociedad de la Información

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Revista Digital Sociedad de la Información
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Educación 2.0 real
Discos duros virtuales
Lázaro Muñoz.
Profesor de Educación Secundaria.
(Palabras clave: Aprendizaje, enseñanza, docencia, TIC, nuevas tecnologías)
Los tiempos están cambiando, y los estudiantes con ellos. Es necesario un nuevo enfoque
de la educación que sepa captar el interés y atención de los nuevos alumnos y que sepa
integrar y aprovechar las cada vez más omnipresentes TIC más allá de una simple presentación a través de un proyector. Por tanto, y ante las cada vez más numerosas aplicaciones, programas, páginas web y portales orientados a la docencia, se impone el manejo de las mismas y su integración en el aula para lograr una Educación 2.0 real.
Por la misma naturaleza de su trabajo, a veces un docente puede tener problemas de
almacenamiento y organización de material, y aunque hay muchas posibles soluciones,
pero de un tiempo a esta parte internet se ha demostrado como la mejor y más económica. Veamos cómo.
El término “en la nube” está muy de moda, sin embargo, no es necesario perderse en la
complejidad del concepto para poder entender ciertos matices, como el del almacenamiento on line.
Cualquiera que haya trabajado alguna vez en un centro docente sabe que la distribución
de medios informáticos no siempre es la deseable: Ordenador en el departamento, otro
en la sala de profesores, algunos por determinadas aulas, otro en el laboratorio... De
manera que cuando vas a imprimir el examen, ¿dónde lo hiciste?, ¿en el ordenador del
departamento o en el de la sala de profesores?
Las unidades de almacenamiento USB son una gran solución al problema, ya que puedes
mantener ahí tu trabajo y luego sólo pinchar en el ordenador de turno, pero... ¿el sistema operativo es el mismo? ¿Y si resulta que hiciste el trabajo con un programa que
tienes en tu casa pero no está en el ordenador del trabajo? ¿Y con tanta gente manejando la misma computadora la cosa no será un hervidero de virus?
Los ordenadores portátiles, y más recientemente los netbooks y las tablets, también suponen una posible solución al ser muy manejables y poder llevar siempre el mismo dispositivo a todas tus clases, pero... ¿está configurada la impresora para que pueda sacar
estos apuntes? ¿Existen drivers de la pizarra digital para mi tablet con sistema operativo
Android? ¿Y no se me estropeará mi portátil de tanto trajín?
En ambos casos los problemas planteados son menores y relativamente fáciles de solventar, de manera que cualquier docente que vaya a utilizar mucho los medios informáticos pronto soluciona cualquier adversidad para poder utilizar los susodichos medios,
pero también puede usar una tercera opción: Los discos duros virtuales.
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Edita Cefalea
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Los discos duros virtuales son básicamente eso, discos duros que en lugar de estar físicamente contigo están en internet (para ser más exactos, en algún servidor remoto). De
esta forma, cumplen un poco la función tanto de la unidad USB como la del ordenador
portátil.
Para acceder a ellos en principio sólo tienes que elegir el que más te guste (o puedes
tener varios) entre los muchos que hay (Dropbox, Ubuntu One, Google Drive, Microsoft
Skydrive, etc) y crearte una cuenta. Cuando lo hagas, en el ordenador donde te instales
la aplicación del disco duro virtual se reservará un cierto espacio de tu disco duro real
para el almacenamiento de lo que vayas a poner en el disco duro virtual (el almacenamiento varía, pero en las opciones gratuitas suele estar entre 2 y 5 Gigabytes, lo cual
debería ser más que suficiente para los archivos que normalmente se utilizan en la docencia), de manera que todo lo que grabes ahí se subirá al disco duro virtual.
Hasta aquí la cosa no es muy distinta de una unidad USB, ¿dónde está la ventaja? Primero, si tú grabas por ejemplo una presentación en el ordenador de tu centro docente
para terminarla en casa, luego en casa no tienes que preocuparte de que se te haya
olvidado el USB o el portátil, sólo tienes que conectar tu ordenador de casa a internet (y
tener también instalada la misma aplicación del disco duro virtual) y se descargará para
que puedas trabajar; cuando termines y le des a guardar, tu presentación ya terminada
será subida al disco duro virtual, y cuando al día siguiente vayas al trabajo al encender
el ordenador del trabajo se descargará la versión actualizada de la mencionada presentación. Segundo, si por cualquier motivo algún fichero se degrada o estropea, te queda
la copia de internet o la que se había bajado en algún otro ordenador, cumpliendo así
también función de copia de seguridad.
Esto, por supuesto, se puede hacer en tantos ordenadores como quieras, pero dado que
requiere dejar la aplicación con los datos de tu cuenta, se recomienda hacerlo sólo en
ordenadores que sean de tu uso exclusivo o al menos de tu confianza. Si no, siempre
queda la opción de no instalar la aplicación y hacerlo todo on line, esto es, no se descargará nada al disco duro automáticamente, pero entrando en la web del disco duro virtual
podrás descargar lo que te interese en el momento necesario.
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Evidentemente esto plantea un gran inconveniente: Requiere conexión a internet, pero
afortunadamente hoy en día eso cada vez es menos problema en casi cualquier centro
educativo. Por supuesto siempre puede surgir algún imprevisto como que justo el día
que tengas que imprimir algo con urgencia se hayan llevado la luz o se haya colgado el
router, pero eso ya son imponderables.
Los discos duros virtuales además admiten la posibilidad de compartir ciertas carpetas
con X personas, de manera que puedes coordinarte con algún compañero para usar una
carpeta común por ejemplo para la programación o los exámenes, de manera que cada
uno puede ir poniendo los exámenes conforme vaya terminando las unidades didácticas
de manera que si uno termina antes que el otro, éste tiene la referencia de lo que ha
hecho su compañero para adaptarse lo máximo posible, o por ejemplo una carpeta
donde cada componente de un departamento prepare su parte de la programación de
forma que luego el jefe/a de departamento sólo tenga que recopilar todos esos documentos y dar el toque final a la susodicha programación. O la posibilidad de crear una
carpeta para que los alumnos suban y almacenen los trabajos de clase (aunque aquí
habría que configurar ciertos permisos para que pudieran subir pero no modificar, borrar o descargar para plagiar, algo que no todos los servicios de discos duros virtuales
ofrecen, por lo que conviene revisar bien lo que ofrece cada uno antes de elegir).
Es decir, las posibilidades son muchas y muy variadas, apenas hemos empezado a esbozar algunos de los muchos usos que se le pueden dar a un disco duro virtual, quedando
a la imaginación de cada docente el resto.
Lázaro Muñoz
@BioLazaro
Lázaro Luis Muñoz Muñoz (Albacete, 1975) es profesor de Biología y Geología y durante 10 años fue director y redactor de una de las principales revistas españolas de ocio juvenil (Minami), habiendo impartido
numerosas charlas y conferencias (por ejemplo en el Instituto Valenciano de Arte Moderno o en la Universidad de Cádiz) y participado en eventos relacionados con el mundo del ocio juvenil (como el Salón del
Cómic de Barcelona o la ExpoCómic de Madrid), intentando combinar esta experiencia con sus conocimientos en las TIC para explorar y tratar de innovar en el campo de la docencia.
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Director: José Ángel Ruiz Felipe
Jefe de publicaciones: Antero Soria Luján
D.L.: AB 293-2001
ISSN: 1578-326x
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