El Príncipe de Esquilache, poeta anticulterano

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El
Príncipe
de
Esquilache,
por
Ricardo
del
poeta
Arco
C. de la Real Academia Española
anticulterano
Hubo en Játiva, entre las casas de caballeros y gente noble, que
deducían su origen de la conquista de aquel reino de Valencia, una
familia de los Borjas, de la cual sucedía un. caballero que se llamó
Rodrigo Gil de Borja, que en tiempo del rey Pedro IV era en aquella
ciudad muy principal 1 . En la pila de la Seo setabiense fueron bautizados los Papas Borjas: Calixto III, nacido en Torres de Canals,
y Alejandro VI, nacido en Játiva. Se muestra aquí la casa de los
Borjas, en la plaza de Aldomar, la natalicia probable de Alejandro VI 2 . Biznieto suyo, y sobrino de César y Lucrecia Borja, y por
parte de su madre nieto de un bastardo del rey Fernando el Católico, fue San Francisco de Borja, hijo del tercer duque de Gandía.
Crióse en el palacio ducal de esta ciudad, que era, y es todavía, la
mansión señorial más importante del reino de Valencia, y conserva
edificaciones del tiempo de los duques reales (Aragones legítimos), y
desde 1485 del de los Borjas, comenzando por los dos hijos mayores
de Alejandro VI, Pedro Luis y Juan. El ducado se unió después,
por derecho de hembra, con los Pimenteles de la casa de Benavente
y con los Téllez Girón de la de Osuna, que ya vivieron ausentes de
Gandía.
Juan de Borja, hijo segundo de San Francisco de Borja y de su
mujer D.a Leonor de Castro, inició la rama de los condes de Mayalde
y de Picallo y después príncipes de Esquilache. De su segundo matrimonio, en 1576, con D. a Francisca de Aragón y Barreto, dama de
la reina de Portugal D. a Catalina de Austria, hermana de Carlos V,
hubieron al primogénito Francisco de Borja y Aragón, segundo conde
de Mayalde, quinto príncipe de Esquilache y conde de Simari en el
reino de Nápoles, comendador mayor de Montesa, Trece de la Orden,
virrey y capitán general del Perú y gentilhombre de cámara de Felipe III y Felipe IV. Nació casualmente en Génova, en 1577, cuando
su padre se dirigía a la embajada de Alemania, que Felipe II le
había encomendado. Murió en Madrid, en su casa frente al Palacio
Real, conocida por "Casa de Reveque", el 26 de octubre de 1658, a
1.
2.
Z U R I T A : "Anales",
l i b . XVI, cap. XXXII.
Cf. ELÍAS TORMO: "Levante",
p p . 205-207. M a d r i d , 1923.
83
RICARDO
DEL
ARCO
los ochenta y un años de edad. Había casado en 1602 con su prima
D.a Ana de Borja y Pignatelli, hija mayor de Pedro de Borja y Aragón, quinto príncipe de Esquilache (Squillace en italiano), y de su
primera mujer D. a Isabel de Pignatelli. De esta unión nacieron tres
hijos, Juan, María Francisca y Francisca María 3 .
Nobilísima y gran familia española ésta de los Borjas, verdaderamente extraordinaria, como afirma Béthencourt, fundada por dos
Papas, ilustrada por un santo, con rango inmediato a las primeras
Casas Reales de Europa. Sus caballeros llenan con sus actos la última parte de la edad media y casi toda la edad moderna.
Desde el 18 de diciembre de 1615 hasta el 31 de diciembre de 1621,
D. Francisco de Borja y Aragón desempeñó el cargo de Virrey del
Perú, que abandonó al fallecer Felipe III. Sustituyó al marqués de
Montesclaros. Era joven aún. Apenas hubo tomado posesión, fortificó el Callao y formó una escuadra. En una relación que hizo al
marqués de Guadalcázar sobre el estado en que dejaba las provincias del Perú, de que nos ha dado noticia Bartolomé José Gallardo 4 ,
decía al principió del escrito: "Aviendo de cumplir lo que su Magestad me manda por una Real Cedula, su fecha en San Lorenzo, a 22
de Agosto del año pasado de 20, y por escusar la confusión y prolixidad que semejantes relaciones suelen tener, reduciré a quatro materias principales, que son: Gobierno general, Guerra, gobierno eclesiastico y Hacienda, el estado en que dexo estas provincias, y las
advertencias que sobre cada una he juzgado por conveniente proponer a V. E . . . . " Esto nos ilustra acerca de las miras en su gestión
afortunada. Trató de fomentar la riqueza del país, dictando acertadas disposiciones p a r a el laboreo de las minas, puso orden en la Hacienda, y creó el tribunal del Consulado de Comercio. Como su antecesor, y como otros virreyes, dedicó atención preferente a mejorar la
condición de los indios. " E l Virrey —decía en la expresada Relación— es el curador celoso y protector decidido". Prohibió la venta
de las tierras, y que se diese mita de mujeres a los curas y a los
corregidores solteros, reglamentando los salarios que se pagaban a
los indios, para evitar que fuesen éstos explotados por la avaricia
de los conquistadores; recomendando que no se autorizase la traslación de los indígenas de un punto a otro, por la funesta influencia
que en la salud de éstos solían producir esos cambios, y procurando, en fin, atenuar los efectos de los abusos, que, no obstante todas
las disposiciones adoptadas, seguían cometiéndose.
3. Cf. ALBERTO Y ARTURO GARCÍA CARRAFFA: "Enciclopedia
heráldica y genealógica
hispanoamericana",
tomo XVIII, p . 141. Madrid, 1925, con datos de BÉTHENCOURT en "Historia
genealógica
y heráldica
de la Monarquía
española".
4. "Ensayo",
II, 117, n ú m . 1.442.
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EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Mientras casi todos sus antecesores en el virreinato habían tenido disgustos con la Real Audiencia, Esquilache vivió en la mejor
a r m o n í a con ella, porque cuidó de consultar en todos los casos graves, y confió a su presidente las comisiones más arduas y delicadas.
De este modo, en vez de la oposición con que otros virreyes habían
tenido que luchar, halló en la Audiencia consejo y ayuda. Cuidó
también mucho de mejorar el Ejército: "Algunos han juzgado —escribió en la Relación— que he favorecido demasiado a los soldados,
y lo que puedo decir es que hallé este oficio tan despreciado y abatido en este reino, que ha sido menester todo cuanto he procurado
alentarle para restituirle el crédito que el ocio y el disfavor le habían
quitado; y puedo afirmar a V. E. que no tiene su Magestad mejor
gente de mar y guerra en ninguna parte".
E s lógico que, en medio de las preocupaciones del gobierno, un
hombre como el príncipe de Esquilache, tan dado a las letras, y tan
galante, no podía prescindir de las que habían sido hasta entonces
sus ocupaciones favoritas; y así abrió las puertas de su casa a los
sabios y los literatos de la colonia; y en aquella tertulia se cultivaron
las bellas letras y se procuró el fomento de la ilustración. Con este
mismo objeto Esquilache fundó el Colegio del Príncipe, en Lima, y
otro en Cuzco, destinados a la educación de los hijos de los caciques
y p a r a los descendientes de los conquistadores, y se reservó la censura puramente literaria de las obras teatrales. Esta tertulia literaria fue la primera de aquellas famosas del palacio de nuestros virreyes. E n Lima se conserva aún el recuerdo de las instituciones fundadas durante el gobierno de Esquilache 5 .
De las tierras de las Maynas nombró gobernador a Diego de Vaca
y Vega, que fundó la villa de San Francisco de Borja, en memoria
del Virrey. Gobernando Esquilache se hizo célebre por sus virtudes
Isabel de Oliva, Santa Rosa de Lima (1586-1617), primera criolla
sudamericana elevada a los altares en España y América.
Menéndez Pelayo ha escrito: "Puede decirse que el último rayo
de p u r a luz literaria que en el siglo xvii atravesó las tinieblas que
comenzaban a espesarse sobre las escuelas de Lima, fue el virreinato
del Príncipe de Esquilache D. Francisco de Borja, verdadero príncipe
a la italiana y verdadero poeta, aunque distase bastante de ser príncipe de la poesía, como le llamó la adulación de sus contemporáneos.
Pero de esto al injustificado olvido en que desde fines del siglo xviii
yacen sus obras, hay mucha distancia. Es de los poetas de segundo
orden que vienen inmediatamente después de los grandes; y entre
5.
Cf. JERÓNIMO BECKER Y GONZÁLEZ: "América",
del mundo
en la edad moderna",
vol. XXV, p p .
85
cap. X : " E l Perú, I I " , en
504-505.
"Historia
l
RICARDO
DEL
ARCO
los líricos del siglo xvii pocos son los que merecen más que él una
rehabilitación cumplida, que algún día ha de serle otorgada. No tuvo
fuerzas ni nervio para el cultivo de los géneros superiores de la poesía. Su Nápoles recuperada es una insípida y amanerada imitación
del Tasso, sin jugo, sin interés, sin grandeza, y hasta sin verso alguno que se grabe en la memoria, porque todos son iguales en su fría
y monótona corrección. Pero en las epístolas morales y en los sonetos, como discípulo al fin de Bartolomé Leonardo de Argensola, conservó una tradición de gusto maduro y severo, opuesta a los extravíos
reinantes; y en los romances cortesanos y amorosos, en las letrillas
y en todo género de versos cortos, que eran el legítimo campo de su
númen, rivalizó a veces con Lope de Vega en gracia y frescura. Haría
buen servicio quien del enorme tomo que forman sus obras poéticas
en las dos ediciones de Amberes, entresacase en un pequeño volumen
todo lo que merece vivir, condenando al olvido lo restante.
De 1615 a 1622 tuvo Esquilache el mando supremo de los reinos
del Perú, con honra suya y provecho de la Nación. Bajo su gobierno
fueron rechazados los piratas y filibusteros que infestaban aquellas
costas, fortificando el puerto del Callao; erigido el Tribunal del Consulado recibieron sabias ordenanzas los establecimientos mineros de
Potosí y Huancavelica; se fundó el Real Convictorio de San Bernardo
para la educación de los hijos de los conquistadores, y el Colegio de
San Francisco de Asís para los hijos de indios nobles; se hizo la conquista de la comarca de los Maynas en el Marañón, y se fundó la
ciudad de San Francisco de Borja, sintiéndose en ésta, como en todas
las demás providencias del Virrey, el prepotente influjo que en su
ánimo ejercían los jesuitas. Es maravilla que en ninguna de sus
obras, con ser tantas, haga Esquilache la menor alusión (que yo recuerde) al Perú, ni a América, de tal modo, que por ellas nadie inferiría que hubiera pisado siquiera las tierras antárticas. El picante
y donosísimo cronista de la vida colonial de Lima le atribuye la fundación de una Academia literaria en su palacio y hasta da los nombres de los que a ella concurrían; pero como no encontramos rastro
de tal academia en ninguna parte, nos inclinamos a pensar que ésta
es u n a de tantas ingeniosas travesuras del autor de las Tradiciones
peruanas, que ni pretenden ser libro de Historia, ni pierden nada por
no serlo". En nota pone: "Tengo que rectificar esta especie y volver
el crédito al Sr. Palma, que tomó sus noticias del Diccionario de
Mendiburu (tomo II, página 59): "Como amante de las letras no era
posible que Esquilache pasara sin frecuentarlas y sin rodearse de los
ingenios más distinguidos que ofrecía Lima en tan remota época; y
así se reunían semanalmente en Palacio diferentes personajes, a
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EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
cuyos estudios se agregaba la ilustrada capacidad que enaltecía su
mérito: el coronel D. Pedro de Yarpe y Montenegro, el Oidor D. Baltasar de Laso y Rebolledo, D. Luis de la Puente, jurista de mucho
nombre, el religioso Fr. Baldomero Illescas, de la Orden de San Francisco; el poeta D. Baltasar Moreyra, y otros que no nombramos por
falta de noticias, tenían con el Virrey discusiones sobre materias científicas, cultivando su saber literario con los ensanches que en sus
debates académicos avivaban la más noble de las aspiraciones". Todo esto tiene trazas de ser verdad, pero mientras no pueda citarse
más documento que el dicho de un escritor del siglo xix, por docto
y bien informado que sea, hay que dejar en duda la existencia de
la academia o tertulia literaria de Esquilache. Academia en el Palacio Virreinal no hallamos hasta el tiempo del marqués de Castelldos-Rius, aunque hubiese virreyes muy cultos y estudiosos, como lo
fue, además de Esquilache, el conde Santesteban del Puerto" 5 b i s .
Al cesar en su cometido se retiró a la vida privada, dedicándose
a su afición dilecta: la poesía, residiendo en Valencia, Gandía, Valladolid y Madrid. Varón rico, y prócer de estirpe y modales, es el
tipo del caballero español cultivador de las letras, amigo de los mejores literatos de la primera mitad del siglo xvii, y de ahí las menciones que de él encontramos. En la ilustración al poema "Canta
sola a Lisi", de Quevedo (1609-1631), por José Antonio González de
Salas, dedicada a nuestro Príncipe de Esquilache, le diputa gloria
y ornamento de la Patria; " y cuando en la sazón misma la suave
melodía de sus números, repetidos allá de todas las Nueve Hermanas,
acá se deriva para enseñanza y deleite de los vivientes, hoy, y después de las posteridades, encomendándose a la luz pública de la estampa. Bien ansí ya quien escuchare el armonioso plectro de V. Excelencia y luego oyere con su aprobación acreditar el de Don Francisco, no dudará de concederle aquella estima en que mi afecto ha
pretendido colocarle, aunque la invidia se fatigue..." Reproduce un
soneto de Esquilache 6 . Esto escribía el docto humanista Jusepe Antonio González de Salas (1588-1654), el año 1648, en "Parnaso español, monte en dos cumbres dividido", donde comentó las seis primeras "Musas" de Quevedo, su amigo íntimo, poco después del fallecimiento de éste, como si se tratara de un escritor clásico de Grecia
o de Roma, según había comentado a Petronio, Pomponio Mela y
Plinio el Viejo. Como se ve, a la sazón estaban para salir de las
prensas las obras en verso de Esquilache, que, en efecto, aparecieron
5. b i s . "Historia
de la poesía hispanoamericana",
II (Madrid, 1913), p p . 182-185.
6. Obras completas de Quevedo, edic. critica p o r L u i s A s t r a n a M a r í n , Obras en
v e r s o , p . 911. M a d r i d , A g u i l a r , 1943.
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RICARDO
DEL
ARCO
en este año, en Madrid, por Diego Díaz de la Carrera, si bien en 1639
ya tenía aprobada y censurada la primera edición. El privilegio para
la impresión es de 1646. E n el lapso de tiempo transcurrido hasta la
publicación, el autor añadió nuevas poesías. La segunda edición es
de Amberes, 1654, muy añadida, y la tercera también de Amberes,
1663, en la Imprenta Plantiniana. El impresor Baltasar Moreto advierte al lector que van incluidos muchos versos, que después de la
muerte del poeta se le entregaron, y los señala con asterisco. Por
ejemplo, el romance de Leandro y Hero no está en las ediciones anteriores 7 .
En la advertencia "El Príncipe a su libro" (reminiscencia de Marcial) reconoce que en sus versos hay desigualdades; pero
los que escribí en más edad
les servirán de reboços:
y serán pocos los troços
en que puede aver excesso:
que reconozco, y confieso,
que entonces naturaleza
obrava con agudeza,
si después obró con seso.
Acaso no es Francisco de Borja y Aragón el poeta más próximo
a los Argensolas en temperamento y en talento, como quiere Pfandl 8 ,
y este puesto hay que disputarlo entre Martín Miguel Navarro, el
canónigo de Tarazona, y su amigo Fray Jerónimo de San José, el
carmelita censor del poema "Nápoles recuperada", de nuestro Príncipe; pero su argensolismo es patente, como lo fue su amistad y
devoción por los dos vates barbastrenses y con el grupo aragonés de
poetas en torno al cronista Uztarroz. Los menciona repetidamente.
La carta al conde de Valderreis, gobernador de Portugal, comienza:
Después de aver leído, señor Conde,
del gran Leonardo aquella ilustre carta,
que al suyo y vuestro ingenio corresponde,
amor me lleva, y la razón me aparta...
La carta VIII de la tercera edición, de que me valgo, va dirigida
a Bartolomé Leonardo, en respuesta a otra suya, y empieza:
Señor Retor, razón será que prueve
con más alegre Musa a responderos,
de lo que a vuestra carta se le deve...
7. Cf. M. MENÉNDEZ PELAYO: "Antología
de poetas líricos castellanos",
X, p. 328. Mad r i d , 1945.
8. LUDVIG P F A N D L : "Historia
de la literatura
nacional española en la edad de oro",
página 540. Barcelona, 1933.
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EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Y acaba diciendo:
A Lupercio direis que no le escrivo;
y aunque su amor jamás de mi se aparta,
que no corren tercetos donde vivo.
E n la edición de las " R i m a s de L u p e r c i o i del d o t o r B a r t o l o m e Leon a r d o d e A r g e n s o l a " (Zaragoza, 1634), p á g i n a 290, este final d i c e :
A Lupercio direys, que no le escrivo:
que aunque de mí su amor jamás se aparta,
no corren los tercetos donde vivo.
Más c o r r e c t o y n a t u r a l . Lo m i s m o a p a r e c e en la edición de las
" R i m a s " p o r D. R a m ó n F e r n á n d e z , t o m o II (Madrid, 1786), págin a 142.
El a r a g o n é s r e s p o n d i ó con o t r a epístola, q u e c o m i e n z a :
Don Francisco, aunque llames carta en seso
mi prosa familiar, y por severa
la reprehendas como grave exceso8 bis.
E n la p á g i n a 489 de la m i s m a edición de l a s " R i m a s " de los Argensolas f i g u r a este bello soneto del p r í n c i p e de E s q u i l a c h e :
Si a Filis por qué llora le pregunto,
que no es del alma su tristeza jura:
mas yo, por la inquietud de su hermosura,
que son de amor las lágrimas barrunto.
Llorando niega, y a sus penas junto
lo que ella siempre desmentir procura,
sin ver que encubre su infeliz cordura
en cuerpo alegre corazón difunto.
¡Qué pasos da su engaño tan perdidos!
¡Qué mal es tuerce una costumbre larga,
pues no la vencen máquinas ni ruegos!
¡Qué poco debe amor a los sentidos,
si al tiempo que el secreto les encarga,
juran los ojos contra el alma ciegos!
B a r t o l o m é L e o n a r d o r e s p o n d i ó con el q u e sigue, p o r los m i s m o s
consonantes:
Si lloró Fili, o si juró, pregunto:
¿Qué te mueve a inquirir si verdad jura?
Que yo en ti, pues contemplas su hermosura,
más que interior curiosidad barrunto.
8 b i s . Rimas,
Zaragoza,
ñoles, tomo XLII, p . 290.
1634, p . 290. V. t a m b i é n
89
en
Biblioteca
de Autores
Espa-
RICARDO
DEL
ARCO
Silvio, el más cuerdo, que llegó tan junto
al daño, si evitarle no procura
huyendo, cuando apela a su cordura,
suele quedar en la ocasión difunto.
Y así, pues ves que sigue los perdidos
el que a su afecto la licencia alarga,
admite los ejemplos y los ruegos.
Huye de lo que aprecian los sentidos:
que aunque al entendimiento amor lo encarga,
el apremiado gime, y ellos ciegos.
E s q u i l a c h e insistió por los m i s m o s c o n s o n a n t e s :
Si a mi pasado engaño le pregunto
si amar es bien, que es un infierno jura;
ingrato amor, tirana la hermosura,
y que anda corta su edad barrunto:
Si a breves glorias y pesares junto,
que el miedo ahora eternizar procura,
amando desmintiera mi cordura,
o ya tuviera el corazón difunto.
Los años bastan, sin razón perdidos,
si no es que sobra una prisión tan larga,
que ya rompí con lágrimas y ruegos.
¡Qué poco estimas, Fabio, mis sentidos,
si cuando amor mi vida los encarga,
que estamos piensas, sin discurso ciegos!
E n t r a m b o s sonetos son b i e n c o n c e p t u o s o s 9 .
E n la Biblioteca N a c i o n a l ( s i g n a t u r a M-251, p á g i n a 568) c o n s t a
o t r a e p í s t o l a a B a r t o l o m é , en t e r c e t o s 1 0 .
Como los A r g e n s o l a s , corrigió, l i m ó y p u l i ó sus versos. Si B a r t o lomé L e o n a r d o afirmó que
es la lima el más noble requisito:
y así, no peligrando la sustancia
del verso deliciosamente escrito,
refórmele su pródiga elegancia,
como el gran Venusino lo dispuso11,
el P r í n c i p e de E s q u i l a c h e , en la a l e g a d a epístola al g o b e r n a d o r de
Portugal dice:
Yo parto de borrones infinitos,
mis versos, más que agenos los maltrato;
ningún examen rígido desprecio,
ni de ser borronista me recato.
9.
10.
11.
Edic. cit., p p . 65 y 66.
GALLARDO: Ensayo, II, p . 16 del índice de m a n u s c r i t o s de la m i s m a
E n la epístola Don Juan, ya se me ha
puesto...
90
Biblioteca.
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Borrando siempre, de borrar me precio,
y quiero más que encuentre diez enmiendas,
que alguna falta un discursante necio.
No sólo por su argensolismo, sino por la amistad, el Príncipe
puede y debe figurar en el núcleo literario de Aragón, junto a Gracián, Uztarroz, Fray Jerónimo de San José, Lastanosa y otros. Gracián fue amigo de la familia Borja. En su tratado " E l Discreto"
encomia al virrey de Aragón D. Fernando de Borja, en el "discurso
académico" intitulado "Del señorío en el decir y en el hacer": "Quien
las quisiere admirar todas juntas (las prendas), hallarlas ha en el
excelentísimo señor D. Fernando de Borja, hijo del benjamín de
aquel gran duque santo, heredado en los bienes de su diestra, digo
en su prudencia, en su entereza y en su cristiandad, que todas ellas
le hicieron amado, no Virrey, sino padre en Aragón, venerado en
Valencia, favorecido del grande de los Filipos en lo más, que
es confiarle a su prudente, majestuosa y cristiana disciplina un príncipe
único, para que le enseñe a ser Rey y a ser héroe, a ser Fénix,
émulo del celebrado Aquiles, en fe de su enseñanza". Poco después,
en la crisis "No sea desigual", alaba al octavo duque de Gandía
D. Francisco de Borja y Centellas: "Mudó sin duda la fama a Gandía su non plus ultra de toda heroicidad, de toda cristiandad, discreción, cultura, agrado, plausibilidad y grandeza en aquellos dos
héroes consortes: el excelentísimo señor duque don Francisco de
Borja y la excelentísima duquesa doña Artemisa de Oria y Colona
(Doria y Colonna, su prima hermana), gran señora mía. Participando ínclitamente entrambos de sus esclarecidos timbres, el eterno blasón de su firmeza en todo lo excelente, en todo lo lucido, en todo lo
realzado, en todo lo plausible, en todo lo dichoso y en todo lo perfecto; siempre los mismos y siempre heroicos".
Al final de la carta escrita en Lérida, a 24 de noviembre de 1646,
en la que da noticia a un padre de la Compañía de Jesús residente
en Madrid, del éxito de las armas de Felipe IV en aquella ciudad,
ocupada por los franceses, le encarga que comunique la misiva con
D. Fernando y D. Francisco de Borja, hermanos 1 2 . En fin, en "Agudeza y arte de ingenio", discurso III ("Variedad de la Agudeza"),
realza la agudeza de correspondencia y conformidad entre los extremos objetivos del concepto, que son los correlatos, que une para la
artificiosa sutileza; agudeza que se contiene "en esta estancia de
aquella agradable Egloga del Principe de Esquilache, y principe de
la Poesia:
12.
Publicada p o r ADOLFO COSTER en Baltasar
Gracián, traducción, prólogo y n o t a s
d e l que esto escribe, p . 327. Zaragoza, Institución " F e r n a n d o el Católico", 1947.
91
RICARDO
DEL
ARCO
Oyd mis quexas tristes,
lisonja destas mudas soledades,
Ismerio soy, que vistes
llorar agravios y cantar verdades:
quando del monte al prado,
baxaba sus tristezas y ganado.
"Haze deliciosissima armonia entre el cantar y llorar, baxar tristezas y ganado 1 3 ."
En el discurso LIX ("De la ingeniosa aplicación y uso de la erudición noticiosa") alaba el arte y la propiedad con que Bartolomé
Leonardo de Argensola emplea los adjuntos y epítetos que aliñan el
estilo y son cifras de agudeza, y alega un fragmento de una carta
del vate aragonés al citado D. Fernando de Borja, " n u n c a bastante
blasonado heroe, por su gran numerosidad de prendas".
Hacia fin del mes de julio del año 1651 apareció en Zaragoza,
impreso en el Hospital de nuestra Señora de Gracia, el poema heroico del Príncipe de Esquilache intitulado "Nápoles recuperada por
el rey Don Alonso", dedicado a Felipe IV. El autor se intitula Príncipe de Esquilache, conde de Mayalde, comendador de Azuaga de la
Orden de Santiago y gentilhombre de la Cámara de S. M. E n la
declaración dice: "Lo que puedo asegurar es que ha pasado este
poema por el juizio y censura de los hombres mas doctos deste siglo,
y que todos, no solamente me animaron, sino que me compellieron
a sacarle a luz, y no presumo que sus letras los engañaron a ellos,
ni la modestia con que me sugeto a su parecer mereció que me engañasen a mí... Y aunque se imprime aora, ha muchos años que está
escrito, y visto por personas que se pudieron aprovechar de lo que
yo primero tuve trabajado en él".
En efecto: estos doce cantos en octavas, imitando a Virgilio, según declara el autor, tenemos testimonio de que fueron censurados
por F r a y Jerónimo de San José, el gran poeta y preceptista de la Historia, antes de darlos a la estampa. En carta sin fecha, pero que es,
sin duda, de Huesca, junio de 1651, le escribía a su amigo el cronista
J u a n Francisco Andrés de Uztarroz:
Al exemplar del Poema del Principe de Esquilache, por donde se imprime,
falta una octava que hiço i añadio en el original que yo tuve y corregi en Madrid, la qual me enbió él mismo en ese papelico, que es de su letra, a la devocion de nuestra Señora del Pilar, para que yo tuviese ocasion de citar esta obra
en la que escribo de nuestra Señora. Holgaria lo diese vm. al señor Duque (de
Villahermosa) para que si gusta se añadiese al fin, diciendo avia de entrar en la
invocación que hace a Dios en la tormenta, y avia de entrar tras la octava 39
del primer canto. Teníala el Príncipe añadida en su original con un papelico
13.
Edic. de Huesca, 1649, p . 10.
92
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
suelto, i se devio de caer i perder. Quisiera se añadiera, porque me diera ocasión
de referirla yo, i si hubiera tienpo se lo escribiera yo al Principe, pero no dudo
gustará dello, i lo aprobará, si el señor Duque lo executa. Tanbien digo que al
fin se podrian añadir elogios en verso, como los hiziesen vm. y Salinas14. Que
es justo celebremos los Aragoneses este Poema, que sera mui bien recebido y
celebrado generalmente.
Las censuras del libro llevan fechas 17 de mayo y 12 de junio
de 1649 y 1 de junio de 1651 (del padre Fray Jerónimo de San José);
la licencia del Ordinario, 6 de junio; la aprobación, el 14, y la suma
del privilegio de Aragón al autor, por diez años, 15 de junio de 1651;
la suma del privilegio es de Madrid, 4 de julio.
En 6 de agosto ya había aparecido la obra, pues en carta de esta
fecha, Fray Jerónimo decía a Uztarroz: "Recivi el otro libro de Esquilache". Se publicó sin la octava y los elogios a que alude el carmelita en su carta anterior 1 5 .
Fray Jerónimo, en su censura diputa a Esquilache "Príncipe de
la Elocuencia y Poesía Española, con emulación a los que han merecido este nombre en edades y naciones diversas... Pero quien le
deverá su mas crecida honra es la Poesia, viendose acreditada con
averla, no solo professado un tan alto Ingenio, sino ostentado su
profesión un tan gran Principe; que sin buscar ambiciosos disimulos
de supuestos nombres, ni esperar a tardias glorias, despues de las
cenizas, él mismo viviendo, y descubierta la cara, da en la publica
luz el fruto de sus amenissimos estudios. Andava esta siempre dulze
y honesta facultad con menos estimación de la que se devia a su
nobleza; y como avergonçada entre alabanças y desprecios, a vista
de otras ciencias y ocupaciones menos liberales, mirada con ceñudo
desden de los mas graves juizios, especialmente en nuestra España,
contra el exemplo de la docta antiguedad, en lo más sagrado y serio
de sus varones eminentes; pero ya desde oi, viendose admitida, y
en publico abraço, a luz del Austriaco sol acariciada y venerada del
Principe, alça la cabeça, y con sereno y libre rostro, alegremente osa
mostrarse en la presencia del mas severo juizio; sin que desdoren
su lustre y excelencia la vil turba de los que vulgarmente pretenden
professarla; como ni a otras altas facultades la groseria y baxeza
de sus indignos professores..."
En esta transcrita parte de la censura de F r a y Jerónimo veo
una alusión dura a Baltasar Gracián, de quien no fue devoto el carÍ4.
Manuel de Salinas y Lizana, canónigo de la catedral de Huesca, t r a d u c t o r de
Marcial en l a segunda edición de Arte de Ingenio,
de Gracián, con el nuevo título
Agudeza y arte de Ingenio; del grupo literario a r a g o n é s .
15.
Biblioteca Nacional, m s . 8.389, f. 364 y 366. P u b l . por JOSÉ M. BLECUA en Cartas
de Fray Jerónimo
de San José al cronista
Juan Francisco
Andrés
de Ustarroz,
en
" A r c h i v o de Filología Aragonesa", serie B-I, p p . 116 y 119. Zaragoza, 1945.
93
RICARDO
DEL
ARCO
melita: las palabras "que sin buscar ambiciosos disimulos de supuestos nombres...". En efecto: en Zaragoza, imprenta de Juan
Nogués, después del 6 de junio de 1651, fecha de la censura del
padre Antonio Liperi, en la misma ciudad, se publicó la primera
parte de El Criticón, de Gracián, encubierto el autor con el anagrama "García de Marlones". El Vicario general Sala había dado
su licencia para la publicación el 18 de abril; y cuando Fray Jerónimo escribió en 1 de junio la censura del Poema de Esquilache,
seguramente conocía la primera parte de El Criticón, a punto de
salir a luz, que pudo comunicarle en pliegos su gran amigo Uztarroz, no ajeno, ni mucho menos, como Lastanosa, a la publicación
de la obra.
En la declaración del Autor, éste justifica su estilo, frente al culterano: "He procurado también huir de palabras asperas y de ruido...
y porque lo cierto es, que son espanto de los ignorantes, y risa de
los cuerdos, pues con ella se falta a la dulzura y al número, y mezcladas después con obscuridad hazen intolerable la locución, y aborrecible la sentencia: y los que usan este modo de escrivir, dizen que
son sus versos crespos, y engañanse, porque no son sino eriçados; y
si en un jardín huviesse mucha variedad de flores, es sin duda que,
faltandole la luz y claridad del dia, no se verian ni lograrian, aunque
tuviessen en si la hermosura natural, que no se aparta dellas. Que
será, pues, en los versos, donde faltando el lustre natural, y careciendo de la perspicuidad, que los haze inteligibles y hermosos, y particularmente saliendo a juizio de todos, y faltandoles la energia con
que sus autores suelen representarlos diziendolos...; y esta diligencia
no les vale después que sale de su mano y de su representacion: y
como todos los estilos están viciados, reconoció esto u n moderno en
credito y abono de la claridad con que escrive, y dixo, usando del
adagio y propiedad latina: Nec dedi opera, ut omnia
quaestionum
Meandris perinde, atque sorites chrisypaei essent intricata, aut reconditorum verborum foetoribus suffarci nata; y de los que no entendieren el peso deste juizio, alcançaré lo que pretenden los que
escriven con obscura novedad, queriendo ser admirados y no entendidos. Este error ha lastimado a todas las edades, aviendo en el idioma legitimo muchas bastardias... Y la culpa de passar este engaño
en nuestro siglo, nace de la presumpcion de la ignorancia, que juzga
que lo que ella no alcança es de tan superior estimación, que es corta
toda alabança que en su calificación se gastare... y al fin quieren que
los ignorantes los alaben como si los entendiessen; y los que saben,
como si ellos se declarassen y lo mereciessen.
"Tambien aborreci con particular cuidado los hiperboles impossibles, porque son de grave culpa en lo epico; y la razon, porque si
94
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
consiste su ser en la imitacion de lo natural, no puede aver semejante error, como proponer a la imitacion un objeto que por su naturaleza es increible, y por su disposicion ridiculo."
Interesa más el príncipe de Esquilache como poeta lírico. Su obra
en la tercera edición se divide en dos p a r t e s : versos humanos y versos
divinos, o de tema religioso. Los primeros se subdividen en 183 sonetos, dos cantos, cinco octavas, cuatro elegías, once epístolas, dos
epitalamios, dos silvas, una sextina, 22 canciones, siete madrigales,
tres églogas, 12 décimas, 16 redondillas, 16 glosas, 22 vueltas, otras
25 décimas, siete epitafios a reyes y reinas de España, 23 epigramas
y 271 romances, el último de los cuales trata de justificar su abundancia, expresando que algunos fueron recitados en fiestas regias.
Los versos a lo divino son: 21 sonetos, otros 13 a la pasión del
Señor, tercetos sobre el mismo asunto y sobre David desterrado, dos
octavas, cuatro canciones, versiones libres de once salmos de David,
las nueve lamentaciones de Jeremías, dos redondillas, cinco villancicos, 15 romances, dos octavas, dos coplas y una décima.
Producción copiosa y varia, en la que van al frente, por su número, romances y sonetos. Juntóla —afirma el autor en la dedicatoria
al rey— para resistir mejor " a la emulación de la envidia". Además
—sin contar el Poema "Nápoles recuperada"—, en 1661, después de
fallecido, se publicó en Bruselas la traducción que hizo de las "Oraciones y Meditaciones de la vida de Jesucristo", de Tomás de Kempis, con otros dos tratados del mismo autor sobre los "Tres Tabernáculos y el Soliloquio del alma de nuestra Señora".
Las censuras y aprobaciones preliminares resaltan la agudeza y el
ingenio de las composiciones, la elegancia de la elocución y la erudición que demuestra el poeta. Y cierto que este juicio, en general,
lo podemos suscribir hoy. Descuellan los sonetos, los epigramas y las
epístolas. Entre los primeros hay algunos bien argensolistas, graves,
de tesis moralizadora, sin que falte la ironía fina. Por ejemplo, el
soneto LVIII:
Nacer, es comenzar una jornada,
que no estando para otra prevenida,
la muerte siempre es eco de la vida,
que en cuanto vuelve, no acrecienta nada.
Vivir con esperanzas, engañada,
con tantos desengaños, desmentida,
o el miedo pierde a la común partida,
o sin alma y sin fe vive animada.
La vida es sol que con su luz embiste
la noche de la muerte, porque acierte
a lucir con los rayos que la viste.
Y así como la luna se convierte
en sombra, se verá en tiniebla triste,
si la vida no da luz a la muerte.
95
RICARDO
DEL
ARCO
O el LXI:
En las postreras horas de mi vida,
y en los postreros pasos de su aliento,
cuando mirarla sin remedio siento
tan mal llorada como mal perdida;
Quién le dijera cuando más vestido
de engaños, esperanzas y contento,
que al fin se trueca el vivo movimiento
en tanta laxitud, flaca y dormida?
Con gran peligro la jornada esfuerzas;
si ha tanto tiempo que en el mundo sobras,
sin ser posible que el camino tuerzas,
De qué ilusiones esperanza cobras,
cuando para vivir te faltan fuerzas,
y para no vivir te faltan obras?
O el soneto L X I I a u n a d a m a p r e s u m i d a :
¿Para qué miras, Lice, en el espejo
esa color vecina a ser difunta?
Pues cuando respondiere a tu pregunta,
la que lisonja fué, será consejo:
Dirá que tu pintura es ya bosquejo,
que el un extremo con el otro junta:
que ya tu vista flechas no despunta;
que el traje es nuevo, y el ultraje viejo:
Yo sé que ayer al tiempo de mirarte
te dijo (aunque tus lágrimas le sienten),
cansado su cristal de aconsejarte,
Tus industrias es fuerza que te afrenten;
pues dicen, cuando más trabaja el arte,
verdad los años, y las canas mienten.
O e s t o t r o soneto (el L X I I I ) , p r i m o r o s o de t é c n i c a :
Cuánta riqueza atesoraba el Fúcar,
cuando fué de los siglos maravilla?
Y cuánta plata ofrecen a Sevilla
dos Indias por los puertos de Sanlúcar?
Cuánta opulencia pródiga en azúcar
cargó la Habana hasta la humilde quilla,
con ella haciendo oposición Castilla
al dulce reino donde muere el Júcar?
Ni de adquirirla el mal me sobresalta,
ni de perderla siento la zozobra;
pues cuando aspiro a posesión más alta,
(Ya que la muerte su tributo cobra)
para llevar allá, todo me falta;
para dejar acá, todo me sobra.
96
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
E n estos dos (CVI y CVII) se a d i v i n a al h o m b r e q u e h a n a v e g a d o :
Las velas prendo, de oponer cansado
mi rota nave al ímpetu del viento;
y aunque perder mis esperanzas siento,
también con ellas pierdo mi cuidado.
Ni quiero ya del Norte deseado
medir el no entendido movimiento;
pues cuanto más seguro el mar frecuento,
entiendo menos su furor airado.
Fatigue la ambición de los mortales
el ancho reino, procurando el oro,
fiada de una tabla en la defensa.
Que yo, pasando voluntarios males,
no le codicio al rico su tesoro,
por no pensar lo que temiendo piensa.
Soberbio mar, si tu erizada frente
levantas, asaltando las estrellas,
y no midiendo tu quietud por ellas,
a su región te atreves insolente.
Las naves traga, que en el mar de Oriente
le envidian cargan de sus luces bellas;
o las que envuelto en míseras querellas,
el fruto logran de la zona, ardiente.
Perdone tu furor una barquilla,
en quien del Cielo la piedad invoco,
buscando a remo y vela su descanso.
Mas no le alcanza quien a ti se humilla:
que estás al débil leño altivo y loco;
y a fuertes naves temeroso y manso.
E s p u n t u a l la d e f i n i c i ó n de u n c o r t e s a n o de s u t i e m p o en el soneto C L X I I I :
Si quieres que te diga, Fabio amigo,
en qué consiste el ser de cortesano,
¿quién podrá definir nombre tan vano?
Porque hoy no es más de lo que aquí te digo:
Es relator de lo que no es testigo;
es lego en el saber, y en nada llano;
un presumir, que amaneció temprano,
y tiene al mismo sol por enemigo.
Hablar de todos mal; descontentarse
de todo lo que no es bachillería;
querer leer el que a leer comienza.
Entre vanos aplausos graduarse;
y es ahora en Madrid cortesanía,
lo que en otras Provincias desvergüenza.
P a g ó su t r i b u t o a la p o e s í a de las r u i n a s , t a n en boga, en el
s i g u i e n t e soneto (el CI) a l a s de C a r t a g o :
97
RICARDO
DEL
ARCO
Deshechos muros, animadas piedras,
que así callando amenazáis a Roma,
y vuestra injuria coronada asoma
con verdes lazos de ambiciosas yedras.
¡Oh sacro honor!, que en la fatiga medras,
venciendo al oro y al precioso aroma,
que el justo aprecio en el incendio toma,
y tú en el ocio en crédito desmedras:
Admite tu piedad al caminante,
tus prendas guarde el africano suelo,
Cartago ilustre, ejemplo de mudanza.
Si fué vencer a Roma honor bastante,
¿por qué subiste a penetrar el cielo,
y dar a sus estrellas la venganza?
Y en el CXIX, a las r u i n a s de S a g u n t o :
Vivos al tiempo, que acabó su mano,
deshechas torres y asolados muros;
de nueva injuria vivirán seguros
los cielos y el poder del africano.
Tu nombre (¡oh gran Sagunto!) en este llano
conserva la piedad, no en bronces duros,
sino en ruinas y en ejemplos puros
del honor propio y del amor romano.
Firmeza y cuerpo ofrezco a tu memoria,
si la igualdad honrosa de fortunas
de tenerme a su lado no se afrenta.
Y si pretende lágrimas tu gloria,
tanto lastima quien su agravio cuenta,
como teatros, arcos y colunas.
Más la c a n c i ó n III, " A u n a s r u i n a s " , y el soneto " A Sevilla la
Vieja" que comienza:
Destos campos que visten rubias mieses,
Itálica es aquél, éste sus muros...16
T i e n e d é c i m a s t a n r o t u n d a s c o m o é s t a s a los celos, al a m o r y al
desengaño:
El que de celos no sabe,
no se queje del amor,
pues no ha probado el rigor,
que ha sido al alma tan grave.
Que si es posible que acabe
lo que es de suyo inmortal,
16. GALLARDO: Ensayo, II, 114, núm, 1.440, entre las obras en verso no publicadas.
Inserta un soneto a la crecida del Tajo; otros dos, uno publicado en la edición de las
obras en verso, de Bruselas, 1663 (el 63, que he dado arriba), una letra ajena, con
vueltas, otra y un romancillo.
98
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
es tan activo su mal,
y su daño tan sensible,
que hiciera de lo imposible
un efecto natural.
Qué es querer, amor ingrato?
No es perder la libertad?
No es desmentir la verdad?
No es profanar el recato?
No es mudar costumbre y trato?
No es arrastrar la cadena?
No es engaño de la pena?
No es ignorar lo que pasa?
No es dejar la propia casa,
para mudarse a la ajena?
Mi confuso pensamiento
me acongoja amor de suerte,
que no aborrezco la muerte,
ni perder la vida siento.
Yo no la llamo tormento,
porque si fuera pesar,
bien me pudiera acabar:
Ni tampoco es alegría,
pues ve, cuando más porfía,
que no me puede alegrar17.
C u a n t o a l o s e p i g r a m a s , en la epístola al c o n d e d e L e m o s , D. F r a n cisco de C a s t r o , d e c l a r a q u e la s á t i r a de P e r s i o le a t r a e :
Y a Persio, por Jerónimo arrojado,
a veces los secretos despabilo.
T r a d u j o e p i g r a m a s de A u s o n i o y M a r c i a l , c o m o a este ú l t i m o s u s
a m i g o s M a n u e l de S a l i n a s y L i z a n a y F r a y J e r ó n i m o de S a n José. Véase este s u y o , b i e n i n g e n i o s o : epitafio a u n m a l d i c i e n t e q u e se confesó
para morir:
Muriendo quien yace aquí,
de sí mismo murmuró,
pues sólo se confesó
para decir mal de sí.
O e s t e o t r o a u n a c a s a d a de m a l a v i d a , m u y i n s o l e n t e en su c a s a :
Aquí yace una casada,
que a todos obedeció,
y solamente mandó
a su marido, enojada.
17.
P a g s . 356, 357 y 364.
99
RICARDO
DEL
ARCO
El es quien goza el reposo;
pues, lasciva, quiso ser
de sus vecinos mujer,
y marido de su esposo18.
E n la e p í s t o l a VIII, d e d i c a d a a B a r t o l o m é L e o n a r d o de A r g e n s o l a ,
e s c r i t a e n V a l l a d o l i d c u a n d o la c o r t e r a d i c a b a a l l í :
Aquí donde Pisuerga mansamente
en sus floridas márgines se enfrena
con dulce murmurar de su corriente,
Alguna gente vive, que por pena
tiene sólo el temor de la partida
de aquese dulce engaño, y su cadena,
a f i r m a q u e s u m u s a le e n c a m i n a a s á t i r a su estilo f a m i l i a r :
y casi reventar quiere en el pecho.
Punta de verso agudo mal encarna
en ingenios de hierro y de madera;
que si el diente le echais, rompe o descarna.
Piadoso pienso ser desta manera;
que no faltan algunos que, con gusto,
guardan la fe de aquella edad primera.
A n t o n i o H u r t a d o de M e n d o z a , del Consejo de S. M., su s e c r e t a r i o
de C á m a r a y d e la I n q u i s i c i ó n , en la a p r o b a c i ó n d e l a s p o e s í a s (Madrid,
6 j u n i o 1639) a f i r m a " q u e a u n q u e a la l e n g u a e s p a ñ o l a , con i n ú t i l y
v i o l e n t a a m b i c i ó n de a d e l a n t a r l a o lucirla, se h a n b u s c a d o c a m i n o s
n u e v o s , y a u n d e s p e ñ a d o s , s o l a m e n t e es el r e a l el d e s t a p l u m a , q u e
en g a l a s , p u r e z a s , c o n c e p t o s y p r i m o r e s , le d e b e n n u e s t r o s oídos n o
m e n o s el d e s c a n s o q u e la a d m i r a c i ó n ; s a b i e n d o j u n t a r lo q u e es t a n
difícil u n i r , c o m o la d u l z u r a , la p r o p i e d a d y la g r a n d e z a , privilegiad a s n o m á s q u e en su e s t i l o " . A l u s i ó n c l a r a al c u l t e r a n i s m o poético
y a la a c t i t u d a d v e r s a al m i s m o del p r í n c i p e d e E s q u i l a c h e .
L a a d v e r t e n c i a p r e l i m i n a r del p o e t a a su libro, es c o m o u n a p r o fesión d e f e :
Que un docto comentador
(el más presumido digo)
es el mayor enemigo
que pudo tener autor.
Y es de su ingenio el primor,
vender, lo que dice, caro,
encarecer su reparo,
ostentar gran variedad,
huir la dificultad
y hacer oscuro lo claro.
18. Pág. 405.
100
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Sigo un medio en la jornada,
y de mis versos despido
o palabras de ruïdo,
o llaneza demasiada.
Y oscuridad afectada
es camino de atajar
no saberse declarar:
Y a quien se debe admitir,
estudie para escribir,
no escriba para estudiar
Que hay diferentes precios,
como si fuesen vestidos,
poetas para entendidos,
y poetas para necios.
No es sentencia si es oscura;
porque en darla lustre y ser,
colocar, no trasponer,
es verdadera cultura,
y es noche sin la hermosura
de la luz de la mañana.
Y así no sigue profana
mi Talía nueva seta;
porque siempre fué poeta
de la Iglesia Castellana.
Confieso que los latinos
usaron trasposiciones,
y partieron las dicciones
con trastornos peregrinos,
que son diversos caminos
nacidos del propio idioma;
mas ya quién licencia toma,
para vestir como el Cid,
o para usar en Madrid
el traje que usaba Roma?
Con un poco de latín
un gramático atrevido
de sí presume que ha sido
poco menos que Agustín;
y que es su ignorancia el fin,
donde toda ciencia acabe,
y que el más docto le alabe
por lo que razona, y muestra
su latín llave maestra,
para entrar donde no sabe.
E n l a s E p í s t o l a s se c o n t i e n e n a b u n d a n t e s r e f e r e n c i a s a los s u c e sos p o l í t i c o s y a la v i d a d e l a c o r t e , q u e p e r m i t e n en a l g u n o s c a s o s
f e c h a r l a s con a p r o x i m a c i ó n ; p e r o m e c o n c r e t a r é a las m a n i f e s t a c i o n e s del a n t i c u l t e r a n i s m o del P r í n c i p e . E s t á n c o m p u e s t a s en t e r c e t o s ,
a l m o d o clásico de la Epístola
moral a Fabio, a las de los A r g e n s o -
101
RICARDO
DEL
ARCO
l a s , etc., a q u i e n e s n o m b r a al final de la VII, d i r i g i d a a D . P e d r o ,
c o n d e de L e m o s :
Ser vuestro siempre con verdad profeso,
y dejando negocios por escrito,
que añadan de tercetos un proceso,
al Retor y a Lupercio me remito.
L a epístola I v a e n d e r e z a d a " a u n a m i g o q u e e s t u v o en la c o r t e ,
y d e s d e su casa le p r e g u n t a si v o l v e r á a sus p r e t e n s i o n e s " , y c o n t i e n e u n a a l u s i ó n a los p o e t a s d e la n u e v a s e c t a :
Todo es comedia ya, todo pesquisa
de cual de los poetas fué el conceto,
que al vulgo causa admiración, o risa.
Y el más plebeyo material objeto,
que tuvo antiguamente la Poesía,
es el más aplaudido y más perfecto.
También padece el arte tiranía,
y de lo bien, o mal que el otro escribe,
es el más aplaudido y más perfeto.
Así en la Corte la ignorancia vive:
y en parte donde son poetas todos,
Virgilio campos y árboles cultive.
L a epístola II va d i r i g i d a al c o n d e de V a l d e r r e i s , g o b e r n a d o r d e
P o r t u g a l , y en ella p r i n c i p i a la e x p o s i c i ó n del i d e a r i o d e E s q u i l a c h e
e n p u n t o al c u l t e r a n i s m o :
De pies en los linderos castellanos,
esto que os digo aquí, borro y escribo
con puros versos en cultura llanos.
A nadie en ellos de entenderme privo;
y si es fácil o no llaneza tanta,
pruebe la mano el culto más altivo.
No es mi Musa tan rígida, que espanta
con voces erizadas, con horrores,
ni sólo al son de la guitarra canta.
Que si en su verde edad cantaba amores,
tal vez calza también coturnos de oro
la que calzaba abarcas de pastores.
Que un grave estilo, fácil y sonoro,
no es cosa que se imita, ni se aprende,
ni está del pedantismo en el tesoro.
Con esto el vulgo en su ignorancia entiende,
que es arte insigne desatar latines,
que el cándido vulgar vicia y ofende.
Los versos de otros son de matachines,
que asoman a decir lo que no dicen,
y son los más plebeyos y ruínes.
102
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
No del estilo familiar desdicen
humildes consonantes y vulgares;
y es bien que con Horacio se autoricen.
Ni sigue los antiguos ejemplares,
quien de estrellas jurar hace las olas,
entre otros barbarismos singulares.
Y armar los versos de palabras solas,
es hacer la comida de minestras,
y no de las vïandas españolas.
Plautinas son, señor, las Musas nuestras;
Virgilio vive solo en sus cuadernos,
las tablas han vencido a las palestras.
Hay nueva locución, tropos modernos;
y llaman nuestros cómicos laureles
al verso con muleta, afectos tiernos.
Fiestas de noche son con oropeles,
que encubren y desmienten la vileza,
correr, hachas, rumor y cascabeles.
¡Oh siglo! Bueno está, que es gran flaqueza
hacer emulación de la ignorancia,
y dar al zueco vil lustre y grandeza.
La presunción se atreve, a la distancia,
que vistes ya de un español Terencio,
licencias de poética arrogancia.
H a y en este final a l u s i ó n l a u d a t o r i a a L o p e de V e g a ( " e s p a ñ o l T e r e n c i o " ) , de q u i e n fue a m i g o .
E l soneto CXXVI de la colección de E s q u i l a c h e es de Lope, dedicado a n u e s t r o p o e t a . Dice a s í :
Príncipe de las Musas, si de alguna
ardiendo tanto Sol teneis cuidado;
pues nunca el perro, de la Aurora amado,
ladró al León con voz tan importuna:
Si está temiendo el que pisó la Luna
fácil declinación de un alto estado,
y le parece a un hombre desdichado,
que es fuerza que se mude su fortuna:
Si al que goza del bien su sombra altera,
si la mudanza de su mal previene,
quien siendo desdichado persevera:
¿Cuál de los dos a más cuidado viene,
el que falto del bien, tenerle espera,
o el que teme perder el bien que tiene?
El p r í n c i p e r e s p o n d i ó a L o p e en el soneto C X X V I I :
Honor de vuestra patria, si el estado,
que menos agradece a la fortuna,
espera, no mostrándose importuna,
algún piadoso alivio a su cuidado:
103
RICARDO
DEL
ARCO
Si el que soberbio mira levantado
su asiento en el distrito de la Luna,
y alegre abraza sin mudanza alguna
un bien de tantos males invidiado;
Con más recelos el dolor previene
quien goza de su dicha la presencia,
que el que perdió los bienes que no alcanza.
Si el uno espera lo que el otro tiene,
de entrambos viene a ser la diferencia,
perder la posesión o la esperanza.
No d e s m e r e c e é s t e d e l de L o p e . A la copla del P r í n c i p e :
Es mi daño el del infierno,
en ser igual y forzoso,
porque tiene de celoso
lo que le falta de eterno.
le p u s o L o p e e s t a s " v u e l t a s " :
Tiene mi amor igualdad
con sus penas y desvelos,
siendo el rigor de mis celos
una breve eternidad.
En este amoroso infierno,
ni aun en el fin soy dichoso,
porque tiene de celoso
lo que le falta de eterno.
Si en un instante que amor
a sus celos me condena,
padezco siglos de pena,
¿cuál de los dos es mayor?
Igual parece al infierno
este mi fuego amoroso,
porque tiene de celoso
lo que le falta de eterno.
En no tener que esperar,
aun le quiere parecer,
pues ya no puedo tener
esperanza de olvidar.
¡Qué desdicha ser infierno
cielo de amor tan hermoso!
Porque tiene de celoso
lo que le falta de eterno19
En 1598 publicó Lope su poema "La Dragontea", diez cantos en
octava. Lleva un prólogo de nuestro Esquilache, en el cual se declara
que la relación histórica del suceso de Drake está sacada de la oficial que hizo la Audiencia de P a n a m á y autorizó con testigos fidedignos. Dice así:
19.
P á g . 392.
104
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
"Son recebidas general y particularmente con tan justo título las
obras, que con mediano estudio h a hecho el autor deste libro hasta
aquí, que es impossible dejar de ser agravio querer mi corto discurso hacerle en abono, o admiración de obra tan trabajada, y que
tan bien se echa de ver, como es esta relación de la jornada que
Francisco Draque hizo con la armada Inglesa a la ciudad del Nombre
de Dios. Cuanto a lo primero se ha de notar, que en la Poesía hay
dos estilos, el uno se llama Lyrico. Escribieron los primeros en él
Píndaro, Lino, Orpheo, Anacreonte y Horacio, que aunque en la orden le doy el postrero lugar por deuda debida tiene el primero entre
todos los desta professión. El otro estilo se llama Heroyco. Este nombre heroyco es nombre genérico, por respeto de tres estilos específicos que abraza, es a saber: obra heroyca, como la de Homero y
Virgilio y el Tasso, que tratando de gente célebre, ni en lo principal,
ni en los episodios y digressiones no introducen personas que sean
menos que las que son el assunto del libro. Otro se llama Epico, que
en rigor es, cuando cosas muy humildes se tratan heroycamente, como el Batrachomiomachia
de Homero. Y el otro se llama Mixto, y los
italianos le llaman Romanzi. En él escribió Lucano, aunque tan atado a la verdad de lo que contó, que más es historiador en verso, que
poeta, aunque entrambas cosas tuvo con extremo. Otros muchos también podría referir, pero el que más usó dél fué Ludovico Ariosto,
pues aunque su obra fué entre personas heroycas, introduce en el
discurso del libro personas desiguales; sobre esto hay tanto escrito
en sus objeciones y defensas, que es largo de referir. Esta Poesía es
la más licenciosa de todas, porque debajo de estilo heroyco no obliga
a cosa particular. Según esto, si Virgilio escribió heroyco en todo
r i g o r , y Homero parte heroyco y parte épico, y Lucano y el Ariosto
lo mixto: el autor deste libro en mediano sugeto tomó el estilo de
Virgilio, lo heroyco en su dulzura y agrado, lo épico de Homero en
escribir verdad desnuda, el de Lucano en agradables episodios, lo
mixto de Ariosto. Esto hay en lo que toca al libro: mas del sugeto
dirá alguno que si los ingleses han tenido felices sucessos en nuestras
Indias, y flotas, ¿por que se hace historia en España deste vencimiento? A esto se responde, que nunca los ingleses, sino es por inclemencia del mar, o por grandes desigualdades en la gente, han tenido
buen sucesso, o por haver venido estando las costas seguras, o viniendo las flotas desarmadas, y que esta vez que llegaron a las manos, cien hombres desbarataron mil, y mataron trecientos, fuera de
las honradas resistencias que les hicieron Canaria y Puerto-Rico, en
que les mataron otros tantos. Y no es esta victoria tan pequeña, que
no sea de mucha consideración, pues detuvo su furia con tan feli105
RICARDO
DEL
ARCO
císsima osadía española, y acabó sus dos Generales de mar y tierra,
destruyendo su armada, de suerte que de cincuenta y quatro velas
que salieron de Inglaterra volvieron cinco; todo lo qual resulta en
honra de nuestra Nación, como se podrá ver en diez cantos, sacados
de la relación que la Real Audiencia de Panamá hizo y autorizó con
fidedignos testigos" 2 0 .
En 1602 imprimió otro poema suyo intitulado "La hermosura de
Angélica", con otras Rimas. Uno de los panegiristas que figuran en
los preliminares es "el Comendador mayor de Montesa", o sea Don
Francisco de Borja, príncipe de Esquilache 2 1 .
La comedia La pobreza estimada se publicó en la Parte XVIII
de las de Lope (Madrid, 1623). Va precedida de una dedicatoria al
príncipe de Esquilache, en la cual el autor reitera su parecer sobre la
"nueva poesía" y su jefe Góngora. Era admirador del estilo sincero
y llano de Esquilache. El Fénix dice en esta dedicatoria: "Después
que vuexcelencia se partió a esos reinos (Perú), dejando las musas
de su patria en tanta soledad de su divino ingenio, pues ocupado en
su gobierno era imposible honrarlas como solía, sobrevino en el Parnaso tan estupenda mudanza... que como tempestad violenta pretendió llevarse los consagrados templos... Acordábame yo en estos
miserables sucesos de la autoridad y grandeza de vuexcelencia, tan
verdadero asilo de nuestra lengua; y no hallando ramas tan seguras
de que asirme, dejábame llevar de la corriente del vulgo, de quien la
novedad es ídolo..." Recuerda los poetas de la corte de Juan II, y
prosigue: "Ahora tratan de estos estudios con más arrogancia que
ciencia: mayormente después que se dividieron en bandos, como los
güelfos y gibelinos, pues a los unos llaman "culteranos", de este
nombre "culto", y a los otros "llanos", eco de "castellanos", cuya
llaneza verdadera imitan. Vuexcelencia, que no lo ha visto, no podrá
hacer discurso a este nuevo arte; pero le certifico, así las musas me
sean favorables, que no tiene todo su diccionario catorce voces, con
algunas figuras imposibles a la retórica, a quien niegan que sea el
fundamento de la poética; digo en las locuciones, que en lo demás
ya sé que lo es la filosofía. Es, finalmente, tan oscura, que tiene por
jeroglífico a la puerta la cábala, y por letra "plus ultra"... Esto hay
en el mundo de acá, harto mejor p a r a el que vuexcelencia gobierna,
por la parte, digo, que hay indios bárbaros. Esta comedia de La pobreza estimada envío a vuexcelencia donde lo es tanto la riqueza,
20. V. en Obras sueltas, edic. Sancha, III, 169.
21. LA BARRERA a f i r m a en Nueva biografía
de Lope de Vega, p . 163, que E s q u i lache, como Lope y otros ingenios, perteneció a l a h e r m a n d a d de Esclavos del Santísimo
S a c r a m e n t o , f u n d a d a en 28 de n o v i e m b r e de 1608 en el convento de T r i n i t a r i o s d e s calzos de la Corte.
106
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
porque agrade por novedad; que hasta los defectos lo son: si bien
no vale el argumento donde pasan p a r a no lo ser; pero válgame a mi
para que vuelva esta pobreza enriquecida del favor de vuexcelencia,
en quien con la generosidad de la sangre compite la abundancia de
divinas y h u m a n a s letras, lustre de nuestra nación y envidia de las
extranjeras..." 2 2
En la epístola a Francisco de Herrera Maldonado 23 , publicada en
la edición de La Circe (Madrid, 1624), Lope escribió:
Allí nos acusó de barbarismo
gente ciega vulgar, y que profana
lo que llamó Patón culteranismo.
Yo voy con la doctrina castellana,
que fray Angel Manrique me aconseja,
por fácil senda, permitida y llana;
y tengo para mí que quien se aleja
de la opinión de ingenio tan divino,
la luz del sol por las tinieblas deja.
Por esta senda a la alta cumbre vino
el Príncipe famoso de Esquilache,
sin envidiar el griego, ni el latino.
No, que en diciendo sombras de azabache,
se han de entender los negros, y las crestas
llamándolas turbantes de Alarache.
Estancias tiene el Príncipe compuestas,
fértiles de arte y de divino ingenio,24
a cuantas hizo Italia contrapuestas .
Va también en este volumen la epístola A un señor destos
reynos, relativa al arte poética y al culteranismo, que forma juego
con las de igual asunto insertas en La Filomena.
Interesa particularmente lo que en la misma se refiere a nuestro
poeta: "El ingenio del Excelentíssimo Señor Príncipe de Esquilache,
Virrey ahora del Perú, filósofo y teólogo, ha escrito muchos versos
en honra de la lengua castellana y erudición de los que la deseamos
saber con perfección, y entre ellos essa Egloga con la pureza, que
alabara yo aquí, si no se la enviara a V. Excelencia, para que la encarezca y estime con su grande ingenio y letras, y luzca esta alabanza de Señor a Señor; que el respeto de ser bienhechor mío, podrá ser
que le diesse a quien lo sabe, algún aire de lisonja. Quéjase casi al
fin de esse papel de los poetas, que se contradicen unos a otros; no
22. V. esta i n t e r e s a n t e d e d i c a t o r i a en Biblioteca d e Autores E s p a ñ o l e s , LII, p p . 129140. Lope da a su amigo los títulos d e P r í n c i p e d e Esquilache, conde de Mayalde,
Comendador de Azuaga, g e n t i l h o m b r e de Cámara del Rey y su V i r r e y en los reinos
del P e r ú .
23. Obras sueltas, I, 318.
24. Obras sueltas,
edic. Sancha, I, p . 318.
107
RICARDO
D EL
ARCO
debe de hablar conmigo en esta parte, porque yo tengo mis librillos,
quales son, llenos de alabanzas de poetas y de los demás ingenios:
si bien no está allí el suyo, por no le haver conocido; y quisiera sin
esto, que hubiera leído a Aristóphanes en razón de las comedias, si
bien trahe su discurso una palabra griega, donde hubiera visto introducido a Sócrates, que también le hay en la lengua latina, para
los que no havemos passado a Grecia.
"Lea pues V. Excelencia essa Egloga con mucho gusto, y verá
poner las manos en el instrumento de nuestra lengua al Príncipe
con la mayor limpieza (excelencia suprema de los músicos) que
hombre j a m á s las puso. ¿Qué dirá de essa claridad castellana? De
essa hermosa exornación? De esse estilo tan levantado con la propriedad de nuestra lengua? Sin andar a buscar para cada verso tantas metáphoras de metáphoras, gastando en los afeytes lo que falta
de facciones, y enflaqueciendo el alma con el peso de tan excessivo
cuerpo: cosa, que ha destruydo gran parte de los ingenios de España
con tan lastimoso exemplo, que Poeta insigne, que escribiendo en
sus fuerzas naturales y lengua propria, nacida en ciudad, que por las
leyes de la patria es juez árbitro, entre las porfías de la propriedad
de las dicciones y vocablos, fué leyendo con general aplauso, y después que se passó al culteranismo lo perdió todo."
Así termina la epístola, que va seguida de la Egloga de Esquilache a la Serenísima Infanta Doña María, donde pone en boca del
pastor Alcido estos versos, a los cuales acaso aludió Lope:
Engáñase mi pena,
si humilde y ciega su remedio aguarda
de voluntad ajena,
y aunque la propria en aplicarle tarda,
es ignorancia, o miedo,
que aguarde de otro lo que darme puedo.
La epístola está en la página 342 y siguientes del tomo I de
Obras sueltas, edición Sancha; y después de la Egloga, a la página 364, consta el siguiente soneto laudatorio
AL
PRINCIPE
Theócrito español, en quien se humana
Apolo con blandura tan divina,
que sin voz estranjera o peregrina
eternizas la tuya soberana:
Honor de nuestra lengua siempre llana,
como su proprio nombre deetermina,
que sin perder la imitación latina,
no excedes la pureza castellana.
108
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Pues con tan alto estilo se levanta,
donde la envidia tus laureles mira,
y de tu pluma la excelencia canta:
Escribe, inventa, mueve, enseña, admira,
y las Arpías de su mesa espanta
Alcides con el arco de la lira.
S i g u e o t r o soneto a D o n L u i s de Góngora, en el cual c e n s u r a a
s u s s e c u a c e s , q u e escriben
dando a tu inmenso mar viles espumas.
R e s a l t a r é dos detalles de la e p í s t o l a A un señor destos
reynos.
E s el u n o la a f i r m a c i ó n , t r a n s c r i t a , de L o p e , de q u e el P r í n c i p e d e
E s q u i l a c h e e r a p r o t e c t o r s u y o . E l otro, e n la p á g i n a 348, la m e n c i ó n
del p i n t o r J e r ó n i m o Bosco c o m o e n i g m á t i c o y oscuro, en r e l a c i ó n con
el c u l t e r a n i s m o , c u a n d o e s c r i b e : " . . . d e s d i c h a d o de ti, Ovidio, ¿ a q u é
h a s v e n i d o , p u e s y a p o n e n t u s F a s t o s , E l e g í a s y M e t a m o r p h o s e o s en
la l i s t a de los ciegos; y dos d o c e n a s de v e r s o s de G e r ó n i m o Bosco, si
b i e n p i n t o r excelentísimo y i n i m i t a b l e , q u e se p u e d e n l l a m a r Salios,
d e q u i e n dice A n t o n i o : Saliorum
carmina
vix suis Sacerdotibus
intellecta, h a n sido el r e m e d i o del a r t e y la ú l t i m a l i m a de n u e s t r a
l e n g u a ? " L u e g o h a b r é de volver sobre el Bosco con r e f e r e n c i a a E s quilache.
E n l a e s p i n e l a i n s e r t a al fin d e l a s n o v e l a s , en el m i s m o v o l u m e n
d e " L a Circe", Lope l e v a n t ó a F r a n c i s c o de B o r j a y a G ó n g o r a c o m o
d o s soles de p o e s í a :
Los dioses, para su guarda,
se han puesto apellidos nuevos:
Borja y Góngora, dos Febos...
E n 1630 publicó en M a d r i d el p o e m a Laurel de Apolo, en alab a n z a de los p o e t a s c o n t e m p o r á n e o s , en el cual v e n í a t r a b a j a n d o
d e s d e h a c í a t i e m p o , p o r lo m e n o s d e s d e s e p t i e m b r e de 1623 2 5 . A E s q u i l a c h e d e d i c a estos v e r s o s :
Si pena Prometeo en alto risco
porque intrépido hurtó del sol la llama,
¿qué debe quien a Homero nombre y fama,
oh claro don Francisco,
Príncipe de Esquilache y del Parnaso,
nuevo en España Tasso,
ilustrísimo Borja,
para quien ya laureles de oro forja,
que los verdes admiten desengaños
de que los pueden marchitar los años?
25.
RENNERT-CASTROS Vida
de Lope
de Vega,
109
M a d r i d , 1919, p . 294, y 322.
RICARDO
DEL
ARCO
¿Qué temes, si con él al premio aspiras,
Manzanares dichoso?
Que fuera injusta ofensa estar dudoso,
si el grave honor que ha dado a España miras,
y a la quejosa castellana lengua,
que tantos ponen en afrenta y mengua,
pensando que la adornan,
pues a lo antiguo bárbaro la tornan.
Mira qué bien acuerda
la lira, cuando dice lastimado,
poniendo al arco tan divina cerda,
de aquella Catalina,
que la lloró mortal, siendo divina,
y el lazo de oro de dolor bañado:
"Si lágrimas de amor, si dulces quejas"26.
F a l l e c i d o el egregio d r a m a t u r g o , n u e s t r o F r a n c i s c o de Borja dedicó a s u m e m o r i a e s t e soneto ( n ú m e r o C X X X I I ) :
Ninfas del Tajo, que en quietud serena,
y en techos de cristal vivis ociosas,
ciñendo las madejas de oro hermosas
del oro mismo, que engendró su arena.
Así de Cuenca en agradable vena,
la sierra por sus márgenes frondosas,
os deje siempre habitación de rosas,
y rompa de los hielos la cadena.
Que acompañéis los fúnebres altares
del Apolo español, que venerado
será del justo honor a que os provoco.
No remitais el llanto a Manzanares,
porque el común dolor tendrá burlado
de poco río, sentimiento poco.
Lo compuso p a r a Fama póstuma a la vida y muerte del Doctor
Fray Félix de Vega Carpio, de Montalbán (Madrid, 1636) 27 , en
alabanza de su gran amigo.
El Fénix de los Ingenios consideró al príncipe de Esquilache
como anticulterano, y esa es la fama que, por lo visto, tenía. En su
comedia Las bizarrías de Belisa, fechada en 24 de mayo de 1634.
Tello, comentando un soneto "culto", trae a colación a dos excelentes sonetistas:
¡Qué cultura! Dará envidias,
aunque laurel les corona,
al Príncipe de Esquilache
y al Rector de Villahermosa.
26. Biblioteca de Autores Españoles, XXXVIII, p . 208-a.
27. Obras sueltas, edic. Sancha, XX, p. 62. E s la s e g u n d a composición; la p r i m e r a ,
u n epigrama del duque de Sessa.
110
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
o sea F r a n c i s c o de B o r j a y A r a g ó n y B a r t o l o m é L e o n a r d o d e Argensola28.
L o p e se b u r l ó t a m b i é n de los h o m b r e s q u e se c r e í a n s u p e r i o r e s
p o r q u e s a b í a n l a t í n . E n la c o m e d i a Los melindres
de Belisa el lacayo Carrillo se e n c a r g a de la s á t i r a : h a leído a P l i n i o y h a t r a d u c i d o
a Horacio y a Lucano. Y exclama: "Ya mi alazán latiniza". Y añade
Don J u a n :
Huélgome al fin:
que éstos que el mundo eterniza,
buscando a Horacio en latín,
y está en la caballeriza.
¡Que un lacayo te ha leído,
divino Horacio!...
P o r lo d e m á s , L o p e n o se c a n s ó de z a h e r i r y r i d i c u l i z a r
t e r a n o s , q u e se e x p r e s a b a n " e n j e r i g o n z a " 2 9 .
R e c o r d e m o s , a este p r o p ó s i t o d e los n e o l o g i s m o s l a t i n o s
e m p l e a r a J u a n de M e n a en El Laberinto—,
la s á t i r a
La culta latiniparla,
e s c r i t a p o r Quevedo acaso en 1626.
Cervantes, en Viaje del Parnaso,
a l u d i ó t a m b i é n a la
a n t i c u l t e r a n a de E s q u i l a c h e , d i c i e n d o :
a los cul— q u e ya
intitulada
condición
Tú, el de Esquilache Príncipe, que cobras
de día en día crédito tamaño,
que te adelantas a ti mismo y sobras,
serás escudo fuerte al grave daño,
que teme Apolo, con ventajas tantas,
que no te espere el escuadrón tacaño20 b i s .
L a c a r t a III del p r í n c i p e de E s q u i l a c h e la dirigió al m a r q u é s de
P a l a c i o s . E n u n p a s a j e se refiere a los p o e t a s n u e v o s r o m a n c i s t a s :
Todo es cristales, perlas y diamantes,
que son de mercaderes portugueses,
más que de mercader de consonantes.
28. Academia E s p a ñ o l a , n u e v a edición de l a s comedias de Lope, XI, p . 446-b. Cf. m i
o b r a La sociedad española
en las obras dramáticas
de Lope de Vega, p . 688. Mad r i d , 1941.
29. V. el cap. XVIII de m i citada o b r a La sociedad española...,
d o n d e t r a t o largamente del tema. El pasaje, e n la p . 662. Acerca del m i s m o en r e l a c i ó n con otro d e
Quevedo en El sueño del Infierno,
t r a e Astrana Marín u n comentario en la n o t a 1 de
la p . 176 d e Obras en prosa de Quevedo,
edic. Aguilar. Quevedo e s c r i b i ó : " . . . q u e ya
h a s t a el lacayo latiniza, y h a l l a r á n a Horacio en castellano en la c a b a l l e r i z a " , casi
iguales p a l a b r a s q u e en Lope de Vega. Las melindres
de Belisa,
se p u b l i c ó en l a
P a r t e IX de sus comedias, M a d r i d , 1617, y figura m e n c i o n a d a en l a lista de l a segunda
edición de El Peregrino en su patria, de 1618. P o r tanto, l a comedia debió d e escribirla
antes del año 1608, pues de lo c o n t r a r i o , el d r a m a t u r g o tomó estas p i c a n t e s p a l a b r a s
de Quevedo, su amigo.
29 b i s . Edic. Aguilar, M a d r i d , 1946, p . 7 5 - b .
111
RICARDO
DEL
ARCO
Todo es follaje, tajos y reveses;
y en su lenguaje bárbaro perverso
es lustro cierto número de meses.
Su estilo tienen por lucido y terso;
y fundan su virtud en las palabras,
que tienen más de ensalmo que de verso.
Ya no hay pastor de ovejas ni de cabras,
que al Tormes baje, ni a beber al Tajo,
Musa cruel, después que descalabras.
Pues cuesta defendernos más trabajo
deste granizo inmenso de poetas,
que del de arriba en entresuelo bajo.
De unos patronos, pues, de aquestas setas
(aunque yo con los muchos me acomodo),
no paso necedades tan discretas.
Sufrir a un necio que lo dice todo,
y repica sin orden ni concierto,
como pudiera un sacristán beodo,
Fuera mejor vivir en un desierto,
que entre discretos tantos sepultado,
pues no se escapa, el que lo está, de muerto.
E n u n s o n e t o (el L X I V ) fustigó a los g r a m á t i c o s p r e s u m i d o s :
Gramático pedante, qué me quieres,
vertiendo siempre griegos y latinos?
Y cuando no te sufren tus vecinos,
a mí, que callo, por matarme mueres?
Tendrás los sucios años que vivieres
a Donato y Barrón por inquilinos,
por uno te darán diez Calepinos,
y más Antonios, cuando más quisieres30.
Para oir y sufirte me reportan
algunos años que abrasé las cejas
en cuatro pedantismos, que no importan.
Por qué con mi sordera no me dejas?
Pues a mí los oídos se me acortan,
cuando a ti se te alargan las orejas.
E s c u r i o s a y n u e v a la c o m p a r a c i ó n del flamante estilo c u l t e r a n o
con el " h ó r r i d o b o s q u e j o " del Greco, c o n t e n i d a en la epístola IV a
D. F r a n c i s c o d e C a s t r o , c o n d e de L e m o s :
Y alabo siempre en mi rincón oculto
lo que nuestro Español famoso dijo:
que el ruego presta majestad al bulto.
Mas ya la ociosa digresión corrijo,
medroso de incurrir en discursante,
si a buen librar escapo de prolijo.
30.
Calepino de tres lenguas, y Elio Antonio de Nebrija.
112
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
No escribo yo durillo relevante,
ni sólo imitaciones de latinos,
sin que a más el ingenio se levante.
Los versos han de ser tan cristalinos,
que como el Sol se muestra en el espejo,
en ellos se han de ver rayos divinos.
Que escriba a lo moderno le aconsejo
al que aplausos inútiles pretende,
y al Greco imite el hórrido bosquejo:
Que el uso ahora estas durezas vende;
porque es tan presumida la ignorancia,
que sólo estima aquello que no entiende.
Y la m e n c i ó n de Garcilaso, a c a t a d o t a n t o p o r los cultos como por
los t r a d i c i o n a l i s t a s :
No tan veloz pasara por la Francia
correo prevenido y diligente,
cargado con avisos de importancia,
Como yo por la crítica elocuente
de ingenios cultos mis tercetos paso:
y vuelto ya el discurso a su corriente,
Bendigo al venerable Garcilaso,
sagrado de las Musas Castellanas,
que llora España en su mortal ocaso.
P a r a F r a n c i s c o de Borja, la p i n t u r a b a r r o c a y a p a s i o n a d a del
Greco e r a u n h ó r r i d o b o s q u e j o . S o r p r e n d e e s t a f r a n c a m e n c i ó n del
f a m o s o p i n t o r c r e t e n s e , a u n q u e despectiva, a c a s o p o r q u e Góngora lo
h a b í a elogiado a n t e s , así c o m o H o r t e n s i o F é l i x P a r a v i c i n o en t r e s son e t o s c o n c e p t u o s o s . L o p e de Vega, q u e p u d o c o n o c e r al a r t i s t a en T o ledo, n o lo n o m b r a en su copiosa p r o d u c c i ó n , a u n q u e h a y , s e g u r a mente, alguna alusión31.
E s t a c o m p a r a c i ó n p o r el p r í n c i p e de E s q u i l a c h e e s t r i b a en la m a n e r a n e r v i o s a , firmemente estilizada a lo e s p i r i t u a l , q u e m a r c ó la seg u n d a época del p i n t o r , c e n s u r a d a p o r m u c h o s c o n t e m p o r á n e o s , q u e
l l e g a r o n a t i l d a r l a de l o c u r a . De m o d o q u e , p a r a n u e s t r o poeta, el Grego
es o s c u r o , i n i n t e l i g i b l e , r e c ó n d i t o , c o m o la p o e s í a c u l t e r a n a . Y sigue
E s q u i l a c h e d e f e n d i e n d o su tesis, con a l u s i ó n a la concisión de T á c i t o ,
a l a b a d a e n t o n c e s (acaso p e n s a b a en B a l t a s a r G r a c i á n , su amigo, t a n
devoto del a n a l i s t a r o m a n o ) :
Será quitarle a Hércules la clava,
de Tácito imitar los aforismos,
que el siglo nuestro sin modestia alaba.
_ 31. Cf. mi citada
Vega, p . 735 y 736.
o b r a La sociedad
española
113
en las
obras
dramáticas
de Lope
de
RICARDO
DEL
ARCO
Son los cristianos tropos barbarismos?
Los nuestros solamente son contrarios
de tantos afectados gentilismos.
¡Oh qué escribiera de los doctos varios,
si como vió de Orígenes, hallara
de Tácito, Agustino, los sectarios!
Y a s e g u i d a a l a b a la c l a r a sencillez d e l a Biblia y de los s a n t o s
P a d r e s d e la I g l e s i a :
¡Oh sagrada elocuencia, hermosa y rara!
¡Oh Padres de la Iglesia venerandos!
¡Oh luz divina en sus ingenios clara!
Si os busca el corazón dulces y blandos,
si más sutiles la ingeniosa escuela,
armando en ella religiosos bandos,
La sencillez piadosa se consuela,
y aquella superior arte divina
al más sutil espíritu desvela.
Y si a saber el ánimo se inclina
los antiguos Anales de la Historia,
la Griega deje, olvide la Latina,
Y entregue atentamente la memoria
al fiel tesoro del sagrado Archivo,
de eternos siglos generosa gloria.
E s q u i l a c h e sabía y t r a d u c í a el latín clásico, a j u z g a r por las m e n ciones de Ovidio, Virgilio, H o r a c i o , Séneca, P e r s i o y Marcial, m a s n o
por eso q u i e r e " v i v i r e m p a p e l a d o con t a n t o s l a t i n i s m o s " :
No admito ya la crusca, ni la seta
del griego Homero, ni a seguir me obligo
al que dais sólo nombre de poeta.
No quiero siempre horror y valentía:
grave, sonoro y elegante estilo
es lo que aplaude la ignorancia mía.
No ignoro lo que es Déspotos, y Asylo
y a Persio, por Jerónimo arrojado,
a veces los secretos despabilo:
Mas no por eso vivo empapelado
con tantos latinismos, escribiendo
versos de versos a robar forzado.
Ser todo imitación, no lo defiendo;
y acuérdome de Horacio la reglilla,
que acusa tanto este engañoso estruendo.
Saber latín no es grande maravilla,
porque es lo mismo que entender un griego
nuestro vulgar romance de Castilla.
L a e p í s t o l a t e r m i n a — c o m o en o t r a s c a r t a s , a u n q u e en m e n o r
g r a d o — con a l u s i o n e s a sucesos y n o t i c i a s de la corte, v. g., el a n u n -
114
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
cio de u n a e x p e d i c i ó n i n g l e s a c o n t r a las costas gallegas, la i d a de F e lipe IV a Z a r a g o z a , etc., m a n i f e s t a n d o q u e vive a j e n o a negocios del
g o b i e r n o de la M o n a r q u í a .
L a epístola V no lleva dirección, y p a r e c e escrita e n V a l e n c i a , p o r
la a l u s i ó n a las m á r g e n e s del T u r i a y a la v e c i n d a d de S a g u n t o , y
d e c l a r a r s e en e x t r a ñ o suelo. H a b l a de la a b u n d a n c i a de p o e t a s t r o s :
Y ya porque no falta quien lo abona,
como todo mozuelo es ya poeta,
es música vulgar toda fregona.
Porque lo dicen cuatro, los respeta
el vulgo ciego, y aun el mismo Apolo
le da los consonantes por receta.
Sufrirlo es fuerza, o retirarse solo
a vivir un católico metrista
a la parte más rígida del Polo.
L a s i n v e c t i v a s c o n t r a estos p o e t a s a d o c e n a d o s es u n tópico de n u e s t r a l i t e r a t u r a del siglo x v i i .
L a epístola VII es p a r a el c o n d e de L e m o s , D. P e d r o . D e c l a r a q u e
h a p e r m a n e c i d o negligente con los v e r s o s y se m u e s t r a n r e b e l d e s los
c o n s o n a n t e s , p e r o vuelve a su o c u p a c i ó n f a v o r i t a :
Será sin mendigar de los pedantes
palabras entre necias y latinas,
admiración de tantos ignorantes.
Ni pienso ver del monte las ruínas,
si no es que con la sed de cuartanario
me llaman sus corrientes cristalinas.
Si yo tratara en Musas de ordinario
a costa de mis uñas la mañana 32 ,
rompiera los candados de su erario.
No es culpa de la vida cortesana;
que en ella el sacro coro de las Nueve
con mil soeces su deidad profana.
En medio de Madrid vivo remoto
de cuanto engendra y pare su insolencia
con popular y bárbaro alboroto.
L a c a r t a IX al d u q u e d e Alba es c a s i t o d a u n a d i a t r i b a c o n t r a l a
p e r v e r s i ó n de l a s c o s t u m b r e s en M a d r i d :
De mozos crespos y mozuelas vanas
todo su lustre y galas se resume
en medias de color, y en cariñanas.
32.
L u g a r común éste de m o r d e r s e las u ñ a s los poetas buscando i n s p i r a c i ó n .
115
RICARDO DEL ARCO
En esto cuanto heredan se consume;
y a título que arrojan en la calle,
no basta de dos Indias el perfume.
No sé quién más se paga de su talle,
si es Ganimedes, que rizó la trenza,
o procurando Lays imitalle.
Dirélo, si lo digo, y con vergüenza;
que ya sentirse el miserable efeto
en nuestros españoles se comienza.
Los pechos que vistió el luciente peto,
cubren y adornan con tejidas bandas,
que ni a lo interior guardan secreto.
Ya es humo todo, hasta las mismas randas,
y en ellas muestran en los brazos pías
entre jaulas de seda las holandas.
S o b r e poesía s o l a m e n t e h a y e s t o s t e r c e t o s :
No es ya posible que ninguno acierte
a dar satisfacción a la ignorancia,
que hasta el idioma natural pervierte.
Ni pueden (que es inmensa la distancia)
hacer en versos cándidos y llanos,
palabras desmedidas consonancia.
Las injurias, a rústicos villanos
palabras sólo oí llamar mayores;
mas no las de los versos castellanos.
Pues unos que se precian de pintores,
y ponen sin discurso ni recelo,
en Marzo frutos, y en Diciembre flores,
Ni el cierzo temen, ni el rigor del hielo;
y dellos dijo Horacio que pintaban
en las olas Ciprés, Nave en el suelo.
E n la c a r t a X a su y e r n o el m a r q u é s de L a c o n o , h a b l a d e sí y del
e m p l e o del t i e m p o , con el c o n s a b i d o t o n o m o r a l i z a d o r . L a XI es p a r a
el P a d r e Cosme Z a p a t a . H a c e n u e v a p r o f e s i ó n de fidelidad a s u m a n e r a de c o m p o n e r v e r s o s , q u e d i s t a del c o r r i e n t e y m o l i e n t e :
Por más que achaques y años me fatigan,
entre ellos sentiría que mis versos
de sus antiguos números desdigan.
Y habiendo sido cándidos y tersos,
por oscuros, o flojos, o erizados,
al gusto sean y al juïcio aversos.
A l a b a el estilo de p r e d i c a c i ó n del r e l i g i o s o :
Y lo que admiro en vos, quiero y alabo:
que sin buscar matices, ni culturas,
todo es sermón desde el principio al cabo.
116
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
Son estas locuciones travesuras,
que dejan siempre la doctrina yerma,
creyendo que la visten de pinturas.
Y aunque doliente la verdad se duerma,
bien sabe vuestra lengua cortesana
curar su mal en corte tan enferma;
pensar con seso en la doctrina sana,
no librar en las voces el provecho,
que ambiciosa Retórica profana.
Podeis estar de todo satisfecho:
que no es lisonja, ni su medro infame
buscó mi pluma y admitió mi pecho.
Se refiere a los o r a d o r e s s a g r a d o s c u l t e r a n o s , t o d o v e r b o s i d a d e
i m á g e n e s y t r o p o s , p e r o sin p r e ñ e z de c o n c e p t o s , q u e dijo B a l t a s a r
G r a c i á n . Y a c a b a la epístola — q u e es la ú l t i m a , e s c r i t a e n e d a d a v a n z a d a — con u n a m a g n í f i c a confesión de fidelidad a su m a n e r a y a s u s
p r i n c i p i o s e s t é t i c o s sobre P o e s í a :
Y si es lo escrito sin sazón, y errado,
no estoy en tiempo ya de arrepentirme
como pudiera de cualquier pecado.
No es bien que mi ignorancia se confirme,
y si tienen mis rimas enemigos
les dé nueva ocasión de corregirme.
Amigos doctos pongo por testigos,
que consulté, si para errarlo tuve
malo el ingenio, y malos los amigos.
De mi quietud los años entretuve
estudiando, escribiendo el tiempo todo,
que más buscado del aplauso estuve.
Por el camino medio me acomodo;
no escribo culterismos elegantes,
sí a buena luz, y con humilde modo.
Más letras tengo yo que consonantes,
y en estudios profanos y mayores,
maestros vuestros me aprobaron antes.
Del Tajo y Manzanares los pastores
canté otro tiempo al son del instrumento,
que me pidió ternuras, y verdores.
Y que me dejen ya tampoco siento,
y el romance aliñado no decoren,
y que por suyo pase les consiento.
No recelo que a voces le desdoren
cantando mal: y tomo por partido,
que no me canten, como no me lloren.
Pagando estas pensiones he vivido,
y otras que callo de mayor ganancia,
si como debo a Dios las he sufrido.
No hay para mí negocio de importancia,
después que me enseñó la edad tan larga
de lo humano a lo eterno la distancia.
117
RICARDO
DEL
ARCO
Quien anda ya para arrojar la carga,
no es bien que se le acuerden los agravios,
si es dellos siempre la memoria amarga.
El alma siempre tiene sus resabios;
y como el horno suele por la boca,
ella también se enciende por los labios.
A l g u n o s s o n e t o s c o n t i e n e n d u r a s i n v e c t i v a s c o n t r a los p o e t a s c u l t i s t a s . E n el CLXX d e s c r i b e el a v a t a r de u n o d e los t a l e s , en f o r m a d e
epitafio:
Aquí reposa un singular poeta,
por la gracia de algunos solamente,
que hicieron más rumor entre la gente,
que Mahoma en Arabia con su seta.
Fué comenzando, despreciada geta
que nace de un arroyo en la corriente;
después osada hiedra, que insolente
desprecia el olmo, que enlazado aprieta.
Mudó de oficio y libros; y forzado
de lo poco que el nuevo le valía,
trocó por el de cómico su estado.
Ninguno al arte propio le admitía;
que como de verano fué nublado,
cada cual de su haza le desvía.
A Lisis, p o e t i s a c u l t e r a n a , " b a c h i l l e r a " , a d e m á s , de l a s q u e n o p o día sufrir L o p e de V e g a :
Déjame Lisis, o daré más voces
que da un enfermo con dolor de hijada;
maldiga el Cielo Musa tan cansada,
no me mates a versos, sino a coces.
Yo las quiero sufrir, pues más atroces
serán los golpes de una silva airada,
que la furia en tus corchos reiterada33.
¡Qué mal, oh Lisis, de mi arbitrio sientes!
Como yo de tus versos ignorantes,
juicios son del mundo diferentes.
No mendigues de hoy más entre pedantes;
y es justo, pues te dejan ya los dientes,
que te dejen también los consonantes.
E n el soneto s i g u i e n t e h a y u n a m e n c i ó n d e s p e c t i v a d e l a s " S o l e dades", de Góngora:
No me canses de hoy más, doña Lucía,
hila y no hables necio culterano,
ni asientes en el rostro más la mano,
sirviéndote de tez toda Turquía.
33.
Los corchos de los chapines de las damas.
118
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
¿Quién te mete en si el Sol, padre del día,
es primo de la Luna, o si es hermano?
¿Y si es nieto el amor del reino cano,
naciendo el fuego de región tan fría?
¿A qué Sibila antigua correspondes,
creyendo que te influyen las deidades
aquestos disparates que respondes?
¿Quién te parló tan fieras necedades?
Que tú no las entiendes, aunque rondes
la noche de las cultas Soledades.
A n t e s se h a visto q u e E s q u i l a c h e c o m p a r a el estilo c u l t e r a n o con
el " h ó r r i d o b o s q u e j o " del Greco. E n el soneto CLXXIV a p o r t a o t r a
c o m p a r a c i ó n , t a m b i é n p i c t ó r i c a — l o q u e a c u s a su c o n o c i m i e n t o y afic i ó n p o r este a r t e , y a u n d a r é a c o n t i n u a c i ó n o t r o d a t o — : el estilo
del Bosco. H e a q u í la c o m p o s i c i ó n :
'
Yace aquí un andaluz, poeta tosco;
tosco vuelvo a decir, que no toscano;
que escribió más espeso en castellano,
que fué en las barbas sumiller del Bosco.
No digo que aquí yace Amaro Losco,
de cuya pluma nadie salió sano;
porque éste fué con más sangrienta mano,
cerril en prosa, y en los versos hosco.
En paz reposen sátiras y prosa,
y con ellas su autor, que con su muerte
yo sé bien que Madrid en paz reposa.
Si aquí parares, caminante, advierte
que trata nuestra Corte fabulosa
a doctos y a ignorantes de una suerte.
S e g u r a m e n t e n o h a y a l u s i ó n p e r s o n a l a l g u n a en este epitafio, a u n q u e es de n o t a r la c o n d i c i ó n a n d a l u z a — c o m o G ó n g o r a y a l g u n o s sec u a c e s — de este p o e t a i m a g i n a r i o , h i r s u t o en s u s p o e s í a s c u l t e r a n a s ,
c o m o el Bosco. E s i n g e n i o s a la a p o r t a c i ó n del f a m o s o p i n t o r h o l a n d é s
J e r ó n i m o V a n A k e n , l l a m a d o el Bosco, fallecido en 1516. Sus c o n t e m p o r á n e o s los p i n t o r e s r e a l i s t a s b u s c a b a n la v e r d a d en la i n t e r p r e t a c i ó n
i n t e g r a l del n a t u r a l , a m a b l e o r e p u g n a n t e , g r o s e r o o d i s t i n g u i d o . E l
B o s c o n o se l i m i t ó a i m i t a r , sino q u e i n v e n t ó . Su f a n t a s í a i n a g o t a b l e ,
a u d a z y d e s a r r e g l a d a , r e h u s ó la v e r d a d b a n a l p o r detalles r e g o c i j a n t e s
d o n d e mezcló la ficción m á s d i s p a r a t a d a . E n sus evocaciones del i n fierno creó seres de p e s a d i l l a ; p a r a r e p r e s e n t a r el m a l y el p e c a d o ,
i d e ó seres q u i m é r i c o s p e r s o n i f i c a n d o d e b i l i d a d e s v e r g o n z o s a s y g r o t e s c a s , todo ello en u n a v e r d a d e r a a l q u i m i a del color 3 4 .
34.
Cf.
MAX ROOSES: Flandre,
p . 133. P a r í s , 1913.
119
RICARDO
DEL
ARCO
Lope de Vega, uno de los mayores adversarios de Góngora, había
denominado "sueños de Jerónimo Bosco" los versos del insigne vate
cordobés 35 . Aduje antes otra mención. F r a y José de Sigüenza, en su
Historia de la Orden de San Jerónimo (1600) había interpretado
con perspicacia a Jerónimo Van Aken: "Sus pinturas no son disparates, sino unos libros de gran prudencia y artificio... Una sátira pintada de los pecados y desvarios de los hombres... Una pintura como
de burla y macarrónica, poniendo en medio de aquellas burlas muchos primores y extrañezas, así en la invención como en la execución y pintura" 3 6 . Quevedo, en el romance Pintura de la mujer de
un abogado, abogada ella del demonio, escrito en 1608, había dicho:
barba, que con la nariz
se junta a dar un pellizco;
sueño de Bosco con tocas, 37
rostro de impresión del grifo...
Del año 1635 son las aprobaciones del libelo de Luis Pacheco de
Narváez, el famoso esgrimidor, intitulado El Tribunal de la justa
venganza, contra Quevedo; y en el auto del cargo nono, escribió:
"Disimulando los jueces la indignación a que los provocó este cargo,
dijeron que don Francisco de Quevedo parecía ser aprendiz o segunda
parte del ateísta y pintor Jerónimo Bosque, porque todo lo que éste
ejecutó con el pincel, haciendo irrisión de que dijesen que había demonios, pintando muchos con varias formas y defectos, había copiado
con la pluma el dicho don Francisco; y que si fué con el mismo intento que el otro en la dudativa acerca de la inmortalidad del alma, lo
tenían por sospecha, aunque no lo afirmaban; pero que cuando llegase
a tocar el desengaño, viéndose entre ellos, podría describir la fisonomía de cada uno, pues los halla tan apacibles, risueños y burlones, y
enviarlas a los necios, que, sin conocer el escándalo y peligro que pueden causar estas vanidades, las celebran por gracias y las ríen por
donaires" 3 8 .
Fernández Guerra opinó que "las tablas fantásticas y caprichosas
del Bosco" inflamaron la fantasía de Quevedo en los Sueños. Pudo
admirar, y seguramente admiró, como el príncipe de Esquilache, las
obras del pintor holandés en El Escorial y en las colecciones reales,
hoy en el Museo del Prado.
35.
Madrid,
36.
37.
38.
Cf. E. CORREA CALDERÓN: Introducción
a las obras de Gracián, edic. Aguilar,
1944, p . LXXXVI.
N u e v a Biblioteca de Autores españoles, t. XII, p . 635, edic. de J. Catalina García.
Obras completas.
Verso, edic. Aguilar, M a d r i d , 1943. p . 261.
Obras, verso, edic. cit., p . 1.124.
120
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
E n fin: B a l t a s a r G r a c i á n tiene en la p r i m e r a p a r t e de El Criticón, crisi VI, u n a c a b a l e x c l a m a c i ó n a d m i r a t i v a al r e f e r i r s e a los
sabios a b a t i d o s : " H a c e d c u e n t a , dijo Q u i r ó n , q u e s o ñ a i s d e s p i e r t o s .
¡Oh q u é b i e n p i n t a b a el Bosco! A h o r a e n t i e n d o su c a p r i c h o . Cosas
vereis i n c r e í b l e s . . . " 3 9 . Si al p r í n c i p e de E s q u i l a c h e p u d i e r o n s u g e r i r l e
la c o m p a r a c i ó n d e l a p o e s í a c u l t e r a n a con las f a n t a s m a g o r í a s del
Bosco los a l e g a d o s t e x t o s de Lope, P a d r e S i g ü e n z a y Q u e v e d o , lo
m i s m o p u d o s u c e d e r c o n Gracián, con el a d i t a m e n t o de conocer éste
las p o e s í a s de E s q u i l a c h e , su a m i g o ; y cierto q u e al m u n d o caótico y
d e s o r b i t a d o de El Criticón
le conviene la v e r s i ó n p i c t ó r i c a del
Bosco.
T a m b i é n es m u y i n g e n i o s a la d e s c r i p c i ó n d e u n a " l o q u i c u l t a " , de
c a r a poco m a y o r q u e la del b u f ó n e n a n o S e b a s t i á n de M o r r a , i n m o r talizado p o r V e l á z q u e z en u n r e t r a t o p i n t a d o poco a n t e s de salir, en
1648, la p r i m e r a edición de l a s p o e s í a s del P r í n c i p e , d o n d e se p u b l i c ó
el soneto C L X X I X ; d e s g r e ñ a d a y algo v i r a g o . Dice a s í :
¿Preguntáis dónde está la loquiculta?
Buscadla vos, que yo os daré las señas.
Es una cara entre infinitas greñas,
que poco más que la de Morra abulta.
Es una bachillera que resulta
de leer comedias, y de hacer reseñas
de muchas ignorancias no pequeñas,
que con pretexto de discreta oculta.
Diréisme que las señas que os he dado,
como a tan grande número le toca,
muchas hallais, y no la habeis hallado.
A risa vuestra duda me provoca:
porque con ella estais, Fabio, engañado,
si no habéis conocido la más loca.
E n fin: t i e n e este r o m a n c e b u r l e s c o (el C C L X I I ) :
Paseaba un Don Guedejas
de éstos de poco comer,
a Isabel, cierta señora
del barrio de Lavapiés.
Hacía el tal ejercicio,
desde amar a no tener,
y. en su servicio gastaba
poca plata y mucha fe.
Es el mozo de los
lindos,
que nadie iguala con él;
de los de todo me enfada,
y de nada digo bien.
39.
Obras
completas,
edic. Aguilar, Madrid, 1944, p
121
464.
RICARDO
DEL
ARCO
Compúsole muchos versos,
más escuros que en francés;
y ella escucharlos no quiso,
o no los supo entender.
De jazmín llamó su frente,
y su boca de clavel;
si lo dijo porque clava,
no dice mal su merced.
Serenísimo en su calle,
músicas le dió también,
condenado a los azotes
del más revoltoso mes.
Es recogida la moza:
digo de buen recoger;
y aunque no trata de dar,
siempre espera que la den...
No o b s t a al a n t i c u l t e r a n i s m o d e F r a n c i s c o de B o r j a el h a l l a z g o
r e i t e r a d o de m e t á f o r a s a t r e v i d a s y l u m i n o s a s de t i p o g o n g o r i n o en sus
c o m p o s i c i o n e s , lo c u a l d e m u e s t r a — h a a d v e r t i d o
sagazmente
P f a n d l 4 0 — q u e n u e s t r o p o e t a e s t a b a m u y lejos de c o n s i d e r a r como
" c u l t o " lo q u e n o s o t r o s n o s a p r e s u r a m o s d e m a s i a d o p r o n t o a consid e r a r c o m o tal. E l s o n e t o X L V e m p i e z a a s í :
El atrevido leño que rompía
del mar confuso el no violado seno,
vecino al natural patrio terreno,
las ambiciosas velas recogía.
Se refiere al r e g r e s o d e la p r i m e r a n a v e q u e s u r c ó el O c é a n o . E n
el Canto de Jacob y Raquel l e e m o s :
Ya se partía en la mitad del Cielo
el blanco día en términos iguales;
las sombras pierde el trabajado suelo,
son rayos para herir los celestiales.
L a d e s c r i p c i ó n de la e s c a l a l u m i n o s a es bien b a r r o c a . E n
e x u b e r a n t e s o c t a v a s del Canto de Marco Antonio
y Cleopatra
b r i l l a n t e z es m a y o r , y m a y o r e s las c o n c o m i t a n c i a s g o n g o r i n a s :
las
la
Ya se mostraba en la estación del Toro
del año alegre la primera risa:
y peregrino el Sol por campos de oro,
nuevo camino a cada vuelta pisa.
La bien vestida tierra su tesoro
ofrece al Cielo, y al verano avisa,
que se detenga, y goce con las flores
el vestido galán de sus colores.
40. Historia
celona, 1933.
de
la literatura
nacional
española
122
en
la edad
de
oro,
p . 541
Bar-
EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, POETA ANTICULTERANO
En esta de soberbios edificios
máquina excelsa, altiva pesadumbre,
con que ilustró Alejandro los egipcios,
y el Sol los claros rayos de su lumbre:
marciales y plebeyos ejercicios
de aquella innumerable servidumbre,
en fábricas, en letras y trofeos
gozaron sus antiguos Ptolomeos.
Como suele en las manos del verano
vestirse de hojas la desnuda rosa,
de nácar y amarillo el verde llano,
de azul y blanco la ribera umbrosa,
y con este dibujo soberano
lucir del año la morada hermosa,
donde el tiempo juntó noches y auroras,
viviendo en años, y naciendo en horas.
E n l a s octavas Desengaños
de la
vida:
¡Qué verde, qué florida la esperanza!
¡Qué seco, qué abrasado el escarmiento!
¡Qué engañosa y dormida la bonanza!
¡Qué prevenido, qué animoso el viento!
No reparar del tiempo la mudanza,
hacer en la inconstancia fundamento,
es cierta perdición, mal advertida
de la niñez incauta de la vida.
Otras octavas comienzan así:
Camina con el Sol el peregrino;
reposa el Sol, y el mísero descansa;
gime a los vientos el cobarde pino,
las olas duermen, y el furor amansa...41
T r a t a n d o de t e m a s p o p u l a r e s , el p r í n c i p e de E s q u i l a c h e se aleja
de A r g e n s o l a t a n t o c u a n t o se a c e r c a a L o p e de Vega. T i e n e l e t r a s y
v u e l t a s y estribillos y coplas de r o m a n c e s , m u y lindos. E n las v u e l t a s XX la l e t r a d i c e :
Fuentecillas que reís,
y con la arena jugais,
¿dónde vais?
Pues de las flores huís,
y los peñascos buscais,
si reposais
donde risueñas dormís,
¿por qué correis y os cansais?
41.
P á g . 153.
123
RICARDO
DEL
ARCO
Y las vueltas:
Mejor es ser sin huir
destas flores y arenillas,
para vivir fuentecillas,
que ríos para morir.
Si agora alegres estais,
¿dónde vais?
Pues de las flores huís,
y los peñascos buscais.
Dejando flores y arena,
si huís de donde naceis,
a vuestra patria temeis,
que es para muchos ajena.
Si a trabajar os condena
la jornada que empezais,
si reposais,
donde risueñas dormís,
¿por qué correis y os cansais?
E l estribillo del r o m a n c e VII dice de e s t a m a n e r a :
Mira cómo empiezas, bella aldeana,
que al principio se pierden las más que bailan.
Y la c o p l a :
El baile de amor,
aldeana bella,
es quien más le estudia,
quien menos le acierta.
La que más se precia,
tema, y no salga;
Que al principio se pierden las más que bailan.
Y el estribillo y copla del r o m a n c e L X I V :
Bella casadilla,
padece y calla,
que este mal de maridos
por muchos pasa.
Si entre tantas penas,
bella y triste niña,
te cansa tu novio,
los ajenos mira:
la común desdicha
es bien que te valga;
que este mal de maridos
por muchos pasa.
E l r o m a n c e L X X X e m p i e z a así:..
Las niñas al baile
y a la fuente van,
unas a ser vistas,
y otras a mirar.
124
EL
PRÍNCIPE
DE
ESQUILACHE,
POETA
ANTICULTERANO
Y aunque van alegres,
ellas volverán,
quien ama, con celos,
quien no, con amar.
Yo anoche les dije:
¿Niñas, dónde vais?
Y ellas me responden:
a herir y a matar.
Mirad, les replico:
Que tanta crueldad,
con olvido y celos
se suele pagar...
El estribillo y la copla del r o m a n c e C L X :
Más quiero yo mi aldea,
que celos y amor,
que me dejen penas
y me abrase el Sol.
Para mis cuidados
es la dicha cierta,
más que guardar cabras,
guardarme de penas.
Y pues no se queja
quien bien se guardó,
que me dejen penas
y me abrase el Sol.
A g u s t í n D u r a n i n c l u y ó e n su Romancero
general, t o m o II, n ú m e r o 1.797, u n r o m a n c i l l o b e l l í s i m o del P r í n c i p e , q u e c o m i e n z a :
De las playas, madre,
donde rompe el mar,
parten las galeras,
con mi bien se van;
cuanto más las llamo
ellas huyen más;
si las lleva el viento,
¿quién las detendrá?
Llamo con suspiros
el bien que pierdo,
y las galerillas
baten los remos...
P a r a t e r m i n a r , u n a s b r e v e s c o n s i d e r a c i o n e s a c e r c a del P r í n c i p e
c o m o p o e t a d e a s u n t o s religiosos. L a s v e r s i o n e s l i b r e s de a l g u n o s
s a l m o s de D a v i d y de l a s L a m e n t a c i o n e s de J e r e m í a s s o n e n é r g i c a s y
r o b u s t a s . El r e l a t o de la p a s i ó n de J e s ú s , en t e r c e t o s , s i g u i e n d o el
t e x t o de los E v a n g e l i s t a s , fácil y correcto a u n q u e algo c o n c e p t u o s o .
E n t r e los s o n e t o s los h a y i n s p i r a d o s y fáciles, c o m o éste al S a n t í simo S a c r a m e n t o :
125
RICARDO
BEL
ARCO
Debajo destos blancos accidentes,
de tu eterna Deidad custodia y velo,
a la vista mortal cubres el Cielo,
sin que a los ojos de la Fe le ausentes.
Pudieron de tus venas las corrientes
bañar a un tiempo y redimir el suelo;
y es bien que en ellas de tu amor y celo
sin sangre la fineza representes.
Bien se ve que no es pena, sino gloria;
pues mandas que la esposa agradecida
de tu pasión renueve la memoria.
Por prenda te quedaste a la partida,
queriendo en el blasón de tu victoria
perderla allá, y aquí dejar la vida42.
E n a l g u n o s r o m a n c e s h a y letrillas m u y l i n d a s , como é s t a :
A Dios vuelvo, madre,
los mis cabellos,
porque no haga el engaño
prisiones dellos.
Si el amor procura
lo que no deseo,
es perdido empleo
su vana hermosura.
Dejen su locura
los mis cabellos,
porque no haga el engaño
prisiones dellos.
En resumen: un gran poeta anticulterano, de buena cepa, barroco, pero mesurado y digno siempre, conceptuoso en ocasiones, profundo en los pensamientos y de forma suelta y fácil. Si no fue precisamente príncipe de las Musas, o de la Poesía, o de la Elocuencia
y Poesía españolas, como le diputaron Lope de Vega, Baltasar Gracián y Fray Jerónimo de San José, al menos ocupa un puesto preferente entre los mejores del Parnaso nacional del siglo xvii 4 3 .
42.
Soneto IV, p . 581.
43. LÓPEZ DE SEDANO publicó l a s poesías de Esquilache en los tomos 4, 8 y 9 de
Parnaso
Español.
H a y composiciones en Biblioteca d e Autores Españoles, tomos XVI,
XXIX, XLII y LXI. M. CRISTÓBAL h a d a d o u n a corta selección d e poesías, con prólogo
d e A. Ureta, Madrid, 1941. J. GÓMEZ OCERÍN ha publicado en "Revista de Filología e s p a ñ o l a " , a ñ o 1918, p . 297, Dos poesías inéditas y una carta de Esquilache.
Las primeras
son 24 r e d o n d i l l a s ; u n soneto a la entrega d e la plaza de Lérida, a t r i b u i b l e a Esquilache,
y u n a carta autógrafa s u y a , en la q u e h a b l a de su h e r m a n o y heredero D . F e r n a n d o
d e Borja y a l u d e a s u hija, fechada en 20 de j u l i o de 1632; los versos o b r a n en el
m a n u s c r i t o 3.945 y la carta en el 9.379 de la Biblioteca Nacional. La carta es de escaso
interés. SAMUEL GILI GAYA: Poesías
del Príncipe
de Esquilache
referentes
a
Lérida,
en revista " I l e r d a " , del Instituto de Estudios Ilerdenses, n ú m . VIII, enero-junio de
1947, p . 29-39.
126
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