Parte 002

Anuncio
99
á tu risa renace nuestra energía^
y á tu dolor lloramos como los niños.
Custodia en los altares de los humanos,
carne santificada de religiones,
heroína que llegas entre oraciones,
dando paz en los ojos, grandes y hermanos*
Incensario de plata, todo de aroma,
imagen cariñosa, toda de flores,
sabia sacerdotisa, que eres de amores,
trozo de nuestra carne, que eres paloma.
Como un faro que alumbra nuestra jornada,
como un rosal que nace sobre el camino,
como piadosa fuente que al peregrino
le brindas con tus labios de enamorada,
Y así cuando marchamos por la vereda
las brisas de tus cantos en nuestro oído,
hacen dulces recuerdos lo padecido,
y hacen dulces ensueños lo que nos queda»
Mujer que de mí patria vas en figura
ahuyentando las penas y padeceres,
mientras vivan tus risas, habrá quereres,
mientras brillen tus ojos, habrá hermosura.
Incensario de plata, todo de aroma;
imágen cariñosa, toda de flores,
sabia sacerdotisa, que eres de amores,
trozo de nuestra carne, que eres paloma,,.
100
LA C A S C A R A D A
Esta mañana por mí puerta
la mascarada vi pasar,
y he conocido á más de uno
por la torpeza de su andar.
Tú ibas alegre y divertida
entre las notas de un cantar,
y era la risa de tu boca
la falsa risa del pesar*
Pobre mujer, que tus dolores
en vano tratas de ocultar,
¡mientras tu llanto causa risa,
tu risa siempre hace llorarl
Hace unos días que á la vida
te vi furiosa maldecir,
como protesta á ese calvario
que poco á poco has de subir*
Y hoy te engalanas con cintajos,
ambicionando ya vivir,
entre unas gentes que han de verte
— ÍOÍ—
palidecer hasta morírt
Fuiste ayer buena, y eres mala,
(tu pundonor no quiero herir)
¡pero hubo risas en tus llantos,
y encierra llantos tu reirL..
102
LOS H É R O E S
No son los héroes aquellos
que al final de la jornada,
ciñen sus frentes con hojas
de laurel, y hasta sus plantas
rueda como un holocausto
la humanidad que Ies canta,
¡Son más héroes los que caen
en silencio en la batalla!
Los que luchan rudamente
con nobleza, y la esperanza
les sostiene y les alienta
y sus brios agiganta,
la esperanza de hacer vida
bellos sueños, que en sus almas
viven siempre, son más héroes
los que luchan, los que callan.
Todos los pueblos tuvieron
héroes á quien nadie ensalza,
carne que barrió con furia
la crueldad de la metralla,
errores que se borraron
o - J03 —
con charcos de sangre hermanat
y corazones guerreros
que latieron por la patria.
Tras el triunfo y el desastret
las vanidades mundanas
premiaron en unos cuerpos
el dolor de muchas almast
y pasaron al olvido
los vencidos, los que callan
bajo la tierra que hollaron
por vez primera sus plantas.
Ni un recuerdo. De la madre
los suspiros y las lágrimas,
del amigo, el sentimiento,
de la novia, la plegaría,
y de aquellos que lanzaron
su nobleza á la emboscada,
ni un recuerdo,.,, ^quién comparte
el dolor de los que pasan?...
¡Son más héroes los que caen
en silencio en la batalla!
104
PATRIA
La patria es todo, es madre y es hermanat
rayo de luz que en el amor se enciende^
esperanza que nace, y que se extiende
bajo un palio sagrado, de oro y grana.
La patria es una madre bendecida
que ostenta su hidalguía y su linaje,
por el amor de aquellos, que el ultraje
borraron, ofrendándola su vida.
Todo buen hijo por su honor sucumba,
que es gloría descender hasta la tumba
defendiendo á la madre, sonriente,
puesta el alma en la enseña prodigiosa,
¡cuanto más alta, mucho más hermosa,
mucho más noble, cuanto más valíentel
105
rSALVE, AMERICA!
¡América! reina de todo mi anhelo,
¡América! virgen que miras al cielo,
¡América! hermana de risas en flor,
recibe mí estrofa que es palio sagrado»
por tí canto al viento» de tí enamorado
te rindo este grato tributo de amor*
Me alegran tus soles que son alegrías,
me alegran tus trinos que son armonías,
América hermana, tu risa es caudal
de dulces ensueños, de viejas victorias,
canción de quereres, de orgullos, de glorias,
que en tí se entretejen cual regio cendal.
Te canto, te admiro, mi lira es de oro
si canta á tu iniágen que ensaco y adoro,
tu sangre es mi sangre, si el mar te hace ausente
mis ojos contemplan tus vivos colores,
mis ojos conocen tus brisas, tus flores,
mis ojos, hermana, te tienen presente.
Tu hablar me fascina, me enciende, me reta.
en tí no hay un hijo que no sea poeta,
tas hembras, por nobles, no encuentran rivales,
y son olas santas de paz y de vida,
que traen á la madre que llora abatida
alivio á sus cruentas heridas mortales.
Venid á nosotros, poetas, hermanos,
alzad hacia España los labios, las manos,
salvad á la patria que rueda al abismo,
forjad un supremo y audaz pensamiento,
haced entre todos un gran sentimiento
que siendo el de todos, encierre uno mismo*
Venid á nosotros los fíeles guerreros,
venid bondadosos, marciales, severos,
salvad á la patria de recios embates,
pagadnos la deuda con nuestros mayores,
¡sed ahora vosotros los conquistadores!
¡sed recios caudillos de cien mil combatesL^
El mundo testigo será de esa hazaña,
¡Américal extiende tus brazos á España
que en ti puso siempre sus dulces cariños,
sus timbres honrosos, sus galas, sus nombres,
já tí te ofrendaron risueños sus hombres,
haz tú que hoy la canten, y adoren tus niñosL,,
107
GEORGINA
Miradla^ ahora cruza la bella Georgína
que es una adorable gentil figulina,
que es una muñeca con ojos azules,
y lleva una extraña cadencia amorosa
en su andar de niña mimada y hermosa
envuelta en sus gasas, y envuelta en sus tules.
La bella Georgína tiene ojos de ensueño,
quisiera, inocente, vivir en un sueño
de amables promesas, de lindos colores,
lejos del eterno dolor de la vida,
^qué tiene esta bella muñeca afligida
que gime entre risas y llora entre flores?
Nació bajo un cielo sin luz ni alegría
y su alma de niña voló al Mediodía
buscando afanosa la paz de un cariño,
aquí halló pesares, su risa temprana
pasó; y Georgína la pálida hermana
hoy llora en la sombra lo mismo que un niño*
Sus joyas de limpios y claros brillantes
no brillan lo mismo que brillaban antes,
sus ojos rasgados é inmensos, abiertos.
son luces muy tenues y casi apagadas»
sus ñores, tan bellas, están deshojadas,
¡también tienen luces y flores los muertos»»!
Y al par que esos ojos el llanto los ciega
aun busca su alma lo que nunca llega
para esta arrogante muñeca sin suerte,
callad, que ahora pasa la bella Georgína
que es una adorable gentil figulina,
¡callad, que del sueño jamás ya despierte..*!
109
ANDALUCÍA
Mujer de los ojos negros, que se clavan cual puñales
que penetran en el pecho, para herir al corazón,
yo te vi bailar un día sobre un suelo de claveles,
y tu imágen en mi alma, para siempre se grabó.
Mujer de los ojos negros, era tu danza de encantos
un tesoro de prodigios en quien nadie reparó,
tus píes ágiles marcaban como un trémolo vibrante
que era un eco soberano de alegría y de pasión.
Tus brazos se levantaban entre el ritmo, dibujando
mil caprichos en el aire, que eran luz y eran color,
y tu cuerpo de contornos magistrales, destacaba
la belleza esplendorosa que un pincel jamás pintó.
Brotaron de la guitarra como un diluvio de notas
y arrogante el cuerpo esbelto sin temblar las esperó,
y quedaron convertidas en compases que corrieron
como lluvia de sonidos, por los flecos del mantón.
Las cuerdas (le la guitarra tuvieron de verte envidia
mujer de los ojos negros que un pincel jamás pintó,
sobre un suelo de claveles yo te vi bailar gozosa,
¡madre Andalucía, madre de la risa y el amor!
— no—
Llegaron hasta tus playas los que nobles ofrendaron
á la Patria mancillada, con su sangre y su valor»
y allí estabas tú radiante, mujer de los ojos negros,
para estrechar en tus brazos al que á España defendió*
Allí estabas cariñosa, poniendo sobre sus frentes,
un beso tejido en flores, para calmar el dolor,
allí estabas tú piadosa con una amable promesa,
con una dulce esperanza nacida del corazón*
Tú viste llorar los hombres que eran niños al mirarte
como madre bondadosa que á sus hijos esperó,
y durmieron al arrullo de tus cantos que acarician
bajo el cielo deslumbrante de belleza y de color»
Tú curaste sus heridas, y en tus ojos aprendieron
que la Patria no es ingrata para el hijo que luchó
defendiendo la bandera, venerable y bendecida,
¡madre Andalucía* madre de la risa y el amor!
CAPRICHO
.íDónde vi yo tus ojos,
lo recuerdas?—Sin duda*
Fué entre la bulliciosa
y ráuda algarabía
de un Carnaval en Nizat
tu andar era un encanto,
y tu lenguaje, acento
conmovedor tenía*
Un traje de Locura
llevabas, aumentando
con el traje, el prodigio
de tu grata hermosura,
y desde entonces tuve
el cruel presentimiento,
de que amarte era un rasgo
de insensata locura.
Deshojando tus dedos
las rosas, resbalaban
de tu falda á la alfombra
de vivido color,
entonaba la orquesta,
— U2~un vals, y sonreías
escuchando el acorde
como un salmo de amor*
Resbalaban las rosast
y tu chapín de raso
bruscamente pisábanlas
con nerviosa crueldad»
y mis ojos entonces
á los tuyos pidieron,
para aquellas, y para
mi corazón piedad*
Y fué inútil reias
locamente, reias
insensible á la súplica
é insensible al perdón,
¡Oh noche bulliciosa
de un Carnaval de Niza,
pobres rosas tempranas
y pobre corazón*.*
113
EL
RUBÍ
Sólo tu conoces de mí amor el hondo
y eterno misterio, mujer adorada,
pues te lo dijeron mis ojos, en una
secreta y piadosa comunión de almas.
Yo puse en el borde de tu vaso el loco
deseo que en fuego mí sangre trocaba,
y tú sonreías entre el juramento
de no abandonarme nunca en la batalla.
De mis horas íntimas recuerdo una sola
que evoco en mis ratos de dulce nostalgia,
y escomo una errante visión de tu imagen...
testamos tan cerca, y á tanta distancia!
Fué en noche de fiestas; llevabas un traje
muy rojo, cubierto de flores muy blancas,
y un rubí sangriento, con sus bellas luces,
entre aquellos dedos de mí amor brillaba.
Hice el juramento de no abandonarte
y así lo he cumplido — Dijiste en voz baja:—
Tu amor, y esta piedra tan roja que adoro
han hecho en mi vida la santa alianza.
Mientras yo sonría vivirá conmigo.
^ U 4
—
mientras yo no muera te tendré en el almaf.
Y yo te creía ^qué quieres? la vida
á veces enseña y á veces engaña*
AI salir del templo, sobre el velo blanco
el rubí sangriento sus luces mostraba,
te miré de frente, mis ojos hablaron,.*
Estabas más triste, llorosa, más pálida.
Mis ojos dijeron ¿Para que mentías?—
-—¿para qué sufrías?—¿para qué llorabas?
sí después rendiste tus armas sin lucha
poniendo traiciones tras de la jornada*—
Todo esto dijeron mis ojos, y nunca
mis labios se abrieron, corté mis palabras,
jamás he querido burlar tu pobreza,
¡hay pobres de oro, y hay pobres de almal
Aun luce el sangriento rubí entre tus manos,
lo he visto al mirarte; yo río, tú pasas».
Y recuerdo siempre la noche de fiestas,
tu traje muy rojo, las flores tan blancas...
115
MONOTONIA
Pasan las horas lentas, y los días
cruzan lo mismo, graves y pesados,
idéntico el dolor, y atormentados
casi lloramos con las alegrías.
Ambientes sin color, monotonías,
la lacha igual, igual los derrotados,
¡oh vida de martirios, azotados
siempre de tus crueldades y falsías!
Sigue la bacanal de tus placeres,
siguen tus desengaños de mujeres,
las zozobras, las dudas, los cariños,
la eterna doctrina de tus consejos,
y tus niños que lloran por ser viejos.,
y tus viejos que lloran por ser niños...
TRÍPTICO
Alza tu cuerpo su genial belleza
cual torre de marfil pulimentado
de un alcázar de nievet que ha guardado
el mágico poder de una realeza.
Es tu busto de altiva gentileza
un poema de amor, jamás cantado,
cual rosal que aún no ha sido profanado
y es alarde de gala y de nobleza.
Tu carne tiene el bello colorido
de un querer muy lejano, que ha vivido
como un sueño ideal en mi memoria...
y al volver á encontrárselo, despierto,
mi pobre corazón que aún no está muerto
siente allá en su interior, tocar á gloria.
Tus ojos son dos simas procelosas
enmedio de un camino, y tus miradas
tienen ráudos fulgores, cual espadas
que hieren en la niebla, silenciosas.
La luz de tus pupilas misteriosas
que contemplo cobarde en mí clavadas,
parece que me cercan, y asombradas
las mías te contemplan temblorosas.
Conocí tu poder, pero creía
que pasaste, y hoy vuelves como el día
que me hiciste ante tí, rodar de hinojos.
Hoy lo mismo que ayer, siempre lo mismo,
un paso más, y caigo en el abismo,
¡en el abismo negro de tus ojos!
De tus labios el regio poderío
yo pude adivinar con embeleso,
en la caricia tenue de aquel beso
que tú me consagrabas, amor mío.
En mi humano y constante desvarío
aún me figuro entre tus labios preso,
pero ya la ilusión rindióse al peso
de este dolor nacido en tu desvío.
Aún hoy, perdonaría lo que siento
contra quienes labraron el tormento
de esta vida que arrastro, cruel y loca.
Aún hoy perdonaría, y yo dejara
un hálito de amor que me quedara,
¡en el girón sangriento de tu boca!
OR
IERRAS
CASTELLANAS
Í21
CERVANTESCA
Bajo la parra del mesón» tirada
sobre el banco de toscos azulejos
Maritornes reposat y á lo lejos
entre el polvo se pierde la mirada.
Solanesco el camino, la manada
descansa en el aprisco, los vencejos
revuelan en los robles, y los viejos
perros dormitan con la piel tostada.
Todo reposa bajo el sol ardiente,
no turba nada la quietud, y siente
el alma la nostalgia del pasado.
Se me figura ver sobre el camino,
al Caballero Hidalgo peregrino,
y á Sancho triste, sobre Rucio echado.
122
TORNEO
^Porqué tienen tus ojos el fuego de tus campos
dít noble castellana, amable y sonriente?
esbelta, cual la palma que nace en el desierto,
hermosa, como un rayo de sol en el Oriente.
^Porqué tienen tus labios, coralinos y rojos,
una dulce promesa de amores preparada?
¡oh quien será el dichoso que la ostente triunfante,
orgulloso de hacerte llamar su enamorada!
^Porqué tejen tus manos, de azucenas y rosas,
una linda guirnalda radiante y colorida?
¡quién será aquel guerrero que en su frente la luzca
el feliz caballero de tu alma y tu vidal
Hermosa castellana, esperanza de amores,
mira los paladines que á la liza han llegado;
lanza tú la corona que tejes con tus flores,
que he de hacer mí mortaja de sus vivos colores,
¡ó para tí, mi dueña, la he de haber conquístadol
123
DE LA VIEJA ESPAÑA
(En el epistolario amoroso de don Pedro de Bustamante á su señora la Duquesa de Medina.)
D«quesat tenéis los labios,
aún más rojos qte la fresa,
el alma de aquel que os mira
lleváis en los ojos presa,
sois bonita, y sois galante,
¡y os amo tanto.» Duquesa!
Hais de saber, mi señora,
que el que os habla, gime y llora
de sentimiento y dolor,
el de Flandes aguerrido,
á vos todo se ha rendido
esclavo de vuestro amor.
Que conoce la calleja
donde existe cierta reja
que no cesó de rondar,
y al cinto la toledana
— Í24 —
no víó el sol de la mañana
por no poderos mirar*
Que corre en bocas, y es fama,
que el que á vuestra puerta llama
nunca triste se alejó,
y es tan vil la suerte mía,
que soñando en que abriría,
para mí nunca se abrió.
Que á despecho y dolorido,
todo el mundo he recorrido
entregándome al placer,
y he notado que hoy más quiero
y por eso triste muero
al peso de mi querer.
Duquesa, tenéis los labios
aún más rojos que la fresa,
el alma de aquel que os mira
lleváis en los ojos presa,
sois bonita, y sois galante
jy os amo tanto.** Duquesa!
Señora, tenéis por dueña,
una vieja que á la greña
anda siempre de rosarios,
que sueña con oraciones,
con novenas y sermones,
y misas, y escapularios*
Yo ofenderla no quisiera
pero á veces, sí pudiera,
como broma la colgara,
porque es la vieja tan fina,
que á una bolsa la ladina,
suele hacerle alegre cara.
Y he sabido con disgusto
que procura darle gusto
á un galán, que noche y día
pretende á solas hablaros,
y si llegara á rondaros
yo una cita le daría.
Y es muy cierto que la vieja
hace cara al que os corteja,
da esperanzas á rivales,
y procura con su lengua
que ande vuestro nombre, en mengua
de sus noblezas ducales.
Un favor voy á pediros
que no me atrevo á deciros;
ser quisiera defensor
de vuestra grata hermosura,
y con gala y donosura
demostraros mi valor.
Que es más grande todavía
desde el venturoso día
que risueña os encontré.
J26~paseando de mañana
por la Fuente Castellana,
y en vuestras redes quedé.
Donde conocí á la dueña
que entre vueltas y á la greña,
anda siempre de rosarios,
que sueña con oraciones
con novenas, y sermones,
y misas, y escapularios.
Duquesa, tenéis los labios
aun más rojos que la fresa,
el alma de aquel que os mira,
lleváis en los ojos presa,
sois bonita, y sois galante,
¡y os amo tanto,,. Duquesa!
127
LOS CHARROS
Dando aí aire los vistosos
colorínes de sus faIdas^
con una copla en los labios,
y á la grupa de la jaca»
del galán que la corteja»
á las ferias va la c¡iarra>
cruzando las arideces
de la estepa castellana*
Con la chaquetilla corta»
hasta el borde de la faja»
con sus onzas de colgantes
y la botina ajustada»
conduce el charro arrogante
con orgullo á sus espaldas»
la moza mejor compuesta
de tierras de Salamanca*
Nada turba el admirable
regocijo de su charla
que una promesa de amores
es del majo una palabra»
— 128 —
y ella escacha sonríentet
clavando en él la mirada
de sus grandes ojos negros,
que al mirar llegan al alma.
La copla nace, la copla
que en el pecho brota y salta»
la copla que lleva risas,
lo mismo que lleva lágrimas:
**E1 rey moro tié caudales,
el rey moro tié sultanas,
teniéndote á tí, morena,
por el rey no me cambiara.,.
Flotan al aire aún las notas
postreras de la tonada,
y las cortan las que nacen
de otros labios, que ella canta.
^Yo no quieo pa ná los reinos,
que con mirarte me basta,
que los reinos tos me sobran
siendo reina de tu alma.,,
Al canto sigue otro canto,
vuelve la risa y la charla,
los zarzales son jardines,
fresca brisa, el sol que mata,
y así entre flores y cantos
á la feria va la charra y
la moza mejor compuesta
de tierras de Salamanca,
129
D E L CA/A1NO
LA
NORIA
Los cangilones soben lentamente
y lentamente bajan;
al compás del madero que recruje
el peonero canta*
Sonnoííenta canción, que brota llena
de armonías lejanas,
entre los secos labios ardorosos
por la cruda solana.
Hostigando á la bestia, por los aires,
los tabanillos danzan,
y en los trigales rabíos como el oro
parlean las cigarras.
La amapola parece un punto rojo
en la tierra abrasada;
brota del pozo, en la negrura, el vivo
chapotear del agua.
Todo es silencio, bajo el sol que arde
nada turba la calma,
parece el arroytielo, allá á lo lejos,
tina cinta de plata*
Sestean los pastores, á la sombra
de la espesa enramada;
¡los cangilones suben lentamente,
y lentamente bajanl
LA
FUENTE
Fuente de los caminos,
madre del agua clara y rumorosa,
tu eres vida, eres goce, y eres dicha
del que busca tu sombra.
Solitaria te yergues
como una pecadora lujuriosa,
ofreciendo tus yertos labios fríos
á las humanas bocas.
Por tu lado cruzaron
carreteros, mendigos y busconas,
todos en tí pensaron y tú siempre
calmaste su zozobra.
^131 —
Tú eres la bendecida
del caminante á qden la sed agobia,
porque calmas, alegre y sonriente,
so fiebre abrasadora.
Cuántas veces sentiste el charloteo
de zagalas gozosas,
que á tu lado contaron sus promesas
en la paz de tu sombra.
Fuente de los caminos,
madre del agua pura y rumorosa,
¡habrás visto llorar á quien hoy ríe,
y habrás visto reir á quien hoy lloral
GALANTEOS
Ruy Ñuño de Guevara, bajó el embozo
de la capa de Bejar que le envolvíat
ante el Cristo pendiente de alto retablo
al final de la calle triste y sombría.
Una mano al chambergo llevó anhelante,
y murmuró en silencio las oraciones
que á la imagen rezara cuando muy niño
le inspiraron respetos sus tradiciones.
Trae Ruy Ñuño gorguera blanca y rizada
sobre el negro justillo de terciopelo,
aun más negro que el tinte de sus ideas
por que le arranca el alma, mortal desvelo.
Caballero orgulloso de su conquista
paseando la calle triste y callada
esperaba la cita que le ofreciera
á la oración, la dueña de su adorada.
De repente una puerta sonó en sigilo
temerosa sin duda de un indiscreto,
y dió paso en las sombras á un embozado
que recataba el rostro con gran secreto.
Turbó la calle el ruido de las pisadas.
ía sombra de Ruy Ñuño cortó la huídat
sonó una voz que dijo —"{Camino francoI„ —
sonó otra voz que dijo—"¡Sobre mi vidala—
—"Esa casa la guardo constantemente,
para mí son sus rejas, besos y flores,
porque dentro se encuentra la noble dama,
que es la dueña y señora de mis amores.,,
—"Quien habla no la guarda, por que es en vano,
que ella sola lo hace, siendo mt amada;
el que quiera las llaves venga por ellas,
que las llevo sujetas aquí en mí espada.,.
El rumor del acero turbó el coloquio,
por que es Ruy Ñuño en riñas muy esforzado,
hasta que de un mondoble brusco y seguro,
al rival en la esquina dejó clavado.
Viendo en aquella sangre las manos rojas,
entre angustias ardientes sintió su alma,
y por eso á la imagen viene á pedirle,
el perdón que á su pecho traiga la calma.
Fué el honor el origen de la contienda,
y Ruy Ñuño ha escuchado de sus mayores,
que el honor mancillado pasa de insulto
á ser el más amargo de los dolores.
—"Perdón á mí arrebato. Señor, te imploro
por que un punto juguéme toda mí historia,
que si el culpable encuentra franco el camino,
mancillara mi nombre su vanagloria.,.
Hasta que al fíiu sereno* marcha sin penas,
dando al aire el talante de su figura,
la de Bejar sostiene con una mano,
y acariciando la otra la empuñadura.»
135
REYERTAS
Que hubo mientes como puños,
y hubo puños como mientes,
granizo de sombrerazos
y diluvio de cachetes.
(D. Francisco de Quevedo)
Pregttntáíst doña Leonor,
motivos del accidente,
aseguro que los hubo,
y aún conozco quien los viere*
Fué el encuentro por las gradas
de San Felipe, y en viernes,
cruzada de espadachines,
y de niñas con afeites,
y de viejas trapisondas
buscones, y mozalbetes;
gradas que al ser tierra enredos,
enterradas ya estuvieren.
Pasó arrogante Flechilla,
con coleto de ante fuerte,
espadas de gavilanes.
0— Í3é —5
de seda las calzas verdes,
tm cuello que á puros chirlos
un entendido que fuere,
no dijera si era Almagro
ó eran flecos de manteles*
Llamáronle los del grupo
donde estaba Alonso Puente,
platicando de conquistas
y cortándose laureles*
Sonó el nombre de una dama,
saltó el Flechilla muy fuerte:
—•"jSeor Bachiller del diablo,
miente quien eso dijerel
que esa dama á más de bella,
por todos sabido, tiene,
decencia, que á vos os falta,
y acero, que la defiende*,.
Fuese el Alonso de manos
viendo que el otro arremete,
relucieron las tizonas
entre dimes y diretes,
y espadachines de fama,
y dueñas, y mozalbetes,
que cercaban el corrillo
rondando curiosamente,
más presto bajaron juntos,
que baja el agua si llueve.
o~ 137 —
dejando las gradas Iímpíast
más limpias que el sol naciente*
Se armaron las cuchilladas,
acudieron los corchetes,
dieron paz en el negocio
aunque sin mucho meterse,
y hubo quien perdió valones,
y hubo quien perdió los dientes,
y alguien que al creerse muerto
metido en tantos belenes,
dió de bruces en el suelo
gritando con voz doliente:
—¡Favor para un alma en pena!—
dando pena, sólo el verle*
Hasta que pasó el chubasco,
y volvieron mozalbetes
y espadachines de fama
con títulos de valientes,
comentando lo ocurrido,
é indagando antecedentes,
mientras que Alonso y Flechilla
cayeron entre corchetes.
Ved, doña Leonor, el lance,
que en el Mentidero el viernes,
turbó la paz de corrillos,
dando que hablar á las gentes,
"Que hubo mientes como puños.
y httbo puños como mientes»
granizo de sombrerazos
y diluvio de cachetes.
139
VENCIDO
Noble dama: á las puertas de tu regio castillo
Que circundan los fosos y proteje un rastrillot
Dolorido y cansado mi caballo llegó,
AI mirar tus ventanas de ojivales hechuras,
Contemplé estremecido todas tus donosuras
Y un profundo suspiro, de mi pecho salió.
— Castellana divina -murmuré tembloroso,-Soy un pobre vencido que buscando reposo
A mis cruentos pesares, el camino perdí.
Yo os suplico, mi dueña, que admitáis mis querellas.
Que me abráis vuestras puertas, que guardada por ellas.
Lo seréis aún, señora, más guardada por mí.
—Caballero abatido de calada cimera.
Vuestra herida distingo por la rota pechera.
De mi casa las puertas para vos se abrirán.
Yo sabré vuestra sangre restañar cuidadosa.
Yo sabré vuestras cuitas consolar amorosa.
Disponed de mis lanzas, disponed de mí pan.
—;0h, mujer bondadosa que sanaste mi herida!
Para tí mi memoria vivirá agradecida.
Í40
Yo te elevo este canto que arrulló mí pasión»
Sí á tus tierras lejanas arribara algún día
Fuera el gusto de verte mi suprema alegría.
Fuera el gusto de hablarte mi postrera ilusión.
Castellana arrogante, que aún conservas hermosa
De tus viejas abuelas la mirada piadosa.
La cristiana nobleza, la sencilla bondad.
Su figura ya casi por los siglos borrada.
Resplandece de nuevo para siempre alumbrada,
jPor el sol explendente de tu gran caridadl
Í4I
EN LOS TRIGALES
Ven chiquilla á verme junto á los trigales
donde las cigarras marcan su canción»
ven, que quiero verte sonreir ufana
con tu grata risa, bajo el rudo soL
Echa atrás el ancho sombrero de palmas
para ver de cerca tu regio explendor,
quien te dijo que eras fuente de hermosuras
acertado estuvo, no se equivocó*
Fuente eres de vida; con tus alegrías
das y quitas penas por supremo don;
deja al caminante triste y abatido
beba en tus mejillas el agua de amor.
^Dices que no quieres?—sé caritativa
y oye de mis súplicas el ardiente son,
^si eres tú la fuente que está en mi camino
qué tiene de extraño qee bebiera yo?
Bella segadora, flor de los trigales
donde las cigarras marcan su canción,
ven, que quiero verte sonreir ufana
con tu grata risa, bajo el rudo sol.
142
LA VUELTA DEL FEUDAL
Las ventanas se han abierto
desde el foso á las almenas,
del rastrillo las cadenas
han sonado al levantar
por el puente levadizo
van guerreros y criados,
que el señor de sus Estados,
victorioso va á llegar.
Luce el cielo sin celajes
sus matices y esplendores
cual cambiante de colores
donde hay risas y hay amor,
y un murmullo se percibe
como un hálito de gloria,
cual tributo á la victoria
del noble conquistador*
Desde el gran balcón de piedra
que domina la llanura,
una dama de hermosura
y de porte sin igual,
el galope sigue atenta
^143 —
del tropel ya no lejano,
saludando con stt mano
las banderas del feudal*
Vénse al frente de la tropa
las insignias del guerrero,
el pendón que lisonjero
sobre el campo tremoló,
y tras él viene orgulloso,
paladín de la jornada,
á ofrendar á su adorada
con laureles que él cortó*
Le llevó á la ruda lucha,
el tesón de los infieles
¡buenos fueron sus corceles
que vengaron á la cruzl
á la cruz que triunfadora
hoy la ostenta en su estandarte,
que será su baluarte,
que sera su eterna luz»
Bajo el sol, las armaduras
son destellos de oro y plata,
con las plumas escarlata
de los cascos, al marchar,
el tropel tiene el aspecto
de un relámpago que errante
cruza un punto, deslumbrante,
sobre el limpio azul del mar*
¡Gloría al alma de Castilla!
que en la sangre nazarena
forjó el odio á la cadena,
forjó el odio al invasor,
que dió paz á los cautivos,
que dió hierro á los traidores,
para las damas.., amores,
para los hombres... valor.
Por la rampa tortuosa
que al castillo avanza en vuelta,
la ancha fila desenvuelta
lleva al frente á su feudal,
produciendo con sus largas
carcajadas de alegría,
la estruendosa algarabía
de un estrépito infernal.
**Ya señora he conseguido
"vuestro honor dejar cumplido
"tras la ofensa del infiel,
"siempre fuiste en mi memoria,
"y hoy te brindo con mi gloria,
"¡esta rama de laurell,.
GIRONES
147
DE LA BATALLA
En la lucha siniestra, perdonado
nadie será por obra de indulgencia,
la batalla es mortal, y la clemencia
es en el rudo ataque, don soñado.
Caiga el que caiga, si os hacéis un lado
con tesón, con bravura, y con paciencia
guardadle, pues os dice la experiencia
que se puede perder lo conquistado.
En un punto de arrojo, está la suerte,
en un punto de duda, está la muerte,
adelante y sucumba el que sucumba,
que al final de la lucha, iréis unidos
todos, los vencedores y vencidos,
¡á los brazos abiertos de la tumbal
Í48
CREPÚSCULO
Es la hora del crepúsculo, bendita
hora de paz y amor, hora de calma.
Allá en el horizonte, tenuamente
extínguese el rumor de una campana
que pide una oración por los que fueron.
En el silencio de la tarde santa
y el campo sin color, tiende el misterio
poco á poco el plumaje de sus alas
tejidas en las nieblas, y acercándose
una luz invisible, nos presagia
el reinado de sombras de la noche
que pesa como un sueño sobre el alma.
En estas horas apacibles, tengo
de tu amor peregrino la nostalgia,
eternamente quise convencerme
de que todo acabó, pero quedaba
sin contestar mi corazón cobarde
que en silencio me ha dicho que te ama.
Y ya ves, de mi espíritu altanero
freno y sostén, creía que guardaba
para tí ese rencor que siempre tuvo
el que herido cayót para el que mata.
He visto que la imagen de un cariño
puede más que el placer de una venganza.
Cobarde corazón, y el tuyo en cambio
ni aun se estremece si de mí te hablan,
ni aun en tus labios vive una pregunta
por el que ausente está, sin esperanza...
^que importa que yo quiera, si no quieres?
^que importa que yo hable, si no hablas?
Por nuestro amor que fué, también solloza
en la paz de la tarde la campana...
Í50
LOS OJOS BELLOS
Tus bellos ojos azules
soñadores» como el agua
de esos lagos que se encuentran
en los cuentos de las hadas»
tienen el grato secreto
de dar consuelo á las almas*
A las almas doloridas
del combate que anonada
al espíritu que lucha,
que lo cerca, y que lo mata,
¡tus bellos ojos azules
dan alivio en la batallal
Yo he pensado muchas veces
en lo que tus ojos hablan,
hablan de una pena oculta,
de un pesar que te maltrata,
ellos son testigos siempre
de un sacrificio que callas.
Yo los he visto al pasar
ante la alegre ventana,
y entre las flores suspiran
tus bellos ojos, y pasan
los qtte nunca comprendieron
el gran dolor de tu alma.
Tus ojos son mis amigos,
y algunas tardes entablan
con los míos un diálogo
rápido en que nadie habla,
¡que grato es tener amigos
qué mitiguen nuestras ansias!
Tus bellos ojos azules,
viven en mentida calma,
sólo al mirarte, he sabido
el gran secreto que callas,
es una historia muy triste
de inmensas dichas lejanas...
¡Oh bellos ojos azules
siempre cubiertos de lágrimas...!
152
/MARGARITA
Margarita blancat blanca Margarita
que de mis amores fuiste favorita
que alegró mis negras horas de dolor,
que alejó del alma mí fatal quebranto,
adorada imágen á quien quise tanto,
escucha el acento de tu trovador.
Escucha el lamento que altera la calma
de mi amor, que mudo soñaba en tu alma
con la maravilla de tus alegrías,
con tu santa risa que yo veneraba,
con tus rojos labios que siempre besaba
tras el juramento de que me querías.
Ya no puedo hablarte, ya no puedo verte,
nuestro dulce idilio destruyó la muerte,
la negra viajera macabra y maldita;
ya no puedo verte, ya no puedo hablarte,
ya sólo me queda consuelo al rezarte
Margarita blanca, blanca Margarita.
Estaba muy pálida tu frente hechicera,
estaban cerrados tus labios de cera.
Í53
estaban tus manos benditas, cruzadas,
me acerqué, llevaba mí ofrenda de flores
que eran como un símbolo de nuestros amores,
compañeras tuyas, flores adoradas*
Estabas muy pálida, blanca Margarita,
besé sollozante tu frente marchita
tempranera víctima de mundana guerra,
y cuando te hundieron en la fosa fría,
noté que mi alma contigo se hundía
envuelta en ua negro puñado de tierra.
Í54
NOCHE DE REYES
En mis tristes brazos durmió aquella noche
la más dolorosa de toda mí vida»
y cuando el cadáver en hombros sacaron
murmuró en silencio, con voz dolorida:
—pila que despierte! ¡Mamá está dormidal
Y yo tembloroso, pálido y convulso,
la besé en la linda boca purpurina;
rayaba la aurora, y entre los visillos
una luz vagaba triste y mortecina*
—Déjala que vuelva, bien mío, y en tanto
miraré tu blanca frente nacarina,
son los Reyes Magos que vienen por ella
para que te traiga juguetes, monina—
Y siguió un momento la voz suplicante
entre mis caricias ya casi extinguida:
—¡Quiero yo que vengal—¡Que me traiga dulces!
¡Dila que despierte!—¡Mamá está dormida!
155
DEL DOLOR HUMANO
ESCLAVITUD
La ancha estepa solitaria reflejaba la blancura
de la nieve, la blancura de su cíelo sin color,
y á través de aquel paisaje tenebroso, solitario,
avanzó la caravana del pesar y del dolor.
Avanzó el compacto grupo que escoltaban los cosacos,
la naga il{a preparada, pronto el golpe á descargar
en las carnes ateridas de los pobres prisioneros,
que quisieron con su sangre libertades conquistar.
Van ancianos venerables que al ocaso de su vida
empezaron un calvario de sufrir y padecer,
y van jóvenes caudillos que partieron sus cadenas
y ahora pagan el delito del que libre quiere ser.
La ancha fila deportada, por los yermos siberianos
va á la muerte, va á la muerte salmodiando una canción,
que ahora surge trepidante de los labios temblorosos,
y á su acorde más se agita, más palpita el corazón.
"La encina irá sola cayendo á la tierra
Í56
"bajando hacía el suelo su altiva cerviz
"seguid animosos la lucha, seguidla»
"seguid atacando la enorme raíz*
"La encina irá sola cayendo á la tierra»
"hermanos, la sangre perdida vengad,
"la sangre vertida por la honra de Rusia,
"que es madre que todos debemos honrar*
Los cosacos de la escolta, sobre el grupo, latigazos
con los plomos de las fustas, ya sacuden sin dolor,
indignados ante el gesto de desprecio con que entona
el tropel de deportados su metódica canción.
Sobre el manto que la nieve va tendiendo en la llanura,
caen las gotas de la sangre bajo el látigo brutal,
y redoblan los cosacos su energía de verdugos,
y se aumentan las escalas del fatídico cantar*
"La encina ira sola cayendo á la tierra,
"bajando hacia el suelo su altiva cerviz,
"seguid animosos la lucha, seguidla,
"seguid atacando la enorme raíz***
Y allá van los deportados que caminan á la muerte,
hombres viejos, hombres jóvenes sentenciados al azar,
bajo el yunque que forjaron los tíranos de un imperio
que se agota, que se hunde, que se extingue, que se va*.*
Í57
SOMBRAS
¡Que no sepa nadie
que yo á tí te quiero!***
que reposen juntos nuestros dos cariños»
y que los envuelva la paz del misterio,
¡Tiene tanto encanto
querer en secretol
vivir en la sombra, besar tu mirada,
la dulce mirada de tus ojos negros.»
¡Que no sepa nadie
que yo á tí te quíerol
Después de la ausencia
volviste, y el duelo
borróse en mi alma, murieron mis penas,
y acabó el calvario de mis sufrimientos.
Yo soy un cobarde
lo sé, lo comprendo,
¡pero es tan hermoso besar tu mirada,
la dulce mirada de tus ojos negros!..*
Más bajo... bajito...
_
158 —
aqtíí en el silencio
no evoques visiones del pasado» calla**,
que la medicina del alma es el tiempo.
Que no quiero oírte,
no quiero, no quiero.*,
como sí yo nunca lo hubiera sabido,
como sí yo hubiera soñado despierto.
Yo soy un cobarde
lo sé, lo comprendo,
|pero es tan hermoso besar tu mirada,
la dulce mirada de tus ojos negros!...
*
*
*
*
*
*
*
¡Que no sepa nadie
que yo á tí te quiero!
t
*
*
*
*
159
E L ENCUENTRO
Apoyado en el quicio
de la vieja ventana,
he mirado á la luna que riela
en las aguas del lago su blancura de plata.
He mirado la sombra
donde vive la calma,
y he querido soñar á lo lejos
con tu negra figura, que llamándome avanza.
He juntado mis fuerzas
sin volverte la cara
y te he dicho: — ^Por qué, peregrina,
en mi reja te quedas, y una ruta me marcas?
Y tu voz misteriosa
murmuró estas palabras:
¡Ha llegado la noche, con su velo de sombras,
que ha matado el eterno coloquio de tu alma!
Vamos ya, viajera,
mí dolor acompaña.
— íéO —
no me dejes perdido y sin rumbo
en la lóbrega senda, donde el llanto me aguarda.
Me produces espanto
con tu horrible guadaña,
con tu manto sombrío que flota,
erigido en bandera, de una danza macabra.
De tus órbitas secas
la infernal llamarada,
y el crujir esquelético y duro
de tos huesos que suenan, y que gimen ó cantan.
Dime tú, pasajera,
dime tu, visionaria,
si miraste su bello semblante
donde nunca la huella, de una pena habitara.
Tú también fuiste guía
de la estrella adorada,
tú también la marcaste el camino,
besaré yo estas tierras, que fijaron sus plantas.
Dime tú si la historia
de mi amor te contara,
sentiré la alegría infinita
de escuchar en tus labios, sus divinas palabras.
El espectro paróse,
salmodió una campana,
y muy quedo al oído me dijo:
"Soy aquella á quien busca, con angustias tu alma.,,
Resonó una profunda
é infernal carcajada.
Yo sentí que en mis venas la sangre
agolpándose rápida, poco á poco se helaba.
Como ttn aro de hierro
hacía sí me llevara,
y sentí el asqueroso contacto
de unas manos sin carnes, en mis carnes clavadas.
Unos labios marmóreos
en mis ojos besaban,
y la voz á mi oído decía:
Soy aquella á quien busca, entre angustias, tu alma,
—¡Mientes! ¡mientes!—la dije,
era bella, era santa,
era un rayo de sol su cabeza,
y los blancos jazmines, en sus carnes brotaban.
Déjame, pasajera,
déjame, visionaria,
que eres toda de negras mentiras,
¡y ella nunca mintiera, por que fué bella y santa!
Y entre el aro de hierro
de sus manos clavadas
en mis carnes, me dijo al oido:
¡Soy aquella á quien busca, entre angustias, tu alma!
Í62
SACRIFICIO
Cantó en un suspiro el órgano
una canción de esperanza,
que circuló tenuemente
por la iglesia solitaria.
Brillaron sobre sus notas
lentos raudales de lágrimas,
y el aroma del incienso
acompañó la plegaría*
Un rayo de sol poniente
por los vitrales pasaba,
y en los dorados retablos
sus reflejos fueron galas*
Subieron de los cantores
las voces lentas, pausadas,
como un murmullo de pena
que en el ambiente arrullaba.
Y seguida del cortejo,
llegó trémula á las gradas.
alzó los ojos al delot
y besó la cruz de plata*
Monótonos, largos cantos,
arrullo de voces santas,
majestad que en el silencio
eres pesar y nostalgia*
Martirios que nos producen
felicidades pasadas
al evocar un recuerdo
que envuelto en nieblas se marcha.
Cruel invierno es el invierno
que lleva nieves al alma,
el que mata en los rosales
las bellas rosas tempranas
Cuando el triste manto negro
resbaló por sus espaldas,
cuando calló bajo el corte
su cabellera dorada,
cuando las lindas megillas
se quedaron yertas, blancas,
rompió en un sollozo el órgano...
la voz del cantor lloraba,
de los soberbios vitrales
el sol retiró sus galas.
^164 —
y en la sombra se perdieron
juventud, belleza, calma,
y quedó la negra noche,
como una vieja adorada,
que ocultó entre sus misterios
la flor que se marchitaba.
¡Ojos que nunca lloraron
también entonces lloraban,
triste es buscar á la muerte
con traje de desposada!...
Giraron bajo cerrojos
las férreas puertas pesadas,
por los claustros del convento
el cortejo desfilaba,
y en los labios de la virgen
se tejió un beso de lágrimas
que se estampó en las megillas
de la pobre madre anciana.
Beso santo fué aquel suyo,
la sangre lo consagraba,
se erigió como una ofrenda
sobre el altar de su alma
Y marcharon silenciosas
las negras filas... rezaban...
hundióse el sol, poco á poco,
¡y doblaron las campanas!...
165
AL
PASAR.
Entre los olmos altos que bordean
la blanca carretera con su sombra,
yérguese el caserío, como una
bandada de palomas*
Junto al portón abierto, para el coche,
cesa un punto su marcha tan monótona,
descansan los caballos de la lenta
jornada fatigosa*
Yo dirijo mis ojos á la puerta,
y entre los altos olmos, á la sombra,
contemplo tu figura, que es á un tiempo
gentil y soñadora.
Admiro tus megillas encendidas
en una llamarada temblorosa
y tu esbeltez sublime, te apareces
á mis ojos cual diosa
que al caminante presta el cariñoso
saludo de llegada, no eres diosa
pero eres un milagro de dulzura
y el hada bienhechora,
que surge para dar al peregrino
valor en la jornada fatigosa,
bajo los altos olmos, yo contemplo
como un clavel de púrpura tu boca.
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
*
¿Quién recuerda el pequeño caserío
donde paró aquel coche breves horas,
para admirar un punto de esos labios
la risa bondadosa?
Yo recuerdo tu imagen, quizá el único
de los que te miraron á la sombra
de los árboles altos, tu mirada
profunda y amorosa,
nunca la he de olvidar, y la armonía
de tu rostro apacible, como diosa
que al peregrino llevas el consuelo
de la marcha azarosa*
Quizá ya nunca pase por tu puerta,
quizá ya no te admire tan hermosa,
pero si así ocurriera, ten presente
que en mi existencia loca,
tu fuiste la más grata y bendecida
caridad que gocé, ninguna otra
díó consuelo á mi alma, yo aún recuerdo
¡cómo un clavel de púrpura, tu bocal...
i 61
LA ESCLAVA
Eras tú muy pobre» yo te vi una tarde»
eran tus megíllas llamas de color»
y en tus frescos labios, palpitantes» rojos»
vagaba una dulce sonrisa de amor.
Eras tú muy pobre, ligera y sencilla
trinabas al aire tu alegre cantar»
y al verte» mis ojos besaron tu hechizo»
mis ojos nublados de tanto lloran
Tú eras golondrina de países lejanos»
tú eras paz bendita de trágica guerra»
y fuiste la sombra de un ángel piadoso
que veló mis pasos de azar en la tierra.
Eras tú muy pobre» pero eras muy santa»
pudiste en mi pecho desterrar la pena»
yo te quise tanto*» ¡cómo quiere un niñol
eras tu muy pobre» pero eras muy buena*
Ayer te he mirado cubierta de encajes»
cubierta de joyas en un cupé azul»
Í68
y miré tus ojos, que yo venerabat
y vi que de lágrimas llevaban un tuL
Me viste,*, ¿Lo niegas?,,* me viste abatido,
me falta ta alegre y amable cantar,
me viste tan pobre, que no te atreviste
como en otro tiempo, mi cara mirar.
Pasaste entre rasos, como una sultana,
no vi en tus megillas llamas de color,
estabas muy pálida, muy blanca, tan triste,
que casi me hiciste llorar de dolor.
Ya no podrás nunca reir amorosa,
tu cárcel de oro, no se abre jamás,
¡sí vieras cubierta de tantas riquezas
la pena, la lástima que al verte me das!
Í69
CEMENTERIO DE ALDEA
^No habéis visto vosotros en la paz del crepúsculo,
de una aldea el pequeño y humilde cementerio?
Cuando las sombras bajan y envuelven á la tierra,
se advierte en el, la inmensa majestad del misterio*
Tiene el paisaje un tinte de infinita tristeza,
de una profunda y larga mortal melancolía,
¡Oh si en algún crepúsculo vierais un cementerio
de una aldea, de humana é inmensa poesía!
Tantos como se hundieron en la tierra, señalan
las negras cruces puestas al borde de las fosas,
y cuentan vuestros labios una, dos, tres.*, se pierde
la mirada entre cruces lejanas y borrosas.
Para aquellos, fué mundo la reducida aldea,
sus ojos no encontraron más cíelo que su cíelo,
allí se aislaron siempre sus odios, sus cariños,
la pena, la desgracia, la dicha y el consuelo.
Y así vivieron siempre y así llegaron, tristes,
á la paz infinita del pobre cementerio,
para entrar en las sombras de la tierra, que cantan
170 —3
ía majestad inmensa y eterna del misterio.
Almas que no pasaron por la vida que es grata
sin horizontes^ vida de encanto y de alegría,
¡perdón Señor para estas almas que no supieron,
que el corazón redama, un amor cada día!**.
Í7Í
DESPUÉS...
Cuando por mis labios ya no crucen risas»
estas risas mías que tanto te alegran,
cuando ya no encuentres calor en mi pecho,
cuando no te hable, cuundo yo me muera»**
Pon sobre mis ojos que tanto te adoran
tus labios queridos, tus labios de fresa,
derrama unas lágrimas sobre mis megilías
que estarán muy blancas, muy frías, muy yertas*
Con eso me sobra, después ya no quiero
que vayas á verme, que subas la cuesta
de ese camposanto tan viejo, tan triste,
sería egoísta si yo te dijera
que esperaba siempre tu grata visita,
^para qué has de hallarte pesarosa y trémula?
yo quiero que vivas como tu mereces,
entre una sonrisa, sin una tristeza*
Lejos de mi eterna soledad sombría
que arroja á las almas su velo de nieblas,
no subas la cuesta de ese camposanto
para que en tu pecho no aniden las penas*
Después.** dulce amada, si tanto me quieres
^172 —
como tu asegttrast conserva las huellas
de mí amor errante, yo á tí te he querido
como no es posible que nadie te quiera*
Yo en tí puse siempre la fé de mi vida,
mi vida que ha sido querer y querella...
^para que he de hablarte del pasado? quiero,
como ya te he dicho que cuando me muera,
¡pongas en mi rostro calor de tus lágrimas,
y en mis ojos pongas tus labios de fresa!...
173
A/AANECER
Aun lo recuerda con dolor mí alma,
caminaba sin rumbo, tristemente,
por la desierta capital silente,
era el amanecer, hora de calma*
Pensaba en tí, con sin igual quebranto
pensaba en tí, llevaba en mi conciencia
la fatídica garra de tu ausencia,
más dolorosa, por quererte tanto.
De pronto en la penumbra me llamaron,
—oye.,, - y Cual si el rayo hubiese herido
mí frente, volví el rostro dolorido,
y nuestras dos miradas se encontraron.
Tus cábelos con flores adornabas
y pintada la faz, me parecías
una visión de crápulas y orgías,
me diste compasión, y me asustabas...
Quise gritar, no pude, tu corriste
trémula y vergonzosa de mí lado,
pudo más que el presente, aquel pasado,
¡oh pobre corazón, como sufrístel
Y yo seguí el camino sollozante.
^174 —
como el qtte encuentra á su ideal, perdido,
¡ilusión de mi vidat como has sido
deshecha por la suerte en un instante!
Quise llorar, no pude, y en la calma
de aquel amanecer, mi fé moría,
¡como llegué á encontrarte, vida mía!
¡aun lo recuerda con dolor mi alma!
Í75
FLOR DE ENSUEÑO
Tuvo ttt querer, el rojo
frescor de las amapolas,
flores que nacen al beso
tempranero de la aurora,
y van cayendo, cayendo
para hundirse entre las sombras
de la noche, que es refugio
de las almas cuando lloran,
¡Tuvo tu querer el rojo
frescor de las amapolas!
De tu amor sólo me queda
la promesa dolorosa,
de no hundirme en el olvido,
de llevarme en tu memoria,
y en las horas de quebranto
consultarme, cuantas otras
en mis labios encontraste
el alivio á tus zozobras.
También yo te llevo siempre
n6
sobre el alma, pesarosa
de no hablarte, de no verte
dulce amada, soñadora,
y la vida es «n quebranto
sin tu ímágen amorosa
que no viene, ¿quien se acuerda
de las almas cuando lloran?.»
¡Tuvo tu querer, el rojo
frescor de las amapolas!
177
LOS VIOLINES ZINGAROS
^Qtié encerráis en las cajas, oh viejos víolínes
zíngaros, de amorosa é intensa melodía?
Cuando el arco resbala por vuestras cuerdas, flota
en el aire una extraña cadenciosa armonía.
Una dulce nostalgia de las cosas pasadas
al oir vuestro acorde* brevemente sentimos,
y evocamos la dulce felicidad perdida,
y evocamos el hondo dolor que padecimos.
No hay alma al escucharos, insensible al encanto
de vuestro melodioso concierto sin igual,
¡viejos violines zíngaros, en vuestras cuerdas saltan
las notas, cual suspiros y risas de cristal!
Es música de gratos y lejanos recuerdos
que envuelven las promesas, y dicen la traición,
y al oiría, lo mismo reimos que lloramos
conteniendo el extraño latir del corazón.
No sé que hay en vosotros, oh viejos violines;
no sé que hay en vosotros de íntima poesía,
lo mismo dais canciones de nuestra alegre España,
que evocáis una trova sentimental de Hungría...
Í78
CRISTO
Ante la grandiosa pompa cortesana»
ante aquel gran Cesar rey de las crueldades,
la voz del maestro, sublime y humana,
se alzó como un símbolo de razas y edades.
Ante el egoísmo de aquellos colosos
y en los lupanares de Roma perdida,
los niños supieron crecer bondadosos,
los hombres lograron amar á la vida.
Como un misterioso respeto profundo,
como un sol radiante de vivos colores,
brotó de sus labios, flotó sobre el mundo,
vivió por los aires é irguióse en las flores*
Y así aquel puñado de fieles guerreros
de burdos sayales y humilde pobreza,
hicieron su ejército, sin brillos ni aceros,
sin carros triunfales de enorme riqueza.
Ejército humano, de espíritus sabios,
sin cotas de mallas, desnudos los pechos,
libróse la noble batalla, en los labios.
^179 —
cantaron la santa victoria» los hechos.
•
*
*
4
•
•
*
•
4
4
4
4
4
4
Y cuando del mártir la voz apagóse
y en nieblas de llantos y muerte perdióse,
avanzaron ellos» de amor peregrinos,
vinieron brindando la paz de la vida,
vinieron brindando la fé ya perdida,
vinieron de flores marcando caminos.
Al cuerpo del hombre trajeron la calma,
pusieron un rayo de luz en su alma,
á llantos y risas el pecho le abrieron,
y hallaron apóstatas, que luego adoraron,
y labios que nunca besaran, besaron,
y aquellos que nunca quisieran, quisieron *
Cruzaron los burdos sayales las tierras
dejando las paces, donde hubo antes guerras,
secaron los ojos que siempre lloraban,
la boca que ungieran, no más maldecía,
abrieron sus brazos, á aquel que sufría,
y al más enemigo, con más fé le amaban.
Y ante esta doctrina de amor y nobleza,
la imágen de Cesar, perdió su grandeza,
cayeron las vendas, tembló el legionario,
y como una sombra, pasó por su mente
aquel Nazareno, que fué sonriente
trayendo las almas al pie del Calvario.
4 4
« 4 . 4
4
4
4
4
4
4 4
4
Si alzáis en los pechos altar de creencia
180
tenedle en vosotros, que es grande su ciencia,
amadle, que es deuda que está contraída,
besadle, que os hizo las leyes de hermanos,
honradle, que os pudo librar de tíranos,
¡cantadle, que haciéndolo, cantáis á la vida!
Í8Í
LA CIUDAD DUERME».
La dudad duermet reposa
en la niebla silenciosa
de la noche» ya no río»
abatido voyt sin calma,
siempre sólo» y á mi alma
siento ya llegar el frío*
Camino errante, doliente,
meditando tristemente
cruzo la ciudad desierta,
solo escucho mis pisadas,
¡oh cuantas puertas cerradas
y ninguna puerta abiertal
Ninguna, la solitaria
ciudad vieja, legendaria,
duerme en paz, todo reposa,
á veces, la silueta
de un perro, que vaga escueta
desaparece medrosa.
En el silencio, la pena
crece más, y me condena
á sufrirla resignado.
^-182 —
en la jomada sombría»
que sola va el alma mía,
como alma de condenado*
Entre la niebla, cobarde
me siento, mí sangre arde
y mí fiebre se agiganta,
á la escasa luz, mi sombra
me causa pavor, me asombra
y me estremece, y me espanta*
Voy por la ciudad desierta
con mí alma joven, ya muerta
en fuerza de desengaños,
¡oh triste ilusión perdida,
hizo en mi pecho, la vida,
lo que no hicieran los añosl
La ciudad duerme*** reposa
en la niebla silenciosa
de la noche, ya no rio,
voy abatido, sin calma,
siempre sólo, y á mí alma
siento ya llegar el frío***
183
EN LA PENUMBRA
Cuando el sol declinaba^ tu subías
por la amplía carretera, sonriente,
una risa en los labios purpurinos
y una flor en el pelo, por tu frente
pasaban de la luz, ya moribunda
tenues reflejos de blancor suave,
y tus risas se oían, y flotaban
como el lejano gorjear de un ave.
Era el anochecer* Tu suspirabas
en mí oído el acento encantador,
]oh visión del pasado, en la penumbra
fué mi primera confesión de amorl
Fué mi primer ensueño placentero
nacido entre las nieblas, y en la calma
de la tarde al morir, por vez primera
murmuraron mis labios—En mi alma»*.
Tu escuchaste asombrada aquel extraño
y entrecortado hablar con frenesí,
en la penumbra de la tarde, vino
por vez primera á mis oídos -Sí,*,
Todo era idealidad, yo placentero.
tu feliz» sonriente y amorosa,
¿quién no tuvo en su vida de locuras»
la visión de un ensueño color rosa?
Y pasaste, y pasaron otras muchas,
Y seguí mi jornada, peregrino,
y en el atardecer de mi alma, hoy siento
tu risa en la penumbra del camino.**
Í85
DEL AMOR PASADO
El amor que te tuve
mujer, ya se ha perdido,
se ha perdido en la obscura
sombra de mi aflicción,
y entre mis esperanzas
muertas cuando nacieron,
también murió tu amor.
Como la flor que un día
muestra su gentileza,
dulcemente besada
por un rayo de sol,
y en la paz del crepúsculo
se inclina lentamente,
así vivió tu amor*
Como la fresca risa
que de los labios brota
y se extingue en silencio,
como lejana voz,
como ilusión que pasa.
^
I8é —
como la dicha errantet
así pasó ttt amor*
Así, como un recuerdo
que se aleja y no vuelve,
como visión eterna
de otro tiempo mejor.
Ya no rien tus ojos
como fieles amigos,
que vuelven tras la ausencia
que cruel, los separó.
Y es que ya el desengaño
por mi puerta ha pasado,
la experiencia en la tuya
muchas veces llamó,
y en el alma no existe
ya aquel santo cariño,
que cruzó por mi vida
como un rayo de soL
Es inútil, ya solo
queda el viejo recuerdo,
el hastío supremo
nos iguala á los dos,
y así cuando me encuentras
procuras no mirarme,
lo mismo que procuro
ya, no mirarte yo„.
187
LA SONRISA DE MIMI
Mímí tuvo una sonrisa
bella y grata, como risa
de un naeiente y puro amor,
alivio de los quebrantos,
de las penas, y los llantos,
del pesar, y del dolor.
Risa de dulce armonía
mensagera de alegría,
¡oh sonrisa de Mímíl
^recuerdas cuando besaba
tus manos, y te adoraba
los ojos fijos en tí?
¿Recuerdas, cuando amorosa
gentil, amada, graciosa,
me jurabas tu pasión?
Después de haberte querido,
sufrió mucho con tu olvido
este esclavo corazón.
Corazón que tú adoraste
_
J88 —
y que luego abandonaste
porque la vida es asít
como una eterna mentira,
yo te dije siempre.».—mirat
tu sonrisa es de Mimí.—
Y tú ufana sonreías»
y halagadas te creias
como la amante inmortal
de la bohemia doíorosa»
Mími fué flor deliciosa,
y tu fuiste, flor del mal.
Aquella, cruzó la vida,
buena humilde y bendecida,
visión de paz y de amor,
tu, artera, falsa y cobarde,
con odioso y cruel alarde
fuiste sembrando el dolor,
Y al final de tu inhumano
proceder, la misma mano
llegó á hacer justicia en tí...
no gozaste una alegría,
¡cuanto más que tu, valía
la sonrisa de Mími!...
189
LOS OJOS DE LAS ESFINGES
^Cómo veis pasar los siglos? - Como errantes peregrinos»
cual caballos fustigados por la loca humanidad»
cual tropel vertiginoso» que desborda en los caminos
la ironía de su risa, que es blasfemia y que es piedad,
Grandes ojos sepulcrales» siempre inmóviles y abiertos
en la máscara de piedra» sin matiz y sin color»
centinelas impasibles que os halláis siempre despiertos
y miráis indiferentes la alegría y el dolor.
Sobre el torso gigantesco que hace gala á la figura»
el sol lanza los destellos de su luz meridional»
y los rayos que resbalan de la piedra en la blancura»
son los mismos que os señalan la visión de lo inmortal»
^Hasta cuándo seréis fuertes» vencedores de la guerra?
^hasta dónde» grandes ojos» pretendéis llegar á ver?
quizá crucen los humanos sobre el ancho de la tierra»
y esperéis en el silencio los instantes de caer*
Quizá el fondo tenebroso de la nada ya os despierte»
cuando no se escuche el trino de algún pájaro cantor»
cuando en todo el universo surja el reino de la muerte»
190
cuando el sol no dé §us luces, ni la tierra dé una flor.
Quizá, entonces, descendiendo de los anchos pedestales,
emprendáis vuestra jornada, y empecéis así á vivir,
cuando ya bajo la tierra reposemos los mortales,
es posible que esos labios rompan todos á reír.
Una extraña risa loca, con asomos de delirio,
que en los pechos de granito haga el gozo palpitar,
una risa que celebre los finales del martirio,
la alegría del que nunca ha podido y puede hablar.
Y así á pasos mesurados, las marmóreas comitivas
se derramen por el mundo sin que brote otra canción
de las bocas colosales, antes muertas y ahora vivas,
de los pechos misteriosos que ahora tienen corazón.
Ojos grandes sepulcrales, quizá entonces, indiscretos,
en las tumbas solitarias empecéis á descubrir
las pasiones de los hombres, sus orgullos, sus secretos,
y entre envidias y rencores, la miseria de vivir.
El telón de falsedades rodará para enseñaros
las intrigas de estas luchas que carecen de ideal,
y al mirarlas solamente tendréis siempre que nublaros,
porque en ellas predominan los espíritus del mal.
Si vivís tras los humanos, no haced luz en las tinieblas,
si juzgáis nuestro pasado, tened siempre compasión,
no turbéis nuestro descanso bajo el sueño de las nieblas
y seguid vuestros caminos, con la irónica canción.
Llegareis á los confines, tocareis en lo infinito.
I9Í
caminando siempre á solas, ni aún pudiendo contemplar
«na luz que os marque un rumbot y en los pechos de granito»
es posible que se extienda la nostalgia de llorar.
Será un llanto al sol bendito que os bañó con sus raudales,
á la vida explendorosa que os brindaba su placer,
será un llanto á lo perdido, será un llanto á los mortales
que supieron demostraros la alegría de querer,
Y en la sombra os hundiréis derrotados y abatidos,
altos bustos de colosos, que ignoráis lo que es amor,
y en las máscaras de piedra habrá gestos afligidos,
y en los labios que rieron habrá gestos de dolor.
Ojos grandes, sepulcrales, sin pasión y sin anhelos,
que miráis indiferentes de los siglos á través,
¡quizá estéis tan silenciosos, explorando allá en los cielos,
la señal de que la tierra se desplome á vuestros pies!,,,,.
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