Sociedades de Blectrícldad

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^'^/f}lrlir-
Director: D. Augusto Krahe.
Sociedades de Blectrícldad
e L jVíeDIODÍH
Al abrir esta Sección en las columnas de nuestro periódico, dispuestos á ocuparnos de las Sociedades eléctricas de Madrid, comenzarnos por
la denominada EL Mediodía, u n a de las m á s modernas, y cuyos accionistas han dado recientemente gallarda muestra de unión oponiéndose
con admirables energías á lo que ellos entendían
exceso de autoritarismo en su fundador y anterior Presidente, dirigidos y alentados por los señores que forman: en la actualidad la Comisión
ejecutiva de su Consejo de Administración.
La última J u n t a general aprobó las modificaciones llevadas á sus Estatutos por el nuevo
Consejo, autorizándole ampliamente p a r a llevar
á efecto la admisión de 4.000.000 de pesetas en
Obligaciones Hipotecarias al 5 por 100 de interés, p a r a que con su producto atienda al pago "de
las atenciones de la Sociedad y al oljjeto y negocio de la misma, anulando la anterior emisión
destinada á la adquisición de un salto de a g u a
en el J a r a m a y á la construcción del Canal y de
las obras necesarias.
Según datos adquiridos, la recaudación mensual llegó á 95.000 pesetas á principios del año
corriente, siendo inferior entonces á 3.000 el número de abonados con que contaba la Sociedad;
y,como, según declaración lieclia en la última
j u n t a general por uno de los Consejeros, los abonados a u m e n t a b a n considerablenlente, hasta-el
exiremo de afirmar que pasarían de 5.000 a n ' e s
de finalizar el año, no es de e x t r a ñ a r que, conocedores de las economías introducidas por el anterior Consejo de Administración y de los decididos propósitos mostrados en un principio por el
actual, crean muchos accionistas y entendamos
nosoíi'os que la Sociedad El Mediodía hállase en
excelente situación económica y debe ser en breve plazo la que m á s positivos y seguros resultados produzca en Madrid contando, como realmente cuenta, con u n a buena Central, c a p a z de
producir todo el fluido que llegue á exigir su extensa y bien distribuida red, y c )n la fuerte reserva de capital que h a de quedarle de la emisión
de Obligaciones.
No oljstanle tan clara y desaliogada situación
económica y deformar actualmente la Comisión
directiva del Consejo de Admmistración los mismos accionistas que organizaron en el Salón de
la Bolsa la c a m p a ñ a de oposición al. anterior
Consejo, presidido por el Barón de Monte-Villena,
debemos l l a m a r la atención del Sr. Aragón, Presidente recién elegido, y de sus compañeros, acerca de la obligación morral y social en que es.tán
de responder con heclios y visible mejoramiento,
no con ofertas y p a l a b r a s , á la confianza excepcional que eíi ellos depositaron los acció,
nistas.
•
La parte que reste del importe de la emisión
de Obligaciones después de hacer efectivos los
pagos de las atenciones pendientes, debe á todo
ti-ance conservarse, acordando no adquirir dur a n t e el m a y o r tiempo posible ninguna clase de
material, salvo el indispensable p a r a la conservación de la Central y de la actual red de distribución, muy suficiente p a r a a l c a n z a r con ella
doble y a u n triple recaudación de la que hoy produce, y p a r a asegurar por consiguiente pingües
rendimientos á los accionistas, después cíe pagado el cupón de las Obligaciones.
Creemos que fisí sucederá, y técnicamente tratareuKJS de demostrarlo si, como es de esperar,
su actual Címsejo aumenta, como anunció, el
número de abonados, administra bien, lio señala
sueldo ni gratificación á la Comisión ejecutiva,cumpliendo los Rstatulos, y utiliza de u n a vez
la condensación, fumívoros" básculas áutomáti-,
cas y cuantos medios de economía tiene á su alcance p a r a rebajar el gasto mensual de explotación, ó sea el dé carbón, g r a s a s , personal y de
extricto entretenimiento, teniendo en cuenta que
estos son los únicos gastos que deben culjrirse
con el importe de la recaudación y que la cantidad sobrante, cada vez mayor, constituye lo.s
beneficios.
, '
Después de escrito lo que antecede, llegan a
nuestra redacción las siguientes noticias:
Se h a señalado el sueldo de 5.000 pesetas ál
nuevo Presidente del Consejo de Administración
de la Sociedad El Mediodía, Sr. Aragón, á pesar
de lo dispuesto en los Estatutos de la misma.
También parece que ha sido nombrado Secre--
2Í4
Madrid Cienti/icO
tario general de dicha Sociedad, un hijo del señor Muñoz, vocal del Consejo de Administración.
Ambas determinaciones no han causado, según nos informan, el mejor electo entre los
accionistas.
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li iitiaeÉ (leJa:i k m liidráulicas
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Grande es el impul.so dado' durante éstos últimos años á la utilizstción de las fuerzas h i d r á u licas'que, diseminadas é improductivas, existían
en España, y r a r o és aún el día que no se denuncie un nuevo salto de a g u a y se pida la concesión
de su aprovechamiento.
Pero si bien e s m u y plausible y digna de todo
estímulo la propagación de esta clase de obras
por a c u s a r la.tendencia del capital á a b a n d o n a r
las a r c a s donde sus poseedores lo tenían encerrado é inactivo, h a s t a casi sin provecho propio,
p a r a lanzarse resueltamente á fertilizar los yermos campos de la industria, en provecho de todos, necesario es reconocer que, sea por falta de
iniciativa, sea por desconocimiento del negocio,
por no haberlo estudiado lo suficiente antes de
llevarlo á la práctica, ó bien por miedo á destin a r l a á otras m u c h a s aplicaciones de que os susceptible la fuerza que se capta, la aparición de
una nueva Central hidro-eléctrica no representa
siempre un nuevo elemento propulsor y de riqueza,'sino que es á >*"eces un freno que se pone al
desarrollo de otra'!'industria y a establecida, por
venir con frecuencia la nueva á invadir la esfera
de acción.de lanantigua.
E s el nuestro uno de los países m á s ricos en
fábricas de eleati;icidad, ó sea en fuerza barata,
y siéndolo adeínás en la producción de primeras
materias p a r a íoda clase de industrias, es el m á s
pobre en inatíaíacturas,. El cobre, el hierro, y
tantos otros materiales qué en tal cantidad encierra su Suelo,,los envía al extranjero p a r a
traerlos transformados en las mismas m á q u i n a s
eléctricas que con t a ñ í a profusión está moiitatido.
Y luego todas estas m á q u i n a s se dedican casi
exclusivamente á la m i s m a producción: el alumbrado eléctrico, i
Pocos son los' pueblos, por mezquino que sea
-su número dehábitantes, q u e c a r e z c a n de estesistema de alumbrado. Y los hay que aun no constando con m á s de diez ó doce mil a l m a s están
/^abastecidos p o r dos y h a s t a tres fábricas. No
sólo se entabla la competencia entre la antigua
central movida á vapor que se hallaba establecid a en el mismo pueblo, con la fábrica hidráulica
que lleva su fluido desde a l g u n a s decenas de ki-
lómetros, sino que á veces son dos á motor de
a g u a las que se disputan entre sí la instalación
de unas c u a n t a s l á m p a r a s de cinco bujías en
otras tantas casas, cuyos moradores tienen con
dificultad disponibles á fin de mes los seis reales
ó dos pesetas á que asciende el abono.
De aquí que muchos de estos negocios'se h a llen muy lejos de ser florecientes, y que antes de
utilizar toda la fuerza disponible se inicie una
crisis industrial de los saltos de agua. Ciertamente esta crisis no puede ser m á s que transitoria, pero no puede dejar de m a l o g r a r una porción de capitales, contribuyendo al retraimiento
de otros nuevos.
Se impone, pues, la necesidad de pensar en
otras aplicaciones de la energía sobrante. E s necesario guiar por diferentes caminos las fuerzas
productoras. La competencia en el caso que nos
ocupa, aún m á s que en otros, es de fune's-tísimos
resultados. No resuelve tampoco el problema
económico la fusión de las Sociedad.es^rivales,
aunque pueden entonces a u m e n t a r ó Imponer
sus precios y condiciones, cortando un sinnúmero de abusos que por conservar el abonado, se
veían en la necesidad de tolerar mientras d u r a b a
la lucha, El monopolio, con todas sus a r b i t r a riedades y prepotencias, si bien no justificadas^
puede dar buenos resultados á los que lo ejercitan en la producción de una materia de primera
necesidad; pero en el alumbrado eléctrico (ís
preciso reconocer que si se h a hecho insustituible
é indispensable, en las grandes poblaciones pueden p a s a r muy bien sin él los humildes vecinos
de la mayoría de nuestros pueblos, bastándol(!s
á muchos la tenue luz de su aún no olvidado
candil.
No utilizando generalmente la poterícia motriz
m á s que p a r a el alumbrado, queda disponible
p a r a otros usos durante el día, y todas las fábricas hidro-eléctricas proyectan utilizarla en el
transporte de fuerza. Claro que no faltári aplicaciones, pero en la m a y o r í a de los casos l'altan
aplicantes. No se tiene en cuenta suficieniemenle
la incontrastable rutina dé los propietarios rurales, y su escasa propensión á sustituir los a n t i guos procedimientos por los nuevos.
Sólo con una industria se puede contar ü priori
en cada pueblo: la fabricación de h a r i n a s . En algunos existe una fábrica movida á vapor; en
otros, la mayoría, y por distante que se halle, es
un molino primitivo establecido en el río el que
provee.
üesconlaila la rabrícacíóii de harinas, no queda, por decir así, n i n g u n a otra industria'permanente. Puede liaber a l g u n a fábrica rudiíjientaria,
pero funcionará únicamente unos cuaritosmeses
al año. Resulta, pues, que el transporté de fuerza durante el día quedará sin aplicacióaGompleta la mayor parte del tiempo.
Madrid Cientifieo
Todas estas consideraciones se refieren, naturalmente, á aquellas regiones en donde no existen centros de importancia. El aspecto de la cuestión y el porvenir de la fábrica hidró-eléctrica
cambian completa y favorablemente' si-ésta se
halla instalada en las inmediaciones de algún
centro fabril ó minero. En este caso, a d e m á s de
constituir un ingreso s e g u r o y considerable el suministro de luz, no sólo encuentra aplicación todo el resto de l'uerza disponible, sino que de esta
misma aplicación puede depender la vitalidad de
a l g u n a s industrias decadentes, llegando á vigorizarlas y á crear otras nuevas.
Aquí se encuentra la fábrica hidro-elóctrica en
terreno propicio, y su acción benéfica no se Umita solamente á contril>uir á la solución del problema económico, sino que hace sentirsu infiueucia social ó higiénica. La desaparición de los humos de las ciudades, la m a y o r limpieza y holgura en las fábricas suiírimiendo las transmisiones,
y el renacimiento del taller individual, son un
hecho gracias al empleo de los electromotores.
***
El problema del transpoi'te de la energía está
i-esuelto técnicamente en la mayoría de los casos; casi se puede decir en todos. Ya oímos h a blar sin asombro de conducciones de miles y
miles de caballos á centenares de kilómetros.
No vislumbrándose aún el día en que se llegue á
transmitir la fuerza sin hilos, se estudia, por lo
menos, la reducción de éstos á uno sólo, empleando la tierra p a r a retorno de la corriente.
Queda por resolver en cada caso especial únicamente la parte financiera de la cuestión. Y en
este punto insistimos: no se cuente nunca en la
redacción del proyecto de utilización de un nuevo salto con despei'lw ajiciones industriales é inn o v a d o r a s donde hasta la lecha no han dado
n i n g u n a señal de vida.
Es necesario familiarizai- al i)i'opietario rural
con los adelantos modernos; es necesario educarlo y persuadirlo prácticamente, pues no son
los razonamientos y las promesas lo que le conven cera; necesita ver. Todas las m á q u i n a s cuestan miles de//'««eos y él está acostumbrado á
contar por reales. Nunca se a v e n t u r a r á á arriesg a r una s u m a p a r a él fabulosa en un negíjcio
cuya práctica desconoce.
Deberá, pues, ser la m i s m a Sociedad concesion a r i a la que, al erigir su Central en una región
alejada de todo centro de actividad industrial, se
preocupe de la utilización de la fuerza que va á
producir, y constituirse con un capital suficiente
para, sufragados los gastos de instalación eléctrica, construcción de oliras hidráulicas, etcétera, emprender las explotaciones más indicadas
en su zona de acción. En una palabra, si al
constituirse no tiene ya contratada la fuerza,
debe ser ella m i s m a su consumidora.
276
No es admisible, económicamente hablando,
que una Sociedad que ha inyertido en una obra
unos cuantos cientos de miles dé pesetas, se contente con el modesto papel de un vendedor de
fuerza que espera en su tienda la llegada de los
parroquianos. Pueden éstos faltar, y si así s u c e de, como es cosa frecuente, difícil será obtener
del capital invertido el interés que produciría en
otro negocio cualquiera, incluso en el fácil y có-*
modo de su enqíleo en papel del Estado.
'Codo capital invertido en estas empresas y no
auKjrtizable en un plazo máximo de diez años,
coi-re peligro. Los sorprendentes y rápidos p r o gresos en medio de los (jue se desenvuelve la industria eléctrica hacen p e n s a r e n que lo que hoy
i'epresenta la última perfección puede tener que
ser desechado en jdazo breve ante la inesperada
ai)ainción de un nuevo procedimiento contra el
que no cabe defensa posible. Prueba de ello laá
fábricas de luz eléctrica movidas á vapor,, que
al poco tiempo de instaladas se han visto ario-'
liadas y ¡jrecisadas á mal vender su material
ante la p a r a ellas poco agradable presencia de
los consabidos tres hilitos de cobre; qóe desde
muy lejos, muy lejos, vienen.atravesando cárri-'
pos y bordeando caminos y carreteras.
***
Sin contar el uso de las fuerzas naturales,
ya tan extendido en España, en la producción del
alumbrado eléctrico, ni el complemento de utilización de estas fuerzas en el suministro de enei'gía durante el día p a r a motores lijos, y dejando
así mismo á un lado su aplicación á la tracción
eléctrica, vamos á señalar especialmente, no á.
descubrir, las dos industrias que m a y o r porvenir
ofrecen á los saltos de a g u a y que aseguran su
c(jmpleto aprovechanúenlo: la electroquímica y
la electrometalurgia.
. \ m b a s , sin ser nuevas, se hallan aún en esta- *
d(j naciente; no han llegado todavía al periodo
de su conqjleto desarrollo. Muchas de las industrias derivadas á que dan lugar no han t r a s p a sado los recintos de los laboratorios, pero todas',
cuando lleguen, se han de a c l n n a t a r y Ifarw'de
florecer en España, país productor-por'excelencia de primeras materias.
Anímense, pues, nuestra^ empresas xjoixeesid-n a r i a s de saltos de a g u a áí-iiaitar--:'á'-ias del e x tranjero; indusirialicense y dediquen una parte
d e s ú s capitales y cle-su inljeligencia á contiawa'r-'^
y completar la serie de ensayos allí iniciada, seguros de que sus sacrificios han de quedar a n chamente reconqjensados.
Ya que tanto nos hemos extendido en críticas
y consejos, liaírfemos punto por hoy. En próxim a ocasión daremos alguna idea del estado de
estas industrias de tanto porvenir.
"
EviiLio Huici.
'••.
Icgeaiero,
2%
Madrid
Científico
Una de las pistolas más sencillas, entre todas
las de esta clase de armas, es la que hoy presentamos á nuestros lectores, tomada de la Revue de l'Armée Belge.
Distingüese esta arma de varias de sus similares, en que el cañón (fig. 1.*) está fijo invariablemente al cajón del mecanismo y culata, sirviendo ésta, como siempre,
de almacéndonde se alojan los cartuchos, los
que, como en la pistola
Parabelum (véase el número 416), son en numero de ocho.
Estos se introducen dg
la posición liriiite de aquella pieza, cuando el
arma está lista para hacer fuego.
La obturación de recámara, indispensable en
el momento del disparo, es obtenida por la energía del ¡¡ercutor en el instante de percutir el cartucho, por la inercia de la pieza A (aumentada
la primera por los consiguientes rozamientos en
el movimiento de i-esbalar), por la resistencia
que el percutor opone para volver á la posición
de fuego, y, finalmente, por la resistencia del
muelle en hélice ó tirabuzón (flgs. 2." y 3.°) que
se interpone entre la pieza de cierre A y el alojamiento en que ésta se mueve. Ese muelle es el
que, después del disparo y de retroceder A todo
o posible para extraer la vaina, lanzar ésta fuera y dejar paso á un nuevo cartucho, empuja
acia adelante la citada pieza, produciendo así
la operaciónde cargar el arma, cerrar la recámara y dejar el percutor en la posición de hacer
un nuevo disparo.
Si se piensa un poco] sobre todas las resistencias que se oponen al instantáneo retroceso de
una vez en Ja
culata, con auxilio de un cargador metálico
análogo al que
une de cinco en
cinco los cartuchos de nuestro fusil Mauser. La figura indica claramente la
colocación de ese cargador, para que, haciendo
presión con el dedo pulgar sobre el cartucho superior, se almacenen los ocho en la culata de la
pistola.
El automatismo del arma lo ejecuta la pieza
movible A, que lleva dentro de si el cerrojo, ó cieri-e', con su correspondiente extractor. Esa pieza
resbala á corredera á lo largo y por encima del
cajón del mecanismo, en una longitud que la
figura muestra claramente, pues la parte B es
la pieza de cierre A, cuando los gases
del disparo empujen al proyectil hacia
a boca del arma, se comprende fácilmente que pueda conseguirse una completa y segura obturación de recámara,
mientras la bala recorre la longitud del cañón.
Las resistencias más enérgicas, de las varias
que he mencionado, son las que opondrán el
muelle del percutor, y d del tirabuzón que solicita hacia adelante á la pieza A. Esas resistencias producen un efecto mecánico, análogo al que
-se conseguiría aumentando la masa de esa pieza
hasta el punto de hacer iguales los trabajos de
esos muelles, para-una deformación^ dada, y el
trabajo cíe inercia de la masa total para un recorrido rectilíneo igual á esa deformación. Y como
ya la masa de la pieza A es por si sola muy grande, comparada con los 5,5 gramos que pesa la
bala, si aumentamos aquélla con otra no despreciable que representan las resistencias citadas,
para un retroceso siquiera de alguÉiosmilímetros
(21 tiene de largo la vaina del cartiicho,)', la ecuación de las cantidades de mooí«Me/ifo, ymejor aún
la de las energías ó trabajos, nos permiten deducir que la bala habrá salido del cañón cuando la
pieza de cierre A comience aponer de manifiesto
Las pistólas de repetición
. IV ; ,
' ,
Pistola automitica cMannlicher», modelo 1901
Madrid Científico
A
271
278
Madrid
el fenómeno de su retroceso, esto es, á dejar
abierta la r e c á m a r a del cañón.
La continuacúj'n del movimiento de retroceso
de A h a s t a su posiMón limite, la expulsión de la
vaina, ascensión del nuevo cartucho, avance de
A y preparación p a r a el nuevo disparo, operaciones son todas inmediatamente comprensibles'
después de cuanto he detallado.
La flg. 2." representa una vista de la pistola
por el costado derecho, con la platina de estelado
levantada, j^ara dejar visible el muelle que hace
funcionar al percutor. Tamlíién aparecen fuera
d3 su sitio la pieza de cierre y el muelle de tirabuzón que la empuja hacia la recámara.
La flg. 3." permite ver el costado izquierdo del
que pudiéramos l l a m a r cajón del mecanismo, y
que contiene las piezas y muelle p a r a zafar el
' percutor, al ojirimir con el dedo el disparador del
arma.
Carácter distintivo de esta pistola es el pequeño número de piezas (;U) su robustez relativa é
ingeniosa colocación.
En cuanto á los datos balísticos más interesantes, anotaremos, entre otros, los siguientes:
Calibre
T,(j5 nini.
Rn/n U^eso...^
5,5 gr.
tíam j^velocidad inicial
30()(m. X seg.")
Carga pólvora sin humo)
0,22 gr.
Peso total del a r m a (con ocho
disparos)
<»,88() kg.
Longitud total
221 mm.
Penetración en madera de abeto, tirando á corta distancia.
150 mm.
.... . . .
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(Dispersión total en alPrecision
media
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7 «
Nótese, como detalle favoral)le á este a r m a ,
que la posición del percutor permite reconocer
desde luego si la pistola está ó no en disposición
de hacer fuego, pues al hacer venir hacia a t r á s
la pieza A (flg. L") p a r a que el primer cartucho
sea empujado por ella y alojado en la r e c á m a r a ,
el percutor queda siempre montado, y en situación clara y distintamente perceptible.
.:
.
,. •
,
MARIABF.L
61 tiempo anómalo
y nueetros sabios
El estado atmosférico tan persistente que hemos experimentado por algunos meses en toda
la Europa Occidental es un fenómeno meteorológico extraordinario que ocupa y sigue aún embargando la atención de los sabios extranjeros.
Todos estudian el gran suceso, exponen teo-
Cientifico
rías, hacen deducciones y, en una palabra, cumplen asi con lo que deben á su misión científica.
Los Observatorios de F r a n c i a , de Italia, de
Bélgica, de Holanda, de Norte América y otros
m u c l n s , ilustraron á los respectivos públicos,
insertando en la prensa noticias, cálculos y teorías detalladas acerca de la c a u s a física de este
atmosférico trastorno impropio de la estación;
este invierno en la primavera y primavera en el
verano, precursores acaso de un verano en
el otoño.
¿Qué hacen nuestros metereólogos? Hasta ahor a callar; estarán estudiando p a r a adentro. íñiguez, director de nuestro Observatorio madrileño, astronómico y metereológico, se calla; Arcimis, tan verboso otras veces, calla; Caroic, amigó de ambos, sigue en silencio; Vera ha d i c h o '
muy poco; Mourelo, otro sabio, cero.
Eso sí, en la prensa conlinúan apareciendo los
pronósücos de Sfeijoon, sucesor de Noherlesoom,
tan fijos y frecuentes como los artículos de don
,Iuan de Dios Blas sobre hacienda fiambre; y
aunque ya un periódico le ha probado que se
equivocó respecto de la sequía p a s a d a y de la
humedad siguiente, el hombre calla sobre esas
pifias y sigue pronosticando en estilo de oráculo
deifico adaptable á todo lo que viniere, y la prensa'toda, dando pruelias de su cultura, inserta
sus profecías como insertó las de Noherlesoom
y áiítes las de todos los zaragozanos que en el
mando fueron. ¿Que sigue equivocándose? Bueno, como nadie sale á dilucidar escrupulosamente sus aimncios... ¿Que sale alguno? Ya están
ellos hechos de modo que con poco trabajo se
demuestre cómo dos z a r a g o z a n o s antiguos y dos
á la moderna son cuatro industriales, que los
tales anuncios se cumplieron ó debieron cumplirse, como se debió g a n a r la batalla de Z a m o ra que se perdió.
Pero del fenómeno atmosférico ni palabra. Parece que no ha sucedido, ó que no han caído
en ello esos señores, ni siquiera se dan por enterados de lo que de él dicen por esos mundos, y
siga el anuncio de que por el N. y el N.O. viene
una depresií'm, y por el S. una tromba ó trompa
que tocará el tango en las costas de T,evante, y
á la vez en las de Poniente... etc., y al que le
parezca eso poco, que vaya á pedirle m á s al
Negus (le Abisinia.
En otro tiempo, esos pronósticos se hacían con
año y medio de anticipación en los calendarios
y por lunas. Menguante, buen tiempo; creciente,
lluvias; asi en toda la P e n í n s u l a y s u s p o s e s i o n e s
de África, América, Oceanía, cielo, infierno y
purgatorio. El Zaragozano Castillo, su rival Ocsiero y otro que terció en la discordia, fueron es.pecialidades en eso y en insultarse llamándose
farsantes, embusteros y malandrines.
Madrid
—Yo tengo ya hechos los pronósticos para diez
años,—decía el uno.
-^Pues yo para cincuenta.
—Y los míos llegan hasta el año .3.000,—decía
el tercero, batiendo el record.
Y el... 1 agarrarse!, el Aní<a/-/o del, Obsercatorio
de Madrid, compitiendo con aquellos precursores de Noherlesoom, traía en su calendario los
consabidos «buen tiempo», cdluvias» ó «tormenta» en cada luna.
—Pero, señor Merino—le decían una vez al
Director, que por cierto valía por diez íñiguez,—
si eso está mandado retirar, si ya sabemos que
no es posible... en un Zaragozano más ó menos
Ocsiero, puede pasar, ¿pero en el Anuario?
—Es que no se vendería,—contestó el astrónomo—hay que dar lo suyo á la rutina.
,—Y ¿quién decide los pronósticos de cada luna
al hacer el almanaque ese?
—Pues... lo echamos á la suerte ó nos guiamos
por la expieriencia del portero: fué pastor y se
sabe de memoria el tiempo de esta provincia y el
de media España.
I.uego vino ya Noherlesoom; se traía un sistema, pero no lo explicaba, era su secreto.
. —D. León, ¿cómo es que usted sin libros, ni
instrumentos, ni observatorio, ni ortografía,
pronostica á noventa días vista y los sabios que
todo eso tienen, á media semana?
—Es mi secreto, ya publicaré un libro.
—¿Cuánto gana usted profetizando ciclones,
trombas, mangas y capirotes?
—Unos setenta duros y tres pesetas al mes.
—¡Hombre de Dios! si descubriera usted su secreto ganaría diez veces más.
—IMi libro, mi libro...!
" Y no lo publicó; pero Sfeijoon debió hallar el
manuscrito entre sus papeles ó en el Rastro, porque;sigue el mismo ídem que su ilustre predecesor y... calla el secreto contentándose con menos duros aún.
Hay quien cree que todo consiste en un reuma
bien observado y administrado; otros en una colección de callos expresivos relacionados con la
atmósfera, y otros en los espíritus... El sigue sfeigoneando, noherlesomeando y zaragozaneando
como un Ocsiero, y que le entren ciencias. ¡Mientras los periódicos le tomen sus profecías á real
la línea y alguno que otro el pelo, tan conformes.
Pronostica, pronostica, y, en efecto, como el gitano del cuento no se equivoca más que veinticuatro veces al año, porque sólo eructa dos profecías al mes; ya se sabe, ó sucede lo que él anuncia ú otra cosa, no falla.
íñiguez, Arcimis, Carvic y demás sabios, calladitos dejando pasar esas profecías; ellos y Sfeijoon y otros que noherlesomean por ahí, tan tranquilos; ya tenían descontado este tiempo anómalo, como ese profeta que dice haber preconocido
Científico
279
la muerte de los reyes de Servia, pero no publicó
su pronóstico hasta después del suceso para mayor seguridad.
Quedamos en que nadie sabe nada, eso es propio de sabios. Si sabes que no sabes, algo sabes,
decían los escolásticos.
Lo extraño es que no haya por ahí alguien que
se atreva á echar abajo el biombo, liarse la manía metereológica á la calveza y salir diciendo
pruebas en mano:
—Caballeros, que todo esto de la Meteorología
por piezas y á plazo fijo, es una pura guasa viva
ó de vivos. Que esa ciencia no va paralela con la
Astronomía, siap á pasos de tortuga y no es tal
ciencia, sino á lo más una rama de la Física, conjunto de opiniones y de datos cuya ley
deter minante se ignora tanto como la que pieside á la salida de las bolas del bombo en la lotería.
¿El aire? Es una consecuencia, venga de Toledo ó de Guadarrama ó de Cafrería. La veleta no
indica más que la corriente de la capa que la rodea, no de las superiores; el barómetro no acusa
más que la presión que sufre; el ai-eómetro, la
velocidad del viento que ya está encima; el higrómetro, el grado aproximado de humedad que
ya tiene el aire; los cuartos de luna ya no pasan,
eran moneda falsa metereológica; las manchas
del sol no se relacionan con nuestra atmósfera
según Lafaye, más que los cuernos de la luna;
la corriente polar, la ecuatorial el GulfStreaun
y la corriente^ del Manzanares; sirven para lo
mismo en cuestión de Metereología.
Los trabajos del yanque Elias Leomis (1880),
de Andrés Poey (Habana), del belga Montigni y '
de otros metereólogos notables, están ya anticuados y dieron todo lo que podían; los modernos no han dado aún más que calor... en varias
cabezas y fríó/en los pies respectivos. ¡Por Dios
señores! no sféijonear, ó dejar que noherlesomee
quien quiera, pero sin hacerle caso; y sepan todos de una vez que si nuestros sabios no han dicho nada sobre la reciente perturbación, es porque no saben una jota, y nada tienen que decir:
¡eso quisieran!
Hablar de este modo seria más ó menos rudo,
pero sería decir la verdad, que entre unos y otros
se está ocultando á la gente con beneficio de
cuatro zaragozanos vergonzantes.
A. ü.
Advertimos á nuestros suscrlptores que no cambiaremos la dirección de la faja sin previo aviso
de los Interesados, suplicándoles, por tanto, avisen
con oportunidad ios camliios de residencia ú domi'
cilio, para evitar interrupcidn en ei recitio de la
Revista.
Madrid Científico
280
61 mundo eléctrico
La visión de lo invisible
....,,....
XIV
A ^,
disposición cómoda y eficaz, que M. Bouctacourt
completa poco después ideando tubos de forma y
circunstancias apropiadas á este género de trabajo, adaptando á él los carretes ordinarios,
mediante la derivación á tierra del polo positivo.
*
Los modelos de tubos
* * endodiascópicos tienen
Tutos endodiascópicos, ó tubos-sonda. -Modelos Noé y Bouchacourt-Rémond. — Detalles operatorios. — Porta-tubos todos una estructura general muy parecida, que
simples. — Linterna Bouchacourt. — Soportes varios.
se reduce á una porción cilindrica bastante alarTubos endodiascópicos.—Ea
cuanto precede gada, donde va el ánodo, y otra esférica ú ovoise ha visto á la ampolla oficiar como aparato pro- forme, que contiene el cátodo; la primera constiductor externo al sujeto, único modo de proceder tuye la parte activa ó sonda, que se destina,
como indica su nombre, á penetrar en la cavidad
antes de la reciente invención del método endodiasoópico, en el cual el tubo se sitúa en un espa- que debe ser explorada, y la segunda que resciointerno, haciendo asequible la exploración de ponde á la conveniencia de aumentar el espacio
interior para que no se agote prontamente la malas cavidades naturales bucal, rectal y pelviana.
La idea de utilizar el tubo radiógeno en la ra- teria ultra-gaseosa, como sucedería si el tubo
diografía y fluoroscopia de las regiones interio- fuera cilindrico por completo, so pena de alarres accesibles á la sonda, surgió con el mis- garlo considerablemente.
mo descubrimiento de Kóntgen, puesto que ya en
El tubo Noé (^fig. 1.''') consta de un tallo cilín-'
1895 Oudin y Barthelemy realizaron algunos indrioo yl C protegido p o r u ñ a vaina metálica en
'tentos en este sentido. El problema que se tratacomunicación con tierra, y de un ensanchamienba de resolver era el de inmunizar al enfermo y
to esférico C D que contiene la varilla del cátoal operador contra los peligros de carácter elécdo y termina en una bolita metálica IJ, que ofitrico á que expone el contacto del tubo en acticia como detonador, colocándola en presencia
vidad; pero ni las deficiencias del primitivo hedel polo negativo de una máquina estática cuanrramental radiográfico, ni los primeros tubos do se quiere hacerla funcionar.
Chabaud ensayados al efecto, eran elementos caEl ánodo está constituido por un espejo plano,
paces de asegurar el fin perseguido, y, á vueltas
inclinado convenientemente para que el haz
de algunos fracasos, abandonóse la tarea por rontgeano salga por la ventanilla A de la vaiconsiderarla irrealizable mientras nuevos perfecna metálica^ con la cual está en comunicación
cionamientos del material no aportaran mayores eléctrica el espejo anticatódico. En la porción esprobabilidades de éxito feliz.
férica del tubo . existe un pequeño apéndice ó ín. , Dos años después^en 1897, propuso M. Destot dice de vidrio G, que sirve para indicar el sentiá la Sociedad de Ciencias Médicas de Lycn el do de propagación de los rayos X , cosa necesaria
empleo de la máquina electro-estática bipolar,
arguyendo que con ella no eran de temer los accidentes tróficos, siempre que las personas actuaT?!». 1."—Tuho endodiascópico
de
M. Noé, construido especialmente xyara
ran sobre un banco aislador. No quedaba ya por
funcionar con la máquina estática del
solucionar otra dificultad que la de construir tumismo fabricante':—A B, vaina metálica
bos apropiados á esta clase de trabajo, para el
con una ventanilla en A para dar salida
cual recomendó Ja forma de sonda. El método
á los rayos X, reflejados por el espejo
endodiascópico se puso nuevamente sobre el tapeanticatódico.—B, anilla con la que se
acúñala chapa en que termina el conte, y aunque se vio que. la idea: de aislar al pa.dijctor á.tieria.—C, índice para indicar
ciente y al operador tropezaba en la práctica con
al operador el sentido de propagación de
serios inconvenientes, fué aceptada y puesta en
los rayos X.—D, bola metálica en que
ejecución, sirviendo de poderoso estímulo á intermina el ánodo, la cual debe quedar á
3 ó 4 centímetros de la del negativo de
ventores y fabricantes, los cuales vieron ya pala máquina para la buena marcha del
tente la posibilidad de llegar á soluciones más satubo. El ensanchamiento esférico tiene
tisfactorias.
Ijor objeto aumentar la capacidad.
„ Estas no se hicieron esperar. Ea Noviembre
d^l año citado, M.. Éémond utiliza la máquina
unipolar de Noé, sin banco aislador, y crea una
Madrid €ieñttp.co
puesto que una vez introducida la sonda en la
cavidad de que se t r a t a , la ventanilla A desaparece para el operador, el cual no podría orientarla correctamente sin la referencia que le suministra el índice C.
Aunque estos tubos pueden funcionar con la
electricidad dinámica, es decir, con los carretes
de inducción unipolares, el constructor los fabrica exclusivamente para ser empleados con su
máquina electro-estática especial, que denomina
generador
unipolar.
L a puesta en marcha exige algunas precauciones. La toma de tierra para el polo positivo
del generador y de los demás elementos de la ex,periencía debe ser lo más perfecta posible. La
vaina metálica A B s& mantendrá en el más ]>erfecto estado de asepsia, y para realizar su buena
comunicación con el suelo, lleva un anillo B con
el cual se fija y acuña una chapita en que termina el conductor á tierra. E l electrodo negativo de
la máquina remata en una esférula que debe quedar á 3 ó 4 centímetros de la del tubo para
que éste funcione normalmente. Haciendo aumentar dicha distancia, dentro de ciertos límites,
aumenta también el poder penetrante de los rayos X engendrados.
Bastan estas noticias para compr^inder el uso
del tubo-sonda; la explicación de otros detalles
operatorios pertenece á un capítulo especial de
Endodiascopia.
***
E l modelo Bouchacourt
y Rétnond (fig. 2.^),
dentro de la estructora común á esta clase de tubos, ofrece con el anterior algunas diferencias
que saltan á la vista.
L a parte cilindrica ó tallo A O aparece al descubierto, de modo que pueda verse el espejo anticatódioo A, y el cátodo C, cóncavo. E l ensan-
281
P a r a usarlo se introduce su tallo 4 C en una
vaina metálica (fig. 3.^), que desempeña papel
análogo al indicado para la del modelo Noé.
La ventanilla dibujada en la figura debe quedar frente al espejo anticatódico, cuyo casquillo
exterior queda en contacto con la vaina, y, por
ITiG. 3."— Vaina
metálica para el
tubo BoiichacourtRémond.—JJ3. ventanilla debe quedar frente al espe jo anticatódico, con lo cual el
casquillo exterior de éste resulta en contacto con la
vaina. Esta se asegura en el tubo por medio de una
tuerca, la cual lleva un tornillo para empalmar el hilo
unido á tierra.
tanto, en comunicación con el tornillo que ésta
lleva para empalmar el conductor derivado á
tierra.
* *
Porta-tubos
y accesorios.—En
las experiencias radiográficas, y en la mayor parte de las
fiuoroscópicas, es necesario asegurar la inmovilidad del tubo radiógeno, y como esta condición
no se podría satisfacer manteniéndolo en la mano, cosa, por otra p a r t e , imposible dentro del sistema bipolar ordinario, á causa del efluvio exterior, es preciso asegurar dicho tubo á un soporte
especial que, además de procurarle fijeza y estabilidad, permita su rápida colocación en distintos
planos, y la fácil orientación de su anticátodo
en el santido que reclamen las circunstancias del
ensayo.
Aun en el caso de operarse con el tubo á mano,
como sucede con el sistema unipolar, fig. 4."'') no
conviene prescindir del porta tubo, como lo ha
reconocido el Dr. Bouchacourt, el cual, para
manejar el tubo de su invención imaginó el apa-
-•\A
í'iG. 2."-~Tuho emlodiascójrico, modelo Bouchacourt y
Sémond.—A. espejo anticatódico.—B, ánodo suplementario frente al cual está el Índice que marca la dirección de los rayos X.
chamiento para aumentar la capacidad del tubo
es de forma ovoide, y en él se ve un pequeño
apéndice que sirve para indicar la dirección de
los rayos X , y el ánodo suplementario B, que
contribuye á reforzar el rendimiento. Este tubo
trabaja normalmente con chispas de 15 á 25 centímetros.
yycwie
FIO. 4."—Porta-tuhos ó linterna Bouchacourt, para el
empleo del sistema unipolar.
Madrid Cientijieo
282
rato indicado en la fig. o.", y a l que ha distinguido con el nombre de linterna.
Esta se compone de un mango cilindrico P ,
abierto según dos generatrices, una de las cuales lleva bisagras para que
pueda girar á charnela el semicilindro móvil del mango y
recibir éste la empuñadura del
tubo, cuyo ánodo viene á quedar en contacto con el borne
inferior donde se empalma el
alambre para la toma de tierra. Un pequeño giro del tornillo B basta para hacer solidarios el tubo y la linterna.
En su parte superior hay una
pantalla de aluminio A C,
FIG. -5."—Linterna
BowJiacourt, para
manejar el tubo umpolar
del mismo
oHíoc—y, mango de
metal donde se aloja
el del tiibo.--A, pant a 11 a de aluminio
que recoge los eflu
yios del campo extenor llevándolos a
tierra.
cuya forma se acomoda bien á
, ,
,,
"^ ^^ aquel.
Este porta-tubos se usa del
,
• T
I n
i .1 -r
modo que mdica la hg. 4.'' La
pantalla debe aplicarse directamente sobre la región que se
quiera examinar, lo cual pue^
'
'^
de hacerse con facilidad y rapidez bajo distintos ángulos.
•Dicha pantalla constituye una salvaguardia contra los efluvios del campo eléctrico exterior, los
cuales son por aquélla recogidos y llevados á
tierra. La chapa de aluminio, por su escaso
grosor, no estorba el paso de los rayos X .
* *
Existe un-.i gran variedad de porta-tubos ó soportes, los cuales pueden dividirse en simples y
compuestos, siendo éstos los que, además de sostener el tubo llevan la pantalla y otros elementos recientemente introducidos en la Radiología
de precisión. Por tal causa sólo nos ocuparemos
aqUÍ de los primeros.
FIG. 7."—Soparle ríe íHÍío/compuesto
de pie'[de.fuudición, varilla niquelada y
pinzas al extremo de un pequeño brazo,
las cuales, gracias á laljarticulación de
que están provistas, pueden afectar todas las posiciones imaginables. (Radiguet).
En los comienzos de la Radiografía los portatubos se hicieron de madera ('fig. 6."i, y consistían en unas
pinzas montadas sobre un pie perpendicular á un tablero, donde se
colocaba el chasis, al cual se podían
acercar aquéllas más ó menos corriendo á lo largo del pie cuya longitud no pasaba de 80 ó 90 centímetros; la'lpresión Pde las pinzas sobre el tubo se
graduaba por medio de un tornillo. Esta forma
de soporte, que se sigue usando en las instalaciones más sencillas, permite orientar el tubo
de muy diversas maneras, pero como el radio de
giro de las pinzas alrededor del pie vertical es
muy pequeño, este soporte no sirve más que para
radiografiar masas de poco bulto.
Este defecto se halla un tanto corregido en el
modelo de la fig. 7.'\ cuya simple inspección basta para formar cabal idea. E s t á compuesto de un
pie de fundición, una varilla niquelada que se
monta en él, y las pinzas puestas al extremo de
un pequeño brazo, las cuales, gracias á la arti-
FiG. ñ.^— I'orta-luhos de madera, cOTi_2)eo?ia; paraÍpequeñas[instalaciones.
283
Madrid Científico
culación de que están provistas, pueden
tomar todas las posiciones deseables.
Fuera trabajo minucioso y estéril reseñar las disposiciones análogas adoptadas ,
pues todas ellas son igualmente sencillas.
La fig. 8.'' muestra dos porta-tubos cuyas
particularidades saltan á la vista; el que
está en la mesa de operaciones es un simple pie hieco en el cual entra y puede gir a r un tubo acodado en ángulo recto susceptible de fijarse á distintas alturas; en
su brazo horizontal enchufa el de las pinzas, cuya mayor ó menor salida permite
avanzar el tubo en la medida conveniente; la oportuna orientación del disco anticátodico se obtiene combinando el movimiento rotativo de la varilla alrededor de
FiG. 8." — Poriti-luhos diversos.—Formas seucilla». (Séguy).
FIG. 9."—Porta-liihos con''arliciilaciones de nuez. (Séguy).
su eje con el juego articular de las pinzas.
E l tubo se inmoviliza en la posición elegida por la presión de los correspondientes
tonillos.
El porta-tubos representado en la parte inferior de la figura, puede verse en
la 9." con mayor detalle; dos ó tres articulaciones de nuez facilitan la posición del
tubo en cualquier sentido.
A veces afecta el porta-tubos extrema
sencillez (fig. 10) y entonces no es otra cosa
que un pie de fundición en el que penetra
una varilla terminada en pinzas; el tubo
tiene un juego muy limitado, por lo cual
esta disposición no se recomienda más que
para ciertos trabajos fluoroscópicos que no
exijan frecuentes cambios de plano.
F.
DEL
Río
Ingeniero.
FIO. 10.—Porta-tiihos simxjJe
JOAN,
284
Madrid
La Tasco-CastcUana
La campaña que en estas columnas hicimos á
raíz de la constitución de tan famosa Sociedad,
es secundada ahora por otros colegas. Nada
nuevo podemos agregar á ló que ya entonces expusimos para demostrar que la citada Sociedad,
lio tan sólo carecía de la concesión del ferrocarril de Madrid á Bilbao, que como espejuelo exhibía en sus proyectos, sino que se hallaba aúíi
muy distante de poder lograr la total concesión
de que alardeaba.
Según parece, las candidas alondras empiezan
á salir de su ofuscación, y sobre la desdichada
Sociedad empiezan á llover demandas de los
obligacionistas, que se llaman á engaño.
El abogado de Madrid, D. Isidro Zapata, según
manifiesta el Economista Hispano - Americano,
acaba de presentar en el Juzgado correspondiente de Bilbao una demanda contra la Compañía
«Vasco-Castellana», en la que se pide la devolución de 75.000 pesetas, importe de 75 obligaciones
hipotecarias de á 1.000, totalmente liberadas.
Con guardar muchas conexiones la demanda
presentada ante los Tribunales de Madrid por
D. Cirilo Guerrero y la presentada ante los Tribunales de Bilbao por D. Isidro Zapata, existe
entre ellas una diferencia importante que avalora la segunda.
La de Madrid, como presentada el año pasado,
puede decirse que era unainterrogación. En ella
se afirmaba sólo con carácter condicional, esto
es, se acusaija á la Vasco-Castellana deilegalidades, á no ser que por los documentos públicos
oportunos demostrase ésta lo contrario.
La demanda de Bilbao es ya una afirmación
categórica, pues á ella, según tenemos entendido, se acompañan documentos públicos, certificados de varios Registros de Propiedad para demostrar la falta de personalidad de la VascoCastellana al tiempo de la emisión de obligaciones, la ausencia de garantías en ella ofrecidas y
la ilegalidad, por ende, de la misma.
Pero no es esto sólo; se dice que noserá ésta la
última demanda, sino que en plazo breve se presentarán otras varias, una de ellas por fuerte
suma.
Todo e.-to hace prever que se acerca el epílogo
de esta desventurada comedia que habrá de resultar drama para las víctimas.
Y como, entre otras cosas, los resguardos provisionales de las obligaciones y sus títulos definitivos, así como otros documentos, van firmados por distintos consejeros de la Compañía Vasco-Castellana, bueno será que se vaya pensando
en el artículo del Código de Comercio que declara la responsabilidad solidaria de los administradores de las Compañías no constituidas legalmente.
Y si se prueba, además, como se probará, que
la Vasco-Castellana no poseía ni las garantías
ni la concesión que consignaba su prospecto -de
emisión de obligaciones, conveniente será que
recordemos el número L° del artículo 548 del Código penal, capítulo IV, sección segunda, «Estafas y otros engaños», que literalmente dice así:
«Incurrirán en las penas del artículo anterior:
í.° El que defraudar.' á otro usando de nomhre fingido, atribuyéndose poder, influencia ó
cualidades supuestas, aparentando bienes, crédito, comisión, empresa ó negociaciones imagina-
Científico
rias, ó valiéndose de cualquier otro engaño semejante...n
¿Será llegado el momento de que el respetable
general Polavieja salga de su apoteosis y renuncie á seguir sirviendo de pabellón que cubre mercancía tan averiada?
Lámparas de arco, de 'llama,,
Conferencia de J. Zeidler á la Sociedad de
Electricistas de Berlín
Desde antiguo vienen haciéndose esfuerzos
para l;i mejora de las lámparas de arco En un
principio el arco eléctrico dependía casi por completo de la incandescencia de las puntas de los
carbones para la producción de luz. El carbón se
vaporiza ciertamente, pero emite muy poca luz;
á causa de su escasa conductibilidad dificulta un
tanto el paso de la corriente. Es, por consiguiente, natural que los esfuerzos para mejorar las
lámparas de arco se hayan encaminados principalmente á la introducción de vapores y otras
substancias. Ya conocemos la lámpara Bremer,
el principio de la cual es la impregnación de los
carbones con sales de bario y calcio, las cuales
producen vapores de bario y calcio en el arco,
aumentando su fuerza lumínica j permitiendo
por su conductibilidad el uso de arcos mayores
que los que pueden conseguirse de otro modo; de
aquí el nombre de lámpara de llama.
En una Memoria recientemente presentada á
la «Elektrotechnische Verein», de Berlín, J. Zeidler discute los últimos adelantos en el uso de los
carbones impregnados, especialmente los efectuados por la A. E. G., con numerosas ilustraciones de la conslrucción y funcionamiento
de las lámparas.
Estas lámparas se construyen para carbones
impregnados, siendo el elemento impregnador
esencial en la producción del arco de llama. Se
asegura que merced á dichas substancias no se
producen en las puntas de los carbones los residuos ó escorias que aumentan la resistencia del
arco; las substancias impregnadoras se vaporizan por completo y permiten mantener una luz
silenciosa y continua. La naturaleza de las sales impregnadoras no se revela en la Memoria
de Zeidler, pero sin duda pertenecen al grupo de
tierras alcalinas, ó sea de metales tales como bario, estroncio ó calcio.
Dos son los modelos de lámparas descritos
por Zeidler; una de ellas similar de la lámpara
de arco ordinaria, en la cual van los carbones
montados verticalmente uno sobre otro. Las modificaciones más importantes con esta forma son
las debidas á la mayor longitud del arco, ya que
es necesario disponer el carbón móvil de modo
que se retire más lejos que los ordinarios al es-
Madrid
tablecerse la c o m e n t e . En la práctica se h a encontrado que la continuidad de la luz se obtiene
mejor con carbones delgados que presenten en la
punta poca superficie. Por esta razón, y también
por la presencia de las sales mencionadas, los
carbones se consumen m á s rápidamente que en
las l á m p a r a s ordinarias. Este inconveniente se
a m e n g u a utilizando carbones de la m a y o r longitud practicable, aparte de que se construyen
l á m p a r a s de dobles carbones, similares á las introducidas por Brush en los Estados Unidos,
en las que cada p a r de carbones entra en acción
al terminarse los otros.
El otro tipo de l á m p a r a lo denomina Zeidler
iníengivo, y en él los dos carbones situados en el
mismo plano vertical, forman un ángulo agudo
con el vértice hacia abf'tjo. Un movimiento de
a v a n c e de los carbones los aproxima, mientras
que su retroceso los separa al encender. Van los
carbones en la parte superior de la l á m p a r a , formándose el arco abajo y evitando de este modo
las sombras producidas por los carbones.
Con esta disposición es también fácil mantener
el arco en el foco de un reflector cóncavo, de
modo que una gran parte de la luz puede utilizarse efectivamente.
Ambos tipos de l á m p a r a s van dispuestos p a r a
funcionar con corriente continua ó alternativa,
por ser el mecanismo regulador del tipo diferencial. En general, los detalles mecánicos de
las l á m p a r a s parecen bien ideados, y si dieran
m á s información sobre las materias y métodos
de impregnar los carbones, la descripción seria
m u y completa.
Se h a n hecho experimentos interesantes p a r a
estudiar los efectos de un campo magnético s o bre el arco, que se hace m a y o r con la repulsión.
Las mediciones Ibtométricas h a n demostrado,
sin embargo, que este aumento de t a m a ñ o por el
i m á n no implica aumento de intensidad luminosa, no conduciendo por lo tanto á ningún íin
práctico.
La economía conseguida por el uso de carbones impregnados, se hace bien aparente al comp a r a r los resultados de las pruebas fotométricas
de estas l á m p a r a s con los obtenidos p a r a las o r dinarias. Estos resultados aparecen en estadística en la Memoria original. En general, b a s t a r á
decir que p a r a 220 volts, 9 amperes, la intensidad
hemisférica con la l á m p a r a de llama fué de dos
á tres veces la del arco ordinario, y la l á m p a r a
de ¿lama iniensiva dio una intensidad cuatro veces m a y o r que las ordinarias de carbones.
El color de la luz depende h a s t a cierto punto
de la preparación de los carbones, yendo éstos
preparados p a r a dar luz de un color amarillo ó
blanco-leche, según la m a t e r i a que los impregne.
Los carbones p a r a luz blanca no resultan, sin
285
Científico
embargo tan silenciosos y continuos como los
amarillos. Estos son especialmente á proposito
p a r a uso interior en casas, etc., y los primeros
p a r a escaparates, paseos, y en general p a r a la
iluminación exterior. Ninguno de los dos modelos de l á m p a r a es á propósito p a r a la lotograíía, siendo preferible p a r a este objeto los arcos
ordinarios, cuyos rayos violeta gozan de tan
gran poder actinico.
La Memoria de Herz Zeidler es interesante, demostrando los esfuerzos hechos p a r a desarrollar
la eficacia de las l á m p a r a s de arco, m a n t e n i e n do su superioridad, p a r a ciertas aplicaciones, sobre las mejores l á m p a r a s de incandescencia.
Sin embargo, disgusta por lo que calla y es incompleta porque no menciona las materias y
métodos usados en la preparación de los carbones. El secreto en materias de esta clase v a desapareciendo aun en los establecimientos de m a nufactura m á s progresivos, haciendo depender
los derechos de propiedad en una protección |legal que los guarde; entretanto, los métodos se
publican con verdadera franqueza científica. En
cualquier caso, la actividad de otros investigadores interesados no cesa por esto, y pronto se
apodera del pretendido secreto, no lográndose
por tanto otro resultado que el de un retraso,
casi siempre breve, en la inevitalile publicidad.
(Del Engineering
Magazine.)
<>«S!&H>-^
61 aluminio
El periódico americano Ahuniniuin World h a
publicado una estadística c o m p a r a d a del a l u m i nio desde 1884 á 1894. En 1884 la libra de este metal (433 gramos), costaba 47 francos; en 1889 su
precio bajó á 17 francos, luego bajó sucesivamente también á 10 francos; en 1890 á 8 francos; en
1891 á 3 1/2 francos, ha quedado estacionado en
1892; en 1893 h a subido á 4 francos (ó sea unos 9
l'rancos kilogramo), época en la cual el consumo
se elevaba á 133.500 kilogramos de aluminio. Diez
años antes la producción era de 75 kilogramos.
El aluminio se alea con lodos los metales, excepto el plomo, el antimonio y el mercurio. Sus
aleaciones se dividen generalmente en dos clases:
la primera no contiene m á s que un 16 por 100 de
aluminio, la segunda tiene un 85 por 100 de a l u minio y un 15 por 100 de los demás metales. Las
aleaciones de alumnno y de zinc, de bismuto, nikel, cadmio, magnesio, m a n g a n e s o y estaño son
m á s duras que el aluminio, pero prestan sobre
todo sus servicios cuando se combinan con pequeñas cantidades de plomo y de antimonio; las
hay que no encierran m á s que de 1 á 2 por 100 de
aluminio. P a r a los caracteres de imprenta se
añade al metal plomo antimonioso de 5 á 15 por
100 de alumio. Se obtiene así, según parece, una
fundición nmcho m á s fuerte y duradera, que sirve admirablemente y da una impresión limpia y
nmy superior á la de los caracteres ordinarios.
É&
Madrid Científico
Ha sido nombrado caballero de la meritísima
Orden civil de Alf'oüso X I I , nuestro redactor el
laureado poeta D. Francisco del Río J o a n , á
quien felicitamos por tan preciada d'stinción.
Habiendo cesado en el cargo de Profesor numerario de la Escuela de Caminos el Ingeniero
D. Enrique Llasera, el Claustro de Profesores
propuso para ocupar aquel puesto á D. Saturnino Zubiaurre, y para Ingeniero agregado al seivicio d é l a Escuela que éste desempeñaba, al citado Sr. Llasera.
• L a Dirección general de Obras públicas aprobó la designación del Sr. Zubiaurre, y desestimó, en lo que se refiere al Sr. Llasera, la propuesta de la J u n t a de Profesores de la Eácuela.
De orden de la Dirección general de Obras
públicas se ha devuelto al Jefe de la División
de tral:ajos hidráulicos del J ú c a r oí expediento
que había remitido solicitando licencia, á ña de
qiie lo curse en la forma reglamentaria, es decir,
por conducto del Gobernador de la provincia en
la que radican las oficin'is de aquella Jefatura.
En los últimos días se han resuelto por la Dirección ge^aeral de Obras públicas, dos e.xpedientea instruidos á Ingenieros.
En uno de ellos, del .que ha sido instructor el
Inspector general Sr. Bellido, estimándose que
el Ingeniero ha incurrido por descuido en el servicio, sin' Consecuencias, para el mismo, en la
falta prevista en el articulo 81 del Reglamento
del Cuerpo de 28 de Octubre de 1863, se le imponen cinco días de privación de sueldo.
Trátase en el otro de la queja formu'ada por
escrito por el Ingeniero primero, D. José Rodríguez Spiteri, afecto á la División de trabajos hidráulicos del Guadalquivir, contra el jefe de Badajoz, D. José Rubio.
Vistos el informe del Inspector general don
Rafael Navarro y el del Consejo de Obras públicas, la Dirección entiende, que las faltas comprobadas son las de «Consideración, deferencia
y respeto á los superiores del Cuerpo», comprendidas en el articuló 79 del antes referido Reglamento, agravadas por haber dirigido el escrito,
no por conducto reglamentario, sino directamente por el del Gobernador de la provincia, por lo
que ha dispuesto: 1." P r i v a r del sueldo durante
un mes al citado Ingeniero. 2." Declarar nulas
la recepción de las obras de dos trozos de dos carreteras, causa del disgusto, y que se proceda de
nuevo al reconocimiento y recepción de aquéllas
por el Ingeniero Jefe y los Ingenieros encargados de las mismas, con asistencia de los contratistas, sometiendo luego el resultado de esas operaciones á la aprobación de la Superioridad.
La Dilección General de Obras públicas ha
solicitadT de la de telégrafos un aparato Breguet
y el personal necesario para instalarlo en el salón
de subastas del Blinisterio de Agricultura á fin
de que los opositores á Interventores dp ferrocarriles puedan hacer en él las pruebas de su manejo comprendidas en el ejercicio voluntario señalado en dichas operaciones.
Parece que el viernes sufrió un pequeño lapsus
el Tribunal que juzga las oposiciones á Interventores de ferrocarriles.
En la lista de aprobados apareció el nombre
de un opositor que no se pi-esentó, omitiéndose en
cambio, el de un aspirante que por los ejercicios
brillantes que hizo, todo el mundo supuso que selía api'obado.
Advertido el err^r consistente en tomar un
nombre por otro fué rectificado inme liatamente,
pero no sin que de esa informalidad protestaran
algunos opositores.
La mayoría de las jefaturas de los servicios de
Obras públicas han contestado á la circular de
la Dirección Gener9,l prohibiendo los temporeros,
diciendo que la han recibido, pero omitiendo si
había empleados de aquella clase y si en virtud
de lo ordenado se les había declarado cesantes.
La Dirección se ha dirigido de nuevo á aquellos jefes para que precisen esos detalles y recordándoles el inmediato cumplimiento de las órdenes de la referida circular.
Dícese que el decreto autorizando al ministro
de Agricultura para presentar á las Cortes un
Madrid
proyecto de ley señalando reglas para la foimación de un plan de obras hidráulicas (canales y
pantanos), ha sido remitido á Cartagena para que
lo firme S. M. por lo que es posible que cuando
este número llegue á manos de nuestros lectores,
haya sido ya leído en el Congreso.
Parece que al discutirse en Consejo de Ministros ese proyecto, fué objeto de viva discusión
por parte de los Sres. Maura y Dato, los que no
se mostraban muy conformes con un artículo en
el que se dispone que los dueños de te.iienos expropiados pi-a'a aquellas obras no tendr
derecho á indemnización, aunque la parte expr,. iada
llegue á 25 hectáreas, si el resto de la ñnca ( on
el valor que por el riego adquieran sus terre rOs,
conserva el que tenía antes de la expropiación.
Trátase de que en la Comisirn parlamentaria
tengan representación todos los partidos. Así al
menos debe deducirse de los trabajos que en los
viltimos días ha realizado cerca de algunas personas el Director General de Obras públicas, señor Burgos, suponemos que con la aquiescencia
de su jefe el Ministro de Agricultura.
Información
Tributación de ios saltos de agua.—Habióndose
promovido algunas dudas respecto á si losaprcjvechamieiilos de los saltos de a g u a debian tributar por si independientes de l a industria á (pie
se apliquen, la Gaceta del 18 del corriente publica la real orden aclaratoria siguiente, cuya parte dispositiva es:
1." Que p a r a deternunar la riqueza imponible
de un aprovechamiento de a g u a s destinado á
fuerza motriz, se atienda al número de caballos
de fuerza de 75 kilográmetros, quese tije e n l a c o n cesión, y en su delecto al volumen de a g u a cuyo
aprovechamiento se coaceda y la altura de la
caída, salvo la prueba pericial én contrario, asignando á cada caballo el precio á que se cotice
en la localiilad, en tanto no sea interior á 130 pesetas al año, y de la cantidad que así resulte se
deducirá u n a quinta parte por la fuerza que no
se aprovecha en la turbina ó a p a r a t o movido por
el agua, y de las cuatro quintas parles restantes
se deducirá u n a tercera parte por reparos de la
obra hidráulica y por accidentes que impidan
utilizar la fuerza.
2." Que dicha riqueza imponible se contraiga
al valor del aprovechamiento, con exclusión del
edificio ó casa de m á q u i n a s y de éstas.
3." Que se ponga u n a nota al epígi'afe 373 de
la tarifa 3." de la industrial, que diga: oLos a l quiladores de fuerza procedente ile saltos de
a g u a que tributen por territorial debidamente
están exentos de pago de cuotas por industrial»; y
4." Que se entienda resuelto conforme á las
reglas anteriores el recurso promovido por don
Alberto Rusiñol, rectificando, en su vista, el res-
Científico
pectivo liquido imponible, si á ello
287
hubiera
lugar.
Tranvía de Barcelona á Sans.—se están verififlcando las obras p a r a cambiar en breve la trac- '
clon animal por la eléctrica de este t r a n v í a .
La Sociedad general de tranvías se propone
que á primeros del a ñ o próximo empiece á funcionar. La central de electricidad parece que se
concederá por concurso enlre las casas constructoras de Barcelona.
Admisiones temporales.—L« Ma/jai/Linta Terresíre ij Marííima, de Barcelona, ha dirigido una
iustancia al ministrrj de Hacienda, en la cual
le suplica que se concedan á aquélla los beneñcios de la ley de las admisiones temporales p a r a
importar dei extranjero 3..500 toneladas de acero
en p l a n c h a s y 2.500 toneladas de acero en barras
p a r a transformarlas en sus talleres en un dique
notante, que se compromete á reexportar en uu
plazo de dos años.
Concurso para instalación de Central eléctrica.—
La Sociedad Coopera lira FJécirica de Bilbao abre
concurso p a r a la adquisición del material que se
propone adquirir p a r a su instalación en Bilbao.
Este consiste en tres grupos electrógenos de 150
kilovatios cada uno. La Sociedad no sujeta á los
proponentes á determinado género de motores ni
dinamos, dejándolos en libertad de proponer lo
que estimen m á s conveniente, sean motoi'es de
vapor ó de g a s , pero en todo 'caso, los dinamos
serán de corriente continua y distribución triíilar. El pliego de condiciones, puede obtenerse pidiéndolo á las oficinas de dicha Sociedad
Cooperativa, calle de San Vicente n ú m . 1, bajo,
Bilbao. L a s proposiciones se admiten hasta el
15 de .lulio próximo.
Constitución de Sociedades. AÍV^««O // compañia.—Sociedad regular colectiva constituida por
IJ. Domingo L'soLiiaga, f). Inocencio Iribarren y
D. lírnesto Líbano p a r a dedicarse á la construcción de m a q u i n a r i a s y á todo cuanto á este ramo
afecta. Domicilio e n E r a n d i o . Duración cuatr(j
años. Capital 48.000 pesetas que aportan por igual
cada socio.
Patentes.—B0.911. D. José Fortuny y Banus.
Patente de invención por veinte años por un
nuevo producto industrial denominado; «Baldosín
Gerrafort», que permite la combinación de mosaicos de dibujo arbitrario. Presentada la solicitud en el Kegistro de este Ministerio en 26 de
Diciembre de 1902. liecibido el expediente en 8
de Enero de 190.3. Concedida la patente en 27 de
ídem.
30.913. La societé internacionale du gaz d'eau
brexest Strache (Ste. Ame.). Patente de invención
por cinco años por un procedimiento para la fabricación del g a s de agua valiéndose de cualquier
clase de combustible aun con polvo por medio del
aparato que se describe. Presentada la solicitud
en el Registro de este Ministerio en 27 de Diciembre de 1902. Recibido el expediente en 3 de Enero
de 1903. Concedida la patente en 30 de ídem.
30.922. Mr. Ettore Baiico. Patente de invención
por veinte años por un nuevo sistema de conducción aérea y de derivación de corriente para la
tracción eléctrica de vehículos de todas clases.
Presentada la solicitud en el Registro de este Ministerio en 30 de Diciembre de 1902. Recibido el
expediente en 9 de Enero de 1908. Concedida la
patente en 30 de ídem.
288
Madrid Cientifieo
Sociedad anónima del «Vatímetro B y B».—Memoria presentada por el Consejo <le Administración á la Junta general de accionistas celeljrada
en 5 de Junio de 1903.
A juzgar por los datos contenidos en la misma,
esta Sociedad—cuya m a r c h a normal se vio dificultada, como l a de algunas otros, por la crisis
económica que hubo de a t r a v e s a r l a c a s a J. Batlle y Compañía, relacionada con ella—parece
liaber entrado en un período de normalidad que
permite a u g u r a r un buen porvenir.
Organizada y a por completo l a producción y
con una potencia productiva do diez á doce mil
aparatos, con un pedido actual de 5.000 p a r a el
ejercicio de 1903, se ha. podido repartir h a s t a 34
pesetas por acción y 30 por cada cédula de fundador.
El nuevo Consejo de Administración lo forman
los señores siguientes:
Presidente: Excmo. Sr. D. Vicente Llórente,
doctor en Medicina y Diputado á Cortes.
Consejeros: Sr. D José María Bueno y Olivér,
industrial.—Iltmo. Sr. D. Manuel López A n a \ a ,
doctor en Tenlogía.—Sr. D. José María Hernández Delás, Ingeniero —Sr. D. Jacobo Banquerí y
Roldan, doctor en Medicina.—Sr. ü . José Hernández García de Quesada, capitán de fragata
retirado.—Sr. D. Francisco üiu-an y Sirvent, abogado y propietario.—Sr. D. Lázaro Ballesteros y
Vicente, propietario.—Sr. D. Ramón Aguiar Mella, del Comercio.'
Material para tranvías.—Por la Compañía del
t r a n v í a eléctrico de Bilbao á Durango y Arratia,
h a n sido adquiridos siete magníficos carruajes
de viajeros y dos vagones de mercancías, construidos en la c a s a Carde y Escoriaza, de Zaragoza, y á los cuales les h a r á la instalación eléctrica la acreditada Sociedad Thomson-Houston,
según decíamos en el número anterior.
Ofertas y demandas
liiüitalación e l é c t r i c a e n venta.—El lunes 19 de Julio de 1903, d lan nueve de la mahana.
el Ayuntamiento de Lausanne h a r á vender, por
falta de empleo, la instalación generatriz de los
talleres de 'i ranvías Lausanenses, compuesta de:
Tres gasógenos completos de 130 H. P., sistema Fichet-Fleurtet de gas mixto con dos calder a s Field.
Tres motores de gas de 130 H. P. aproximadamente, sistema Gi;0ssley.
Tres generadoras de' corriente continua 550( 00 vueltas 130 H. P., sistema Thury.
Un elevador de tensión, con motor, sistema
Thury.
Una batería de acumuladores de 300 elementos
p a r a u n a capacidad aproximada de 675 amperes
hora.
Un reductor automático con tablero é instrumentos de medida.
Todos e s t o s a p a r a t o s pueden ser visitados
liasta el día de la venta.
P a r a m á s detalles, dirigirse á las Oficinas del
Servicio de Electricidad de la ciudad de Lausanne
(Suiza) Rué du Pré, 25.
P e r i t o m e c á n i c o - e l e c t r i c i s t a , se ofrece
p a r a dirigir Central eléctrica. Darán razón en l a
Administración de esta Revista.
PUBLIC ACIONKS
Soldaduras, por F e r n a n d o Arambui'u.
La bibliografía española referente á l a tecnología industrial no es muy extensa. El Sr. Aramburo viene publicando pequeños folletos e n c a minados á divulgar diversos asuntos interesantes en la pi-áclica de las arles y oficios.
El último, al que se refiere esta nota, contiene
en muy pocas páginas; la teoría de las aleaciones entéticas, soldaduras usuales, aparatos y
procedimientos de soldar, terminando con la
j u n t a ó soldadura autógena, tan usada h o y e n
multitud de casos.
Tres elegantes monografías nos remite la casa
Oerlikon de Zurich. L a primera profusamente
ilustrada, da á conocer sus magníficos talleres
de construcción de m á q u i n a s y aparatos eléctricos.
La segunda es un curioso estudio de transmisión de energía por medio de corrientes trifásicas
á 30.000 voltios (la primera realizada en E u ropa) desde l a s centrales hidro-eléctricas de
Hochfelden y Glattíelden á los talleres de Oerlikon.
La última es un estudio completo y curiosísimo, cuya lectura interesará seguramente á los
técnicos. Se refiere al transpor e de energía de
varios saltos delRliin á la ciud.ad de Schaffllouse,
p a r a el servicio de las fábricas, alumbrado y
tranvía de aquella industriosa ciudad, en reemplazo de la antigua y magnifica transmisión
dinámica efectuada en 1866 por el eminente ingeniero Moser, pero qu?, á pesar de los profundos estudios y exquisitos cuidados aportados á
su construcción y conservación, h a debido ceder
el campo, como e r a natural, á la transmisión
eléctrica. E s un proyecto que h o n r a á los inge^
nieros de l a c a s a O e r l i l í o n .
,
/
Cales ¡I Cementos.—Memoria
de l a Sociedad
G. y A. Pavin de Lafargue, de Marsella.
Contiene datos y fórmulas que pueden ser útiles á cuantos realicen trabajos con estos materiales y muy particularmente á quienes utilicen
los i>roductos de l a casa Pavin de Lafargue.
Noti.s-Kalender
and
Zeilungs-Katalog.—Catálogo universal de periódicos y revistas y órgano
de publicidad de los mismos editada en alemán,
en forma de agenda.
Agradecemos su remisión al representante de
la .\gencia en Barcelona, Sres. Haasenstein y
Vogler.
From Síeelton lo Mandalaij.—Catálogo
de prop a g a n d a , ilustrado con preci )sos fotograbados,
como es costumÍ3re en Norte América, que nos
remite la Compañía de acero de Pensylvania.
También hemos recibido las memorias a n u a les de las Juntas de obras de los puertos de Bilbao y Valencia y el prospecto del Tratado de Topografía m derna que ¡Jublicará en breve el distinguido ingeniero de Montes, D. H. Ruiz Amado.
MOVIMIENTO DE PERSONAL
Veáse la página 2 del papel azul.
MADRID.~Est. tip. «AKTE Y LETRAS,» calle de Olid, 9.
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