períódico satírico semanal

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Madrid 13 de Diciembre de Í888.
Año Vin.
Suplemento al nútn. 49.
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Kn Madrid, Ubrería de D. Fernando Pe, Carrera de San Jerónimo, núm. 2, y de D. Antonio San
Ma-tín, Puerta del Sol, 6.
En la Habana, fí^ilt^ríaLiteraria,
calle del Obispo, 53.
CORRESPONSALES
25 númeroí de EL !.fc -ÍN. 2.50
ídem del Suplemento....
0,75
NÚMERO DE E l ^
15
líCMKRO DEL
>70TIN
5
céntimos.
SrPhhMI'yTO
céníirrop.
PERÍÓDICO SATÍRICO SEMANAL
¡SI y o FVKRA
Clllkl...
ijSTo quiero pen sarlo!
Me daría tal m a ñ a para ganar el cielo, q u e
de rondón me colocaría en el mejor rinconcillo
de los que jior allá queden sin ocupar, des[niés
del sinnúmero de s a n t o s , santas 3' isantitos
que puebla las empíreas regiones, formando lo
q u e se llama la corte celestial.
¡Y poco barbián que andaría yo por osas iglesias de mis pecados, luciendo el rostro afeitado,
rechoncbo, alegre y rebosiiudo satisfacción por
unas mejillas rojas como auiapolas y unos ojillos de pascua , encandilados y biotando llamas
de voluptuosidad [lor sus p u p i l a s !
¡No quiero pensarlo!
Y e r m e asistido por bi solicitud de u n a m u cliacha do ditscioclio Abriles, candida y pura,
modelo de virtud y castidad, dedicada s()lo á
proporcionarme gi-atos momentos de solaz y sinfín de comodidades que me liicieraü i)asar menos mal esta mísera vida; una rubia (porque
este color m e gusta muelio), de ojos azules, t[uc
m e mostraran un cielo en cada pupila, tez fresca, sonrosada y tersa, laiiios (hj giauíi, pie chiquito, talle esbelto, modelo, en fin, de bi belleza femenina; poi-quo en su perfección pudiese
alabar más y mejor la grandeza de I>ios, adorando al Criador en la criatura.
¡No quiero pensarlo!
¡ Y e r m e rodeado de media docena de rubicundos angelitos, gi-aciosos, esbeltos v traviesos, que me llamarían ;irtf/rc ( d e almas, por supuesto) con esa inedia Ivuyun donde caben las
expresiones de los más pi'ofundos pimsamientos, q u e , saltando sobre mis rodillas, acaí ¡ciasen
m i afeitada tez y me dieran papirotazos en la
coronilla con aquellas manecitas blancas comb
la nieve y puras como el armiiño... ¡Ah!
¡No quiero pensarlo!
Ser el director espiritual de alguna viuda rica, no m u y vieja y un tanto locuela, y obtener
la divina gracia de un sincero a r r e p e n t i m i e n t o ,
logrando que entregue á Dios (ó á mí, que soy
8U ministro en este picaro m u n d o ) el resto de la
fortuna que derrochó en brazos del demonio,
del m u n d o y de la carne, que son los ti-es enemigos del a l m a . . . de! prójimo, pm-que los curas
deben estar perfectamente familiarizados con
ellos.
¡No quiero pensarlo!
E n c a r a m a r m e en el piilpito, y , aprovechando la ocasión de no haber quien im; coiitrovertiera, hacer traijnr á mis benditas ovejas todos
los milagi-os y misteiios que nie viniei-an en
m i e n t e s , dando coces contra la libertad y e! progreso, y . . .
¡No quiero pensarlo!
L a boca so me hace agmi, considerando lo
m u c h o q u e ganaría la cristiandad cuando yo
predicase la caridad á todas horas y en todo« los
iones, a u n q u e no rae quedara tiempo para 1 jor-
carla, haciendo que el dinero do los ricos, pa- dres li'iinitieían un donativ) procedente de una
sando por mi m a n o , fuese á parar al bolsillo de menor de (>d:ul. sin permiso de su tutor y curailoi-, mas estos son escrii¡iulos tontos. í ' u a n los i)cibre3...
uo las (>sjf,!-^as (iol Senoi' lo a d m i t i e r o n , la ec.'a
¡No quiero pensarlo!
¡Ser dueño de vidas y r.aciimdas, disponer de no íondiá ra;ilicia.
Dicen además e n e todos, ó por lo menos vala iionra de las familias, siendo el crisol en que
¡uibían do fundirse las más invencibles ca: (ida- rios años, Rjiarceo'i on las enor,tiis le la inticbades; gobí'rnar desde el coni'íisonario la ca>a aje- cha vonticiiico duros (¡ue gasta íai hacvT un i-egalo a l a superiora <d día de su sanio, aparte lie
na en provecho de la propia!...
otras cfintidades (¡ue destina á misas y sufra¡No quiero pensarlo!
git)^: y ísmbién quc^ il poco de Ibígar ;'i Yi;-o
¡ P o d e r u n día llegar á obispo, arzobispo,
cardenal ó l ' a p a , que todo pudiera conseguirlo cnt;ib'ó re'aci'inc-: i-nn un m a i i n o ú artiüci!',
no sii'iido íibsüíc^iiii el estar bajo c! cuidado de
con un poco de astucia y una gran dosis do
osadía!...
| ]:)•< !,i:i!Íres par;! que fuese algunas veces á co¡No quiei'o pensarlo!
¡ iv.i'V i'íi casado sn novio.
L:i educanda. ú quien se lo había bocho creer
¡Ser avaro, soberbio, lujurioso, pondoücicio.
dueño del m u n d o , arbitro dtí los destinos de la que poseía ciaoo millones de herencia, reclamó
h u m a n i d a d , y verme halagado ])or los adulado- el inven tari I do sus bienes, y desjiués de ver
res, bendecido por los ignoiantcs, y enriquecido que no ase \lía á tanto su fortuna, el novio
rompió aqu; '::as relaciones. Ahora ella pretende
por los tontos!..
ser monja ctuitra la voluntad de su familia, y
¡Ah! ¡Oh! ¡No quiero pensarlo!
¡ E n g a ñ a r al m u n d o llevando á Dios en los ésta {densa llevar el asunto á los tribunales.
labios y en el corazón al diablo!...
Y volverán á repetirse aquellas escenas en
¡N'entura suprema!
que la justicia y el derecho do la familia que¡Placer de los placeres, manantial do goces daron burlados en td locutorio do ese aprovechado convento; pues no creo que prospere el
eternos!...
proyecto de ley que \\n diputado de atiuella re¡Gran Dios, si yo fuera c u r a ! . . .
gión piensa presentar en el Congreso, para evitar
L U I S FAI.CATO.
que los conventos so conviertan en centros de
secuestro y confiscación.
L A MADIIH L U I S A
El gobierno es m u y débil para con las gentes de hábito, y esto lo saben bien la m a d r e
Así llaman en religión á la superiora del
Luisa y otras muchas m a d r e s , que secuestran
convento do la Enscñunza de Yigo, célebre por con la niiiyor impunidad.
su intervención en el asunto de iiqueila opulenta menor secuestrada y m u e r t a en el claustro.
OTKA YEZ
Parece que el fuerte de tan reverenda madre
son los negocios en que median jóvenes fugitiEl padre Ignacio, autor de aquellos sermovas, cuantiosas dotes, reclamaciones de las familias, etc.; y que así como hay quien pleitea por nes que tanto gusto dieron á los carlistas de
temperamento y no se encuentra á gusto cuan- Fuenterrabi'a, no está, como los tontos creían,
do no tiene uno ó más líos pendientes, así ella desterrado en las misiones de la Micronesia; y
la prueba es que hace pocos días ejerció de reno vive cuando no anda catequizando ó retebuznador en u n a función organizada en a q u e niendo muchachas ricas.
Nuesti'o querido colega y compañero on exco- lla ciudad por la. Orden Tercera.
Eso sí, está arrepentido de sus brutalidades
comunión Pero Grullo, do Santiago, en atonta
carta que dirige á esa señora, habla de u n a carcundas; para demostrarlo, ahí va algo de lo
que dijo, recordando sucesos del pasado estío:
joven di; Mondoñedo que hoy se encuentra on
'iLo que desde este mismo sitio os dije hace
Yigo, y que no entró monjü por haber o'i^igi- a l g u n o i meses, bien ó mal dicho, bien dicho
do qu.; llevase toda su herencia ó toda su pro•u'stá. Mucho dio e s t o q u e hablar, y m u c h o trapiedad; y de otra, también do Mondoñedo, á
"ba jaron, como peri-os rabiosos, nuestros enemiquien sus padres Inibían puesto como educanda
•igos, cerca del obispo y del gobierno, para
en la Enseñanza de Santiago, para que hiciesen
-ocharnos do aquí, y particularmente á m í , así
de olía i;na b u e n a mujer de su casa, pero no
^oomo para, que rectificara lo dicho. ¡Rectificar
una monja.
I'yo! ¿So creían acaso los que tal cosa pretenSor Luisa estaba entonces en Santiag'o, y se
"dían que yo era como esos á quienes en u n a
la llevó consigo al convento vigués; enfermó su
^taberna so los compra con un vaso do vino y
padre, fué a su lado, y, cuando después de ver''una comida? Pu(.!s so equivocaban. ¡ E c h a r n o s
lo morir, la joven volvió á Santiago, llevó dos
"de a q u í ! P e r o .^por qué? ¿Será acaso por los
mil reales, q u e empleó en comprar un cáliz y
^servicios (^tio d u r a n t e la epidemia colérica
u n a patena.
•iprestainos el año 1885, cuando nadie quería
Alguien censura que las desinteresadas ma-
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