3 Ernesto Oliver Paredes - Universidad Ricardo Palma

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PSICOPATOLOGÍA Y
LITERATURA PERUANA:
APROXIMACIÓN DISCRETA A SU
INVESTIGACIÓN.
ERNESTO OLIVER PAREDES
Resumen
Todo texto literario tiene valor psicológico, psicopatológico y también psiquiátrico. Iluminando su contenido es posible extraer ideas recónditas que aportan
mucho para el conocimiento del psiquismo. Esto no significa un diagnóstico
psicológico de los autores, sino la demostración de un texto como documento del
saber psíquico.
Palabras clave:
Psicopatología, literatura peruana, experiencia psíquica.
Abstract
Every literary text has a psychologic, psychopathologic and psychiatric value.
Enlightening its content is possible to get hidden ideas that contribute to the
knowledge of psychism. It wouldn’t mean a psychological diagnosis of the
authors, but the confirmation of a text as a document of the psychic knowledge.
Key words:
Psychopathology, Peruvian literature, psychic experience.
Introducción
El material textual de la literatura, en sus diversas manifestaciones (narrativa, novela,
poesía, cuentos, ensayos, entre los más importantes), tiene un inmenso valor
psicológico, psicopatológico y hasta psiquiátrico, pues es escrito por hombres, para los
hombres y con personajes de muy diversas índoles, siempre humanos, ora descarriados,
ora aparentemente normales, todos los cuales traen un mensaje, que el autor quiere hacer
llegar a los lectores, al expresar sus ideas más genuinas y recónditas, algunas veces
proyectándose en sus obras; todo ello puede aportar un saber sobre el psiquismo
humano, en la medida en que tratemos el texto literario como una presentación objetiva
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sobre la cual la mente del lector, esté o no comprometido con las Ciencias de la Conducta
Humana, como psiquiatra, psicólogo o psicopatólogo, que debe actuar con un método
revelador, como si se tratara de iluminar el texto, para descubrir su sentido psíquico.
Por ejemplo, se puede considerar reflexivamente un texto, e iluminando línea a línea
descubrir, a partir del dato concreto de una experiencia psíquica poéticamente escrita y
verbalizada la estructura psicoespiritual esencial de lo que el autor intenta trasmitir.
No se trata de un diagnóstico psicológico de los autores literarios, no, el texto es tratado
en sí mismo independientemente de lo que el autor haya pensado o sentido, el texto es un
documento del saber psíquico, que el especialista debe tener la capacidad de revelar.
El texto es un hecho cifrado y es de hechos de los que hay que partir y descifrarlos.
El método es la interpretación, la cual deberá estar basada en el conocimiento,
experiencia, cultura y condiciones del analizador.
Es a partir del texto mismo, como registro simbólico descifrable de una experiencia
psíquica, que el especialista debe logar la construcción de un conocimiento psíquico.
Repetimos, no se trata de un diagnóstico, muy lejos de ello, se trata de utilizar el arte
como instrumento del conocimiento, y las patologías halladas en ellas, son los
elementos de riqueza, belleza, condición humana y trascendencia, que el experto pondrá
a consideración de los lectores o simplemente de los interesados en el tema.
Cómo se puede olvidar todo lo que la literatura universal tiene de las conductas
humanas, desde las obras de Homero, en la que los hombres se enfrentaban y
reclamaban ante los dioses, a Dante con su concepción de castigo en los círculos del
infierno; el autoanálisis de San Agustín, las reflexiones profundas sobre el “ser” de
Kierkegaard; la variada y prolija producción de Shakeaspeare, con sus diálogos o
monólogos cargados de gran inteligencia y sapiencia, sea del tema que tratase; los
personajes orgánico cerebrales de Dostoyesky, entre muchísimos otros geniales autores
de quienes está poblaba esta literatura universal.
Asimismo nuestra literatura nacional, tiene en sus obras, una variada gama de
personajes con expresividades psicopatológicas; tales como en la literatura de Alegría,
Arguedas, Bryce, García Calderón, López Albújar, Palma, Ribeyro, Scorza, Vallejo,
Vargas Llosa, entre muchos otros notables escritores; lo que nos hace pensar en una
psicopatología literaria peruana, digna de estudio, reflexión, análisis y aprendizaje.
A. Autor:
Ciro Alegría Bazán.
1. Reseña Biográfica:
Nacido en Huamachuco (La Libertad) en 1909 y fallecido en Lima en 1967, fue
periodista, político y escritor. Sus primeros estudios los realizó en Trujillo, donde tuvo
coincidentemente, como maestro a César Vallejo y donde comenzó a colaborar en
medios periodísticos. Comprometido desde muy joven con la política, su pertenencia a
la Alanza Popular Revolucionaria Americana (APRA), le valió varios encarcelamientos
y el exilio a Chile, Puerto Rico y Estados Unidos, donde escribe sus obras más
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conocidas; revindicando el valor del indígena; y cultiva la novela regionalista,
destacando “El mundo es ancho y ajeno”, con la que obtuvo el premio de Novela
Continental en 1941. “Los Perros hambrientos”, “Sueño y verdad de América”, entre
otras y la obra póstuma “Mucha suerte con harto palo”, publicada por su viuda, la
escritora Dora Varona.
2. Obra Literaria:
“Duelo de caballeros”.
3. Resumen:
El cuento, trata sobre una historia verdadera, de un singular duelo de caballeros, cuyo
interés principal reside en defender el honor de la madre de uno de los personajes.
Sus protagonistas fueron dos delincuentes del hampa limeña, del barrio de Malambo,
donde vivía gente mulata y de raza negra. Las casas eran en callejones hechas a base de
adobes.
Esta historia le fue relatada a Ciro Alegría, por el sobreviviente, mientras ambos
cumplían condena en la Penitenciaría de Lima. Poniéndose en contacto con los presos
allí recluidos; entre ellos Emilio Willman o “Carita”, apócope de su verdadero alias
“Carita de cielo”, un mulato de apariencia retadora y de condición de hombre de pelea,
era alto y de contextura recia, usaba zapatos de tacón a la andaluza, llevaba arreglado el
uniforme a rayas negras y grises según su medida; su cara sombría y alargada, la boca
prominente luciendo una gran cicatriz, nariz ancha, de trazo enérgico, los ojos obscuros
se movían ágiles, pero a ratos adquirían la fijeza de una fiera en acecho.
Cumplía una segunda condena a quince años por un crimen vulgar, pero la nombradía de
la bravura de aquel duelo, duraba todavía. De “puro macho”, así comentaban los otros
presos, no comía con los demás sino en la mesa de los guardias. Iba a talleres cuando le
venia en gana, y en general, hacia el trabajo, tenía la misma actitud de menosprecio
propia de los delincuentes de vuelo y de los aristócratas.
Formaba de mala gana la fila de presos, pero su indisciplina no llegaba a propasarse. Ni
autoridades ni presos tenían conflictos con él, respetaban sus caprichos con los que
afirmaba su espíritu individualista y rebelde, y a la vez lo admiraban y temían, razón por
la cual le prodigaban atenciones o lo eludían. Siendo todo un héroe en la prisión.
En el barrio de Malambo, antes del año 1920, había, lo que se llama un “taita” un negro
llamado Cipriano Moreno, apodado “Tirifilo”, quien tenía como oficio ser ladrón y
como beneficio el manejar la chaveta como ningún otro. Con buenas condiciones
físicas, tenia una alta estatura, cerca de dos metros, flaco, de una agilidad de puma, a lo
cual se agregaban sus brazos extremadamente largos, al cual añadía a uno la chaveta.
Todo esto hizo que fuera el indiscutible mandamás del vecindario, hasta los más diestros
y valientes chiveteros (a los que usan la chaveta, cuchillo muy filudo, usado para ataque
o defensa en el bajo mundo), le tenían miedo o le huían.
Sin embargo entre ellos, se encontraba un mozo apodado “Carita” por su acusada
expresión jovial; no tenía más de 21 años de edad, era además medio guitarrista, cantor y
cliente de los burdeles baratos, bueno para el trago y amigo de sus amigos. Asegurando
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algunos que “Carita” era muy capaz de hacerle pelea a “Tirifilo”, aunque muy pocos
creían que podría derrotarlo.
“Tirifilo” trataba a “Carita” con la natural superioridad que va del maestro al discípulo,
aunque nunca le había enseñado a usar la chaveta, ni siquiera lo había visto pelear. Lo
que si deseó fue adiestrarlo en el arte de robar y meterse en contrabandos y malas
aventuras, por todo lo cual siempre lo buscaba.
A la madre de “Carita”, no le gustaba esta junta, teniendo hacia “Tirifilo” una actitud
evasiva y poco amistosa lo cual molestaba mucho al delincuente; una mañana fue a
buscar a “Carita” para realizar un robo de importancia, éste no se encontraba en casa y
así se lo dijo su madre, ante lo cual “Tirifilo” la llenó de improperios, insultos, gestos y
malas palabras haciendo llorar a la madre de “Carita”. Cuando él llego a la casa halló a su
madre compungida, pero no le dijo nada ella, él se enteró por los vecinos que habían
presenciado las actitudes de “Tirifilo”; al saber lo ocurrido, se le enrojecieron los ojos y
enmudeció, adquiriendo la torva resolución de una fiera herida.
De ahí nomás se fue a la calle, sin que la madre supiese lo que iba a hacer, y buscó a dos
miembros de su banda para que fueran testigos del reto, en compañía de los dos negros,
llegó a la casa de “Tirifilo”, éste se encontraba sentado en su puerta, todavía con señales
de mal humor, donde lo retó cuando la “Luna saliera”; los duelistas y sus barras
esperaron el marcado del reloj de la Catedral de Lima, la cual estaba cercana, siendo las
tres y media de la madrugada cuando comenzó a surgir la Luna; “Carita” bebió medio
vaso de pisco mezclado con tabaco. La luz de la Luna había llegado.
“Tirifilo” inició la pelea, dando un salto hacia atrás y poniéndose en guardia, éste saltaba
y buscaba dañarle el rostro o alguna parte del cuerpo rápidamente, mientras “Carita”
tanteaba sus movimientos e iba estudiando sus puntos débiles y por dónde debería
atacar, es entonces cuando “Tirifilo”, marcó el rostro de su oponente, dejándolo sangrar
mucho, “Carita” no pudo esquivar aquel chavetazo, de un “Tirifilo” que se burlaba de su
inexperiencia, para bajarle la “moral”. Ataques iban y venían, el encuentro no fue
rápido; pero en determinado instante, cuando “Tirifilo”, luego de recibir un pequeño
corte en el brazo izquierdo y tratando de hacer gestos burlones, para ridiculizar más a su
rival, da un traspiés y se ve expuesto a la chaveta de “Carita”, quien se la introduce en el
pecho, dejándolo completamente herido y vomitando sangre por la boca, “Tirifilo” cae
en el polvoriento suelo, muriendo rápidamente. “Carita” se fue del lugar con dirección a
la farmacia para que lo curasen, para esto ya los vecinos se fueron enterando de los
sucedido y del resultado del duelo, quienes se quedaban anonadados por la noticia, pues
todos creían que “Carita” sería quien muriese.
La noticia fue recibida con incredulidad por los cronistas policiales, luego confirmaron
viendo el cadáver de “Tirifilo” en la Morgue de Lima y entrevistando a “Carita” en el
hospital; los diarios lucieron crónicas y reportajes a grandes titulares durante muchos
días. El alma del pueblo vibró, “Carita” tenía a su favor, más allá de toda consideración
de valor y victoria sobre su temible adversario, el hecho de haber defendido el honor de
su madre. Cuando la Corte de Justicia vio el caso, “Carita” tenía ganada su causa en la
opinión; los magistrados consideraron la reyerta entre un negro y un mulato de Malambo
como una clara cuestión de honor, llamándolo duelo de caballeros, y dictaron la
sentencia de tres años de prisión para Emilio Willman, alias “Carita de cielo” o
simplemente “Carita”.
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4. Análisis:
a. “Carita”: Joven que presenta locuacidad, encanto superficial, imagen de sí mismo de
grandiosidad y superioridad, inspira temor y él lo sabe, egocéntrico, sensual,
manipulador, impulsivo, no tiene sentimientos de culpa, es irresponsable, inteligente,
menosprecia las obligaciones sociales, no tolera el fracaso ni la frustración, no aplaza su
accionar, teniendo actos psicopáticos que lo llevan a conductas riesgosas como cometer
un asesinato, planteándonos la posibilidad de tener una Psicopatía sociocultural de tipo
neurótica, por la fidelidad al grupo. Él sostenía una relación sin conflictos con su
entorno, un comportamiento “normal” para su vecindario, pero debido a la estimulación
dada por “Tirifilo”, lo hace llegar a una tormenta psicopática, donde asesina a éste;
dejando su huella personal, rescatando su dignidad y la dignidad de la madre y
ganándose la admiración y respeto de todo Malambo, Lima, la prisión y el hampa.
b. “Tirifilo”: Hombre mayor que “Carita”, con superficialidad emocional, tendencia a
la superioridad y grandiosidad, inspiraba temor y él conocía ésto, confiado en sí mismo
con una autovaloración exagerada, egocéntrico, manipulador, agresivo, impulsivo,
antisocial, sin buenas relaciones interpersonales, necesidad de admiración por parte de
los demás, no tiene sentimiento de culpa, no aplaza su accionar, tiene bajísima tolerancia
a la frustración, escaso proyecto de futuro, con antecedentes delictivos. Según el modo
de relacionarse es un psicópata asociativo, por la unión con otros psicópatas.
Por estas características presenta una psicopatía con rasgos de Psicopatía Primaria
B. Autor:
Ventura García Calderón.
1. Reseña Biográfica:
Nacido en Paris, en 1886-1959; ensayista, cuentista y poeta; una de las figuras más
relevantes de las letras peruanas modernas. Hijo del político Francisco García Calderón
(1834-1905) y hermano del escritor y diplomático Francisco; estudio en la Universidad
de San Marcos y pasó como éste, buena parte de su vida en Paris.
Es primero cronista, no tardando en atreverse en el ensayo, cultiva incidentalmente la
poesía y escribe cuentos con mano maestra. Modernista, de espíritu refinado,
enamorado de lo francés; pero su obra literaria es mucho más trascendente.
Su mejor colección de cuentos se titula “La venganza del cóndor”, sin quedarse a la zaga
sus otras obras: “Color de sangre”; “Dolorosa y desnuda realidad” y “Peligro de
muerte”; sus poemas “Cantilenas y Semblanzas de América” y las crónicas de
Frívolamente; “En la Verbena de Madrid” y “Bajo el clamor de las sirenas” y sus ensayos
de gran interés “Del romanticismo al modernismo” y sus estudios sobre la literatura
peruana y uruguaya.
Él como otros literatos es el americano refinado y culto que siembra por Europa la
semilla fecunda de Hispanoamérica y lleva al nuevo continente el calor fecundante de
los valores culturales de la Europa occidental.
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2.- Obra Literaria:
“La venganza del cóndor”.
3.- Resumen.
Contiene entre sus páginas diferentes cuentos cortos, 24 en total, los cuales relatan
diversas historias producidas en las tres regiones naturales de nuestra geografía, con
personajes diversos e interesantes.
El tema principal de la obra radica en la manera cómo la oligarquía peruana de antaño
veía a la cultura andina y selvática, presentando un enfoque exótico, donde lo pintoresco
y lo anecdótico rememoran tradiciones y leyendas de la cultura peruana.
“La venganza del cóndor”, en este cuento se relata la historia del capitán Gonzáles, un
recio y malhumorado personaje que inflinge crueles castigos físicos a los campesinos a
su cargo; el capitán deseaba acompañar a un “doctor” a realizar un largo viaje a Huaraz.
En la mañana al ordenarle a un indio que tuviese listo los caballos, para la larga travesía,
entra en cólera intensa, al ver que no han cumplido sus ordenes y observar al indio
durmiendo sobre una silla de montar, lo despierta a puntapiés de manera brutal, para
luego hacerle una herida en la frente con un fuerte latigazo; el “doctor”, evitó el segundo
latigazo conmovido al ver caer la sangre por la frente del indio. Luego de ésto el indio
partió a realizar sus tareas, sin embargo, el esperarlo fue en vano ya que el indio no
regresó, enfureciendo esto mucho más al capitán Gonzáles, quien marchándose sólo,
anunció futuros castigos y desastres para el indio.
El “doctor” esperó casi dos horas ensillando a su mula, luego el indio regresó
ofreciéndose como guía, propuesta a la cual el “doctor” no se negó, realizaron el viaje
por dos días atravesando los Andes, se podía divisar a los cóndores en lo alto de las
montañas algunos volando muy bajo que se les podía observar con gran claridad.
Al llegar a un estrecho desfiladero, el indio se alejó del “doctor” pidiendo que lo
esperara, poniéndose el “doctor” muy nervioso, quien a poco de esperar vio rebotar y
caer con estruendo y polvo una masa por el desfiladero, que luego fue devorado por los
cóndores. El indio regreso y dijo:” Tu viendo, taita, al capitán”; explicando que los
insolentes cóndores rozan con el ala el hombro del viajero, haciéndole perder el
equilibrio y rodar al abismo.
4. Análisis:
a.- El capitán Gonzáles: hombre acostumbrado a maltratar a los indios, agresivo,
intolerante, cruel, sabiendo que no le podían hacer nada, los flagelaba y amenaza con
matarlos, probablemente ya lo había hecho antes; hacía mal uso de su autoridad,
evidenciándose una falta de control de impulsos, bajísima tolerancia a la frustración y
sumisión ante sus pares, como el “doctor”; había desarrollado una psicopatía secundaria
por el cargo que ostentaba.
b.- El “doctor”, personaje no identificado, pero sin embargo ecuánime, bondadoso,
confiado; ponía el punto de equilibrio, asÍ sea transitoriamente, ante la conducta
agresiva y psicopática del capitán. Esta dentro de lo normal.
c.- El “indio”, tampoco es nominado; fiel a sus creencias ancestrales, luego de la
agresión sufrida de parte del capitán Gonzáles, va a cumplir sus tareas, regresa y se
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ofrece de guía al “doctor”, pues el capitán ya había partido sólo; le conduce de manera
adecuada y hace detener el viaje en el desfiladero, se aleja, se produce la caída de la masa
y devorado por los cóndores, retorna y explica que la masa era el capitán y que los
cóndores tenían esa mala costumbre de hacerlos despeñar. ¿Él se comunicaba con los
cóndores, él era un cóndor, él había causado la muerte del capitán, como venganza por el
feroz atropello sufrido, estaba vinculado en su cosmogonía con esos seres alados, que
eran parte de la cosmovisión de su mundo andino?.
No da muestra de patología existente, pues queda a la interpretación del lector.
C. Autor:
César Vallejo Mendoza.
1. Reseña Biográfica:
Nacido en Santiago de Chuco (La Libertad) en 1892 y fallecido en Paris en 1938; tuvo
una muerte prematura cuando tenía 46 años de edad. Considerado uno de los grandes
poetas del siglo, desgraciadamente paso sus últimos días en la más absoluta de las
miserias.
Procedente de una familia muy modesta, tras terminar sus estudios secundarios empezó
a trabajar desde la adolescencia, pero a base de tesón y esfuerzo estudió letras y ejerció
luego como pedagogo.
Su poesía refleja un sentimiento trágico de la vida, en donde el problema bélico se
convierte en una angustiosa obsesión. Partidarizó con los más pobres; de ahí que fuese
perseguido por sus ideas políticas, marchó a Europa, viviendo en Paris y Madrid, en
donde contactó con la generación del 27.
Póstumamente en 1939, ve la luz “Poemas humanos”, su libro más íntimo. Responde al
momento de su trayectoria, en el que quiere ponerse a la cabeza de la revolución, donde
el dolor está permanentemente presente en su vida, inspirada en la guerra civil española.
Entre sus obras figuran: “Los heraldos negros”; “Trilce”; “Tungsteno”.
2. Obra Literaria:
Poema “Los heraldos negros”.
3. Reseña y Análisis:
Pasaremos a reseñar el proceso psicopatológico de la Depresión, teniendo como marco
referencial, no un tema psicopatológico sintomático, sino la literatura, que es a la cual el
hombre siempre traslada sus más diversas vivencias psíquicas, así en el poema de César
Vallejo, llamado “Los heraldos negros” de su poemario del mismo nombre, planteamos
el tema de la Depresión Mayor o Melancolía, dentro de la cual puede darse el Síndrome
de Cotard, que es la negación absoluta de la existencia.
El poema original dice así:
Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma….Yo no sé!
Son pocos; pero son…Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
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Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre…Pobre…pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes…Yo no sé!
Al análisis se presenta del siguiente modo:
Hay golpes en la vida, tan fuertes…Yo no sé!
En la vida los seres humanos tienen momentos difíciles, tristes, incomprensión,
desilusiones, pérdidas afectivas de aquellos seres que creen fueron toda su razón de vivir
y hasta pérdidas materiales, que pueden llevarlos a una depresión, o posteriormente a
una vida donde los alicientes se pierdan.
Pero para el poeta, los golpes que da la vida son “tan fuertes”, es decir, más
impactantes, dolorosos, que los sentimos fuertes y tan fuertes que hacen perder la razón
conciente al expresar el final del parágrafo “Yo no sé!”, no se porque tengo que sufrir
tanto ese golpe, por qué tiene que ser tan fuerte, que alteran mi sensibilidad, mi
conciencia, mi pensamiento y postrarme en una perplejidad.
Golpes como el odio de Dios; como si ante ellos
Para un creyente no debe existir dolor más grande e inconmensurable que su Dios lo
odie, lo castigue con su odio, con su desprecio, con su postergación, con su inflexible
voluntad, con su terrible cayado, su vara, o su bofetada, me aseste un golpe iracundo y
único en el existir, y es “como si ante ellos”, pues se convierte ese odio único divino en
una multiplicidad incontables de castigos, pesos, dolores, sufrimientos, desasosiegos,
terrores, pavores, pánicos inconmensurables, pues dice: ” como si ante ellos”.
“la resaca de todo lo sufrido”
Complementándolo, con la resaca, aquello que queda de malestar siempre física o
psíquicamente se siente un malestar, pero esta vez de “ todo lo sufrido”, aquello que
podía ser insignificante en el sufrir, se convierte en un todo que tiene peso y gravitación;
y si el sufrir de la vida fue grande ahora se vuelve insostenible, nos aplasta, pretende
hacernos casi desaparecer del mundo, pues es ” la resaca de todo lo sufrido” (pérdidas
de padres, madres, hijos, parientes amados, trabajos, amores, anhelos, metas, etc.),
todos los más grandes dolores están en esa resaca y en ese sufrir intenso
“Se empozara en el alma…Yo no sé!”
Y se sigue diciendo del grandísimo dolor psíquico como “ se empozara en el alma”, si
el alma aquello etéreo, aquello divino, aquello que al morir habrá de irse según nuestras
conductas, pero casi siempre se piensa al lado de Dios, a su vera, en su margen, bajo el
influjo de su divinidad, de su amor, de su protección; pero estoy tan desconcertado con
mi dolor que sigo expresándome como al final del primer parágrafo “Yo no sé!”, es que
realmente no se sabe por qué tengo tanto sufrimiento, de agobiarme tanto, qué culpa,
falta, error o irreverencia se ha cometido, que por más que fragmente el error o culpa, el
castigo seguirá siendo tan grande, y se sigue tan atónito, tan desorientado, sin
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comprender, sin pensar, tan profundamente abatido y extenuadamente cansado, porque
es tanto el dolor que padezco, que hasta ahora no lo comprendo.
“Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras”
No importa cuantos sean, en este caso pocos, pero son, y al ser y estar allí presentes los
golpes, me abren zanjas oscuras; me laceran, y así como cortan profundamente mi carne,
también lo hacen con mi alma, tan profundamente, que se convierten en zanjas, pero no
en cualquier tipo de zanjas sino en zanjas oscuras, es decir muy profundas, muy hondas,
a las cuales la luz, que es vida, iluminación, brillantez, alegría lúdica, nunca va llegar a
ella, ni mucho menos a su verdadera profundidad, mi error, si es que he cometido alguno,
tiene que ser castigado de manera inigualable, incomparable, tiene que ser único e
individual, tiene que ser solo para mí que he errado tanto y merezco todo ese gran dolor,
que hasta va dejando la impronta de que mi vida pronto habrá de no existir y
probablemente mi castigo merezca más vidas para un sufrimiento permanente y eterno
por todos los tiempos de los tiempos.
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Pero las zanjas oscuras no están en cualquier sitio, sino en mi rostro, aquel que me da mi
identidad, y a mí con los demás, también tiene que ser deformado, y no importa cuánta
oposición ponga para evitar a que se dañe, pues también se incluyen a los rostros más
fieros, y no cansado o satisfecho de haberme desfigurado para que no se me reconozca,
ni identifiquen; ese Dios también mis espaldas, mis lomos, no importa así sean débiles o
fuertes también serán dañadas sin compasión, produciéndome sus dolores un deambular
encorvado, gacho, adolorido, humillado, vejado, sin poder levantar el rostro para poder
mirar el cielo, donde habita mi Dios, y andaré mitrando la tierra, llena de todas sus
pestilencias e incomodidades, con mis lamentaciones, lágrimas secas y penurias
presentes.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
Dentro de lo poco que ya queda de mi razonamiento, pienso todavía y propongo un tal
vez, esa pregunta trata de buscar una explicación para mí, a mi lacerante dolor,
planteándome que serán una horda de potros, pero no cualquier tipo de caballos, sino de
los potros bárbaros, inquebrantables, dominantes, crueles de unos atilas, epónimo de
crueldad, de quitar la vida, “por donde pasan mis hordas no crecen ni las yerbas”, como
lo expresaba el bárbaro jefe de los Hunos, presentado en nuestra memoria ancestral por
historiadores y cuentistas como el más sanguinario de todos los jefes bárbaros que
existieron, que no respetaba la vida de nadie, ni niños, mujeres, ancianos y por cierto
mucho menos de aquellos que se le oponían.
Toda esa sumatoria se va añadiendo a mi maldición divina e indescifrable dolor.
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Pero felizmente, tengo todavía la posibilidad de plantear un nuevo pensamiento, que
justifique mi dolor, ansiedad, miedo, pánico, terror, depresión, infelicidad, razonando
que podrían ser los heraldos negros, los cuales significan mensajeros de alguna noticia,
los cabalgantes que traen nuevas, los jinetes anunciadores, pero son negros y eso me
hace sentir miedo, pues porque son negros, será porque traerán malas nuevas, las cuales
en mi discurrir las completo y justifico, llevando coherencia con todo el peso del
universo que cargo sobre mi espalda, cual conjunto de Cíclopes o de un super Atlas, pues
yo no cargo la Tierra, sino el Cosmos; cuando digo que me manda la Muerte, si la muerte
con mayúscula, Muerte, es decir, aquello que interiormente estoy deseando, el morirme
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para ya no sentir tanto dolor psíquico, necesito esa Muerte de verdad, la cual aunque sea
transitoriamente será mi paliativo, mi tranquilidad así sea instantánea y brevísima.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
Permite otra reflexión, que a la vez es consoladora y atormentadora, “son las caídas
hondas”, es decir, no caídas simples sino profundas, hondas, simas oscuras y lúgubres,
y o desgracia “de los Cristos del alma”, si de aquel mi Dios que me abofeteó, del Cristo
en el que creo, al que le pido con mis rezos y oraciones; pero pronto reflexiono ¿Por qué?
tengo que quejarme ¿si hasta Cristo el hijo de Dios, sufrió profundamente por la
humanidad?, dando hasta su vida. Me está diciendo: “deja de quejarte, de llorar, de
abatirte, tú no eres mi Hijo, si hasta a Él lo hice sufrir sin piedad, ternura ni compasión.
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Va completándose la frase: “de alguna fe adorable”, si hasta los más fieles y seguidores
de una religión, que adoran sus preceptos religiosos de manera inquebrantable y los
adoran y respetan, pueden también dejar de hacerlo y por ello ser castigados por su Dios,
continuando con “que el Destino blasfema”, escribe Destino con mayúscula, quiere
decir de los seguidores y creyentes de un Destino ya predeterminado, sin libre albedrío y
“blasfema”, por ello también tienen que ser castigados con un severísimo rigor, sin
piedad, por haber quebrado un dogma de la fe religiosa.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
Los golpes fuertes, las heridas en el rostro y en los lomos o espalda, no son nada, cuando
completa: “esos golpes sangrientos”, ahora precisa que tienen sangre, es decir han sido
hondos, profundos, lacerantes, que tienen que sangrar obligatoriamente, pues han roto
violentamente los tejidos y las arterias, y son solamente “las crepitaciones”, es decir,
los anuncios de algo que vendrá más grave, feroz, tétrico, aterrador, espantoso, pues son
crepitaciones, aquello que suena cuando algo se rompe o se aprieta para destruirlo, con
odio, furia y venganza.
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Esas crepitaciones son de “algún” pan, de cualquier pan, no interesa cual, el pan que es
el alimento, el don de vida, el sustento que permite vivir, alegrarnos, festejar, se nos va a
quemar, otro castigo inmenso y cruel, el pan de mi trabajo, no va a estar para
alimentarme, comérmelo, sino se va a quemar, para no poder ingerirlo y por ende sufrir
más, no tan sólo el dolor psíquico, sino también el dolor físico, del hambre, que cuando
se les compara, el tener hambre, el pan es el más valioso, el alimento, el pan, ahora ya ni
el fruto de mi labor, tiene valor alguno, solo el castigo inmisericorde contra mi.
Y el hombre…Pobre…pobre! Vuelve los ojos, como
Se aleja de pensar en su sufrir por castigo divino, y reconoce a sí mismo mediante la frase
“y el hombre”, pero este hombre, también es digno de compasión de una comprensión
distinta por su sufrir, “Pobre”, lo escribe con mayúscula, Pobre es que es doblemente
desdichado o hay que tenerlo en sentir y consideración siempre, cuando vuelve a repetir
“pobre” esta vez en minúscula, es el hombre común, somos nosotros los pobres, los
carentes, los que no tenemos, ¿pero de que carecemos?, de amor y comprensión, y sigue:
“Vuelve los ojos, como”, mira para atrás, buscando algo y ese algo es “como”, la cual la
complementa con:
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
cuando se nos llama con una palmada, para fijar nuestra atención, y es una llamada
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“sobre el hombro”, felizmente respetuosa y cotidiana, no es un golpe cruel, del cual ya
estoy cansado, agobiado y él
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
“vuelve los ojos” en son de respuesta, pero estos ojos están extremadamente ansiosos de
hallar algo, probablemente que mitigue su dolor, y son ojos “locos”, ojos desorbitados,
que han roto el límite de la ansiedad, angustia, desesperación, son ojos que están fuera de
la realidad, que han salido del surco de la vida normal, y deben estar impregnados de una
delusión depresiva profunda, melancólica, pues están “locos”, aquellos ojos que buscan
y no encuentran nada y mucho menos lo que ellos esperan, por su propia psicosis; y
continua “y todo lo vivido”, si esta como anunciando algo profundamente doloroso,
ante la mirada de los ojos locos que no hallan nada, pero si esa nada es un todo repleto,
cuando dice:
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
“se empoza“, se junta se aglomera, se congrega, se suma, aumenta, “como un charco
de culpa”, en un charco, un acumulo de algo que en este caso es de culpa, tan grande es
el dolor, el error cometido, la ofensa hecha, que tiene que seguir habiendo y acompañado
la “culpa” y esa culpa esta “en la mirada”, ¿en cuál mirada?, en la de los ojos locos, en
la nueva mirada que se torna más alienada y percibe ilusoria o alucinatoria, “algo” que
aumenta la culpa y el dolor psíquico.
Hay golpes en la vida, tan fuertes … Yo no sé!.
Y termina el poema, con el primer parágrafo con el cual inicio, idéntico; sigue sintiendo
que su dolor es fuertísimo, que la vida le ha propinado golpes durísimos, tan fuertes, que
no se le han quitado y todavía los siente honda y profundamente, y es la frase que
condensa todo el sufrimiento expresado en el poema cuando lo termina diciendo “Yo no
sé”; pese a todo sigue él sin saber qué ha acontecido, la perplejidad, el dolor, los ojos
locos, lo han sacado de la realidad y seguirá enunciando Yo no sé, pues desde su delusión
depresiva, melancólica, de sufrimiento, de postergación, de destierro del Dios amado,
todo lo cual lo ha sacado de la realidad para darle una vivencia autística, jamás lo volverá
a entender, como nosotros lo hacemos, sino siempre para él será su dolor eterno,
depresivo, melancólico, dentro de su enfermar psicótico afectivo depresivo.
Aproximación discreta a la patología:
Depresión Mayor con el síndrome secundario de Cotard.
D. Autor:
Mario Vargas Llosa.
1. Reseña Biográfica:
Nacido en Arequipa, en 1936, no conoció a su padre hasta los diez años de edad. Sus
progenitores habían estado separados desde su nacimiento, y el episodio del reencuentro
lo afectaría en forma definitiva, quien no quería cambiar los mimos de su madre por la
disciplina del padre. Esta circunstancia le hizo descubrir pronto algo que él mismo suele
considerar como el segundo gran móvil de su existencia: el ansia de libertad. (Años
después reflejaría magistralmente esos conflictos en la novela “La ciudad y los perros”,
con la que obtuvo los premios Biblioteca Breve y de la Critica Española, en 1963).
Sus primeras experiencias con la escritura llegaron a través de su trabajo como
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columnista en varios periódicos de Lima y Piura, apenas hubo terminado el colegio.
Convencido que su mundo era el de las palabras, vuelve a Lima para estudiar Letras y
Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1953. Escribía ya
entonces cuentos con gran inseguridad y mucho esfuerzo, tal como lo ha explicado él en
varias ocasiones. Poco después entabla una relación amorosa con su tía política Julia
Urquidi, con quien se casa en 1955, para después viajar a Europa en busca del terreno
para su ya decidida carrera de escritor.
Ha producido múltiples novelas como: La casa verde (1966); Conversación en la
catedral (1969), La tía Julia y el escribidor (1977). En el año de 1958 llega a España con
una beca de estudios; pero su meta era Paris, donde se instala un año después, tras seis
años en esta ciudad y ya separado de Julia; Mario se casa en Lima con su prima Patricia
Llosa, en 1965, y con ella regresa a Europa, donde va de Paris, a Londres y Barcelona
hasta 1974. Sigue ejerciendo además como crítico literario, columnista de prensa y autor
teatral. Luego de su participación como candidato a la Presidencia del Perú en 1990, se
dedica plenamente a la literatura.
Entre sus más importantes distinciones están el premio Rómulo Gallegos (1967);
Príncipe de Asturias (1986) y el Cervantes (1994), entre otros muchos como el de ser
miembro de la Real Academia de la Lengua Española, desde entonces su presencia en
España es más habitual, pero viaja por todo el mundo dando conferencias y defendiendo
la democracia y libertad. En este año del 2010 ha sido ganador del premio Nobel de
Literatura, galardón máximo que otorga la Academia Sueca, premio al cual siempre se
aspirar y la cual corona, todo el quehacer de su vida y obra, para algría de los peruanos.
2. Obra Literaria:
“Ojos bonitos, cuadros feos”.
3. Resumen:
Es una pieza teatral que cuenta un fragmento muy significativo de la vida de Eduardo
Zanelli, un prestigioso critico de arte que a sus 60 años, tiene un encuentro extraño con
Rubén Zeballos, de 30 años de edad y marinero de profesión, en un evento social de
pintura, donde éste se le acerca insinuándose sexualmente, para poder estar a solas con
Eduardo y llevar adelante un plan ya premeditado.
Es así, que llegan al departamento del crítico y entre vasos y vasos de whisky, Rubén va
dando a conocer los verdaderos motivos por los cuales se encuentra ahí. Resulta que el
había estado de novio con Alicia Zúñiga una joven de 20 a 25 años de edad, que empezó a
amar la pintura tras conocer al gran Eduardo, tomando clases de arte y pintura, que se
convierten en su pasión y razón de ser, idolatrando a este gran sabio. Resulta que después
de arduo trabajo y con mucha dedicación ella logra exponer sus cuadros, los cuales
fueron criticados sin piedad en la columna que Eduardo tenía en un diario, matando no
solo su amor por la pintura, sino también por la vida. De un momento a otro y sin
explicación ella termina con Rubén y cambia totalmente en todas sus actividades de la
vida, se va marchitando.
Luego de dos años de separación Rubén recibe una carta de Alicia, donde le dice que va a
suicidarse; Rubén le echa la culpa de todo esto a Eduardo, es por ello que lo busca, para
vengarse, para matarlo.
Mientras conversan se da cuenta que Eduardo no solo es homosexual frustrado y
reprimido, que trata de guardar las apariencias ante la gente, sino que es un pintor
fracasado, que odia al mundo y a sí mismo, que no le gusta su trabajo y en realidad es un
remedo de hombre.
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La obra culmina cuando Rubén satisfecho, luego de asustar a Eduardo, el cual es un
guiñapo humano, carente de valores y de hombría, abandona el departamento, pues la
pistola no estaba cargada.
4. Análisis:
a. Rubén Zevallos: alto, fornido, bien parecido y marino de la Armada peruana.
Eduardo refiriéndose a Rubén: “…Eres muy guapo. La belleza de un muchacho siempre
me turba un poco”
Rubén: “Ya no soy tan muchacho, tengo treinta, soy teniente primero de la armada. El
próximo año ascenderé a capitán de fragata”.
Rubén: “Tú llegaste a ser para Alicia la persona más importante del mundo. Más que la
pintura, incluso. Su razón de vivir. Suena falso, suena a telenovela, ya lo sé. Pero fue así.
Por eso no puedo perdonarte lo que hiciste. Y lo que, de paso, me hiciste a mí., Por eso
estoy aquí, maestro Eduardo Zanelli. Y es por eso que voy a matarte”.
Rubén: “Quería hacerte pasar un mal rato” (No lo mata).
Aproximación discreta a la patología: Es un enamorado permisivo, pues deja y alienta
la vocación de Alicia por la pintura, pese a no gustarle a él para nada, sólo lo hace para no
perderla, pero al final la pierde, allí hay una conducta psicopática de tipo neurótico, la
que luego se confirma con la cita con Eduardo, pero dentro de él guarda el plan de no
matarlo, sino de castigarlo cruelmente para hacerle ver el guiñapo humano que es,
inteligentemente planea todo, tiene autocontrol con la bebida y con sus emociones, si
bien es cierto que la había amado mucho a Alicia, ya habían pasado dos años de su
separación y muy poco de enterarse de su suicidio, el cual revive en él, el rencor hacia
Eduardo, quien para él es el único culpable de la muerte de Alicia, no tanto de su perdida
como esposa en virtud que ella siempre le había expresado su incapacidad de ser una
buena esposa y madre, “ no viéndose cuidando niños”.
b. Eduardo Zanelli: Hombre adulto, critico de arte, es una celebridad en Lima.
Eduardo refiriéndose al rechazo de Rubén: “…Era demasiado maravilloso para ser
cierto. El joven Adonis insinuándose al viejo sátiro acobardado”. “¿Quieres que te diga
lo que soy? Pues óyelo, buenmozo. Un rosquete decente. Eso es lo que soy”. “Uno que lo
es más en idea que en acto, más en la fantasía y el deseo, que en la verdad de su vida. Uno
que, de tanto guardar formas, lo es a medias o, incluso, deja de serlo”. “¿Un pajero?. A
mucha honra. ¿Qué me quedaría sino? Ahora que te vayas, me la correré, pensando en ti,
Popeye. Incluso si me pegas. ¿A eso has venido? ¿A pegarme? Pégame de una vez,
entonces, valiente”. “……Un frustrado como rosquete y como pintor, y que, por eso, se
dedica a los vicios solitarios: el alcohol, la paja, etc.”.
Aproximación discreta a su patología: El cuadro de Eduardo si es más claro, un
hombre con doble vida, una interior llena de frustraciones, inhibiciones, postergaciones
(“Me cargo de gran ansiedad cuando me cito con alguien, cuando estoy viniendo al
departamento la tengo muy subida, pero luego todo se desvanece, es como si ya no me
importase, soy cobarde, y termino siempre despidiendo a quien ha venido conmigo y
luego masturbándome”). Tiene un proceso psicopatológico compatible con una ira
contra todos los que consiguen lo que él no pudo, ser pintor, trata de destruirlos con sus
criticas y hace uso de ese poder, una clara conducta psicopática, es un alcohólico
crónico, un hombre de vida solitaria, homosexual frustrado, masturbador, con
indicadores marcados de personalidad limítrofe o borderline.
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c. Alicia Zuñiga: Joven muy bonita, que tiene un gran amor por el arte desde que
conoció a Eduardo Zanelli.
Rubén refiriéndose a Alicia: “…ella es lindísima como la Gioconda”.
Alicia: “Claro que significa mucho para mi. Me ha enseñado mil cosas. A ver en mi
misma, también. Sin él, nunca hubiera descubierto mi vocación. Lo que siento por el
doctor Zanelli, además de admiración, es agradecimiento y mucho respeto”.
Aproximación discreta a la patología: Aunque en el libro no se especifica todo el
proceso antes del suicidio y además no expresa en forma clara algunas características
necesarias para el diagnóstico, se puede inferir que Alicia era una joven desconcertada
ante el mundo, sin vocación, sin fortaleza yoíca, al no haber mención de la figura
paterna, Eduardo, la cumple y en él encuentra alguien quien conduzca su vida y la
oriente hacia el logro de sus cometidos, Eduardo nunca la recuerda en la obra, pese a que
ella probablemente por su sentido de inferioridad y timidez no se acercara “al gran
padre”(Eduardo). Una vez que acontece la crítica negativa, ella se repliega en sí, queda
completamente destruida, abandona todo lo actuado, vive de recuerdos, se va
marchitando, la inunda una gran soledad y no se siente ya necesaria en la vida y la
culmina suicidándose.
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