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DÍA 20 DE MARZO DE 1833,
SfiGUNDA ÉPOCA.
NUMERO 116, .
BOLETIIV DE H « . CIRUGÍA Y FARIHACU.
PERIÓDICO OFICIAL
I>£ L A S O C I E D A D MÉDIC/L G E N E R A L DE SOCORROS M U T U O S .
ABVERTE.líCIA. — I-os s e ñ o r e s
isnscrltores c a y o a b o n o c o n c l u y e e n
fin d e l p r e s e n t e m e s , s e servlri&n
renovarle con oportunidad, si no
.quieren e s p e r l m e n t a r r e t r a s o é n
e l r e c i b o d e l o s núiniieros s u c e s i v o s .
A l o s d e Sladrid, s e l e s l l e v a r á e l
r e c i b o á s u s casas.
: PATÍTE OFICIAL, setrelaría g e n e r a l . - C L Í N I C A QUllíüIÍGICA de la Facultad de medicina de Santiago, por el
Dr. D. José González Olivare^. — FAHIUCIA : estado de
la farmania en Alemania. — CLASES MEDICAS. —Proyectos de reforma. — Variedad de opiniones sobreesté asunto.
— VARIEDADES; charlatanismo de la prensa. _ NOVEPADES. - VACANTES. - FOLLETÍN.
PASSTE OFICIAIi.
S e c r e t a r i a g^encral.
ANUNCIOS DE ADMISIÓN.
—D. Juan Marsillahc y Pareza, natural de Barcelona, de 23 años de edad, de estado casado, prqfesor
de medicina y cirugía, residente en Riiidecols, provincia de Tarragona.'
,
(3)
—D. Benigno Alonso de Torres, natural de Salamanca , de 27 años de edad, de estado casado, profesor de medicina y cirugía, residfente en Miranda
del Castañar, provincia de Salamanca. :
(3)
—D. Francisco Maria Vincuejra, natural de Saviñan, provincia de Zaragoza, de 33 años de edad, de
estado casado, profesor de medicina y cirugía, residente en Valdelorres, provincia de Madrid.
(3)
—D. Salvador Labordeta Sánchez, natural de Talamaraes , provincia de Zaragoza , de 29 años de
edad, de estado viudo, profesor de cirugía, residente en Torralba de Ribota , de la m'isma provincia.
(1)
—D. Juan Antonio Yebra y Almolda , natura! de
Samper de Calanda, provincia de Teruel, de 32
años de edad , dé estado casado , profesor de cirugía, residente en Escatrou; provincia de Zaragoza.
(1)
—D. Juan José González Bachiller, natural de Avila,
de 26 años de edad, de estado casado, profesor de
medicina y cirugía, residente en El Tiemblo, déla
misma provincia, correspondiente á la Comisión
de Madrid.
(I)
Lo que se anuncia por término de Lreinta días,
contados desde la fecha de esta publicación, según
el art. 12 del Reglamento vigente, para que en el espresado plazo puedan los socios dirigir á la Central,
por esta secretaria, las reclamaciones qué convengan
sobre la aptitud de los interesados para el ingreso.
I Madrid 17 de.marzo de 1853. — i«¿« Colodron,
vicesecretario general.
ANUNCIOS DE PENSIÓN.
—D.' Maria de la Concepción Estovan, huérfana
del socio D. Paulino Estevan, profesor de medicina,
que residió en Zaragoza, solicita el goce de la peasiou á que se considera con derecho; remitiéndose
el espediente por la Comisión provincial de Zaragoza á que corresponde.
• El referido socio ingresó en la Sociedad en 16 de
de febrero de 1838, y falleció en 15 de enero de 1853.
—D.' María Milagros de la Concha , viuda del socio D. Antonio Blanco y Benitez, profesor de medicina y cirugía, que residió en el Puerto de Sania
Maria, provinéia de Cádiz, solicita el goce de la
pensión á que se considera con derecho.
- El referido socio ingreso en la Sociedad en 17 de
junio de 1843; se casó con la que solicita en 14 de
enero de 1838 ,.y falleció en, 19 de febrero de 1855.
Lo qué se anuncia por término de treinta dias,
contados desde la fecha de esta publicación, según
el art. 60 del Reglamento vigente, para que en el
espresado plazo puedan los socios dirigir á la Central, por esta secretaria, las observaciones que convengan para la justa resolución de los espedientes.
Madrid 17 de marzo de 1833. —Liíis Colodron,
vicesecretario general.
ocho en punto de la noche, se reunirá
en la oficina general, calle de Sevilla,
núm. 14, cuarto principal de la 2.* escalera, la Junta general de socios de
este distrito, con objeto de darse cuenta
de una proposición de la Central relativa
á la rehabilitación ordinaria y estraordinaria de los mismos, y nombramiento de una comisión que ha de informar sobre ella, según la circular
inserta en el Boletín último.
Madrid 17 de marzo de 1855.—Gregorio Uriarte, secretario.
^
CARTAS FILOSÓFICAS
SOBBB
LA MEDICIM EN EL SIGLO XIX,
POR BL DOCTOR
P . V.
ítEIVOVAR».
OCTAVA CAETA.
RESPUE.STA Á ALGIISAS OBJECIONES RELATIVAS k
lA
DOCTRINA EMPIHI-METÓDICA.
Conclusión.—(I).
%. IIt. — Segunda objeción.
Si todas las teorías flsio-patológicas no son mas
que hipótesis ilusorias , propias solamente para estraviar al práctico, es preciso escluirlas enteramente de la ciencia , como ficciones peligrosas ó
por lo menos inútiles. Sin embargo, la esclusion
absoluta de las teorías y del razonamiento parece
(I)
Véase el número anterior.
TOMO IIl.
. 1 -
I
„•
I
.,
.
III-
—
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i-.ii,—111.-^
^.CLIMCAOümülieCA
de la
FACULTAD DE MEDICINA DE SANTIAGO ,
POR EL
DR. D. JOSÉ GONZÁLEZ OLIVARES.
CÁNCER.
(CONTmUACIOX.) —(1).
La esperiencia y la observación nos tiene
manifestado que los procedimientos quirúrgicos que el arte posee para curar el cáncer se
reducen á la ablación por el instrumento cortante y á la estirpacion por los cáusticos. E s tos dos medios dividen entre sí solos el campo
de la terapéutica quirúrgica. Séanos, sin e m bargo, permitido decir que siempre que está
en nuestra mano el elegir uno de ellos y que
COMISIÓN PROVINCIAL DE MADRID.
Él martes 22 del corriente , á las
(1) Véanse los números 113 y 115.
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í?(£)aa2®asjo
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una cosa imposible; y de la cual no existe ejemplo sus medicaciones. Se los llama empíricos por antíen ningún tratado de medicina. De donde se sigue frasis , pues que todos poseen un fisio-patologísmo
que una doctrina que se apoye sobre esta esclu- á su manera.
sion , que haga de ella un precepto formal, reposa
Queda establecido que no se trata apuí sino del
sobre un imposible , es decir, sobre un error.
empirismo ra7onado, metódico, tal cual lo profeTal es la objeción que se repite sin cesar, bajo saron algunos médicos -filósofos, de la antigua esmil formas, contra el empirismo: y con esto todos xuela de Alejandría , y tal, sobre todo, cual le he
se consideran dispensados de estudiarle, de pro- espuesto en estas cartas. Ahora bien: yo pregunto
fundizarle (1). Se le acusa de proscribir el razona- á todos los que tienen la menor noción de esta
miento,, porque quiere reprimir su abuso; de des- doctrina. ¿Se escluye de él acaso el razonamieíito?
echar todas tas teorías, porque quiere encerrarlas I No está fundado , por el contrarío , sobre razoen sus limites naturales. Tiempo es ya de hacer namientos muy especiosos, sí es que no muy
justicia , de desvanecer esta preocupación,, nacida ciertos? i Qué he hecho yo mismo en todo el curso
de la Ignorancia y de la irreflexión.
de estas cartas, sino establecer principios de la mas
Respuesta.—^e supone desde luego que cuando alta filosofía y deducir de ellos consecuencias? Que
hablo del empirismo, no me ocupo del empirismo nuestros adversarios nieguen estos principios ó las
de plazuelas , ni del que se ostenta en un gabi- consecuencias que de ellos hemos sacado, nada
nete , ni del que ensalza sus grandes habilidades tiene de particular, están en su derecho; pero
en anuncios, en prospectos; esos comerciantes de que nos acusen de proscribir el razonamiento, esto
drogas, estos posesores de remedios secretos, de es inconcebible'; porque es negar la luz del sol,
tratamientos específicos, que se designan ordina- es manifestar una ignorancia profunda de la historiamente bajo la denominación de empíricos, no ria de las doctrinas médicas.
conocen del empirismo sino el nombre. Mas cuando
En cuanto á la acusación de destruir las teorías
se les trata de cerca , bien pronto se percibe que fisio-patológicas , si no es enteramente fundada,
no omiten jamás el atraer la credulidad del público tiene por lo menos alguna apariencia de verdad.
por medio de alguna teoría físio-patológíca , por la Sí, el empirismo proscribe la intrusión de esas teoque pretenden esplicar los maravillosos efectos de rías
en la terapéutiea; sí, él declara esta intrusión
perjudicial , ilegitima. En él hay un dogma fundamenta! cuya demostración he dado en mi cuarta
(I) Brou^sais, en su examen de las doctrinas médicas,
carta, de un modo que no puede dejar duda alno-cons.igra al de este sistema mas que (wi párrafo de a l guna á los lectores atentos. Pero el eiiiDirísmo ragunas linea».—Voyez chap. J!, page 33, edition de 1821.
12
•
— 90
]os ciíusticos puodeii ser apHeaWes , dañaos la , Aunque ios cánceres del labio son tan disprulerencia al ciíustico: sin embargo, en el tintos qué jamas sé presentan dos iguales , y
'cáncer (lo ios labios ninguno nos parece-tan por consiguiente cada enfermo exige modos
pronto , oíica/; y seguro en sus resultados diferentes: en los cortes tiene este método la
como la ablación. La movilidad dtd órgano, incalculable ventaja de acomodarse á todos
por una parte, la dilicultad que ofrece el im- los casos.
pedir que la abundancia de la saliva deslia el
Bien sea que se estirpe la totalidad del lacáustico y cauterice mayor estension q;ie bio", desde una á otra comisura, y desde el
la que debe circunscribir el mal no profundi- borde libre hasta el de la mandíbula, como se
zando todo lo necesario, nos ha impulsado verificó én eí enfermo que ocupaba la cama
siempre á seguir el método cortante. Solo en riúmero 11 de la sala do Santa Isabel, que
dos casos, en (pe^dÓs^^epíertiMI repJjgWaí&H -déscribii'emós luego, ó que so separen los tres
toda operación cruenta, nos decidimos a apli- quintos, los dos tercios, la mitad ó menos, la
car el cauterio, permaneciendo al lado del diferencia está en la mayor ó menor estenenfermo todo-el tiempo que eonsid^ramos-ne- sion de iasincisiones quB han de separar todo
cesario para egercer su acción cáustica en los el tegido alterado. Fijémonos en un caso de
límites que nos habíamos trazado.
cáncer que ocupe toda la estension del labio:
Hemos dielio antes que procurábamos se- se hace una incisión curva que empiece en la
parar muchos tegidos sanos y alejarnos bas- comisura derecha, pues esto es indiferente,
tante de los límites del mal. En los cortes no la cual circunscribía por este lado la alteraadoptamos el método de incisiones rectas, re- ción hasta inmediatamente por debajo del borpresentando, según aconsejan la mayor parte de de la mandíbula inferior; otra igual le cirde los prácticos, la figura V: prescindiendo cunscribe en el lado opuesto y viene á unir-r
de que en toda operación creemos mucho mas se con la estremidad inferior de la primera:
ventajoso dar á las incisiones la figura curva otros corte» en el centro de estos dos separan
que la recta, en el caso presente hay la ne- completamente todos los tegidos enfermos, sé
cesidad de dar á la cicatriz una forma y di- legra el hueso si hubiere necesidad y se ligan
rección que-se acomode á la de las fibras del algunos vasos que por su volumen ó por la
orbicular para que no sufra tirantez en los escesiva cantidad de sangre quedan molestan
continuos y variados movimientos del labio. para continuar la operación. Sinlevaritar maGuando el cáncer no ocupa mucha estension no, otra incisión curva, que empieza en uno
en la dirección vertical, aunque la tenga en délos bordes de la herida que resultó déla
la horizontal, damos la preferencia al método ablación de los tegidos enfermos , y que tammodificado de Richerand : sacrificamos , en bién es indiferente que sea al lado derecho ó
esta ocasión, el buen parecer á la seguridad, al izquierdo , camina inmediatamente por dey-con tanta mas razón, cuanto que la época bajo del borde de la mandíbula inferior y sien que este mal aparece es aquella de la vida gue la dirección de la rama de este hueso
en que el hombre y la muger tienen menos hasta su ángulo, ó se queda antes, ó se conpretensiones de agradar. Decíamos que no nos tinúa mas según que lo requiera la porción
atenemos estrictamente al método del |iutor de tegidos que sea necesario suplir. Dado este
.citado, no nos hacemos la ilusión de que ef corte se desprende toda la porción que cirlabio crece ; es este un error que nos cuesta cunscribió de sus ataduras á la rama de lá
trabajo creer hubiera podido incurrir en ^él mandíbula , dejando esta completamente al
un práctico tan distinguido , pues solamente descubierto y se corta toda la membrana niupuede padecerlo el que jamás hubiera visto cosa hasta por detrás de la tei-cera muela:
Este colgajo tiene anchura, longitud y grouna operación de esta clase.
sor igual al labio qne se ha separado. í^os buSiendo el mal de tanta estension que exijj cinadores , los cigomáticos y algunas fibras
la ablación de una mitad á lo sumo, el rnétoda del orbicular le dan un movimiento tan marautoplástico suple con primor los tegidos es- cado que se le ve levantar cuándo se le deja
tii'pados sin que se aumenten los sufrimientos caido por delante del cuello: aunque se corte
del enfermo. El método operatorio que me la maxilar esterna tiene el contingente de vapertenece, y que después de algunos a"ños jamás ha desmentido su escelencia y la superio- j sos necesario para sostener en él la vida. Sin
ridad que debe gozar sobre todos los conoci- la menor violencia se le conduce á la comidos hasta el dia , por la sencillez, facilidad r sura opuesti ó al sitio que ésta ocupaba: jalos'felices resultados que con él se obtienen. mas se gangrenó , porqiíe: reúne todas las
cional, o el empiri-metodjsmo , de ninguna manera
esoluye las,teoriasrfisiológicas y patológicas de su
douiinjo natural; es decir", de la fisiología y de la
patología. Estoy lejos de participar de la opinión
de Laennec, que trataba estas creaciones del genio
de vanos pasatiempos de la imaginación. Los considero , por mi parte, como invenciones etninenlemeiite útiles, como auxiliares indispensables del
entendimiento humano. Las teorías fisio-patológicas no lian sido perjudiciales en medicina, sino por
el abuso que de ellas han hecho los dograalistas,
trasportándolas del dominio de la fisiología y de la
patología al de la terapéutica. Algunos ejemp'os
nos van a mstruíi sobre el uso de las teorías en
las ciencias;, y sobre el perjuicio de su escesiva
estension.
Primer ejemplo. Una manzana se desprende espontáneamente de su rama y cae al suelo. Un péndulo , desviado de la Iniea vertical, oscila por espacio de eierto tiempo. Los planetas describen
.alrededor del sol ecUpses cuyo foco es este astro.
He aquí hechos que parecen no tener entre si nin.guna relación , que, asi aislados, no dejan en la
menaoria sino una huella fugitiva. Pero un hombre
de genio concibo la feliz idea de referir estos fenómenos á una causa única : supone que la.manzana
ha descendido hacia la tierra, movida poruña fuerza
invisible que él llama atracción: que el péndulo se
mueve bajo la misma; influencia : que los planetas
.son retenidos en sus órbitas por una fuerza enteramente igual. Se emprenden observaciones, espe-
cimentes, cálculos sin número, para probar esta ;
hipótesis: todo parece confirmarla, todos.se doljle-?
gan á esta interpretación. Entonces: llaman la atención de los sabios una multitud de fenómenos que
aníes pasaban desapercibidos porque no,tenían entre SI ninguna conexión ; se graban en su memoria
por medio de ese lazo artificial, y constiluyen una
de las mas bellas conquistas de la ciencia. Mas , sí,
abandonando el dominio de la física.general, qué-,
remos lleveír la teoría de la atracción á la química;',
si pretendemos csplicar por ella las afinidades elementales , entramos en el caos , abusamos de la:
hipótesis. En efecto, la teoría de Newton no supone
dilerencia alguna entre las partículas materiales;
mientras que las afinidades químicas están basadas;
precisamente sobre estas diferencias.
Segundo ejemplo. La hipótesis de un agente interior llamado principio vifal, ó mejor fuerza vital,
que, dotado de un instinto admirable y no de conciencia , da impulsión á todos los movimientos del
cuerpo organizado, los dirige hacía un fin, según
un pian muy ingeniosamente combinado: esta hipótesis , emitida por Hipócrates, exagerada por
Van-Helmont, colocada en sus verdaderos términos
y elevada casi al estado de verdad demostrada por
los modernos , es, sin contradicción, una de las
mas bellas creaciones de la ciencia fisiológica; sin
ella permanecerían. incomprensibles, y sin lazo alguno entre sí, una infinidad de fenómenos de la
economía viviente.
.Mas si se quiere introducir esta teoría en la te-
condiciones que deben tener los colgajos su-^
pletorios. Colocado en el punto qué sé le destina; resulta en la parte anterior y algo lateral
del cuello una pérdida de sustancia que se
repara fCon,prontitud , facilidad y sin-ningún
compromiso. Para esto se hace una incisión
perpendicular á la longitud del cuello, la cual
empieza dohíié concluyeron las dos primeras,
y se prolonga hasta el cartílago cricoides ó
mas abajo si hubiere necesidad : con este
corte queda circunscrito un colgajo triangular cu ya^hásée^ladtlléjie lio , y su punta se
la lleva á unirse al mentón, donde se acomoda
exactamente al espacio triangular que resulta
de la unión, en este sitio, del colgajo lateral
con el borde opuesto de la herida primera. El
cuello tiene tegumento sobrante y es muy fácil poner cu contacto sin esfuerzo los labios
de la herida que se hizo para separar el segundo colgajo. El primero se mantiene unido
por medio de [¡untos de sutura entortillada,
y el segundo se une al borde inferior del [)ritncro con puntos de sutura entrecortada. Colocados de esta manera ambos colgajos, no
sufren tirantez ni queda deformidad. Se cubre todo con un parcho |)erforado de cer.ato,
interponiendo una porción de esto entre el
nuevo labio y el arco dentario , se colocan
encima planchuelas secas, una compresa hendida, y se contiene este aposito con una fronr
da poco apretada.
A las 48 horas se levanta el aposito , se
quitan todos los alfileres , se dejan loS puntos
de sutura entrecortada y se aplica el mismo
aposito y vendaje, que se remuda todas las
24 horas , y en algunos casos dos veces al dia,
cortando en cada cura sucesiva loa puntos de
sutura que se hablan dejado el primer dia,
según que adelante la cicatrización : generalmente quedan ya cortados hacía el quinto ó
sesta dia. La curación siempre ha sido rápida
y sin deformidad. No usamos de las tiras emplásticas : hemos dicho ya que tiene razori
Mr. Sauson en decir que el diaquilon gomado
irrítala herida y dispone á las erisipelas traumáticas.; Por el mismo motivo se deja el vendaje flojo; en algunos casos, y particular-i
mente en él Citado número 11, se desarrolló
una erisipela que el mismo enfermo hizo notar
al alumno, que se la hacia producir la dema-r
siada compresión del vendaje. Desde este dia
S3 le contuvo el aposito con un pañuelo triangular, y esto fué bastante para que desapareciese la erisipela. Para hacer bien patente
este efecto de la compresión del vendaje se le
volvió ^colocar la fronda del mismo modo
rapéutica, se llega lógicamente, áf.la negación del
arte de curar; se reduce el papel del médico á
una pura contemplación de la muerte, como decja
Asclepi'ades á los hipocratístas de su tiempo. Sí,
por el contrario, se quiere que el médico pueda
intervenir alguna .vez activamente-eq las ; enfermedades ,' es forzoso ponerse en'CotitrádiCcion consigo mismo, como Stahl, Barthez y otros (1).
Tercer ejemplo. Pinel había colocado las fiebres
intermitentes de tipo tercianario en el órtferi'de
las fiebres biliosas,; que él Jlamaba también meningo-gástrícas ; las de tipo cptidí.apo ó. cuartanario
en el órd-en de las píiuítosas, que llamaba adenomeníngeas; en fin, las-intermitentes y remitentes
perniciosas estaban clasificadas por él en el orden
de las atáxicas. En cuanto á las hemorragias , á
las neuroses y otras afecciones periódicas las, había
diseminado en diversas secciones. Broussais' refiere todas estas formas mórbidas á las flogosis, y
en particular á la gastritis. Sin embargo, el uno
y el otro no titubeaban en combatir todas estas
afecciones por las sales de quinina,.en contradicción con sus teorías patológicas; mas por no renunciar á ellas, calificaban esta medicación benéfica de irracional, i Ah ! perdón, mis ilustres maestros; no es la indicación la que en este caso era
irracional; sois vosotros mismos que no tenéis
lógica, pretendiendo unir la enfermedad al remedio por el lazo de la inducción; mientras que no
(I) Véase nuestra tercera caru, §. II; y nuestra
Histoire de la medicine, tome l i , pág. 414.
—-gf: ~
ol inferior; dándose con un poco de sebo se le
curaban: jamás habia tenido enfermedad, ni
heredara disposición á ninguna, y meses antes de su entrada en el hospital sintió un dolor agudo en la articulación tibio-tarsiana, de
carácter reumático, que se presentaba y desaparocia en los cambios atmosféricos. Dos meses después, tres, antes de su entrada en la
clínica, en el sitio en que solía presentarse
inia grieta, se formó un tumorcito duro que
no le daba mas incomodidad que un ligero
Iiormigiico; mes y medio permaneció estacionario, al cabo do cuyo tiempo empezó á crecer, y en poco mas do un m(>s adquirió el lamaño de un garbanzo. Sin inílamacion alguna
adyacente, asentaba sobre una base dura, la
parte masestcrior estaba ulcerada y el resto
era do una superficie áspera y resquebrajaba;
dolores lancinantes á largos intervalos, líntró
Redúcense á dos los métodos generales.para en el hosiiital el dia 7 de fehriíro, y el i.°
la ablación de los cánceres del labio inferior. de marzo se hizo la estirpacion, circunscriCuando el cáncer ó el cancroides, que yo ios biéndole entre dos incisiones en forma de Y'.
creo prácticamente hablando una misma cosa, Se pusieron en contacto los bordes , sujetánes muy limitado, ocupa muy poca superficie, dolos con la sutura ensortijada. Al tercer
una incisión curva, cuya concavidad corres- dia, según costumbre, se quitaron los alfileponda al borde libre del labio, circunscribe y res, auxiliando la unión con las suturas de
separa toda la parte alterada. No se ponoii diaquilon y la fronda. A pesar de estas prelos bordes en contacto, la cicatrización se eje- cauciones, al quinto dia se separáronlos borcuta por la segunda intención. De este modo des y fué preciso dejarlos cicatrizar con algi.se tarda algo mas, pero el éxito es mas segu-. na desunión, quedando al enfermo una ligera
roy la recidiva es menos probable ó por lo me- imperfección en el bordo libre del labio.
nos tarda mas tiempo en verificarse, fin tales
casos, si el enfermo repugna la acción del insEn el número 20 de la misma enfermería se
trumento cortante, puede tratársele con los colocó el dia ." de junio del año pasado, Telipe
cáusticos; entre ellos, jo siempre lio preferido Vázquez, del partido judicial de Betanzos, de
la pasta arsenical de F r . Cosme, otras veces •5.J años de edad, de oficio carpintero, de muy
la de cloruro de zinc, llamadadeCangoin, una buena constitución, de morijeradas costumvez solamente la pasta deViena. lüste cáus- bres; ha gozado siempre de buena salud y sus
tico tiene graves inconvenientes : la pasta se padres no padecieron cánceres. Sin causa cocorre con facilidad y casi siempre se forma iii- nocida se le presentó en el borde libro del lamodiatamente |)or debajo de ella una capa de bio una vejigiiita que se rompió por sí sola,
sangre negra, coagulable , sumamente albu- hace cinco años: repetidas veces la cauterizó
minosa, la cual se interpone entre el cáusti- con el sulfato, sin que por e>o la úlcera cicaco y la parte afecta, é impide la acción del trizase, ni aumentara de dimensiones hasta
cáustico. Mas de una voz be tenido que re- pasados cuatro. En el curso del quinto año
novar las ca¡)as unas detrás de otras y en días adquirió toda la ostensión que tenia á su endiferentes, sin conseguir (jiic llegara ¡a caute- trada en la clínica. La úlcera ocupaba ¡os dos
rización hasta donde era necesario, por lo que tercios do la estension del labio , elevándose
fué preciso valemos de otro cáustico de los en el centro sobre un tumor duro del tamaño
mencionado;, f.os casos siguientes patentizan de una pequeña nuez: desde entonces desapala verdad de lo que dejamos espuesto.
recieron los dolores lancinantes, <juo se repe.Tusé Novo, del lugar do Cabanela, partido tían con mas frecuencia por las noches y en
judicial do Noya, provincia de la Coruña, de los días húmedos y fríos que en otras é¡)ocas.
62 años de edaii, labraílor, constitución fuerte El dia íj de junio se hizo la ablación del
y robusta, nunca fumó ni habia hecho uso de luinor circunscribiéndole con una incisión
los licores y vinos. En los cambios atmosféri- curva , según el método general (jue indicacos se le agrietaban los labios, especialmente mos. Se desprendió la membrana mucosa, y
.se la hizo montar por sobre el borde del la-i
bio, sujetándola á la piel con doce puntos do
sutura entrecortada formando el bordo libro
del labio. El 18 del mismo mes, doce dias des-puesde la operación, el enfermo salió completamente curado y sin deformidad.
El núin. 19 lo ocupaba Lorenzo Paz, natural
dolos baños tpineralcs de Cuntís, de 35 años de
edad, conslitucion robusta, de muy buenas costumbres, fumaba alguna vez, de conducta a r reglada; ninguno de sus mayores ha padecido
afecciones cancerosas. Sin causa conocida, empezó asentir un dolor quemante en la mitad izquierda (lul bordo libre del labio inferior, p r e cursor de una exulceracion , la cual se cubría
de una costra áspera y resquebrajada, que so
renovaba cayenilo espontáneamente ó con el
roce. A pesar do haber usado diferentes medios, entro ellos los caterclicos, la ulcerita no
se eautorizó , con lentitud adelantó hasta
comprender la cuarta parte de la estension
del borde libre del labio. El dolor quemante del'
prÍHCi¡)io so habia hecho lancinante, y el mal
no solo incomodaba mucho al enfermo , sino
que su rebeldía le puso en cuidado. El 15 de
marzo entró en la clínica, y el 18 se hizo la
ablación de la parte afectada, circunscribiéndola con una incisión serni-elíptica. Se disecó
cuidadosamente la mucosa; se subió sobre el
borde libro del labio en la estension en que se
habia cortado; se la sujetó á la piel con ocho
puntos de sutura y solo con la fronda y p a r che de cerato, y el enfermo salió completamente curado á los 13 dias de la operación.
se puede unirlos sino por la observación y la esperiencia.
Cuarto ejemplo. La inflamación, en latín inflanimatio, en, griego flegmasía ófiof/ósis, es un objeto que no ha escitado menos discusiones entre
los médicos , que la presencia real i la gracia
suficiente entre los teólogos ; con la diferencia,
sin embargo , de que las disputas de los hijos de
Esculapio no han encendido hogueras ni.persecuciones. Por lo demás, no han sido ni menos vivas,
ni menos pertinaces; y aun en el dia estamos
tan lejos de entendernos, que al paso que-ciertos
autores niegan Ja existencia de la flogosis, otros
ven este modo de iesion en toda la patología. La
verdad, para nosotros, no está en ninguna de
estas opiniones estremas.
. .
Kn efecto, si nos remontamos al origen de la ciencia, vemos que las vocesflegmasía,flogosis,inflamación, han sido empleadas á causa de la semejanza
que se ha creído notar entre los efectos de estaenfermedad y los del calórico. Pues hé aquí to que se
observa en este último caso: si una parte, cualquiera, de nuestro cuerpo se halla espuesla á una distancia moderada de un foco incandescente, esperimentamos al principio lin calor suave. Bien pronto
esta sensación se hace incómoda, y la parte empieza
á ponerse encarnada. Después el calor produce dolor, escoíor; la coloración adquiere un rojo mas su-;
biiio; hay tumefacción. Mas taidé, la piel se .cubre de flictenas ó ampollas.llenas de serosidad; el
tegido celular subcutáneo siente la acción del caló-
del análisis fisico-química, de las disecciones, etc.se ha podido establecer, eri alguna manera , una escalado gíadacion fenomenal desde la simple irritación, hasta la flegmasía confirmada. Se ha.visto el
calibre de los "vasos capilares estrecharse al principio bajó la influencia de los irritantes físicos ó químicos, y dilatarse después; disminuir el movimiento
de los líquidos en estos mismos vasos, después de
una aceleración momentánea, y detenerse luego
completamente. Se ha visto trasudar el suero de la
sangre al través de las paredes vasculares, arras- '
trando consigo la materia colorante dísuelta; se ha
visto.deformarse los glóbulos sanguíneos. Se ha asistido, por decirloasí, ala generación delpus, etc., etc.
Mas cuándo se ha querido pasar de esta patogéínia ala terapéutica, se ha conocido que los hechos
de que se ocupan estas dos ramas de la ciencia médica, no .están unidos 'entre si por ningún lazo racional,; perceptible á 'nuestro entendimiento. Se ha adquirido ia convicción de que el conocimiento mas
•exacto, el.más profundo de una serie de fenómenos
patológicos, no podía sugerir directamente la indicación del remedio mas conveniente , mas "eficaz; no
podía reemplazar, en una palabra , la esperimenta-.
;cion terapéutica. Los observadores mas hálales no
'vacilan en hacer esta confesión .cuando no se hallan
obcecados por alguna teoría preexistente: .Desgraxíiadamente no sé puede aun , dice Mr.Lebert, construir la terapéutica sobre las bases- de la medicina científica; y con la mejor voluntad del mundo no puede considerarse la mayor parte de su^
que la tenia el dia que se presentó este accidente, la erisipela apareció por segunda vez;
se volvió á quitar toda compresión , cesando
la enfermedad definitivamente , porque con
este convencimiento no se le puso otro vendaje que el pañuelo triangular. Por lo que ha
sucedido en este enfermo no pretendo sostener que el pañuelo triangular tenga ventajas
isobre la fronda : estamos muy distantes de
creerlo asi. El pañuelo no contiene con exactitud las piezas de aposito , ni contribuye á
sostener en contacto los labios de la herida,
circunstancia indispensable, sobre todo después que stí quitan los alfileres. La fronda sin
estar apretada no solo llena estas condiciones,
sino que impiílc los movimioiilos de la mandíbula, no la puedo quitar el cnferirto y estíín
las partes mas abrigadas.
rico. E-n fln, la iñortiflcacióñ invade las capas superficiales de nuestros legidos y se estíende sucesivamente á las mas profundas. Has si la'acción del calórico cesa antes de querhaya determinado la mortificación, entonces la'parte atacada vuelve á su estado
normal, con supuración- ó sin ella, con pérdida de
sustancia ó sin ella, según el'grado de la quemadura.
'
•
Tal es, en resumen, y omitiendo muchos detalles
!a succesion de los fenómeno.s producidos por la acción del calórico esterior sobre una parte cualquiera
dé nuestro cuerpo. Asi, pues, como otras muchas
causas, internas ó esternas, pueden provocar en el
Oí'ganísnio esta misma serie de fenómenos, se ha dado prim:tivamente,el nombre de iiiflamacíon á la
reunión de tres ó cuatro de los síntomas siguientes:
calor, riibicundez. dolor, tumefacción.
Se han eriiitido una (nultitud de teorías sobre el
fenómeno inicial y sobre el modo de generación de
la serie fenomenal ilamada inflamatoria; y los autores ó partidarios de estas teorías, tienen todos la
pretensión de basar sobre cada una de ellas, un
tratamiento antiflogístico;:lo que hace que este haya, sufrido tantas variaciones. En fin, en éstos últimos tiempos so han emprendido considerables investigaciones, se han-hechó'observaciones y esperimentos de una paciencia y delicadeza superiores á
todo elogio, para apreciar -las trasformaciones intimas, moleculares que los tegidós y los líquidos vivientes esperimentan en su paso del estado normal
al estado flegmásieo. Con ayuda del microscopio,
D, } . L., comerciante, de muy buena fortuna, eminentemente nervioso, estatura alta,
hipocondriaco, fumador, habia padecido síntomas venéreos, primarios y secundarios, loa
([lie combatiera con los mercuriales interior y
esteriormente; p.idecia una erupción herpética en todo el sitio que ocupa la barba, que tenia muy poblada, fuerte y negra. En el borde libre del labio se le presentó una ulcerita
que combatió metódicamente sin conseguir
el menor alivio; continuó creciendo, y á los
seis meses tenia el tamaño de un real de plata; su fondo d u r o , perfectamente circular, de
color oscuro, negruzca; dolores lancinantes
repetidos con frecuencia. Los síntomas y el
cursó de la úlcera nos hicieron creer que su carácter era canceroso. .Aconsejamos la cstirpacion, poro no accediemlo el enfermo por el
esjianto que le causaba el bisturí, fué ()rec¡so
cauterizarlo y preferimos la pasta de Viena;
después que se cayó la ¡irimera escara, la s u perficie que resaltó no tenia las condiciones
92
-
Al farmacéutico no le es permitido esUiblecer el médico: no hay, como en los industriales ordinarios,
precio de sus medicamentos á un gradó inferior al la posibilidad de chalanear (permilase la éspresion)
que marca la tarifa. La ley rio jo admite una vez fi- susproductos, de obligar al consumo de los medijada por la farmacópeala composición de cada medi- camentos bbjo la apariencia de un buen negocio,
camento y él modo do prepararle; aún cuando ella ha y compensar con un gran despacho el beneficio
consignado el valor de la sustancia medicamentosa nimio qUe de él resultase.
(Se eontinuará.) ;
Se concibeque el mejor mercado de únatela au*
que debe llevar el farmacéutico por remuneración
razonable de su trabajo, el que pueda este vender- menta elconsumo, y que esto sea una razón para
los á un precio mas ínfimo del que marca la tarifa: aplicarla á mayor número de usos y de individuos;
TA'B.mAClA.
mas no se lo prohibe aquella (la ley), la beneficencia pero el mejor mercado de un medicamento jamás
y la caridad; pero exíjequeen.el ejercicio de su pro- será un atractivo suficiente para que se haga de él
fesión no cometa acto que induzca sospecha, y que mas consumo qiie el puramente necesario. Aún
ESTADO DE LA FABÍIACIA EN ALEMANIA.
no eslablezea ninguna disminución en el valor, pues cuando los ínedicamenlós mas heroicos se ofrecie(Continuación.)—(1),' ^
él resultado inevitable y definitivo seria la mala ó sen casi graluitamehle, no se consumiría ni ah'espor lo menos la deteriorada calidad dé los medi- crúpulo mas ni menos. Por otra parte, el farmade ié tanfa
de los medicamentos.
'•
céutico no tiene el derecho de vender sus produccamenlos.
tos al primer recien llegado que se le presente di
El número fijo de oficinas de farmacia implica
Semejante
tarifa,
que
existe
también
en
oirás
por necesidad que se fijé el precio ó valor legalde naciones (1), parecerá á buen seguro exorbilantey comprarlos, ni aun puede espenderlos sin la preslos raedicameulos, el que se establece y regular- monstruosa para las ideas que los franceses leñe- cripción correspondiente del médico; es decir, en
menle se revisa lodos los años por una comisión mos sobre la libre concurrencia en materia de in-r el caso de absoluta necesidad.
nombrada adtóc por el gobierno. Si alguna droga
Es imposible ver la menor analogía entre las
y de comercio. Pero si se examina la cuesimpórtame sufre en su precio variaciones nota- duslria
obligaciones impuestas á la farmacia y las cóndí-:
cion.
fuera
del
principio
de
libertad
que
domina
bles, la comisión la fija de nuevo , a.sl como los me- en nuestra legislación, comériJÍal; si se.trata, sin cionescón que se ejerce cualquier industria ordidicamentos preparados con ella: semejantes varia- prevención alguna, de examinarla esclusivamenle naria: nada hay qué pueda motivarla aplicación de
ciones se publican por el gobierno, quien está bajo el punto de vista práctico y de interés públi- los mismos principios. ; •
también obligado á su vez á trasmitir á la comisión co, fácil será convencerse qUe el sistema de liberNosotros no fiemos examinado la libre concurlos precios corrientes de las droguerías, los de las tad restringida, adoptado en Alemania para la ven- rencia sino por la parle mas favorable : pero pre.^
fábricas de pi'oductos quim"icc)s, y lodos los ele- la de los medicamentos, es preferible á la libertad senla también cierlos inconveníenles que le son
mentos que pueden y deben: servir de base á la
que reina én otros países: efectivamente, inherentes. Nadie pontlrá en duda que la depreciatarifa-fí),' y los farmacéuticos se hallan obligados á abs^aluU:
libre concurrencia, tal como se practica en el ción de los valores óo sea consecuencia ineviconformarse estrictamente con lo que estamarque, la
en general, de ningún modo es aplicable table de la concurrencia, y; que ella no arrastre
cuya obligaqion en lo general la llenan con fideli- ácomercio
la farmacia, no puede producir, cuando llega á forzosañiente una baja én la cualidad de los prodad; ademas de que seria muy fácil comprobar introducirse,
ductos : causa la mas eficaz de todos los fraudes y
sino resultados desaslrosos.
cualquier error ó equivocación que hubiese, loila
de lodos los malos productos de que el farmacéuvez que el farmacéutico, estando obligado % inscriLas ventajas que se atribuye á la concurrencia tico honrado y.de buena f& se está quejando á cabir de una manera clara, terñíiuante y auténtica tíl en materia de industria y de comercio, son el me- da instante y con razón. Estos fraudes; culpables
precio del medicamento ai pié dé la receta (3);'es- jor y mas abundante mercado, asi como la perfec- bajo el punto de vista de la probidad , es verdad
cribiriá'Sü propia condena. En el casó de que el far- ción en los productos. Pero la posibilidad de dar á que no tienen siempre una grande importancia pa«
macéutico se; equivocare en beneficio suyo, se halla mejor mercado que susconcurrentes, cuando aquel ra el comprador cuando versan sobre legidos ú
obligado ásatisfacer una suma que está en relación no existe, cpmq sucede con frecuencia, el reisul- otros artísticos eii general: lodo se redoce á una
con la, cuota de la equivocación.. Esta especie (le tado del fraude ó déla falsificación, necesariameale diferencia en la duración del objeto ó én su valor
malla varia en los diferentes Estados: pero siempre supone la comjileta libertad de disponer de sus ÍHiríhseco; diferencia que puede ser compensada
es tanto mas fuerte, xuantó mas considerable,es el medios de'fabricación, de pódér emplear tal mate- en lodo ó en parte por el mas ó menos despacho.
error; Mas ektaá mullas casi siempre son muy ra^ ria que se juzgare conveniente, y tal procedimiento Pero cuando el fraude alcanza á las sustancias aliras, pues'sé deja comprender fácilmente el interés que se le creerá mas económico: • •
menticias y especialmente á los medicamentos, en,
iiinienso que tiéneel facultativo de no' faltar á sas
los que es tan iacil practicarle como dificil el reco-^
Ninguno
de
estos
elementos,
esto
es,
de
una
deberes a-la vista de una comprobación tan fácil y concurrencia racional y honrada existen para la nocerle; entonces toijia tal carácter de gravedad é
de una represión que pudiera llegar hasta hacerle ciencia farmacéutica: la composición de los medi- importancia, que no permite adinítir ninguna comperder la concesión para tener botica.
camentos está reglada por el Godex ó por la; Far- pensación cualquiera que ella sea: la administramacopea: el farmacéutico debe conformarse á éi, ción debe poner lodos los medios posibles para
(f) Véanse l o s . n u m e r o s H 3 , H 4 y ,M5.;
no solo para la calidad, número y cantidad de las evitarle.
• (3; -La tarifa-comtiréBde'no solo el precio de tos medisuslancias que emplea, sino también para el modo
camentos simples, sino el de los compuesios corrías maLas cuestiones dé industria y comercio son eú
de prepararlas. Es, pues, materialmente imposible
iiípul.-iciones que á ellos dáñ orige.n: la tarifa prusiana de
que hablamos no se baila adoptada en toda la Alemania,
que realice en su elaboración ninguna econo- définiliva cuestiones de dinero: "pero las que versan
yaria en cada Estado como sucede,con la farmacopea, y
mía lícita y beneficiosa al mismo tiempo. Esta ne- sobre los medicamentos, son sobre lodo cuestiones
muchas veces aun en localidades muj inmediatas. Estas dimédicas que interesan al público mas que por el
ferenciasen elpfecioyen-lacoinposicionde los medies— cesidad de conformarse al Codex, que escluye
mentes han llamado, laatencióná los farmacéuticos alematoda idea de cambio, escluye también toda idea de dinero, por su salud y hasta por su existencia.
nes en estos últimos tiempos. En un congreso farmacéutico
La legislación prusiana, subordinando en el ejermejora y de perfección de la que el farmacéutico
celebrado en Francfort él 23 de setiembre de 1832, al que
cicio de la farmacia la cuestión comercial á la
estaban convocados todos los farmacéuticos de Alemariia, pudiera prevalerse para su cliente: la perfección
se trató como una cuestión de suma,importancia, de geslio-^
para él en la práctica de su arte, es conformarse cuestión médica, evitando la concurrencia hasta el
ñar con los diferentes gobiernos que aquella comprende á
exactamente ál Codex: es cumplir sin limitación y eslremo, que produce inevitablemente la mala cafin do que se establezca una tarifa y: una farmacopea idéncon
una exaplilud absoluta las prescripciones del lidad de los medicamentos y estipulando el precio
ticas y uniformes para toda la Alemania.
de las drogas para el enfermo que no conoce
• (3) Bn muchasde las boticas de está corte se llena esla
formalidad, importante y necesaria en machos casos.,
(I) En Espafia. . ; ,
su valor ,, ni cualidad, sirve con mas utilidad los
para ana buena Gicatrizacion.- Se volvió á aplicar la pasta dé Vipna,y coilesta segunda cauterización bastó para que mejorase -y curase
completamente, sin que despueá de cuatro
años tenga el menor síntoma de reproducción.
preceptos sino como el resultado del empirismo (1). aesplicar esta, ni la clase de modificación queespe'_ Contal ocasión, haré observar, sobre este pasaje rimenta... La inapetencia se cura unas veces con el
que desde hoy, la,terapéutica está constituida cien- agua, otras con el vino; otras purgándose ó ayunantificamente,, no sobre la;flsiológia.p'atológica, según do; otras comiendo alimentos mas copiosos ó masesél voto de Mr. Hébert.sino sobre otra base mas fir- citantes que de ordinario , etc. ¿Qué hacer pues? Si
me, mas amplia,, la única sobre la que pueden apo- no se quiere razonar ó formar teoría para conocer á
yarse sus precepto?, á saber: la . esperiencia ó em- cual de éstos medios se debe recurrir, no resta mas
pirismo razonado, llamado de otra manera, erapiris- que ensayar sucesivamente los unos y ios otros (1).»
Esta objeción me parece de tan poco valor, que no
mo-metodismb. No hayuna sola regla de la terapéutica que pueda justificarse dé otro modo que por los la hubiera éspuesto sino emanase de un honabre que
ha
ejercido una influencia incontestable sobre la
-resultados de su e.sperimentacion. Se.ha citado como,
un ejemplo de terapéutica racional el aproximar las medicina contemporánea; pero el nombre de Brouspartes divididas. Ola, bien ! este precepto no es ui sais me impone la obligación de no pasarla complemas ni menos racional que el de dar .quina-aun indi- tamente en silencio. Sin embargo, seré corto e,n mi
viduo atacado de fiebre intemiténte. ¿Porqué se ;refutación, porque no quiero aprovecharme de todas
aconseja aproximar las partes divididas?—. Porque las ventajas que me ofrece la debilidad del a;aque.
se sabepúr la observación que, en ciertos casos, las Respuesta.— Decís que la inapetencia se cura unas
partes divididas soa,susceptibles de reunirse. Mas veces con el agua, otras con el vino, etc., etc. Vo
también hay casos desgraciadamente muy numero- pregunto; ¿cómo habéis aprendido que esta afección,
sos, que solo Ja observación nos hace conocer,,en los, ó.si queréis, este síntoma, podría tratarse por mecuales las partes divididas no pueden ya reunirse. dios tan diversos y aun tan opuestos? ¿No es por
En estos casos, pregunto yo, i el precepto de aproxi- la observación, y. solamente por, la observación?
mación será todavía racional?—No, ciertamente;; ¿Qué teoriafisio-patológica-hubiera podido siigerir
la idea de una variedad tan grande da tratamientos
porquela esperiencia lo reprueba; ,
aplicados á una enfermedad , siempre la misma en
apariencia? — Ninguna; la observación clínica úni$.W. — Tercera objeción.
camente ha podido daros esta noción.
. Añadís: «si no, se quiere razonar ó formar teoria
. «El empirismo, dice: Broussais, consiste en hallarr
un remedio apropiado á la enfermedad,, sin meterse para conocer á cuál de estos medios se debe recurrir,
.(I) Physiol.palhol, tome I, page Í06, París, 1845. .
(i) Déla irritation et de la folie; page 56.
no resta mas que ensayar sucesivamente los unos y
los otros." Dejo aun lado la acusación trivial de no
razonar, dirigida á los sectarios :del empirismo; acusación indigna de Broussais, que sabia muy bien que
los empiristas de ninguna manera se privan de razonar: acusación que ha sido ya reducida á su justo
valor; es decir, á la nada. Voy á la conclusión final de que habrá necesidad de ensayar todos los
medicamentos sucesivamente, sino se.tiene por guía
una teoria fisio-patológica; y respondo: sí, ciertamente; será preciso ensayar todas las medicaciones
si, á ejemplo de ciertos reformadores, no se tienen en
cuenta para nada las observaciones, de nuestros antecesores; si se pretende renovar la. ciencia desde
sus cimientos hasta su fin; pero jamás ha sido tal la
pretensión de los empirí-metodistas, y los primeros
médicos de la escuela de Alejandría que tomaron el
titulo de empiristas, nos han déjalo reglas muy sabias para discernir el grado de confianza que se debe concederá las observaciones de otro; lo que
prueba que ellos no las desdeñan en su práctica.
Así, pues, bajo cualquier punto de vista que se
considere la terapéutica , en las generalidades como en los, detalles, siempre ven todas partes la inducción debe de estar subordinada á la esperiencia;
las reglas de tratamiento deben haber recibido la
sanción de la esperimentacion clínica, antes de obtener derecho.de domicilio en la ciencia.
(Se continuará.)
-.- 93 —
verdaderos intereses del público que si ella le hubiera abandonado sobre la fe que puede dar el
principio de iibcrlad y la libre esiilol.acion de los
industriales.
Apáralo de las oficinas de farmacia.
Se estarla mny distante de la verdad si se digera
que el régimen a que está sometida la farmacia en
Alemania, debe dar porresulladod>;bilitar la emulación entre aíjuellos farmacéuticos c introducir la
negligencia en los estudios y el abandono en el
aparato de las ollcinas.
IJajo el aspecto practico, dificd es formar una
idea, sin haberlo visto, del orden, de la calma y
del recogimiento que hay en una botica alemana.
Es verdad que no se \é ál eslerior ese lujo de decoraciones {[ue en otros países llama la atención
de los curiosos y paseanics: una sencilla inscripCÍDU, algnnas veces un emblema colocado encima
de la puerta de entrada, apenas es bastante para
hacer distinguir la oficina do las casas inmediatas:
en el interior lodo es severo y se halla en relación
con la gravedad de la profesión: muchos ayudantes trabajan silenciosamente en ejecutar lo que se
les manda: tan solo uno t|ue por lo general es el
administrador , está para el despacho del público:
él recibe las prescripciones de los médicos y las
dislribuycentreios que las d.'ben componer: cuando lo están las comprueba con la formula, reúne
las recetas, y entrega las preparaciones al publico.
En algunas oficinas de farmacia, el publico no es
recibido directamente en la pieza en que se ejecutan las prescripciones: se le admite en tina e-ípccie de vestíbulo o en otra habitación separada en
dondi; espera á que los medicamentos se ¡¡reparen.
En las boticas de poca importancia hay siempre
íin pequcíío espacio, especie de cuarto reservado,
para reunir los medicamentos que deben entregarse al publico. Los reglamentos prescriben escribir al pió de cada receta el nombre de la persona, la fecha y el modo de enijilear el medicameiilo. Kn algunos Estados se han ado|)tado rótulos
y papeles de color |)ara ios medicamentos destinados para usoestcrno, lo cual produce un resultado mas positivo ydá lugar á muchas menos equivocaciones.
prescripciones. Los comisionados ó regentes de la
oficina tienen que presentar su certificado de pasante y residencia , responderá las preguntas que
se hagan sobre la farmacia y la química, y esi)licar
cualquier pasnge de la farmacopea: los practuantes o pasantes son examinados para apreciar debidamenie, con arreglo al tiempo que lleven de estudio , su capacidad y sus conocimientos.
Por lo general estas visitas durau muchos (lias,
y asi se deja conocer que suced.i: pues la ins|)eccion, ademasde los objetos que dejamos consiauados, tiene que versar también en esiminar y <inalizar cuanto sea posible por los inspectores todos
los medicamentos de tarifa : para lo cual lltvan
consigo aquellos todos los reactivos necesarios.
Los farmacéuticos pagan por la visita y para gastos de reactivos dos thalers (1), los cuales también
satisfacen para las vi.->ilas esüaordinanas que cioan
oportuno hacer los m.-ipectores, formándose ¡tara
unas y otras una especie de espediente en el ijue
se consignan las observaciones (¡ue de aquellashayan llegado á surgir. Estos espedientes se tras,nimiten ala autoridad médica (.(/fif/Jcina/ ras/y, juc
es la encargada de según' los procedimientos lonIra los farmacéuticos que han delinquido en alguna cosa, lo que no sucede sino rarisimi vez : en
lodos los casos el Mcdictual rasli rem.le al farmacéutico visitado un oficio, que contiene un resumen del informe dado por los inspectores, con los
elogios, consejos, advertencias o amonestaciones
que crea ojionuno consignar. Las observaciones
de los insi)ectores son algunas veces muy miuiicíosas, pues niJiiiliestan hasta donde se estcnjió
el examen y cuidado que ellos tuvieron, lie leído
en un documento oficial dirigido por el Mcdxmal
ra.ú a un farmacéutico, con motivo de la visita ñocha a su oficina, lo signiento :
«El acido sulfúrico concentrado no marcaba mas
«que l,8;J2 de densidad: el estrado de dalcanura
»no es soluble compliílamente en el agua: el hidra»lo de peróxido de hierro contieno una pequeña
«cantidad de cloro: el loduro potásico contiene vcs»ligios de iodato : la cámara para secar las plan,as
»no está suficientemente ventilada, se necesita
«abrir una ventana mas: ei herbaniim vivum no
«esta conservado ni clasificado de una manera ade«cuada y conveniente: los inspectores no han visto
«en vuestra oficina la farmacopea militar: vueslro
»l)racticante no poseo suficientemente la lengua la«tma; tenilréis que vigilar su instrucción acerca Je
«este punto »
Semejantescitassuministran una idea déla atención con que proceden los inspectores en las refundas visitas, no solo respecto a los medicamentos
prü|)iamente dichos, sino u todo lo que se refiere al
serviciü y buen régimen que debe haber en uua
oficina...
La legislación prusiana es igualenun todo en las
visitas délas boticas.ala que rige en Francia; pero
presenta eú su'aplicacion y en algunos de sus detalles , Ciertas.particularidades que fácilmente podrían introducirse entre nosotros con ventaja.
La ley francesa no hace mención sino de los medicamentos: omite todo lo que es relativo á los
practicantes, y al modo de llevar en general la
oficina y el laboratorio.
La creación de un herbario en cada botica,
exigida en Alemania, seria cosa de desear que se
introdugera entre nosotros, pues estimularía á los
discípulos al estudio dé la botánica, que en el día
esta muyabandonadOi ademas de llevar en su misma creación un objeto deutílídad práctico. Un herbario bien clasificado, dé plantas oficinales muy
escogidas, como tipo, podría servir al farmacéutico, para determinar con toda exactitud las planlas usuales que adquieíe dei Comercio, y no se enconlraría con tanta frecuencia como ahora sucede
en lasbotícas, en lugar de las verdaderas especies
medicinales, especies ó variedades que llegan á
aproximarse mas ó menos á aquellas, porque la
comparación seria fácil y elérror prontamente descubiertoCon frecuencia sucede ser consultados los farmacéuticos para conocer el nombre de una planta
a l a que se, atribuye: propiedades medicinales, ó
cuya administración ha producido algún accidente:
no es raro tampoco ser los clientes quienes se presentan con fracmentos de una planta cortada, cuyo
nombre ignoran, y que por otra parte les interesa
conocer. Compréndese la utilidad que en estos diferentes casos se reportaría en consultar el heri'a-
Los farmacéuticos se hallan obligados á preparar
en sus oficinas la mayor parte de los productos que
espenden, y en la generalidad de las boticas ei> las
ciudades populosas, siendo establecimientos muy
importantes, se encuentran laboratorios muy bieii
organizados, en los cuales se emjilca el vapor libre o comprimido con mucha inteligencia, como
medio de combustión para las estufas o para hacer
infusiones, cocimientos, evaporaciones, aguas destiladas, extractos, en una palabra, tudas las operaciones que exigen la intervención del calor. También se encuentran en abundancia los aparatos químicos y mecánicos mas bien entendidos y mejor
perfeccionados.
La dificultad de crear nuevas oficinas de farmacia, retiene, especialmente en las grandes, á muchos hombres instruidos que encuentran en ella
una posición decorosa, lo que asegura el personal
y la clientela de estos establecimientos.
Por loque llevamos espuésto acerca del modo de
hacer los estudios, posición délos farmacéuticos en
Alemania y su reválida en Prusia, se tendrá una
idea aproximada de que los conocimientos farmacéuticos en estos países de ninguna manara son in«
feriores, ni desmerecen en nada á los que se exigen en otras naciones.
Inspección ó visita de las oficinas de farmacia,
Semejante inspección se halla proscripta por la
ley prusiana: toda oficina se la debe visitar por lo
menos una vez cada tres años: sin embargo, pueden serlo con mas frecuencia y en épocas indeterminadas si los inspectores lo consideran oportuno
y necesario.
_ Estas visitas se hacen ,á presencia del Kreis phi^
sicus por uno ó dos farmacéuticos, residentes por lo
común fuera de la,localidad en quéla Glicina se halla establecida.
Se halla obligado el farmacéutico que recíbela
visita á presentar á los inspectores su acta de
concesión , su diploma, el libro de ía farmacopea,
la tarifa de los medicamentos, los reglamentos relativos al ejercicio de la profesión con todas las modificaciones que á ellos se hayan hecho, el diario
de las operaciones del laboratorio, los documentos
recibos de los venenos que hubieran espendido,
un herbario di; las plantas oficinales indígenas
(I) Cada tbaler equivale poco mas ó menos 4 16 rs. de
{herbarium vivum), y ua cuaderno de tasas de las nuestra moneda.
rio y comparar los tipos de.él con los fracmentos,
siendo estos medios de comparación todavía mas
útiles y necesarios en las localidades que están
distantes de las escuelas y de los centros, dé iiistruccion.
' ' {'
La formación dé semejante herbario seria poí"
otra parte de un T,osto insignificante, y qué tan
solo exigiría orden y cuidado ; el discípulo de far>
macia podría recoger todos los elementos del her-r
bario durante sus estudios botánicos, que adquirirían de esta manera y á su vista un carácter de
ulilidad practica de que hasta ahora por lo común
suelen carecer; urta vez hecho farmacéutico , í á
necesidad de v igilar este herbario y de sostenerle,
le suministraría ocasiones de recordar Conocimientos que le son indispensables, pero que se olvidan
fácilmente cuando se deja de cultivarlos.
Poro la mas importante de todas las disposicio-^
nes tomadas en Prusia coii motivo de las visitas, es
sm duda la que confia á la autoridad médica eí cuidado de dirigir a los farmacéuticos las observacioneá que ella juzgue oportunas una vez verificada
dicha inspección : las amonestaciones y los elogios
dados oficialmente de este modo , por una autoridaJ suj)ertor, competente y esperta, son un medio
mucho mas seguro de mantener al farmacéutico en
su deber, que una ley inflexíl)le que no deja á los
inspectores masque la elección de las penas,y que
no ofrece ningún intermedio entre ó la aprobación
tacita o la [)olicia correccional. Sin embargo, hay
tal multilud de cosas en el régimen interior de una
botica y en la cualidad de los medicamentos , que
pueden dar origen á observaciones, negligencias
iiuoluntarias que , si llegan á tolerarse , concluirían por perjudicar el servicio público ocasionando
accidentes, y por los cuales, no obstante, con dificultad puede delatarse á un farmacéutico á los tribunales, ni intentar contra él procedimientos que
no darían resultado, mientras no sé comprobase el
hecho o se consumara el accidente.
,
iSo hay duda que las advertencias no faltan por
parte de los inspectores en estas circunstaucias:
pero semejantes advertencias verbales dadas durante la visita, en medio de las esplicaciones y de
los debates que esta produce, no tienen desde
luego ninguna autorización legal,; no tienen en
realidad sino una muy débil inlluencia sobre los
que quieren recibirlas. Poco mas ó menos lo propio sucede con los elogios: pueden lisongear á
aquel de que son objeto; pero en realidadno son
siuo palabras li^ongeras pronunciadas en una conversación que no produce consecuencia : elogios
que no le reportan ningún beneficio, y que tampoco les ¡iroducen ningún honor: denunciado ante los
tribunales por cualquier error, cometido por un
discípulo ó practicante,- treinta.años de ejercicio en
su profesión no llegarán á disminuir la severidad
de la ley.
• Otra cosa seria, si las observaciones verbales
sugeridas á los iuspectores durante la visita llevasen elí si,el carácter de una medida oficial é imponente, y.si.se lashicíese consignar, con los detalles de los hechos, en un Boletín dirigido por la
autoridad, al farmacéutico cuya oficina se ha inspeccionado. ,'fodos los farmacéuticos procurarían
evitar semejantes amonestaciones, y con especialidad los que ya hubiesen incurrido en algunas faltas; y en los casos, por desgracia siempre demasiado harto frecuentes, en que á pesar do la vigilancia mas severa sobreviníeracualquier desgracia,
la prueba irrecusable y fácil de procurar de una
conducta profesional honrada que hubiera merecido los elogios de la administración, no dejaría de
influiren gran manera en la balanza de la justicia
á favor del farmacéutico que se hubiese hecho
acreedor por estos buenos antecedentes.
(Se concluirá.)
CLASES MEDICAS.
P r o y e c t o s d e r e f o r m a . — Varieilad
d e o p i n i o n e s s o b r e e s t e asutito.
—Nuestro apreciable colaborador D. R o tnualdo Saenz Quintanilla nos ha dirigido un
artículo en que contesta al Sr. Medrano, y
que no hemos podido insertar íntegro por lo
directas de sus alusiones. En él reclama alguna facilidad mas de la que se daba eu el
proyecto del Sr. Méndez Alvaro , no ya tan
g i í — ••
solo para adquirir la consideración de Bacliiileres, sino para completarlos estudios y hacerse médico-ciruj.anos. No le parece justo
que deje de permitírseles el estudio privado
de la filosofía por la imposibilidad que muchos
¿endrian de abandonar sus familias, y porque
no les agradaría reunirse con los níño&á declinar musa muses.
—Con el título «Clases médicas» nos ha
remitido D. Mariano Martin, desde Cariñena,
un escrito cuyos párrafos mas notables son
estos:
«El nivelarse la inmensa mayoría de médicos
puros.con los médico-cirujanos por el medio escliisivo de cursar en las universidades lo que les falta , es moralmeuíe imposible ; y eu esto me conformo con los señores Gallego y Araal.
»EI hacerse la nivelación por examen en unegerctcio ligero, lo tengo por una decepción ; y en
eslo estoy conforme con el 6r. Medrano. En efecto : al médico cirujano improvisado de tal manera
le faltara al raeno&la pracUca necesaria que no se
adquiere sino es mel<)dicameule en las* escuelas,
con vocación ad hoc , y con una disposición particular de cuerpo y alma. Pero que el nií'dico puro
renuncie á pedir una indemnización, como eu medio de -SU despecho parece insinúa el. Sr. Amat,
ciertsmenle es cosa dura.
»E1 médico puro no debe aspirar á una sola especie de reparación determinada, smo a que se le
indenauice , sea com'o quiera : afuera los pujos de
Girujanizarse y redúzcase a pedir se le considere
en la misma calegoria que a los médico-cirujanos,
con opción á todos los destino* y honores facultativos , escepto aquellos para cuyo desempeño sea
necesario el egercicio y conocunientos especiales
de la cirugía. Conténtense con esto los médicos
puros, y nada envidien a los que mucho abarquen
en lo de ars tonga et vita brernt. Todo' sm perjuicio de que los que se consideren aptos para sufrir
un examen teórico y practico no ligero, sino rigoroso, encuentren la puerta para poder llegar á
disfrutar él doble titulo »
—Uno de nuestros mas constantes suscritores, D. Julián Moreno, nos diiigió desde
Berlanga , en enero último , .un artículo que
no hemos podido insertar hasta ahora ni en
estracto, suscrito por los profesores de medicina D. Francisco Delgado, D. Joaquín Ansuátegui, D. Benito Galán y Benítez, D. Francisco Alsina, D. Julián Moreno y D. Manuel
Beato.
En él se lamentan del abatimiento á que
las fac*ultades médicashan venido á parar, de
la indiferencia y falta de consideración con
que se las mira, y por añadidura, como si no
fuera poco, de las variaciones en los planes de
enseñanza, perjudiciales con harta frecuencia
á intereses creados y dignos de respeto. Los
perjuicios que el cambio de 1827 produjo á la
clase de médicos puros dicen que son incalculables , 5 añaden :
«Sin embargo, en medio de tantos elementos
propios solo a producir la general desanimación,
vemos con placer que aun existe el espíritu facul>
tativo : aun podemos concebir esperanzas de que
mejore nuestra situación : continuamente surjen de
la prensa médica destelíos de luz que puedan iluminar la mente de los que, colocados en muy ventajosa posición, pueden con medidas salvadoras
contribuir en mucho á elevar nuestras profesiones
á la calegoria de que son dignas. Estas esperanzas,
siquiera sean maso menos remotas , son de suyo
lísongerás, y nos las hacenconcebic esos proyectos
que vemos con frecuencia, y cuya tendencia en
nuestro favor es marcada.
»Los, que suscribimos, licenciados solo en medicina, asi que vimos el número del BOLETÍN, correspondiente al i í , de .octubre último, acordamos
remitir á .Vdg. algupas/reflexiopes sobre la .especial, ahórnala y'désvéñtajosá posiciíín á que no"s fian
. Iraido circunslíin,cias'en.quB ninguna, parlicipacjou
hemos tenido, y de que no debemos ser resppnsar
bles. Pero,¿q.úé podreinos decir que no sea pátiddal lado del luminoso escrito que han dirigido k-Tdí.
nu'estros comprofesofes de Almeria?'Náda, absolutamente nada; pues que to'can la cuestión -en todos
sus terrenos, y lo hacen d.e una manera brillante
é incontestable.. En efecto, ¿por qué h.ejnos de su-
frir los rigores y las consecuencias de unas medi'
das que nos hace bajar algunos grados de la categoría con que se nos brindo en nuestros primeros
años, y esto solo por haber nacido algunos después?
¿Por qué se le dá ese efecto retroactivo a las leyes
o estatutos en virtud de los cuales empezamos y
concluimos nuestras carreras? No sir\e decir que
para salvar estos inconvenientes, tenemos espedila una vía; porque esta se halla tan erizada de
espinas, que serán muy escasos en numero los que
hayan podido atravesarla. /Quién, como dicen muy
bien los señores de Almena, abandona su" clientela,
su crédito adquirido á costa de tantos afanes, y sobre lodo unafamiliaj cuy! Subsistencia solo pende
de la conservación de aquella clientela, dé aquel
crédito ? ¡ Oh ! No saben, nó, los que se hallan
en alta posición los riesgos, los disgustos, los afanes con que hay que Incluir y hny que vencer para
pi'ocurarse y sostener algunos elementos que proporcionen alguna indeoeiidencia !
«Ademas, ¿somos de peor condición que los que
se aprovecharon de aquella determinación tan efímera , autorizados por la cual y mediante la presentación de una memoria científica se les habilitó
para ejercer ambas facultades, y se les colocó a la
misma altura que a los afortunados modernos? Pero
no queremos, sin embargo, se nos arguya con que
proponemos un medio que puede calificarse de ligero para optar á la situación que deseamos. Nos»
otros aspiramos a ser dignos del nuevo titulo que
reclamamos; y para ello, salvando los escollos que
ligeramente indicamos, y que no ampliamos, ya
por haberlo hecho los comprofesores de Almería, y
ya también por cumplir con el laconismo posible la
indicación que Vds, hacen, diremos, para concluir,
que aun cuando estamos conformes con las ideas
emitidas en el comunicado de que vá hecho mérito, no son sin embargo suficientes en nuestro concepto á cubrir el vacio en que nos hallamos La medida que indican dichos señores cStá muy bien para los licenciados en medicina que residan en las
capitales; estbs pueden muy bien sujetarse al
sistema que se propone; pero, ¿y el gran número
de los que hemos tenido la absoluta necesidad de
vivir en pueblos mas o menos pequeños? Para salvar, pues, lodos los inconvenientes , nos parecía
que debía fijarse un termino de uno, dos, tres años,
lo que pareciera; pero que se marcara, para que
trascurrido que fuese, ninguno tuviera derecho á
producir queja alguna. En dicho periodo se podían
marcar ¡as asignaturas convenientes, obligar, si se
quena, a justificar algún tiempo de practica; y
después, y dentro del término señalado, sufrir un
rigoroso examen en las respectivas capitales de
pro\incia.
»Llevadoá cabo esleplan, que nos parece muy
aceptable, se nos haría solo justicia, y se nos reparaba en parte de los perjuicios que se nos irrogaran á consecuencia de la nueva reforma, de cuyas fatales consecuencias, repetimos, no debo hacérsenos responsables i llevaría también dicha medida el ssilo de ia eijuidad, pues nos nivelaba a los
que, mas afortunados que nosotros, se colocaron a
la altura de los médico-cirujanos mediante la píoseniacion de una memoria científica: se nos sacaría de esta posición anómala en que nos hallamos,
y de esa postergación tan poco digna que estamos
sufriendo. Masque ninguna otra circunstancia, el
móvil que nos guia á hacer estas reflexiones, es el
lustre y dignidad de nuestra profesión, pues somos de' aquellas cualidades firmes sostenedores s
.
—D. V. A. y T. nos escribe desde Segó vía
lo siguiente:
«Increible parece poder decir ya nada nuevo en
cuestión tan debatida como lo esta esta. Tamjioco
lo pretendo; solo \oy á ver si puedo indicar un
medio que concibelosinlereses de todos, ó al menos de la mayor parte. Convengo con mi amigo el
Sr. Medrano, que en rigor absoluto el estudio solo,'
y nada mas que el estudio, debía facilitar la adqui»
sicion de un nuevo titulo; pero , ¿conviene, ó nó,
•reducir á una ó dos (1) clases las diferentes que
hay de facultativos? Sí lo segundo, escusado es
cuanto se ha escrito; pero sisequiel-e, si e& conducente y aun necesario que cesen de una vez para
siempre (anlas'gradaciones en los profesores de
una ciencia única; por los niales tantos y tan gra•vesque esto ocasiona, desengáñese mi apréciable
jamigo, jamás se,eonseguirá,,exijiendo para ello á
(1) Esta es otra cuestión de que no trato de ocuparme
iahora, p.ero en laque estoy oompletampnle de acuerdo con
ícl Sr Méndez Alvaro.
los interesados abandonar sus respectivas colocaciones, sus casas y sus familias, para asistir a una
cátedra por dos ó tres años, esponiéndose en ello
los mas a sumergir en la desgracia y la miseria, por
mas o menos tiempo y acaso para siempre, a los
objetos mas .caros y atendibles, esposa é hijos. Por
supuesto, que lodo esto es así mismo aplicable al
proyecto de los profesores do Almería, pues a la
verdad, las mismas'dificultades encuentro en abandonar un partido para ir a cursara la capital de
provincia que para la corle; esto solo es favorecer
ios intereses de los que tienen la suerte ó desgracia de ejercer en dichas capitales, y la gracia ha de
ser, ó se ha de procurar hacer lan general como
Sea posible.
»ÉI proyecto del Sr. Méndez Alvaro es , ó por lo
menos yo le juzgo, mas realizable; y aun diré mas,
él ú otro equivalente será el único camino por el
que se llegaf.i al objeto que tan deseado de lodos
parece. Sin embargo, para conciliar en lo posible
estos dos pareceres lan diamelralmenle opuestos,
yo propondría que á lodo profesor que quisiera mejorar de clase se le eligieran absolulaniefile todos
los años que para ello le fallasen, pero de enseñanza privada ; es decir, se les obligaría á matricularse, aunque no personalmenle, en una Facultad, se
les exigirían las matrículas, los grados (1), los libros de texto, y al fin de cada curso presentarse
en donde se hubieren matriculado á sufrir un examen tan rigoroso como se quisiera de las materias
del año, sin que pudiera pasar al siguiente, sino
después de ser aprobado en ellas. De este modo
creo quedarían llenos en lo posible los deseos del
Sr. Medrano, sin ninguno do los inconvenientes
que enumera en su escrito; porque es menester
que se desengañe: todo profesor de partido, círujaUo'ó médico, o está soloo asociadoáotro compañero
médico ó cirujano, y en ambos casos puede tener
una clínica que con los autores le podra ser tanto ó
ritas útil. Como la que pudiera tener en ese colegio,
donde acaso ni vería tantos enfermos, ni lan detenidamente, ni con lanío interés.
»una escepcion haíia sin embargo,que creo muy
del caso, en favor de los hombres encanecidos en el
ejercicio de la profesión; los que llevasen, por
ejemplo, 20 años de practica (m¡iS o menos, según se
creyera convenieuiej, á eslos los dispensaría de lodo, y con solo una prueba de suficiencia, la que se
creyese oportuna, pero que no les rebujase, los daría el título que les faltase, siquiera en honor de su
larga esperiencía (que lodos sabemos lo que en
nuestra ciencia vale), desús canas, y también
para evitarles el disgusto y acaso el sonrojo de someterse al dictamen de otros acaso mas noveles y
menos csperimentados que ellos. Y aunes preciso
no olvidiir otra cosa. Los médicos y los cirujanos
anteriores alreglamenlo del año 18-27 concluyeron
su carrera fiados en poder aspirar, si querían, á
las canongías de sus respectivas profesiones (permítaseme esta frase que aquí la hago colectiva);
derecho que después se les ha usurpado ilegal y
arbitrariamente.
'
«Respecto a los profesores que ejercen donde
hay Eacullad, los obligarla á asistir á las cátedras »
—Asi se esplica sobre la cuestión que tanto
ocupa á las clases médicas, nuestro suscritoF
y corresponsal de Cervera , D. José Carrera;
«Por ahora no conviene á la ciencia, á la clase
ni a la humanidad la refundición de las categorías
médico>quirurgicas. No siendo posible que los actuales profesores de medicina y de cirugía de los
partidos vayan a aprender á las universidades Jos
conocimientos de que carecen, hecho por todos
reconocido , á cualquier otro medio que se apele
para conceder el titulo que les falle, se crearan
nías médicos y mas cirujanos de derecho pero no
dé hecho , y como no hacen falla por el presente,
supuesto ahora ya sobran muchos, sino llegaban á
duplicarse poco le fallaría si.se accediese a lo qué
muchos proponen. Hay ademas en el egercicio de
la medicina y de laciVugia mas que los conocimientos teóricos un quid particular que solo con la
mucha prácücaó por disposición particular se
llega á adquirir. La mayoría de csédicos con el
semblante , la posición y actitud del enfermo diagnoslícafán su-dolencia, ylá de cirujanos con lafinura ylíábitode los sentidos conocerán enfermedades que olro ni siquiera liegafa á sospechar ; y
auii dejando esto aparte., sí se concede ,.i los^nédicos el titulo de cirujano ¿ egerceran la cirugía?
, [1) Aun esto es tauclio pedir, atendida la precaria suer«
le dé la generalidad dií'los profesores.
~ 95 —
No: porque-liea-e-fun campo tan dilatado como-la
medicina, j no basta para recorrerle una voluntad
VARIEDADES.
no por'eso dejo de sostener con caloroso empeño
decidida, el estudio y un docuraonto que autorice
los mas vuos debates sobre todas aquellas que
para ello ; se requiere ademas como en medicina
pueden afectar al decoro, al porvenir y a los inCHARLATANISMO DE LA P8ESSA.
aptitud, constancia y espenmentacion. La ciencia
tereses de la clase; pero en todas estas discusiones
es única, se me dira : convengo en ello; pero la
(REHÍItDO.)
y en medio de los mas vigorosos arranques de la
practica de cada una de sus partes se egercera selíace mucho tiempo, Sres. Redactores, que me pasión o del convencimiento, notábase entonces e!
gún la inclinación y hábitos del individuo con mas
espíritu modesto del escritor que, no tanto preo menos provecho! Coiivencidos sin duda de esta atormenta el deseo de dirigir á Vds. y suplicarles tende
como sabio y dominar la inteligenverdad la mayoría de médicos, la parte mas sen- que publiquen las reflexiones que á continuación cia de aparecer
los demás, como esponer sus opiniones y
sata de la clase na quiso aprovecharse del real de- \oy a esponer; pero el temor de aparecer inmo- escuchar
las agenas con el deseo de encontrar I4
creto de 10 de octubre (¡e I8i3, persuadidos por desto o intolerante, defectos ambos en que no luz y aumentar
el caudal de sus conocimientos.
otra parte qup ninguna oliiidad real les reportaría quisiera incurrir, me ha contenido hasta el preel titulo de doctor en ciencias médicas , y los mas sente. Sm embargo , el abuso que me propongo
Mas de poco tiempo á esla parte han empezado
que lo hicieron con memorias nropias o ageuas es- combatir va adquiriendo ya tan colosales propor- [ á abandonarse eslos hábitos de discusión tan protán egerciendo la ineiiicina pura, sea por conve- ciones y puede influir tan desventajosaraenle en el 'píos de la cultura de la clase , y la prensa medica
niencia o por otras causas, y estos y ios que con ciédiCo y porvenir de las clases medicas, que ao' española se ha visto invadida por ese funesto conlauto afán proponen medios para colocarse a su ni- es posible permanecer por mas tiempo indiferente tagio de la época que, convirliendo el libre exa."
vel, solo desean unir al titulo dg medico eJ de ciru- sin procurar oponerle el uoico correctivo de que men en una-atrevida licencia y la facultad de
jano ad honorem , y en lodo caso pata egorcer al- en mi concepto es susceptible : la critica iraparcial comunicar el pensa.miento en la de propalarlas mas
guna pcqueíia parte do la cirugía , es decir, esco- y deiap<ístonada si, pero también severa e laíleii- 'falsas y ridiculas estravagancias, ha llegado a meger las llores y deiar las zarcas y los espinos para nle. Tal vez habrá pocos menos a proposito que yo recer el nombre de CHARLATÍNÍSMO LITEKAIÜO. Verlos demás. Lo propio se puede decir de ia mayoría para desem|ieiiar esla tarea; pero al observarla dad es que no es este un mal nuevo en la república
mal entendid.i tolerancia con que Vds , asi como
de medico-cirujanos.
otros escritores médicos , miran esta cuestión por de las letras, y que hace muchos años se desary vive aun en medio de las mas útiles y mas
»Lo que resultarla de la reunión de profesiones, motivos sin duda de delicadeza u otros que no ae rolla
meditadas publicaciones que diariamente produce
ademas de aumentar consideraDlementc el numero, es lícito calificar ni censurar, rae he decidido por la
prensa política y aun la literaria; pero esto se
distraer del estudio y de la practica las especiali- fin a tomar la iniciativa en este pénate para mi ja esplica
f cilmenle por ios pingues beneficios que
dades de pueblos de orden inferior, toda vez que mescusable, abrigándola esperanza ue que plu- ese
ha llegado a producir a muchos
la parte de ciencia que egerccn tiene sus dihcul- mas mejor cortadas que la mía veugan a conti- de loscharlatanismo
que han sabido aprovechar la oportunidad
tades siu ninguna utilidad positiva. JNo solo vemos nuarle y llevarle al lenumo feliz que me propongo: de esplotarle
en ese terreno. Lo que si es nuevo,
en las grandes ciudades separada la medicfua y entremos en materia.
a lo menos para mi, lo que nunód había visto ni
cirugía en su egercicio, sinp que en altas regiones
Tan luego como en España desato una mano beimaginado hasta'que se ha presentado a mis
del poder se le da una preferencia , y los hechos néfica las trabas del pensamiento y desapareció la había en
España, es el charlatanismo de la prensa
demuestran diariamente los beneficios que reporta censura previa en las publicaciones científicas, OJOS
medica, bien diferente por cierto en sus medios y
la humanidad; y si no ¿ por qué en los hospitales fueron los médicos los primeros en aprovecharsi en
tendencias del charlatanismo en el egercicio
en vez de salas especiales para determinadas en- de esta nueva facilidad para promover el cultivo del sus
arte o de las aplicaciones de esla ciencia. Y
fermedades, especialmente divididas en medicas y de la ciencia y la propagación de los inmensos y efectivamente
se concibe muy bien el chailatanisquirúrgicas, no se confian a cada profesor cierto
aplicado a esto egercicio, porque las mas veces
numero de enfermos, tengan la dolencia que quie- vanados conocimieulos con que diariamente se iba mo
tiene por objeto una especulación lucrativa y no
ran ? porque por habito, por conveniencia o por enriqueciendo. Si no estoy equivocado , el primer pocas
efecto de una necesidad imperiosa ; peí o
no estar aun bien resuelto el problema, por mas periódico científico que apareció entonces en nues- lo que es
no era fácil de concebir ni esplicar es que
(Jue la profesión medica sea única en su estudio, tro país fue el que Vds. sostienen con tan laudable haya quien
presentarse como sabio siendo
sera siempre dividida en la practica Si eslo es una constancia, acompañado de otro también médico, un Ignorantequiera
y como maestro cuando lo que neceverdad, déjese para mejor ocasión el arreglo pro- de cuya corta duración no puede cierlamente acu- sita es aprender
, sin mas resultado probable que
fesional , y supuesto a los cirujanos no se les ha de sarse a los talentos y esmerado celo de sus redac- : esponerse á ser el
objeto del escándalo de unos;
dar el titulo de médicos ui á medias , porque no lo tores. Algunos años trascurrieron después sin que del escarnio de otros,
y de la compasión de los mas
apareciese
ninguna
otra
publicación
periodi.co-cienmerecen ni les conviene por su propio ínteres, no
tolerantes
Aquí
no
puede
decirse que el móvil de
lifica,
lo
cual
no
tanto
debe
atribuirse
a'falta
de
puede haber concesiones para una clase mientras
esta
conducta
sea
el
ínteres
o el aun sacra fames,
celo
y
entusiasmo,
como
al
imperio
de
las
tristes
no se compense á la que se perj'udica.
y aflictivas circunstancias en que por entonces se porque a nadie se oculta que el publicar en España
libros o periódicos médicos, AO solo no enriquece ai
«Dése vida propia a la clase quirúrgica (supuesto encontraba el pais. Pero no bien había desapare- que a ello se dedica , sino que ni aun basta para
la medica ya la tiene), refúndanse en una las di- cido este poderoso obstáculo a toda mejora y per- cubrir las mas perentorias atenciones de la vida.
versas clases con medios fáciles de realizar y difí- feccionamiento, cuando la mayor parle de las pro- Es pues otro el móvil, son muy distintas las causas
ciles SI se quiere de conseguir, ábranse las puer- fesiones científicas, la literatura, las ciencias exac- del mal que lamento. En primer lugar es necesatas a los médicos y a los cirujanos de todos los tas y hasta las artes se apresuraron a tomar una rio tener presente, que en las aciagas circunstandestinos públicos y de los pueblos que se den por parte activa en el movimiento intelectual que el cias porque hemos atravesado, ha sido casi imposioposición 6 por elección , y no se requiere por su nuevo orden de cosas había producido, procurando ble a la juventud, que durante ellas se ha educado,
Índole especial la reunión de ambas profesiones o cada cual tener su representación en la prensa pe- adquirir una instrucción solida y oidenada, empedel doctorado en ellas, y se verá a esa juventud riódica española. Los médicos , que habían sabido zando por los estudios literarios, siguiendo después
falta ahora de toda esperanza o ciegos en utopias dar como siempre el egemplo de abnegación y los filosóficos para elevarse en seguida al conocique no han de ver realizadas, dedicarse al estudio amor al progreso , no tardaron en multiplicar sus miento de las ciencias, cuja posesión exige la
y practica de su profesión con mas entusiasmo, periódicos, quedando desde entonces arraigada en educación intelectual piuívia que dejo indicada.
dar consuelo y alivio á la humanidad , brillo a la España ésta nueva planta, trasportada de otros paí- ¿ NI como podría ser otra cosa , cuando el tiempo
ciencia y utilidad a los que la egerceu ; y el tiem- ses mas adelantados en los medios de publicidad. que los jóvenes debieran haber destinado a tan impo y la espeiienna serán los mejores jueces para
Importa mucho a mi proposito el consignar aquí: portantes estudios se han visto precisados á «fe
detei minar si conviene o no la refundición y en que a todas estas publicaciones cienliücas presidio plearlo en el manejo de las ai mas, y su atenciorP*
que términos; si es mas uiil a la ciencia y a la hu- desde luego esa modesta desconfianza que es pro- ha sido arrastrada a los graves conflictos que las
manidad que se cgefzan la medicina y cnugia por pia de lodo el que emprende una senda descono- lachas políticas habían ocasionado ? A estos pouno o dos individuos, y si ha do haber una o mas cida y sabe apreciar la inmensa dificultad de des- derosos motivos generales hay que añadn, en las
categorías para el sei vicio publico Jíslas son mis empeñar un magisterio publico tan importante , sm clases medicas, la funesta influencia que en su educonvicciones, de las que no me ha separado lo mu- hauer adquirido antes los hábitos y demás elemen- cación han tenido necesailamente esos continuos y
cho que se ha escrito en contra en algunos peiio- tos necesarios para llenar su misiou de un modo contrapuestos arreglos de categorías y csOs múltidicoá.
util y digno. Sin salir del circulo medico, que ts ples y vanados planes con que la ira de Dios ha
»En el Ínterin no esperen los facultativos mejo- el objeto de estas reflexiones, he tenido el placer querido probarlas. No es pues de estrañar que eu
ras de parte del gobierno, de los pueblos, ni de los de ver presentarse en el palenque periodistico- estas desventuradas clases se encuentren indniduos
partioulares; porque el mal reside en la clase, y médico a casi todas las notabilidades de esta profe-- persuadidos de que saben, porque ignoran hasta
solo ella lo puede echar de si con un sincero amor sion, a todos los hombres que, a su amor ala lo que estudiar debieron, y que engteidos con
á la ciencia", a la humanidad y a sus hermanos de ciencia, unían largos estudios y profundos conoci- su piopia y bien escusable ignorancia , al par que
profesión, lilla sola ha sido la que ha descendido mientos; pero todos han tenido la modestia de en- alucnudos por el deseo de adquirir nomhiadia y
al grado de abyección en que se encuentra, y ella trar en el terreno de la publicidad poseídos de tal alguna popularidad , ya que no riquezas y bien
sola puede ascender otra vez aun a un gratlo de desconfian/.a de si mismos, que la mayor parte han estar, so dediquen a esenbir cuando apenas saben
esplendor mayor (¡ue el que jamas haya tenido La preferido ocultar sus nombres bajo el misterio del leer, y para servirnos de una espresion feliz de
ciencia mas benelica de la humanidad sera recono- anónimo, a incurrir en la nota de inmodestos y va- uno de nuestros criiicostnodcinos, rfíyen/o^ eit'idioí
cida universalniente como tai, cuando los encar- nagloriosos, notándose en su lenguaje y en el modo y se nielan a predicado) es. Nada mas natural en
gados de difundirla en vez de profanarla sean sus de eaponer sus ideas, no ese tono magistial y jac- su inocente sencillez que aspirar al insulso placer
mas ardientes adoradores, en vez de ridiculi- tancioso tan • propio de.la ignorancia, sino el mo- de ver sus nombres reproducidos en gruesos cazar á sus comprofesores los veneren como herma- desto y comedido del verdadero saber. Tales han racteres de imprenta, persuadidos de que solo coa
nos , y en vez de prosternarse, ante viles caciques sido los principios.de la prensa módica española, eso conseguirán ser sabios.
lo sacrifiquen tojo á la ciencia y a la humanidad. principios enteramentaconibrmes al carácter grave
Penosa ha de ser la tarea, pero el premio será su- de la nación, al pensamientoque la dirigía y a la
perior á los dispendios: y sacrificios.»
.He querido estendertne algo en estas consideraescasez de los elementos con que en su principio
contaba para desarrollarle. No por eso dejó de agi- ciones, porque solo asi pudiera esplicar el singular
(Se coatíQuará.)
tar con entusiasmo y hasta con impaciencia las mas y aflictivo fenómeno que de algunos años a está
espinosas cuestiones oientiílcas que abraza este parte vamos presenciando, y que consiste en la aparamo importante, de los, conocimientos humanos; ricion;de algunas publicaciones médicas escritas
con tal lenguaje y tal escasez de ideas, que parece
— 96 —
imposible sean hijas de quien haya recibido los primeros rudimentos de una educación cienlifica.y en
las cuales se presentan sus autores con tan altas
aspiraciones y tan ridicula arrogancia, que solo
puede atribuirse al delirio de una imaginación estraviada, ó á una completa ignorancia de las mas
triviales reglas del buen sentido. Asi y solo así puede esplicarse la aparición do ciertos folletos , hojas
sueltas y aun tratados médicos, que de cuando en
cuando vemos repartirse con una profusión lastimosa, aconipailados a veces de pomposos elogios,
escritos por la propia mano de los autores, é inser^
tos en los periódicos por una incalificable condescendencia. Solo de este modo se concibe la publicación de periódicos qué, afectando la manía de una
esfcdusiva y ridicula nacionalidad, se ven precisados á llenar sus columnas con la reproducción ds
escritos ya publicados, alternando con artículos
de fondo en los que no se sabe qué admirar mas, si
lo ampuloso, afectado y oscuro de la frase, ó la vaciedad y vulgaridad del concepto ; solo á las
causasque llevo indicadas puede atribuirse la costumbre que vá introduciéndose de publicar con
grande aparato y dándoles importancia, memorias,
discursos y otros trabajos tan triviales, tan fallos
de novedad é interés, que solo pueilen pasar como
débiles ensayos de un estudiante aplicado, ó como
raquíticos esfuerzos de una prematura impaciencia.
¡Pero no es este charlatanismo candido y hasta desinteresado el que mas perjudica .al crédito déla
prensa médica: de algunos aíi'os áesta parle se han
visto aparecer publicaciones dirigidas por personas
imperitas, que no han saludado la ciencia ó qpenas
han pisado los umbrales de su templo, y que sin
embargo se presentan al publico con las mas exageradas pretensiones, ofreciendo lo que ni aun la mas
solida instrucción puede cumplir, snblev<ándose
contra el menor síntoma de contradicción q censura
y empleando los insultos, las amenazas y todo los
recursos de lá inmodestia para sostenerse en el
puesto que con tan poca aprensión han, escalado.
De este modo so intenta ahogar toda discusión,
sustituyendo la censura de U fuerza bruta a la que
antes ejercían las leyes, y pretendiendo imponer
la mas violenta é injustiíioable servidumbre al verdadero y modesto saber. ¿Puede darse un sistema
de publicaciones mas perjudicial al crédito de la
clase que las tolera , ni menos á propósito para
ilustrarla y morigerarla ?
No creo haber exagerado el sombrío cuadro que
en el día presenta'el campo de la prensa médica;
por lo menos no ha sido esa mi intención. Solo he
querido describirle con su natural colorido y mas
graves accidentes, con el objeto de llamar la atención de todos los amantes de la verdadera ilustración, del crédito de la prensa, y de las instituciones médicas hacia esa nueva calamidad que las
amenaza sobre las muchas que ya las aflijen; y es
preciso conocer, que sí á la concesión de títulos
sin previos estudios, á la intrusión en el ejercicio
dO; las profesiones médicas por hombres á eüas esiraños, se añade esta nueva intrusión en el magisl^m público que ejerce la prensa, ya no queda á
j ^ m é d i c o s ningún terreno'que no se halle inva'ííiüo ni medio alguno de evitar que sus derechos
lleguen á ser el patrimonio de! primero que quiera
usurparlos y que se convierta su profesión altamente moral, en una industria libre como la del zapateroóel espendedor de fósforos .afortunadamente
aun es tiempo de oponer un dique á ese torrente
de luces fatuas con que se nos pretende deslumhrar. Basta el concurso de algunos hombres ilustrados y decididos para hallar en la prensa misma
el correctivo del mal que por su medio se' nos intenta causar. Que una critica impárcial y decorosa,
pero severa é infatigable, recaiga sobre lodos esos
productos de una imaginación enfermiza ó de una
ignorancia y pedantería intolerables: que doquiera
que aparezcan ésos escritos, tan inmodestos cómo
insustanciales, encuentren una pluma ilustrada dis»
puesta á descubrir su vaciedad y patentizar sus
monslrosos errores, y el charlatanismo desocupará
muy pronto ese lerrenoque no prodúcelos mas opimos frutos, y que ni siquiera le permitirá entonces el inocente desahogo de lucir sus relumbrones,
•ya que la indiferencia é imprevisora tolerancia de
los hombres instruidos ha dejado- tomar vuelo y
envalentonarse á esospseudo-sabiosde nuevo curio,
justo es que ahora reparen el daño que han consentido hacer y se presenten animosos en esa noble lucha, no solo indispensable, sino útil y entretenida, y en la cual se ejercitarán las facultades intelecluaies de los unos, y aprenderán otros el arte
de encontrar la'verdad, y desenmascarar el error
cualesquiera que sean las apariencias bajo que se
oculte.
Yo, que he tenido la impaciencia de provocar el
combate, estoy en el deber de dar también el primer ejemplo; y por eso rae propongo inaugurar esa
serie de trabajos críticos que aconsejo, sin que
me arredren insultos, fieros, ni bravatas, por(]ue
hace tiempo que estoy curado de espantos. Pero
este escrito va haciéndose ya demasiado largo, y yo
soy demasindoviejo y holgazán para prolongarle.
Continuaré en el BOLETÍN inmediato, si Vds., señores redactores, tienen la amabilidad de acoger estos borrones, y hasta tanto soy siempre su afectísimo servidor y constante sUscrítor. — Madrid 18 de
marzo de 183"3.
N. ü: y R.
S e s n n l a C a c e t a m é d i c a d e París
del 12, han sido acometidos de pulmonía grave los
Drs. Louis y Orííla: añade que el príniero esiá en
convalecencia, pero que el segundo inspira todavía
muchas inquietudes. — Después de escrito esto,
hemos visto en la España que nuestro célebre
compatriota falleció el 11.
F e n ó m e n o . Acaba de comunicar el doctor Roberto King Slone á la Sociedad médica de
Colombia (América), el siguiente caso estraordinario.—Se trata de un niño de 4 años: su altura era
de mas de cuatro pies; su peSo pasaba de 70 li«
bras, presentando ademas un sistema muscularmuy
desarrollado. Pero lo que llamaba mas la atención
era que sus órganos genitales se hallaban tan desarrollados como en un joven de 16 a 20 años. Por
último, solo tenia 20 díenles procedentes de la primera dentición.
Sociedad de m e d i c i n a d e IVaney.
Tenemosá la vista el resumen de los trabajos en
que se há ocupado esta Sociedad durante el año de
1830 y .'il —Este documento que se ha publicado,
fué leído en la sesión inaugural por su secretario
el Dr. Levyllier, y dá principio con una memoria
del Dr. Blondiot que versa sobre la debatida cuestión de sí la bilis es un producto puramente escremenlicio, ó si juega uno de los papeles mas
principales en la digestión.—Pasando de la fisiología á la medicina, se observa que el número de los
enfermos asistidos en dicho año en el hospital de
S. Carlos por su médico el Dr. Nese, ha sido el de
470: entre los que hubo 331 hombres, y 139 mugeres. Las defunciones ascendieron á 52; lo que arroja un muerto por cada nueve enfermos, ó sea el
l l p . g . — E l Dr. Víctor Chalelain, después de
consignar numerosas observaciones que le son
propias, emite la opinión de que la vida no siempre
es incompatible con ciertas lesiones orgánicas. Para comprobar este aserto cila, entre diferentes observaciones, á un farnidcéulíco castrense, quoilesde la primera guerra con nuestra Península (1808)
padecía del estomigo: que durante la campaña de
1823, aunque se le agravó dicho padecimiento presentando los síntomas mas graves y característicos
de un cáncer en el estómago, sin ernbargo, no
sucumbió hasta el año de 1826. —- El Dr. Uenaudin en el citado resumen hace curiosas reflexiones acerca de algunas relaciones que dice existen entre los intervalos lúcidos de los enagenados y los epilépticos.—Mr. Morel hace la historia
de una de sus enfermas atacadas de lipemanía con
tendencia al suicidio.—Por último, dicho opúsculo
concluye con un largo discurso científico.
NOVEDADES.
ISstado s a u i t » r i o d e n5»di*id. —El
temporal duro que reinó en los dos últimos días de
la semana anterior, siguió arreciando cada vez mas
en la presente En efecto, á los vientos huracanados del S. O y del N. E.,que soplaron el domingo
y el lunes,,siguió el martes'un N. O. tan fuerte
que cubriendo la atmosfera de nubes densas, produjo un grande aguacero acompañado de nieve:
cayo resultado volvió á reproducirse el jueves toda vía con mas intensidad, pues hace muchos años
que no se ha visto en Madrid poí- estos días una
nevada tan copiosa. Entre tanlo se mantuvo el termómetro entre los 2 y l'á''de la escala de lleaumur, y el barómetro de 25 pulg. y 11 a 26 pulgadas
y 3 lineas. Escusado es adv_erlir que la atmosfera
se la vio cubierta de nubarrones, lluvias y nieves,
como varia y revuelta. -..OÍ h
Principian a presentarse.^Igarjas calenturas inflamatorias: continúan las calaVrafts y las gástricas:
siguen predominando las tUMrasia's de los órganos
contenidos en las cavidades del pcclio y del vientre: no es raro observarse algún caso de congestión al cerebro y de flujos sanguíneos; pero, sobre
todo, lo qué mas abundan son los catarros, las
fluxiones a la boca y oídos, las toses mas ó menos
pertinaces, las ronqueras, algunas de ellas neruosas, los reumatismos y las pleurodinias y pleuresías.
Respecto á las enfermedades crónicas, siguen
presentándose en primer término los catarros de
todas las membranas mucosas, las pleuro-ncumonias las tisis, las parálisis sostenidas en lo general
por lesiones mas ó menos profundas de la médula
espinal, las artritis y las gaslro-enteritis.
Ullimamenle, el numero de las defunciones ha
variado muy poco del que acostumbra haber por
este tiempo, a pesar de la estación cruda que está
VACANTES.
reinando.
La
plaza
de
medico-cirujano
de la villa de VillarI^ambrantieinto. Ha sido nombrado
, dotada con 6U00 rs. anuales , pagados
médico supernumerario de Cámara de SS.M.\I. deciervos
fondos municipales y por mensualidades venciD. José llovíralla: con este profesor son ochólos de
das.—Las
documentadas se dirigirán al
facultativos que se hallan encargados de la asisten- presidente solicitudes
del
ayuntamiento,
del 13 de abril
cia de tan augustas personas. ==Tanibien ha sido próximo, día señalado para suantes
provisión.
nombrado profesor clínico de la Facultad de medi— Dos plazas de médico-cirujano de Tórredoncina de esta corle p . José Bagés.
jimeno (Jaén), dotada con 400 ducados anuales , y
níBuisioBi. Parece que el Sr. D. Barto- otra de cirujano puro, con la asignación de 100
mé Obrador, catedrático de Historia natural mé- ducados , también anuales: ambas con la precisa
dica de la Facultad, ha renunciado dicha cátedra circunstancia de asistirá lodos los enfermos pocon motivo de haber pasado de vocal á la Junta de bres que por el ayuntamiento se les designen.—
Sanidad militar.
Las solicitudes en lodo el presente mes.
C o l e g i o de f a r m a c é n i i c o s d e S e ^ i —Médico titular de Castillo Locubín (Jaén), doUa. Esta antigua é ilustre corporación, que ya há tada con 3,300 rs. de los fondos de propios, una
muchos años arrastraba una existencia precaria, gratificación del Hospital de Madre de Dios, y el
se ha reanimado en el día, habiendo entrado á for- igualado voluntario de los vecinos, y en defecto de
mar parle de ella casi todos los farinacéutícos de este los honorarios de costumbre.—Las solicitudes
Sevilla, y tratando de volver ó emprender sus ta- hasta fin del presente mes.
—La plaza de cirujano titular de la villa de Alreas con él mas noble interés y entusiasmo. Lo primero de que se ha tratado ha sido el de reorgani- mendral, provincia de Toledo, partido de Talavera
zar la junta de gobierno que marcan sus estatutos, de la Reina, cuya población es sana, con buenas
y para ello han sido nombrados los sugetos si" aguas, y de 130 vecinos. Su dotación consiste en
3,800 rs., pagados por trimestres, por dichos veguíenles :
cinos y casa que dá el ayuntamiento; siendo de
D. Antonio M. Favié
Presidente.
cuenta ó cargo del cirujano la barba. Los aspiranD. Juan de Mata Castro. . . . Vice-presidente.
tes dirigirán sus solicitudes al presidente del ayunD. Ramón Chacón
Consiliario 1.°
tamiento, francas de porte, en el término de ocho
días, pasados los cuales se proveerá la plaza.
D. José Mnria de la Cuadra. .
id. 2,"
—Cirujano de la villa de Páganos, partido judiD. Itemigio Campos
Fiscal.
cial de La Guardia : su dotación 40 fanegas de Irigo
D.Antonio García Itodriguez . Depositario.
de muy buena calidad, 80 cántaras de vino en
mosto, 9 ducados en dinero en recompensa de
D. Pablo La Llana
. Secretario i.°
renta de casa, y otros emolumentos.-Las solicitu]}. Juan l^arra
id. 2."
des hasta el 27 del actual.
Nosotros abrigamos la esperanza de que el celo y
laboriosidad que anima á los señores que componen ' MADUID: 1Ü53. —IMPRE.Tl'A M D. M. DELtíUAS.
la citada junla, sabrán elevar el distinguido co%ío
de farmacéuticos Je Sevilla á la altura á que en
1 Oirás circustancias se ha sostenido.
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