Un acercamiento al trabajo literario

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UN ACERCAMIENTO AL TRABAJO LITERARIO-PERIODÍSTICO DE
ENRIQUE A. LAGUERRE (1930-1940)
Nelson Arnaldo Vera Hernández
Universidad de Puerto Rico
Nuestra presentación va dirigida a tres objetivos. El primero, presentar una idea
panorámica de la figura de Enrique A. Laguerre. Segundo, abordar el ensayo periodístico como
una forma de literatura poco estudiada en el Caribe y en Puerto Rico especialmente. Tercero,
presentar los ensayos periodísticos laguerreanos escritos en columnas en el periódico El Mundo
durante las décadas del 30 y 40 del siglo XX. La razón fundamental de escoger este tiempo,
espacio y sujeto fue por ser una época poco estudiada sobre el periodismo laguerreano.
Debo señalar que todo comenzó como un ejercicio para un curso a nivel doctoral en el
cual tenía que redactar un ensayo historiográfico. Como herramienta de análisis se trabaja con el
contenido del documento de estudio, conocer quién le escribe, su ideología, el contexto
histórico en que escribe, conocer sus obras, en fin todo lo que envuelva el autor o autora en
cuestión. Así que mi tarea se inició con varios trabajos realizados por varios doctores y doctoras
que han analizado la obra laguerreana. A modo de ejemplo, la Dra. Carmen Cazurro ha escrito
varios artículos que resaltan la novela y literatura laguerreana. El Dr. Roberto Fernández y la
Dra. Estelle Irrizary a su vez, analiza el contexto social y cultural en dichos escritos. Estos
trabajos tuvieron el objetivo de guiarme a conocer sobre la extensa obra literata y como parte de
las fuentes secundarias. Restaba profundizar en fuentes primarias.
Enrique A. Laguere representa una de las figuras literarias y culturales más conocidas
en el Caribe e internacionalmente. Este novelista, cuentista, dramaturgo y periodista nació el 15
de julio de 1905 en el barrio Aceitunas de la comunidad de Moca en Puerto Rico y falleció el 16
de junio de 2005 en Carolina, Puerto Rico. A diferencia de sus contemporáneos puertorriqueños
como Francisco Matos Paoli y Abelardo Díaz Alfaro que cultivaron la poesía y el cuento,
Enrique Laguerre sobresalió en la novela, aunque su obra abarcó la mayoría de los géneros
literarios. Con aquellos completó la trilogía cumbre de escritores puertorriqueños del Siglo XX.
Al punto de que sus nombres han sido considerados para recibir el codiciado Premio Nobel de
Literatura. Aún en sus últimos años de vida, ya en el umbral de su centenario, Laguerre fue
considerado el más importante cultor viviente de la palabra escrita puertorriqueña.
La aportación laguerreana a la literatura puertorriqueña, caribeña e internacional resalta
lo siguiente: obras en español, obras en inglés y varias antologías. Cultivó unas 15 novelas, 22
cuentos, 14 poesías, 15 prólogos de libros, 3 obras de teatro, 103 reseñas de libros y 1,804
ensayos. Interesante mencionar que de las personas que han estudiado la obra laguerreana han
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hecho hincapié en la faceta novelística y, muy pocos, en sus ensayos. De estos no existe
ninguno que analice los ensayos periodísticos.
Es por su valiosa aportación a la literatura, que Enrique Laguerre ha sido acreedor a
numerosos galardones y distinciones, resaltando entre ellos el Premio Nacional de Literatura
concedido por el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1975; Proclama como Humanista del
Año por parte de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades en 1985 y la nominación al
Premio Nobel de Literatura en 1999. Pero, ¿qué relación entre la figura de Laguerre su literatura
y el periodismo? Sobre ello es que presentaremos. Específicamente con los ensayos
periodísticos laguerreanos.
El género literario del ensayo tiene una función. Utilizando las expresiones del Dr.
Roberto Fernández (1993) quien nos comenta, en su trabajo Identidad nacional y sociedad en la
ensayística cubana y puertorriqueña 1920-1940, sobre la importancia del género del ensayo en
plasmar lo que ocurre en las sociedades. Fernández ilustra lo que entiende fue presentado por
ensayistas cubanos y puertorriqueños a inicios del siglo XX en sus escritos. Indica que un
propósito, que perseguían estos y estas, era presentar la realidad percibida de eventos que
ocurren en su cotidianidad (Fernández 1993).
Vargas Acuña (1996) señaló que, dentro de los tipos de ensayos, uno es el periodístico.
En 2005 Bustamante y García Romero definieron el ensayo periodístico como “un monólogo
documentado, que presentan trabajos que analizan un hecho relevante aportando juicios de
valor, reflexión erudita y profunda condensado con conclusiones elaboradas por el autor”
(Bustamante y García Romero 2005).
Bustamante y García presentan las características distintivas del ensayo periodístico
como que “contiene un componente estético, puede tratar sobre un tema temporal, exposición
breve, debe ser más ameno que riguroso y plantea una intercomunicación intelectual entre el
autor y el lector” (Bustamante y García Romero 2005).
No obstante, hay personas que han cuestionado la pureza de los ensayos periodísticos y
cuán válidos como fuentes. A modo de ejemplo, en 1922 Lippmann en su libro titulado Public
Opinion desarrolla una teoría que corroborará, en 1976, Raúl Rivadeneira.
Uno de los postulados de Lippmann es la importancia que tiene la prensa periodística
para la población en general. Específicamente analiza los resultados de varios estudios que se
realizaron en la década del 20 sobre la percepción del lector de las partes de los periódicos.
Según Lippmann las dos partes de mayor importancia, según los estudios, son la sección de
noticias y la de opiniones. Por la sección de opiniones se definen las cartas de los lectores, los
editoriales y las posiciones de individuos particulares.
Lippmann fue diplomático del gobierno de Estados Unidos antes de su exitosa carrera
como periodista. Lippmann cuestionaba cuán capaz era el ciudadano común en comprender la
complejidad del mundo político para poder emitir opiniones y participar del proceso de tomar
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decisiones. Ante ello, puntualizaba que los políticos conocían de esa debilidad y por lo tanto,
“fabricaban” un consentimiento para que el sistema democrático funcionara a cabalidad.
Lippmann nos dice que la forma de redactar debe estar dentro de una ética de ser lo
más objetivo posible. Para ello, Lippmann dice que es necesario que existan unas personas
distintas que medien entre el periódico y el reportero. Estas personas son distintas a quienes
reciben la paga directa por reportar las noticias.
En 1976 Rivandeneira Prada publica La opinión pública: análisis, estructura y
métodos para su estudio. El primer elemento a consignar es la relación entre la sociedad y el
periodismo. Indica que dentro de la naturaleza básica del ser humano está el mantenerse
informado, y de intercambio, sobre los aspectos que le afectan. Para ello nos dice que:
La comunicación es, pues, un fenómeno psicosocial básico, sin el cual resulta
impensable la misma sociedad; tanto más, si la acumulación de información e
intercambio de ella es conditio sine qua non para el desarrollo de la vida psíquica,
biológica y social, de cualquier ser humano individual. (Rivandeneira Prada 1976).
Rivandeneira nos presenta ejemplos de la necesidad humana de mantenerse informado. Uno de
ellos es el relacionado a lo que estuvo ocurriendo en la década del 1920 al 1930. Indicaba que
para esta época se produjeron varios hechos históricos sociales de importancia internacional que
tenían efecto en los humanos. Algunos de estos eventos fueron: los movimientos políticos
socialistas en Europa, alentados por el triunfo bolchevique en Rusia; la crisis económica
degenera en un caos de consecuencias terribles para todo el mundo.
Regresando al Caribe y su literatura, critico que los trabajos sobre la figura de Enrique
A. Laguerre no van dirigidos a focalizar la atención a los ensayos periodísticos que ha sido
considerado extraordinario. Sin embargo, los análisis que se han efectuado son limitados. Ante
ello la interrogante, ¿no es igual de importante conocer lo escrito en la prensa nacional? ¿Acaso
no fue el propio Laguerre el que nos indicó en su Autobiografía su extenso trabajo periodístico?
Como dato que me resulta interesante es que sólo varias revistas han hecho alusión a su trabajo
en Hojas libres. Otros artículos hacen alusión a lo escrito en el periódico El Mundo, pero no los
han analizado. No obstante, cuando uno profundiza en el trabajo de la Dra. María del Carmen
Monserrat-Gámiz titulado Bibliografía Enrique A. Laguerre: homenaje al novelista y
humanista, se percata de la extensa cantidad de ensayos periodísticos de Laguerre.
Para tener una idea general de la aportación periodística laguerreana en su carrera
intelectual y literaria, se tiene conocimiento de 1,804 ensayos. De estos, el 25% trataba temas
sociológicos, 11% de arte y cultura, 11% educación, 10.7% de personalidades, 9.5%política y
economía, 8.3% planificación y 7.7% lengua y literatura. El restante de temas va dirigidos a
críticas de espectáculos, ecología, crónicas de viajes, historia y antropología entre otros.
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Ahora bien, he mencionado que, a pesar de conocerse la aportación de Enrique A.
Laguerre en la prensa escrita puertorriqueña en las décadas del 30 y 40, no se ha realizado un
análisis historiográfico de estos. Si bien es cierto que la aportación literaria de Laguerre en la
novela y cuento se considera importante, no es menos el hacer hincapié en el trabajo realizado a
inicio de su carrera periodística. Se sabe que esta tarea de escribir artículos y columnas en los
periódicos continuó hasta su muerte en el año 2005, específicamente con una columna en el
periódico El Vocero (Monserrate-Gámiz 2002). La importancia de analizar el periodo, entre el
30 y 40 junto al género del ensayo periodístico, es porque se desarrolla en una etapa de
despertar cultural para el pueblo puertorriqueño, Laguerre formaba parte de dicho pueblo
(Irizarry 2005) y porque este análisis ha estado al margen de estudios pasados.
En este periodo Don Enrique publicó unos 24 ensayos entre los años 1930 y 1948 en el
periódico El Mundo. La mayor parte de sus columnas fueron publicadas en el los días domingo.
Es sabido, gracias a investigaciones relacionadas a la prensa escrita, que ese día es el más
propenso para las personas leer con más detenimiento y reflexión. Interesante mencionar que el
58 por ciento de los artículos giraban en temas tales como: 9 de ellos sociología, 4 educativos y
1 de ellos de economía. Sólo 6 de los artículos eran sobre literatura y 4 de temas culturales.
Puede observarse que cuando comparamos los temas de literatura vis a vis con los de sociología,
el grueso de los artículos en este periodo era de temas sociales.
Dentro del análisis de estudio se observa que hay una diferencia significativa en la
temática de sus primeros ensayos entre el 1932 al 1939 y los escritos entre el 1941 al 1948 en el
periódico El Mundo. Este aspecto nos lleva a partir del supuesto que Don Enrique fue moviendo
su interés y ocupación hacia los temas de índole social muy compatibles con la sociología
contemporánea. Una posible explicación es que ya en su madurez como ciudadano, y en plena
Segunda Guerra Mundial, le prestara más atención al bienestar social puertorriqueño. Para tener
una idea concreta, entre 1941 y 1948 de los 7 ensayos periodísticos, 86 por ciento eran de
contenido social y sólo 1 era de contenido cultural. Si comparamos con los escritos entre 1932 y
1939 donde, 6 de los 8 escritos o el 75 por ciento, era de contenido literario.
Otro elemento que consideré importante del estudio es la frecuencia en la cual se
escribieron estos ensayos. Cuando realicé las estadísticas me percaté que el año de mayor
producción y frecuencia fue el 1939. Ese año el periódico El Mundo publica 5 ensayos
laguerreanos en febrero, mayo, agosto y diciembre. Tal vez la concurrencia pueda preguntarse
cuál es la razón de analizar este aspecto. Le contesto que al inicio de esta presentación hice
claro que todo este estudio comenzó con un análisis de contenido para un ensayo historiográfico
que tiene que tomar en consideración muchos factores. De hecho, lo otros años de mayor
frecuencia, en publicación en el periódico El Mundo, se limita a sólo 2 por año. La diferencia es
significativa entre los demás años y el 1939. No olvidemos la variable Segunda Guerra
Mundial.
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Ya establecidos los planteamientos iniciales puedo decir que hoy, en este espacio que se
me ha brindado, presento ensayos periodísticos donde Laguerre expone como un ciudadano
preocupado por la situación social puertorriqueña y no necesariamente como el literato. Un
ejemplo de ello es el escrito donde presenta sus razones para mantenerse firme en contra de las
personas que desean acabar o limitar las luchas del magisterio puertorriqueño (como es el caso
del escrito publicado el 28 de enero de 1937 titulado “Sucedió en Coamo”) y la situación social
de la niñez puertorriqueña y el analfabetismo (publicado el 29 de marzo de 1936 titulado “Juan
B. Huyke y los niños”).
En “Sucedió en Coamo” se presenta la realidad del ciudadano pobre que busca salir de
su situación, va a la universidad a obtener un grado y se convierte en maestro. En este artículo
Laguerre expone sobre las situaciones que experimenta el grupo magisterial puertorriqueño para
superar vicisitudes y problemas sociales. En una parte del escrito Laguerre indica que, y cito,
“el magisterio ha hecho sacrificios incontables en los últimos cuatro o cinco años para asistir a
los cursos universitarios” (Laguerre 1937). El autor no parte de una ficción. Él es parte de esa
realidad. Como nos indica en su Autobiografía tuvo una inmensa cantidad de obstáculos
(geográficos, familiares, sociales, incluso académicos) para llegar a ser, lo que quería ser:
maestro. Una de sus anécdotas es con relación a cómo fue que terminó la escuela primaria y
secundaria viajando hasta Aguadilla que quedaba distante de su hogar, había que pasar por
caminos hasta llegar a la carretera principal (hoy día la número 2). Otra anécdota fue referente a
sus estudios doctorales en la Universidad de Columbia que se requería que las disertaciones
fueran escritas en inglés y Laguerre se negó a ello. Ya tenía todos los cursos aprobados y sólo le
restaba la disertación.
En el artículo titulado “Juan B. Huyke y los niños” Laguerre (1936) hace referencia a la
figura de Juan B. Huyke para dejarnos saber la calidad humana de este individuo que buscaba
ayudar a la niñez puertorriqueña. No obstante, Laguerre no olvida la situación académica del
pueblo en general muy en especial la niñez. En el ensayo expone Laguerre el problema del
analfabetismo existente en Puerto Rico. Nos dice que:
Aparte del interés que tiene naturalmente el Departamento de Instrucción y alguna
que otra institución o persona aislada es cierto que la niñez está bastante dividida
en Puerto Rico. Tratar de remediar el analfabetismo es una labor digna de encomio.
Presentarnos ante el mundo como un pueblo con un bajo por ciento de
analfabetismo es una labor patriótica (Laguerre 1936).
Esta muestra es evidente que en un sólo ensayo, Don Enrique expuso dos eventos que pueden
brindar luz de cuán cerca estaba de la realidad social. De hecho, estos datos pueden ser
comparados y corroborados con otros documentos y escritos como el del Dr. José Colombán
Rosario titulado La escuela rural. Rosario presenta la situación de las escuelas rurales en Puerto
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Rico. Al comparar los documentos se presenta el problema del analfabetismo en la niñez
puertorriqueña como uno de los más apremiantes para combatir. También pueden ser
corroborados a través de los datos censales del 1940. Los cuales revisé y confirman lo expuesto
por Laguerre.
Tanto los documentos oficiales del estado, como fuentes similares a los de Rosario,
ofrecen datos que ayudan a conocer que, efectivamente Don Enrique A. Laguerre, plasmó la
realidad social puertorriqueña en sus ensayos periodísticos. De hecho, el propio Laguerre
indicaba que escribía sus ensayos periodísticos como testigo de lo que ocurría en Puerto Rico.
Mis últimas palabras en el día de hoy van dirigidas a indicar que este análisis es uno
inicial y que no pretende concluir sin haber penetrado más en los ensayos periodísticos
laguerreanos. Sólo se ha utilizado una muestra en un periodo determinado no explorados a
profundidad por otros y otras. Me parece evidente que se dejan muchas puertas abiertas que
pueden ser analizadas a mayor profundidad para conocer un poco más sobre Enrique A.
Laguerre, de quien me siento honrado de poder decir, mi compatriota y compueblano.
Bibliografía
Bustamante, Jenny y Marisol García Romero. “El ensayo periodístico: una propuesta didáctica”,
Revista Científica de Comunicación y Educación, vol. 24, 2005, páginas 183-187.
Fernández, Roberto. Identidad nacional y sociedad en la ensayística cubana y puertorriqueña
1920-1940. 1993.
Irizarry, Estelle. Estudios sobre Enrique A. Laguerre. San Juan: Editorial Instituto de Cultura
Puertorriqueña, 2005.
Lippmann, Walter. Public Opinion. Nueva York: The Macmillan Company, 1922.
Laguerre, Enrique Arturo. "Sucedió en Coamo," El Mundo, 1937, p. 4.
________. “Juan B Huyke y los niños”, El Mundo, 1936, p. 2.
Monserrate-Gámiz, María del Carmen. Bibliografía Enrique A. Laguerre: homenaje al
novelista
Caribe, 2002.
y humanista. San Juan: Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y del
7
Rivandeneira Prada, Raúl. La opinión pública: análisis, estructura y métodos para su estudio.
México: Editorial Trillas, 1976.
Vargas Acuña, Gabriel. Un concepto de ensayo: redacción de informes técnicos, artículos
científicos, ensayos. Escuela de Ciencias del Lenguaje, 1996 en la dirección electrónica
http://www.cientec.or.cr/concurso2/concepto.html
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